Presidenta. − El siguiente punto es el debate sobre las seis propuestas de resolución sobre los derechos humanos en Siria, en particular el caso de Haythan Al - Maleh(1).
Charles Tannock, autor. − Señora Presidenta, el año pasado me encontré con el hijo de Haythan Al-Maleh en Bruselas. Buscaba apoyo para la puesta en libertad de su padre. El señor Al-Maleh tiene un historial destacado como defensor de los derechos humanos y jurista, y ha criticado constantemente la dictadura de Al-Assad Baathist en Siria durante años. El señor Al-Maleh es un hombre de edad avanzada y enfermo y debería ser puesto en libertad por razones humanitarias —aun cuando no haya cometido ningún delito, salvo el de incumplir las leyes de excepción y represivas contra los disidentes de Siria que han estado en vigor durante más de 40 años—.
Siria, por desgracia, es un Estado problemático que da refugio a conocidos terroristas, que se sospecha que tiene acuerdos armamentísticos con Corea del Norte —incluso es posible que tenga ambiciones nucleares— y que mantiene una relación estrecha con ese Estado tan deshonesto, llamado Irán, por razones políticas. Pido a los dirigentes sirios y a su Presidente que mejoren su deplorable trayectoria en materia de derechos humanos y pongan en libertad al señor Al-Maleh.
Heidi Hautala, autora. − Señora Presidenta, esta Resolución se ha producido en el momento oportuno. Durante mucho tiempo, he seguido el caso de Haythan Al-Maleh con preocupación. Muchas veces he considerado que no se prestaba la suficiente atención a su caso. No tenemos tiempo que perder: tiene 80 años, y sé por su hijo, que ha visitado el Parlamento, que la salud de su padre se está deteriorando. El señor Al-Maleh padece artritis, diabetes y problemas tiroideos, y tengo entendido que se ve privado del acceso a medicación.
El señor Al-Maleh fue detenido de manera arbitraria por el Servicio General de Inteligencia el 14 de octubre de 2009. Se le mantuvo incomunicado y fue juzgado ante el Tribunal Militar Segundo de Damasco, a pesar de que los tribunales militares no deberían juzgar a civiles.
El 4 de julio de 2010, el señor Al-Maleh fue condenado a tres años de encarcelamiento por «difundir noticias falsas y exageradas que debilitan el sentimiento nacional». Señorías, deberíamos estar informados de que hoy en día muchos países están, por desgracia, utilizando tales denominaciones en las acusaciones penales. Es totalmente inaceptable. Todo esto se produjo con arreglo a los artículos 285 y 286 del Código Penal sirio. Obviamente, dichas acusaciones son demasiado vagas y es fácil hacer un uso indebido de ellas. No tienen cabida en la jurisdicción de ningún Estado moderno.
Asimismo, sigue habiendo serias preocupaciones sobre si el juicio del señor Al-Maleh fue justo. Mi principal mensaje es que existen importantes motivos para creer que el señor Al-Maleh es víctima de la represión de las autoridades en respuesta a su labor en materia de derechos humanos, que es amplia y excepcional. Debe ser puesto en libertad inmediatamente.
Quiero señalar que el señor Al-Maleh es un excelente candidato al Premio Sájarov. Tomaré medidas para que sea uno de los candidatos.
Marisa Matias, autora. − (PT) Señora Presidenta, hoy estamos debatiendo otra situación más de violación de derechos humanos: el encarcelamiento del activista sirio Haythan Al-Maleh, un hombre de 80 años, un abogado, acusado, dicen, de difundir información falsa y exagerada que debilita el sentimiento nacional de su país. Además de violar los tratados y convenios internacionales, el encarcelamiento de este hombre, defensor de los derechos humanos, contraviene, asimismo, la legislación de ese país, que establece que los tribunales militares no son competentes para juzgar a civiles.
La decisión adoptada con respecto a este hombre y otros presos sirios encarcelados por razones similares, las diferentes detenciones, la restricción de la libertad de circulación, y las medidas arbitrarias aplicadas por las autoridades sirias son prácticas incompatibles con la importancia de Siria en la región, y no reflejan los esfuerzos que se han estado haciendo en este país para mejorar su situación social.
