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Procedimiento : 2008/0250(NLE)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

A7-0365/2010

Debates :

PV 17/01/2011 - 17
CRE 17/01/2011 - 17

Votaciones :

PV 19/01/2011 - 6.6
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P7_TA(2011)0012

Debates
Lunes 17 de enero de 2011 - Estrasburgo Edición DO

17. Acuerdo de Asociación Interino entre la CE y los Estados del Pacífico - Acuerdo de Asociación Interino entre la CE y los Estados del Pacífico (debate)
Vídeo de las intervenciones
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  Presidenta. – El siguiente punto del orden del día es el debate conjunto sobre

– el informe de David Martin, en nombre de la Comisión de Comercio Internacional, sobre la propuesta de Decisión del Consejo por la que se celebra el Acuerdo de Asociación Interino entre la Comunidad Europea, por una parte, y los Estados del Pacífico, por otra [05078/2010 – C7-0036/2010 – 2008/0250(NLE)] (A7-0365/2010),

– la pregunta oral a la Comisión sobre el Acuerdo de Asociación Interino entre la Comunidad Europea, por una parte, y los Estados del Pacífico, por otra, presentada por Vital Moreira y David Martin, en nombre de la Comisión de Comercio Internacional (O-0212/2010 - B7-0807/2010).

 
  
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  David Martin, ponente. – Señora Presidenta, en primer lugar quisiera decir que sé que el Comisario De Gucht no ha podido estar con nosotros en esta ocasión por buenos motivos. Quiero darle las gracias por haberse molestado en llamarme la semana pasada para explicarme por qué no ha podido estar aquí, y también quiero darle las gracias a él y a su equipo de la Dirección General de Comercio por su cooperación, en particular a Martin Dihm por toda su ayuda.

En mi papel de ponente he intentado partir de la valiosa labor de la ponente anterior, Glyn Ford. Tengo la suerte de que la aprobación de la resolución de Glyn en 2009 implica que el Parlamento ya tenía una posición clara respecto al Acuerdo de Asociación Interino entre la CE y los Estados del Pacífico. En mi informe y mi pregunta oral de hoy he intentado seguir la posición formal que el Parlamento adoptó en esa ocasión.

Quiero dar las gracias a Donatella Pribaz, que fue la administradora responsable de la comisión parlamentaria. Este fue su último informe para la comisión antes de su promoción, así que deseo desearle todo lo mejor en su nuevo puesto y agradecerle el haber facilitado mi tarea. Por último, y siguiendo con los reconocimientos, también quiero dar la bienvenida a esta Cámara al Embajador de Papúa Nueva Guinea y darle las gracias a él y a su personal por su estrecha colaboración. Las ideas que me proporcionaron me permitieron hacer una aportación concreta al informe.

En primer lugar, me gustaría hacer unas cuantas observaciones de carácter general sobre el acuerdo y el contexto regional. En segundo lugar, deseo exponer tres aspectos específicos del AAE que me parece importante destacar, a saber, la ayuda para el comercio, la situación política de Fiyi y la pesca. Y, en tercer lugar, haré algunos comentarios sobre las futuras relaciones comerciales entre la CE y el Pacífico.

Por lo que hace a sus antecedentes y a la integración regional, este Acuerdo de Asociación Económica Interino (es decir, únicamente para las mercancías) fue negociado con dos países del Pacífico: Papúa Nueva Guinea y Fiyi. Estos dos Estados insulares del Pacífico tienen los más altos niveles de comercio con la UE y exportan productos clave al mercado de esta última: el atún y el azúcar, respectivamente.

El AAE concede a Papúa Nueva Guinea y a Fiyi acceso libre de derechos y contingentes al mercado de la UE a cambio de la liberalización gradual de sus mercados a lo largo de un período de 15 años. Papúa Nueva Guinea se ha comprometido a liberalizar un 88 % de las importaciones procedentes de la UE en la fecha de aplicación de este Acuerdo, y Fiyi liberalizará un 87 % en un período de 15 años.

Los otros 12 países del Pacífico gozan de acceso libre de derechos y contingente por medio de la iniciativa «Todo menos armas» o tienen muy poco interés en un AAIE debido al bajo nivel de su comercio con la UE. No obstante, creo que es importante que, a medida que avancemos hacia un AAE definitivo, intentemos alcanzar nuestro objetivo de integración regional y sigamos haciendo presión para la celebración de un AAE en el que participen todos los países del Pacífico.

En relación con el contenido de la resolución, el Parlamento tiene que aprobar este acuerdo para que pueda ser ratificado. El miércoles votaremos —como usted ha indicado, señora Presidenta— dos informes, el primero sobre la aprobación, que recomiendo conceder, y el segundo sobre la propuesta de resolución que la acompaña. En la propuesta de resolución se abordan otros temas, pero como ya he dicho deseo comentar en particular tres.

