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Procedimiento : 2010/2771(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

RC-B7-0412/2010

Debates :

PV 07/07/2010 - 18
CRE 07/07/2010 - 18

Votaciones :

PV 08/07/2010 - 6.6
CRE 08/07/2010 - 6.6
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P7_TA(2010)0284

Acta literal de los debates
Miércoles 7 de julio de 2010 - Estrasburgo Edición DO

18. Sida/VIH con vistas a la XVIII Conferencia Internacional sobre el sida (Viena, 18-23 de julio de 2010) (debate)
Vídeo de las intervenciones
Acta
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  Presidenta. – El siguiente punto es la declaración de la Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad sobre el Sida/VIH con vistas a la Conferencia Internacional sobre el sida (Viena, 18-23 de julio de 2010).

 
  
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  Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión /Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señora Presidenta, Señorías, agradezco la oportunidad de participar en este período sesiones sobre derechos humanos y el VIH/sida. Es un debate oportuno, pues sólo faltan once días para la inauguración de la XVIII Conferencia Mundial sobre el sida, que tendrá lugar en Viena.

La expansión del VIH sigue causando un gran sufrimiento. Su impacto es mayor en las situaciones en que no se respetan los derechos humanos, y todos sabemos que las situaciones de conflicto pueden provocar un aumento de las infecciones del VIH, sobre todo cuando son frecuentes los abusos sexuales contra mujeres y niños. Ante la falta de unas leyes de no discriminación, las personas con VIH tienen a menudo miedo de solicitar ayuda por temor al estigma.

En los países donde se penaliza la homosexualidad, algunos enfrentan el miedo adicional a la pena de cárcel y, en casos extremos, incluso a la pena de muerte. Los derechos humanos deberían capacitar a las personas, incluidas las personas afectadas por el VIH. El derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental se traduce en que los afectados por el VIH deben tener acceso a la información y a unas opciones de prevención y tratamiento eficaces. No se debería discriminar a las personas afectadas a causa de dicha condición.

Señorías, todos sabemos que en algunos países la infección por el VIH se utiliza como motivo para privar a los solicitantes de asilo de su derecho a solicitar protección. Las personas infectadas podrían perder su derecho al trabajo, los niños infectados se ven en ocasiones excluidos de las escuelas. La Unión Europea ha liderado la defensa de los derechos de las personas afectadas e infectadas por el VIH. El Consejo Europeo aprobó una serie de conclusiones en noviembre de 2009 que incluían un programa de acción europeo para combatir el VIH/sida a través de la actuación exterior, inclusive la necesidad de abordar el aspecto de los derechos humanos.

La Unión Europea ha desempeñado un papel muy activo en la promoción de la libertad de circulación de las personas con VIH. Defendemos la postura de que las restricciones específicas sobre el VIH que afectan a la entrada, a la estancia y a la residencia basadas en dicha condición son discriminatorias y no protegen la salud pública. Nos alegramos por ende de las modificaciones introducidas recientemente en los reglamentos de los Estados Unidos y de China, las cuales interpretamos como señales positivas. En los últimos meses, los representantes de la UE, tanto de Bruselas como de países asociados, han iniciado distintas gestiones diplomáticas a este respecto, entre ellas, la manifestación de las preocupaciones de la UE sobre la penalización del comportamiento sexual entre adultos con consentimiento mutuo —Uganda, Burundi, Malawi— o el acoso de los activistas en la lucha contra el sida por parte de la policía y las autoridades judiciales en Senegal.

La reciente adopción del Manual para promover y proteger el disfrute de todos los derechos humanos por parte de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales consolidará todavía más la actuación de la UE en este ámbito.

 
  
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  Lena Kolarska-Bobińska, en nombre del Grupo PPE.(PL) Señora Presidenta, desearía transmitir mi más profundo agradecimiento a la señora Ashton porque —a pesar de que ahí fuera todo el mundo esté viendo el partido— aquí estamos deliberando sobre los derechos de las personas que sufren a causa del sida. Estamos deliberando porque se trata de un asunto que nos angustia mucho a todos. Aunque en los últimos años se haya avanzado en el tratamiento y la prevención, apenas nos quedan cinco años para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, mediante los cuales, los Estados Miembros de las Naciones Unidas se comprometieron a limitar la propagación del VIH/sida y a reducir el número de nuevas infecciones.

