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Procedimiento : 2010/2770(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

RC-B7-0419/2010

Debates :

PV 07/07/2010 - 17
CRE 07/07/2010 - 17

Votaciones :

PV 08/07/2010 - 6.5

Textos aprobados :

P7_TA(2010)0283

Debates
Miércoles 7 de julio de 2010 - Estrasburgo Edición DO

17. Situación en Kirguistán (debate)
Vídeo de las intervenciones
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  Presidente. – El próximo punto es la declaración realizada por la Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad sobre la situación en Kirguistán.

 
  
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  Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señora Presidenta, desde la última vez que debatimos la situación en Kirguistán en la sesión plenaria del 20 de abril, se han producido dramáticos acontecimientos en el país. A principios de junio, las provincias del sur de Kirguistán fueron testigo de un estallido de violencia interétnica, que se cobró la vida de cientos de personas y provocó un número aún mayor de heridos, así como cientos de miles de desplazados internos y refugiados.

Durante las últimas semanas, el gobierno provisional ha luchado por recuperar el control de una situación que amenaza con convertirse en una guerra civil abierta y provocar una desestabilización regional. En este contexto crítico, la celebración pacífica y ordenada de un referendo constitucional el 27 de junio fue recibida —como dije en una declaración el 28 de junio— como un importante avance hacia el restablecimiento del orden constitucional y el proceso democrático en Kirguistán. La sorprendentemente alta participación y el respaldo casi unánime a la reforma constitucional ponen de manifiesto la resistencia y el deseo de paz de los ciudadanos de Kirguistán.

El rápido retorno de los refugiados de Uzbekistán y la situación de seguridad relativamente tranquila imperante en todo el país son señales alentadoras. No obstante, quedan muchos retos por superar. Mientras el país se prepara para celebrar elecciones parlamentarias en octubre y avanza hacia una mayor estabilización, siguen existiendo importante necesidades humanitarias, profundas tensiones interétnicas y una debilidad institucional. Además, la situación política y económica del país sigue siendo muy frágil y la violencia puede reactivarse.

Me gustaría expresar mi satisfacción por la activa participación de la Unión Europea a lo largo de toda la crisis. Hemos seguido los acontecimientos de cerca desde el principio, y el Consejo de Asuntos Exteriores debatió la situación el 14 de junio, sólo unos días después de que tuviera lugar el primer estallido de violencia. Volverá a examinar la cuestión en julio. El Representante Especial de la UE, el Embajador Morel, ha visitado el país dos veces. Ha celebrado amplios debates con las autoridades de Kirguistán y otros interesados internacionales, incluidas la ONU y la OSCE y su equipo se ha reforzado considerablemente para ayudarle en el desempeño de su activo papel en este período crítico.

En su respuesta, la UE no ha escatimado esfuerzos diplomáticos y humanitarios. La Comisión respondió rápidamente prestando asistencia humanitaria. La Comisaria Georgieva acaba de volver de la región, donde ha podido evaluar la asignación de la ayuda y las nuevas necesidades sobre el terreno. La Comisaria conoce muy bien la zona. Es un placer contar con su presencia en este debate. Me gustaría rendir homenaje a la increíble labor que ha realizado allí y en otros lugares.

También estamos intensificando nuestros esfuerzos para apoyar los procesos de estabilización y democratización iniciados por el gobierno provisional, en particular brindando ayuda en los preparativos de las próximas elecciones parlamentarias, fortaleciendo las instituciones clave y respaldando la reconciliación interétnica y las iniciativas de la sociedad civil, así como la estabilización social.

La emergencia de un Kirguistán estable y democrático en una parte del mundo hasta ahora autoritaria e inestable es un objetivo que estamos dispuestos a apoyar. En lo que respecta a la seguridad y a la posible participación de la UE, estamos estableciendo enlaces con las Naciones Unidas y la OSCE, entre otros organismos. Estamos estudiando detenidamente las iniciativas presentadas, incluida la propuesta formulada por la OSCE relativa a la creación de una unidad operativa de policía.

En lo que respecta a la seguridad, y a todas las esferas de participación de la UE, nuestro curso de acción ha sido el de una coordinación estrecha y constante con la comunidad internacional. Estamos en contacto con las autoridades de Kirguistán, así como con la OSCE y la ONU, en relación con la intención de Bishkek de crear una comisión nacional para investigar los acontecimientos que tuvieron lugar en junio en las provincias del sur. Se ha solicitado asistencia y la participación de expertos.

El esclarecimiento de los hechos constituye un paso preliminar indispensable para combatir la impunidad, alentar la reconciliación entre las comunidades y evitar que vuelva a producirse una situación parecida. Por lo tanto, insistiremos en la necesidad de garantizar la credibilidad y la imparcialidad de cualquier comisión de la verdad, ya sea de carácter nacional o internacional. Apoyaremos los esfuerzos internacionales. A este respecto, la coordinación con la OSCE y la ONU es un factor clave.

Señorías, espero con gran interés escuchar su opinión sobre esta cuestión.

 
  
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  Kristalina Georgieva, Miembro de la Comisión. – Señora Presidenta, me gustaría expresar mi agradecimiento al Parlamento por este —iba a utilizar la palabra «oportuno»— debate pero puesto que en estos momentos también se está celebrando un partido de fútbol, puede que la palabra no sea tan acertada como hubiera esperado. No obstante, me ha sorprendido la larga lista de oradores y estoy muy agradecida a todas las personas de esta sala y a las que nos están viendo esta tarde.

Como ha indicado la Alta Representante, el estallido de violencia étnica en el sur de Kirguistán ya se ha calmado y la fase humanitaria casi ha finalizado. Cuando estuve en Osh, pude ver a los vendedores y a los habitantes salir de nuevo a la calle, aunque todavía había tiroteos ocasionales en algunos barrios.

También me gustaría confirmar que nuestra respuesta humanitaria fue rápida, apropiada y bien orientada. El 16 de junio, destinamos 5 millones de euros de asistencia de emergencia que se envió inmediatamente para su coordinación por los expertos de Osh y su reparto por las tres organizaciones con presencia en la zona: Cruz Roja, ACTED y Médicos sin Fronteras. Puedo decir que ayudamos a salvar vidas y proporcionar alimentos, agua y cobijo pero, lo que es más importante, tuvimos una presencia física que, según la población de Osh, fue lo que más contribuyó a la seguridad.

Me gustaría dar las gracias a la Unión Europea en nombre de esas personas. Hoy, bajo la calma subyacen profundas tensiones y miedos a que resurja la violencia. Una madre de una niña de cinco años que recibió un tiro delante de sus ojos me dijo: «¿Cómo voy a seguir viviendo en un mundo en el que no existe la justicia?». Hay miles de personas como ella, y su paciencia se está agotando. La población apenas confía en que el gobierno pueda hacerse cargo de la situación en el sur si estalla de nuevo la violencia, y las organizaciones humanitarias están almacenando suministros para estar preparadas en caso de que se reactive la violencia.

