Presidenta. – El siguiente punto es el informe (A7-0029/2010) del señor Scottà, en nombre de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, sobre la política de calidad de los productos agrícolas: Estrategia a seguir [2009/2105(INI)].
Giancarlo Scottà, ponente. – (IT) Señora Presidenta, Señorías, con la globalización del mercado y la grave crisis que afecta en la actualidad a Europa, incluido el sector agrícola, una posible respuesta por parte del mercado agrícola es hacer hincapié en la calidad de los productos.
Creo que una buena política de calidad de la UE puede mejorar la competitividad y crear valor añadido para las economías regionales de Europa, ya que para muchas zonas rurales, en las que las alternativas de producción son escasas, ésta es la única oportunidad de desarrollo. Mediante el respaldo de la agricultura de nicho en estas regiones menos favorecidas, crearemos economía y empleos locales.
Además, una futura política de calidad también debe estar vinculada a las principales posibilidades de una agricultura que, como la de Europa, es moderna, dinámica, rica y diversificada y no sólo puede ofrecer productos alimenticios de alta calidad, sino también servicios de gran valor a una sociedad en constante evolución.
En mi informe, he destacado la importancia de mantener separados los tres sistemas de registro de indicaciones geográficas, que representan el vínculo con las regiones europeas, así como con sus tradiciones, su historia, su sabor y sus conocimientos únicos legados en el transcurso del tiempo.
Por lo tanto, creo que si se mantienen separados los dos sistemas, DOP e IGP, estos tienen en cuenta las diferencias específicas en la naturaleza y fuerza de los vínculos entre los productos y su lugar de producción geográfico. Los consumidores confunden a menudo la indicación geográfica del lugar en el que se ha transformado un producto alimenticio con el lugar de origen del producto agrícola como tal y con frecuencia no son conscientes de cómo funciona la cadena alimentaria.
Por esta razón, creo que sólo la indicación obligatoria del lugar de producción de los productos primarios puede ofrecer a los consumidores información completa sobre la calidad de los productos que están comprando, puesto que los productos están sujetos a un ciclo de producción que ejerce una influencia considerable en sus características en cuanto a calidad y seguridad alimentaria. No olvidemos que nuestra labor es proteger lo que los ciudadanos, que nos han votado, producen y comen.
Creo que es importante incluir otros dos asuntos en mi informe: la importancia de una campaña exhaustiva de educación e información de los consumidores, que la Unión Europea debería acometer en relación con las diversas etiquetas europeas y las garantías que representan; y la inclusión en los registros internacionales y la obtención del reconocimiento internacional a través del sistema de indicaciones geográficas de la OMC. Este último punto es esencial para protegernos ante la falsificación de nuestros productos de alta calidad.
Me gustaría dar las gracias al Comisario Cioloş por asistir; recordarle la importancia de proteger de manera suficiente los sistemas de calidad, que son nuestro futuro; y recordarle también que la economía de las zonas rurales menos favorecidas se puede impulsar con ayudas al sector agrícola, a fin de salvaguardar todos los productos de nicho típicos de estas zonas y que mantienen a los ciudadanos conectados a la localidad, que de otro modo se abandonaría. Esto fomentaría el respeto por el medioambiente y el paisaje y crearía, siempre que fuera posible, una economía de turismo y enogastronomía vinculada a las diversas diferencias regionales, culturales e históricas de la Unión Europea.
También me gustaría agradecer a mis colegas el apoyo que me han brindado en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural y espero que el Parlamento Europeo también que ofrezca su respaldo durante la votación que tendrá lugar mañana.
Dacian Cioloş, Miembro de la Comisión. – (FR) Señora Presidenta, señor Scottà, Señorías, creo que el elemento clave que da categoría al modelo agrícola y agroalimentario europeo a escala nacional es precisamente su política de calidad y diversidad. Esa es la razón por la que la política de calidad del sector agroalimentario será una de las prioridades de mi mandato, una de las prioridades principales tras la reforma de la Política agrícola común después de 2013.
La política de calidad agroalimentaria no es sólo una prueba de que los agricultores europeos están respondiendo a las expectativas de los consumidores europeos, también puede allanar el camino para que el sector agroalimentario europeo se reafirme en el mercado internacional.
Para que la política de calidad logre su propósito, necesitamos un marco que sea claro y comprensible; que esté bien estructurado; que los consumidores puedan identificar con facilidad; y, en la medida de lo posible, que sea completo y suficiente. Mi meta es ser capaz de estructurar el contenido de la política de calidad y hacerla más accesible tanto para los agricultores, que deberían ser sus beneficiarios, como para los consumidores, pero sin sacrificar su esencia o vaciarlo de todo contenido.
La política de calidad representa una garantía para los consumidores, pero también representa valor añadido para los agricultores; en eso estoy completamente de acuerdo con el señor Scottà. Puede ayudar a mantener la diversidad de nuestra agricultura y puede hacerlo de una forma competitiva, porque las explotaciones agrícolas que pueden vender sus productos son competitivas. Si pueden vivir de lo que producen son competitivas y si pueden vender productos con un gran valor añadido son aún más competitivas, incluso si, en ocasiones, son pequeñas.
Por lo tanto, creo que en algunas regiones la política de calidad también puede ayudar a que nuestras explotaciones sean más competitivas. De este modo, la política de calidad y el desarrollo de los mercados locales, la reducción del recorrido de los alimentos y el contacto directo y más cercano entre los consumidores y los productores pueden lograr buenos resultados precisamente a fin de aumentar la competitividad de determinados tipos de agricultura que en la actualidad disponen de una cuota relativamente pequeña del mercado. Los agricultores europeos ya están realizando esfuerzos para suministrar productos seguros mediante el uso de técnicas que respetan el medioambiente y el bienestar animal.
El debate sobre cómo hacer esto más patente por medio de sistemas etiquetado es bienvenido y resulta útil, y el informe aporta determinados elementos e ideas en ese sentido. Creo que estos vínculos entre las normas que mantienen los agricultores y la política de calidad del etiquetado deberían ser el tema de los debates que vamos a mantener sobre la política agrícola común después de 2013. Esta es mi intención, en cualquier caso.
Creo que tenemos que desarrollar y evolucionar nuestros instrumentos en relación con la política de comunicación, comunicación tanto con los agricultores europeos como con los consumidores europeos, y ante todo, a escala internacional. En mi opinión, nuestro sistema de calidad puede ser un buen embajador de nuestro modelo agroalimentario e incluso de nuestra política agrícola común.
Dicho esto, me gustaría concluir con el hecho de que el informe del señor Scottà llega justo en el momento apropiado. Como saben, la Comisión tiene la intención de presentar un paquete legislativo sobre la política de calidad a finales de 2010. El informe que el señor Scottà ha presentando hoy y que va a ser sometido a debate incluye determinadas cuestiones, ideas y propuestas en este sentido, y me esforzaré todo lo posible por tener en cuenta estas ideas cuando venga presentarles las propuestas legislativas.
