: O-0005/2010

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O-0005/2010 (B7-0005/2010)

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PV 10/02/2010 - 18
CRE 10/02/2010 - 18

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18. Repercusiones de la crisis económica en el comercio mundial (debate)
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  Presidenta. – El siguiente punto del orden del día es el debate acerca de la pregunta oral a la Comisión, presentada por Vital Moreira, en nombre de la Comisión de Comercio Internacional (INTA), sobre las repercusiones de la crisis económica en el comercio mundial (O-0005/2010 – B7-0005/2010).

 
  
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  Vital Moreira, autor. – Señora Presidenta, voy a desarrollar la pregunta en nombre de mi Comisión, la Comisión de Comercio Internacional, y en calidad de Presidente de la misma.

Las repercusiones de la crisis en el comercio mundial revelan un posible declive del 10 % en 2009. Esta cifra representa la mayor contracción desde la Segunda Guerra Mundial causada por el colapso de la demanda mundial. Mantener el flujo del comercio internacional es fundamental para la UE y para otros países dedicados a la exportación. A pesar de los compromisos asumidos por el G-20, las medidas distorsionadoras y restrictivas del comercio a consecuencia de la crisis han aumentado en el G-20, así como a escala mundial.

La primera subpregunta es: ¿qué pasos ha dado la Comisión para gestionar tales medidas y, a la inversa, han dado los terceros países algún paso en contra de cualquier otra medida de la UE para impulsar el crecimiento económico?

La segunda subpregunta es: hay indicios de que algunos países emergentes que se han visto menos afectados por la crisis se están convirtiendo en los motores del crecimiento en el ámbito del comercio internacional. En esta caso, la industria de la UE necesita reorientar sus mercados de exportación y posiblemente el futuro de sus productos. ¿Qué estrategia pretende aplicar la Comisión para que la industria de la UE sea más competitiva?

La tercera subpregunta es: la crisis global y las posteriores caídas en el mercado mundial están teniendo muchas repercusiones en los países en vías de desarrollo en los que se concentra la mayor tasa de desempleo. ¿Qué medidas de ajuste pretende adoptar la Comisión en estas relaciones comerciales en particular para ayudar a los países más pobres del mundo?

El cuarto punto es el siguiente: mientras, por una parte, los grandes déficits comerciales los originan el gasto y el nivel de endeudamiento excesivos en los que incurren algunos Estados miembros, incluidos los Estados Unidos de América, por otra parte, las grandes economías propulsoras de la exportación en determinados países emergentes están experimentando superávits comerciales. Estos déficits comerciales han contribuido a los desequilibrios mundiales que son la causa de la crisis económica mundial. ¿Qué estrategia pretende perseguir la Comisión para mitigar tales desequilibrios globales en su política comercial?

El quinto y el último punto: el impacto social de la crisis económica y la caída posterior experimentada en el comercio mundial están inclinados sobrevivir a la recuperación económica. Por ejemplo, ahora estamos viendo indicios de recuperación económica, pero los niveles de desempleo siguen siendo muy altos. ¿Cuándo prevé la Comisión hacer una evaluación del impacto de la crisis en los puestos de trabajo en Europa y en los países en vías de desarrollo? ¿Qué estrategia pretende aplicar para incorporar la dimensión medioambiental y social del comercio a las normas internacionales de la Organización Mundial del Comercio (OMC)?

Éstos son los cinco puntos que la Comisión de Comercio Internacional quisiera plantear al nuevo Comisario de la cartera de Comercio, el señor De Gucht, a quien doy la bienvenida al Hemiciclo para presenciar el primer intercambio de opiniones con el Parlamento y con los miembros de la Comisión de Comercio Internacional, en particular. Gracias de antemano por las respuestas que estoy seguro que podrá dar a las preguntas que le hemos planteado.

 
  
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  Karel De Gucht, miembro de la Comisión. – Señora Presidenta, se han planteado una gran variedad de preguntas que, de hecho, merecen mucho más tiempo del que dispongo.

Sugiero que nos centremos en mi respuesta inicial sobre la contribución de la política comercial a la recuperación económica. En primer lugar, con respecto al impacto de la crisis en el comercio, deberíamos sentirnos aliviados de que el comercio mundial solamente haya experimentado un descenso del 10 %. Esto no ha ocurrido por casualidad, sino que se trata del resultado de la fuerte voluntad política manifestada en las varias cumbres del G20. También es el resultado de un control sistemático de las medidas comerciales restrictivas de la OMC, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y la Comisión.

En términos generales, solo algunos países han recurrido al proteccionismo comercial. La comunidad internacional, por tanto, ha evitado una espiral inclinada al proteccionismo del tipo que experimentamos en el periodo de la Gran Depresión. A fin de mantener esta situación, es importante estar muy a la alerta. Donde se identifiquen medidas proteccionistas o restrictivas de la competencia, intervendremos en su contra con todas las herramientas comerciales disponibles, como nuestra estrategia de acceso al mercado o incluso con el mecanismo de solución de diferencias de la OMC.

Las fuentes externas de crecimiento serán fundamentales para la recuperación económica de la UE. Por tanto, estoy de acuerdo con usted en que la industria europea debe orientarse a nuevos mercados emergentes de rápido crecimiento.

Mediante nuestra política comercial, podemos ayudarles a conseguirlo abriendo aún más estos mercados y reduciendo todo tipo de barreas al comercio y la inversión.

Esto se conseguirá mediante acuerdos de libre comercio que estamos negociando actualmente y ahondando en las relaciones económicas y comerciales con agentes comerciales clave como, por ejemplo, los Estados Unidos y China, donde el Consejo Económico Transatlántico (TEC) y el alto nivel de diálogo ya han forjado bases sólidas. Esta será una prioridad para mí como Comisario de Comercio.

Durante las próximas semanas, la Comisión elaborará el nuevo programa conjunto de la UE para el desarrollo sostenible y la recuperación a través de la Estrategia europea 2020. Esta estrategia tendrá una dimensión exterior efectiva en la que la política comercial desempeña una función clave.

En el mundo globalizado, la Estrategia 2020 debería ser un vector para promover la receptividad y un compromiso económico internacional constructivo. También será el tema central de una comunicación sobre las futuras prioridades en materia de política comercial y espero presentarlas a lo largo de este año.

No obstante, la política comercial va más allá de la competitividad y el crecimiento. Abarca también la proyección de nuestros valores a escala mundial y también debe integrar como es debida la dimensión del desarrollo del comercio.

La promoción de una fuerte contribución a los objetivos orientados al desarrollo también constituye una parte importante de la política comercial de la UE. Las negociaciones multilaterales actuales son una parte del desarrollo. Mantenemos negociaciones regionales y bilaterales en beneficio de estos países. Les ayudamos a contribuir a, y a introducirse en, la economía global con la intención de aumentar sus niveles de vida con el fin de ofrecerles mayor progreso social y más estabilidad política.

Por cuanto atañe a las cuestiones sociales, comparto que el comercio debe contribuir a ayudar a las personas de nuestra sociedad que se han visto más afectadas por la crisis económica, sobre todo, a los que han perdido sus puestos de trabajo. A este respecto, creo que necesitamos comercio —y más comercio— para proteger a nuestro sistema social de protección en Europa.

Debemos proteger de forma sostenible el modelo social con el que contamos en Europa, a saber, la combinación de una economía libre con un alto grado de protección social, y esto aportará crecimiento.

En resumen, la próxima Estrategia 2020 de la Comisión apoyará una plena recuperación de la crisis, al mismo tiempo que agilizará el ritmo para conseguir una economía más ecológica e inteligente. La política de libre comercio constituirá un elemento importante, tanto como contribución a la recuperación económica de Europa como vector para la proyección exterior de nuestros principios: receptividad, sostenibilidad y protección medioambiental y social, y un compromiso constructivo en el escenario mundial.

La aplicación de la estrategia correcta, sin duda, implicará trabajar estrechamente con el Parlamento y con el Consejo, así como con otras partes interesadas, y espero contar con su colaboración para elaborar un programa común.

