Presidente. – El próximo punto es la recomendación de segunda lectura de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria respecto de la Posición del Consejo en primera lectura con vistas a la adopción de la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a la aplicación de los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza [11038/2/2010 - C7-0266/2010 - 2008/0142(COD)].
Françoise Grossetête, ponente. – (FR) Señor Presidente, hablaré durante cuatro minutos y dejaré los otros dos minutos para el final del debate.
Señor Presidente, señora Győri, señor Comisario, al fin podemos ver la luz al final del túnel en este asunto, que es de suma importancia para los pacientes.
No podíamos seguir en una situación confusa en la que la ley la decretó el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. La Directiva establece ahora normas claras para la movilidad de los pacientes por Europa. ¿Qué tipo de tratamiento se puede recibir fuera del propio país? ¿Cómo y conforme a qué criterios se puede recibir un reembolso? ¿Cómo se comparten las responsabilidades entre el Estado miembro de afiliación y los Estados miembros en los que se recibe tratamiento? Todas las respuestas a estas preguntas aparecen ahora en el proyecto de Directiva.
Permítanme, ante todo, que le dé las gracias a la Presidencia belga por su excelente trabajo en el curso de las negociaciones. Su poder de convicción desempeñó un papel decisivo, porque debe recalcarse que varios Estados miembros no querían esta Directiva. Creo que fue una cuestión de irresponsabilidad.
Me gustaría asimismo rendir homenaje a mi amigo y antiguo diputado, el señor Bowis, que se encuentra en la tribuna. Como ponente en la primera lectura, estuvo también implicado en la creación de esta Directiva y siempre ha luchado por los derechos de los pacientes. Por supuesto, querría también dar las gracias al Comisario Dalli y a los ponentes alternativos, que han efectuado una contribución muy activa para la conclusión de las negociaciones y sin los que nada hubiera sido posible.
¿Qué está en juego para los pacientes? El progreso médico significa que la asistencia sanitaria ya no se puede proporcionar a escala local para todas las enfermedades y que, en ocasiones, debe facilitarse a través de las fronteras. Este puede ser el caso de los pacientes que viven en regiones transfronterizas, en las que la asistencia sanitaria que se proporciona fuera del país está más cerca que la se facilita en el propio país. También puede deberse al hecho de que existan más recursos y experiencia disponibles en otro Estado miembro, como para determinados tratamientos sumamente especializados.
A fin de cuentas, para algunos europeos puede resultar simplemente más práctico recibir asistencia sanitaria fuera de su país de afiliación porque tienen familia en otro Estado miembro. Los consumidores, los empleados, los estudiantes y ahora los pacientes podrán beneficiarse de derechos de movilidad en la Unión gracias a una legislación clara.
La idea, claro está, no es fomentar ninguna forma de turismo médico, ya que los sistemas de seguridad social, su organización y su gestión siguen siendo responsabilidad plena de los Estados miembros. Ahora los pacientes podrán, por lo general, recibir en otro Estado miembro toda la atención sanitaria a la que tienen derecho en su país y obtener un reembolso hasta el nivel de costes asumido por su propio sistema.
Para los tratamientos hospitalarios que requieran que el paciente pernocte en el hospital o el uso de tecnología especializada o costosa, el Estado miembro puede establecer un sistema de autorización previa. Eso significa que pueden tenerse en cuenta las necesidades de programación e inversión de los Estados miembros en su estructura de asistencia sanitaria. El Parlamento ha logrado asegurar que las condiciones para rechazar la autorización previa sean limitadas y se detallen en una lista minuciosa, a fin de brindar a los pacientes seguridad jurídica.
El Parlamento ha progresado además en otros puntos: cada Estado miembro tendrá que establecer puntos de contacto nacionales para proporcionar a los pacientes la mejor información y orientación posible en función de sus necesidades. Cada punto de contacto nacional actuará como un centro único y deberá cooperar con los otros puntos de contacto nacionales. Eso significa que los pacientes recibirán información clara y precisa.
