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Procedimiento : 2009/2201(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

A7-0317/2010

Debates :

PV 24/11/2010 - 20
CRE 24/11/2010 - 20

Votaciones :

PV 25/11/2010 - 8.14
CRE 25/11/2010 - 8.14
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P7_TA(2010)0446

Debates
Miércoles 24 de noviembre de 2010 - Estrasburgo Edición DO

20. Derechos humanos y normas sociales y medioambientales en los acuerdos comerciales internacionales - La política comercial internacional en el contexto de los imperativos del cambio climático - Responsabilidad social de las empresas en los acuerdos de comercio internacional (debate)
Vídeo de las intervenciones
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  Presidente. – El siguiente punto es el debate conjunto de los siguientes informes sobre comercio internacional:

– informe (A7-0312/2010) de la señora Saïfi, en nombre de la Comisión de Comercio Internacional, sobre los derechos humanos y normas sociales y medioambientales en los acuerdos comerciales internacionales [2009/2219(INI)];

– informe (A7-0310/2010) del señor Jadot, en nombre de la Comisión de Comercio Internacional, sobre la política comercial internacional en el contexto de los imperativos del cambio climático [2010/2103(INI)];

– informe (A7-0317/2010) del señor Désir, en nombre de la Comisión de Comercio Internacional sobre la responsabilidad social de las empresas en los acuerdos de comercio internacional [2009/2201(INI)].

 
  
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  Tokia Saïfi, ponente.(FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, el tema de este informe ha suscitado el debate dentro de la comunidad internacional. Los países en desarrollo piensan que los países desarrollados recurren a los derechos humanos para establecer un proteccionismo disfrazado, mientras que los países desarrollados denuncian la competencia desleal social y medioambiental de los países emergentes. Quería adoptar un enfoque positivo mostrando cómo las normas medioambientales e intereses comerciales pueden apoyarse mutuamente si todos los países están en igualdad de condiciones.

La UE tiene que ejercer su influencia en el comercio internacional para que haya un cambio. Sería actuar de acuerdo con los textos que la fundaron y que declaraban que la UE debería contribuir especialmente al desarrollo sostenible, al comercio justo y libre y a la protección de los derechos humanos. En mi opinión tiene que actuar simultáneamente a nivel multilateral, bilateral y unilateral.

A nivel multilateral, la UE tiene que alentar a los organismos internacionales, sobre todo a la OMC para que tengan más en cuenta las normas sociales y medioambientales. Al mismo tiempo, los organismos internacionales deben colaborar más. Por eso propongo especialmente que se conceda a la Organización Internacional del Trabajo el estatus de observador oficial en la OMC.

En cuanto al medio ambiente, creo que hay que dar prioridad a la mejora del acceso a los bienes y tecnologías ecológicos porque no solo promueven nuevas formas de políticas de empleo sino que también proporcionan oportunidades de crecimiento para los comercios europeos de alto rendimiento que trabajan en este ámbito. Asimismo hay que tener en cuenta la creación de una verdadera Organización Mundial de Medio Ambiente a la que se remitirían los casos de competencia desleal medioambiental.

A nivel bilateral es donde la UE puede realmente predicar con el ejemplo. Aunque me complace que los acuerdos de libre comercio de «nueva generación» contengan una cláusula obligatoria sobre derechos humanos, me hubiera gustado que se hubiese extendido también al capítulo sobre desarrollo sostenible

Además, la Comisión Europea negocia estos acuerdos y debe asegurarse de que incluyen una serie de normas sociales y medioambientales que todos los socios comerciales de la UE deban respetar. Dependiendo del grado de desarrollo económico, social y medioambiental del país en cuestión, estas normas podrán ir acompañadas de convenios adicionales según el caso. Este enfoque gradual y flexible permitiría tratos más justos con nuestros diferentes socios y sería más equitativo para todos. Sobre todo, tiene que haber un mayor control de la aplicación de los acuerdos bilaterales. Por tanto, propongo que las evaluaciones de impacto se lleven a cabo antes, durante y después de las negociaciones y que dejen de cubrir sólo el desarrollo sostenible e incluyan también el tema de los derechos humanos.

Por último tengo grandes esperanzas en todo ocurra rápidamente a nivel unilateral puesto que se reformará pronto el Sistema de Preferencias Generalizadas de preferencias. Como saben, el SPG requiere la ratificación de unos 30 convenios internacionales en materia de derechos humanos y laborales, protección medioambiental y la buena gobernanza. Aunque se han ratificado ya estos convenios en la práctica no se han aplicado muy bien y es aquí donde debemos centrar nuestros esfuerzos. La Comisión tiene que iniciar investigaciones o incluso eliminar preferencias si hay una serie de indicios que la llevan a creer que no se están aplicando los convenios.

Para terminar, se pueden tomar algunas de estas medidas ahora, pero las actitudes no cambiarán de la noche a la mañana. La UE tiene que tomar medidas de forma gradual a todos los niveles para conseguir relaciones comerciales más justas y más equitativas.

 
  
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  Yannick Jadot, ponente.(FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, creo que igual que la UE intenta redefinir su política comercial tras el Tratado de Lisboa y al mismo tiempo conciliarla con su política industrial, hay que celebrar el hecho de que este Parlamento esté debatiendo de forma simultánea tres informes que abordan temas que, en última instancia, entran dentro del mismo debate político y público sobre «¿qué es el comercio y cómo podemos conciliarlo con temas sociales, medioambientales y de derechos humanos?».

De hecho, al final estamos en un estado de esquizofrenia permanente: en todo el mundo las empresas se trasladan, se ponen en duda los derechos sociales, aumenta la degradación medioambiental y, al mismo tiempo, estamos negociando acuerdos de libre comercio, estamos negociando con la OMC toda una serie de medidas que no encajan para nada con el debate público en el que nuestros ciudadanos intentan participar.

¿Cómo podemos explicar a nuestro público hoy en día que un balón de fútbol que entra en el mercado europeo fabricado en condiciones laborales decentes, donde se respeta el medio ambiente y un balón de fútbol fabricado por mano de obra infantil o en un país donde se prohíben los sindicatos es el mismo balón de fútbol? No podemos explicar esto a nuestro público. Nuestra responsabilidad hoy es, por tanto, integrar en el comercio estos temas medioambientales y sociales.

Con respecto a mi informe, más concretamente con respecto al comercio, en la actualidad hay una serie de países europeos cuyas importaciones de productos compensan con mucho sus propias emisiones. Un tercio de las emisiones de Europa no se producen en Europa pero se corresponden con los bienes importados. Por tanto, es vital integrar el clima en nuestras políticas comerciales.

¿Cómo podemos explicar a nuestro público que, al mismo tiempo que concluimos un tratado de libre comercio, que conducirá posiblemente a la deforestación, vamos a negociar un acuerdo para reducir las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal (REDD) destinado a proporcionar compensación financiera a la no deforestación en los países del Sur? Por consiguiente es vital que conciliemos estos diferentes temas.

Cuando redactamos este informa —y quiero dar las gracias a los ponentes alternativos de los diferentes grupos— intentamos ser lo más constructivos posible. Espero que esto se refleje en la votación de mañana. También intentamos poner fin a los debates radicales. Ya no decimos que la liberalización del comercio y la lucha contra el cambio climático destrozarán el 100 % de nuestras industrias en Europa, porque de alguna forma no nos importa porque el clima tiene que ser la prioridad.

Cuando trabajamos el tema de la fuga de carbono, por ejemplo, siempre intentamos especificar qué sector de actividad podría correr el riesgo y qué herramientas se podrían desarrollar para proteger ese sector. Lo mismo ocurre con la legislación que regula el marco del debate contra la competencia desleal en la OMC y lo mismo ocurre para los procesos y métodos de producción. En todos estos temas hemos intentado con el resto de grupos llegar a propuestas para avanzar en estas cuestiones y creo que hemos conseguido propuestas concretas que son acordes con nuestras ambiciones, con el mandato de la Comisión Europea y de todas las instituciones europeas.

Sólo quiero decir una vez más que espero que el espíritu cooperativo, constructivo en el que redactamos este informe se refleje en la votación de mañana y, de nuevo, quisiera dar las gracias a todos mis compañeros por el trabajo que han realizado.