Me gustaría felicitar al ponente y a los miembros de las comisiones parlamentarias que han trabajado en el informe y estoy ansioso por escuchar sus opiniones y propuestas.
Esther Herranz García, Ponente de opinión de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria. − Señora Presidenta, la verdad es que lo primero que quisiera hacer esta noche es agradecer al señor Scottà su excelente disposición para negociar este informe. Ha sido un verdadero placer trabajar con él y con los demás portavoces de los grupos parlamentarios.
Estamos orgullosos de la posición que mañana se va a demostrar en la votación en este Parlamento Europeo y de un informe como éste, que defiende la calidad, que apuesta por el desarrollo y la valorización de las áreas rurales, no solamente como meros testimonios de una cultura tradicional europea, sino como verdaderos agentes generadores de riqueza y de empleo; empleo que tanta falta nos hace ahora en estos momentos de crisis económica y de dramática situación en niveles de empleo en algunos Estados miembros.
Nos gusta, además, la defensa que mantiene este Parlamento Europeo y esa posición que mantiene ya -lo ha dejado claro- la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, de apostar por la calidad en su grado máximo. Y en ese grado máximo apostamos, naturalmente, por mantener esa diferenciación entre las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas protegidas. Desde luego que rechazamos las ideas de nivelar a la baja la calidad y queremos que se preste atención y se valore la producción comunitaria.
Celebro las palabras del Comisario Cioloş. Desde luego daba gusto oírle hablar de la apuesta por el futuro del medio agrícola europeo. Naturalmente, esperamos que escuche esa voz de este Parlamento, que se reflejará mañana en la votación.
Por último, quiero decir que esperamos que nunca vuelva a repetirse que la Comisión Europea se adelante a este Parlamento prohibiendo cosas como, por ejemplo, los estándares de comercialización en frutas y hortalizas, que tanto daño han hecho a la libre competencia europea.
Queremos que se corrijan los desajustes del mercado y queremos también apostar por la calidad, por la variedad, por la seguridad alimentaria y por la cantidad de producción adecuada.
Queremos, también, que se defiendan las producciones comunitarias y la calidad de esas producciones agroalimentarias comunitarias en la Organización Mundial del Comercio. Para eso también contamos, desde luego, con el trabajo del Comisario Cioloş, porque no pueden continuar indefensos ni nuestros productores ni nuestros consumidores europeos.
Giovanni La Via, en nombre del Grupo PPE. – (IT) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, en nombre del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) a mí también me gustaría agradecerle al ponente, el señor Scottà, su excepcional trabajo y deseo también destacar que las políticas de calidad no sólo suponen un gran valor externo por lo que somos capaces de ofrecer a los consumidores, sino que también son de una gran importancia por lo que son capaces de proporcionar a los productores.
Como todos habrán observado, la competencia puede adoptar muchas formas en los mercados. En un continente tan grande y polifacético como Europa, pero que se caracteriza además por unos costes de producción considerablemente mayores que los de la competencia, será difícil competir en cuanto al precio, sólo podremos competir en términos de diferenciación del producto.
Es justo desde la perspectiva de la diferenciación desde la que debemos ver la política de calidad, que tiene capacidad para ofrecer y colocar en el mercado un producto que se distingue de los de la competencia, un producto que se puede vender también sin referencia precisa y concreta a un precio que es inferior en comparación con la competencia.
Por consiguiente, estamos a favor de continuar con la práctica de marcado de la Comunidad, que ya está en marcha, al mismo tiempo que se hace hincapié en la necesidad de mantener la distinción entre las indicaciones geográficas y el marcado del origen. Sin embargo, deberíamos seguir destacando que, a escala internacional y de las negociaciones de comercio internacional, la Unión debe desempeñar su papel defendiendo el marcado de origen y las políticas de marcado de origen a fin de prevenir una inevitable política de intercambio del marcado, que podría perjudicar a nuestros productos.
Antes de concluir, me voy a tomar la libertad de realizar una última observación en relación con el etiquetado. Ya hemos solicitado, y solicitaremos de nuevo mañana a través de una enmienda especifica, que el Parlamento someta a votación la posibilidad de indicar el origen de las materias primas, no sólo para productos frescos y sin transformar, sino también para productos transformados con un solo ingrediente, es decir, aquellos en los que elemento característico es en esencia la materia prima.
Csaba Sándor Tabajdi, en nombre del Grupo S&D. – (HU) Señor Comisario, colegas diputados, en nombre del Grupo de la Alianza Progresista de los Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, consideramos que el informe que ha redactado el señor Scottà es sumamente importante y, en esencia, estamos de acuerdo con él. El informe tiene cuatro o, más bien, cinco puntos que se deben debatir. En primer lugar, el logotipo conjunto de la UE. Muchos no entienden que el logotipo conjunto de la UE no es un tipo de paso hacia el federalismo, sino que demuestra al consumidor que el producto cumple los requisitos de seguridad alimentaria específicos de la Unión Europea y, al mismo tiempo, lo diferencia de los de fuera de la UE. Por esta razón, pido que respaldemos el logotipo específico de la UE.
El segundo punto es la cuestión del lugar de origen. Es muy bueno que la UE cuente ahora con Dacian Cioloş, un comisario de agricultura que ha entendido y apoyado la importancia de los mercados locales, ya que esta es la única forma de preservar los sabores locales y regionales y la diversidad de alimentos de Europa. También queda claro que la política de calidad de los alimentos y el lugar y la denominación de origen desempeñan un papel clave a este respecto. Hubo una discusión con la Comisión, y espero que el nuevo Comisario ya no respalde la antigua postura de que deberíamos combinar la Denominación de Origen Protegida con la Indicación de Origen Protegida. En ocasiones, eso suscita inquietud, la última vez en el caso del vino Tokaj. Agradezco al señor Comisario que estos problemas se hayan solucionado en parte; aunque hay otros que están por resolver.
El cuarto elemento: el logotipo ecológico; en eso hay un completo acuerdo. Por último, el quinto elemento es que algunos miembros de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural solicitaron la reintroducción de las estrictas normas anteriores para la verdura y la fruta. Me gustaría volver a la forma original del informe del señor Scottà. No volvamos a los días de la regulación excesiva, en los que determinábamos el tipo de curvatura debían tener los pepinos.
George Lyon, en nombre del Grupo ALDE. – Señora Presidenta, yo también me sumo a las felicitaciones al señor Scottà por su informe.
Muchos de los aspectos que contiene son dignos de alabanza. Por desgracia, mis colegas del Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa y yo no podemos respaldarlo en su forma actual, sin que se le hagan uno o dos cambios.
No podemos apoyar el párrafo 19, llamado párrafo de la «fruta torcida». Creo que es un disparate que los burócratas de Bruselas digan a los consumidores que sólo pueden comprar plátanos o pepinos rectos.