La cuestión del reembolso que, de hecho, es un obstáculo fundamental, se ha mejorado mucho y, o bien se puede utilizar un mecanismo de compensación, como sucede en la actualidad con el Reglamento (CE) nº 883/2004 sobre seguridad social, o bien el paciente tendrá que pagar por adelantado y ser reembolsado lo antes posible.
También hemos logrado por fin asegurar que los pacientes que padezcan enfermedades raras no tengan que valerse tanto por sí mismos y puedan acceder a los conocimientos especializados para diagnosticar la enfermedad y hemos ayudado a garantizar que se concede la autorización previa de asistencia sanitaria.
Terminaré diciendo que, gracias a la cooperación europea en ámbitos como las redes europeas de referencia, los pacientes tendrán acceso a asistencia altamente especializada con el propósito de fomentar que se compartan experiencias a fin de mejorar el funcionamiento, el diagnóstico y el tratamiento en interés de los pacientes.
Es por ello por lo que podemos decirnos hoy que hemos logrado nuestro objetivo, y una vez más me gustaría dar las gracias a todos mis colegas diputados. Diría que lo que se está construyendo a través de esta Directiva es la Europa de la salud.
Enikő Győri, Presidenta en ejercicio del Consejo. – Señor Presidente, señora Grossetête, distinguidos colegas, permítanme que continúe en mi lengua materna, el húngaro.
(HU) Estoy encantada con la oportunidad de participar en el debate acerca de Directiva sobre la aplicación de los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza. Este es un momento muy significativo, porque ahora, después de dos años y medio, las conversaciones sobre este acto legislativo están llegando a su fin. Antes que nada, permítanme que exprese mi agradecimiento a todos los que han hecho posible que podamos dejar a este acuerdo tan importante. En primer lugar, a los anteriores miembros del trío de presidencias, a Bélgica y a su predecesor, España, por el excelente trabajo con el que han contribuido a lograr este compromiso del Consejo. Es más, en nombre del Consejo, me gustaría dar las gracias al Parlamento Europeo por su excelente cooperación y su disposición a llegar a un compromiso, que ha dado lugar a este acuerdo. Estoy convencida de que el acuerdo traerá muchos beneficios a los pacientes de la Unión Europea, y de que constituye otro gran paso para garantizar los derechos de los pacientes europeos.
Como todos recordamos, las conversaciones entre las instituciones no fueron sencillas, pero siguieron siendo constructivas y estando orientadas a los resultados hasta el final, y estuvieron imbuidas del espíritu del compromiso. Reconozco que los debates con el Parlamento Europeo tampoco fueron sencillos y que el informe que someterán mañana a votación refleja un compromiso entre los grupos políticos del Parlamento también. Por lo tanto, me gustaría expresar mi aprecio a todos los que con su trabajo han contribuido al establecimiento de una posición única aquí en el Parlamento y, en particular, a la señora Françoise Grossetête, que ha estado sentada prácticamente a mi lado en esta Cámara durante un año y a todos los coponentes, sin cuya cooperación este proceso legislativo no podría haber tenido éxito.
Estoy convencida de que el texto aprobado creará un equilibrio apropiado entre los derechos de los pacientes relacionados con la asistencia sanitaria transfronteriza y la obligación de los Estados miembros de organizar y ofrecer servicios de asistencia sanitaria y atención médica. Durante las consultas entre las tres instituciones, se pudieron encontrar soluciones aceptables para todos en varias cuestiones políticas. Sobre todo, coincidimos en cuestiones relacionadas con la calidad y la seguridad de los servicios de atención sanitaria. Fijamos los criterios para la autorización previa y determinamos las condiciones generales aplicables al reembolso de los costes de la atención sanitaria transfronteriza.