 
  
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  Harlem Désir, ponente.(FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, también quisiera empezar dando las gracias a mis colegas en la Comisión de Comercio Internacional, en especial a los ponentes alternativos de los diferentes grupos por su cooperación a la hora de redactar este tercer informe sobre un tema que está relacionado. Hoy en día, gracias a esta cooperación podemos presentar una serie de propuestas innovadores, concretas para que haya más responsabilidad social de las empresas dentro del marco de la política comercial de la UE.

Tras la crisis internacional y el daño económico y social que causó, después de los debates que suscitó, las expectativas manifestadas por el público y la esperanza política de que aprendiéramos la lección, nuestra convicción común es que la política comercial de Europa tiene que contribuir más que nunca a los objetivos de regular la globalización y, sobre todo, los objetivos sociales y medioambientales.

Esta regulación afecta a los estados y a sus economías pero queda claro que los principales actores económicos son las empresas y, en particular, las transnacionales; ellas son los principales actores en el comercio mundial y las que más se han beneficiado de la liberalización del mercado no solo a la hora de ganar acceso a los consumidores, sino también para subcontratar parte de su producción y diversificar sus acuerdos de abastecimiento recurriendo a veces a países donde los costes de producción son bajos y, sobre todo, donde las normas sociales y medioambientales que se aplican son menos rigurosas.

La liberalización del comercio ha ido acompañada por una competición feroz entre los países que buscaban atraer inversores extranjeros y una dura competición entre las empresas. Con demasiada frecuencia esto ha llevado a que se produjeran abusos inaceptables con respecto a las condiciones laborales, violaciones de los derechos humanos y daños medioambientales.

Desde el desastre de Bhopal en la filial de una multinacional química en la India, que ocasionó miles de víctimas y por el que la empresa matriz aún no ha recibido sanción a día de hoy, hasta el comportamiento de las empresas petroleras y mineras en África, Burma, y en muchos otros países, que están destruyendo su medio ambiente y reduciendo a sus trabajadores al nivel de esclavos; y desde la mano de obra infantil en las industrias textiles de Asia hasta el asesinato de los sindicalistas en las explotaciones agrícolas de América Central, los ejemplos son innumerables. Y son aún más inaceptables dado que a menudo implican a empresas de los países industrializados, a sus filiales y a su cadena de suministro, incluidas las empresas europeas.

Esto dio lugar, hace muchos años, a un debate y a una campaña que, he de añadir, fue apoyada en varias ocasiones dentro de este Parlamento mediante la aprobación de resoluciones sobre responsabilidad social y medioambiental de las empresas. El progreso realizado en materia de responsabilidad social de las empresas (RSE) todavía no iguala el debate social sobre las normas sociales en los acuerdos de comercio, que es el tema del informe de la señora Saïfi. Esto es comprensible porque los acuerdos de comercio tienen que ver con normas jurídicas que son vinculantes entre los Estados mientras que la responsabilidad social de las empresas tiene que ver con los compromisos voluntarios de las empresas. Al mismo tiempo, sin embargo, resulta paradójico, porque la RSE y las cláusulas sociales y medioambientales van en la misma dirección, es decir, hacia una globalización que sea más respetuosa con los derechos humanos y el medio ambiente y que nos lleve a un desarrollo sostenible.

Por tanto propongo que incorporemos la RSE en los acuerdos de comercio y, en especial, que incorporemos una cláusula de responsabilidad social de las empresas en los capítulos sobre desarrollo sostenible sobre todo en los tratados de libre comercio (TLC) con una serie de compromisos claros y verificables por parte de las empresas. Primero, tiene que haber un compromiso recíproco entre la UE y sus socios para alentar a las empresas a que contraigan compromisos de RSE y para verificarlos: la apertura de puntos de contacto no solo para fomentar la provisión de información sino también para recibir quejas de los sindicalistas y la sociedad civil; la obligación para las empresas de publicar sus balances de forma regular para reforzar la transparencia; la obligación de presentar informes; la obligación de diligencia para las empresas y de tomar medidas preventivas.

Por último, proponemos que, en el caso de que se incumplan seriamente los principios que sustentan la RSE y se violen también de los derechos sociales y las normas sociales y medioambientales, debería haber mecanismos...

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  Presidente. – Quiero pedirles disculpas pero hay cosas que simplemente no se pueden permitir. Tienen cuatro minutos para intervenir. A pesar de mi interrupción ha tenido cuatro minutos y medio para hablar. Soy igual de estricto con todos los diputados de esta Cámara. Intento ser lo más justo posible pero en medio de su discurso usted dijo: «tengo que mirar el reloj». Que queramos tener debates más vivos no significa necesariamente que tengamos que leer nuestros discursos más rápido. No solo debe pensar en sus votantes franceses —y esto vale para todos los diputados que no solo deberían tener en cuenta a su propio electorado— porque todos los ciudadanos de la UE pueden acceder a la interpretación de los discursos a través de la página web. Si los intérpretes no pueden seguir lo que se está diciendo, el resto de Europa no podrá entender su discurso porque se leyó demasiado rápido. Por tanto, todos debemos ceñirnos a la duración de nuestra intervención y no quitarles tiempo a los demás diputados porque, al final se deducirá del procedimiento de solicitud incidental de uso de la palabra.

 
  
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  William (The Earl of) Dartmouth (EFD). – Señor Presidente, es la segunda vez que me siento en esta Cámara y veo al Presidente interrumpir a uno de los oradores porque está hablando demasiado rápido.

No sé con cuánta frecuencia habla usted pero tiene que entender que esa interrupción rompe totalmente el hilo del discurso.

Ahora discrepo totalmente con lo que ha dicho el señor Désir pero creo que, realmente los intérpretes son funcionarios y si no son capaces de seguir el discurso es su problema. No es cometido del Presidente interrumpir de la forma en la que lo acaba de hacer.

 
  
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  Presidente. – Ciertamente es mi trabajo interrumpir. Puede pagar a un corredor de 100 metros un millón de euros para que corra los 100 metros en 10 segundos pero aunque le pague 100 millones no conseguirá hacerlo en 5 segundos. Estoy obligado a interrumpir a los diputados si hablan demasiado rápido. Llevo 13 años como diputado de esta Cámara y sé muy bien que cuando los intérpretes ya no pueden seguir el hilo pulsan un botón y en mi escritorio se enciende una luz. Lo puede comprobar si quiere y quiere decir «vayan más despacio». Ya he vivido esto en las comisiones. Llegará un momento en el que los intérpretes digan que van a dejar de trabajar. Si entonces se queja un diputado todo se paraliza y el orador no puede proseguir con su discurso.

(Interrupciones)

Señora Berès, hago lo que hace usted también en su comisión y es explicar la situación cuando se plantea una moción de orden.

(Interrupciones)

Es exactamente lo mismo.

 
  
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  Karel De Gucht, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, le aseguro que si tuviera que correr los 100 metros tardaría al menos 15 segundos en hacerlo de modo que no tengo mayor problema, al menos no en este sentido.

Primero quisiera dar las gracias a los ponentes y a la Comisión de Comercio Internacional por estos informes que plantean temas importantes con respecto a la contribución de la política comercial de la UE a la consecución de los objetivos fundamentales de la política pública: respeto por los derechos humanos, búsqueda de un bienestar económico y justicia social, el crecimiento sostenible y el respeto por el medio ambiente y, en especial, por el sistema climático.

Entenderán que con el poco tiempo disponible que tengo hoy no pueda entrar en detalles en cada uno de ellos pero permítanme que haga algunas consideraciones generales.

Los tres informes tienen muchos puntos en común. Todos abordan la coherencia política y más en concreto la necesidad de que la política comercial vaya dirigida en el marco de los objetivos generales de la UE sobre todo sus objetivos económicos, sociales y medioambientales. No podría estar más de acuerdo con la finalidad de utilizar plenamente todos los instrumentos a nuestra disposición para lograr estos objetivos. Al mismo tiempo hay que destacar que para que haya una acción eficaz se debe contar con los instrumentos que sean más adecuados para tratar cada tema.

Veo la política comercial como uno de los factores clave a la hora de promover y salvaguardar el modelo social de la UE, sus valores y sus principios y soy consciente de que hay grandes expectativas al respecto. Pero tenemos que tener en cuenta que no todos los problemas se solucionan necesariamente mediante la política de comercio. Hay otras políticas que quizás ofrezcan elementos clave o incluso mejores alternativas para que las soluciones sean efectivas. Asimismo tenemos que ser conscientes de que el centro de nuestra acción política es equilibrar los intereses de modo que siempre habrá que tomar decisiones.