Repito, hoy estamos debatiendo otra situación más de violación de derechos humanos. No es posible separarlo de los diferentes debates que hemos tenido aquí esta semana. Destacaría dos: en primer lugar, la condena de la pena de muerte por lapidación impuesta a Sakineh Ashtiani. Se aunaron muchas voces y se produjeron algunos resultados. No es todavía el momento de cantar victoria; y mucho menos es el momento de quedarse callado. En segundo lugar, hemos aprobado hoy una importante Resolución contra los abusos cometidos por el Gobierno del Presidente Sarkozy contra los ciudadanos rumanos y búlgaros. La defensa de los derechos humanos no tiene fronteras, y no es una batalla que se pueda librar sólo fuera de nuestros muros.
Hoy hemos dado un buen ejemplo de cómo luchar también dentro de nuestros propios muros. El encarcelamiento injustificado de Haythan Al-Maleh nos ha unido a todos hoy aquí. Es un defensor de los derechos humanos. Los defensores de los derechos humanos deben estar en libertad, y esto es lo que exigimos a las autoridades sirias. Nosotros, que también somos defensores de los derechos humanos, no le abandonaremos.
Véronique De Keyser, autora. – (FR) Señora Presidenta, uno mi voz a la de aquellos de Sus Señorías que han exigido aquí la liberación inmediata del señor Al-Maleh.
Como ya se ha dicho, es un hombre anciano. Está acusado de un delito, pero con arreglo a unos artículos del Código Penal que nos parecen enormemente exagerados. Tras él, sobre todo, hay otros defensores de los derechos humanos, otros abogados y otros médicos a los que conocemos bien, ya que han venido al Parlamento Europeo y posteriormente han sido encarcelados. Son presos de conciencia, y no podemos aceptar eso de Siria.
Como siempre es importante mencionar nombres, quisiera mencionar al señor al-Hassani y el señor al-Abdallah, así como al señor Labouani, que nos visitó aquí. Casi todos ellos son amigos.
Quiero destacar que hay muchas cosas en Siria que me gustaría ver también en otros lugares. No hay nada escandaloso en lo que estoy diciendo. Existe una verdadera libertad de conciencia y religión. Se están haciendo verdaderos esfuerzos en educación y sanidad. Se están haciendo verdaderos esfuerzos para acoger a los refugiados iraquíes y palestinos. Es un país con posibilidades, al menos en la esfera internacional, que no podemos ignorar.
Quisiera decir al Presidente Bashar al-Assad, al que conozco bien: «Presidente, a usted no le hace falta estos presos de conciencia para ser fuerte en su país ni estar presente en la esfera internacional. Usted se puede permitir el lujo de defender también los derechos humanos.»
En mi opinión, no deberíamos recordar sólo el rostro de la represión sistemática cuando pensamos en Siria. Existe, Señorías, no podemos negarlo. Sin embargo, Siria es mucho más que eso, y por ese motivo valoramos tanto este acuerdo de asociación, señora Comisaria. Sabemos que Siria lo ha rechazado de momento. Por favor, manténganos informados sobre los avances de las negociaciones. Nos gustaría —al menos, a una mayoría de nosotros— que Siria tuviera la posibilidad de desempeñar el papel positivo que podría tener en la esfera internacional y en el proceso de paz de Oriente Próximo.
Bernd Posselt, autor. – (DE) Señora Presidenta, nuestra propuesta de resolución envía varios mensajes claros. El primero es que queremos la inmediata e incondicional puesta en libertad de Haythan Al-Maleh, de todos los demás defensores de los derechos humanos y de todos los demás presos de conciencia. Por lo que se refiere a nosotros, no puede haber ningún tipo de solución de transacción sobre cuestiones de derechos humanos. Sin embargo, en nuestra Resolución, en el considerando A y el párrafo 9, decimos que queremos un diálogo con Siria. En definitiva, queremos el acuerdo con Siria lo antes posible, pero no incondicionalmente, como instrumento en materia de derechos humanos y para la cooperación.
