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Procedimiento : 2010/2045(BUD)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

A7-0158/2010

Debates :

PV 18/05/2010 - 5
CRE 18/05/2010 - 5

Votaciones :

PV 19/05/2010 - 6.5
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P7_TA(2010)0179

Debates
Martes 18 de mayo de 2010 - Estrasburgo Edición DO

5. Presupuesto rectificativo nº 1/2010: Sección I - Parlamento - Estado de previsiones de ingresos y gastos para el ejercicio 2011 - Sección I - Parlamento (debate)
Vídeo de las intervenciones
PV
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  Presidenta. – El siguiente punto es el debate conjunto sobre:

- el informe (A7-0158/2010) del señor Mañka, en nombre de la Comisión de Presupuestos, sobre el proyecto de presupuesto rectificativo nº 1 de la Unión Europea al presupuesto general 2010, Sección I - Parlamento [2010/2045(BUD)], y

- el informe (A7-0134/2010) de la señora Trüpel, en nombre de la Comisión de Presupuestos, sobre el estado de previsiones de ingresos y gastos para el ejercicio 2011 [2010/2005(BUD)].

 
  
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  Vladimír Maňka, ponente. (SK) Muchos procesos son ahora más directos y más transparentes debido a la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. Los poderes están claramente definidos. El Parlamento Europeo tiene mayor poder, y la Unión Europea ha aumentado su prestigio tanto interno como externo. Por primera vez en la historia de la democracia, los ciudadanos de una serie de países tienen derecho a influir en los acontecimientos a escala supranacional.

Dados el tamaño y la diversidad de Europa, debemos procurar que todos los ciudadanos, también aquellos con pocos recursos económicos y que no pertenecen a grandes organizaciones, tengan acceso a todos los medios democráticos. La utilización de estos medios democráticos no debe depender de la posesión de grandes recursos económicos.

La entrada en vigor del Tratado de Lisboa tiene un impacto financiero concreto en algunas instituciones europeas. Durante el procedimiento presupuestario para 2010, se acordó que usaríamos preferentemente una reserva disponible en la línea presupuestaria nº 5 para financiar los costes adicionales generados directamente por la entrada en vigor del Tratado de Lisboa.

Hoy, por tanto, tras adoptar el presupuesto original de 2010, estamos abordando el gasto adicional correspondiente por medio de un presupuesto rectificativo. Tras la presentación de solicitudes de recursos adicionales, hemos centrado nuestros esfuerzos en localizar reservas y en distribuir los recursos existentes de la manera más amplia posible.

El Tratado de Lisboa tiene un efecto directo o indirecto en todos los servicios del Parlamento Europeo.

El presupuesto rectificativo del Parlamento Europeo, que estamos debatiendo hoy, asegurará los recursos financieros y humanos adicionales para posibilitar que el Parlamento cumpla con responsabilidad su función de toma de decisiones en igualdad de condiciones con el Consejo.

El impacto financiero neto del presupuesto rectificativo del Parlamento Europeo es menor que la demanda original de recursos presupuestarios. En los procedimientos de concertación con la Presidencia del Parlamento Europeo, hemos conseguido encontrar cuatro millones de euros. Debido a la coordinación, se ha producido una mayor disminución en la demanda de recursos, ya que aprobamos el presupuesto un mes más tarde de lo previsto.

La mayor parte de las empresas y de las instituciones, no sólo en Europa sino en todo el mundo, están aprovechando la crisis económica global para mejorar su eficiencia y su competitividad. Ese es el reto para nosotros, para el Parlamento Europeo, y también para otras instituciones europeas.

El Secretario General Parlamento Europeo ahora tiene a su disposición nuevos ahorros y mejoras en el ámbito de la eficiencia, y no sólo para este año. La auditoría funcional detallada en la Dirección General INLO y en la unidad del servicio de seguridad, acordada cuando aprobamos el presupuesto en diciembre, puede suponer un ahorro significativo y sostenible también para futuros períodos presupuestarios.

 
  
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  Helga Trüpel, ponente.(DE) Señora Presidenta, Señorías, el presupuesto del Parlamento para 2011 es el primer presupuesto real para nuestra Cámara desde la entrada en fuerza del Tratado de Lisboa. Esto significa que el Parlamento tiene más competencias, que tenemos más deberes y más responsabilidades; en otras palabras, necesitamos más capacidad de trabajo y eso implica que necesitaos un presupuesto más grande.

Al mismo tiempo —y esto me parece muy importante— hemos de ser conscientes de que nos encontramos en medio de una crisis económica y financiera y de una crisis de estabilidad del euro. En Alemania los recortes llegarán en 2011; también en Grecia serán necesarios grandes recortes y en todos los presupuestos públicos fuertemente endeudados. Por tanto, necesitamos adoptar una posición muy responsable desde la que plantear los incrementos del presupuesto parlamentario en estos tiempos de dificultad económica. Como ponente para el presupuesto de 2011, voy a reflejar la posición mayoritaria aunque también dejaré clara mi propia posición como verde.