Además, coincidimos en cuestiones relacionadas con el tratamiento de los pacientes diagnosticados con enfermedades raras, así como en la mayor cooperación entre Estados miembros en conexión con los sistemas electrónicos sanitarios. El Consejo cree que hemos logrado nuestra meta más importante: la consolidación de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia Europeo en relación con la libre circulación de bienes y servicios en el ámbito de la atención sanitaria. No obstante, existen más factores importantes que podrían contribuir a que los pacientes accedan con mayor facilidad a los servicios de atención sanitaria transfronteriza el futuro. Entre ellos destacan puntos de contacto nacionales que deben crear los Estados miembros, que se encargarán de ofrecer información a los pacientes.
Es más, el reconocimiento mutuo de las recetas entre Estados miembros, así como la asistencia y la cooperación mutuas constituyen también pasos notables. Por último pero no por ello menos importante, la Directiva esclarecerá la relación con el Reglamento (CE) nº 883/2004 sobre la coordinación de los sistemas de seguridad social, garantizando así una mayor seguridad jurídica para los pacientes. Durante la puesta en práctica esa Directiva, los Estados miembros se guiarán por principios que ya han sido reconocidos por el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión en varias ocasiones. Estos principios son el derecho a una atención de buena calidad, a la equidad y a la solidaridad. Asimismo, me gustaría añadir que esta vez también podremos decidir las medidas que son eficientes y, al mismo tiempo, mejorar la competitividad.
Señor Presidente, Señorías, la Presidencia húngara está comprometida con el Consejo para que apruebe esta ley lo antes posible. De acuerdo con el procedimiento jurídico, el Consejo aprobará el texto tras la puesta a punto jurídico-lingüística habitual y después la Directiva podrá publicarse en el Diario Oficial de la Unión Europea en el período de tiempo más breve posible. Muchas gracias y permítanme que felicite una vez más a todos los que han contribuido con su trabajo a la creación de esa Directiva.
John Dalli, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, permítame felicitar al Parlamento por el gran logro que supone llegar a un acuerdo sobre esta Directiva. Les estoy especialmente agradecido a la ponente, la señora Grossetête, y a los ponentes alternativos por el trabajo arduo y por su compromiso con los derechos de los pacientes. También me gustaría dar las gracias a las dos presidencias anteriores —España y Bélgica—por lo mucho que trabajaron para concluir este expediente.
Creo que la nueva Directiva proporcionará un conjunto de reglas coherente y uniforme para los pacientes de toda Europa. También creará una nueva fase de cooperación entre los 27 sistemas de asistencia sanitaria nacionales.
La trayectoria hacia la airosa conclusión de hoy no ha sido en absoluto sencilla. Recuerdo que el año pasado, cuando asumí mi cargo, me decían que las negociaciones sobre la Directiva se encontraban en un callejón sin salida. La Directiva es un buen ejemplo de la necesidad de liderazgo político: muestra que con coraje y determinación se pueden tomar decisiones importantes para los ciudadanos. Creo que los legisladores no deben dejar que el Tribunal de Justicia Europeo decida por ellos, ni dejar a los ciudadanos sin ningún medio de que se reconozcan sus derechos, aparte de acudir a los tribunales.
El Tribunal reconoció el derecho de la movilidad de los pacientes conforme al Tratado. Es el legislador el encargado de decidir cómo dictar este tipo de derechos.
Permítanme ahora que comparta con ustedes algunos puntos de vista sobre la Directiva. En primer lugar, la Directiva deja claro que todos los Estados miembros tienen el deber de invertir en su país, de proporcionar a los ciudadanos la asistencia sanitaria que necesitan sin demoras indebidas.
La Directiva contribuirá así a reducir las desigualdades en el acceso a la atención ayudando a minimizar las demoras en la UE. Los pacientes podrán solicitar atención primaria con el prestador que deseen de Europa. En cuanto a la atención hospitalaria, la Directiva establece que, cuando la demora—me refiero al tiempo de espera para recibir tratamiento— sea demasiado prolongada, el paciente podrá elegir un prestador en otro Estado miembro y ser reembolsado. Sin embargo, tendrá que estudiarse y definirse con detenimiento qué constituye exactamente un tiempo de espera aceptable.