Naturalmente, reconocemos que —como ha dicho la señora De Keyser— en Siria se han producido avances positivos y negativos. En ningún lugar de la Península Arábiga o de Mashreq se trata tan bien a los cristianos y a otras minorías como en Siria. Cristianos libaneses —y, de hecho, eminentes— me han dicho que sólo pueden sobrevivir gracias a que están bajo la protección de Siria.
Siria no es tampoco el lacayo de Irán, señor Tannock, sino que actúa como un importante contrapeso a la dominación de Irán. Por lo tanto, necesitamos una Siria estable, pero Siria debe adoptar también medidas para que esto ocurra.
Frédérique Ries, autora. – (FR) Señora Presidenta, podemos preguntarnos si Siria no está al final acostumbrándose a las críticas que le dirigimos prácticamente todos los años sobre el tema de las violaciones de los derechos humanos en el país. Sin embargo, no abandonemos la esperanza de que se nos entienda, y sigamos esperando avances, más avances —creo que allí se están haciendo algunos avances— para todos los ciudadanos Sirios que aspiran a una mayor libertad, especialmente a una mayor libertad de expresión.
Nuestra propuesta de resolución de hoy se refiere a Haythan al-Maleh en particular, un defensor incansable de los derechos humanos. Este abogado fue condenado a tres años de prisión al final de una parodia de juicio por haber —y cito— «difundido información falsa y exagerada perjudicial para los sentimientos nacionales». Eso es lo que dice. Por lo tanto, nuestra Resolución exige la inmediata liberación de Haythan al-Maleh por las razones que acabo de explicar y también por lo que ya se ha mencionado —su avanzada edad y los graves problemas de salud que tiene.
En un aspecto más fundamental queremos, por supuesto, llamar la atención sobre las violaciones de los derechos humanos en Siria: ejecuciones —las mencionamos en nuestra Resolución— detenciones y restricciones en toda una serie de libertades, todo ello en nombre de un estado de excepción, que es temporal por definición, en el que se ha permanecido constantemente durante más de cuarenta años.
Pedimos a la Unión Europea que insista en estas demandas, que la baronesa Ashton ha replanteado y son esenciales, y, sobre todo, que las utilice para presionar en las conversaciones y las negociaciones relativas a la firma del acuerdo de asociación.
Nos estamos apartando de lo que se denominó la «primavera de Praga» hace más de 10 años, en 2000, cuando Bashar al-Assad acababa de llegar al poder. Durante unos pocos meses ofreció un atisbo de un futuro más brillante para la sociedad civil siria. Ahora es el momento, creo, de que Siria continúe poniendo en práctica todas estas reformas necesarias si quiere transmitir una imagen digna de su importancia en la región, que esperamos y queremos ver.
Monica Luisa Macovei, en nombre del Grupo PPE. – Señora Presidenta, el señor Al-Maleh criticó a las autoridades sirias en los medios de comunicación y se le condenó por difundir información falsa que debilita la seguridad nacional. Su detención y condena a encarcelamiento por un tribunal militar infringe sus derechos, en particular el derecho a la libertad de expresión y el derecho a un juicio justo. Existe una amenaza para todos los defensores de los derechos humanos del país.
La esencia de la libertad de expresión es poder criticar al gobierno, difundir información públicamente y expresar opiniones sin tener miedo a ser encarcelado. Nadie va a prisión por la más pura esencia de un discurso: expresar opiniones e ideas que el oyente no comparte.
Por lo tanto, me uno a Sus Señorías en el llamamiento a Siria para que libere al señor Al-Maleh inmediatamente. Pido a la Comisión que plantee esta cuestión al Gobierno de Siria urgentemente.
Corina Creţu, en nombre del Grupo S&D. – (RO) Hoy estamos debatiendo un caso escandaloso de violación de derechos humanos, que simboliza la forma en que un Estado autoritario pretende tratar a sus ciudadanos.
Se han violado las libertades fundamentales de la víctima y no se le han respetado otros derechos, como el derecho a la presunción de inocencia, a un juicio justo y a la defensa, en el que se incluye el derecho a elegir libremente su propio abogado.
Sin embargo, a parte de todas estas irregularidades extremadamente graves, el quid de este caso es las acusaciones presentadas contra Haitham Al-Maleh, un activista veterano de los derechos humanos que ya había cumplido condena por sus actividades de apoyo a las reformas constitucionales en la década de los años ochenta, cuando se le condenó a siete años de prisión.