Con este telón de fondo, como ha destacado la Alta Representante, nuestro apoyo debe centrarse en dos prioridades: restablecer la confianza entre los principales grupos étnicos uzbecos y kirguisos y recuperar los medios de sustento y las viviendas afectadas por el conflicto. De esas dos prioridades, la reconciliación es, con diferencia, el objetivo más importante y difícil. Tanto el gobierno como la población de Osh creen firmemente que las posibilidades de éxito en la reconciliación aumentan con la ayuda de la comunidad internacional. Como ha informado la Alta Representante, la Presidenta Otunbayeva ya ha pedido ayuda a la UE con una investigación internacional sobre el origen del conflicto y un contingente de policía internacional para impartir formación y reforzar la policía local. Me gustaría añadir que este es también el deseo ferviente de la población de Osh a la que conocí: pidieron ayuda explícitamente con la investigación y con la policía.

Permítanme concluir asegurando que la Comisión no escatimará esfuerzos para ayudar a Kirguistán en los próximos meses, que se avecinan difíciles. Apoyaremos la recuperación de los medios de sustento mediante programas de «dinero por trabajo» o de «dinero por comida», la rehabilitación de viviendas dañadas y la provisión de materiales de construcción a las familias —Osh es un lugar muy frío en invierno y esto tiene que hacerse con presteza— así como asistencia jurídica y psicológica a las víctimas. Además, el instrumento para lograr la estabilidad destinará 7 millones de euros a la celebración de las elecciones, apoyo legislativo y rehabilitación social y física. El 27 de junio se celebrará una conferencia de donantes internacionales en la que la Comisión participará de forma activa.

Me conmovió la confianza depositada en la Unión Europea por las autoridades de Kirguistán y los ciudadanos de a pie. La percepción de Europa es de neutral y afectuosa, que apoya los derechos humanos y la democracia y capaz de impulsar a la comunidad internacional a ayudar a esta pequeña isla de democracia en el corazón de Asia Central rodeada de regímenes autoritarios. El debate que estamos celebrando en el Parlamento Europeo pone de manifiesto esa confianza y el valor de la misma, y les estoy muy agradecida por ello.

 
  
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  Paolo Bartolozzi, en nombre del Grupo PPE. (IT) Señora Presidenta, Señorías, me gustaría destacar que la situación en Kirguistán refleja una realidad a la que, durante demasiado tiempo, no se ha concedido la importancia que merecía. La realidad a la que me refiero es la inestabilidad en Asia Central, que desgraciadamente está aumentando, donde la esperanza por lograr la democracia y el progreso económico, al menos en muchos de esos países, es especialmente frágil. En los últimos meses, Kirguistán ha sufrido las consecuencias de crueles conflictos que dejarán un legado de confrontación interétnica, al menos en el futuro inmediato, dificultando aún más la estabilización del país.

Como ya se ha indicado, la función de la comunidad internacional y de la Unión Europea en particular es ayudar a Kirguistán en la medida de lo posible de tres maneras: en primer lugar, proporcionando asistencia inmediata para suministros de emergencia y para reconstruir las viviendas dañadas; en segundo lugar —en lo que respecta a la Unión Europea dentro del marco de la estrategia para Asia Central y los instrumentos aplicados en ese contexto— proporcionando asistencia financiera que sea lo más a largo plazo posible; y, en tercer lugar, brindando apoyo político en el proceso de restauración del orden constitucional y del desarrollo del estado de derecho.

El referéndum constitucional celebrado en Kirguistán el 28 (27??) de junio, en lo que sin duda fueron condiciones muy difíciles, puede considerarse un primer paso en el camino hacia el restablecimiento del orden constitucional. Las elecciones del 28 (27??) de junio también recibieron la aprobación de la misión de observación de la OSCE, que obviamente tuvo en cuenta las condiciones especiales en las que se celebró el referendo.

El nuevo orden constitucional en Kirguistán se dirigirá más a un sistema parlamentario que a un sistema presidencial. Tal vez esto permitirá un mayor reconocimiento de los distintos grupos étnicos que viven en el país y de la necesidad de obtener el consenso de los distintos grupos en un país tan dividido y variado. La Unión Europea y Kirguistán están unidos mediante un acuerdo de asociación y cooperación que establece la celebración de reuniones periódicas por una comisión parlamentaria de cooperación. Nuestra esperanza es que las relaciones interparlamentarias se reanuden lo antes posible, con la participación de un parlamento kirguiso elegido democráticamente.

Como ya se ha indicado, en un futuro próximo, Kirguistán necesitará estabilidad y nuestro apoyo político y financiero: no escatimemos en ninguno de los dos.

 
  
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  Hannes Swoboda, en nombre del Grupo S&D.(DE) Señora Presidenta, en primer lugar, en nombre de mi grupo, me gustaría agradecer a la Alta Representante y a la Comisaria su respuesta rápida y coordinada. Como ha indicado la señora Comisaria, lo que necesitamos es una respuesta rápida, adecuada y bien orientada. Según la información de que dispongo, esto es exactamente lo que ha ocurrido.

Estas tensiones étnicas son especialmente lamentables. Debemos recordar que también en esta parte del mundo, las fronteras no se han trazado precisamente en función del origen étnico. Esto es en realidad algo positivo. Si tuviéramos que guiarnos siempre por el principio del origen étnico, nunca podríamos trazar fronteras. No obstante, el incumplimiento de este principio puede provocar tensiones étnicas cuando concurre con dificultades sociales y económicas. Esperamos que todos los afectados, incluidos los países vecinos, dejen atrás estas tensiones y empiecen de cero.

La baronesa Ashton ha hecho referencia a nuestro Representante Especial, el señor Morel, al que tengo en gran estima. Tal vez haya llegado el momento, como he mencionado antes, de revitalizar la estrategia de Asia Central que seguimos bajo la presidencia alemana en particular, puesto que creo que se trata de una región muy importante; situada cerca de Afganistán y entre Rusia y China, es una región frágil y llena de tensiones y es de especial interés para Europa. Creo que el compromiso que estamos demostrando en este caso es sumamente importante.

¿Cuántos de nosotros estábamos preocupados sobre el referendo? Debo admitir que ni yo estaba convencido del calendario. No obstante, ahora está claro que el momento fue el adecuado y que se adoptaron las medidas adecuadas. A veces también tendemos a pensar en categorías, aferrándonos a la creencia de que se necesitan mujeres y hombres fuertes para desarrollar un país de manera que la democracia llegue con el tiempo. La nueva Presidenta provisional —una mujer con visión, fortaleza, resolución, y determinación por una mayor democracia— ha demostrado que es posible tener ambos. Esto podría servir también de ejemplo a la región circundante. No se requieren necesariamente presidentes duraderos que permanezcan en su cargo para siempre. También se puede ayudar a un país con una combinación de principios democráticos y una persona con una estrategia clara —en este caso una mujer. Esperamos que la Presidenta y su país consigan esto con la ayuda de la Unión Europea.

 
  
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  Niccolò Rinaldi, en nombre del Grupo ALDE.(IT) Señora Presidenta, señora Alta Representante, señora Comisaria, Señorías, no queremos más pogromos en Asia Central.

Asia Central es una región que presenta un alto riesgo de conflictos interétnicos. Los pueblos están muy mezclados, y las fronteras se trazaron bajo el régimen estalinista. Tengan en cuenta que Kirguistán tiene un enclave kirguiso en territorio uzbeco, y hay cuatro enclaves uzbecos en territorio kirguiso, incluido uno que está habitado únicamente por ciudadanos uzbecos que viven en Kirguistán que son de nacionalidad tayika —esto demuestra la complejidad de la situación.

