Presidente. − De conformidad con el orden del día, se procede al debate sobre Camboya, en particular la situación de Sam Rainsy.
Marietje Schaake, autora. − (EN) Señor Presidente, Sam Rainsy es un colega nuestro, un diputado del Parlamento de Camboya. Ese simple hecho le ha supuesto intentos de asesinato y varios ataques políticos y jurídicos por parte del partido en el Gobierno, además de una sentencia a doce años de prisión. Al parecer, al partido en el Gobierno no le gusta que Sam Rainsy denuncie la corrupción y los abusos de los derechos humanos.
Me gustaría recordar a este partido en el Gobierno que la UE es la institución donante más importante de Camboya y que esta ayuda está condicionada al respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Sam Rainsy recibió en 2006 el Premio de la Libertad de la Internacional Liberal. Recibió este premio por la defensa de las libertades que compartimos en todo este Parlamento. Por lo tanto, instamos a las autoridades camboyanas a que apliquen las recomendaciones del Relator Especial de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Camboya.
Raül Romeva i Rueda, autor. − (EN) Señor Presidente, como ya se ha mencionado, la Unión Europea es la institución donante más importante de Camboya y es más que legítimo que pidamos a las autoridades camboyanas no solo que participen en las reformas políticas e institucionales para construir un Estado democrático, regido por el Estado de Derecho y basado en el respeto por los derechos y libertades fundamentales; sino también que demuestren voluntad para combatir de forma eficaz el azote endémico de la corrupción, la deforestación masiva producida por el desplazamiento de la población, la apropiación de tierras y la industria del turismo sexual; que rechacen la actual cultura de impunidad y juzguen a todos aquellos que estén implicados en dichas actividades.
También es necesario que se garantice la libertad de expresión política sin intimidación ni acoso. Más concretamente, deberíamos poner de manifiesto que estamos alarmados ante el enjuiciamiento y la condena a un total de doce años de prisión del líder de la oposición, Sam Rainsy, a causa de un gesto que se considera que es de naturaleza simbólica y claramente política. Es particularmente alarmante que, si se cumple, este veredicto impida a Sam Rainsy presentarse a las elecciones parlamentarias de 2013 y tenga consecuencias más allá del caso Rainsy, puesto que es muy probable que afecte a la oposición.
Véronique De Keyser, autora. − (FR) Señor Presidente, esta es una resolución urgente que se centra en Sam Rainsy, ocasionalmente un personaje polémico, pero no debemos olvidarnos del verdadero problema democrático que se oculta tras este caso.
Así que, Sam Rainsy, como ya se ha dicho, es una figura liberal y adversario político del líder, Hun Sen. El señor Rainsy ya había sido sentenciado a 18 meses de prisión, pero se le concedió el indulto en 2006. De hecho, él acusó a Hun Sen de estar implicado en el ataque con lanzagranadas de 1997.
En la actualidad se le ha declarado culpable del delito —de naturaleza simbólica, como ya se ha dicho— de desplazar las marcas que delimitan la disputada frontera entre Vietnam y Camboya y de distribuir los supuestos mapas falsos. Doce años en rebeldía es mucho, pero queda claro de lo que se trata. El único objetivo es evitar que él se presente a las próximas elecciones de 2013 y es el líder del segundo partido político de la oposición del país.
Así pues, el clima político de Camboya es tenso, se aproximan las elecciones y se están empleando tácticas para obtener votos, pero también hay una tendencia al autoritarismo, y me gustaría mencionar, además del caso Rainsy, a los representantes de las ONG que han sido procesados: el político Mu Sochua, declarado culpable por calumniar al Primer Ministro, el periodista Hang Chakra, encarcelado por haber denunciado la corrupción en el séquito del Viceprimer Ministro Sok An, etc.
Por lo tanto, tan solo me gustaría señalar, como ya han hecho otros, que somos donantes y que tenemos un acuerdo de cooperación que estipula que se deben respetar los derechos fundamentales. También exijo un plan de emergencia humanitaria para la población afectada por las crisis de la construcción y textil. Esto también es importante.