Las dificultades serán también diferentes si consideramos instrumentos autónomos como el SPG, los acuerdos bilaterales o los acuerdos multilaterales. El informe de la señora Saïfi sobre derechos humanos, normas sociales y medioambientales en los acuerdos de comercio reconoce que cada una de esas dimensiones ofrece diferentes posibilidades.

En general, la cooperación internacional tiene el potencial para provocar una acción más eficaz. Por otra parte, dos no pueden si uno no quiere. Tenemos que tener en cuenta qué aceptamos de nuestros socios comerciales y a qué precio.

Concretamente, cuando hablamos de ámbitos multilaterales puede resultar difícil llegar a un consenso. La UE tiene un interés general en mejorar la gobernanza internacional también mediante el aumento de la coherencia entre las acciones de diferentes foros: la OMC, la OIT, las negociaciones internacionales sobre el clima, etc.

Los tres informes definen varias líneas de trabajo posibles en este sentido. Tenemos que ser pragmáticos y ser capaces de discernir entre las medidas prácticas que probablemente tengan éxito a corto plazo y las medidas que tienen más probabilidad de surtir efecto en los objetivos a largo plazo. Tenemos que darnos a nosotros mismos el margen para pensar con antelación y más ambición. Por otro lado, la Comisión quiere que la política comercial y nuestras medidas en los organismos comerciales tengan efecto y produzcan resultados.

Esto vale también para los acuerdos bilaterales. Las disposiciones de nuestros tratados de libre comercio no están para ser meras declaraciones de buenas intenciones; tienen que poder aplicarse.

Volviendo al informe del señor Jadot sobre el cambio climático, quisiera destacar la necesidad de garantizar que cualquier opción puede reducir eficazmente el riesgo de fuga de carbono y aplicarse a un coste razonable. Todos sabemos, por ejemplo, que opciones como las medidas fronterizas suscitan una serie de temas: cómo medir, cómo controlar, etc. La verdad es que tenemos que ser prudentes y evaluar todos los temas pertinentes antes de precipitar nuestras conclusiones. Dicho esto, la UE debe seguir considerando, en definitiva, todas las opciones factibles.

Con respecto al informe del señor Désir sobre la responsabilidad social de las empresas, he visto el considerando de que «toda iniciativa de la Comisión debe centrarse en apoyar las actividades en materia de RSE en lugar de regularlas». Sin embargo, hay que dibujar una delgada línea entre apoyar, regular y hacer valer, una línea que el ponente ha analizado hábilmente pero que encarna una serie de consideraciones políticas y prácticas. De hecho, la RSE no puede sustituir a los estados o eximirlos de su responsabilidad de hacer valer sus leyes del mismo modo que los organismos estatales no están ahí para hacer valer las políticas empresariales como tal. Es útil que nos fijemos en que muchas de estas cuestiones se están considerando en la actualización de las directrices de OCDE para empresas transnacionales que se adoptarán en 2011. Este es un ejemplo de la utilidad del trabajo que se está llevando a cabo y en el que participamos activamente.

Los informes que estamos debatiendo hoy incluyen orientaciones muy específicas sobre la posibilidad de aumentar el ámbito, efectividad, consistencia y transparencia de nuestras acciones con respecto a las disposiciones sociales y medioambientales en los TLC, incluidas las disposiciones sobre la RSE o las cuestiones relacionadas con del cambio climático. Huelga decir que la Comisión seguirá considerando estas orientaciones. En línea con las advertencias que ya he explicado detalladamente, deben esperar reservas importantes con respecto a varios puntos así como un apoyo incondicional en otros.

Tendremos un montón de oportunidades, por ejemplo en la revisión del SPG del año que viene, de debatir más estos temas en los próximos meses o años, también en el contexto de los próximos procedimientos legislativos o de autorización. La Comisión Europea está dispuesta a buscar —junto con el Parlamento Europeo— medios adecuados, efectivos y factibles para garantizar que la política comercial refleja como es debido los intereses sociales. El principio rector debe ser la elaboración analítica y detallada de políticas partiendo de los objetivos que se esperan pero también de expectativas realistas.

 
  
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  David Martin, ponente de opinión de la Comisión de Asuntos Exteriores. – Señor Presidente, la política comercial de Europa, ¿es simplemente obtener el máximo provecho económico o se debe utilizar para apoyar y promover objetivos mayores como la política medioambiental sostenible, la lucha contra el cambio climático, nuestro modelo social, el fomento de los derechos humanos y los valores democráticos? Los tres oradores, los tres ponentes, han confirmado que la respuesta a esto debería ser en sentido afirmativo y, me complace decir que el Comisario también. De hecho, ya ponemos los derechos humanos, la protección medioambiental y las condiciones laborales en nuestros acuerdos comerciales bilaterales. Pero la pregunta es: ¿lo hacemos de forma que podamos asegurar la debida aplicación y cumplimiento de estas normas?

La Subcomisión de Derechos Humanos de este Parlamento tiene serias dudas sobre nuestra eficiencia hasta el momento. En el caso de los futuros acuerdos comerciales, quisieras garantizar que, antes de que se inicie ningún acuerdo, el TLC queda sujeto a la evaluación del impacto de los derechos humanos para asegurarnos de que no solo se obtienen beneficios económicos del acuerdo sino que también los derechos humanos se ven beneficiados.

Creemos que el sistema para suspender los TLC debido a la violación de los derechos humanos tiene que ser más transparente y accesible y reconozco el hecho de que el señor De Gucht haya empezado ese camino con el tratado de libre comercio de Corea.

Creemos que con respecto al SPG+, los beneficiarios tienen que estar sujetos a unos parámetros más coherentes y justos para asegurar que la aplicación de las normas medioambientales, sociales y de los derechos humanos es coherente y se hace a un alto nivel.

La señora Saïfi, el señor Désir y el señor Jadot han dejado todos muy claro que no se debe considerar el comercio como un fin en sí mismo sino como parte de una estrategia global más amplia para promover un planeta más justo, más seguro y más sano.

 
  
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  Filip Kaczmarek, ponente de opinión de la Comisión de Desarrollo.(PL) Señor Presidente, me complace que el señor De Gucht, el señor Désir y la señora Saïfi entiendan que si vamos a tener las mismas condiciones comerciales, entonces las normas —y me refiero a las normas en sentido general, incluidos los derechos humanos y las normas sociales y medioambientales— tienen que pasar por una amplia armonización. Estas normas son un asunto extremadamente importante no solo para el comercio mundial sino también para la cooperación al desarrollo y, aún más importante, para defender los valores a los que llamamos valores fundamentales.

La comisión de Desarrollo ha presentado varias observaciones sobre el informe Saïfi. Lamentamos, por ejemplo que la UE no tenga un enfoque general con respecto a la forma en la que los comercios cumplen sus obligaciones en materia de derechos humanos. Esto permite que muchas empresas y Estados miembros ignoren estas obligaciones. Insistimos en que se cumplan las normas fundamentales de la OIT como condición preliminar para formalizar los acuerdos comerciales.

 
  
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  Catherine Grèze, ponente de opinión de la Comisión de Desarrollo.(FR) Señor Presidente, quisiera empezar, si puedo, en nombre de la Comisión de Desarrollo repitiendo una serie de ideas clave.

Quiero reiterar que son las poblaciones más vulnerables, incluidas las indígenas, las afectadas por el cambio climático de modo que su participación en la elaboración de las políticas, en particular, la política comercial es esencial.

Además, quiero reiterar que las políticas comerciales de la UE tienen que ser coherentes con la lucha contra el cambio climático y la pobreza. Pedimos la introducción de cláusulas medioambientales en todos los acuerdos comerciales de la UE y la OMC, una revisión de los mecanismos de desarrollo limpio, una verdadera transferencia de tecnología y que se luche contra la piratería de especies.

Por último, pero no por ello menos importante, dado que el 20 % de las emisiones proceden del transporte, tenemos que avanzar hacia los canales de distribución, en primer lugar, en agricultura, que nos llevarán a la creación de empleos en nuestros países además de en los países en desarrollo y a la reducción de nuestras emisiones.

 
  
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  Pervenche Berès, poniente de opinión de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales.(FR) Señor Presidente, señor Comisario, en nombre de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales suscribimos el fundamento del informe redactado por el señor Désir dentro de la Comisión de Comercio Internacional. En nuestra comisión, igual que otros sitios, uno de los debates más acalorados es el de la finalidad de la responsabilidad social de las empresas: ¿es un fin en sí mismo o debería dar lugar a una legislación una vez la hayan aplicado muchas empresas? Es un debate que aún no ha concluido y nos anima a desarrollar nuestro pensamiento con respecto a la gobernanza de las empresas y a conciliar los dos debates.