 
  
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  Christofer Fjellner, en nombre del Grupo del PPE.(SV) Señora Presidenta, yo también quisiera empezar dando la bienvenida al señor Comisario. Es un placer tenerle entre nosotros. Tenemos un gran nivel de expectación y muchas esperanzas puestas en usted. A partir de ahora, le toca desempeñar una labor importante.

Hace un año, estaba bastante consternado. Cuando se produjo la caída del comercio y preveíamos que el comercio mundial tomaría una dirección que no había tomado desde la Segunda Guerra Mundial, la situación era bastante grave. El Banco Mundial declaró que diecisiete países de los países que forman el G-20 habían introducido, en total, 47 nuevas barreras y aranceles al comercio. Rusia impuso los aranceles en el comercio automovilístico, China restringió las importaciones de alimentos, la India prohibió las importaciones de juguetes y Argentina introdujo licencias de importación para los productos de cuero y textiles. Parecía casi una escalada proteccionista; un modelo de la década de los años treinta que resultaba preocupante.

Sin embargo, no se librado ninguna guerra comercial. Creo que es importante pararse a reflexionar en por qué esto fue así. Creo que la razón principal fue la OMC, la autoridad nacional de reglamentación para el comercio, que fuerza a los países a mantener la compostura y a no recurrir al proteccionismo y al populismo. Diría que es demasiado pronto para decir que la crisis ya ha pasado. De hecho, aún sigue latente. Todos sabemos que la tasa de desempleo es la más alta a finales del ciclo económico; y es el desempleo el que lleva al proteccionismo y al populismo. Si miramos a nuestro alrededor justo ahora, observaremos que hay una serie de países que aún no han superado la crisis; quizá aún les espere lo peor. Por tanto, me preocupa de alguna manera escuchar a algunos miembros del Consejo de Ministros, que no dicen mucho sobre nuevos mercados y libre comercio, sino que critican la globalización y hablan de proteger a las empresas europeas y los puestos de trabajo de Europa. Eso no es proteccionismo necesariamente, pero a veces, está a un mero paso. En cualquier caso, creo que se trata de un mercantilismo que no considero nada sano.

Por el contrario, creo que deberíamos trabajar de la mano y pensar en cómo hacer que Europa sea más competitiva haciéndola más receptiva. Eso conllevaría una intervención considerada y a un liderazgo por nuestra parte. Tenemos que pensar en lo que podemos hacer para asegurarnos de que se imponen menos barreras al comercio, no más; sobre todo, en relación a tomar decisiones sobre Corea y el etiquetado obligatorio del origen de los productos, y cuando hay cada vez mayor demanda para gravámenes relacionados con el clima. En el Parlamento también tenemos que pararnos a reflexionar en eso.

 
  
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  Kader Arif, en nombre del Grupo S-D.(FR) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, Europa está experimentando actualmente una crisis sin precedentes que, más allá de la crisis económica y financiera, representa sobre todo una crisis del sistema.

Incluso antes de tratar las repercusiones de la crisis económica en el comercio mundial, que es el objeto de nuestro debate, quisiera aclarar un aspecto: el comercio no es una víctima de la crisis, sino también una víctima de los factores desencadenantes.

De hecho, estamos atravesando un periodo de grandes desequilibrios globales, desencadenados, por una parte, por los excesivos déficits comerciales de determinados países a costa de un adeudamiento nacional cada vez mayor y, por otra parte, por los superávits comerciales estimulados por las exportaciones de determinados países, sobre todo, los países emergentes, con un consumo interno que no está aumentando al mismo ritmo.

Asimismo, la política de liberalización del comercio aplicada hasta ahora no ha hecho más que aumentar estos desequilibrios, debilitando, sobre todo, a los países más pobres del planeta. Estos países, a los que se les ha impulsado a especializarse en exportar monocultivos, se han visto desamparados al hacer frente a las extremas fluctuaciones de los precios de las materias primas, cuya volatilidad ha aumentado como resultado de la especulación internacional.

Se trata de un mundo raro que establece como primer Objetivo de Desarrollo del Milenio la erradicación de la pobreza y el hambre, pero que, al mismo tiempo, especula en alza en los precios del trigo.

Sin embargo, las personas que defendían la liberalización y la desregulación a toda costa en la década de los noventa se están encontrando ahora en una difícil situación. El aumento constante de la pérdida de los puestos de trabajo, el estancamiento, algunas veces incluso negativo, el crecimiento, y la crisis social que se está desarrollando son factores que ponen de manifiesto que ya no nos podemos permitir perder más puestos de trabajo en nombre de este culto. En épocas de crisis, ¿cómo podemos explicar a las personas que están perdiendo sus puestos de trabajo que lo principal es mantener un comercio desregularizado, incluso a costa de despidos repentinos y algunas veces incluso trágicos?

La crisis que estamos atravesando definitivamente es una crisis sistémica a la que tenemos que responder con un nuevo modelo de desarrollo. En vista de esta estrategia actual para una Europa global, la perspectiva que ha desarrollado la Comisión está basada fundamentalmente en el acceso al mercado y a la liberalización de todos los sectores.

Señor Comisario, creo que tenemos que redefinir esta estrategia, cuyo seguimiento ha sido incorrecto y que a veces ha derivado en contratiempos. No queremos reactivar nuestras exportaciones industriales forzando a los países en vías de desarrollo a que se marquen nuevos rumbos. De esta forma, solo se empeoraría la situación de dichos países, donde ya hay un 70 % de un total de 59 millones de personas a escala mundial que han perdido sus puestos de trabajo en 2009.

Por el contrario, es fundamental considerar una nueva estrategia que acuñe el equilibrio adecuado entre receptividad, protección y apoyo. Quisiera volver a estas ideas. No podemos ignorar estos desarrollos, que conducen a los Estados Unidos a hacer un mayor uso de su herramienta de defensa comercial o a China a enfrentarse con la OMC por las medidas europeas antidumping.

Efectivamente, cuando vemos que existen prácticas injustas, está claro que la protección es necesaria, pero este principio debe aceptarse y defenderse a escala internacional y también hay que acabar de una vez por todas con las falsas acusaciones de proteccionismo.

Asimismo, cada día es más evidente que las políticas comerciales necesitan apoyo, y este apoyo depende, sobre todo, de que las políticas que aplica la Unión sean totalmente coherentes. La coherencia de las políticas no es un debate intelectual, sino una necesidad absoluta si queremos redefinir un nuevo modelo de desarrollo.

 
  
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  Metin Kazak, en nombre del Grupo ALDE.(BG) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, la crisis financiera ha tenido un impacto negativo en los Estados miembros de la Unión Europea. Por ejemplo, en países como Bulgaria, las exportaciones durante los primeros 11 meses del último año cayeron en un 24 % a nivel general con respecto al año anterior, y las importaciones cayeron en un 35 %. La propiedad y el turismo son sectores que se han visto particularmente afectados por esta situación. También ha tenido una repercusión bastante negativa en el empleo. Debe prestarse atención al notable aumento del endeudamiento interempresarial, a la falta de pago de las organizaciones contratistas públicas de carácter nacional y local.

Los problemas expuestos anteriormente también son propios de otros países. Se necesita una solución integral para ellos a escala de la UE, hecho que requiere una estrecha cooperación también entre las diferentes direcciones de la Comisión Europea. El Comisario De Gucht destaca la importancia de apoyar la expansión de las oportunidades y el ámbito de actividad de las empresas europeas, desplegando instrumentos comerciales claros de prevención, concluyendo satisfactoriamente las negociaciones de Doha, usando nuevas herramientas para las inversiones extranjeras directas y para su protección, así como para una nueva política de inversión contra el telón de fondo de una crisis financiera.

La consecución de estos objetivos, junto con una correcta suscripción de acuerdos de cooperación económica con países de África, de la Cuenca del Caribe y de la región del Océano Pacífico, también está estrechamente vinculada a la recuperación de la crisis financiera.