El principal progreso logrado con esta Directiva, en comparación con la legislación existente, es que los pacientes podrán elegir su prestador de asistencia sanitaria y tendrán acceso a información sobre la calidad y seguridad de la asistencia que recibirán. Puedo asegurarles que la Comisión supervisará con detenimiento la forma en la que los Estados miembros pondrán en práctica la Directiva a ese respecto.
En segundo lugar, la Directiva ofrecerá a los pacientes acceso a información sobre sus derechos y sobre la atención sanitaria transfronteriza, información validada por puntos de contacto nacionales y que no se deja en manos de iniciativas privadas de Internet o de otros medios de comunicación.
En tercer lugar, en cuanto a la calidad de la atención, la Directiva ofrece transparencia y responsabilidad en relación con las normas nacionales. Esto dará pie gradualmente a determinado grado de convergencia en Europa sobre la calidad y la seguridad de la atención.
Por último, la Directiva sienta las bases de la colaboración europea en el ámbito de la sanidad. Mientras que las redes de cooperación establecidas por la Directiva son voluntarias, estoy convencido de que todos los Estados miembros verán que tienen mucho que ganar trabajando juntos. Es una cuestión de solidaridad en Europa. Por lo tanto, cuento con que los Estados miembros acometan iniciativas de cooperación en ámbitos esenciales como la atención en línea de pacientes y las evaluaciones de la tecnología sanitaria.
La Directiva también prevé centros de referencia europeos, que facilitarán la puesta en común de conocimientos especializados y su difusión por Europa. Creo que estos centros pueden contribuir a la mejora de la atención sanitaria para nuestros ciudadanos.
Señor Presidente, señor Ministro, Señorías, el compromiso final que está sobre la mesa hoy refleja el espíritu esencial y el propósito fundamental de esta Directiva: reforzar los derechos de los pacientes en la atención sanitaria transfronteriza, al mismo tiempo que se tiene en cuenta la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. Hoy es un buen día para la construcción de una «Europa de la salud».
Me gustaría concluir efectuando la siguiente declaración sobre un aspecto institucional del texto:
«La Comisión tiene ciertas dudas de que algunos de los actos futuros, cuya adopción le compete en virtud de los poderes que en ella ha delegado el acto legislativo, sean actos de ejecución. En el ejercicio de sus competencias de ejecución, la Comisión no adoptará, basándose en los poderes que le han sido conferidos, actos que considere delegados a tenor de lo dispuesto en el artículo 290 del TFUE».
Peter Liese , en nombre del Grupo PPE. – (DE) Señor Presidente, señora Győri, señor Dalli, Señorías, este es un día realmente importante para los pacientes de toda Europa. Era del todo inaceptable que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea hubiera concedido a los pacientes el derecho a viajar a otro Estado miembro, pero que muchos Estados miembros no hubieran puesto en práctica esta decisión.
La única opción disponible para cada paciente ha sido emprender acciones legales e incluso llegar a presentar los casos individuales ante el tribunal de justicia de la denuncia. Creo que este es un enfoque cínico, porque estas personas no tienen fuerza. Están enfermas, de lo contrario no necesitarían tratamiento, y en el peor de los casos, podrían ver morir antes de que el tribunal hubiese tomado una decisión sobre su caso. Así que ya es hora de que aclaremos la situación legal.
La señora Grossetête y el resto de las personas que han participado también han conseguido mucho para los pacientes de los países en los que la solución se ha aplicado en mayor o menor medida, incluido el establecimiento de puntos de contacto nacionales y de redes de referencia europeas. El resultado ha sido una mejora de la situación en los países en los que la resolución del tribunal se ha llevado a la práctica, en principio, en forma de un paso hacia una Europa para los pacientes y una Europa de la salud, como acaba de decir el señor Dalli.