Mientras, la realidad es que el número de personas infectadas con el virus es cada vez mayor. Esto afecta a ciertas regiones en particular y a ciertos grupos sociales, entre ellos, las mujeres y las niñas. Por ello, en nuestra resolución reconocemos y apoyamos firmemente tres tipos de acciones. En primer lugar, las medidas legales destinadas a alentar a los países que corren un riesgo especial de infección por el sida a considerar la lucha contra el sida una prioridad y a elaborar planes para la lucha contra esta enfermedad, incluida la formulación y la introducción de leyes de no discriminación orientadas a proteger a los grupos sociales en situación de riesgo.

En segundo lugar, destacamos profundamente las medidas educativas. Para que la discriminación se torne comprensión y aceptación es especialmente importante garantizar el acceso a la educación y la dotación de información sobre el VIH. Esto no sólo es importante en los países desarrollados y en desarrollo, sino también constituye una cuestión dolorosa e importante en los países europeos.

Aparte de las actividades educativas, destacamos la importancia del acceso a ciertos medicamentos. Por ejemplo, en otoño, se firmará un acuerdo de libre comercio con la India. Uno de los problemas más importantes que experimentamos durante nuestra visita a la India fue que la gente hacía hincapié en el hecho de que el país produce medicamentos muy baratos que pueden ayudar a prevenir el sida y a luchar contra él, algo que se limitará cuando se firme el acuerdo con la Unión Europea, por lo que también se debe tomar esta cuestión en consideración.

 
  
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  Michael Cashman, en nombre del Grupo S&D. – Señora Presidenta, tras haber escuchado la intervención introductoria de la baronesa Ashton, sólo puedo añadir que tengo la sensación de que ya me puedo marchar a casa. Ya he hecho mi trabajo. Rara vez he escuchado a nadie a este lado de la Cámara, con un cargo como el suyo, que comprenda no sólo lo que hemos hecho, no sólo lo que estamos haciendo, sino también lo que es necesario que hagamos para proteger a los más vulnerables.

Por eso es por lo que me satisface tanto el hecho de que el Parlamento haya decidido adoptar un enfoque basado en los derechos, porque una vez que tienes unos derechos, los puedes hacer valer tú mismo, la sociedad civil en tu nombre o tu gobierno —y hablo también desde el punto de vista de un ponente parlamentario sobre la revisión de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Lamentablemente, en el caso del sida y del VIH, los números cada vez son mayores: en la actualidad, existen más de 33 millones de personas con sida y VIH. Tan sólo en 2008 se registraron 2,7 millones de nuevos casos de personas infectadas, la mayoría en el África subsahariana y casi todas, el 60 %, mujeres y niños pequeños. Es evidente que todavía nos queda mucho por hacer. Tenemos que capacitar a las personas en relación con las posibilidades que tienen, en relación con su cuerpo y con el rechazo de los derechos que otros quieran imponerles —en particular los hombres— o los de aquellos, como las personas transexuales, que son a menudo profesionales del sexo y no les queda más remedio que ceder a las demandas de otros. Por todo ello, me alegra especialmente que hagamos referencia a los principales afectados.

Los niveles de infección cada vez son más elevados entre los profesionales del sexo, los hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres y niegan su sexualidad a causa de su baja autoestima, las personas transexuales, los presos, los consumidores de drogas por vía intravenosa, las poblaciones migrantes, los refugiados y los trabajadores móviles, prácticamente en todas las regiones. En nuestro vecindario inmediato, Ucrania y Rusia, así como en otros países, se han alcanzado niveles de epidemia.

No obstante, no son todo malas noticias: la UE ha asumido un papel de liderazgo en esta materia y seguirá haciéndolo, y espero que también lo asumamos en la XVIII Conferencia Anual de Viena.

Sólo me gustaría añadir una cosa. Al margen de todos los millones de los que hablan las estadísticas, centrémonos en una sola vida afectada por la realidad del sida y el VIH. Pensemos en las generaciones perdidas, en las vidas perdidas, en los amantes perdidos, en los padres perdidos, en los hermanos y hermanas perdidos, en las vidas perdidas a menudo por la pérdida de la otra. Pensemos en el desperdicio, —el desperdicio vil y absoluto de la vida a causa de la transmisión del virus del VIH, la cual se puede prevenir.

 
  
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  Sophia in 't Veld, en nombre del Grupo ALDE. – Señora Presidenta, en primer lugar desearía agradecer a la baronesa Ashton su introducción y a mis dos colegas, la señora Kolarska y Michael Cashman, sus palabras.