Ahora mismo el número de personas desplazadas es de 300 000. Cien mil personas se han refugiado en Uzbekistán y muchas han fallecido: ni siquiera sabemos cuántas, posiblemente hasta 2 000. ¿Qué podemos hacer? En primer lugar, como ha declarado la Comisaria, es muy importante garantizar que haya justicia, porque —como demuestra la experiencia de otros países— no puede existir la reconciliación sin una forma de justicia. Por lo tanto, debemos perseverar con esta comisión de investigación.

En segundo lugar, si bien debemos continuar prestando ayuda humanitaria, también debemos abordar una serie de cuestiones políticas. El señor Swoboda ha hecho referencia a una de esas cuestiones, a saber, que debemos animar a este gobierno provisional diciéndole que está haciendo un buen trabajo. El referendo fue todo un éxito no sólo desde el punto de vista de su contenido, porque restituye el equilibrio entre la Presidencia y el parlamento, sino también por la manera en que se organizó y por el alto nivel de participación en el mismo.

También me gustaría saber cómo debemos responder los europeos, en caso de que respondamos, a la petición formulada por la OSCE de enviar fuerzas internacionales de policía: ¿vamos a dejar todas las actividades policiales en manos de los rusos, o habrá también una contribución europea?

En tercer lugar, ¿qué está haciendo Estados Unidos? Este país tiene una gran base militar en Manas, pero a mí me parece que la influencia de los EE.UU. en Asia Central está disminuyendo en general. Creo que es importante que también armonicemos algunas cuestiones con el Gobierno de los Estados Unidos. En lo que respecta a la conferencia de donantes a la que ha hecho referencia la Comisaria, prevista para el 27 de julio, me gustaría saber cuáles son las prioridades de Europa a ese respecto. En mi opinión, debemos invertir, por encima de todo, en educación y en el fortalecimiento de la sociedad civil de Kirguistán, que es muy activa, como puso de manifiesto la alta participación en el referendo.

Me gustaría concluir destacando que la estrategia europea de adoptar un enfoque regional para Asia Central es sin duda la acertada. Se trata de una región que debe ser examinada en su totalidad. Creo que, a medio plazo, necesitaremos ir adoptando gradualmente esta estrategia también para Afganistán, porque no podemos tener una política para Afganistán y otra para los países de Asia Central —para el resto de países de Asia Central. Este es un caso paradigmático para la prevención de conflictos, un poco como lo que no llegó a ser la fuerza europea de ayuda de urgencia (EU-FAST) para Haití, a través de la coordinación de la protección civil y de emergencia. Ahora disponemos de instrumentos jurídicos: los ciudadanos los querían, y debemos demostrar que estamos a la altura del desafío.

 
  
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  Heidi Hautala, en nombre del Grupo Verts/ALE.(FI) Señora Presidenta, es de vital importancia que descubramos los orígenes de esta violencia. Conozco la opinión de Alain Délétroz, Vicepresidente del Grupo de Crisis Internacional, que dice que estos acontecimientos recuerdan a lo que ocurrió en los Balcanes Occidentales en el decenio de 1990. Estas atrocidades, que se han descrito aquí y sobre las cuales hemos leído en los periódicos, recuerdan a la horrible crueldad de la que fueron testigos los Balcanes Occidentales. Hay motivos para sospechar el objetivo de estos actos era provocar. No estamos convencidos en absoluto de que se trate de auténticas tensiones étnicas: más probablemente se trate de tensiones étnicas desencadenadas por el hecho de que el sur de Kirguistán es una región muy pobre y desfavorecida.

Desearía especialmente señalar a la atención de la Alto Representante y de la Comisaria Georgieva el hecho de que los defensores de los derechos humanos se encuentran en una posición difícil. En mi opinión, parece que estamos buscando al culpable en el lugar equivocado. Hay declaraciones de testigos que aseguran que algunas personas, que han ido a buscar pruebas y a documentar estas brutalidades, se han convertido ellas mismas en el blanco de acción oficial.

Yo misma he hecho un llamamiento en nombre del defensor de los derechos humanos, Azimzhan Askarov. Fue detenido y sigue arrestado, que se sepa. Reunió pruebas de los acontecimientos relacionados con estas brutalidades. En ese sentido, Azimzhan Askarov podría representar un peligro en lo que respecta a algunas partes.

Pediría a la Comisión y a la Alta Representante que prestaran especial atención a asegurar que las organizaciones de derechos humanos puedan actuar de manera eficaz, ya que probablemente ahora puedan descubrir qué está pasando realmente y a intentar establecer la paz y la estabilidad.

 
  
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  Struan Stevenson, en nombre del Grupo ECR. – Señora Presidenta, yo visité Uzbekistán hace dos semanas. En Tashkent mantuve reuniones con varios ministros que me informaron ampliamente de la crisis de los refugiados provocada por la violencia reciente en el sur de Kirguistán. He escrito a la Alta Representante detallándole este asunto.

El Gobierno uzbeko no tiene dudas a la hora de acusar al ex-presidente Kurmanbek Bakiyev de desempeñar un papel crucial en los enfrentamientos producidos en las ciudades de Osh y Jalal-Abad, en el sur de Kirguistán. Afirman que las poblaciones kirguisa y uzbeka de estas ciudades han convivido en armonía durante milenios. Los ministros con los que me reuní están convencidos de que el grado de violencia y brutalidad al que fueron sometidos civiles inocentes fue terrible y sólo puede haber sido obra de asesinos mercenarios experimentados —veteranos de Afganistán o Chechenia, tal vez— y calculan que fueron asesinadas unas 2 000 personas. Aparentemente, a muchas de las víctimas les dispararon tiradores entrenados, hubo mujeres embarazadas destripadas, chicas jóvenes brutalmente violadas y asesinadas y bebés decapitados cuyos cuerpos fueron arrojados al río.

Este grado de violencia resultaría extraño e improbable en unos enfrentamientos en los que sólo hubieran participado jóvenes kirguisos, si bien es cierto que participaron adolescentes y jóvenes tanto kirguisos como uzbekos cuando vieron el grado de violencia que se estaba desatando. En Tashkent, la opinión general es que estos enfrentamientos fueron planeados con mucha antelación y financiados por Bakiyev, encargándose su familia y sus fieles seguidores de transmitir las órdenes sobre el terreno en el sur de Kirguistán.

El éxodo resultante de refugiados que atravesaron la frontera en dirección a Uzbekistán se ha cifrado en más de 100 000. Estos refugiados fueron alojados en quince campamentos izados en las proximidades de la frontera. El Gobierno uzbeko brindó un nivel óptimo de alojamiento en tiendas de campaña, de instalaciones sanitarias, alimentos y asistencia médica para este ingente influjo de personas, aunque las cifras excedían con creces cualquier previsión y están teniendo problemas para asumir el coste de la operación. Más concretamente, necesitan desesperadamente ayuda financiera para comprar alimentos. Temen que el problema de los refugiados se prolongue durante mucho tiempo, pues muchos de los uzbekos desplazados tienen miedo de regresar a su hogar, a Kirguistán, a causa de la violencia masiva de la que fueron testigos.