Sin embargo, hay una serie de cuestiones que se quedan en el programa; algunas ya se han mencionado. ¿Estamos haciendo un uso efectivo de los fondos de la Unión Europea para combatir el elevado índice de desempleo? ¿Qué puede hacer la Unión Europea para solucionar el déficit actual, la devaluación de la divisa y la alta inflación, que son factores que están afectando negativamente al comercio? ¿Con qué instrumentos cuenta la Unión Europea para hacer frente a la crisis financiera y a sus repercusiones? ¿Qué medidas tenemos que adoptar para evitar que la recurrencia de una crisis de tal envergadura y para que el comercio siga expandiéndose? ¿Qué estrategia tenemos contra los países como la India y China, que están amenazando con cambiar todo el sistema financiero? Confío en que la Estrategia 2020 pueda dar todas estas respuestas.

 
  
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  Yannick Jadot, en nombre del Grupo Verts/ALE.(FR) Señora Presidenta, señor Comisario, gracias por haber introducido la fantasía del proteccionismo relacionado con la crisis en este contexto. Creo que, en el contexto de un debate, es sabio por su parte señalar que no está a punto de estallar una guerra mundial relacionada con la resurrección del proteccionismo.

Ahora, quisiera dar la vuelta a la cuestión. A mi juicio, la cuestión no es, en última instancia, qué repercusiones tiene la crisis económica en el comercio, sino fundamentalmente qué repercusiones tiene el comercio y, especialmente, las políticas comerciales que aplicamos desde hace veinte años en la crisis que estamos viviendo hoy en día.

En determinado modo, la crisis alimentaria que experimentamos hace dos años y medio llegó antes de la crisis financiera, y fue, de hecho, una crisis de los mercados agrícolas mundiales. Del mismo modo, seguimos diciendo que la liberalización del comercio con China es un aspecto positivo para nosotros. Creo que, en algún punto, a menos que incorporemos cuestiones sociales, monetarias, fiscales y, cómo no, medioambientales, China no solamente tendrá una ventaja comparativa sobre Europa, sino que tendrá una ventaja absoluta con respecto a nosotros.

A esto se suma que, en todos los debates nacionales —y, como una cifra clave en el escenario belga, ustedes serán conscientes de ello— todos los partidos políticos están percatándose ahora de que es imposible, en un mundo globalizado, gestionar el dumping social, medioambiental, monetario y fiscal.

Del mismo modo, debemos considerar que la estrategia que todos los europeos esperábamos tras la caída del Muro de Berlín, que consistía en decir que «la democracia social se conseguiría mediante el comercio» no está funcionando, como bien podemos ver en el caso de China.

Señor Comisario, ha mencionado la Estrategia de Lisboa, la innovación, la economía ecológica, y sabe que esta estrategia europea ahora es un fracaso. De hecho, si no integramos la Estrategia de Lisboa antes de la estrategia de una Europa global, debemos preguntarnos qué sectores industriales seguirá teniendo Europa. ¿Dónde está la definición de las opciones industriales, agrícolas, económicas y, por supuesto, sociales y medioambientales que estamos generando a través de Europa, para que podamos saber cómo funciona el comercio con el resto del mundo? Hasta que no definamos estas opciones, estaremos persiguiendo una estrategia de fracaso.

Tengo una pregunta más concreta: el 4 de febrero de 2010, se celebró una reunión del Comité sobre comercio de servicios financieros de la OMC, y se centró especialmente en los desafíos planteados por la crisis financiera y la liberalización de los servicios financieros. ¿Puede decirnos cuál fue la conclusión de dicha reunión y qué opina sobre esta cuestión, si es que pudo asistir?

 
  
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  Jacek Włosowicz, en nombre del Grupo ECR. (PL) Señora Presidenta, en la economía global actual, la mayoría de las fronteras permiten un flujo más eficiente de personas, capital y servicios. Sin duda, de esta forma se pretende mejorar las condiciones de vida. Se trata de un aspecto muy favorable, siempre que la mayoría de los países consigan un equilibrio positivo en materia de comercio y un crecimiento del PIB. Los problemas surgen cuando la economía se ralentiza, cuando los índices de mercado caen notablemente y empiezan a surgir problemas en materia de desempleo. La apertura de los puntos fronterizos, además de suponer una mejora de las condiciones de vida, también ha causado una dependencia mutua entre diferentes economías. Se trata de la otra cara de la moneda. Esto se refleja claramente en la situación actual. Por ejemplo, la ralentización de la economía alemana está teniendo repercusiones negativas en la economía polaca, y esto se debe a que Alemania es uno de los agentes de exportación claves para Polonia. Afortunadamente, el PIB de Polonia está mostrando un crecimiento positivo, lo que supone una excepción en Europa, pero es preocupante que la tasa de desempleo haya aumentado durante varios meses. Este ejemplo refleja claramente que los gobiernos no solo deben pensar en cómo resolver los problemas económicos únicamente en sus propios países, sino que también deben llegar a un acuerdo sobre cómo pueden desarrollar de forma conjunta mecanismos de defensa para que, en el futuro, cuente con protección en el caso de que se planteen situaciones parecidas.

Creo que la crisis actual será una prueba para todos nosotros. Estoy pensando, sobre todo, en los países que pertenecen a la Unión Europea. No podemos permitir que se dé una situación en la que algunos países intenten disfrazar el uso del intervencionismo estatal mientras que, en nombre de la libre competencia, se ha impedido a otros prestar ayuda estatal. Evidentemente, me percato d que determinados gobiernos, en un determinado sentido, pueden ser rehenes de su electorado, pero si vamos a crear una Comunidad Europea para el bien de todos, tenemos que elaborar normas claras y tenemos que mantenerlas. También tenemos que usar nuestras competencias; tecnologías avanzadas y capital humano. Solamente conseguiremos fomentar la cooperación entre nuestros países de forma efectiva de esta forma, y nosotros, como ciudadanos de la Unión Europea, podremos pensar en el futuro con mayor claridad y espero que nuestro (...).

(La Presidenta interrumpe al orador).

 
  
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  Joe Higgins, en nombre del Grupo GUE/NGL. – Señora Presidenta, el capitalismo mundial está experimentando la peor crisis desde la Gran Depresión. Desde entonces, son los trabajadores y los pobres quienes lo están pagando caro y quienes sufren las consecuencias de esta situación, ya sea en Europa o en los países más pobres del planeta.

Los investigadores del Banco Mundial prevén que, solo en 2010, un total de 64 millones de personas se verán inmersas en la extrema pobreza a causa de la crisis y, en consecuencia, en 2009, entre 30 000 y 50 000 niños han muerto en África por malnutrición. Esta crisis está teniendo consecuencias devastadoras en el comercio mundial, pero la demanda de la cumbre financiera de las Naciones Unidas del año pasado, por ejemplo, de que la conclusión de la Ronda de negociaciones comerciales de Doha es la respuesta, es totalmente errónea. Según la honorable organización no gubernamental War on Want, se verán amenazados siete millones y medio más de trabajadores que perderán sus puestos de trabajo, incluso en los países más pobres.

Esta crisis del capitalismo mundial se ve agravada de forma notable por las actividades de los especuladores financieros de los mercados mundiales. No han quedado satisfechos con haber precipitado la crisis, que estos parásitos ahora quieren explotarla para recoger más miles de millones. ¿La Comisión de la UE vio el título que apareció ayer en el Financial Times: «Traders in record bet against the euro» (Los agentes bursátiles apuestan contra el euro)? ¿Pero qué hace la Comisión? Cae de rodillas frente a los especuladores y pide que los países más afectados por la crisis, como Grecia, hagan recortes brutales en los salarios de los trabajadores, las pensiones y los servicios públicos.

¿Qué piensa que va a suponer para el comercio un programa tan draconiano, ya sea en Europa o en el resto del mundo? Pues bien, si recorta la capacidad de los trabajadores de adquirir productos y servicios, entonces también se recorta la demanda de dichos productos y servicios, lo que supone también un recorte de más puestos de trabajo para los trabajadores que los generarían. Concretamente, esa es la fórmula de la Comisión. Por tanto, las decenas de miles de trabajadores griegos que se manifestaron ayer tenían toda la razón. El capitalismo solamente puede traer más sufrimiento y más crisis. Tenemos que sustituirlo por un sistema de solidaridad humana basado en los valores del socialismo democrático.