Por supuesto, son los consumidores los que tienen que tomar estas decisiones sobre lo que quieren comprar, de modo que espero que el Parlamento aplique su sentido común y apoye la enmienda conjunta que han presentado los Verdes y el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos de deshacerse de las normas de los plátanos rectos y deje que los consumidores sean libres de elegir si quieren o no comer frutas y vegetales doblados o torcidos. Sin duda, esta es una decisión de los consumidores.
Marianne Fischer-Boel, la anterior Comisaria, decidió abolir las normas y espero que sigamos apoyando esa decisión.
También me gustaría que se hicieran algunos cambios en el párrafo 16. Entiendo que se exija un logotipo de la UE, pero, a no ser que signifique algo para los consumidores y añada valor para los agricultores, en mi opinión, es una práctica sin sentido. Tiene que ser bien recibido por los consumidores y ofrecer algún tipo de beneficio a la comunidad agrícola; de lo contrario, no sirve de nada. No merece la pena ir en pos de ello y no veo indicios que sugieran que los consumidores europeos busquen un logotipo de la UE.
Por último, en el párrafo 62 hay algunos comentarios críticos sobre los sistemas de certificación privados que en Escocia han tenido mucho éxito. Me parece bueno que los agricultores añadan valor a sus productos de forma voluntaria a través de planes de garantía de calidad y deberíamos estar apoyándoles, no desalentándoles.
Espero que pueda ver algunos cambios en el informe en las votaciones de mañana. En ese caso, podremos respaldarlo con los cambios que se voten mañana.
Alyn Smith, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señora Presidenta, me gustaría reiterar muchos de los comentarios de mi colega escocés, George Lyon, aunque no sea mi compañero de grupo. Hay muchos aspectos admirables en este informe y un par de cosas que podríamos hacer un poco mejor. Hemos propuesto una serie de puntos y me concentraré sólo en dos de ellos.
Algunos creemos que nuestros consumidores desean saber de dónde procede su comida. Creemos que ofrecer esta información debería ser obligatorio, así que la enmienda 4 —que trata precisamente de este asunto— reemplaza una formulación algo pobre con un requisito mucho más firme: si podemos disponer en realidad de información sobre el etiquetado del lugar de explotación debería ser obligatorio, porque eso es lo que los consumidores quieren ver.
Me gustaría hablar también sobre la enmienda 3 —como ha hecho mi colega—, que suprime el intento de volver a introducir reglas engorrosas e inviables sobre la venta directa de fruta y verdura al consumidor. Fue el año pasado cuando acordamos revocar estas reglas y, aunque los consumidores no han notado mucha diferencia, nuestros productores sí la han notado y aún siguen notándola. Cualquier intento de restablecer esas reglas sería otra vara para que los procesadores, los múltiplos y los supermercados azoten a los productores, y los consumidores no se beneficiarían de forma directa.
De modo que hay muchos aspectos positivos en este informe. Me gustaría reiterar los comentarios del señor Lyon sobre logotipo de la UE. Creo que esto tiene más que ver con las ambiciones esta Cámara que con lo que desean los consumidores. Si los consumidores no lo acogen bien, no deberíamos hacerlo y deberíamos remplazarlo por un plan obligatorio de etiquetado del origen, que es lo que quieren los consumidores.
Las enmiendas son constructivas y espero que tengan éxito y que los colegas las apoyen mañana.
James Nicholson, en nombre del Grupo ECR. – Señora Presidenta, me gustaría expresar también mi agradecimiento al ponente por un informe magnífico.
Creo que hay muchas buenas ideas en este informe y estoy del todo de acuerdo con el ponente, el señor Scottà, cuando habla de lo importante que es para los productores europeos añadir valor y aumentar al máximo el potencial de sus productos. Tenemos que esforzarnos siempre para lograr el máximo potencial de la industria agroalimentaria de Europa. Esto servirá en última instancia para aumentar nuestra competitividad y reforzar nuestra economía en las zonas rurales.
A este respecto, me alegra ver que el señor Scottà ha abordado el futuro de los sistemas DOP e IGP. Estos instrumentos han demostrado que gozan de popularidad tanto de los consumidores como de los productores. Sin embargo, coincido con el ponente en que su gestión y aplicación deben simplificarse. Además, si nos tomamos en serio su valor en el extranjero, tenemos que asegurar una mayor protección frente a terceros países.
No gustaría ver más productos de mi región solicitando una IGP y esperamos que la Comisión incorpore algunas de las sugerencias para simplificar los procedimientos de aplicación, de manera que veamos más solicitudes de mi región de Irlanda del Norte.
No obstante, debo apuntar que hay algunos elementos este informe que no apoyo. Estoy en contra de la introducción de un logotipo de calidad de la UE; lo que respaldo es el etiquetado con la indicación del país de origen. En efecto, creo que el logotipo de la UE no tendría sentido, sería una pérdida de tiempo y dinero; y opino lo mismo de logotipo de la UE para productos ecológicos.
Otro asunto que me preocupa son las enmiendas que aprobó la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural que exigían la reintroducción de las normas de marketing de frutas y verduras, que algunos diputados al Parlamento están intentando volver a poner sobre la mesa de una forma esperada. El hecho es que estas normas las desmanteló la Comisión el año pasado. Yo apoyé sin reservas esta acción y ahora podemos dejar que el mercado defina sus propias normas. A este respecto, no gustaría instar a los colegas a que respalden las enmiendas plenarias presentadas por mi grupo y por otros grupos, que son muy claras y sencillas, y eliminar estos elementos.
Lorenzo Fontana, en nombre del Grupo EFD. – (IT). Señora Presidenta, Señorías, Comisario Cioloş, gracias por las alentadoras palabras que acaban de pronunciar y gracias al señor Scottà por el delicado trabajo que ha hecho en este importante informe.
Creo que la intención del informe que someteremos a votación mañana es proteger y mejorar el valor de los cereales y de los productos propios de cada región y cada Estado miembro de la Unión Europea. Basta decir que provengo de un país, Italia, que tiene 4 500 productos típicos y estos son activos de nuestra tierra que queremos preservar sin reservas.
Entendemos perfectamente que el camino que queda es todavía largo, pero el mensaje que tenemos que comunicar es que sólo a través de la calidad de los productos europeos nuestros agricultores tendrán la oportunidad de competir de forma significativa en el mercado mundial. Teniendo en cuenta también la extendida crisis que por desgracia estamos atravesando, no podemos hacer otra cosa que mantener la calidad, la posibilidad de rastreo y la transparencia de la información asociada a los productos agrícolas.
Es importante saber qué tipo de transformación se usa en cada cereal y de dónde proviene el cereal. Porque es justo que los consumidores sepan si se están comiendo una manzana cultivada, por ejemplo, en mi región—Verona o Véneto— y, por lo tanto, las normas de la UE se han acatado en toda la cadena de producción o si por el contrario se están comiendo una manzana producida en China, donde lo único que sí sabemos es que en muchas ocasiones China ni siquiera ha estado cerca de acatar los reglamentos y las buenas prácticas a las que se tienen los agricultores europeos.
Diane Dodds (NI). – Señora Presidenta, le agradezco la oportunidad de hablar sobre este punto tan importante.