Los quince campamentos de refugiados de Uzbekistán están atestados ahora por ancianos, mujeres, niños y numerosos heridos. Las autoridades uzbekas les están dispensando la debida atención médica a todos. Algunos de estos refugiados ya han regresado a Kirguistán, pero muchos se han llevado las tiendas de campaña consigo y han izado campamentos justo al otro lado de la frontera, listos para huir otra vez a Uzbekistán al primer indicio de problemas. Les horroriza la idea de regresar a Osh o a Jalal-Abad, donde más del 75 % de los hogares y la mayor parte de los negocios uzbekos han sido destrozados.

El Gobierno uzbeko agradece, por supuesto, los 5 millones de euros ofrecidos por la UE para ayudar a los gobiernos kirguiso y uzbeko. Instan a las Naciones Unidas a que proporcionen recursos humanos para que supervisen la distribución de toda la ayuda sobre el terreno, aunque insisten en que necesitan aproximadamente 5 millones de euros al día tan sólo en Uzbekistán para hacer frente a la crisis de los refugiados adecuadamente. Tienen todos los suministros de grano, así los demás alimentos esenciales y los medicamentos en Uzbekistán, pero no pueden hacer frente a la distribución de estos productos básicos sin apoyo financiero. El Gobierno uzbeko insiste en la necesidad de que se realice investigación internacional de las circunstancias que rodean a estos disturbios, y a mí me complace enormemente que nosotros lo apoyemos con esta resolución.

 
  
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  Joe Higgins, en nombre del Grupo GUE/NGL. – Señora Presidenta, sólo han pasado dos meses desde que los actos revolucionarios de Kirguistán provocaran el derrocamiento del régimen corrupto de Bakiyev y la constitución de un gobierno provisional. Lamentablemente, sin embargo, como ya señalamos en su momento y justo antes de los recientes episodios de violencia, básicamente se produjo un reemplazo de un grupo de saqueadores por otro, pues no tardaron en aparecer informes de corrupción y amiguismo relacionados con miembros del nuevo gobierno.

La reciente violencia perpetrada contra seres humanos fundamentada en sus grupos étnicos constituye otra pesadilla para la gente normal. No fue algo espontáneo sino provocado. Existen denuncias creíbles que responsabilizan a miembros del gobierno de Bakiyev, en asociación con grupos delictivos.

Resulta muy significativo el hecho de que en muchas zonas, vecinos uzbekos y kirguisos intentaron ayudarse los unos a los otros en contra de estos pogromos. La unión de los trabajadores y de los pobres —tanto kirguisos como uzbekos— sienta las bases de una solución, relacionada con las demandas radicales de devolver la riqueza de la nación a la titularidad pública a fin de que pueda ser utilizada, para variar, en beneficio de la mayor parte de los ciudadanos de a pie, en lugar de las élites corruptas que han dominado la sociedad hasta la fecha.

 
  
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  Bastiaan Belder, en nombre del Grupo EFD.(NL) Señora Presidenta, los horrores vividos en el sur de Kirguistán a mediados de junio han dejado tras de sí a una sociedad traumatizada. ¿Pueden la comunidad internacional o la Unión Europea ofrecer alguna perspectiva en este clima social de impunidad, en el que tanto las comunidades kirguisa como uzbeka se consideran víctimas por excelencia de una auténtica barbarie de violencia asesina? Ayer por la tarde, un miembro del personal humanitario basado en Bishkek con el que mantuve una conversación telefónica me respondió a esta pregunta y me sugirió unas cuantas ideas brillantes.

Para el futuro de Kirguistán es de vital importancia que se realice una investigación exhaustiva e independiente de los horrores vividos el mes pasado. Tenemos que terminar de una vez con la cultura de impunidad que impera en el país, en beneficio de la instauración de una autoridad fiable y en beneficio de la coexistencia étnica. Aprobaría por ende que la Unión Europea asumiera una función de liderazgo e iniciara una investigación internacional y, de las declaraciones de la Alta Representante y de la Comisión deduzco que van a apoyar firmemente esta iniciativa. Esta investigación profunda de los actos acaecidos sentará las bases de un nuevo comienzo, pues las historias y los testimonios son contradictorios y nadie confía en que las autoridades del país estén en condiciones de llevar a cabo una investigación adecuada. Mi contacto de Bishkek sugiere una idea práctica sobre el tipo de asistencia que se podría brindar desde Europa a la población civil afligida de Kirguistán que destaca la ayuda estructurada para el suministro de alimentos y el sistema educativo del país. El señor Rinaldi se ha referido antes a ello. La educación tiene una importancia extrema.

Para concluir, desearía instar al Consejo y a la Comisión a que presten atención al derecho fundamental a la libertad religiosa en Kirguistán. La ley sobre religión de 2009, otra reliquia del régimen de Bakiyev, debería ser sometida, inmediatamente, a una revisión jurídica. Ha llegado el momento de que Europa le demuestre a Kirguistán cuál es camino a seguir en este ámbito, a la vez que se ejecutan iniciativas humanitarias y educativas en el país. Quisiera felicitar a la Alta Representante y a la Comisaria por este compromiso europeo que, para satisfacción mía, también ha sido recibido con apreciación por parte de la población de Kirguistán. Sigamos así.

 
  
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  Csanád Szegedi (NI).(HU) Señora Presidenta, baronesa Ashton, Señorías, el año pasado hubo momentos en los que a menudo sentí que aquí, en el edificio del Parlamento Europeo, no tiene sentido que hablemos sobre acontecimientos que tienen lugar fuera de la Unión Europa. No obstante, los acontecimientos acaecidos en Kirguistán son un caso aparte. Ningún país civilizado y, desde luego, tampoco la Unión Europea, puede ignorar un genocidio étnico de tal magnitud ni una tendencia semejante que ha obligado a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares, y eso es lo que se ha vivido en Kirguistán. No obstante, para solucionar los problemas, es necesario comprender primero los motivos. Como miembro del Jobbik, considero que existen cuatro motivos principales.

El motivo principal y más importante que subyace a estos problemas es el injusto principio de Stalin de «divide y vencerás». Según esta política, las fronteras se trazaron sin tomar las regiones étnicas en consideración, presuponiendo que esto generaría conflictos étnicos. El segundo motivo es que las zonas más valiosas no se dividieron equitativamente entre los estados, lo que resultó también en unas fronteras injustas, con el potencial de causar conflictos. El tercer motivo, que lamentablemente aún no se ha mencionado, es la existencia de grupos islámicos extremistas radicales, probablemente más afincados en el valle de Ferganá, que también han sido el foco de varios problemas. El tema del agua tiene asimismo gran importancia en Kirguistán. El algodón representa el 90 % de las exportaciones de Uzbekistán y es bien sabido que si Kirguistán corta el suministro de agua, la economía uzbeka sólo tardará unos meses en colapsarse. Y lo que es más importante, y es necesario decirlo, estos problemas se tienen que solucionar porque, Señorías, a menos que se tomen medidas, volveremos a ser testigos de nuevos episodios de genocidio una y otra vez. Tenemos que actuar porque somos plenamente conscientes de que esta región de Asia Central o del interior de Asia, no sólo Kirguistán sino también Uzbekistán y Tayikistán, se considera una zona inestable. Para evitar conflictos debemos, ante todo, garantizar una distribución equitativa del agua. En segundo lugar, debemos ayudar a garantizar, de una u otra forma, que se facilite el paso fronterizo entre estos países y debemos ayudar a erradicar las tensiones y los problemas étnicos. Tenemos que alcanzar algún tipo de cooperación regional entre estos países, principalmente entre Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán. Tenemos que asegurarnos de despertar su interés por la coexistencia pacífica. Tenemos que establecer un sistema basado en la confianza mutua. La Unión Europea desempeña un papel particularmente importante en este sentido, pues estoy totalmente seguro de que el papel de mediador deben desempeñarlo el Parlamento Europeo y la Unión Europea.