En primer lugar, en lo que se refiere a la ayuda para el comercio, la financiación para su aplicación es crucial para alcanzar los objetivos de diversificación económica y reducción de pobreza que contempla el acuerdo. Es importante que una parte justa y equitativa de los 2 000 millones de euros asignados a la estrategia de Ayuda para el Comercio de 2007 se destinen a la región del Pacífico. Asimismo, es importante destacar que este AAEI fue concebido como una medida a corto plazo para salvaguardar las preferencias comerciales del Pacífico tras la resolución de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En vista de ello no debería ser considerado un indicio de que la UE acepta al régimen político de Fiyi. Quiero instar al Gobierno de Fiyi a que avance hacia la democracia. Espero que puedan realizarse las reformas necesarias para poder asignar una ayuda financiera al sector azucarero de ese país.

En cuanto a la pesca, este sector desempeña un papel clave en la economía de Papúa Nueva Guinea y, lo que es más importante, brinda empleo e ingresos a sus ciudadanos. En las tres plantas procesadoras de atún que exportan a la UE, trabajan 5 700 personas, la mayoría de ellas mujeres. En este país, las mujeres en ocasiones tienen dificultades para encontrar un buen empleo.

Apoyo la finalidad de las normas flexibles en materia de origen de este acuerdo, en concreto, para desarrollar la industria procesadora, pero es indispensable que esta se desarrolle de forma sostenible. Las consideraciones medioambientales revisten una enorme importancia y en mi informe pido a la Comisión que siga muy de cerca este aspecto e informe periódicamente al Parlamento sobre el cumplimiento de la normativa sobre actividades pesqueras ilegales, no controladas y no reguladas.

Intuyo de que esta Cámara tiene cierta preocupación —en particular en la Comisión de Pesca— sobre las repercusiones que podrían tener las importaciones de atún procedentes de Papúa Nueva Guinea en este sector de la UE. Sin embargo, si observamos las cifras más recientes veremos que durante el período 2003-2009 estas importaciones solo representaban un 2 % de las importaciones de pescado en conserva y preparado, y aproximadamente un 3 % de las importaciones de atún en conserva y preparado. No creo que este nivel tan bajo sea una amenaza para el sector de la UE, sobre todo si tenemos en cuenta la reducida capacidad de las flotas pesqueras de los países del Pacífico y su limitada capacidad de procesamiento en tierra.

No obstante, es cierto que debemos continuar el seguimiento de la situación y que, si se produce un aumento imprevisto de los productos pesqueros procedentes de Papúa Nueva Guinea, la Comisión debe adoptar las medidas adecuadas. Como ya he mencionado espero que los países del Pacífico puedan aceptar un amplio AAE regional.

En mi informe recomiendo la inclusión de varios puntos de fondo en las futuras negociaciones, que espero la Comisión tome en consideración. Entre ellos se incluye la propiedad intelectual. Con demasiada frecuencia hablamos de la propiedad intelectual de forma unilateral, pero espero que tengamos en cuenta que también incluye los conocimientos tradicionales. También espero que aumente la transparencia en la contratación pública, así como que se concedan visados de trabajo de hasta 24 meses.

A medida que avancemos hacia un AAE definitivo, espero que la Comisión haga participar en las negociaciones a todos los Estados del Pacífico, pero entretanto debemos continuar y obtener el AAEI con Papúa Nueva Guinea y Fiyi para que sirva como demostración de lo que podemos lograr en el futuro.

 
  
  

PRESIDE: Gianni PITTELLA
Vicepresidente

 
  
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  Andris Piebalgs, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, me gustaría dar las gracias al ponente por su informe y, sobre todo, por su positiva actitud respecto a la aprobación del acuerdo de asociación interino con los países del Pacífico Papúa Nueva Guinea y Fiyi. Espero que esta Cámara sigua su recomendación.

La aprobación del Parlamento Europea —la primera de un acuerdo comercial con arreglo al Tratado de Lisboa— tiene una importancia política especial porque se trata de un acuerdo comercial que se centra en el desarrollo a largo plazo y debido al impulso que dará a las negociaciones en curso sobre un amplio AAE con la región del Pacífico.

En 2007, la finalidad inmediata del acuerdo interina era garantizar el acceso al mercado de la UE para aquellos países de la región del Pacífico que más dependen de él, en vista de la inminente expiración del régimen comercial de Cotonú. El compromiso de la Comisión de celebrar negociaciones sobre un amplio AAE con toda la región del Pacífico sigue en pie y actualmente llevamos a cabo negociaciones con nuestros socios de esta región.

Solamente podremos avanzar si aceptamos el carácter especial de la región del Pacífico y diseñamos el AAE en consecuencia. Hablamos de pequeños Estados insulares muy lejanos que tiene situaciones económicas, necesidades de desarrollo y relaciones con la UE muy distintas. Algunos países tienen la condición de «país menos desarrollado»’y por ello están incluidos en el régimen comercial Todo menos armas; otros tienen intercambios comerciales muy reducidos con la Unión y en ocasiones no los tienen. Por ello estamos dispuestos a establecer las relaciones comerciales que mejor se adapten al conjunto de la región del Pacífico, y las negociaciones en curso servirán para hacer las elecciones en última instancia.