 
  
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  William (The Earl of) Dartmouth, en nombre del Grupo EFD. – Señora Presidenta, el gran inversor Warren Buffet, dijo en una ocasión «cuando baja la marea, puedes llegar a ver escasamente quién no lleva traje de baño». El año pasado, la economía del Reino Unido decayó un 4,8 %. Lo mismo pasó con Italia. En el caso de Alemania decayó un 5 % y el comercio de la UE mucho más aún.

Me voy a centrar en la tercera pregunta, que es la siguiente: ¿Qué estrategia pretende aplicar la Comisión para que la industria de la UE sea más competitiva?

Pues bien, antes estaba el Tratado de Lisboa, estaba la Estrategia de Lisboa, y en la Estrategia de Lisboa, la UE pretendía, y cito, «convertirse en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo». Ahora, un requisito previo para ser una economía basada en el conocimiento que sea dinámica y competitiva es contar con una mano de obra flexible. Por tanto, ¿qué ha hecho la UE para que esto sea posible?

Bien, presentó en 2008 la Directiva relativa a los trabajadores de las ETT y esto ha sido como echar pegamento en la parte más flexible del mercado laboral. La Directiva relativa a los trabajadores temporales es otra directiva irreflexiva e inapropiada de la UE que de nuevo ha afectado de forma negativa y desproporcionada al Reino Unido, que cuenta con un tercio de todos los trabajadores temporales de la UE. Además, casualmente, será una mano de obra flexible la que le permitirá sacar a la gente de la pobreza.

El conjunto de directivas de la UE que se consideran irreflexivas pretenden que los Estados miembros desarrollen una economía basada en el conocimiento que sea competitiva y dinámica.

La crisis económica de la UE pone de manifiesto que la UE no lleva traje de baño, como antes.

 
  
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  Béla Glattfelder (PPE).(HU) Quisiera hablar sobre dos cuestiones: el déficit comercial y las emisiones de CO2. El documento manifiesta de forma acertada que el crecimiento del déficit comercial de la Unión Europea y de los Estados Unidos ha contribuido, en gran medida, a la crisis económica internacional. El déficit comercial de la Unión Europea ha pasado de los 75 000 millones de euros en 2004 a 243 000 millones de euros en 2008. Esto supone un aumento del triple en cuatro años. Esto significa que el consumo de cada ciudadano europeo supera los valores producidos en 500 euros. Un déficit tan elevado y un consumo que supera la producción hasta tal punto no son factores sostenibles. De hecho, hay que adoptar medidas para reducir el déficit comercial, porque si no lo hacemos de forma voluntaria, las leyes de la economía nos obligarán de forma repentina a que hagamos dicho cambio. Sin embargo, esto supondrá incurrir en un coste social mucho más alto. La situación actual de Grecia así lo dibuja.

Por cuanto atañe a la energía, el comercio mundial no solo se ve distorsionado por el proteccionismo, sino también por los mecanismos de soporte del precio de la energía. El uso del petróleo se subvenciona en una serie de países en vías de desarrollo, lo que hace que el petróleo esté disponible a precios más bajo en comparación con el que tiene en el mercado internacional, mientras que los recursos presupuestarios se usan también para utilizar la electricidad. Al mismo tiempo, los productores europeos tienen que pagar impuestos, cuotas por emisiones de carbono, en caso de que quieran utilizar la energía para producir. Copenhague ha dejado claro que los países en vías de desarrollo quieren poner obstáculos a un acuerdo de protección climática, pues no tienen pensado aceptar las sanciones relacionadas con las reducciones. Necesitamos medidas para evitar esta situación, pues varios economistas han destacado que el dióxido de carbono barato da una ventaja más competitiva a China que la mano de obra barata. Si no reducimos el consumo de energía, corremos el peligro de que una vez tras otra…

(La Presidenta interrumpe al orador).

 
  
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  David Martin (S&D). – Señora Presidenta, como bien han dicho otros ponentes, ahora está quedando claro el impacto total que ha tenido la crisis financiera. Si creemos a la Comisión, el comercio ha decaído un 10 % en 2009. Si creemos al Fondo Monetario Internacional (FMI), la caída ha sido del 12,3 % en el mismo año.

La Oficina Internacional del Trabajo (OIT) calcula había 212 millones de personas desempleadas en todo el mundo en 2009, lo que supone un aumento de 34 millones desde 2007.

El África subsahariana, que tenía un superávit fiscal del 0,3 % de PIB en 2008, tenía un déficit del 6,4 % en 2009. En resumen, un superávit de 3 000 millones se ha convertido en un déficit de 64 000 millones, sacando 67 000 millones del presupuesto del África subsahariana.

Todas las partes del mundo han sufrido a consecuencia de esta crisis, pero el tercer mundo, es decir, los países en vías de desarrollo, son los que más han sufrido. Además, este es el motivo por el que hoy Oxfam ha lanzado un llamamiento por lo que han denominado como el «impuesto Robin Hood».

Se trata de una variante del impuesto Tobin, que consistía en gravar el comercio especulativo de los productos financieros, las existencias, los bonos, los productos básicos y las transacciones de divisa. El impuesto Robin Hood representa tan solo el 0,05 % de las transacciones, pero aumentaría en miles de millones para los proyectos de desarrollo del tercer mundo.

Para conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio se necesitan entre 34 000 y 45 000 miles de millones y los bancos han recibido una cuantía de un billón de dólares para sacarlos de apuros. Los bancos tienen que hacer más que pagar esta deuda, es decir, tienen que reparar el daño que han hecho a toda la sociedad.

Por tanto, el impuesto Robin Hood sería una buena forma de solucionar la pobreza y de garantizar que los bancos hacen una contribución útil a nivel social.

¿El señor Comisario va a considerar seriamente la propuesta de Oxfam, que ha contado con una muestra de apoyo del Primer Ministro británico, a adjudicarle esa carga como Comisario de la Unión Europea para el Comercio?

 
  
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  Olle Schmidt (ALDE).(SV) Señora Presidenta, nuestro continente es un continente rico. La UE debe cargar con una responsabilidad particular para que el comercio siga siendo libre y justo. La crisis financiera está generando un recesión económica global que ha supuesto una caída del comercio de un 10 % en 2009, como bien se ha comentado, por lo que la situación del comercio ahora se encuentra al mismo nivel que en 2005. Asimismo, los países en vías de desarrollo son especialmente vulnerables cuando caen sus exportaciones y también tienen problemas para acceder a financiación bancaria. Para los países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP), por ejemplo, el comercio de los productos representa el 50 % de sus actividades comerciales. Por tanto, estos países son sumamente sensibles a las crisis. De hecho, una caída del 1 % en términos de crecimiento supone que 20 millones de personas entren en situación de pobreza.

En este contexto, la UE debe asumir su responsabilidad como una parte rica del mundo y garantizar que la crisis no lleva a más personas a vivir en situación de pobreza ni a someterse a la exclusión social. La UE debe trabajar para garantizar que los países más pobres reciben más ayuda efectiva y descargan sus deudas cuando sea necesario. A este respecto, mis queridos colegas, creo que una serie de países de los que proceden podrían hacer más para aumentar la ayuda que prestan, para que ésta también tenga más calidad y para que sea más eficiente. No siempre deberíamos pedir esto a la UE; hay algunas cosas que no se pueden hacer desde aquí.

La prioridad más importante para la Unión es que se concluya la Ronda de Doha y que la política agrícola de la UE simplemente se descarte. Es poco razonable que la rica UE fuerce a los agricultores pobres de África a que sean más competitivos. Un nuevo acuerdo de libre comercio sería la mejor forma de que el mundo saliera de la crisis y de evitar el proteccionismo.

La UE puede y debe actuar como una baliza para la liberalización del comercio mundial. La globalización y el comercio internacional son fundamentalmente positivos. El proteccionismo es un demonio y siempre lo ha sido. Aquellos que creen que el proteccionismo podría enseñar y ayudar al mundo de alguna manera deben aprender de la historia.