Basándose en el presupuesto administrativo, en 1998 las instituciones establecieron un límite superior del 20 % para el presupuesto del Parlamento. En la Comisión de Presupuestos, una mayoría considera sin embargo que eso no puede ser aplicado en 2011, ya que la realidad ha cambiado. Se han producido ampliaciones, tenemos más competencias y tenemos más deberes, por lo que el porcentaje del 20 % no debe ser considerado necesariamente como fijado. A pesar de eso, está claro que, por razones de autodisciplina y de responsabilidad, aspiramos a mantenernos en torno al 20 %.

La Mesa ha propuesto un porcentaje del 20,46 %; en otras palabras, 39 millones de euros más que la cantidad para 2010. Tras debatirlo —y tras tener en cuenta el conflicto de los objetivos— hemos acordado que sólo gastaremos un 20,32 %; esto es, veinte millones de euros adicionales. Existe un consenso sobre la necesidad de más personal para la ampliación, de más personal para bibliotecas, nuevas tecnologías y estudios, y de que aquí en el Parlamento debemos dar una mayor prioridad a la protección ambiental; así como que sería muy positivo que hubiese más bicicletas disponibles en Estrasburgo, de modo que se hiciese un uso menor de otros medios de transporte.

¿Dónde se plantea la controversia? La controversia se plantea en la cuestión de si en 2011 debería haber más dinero —1 500 euros— para asistentes. Repito que es dinero para asistentes, no para los diputados al Parlamento. Eso supondría un total de 13,2 millones de euros. En la comisión, la mayoría votó a favor de situar en la reserva esos incrementos para asistentes, argumentando que es algo que debería ser evaluado más atentamente y sobre lo que se debería tomar una decisión más avanzado el año.

La opinión de los verdes a este respecto es clara: debemos ser sensibles a los problemas generales de la deuda, por lo que mi grupo considera que deberíamos no aplicar ese incremento de 1 500 euros para el año próximo. No debemos cambiar el Estatuto de los Parlamentarios en este momento —en lugar de eso, deberíamos tomar menos vuelos comerciales para viajes cortos de modo que llevásemos a cabo una verdadera protección del medio ambiente— que hemos pedido políticamente en repetidas ocasiones; a nuestro propio comportamiento y a propio Parlamento. Por tanto, resulta muy satisfactorio que hayamos tenido éxito en la mejora de nuestros datos de protección ambiental, por ejemplo con un descenso del 12,9 % en las emisiones de CO2 en 2008. Hemos reducido el consumo de energía en un 0,8 %. Nos gustaría ver un abono subvencionado para los trabajadores en el transporte público local, es decir, queremos demostrarnos a nosotros mismos que somos responsables tanto desde un punto de vista de política financiera como de política ambiental.

 
  
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  José Manuel Fernandes, en nombre del Grupo PPE.(PT) Señora Presidenta, Señorías, el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) aboga por el rigor, la transparencia y la sostenibilidad presupuestarios. Por tanto, aplaudimos el trabajo de la Administración para especificar los gastos fijos y variables, así como el hecho de que se haya presentado una estrategia a medio plazo relativa a la construcción de edificios. Sin embargo, consideramos que estos documentos se pueden mejorar en el futuro, e insistimos en que somos partidarios de una estrategia a largo plazo para la construcción de edificios.

Somos ambiciosos en lo que respecta al rigor presupuestario, así que queremos que se produzcan avances hacia un presupuesto a partir de cero, en el que cada partida de gasto esté respaldada con pruebas documentales. Con el mismo fin, también proponemos que se avance en la realización de análisis de costes y beneficios del gasto variable. Mantenemos que existe un ahorro potencial, por lo que apoyamos —de hecho, lo estamos proponiendo— las reducciones de algunas partidas presupuestarias.

El objetivo primordial del Parlamento es la excelencia legislativa. Todos sabemos que no contar con la legislación adecuada o tener una legislación deficiente conduce a unos costes más elevados; unos costes que, en última instancia, siempre son asumidos por los ciudadanos europeos. Para hacer realidad esa aspiración de excelencia legislativa en el marco de las nuevas competencias derivadas de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, apoyamos la posibilidad de contratar personal nuevo, y queremos —de hecho, lo exigimos— que sea de perfil alto.

También les recuerdo que vamos a tener dieciocho nuevos diputados al Parlamento y que ellos también deben estar en disposición de ejercer su mandato de manera apropiada. Vivimos en tiempos difíciles y las instituciones europeas desempeñan una función esencial. Se trata de una función vital, en la que no pueden fallar, por lo que deben tener a su disposición unos medios suficientes.