Suscribo incondicionalmente todo lo que se ha dicho. He de admitir que uno de los últimos puntos que ha mencionado Michael Cashman —que se trata de una enfermedad que se puede prevenir— me causa gran frustración. Podríamos prevenir tantos casos de VIH/sida con unos medios muy sencillos y de forma gratuita —sin gastarnos ni un céntimo. Podríamos prevenir tanta miseria.

Me centraré en dos palabras clave, en primer lugar, el estigma. La señora Kolarska ha mencionado la discriminación y también lo ha hecho usted, baronesa Ashton. Ni siquiera la Unión Europea se libra del estigma. Recordemos que en varios Estados miembros, por ejemplo, no se permite donar sangre a los homosexuales, o que todavía existen Estados miembros en los que, contrariamente a todas las normas y principios que defendemos aquí, piden que todas las personas que deseen entrar en su país declaren que no están infectados con el VIH, incluso en el interior de la Unión Europea. Estas son las cosas que tenemos que abordar si pretendemos decirles a otros países cómo mejorar su comportamiento. Por ello, si aplaudimos el levantamiento de la prohibición de viajar en los Estados Unidos, deberíamos aplicar los mismos principios en la Unión Europea.

Aparte del estigma, está el problema de la intolerancia con respecto a la moral sexual. Siempre me estremezco cuando veo que en esta misma Cámara todavía hay quienes se sienten incapaces de aprobar una resolución como la que vamos a votar mañana porque hace referencia a los derechos de salud sexual y reproductiva y a la autonomía sexual de las mujeres. Si simplemente reconociésemos esos principios y nociones y si contásemos con el apoyo de todos los diputados de esta Cámara, podríamos acabar con mucha miseria. No entiendo cómo puede haber personas que se nieguen a aprobar estos principios sin sentirse avergonzados ante las personas —en su mayoría mujeres, por qué no decirlo— que sufren estas enfermedades tan debilitadoras. Creo que la autonomía y los derechos de las mujeres son algo que les tiene que quedar claro. Tienen que reconocer que las mujeres son las dueñas de su propio cuerpo y las que toman las decisiones, no sólo fuera de la Unión Europea sino también dentro.

Estas son las cosas que no cuestan ni un céntimo, el acceso a los medicamentos y a unos servicios de salud adecuados. Es algo básico. Para nosotros, en la Unión Europea, se trata de un derecho humano básico que constituye además el tema del debate de hoy. Entonces, ¿por qué negamos ese derecho a otras personas o lo consideramos un privilegio o un favor? No, es un derecho fundamental. Además, desde un punto de vista práctico, se trata de una crisis económica que afecta particularmente a países que no pertenecen a la Unión Europea. La primera condición previa para el desarrollo económico es una mano de obra saludable. Admitámoslo. Invirtamos en salud.

Me gustaría por ello apelar a los países que están estudiando en estos momentos la posibilidad de recortar sus presupuestos de ayuda al desarrollo y, en particular, de ayuda a la salud pública. Debería ser una de nuestras prioridades y no deberíamos plantearnos ningún recorte presupuestario. Deberíamos hablar del apoyo a estos países sin olvidarnos tampoco de apelar a la responsabilidad de los gobiernos nacionales.

Para concluir, insto a todos los miembros de todos los grupos que conforman esta Cámara a que voten a favor de la resolución mañana.

 
  
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  Heidi Hautala, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señora Presidenta, apoyo incondicionalmente lo que han dicho mis tres colegas de los otros grupos políticos sobre el VIH y el sida y también desearía agradecer a la Alta Representante la manera en que ha enfocado esta cuestión. La resolución que vamos a aprobar mañana será una aportación muy importante para la XVIII Conferencia Internacional sobre el sida que se va a celebrar en Viena a finales de este mes. Allí podremos destacar sin duda la importancia de la colaboración de la Unión Europea con los países que todavía tienen leyes y políticas que constituyen auténticos obstáculos para el cuidado de las personas con VIH/sida. Estos son los obstáculos más importantes para la prevención de esta enfermedad. En nuestra resolución afirmamos que todavía existen 106 países de este tipo. Nuestra política de exterior y nuestra política de desarrollo tienen la importante tarea de subrayar que necesitamos unos enfoques basados en pruebas en relación con el VIH/sida.