Charles Tannock, autor. − (EN) Señor Presidente, aunque Camboya es en teoría una democracia plural, la respetada ONG Human Rights Watch afirma que los políticos y periodistas críticos con el Gobierno son víctimas de la violencia y la intimidación.
Además, la judicatura sigue siendo débil y está sujeta a la influencia política. Asimismo, el Gobierno continúa haciendo la vista gorda con la confiscación fraudulenta de la tierra de los agricultores, la tala forestal ilegal y el expolio generalizado de los recursos naturales del país.
Sam Rainsy, el líder de la oposición que ahora está exiliado en Francia, ha sido encarcelado en rebeldía durante un periodo de diez años. Su presunto delito fue el de poner de manifiesto la confiscación de las tierras de los campesinos por parte del Gobierno a raíz de mantener conversaciones sobre fronteras con Vietnam, en el transcurso de las cuales se le acusó de arrancar los mojones fronterizos.
Esta resolución de hoy sirve como oportuno recordatorio al Gobierno de Camboya de que si quiere estrechar lazos con la UE debería garantizar y defender las libertades básicas y los derechos fundamentales. De lo contrario, Camboya corre el riesgo de que la asocien con el Estado paria de Birmania a los ojos de la comunidad internacional.
Monica Luisa Macovei, autora. − (EN) Señor Presidente, el señor Rainsy, un líder de la oposición, ha sido sentenciado en rebeldía a doce años de prisión. Su juicio no cumplió las normas internacionales para un poder judicial justo e imparcial y se le condenó por razones políticas. Las sentencias similares de miembros del partido de la oposición son bastante comunes y demuestran que no existe una judicatura imparcial en Camboya. Estas decisiones judiciales dificultan los derechos humanos básicos, entre ellos, la libertad de expresión y el derecho a un juicio justo.
Me opongo firmemente a la condena de Sam Rainsy y de todos aquellos que ejercen su libertad de expresión y exijo al Gobierno de Camboya que cese su actual rumbo a la tiranía. En el plano internacional, debemos recordarle a Camboya que se esfuerce por lograr la democracia y que no use la aplicación selectiva de las leyes en contra de los derechos individuales. En particular, solicito a la Comisión que le recuerde a Camboya que no utilice nuevos reglamentos relativos a las ONG para restringir a la oposición y la sociedad civil.
Sari Essayah, en nombre del Grupo PPE. – (FI) Señor Presidente, el trato dado a Sam Rainsy es tan solo la punta del iceberg con respecto al control autoritario que practica el partido que gobierna en Camboya para ejercer poder político sobre un tribunal con objeto de silenciar las críticas al Gobierno. Este Gobierno, desde luego, tiene como principal objetivo la supresión de la sociedad civil y la promoción de un sistema de partido único. Esto también se refleja en la sentencia de Rainsy, un intento de disuadirle de que se presente a las elecciones de 2013.
Como ya se ha mencionado aquí, la UE es la institución donante más importante de Camboya y, por esta razón, es vital que en esta resolución no nos conformemos únicamente con condenar las numerosas vulneraciones de los derechos humanos en este país, la ausencia de un sistema judicial viable y adecuado y la politización de las fuerzas armadas. También les debemos recordar muy claramente el acuerdo de cooperación que existe entre la UE y Camboya y su artículo 1, que exige el respeto por los derechos humanos. Debe haber consecuencias si se siguen ignorando las libertades civiles y la UE debe hacer que una clara mejora de la situación de los derechos humanos sea una condición para que la ayuda continúe.
Corina Creţu, en nombre del Grupo S&D. – (RO) La sentencia de doce años de prisión impuesta al líder de la oposición camboyana Sam Rainsy es, en realidad, una grave violación de los derechos humanos y una indicación flagrante del autoritarismo que domina la vida política en Camboya. A consecuencia de su expulsión de la Asamblea Nacional y la retirada de su inmunidad parlamentaria tres veces hasta la fecha, junto con numerosos intentos de asesinato y el asesinato de muchos de sus partidarios, a Sam Rainsy se le ha condenado ahora en rebeldía por sus protestas con fuerte connotación política.