Los consumidores están, con razón, exigiendo que la comida que compran sea segura, que se pueda rastrear y que se haya producido conforme a unas estrictas normas. Yo apoyaría un sistema etiquetado con la indicación del país de origen que fomente estas normas y creo que esto resultará aceptable para la mayoría de los consumidores y la mayoría de las personas que trabajan en el sector. Como es obvio, la promoción y el marketing serán el distintivo del éxito o el fracaso de este tipo de política. Debemos tomar medidas firmes contra la falsificación potencial de productos que estén mal etiquetados.
Yo, como muchos de mis colegas de esta Cámara, estoy en contra de logotipo de la UE. Creo que no tendría ningún sentido y que no resultaría útil a los consumidores. El etiquetado con la indicación del país de origen e incluso con indicadores geográficos es importante porque fomenta la localidad, el patrimonio local y la conservación de técnicas locales, y protege las regiones que dependen de la producción de un producto concreto.
Provengo de Irlanda del Norte, un exportador neto de productos agrícolas. Por eso, quiero un cualquier sistema etiquetado que cree una igualdad de condiciones. Cualquier cosa que afecte a la exportación de productos de países como el mío tendría un efecto perjudicial en el sector. Como otros colegas, respaldaría los planes de garantía de calidad que se encuentran disponibles y los promovería como parte de un indicador local general.
Elisabeth Köstinger (PPE). – (DE) Señora Presidenta, Señorías, la producción de productos de gran calidad es fundamental para los agricultores europeos. Sin duda tiene que haber un vínculo entre la calidad del producto y el origen de las materias primas. Por ello, considero que el etiquetado obligatorio con la indicación de la calidad es una oportunidad notable para nuestros agricultores. La calidad es un asunto clave para toda la cadena alimentaria y un activo esencial para respaldar la competitividad de los productores europeos de alimentos. La producción de alimentos de gran calidad tiene una gran tradición y, a menudo, es la única oportunidad de empleo y ventas en muchas zonas rurales con alternativas de producción limitadas.
A fin de garantizar este nivel de alta calidad son necesarios sin duda controles y normas objetivas. No obstante, el hecho es que las consideraciones financieras que realiza el consumidor también tienen un efecto. La calidad cuesta y los agricultores necesitan unos ingresos justos. A pesar de todo, los consumidores tienen la libertad de optar por un producto con un precio atractivo, aunque a menudo se deciden por un producto que no tiene una calidad tan alta. Una cosa debe quedar clara, sin embargo, y es que los consumidores deben tener esa libertad y deben ser realmente capaces de tomar una decisión basándose en criterios objetivos y transparentes.
También tenemos que lograr una concienciación general de los consumidores en este sentido. Necesitamos indicaciones geográficas y denominaciones de origen protegidas. Necesitamos la introducción de una denominación regulada y protegida para productos de regiones montañosas y de regiones sin OMG. Sin embargo, también necesitamos las indicaciones de especialidad tradicional garantizada (ETG) y la agricultura ecológica. Pase lo que pase, estas deben conservarse.
Paolo De Castro (S&D). – (IT) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, se ha abierto una fase de reflexión en Europa sobre el asunto de la calidad, que tiene como objeto no sólo ser una garantía para los consumidores; sino, ante todo, ser un estímulo para que nuestros productores sean más competitivos en un mercado que es mucho más grande y mucho más competitivo.
Nuestras empresas necesitan conseguir el reconocimiento del mercado en aspectos distintivos relacionados con la calidad y asociados a sus productos. En este sentido, como pretende el informe del señor Scottà —y yo, también, se lo agradezco— estamos progresando en la garantía, en primer lugar, de más información sobre el origen, la composición, y las características de los procesos de producción.
Al mismo tiempo, señor Comisario, es fundamental que los reglamentos europeos permitan a las organizaciones designadas para la protección y promoción de productos de calidad planear su suministro de productos y adaptar su producción potencial a las necesidades del mercado de acuerdo con principios justos y no discriminatorios.
Esperamos que la aprobación de este informe marque el establecimiento definitivo de la calidad como punto clave de nuestra estrategia europea para el sector que agroalimentario y que la Comisión tenga realmente en cuenta las propuestas de nuestra Comisión, de forma que uno de los principales puntos fuertes de la cultura europea se pueda transformar en una valiosa ventaja competitiva.
John Stuart Agnew (EFD). –Señora Presidenta, en primer lugar, ¿me permite manifestar en público mi interés en este asunto? Soy productor de huevos.
Los reglamentos deben ponerse en práctica con honestidad conforme a una norma común; eso es lo esencial. Una crisis inspirada en la UE afectará en breve a la industria de huevos del Reino Unido. Desde el 1 de enero de 2012, se prohíbe la producción de huevos en jaulas de batería. Esta revisión no se aplica a los huevos de Rumanía o Bulgaria y quizás a los de otros países, que tienen inmunidad temporal por sus tratados de adhesión.
Siempre que estén transformados, estos países pueden exportar legalmente huevos producidos en jaulas de batería después de la prohibición al Reino Unido.
Se espera que los productores de huevos de Reino Unido, que han invertido mucho en sistemas alternativos, puedan competir en desventaja contra productos importados que se pueden producir de un modo mucho más barato.
Tengo que insistir primero en que estos productos importados estén claramente etiquetados y segundo, lo que es más importante, en que introduzcamos con efecto inmediato un número «cuatro» adicional para huevos producidos mediante sistemas de colonias.
Michel Dantin (PPE). – (FR) Señora Presidenta, señor Comisario, señor Scottà, me parece un verdadero simbolismo, Señor Comisario, que su primer discurso ante esta Cámara sea precisamente sobre la política de calidad.
Creo que tenemos la misma perspectiva en cuanto a esos productos de calidad. Sí, representan una oportunidad para nuestras regiones más frágiles. Sí, son un medio para hacer que los operadores de la región y, en particular, los agricultores sean más dinámicos. Sí, representan una firme señal que se envía a los consumidores europeos, pero también a los consumidores de todo el mundo, en cuanto a nuestro modelo agrícola. El vino de Borgoña, el jamón de Parma, determinadas carnes españolas tienen un significado que va más allá de las fronteras de cada uno de nuestros países, más allá de las fronteras de Europa.
La resolución que sin duda tenemos que aprobar mañana le ofrece, señor Comisario, un mayor grado de ambición en cuanto a esta política sobre productos de calidad, sobre productos identificados por distintos símbolos. La política europea debe ser más clara y debe evitar que los productores sean absorbidos por determinados grandes grupos industriales o de distribución, que podrían privar a los productores del beneficio del valor añadido que estos productos les ofrecen.
Durante la sesión, llamé su atención sobre la necesidad de conceder total responsabilidad para gestionar sus productos a las organizaciones que llevan, en particular, denominaciones de origen. La gestión de los derechos de producción es una parte fundamental de la política de producción de calidad. Es más, casi toda nuestra comisión ha votado a favor de una enmienda en este sentido.