Deberíamos abordar los prejuicios y la discriminación que todavía existen. Es muy triste ver que existen países donde todavía se penalizan las relaciones sexuales con personas del mismo sexo. Tenemos que decirles que no se trata de algo que se pueda adoptar sobre la base de la tradición o la cultura. Se trata de dispensar un trato decente a los seres humanos, se trata de sus derechos, y el enfoque basado en los derechos es el enfoque apropiado.

 
  
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  Marisa Matias, en nombre del Grupo GUE/NGL.(PT) Señora Presidenta, Comisaria, debemos repetir estas estadísticas a todo el mundo porque, al fin y al cabo, nunca está de más repetirlas. En 2008 se registraron 2,4 millones de nuevos casos de personas con sida y 2 millones de fallecimientos y las cifras aumentan año tras año. Actualmente sufren esta enfermedad 33,4 millones de personas, y es sólo una estimación. Dos terceras partes —insisto, dos terceras partes— de estas personas ni siquiera pueden acceder a un tratamiento. Estamos hablando de una enfermedad cuya incidencia aumenta de forma inversamente proporcional al acceso al tratamiento. Se calcula que más de 22 millones del total de los infectados viven en el África Subsahariana.

Pero todavía existen más desequilibrios: por ejemplo, el número de mujeres con esta enfermedad sigue siendo muy superior al número de hombres que la padecen. Ahora es urgente, como lo fue ayer y antes de ayer, que nos comprometamos con la prevención, el acceso al tratamiento y una respuesta basada en los derechos humanos.

Apelamos a la Comisión y al Consejo a que asuman los compromisos declarados y consideren el sida una prioridad global de salud pública. Para ello necesitamos políticas que reduzcan la vulnerabilidad y combatan los distintos tipos de discriminación, desde la que enfrentan los donantes de sangre hasta las personas infectadas, incluso dentro de Europa, por el mero hecho de tener una orientación sexual distinta a la norma. El apoyo brindado hasta ahora ha demostrado ser claramente insuficiente y por ello es menester fortalecer al Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, y reconocer que los recortes de la financiación de los programas de salud sexual y reproductiva en los países en desarrollo sólo han servido para agravar la situación.

Estamos orgullosos del liderazgo de Europa en términos de ayuda al desarrollo, pero este líder no puede tener dos caras, y nosotros tampoco.

 
  
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  Seán Kelly (PPE). – Señora Presidenta, quisiera felicitar a la baronesa Ashton por su excelente trabajo. En el poco tiempo que ha estado hoy aquí, ha realizado una magnífica labor.

Mi experiencia en relación con el VIH/sida se remonta a un par de años atrás, cuando trabajaba en una base de voluntarios en Malawi. Allí viví de primera mano la devastación que causa el VIH/sida entre los niños y entre los adultos. Es un país con 12 millones de habitantes, donde la esperanza de vida se sitúa en los cuarenta y dos años y que presenta uno de los índices de prevalencia del VIH/sida más elevados del mundo, con casi 750 000 niños que padecen el VIH/sida. Se calcula que es la causa de 86 000 muertes al año y que cada año contraen esta enfermedad al menos 80 000 personas.

Sólo el 50 % de las personas que necesitan terapias antirretrovirales pueden acceder a ellas, de modo que queda mucho por hacer. Hay que hacer tres cosas. En primer lugar, en materia de atención médica: primero tratar de prevenir la enfermedad, después, tratarla cuando se contraiga. En segundo lugar, en materia educativa: de modo que la gente sepa cómo prevenirla y demuestre además una actitud más compasiva hacia quienes la contraigan. En tercer lugar —y esto es algo a lo que ya se ha referido la baronesa Ashton— la eliminación de ciertas prácticas basadas en los derechos de un cierto número de individuos de las tribus que tienen libertad para hacer lo que les plazca con las muchachas jóvenes y con las mujeres viudas. Hay que frenar estas prácticas, y hay que hacerlo desde el interior de las propias tribus. Y creo que en la UE deberíamos ayudar a eliminar estas costumbres tradicionales.

Por último, me gustaría añadir que para hacerlo tenemos que trabajar con las autoridades sobre el terreno. En Malawi solía leer el periódico local y leí varios artículos donde se criticaba a ONG porque no colaboraban con los grupos locales. Para evitar lo que podría interpretarse como un colonialismo intelectual o cultural, debemos trabajar con las personas y garantizarles una vida mejor, y acabar con las calamidades del VIH/sida.