Esta vez, se condenó a Haitham Al-Maleh a tres años de prisión por un delito de opinión, se le acusó de dañar la moral y los sentimientos de la nación por su crítica, en particular, al estado de excepción que ha estado en vigor durante cuatro décadas y que suspende el ejercicio de los derechos fundamentales de los ciudadanos.
Por lo tanto, este octogenario gravemente enfermo corre el peligro de terminar su vida en prisión porque ejerció su legítimo derecho a la libertad de expresión, que está garantizada por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que Siria ha ratificado.
Dado que las acusaciones realizadas contravienen el derecho a la libertad de expresión y que su estado de salud es cada vez más precario, nosotros también apoyamos el llamamiento hecho a las autoridades sirias para que retiren las acusaciones y pongan el libertad a Haitham Al-Maleh y a los demás presos políticos.
Las primeras medidas para la normalización y democratización del régimen deben ser conceder una amnistía general, detener el acoso y el castigo de los activistas de derechos humanos, acabar con las detenciones de los opositores políticos, y garantizar la independencia del poder judicial.
Marietje Schaake, en nombre del Grupo del ALDE. – Señora Presidenta, Siria es un actor fundamental en Oriente Próximo. El año pasado, cuando visité Damasco, me quedé impresionada por el potencial y la ambición de los jóvenes sirios.
Es necesario un cambio hacia una mayor apertura y observancia de los derechos fundamentales para el progreso del propio país y su unión a la comunidad internacional.
En su discurso inaugural, el Presidente al-Assad habló de pensamiento creativo, transparencia y democracia. Sin embargo, las prisiones de Siria se llenaron rápidamente otra vez de presos políticos, periodistas y activistas de derechos humanos, como ocurrió recientemente cuando dos destacados abogados de derechos humanos, Haythan Al-Maleh y Muhammad al-Hasani, fueron condenados por criticar la trayectoria de Siria en materia de derechos humanos.
El escritor Ali Abdullah también permanece en prisión, tras haber cumplido ya su condena. No hay libertad de expresión, ni siquiera en Internet.
Hay una diferencia muy grande y dolorosa entre los objetivos proclamados por el propio al-Assad y la efectiva consecución de la democracia. Esta diferencia no está haciendo un buen servicio al país —y especialmente a la generación más joven.
La UE debería utilizar todos los medios necesarios que tenga a su disposición para empujar a Siria en la dirección correcta y hacerle mejorar su trayectoria en materia de derechos humanos.
Paweł Robert Kowal, en nombre del Grupo ECR. – (PL) Señora Presidenta, la señora Schaake tiene razón en que hay muchas personas en Siria que quieren que el país cambie. Yo mismo, cuando estuve en Siria, vi a esas personas y escuché lo que decían. Al hablar de este caso, creo que tenemos que volver al debate del martes sobre el estado de la Unión, cuando el líder de uno de los grupos políticos dijo que en los asuntos importantes no debemos ser una especie de fax que escupe declaraciones sobre los acontecimientos del mundo. Tenemos que superar esa barrera y hacer algo más que no sea simplemente hablar —y hablamos mucho en el Parlamento—. Quisiéramos que las intervenciones se tradujeran en una mayor eficacia en nuestra labor. Estoy preocupado por la situación del conocido defensor de los derechos humanos, Haythan Al-Maleh, que ha sido condenado a tres años de encarcelamiento por defender los derechos humanos y expresar abiertamente sus opiniones. Ha sufrido constantemente la represión de las autoridades, ha sido encarcelado, acusado y perseguido. A pesar de ello, nunca ha puesto fin a sus actividades y sigue incesantemente sacando a la luz la actividad ilegal de las autoridades. No está solo en esto. Muchos sirios están diciendo que quieren que su país cambie.