En esencia, el objetivo final de la sentencia dictada en septiembre es el de evitar que el líder de la oposición sea candidato en las elecciones que se celebrarán dentro de algo más de dos años, lo que compromete las oportunidades de que Camboya alcance la democracia de una vez por todas. Además de las peticiones presentadas mediante esta resolución al Gobierno de Camboya, que pide el fin de las persecuciones políticas, me gustaría añadir una petición a la Alta Representante de la Unión para la Política Exterior para que utilice la influencia necesaria a fin de conseguir que las autoridades continúen con las reformas políticas e institucionales requeridas para establecer una auténtica democracia.
Gerald Häfner, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, Camboya es un país muy bello con una gran historia, pero tanto el país como su historia tienen un lado oscuro. Entre los últimos problemas figuran la desaparición de personas, el encarcelamiento de personas sin un juicio previo, los altos niveles de corrupción, la apropiación ilegal de tierras y la tala ilegal. El asunto que nos debería preocupar como diputados al Parlamento Europeo es que las personas que critican y denuncian esas prácticas son llevadas a rastras por la calle, afrontan juicios falsos y luego son encarceladas.
Sam Rainsy, el líder de la oposición de Camboya, ha sido sometido a graves persecuciones. Ya resultó elegido, pero fue expulsado del Parlamento en 1995. No obstante, consiguió volver. Se produjeron varios ataques contra él durante los mítines electorales y en uno de ellos murieron 80 personas. He tenido el privilegio de visitarle en Camboya. Me pareció una persona muy pacífica y un defensor comprometido de la democracia y los derechos humanos. Ahora ha sido sentenciado a doce años de prisión por un acto simbólico a partir de endebles argumentos.
Cualquiera que encierre al líder del partido de la oposición también encierra a una gran mayoría de personas del país que son representadas por esta persona. Cualquiera que encierre al líder del partido de la oposición y evite que tome parte en las próximas elecciones está bloqueando el proceso democrático y violando los derechos civiles y humanos. Opino que no deberíamos aceptar esto e insto a la Comisión a que exija que, en especial, se cumplan los términos del artículo 1 del acuerdo de cooperación con Camboya. Este hace referencia al respeto por los derechos humanos en Camboya como condición previa para la prestación de ayuda por parte de la Unión Europea.
Adam Bielan, en nombre del Grupo ECR. – (PL) He tenido la oportunidad de visitar Camboya dos veces. La primera vez fue hace dos años, con la delegación de observadores del Parlamento Europeo durante las elecciones parlamentarias, y la segunda vez fue hace seis meses. Debo decir que Camboya es un país que se ha desarrollado muy rápido en los últimos años —me refiero a desarrollo económico— como, en efecto, lo han hecho otros países en esa parte del mundo. Lamentablemente, el rápido desarrollo económico de Camboya no ha ido acompañado de un proceso de democratización. Ya que no existe una verdadera democracia sin medios de comunicación poderosos que supervisen al partido en el poder, sin una oposición sólida o sin un sector fuerte de organizaciones no gubernamentales.
La sentencia impuesta a Sam Rainsy, que no es la primera, representa otro revés a la oposición. Si se cumple esta sentencia, Sam Rainsy no podrá presentarse en las próximas elecciones parlamentarias, a pesar de que tiene mucha popularidad en su país. La sentencia es desconcertante ya que treinta años después de la caída del régimen de los jemeres rojos, muchos de los líderes del régimen de Camboya todavía no han sido juzgados. Por supuesto, cuestionar la frontera entre Camboya y Vietnam no ayuda a estabilizar la región, no obstante se debería resolver esta cuestión por medios políticos y no mediante una sentencia judicial.
Elena Băsescu (PPE). – (RO) Es deplorable que los tribunales de Camboya recurran todavía al arresto como medio para intimidar a adversarios y disidentes políticos. Los objetivos más comunes de esta actuación son los periodistas, los defensores de los derechos humanos y otras personas que hablan a favor de la libertad de expresión.
Evidentemente los cargos presentados contra Sam Rainsy son más de naturaleza política que delictiva. Ha sido sentenciado a doce años de prisión por un gesto simbólico de protesta que llevó a cabo contra la forma en la que se ha señalado la frontera con Vietnam. No obstante, la verdadera razón de esta sentencia parece ser la de eliminar a la oposición de las elecciones parlamentarias, que se celebrarán en 2013.