No tengo mucho tiempo, así que me gustaría emplear mis últimos quince segundos para dar las gracias a la ponente, a los ponentes alternativos y al Comisario Dalli, quién se ha entregado a la causa y, sobre todo, al señor Bowis, que está sentado en la tribuna y que es el padre de esta Directiva. Gracias y felicidades a todos los que han participado.
Dagmar Roth-Behrendt, en nombre del Grupo S&D. – (DE) Señor Presidente, Señorías, esta legislación es en realidad superflua. Espero que continúe siendo superflua porque los pacientes no tendrán que hacer uso de ella. En un mundo ideal, los pacientes recibirían la mejor atención sanitaria con la mayor rapidez en su país de nacimiento o en el país en el que viven.
El hecho de que hablemos de esto hoy y de que vayamos a aprobar la legislación mañana es, como bien ha dicho el señor Liese, indicativo de un planteamiento cínico entre los Estados miembros. Significa que los Estados miembros no han reconocido lo que le deben a sus ciudadanos, en otras palabras, una atención sanitaria rápida, eficaz y de gran calidad. También muestra que prefieren invertir en otras cosas en lugar de en estos ámbitos que prestan servicios a sus ciudadanos y eso es una vergüenza. Además, las negociaciones que se han llevado a cabo en el Consejo sobre este tema no son algo de lo que sentirse orgulloso. No obstante, si esta legislación se llega a aplicar en algún momento, porque los pacientes la necesitan, eso no es nada bueno. Estaré encantada de lo que hemos conseguido. Agradezco a la ponente, a la señora Grossetête, y a mis colegas diputados su cooperación.
Hemos logrado mucho. Al fin hemos conseguido centrar la atención en las enfermedades raras. Las personas que padecen estas enfermedades siempre han sido marginadas y han tenido dificultades para recibir cualquier tratamiento. Por fin hemos logrado establecer puntos de información en los Estados miembros que informarán a los ciudadanos de sus derechos. Antes no existía nada parecido. Si se establecen redes de referencia en el futuro, por fin será posible que los Estados miembros compartan mejores prácticas, información sobre normas de oro y platino y progreso científico. Esto no se ha coordinado hasta ahora. Hay algunas fuentes aisladas de excelencia, pero no coordinación.
Todas estas cosas representan grandes logros, junto con la atención ambulatoria y otros ámbitos en los que no entraré ahora. Por supuesto, también hay aspectos que me entristecen. Hubiera preferido que no hubiera existido este revuelo y esta trifulca sobre la autorización previa, que solo revelan que los Estados miembros no han reconocido los aspectos que son importantes de verdad. Pero, por suerte, hay algunos Estados miembros con los que podemos trabajar bien y lo hemos demostrado hoy. Nuestro objetivo debe ser asegurar que el sistema de atención sanitaria de cada país es tan bueno que nadie quiera viajar a otro país en el que no habla el idioma. Si lo que estamos haciendo hoy y lo que haremos mañana constituye una pequeña medida para lograrlo —porque será más evidente qué países disponen de buenos servicios y cuáles tienen malos servicios, que países están haciendo algo por sus ciudadanos y cuáles no—, entonces habremos logrado mucho.
Espero que una de las repercusiones sea la transparencia. Tenemos que saber qué Estados miembros cuentan con un nivel elevado y cuáles con un nivel bajo. Provengo de un país en el que me puedo sentir relativamente tranquila. Sin embargo, soy consciente de los problemas de las personas de otros muchos Estados miembros y me avergüenzo de ellos, porque no son dignos de la Unión Europea.
Me gustaría dar las gracias a la ponente por su labor y, en particular, a la Comisión, al señor Dalli y a su equipo, que han ofrecido al Parlamento Europeo y al padre de esta legislación en la anterior legislativa, el señor Bowis, todo el apoyo que podía desear. También me gustaría expresar mi agradecimiento, en especial, a la Presidencia belga, que no está presente hoy, pero que hizo todo lo posible por asegurar que este proceso tuviera éxito. Aunque la Presidencia belga hizo todo lo que estuvo su mano, no siempre pudo obtener muchos resultados, debido a las actitudes a veces tercas y antediluvianas de otros Estados miembros. Sin embargo, algo se ha logrado y creo que podremos votar a favor de legislación mañana con la conciencia tranquila.