 
  
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  Ulrike Lunacek (Verts/ALE). – Señora Presidenta, me siento muy satisfecha de que tengamos una resolución común, esperemos que con el respaldo de la mayoría de los votos de este Parlamento. Estamos, como ya se ha dicho, en las vísperas de la XVIII Conferencia Internacional sobre el sida que se va a celebrar en Viena, la ciudad donde nací, con el lema «derechos aquí y ahora». Nuestra resolución constituye un enfoque basado en los derechos en relación con el VIH y el sida, algo de lo que carecíamos en el pasado. Como todos sabemos —y como ya han dicho todos los oradores que han hablado— el VIH y el sida hacen que las personas afectadas —las personas infectadas— se consideren personas marginadas. Se les marginaliza. No se les considera personas integradas en el seno de la sociedad. Es necesario que se conviertan en el centro de atención, en el centro de la prevención y en el centro de la atención sanitaria.

No hemos de olvidar que incluso la OMC, en su Declaración de Doha sobre los ADPIC de 2001, reconocía la primacía de la salud sobre los intereses comerciales, algo que adquiere especial importancia en países como África, donde el 60 % de las personas infectadas son mujeres y niñas —quienes, tradicionalmente, tienen menos acceso a la atención sanitaria y también menos medios económicos. Así pues, todo el tema de las patentes de los medicamentos, de poner medicamentos a disposición de los pobres —de los sectores pobres de la población— resulta indispensable para la lucha contra la infección del VIH y el sida. Como ya se ha dicho, la enfermedad afecta ahora a más mujeres y niñas que al principio de la epidemia, cuando afectaba en su mayoría a los hombres homosexuales. Ya no es una enfermedad que afecta casi exclusivamente a los hombres homosexuales. En el mundo, la mayoría de las personas afectadas son mujeres y niñas —y también hombres.

Por todo ello les pido a todos ustedes —y les suplico a los que no hayan suscrito la declaración— que voten a favor mañana, para dejar claro que todo el mundo debe gozar de la salud sexual y reproductiva y de los derechos que nos son inherentes a todos, y sobre todo a las personas afectadas por el VIH y el sida.

 
  
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  Miroslav Mikolášik (PPE). (SK) El sida sigue siendo una enfermedad mortal a pesar de los avances de la medicina. Sigue acabando con la vida de millones de habitantes de nuestro planeta. El virus del VIH ataca al sistema inmunológico de un modo tal que, tarde o temprano, el paciente acaba muriendo a causa de otra infección como por ejemplo la tuberculosis u otra infección concurrente.

De acuerdo con diversos estudios epidemiológicos, la gran mayoría de las personas se infectan al mantener relaciones sexuales sin protección con una persona infectada.

Pero seamos honestos. Si preguntamos quiénes son estas personas infectadas, creo que la respuesta sería que normalmente se trata de hombres o mujeres profesionales del sexo que mantienen numerosos contactos sexuales al día, a menudo sin ninguna forma de protección. Estas personas se convierten en un terreno fértil para la propagación de la enfermedad. No seamos ingenuos y pensemos que con más chequeos médicos, por ejemplo, una vez por semana, vamos a solucionar nada.

Hablo como médico y por mi experiencia profesional sé que si examinas a alguien un lunes y el siguiente chequeo no está previsto hasta la semana siguiente, podría infectarse en ese intervalo de tiempo y convertirse en un foco de infección.

Otro grupo de riesgo, como ya ha señalado el señor Cashman anteriormente, son los profesionales del sexo, a menudo con una orientación homosexual. Como todos sabemos, en esta comunidad —una comunidad pequeña y cerrada— existe una práctica habitual de intercambio de parejas, y sólo es cuestión de tiempo que quienes pertenezcan a dicha comunidad se infecten.

Por todo ello, tenemos que hacer algo, y yo apoyo la investigación de nuevas curas. Son frecuentes los casos en que las terapias antirretrovirales no son del todo efectivas y espero que en el seno del séptimo programa marco de ciencia e investigación, que también respalda la comunidad científica europea, descubramos moléculas nuevas que ayuden realmente a curar a estas personas infectadas.

Podría hacer muchas más observaciones al respecto. Estoy a favor de que nosotros, como Europa, brindemos asistencia a África. Son muchos millones de personas, sobre todo en la región subsahariana, y tenemos la obligación moral de ayudarles.