 
  
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  Janusz Wojciechowski (ECR).(PL) Señora Presidenta, un ámbito en el que deberíamos buscar formas para combatir la crisis es en el comercio de los productos agrícolas. En los últimos años, bajo la presión de la Organización Mundial del Comercio, hemos introducido muchas restricciones voluntarias en la producción y exportación de los productos agrícolas en la UE. Por ejemplo, hemos llevado a cabo una gran reforma en el mercado del azúcar, por lo que se ha reducido la producción de azúcar en Europa en un tercio y se han cerrado muchas refinerías de azúcar. Muchos agricultores han dejado de producir azúcar de remolacha, hemos aumentado el desempleo y no hemos conseguir ningún beneficio social ni económico. Esto fue un regalo para los grandes productores de azúcar, que sacaron su producción fuera de Europa, y hoy importamos su azúcar.

Creo que, durante la crisis, deberíamos proteger con firmeza nuestra economía y a nuestros productores. No me refiero con esto al proteccionismo, sino a la política de la igualdad de oportunidades que, actualmente, no tienen nuestros productores. Ahora están en vigor una serie de altos estándares en la Unión Europea, por ejemplo, en la agricultura hay normas para el bienestar de los animales. Está bien promover dichas normas, pero también deberíamos requerir que también cumplan estas normas aquellos que exportan sus productos a la Unión Europea. Por ejemplo, si prohibimos las gallinas ponedoras en batería, no debemos, al mismo tiempo, exportar huevos de los países donde sí se puede utilizar este método. Tenemos que actuar de forma similar en muchas otras cuestiones. Solamente tenemos que considerar una regla sencilla: los mismos requisitos para los exportadores que para nuestros propios productores, porque, de no ser así, aparte de la crisis económica (...).

(La Presidenta interrumpe al orador).

 
  
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  Jaroslav Paška (EFD). (SK) La crisis financiera causada por el sector financiero de los Estados Unidos se convirtió con muchísima rapidez en una crisis económica que afectó inmediatamente a todos los ámbitos de la vida económica. Las consecuencias inevitables fueron un declive rápido en el poder del consumidor para gastar, un declive en la productividad, una tasa más alta de desempleo, menos ingresos fiscales y menos dinero para financiar los presupuestos estatales.

Debido a que la productividad ha caído en todo el mundo, el valor de los productos comercializados necesariamente tiene que caer con el descenso de la producción. Por tanto, si nos estamos preguntando ahora cómo conseguir estabilidad o incluso crecimiento del volumen del comercio global, Señorías, solamente podemos conseguirlo con medidas efectivas encaminadas a detener el colapso económico, mediante medidas para estabilizar la economía y mediante un impulso gradual del crecimiento económico.

El sistema económico actual está tan interrelacionado y globalizado que, a mi juicio, es una ilusión inútil confiar en las intervenciones artificiales limitadas orientadas a sectores específicos sin aportar ningún valor añadido.

 
  
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  Iliana Ivanova (PPE).(BG) Señorías, la crisis ha conducido inevitablemente a una reducción significativa de los volúmenes de comercio global. Esto también se refleja en la caída de la producción y la inversión, así como en las oportunidades de crecimiento limitadas. Al mismo tiempo, se empuja a los gobiernos nacionales a que instauren barreras para proteger sus competencias productivas nacionales.

En 2009, observamos un aumento alarmante en las diversas formas de protección utilizadas, tanto en cada uno de los Estados miembros de la Unión Europea como en las nuevas economías en desarrollo. Este proteccionismo entorpece el acceso a los mercados internacionales a las pequeñas y medianas empresas, que son la base de la economía europea, añadiendo así más barreras y restricciones.

A fin de solucionar estos problemas y fomentar el espíritu empresarial y comercial, creo que Europa necesita, sobre todo, un mercado interno fuerte. Esto se puede conseguir si la economía europea es lo suficientemente competitiva, innovadora y si se basa en altos estándares de calidad. Como también ha mencionado la Comisión Europea, a pesar del progreso conseguido, tenemos que seguir esforzándonos para aumentar la capacidad de los sistemas educativos para contribuir a la creación de una sociedad del conocimiento innovadora y dinámica.

En mi opinión, las finanzas públicas estables en la Unión Europea, que garantizarán la sostenibilidad de las economías nacionales y de la divisa europea, son un requisito previo importante para solucionar los desequilibrios comerciales. La estabilidad del euro es de gran importancia para que nuestros socios comerciales confíen en nosotros. También se da un impulso para reactivar el comercio y la inversión mediante la ejecución oportuna de las reformas estructurales necesarias destinadas a crear nueva bases estables para el crecimiento.

Por último, pero no por ello lo menos importante, creo que también podría fortalecerse el mercado interno mediante una expansión prudente y dinámica de la zona euro, que resultará en la integración económica de los Estados europeos y que también hará que la economía europea llegue a ser incluso más influyente en relación con sus socios internacionales.

 
  
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  Enrique Guerrero Salom (S&D). (ES) Señora Presidenta, como muestran las cifras del año 2009 y como ya ha sido indicado, la crisis financiera desencadenada a partir del año 2008 ha reducido sensiblemente las cifras del comercio.

En todo caso, parece que hemos podido evitar la grave tentación proteccionista que sí apareció durante la crisis de los años 30 del pasado siglo y parece que la tendencia a la aparición de nuevas medidas restrictivas desapareció a finales del año pasado. Así lo muestra el Fifth report on potentially trade restrictive measures aprobado por la Comisión a finales del año pasado.

Aun así, muchos países han tomado estas medidas restrictivas: países con diferentes fundamentos económicos —los Estados Unidos, China, Argentina, Rusia, Indonesia—, pero también muchos países en desarrollo. Y son estos, los países en desarrollo, los que necesitan mercados abiertos receptivos a sus productos.

Por eso acudo al señor De Gucht, en su condición de anterior Comisario de Desarrollo, para pedirle que trabaje por una mayor amplitud y libertad de comercio en el mundo, por el liderazgo de la Unión Europea en la reducción de las barreras proteccionistas de los países desarrollados y por que caminemos hacia un mayor compromiso de que las rondas de comercio tengan en cuenta el desarrollo.

 
  
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  Georgios Papastamkos (PPE).(EL) Señora Presidenta, Señorías, creo que la reducción experimentada en el comercio mundial ha ido mucho más allá de la fronteras de la recesión. Los estudios han revelado que la falta de financiación para el comercio por parte de los bancos se debe, en gran medida, a la ralentización del comercio.

Quisiera plantear dos preguntas: en primer lugar, ¿qué ha ocurrido con los compromisos internacionales sobre la financiación multilateral del comercio? En segundo lugar, ¿qué resultados ha dado el marco de financiación más flexible para facilitar el acceso de las empresas a la financiación en Europa?

Con respecto al comercio global, quisiera destacar que las normas, las disciplinas y los compromisos de la Organización Mundial del Comercio, en gran medida, han impedido utilizar medidas comerciales restrictivas ofreciendo al mismo tiempo la flexibilidad para adoptar políticas destinadas a la recuperación económica.

Sin embargo, pedimos a la Comisión que controle muy de cerca las medidas que han adoptado nuestros socios comerciales y el impacto que han tenido en las exportaciones europeas, incluidas las políticas de los «licitadores nacionales» que han aplicados socios comerciales importantes de la UE. Al mismo tiempo, no podemos pasar por alto el aumento dinámico de las exportaciones que han experimentado determinadas economías emergentes.

Dada la situación actual, quisiera destacar, sobre todo, la cuestión de la competitividad de los productos europeos en los mercados globales, que ha existido antes y que existe ahora a pesar de la crisis económica.

Por último, lo que necesitamos, entre otras cosas, es conseguir reciprocidad con nuestros socios comerciales en términos de acceso a los mercados, restablecer las condiciones de la competencia leal en los mercados internacionales y garantizar que los productos importados se atengan a las mismas normas que aquellos que se producen en la UE.