(Aplausos)
Antonyia Parvanova, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, si echamos la vista atrás cuatro años, hasta el lanzamiento de la campaña de ALDE «Europa para los pacientes», tengo buenas razones para acoger gustosa el acuerdo al que se ha llegado con el Consejo en diciembre. Primero me gustaría felicitar a nuestra ponente, la señora Grossetête, así como a los ponentes alternativos por su cooperación y su gran labor y también al padre de esta iniciativa, nuestro colega, el señor John Bowis.
El Parlamento ha permanecido unido y se ha mantenido firme durante las negociaciones con el Consejo. Representamos a los pacientes y, por primera vez, contaremos con un marco legislativo claro en la UE para pacientes que soliciten tratamiento en otro Estado miembro. Tenemos que considerar el acuerdo logrado como un pequeño paso, aunque es un gran logro para los pacientes de Europa, que reforzará sus derechos al tiempo que se centra en sus necesidades, en la información disponible para ellos y en la calidad y la seguridad de la atención.
Sin embargo, estoy segura de que el Parlamento habría respaldado un resultado más ambicioso. Aunque reconozco la necesidad de que los Estados miembros puedan establecer la autorización previa para mantener la sostenibilidad de sus sistemas sanitarios, lamento que estos —incluida la Presidencia belga—hayan puesto, en ocasiones, las consideraciones institucionales por encima de los intereses y las necesidades de los pacientes. Pero representamos a los ciudadanos y somos los encargados de representarlos aquí, en esta Cámara.
Permítanme que mencione un ejemplo: la calidad y la seguridad. Mientras los Estados miembros se inclinaban por fijar los riesgos para la calidad y la seguridad como criterios para rechazar la autorización previa, se han mostrado reacios a aceptar —y se han opuesto a ellos— cualquier sistema para compartir información o a reforzar los requisitos en este ámbito a escala de la UE.
El Grupo ALDE acoge con agrado la futura Directiva, pero seremos estrictos con su ejecución y nos aseguraremos de que exista un buen proceso de elaboración de informes y de supervisión a fin de garantizar que la Directiva se ponga en práctica y que la autorización previa y las disposiciones del reembolso no se conviertan en un obstáculo injustificado para los pacientes.
Por último, permítanme que resalte uno de mis pesares: la falta de ambición de las disposiciones acordadas para la cooperación en el ámbito de la sanidad en línea, una vez más debido a la firme oposición de los Estados miembros más avanzados en este campo. La propuesta inicial la Comisión se ha moderado de forma notable. Por ello, me gustaría hacerle la siguiente pregunta al señor Dalli: ¿Consideraría la Comisión el desarrollo de una propuesta independiente sobre sanidad en línea que fomentara la cooperación y permitiera la interoperabilidad de los datos y la seguridad para los pacientes, haciéndola así una realidad en Europa?
Jean Lambert, en nombre del Grupo Verts/ALE. –Señor Presidente, muchos de los presentes en esta Cámara recordarán que en la primera lectura este era un asunto muy candente y me parece que solo estamos escuchando algunas de las diferencias entre nosotros. Se expresaron inquietudes sobre si las fuerzas del mercado predominarían sobre los servicios de interés general, y los que se preocupaban por los derechos de los pacientes a elegir y viajar se vieron enfrentados a los que preguntaban qué pacientes harían uso de esa opción.
Creo que lo que tenemos, a fin de cuentas, es un compromiso razonable. Como ya se ha señalado, en los casos en los que sea médicamente necesario y se precise tratamiento urgente, ya contamos con un sistema establecido coordinado por la seguridad social. Esta Directiva tiene más que ver con el sistema de mercado, con la posibilidad de escoger y con la capacidad de los ciudadanos de elegir dónde ir y de disponer del dinero para realizarlo. De modo que queda claro ahora que los Estados miembros pueden poner en práctica sistemas que les permitan asegurar que satisfacen las necesidades.