 
  
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  Elisabeth Jeggle (PPE).(DE) Señora Presidenta, Señorías, el desenlace del referéndum nacional del 27 de junio me causó gran satisfacción. Los excelentes resultados obtenidos ponen de manifiesto el deseo de la población kirguisa de participar activamente en la toma de decisiones políticas y de respaldar una constitución nueva.

Nuestra resolución de múltiples partidos sobre la situación actual en Kirguistán debería considerarse un paso adelante muy útil en esta dirección. Esperamos que el gobierno provisional restaure el orden público por medios legales y pacíficos y que haga todo lo posible por fomentar la reconciliación entre sus ciudadanos. Aunque ahora parece que ya ha pasado la emergencia inmediata, creo que es importante que la Unión Europea siga brindando su apoyo a la población de Kirguistán, al igual que a otras, respaldando a este gobierno provisional y ayudándole a alcanzar la estabilidad. En mi opinión, la reconciliación de los distintos grupos étnicos debe ser la máxima prioridad para el desarrollo de Kirguistán, de modo que sus ciudadanos puedan convivir en paz.

En el Parlamento Europeo debemos preocuparnos por garantizar que se produzca un nuevo intercambio interparlamentario inmediatamente después de las elecciones parlamentarias previstas. Ésta es una de las claves de la cooperación fructífera entre Kirguistán y la Unión Europea. Yo considero que es fundamental que la Unión Europea adopte un planteamiento global en sus negociaciones con Asia Central y que no deberíamos centrarnos exclusivamente en regiones individuales. En todo ello ha de subyacer siempre un diálogo abierto. De este modo, la Unión Europea será considerada un asociado político, aparte de su papel como asociado en asuntos económicos y de desarrollo. En nuestra opinión, la democratización y el respeto por los derechos humanos constituyen la base de la coexistencia pacífica en todos los países. Esta resolución llama la atención sobre la situación permanentemente frágil de este país.

Comisaria, baronesa Ashton, les agradezco sinceramente la rapidez y la firmeza de su compromiso. Cuentan con todo nuestro apoyo, y la población del país se ha ganado este compromiso.

 
  
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  Kristian Vigenin (S&D).(BG) Baronesa Ashton, señora Georgieva, Señorías, Kirguistán aparece a menudo en la agenda del Parlamento Europeo y de su Comisión especial de Asuntos Exteriores, lo cual indica la importancia que le damos tanto a este país como a la política de la Unión Europea en Asia Central en su conjunto. Los episodios que se están viviendo allí evolucionan con rapidez y son conflictivos. Los intentos de estabilización del nuevo gobierno fueron acompañados de un brote de violentos enfrentamientos éticos durante los cuales, según diversas estimaciones, murieron entre 300 y 2 000 personas y 100 000 buscaron refugio en el vecino Uzbekistán.

Casualmente, debemos rendir un homenaje a los uzbekos por su compostura, gracias a la cual el conflicto no ha adquirido mayores dimensiones. Por otra parte, una respuesta adecuada de las autoridades kirguisas favoreció un restablecimiento del orden con relativa rapidez. No obstante, para alcanzar una estabilidad duradera en esta parte del país es necesario que se identifique y se castigue a los instigadores del conflicto y a los perpetradores de los delitos.

El gobierno provisional del país también merece ser elogiado por la determinación mostrada a la hora de defender las reformas políticas realizadas en el país y por no servirse de los enfrentamientos acaecidos en Osh y en Jalal-Abad para demorar el referéndum que ya estaba previsto. Prueba de ello es que el referéndum se celebró con éxito a los pocos días, literalmente, de los enfrentamientos de Kirguistán con un cambio en la balanza de influencia de las varias instituciones, otorgando mayores competencias al parlamento y al gobierno kirguisos respectivamente, a expensas de las competencias presidenciales.

Además, también se ha dado un paso importante para conferir mayor legitimidad a la presidenta provisional, Roza Otunbayeva, que fue ratificada en su cargo temporal, tras las consultas pertinentes, hasta finales de 2011. También está previsto celebrar elecciones parlamentarias durante el otoño. Si hago hincapié sobre estos hechos es porque nuestra postura debe tomar todos los detalles en consideración. La Unión Europea respondió con rapidez y adecuadamente, algo por lo que les estoy muy agradecida.

No obstante, está llegando la hora de revisar nuestra política actual y de buscar oportunidades para que la Unión Europea adquiera un compromiso más serio tanto con Kirguistán como con la región de Asia Central. Tenemos los instrumentos financieros necesarios a nuestra disposición. Pero, al igual que en otras regiones, debemos trabajar desde ahora mismo de un modo tal que nos transformemos de un donante principal en un auténtico actor político, junto con Rusia, China y los Estados Unidos. En mi opinión, nosotros somos los que podemos ayudar realmente a suplir la carencia más acusada de la región, que no es otra que la carencia de democracia.

 
  
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  Marie-Christine Vergiat (GUE/NGL).(FR) Señora Presidenta, como ya han dicho muchos diputados, la situación en Kirguistán sigue siendo delicada y yo lamento que la resolución no refleje lo que se está diciendo hoy aquí.

Si se me permite el atrevimiento, me gustaría preguntar a quién beneficia el aumento de la violencia en ese país. ¿A quién beneficia el que no se instaure la democracia allí? ¿A quién beneficia el hecho de que se impida al gobierno provisional que complete el proceso de restauración del orden constitucional democrático y el Estado de Derecho? ¿A quién beneficia el hecho de que la violencia adquiera un sesgo étnico? A quienes posean algún conocimiento sobre el país les bastará con hacerse estas preguntas para darse cuenta de cuál es la situación. ¿Cómo no considerar milagroso el hecho de que el referéndum celebrado el 27 de junio transcurriera en paz, con un elevado índice de participación, y con más del 90 % de los votos a favor de la nueva constitución?

Efectivamente, baronesa Ashton, señora Georgieva, la UE debe adquirir un compromiso pleno con Kirguistán, pero sin interferir, y debe brindar toda la asistencia necesaria para garantizar que los habitantes del país, independientemente de su origen, no se conviertan en las víctimas de unos asuntos políticos y diplomáticos que nada tienen que ver con ellos. No defraudemos la confianza que han depositado los kirguisos en la UE.

 
  
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  David Campbell Bannerman (EFD). – Señora Presidenta, no creo que ninguno de nosotros pueda evitar solidarizarse con la población de Kirguistán por su reciente sufrimiento: 2 000 muertos en los disturbios y 400 000 desplazados —en su mayoría de la comunidad uzbeka— que ejercen una enorme presión sobre Uzbekistán.