Todos somos conscientes de que alrededor de las cuestiones presupuestarias siempre puede haber fuertes dosis de populismo y de demagogia, y eso es algo que repudiamos. Incluso hay quienes insinúan que las dietas de los diputados al Parlamento están incrementando, lo que es falso. Lo que buscamos es que el Parlamento tenga unas dietas que garanticen una dignidad que todos queremos y que le permitan alcanzar el objetivo que la ciudadanía europea espera de nosotros, y que de hecho nos exige: la excelencia legislativa.

 
  
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  Derek Vaughan, en nombre del Grupo S&D. – Señora Presidenta, siempre resulta controvertido debatir el presupuesto propio, y esto es algo que hemos visto en nuestros debates sobre el presupuesto rectificativa y en el de nuestro propio presupuesto para 2011. Sin embargo, me complace que la mayor parte de las cuestiones relacionadas con las cuentas de 2011 hayan quedado resueltas en la propia Comisión de Presupuestos. De hecho, creo que en estos momentos existen muy pocas discrepancias entre la Comisión de Presupuestos y la Mesa, aparte de en dos o tres cuestiones. Una, por supuesto es el umbral del 20 %. Otra es la reserva para edificios, otra son los puestos que acaban de ser colocados en la reserva y otra es el segundo tramo de 1 500 euros mensual por parlamentario para las dietas de asistentes.

Estos dos tramos de 1 500 euros por diputado al Parlamento resultan polémicos y serían complicados en cualquier momento, pero lo son aún más en estos tiempos económicos tan complicados. Esto ocurre incluso a pesar de que hay un reconocimiento general de que el Tratado de Lisboa nos ha dado más responsabilidades. Debido a esto, se ha alcanzado un compromiso para colocar en la reserva la financiación del segundo tramo de 1 500 euros, donde permanecerá hasta que queden establecidos los costes íntegros de esta propuesta.

Pienso que la otra cuestión controvertida e importante para nosotros es las dietas de los cargos. El compromiso alcanzado al respecto va a reducir la cifra destinada a los cargos públicos de 1,2 millones de euros a 400 000 euros y, por supuesto, cuando se realice una solicitud será necesario presentar pruebas documentales de facturas. Creo que es un principio importante y que todos estamos dispuestos a respaldar. Nuestros propios colegas decidirán si estos dos compromisos son aceptables o no. Confío en que la mayoría del Grupo S&D los considerará aceptables.

Sin embargo, hay algo que ha quedado claro en nuestros debates sobre el presupuesto de 2011, y es que si en el futuro vamos a financiar unas responsabilidades añadidas debido al Tratado de Lisboa, también debemos llevar a cabo un ahorro eficaz en todo lo demás. En el presupuesto de 2011 ha habido algunos intentos de lograr este ahorro. Efectivamente, el incremento global se ha reducido de un 6,5 % a cerca del 5,8 %. Esto es positivo, pero considero que en el futuro debemos hacer mucho más.

Espero que en el futuro la Mesa presente recomendaciones y propuestas, no sólo sobre gasto sino también sobre las maneras en que podemos llevar a cabo un ahorro eficaz en el futuro. Espero que ese ahorro incluya cambios en el modo en que hacemos las cosas, en lugar de limitarse a realizar recortes.

Considero que es importante que si en el futuro la Mesa plantea —y espero que lo haga— propuestas eficaces de ahorro, sean debatidas con los diputados al Parlamento en una etapa inicial. Esto dará al Parlamento Europeo la oportunidad de perfilar el presupuesto, pero también de dar forma a nuestras prioridades y de identificar el propio ahorro, pero entretanto debemos seguir trabajando para garantizar que nuestro presupuesto para 2011 es aceptable para todos los Estados miembros, para este Parlamento y, por supuesto, también para los ciudadanos.

 
  
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  Carl Haglund, en nombre del Grupo ALDE.(SV) Señora Presidenta, hemos mantenido un interesante debate sobre el presupuesto del Parlamento para este año y para el siguiente.

Quiero comenzar dando las gracias en particular a la señora Trüpel, que ha realizado un buen trabajo en la preparación del presupuesto del año próximo. Probablemente es más equilibrado de lo que se pretendió en un primer momento.

El Tratado de Lisboa trae consigo nuevas obligaciones para el Parlamento Europeo y, con eso presente, resulta lógico que el Parlamento espere un incremento de los costes, porque también habrá un incremento de nuestras actividades.

Al mismo tiempo, resulta absolutamente pasmoso que hayamos sido del todo incapaces de reorganizar nuestras propias actividades con el fin de cumplir con nuestras nuevas obligaciones. Esa es un área en la que debemos mejorar.