Sea cual sea el planteamiento por el que optemos, es absolutamente necesario que el acuerdo contribuya realmente al desarrollo de los países interesados. Es por ello que contempla ayudas financieras para mejorar la capacidad comercial. Y es por ello que permitiremos a los países socios del mundo en desarrollo que excluyan los productos más sensibles de los acuerdos comerciales, algo que no consentiríamos a otros países. En este contexto he tomado buena nota de las preocupaciones expresadas respecto a las excepciones a las normas de origen para los productos pesqueros que contempla el Acuerdo interino.

Es precisamente por razones de desarrollo que hemos concedido estas excepciones y lo hicimos porque tenemos buenos motivos para considerar que es muy poco probable que la pequeña cuota de mercado de las exportaciones de atún de Papúa Nueva Guinea sea perjudicial para los intereses del sector del atún de la UE. La Unión Europea y Papúa Nueva Guinea aplican estas normas con carácter provisional desde 2008 y si bien las cifras de las exportaciones han fluctuado, no se ha detectado una tendencia alcista. Permítanme asegurar a Sus Señorías que la Comisión no tiene intención de ofrecer regímenes similares a otras regiones.

En todo caso, la Comisión seguirá muy de cerca la aplicación de esta excepción e informará al Parlamento por medio de un estudio que llevará a cabo antes de que finalice 2011.

Algunas de Sus Señorías también estuvieron presentes en septiembre del año pasado cuando el Primer Ministro electo se dirigió a la Comisión de Comercio Internacional. Entonces manifestó la disposición de su Gobierno a conceder a los buques e inversores de la UE acceso a las aguas de Papúa Nueva Guinea. Nos tomamos esta declaración oral muy en serio y seguiremos dialogando con nuestros socios hasta que se haga realidad.

La aprobación del Parlamento nos permitirá poner en marca los mecanismos de aplicación contemplados en el acuerdo, uno de los cuales es el Comité de Comercio, que podría ser convocado esta primavera y que sirve de plataforma para plantear todas las cuestiones relacionadas con las obligaciones mutuas previstas en el Acuerdo interino. Por ello, la votación del Parlamento será crucial para ayudarnos a avanzar en esta cuestión y otros temas importantes.

En relación con Fiyi, este país ha firmado el Acuerdo interino, pero no lo aplica de forma provisional, lo que hace de Papúa Nueva Guinea el único país que aplica provisionalmente el Acuerdo de Asociación interino entre la UE y el Pacífico en estos momentos. Por el momento, Fiyi sigue teniendo acceso al mercado de la UE en virtud del Reglamento sobre acceso al mercado, ya que el Consejo no ha adoptado sanciones comerciales. Como saben Sus Señorías, la UE decidió suspender la ayuda al desarrollo destinada a Fiyi debido a la situación política existente en el país. Para que esta ayuda se reanude serán necesarios avances en la gobernanza en Fiyi, en particular, un retorno a los principios democráticos de gobierno, pero por el momento no se observan progresos tangibles en Fiyi a este respecto.

El AAE que hemos debatido hoy es tan solo un régimen interino para garantizar que no se pierda el acceso al mercado de la UE. La Comisión ha asumido el firme compromiso de continuar las negociaciones de un amplio AAE con la región del Pacífico.

 
  
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  Carmen Fraga Estévez, ponente de opinión de la Comisión de Pesca.(ES) Señor Presidente, señor Comisario, la exención a las normas de origen parte de un gravísimo error de cálculo que ha hecho la Comisión sobre su impacto, no solo en el sector atunero comunitario, que es muy serio, sino en la propia zona del Pacífico ―a la que se pretende ayudar―, cuando los beneficiarios reales son casi exclusivamente las voraces flotas de China y el Sudeste Asiático y su industria de transformación.

La DG Comercio ha establecido esta exención basándose en que Papúa Nueva Guinea no tiene capacidad pesquera para explotar sus recursos. Sin embargo, según los datos más recientes de la Western and Central Pacific Fisheries Commission, hay 41 cerqueros con pabellón de Papúa Nueva Guinea operando en la zona, con un total de capturas que en el año 2009 se elevó a casi medio millón de toneladas y, de ellas, más de 75 000 (entre semitransformados y transformados) acabaron en la Unión Europea, lo que sitúa a Papúa Nueva Guinea entre los seis principales exportadores a la Unión Europea. No es cierto, por tanto, como dicen ustedes, que para desarrollar el sector pesquero de Papúa Nueva Guinea fuera necesario dar entrada libre a otras flotas.

En ningún caso la Unión Europea puede falsear sus compromisos con el desarrollo sostenible. No obstante, estamos viendo como, al amparo de esta exención y a fin de dar entrada a los inversores asiáticos, Papúa Nueva guinea ha enmendado su legislación para que no sea posible presentar denuncias por daños medioambientales y ha puesto en marcha una normativa de inversiones que permite contratar a trabajadores locales y a mano de obra barata procedente de Asia con las peores garantías laborales que quepa imaginar.

Si a ello añadimos que Papúa Nueva Guinea lidera ―en la organización regional de pesca que he citado antes― una negativa rotunda a cualquier norma internacional de gestión y control de la pesca el resultado es que, mientra que la DG Asuntos Marítimos y Pesca pone toda la carne en el asador para luchar contra la pesca ilegal, otros le abren las puertas. Yo, señor Comisario, vengo ahora mismo de la Western and Central Pacific Fisheries Commission y sé muy bien la posición que ha mantenido Papúa Nueva Guinea. Por eso, me mantengo en la posición de la Comisión de Pesca de pedir que se suspenda la exención en la revisión del acuerdo del que estamos hablando.