En la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales pensamos que la responsabilidad social es esencial si queremos combatir la evasión de impuestos y el trabajo no declarado mediante los acuerdos comerciales. Asimismo pensamos que, entre los interesados que son clave para crear el perfil de responsabilidad social de las empresas, tienen que participar totalmente los sindicatos, el diálogo social, y los comités de empresa europeos, porque su aportación es esencial. También pensamos que estas herramientas se utilizan plenamente, que el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en su iniciativa «Proteger, Respetar y Remediar» tiene un papel vital y tenemos que aprovecharnos de esto.

Además, creemos que la responsabilidad social de las empresas es una herramienta de competitividad que hay que explorar. Sin embargo, sólo cuando se vuelva a llegar a un consenso, cuando se defina la responsabilidad social de las empresas mediante las normas que al final se acepten a nivel general, podrá tener éxito sin convertirse en sustituto de los reglamentos laborales o los convenios colectivos.

Para terminar, creemos que la responsabilidad social de las empresas, incluidos los acuerdos comerciales tiene que ser más dinámica y tiene que poder adaptarse para cubrir los sectores nuevos.

 
  
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  Richard Howitt, ponente de opinión de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales. – Señor Presidente, como ponente del Parlamento sobre la responsabilidad social de las empresas durante más de tres mandatos parlamentarios ya, celebro enérgicamente la iniciativa de mi colega, Harlem Désir, sobre comercio y RSE.

Las empresas dicen a menudo que deben integrar la RSE y esta iniciativa indica que la política pública también debe hacerlo. De verdad espero que el Comisario De Gucht deje ver sus recomendaciones en la nueva comunicación de política comercial.

En los últimos años, mi propio trabajo ha sido representar cada vez más los intereses europeos en los mecanismos globales de RSE. Por tanto, como defensor de las directrices de la OCDE —en mi opinión, la norma internacional de RSE más importante ahora y que también han firmado los gobiernos— apoyo incondicionalmente el apartado 25, que los futuros acuerdos comerciales de la UE citen específicamente las directrices.

La Comisión dirige oficialmente puntos de contacto nacionales conforme a esas directrices y espero que también se revise este compromiso.

Tras haber consultado al Profesor John Ruggie sobre comercio y derechos humanos, suscribo la obligación de diligencia para las empresas del considerando Q del informe y felicito a la anterior Presidencia sueca por apoyar plenamente las recomendaciones de los Representantes Especiales de las Naciones Unidas en las conclusiones del Consejo.

El Comisario debería leer en concreto la fuerte crítica de Ruggie sobre la falta de consideración del gobierno con respecto al respecto por los derechos humanos ya que la Comisión desarrolla su nueva competencia en materia de inversión.

Como miembro del comité consultivo de la iniciativa Global Reporting Initiative suscribo el objetivo de transparencia del apartado 15 pero también pido que la consulta pública inminente de la Comisión sobre la divulgación no financiera siga con decisión el principio de presentación de informes integrados sobre los impactos financieros, sociales, medioambientales y en los derechos humanos de las empresas.

 
  
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  Presidente. – Quisiera recordarles esto una vez más. Esta vez no he interrumpido al diputado justo antes de finalizar su turno, sin embargo, justo cuando dejó de hablar los intérpretes dijeron: «está hablando realmente rápido, lo sentimos». Pido a los diputados que cuando hablen lo hagan a una velocidad normal.

 
  
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  Daniel Caspary, en nombre del Grupo PPE.(DE) Señor Presidente, señor Wieland, Señorías, quisiera felicitar a los tres ponentes de estos informes. Creo que los debates y negociaciones sobre estos tres informes fueron un muy buen ejemplo de cómo podemos llegar a un enfoque común en el Parlamento sobre temas importantes como este.

En primer lugar quiero centrar en un punto: tengo la impresión de que en estos tres informes hemos hablado muy detalladamente de la contribución de la política comercial a los tres ámbitos políticos tratados en los informes. En el informe del señor Désir, que es sobre empresas; en el informe de la señora Saïfi, que es sobre los derechos humanos y las normas medioambientales y, en el informe del señor Jadot que es sobre el cambio climático, hemos analizado muy detenidamente cómo puede contribuir la política comercial a estos otros ámbitos de la política. Sin embargo, a menudo me pregunto qué es lo que logran estos ámbitos de la política por separado. ¿De verdad estamos imponiendo las suficientes obligaciones sobre los políticos sociales y de medio ambiente y sobre los políticos de otros ámbitos para que hagan el trabajo que les corresponde en su propia área?

Para garantizar que no nos malinterpretamos unos a otros, he de decir que todos estamos de acuerdo con los objetivos, sin embargo a veces me preocupa que estemos sobrecargando la política comercial cuando otras áreas de la política cada vez cumplen menos con su trabajo. Un ejemplo son los políticos de medio ambiente en Copenhague que no consiguieron encontrar una solución en el ámbito de la política de cambio climático. El resultado fue sobrecargar la política comercial con la responsabilidad de compensar todas estas deficiencias.

Les estaría muy agradecido si pudieran prestar seriamente atención aquí, en el Parlamento, durante las próximas semanas y meses a la contribución que las demás áreas de la política podrían hacer a la política comercial en este sentido. Por tanto, quisiera oírnos decir en el futuro «comercio y...» y no debatir siempre todo lo demás y luego también el comercio.

 
  
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  Kriton Arsenis, en nombre del Grupo S&D.(EL) Señor Presidente, señor Comisario, estoy seguro de que sus servicios le explican a menudo que determinadas medidas, necesarias para el cambio climático, no se pueden tomar y aplicar.

No obstante, la amenaza que supone el cambio climático es tan grande que la cuestión no es qué se aplicará sino cómo podemos encontrar formas de abordar este problema, cómo podemos encontrar formas de aplicar las medidas necesarias.

Una solución que se ha debatido en cuanto a la contribución del comercio al cambio climático son los ajustes fiscales de aduana, un impuesto sobre las importaciones de los países que no toman las mismas medidas que nosotros con respecto al cambio climático.

También tenemos que analizar las trabas para el comercio de esos bienes. El agua es un recurso local y sin embargo, Francia y Bélgica están, al mismo tiempo, entre los mayores exportadores europeos y los mayores importadores europeos de agua.

 
  
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  Metin Kazak, en nombre del Grupo ALDE.(BG) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, en primer lugar quiero dar las gracias a los tres ponentes, la señora Saïfi, el señor Désir y el señor Jadot, por el buen trabajo que han hecho en sus respectivos informes. Celebro la petición de producir cláusulas jurídicamente vinculantes en materia de derechos humanos en los acuerdos comerciales internacionales y apoyo la idea de prestar más atención a su aplicación.

Quiero prestar especial atención al cumplimiento de la legislación laboral, y sobre todo a las mujeres y los niños en los países con los que la UE comercia. Tanto el SPG como el SPG+ son instrumentos efectivos para fomentar los valores democráticos en los países socios. Sin embargo, hay que establecer un vínculo más cercano entre las cláusulas de derechos humanos y el SPG+. Hay que aumentar la coordinación entre la OMC por un lado y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la OIT por otro. Por eso creo que hay que conferir a la OIT el estatus de observador oficial en la OMC.

Por último, pero no por ello menos importante, como representantes de los ciudadanos de Europa, debemos recibir información detallada de las negociaciones de los acuerdos comerciales internacionales de acuerdo con los nuevos poderes del Parlamento Europeo de conformidad con el Tratado de Lisboa.

Con respecto al informe de Yannick Jadot por supuesto que tenemos que promover el comercio «ecológico». Sin embargo, debemos de nuevo ser extremadamente cuidadosos cuando identifiquemos los bienes que se definirán como «ecológicos». Del mismo modo, tenemos que hacer más énfasis en el fomento de las fuentes de energía ecológicas y renovables en contraposición a la subvención de los combustibles fósiles.

Fijar un precio medioambiental justo de acuerdo con las normas mundiales de protección del clima es otro punto importante del informe que acojo con satisfacción. Dado que no hay posibilidad en un futuro cercano de alcanzar un acuerdo multilateral sobre el clima, es importante que trabajemos a nivel europeo para idear un mecanismo que restrinja las emisiones de dióxido de carbono. Creo que hay que incluir tanto los biocarburantes como la biomasa entre los criterios de sostenibilidad obligatorios debido al impacto contradictorio que tienen en el medio ambiente.