En el Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa hemos sido críticos con los incrementos de costes propuestos inicialmente por la Mesa, que de hecho ahora han sido parcialmente recortados, como ya se ha dicho. Sin embargo, quiero decir que el Grupo ALDE no acepta, y no votará a favor de, un aumento de 1 500 euros mensuales en las dietas de cada diputado al Parlamento para que se pueda contratar más asistentes. También nos oponemos a la idea de que las presidencias de las comisiones deban recibir una dieta de carácter social o representativo.

Resulta obvio que los dos grandes grupos políticos han encontrado un punto de coincidencia a este respecto, pero nosotros en el Grupo ALDE lucharemos por nuestras ideas en esta Cámara. Es importante que el Parlamento Europeo muestre que verdaderamente estamos interesados en el grado de costes que queremos aumentar. No consigo entender la lógica a la que se hacía mención aquí hace muy poco, según la cual esta no es una cuestión de incrementar los costes, sino más bien de ser capaces de realizar nuestras tareas de manera adecuada. No se trata de eso. En última instancia, tan sólo consiste en un incremento de los costes.

Por extensión, también es bueno recordar que cuanto mayor sea el número de asistentes contratados por el Parlamento, mayores serán nuestras necesidades en términos de edificios, lo que a largo plazo resultará muy caro. Nosotros en el Grupo ALDE somos muy críticos con algunas de estas propuestas y votaremos en consecuencia cuando la Cámara celebre la votación.

 
  
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  Helga Trüpel, en nombre del Grupo Verts/ALE.(DE) Señora Presidenta, quiero comenzar de nuevo con la palabra mágica «equilibrio», que el señor Haglund acaba de mencionar. En realidad creo que, al debatir el presupuesto de 2011, debemos tomar como punto de partida la siguiente pregunta: ¿cómo podemos alcanzar un equilibrio adecuado y responsable?

El señor Fernandes ha hablado de demagogia en relación con la idea tenida en cuenta por el Parlamento de ser muy responsables y autodisciplinados en el presupuesto de 2011. Estoy totalmente en desacuerdo con él a este respecto. No creo que se nos pueda acusar de demagogos por llegar a la conclusión de que, a la luz de los muchos recortes que estamos pidiendo a otros países, nosotros también debemos examinar muy atentamente cómo hemos de actuar con autodisciplina en el Parlamento. Por el contrario, considero que esa es precisamente la responsabilidad política del Parlamento Europeo en las circunstancias actuales. En los recortes que han sido demandados a Grecia y a los presupuestos públicos en general, por un lado debemos tener la valentía de legitimizar los aumentos que necesitamos con el fin de poder realizar nuestro trabajo de manera responsable, si bien, al mismo tiempo, también de establecer un límite en el que digamos: en las presentes circunstancias, también necesitamos una cierta delimitación, ya que esto forma parte del paisaje político. Esto debe ser rubricado de acuerdo con la máxima «¡Lo hemos entendido!». Esto es importante desde un punto de vista político, y por tanto pido de nuevo a los grupos que consideren qué señal queremos enviar a la ciudadanía con el presupuesto de 2011.

 
  
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  Lajos Bokros, en nombre del Grupo ECR. – Señora Presidenta, en Rumanía los funcionarios se enfrentan a un recorte salarial del 25 %; en España, los empleados del sector público van a ver desaparecer entre el 5 % y el 25 % de su paga, y en Portugal —por no mencionar a Grecia— el gobierno está realizando grandes esfuerzos para ahorrar en recursos humanos. En el Reino Unido, el nuevo Gobierno ya ha indicado que es necesario introducir un importante paquete de ahorro financiero este mismo año.

¿Hay alguien en esta Cámara que crea que este es el momento de que el Parlamento Europeo gaste más en algo; en incrementar las partidas para personal para los grupos, para bibliotecas, comisiones, personal técnico, y en los 1 500 euros adicionales de dietas para asistentes? Estamos debatiendo el segundo tramo de los 1 500 euros; creo que ya el primero es absolutamente innecesario. No debería tratarse de colocar el segundo en la reserva; deberíamos eliminar ambos porque no es el momento de hacer esto. Todos somos conscientes del incremento de competencias, pero el que haya más competencias no implica necesariamente que crezca el gasto. Lo que hace falta es un gasto más eficiente, más compromiso y más responsabilidad.

Coincido plenamente con la señora Trüpel, que ha dicho que hay modos de llevar a cabo un ahorro adicional. En Estrasburgo no necesitamos una flota de vehículos. Tenemos transporte público gratuito. Yo uso el tranvía a diario. En lugar de reservar billetes de clase business, para ahorrar podemos viajar en plazas turistas. Por mi parte, y por principio, nunca he volado en clase business al venir desde Budapest. En general, pese a que el debate entre la Mesa y la Comisión fue muy fructífero a este respecto, creo que existe un gran número de aspectos en los que podemos ahorrar.