 
  
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  Laima Liucija Andrikienė (PPE). – Señora Presidenta, (inaudible) ya se encuentra en una situación difícil por la recesión global y el descenso de la demanda de una serie de productos a escala mundial. Sin embargo, el proteccionismo daña aún más y de forma directa el comercio internacional y los intereses de la UE.

Uno de los agentes comerciales internacionales que ha establecido barreras comerciales adicionales y contraproducentes es Rusia. Desde los comicios de la crisis financiera, Rusia ha impuesto una serie de tarifas aduaneras anticrisis denominadas «temporales» para una serie de importaciones, como la carne y los productos lácteos, el mobiliario y también para algunos productos fabricados con acero. Otro caso que hay que destacar son los aranceles que ha impuesto Rusia a los exportadores de medicamentos de la UE.

Lo que es incluso más alarmante es que, el 1 de enero de 2010, se haya formado una unión aduanera entre Rusia, Belarús y Kazajstán. En consecuencia, un total del 30 % de las líneas de productos de la UE ha sufrido aumentos de los aranceles. El problema principal es, sin duda, que Rusia, al igual que Belarús y Kazajstán, no es miembro de la OMC y, por tanto, no está vinculada a las normas de la OMC que restringen el aumento unilateral de los aranceles de importación ni otras medidas que restringen el comercio. Por el hecho de que Rusia no sea miembro de la OMC, no contamos con ningún mecanismo para solucionar las diferencias con este país.

Señor Comisario, quisiera plantearle dos preguntas. ¿Cómo considera la Comisión que son los problemas comerciales que la UE tiene actualmente con Rusia, y contamos con alguna estrategia concreta para solucionar el problema de la pertenencia de Rusia a la OMC?

 
  
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  Daniel Caspary (PPE).(DE) Señora Presidenta, Señorías, en varias ocasiones hemos escuchado que el comercio mundial ha sufrido una caída dramática en los tres últimos meses, a pesar de los intentos satisfactorios que han hecho muchos de los miembros de la OMC por mantener los mercados abiertos en la medida de lo posible. También quisiera mostrar mi agradecimiento a la Unión Europea porque ha desempeñado una función muy efectiva a este respecto y porque también ha introducido medidas duras y proteccionistas.

En mi país, se dice que es mejor atacar que defender. Quisiera comentar lo que acaba de decir la señora Andrikienė sobre las medidas específicas que ha adoptado Rusia. Cabe preguntar qué opciones efectivas tenemos a nuestra disposición que nos permitan hacer frente a los socios comerciales que no han cumplido con los acuerdos que se hicieron en el G20, quienes han introducido medidas proteccionistas, quienes han cerrado los mercados y quienes han ayudado a generar una caída aún mayor en el rendimiento económico mundial de como hubiese sucedido en caso contrario.

¿No deberíamos hacer un uso más proactivo de nuestra estrategia de una Europa global y aplicar de forma activa los puntos que contempla? ¿No es hora de que nos ocupemos de nuestros propios intereses de forma proactiva en lugar de evitar simplemente el proteccionismo? Tengo en mente una posible y nueva iniciativa que nos permitiría avanzar por fin dentro de la OMC. Creo que deberíamos dar el paso lógico de negociar acuerdos de libre comercio con rapidez. Ya contamos con un resultado en la República de Corea. Sin embargo, ¿qué ha pasado con la India, Canadá, Colombia y Perú? ¿No transmitiríamos un mensaje positivo si consiguiéramos avanzar ahora en lo que respecta a estos acuerdos de libre comercio?

Muchos otros diputados han hecho referencia a los países en vías de desarrollo. ¿No es la oportunidad perfecta para avanzar por fin en los Acuerdos de Asociación Económica para que los países en vías de desarrollo y los países de África, el Caribe y el Pacífico se pudieran integrar mejor en el comercio mundial y para dichas medidas efectivas sirvieran para generar crecimiento económico y para combatir la pobreza? Durante las últimas décadas, ha quedado claro que los Estados que han formado parte del comercio mundial han experimentado los niveles más altos de crecimiento. Espero su respuesta, señor De Gucht.

 
  
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  Theodoros Skylakakis (PPE).(EL) Señora Presidenta, el primer comentario que quisiera hacer es que las correlaciones en nuestras relaciones comerciales con países de rápido crecimiento no son estáticas. Por ejemplo, mientras existen diferentes índices de crecimiento entre la Unión y China, las barreras no arancelarias que se nos aplican, que hemos considerado de menor importancia cuando la economía de China no era tan importante, han tenido resultados cada vez más negativos para nosotros a medida que la importancia relativa de China aumenta y la nuestra disminuye.

Al mismo tiempo, a medida que disminuye nuestra importancia relativa, también disminuye nuestro poder de negociación. Por tanto, hay una puerta abierta por la que la Unión puede imponer su política y reducir los obstáculos de forma efectiva impuestos sobre nuestras exportaciones en las economías de rápido crecimiento, así como limitar el dumping social y medioambiental. El tiempo corre en nuestra contra, incluso más que antes, a causa de la crisis.

Mi segundo comentario es que, a medida que cambian las correlaciones, aumenta la importancia de las relaciones comerciales transatlánticas y de la promoción de un mercado americano más funcional que aumentará el comercio transatlántico y dará a las partes en la otra parte del Atlántico más competencias para negociar.

A este respecto, también tenemos una puerta abierta, pues llevará su tiempo construir el mercado transatlántico, porque se trata de un proceso complejo. ¿Cómo evaluarán los Estados Unidos la importancia de estas relaciones? Lamentablemente, el hecho de que el Presidente Obama no vaya a asistir a la próxima cumbre que se celebrará en Madrid no es un mensaje alentador.

La pregunta es: ¿cree la Comisión que es necesario actuar urgentemente mientras aún contamos con las competencias de negociación necesarias?

 
  
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  Tokia Saïfi (PPE).(FR) Señora Presidenta, la tormenta financiera y económica que acaba de pasar ha causado mucho daño. Nuestras economías están desorientadas, y nosotros aún estamos luchando para que todo vuelva a la normalidad haciendo frente a determinadas potencias emergentes.

Ahora es el momento, señor Comisario, de que dirija una política comercial europea que sea ambiciosa y significativa y que, además, esté orientada sin ningún tipo de reservas a defender nuestros intereses comerciales y que esté basada en la receptividad mutua de los mercados y en la explotación de nuestras ventajas competitivas.

En primer lugar, la Unión Europea tiene que encontrar un término medio entre comercio ultraliberal y proteccionismo. A mi juicio, esta tercera vía debe conseguirse mediante la creación de un marco de mercado justo. La Unión Europea tiene determinados valores: respeto por la protección de la propiedad intelectual, igualdad en términos de inversiones, acceso a los mercados, la lucha contra las barreras comerciales no arancelarias y el respeto de las normas sociales y medioambientales. En consecuencia, tiene la obligación de garantizar que la India y China, que son países emergentes que no solamente son nuestros clientes y competidores, sino también nuestros socios, acepten estos valores como principios.

Señor Comisario, aparte de tener que establecer un mercado equilibrado, también debe ayudar a impulsar la competitividad de nuestras empresas europeas. ¿Cómo se puede conseguir? Algunos de los factores clave que nos permitirán salir de la crisis parecen ser la innovación, la inversión en investigación y desarrollo y la influencia internacional de los polos de competitividad.

También tenemos que centrar nuestras acciones en las empresas innovadoras, sobre todo, en las PYME, aliviándolas de cualquier carga fiscal o administrativa que sea excesiva, y también en los servicios y las tecnologías ecológicos.

(La Presidenta interrumpe a la oradora).