Uno de los objetivos más importantes del Parlamento Europeo es involucrarse en la defensa de los derechos humanos. Esta es una de esas situaciones en las que no debemos ser un fax, que imprime declaraciones. Haythan Al-Maleh es un preso de conciencia, y está encarcelado sólo porque ejerció su derecho a expresar su opinión. No debemos quedarnos tranquilamente sin hacer nada, porque los que nos han elegido precisamente para que expresemos libremente nuestras opiniones esperan que exijamos los mismos derechos para otros. Si, hoy, no saliéramos en defensa de Al-Maleh, ¿qué sentido tendría nuestra elección, qué facultades tendríamos como diputados, cómo podríamos mirar a la cara a nuestros votantes en unos pocos años? Quiero poner de relieve que cuando apelamos a la igualdad, la justicia, el orden público y a todo aquello sobre lo que nunca paramos de hablar en la Unión Europea, cuando hablamos de amistad y de cooperación pacífica, no debemos escondernos de tales problemas. Estos problemas requieren un gran compromiso de la diplomacia de la UE, y requieren la elaboración de formas de presión que permitan a los sirios disfrutar de la clase de libertad de expresión que tanto anhelan y que nosotros disfrutamos. Compartamos la libertad de expresión, y pidamos a las instituciones europeas que sean especialmente eficaces en dichas cuestiones, porque de ello depende la reputación de la Unión Europea.
Elena Băsescu (PPE). – (RO) Lamento que todavía existan casos de restricciones a la libertad de expresión en Siria, un país que ha establecido procesos económicos y sociales durante los diez últimos años.
Aunque la Constitución siria garantiza, en principio, los derechos fundamentales, el caso del señor Al-Maleh forma parte de varias detenciones arbitrarias.
No tuvo un juicio justo, se le denegó el derecho a defenderse a sí mismo y sigue sometido a unas condiciones duras de detención. Estoy especialmente preocupada por el grave estado de salud del señor Al-Maleh. Por esta razón pido a las autoridades sirias que le liberen sin condiciones y que se comprometan firmemente a respetar los derechos humanos.
Por último, quiero instar a Siria a firmar el Acuerdo de Asociación. Este acuerdo contiene aspectos importantes relativos a los derechos civiles y políticos garantizados por la legislación internacional. El cumplimiento del Acuerdo de Asociación aceleraría el proceso de establecimiento de la democracia y de realización de reformas.
Cristian Dan Preda (PPE). – (RO) Yo también, por supuesto, deseo unirme a aquellos que han pedido hoy en este Parlamento la liberación inmediata de Haitham Al-Maleh. Como ya se ha dicho, es un hombre de 80 años con una salud frágil y, seguramente, este caso debe juzgarse desde una perspectiva humanitaria.
A parte del aspecto estrictamente humanitario de este caso, debemos tener en cuenta que Haitham Al-Maleh ha sido condenado por un tribunal militar, tras un juicio en el que se han incumplido totalmente sus derechos fundamentales, y que este veredicto, como ya hemos recordado, contraviene las normas internacionales. ¿Por qué ha ocurrido? Simplemente porque Haitham Al-Maleh ha hecho lo que ha estado haciendo durante más de cuatro décadas: hablar de una forma muy seria, clara y crítica de la libertad que se requiere para mejorar la situación de los ciudadanos de este país.
Creo que las autoridades sirias deben ver la posibilidad de firmar el Acuerdo de Asociación con la UE como un incentivo para mejorar la situación general de los derechos humanos. Por lo tanto, es hora de que Siria demuestre que no ha contraído los compromisos en materia de derechos humanos sólo a nivel estructural, sino que se llevan también a la práctica en esta sociedad.
Tadeusz Zwiefka (PPE). – (PL) Señora Presidenta, estamos pidiendo al Gobierno y al Presidente de Siria que condonen la pena que cumple un conocido abogado y defensor de los derechos humanos y que lo absuelva. Esta es la forma correcta de realizar nuestra solicitud, porque estas autoridades del Estado son las que adoptan las decisiones. Sin embargo, quiero recordar algo: no hace mucho, hacia el final de la última legislatura, recibimos, en este salón de sesiones, al Gran Mufti de Siria, que habló durante una sesión plenaria de la existencia de libertades civiles en Siria y de la defensa de los principios de la democracia y la libertad de expresión. Quizá deberíamos acudir a él, porque es una gran autoridad en Siria y disfruta del apoyo de la sociedad. Es posible que pueda influir en el Gobierno y el Presidente. Quizá deberíamos pedirle que se una a la lucha para la liberación de un defensor de los derechos humanos, que, después de todo, ha sido condenado de manera injusta.