 
  
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  Marta Andreasen, en nombre del Grupo EFD. – Señora Presidenta, me choca ver cómo los miembros de este Parlamento continúan con su solicitud de incrementos presupuestarios mientras los ciudadanos de los Estados miembros se esfuerzan a diario para sobrevivir a la crisis actual. Pero hoy voy a referirme a la ética de esta Cámara.

En la situación actual, ¿resulta aceptable que las instituciones europeas, al tiempo que solicitan poder para controlar los presupuestos nacionales, quieran incrementar sus propios presupuestos administrativos, como ocurre con este Parlamento? ¿Resulta aceptable que las instituciones de la UE denuncien ante el Tribunal de Justicia la decisión del Consejo de moderar el incremento de los salarios de los funcionarios de la UE? ¿Resulta éticamente aceptable que el Parlamento acelere su aprobación de las cuentas del Consejo en 2008 a cambio de la aprobación por parte de este último de los incrementos presupuestarios del Parlamento?

Me explico: la Comisión de Control Presupuestario ha votado unánimemente en contra de la aprobación de las cuentas del Consejo para 2008 debido a su falta de transparencia. De igual manera, el Consejo no ha aprobado los incrementos presupuestarios para el Parlamento. Supongo que esta semana veremos al Parlamento votar a favor de la aprobación de las cuentas del Consejo, y que poco después el Consejo aprobará el presupuesto extraordinario para el Parlamento. Esas votaciones, Señorías, la del presupuesto del Parlamento y la aprobación de la gestión del Consejo, son representativas de la ética de las instituciones que quieren gobernarnos a todos.

 
  
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  Angelika Werthmann (NI).(DE) Señora Presidenta, Señorías, el Tratado de Lisboa trajo consigo varios cambios, como los relativos a la importancia de del Parlamento Europeo. Ya señalé en una ocasión que mi voto favorable a la rectificación del presupuesto parlamentario es condicional. Por supuesto, el Parlamento Europeo debe esforzarse por lograr la excelencia legislativa. Y por supuesto reforzar la función del Parlamento significa que tiene más obligaciones, más responsabilidad y más trabajo. Dicho esto, en tiempos de crisis como los que vivimos en la actualidad —la peor crisis económica en sesenta años—, quiero señalar que, como diputados al Parlamento, también nosotros, y de hecho especialmente nosotros, debemos tener un cuidado máximo con el dinero que se nos confía. Se supone que en buena medida el Consejo y el Parlamento Europeo deben trabajar juntos, y esa cooperación exige una voluntad de actuar como socios.

 
  
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  Ivailo Kalfin (S&D). (BG) Señora Presidenta, Señorías, permítanme que comience felicitando a los ponentes, la señora Trüpel y el señor Maňka, por un trabajo excelente en la preparación de las decisiones que estamos debatiendo hoy. Debemos reconocer que la suya no ha sido una tarea sencilla, tal y como hemos comprobado en el debate.

Por un lado, en lo que se refiere a gastar el dinero de los contribuyentes europeos debemos ser un modelo de ahorro y de eficiencia. Por otra parte, sin embargo, debemos dar al Parlamento la oportunidad de cumplir todas sus obligaciones y responsabilidades que esos mismos contribuyentes le han confiado mediante el Tratado de Lisboa.

El hecho es que el nuevo tratado de la Unión Europea verdaderamente impone muchos cambios y nuevas obligaciones a nuestra institución. Una de las cuestiones más importantes y que ha generado un amplio debate ha sido el grado en que el Parlamento Europeo está teniendo en cuenta la grave situación económica en Europa y el modo en que está mostrando su liderazgo en términos de restricción del gasto y de incremento de su eficacia.

Las decisiones parlamentarias que estamos debatiendo hoy son pertinentes para la situación económica. Un incremento mínimo del 5,5 % en el gasto nos permite aumentar el personal del Parlamento Europeo con dieciocho empleados nuevos. Necesitamos que la Administración nos proporcione ayuda especializada en las áreas que han experimentado un crecimiento significativo y en las que las decisiones del Parlamento Europeo resultan cruciales.

Ofrecemos a los diputados al Parlamento la oportunidad de tener más contacto con sus votantes, de recibir formación especializada en más áreas y de cumplir sus nuevas obligaciones, que les han sido confiadas por medio del Tratado de Lisboa. Somos modelos de ahorro, ya que estamos dando acomodo a todas las nuevas funciones con un exceso de gasto de sólo el 0,28 % sobre el acuerdo alcanzado hace muchos años para que el gasto del Parlamento Europeo no superase el 20 % de los costes administrativos del presupuesto europeo.

Al mismo tiempo, debemos declarar muy firmemente que el acuerdo antiguo debe ser renegociado en el futuro para que refleje, de una manera más amplia, los cambios en las funciones de las instituciones y, en particular, el aumento de las funciones y, en consecuencia, de las expectativas del Parlamento Europeo.