En palabras de la Cruz roja, se trata de una «crisis inmensa». Este país ya es el más pobre y el más pequeño de las antiguas repúblicas soviéticas. Resulta trágico que un país que aspira tan fervientemente a una democracia parlamentaria se encuentre en esta situación. De hecho, el desencadenante parece haber sido los cambios constitucionales a los que aspiran. También es una de las pocas naciones musulmanas de todo el mundo presididas por una mujer; esperemos que Irán no tarde mucho en seguirle. Esta dama, Roza Otunbayeva, es la primera presidenta de un país ex-comunista de Asia central y me alegro por ella.

Todas las naciones democráticas deberían hacer todo lo posible para apoyar a una nación aspirante a la democracia parlamentaria como ésta, pero se mueve en un terreno rodeado por unos vecinos autócratas y con la amenaza, siempre presente, del islamismo radical en sus fronteras. Esta nación constituye una defensa de la democracia y merece nuestro apoyo.

Me temo que se ha convertido en un títere inmerso en unos juegos de poder abultados. Ahora forma parte de la Organización de Cooperación de Shanghai, de la cual se sirven China y Rusia para dominar la masa continental de Asia Central y cuya agenda debería observarse con cierta sospecha. China y Rusia tienen incentivos para desestabilizar el país a fin de hacer peligrar también la presencia allí de una base aérea, con el apoyo encubierto de las fuerzas de la oposición.

Para concluir me gustaría añadir que todas las naciones democráticas deberían apoyar a esta nación valiente, con aspiraciones y con graves problemas.

 
  
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  Alojz Peterle (PPE).(SL) Cinco años después de que se produjera el cambio de poder en Kirguistán, la nueva revolución ha ido acompañada de una crisis política que entraña mayor gravedad, con consecuencias para el conjunto de la región. Es importante señalar que, a pesar de la crisis, el referéndum sobre los cambios constitucionales —a los que seguirán las elecciones parlamentarias que se celebrarán en otoño— se celebró pacífica y democráticamente.

Además de unas elecciones democráticas, la mejora de la estabilidad pasa por un examen objetivo de las causas del trágico conflicto desencadenado en la parte meridional de este país, por unas iniciativas de reconciliación de las comunidades kirguisa y uzbeka, por la prevención de nuevos desastres humanitarios y por la coordinación efectiva de la ayuda internacional.

Al mismo tiempo, tenemos que prestar más atención que hace cinco años cuando ayudemos con la introducción de la buena gobernanza a largo plazo. La asistencia política o jurídica por sí sola no basta. Las actividades emprendidas por la comunidad internacional, incluida Turquía, deberían ayudar a que se abran las fronteras kirguisas con todos sus países vecinos lo antes posible.

Me alegra la rápida involucración de la Unión Europea y estoy seguro de que podremos garantizar, y, de hecho, debemos hacerlo, que el ritmo y la eficacia de nuestra actuación reporte un valor añadido. En esta ocasión, lo más importante son las preocupaciones humanitarias, pero no podremos abordarlas de forma permanente a menos que, al mismo tiempo, actuemos con un criterio político claro.

No cabe duda de que Kirguistán necesita una asistencia internacional sustancial, de que los cambios políticos acometidos desde el referéndum no reportarán unos resultados rápidos o positivos por sí mismos, ni de que la crisis no beneficia en modo alguno a la Unión Europea. Espero que culminemos con éxito nuestra labor.

 
  
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  Katarína Neveďalová (S&D). (SK) La situación en Kirguistán se ha cobrado cientos de vidas y ha provocado miles de heridos. Ante ello, la Unión Europea y el Parlamento Europeo deben comprender que si estamos dispuestos a sacrificar los derechos humanos en pro de la estabilidad en algunas zonas del mundo, no será cuestión del derecho a voto ni a ser representado, sino del derecho humano fundamental que es el derecho a la vida.

La UE ha proporcionado financiación y ayuda humanitaria. También me gustaría agradecer encarecidamente a la baronesa Ashton el hecho de que hayamos respondido tan rápidamente. No obstante, a mi juicio, esto sólo es el principio.

La UE tiene que comprender que su estrategia para Asia central es muy frágil. Deberíamos dotar de más fondos y de más importancia política a esta región, que es en realidad una región que ve en la Unión Europea un ejemplo a seguir, como han señalado varios de los oradores anteriores.

He visitado Kazajstán y Tayikistán recientemente con otros diputados al Parlamento Europeo y, de hecho, pudimos comprobar de primera mano que estas personas creen que podemos brindarles asistencia real.

Por ello, en mi opinión, en eso es lo que debería centrarse la UE. Deberíamos aumentar nuestra influencia, ya que existe, por supuesto, la amenaza de Rusia y China, que están esperando a que tropecemos para tomar las riendas en calidad de garantes poderosos, que van a asegurar la estabilidad, la paz y la cooperación en la región.

Tenemos que entender que esta región es extremadamente importante para nosotros, tanto como una ruta de transporte entre China y la UE o una como región con una enorme cantidad de recursos naturales —de hecho, una cantidad ingente de recursos naturales—que también necesita la UE.

Por ello, la estabilidad en esta región también es importante para nosotros. Además, tenemos que asegurar la paz en la región porque incluye Afganistán y eso es algo que tampoco debemos olvidar.

También me gustaría formularle una pregunta al señor Stevenson, que aunque ahora no me esté escuchando espero que la reciba. Él ha comentado que los disturbios los habían provocado ciertos seguidores o familiares del ex-Presidente Bakiyev.

Mi pregunta es la siguiente: ¿podemos descartar realmente la posibilidad de que participara la familia del ex-Presidente? Es absolutamente necesario que se organice una investigación exhaustiva de lo sucedido a fin de esclarecer la verdad de los hechos.

 
  
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  Andrzej Grzyb (PPE).(PL) Me da la sensación de que todos estamos hablando de lo que ha provocado la crisis actual de Kirguistán. La autoridad del Presidente Bakiyev se había llegado a detestar tanto que fue derrocado, pero también ha habido masacres y una catástrofe humanitaria en el valle de Ferganá, más concretamente en la región de Osh y de Jalal-Abad. La importancia de este valle para la subregión ya se ha mencionado aquí, el porqué de su importancia debido a sus fuentes de agua, pero también cabría señalar que las masacres fueron instigadas en parte por grupos radicales —aquí se ha mencionado al Movimiento Islámico de Uzbekistán y a la Unión de la Yihad Islámica— que contaron con la financiación —según algunos— de fuentes que incluyen al hijo del presidente derrocado Kurmanbek Bakiyev.

Se ha celebrado un referéndum sobre la introducción de algunos cambios en la constitución. Nos alegramos de que nada menos que el 90 % de los votantes respaldaran los cambios. Ahora dirige el país la Presidenta Otunbayeva, una mujer fuerte que quiere que se produzcan estos cambios. Cuenta con el respaldo de la mayor parte de la sociedad y quiere que se refuerce el parlamento kirguiso. Todo esto constituye un verdadero éxito de las autoridades locales actuales de Kirguistán y deberíamos brindar nuestro apoyo.