Me gustaría responder a nuestros colegas diputados del Reino Unido con respecto al párrafo 19 sobre el sector de la fruta y la verdura. Sí, Señorías, no debemos retroceder, pero tampoco debemos permitir el gran vacío en la política sobre fruta y verdura que implica que hoy los distribuidores son los únicos que mandan. Interpretamos esta enmienda como un llamamiento a buscar un camino intermedio.
Señor Comisario, nos convence rápidamente de su entusiasmo por esta política específica, que ofrece a los consumidores una imagen diferente la agricultura. Ahora preséntenos un buen texto y hágalo rápido; tenemos fe en usted.
Iratxe García Pérez (S&D). – (ES) Señora Presidenta, señor Comisario, la calidad de los productos agrícolas es un factor esencial de la cadena alimentaria y constituye un activo esencial para apoyar la competitividad de los productores europeos. Todo ello queda reflejado en el informe Scottà, donde, además, se ponen de relieve otras consideraciones que la Comisión deberá tener en cuenta en el desarrollo de esta política.
El logotipo de calidad de la Unión Europea, como reflejo del compromiso de nuestros productores con los requisitos de producción dentro de la Unión, debe reservarse exclusivamente a los productos agrícolas elaborados en la Unión Europea.
Debe concederse una mayor protección a las indicaciones geográficas, tanto en la OMC como en las negociaciones de acuerdos bilaterales, y debe elaborarse una normativa europea sobre producción integrada que dé visibilidad a este método de producción más sostenible y armonice los criterios existentes en cada Estado miembro.
Por último, debemos tener en cuenta los desequilibrios que se producen en la cadena de comercialización, la importancia de contar con normas de comercialización sectoriales y la necesidad de elaborar unas directrices europeas de buenas prácticas para el funcionamiento de los sistemas que guarden relación con la calidad de los productos agrícolas y el reconocimiento mutuo de los mismos.
Me refiero especialmente al control de los sistemas de certificación privados que, en muchas ocasiones, se utilizan como requisito de acceso a las grandes superfícies de distribución.
Timo Soini (EFD). – (FI) Señora Presidenta, es muy importante llegar al corazón de este asunto y decir que la agricultura basada en las familias de agricultores es local por naturaleza, proporciona empleo, refuerza las regiones, es humana, y también tiene en cuenta cuestiones de protección animal. El producto individual que resulta de esto y la calidad de los bienes son lo que tiene éxito en Europa y en todo el mundo.
La procedencia de los productos es el portante. Las especialidades locales son de un valor incalculable. La región de Finlandia de la provengo produce un queso de leche de cabra delicioso; se lo recomiendo a todos. Hay productos especiales como este en toda Europa. Tenemos que asegurarnos de que formen parte del mercado.
Puesto que contamos con un nuevo comisario aquí, me gustaría decirle que tiene que ser posible practicar la agricultura en cualquier lugar de Europa. Si lo recordamos, tenemos un futuro excelente con alimentos seguros y puros que se requieren aquí.
Peter Jahr (PPE). – (DE) Señora Presidenta, muchas gracias de nuevo al ponente por este excelente informe. Los productos agrícolas de alta calidad proveen a la agricultura europea de una principal ventaja de localización, que le permite competir mano a mano en el mercado internacional. Como resultado, los productos agrícolas desempeñan una importante función en el desarrollo de las zonas rurales de la Unión Europea y ya cumplen unas estrictas normas de calidad. Los criterios europeos tienen fama en todo el mundo de ser muy estrictos. Por desgracia, no todos los consumidores son conscientes de ello. Por eso, es importante que la Unión Europea mejore su política de calidad y, al mismo tiempo, mejore su política de información. Eso será un incentivo para que los productores se centren más en la calidad y la seguridad de los alimentos.
Los consumidores tienen el derecho de disfrutar de productos agrícolas de la UE sin preocupación y sin reparos. El etiquetado voluntario «Hecho en la Unión Europea» y el etiquetado regional obligatorio, así como la prueba del origen obligatoria no se excluyen entre sí.
Por otro lado, en lo que respecta a los tamaños de empaquetado y a la forma geométrica de los productos agrícolas, tenemos que adoptar un enfoque sensato. El propósito de la Unión Europea no es preocuparse por la curvatura de los pepinos; y lo mismo se aplica al tamaño de las pizzas. Me gustaría advertirles muy en serio de los peligros de la regulación excesiva en este ámbito. Si queremos ciclos económicos regionales, tenemos que centrarnos en la calidad y no en los lados de curvatura. Si la industria quiere pepinos uniformes, en tarros uniformes con un peso uniforme, eso lo tiene que decidir la industria y no la Unión Europea o el Parlamento Europeo. Por ello, debemos centrarnos en la calidad y no en las unidades de empaquetado
A este respecto, confío en el sentido común y la sabiduría del Parlamento Europeo y de nuestro nuevo Comisario de Agricultura, el señor Cioloş.
Vasilica Viorica Dăncilă (S&D). – (RO) Permítame comenzar por agradecer al ponente que aborde el asunto de la calidad de los productos agrícolas.
Las demandas del mercado son diversas y aumentan de forma continua. En la Unión Europea la mayoría de los aspectos están relacionados con la higiene y la seguridad de los alimentos, que el valor sanitario y nutricional, así como con determinados requisitos sociales.
Además, los consumidores son cada vez más conscientes de la contribución de la agricultura a la sostenibilidad, el cambio climático, la seguridad de los alimentos, la biodiversidad, el bienestar animal y la escasez de agua.
Frente a estos nuevos desafíos comerciales, el principal activo del agricultor europeo es la calidad. La Unión Europea ofrece el beneficio de la calidad, que se debe a un nivel muy alto de seguridad garantizada por la legislación actual a través de toda la cadena alimentaria a la que tanto agricultores como productores han contribuido.
Sin embargo, hay algunos aspectos capaces de mejorar la calidad. Creo que es la labor de la Unión Europea promover productos de buena calidad, así como tomar medidas para protegerlos en todo el mundo. En este contexto, creo que debe realizarse un mayor control en cuanto estos productos ecológicos que proceden de terceros países y garantizar así una competitividad justa entre los propios ecológicos producidos en Europa y los otros países.
Spyros Danellis (S&D) . – (EL) Señora Presidenta, señor Comisario, la calidad de los productos agrícolas constituye una prioridad para los consumidores mediante el aumento de la competitividad para los productores y el fortalecimiento de la zona que la que se han producido. Por esta razón se están realizando esfuerzos para salvaguardarlos, como el etiquetado.
Sin embargo, en la actualidad la legislación de la Comunidad limita el etiquetado obligatorio del lugar de producción sólo a determinados productos, concediéndoles así un tratamiento especial y excluyendo productos agrícolas con un gran valor nutritivo y que son prioritarios para los consumidores. Por consiguiente, exigimos al Parlamento que adopte una postura más coherente y lógica a fin de defender los intereses del consumidor favoreciendo el etiquetado obligatorio del lugar de producción de todos los productos agrícolas, incluidos los productos transformados contienen un solo ingrediente, como la leche.