 
  
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  Laima Liucija Andrikienė, en nombre del Grupo PPE. – Señor Presidente, en mi calidad de ponente alternativa del Grupo PPE, me gustaría comenzar diciendo que acojo con satisfacción el creciente papel de la UE en tanto que potencia comercial en todas las regiones del mundo, incluida la región del Pacífico.

El acuerdo en su versión actual no es perfecto, en particular porque no es un AAE definitivo, sino uno interino. Esperamos que la Comisión esté en condiciones de negociar en su momento un AAE definitivo que incluya a un mayor número de países de esta región.

En segundo lugar, el acuerdo actual se refiere únicamente a una pequeña parte del comercio de la UE, ya que toda la región del Pacífico representa tan solo una cuota del comercio de la UE del 0,06 % y, no obstante, algunos sectores nos preocupan, especialmente la excepción a las normas de origen para los productos pesqueros.

En nuestra resolución expresamos nuestra inquietud por que varios países, como Filipinas, Tailandia, China, los Estados Unidos, Australia y otros, podrán aprovechar esta excepción para exportar grandes cantidades de productos pesqueros procesados a la UE, lo que podría perjudicar los intereses de la industria procesadora y conservera de pescado en la UE.

Por ello invitamos a la Comisión a que responda a la petición del Parlamento para que realice una evaluación de impacto y, en caso de que esta demuestre un efecto desestabilizador en la industria procesadora y conservera de pescado de la UE, inicie el procedimiento para suspender el régimen excepcional relativo a las normas de origen que figura en este acuerdo.

 
  
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  George Sabin Cutaş, en nombre del Grupo S&D.(RO) Señor Presidente, el actual acuerdo de asociación interino firmado en noviembre de 2007 por la Comisión Europea y los Estados de Papúa Nueva Guinea y Fiyi ha sido muy criticado por la sociedad civil y los políticos de la región del Pacífico, que han destacado los efectos negativos que el acuerdo ha tenido sobre la solidaridad regional y la voluntad política a favor de la integración económica de la región.

La región se dividió en grupos que negociaron por separado y bajo presión para alcanzar un acuerdo interino con la Comisión Europea. Al mismo tiempo se cree que la concesión de la condición de lugar de origen y la exención de los derechos aduaneros de la UE a los productos pesqueros originarios de Papúa Nueva Guinea y Fiyi ha dado lugar a la creación de un centro de procesamiento de estos productos, incluidos algunos no originarios, por parte de empresas de países vecinos con el fin de beneficiarse de la excepción.

Este proceso podría tener un efecto negativo en la industria, trabajadores e ingresos locales, en vista de que el sector pesquero es uno de los mayores creadores de empleo de estos países. Asimismo representará una competencia desleal para los productos de la UE. Debido a ello, el acuerdo puede haber tenido el efecto opuesto al deseado.

Por consiguiente, la Comisión Europeo debe velar por que el futuro acuerdo de asociación haga una aportación tanto al desarrollo de una industria pesquera local sostenible que cree empleo, como a la integración regional, por ejemplo, mediante la negociación del futuro acuerdo con toda la región del Pacífico.

 
  
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  Isabella Lövin, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señor Presidente, uno de los objetivos de los AAE es promover la integración regional. Y hasta ahora no ha sido así. Al contrario, en el caso del Pacífico, la UE socava la unidad al ofrecer acuerdos interinos a algunos países ACP con condiciones especiales.

La excepción a las normas de origen para el pescado procesado en Papúa Nueva Guinea y Fiyi es un ejemplo de ello. Creo que esta excepción es un peligro potencial y debe ser evaluada exhaustivamente en 2011, como se acordó.

Lo digo porque es importante conocer los hechos para debatir la cuestión. ¿Cuáles son los efectos en las poblaciones mundiales de peces, el empleo y el medio ambiente de Papúa Nueva Guinea? ¿Cuáles son las condiciones sociales de los trabajadores? Todo ello debe examinarse plenamente y con transparencia, y luego la excepción puede ser derogada o no en función de ello y no de las quejas de la industria pesquera española, la cual pesca en Papúa Nueva Guinea, pero nunca desembarca sus capturas en ese país, y por cierto, no paga derechos de aduana cuando vende el pescado como si fuera europeo en el mercado europeo.

 
  
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  Elie Hoarau, en nombre del Grupo GUE/NGL.(FR) Señor Presidente, señor Comisario, creo que es algo exagerado denominar «Acuerdos del Pacífico» a los Acuerdos de Asociación Económica interinos, ya que de los 15 países ACP de esa región, tan solo dos los han firmado.