 
  
  

PRESIDE: Isabelle DURANT
Vicepresidenta

 
  
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  Salvatore Iacolino (PPE).(IT) Señora Presidenta, Señorías, no cabe ninguna duda de que hoy en día el sida sigue constituyendo, más que nunca, una amenaza para la salud, y no sólo para la salud de los ciudadanos europeos. Cada año mueren miles y miles de personas, y el problema es aún más acusado en las comunidades en desarrollo.

Por eso no debemos bajar la guardia. Por eso es necesario que aumente la prevención, la información y la rehabilitación, pero, por encima de todo, los recursos, y es necesario que se haga un uso adecuado de los recursos. Es necesario apoyar a las familias, porque los problemas de las víctimas del sida se convierten en los problemas de las familias y es necesario tomar medidas para ofrecerles unas alternativas conductuales y de estilo de vida más saludables y más apropiadas. Con ello se pretende obtener unos resultados mensurables en materia de salud, y, más concretamente, garantizar que, con el tiempo, se vayan reduciendo los problemas.

 
  
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  Angelika Werthmann (NI).(DE) Señora Presidenta, en los últimos años, la mayor parte de las infecciones nuevas han afectado a jóvenes de 15 a 24 años. Son precisamente los jóvenes los que subestiman el riesgo potencial de la infección. Esto se debe a que son demasiado jóvenes para recordar las campañas de información del decenio de los ochenta y a que la educación sexual no es un elemento obligatorio de los planes de estudios.

Una encuesta del Eurobarómetro de 2005 puso de manifiesto que la mayor parte de los ciudadanos europeos estarían a favor de que aumentase la participación de la UE en la lucha contra el VIH/sida. Sin embargo, esta misma encuesta revela también el problema de las verdades a medias que todavía prevalece entre la población. Es necesario lanzar campañas nuevas para proporcionar una información adecuada a los grupos objetivo, que son tan distintos, y para evitar, una vez más, la estigmatización de las personas que tengan la enfermedad.

 
  
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  Georgios Papanikolaou (PPE).(EL) Señora Presidenta, como ya ha mencionado la señora Werthmann: a pesar de que en la actualidad, alrededor de 33 millones de personas son portadoras del virus fatal, existen numerosas personas, sobre todo jóvenes, que no conocen los riesgos que acarrea la falta de atención y tenemos que retomar urgentemente las campañas informativas que, de hecho, no son tan intensas como antes.

Otro punto al que debemos prestar la debida atención es la lucha contra la exclusión social que se origina cuando se conoce la contaminación, como resultado de lo cual, aproximadamente el 30 % de los ciudadanos de la Unión Europea que tienen el virus no saben que son portadores, lo cual incrementa a su vez el riesgo de transmisión.

A la luz de estos dos objetivos, la lucha contra el virus debe constituir una prioridad global en materia de salud. La Comisión y el Consejo deben actuar con responsabilidad y fomentar la financiación de programas. Es algo fundamental. Se debe hacer hincapié en la orientación y la información de los jóvenes y, por último, se debe aumentar la concienciación pública y se debe informar adecuadamente a la población, a fin de reducir el riesgo de exclusión de forma considerable.

 
  
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  Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señora Presidenta, comenzaré diciendo que estoy segura de que la conferencia de Viena nos ayudará avanzar en la garantía del ejercicio de los derechos de las personas a la protección contra infecciones de VIH que se pueden prevenir y a mejorar el acceso a la prevención basada en pruebas y a la prevención tan eficiente que tantos de ustedes han mencionado esta noche.

También les aseguro que vamos a mantener e incrementar nuestra dedicación a la defensa de estos derechos dentro de Europa, así como en el marco de nuestras relaciones con tercero países, tanto si se encuentran cerca de nuestras fronteras como si están en otros continentes. Lamentablemente, yo no voy a poder asistir a la conferencia de Viena porque estaré de viaje en Oriente Próximo, pero mi colega, el Comisario Dalli, encargado de la cartera de sanidad y política de consumidores, representará a la Comisión Europea y pronunciará un discurso en la sesión inaugural de la conferencia.

Estarán representados numerosos servicios de la Comisión que se desarrollan en distintos sectores de los ámbitos de la salud, la investigarán y el desarrollo y, si se me permite, me gustaría invitar a aquellos de Sus Señorías que asistan a la conferencia a que se unan dichos servicios en la esfera de la UE donde se presenten las políticas y las acciones adoptadas en la UE, o, de hecho, a que participen en las sesiones paralelas organizadas por la Comisión.