Estimados colegas, aún tenemos reservas disponibles. En el futuro, debemos redoblar nuestros esfuerzos para lograr que el Parlamento trabaje de manera más eficiente, por ejemplo no apoyándose tanto en los edificios sino en las nuevas tecnologías, dando ejemplo en términos de estándares institucionales y ambientales, y analizando en profundidad el impacto de cada gasto y no permitiendo que el presupuesto crezca de manera automática, como es habitual en el caso de la burocracia. No debemos olvidar que con cada decisión que tomamos somos responsables ante nuestros votantes, que están viviendo tiempos difíciles.

 
  
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  Alexander Alvaro (ALDE).(DE) Señora Presidenta, en tiempos de crisis, en especial, los políticos deben ser capaces de separar lo racional y lo emocional, especialmente en lo referente a asuntos presupuestarios y financieros. Tengo la sensación de que el Tratado de Lisboa y las cuestiones presupuestarias asociadas son algo parecido a las previsiones meteorológicas: nunca puedes saber con exactitud cómo serán las cosas por la mañana. La previsión anuncia lluvia, por lo que coges el paraguas, pero luego apenas caen un par de gotas y el paraguas te sobra.

Lo mismo ocurre con el Tratado de Lisboa: no sabemos cómo el Tratado modificará la carga de trabajo del Parlamento. He de preguntarme cómo pudieron los diputados al Parlamento haber trabajado en las comisiones y en los presídiums en el pasado de tal modo que no vaya a haber cambios con motivo de la llegada del Tratado de Lisboa.

El debate sobre el incremento de 1 500 euros en las dietas para secretarias es simbólico para la cuestión de si somos o no capaces de adelgazar nuestras estructuras de ahorrar fondos y de hacer más eficientes nuestros procesos de trabajo. Tener en cuenta esos tres puntos sería muy útil para nosotros en lo tocante al área de la financiación. Por encima de todo, sólo a partir del año próximo veremos qué impacto ha tenido realmente el Tratado de Lisboa en nuestro trabajo.

 
  
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  Ryszard Czarnecki (ECR).(PL) No cabe duda de que el Parlamento europeo, que tras la ratificación del Tratado de Lisboa tiene más responsabilidades y una función más importante que desempeñar, debe contar como es bastante natural con más recursos financieros para ser capaz de cumplir con su función. No sabemos cuál será el incremento real de las funciones, pero sabemos que se producirá. En relación con esto, naturalmente, las expectativas de nuestros votantes y contribuyentes acerca de nosotros también son mayores. Por eso la solicitud de un incremento de la financiación, por ejemplo para los asistentes de los diputados al Parlamento, está plenamente justificada tanto financiera como políticamente.

Somos conscientes de que en estos momentos hay una importante crisis en Grecia y, en general, los países del sur de Europa; lo que obviamente también es un problema de naturaleza política; pero al recortar costes no debemos quitar ciertas funciones del Parlamento Europeo. Estoy plenamente convencido de que el presupuesto del Parlamento europeo debe ser incrementado de manera significativa.

 
  
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  Daniël van der Stoep (NI).(NL) Señora Presidenta, el borrador de presupuesto del Parlamento para 2011 es de 1 700 millones de euros. Eso equivale a 2,3 millones de euros anuales por europarlamentario, a 200 000 euros mensuales y a unos asombrosos 6 400 euros diarios por diputado; y somos 736 en esta Cámara.

Señora Presidenta, 6 400 euros es una cantidad de dinero importante. Se me ocurren cien cosas mejor en qué gastarlo antes que en este juego de marionetas. Lo más importante es que los ciudadanos puedan tomar estas decisiones. Cerremos nuestras sedes en Bruselas, en Luxemburgo y, sobre todo, en Estrasburgo, hagámoslo hoy. Saquemos a todo el mundo de los edificios, cerremos la puerta, deshagámonos de la llave y devolvamos esos 1 700 millones de euros a los ciudadanos, que son quienes los han ganado con sangre, sudor y lágrimas.

Cada uno de los miembros de esta Cámara debería levantarse y acostarse cada día siendo consciente de que un día cualquiera costará, o de que ha costado, al contribuyente 6 400 euros. Cada diputado al parlamento tiene también la obligación de reducir esa cantidad cada día, ya que lo que gastamos aquí en tonterías es dinero de los contribuyentes que es fruto del duro trabajo de los ciudadanos.

Eso es lo que debería suceder, pero no ocurre. En esta Cámara, más es siempre mejor. A través de apretones de mano, de reconocimiento de semejantes, de tratos turbios en la trastienda, decenas de millones son añadidos al presupuesto. La élite decide, y la ciudadanía suelta el dinero. Todos deberían reflexionar sobre esto antes de acostarse por la noche: deberíamos preguntarnos si hemos valido 6 400 euros ese día. Si la respuesta es negativa deberíamos estar profundamente arrepentidos, puesto que no valemos nada como diputados al Parlamento.