Resulta obvio que estos acuerdos muy a menudo son más bien acuerdos bilaterales que auténticos acuerdos regionales; acuerdos bilaterales que se desvían del tan alardeado objetivo de los AAE, es decir, la integración regional. Resulta difícil no ver en todo ello una ilustración de las quejas de los miembros de la sociedad civil, tanto en el Pacífico como en África, a saber, el hecho de que varios países ACP se han visto obligados a firmar acuerdos por separado por la Comisión no ha logrado convertir a los AAE en un auténtico instrumento de asociación para el desarrollo.

Las fuertes presiones ejercidas por los negociadores europeos sobre los países ACP fueron criticadas por los propios países ACP durante la 92ª Sesión del Consejo de Ministros ACP, que se celebró en Bruselas del 8 al 12 de noviembre de 2010. La realidad de los AAE negociados por la Comisión Europea es tan trágica que han fracasado incluso antes de entrar en vigor. Han sido un fracaso tal que varios países ACP han pedido a los Estados miembros de la Unión Europea que estudien la posibilidad de revisar el mandato de negociación que se concedió a la Comisión Europea en junio de 2002.

 
  
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  Andreas Mölzer (NI).(DE) Señor Presidente, en la actual coyuntura del mercado, la reforma del régimen del mercado del azúcar de la UE hará que el precio del azúcar de la UE descienda por debajo del precio internacional.

Con estos precios probablemente resulte muy difícil cumplir los compromisos de suministro a largo plazo con los productores de caña de azúcar de África, el Caribe y el Pacífico. El hecho de que los agricultores de los países ACP prefieran vender sus productos a precios más altos en el mercado mundial en lugar de venderlos a un precio más bajo en la UE puede haber contribuido a las dificultades que experimentan en relación con los nuevos acuerdos ACP. Si ahora se elimina este incentivo y, al mismo tiempo, tiene que aceptar una cláusula de nación más favorecida, aunado al hecho de que los ingresos públicos descenderán como consecuencia de la pérdida de ingresos por derechos de aduana, no resulta sorprendente que los países ACP se muestren tan renuentes.

A este respecto, no cabe duda que debemos prestar atención a la pesca, y no solo a si Papúa Nueva Guinea y Fiyi han concedido a otros socios comerciales acceso a sus caladeros. Quizás deberíamos investigar si es cierto que, por ejemplo, debido a las restricciones y cuotas de capturas de la UE, la flota pesquera española se ha trasladado al Pacífico, donde pesca bajo pabellón extranjero.

 
  
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  Francisco José Millán Mon (PPE).(ES) Señor Presidente, yo también quiero expresar mi preocupación por el impacto de este acuerdo en el sector pesquero del atún en conserva, muy importante en España y en especial en Galicia, mi circunscripción.

Este impacto negativo obedece, como se ha dicho, a una concesión sin precedentes y mal fundamentada: la exención de las normas de origen en los productos transformados de la pesca, cuando así se solicite, por no disponer de materia prima autóctona suficiente.

Pues bien, es lo primero que ha hecho Papúa Nueva Guinea, y la exención ya se está aplicando. Papúa Nueva Guinea se convierte así en una gran plataforma de transformación y exportación de atún proveniente de los grandes competidores de la industria europea, es decir, Filipinas, Tailandia, China y los Estados Unidos. Realmente, ellos son los grandes beneficiarios del acuerdo.

Se estima que la producción de atún se elevará finalmente a cuatrocientas mil toneladas al año, dirigidas al mercado europeo, que consume actualmente un total de unas setecientas diez mil. El impacto será muy grave, ya que los precios del atún procedente de Papúa Nueva Guinea son un tercio más baratos que los europeos, por los bajos salarios y los inexistentes estándares medioambientales.

En mi tierra, en Galicia, se considera una competencia imbatible, que tendrá graves consecuencias en el empleo. Deseo que el estudio de impacto que anuncia la Comisión Europea tenga el mayor rigor posible y tenga en cuenta las consecuencias, a corto y medio plazo, de esa exención de las normas de origen.

Espero que ponga fin, cuanto antes, a la aplicación de esta exención. Es una medida excepcional y transitoria. Sin embargo, parece que en Papúa Nueva Guinea la consideran permanente. De lo contrario, no se harían esas inversiones. Espero, además, que esta exención no vuelva a recogerse en otros acuerdos, y tampoco en el acuerdo definitivo. Pero, en la actualidad, ya hay un problema con el acuerdo provisional y debe subsanarse.

 
  
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  Josefa Andrés Barea (S&D).(ES) Señor Presidente, el Acuerdo de Asociación con Papúa Nueva Guinea y Fiyi conlleva, como se está diciendo aquí, una exención a las normas de origen. Afecta, sobre todo, al atún, como ha dicho el ponente. ¿Qué queremos con este acuerdo? Queremos el desarrollo del sector pesquero y la superación de la pobreza en estos archipiélagos, esto es, la ayuda al desarrollo.

¿Pero qué efectos negativos tiene que terceros países se beneficien de este trato preferencial?

Estamos escuchando aquí las denuncias que se están produciendo. Queremos una situación equilibrada. La Comisión nos acaba de decir que hay análisis claros. Sin embargo, la opinión que aquí se expresa es que no es así. En 2008 se dijo que no existía ningún tipo de distorsión y se nos anunció un informe de impacto.