Quiero dar las gracias a mis colegas diputados una vez más y espero que estos informes tengan un efecto verdaderamente importante en las negociaciones de los acuerdos comerciales internacionales.

 
  
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  Keith Taylor, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señor Presidente, era ponente alternativo del Grupo Verts/ALE para los informes de la señora Saïfi y del señor Désir y los acogemos como medidas importantes para avanzar y garantizar mejores derechos humanos y normas sociales y medioambientales en los países que son nuestros socios comerciales.

Si esos países quieren vender en los lucrativos mercados comunitarios deberíamos animarles a que adopten normas decentes y sostenibles en casa. Asegurar el progreso mediante la imposición de cláusulas y obligaciones en los acuerdos comerciales es una forma de lograrlo.

Señora Saïfi, ha hecho un trabajo excelente como reportera, debate de forma constructiva los diferentes niveles y aspectos de los derechos humanos y las normas medioambientales y sociales a diferentes niveles. Estamos de acuerdo con la sugerencia de la señora Saïfi de que se forme una organización mundial de medio ambiente y que se refuerce el estatus de la OIT. Nos gustó que hubiera un capítulo de desarrollo sostenible en los TLC pero nos gustaría que fueran normas vinculantes no voluntarias. Del mismo modo, se debería fortalecer y hacer cumplir el sistema de SPG.

Sin embargo no coincidimos con la ponente en que la cláusula de los derechos humanos en los TLC con Colombia fuese satisfactoria. De hecho creemos que fue una cláusula que se formuló, sin significado alguno, que se burla de las aspiraciones de esta Cámara en este sentido.

Volviendo al informe del señor Désir, no podríamos estar más de acuerdo cuando nombra a las empresas transnacionales como fuente de efectos negativos en el medio ambiente y en nuestras normas sociales. Se han beneficiado de la liberalización y han explotado la mano de obra barata —y, con frecuencia, también materiales baratos— pero no redistribuyen adecuadamente la riqueza que han creado a costa del resto.

Hemos enmendado con éxito los dos informes y los apoyaremos cuando llegue el momento de la votación. En resumen, quiero hacer hincapié muy rápidamente en que hay que hacer más a la hora de especificar los derechos humanos y responsabilidades sociales a los que queremos dar prioridad y debemos hacerlo en forma de obligaciones y no recurriendo a códigos voluntarios.

 
  
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  Peter van Dalen, en nombre del Grupo ECR. – (NL) Señor Presidente, la señora Saïfi ha elaborado un informe sólido. Los intereses puramente comerciales nunca deben ir a expensas del interés por el resto de seres humanos en otros países, en particular los países en desarrollo. Incluyo a estos países donde se persigue a los cristianos y otras minorías por sus creencias. La UE mantiene relaciones comerciales con Pakistán, por ejemplo. Ahora intentamos dar al país ventajas comerciales adicionales para que se recupere después de las inundaciones. Utilicemos nuestras relaciones comerciales para denunciar la persecución religiosa y la legislación contra la blasfemia en Pakistán. También incluyo a las negociaciones entre la UE y la India en este sentido. Europa no puede ceder ante la presión de la India para dejar temas no comerciales fuera del nuevo acuerdo comercial. No se pueden considerar los derechos humanos y el trabajo infantil aparte del comercio y la inversión. Pido a la Comisión y a mis colegas diputados que adopten una postura firme al respecto de acuerdo con la resolución del Parlamento Europeo de marzo de 2009.

 
  
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  Helmut Scholz, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (DE) Señor Presidente, señor De Gucht, Señorías, hay una buena razón para que debatamos estos tres informes en un debate conjunto. Quisiera dar las gracias a los tres ponentes por su magnífico trabajo. Todos los informes dejan claro que todos los grupos del Parlamento Europeo quieren considerar la política comercial de la UE en un contexto más amplio.

La época de ayuda económica exterior estricta y unilateral ya pasó. Por tanto, el debate de hoy tiene lugar en un momento muy oportuno porque celebramos un debate en base a la estrategia comercial presentada por el señor De Gucht, que incluye una serie de propuestas y consideraciones además de proyectos concretos.

La protección del clima, el medio ambiente y la dignidad humana junto con la erradicación de la pobreza en todo el mundo son reconocidas tareas comunes para todo ser humano y son mucho más importantes que los intereses comerciales convencionales. Sin embargo, es esencial que se incorporen estos objetivos a la nueva política comercial.

El aumento de la prosperidad social, tal y como se define en el índice de desarrollo humano, y el Estado de Derecho benefician sumamente a la economía europea porque permitirán que se relacione satisfactoriamente con otras economías. Hasta cierto punto esto se cubre con la responsabilidad social de las empresas pero no se pueden poner en práctica sin un marco nacional.

Quisiera hacer hincapié en que a mi Grupo le hubiese gustado que alguno de los puntos tratados en estos tres informes se hubiese desarrollado más. Aunque celebramos el hecho de que las empresas cumplan sus responsabilidades sociales por iniciativa propia, es un hecho que miles de personas en todo el mundo descubren cada día que, en el mejor de los casos, sus derechos sólo existen sobre el papel y que simplemente se ignoran en su vida laboral diaria. Las condiciones de los subcontratistas y proveedores, incluida la producción de materias primas, son a menudo vergonzosas. Así lo demuestran las películas sobre trabajo infantil en las fábricas de chocolate.

Para tener un suministro ininterrumpido de materias primas y energía sostenible, como se describe en su estrategia, señor De Gucht, tenemos que tener en cuenta estos aspectos de los tres informes.

 
  
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  William (The Earl of) Dartmouth, en nombre del Grupo EFD. – Señor Presidente, el comercio produce prosperidad mutua y hago hincapié en la palabra «mutua». Por tanto, se entiende que prácticamente nunca se debe cargar una política comercial con una agenda política.

Ahora, a nivel personal, tengo un gran respeto por los ponentes de estos tres informes pero la filosofía que los sustenta se ha planteado en muchas elecciones y en la mayoría se ha votado en contra.

Lo que vemos es un intento de manipular la política comercial de la UE —a la que, lamentablemente, está sujeto el Reino Unido por el momento— para implantar furtivamente una agenda socialista que se ha rechazado constantemente.

A nivel político, las maquinaciones de los ponentes son bastante impresionantes. Pero, como demócrata, he de decir que no y por eso votaré en contra mañana.

 
  
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  Laurence J.A.J. Stassen (NI) . – (NL) Señor Presidente, las causas y efectos del cambio climático se basan en una teoría pero parece tener más la naturaleza de convicción religiosa. No obstante, todo se subordina a esta religión como se puede ver leyendo este informe sobre comercio internacional. Lo que se propone es una verdadera diplomacia climática, es decir, que la UE está dispuesta a negociar pero sólo en condiciones estrictamente neutrales en términos climáticos —justo como a la UE le gusta— como si estos socios comerciales no quisieran nada mejor que ponerse a trabajar sin demora para el desarrollo de un mercado único. Después de todo, la exportación implica transporte y más transporte es malo para las emisiones mundiales de CO2. Bien, Europa ayudará realmente a los países en desarrollo con este tema, sobre todo a los países que dependen de la exportación de productos agrícolas competentes, por ejemplo. ¿Qué tiene esto que ver con la UE? Señor Presidente, el documento carece de conocimiento económico. Quisiera citar el apartado 57 del informe del señor Jadot: «deplora que una parte importante del comercio internacional corresponda a productos homogéneos que podrían fabricarse sin problemas a nivel local». ¿Quién fue el genio económico al que se le ocurrió? Cualquier persona con una educación económica media conocería el principio económico de que la especialización y el comercio son los motores del crecimiento económico. El iluso razonamiento de este informe sería desastroso para la economía mundial. No es de extrañar que la mayoría de los ciudadanos y negocios puedan apañarse sin objetivos climáticos europeos. Sin embargo, Europa insiste y redacta por enésima vez objetivos climáticos absurdos. Las economías emergentes como China y la India no se preocupan por esto y cosecharán el beneficio de las restricciones que Europa se ha autoimpuesto. Al final, ¿quién pagará el precio de esta utopía europea? Los ciudadanos y los comercios.