El ambiente pacífico en que transcurrió el referéndum y las buenas evaluaciones recibidas, entre ellas las de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, transmiten una sensación de estabilidad, pero lo cierto es que se trata de una estabilidad muy frágil y muy superficial y esto se debe, entre otras cosas, al desgaste de las estructuras estatales de Kirguistán y a las elecciones previstas para el 10 de octubre, que no favorecen la introducción de reformas más rápidas, así como a la crisis económica y social y a las estructuras de autoridad informales de Kirguistán y a unos grupos que podrían catalogarse de delictivos. Además de todo esto, cómo no, está el desastre humanitario, el cual estamos intentado abordar pero que, obviamente, todavía no se ha superado por completo.

En mi opinión, estos problemas se están agravando por el enfoque de algún modo erróneo que están adoptando Rusia y China, los agentes más importantes de la región, y que, evidentemente, es distinto al enfoque de los Estados Unidos. Ya hemos dicho aquí que Rusia, por razones entre las que figura la presencia de una base estadounidense en Manas, tiene un enfoque distinto con respecto a Kirguistán y que, obviamente, tiene una influencia enorme.

Apoyo firmemente lo que ha dicho la Comisaria acerca de la necesidad de intensificar la ayuda humanitaria y de que se nombre también a una comisión independiente para que investigue los motivos de la crisis.

 
  
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  Justas Vincas Paleckis (S&D).(LT) He seguido los episodios de los últimos meses en Kirguistán con atención, sobre todo a partir de que el nombre de Roza Otunbayeva empezara a aparecer en los medios de comunicación. Hace diez años fuimos colegas, ella era la embajadora de su país en Londres. Las embajadas letona y kirguisa estaban puerta con puerta. Nos veíamos a menudo y hablábamos. Me dio la impresión de que Roza Otunbayeva no era simplemente una diplomática con experiencia, sino una política fuerte, con opiniones democráticas, que evaluaba con seriedad la situación en su país y en el mundo en general. Creo que su elección como Presidenta de Kirguistán debería estabilizar la situación del país, ayudar a que arranquen las reformas y a mejorar las relaciones con sus vecinos cercanos y lejanos.

Kirguistán se está convirtiendo en la primera república parlamentaria de la región y ya no debería estar liderada por clanes familiares. No obstante, la situación sigue revirtiendo una complejidad especial. Los refugiados étnicos uzbekos, que todavía no han regresado a sus hogares, ignoraron el referéndum. El riesgo de disturbios no ha desaparecido, sobre todo en las vísperas de las elecciones parlamentarias de otoño.

Los Estados miembros de la Unión Europea han de convenir con urgencia en los mecanismos y las medidas de la participación de la UE, los cuales se podrían ejecutar si el conflicto se sigue agravando. Una misión de la UE de reacción ante la crisis debería desempeñar una importante misión allí. Tenemos que reforzar los mecanismos de coordinación entre las Naciones Unidas, la UE y la OSCE.

Hago un llamamiento a los servicios de seguridad de Kirguistán para que les pidan cuentas a los perpetradores de estos episodios sangrientos y también para que les aseguren un juicio justo. La mejor manera de unir a la sociedad, inyectar la democracia y combatir la corrupción y el radicalismo consiste en garantizar el derecho de la población a la sanidad, a la educación y al trabajo.

 
  
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  Joachim Zeller (PPE).(DE) Señora Presidenta, baronesa Ashton, señora Comisaria, Señorías, estoy horrorizado por los episodios acaecidos recientemente en Kirguistán: los brotes de violencia, la masacre humana, la quema de viviendas y la estampida de miles de refugiados que abandonaron sus hogares en un intento por escapar de la violencia, y me solidarizo plenamente con las víctimas. Al mismo tiempo, estos episodios arrojan algo de luz sobre la situación en Asia Central, la cual no debería resultarnos indiferente a los diputados al Parlamento Europeo. Más bien, deberíamos centrar toda nuestra atención en los países de esta región. Deberíamos pensar no sólo en los países que tienen abundantes recursos minerales, lo que hace que tengan un atractivo económico especial para Europa, sino que, en consonancia con la estrategia para Asia Central adoptada en 2007, deberíamos tratar a todos los países por igual. Y, en mi opinión, es nuestro deber hacerlo.

Los estados de Asia Central, que fueron capaces de derrocar al régimen zarista y luego al soviético hace menos de veinte años, tienen un legado complejo. Las fronteras trazadas de forma arbitraria por Stalin sin preocuparse por la patria de los habitantes de la región hacen, indudablemente, que la coexistencia sea difícil tanto dentro de las fronteras de estos países como más allá de las mismas. La pobreza, la corrupción, el desprecio de los derechos humanos y de los derechos de las minorías, los regímenes autoritarios, las condiciones económicas de países como Tayikistán y Kirguistán, que obligan a cientos de miles de personas a emigrar en busca de trabajo, y la resolución de conflictos por medio de la violencia, ponen de manifiesto que existen dudas acerca de cómo van a evolucionar estos países en el futuro.

La Unión Europea no puede cruzarse de brazos mientras sucede todo esto. Si queremos asegurarnos de que estos estados no terminen adoptando unas estructuras fundamentalistas y de que sus habitantes no sean víctimas permanentes de regímenes dictatoriales, es necesario que adquiramos un compromiso pleno. Además de responder a la necesidad urgente de ayuda material, tenemos que ponernos en contacto con estos países, brindarles nuestro apoyo activo a las fuerzas democráticas que se están desarrollando. Démosle a la Presidenta Roza Otunbayeva la oportunidad de instaurar la paz en Kirguistán y de empezar a sentar las bases de unas condiciones políticas estables. La resolución que se está debatiendo hoy y que se va a votar mañana debería ir seguida de acciones, a fin de que las poblaciones de Kirguistán y de los demás estados de Asia Central no sientan que los dejamos solos en la búsqueda de su trayectoria de futuro o que los abandonamos a manos de fuerzas no democráticas. Estos países han depositado grandes esperanzas en nosotros, los europeos, y no deberíamos fallarles.

 
  
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  Elena Băsescu (PPE).(RO) En el mes de abril, en esta misma Cámara, manifestamos nuestra preocupación ante la posibilidad de un aumento de la violencia en Kirguistán. Lamentablemente, en el siguiente período, perdieron la vida varios centenares de personas en conflictos étnicos.

La situación de Kirguistán sigue poniendo en peligro la estabilidad de toda la región de Asia Central. La minoría uzbeka, que representa más del 14 % de la población, todavía se halla en una situación difícil. Más de 400 000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa de la violencia.

El hecho de que el referéndum del 27 de junio transcurriera sin incidentes destacables demuestra que la situación del país puede mejorar. Creo que se deben respetar los deseos de la población, que depositó más del 90 % de sus votos a favor de la adopción de una nueva constitución.

Por último, desearía reiterar que la Comisión debe desempeñar un papel más activo en Asia Central, tanto política como económicamente.

 
  
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  Indrek Tarand (Verts/ALE).(ET) Me gustaría señalar que es posible que las fronteras trazadas por Stalin prevalezcan, pero este país, que, como sucesor de la Unión Soviética, es miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, también debe asumir la tarea de erradicar el legado del estalinismo. No obstante, no está dispuesto a erradicar su legado en Asia Central. Estoy hablando de Rusia. Me gustaría agradecer a la Comisión y al Parlamento el hecho de que nos estemos esforzando por ayudar a los refugiados y a los necesitados. No obstante, también le deberíamos decir a Moscú que su falta de responsabilidad nos resulta inaceptable.