Angelika Werthmann (NI). – (DE) Señora Presidenta, Señorías, la Ley de Emergencia de 1963 está todavía en vigor en Siria. La libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de reunión están extremadamente restringidas en Siria como consecuencia de ello. En Siria, no es nada inusual las detenciones por razones políticas, siendo uno de los detenidos el señor Al-Maleh. Ya ha pasado varios años en prisión por su implicación en casos de derechos humanos. En octubre de 2009, este hombre octogenario fue detenido una vez más y condenado a encarcelamiento por un tribunal militar. En su diálogo con terceros países, la UE debe contribuir de una manera enérgica a poner fin a la persecución y la represión de los activistas políticos y de sus familias.
Miroslav Mikolášik (PPE). – (SK) Las últimas sentencias de cárcel dictadas contra eminentes abogados de derechos humanos por ejercer su libertad de expresión demuestra que Siria todavía emplea una interpretación poco rigurosa y normalmente tergiversada del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, del que es firmante. La persecución, las restricciones de libertad, las detenciones injustas y la obstrucción de las actividades de los defensores de los derechos humanos, así como la denegación del derecho a un juicio justo en Siria provocan la desestabilización interna en un país que, de otra forma, tendría potencial para propagar la paz y la estabilidad en esta región.
En mi opinión, la Comisión debería aprovechar el enorme deseo de Siria de celebrar un acuerdo de asociación con la Unión Europea a fin de presionarla para que se comprometa a eliminar las continuas violaciones de los derechos humanos.
Eija-Riitta Korhola (PPE). - (FI) Señora Presidenta, la sentencia de prisión dictada contra Haytham Al-Maleh es un claro reflejo de la actual situación de los derechos humanos en Siria. Es una medida muy cuestionable ampliar la jurisdicción de los tribunales militares a los civiles, ya que es muy difícil de justificar, si es que alguna vez se puede.
Sin desear de ninguna manera minimizar el trato inadecuado al que se ha sometido a Haytham Al-Maleh, quiero poner de relieve que los verdaderos problemas están profundamente arraigados en las estructuras de la sociedad siria. El estado de excepción, que suspende muchos derechos constitucionales, ha estado en vigor desde su declaración en 1963. La primera y principal justificación para su prolongación, el conflicto entre Siria e Israel, perdió su credibilidad hace mucho tiempo.
Ningún gobierno puede permanecer en el poder durante décadas y afirmar que actúa con arreglo a los principios democráticos. Insto al Parlamento Europeo a condenar de manera contundente la prolongación del estado de excepción y a apoyar todas las medidas que permitan el restablecimiento de una verdadera democracia en Siria.
Bogusław Sonik (PPE). – (PL) Es preocupante ver a las autoridades sirias hacer detenciones dictatoriales de esta clase y perseguir a conocidos defensores de los derechos humanos. El juicio del señor Al-Maleh no respetó las normas internacionales de justicia, incluido el derecho a la presunción de inocencia y el derecho de defensa. La concesión de un indulto al señor Al-Maleh y a otros defensores de los derechos humanos a los que se les denegó el derecho a un juicio imparcial daría fe de un cambio de rumbo en la política de las autoridades y de un avance hacia el respeto de las normas internacionales de derechos humanos y los principios de un juicio justo. Además, la firma de un acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Siria, cuya principal característica es el respeto de los derechos humanos, se pospuso a petición de Siria en octubre de 2009. En relación con la actual situación, la Comisión Europea debería presentar un informe al Parlamento Europeo sobre el estado de las conversaciones relativas a la firma de ese acuerdo.
Connie Hedegaard, Miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, la última oleada de detenciones y veredictos contra defensores de los derechos humanos, abogados, periodistas y kurdos preocupa enormemente a la Unión Europea.
Tres casos significativos han captado la atención de la UE recientemente: los casos de Muhammad al-Hasani y Haythan Al-Maleh —muchos han hecho referencia a ellos hoy, al menos al señor Al-Maleh— y también el de Ali Abdullah, un escritor que volvió a ser detenido en junio tras haber cumplido su condena.