 
  
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  Ingeborg Gräßle (PPE).(DE) Señora Presidenta, Señorías, quiero decirle al señor van der Stoep que yo valgo ese dinero y que me atengo a mi compromiso. Si usted no vale el suyo, cuenta usted con mi lástima. Todo lo que puedo decir es que no nos hacemos ningún favor si creamos unas condiciones de trabajo en esta Cámara que efectivamente hagan imposible que desempeñemos nuestra función. Apoyo el incremento de la dieta para secretarias —en ambos niveles, en efecto— y considero que está plenamente justificado.

Todo miembro de esta Cámara necesita contar con personal. Quienes no quieren trabajar no deben impedir que lo hagan aquellos que sí quieren. Nadie va a ser obligado a utilizar el incremento de la dieta para secretarias; es posible usarla, pero no obligatorio. Si los diputados al Parlamento no utilizan esa dieta, entonces mucho mejor para los contribuyentes, que recuperarán el dinero. Por mi parte, sólo puedo hablar por mí cuando digo que valgo ese dinero, y lo mismo puede decirse del personal a mi cargo. Sin embargo, debemos colocar bajo el microscopio las actividades llevadas a cabo en el pasado gracias al superávit presupuestario. Debemos examinar por tanto si queremos y si somos capaces de continuar con esas actividades. También estoy pensando, a este respecto, en el servicio de televisión por Internet. Creo que hemos de actuar, que no podemos dejarlo todo tal cual.

Además de esto, hemos llevado a cabo muchas reformas con la Mesa y también deberíamos permitir que surtan efecto. La Comisión de Control Presupuestario hará todo lo que esté en su mano para indicar qué cosas no están funcionando.

 
  
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  Geoffrey Van Orden (ECR). – Señora Presidenta, en toda Europa los gobiernos y las instituciones públicas se están enfrentando a la necesidad de aplicar recortes, pero este Parlamento sigue viviendo un cuento de hadas. Escucho palabras bienintencionadas sobre la necesidad de ahorrar y de potenciar la eficiencia, pero el presupuesto de más de 1 700 millones de euros para 2011 supone un incremento de casi el 6 %. Esto es totalmente inaceptable. Deberíamos estar hablando sobre ahorros masivo, no sobre incrementos. Hay muchos modos de hacerlo.

Para empezar, deberíamos eliminar el despilfarro y los gastos innecesarios. Esta Cámara debería exigir al Consejo que terminase con el circo de Estrasburgo y que se ahorrase los gastos anuales de más de 200 millones de euros. Otros cincuenta millones de euros podrían ser ahorrados cada año si cerrásemos las oficinas parlamentarias en cada uno de nuestros países. Debemos racionalizar la burocracia: el número de funcionarios empleados por el Parlamento se ha incrementado en un 14 % hasta los 6 000 en sólo tres años. En tiempos difíciles, cualquier otra organización atendería las nuevas prioridades con reducciones compensatorias en otros ámbitos. Parece que creemos vivir en otro mundo. Debemos dar los pasos necesarios para provocar cambios reales y recortes auténticos en el presupuesto del Parlamento.

 
  
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  Bart Staes (Verts/ALE).(NL) Quiero volver sobre la idea de añadir 1 500 euros mensuales en dos tramos para dietas de asistencia de oficina. Es cierto que Lisboa nos impone muchas tareas adicionales, por lo que ciertamente no me opondré a la idea de aumentar el personal de las comisiones parlamentarias, dadas las obligaciones adicionales que implica Lisboa, como en el caso de la Comisión de Desarrollo Agrícola y Rural o de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior.

Tampoco me opondré a que los grupos puedan contar con más personal para ayudarles en esas tareas; pero seamos honestos, Señorías: es una locura, y también una decisión incorrecta, dar a cada europarlamentario 1 500 euros mensuales más este año y otros 1 500 euros el año próximo.

Yo mismo he trabajado en la Comisión de Medio ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria durante diez años, y continúo haciéndolo. La comisión tiene muchas tareas legislativas bajo el procedimiento de codecisión, o bajo el legislativo ordinario. Siempre me he manejado con tres ayudantes, y asumo que los diputados que actualmente trabajan o que van a trabajar en la Comisión de Desarrollo Agrícola y Rural y en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior también pueden apañárselas con tres asistentes. Su sugerencia, señora Gräßle —que se proporcione más personal a quienes desean trabajar, pero no a quienes no desean hacerlo— es pura demagogia.