Aprovecho esta oportunidad para solicitar al Gobierno de Camboya que cumpla sus compromisos con vistas a consolidar el Estado de democracia. A Sam Rainsy, como principal líder de la oposición, se le debe permitir que continúe sus tareas en el Parlamento de Camboya lo antes posible. Esto ayudaría a frenar el avance hacia un sistema de partido único, lo cual presenta una amenaza para el respeto por los derechos humanos.
Eija-Riitta Korhola (PPE). - (FI) Señor Presidente, la decisión del tribunal camboyano de sentenciar al líder de la oposición Sam Rainsy a diez años de prisión por cargos relativos a la difusión de información engañosa y falsificación de documentos públicos y otros casos parecidos, han hecho que el mundo occidental se preocupe con razón por la imparcialidad e independencia del sistema jurídico del país.
Allí se ha producido un intento sistemático de interpretar superficialmente las cláusulas de la ley sobre la propagación de información falsa y difamación de tal modo que tiende a obstaculizar el trabajo de la oposición y las ONG. En realidad, las cláusulas en cuestión se han utilizado para restringir la libertad de opinión y expresión.
A pesar de que admito el importante desarrollo que Camboya ha realizado desde el régimen de Pol Pot, consideraría indignante que el Gobierno de Camboya decidiera dejar a medias el proceso de construcción de un sistema democrático, al igual que, por desgracia, ha sucedido en numerosos países. Camboya ha firmado varios acuerdos internacionales, entre ellos, el acuerdo de cooperación con la Unión Europea, para salvaguardar los derechos fundamentales de su población y la aplicación de principios democráticos en su territorio. La Unión Europea debe instar sin rodeos al Gobierno de Camboya a que respete sus compromisos.
Cristian Dan Preda (PPE). – (RO) Como ya se ha mencionado, Sam Rainsy ha sido condenado a dos penas de prisión. La condena de diez años que se le ha impuesto ahora por presuntamente difundir información engañosa y falsificar documentos públicos se ha sumado a la anterior condena de dos años. Como ya han dicho mis colegas diputados, es evidente que con ello se intenta bloquear su participación en las próximas elecciones. Hay un problema con el procedimiento que se ha seguido en toda esta historia, que es que Sam Rainsy fue condenado en rebeldía como parte del proceso judicial que se celebró a puerta cerrada y, según los informes, con numerosas irregularidades.
En realidad, este no es un caso aislado. Otras muchas personas críticas con el Gobierno de Camboya han padecido un trato similar que ha implicado actuaciones penales. Como ya se ha mencionado, creo que, basándose en el Acuerdo de Cooperación firmado con la Unión Europea, las autoridades camboyanas tienen que respetar sus claros compromisos relativos a los derechos humanos.
Jaroslav Paška (EFD). - (SK) En Camboya, como en muchos otros países, la lucha por el poder político está derivando en una verdadera batalla; una lucha a vida o muerte, como suele decirse. En tales situaciones, las estructuras de poder destruyen, persiguen y encarcelan a su oposición política.
Este parece ser el caso de Sam Rainsy, de quien naturalmente intentan deshacerse los actuales líderes porque representa a la competencia y encarna para ellos el riesgo de un futuro cambio político. Como en otros casos, por supuesto que podríamos intervenir y pedir al Gobierno de Camboya que deje de abusar de sus adversarios políticos y les permita unirse a los demás en igualdad de condiciones con el fin de poder competir en la lucha política.
Pienso que, dado que han mejorado nuestras relaciones con Camboya, podríamos tener más éxito en esta cuestión que el caso de Harare. Por consiguiente, creo que nos merecería la pena presionar políticamente al Gobierno de Camboya para hacer que reconsidere la forma en la que está actuando y el trato que está dando a adversarios políticos y cree las condiciones para la libre y correcta competencia política.
Máire Geoghegan-Quinn, Miembro de la Comisión. – (GA) Señor Presidente, en primer lugar, quiero dar las gracias a los diputados que han participado en el debate.
Quisiera dar las gracias a aquellos diputados que han presentado resoluciones sobre Camboya para este debate de urgencia. La situación que se vive allí es un tema que nos preocupa realmente.