Rareş-Lucian Niculescu (PPE). – (RO) La política sobre la calidad de los productos agrícolas puede ser una solución para muchos agricultores. Centrarse en la calidad en lugar de la cantidad puede conllevar beneficios a largo plazo para muchos hogares. Por eso, la Unión Europea necesita políticas coherentes en este sentido, que, al mismo tiempo, ofrecerán a los agricultores europeos la oportunidad de ser competitivos en el mercado global. Desde esta perspectiva, acogemos con agrado el informe del señor Scottà, ya que es el paquete que anunció el Comisario Cioloş.
Al mismo tiempo, también necesitaremos algo más que nos permita lograr los objetivos de calidad, es decir, una buena política agrícola común en el futuro, junto con un presupuesto coherente. Una política sobre la calidad de los productos agrícolas y una reducción en el presupuesto agrícola europeo son dos ideas incompatibles.
También necesitamos instrumentos suficientes a disposición de los agricultores, de forma que puedan desarrollar su propia política sobre la calidad y por último, pero no por ello menos importante, es necesario que los agricultores de los Estados miembros del Este y del Oeste disfruten de las mismas oportunidades.
Britta Reimers (ALDE). – (DE) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, cuando hablamos sobre logotipos de calidad y denominaciones obligatorias del origen de los alimentos, no podemos olvidar que nuestras decisiones políticas tienen que ser ejecutables en la práctica. No veo cómo las enmiendas 4 y 5 pueden ponerse en práctica y por lo tanto voy a rechazarlas.
En principio, los logotipos de calidad deberían considerarse como medidas beneficiosas si se aplican de manera voluntaria. Ofrecen a los productores y a los procesadores de productos la oportunidad de tener éxito en los mercados de nicho. No obstante, tenemos que tener en cuenta el hecho de que, a través del dominio de los mercados por parte de unas pocas cadenas de tiendas, muchos logotipos privados voluntarios se interpretan casi como estándares. Eso arrebata a los productores y procesadores su libertad de tener iniciativa empresarial y constriñe también la variedad para los consumidores.
Una situación similar es la de la indicación obligatoria del lugar de origen para productos agrícolas, como la leche. Poner en práctica este requisito en la agricultura y en la industria de la transformación alimentaria apenas sería posible desde un punto de vista técnico. Tenemos que tener cuidado de que las buenas intenciones no se traduzcan en una burocracia excesiva.
Janusz Wojciechowski (ECR). – (PL) Señora Presidenta, me gustaría llamar la atención sobre la pertinencia del punto 9 del informe Scottà, que destaca que en las negociaciones de la OMC, la Comisión debe tratar de asegurar un acuerdo sobre las «preocupaciones no comerciales» que garantice que los productos agrícolas importados cumplan los mismos requisitos en materia de seguridad alimentaria, bienestar animal y protección del medioambiente, impuestos a los productos agrícolas que se producen fuera de la Unión Europea.
El problema es que esta es probablemente la enésima vez que el Parlamento Europeo ha dicho que se deben aplicar los mismos requisitos a los importadores que a los productores en la Unión Europea. No ha habido ninguna respuesta y aún estamos afrontando una situación en la que nuestros productores, agricultores y fabricantes están teniendo que acatar unas normas exigentes y caras, mientras que los importadores no cumplen estas normas. Eso lleva a una competencia injusta. Como bien se ha resaltado en el informe, eso tiene que cambiar.
Andreas Mölzer (NI). – (DE) Señora Presidenta, el control de los alimentos es una fantasía utópica; y la presión del control y las consecuencias también lo son, al parecer. ¡Está organizado el lío! En el caso de los riesgos para la salud, las autoridades deberían publicar advertencias, pero no están obligados a hacerlo. El resultado de ello lo vimos hace poco en el escándalo del queso contaminado con listeria. Los inspectores de alimentos a menudo tienen que pelearse con un etiquetado deficiente —y no sólo los inspectores, los consumidores tienen mismo problema. Están muy abrumados por esta jungla de etiquetado. Por ejemplo, se puede incluir la palabra «agricultor» en el embalaje a pesar de que un producto se haya sometido a una transformación industrial o podría decir «de origen austríaco» aunque sus ingredientes procedan de otros lugares.
Los consumidores interesados en la calidad están preparados para pagar más por productos de gran calidad; la pregunta es durante cuánto tiempo, si hay «ovejas negras» también actuando en esta área. Si los sistemas de control están orientados a las pequeñas explotaciones y apenas se presta atención a lo que hacen las grandes explotaciones ecológicas, entonces algo falla en todo el sistema.
Herbert Dorfmann (PPE). – (DE) Señora Presidenta, seño Comisario, han dicho hoy que los productos con denominación de origen son una punta de lanza para nuestra industria; tiene razón en eso. Es especialmente cierto en los productos que se producen en circunstancias difíciles, por ejemplo, en zonas montañosas y que requieren márgenes mayores. La denominación de producto de montaña tiene, por lo tanto, una especial importancia.
Me gustaría abordar dos puntos. Creo que, en cuanto a estos productos, deberíamos dar a los agricultores la oportunidad organizarse en comités interprofesionales y mantener consorcios en los que se puedan también tomar decisiones de mercado. Eso no contraviene la ley de la competencia y, si lo hiciera, en cualquier caso, sería una contravención mucho menor que la concentración de establecimientos de cadenas que se ha visto durante los últimos años.
En cuanto a las normas de calidad, acerca de las que ya se ha hablado mucho, soy consciente del debate en la prensa y también de la conversación sobre los pepinos curvados. No obstante, los productores quieren y desean estas reglas. Deberíamos tener eso en cuenta en nuestro debate y también en la votación de mañana.
João Ferreira (GUE/NGL). – (PT) Los mecanismos de certificación podrían contribuir al aumento del valor del trabajo de los agricultores a través de la mejora de sus ingresos y del fomento de la calidad y la seguridad alimentaria. Sin embargo, puesto que los procedimientos de certificación actuales son complejos, llevan mucho tiempo y, sobre todo, son caros, sus resultados han sido negativos, en especial para las pequeñas y medianas explotaciones agrícolas. Los mayores costos de producción y la distribución de los ingresos por toda la cadena de valor resultan aún más desfavorables para el productor con la inclusión de otro agente comercial más en esa cadena.
Por esta razón y como una garantía eficaz de transparencia, calidad y seguridad para los consumidores, la certificación deben llevarla a cabo organismos públicos y no debe incurrir en un coste más alto para los productores.
Sin embargo, si queremos una buena política, lo más importante es que haya otra política agrícola, una reforma profunda de la política agrícola común que respalde la protección local, el derecho a producir y el derecho a la soberanía alimentaria y que protegerá a agricultores y consumidores que las consecuencias de la desregulación del comercio mundial y de la liberalización desenfrenada de los mercados, limitándolos al marco de los acuerdos bilaterales o del de la Organización Mundial de Comercio.