 
  
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  Vladimír Maňka, ponente. (SK) Quiero dar las gracias a todos quienes han expresado su opinión. Me colmase que todos quieran desarrollar su trabajo legislativo de la mejor manera posible, y hacer el mejor uso posible de los recursos. Cada uno de nosotros tiene su propia opinión sobre dónde y cómo podemos mejorar las cosas. Quiero decirle al señor Bokros que hay modo de ahorrar a través de métodos objetivos. Esa manera fue bloqueada hace un año por miembros de su grupo político, entre otros.

Desde enero estoy al frente de una autoridad regional en mi propio país. Tras llegar al cargo, mi primera decisión fue realizar un estudio externo independiente de todos los procesos de la institución. Esta auditoría eliminará la duplicidad y reducirá los costes administrativos en más de un 15 %. Si queremos analizar la capacidad disponible y reorganizar los recursos existentes en la mayor medida posible, la mejor solución es un estudio externo objetivo e independiente.

Quienes han tenido la valentía de dar este paso han hecho el mejor uso de los recursos y han logrado reducir sus costes administrativos de manera significativa. En los próximos días debatiremos y votaremos el presupuesto rectificativo para 2010 del Comité Económico y Social Europeo y de la Comité de las Regiones.

Estas instituciones están ampliando claramente sus actividades, con mayores poderes y una mayor carga de trabajo. También quiero pedir al Consejo que nos permita finalizar esos presupuestos lo antes posible, de modo que ambas instituciones puedan desempeñar sus funciones de manera responsable y eficaz en las áreas nuevas o ampliadas introducidas por el Tratado de Lisboa.

 
  
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  Helga Trüpel, ponente.(DE) Señora Presidenta, Señorías, todos han escuchado la controversia que genera el debate sobre este presupuesto para 2011. Tampoco es de extrañar, dado que de hecho afecta a incrementos y recortes reales pero también —como siempre en política— a cuestiones simbólicas.

Como ponente, quiero que lo siguiente conste en acta. Han visto el espectro completo de puntos de vista que tenemos aquí, desde la señora Gräßle del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos), que está muy dispuesta a apoyar esos incrementos —incluido el de 1 500 euros— para salvaguardar su capacidad de trabajo; hasta otros diputados, que han dicho «No lo necesitamos» o «Debemos evaluar más detenidamente cómo podemos justificar los incrementos y tener una visión general, también de las comisiones individuales y de las áreas de trabajo de esta Cámara».

Como ponente, quiero destacar que la mayoría de la Comisión de Presupuestos decidió colocar el dinero adicional en la reserva —por tanto, en la Comisión de Presupuestos aún no se ha alcanzado un acuerdo— y pedir una evaluación precisa. Así, todo eso aún debe ser realizado. Debemos tener esa evaluación sobre la mesa y en otoño tendremos que ocuparnos muy seriamente de esos resultados para poder seguir negociando con el Consejo en octubre bajo el nuevo procedimiento presupuestario y también para poder encontrar una posición mayoritaria internamente en el Parlamento. En el actual estado de cosas, es importante señalar que hay controversia, que existen opiniones muy diferentes y que hay una opinión mayoritaria según la cual debemos considerar con detenimiento las cifras una vez más.

Agradezco su consejo y espero que todos sigamos avanzando con prudencia.

 
  
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  Presidenta. – Gracias, señora Trüpel. De este modo finaliza el debate conjunto sobre el presupuesto. Gracias por sus intervenciones. Se cierra el debate.

La votación sobre el informe del señor Maňka tendrá lugar mañana, y la votación sobre el informe de la señora Trüpel tendrá lugar hoy a las 12 horas.

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  Georgios Stavrakakis (S&D), por escrito. (EL) El presupuesto rectificativo es el resultado de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. El Parlamento se ha enfrentado a nuevos retos y necesitará recursos si quiere cumplir sus nuevas responsabilidades y superar sus desafíos con éxito. Quiero hacer hincapié en que los ciudadanos europeos quieren que el Parlamento cumpla sus tareas de manera impecable y, con el fin de salvaguardar esto, es importante que sus diputados, sus comisiones y sus grupos políticos cuenten con los recursos necesarios. Además, consideramos que la disciplina financiera y los recortes del gasto son ahora más necesarios que nunca; y los ciudadanos de la UE esperan que los hagamos nuestros, por lo que hemos preparado un presupuesto que garantiza la austeridad y la transparencia financieras.

También hemos insistido en la necesidad de una planificación política a largo plazo para los edificios del Parlamento Europeo, en un intento por salvaguardar un apoyo financiero satisfactorio tanto en la actualidad como en el futuro. Estamos seguros de que estas medidas nos permitirán adoptar una posición desde la que ocuparnos las preocupaciones, las expectativas y las peticiones de los ciudadanos europeos.

Para terminar, quiero felicitar al señor Maňka por su excelente informe.

 
Última actualización: 19 de agosto de 2010Aviso jurídico