Queremos una situación equilibrada. Queremos una revisión, consulta y controles. Queremos saber si este acuerdo sirve para la ayuda al desarrollo de este archipiélago. Y también queremos saber si se cumplen las medidas sanitarias ―algo muy importante para los productos que se importan―, la gestión sostenible de la pesca, la lucha contra la pesca ilegal ―elemento fundamental― y un elemento también muy importante que nos mostraría la forma de trabajar de estos terceros países que pueden estar radicados en Papúa Nueva Guinea, como es el cumplimiento de las normas internacionales de trabajo.

Queremos dar sostenimiento a este acuerdo, queremos ayudar al cumplimiento de este acuerdo, pero también queremos que este acuerdo sirva para el desarrollo de Papúa Nueva Guinea y de Fiyi y que no perjudique a la industria española.

 
  
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  Alain Cadec (PPE).(FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, quiero destacar la excepción a las normas de origen concedida a Papúa Nueva Guinea para los productos pesqueros procesados, en particular el atún enlatado. Creo que esta excepción es sumamente peligrosa.

Este país ACP se beneficia de un acceso preferente al mercado europeo, es decir, el atún enlatado que exporta a nuestro mercado está totalmente exento de derechos de aduana. No cuestionó la política de desarrollo que aplica el acuerdo. Sin embargo, la excepción a las normas de origen para el atún enlatado resulta totalmente inaceptable.

Esta excepción permite a los operadores externos establecerse en Papúa Nueva Guinea y beneficia el empleo y a la población local únicamente en un grado muy reducido. Debemos permitir la ayuda al desarrollo, pero una ayuda justa y eficaz que beneficie a las regiones interesadas.

Las importaciones de atún a la UE pasaron de 9 200 toneladas en 2008 a 16 200 toneladas en 2009, es decir, se duplicaron en tan solo un año. Este fenómeno solo puede agravarse si se mantiene esta excepción. Más aún, estos productos no cumplen las mismas normas sociales, sanitarias y de conservación de recursos que las impuestas a los productos europeos. En particular, no es posible verificar el origen de las capturas.

Señorías, ¿se ha tomado la Comisión Europea la molestia de leer mi informe sobre el origen de las importaciones de productos de la pesca y la acuicultura en la Unión Europea?

De no ser así, la situación es desesperada. No podemos sacrificar de este modo puestos de trabajo europeos y la calidad de los productos que se venden en el mercado europeo. No quiero que se introduzca indefinidamente una situación que tenga un efecto destructivo para la industria procesadora europea.

 
  
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  Ulrike Rodust (S&D).(DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, en mi calidad de coordinador de la Comisión de Pesca, encuentro que el aspecto pesquero de este acuerdo resulta especialmente interesante. A este respecto se plantean desde un principio varios temas controvertidos en relación con la relajación de las normas de origen para Papúa Nueva Guinea. Apoyo la idea de la Comisión de utilizar esta relajación para estimular la economía de uno de los países más pobres del mundo. Estoy convencido de que este aspecto debería interesar igualmente a aquellos de nosotros que intervenimos en la política de pesca. Al mismo tiempo puedo comprender las preocupaciones del sector europeo, pero realmente no puedo imaginarme que las relajaciones concedidas conviertan a Papúa Nueva Guinea en un competidor serio de nuestra industria conservera.

Sin embargo, debemos mostrarnos vigilantes, porque la relocalización de la mitad de nuestra industria conservera a la región del Pacífico no beneficiaría a nadie. No obstante, tengo que decir a este respecto que durante el debate sobre este acuerdo se nos ha presentado una información muy contradictoria sobre el nivel de las inversiones que se han realizado en Papúa Nueva Guinea y los países que se benefician indirectamente de la relajación de las normas de origen. Por ello pido urgentemente a la Comisión que siga muy de cerca la aplicación de esta excepción y presente en tiempo útil un informe al Parlamento sobre sus repercusiones en el desarrollo de Papúa Nueva Guinea y la industria conservera europea. Si este régimen no tiene el efecto deseado en Papúa Nueva Guinea y provoca pérdidas inaceptables para las empresas europeas, tendremos que adoptar una decisión diferente cuando llegue la hora de negociar el acuerdo definitivo. Le ruego que nos mantenga informados de la evolución de este asunto.

 
  
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  Pablo Zalba Bidegain (PPE). (ES) Señor Presidente, en primer lugar, me gustaría aclarar que estoy a favor de estrechar vínculos comerciales entre la Unión Europea y Papúa Nueva Guinea que favorezcan el desarrollo de esta región, pero que favorezcan un desarrollo sostenible.

Creo sinceramente que este acuerdo, tal y como lo hemos planteado actualmente, no es un buen acuerdo. Estoy absolutamente en contra de una cláusula del mismo que considero injusta: la exención a las normas de origen, porque no solo pone en peligro el desarrollo sostenible de Papúa Nueva Guinea sino que, como bien hemos escuchado aquí, pone en peligro toda una industria europea, la industria conservera. Esta concesión debería ser absolutamente excepcional, y no debería haberse aplicado en el caso de Papúa Nueva Guinea. Además, no olvidemos el serio precedente que esta medida está sentando, y sentará, en futuras negociaciones de la Unión Europea.