Zigmantas Balčytis (S&D). – (LT) Los productos agrícolas de la Unión Europea son conocidos en el mercado internacional y valorados por su alta calidad. En cuanto a las perspectivas futuras de la política agrícola común, estoy convencido de que la calidad de los productos debe seguir siendo un objetivo esencial en el futuro. Los productos agrícolas de gran calidad no sólo son nuestra tarjeta de visita a escala mundial, también son una parte muy importante de la vida económica y social de la UE. Las políticas sobre calidad deberían desarrollarse aportando una mayor claridad a la certificación y el etiquetado de los productos que puedan contener organismos modificados genéticamente. Este problema ha cobrado una especial importancia desde la decisión de la Comisión de permitir el uso de patatas genéticamente modificadas como pienso animal. Hasta que determinemos normas de etiquetado y certificación para este tipo de productos, existe una amenaza para la futura política sobre la calidad de los alimentos de la UE y para la salud de todos.
Czesław Adam Siekierski (PPE). – (PL) Señora Presidenta, gracias a los instrumentos de la política agrícola común, el mercado agrícola de la Unión Europea se caracteriza por el suministro de artículos agrícolas y alimentarios de gran calidad. Criterios exigentes, calidad adecuada de los alimentos y suministro suficiente son componentes de la seguridad alimentaria, algo que es tan importante.
Es importante que la información sobre la calidad de los bienes llegue al consumidor. Sabemos que cada producto autorizado para su venta en el mercado debe cumplir con los niveles mínimos. La calidad especial que excede los mínimos debe detallarse en el producto para mejorar su competitividad llamando la atención de sus cualidades adicionales, por las que el consumidor debe pagar.
Otra información importante que también debería proporcionarse sobre los productos alimentarios es el lugar de origen y de transformación de la materia prima. Los consumidores deben saber lo que están comprando y por lo que están pagando. La esencia de esta información merma la competitividad de los artículos agrícolas y alimentarios producidos y transformados en Europa en comparación con los bienes importados producidos sin tomar en cuenta el bienestar animal, los requisitos medioambientales con los criterios sociales de los empleados.
Franz Obermayr (NI). – (DE) Señora Presidenta, el logrado informe del señor Scottà aboga por la protección del consumidor. La seguridad, también desde el punto de vista de la salud, de los productos agrícolas debe ser en efecto una prioridad máxima. Me gustaría señalar la importancia clave de mejorar las denominaciones de origen de los alimentos. Cada producto agrícola de la Unión Europea debe contar con un etiquetado claro del origen de las materias primas. No se debe embaucar a los consumidores con un etiquetado fraudulento. Fijémonos en China, por ejemplo: las semillas importadas llegan a Australia y entonces el así llamado «aceite de semilla prensada» se vende allí. Y lo que es peor, los animales cebados se transportan por Europa en condiciones deplorables a fin de producir la llamada «Tiroler Speck» (panceta tirolesa), por ejemplo. Por consiguiente, tenemos que sentarnos en los suministros regionales y, en interés de nuestros consumidores y agricultores, tenemos que respaldar a los agricultores locales y a los pequeños carniceros.
Mariya Nedelcheva (PPE). – (BG) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, felicito al señor Scottà por su informe que señala con claridad el deseo y la determinación del Parlamento Europeo por participar de forma activa en el próximo debate sobre el futuro de la PAC. Acojo con agrado la sugerencia acerca de crear un logotipo que muestre de un modo evidente que un producto concreto se ha producido y transformado únicamente en Europa. Creo que esto constituirá otra muestra de apoyo y una garantía original de la alta calidad de sus productos.
Desde mi punto de vista, se deben poner en práctica una denominación de origen protegida y un sistema indicación geográfica. Esto nos permitirá conservar la naturaleza distintiva de las regiones y de su carácter y permitir que las personas interesadas sientan que lo que han producido es identificable y se valora el mercado. Esta es la razón por la que creo que debemos conservar el instrumento de Especialidades tradicionales garantizadas y considerarlo un buen ejemplo nuestra diversidad en la unidad. No hay nada de malo en saber que estamos comiendo queso feta de Grecia, queso blanco en salmuera de Bulgaria o mozzarella de Italia. La calidad y la seguridad de los alimentos se encuentran entre los desafíos principales que debemos resolver en el futuro. Preservemos la calidad de sus productos y su competitividad y garanticemos unos ingresos y una vida decentes para nuestros productores y agricultores
Gracias por su atención.
Dacian Cioloş, Miembro de la Comisión. – (FR) Señora Presidenta, no tengo la intención de repasar todas las cuestiones planteadas aquí, especialmente porque mañana habrá una votación, pero, no obstante, quiero subrayar determinadas observaciones que se han repetido en las intervenciones.
Con respecto a la fusión de los diferentes sistemas de indicación geográfica, entiendo totalmente la preocupación de determinados diputados. Les puedo asegurar que no es mi intención destruir algo que funciona, algo a lo que los consumidores tienen apego. Simplemente tenemos que hacer que el sistema de protección de la calidad sea más claro y coherente, sobre todo, dado que estamos intentando, a través de negociaciones internacionales, obtener el reconocimiento de estos sistemas.
Por lo tanto, para que se puedan reconocer es importante que estos sistemas sean antes claros y fáciles de entender para nuestros socios. Por lo tanto, no es mi intención fusionar por fusionar. El resultado final será un sistema por el que se puedan realizar simplificaciones, sin tocar aquello que los consumidores ya identifiquen fácilmente.
En cuanto al logotipo de calidad europeo, debemos, asimismo, debatir y decidir en esta Cámara qué objetivos queremos lograr. ¿El objetivo es reflejar simplemente el cumplimiento de las normas básicas que cumplen todos los agricultores europeos, así como los bienes importados? De hecho —quiero señalar esto— todos los productos agroalimentarios importados deben cumplir las normas mínimas de higiene y seguridad alimentaria que cumplen nuestro propios productos.
Por lo tanto, tenemos que ver cuál es la mejor forma de diferenciar, de una manera satisfactoria, nuestros productos de los de otros. ¿Necesitamos un logotipo de la Unión Europea, o deberíamos, en su lugar, indicar los lugares de origen, las zonas de producción? Hay que identificar el mejor mecanismo, y, en cualquier caso, considerar este punto.
Con respecto a las indicaciones geográficas a nivel internacional, tengan la seguridad de que mi labor es garantizar que nuestros socios reconozcan este sistema. Estamos tratando de garantizarlo en las negociaciones llevadas a cabo por la Organización Internacional del Trabajo, pero, asimismo, cada vez que tenemos la oportunidad de hacerlo cuando negociamos acuerdos bilaterales.
Por lo tanto, vamos a perseguir este enfoque y, además, en mi mandato, quiero reforzar la política de comunicación y fomento internacional de estos signos de calidad, ya que la calidad es un activo y, como tal, nos puede otorgar una mayor presencia en el ámbito internacional.