 
  
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  Małgorzata Handzlik (PPE).(PL) Señor Presidente, Comisario, en primer lugar, quiero dar las gracias al señor Désir por la buena cooperación en el informe sobre responsabilidad social de las empresas en los acuerdos comerciales. Era ponente alternativa del Grupo PPE para este informe. La responsabilidad social de las empresas lleva presente algún tiempo en el debate sobre comercio internacional y se puede ver en las referencias a los principios de responsabilidad social en los acuerdos comerciales que la Unión ha negociado recientemente con países como Corea del Sur, Colombia y Perú.

Me complace que con este informe el Parlamento haya subrayado la necesidad de seguir extendiendo el uso de estas referencias, que en el informe se denominan cláusulas de responsabilidad social empresarial. Estoy seguro de que incluir estas cláusulas en los acuerdos internacionales contribuirá a que se reconozcan más los instrumentos de responsabilidad social de las empresas y a promover y alentar a los propios negocios para que las apliquen de forma más extensa. Pero no debemos olvidar que el buen funcionamiento de estos instrumentos depende en gran medida de la voluntad de las propias empresas puesto que son ellas las que deciden exceder los límites de las normas jurídicamente vinculantes.

Señorías, durante mi última visita a la India, pregunté a los comerciantes a los que tuve la oportunidad de conocer qué están haciendo en el ámbito de la RSE. Todos dieron ejemplos muy concretos de las medidas que están tomando al respecto. Esto, personalmente, me llena de optimismo. Espero que el informe del señor Désir sea una nueva representación de las medidas que toma la Unión y contribuya a una aplicación de las normas de RSE más extensa que nunca.

 
  
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  George Sabin Cutaş (S&D).(RO) Señor Presidente, quiero felicitar a Yannick Jadot por las ambiciosas propuestas que ha presentado en este informe y sobre todo por la disposición a llegar a un compromiso con todos los grupos políticos que presentaron enmiendas.

Hemos de admitir que ha habido momentos clave en los que la UE tuvo la oportunidad de hablar con una sola voz. Copenhague fue uno de ellos, cuando el mundo entero esperaba que la UE asumiera el papel de liderazgo en la batalla contra el cambio climático y arrastrara a los estados prudentes en la misma dirección. Desafortunadamente, las expectativas no se cumplieron y la decepción fue directamente proporcional.

La conclusión a la que podemos llegar es que faltó consenso en la UE. Hay gobiernos nacionales que no están verdaderamente preparados para asumir compromisos sustanciales en cuanto a la reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero. Una explicación segura podría ser la crisis económica y financiera que ha apagado su entusiasmo a la hora de comprometerse a crear una política climática ambiciosa.

Sin embargo, la lucha contra el cambio climático, tanto a nivel local como mundial, tiene que ser motivo constante de preocupación para todos los países del mundo. No se trata sólo de poner en peligro el futuro de las siguientes generaciones sino también de la justicia mundial.

No es justo que los países en desarrollo sean los únicos que paguen el coste del calentamiento global, mientras que los países industrializados se dedican a pensar de forma pragmática sobre sus propias necesidades. Tiene que haber una verdadera solidaridad Norte-Sur.

Por eso veo la Cumbre de Cancún como una oportunidad para ir más allá de un acuerdo operativo. Cancún tiene que ser un acuerdo mundial, jurídicamente vinculante que ayude a mantener el calentamiento global por debajo de los dos grados centígrados.

Asimismo se necesita un procedimiento de verificación que esté mejor definido que el de Copenhague. Además, sólo los esfuerzos de la UE para combatir el cambio climático no pueden garantizar el éxito de un acuerdo después de 2012. Tenemos que conseguir convencer a las demás partes y asumir también compromisos más ambiciosos para reducir las emisiones de gas, incluidas las de gas de efecto invernadero.

Por último, pero no por ello menos importante, quisiera hablar de la relación entre el comercio internacional y el cambio climático. El comercio es un instrumento importante para transferir tecnología a los países en desarrollo. Por tanto, hay que eliminar las barreras al comercio ecológico y una forma sería eliminando las tasas de los productos ecológicos, al menos dentro de la OMC. Al mismo tiempo, tenemos que ser conscientes de la separación que ha causado el sistema de comercio actual en todo el mundo con respecto al trabajo y a la producción basada en el transporte. Por eso termino mi intervención con una petición: fomentar la producción local en la UE.

 
  
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  Catherine Bearder (ALDE). – Señor Presidente, quiero decirle al señor Comisario que el concepto y práctica de la RSE se ha extendido rápidamente en el sector comercial durante la última década. ¿Quién puede oponerse a valores tan básicos como que las empresas tratan bien a sus empleados y respeten los derechos humanos y el medio ambiente?

Sin embargo, hasta ahora, el vínculo entre el comercio y la RSE ha sido tenue en el mejor de los casos y las discusiones abundantes. El comercio internacional se rige por acuerdos entre estados pero ¿la RSE debe ser un compromiso vinculante que las empresas deban firmar?, ¿o pueden cumplirlo de forma voluntaria?

Los ciudadanos europeos son cada vez más conscientes. Tantos desastres recientes —hace poco la fuga de petróleo de la BP— han demostrado que hay que controlar las normas y la ética con la que operan las empresas europeas en el extranjero.

Los europeos de a pie ya no están dispuestos a celebrar y apoyar la expansión del comercio internacional por motivos puramente económicos. Cuando el comercio destruye el medio ambiente y disminuye el nivel de vida de las poblaciones locales decimos basta ya. Sólo los gobiernos pueden establecer normas que garanticen que los que se comportan de forma ética y transparente no se ven debilitados por los que no lo hacen.

La UE tiene que alentar a los comercios para que adopten las obligaciones de RSE y presenten informes al respecto en todas sus actividades comerciales tanto a nivel nacional como fuera. Sin esto, la RSE corre el riesgo de seguir siendo poco más que un ejercicio en las relaciones públicas para algunas empresas transnacionales.

Celebro este informe de iniciativa propia que pide a la Comisión que incluya la RSE como tema central de los acuerdos comerciales internacionales de la UE. Tenemos que garantizar que el respeto del desarrollo sostenible y los derechos laborales sigue siendo igual de importante en la lucha por alcanzar los intereses comerciales de la Unión en el extranjero.

 
  
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  Jacky Hénin (GUE/NGL). (FR) Señor Presidente, Señorías, la Comisión en defensa de un libre mercado galopante, orquestando el desarme comercial de la Unión, ha desempeñado hasta el final su papel servicial como un instrumento que sirve intereses muy específicos que son perjudiciales para los empleados europeos. La competición libre y legítima es un mito que destruye empleos y vidas.

De hecho, si la competición es libre entonces todas las formas de competición desleal son posibles empezando por la competencia desleal fiscal, social, monetaria y medioambiental. La competición está necesariamente tergiversada. Para encontrar un modo de salir de esta situación, que mata el empleo industrial y sumerge a los empleados y sus familias en la pobreza extrema, tiene que haber un control estricto de los movimientos capitales por parte de los Estados miembros, hay que destruir los paraísos fiscales, hay que eliminar del ámbito de comercio los sectores vitales —energía, agua, medicinas, agricultura y formación— y, sobre todo, definir y hacer cumplir los criterios sociales que garantizan la igualdad en la actividad comercial y los derechos de los empleados.

 
  
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  Elisabeth Köstinger (PPE).(DE) Señor Presidente, la UE tiene una gran responsabilidad con respecto a los derechos humanos, normas sociales y protección del medio ambiente en sus relaciones comerciales actuales y futuras. Estas normas forman una base importante para los debates sobre los tratados de libre comercio. La UE debe predicar con el ejemplo en todas sus negociaciones y pedir condiciones laborales justas y el uso sostenible de los recursos. En este contexto, quisiera destacar, en concreto, las actuales negociaciones con Mercosur y la India. ¿De verdad quiere la UE importar productos baratos que han sido fabricados por mano de obra infantil y que suponen la destrucción de los recursos naturales? Nuestro objetivo debe ser garantizar buenas condiciones laborales y no rápidos beneficios. La Comisión Europea tiene que seguir incorporando normas claras en los futuros acuerdos comerciales e incluirlas en las negociaciones internacionales.