La Unión Europea ha adoptado varias medidas. Estos casos se han planteado —incluso por parte de la Alta Representante— a las autoridades sirias en los niveles adecuados. La UE ha insistido en que se tenga en cuenta por razones humanitarias el estado de salud extremadamente delicado del octogenario señor Al-Maleh. Para empezar, se llevaron a cabo gestiones diplomáticas con la mayor discreción pero, ante la falta de respuesta de las autoridades, la Alta Representante formuló una declaración el 27 de julio en la que recordaba los compromisos de Siria con arreglo al Derecho internacional e instaba a la liberación de los presos políticos.
A pesar de la falta de una respuesta positiva hasta ahora, las acciones de la UE deben continuar —y continuarán—. La UE está trabajando en varios frentes a la vez para favorecer el respeto de los derechos humanos en Siria. La UE y las delegaciones de los Estados miembros en Damasco seguirán supervisando la situación y observando los juicios. El señor al-Hasani y el señor Al-Maleh han interpuesto recursos de apelación.
Se buscará el apoyo para los defensores de los derechos humanos y sus familias y abogados. Al mismo tiempo, el respeto de los derechos humanos debe seguir siendo un tema recurrente en cualquier diálogo de la UE con las autoridades sirias, en cualquier nivel.
La señora De Keyser ha preguntado sobre la situación del acuerdo de asociación. Siria no ha respondido todavía a la invitación de la UE a firmar este acuerdo, que está pendiente desde octubre de 2009. Siria señala que todavía no se ha concluido la valoración de su impacto económico y político. El acuerdo beneficiará, indudablemente, a ambas partes pero, para la Unión Europea, es también la mejor forma de establecer un diálogo político constante y abierto con Siria, incluso sobre cuestiones de derechos humanos.
Otra vía importante es favorecer la asistencia de la UE en materia de derechos y democracia. Entre los proyectos previstos se incluyen la modernización del poder judicial y la consolidación de la capacidad de la sociedad civil siria.
Bernd Posselt, autor. – (DE) Señora Presidenta, disculpe, pero mi grupo ha pedido esta vez —como siempre hacemos— una votación nominal para la votación final sobre la última cuestión urgente, es decir, la relativa a Siria. Sin embargo, debido a un error técnico parece que no le ha llegado esta información. Le pido, en nombre de nuestro grupo, y los demás grupos seguramente no tendrán ninguna objeción, que sea por favor tan amable de permitir que se lleve a cabo una votación nominal sobre la Resolución relativa a Siria.
Presidenta. − Señor Posselt, no es necesario que me lo solicite, ya va a celebrarse.
Se cierra el debate.
Pasamos ahora a la votación.
(Para los resultados y otros detalles de la votación: véase el Acta)
Jarosław Leszek Wałęsa (PPE), por escrito. – (PL) Acojo con satisfacción el hecho de que se esté debatiendo hoy en el Parlamento la cuestión de las violaciones de los derechos humanos en Siria. No podemos permanecer indiferentes a este problema. Hago un llamamiento al Gobierno de Siria y a su Presidente para que liberen a Haythan Al-Maleh de forma inmediata e incondicional. El juicio en contra de este abogado sirio de 80 años de edad no cumplió con las normas internacionales que velan por un juicio justo, incluido el derecho a la presunción de inocencia y el derecho a la defensa. Por otra parte, las acusaciones que se hicieron en su contra socavan el derecho a la libertad de expresión contemplado en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos del que forma parte Siria. También pido a las autoridades sirias que dejen de perseguir a los defensores de los derechos humanos y a sus familiares, y que les garanticen el derecho a actuar libremente sin estar sujetos a ningún tipo de obstáculo o intimidación. Insto a las autoridades sirias a que respeten las normas internacionales en materia de derechos humanos y las obligaciones internacionales que su país ha aceptado, y que garantizan la libertad de opinión y expresión, además del derecho a un juicio justo. También les pido que garanticen que los detenidos reciben un buen trato y que no estén sujetos a ningún tipo de tortura o maltrato, y que se les permita tener un contacto inmediato, regular y sin restricciones con sus familiares, abogados y médicos.