 
  
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  Krisztina Morvai (NI).(HU) Tenemos que considerar la cuestión fundamental de si el libre comercio, el sistema actual controlado por la OMC; es positivo para las personas, o si deberíamos contemplar un nuevo principio orientador, al que más que denominarlo proteccionismo, lo denominaría autodeterminación económica. Sugeriría que tuviéramos en cuenta las diferencias existentes entre estos dos principios orientadores en tres ámbitos. ¿Qué significado tiene el comercio mundial en su volumen y forma actuales en términos de creación y protección de los puestos de trabajo en Europa, sobre todo, al pensar en los pequeños comerciantes, las PYME, los negocios familiares y las pequeñas propiedades agrícolas de los países europeos, que van a la deriva y que han perdido las oportunidades de progresas a causa del comercio mundial liberalizado y global que tenemos hoy en día? Si pensamos en la solidaridad, ¿es positivo para los países pobres, a saber, los países en vías de desarrollo que, en lugar de desarrollar su propia industria y agricultura, estén obligados a abrir sus mercados? ¿Es positivo para el medio ambiente que se ofrezcan productos tras haber recorrido largas distancias?

Quisiera proponer que, como un primer paso, al menos por cuanto atañe a la agricultura y a los alimentos, contemplemos la introducción del principio de autodeterminación de los alimentos, lo que significa que las comunidades y los países tengan derecho a decidir qué quieren producir y cómo quieren hacerlo y, después, cómo quieren vender lo que produzcan. Los consumidores tienen derecho a disfrutar de alimentos de calidad, saludables y nutritivos, y sabemos que estas no son las cualidades de alimentos que se envían desde miles de kilómetros, sino los que se producen, se procesan y se venden a escala local.

 
  
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  Rareş-Lucian Niculescu (PPE).(RO) Quisiera felicitar al señor Comisario por su nuevo nombramiento. ¿Sería posible que diera algunos detalles sobre las repercusiones de la crisis económica en el comercio mundial en los productos agrícolas? La señora Andrikienė ya ha mencionado el caso de Rusia, que ha anunciado que está dispuesta a prohibir las importaciones de carne de ave hasta 2015 por el hecho de que cubre la demanda con la producción nacional.

Habida cuenta que la promoción de un sistema agrícola más competitivo en un entorno comercial global abierto es una de las obligaciones asignadas por el Presidente Barrosos al nuevo Comisario de Agricultura, voy a aprovechar que el Comisario está aquí para preguntarle qué opina de la cooperación con su colega responsable de la cartera de agricultura en lo que respecta a la conclusión de las negociaciones como parte de la Ronda de Doha.

 
  
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  Seán Kelly (PPE). – Señora Presidenta, en primer lugar, quisiera decir que hay que felicitar a la Comisión por rechazar la reciente propuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que consistía en que debemos prohibir la venta de alcohol libre de impuestos. Si se hubiera aceptado esta propuestas, a la economía europea le hubiese costado 2 000 millones de euros y cientos de puestos de trabajo en la Unión Europea. Se trataba de una noción basada en la predicación moralista en lugar de en pruebas científicas por parte de la OMS y, afortunadamente, la Comisión la ha rechazado.

El segundo punto que desearía destacar es que los bancos han sido los principales responsables de muchas de las enfermedades que estamos padeciendo actualmente, ¿pero qué ha ocurrido? Surge una nueva teoría; eran demasiado grandes como para fracasar. Creo que lo que pasa es que, más que ser demasiado grandes como para fracasar, la cuestión es que a muchos de ellos sus propios zapatos les vienen grandes. Eso es lo que se observa en los salarios inmorales que cobran muchos de ellos y en las grotescas bonificaciones que están recibiendo. Ningún banquero debería obtener más que el Primer Ministro de su país, y tenemos que trabajar para que…

(La Presidenta interrumpe al orador)

 
  
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  Czesław Adam Siekierski (PPE).(PL) Señora Presidenta, el comercio internacional, junto al sector financiero, es el ámbito de la economía mundial que más ha sufrido a consecuencia de la crisis económica. Se estima que las ventas del comercio mundial cayeron el año pasado un 10 % aproximadamente como consecuencia de la crisis. Asimismo, la política de proteccionismo que adoptaron muchos países como una herramienta fundamental para combatir la recesión está repercutiendo negativamente en el comercio. No debería ser necesario explicar a nadie las ventajas del libre comercio en una economía global. Se puede decir con seguridad que la prosperidad que consiguieron los países con un libre mercado en la segunda mitad del siglo XX fue, en gran medida, fruto del libre comercio, que experimentó un desarrollo dinámico durante dicho periodo. La caída del comercio mundial, el aumento del desempleo, sobre todo, en los países en vías de desarrollo y, con esto, el crecimiento de la pobreza y la exclusión social; esta tendencia perjudicial puede detenerse mediante la restauración de un comercio dinámico basado en (...).

(La Presidenta interrumpe al orador)

 
  
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  Michael Theurer (ALDE).(DE) Señora Presidenta, señor Comisario, antes de nada, quisiera felicitarle por su nuevo nombramiento como Comisario. Nos complace ver a un político astuto y de éxito, así como a un liberal reconocido en la Comisión. Necesitará todas sus armas de persuasión para dar un nuevo ímpetu a la política de comercio internacional en la UE. Tenemos que luchar contra cualquier tendencia proteccionista. La historia refleja claramente que los países que han participado en el comercio mundial han experimentado un mayor crecimiento que aquellos que no lo han hecho.

También nos enfrentamos a un nuevo orden mundial. Algunas de las partes implicadas, por ejemplo, China, cuentan con sistemas capitalistas estatales, pero es posible que utilicen mecanismos bastante diferentes en esta arena. Por tanto, pido a la Comisión que desarrolle una nueva estrategia para el comercio mundial. Está claro que tenemos que avanzar con la Ronda de desarrollo de Doha, ya que, un enfoque multilateral es el adecuado. Sin embargo, tendremos que esforzarnos al máximo nivel para avanzar con respecto a China.

 
  
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  Daniel Caspary (PPE).(DE) Señora Presidenta, quisiera tratar una cuestión que han mencionado otros dos oradores. Señor De Gucht, afortunadamente, usted también es responsable del Consejo Económico Transatlántico y le estaría muy agradecido si pudiera dar máxima prioridad a este Consejo en su programa con la intención de solucionar todos los problemas a los que hemos hecho referencia.

También hay que destacar que Europa y los Estados Unidos son responsables de casi el 60 % del rendimiento económico global. Si pudiéramos conseguir eliminar solamente una parte de las barreras comerciales en el mercado transatlántico, podríamos hacer mucho más por nuestros ciudadanos y, por supuesto, para los empleados de lo que se ha conseguido con muchas de las otras medidas en las que nos hemos esforzado más durante los últimos cinco años. Le agradecería bastante que pusiera sus cinco sentidos en el Consejo Económico Transatlántico.

 
  
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  Karel De Gucht, miembro de la Comisión. – Señora Presidenta, si intentara dar una respuesta equilibrada a todas las preguntas y las cuestiones que se han planteado, creo que necesitaría al menos una hora y media. Si no estoy equivocado, dispongo solo de dos o tres minutos.

Dicho esto, quisiera empezar con un comentario general. No creo realmente que el proteccionismo sea una solución. Lo crean o no, si hacemos un recorrido por la historia, hay que decir que nuestros países han prosperado gracias al comercio internacional.

En segundo lugar, Europa tiene una economía transformativa, lo que significa que tenemos que importar para poder exportar. La idea de que podríamos exportar sin importar es completamente falsa y contradictoria a los hechos.

Por tanto, creo firmemente que podemos contar con acuerdos de libre comercio con socios económicos importantes, que debemos convertir en un éxito la Ronda de Doha y que debemos liberalizar más el comercio internacional, pero eso no significa que no debamos tener en cuenta que este comercio internacional también tiene que ser justo y que tenemos derecho a proteger nuestros intereses. De hecho, la Comisión así va a hacerlo cuando sea pertinente y, además, utilizaremos los mecanismos del instrumento de defensa comercial con los que contamos para repercutir en lo que consideramos que son distorsiones de comercio desleales.

También se han planteado algunas preguntas muy específicas, como en el caso del señor Jadot, que ha preguntado acerca de la reunión del 4 de febrero en la OMC y sobre los resultados de la misma. Pues bien, el mensaje principal en la reunión fue que las disposiciones del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) no son un obstáculo a la derecha de los países para garantizar una regulación financiera efectiva. La razón es que el AGCS abarca un ámbito muy amplio para las medidas prudentes en términos financieros, por lo que esta regulación financiera, ya sea a escala nacional o europea, no es contradictoria en ningún modo con las disposiciones del AGCS.