Sin embargo, estas normas no son sólo las consideraciones éticas y los valores que representa la UE sino que representan también un trato igual para los productores dentro y fuera de Europa. Otros factores importantes son la creciente demanda de productos de los consumidores europeos y la trazabilidad de los métodos de producción. Con este telón de fondo, quisiera analizar por último el informe del señor Jadot. El apartado 48 es muy crítico con el modelo agrícola común. Sin embargo, este modelo garantiza el suministro seguro de alimentos de gran calidad. El informe hace referencia al impacto aparentemente negativo en el cambio climático. Quisiera dejar bastante claro que la prioridad aquí es la seguridad alimentaria de nuestros 500 millones de habitantes. La UE tiene que seguir siendo autosuficiente por lo que respecta al abastecimiento de alimentos y no debe ser dependiente de las importaciones; esto sería desastroso. Tengo un fuerte deber para con los ciudadanos de la UE y, por consiguiente, no puedo apoyar esta parte del informe.

 
  
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  Zuzana Roithová (PPE). (CS) Señor Presidente, participo muy de cerca en la nueva estrategia sobre comercio internacional. Como miembro de la Comisión de Comercio Internacional en el periodo anterior, pedí pacientemente que nuestra política de comercio fuera un instrumento que apoyase la competición justa y un elemento clave para el mantenimiento de los valores e intereses comerciales europeos en el mercado mundial. Ejercer presión para aumentar las normas sociales y medioambientales es la forma de eliminar la injusticia y la desigualdad de condiciones en la competición del comercio internacional. Durante seis años he estado pidiendo que todos los acuerdos comerciales tuviesen cláusulas sobre derechos humanos, cuyo cumplimiento fuese una condición para una política preferente.

Por último, el Parlamento Europeo pide hoy a la Comisión, mediante este informe, que presente una propuesta de resolución que prohíba la importación de bienes producidos mediante el uso de formas modernas de esclavitud y trabajo forzado y en países donde se violasen los derechos humanos básicos. Esto tiene que aplicarse tanto a los países ACP como a China. Quisiera dar las gracias y mis más sinceras felicitaciones a mi colega, la señora Saïfi, por este texto, un ejemplo que demuestra que el Parlamento está progresando.

 
  
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  Miroslav Mikolášik (PPE). (SK) Señor Presidente, las oportunidades que brinda la ratificación del Tratado de Lisboa posibilitan el tan esperado establecimiento del equilibrio entre el Derecho comercial y los derechos humanos. Creo firmemente que la UE, para mantener su credibilidad e integridad, tiene que aprovechar esta oportunidad y empezar a actuar de forma coherente sobre los derechos humanos tanto en sus políticas interiores como exteriores.

Quiero hacer hincapié en la petición de que la comisión concluya los acuerdos que contengan cláusulas sobre democracia, derechos humanos y cumplimiento de las normas sociales, sanitarias y medioambientales y, al mismo tiempo, garantice el control efectivo de su cumplimiento y aplicación en la práctica. Hay que prestar especial atención a los acuerdos sobre los aspectos comerciales de los derechos de propiedad intelectual para garantizar la protección del derecho a la sanidad que está íntimamente relacionado con el propio derecho a la vida. Quiero felicitar a la señora por un texto tan audaz y coherente.

 
  
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  Carl Schlyter (Verts/ALE).(SV) Señor Presidente, creo que podemos resumir estos tres informes diciendo que estamos pasando de ver a las personas como herramientas del comercio a ver el comercio como una herramienta para las personas. Queremos huir de la lógica en la que un euro de beneficio se corresponde con dos euros de pérdida en costes medioambientales y sociales. Los informes también contienen propuestas muy concretas por ejemplo la excelente propuesta de la señora Saïfi de que haya una organización mundial de medio ambiente o la propuesta de aumentar el poder de la OIT o las tasas transfronterizas como medio para reducir la competición desleal y las emisiones que son dañinas para el clima así como la proposición de consulta con la comunidad local antes de hacer las inversiones.

Comisario, estas no son simplemente buenas intenciones y debería tomar nota de ello. Más bien queremos ver ahora los resultados concretos de nuestras demandas; queremos ver legislación cuando es necesaria; queremos ver cambios en su aplicación cuando son necesarios y queremos ver que la Comisión toma la iniciativa en las negociaciones internacionales para mejorar las normas.

 
  
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  Csanád Szegedi (NI).(HU) Señor Presidente, Señorías, mi partido, Jobbik —Movimiento por una Hungría Mejor— confiere gran importancia a la protección del medio ambiente y a la restauración del equilibrio ecológico. Estamos convencidos de que Europa no solo se enfrenta a una crisis y recesión económica sino también a una crisis medioambiental. En este sentido, consideramos que es extremadamente importante crear un autogobierno en la industria alimentaria y ligera en la UE. Nadie entiende por qué la UE tiene que importar grandes cantidades de ajo y pimientos de China y pollo de Brasil cuando se pueden producir a nivel local. Por eso decimos que necesitamos un autogobierno en la industria alimentaria y ligera. Es responsabilidad del Parlamento Europeo proteger a los agricultores europeos, a las PYME y a nuestros propios ciudadanos, dándoles la oportunidad de obtener alimentos ecológicos, de gran calidad de los agricultores locales. También creemos que es crucial que introduzcamos la adopción obligatoria de tecnologías ecológicas en la mayor medida posible.

 
  
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  Seán Kelly (PPE). – Señor Presidente, la competición es el motor del comercio. Obviamente para que haya competición tienes que poder competir y algunos de los acuerdos que tenemos con otros países perjudican a nuestros propios productores.

Elisabeth Köstinger mencionó Mercosur, y es cierto que muchos productos agrícolas y del mar que llegan a la UE se producen con una calidad muy inferior a la que pedimos aquí. Des luego que hay que ocuparse de este tema.

Habiendo dicho esto, un aspecto positivo: algunos de los acuerdos que hemos tenido en la última época son muy buenos, por ejemplo el tratado de libre comercio con Corea. Necesitamos más acuerdos así. Creo que la mayoría estará de acuerdo en que nos beneficiaría a nosotros y a ellos.

Quisiera preguntar al Comisario si hay algún plan de asociación económica con Japón. El Estudio Económico de Copenhague ha demostrado que ganaríamos 33 000 millones de euros y Japón 18 000 mil millones con un acuerdo así.

 
  
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  Karel De Gucht, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, creo que ha sido un debate muy enriquecedor. Aunque la filosofía que hay detrás de estos tres informes es similar, los detalles, ideas y respuestas que hemos compartido hoy no se pueden tratar hoy como es debido con el poco tiempo que tengo a mi disposición. Algunas ideas se pueden trabajar más otras menos de modo que trabajamos en un marco jurídico, institucional y político como Unión de 27 Estados miembros y como miembro de la OMC. Intentaré destacar lo que creo que son las consideraciones más importantes de cada informe. Lamentablemente no puedo entrar en detalle.

En el informe Saïfi, algunos de ustedes han mencionado la posibilidad de que la OIT tenga el estatus de observador en la OMC. Mi punto de partida es que definitivamente hay mucho margen para mejorar la gobernanza internacional y la coordinación entre los organismos internacionales. Mi siguiente consideración es que, para nivelar la política comercial a fin de lograr un resultado social y medioambiental mejor, tenemos que fijar objetivos factibles. Los cambios estructurales llevan mucho tiempo y si somos realistas con respecto a que los miembros de la OMC acepten una agenda «comercio y…», se trata de una lucha a largo plazo.

Permítanme añadir, con respecto a la propuesta en el informe Saïfi, que debe haber una evaluación de los derechos humanos en los TLC, creo que debería ser a lo largo de las negociaciones. Sería más bien escéptico con respecto a que haya un periodo especial entre el de las negociaciones y el inicio del acuerdo. Esto también se debatió esta mañana en otro contexto pero creo que deberíamos seguir el procedimiento del Tratado de Lisboa que deja muy claro que es decisión de la Comisión iniciar estos acuerdos, después de todo, el procedimiento de ratificación inicia y el Consejo firma, así es la forma en la que se ratifica; entonces el Parlamento Europeo tiene el derecho y el deber de ratificarlo mediante votación. Con respecto a la idea de tener una evaluación de los derechos humanos antes de iniciar el acuerdo —llamémoslo una especie de prerrequisito— no soy positivo al respecto. Por otra parte, creo que la idea de evaluar los derechos humanos de un acuerdo tiene sentido y me parece bien.

También se han planteado cuestiones concretas, por ejemplo sobre trabajo infantil. Saben que estamos negociando actualmente un tratado de libre comercio con la India, donde hay que tratar también todo el tema de sostenibilidad. La India es muy escéptica con respecto al capítulo de sostenibilidad en el acuerdo pero insistimos —y seguiremos haciéndolo— en que ese capítulo tiene su lugar y creo que al final se incluirá.