Hemos tenido sinceros intercambios con nuestros interlocutores camboyanos, más recientemente en el Comité Mixto en Bruselas el 8 de octubre, sobre el estado de las instituciones democráticas del país y, en particular, el trato a la oposición en el Parlamento. El hecho de que el líder de la oposición, Sam Rainsy, haya tenido que buscar refugio en Francia es un síntoma de la tendencia de deterioro.
Lo mismo puede decirse de la participación de la judicatura en la política y el procesamiento de miembros de la oposición, incluidos aquellos que deberían beneficiarse de la inmunidad parlamentaria. Se corre el peligro de que la Asamblea Nacional ya no pueda actuar de foro para el libre intercambio de opiniones. Los medios de comunicación también están sometidos a presión.
Hay algunos indicios positivos. Camboya ha aceptado todas las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en el Examen Periódico Universal. También observamos que se ha promulgado un nuevo código penal y una ley anticorrupción. Evidentemente, necesitaremos estar al corriente de cómo se ponen en práctica. Continuaremos recordándole a Camboya las recomendaciones presentadas por nuestras misiones de observación electoral en el pasado. La creación de un Comité de Derechos Humanos eficaz es un objetivo importante. Acogemos con satisfacción la intención del Gobierno de proceder con esto y su iniciativa de crear un foro conjunto con organizaciones de la sociedad civil.
Camboya sigue siendo un país muy pobre. Se puede hacer mucho por mantener el impulso del reciente crecimiento económico sin aumentar, al mismo tiempo, las desigualdades en la sociedad. Esto debería incluir la reforma de las normas de propiedad de tierras y el fin de prácticas insostenibles en la gestión forestal y del suelo, incluida la explotación de recursos naturales.
Sancionar al Gobierno o reducir el nivel de nuestros contactos no beneficiaría a las personas más pobres y más vulnerables y únicamente animaría a aquellas personas que solo defienden la democracia de boquilla. Por lo tanto, no puedo estar de acuerdo con que sea de utilidad suspender nuestro acuerdo bilateral.
No hay nada que sustituya al diálogo paciente. Si no nos ven como el principal protagonista en el desarrollo del país, perderemos la oportunidad de influir en los acontecimientos. Todavía es mucho lo que podemos hacer en Camboya a todos los niveles, desde la oficina del Primer Ministro hasta la sociedad civil. Seguiremos fomentando las iniciativas positivas que Camboya está tomando en defensa de los derechos humanos, el desarrollo y la igualdad entre los sexos, al tiempo que seguiremos defendiendo una democracia parlamentaria verdaderamente plural, mayor libertad de prensa y una judicatura más independiente.
Presidente. − El debate queda cerrado.
La votación tendrá lugar en breve.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)
Jarosław Leszek Wałęsa (PPE), por escrito. – (EN) La situación de los derechos humanos en Camboya es una preocupación cada vez mayor. Nos enfrentamos al problema de flagrantes violaciones de los derechos humanos por parte del Gobierno autoritario que está socavando la estructura de la democracia. La UE, como principal donante de Camboya, debe actuar con rapidez para proteger a los ciudadanos de Camboya y garantizarles que el proceso democrático no flaqueará. Quisiera aprovechar esta oportunidad para dirigirme al Gobierno de Camboya y pedirle que cumpla con el informe del Relator Especial de las Naciones Unidas de forma urgente y oportuna. El caso de Sam Rainsy pone de manifiesto las injusticias que ocurren en Camboya, donde el señor Rainsy, como líder del partido de la oposición y diputado del Parlamento, se ha enfrentado a lo que solo puede considerarse un esfuerzo deliberado por restringir toda oposición al consolidado Gobierno autoritario. Deben cesar las prácticas de acusar y arrestar a cualquier persona que se considere una amenaza para el Gobierno. Además, los ciudadanos todavía no tienen ninguna garantía de la independencia e imparcialidad del poder judicial. Se debe hacer frente a estas cuestiones y este Parlamento debe abordarlas inmediatamente para asegurar a los ciudadanos de Camboya que este Parlamento continúa apoyando y defendiendo su derecho a la democracia.