En mi opinión, hubiese sido necesaria una resolución mucho más clara y contundente al respecto que indicase categóricamente que, en la próxima revisión del Acuerdo de Asociación Interino, se suspenda definitivamente la exención a las normas de origen. Por tanto, quiero pedir a la Comisión que tenga en cuenta las dramáticas consecuencias que esta concesión va a tener, primero, en la industria conservera europea y, segundo, en la sostenibilidad del medio ambiente y en los recursos naturales de Papúa Nueva Guinea, y el precedente tan negativo que sienta para futuras negociaciones. Por mucho que la Comisión haya reconocido que no será un precedente, la presión estará ahí. Por tanto, pido a la Comisión que decida poner fin, cuanto antes, a la exención a las normas de origen.

 
  
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  Mairead McGuinness (PPE). – Señor Presidente, en realidad he bajado para participar en el próximo debate, pero he estado viendo este debate desde mi despacho y me preocupa, al igual que a otros oradores, la idea de la flexibilidad de las normas de origen.

En los últimos siete años se ha emitido un programa en la televisión británica que forma parte de toda una serie de Channel Four sobre la industria pesquera, en la que, mucho me temo, la política de pesca de la Unión Europea fue objeto de duras críticas, y hemos recibido una gran cantidad de correos electrónicos de ciudadanos preocupados.

Este tema no se planteó, pero me gustaría apoyar a los oradores que han manifestado su gran preocupación por una propuesta que se suponía era positiva para el desarrollo, pero que en realidad podría ser sumamente negativa, no solo desde una perspectiva europea, sino también para los propios países que pretendía ayudar.

 
  
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  Andris Piebalgs, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, este ha sido un debate extremadamente interesante. En el mundo hay pobreza. Todos debemos luchar contra ella. Una manera de hacerlo sería transferir recursos financieros, pero es muy preferible dar a la gente la oportunidad de ganarse la vida dignamente con el trabajo que hacen. Las tres plantas procesadoras de atún de Papúa Nueva Guinea autorizadas para exportar atún a la UE dan trabajo a unas 5 700 personas, la mayoría de ellas mujeres. Están en juego puestos de trabajo en Papúa Nueva Guinea, que es uno de los países más afectados por la pobreza.

Cuando la Comisión propone excepciones, toma en cuenta los riesgos que ello implica e intenta establecer salvaguardias. La Comisión estima que es muy poco probable que las exportaciones de Papúa Nueva Guinea provoquen trastornos graves en la industria pesquera y conservera de la UE, en vista del bajo volumen del comercio entre ese país y la UE, y de la reducida cuota de mercado de Papúa Nueva Guinea en el mercado de atún de la UE, que se ha situado en torno al 3 % en los últimos años. La aplicación provisional se remonta a 2008 y tenemos algunas experiencias con la cifras. No provocará trastorno alguno en la industria pesquera y conservera de Europa. Analizaremos la evolución de los flujos comerciales en un estudio sobre los efectos de la aplicación de las normas especiales de origen para los productos pesqueros. que llevaremos a cabo en 2011.

Asimismo, la Comisión seguirá muy de cerca el comercio con Papúa Nueva Guinea y no vacilará a la hora de adoptar las medidas necesarias si observa un trastorno grave del mercado de la UE. El Acuerdo interino permite expresamente la aplicación de estas medidas en su Capítulo 2, relativo a los instrumentos de defensa del comercio. Nada indica en estos momentos que las exportaciones de productos pesqueros procedentes de Papúa Nueva Guinea tendrán un efecto negativo en la industria conservera de otros países ACP o SPG+. Este aspecto se examinará igualmente en el estudio que acabo de mencionar.

Quisiera añadir que, independientemente de las normas de origen especiales o acuerdos preferenciales de comercio, los países y empresas que exportan pescado o productos de la pesca a la UE siempre tendrán que cumplir el Reglamento sobre actividades pesqueras ilegales, no controladas y no reguladas, y las disposiciones sanitarias y de seguridad alimentaria de la UE. Creo que la Comisión examinó muy detenidamente la cuestión antes de proponer esta medida.

Paso ahora a un tema más amplio, es decir, los AAE en términos generales. El comercio no es algo sencillo. Como ya he dicho, la única manera de erradicar la pobreza es permitir que el mundo en desarrollo crezca. Es cierto que la cooperación regional resulta bastante difícil al principio. No son solo los acuerdos comerciales los que promueven el desarrollo regional. Es por ello que hemos destinado 45 millones de euros para la ayuda para el comercio en la región de Oceanía. Esta cifra es tres veces superior a la prevista en el noveno FED. El comercio regional solamente puede producirse si se facilitan los flujos comerciales. Si observamos todos los países en desarrollo, su comercio se basa esencialmente en monocultivos, en un artículo de exportación con una elevada tasa de fluctuación, lo que provoca graves trastornos en estos países.

Cuando hablamos de flujos migratorios, protección, seguridad y justicia en el mundo, no podemos simplemente decir que no nos importan. Nos deben importar y nuestros servicios han realizado un amplio estudio. Proponemos medidas muy moderadas que concuerdan plenamente con todos los objetivos de la Unión Europea.