Nosotros estamos dedicando una hora a deliberar sobre la cuestión de Kirguistán y Turkmenistán, pero ¿saben qué está haciendo Vladimir Putin en estos momentos? Está viendo el partido de fútbol entre España y Alemania y eso es algo que no se puede permitir.

 
  
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  Herbert Dorfmann (PPE).(DE) Señora Presidenta, el origen de la situación en Kirguistán radica en el trazado completamente arbitrario e incorrecto de las fronteras en la región de Asia Central hace algunos decenios, con el consiguiente surgimiento de diversas minorías. Esto, unido a la pobreza y a la lucha por el agua y por el suelo aptos para el desarrollo, ha dado lugar a una bomba de relojería que, lamentablemente, ha vuelto a estallar.

Creo que para establecer una paz duradera en la región es necesario resolver estas cuestiones de carácter central, sobre todo la cuestión de las minorías. Siguiendo la actuación admirable y rápida de la Comisión, también deberíamos abordar estas cuestiones en la región en el futuro. Los países tendrán que proteger a sus minorías y crear unas condiciones óptimas que permitan que los miembros de estos grupos minoritarios se sientan seguros en la región. Cuando los nuevos dirigentes políticos lleguen al poder en Kirguistán, tendremos que abordar esta cuestión con los políticos responsables. Creo que una situación en la que las minorías estén desfavorecidas sienta las bases del radicalismo y, como también se muestra en la región, cuando se añade el radicalismo religioso a esta combinación, el resultado es una bomba de relojería que puede estallar con auténtica rapidez.

 
  
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  Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señora Presidenta, nuestro intercambio de hoy subraya la honda preocupación de la Unión Europea con respecto a la situación en Kirguistán y la importancia de que sigamos firmemente comprometidos a ayudar al país a avanzar hacia la paz, la estabilidad, la reconciliación interétnica y la democracia.

Se ha convenido ampliamente en que nuestros esfuerzos deberían situarse con firmeza en el contexto internacional más amplio. Yo creo que es importante, y confío en que Sus Señorías estén de acuerdo conmigo, que sigamos coordinándonos estrechamente con las Naciones Unidas y con la OSCE y, como ha señalado el señor Rinaldi, que también tengamos en cuenta que la justicia va a adquirir una importancia extrema.

Como saben Sus Señorías, tal y como están las cosas, no se conocen con claridad las causas exactas de la crisis. Sus Señorías han aludido al asunto del papel desempeñado por los dirigentes anteriores. Sus Señorías también han manifestado su preocupación acerca del hecho de que se haga justicia y de que realicemos una investigación aclaratoria. En este contexto, entiendo que la participación de organizaciones de derechos humanos constituye un elemento importante que voy a fomentar.

Como también han señalado Sus Señorías, la seguridad en el sur ha mejorado recientemente, pero todos sabemos que existe el riesgo de que se reavive la violencia y se extienda por la región. Soy muy consciente de que el resentimiento interétnico es muy acusado. Tenemos que estar alerta y seguir hablando, debatiendo, observando, comprometiéndonos y trabajando con nuestros asociados sobre el terreno para asegurarnos de poder hacer todo lo que esté a nuestro alcance por ayudar a esta democracia a avanzar y a prosperar.

Sé que el Representante Pierre Morrel, hará todo lo que esté en su mano para continuar esa labor sobre el terreno. Yo, por mi parte, me esforzaré al máximo, en colaboración con la Comisaria Georgieva, para garantizar que nuestra respuesta sea acorde con este desafío. Al hacerlo, y conforme vayamos avanzando, tendremos ciertamente en cuenta los puntos de vista tan reflexivos que ha expuesto esta tarde Sus Señorías.

 
  
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  Kristalina Georgieva, Miembro de la Comisión. – Señora Presidenta, quisiera agradecer a Sus Señorías las directrices tan valiosas que nos han proporcionado esta tarde a través de sus intervenciones.

Si me lo permiten, me centraré en cuatro puntos que se han señalado. En primer lugar, varios diputados se han referido a la importancia del referéndum y a la decisión adecuada que se tomó. Me gustaría profundizar más al respecto y elogiar la labor de la baronesa Ashton y del Embajador Morel porque, de hecho, la UE —y esto es algo de lo que me di cuenta en Bishkek— jugó un papel decisivo a la hora de obtener el apoyo internacional necesario para que no se alterara la fecha del referéndum. Fue una decisión adecuada porque impulsó sustancialmente la legitimidad del gobierno y sirvió también como incentivo para que regresaran los refugiados.

Esto me lleva al segundo punto: la situación al otro lado de la frontera. Prácticamente las únicas personas que quedan al otro lado de la frontera, en Uzbekistán, son los que necesitan atención médica, pues la inmensa mayoría de los que la cruzaron han regresado ya, aunque, como se ha dicho, todavía se teme que se repitan los episodios vividos en un momento tan crítico. Cuarenta días después de la masacre, cuando ya ha pasado el duelo, se teme que entre el 15 y el 20 de julio se vuelva a desatar la violencia, y también cuando el país se prepare para las elecciones antes del 10 de octubre.

Esto me lleva al tercer punto. Me gustaría hacerles partícipes del hecho de que la Presidenta Otunbayeva elogió al Presidente Karimov de Uzbekistán por su adecuada reacción y por el apoyo mostrado por su país para frenar la violencia. Pero, aun así, la Presidenta Otunbayeva sigue apelando a Europa, a nosotros, para que les apoyemos en los días venideros, pues teme que la democracia se vea dificultada en Kirguistán.

Para terminar quisiera referirme a las prioridades y al modo en que hemos de avanzar. El país va a necesitar ayuda. Es un país pobre. Yo trabajé allí en el decenio de los noventa y me doy cuenta de cuánto se ha avanzado en materia democrática y del largo camino de desarrollo que tiene por delante. El hecho de que algunos donantes, incluidos algunos donantes europeos, hayan intentado reducir sus programas es preocupante. Me gustaría hacer partícipe a esta Cámara del hecho de que no es el momento adecuado para mermar el apoyo al desarrollo en Kirguistán. Nosotros, por supuesto, transmitiremos el mensaje desde la Comisión hasta la comunidad de donantes de que, a nuestro juicio, no es el momento adecuado para reducir el apoyo.

Kirguistán es, en gran medida, una sociedad de clanes, y la lucha por alcanzar una democracia parlamentaria va a ser dura. La señora Otunbayeva es una mujer fuerte que, durante su investidura, a la que tuve el honor de asistir, se dirigió a nosotros y nos dijo que su mandato sería breve. Se comprometió a dejar su cargo a finales de 2011 pero prometió que su mandato sería sustancial y nos pidió que le brindemos nuestra ayuda para que así sea.

Creo que merece esta ayuda y, si la apoyamos, este país tendrá una oportunidad justa de dar un gran paso adelante, por su gente y también por la estabilidad en esta región que nos beneficiaría a todos nosotros.

(Aplausos)

 
  
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  Presidenta. – He recibido seis propuestas de resolución(1) presentadas de conformidad con el apartado 2 del artículo 110 del Reglamento.

Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar el jueves 8 de julio de 2010.

 
  

(1) Véase el Acta.

Última actualización: 8 de octubre de 2010Aviso jurídico