Eso me remonta a las primeras etapas de la crisis que estamos experimentando. Esperemos que lo peor haya pasado ya. Estoy totalmente convencido de que ha tenido un gran impacto en el comercio, pero el origen de esta crisis se debe a los desequilibrios financieros que derivaron de opciones completamente erróneas de las instituciones financieras. La crisis financiera no se originó en Europa; ha llegado a Europa y al resto del mundo desde los Estados Unidos.

Puedo estar de acuerdo en que la crisis alimentaria de hace un par de años, que aún no se ha solucionado ni digerido por completo, por así decirlo, ha aumentado los grandes desequilibrios, sobre todo, en el caso de los países en vías de desarrollo. Se puede decir mucho acerca de los países en vías de desarrollo, sobre la buena gobernanza y sobre otras cosas, pero claro está que no se puede culpar a los países en vías de desarrollo por estar en el origen de la crisis financiera. Eso es evidente y, además, esa crisis les ha afectado bastante, por lo que debemos tenerlo muy en cuenta.

También se han hecho algunas preguntas, el último ha sido el señor Caspary y también el señor Jadot, sobre qué vamos a hacer con el Consejo Económico Transatlántico y con la iniciativa estratégica para China.

Mi opinión personal es que la única respuesta buena al desarrollo económico de China —que no vamos a detener, por cierto— es hacernos más fuertes. Creo que es la única respuesta buena.

Cuando consideras esta cuestión en términos de déficit comercial, es cierto que el déficit comercial con China ha aumentado considerablemente, pero si consideramos el déficit del comercio global con Asia, nuestro déficit no asciende a tanto. También en Asia, los otros países del continente también se están enfrentando a una gran competencia por parte de China.

Por tanto, lo que debemos hacer es hacernos más fuertes. Creo que conseguir este mercado transatlántico, por ejemplo, es una de las mejores respuestas que podemos dar.

Disponemos de un informe reciente, elaborado por petición del Parlamento, que revela que, si llegáramos a reducir en un 50 % las barreras no arancelarias entre Europa y los Estados Unidos, esto tendría un efecto más importante que la Ronda de Doha. Tenemos que trabajar para que así sea, pero también hay que decir que no es nada fácil.

Con respecto a la Ronda de Doha, creo firmemente que deberíamos intentar cerrar la ronda porque tiene muchas características importantes, entre otras, que los aranceles existentes no pueden subir más, que podríamos llegar a abolirlas definitivamente. En segundo lugar, existe un fuerte enfoque para el desarrollo en la Ronda de Doha, siempre que, por supuesto, podamos mantenerla como hasta ahora, y siempre sea el objetivo de la Comisión Europea.

También quisiera hablar sobre la pregunta que ha planteado el señor Martin sobre el impuesto Robin Hood. En primer lugar, tengo que decir que me gusta mucho más el nombre de Robin Hood que el de Tobin. Pero aparte de eso, me temo que el impuesto Robin Hood se va a enfrentar a los mismos problemas que el impuesto Tobin, que solo se podrá llevar a cabo si se convierte en un objetivo global. También debe tener en cuenta que, si se aplica, incluso a escala mundial, habría que utilizar un mecanismo de aplicación muy caro. El Presidente Barroso dijo acerca del impuesto Tobin que estaríamos dispuestos a apoyarlo siempre que todos lo hicieran y, sin duda, ese es el quid de la cuestión en todo este asunto.

Por último, quisiera hablar sobre la especulación y qué ocurre con eso, y también sobre Grecia, con lo que respondería a la pregunta planteada por el señor Higgins, entre otros.

Éste no es un debate sobre Grecia, por lo que no voy a entrar en detalles en lo que respecta a este asunto, pero para ser sincero, creo que Grecia también tiene algo de culpa. Los que no se puede tener en una economía global y lo que no se puede tener en la Unión Europea tampoco es riesgo moral. Ser un Estado miembro de la Unión Europea también implica algunas obligaciones. Por tanto, los Estados miembros que se ven en situaciones difíciles —y, está claro, que estamos dispuestos a ayudarles en la medida de lo posible— también tienen que percatarse de que tienen que atenerse a las normas y, si así lo hacen, entonces es posible que no se vean en una situación difícil como la que viven ahora.

 
  
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  Presidenta. – Se cierra el debate.

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  Edit Herczog (S&D), por escrito. – (HU) La caída del comercio mundial ha tenido repercusiones perjudiciales especialmente en Europa Central y Oriental, pues la caída de la demanda ha afectado principalmente a los productos que han sido importantes para las exportaciones, como los coches, los equipos electrónicos de consumo, etc. Al mismo tiempo, la crisis de liquidez también ha afectado con dureza a estos países. Impulsar las exportaciones tendría una importancia capital para garantizar que estos países puedan recuperarse de las dificultades que surgen de esta doble presión y de los problemas sociales derivados, como la creciente tasa de desempleo. La financiación de los exportadores parece ser el mayor obstáculo en este ámbito, pues los plazos de pago se han ampliado, los créditos se han encarecido y el acceso a estos es más complicado, mientras que también se han deteriorado las condiciones de los seguros de crédito. Éste es el motivo por el que se tienen que desarrollar programas orientados a los países en cuestión, sobre todo, los Estados miembros de la Unión Europea, para ayudarles a superar estas dificultades.

 
  
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  Andreas Mölzer (NI), por escrito. (DE) La tendencia a la subcontratación propia de la década de los noventa ha dado lugar a que el capital y la experiencia se transfieran al extranjero en el marco de la economía mundial. El hecho de que se hayan creado y se sigan creando puestos de trabajo en determinados países con salarios bajos ha derivado en la reducción de los salarios medios en Europa Central y Occidental, que, a su vez, ha causado la caída de los niveles de consumo. La consecuencia de esto es que las empresas europeas ya no están obteniendo la mayor parte de sus beneficios de la producción, que es el negocio principal. Lo que sí están haciendo es intentar mejorar sus resultados sirviéndose de la especulación y de las transacciones financieras. Desde aquí es de donde tenemos que partir. Tenemos que establecer una cuota sobre cuánto capital social ordinario pueden invertir las empresas en existencias y acciones y qué parte de sus reservas pueden depositar en paquetes financieros en terceros países. En segundo lugar, tenemos que establecer reglamentos para las empresas que han sufrido daños a consecuencia de la crisis. En tercer lugar, la economía no solamente necesita más capital para los bancos, que fueron los principales propulsores de la crisis, sino también, y más importante aún, nuevos reglamentos para las transferencias de dinero, directrices estrictas que regulen la venta de paquetes de créditos y un organismo de control independiente para el nuevo y próspero negocio comercial, que incluye ámbitos como las acciones especulativas (short-selling), que deberían prohibirse.

 
  
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  Artur Zasada (PPE), por escrito. (PL) Si se cumplen las previsiones que acaba de presentar el señor Moreira, entonces el declive previsto en el comercio mundial será el mayor declive desde la Segunda Guerra Mundial. Huelga decir que tanto los Estados miembros de la Unión Europea como los países que no pertenecen a la Comunidad están adoptando medidas para aumentar la competitividad y para paliar las repercusiones de la crisis. Según un estudio realizado por el centro de investigación Centre of Economic Policy Research, desde la primera reunión del G20 con motivo de la crisis, se han adoptado 425 iniciativas legislativas para combatir los efectos de la crisis. Algunos países han recurrido a prácticas proteccionistas, mientras que otros están intentando liberalizar el comercio. En vista de que la economía es un sistema de interrelaciones, ¿está controlando la Comisión Europea las iniciativas que se están adoptando tanto en la Unión Europea como en el resto del mundo? ¿La Comisión Europea tiene esto en cuenta a la hora de adoptar medidas anticrisis? Mientras se acaparen medidas proteccionistas y de liberalización, se creará una situación en la que serán exclusivas entre sí y en la que no tendrán repercusiones en el comercio mundial.