Con respecto a las menciones reservadas «producto de montaña», «producto insular», etcétera, estamos estudiando la posibilidad de introducir estos tipos de sitemas. Aquí también, hay que decidir cómo tenemos que proceder para garantizar que no supongan un coste adicional para aquellos agricultores que quieran introducirlos.
Con respecto a las organizaciones interprofesionales y a su papel en la gestión de las denominaciones de origen protegidas, o las DOP, nuestra intención es, en particular en lo que respecta a la leche —ya que la mayoría de las DOP y las indicaciones geográficas protegidas (las IGP) se concentran en este sector— llevar a cabo un estudio del impacto de la finalización de las cuotas sobre el buen funcionamiento de estos sistemas de protección de la calidad, y espero que, a partir de este informe, veamos que medidas tenemos que adoptar si es necesario.
Giancarlo Scottà, ponente. – (IT) Señora Presidenta, Señorías. Gracias, Comisario Cioloş. Quiero empezar hablando muy brevemente sobre la tierra.
En la tierra cosechamos nuestros productos, así que debemos preservarla para el futuro y para aquellos que tendrán que hacer lo mismo. Por esta razón, partiendo de este sencillo pensamiento, quiero pasar a los productores, a aquellos que trabajan la tierra, a los que deben obtener también un reconocimiento de aquellos que después disfrutan los productos comerciales que encuentran en el supermercado o en cualquier otra tienda. Por lo tanto, lo correcto es respetar primero la tierra, que da los productos, después al procesador, si lo hubiera, pero, sobre todo, al consumidor.
Quiero hacer una propuesta por el bien de los consumidores, no estoy seguro de si se acogerá favorablemente o no: ¿por qué no preguntamos a los consumidores que quieren saber? De esta forma, sabremos qué posible etiqueta pueden leer y comprender los consumidores, y, por consiguiente, podríamos simplificarla con respecto a las complicadas etiquetas que tenemos hoy. ¿Por qué no deben saber los consumidores que pueden elegir beber un litro de leche procedente de Europa o un litro de leche procedente de Brasil? Ellos tienen que elegir si un litro de leche de Brasil es mejor que un litro de leche producido en la Unión Europea.
Así y todo, creo y espero que este informe sea útil para que el Comisario Cioloş proporcione más detalles para ayudar a desarrollar ese razonamiento al que antes he hecho referencia: la tierra, el productor, el procesador, si lo hubiera, el consumidor, la seguridad y, sobre todo en la cuestión de la seguridad, la calidad. Todos hemos hablado de calidad, y creo que todos estamos a favor de aumentar aún más la calidad de nuestros productos si eso significa comer bien y comer sano.
Presidenta. — Se cierra el debate.
La votación se celebrará mañana.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)
Paolo Bartolozzi (PPE), por escrito. – (IT) La cuestión relativa a una política de calidad de los productos agrícolas ha recibido una respuesta autorizada y unánime de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural del Parlamento Europeo, completando así la legislación vigente. Finalmente, los productores agrícolas europeos han obtenido el reconocimiento en la legislación europea relativo a la calidad de sus productos en función de la región de producción. Esto representa una garantía para protegerles de la globalización del mercado y para que los consumidores «informados» puedan rechazar los productos que no lleven la indicación geográfica obligatoria de origen, que no estén claramente certificados, y que no cumplan las normas de comercialización y de lucha contra la falsificación. Los consumidores podrán elegir sus compras con total conocimiento de las normas relativas al producto deseado. El Parlamento Europeo seguirá luchando por la protección de los agricultores y los consumidores, cuya salud depende de la calidad de los productos de los agricultores. Mi enmienda sobre la protección de las características de los productos, que ha aprobado la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, reconoce que las regiones desempeñan un papel esencial como colaboradoras de los productores, en particular, de los productores de productos tradicionales y ecológicos, y pide a las regiones que participen en el procedimiento de reconocimiento y de promoción de los productos que llevan indicación geográfica, los productos tradicionales y los productos ecológicos. Me complace señalar el reconocimiento de esta indicación.
Sergio Berlato (PPE), por escrito. – (IT) Señora Presidenta, Señorías, el tema de la calidad de los productos agrícolas es de vital importancia en cuestión de informar al comprador y el consumidor de las características de los productos y en cuanto a seguir garantizando que comprar productos de la Unión Europea es sinónimo de alta calidad derivada de las diferentes tradiciones regionales existentes dentro de la Unión. Durante años, la política de calidad de los productos agrícolas se ha desarrollado de forma fragmentada, caracterizada por una sucesión de instrumentos sectoriales. El sector agrícola no se ha librado de la globalización del mercado y la crisis económica y financiera que ha golpeado a Europa. Para salir de esto, tenemos que centrarnos en la calidad y la seguridad de nuestros productos. La búsqueda continua de la calidad debe constituir un componente esencial de la estrategia perseguida por el sector agroalimentario de la UE en el mercado mundial. Además, creo que debe considerarse seriamente la propuesta de la Comisión de introducir un logotipo europeo de calidad para los productos cuyo origen y elaboración sean íntegramente europeos. Dicho logotipo representaría, en realidad, un reconocimiento oficial de los esfuerzos hechos por los agricultores europeos para mantener los elevados estándares de producción. Finalmente, es, sin duda, una buena idea simplificar la legislación para reducir la carga burocrática que recae sobre las empresas, mientras que, al mismo tiempo, se garantiza el mantenimiento de las normas de calidad logradas por los productores europeos.
Robert Dušek (S&D), por escrito. – (CS) La política de calidad de los productos agrícolas no es una política estática, independiente de las otras políticas relacionadas con la agricultura. Por el contrario, la reforma de la política agrícola común debería incluir, asimismo, las políticas que aborden la adaptación al cambio climático, la preservación de la diversidad biológica, el abastecimiento seguro de energía o agua, la garantía de condiciones de vida decentes para los animales y la pesca europeas. La política de calidad de los productos puede ayudar a incrementar la competitividad de los agricultores europeos y a mantener los beneficios económicos en las zonas rurales en una época de crisis, precisamente fijando como objetivo la calidad de los productos agrícolas y la alta calidad de los productos alimentarios. Se debe seguir aplicando, sin excepción, el principio de que la compra de productos de la UE signifique comprar productos de alta calidad, que se producen de acuerdo con las diferentes tradiciones regionales europeas al tiempo que siguen los más elevados estándares de producción en cuanto a la seguridad alimentaria. Apoyo la propuesta de la Comisión de introducir un logotipo europeo de calidad, que se usaría para los productos cuyo origen y elaboración sean íntegramente europeos. Los consumidores confunden la denominación del lugar de elaboración de los productos alimentarios con el lugar de origen de los productos agrícolas. Es necesario resaltar que el método de producción puede influir, muy negativamente, en la calidad y las características de un producto. Asimismo, acojo favorablemente la conservación de los sistemas de registro de indicaciones geográficas y especialidades tradicionales, ya que dichas indicaciones son importantes para la agricultura europea no sólo desde una perspectiva económica, sino también desde una perspectiva medioambiental y social.