Creo que esta medida es correcta y que existen las salvaguardias necesarias en caso de que algo no funcione. Creo que hemos juzgado correctamente esta cuestión y por ello apoyo este acuerdo.

 
  
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  David Martin, autor. – Señor Presidente, seré breve. Estoy casi totalmente de acuerdo con el señor Comisario en este asunto.

En primer lugar, y repito, es importante que firmemos el AAE interino porque, si no lo hacemos, las preferencias comerciales para Papúa y Nueva Guinea y Fiyi desaparecerán en virtud de la resolución de la OMC. El AAE interino es precisamente eso, un régimen interino, y estoy de acuerdo con los oradores que han dicho que nuestro objetivo a largo plazo debería ser un amplio AAE definitivo con todos los países del Pacífico que promuevan la integración de esta región. Pero es importante que demos ahora este paso a fin de que continúen las preferencias para los dos mayores países de la región del Pacífico.

En cuanto a la pesca, la Comisión ha dejado muy claro que este es un caso excepcional y que será la única excepción. No tenemos la intención de conceder dicha excepción a otras partes del mundo. ¿Por qué concedemos una excepción a Papúa Nueva Guinea? Se los voy a decir, porque Papúa Nueva Guinea se encuentra literalmente al otro lado del mundo, y porque existen muy pocas probabilidades de que las flotas pesqueras de la UE exploten ampliamente esa zona, aunque tienen la posibilidad de hacerlo. Nada impide a las flotas pesqueras de la UE pescar en aguas de Papúa Nueva Guinea y desembarcar sus capturas para que estas se enlaten en ese país; y como ya se ha dicho, eso sería muy positivo para el desarrollo y, de hecho, deberíamos propiciarlo.

Pero la situación actual es que los buques chinos, tailandeses y de otras nacionalidades asiáticas pescan en aguas de Papúa Nueva Guinea y desembarcan sus capturas en sus propios países, de modo que no ofrecen una oportunidad de desarrollo a Papúa Nueva Guinea.

En este sector existe una oportunidad de desarrollo para crear empleo, en particular para las mujeres. A menudo nos quejamos que nuestra política de desarrollo no estimula suficientemente las actividades posteriores a la captura. En esta caso hacemos algo positivo para dichas actividades. Como ha dicho el señor Comisario, para poder entrar en nuestro mercado, el pescado tiene que cumplir todas las normas del Reglamento sobre actividades pesqueras ilegales, no controladas y no reguladas. Tiene que cumplir nuestras condiciones sanitarias y fitosanitarias, algo que es absolutamente esencial. Las tres plantas de Papúa Nueva Guinea cumplen estas normas en estos momentos y ofrecen empleos útiles. Si se produjera un aumento súbito del número de plantas y un incremento repentino de las exportaciones procedentes de Papúa Nueva Guinea, entonces tendríamos que revisar a situación y, en su caso, adoptar medidas.

Por el momento, sin embargo, las estadísticas hablan por sí mismas. Este acuerdo se aplica desde 2008 y no se ha producido incremento alguno. No existe una amenaza para la industria atunera europea. En mi calidad de ponente me he reunido con los dirigentes del sector atunero español y ellos mismos me han dicho que no existe actualmente tal amenaza. Lo que les preocupa es el futuro. Admiten que, por el momento, no existe una amenaza grave para la industria de la UE. Así que no exageremos la situación. No hagamos que un país en desarrollo pobre pague por nuestras preocupaciones motivadas por nuestros propios intereses.

 
  
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  Presidente. – He recibido una propuesta de resolución, presentada con arreglo al apartado 5 del artículo 115 del Reglamento.

Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar el miércoles, 19 de enero de 2011.

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  Helmut Scholz (GUE/NGL), por escrito. – (DE) El Acuerdo de Asociación interino entre Papúa Nueva Guinea, Fiyi y la Comunidad Europea interviene en el complicado y complejo proceso de integración de la región del Pacífico. Desgraciadamente, no concede casi ayudas al desarrollo para ninguno de estos países. Quiero recordar a Sus Señorías que el Parlamento Europeo y el Consejo, así como la Comisión, condenaron unánimemente el golpe militar ocurrido en Fiyi en 2006. Con la celebración de este acuerdo comercial se reconocerá como parte contratante a la dictadura que se encuentra en el poder desde entonces. Este acuerdo vendrá a socavar los esfuerzos de nuestros socios de Australia, Nueva Zelanda y otros países de la región para restaurar la democracia en Fiyi. Cuando critiqué el la supresión de la democracia en Fiyi por parte de los militares en la reunión de la Comisión de Comercio Internacional, la respuesta de sus representantes fue que ellos tenían el control. Algo que considero puro cinismo, ahora parece satisfacer las exigencias de la Comisión para considerar legítimas a las otras partes contratantes. Mi Grupo votará en contra de este acuerdo. Estoy a favor de que el acuerdo se suspenda hasta la restauración de la democracia en Fiyi.

 
Última actualización: 26 de mayo de 2011Aviso jurídico