Quisiera pedir simplemente que más tarde, cuando tengan que debatir esto, tengan en cuenta que las ideas de terceros países sobre el capítulo de sostenibilidad quizás no conciernan sólo al contenido sino también a la filosofía de determinados países sobre este tema.

En cuanto al informe Jadot, he escuchado peticiones de que se incluya un capítulo sobre el clima en cada acuerdo bilateral. Estoy totalmente a favor de la sostenibilidad medioambiental porque el futuro no nos pertenece. Donde creo que tenemos que tener cuidado, sin embargo, es que a la hora de identificar todos los elementos que necesitamos que entren en juego para dar una respuesta satisfactoria al cambio climático —desde reducciones de las emisiones a la financiación— no se pueden traducir en disposiciones en nuestros acuerdos comerciales. Creo que hay un foro más amplio para ello y suponiendo que haya un acuerdo en el foro entonces por supuesto que se verá reflejado en los tratados de libre comercio bilaterales. Si es también posible en la ronda de desarrollo que acabamos de debatir, la Ronda de Doha, es mucho más cuestionable porque ciertamente no hay un acuerdo entre todos los participantes del proceso multilateral para que haya un capítulo sobre el clima en el resultado final. Sin embargo, nuestra postura será a favor de esto.

Por último, sobre el informe del señor Désir, creo que llega en un momento muy oportuno dado que se está preparando una nueva comunicación de la Comisión sobre RSE.

La Comisión y los miembros de la OCDE están contribuyendo activamente a actualizar los parámetros actuales de la OCDE a tiempo para la reunión ministerial de la OCDE en mayo de 2011.

En todos nuestras actividades relacionadas con la RSE, consideraremos detenidamente varias opciones para promover el comportamiento responsable de las empresas europeas con independencia de dónde operen y con especial consideración de su viabilidad y consecuencias.

Déjenme añadir que no es sólo un problema de comercio o de los acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales. En los EE.UU., se aprobó recientemente una legislación por la que las empresas transnacionales —y no solo las que operan en los EE.UU. sino también las que tienen su domicilio social allí— están obligadas a hacerse responsables y certificar sus operaciones financieras y transacciones con respecto a las materias primas.

Creo que es una iniciativa muy loable que va, de hecho, totalmente aparte de los acuerdos bilaterales. La mayor parte de estas operaciones con materias primas no están cubiertas por los acuerdos bilaterales. Son simplemente operaciones financieras e industriales de empresas transnacionales pero si tienen domicilio social en los EE.UU., entonces los EE.UU. pueden tomar medidas al respecto. Creo que sería buena idea que considerásemos hacer exactamente lo mismo con respecto a las empresas europeas activas mayormente en países del Tercer Mundo y después extender el mismo enfoque a países como Canadá y Australia, para que al final abarquemos la mayor parte de este tipo de actividades industriales e industrias extractivas del mundo. Creo que sería una contribución notable al desarrollo en condiciones sostenibles.

En resumen, felicidades por los tres informes. Por supuesto, estoy dispuesto a continuar debatiendo con ustedes estos temas en los próximos meses y años.

 
  
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  Tokia Saïfi, ponente.(FR) Señor Presidente, hay muy poco tiempo, Comisario, para reabrir el debate sobre la respuesta que acaba de darnos. Por tanto continuaremos el debate como usted ha dicho.

Quisiera empezar dando las gracias a todos los oradores, en especial a los ponentes alternativos así como a mis colegas, los señores Jadot y Désir, por su cooperación. Los temas era similares y complementarios y esto nos permitió intercambiar ideas. Nos permitió también demostrar la coherencia del enfoque en nuestro trabajo: hacer que el comercio fuese menos insensible a los conceptos: derechos humanos, Derecho la oral y Derecho medioambiental.

Como señalé antes, llevará tiempo, como ha dicho el señor Comisario, cambiar la mentalidad pero no podemos esperar que cambien por sí solos. Por tanto, si ponemos en práctica algunas de las medidas propuestas en los diferentes informes que les hemos presentado esta tarde, avanzaremos poco a poco hacia una economía más justa y ecológica. La UE tiene que iniciar este cambio y ser un ejemplo para sus socios comerciales.

 
  
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  Yannick Jadot, ponente.(FR) Señor Presidente, Comisario, quiero dar las gracias al Comisario De Gucht por sus respuestas y por su propuesta de trabajo. He tomado nota de su respuesta sobre el capítulo del clima y espero que también consigamos trabajar en los aspectos pendientes y hacer propuestas que resulten en medidas concretas y se incluyan determinados elementos en los acuerdos comerciales. Por último, el hecho de que las negociaciones comerciales en la OMC, que son, sin duda, muy complejas, hayan fracasado también brinda a la UE varias oportunidades para integrar elementos más innovadores en los acuerdos bilaterales y para intentar construir nuevos tipos de acuerdos comerciales que se sigan integrando en los objetivos de la UE con respecto al medio ambiente, clima, derechos humanos o derechos sociales.

Por tanto esto es, de alguna forma, una oportunidad. Creo que es una gran petición y si estos informes reciben un apoyo general mañana, será, en efecto —y quiero creer que será— una señal extremadamente importante del Parlamento Europeo a la Comisión y al Consejo.

Quisiera responder a la señora Stassen, que ya se ha ido, con respecto a la economía. Se han seguido escribiendo libros sobre economía después del siglo XIX. Por tanto podemos ver que las dificultades con respecto a la forma de integrar los temas sociales y medioambientales en los costes de producción son un factor importante a la hora de definir la realidad de las ventajas comparativas.

Del mismo modo, señora Muscardini, siempre tendrá mi apoyo para defender la soberanía alimentaria de la UE. Además, si está dispuesta a combatir conmigo y con otros el Acuerdo Blair House, que es, después de todo, el principal obstáculo a la verdadera soberanía alimentaria, a la verdadera seguridad alimentaria hoy en día en Europa, tendrá mi apoyo.

De modo que gracias a todos mis colegas y a usted, comisario, por su disposición hacia el trabajo concreto y hacia medidas concretas con vistas a los acuerdos que pronto se negociarán y concluirán.

 
  
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  Harlem Désir, ponente. (FR) Señor Presidente, como puede ver, me quedaban dos minutos. Usted lo sabía de modo que si antes tenía un problema con el tiempo podría haberlos deducido de esta parte de mi intervención que podría haber sido más corta. Quiero dar las gracias especialmente a mis colegas y al Comisario por su respuesta.

Lo llamativo de este debate ha sido el amplio consenso que va más allá de las diferencias entre los grupos. Sin embargo, esto se debe a la necesidad de tener más en cuenta las dimensiones sociales y medioambientales en la política comercial en los acuerdos que negociamos.

Cuando me interrumpió para dar su interesante discurso, que estoy seguro que todos los ciudadanos de la Unión habrán encontrado fascinante, simplemente quería plantear la cuestión que ha planteado el propio Comisario, y es que la RSE no puede —y tiene toda la razón— sustituir el cumplimiento del Derecho y de las responsabilidades de los Estados miembros.

Además, señor De Gucht también tiene razón cuando dice que, en este mismo momento, dentro de la OCDE y también dentro de la OMC, como resultado del informe del Profesor Ruggie, que el señor Howitt mencionó, se han propuesto nuevas medidas con respecto a la responsabilidad de las transnacionales no solo en relación con la minería sino también en muchas otras áreas de responsabilidad— sobre todo con respecto a sus subvenciones extranjeras— dentro de su ámbito de influencia o sus cadenas de distribución. La cooperación judicial también garantizará que una compañía matriz no pueda evadir sus responsabilidades respecto a las acciones de una de sus filiales o de un subcontratista cuando haya incumplido las normas medioambientales o sociales. Todo esto es muy importante.

Simplemente creo que, aunque admito que será difícil, tenemos que establecer un vínculo con los acuerdos comerciales. Ya hay unas pocas referencias a la RSE en el acuerdo con Corea y en los acuerdos con los países de Latinoamérica. Creo que, a través del diálogo que hemos iniciado hoy con la Comisión, tenemos que seguir garantizando que nuestros objetivos de RSE y nuestros objetivos con respecto al desarrollo sostenible son coherentes con cada acuerdo comercial internacional.

 
  
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  Presidente. – Muchas gracias señor Désir.

 
  
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  Presidente. – Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar mañana, jueves 25 de noviembre de 2010, a las 12.00 horas.

 
Última actualización: 12 de abril de 2011Aviso jurídico