Si me lo permiten, terminaré mi intervención haciendo algo que también han hecho Sus Señorías en este debate. Para comenzar mi historia personal sobre este tema, recordaré que esta tarde se ha jugado un importante partido de fútbol en Sudáfrica. Recuerdo que cuando viajé a aquel país, no hace muchos años, salí a dar un paseo en coche por la zona rural que se extiende más allá de Johannesburgo. El chófer me hablaba de los problemas del VIH y del sida en Sudáfrica, una cuestión que han abordado muchos y, entre ellos, la cantante Annie Lennox, con quien tuve el privilegio de colaborar.

Mientras viajábamos por el campo el chófer me dijo: «Elija un pueblo, elija el pueblo que quiera durante la siguiente hora». Seguíamos avanzando y yo le dije que veía muchos pueblos pero que me quedaba con uno, y le señalé hacia un pueblo. Nos dirigimos a él y me condujo al cementerio. Me explicó que en África la tradición dicta que hay que esperar un año tras la muerte de una persona para colocar la lápida, de modo que vería pequeñas cruces que representaban a personas que habían muerto durante el último año. Entré en el cementerio y vi cientos de cruces. El chófer me dio una explicación muy sencilla: son las víctimas del sida.

Señorías, lo que se mostraba ante mis ojos era la tragedia de una devastación innecesaria y quiero rendir un homenaje a todos los diputados que han elaborado esta resolución y prometo que haré todo lo que esté en mi mano para respaldar su aplicación.

 
  
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  Presidenta. – He recibido seis propuestas de resolución(1) presentadas de acuerdo con el apartado 2 del artículo 110 del Reglamento.

Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar el jueves, 8 de julio de 2010.

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  Elena Oana Antonescu (PPE), por escrito.(RO) El número de personas con VIH/sida aumenta progresivamente y se estima que el número de personas infectadas con el VIH/sida en todo el mundo asciende a 33,4 millones, entre ellas, los más de 2,7 millones de personas infectadas en 2008.

Creo que tanto la Comisión Europea como el Consejo deben intensificar sus esfuerzos para abordar la cuestión del VIH/sida como una prioridad de salud pública global, prestando especial atención a los derechos humanos en la prevención y el tratamiento de esta enfermedad y en la prestación de atención y asistencia a los afectados. Ambas instituciones deben instar a los países más gravemente afectados por el virus del VIH/sida a crear marcos políticos nacionales coordinados para luchar contra el VIH, los cuales garantizarán unas medidas eficaces para prevenir la enfermedad y para atender a las personas que contraigan la enfermedad.

La Comisión Europea, los Estados miembros y la comunidad internacional deben adoptar, lo antes posible, la legislación que garantice el acceso a medicamentos efectivos y asequibles para el tratamiento del virus del VIH, a servicios de diagnóstico y a las tecnologías que apoyen la atención preventiva, curativa y paliativa de la infección del VIH.

 
  
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  John Attard-Montalto (S&D), por escrito. – Es importante prepararse bien para esta conferencia, de vital importancia, especialmente con vistas a cómo reducir el enorme coste de las píldoras administradas a las partes afectadas. En Malta, los importadores de medicamentos y el Secretario Parlamentario Nacionalista han convenido en reducir el precio de sesenta y tres fármacos, algo que resulta asombroso si tenemos en cuenta que en Malta se distribuyen más de 3 000 medicamentos. Esto se traduce en que sólo se han reducido los precios del 2 % de los medicamentos, de los cuales dos fueron presentados ante la Comisión como ejemplos de los precios exorbitantes de Malta en comparación con los de Bélgica. Se ha reducido el precio del Zocor 20mg, pero sigue siendo un 240 % más caro en Malta que en Bélgica. De los demás ejemplos presentados, todos son más caros en Malta, siendo el más caro de todos el Tegretol 200 mg, cuyo precio es un 150 % más elevado, y el Lexotan 3 mg, un 113 % más alto. El Actonel 35 presenta el precio más bajo, que es a su vez un 20 % más elevado en Malta. El hecho de que se haya empezado a reducir el precio de los medicamentos, aunque no lo suficiente, no es sino una confirmación de que hicimos bien en no aceptar las excusas de los proveedores de medicamentos. Esperemos que sea sólo el principio y que logremos alcanzar nuestro objetivo.

 
  

(1) Véase el Acta.

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