Asimismo, esta Directiva debería recibir una buena acogida porque aborda cuestiones sobre la dimensión legal y a la seguridad jurídica, sobre dónde recae la responsabilidad de realizar tratamiento de seguimiento, sobre la cuestión de la reparación si hay problemas y sobre asuntos relacionados con que los profesionales médicos cualificados lleven a cabo los procedimientos.
En cuanto a la cuestión de las enfermedades raras, también hemos llegado a un compromiso que es mejor que lo que perseguíamos la primera vez.
Como se ha dicho, para muchos pacientes esto dará un buen resultados, pero también hemos de atender a nuestros pacientes en nuestros propios Estados miembros.
Milan Cabrnoch, en nombre del Grupo ECR. – (CS) Señor Presidente, me gustaría comenzar por dar las gracias a los dos ponentes, la señora Grossetête y el señor Bowis. Hoy se cumplen dos años, seis meses y dieciséis días desde que la Comisión Europea presentara la ansiada Directiva relativa a la aplicación de los derechos de los pacientes en la atención sanitaria transfronteriza, pero la historia esta Directiva se remonta a un periodo bastante anterior, cuando este asunto formaba parte en un principio de la Directiva sobre servicios. Ahora parece evidente que dejar los servicios sanitarios fuera de la Directiva sobre servicios fue un gran error. No debemos olvidar que la Directiva acordada aborda solo los derechos de los pacientes y que la cuestión de la libre circulación de los servicios sanitarios en la UE sigue sin resolver. Puede que los sistemas sanitarios de los Estados miembros estén basados en los mismos principios generales, pero la organización y la prestación de atención sanitaria varía en gran medida entre cada Estado miembro.
El texto que sometemos a votación mañana, y que respaldo, supone un compromiso notable entre los derechos de los ciudadanos y los pacientes y las preocupaciones de los gobiernos de los Estados miembros. A pesar de las muchas concesiones y adversidades, la propuesta presentada representa un avance pequeño pero importante. La Directiva propuesta esclarece, aunque de manera imperfecta, los derechos de los pacientes y les ofrece a estos acceso a la información. De este modo, confirma, de acuerdo con el principio de subsidiaridad, la responsabilidad exclusiva de los gobiernos de los Estados miembros de organizar y financiar la atención sanitaria y de ofrecer la calidad, seguridad y accesibilidad de la atención en sus territorios, dándoles la posibilidad de especificar las normas conforme a las cuales un ciudadano debe, si es apropiado, solicitar el consentimiento antes de recibir atención en el extranjero.
Espero, Señorías, que este Parlamento siga trabajando en esta Directiva en los próximos años y que mejoremos los derechos de sus pacientes en la UE.
Kartika Tamara Liotard, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (NL) Señor Presidente, mañana será el gran día en el que la atención sanitaria se convertirá en un producto del mercado interior. La nueva Directiva tratará la atención sanitaria como un artículo con el que se puede comerciar. Los más pudientes serán los primeros en acceder a los lugares con la atención más amplia y barata. Esta propuesta, no obstante, mantendrá el sistema de acción sanitaria de dos niveles existente. Me pregunto cuántos de mis colegas diputados se sienten de verdad identificados con lo que estoy diciendo. La atención sanitaria es una necesidad básica a la que todo el mundo debería tener el mismo acceso. Es probable que los que vayan a votar a favor mañana piensen que están defendiendo a los pacientes, pero no me cabe duda de que no es así. Estoy a favor de todo lo que suponga un avance de los derechos de los pacientes, pero, si aprobamos esta Directiva, podemos esperar muchos problemas en el ámbito de los derechos los pacientes. Les daré algunos ejemplos.
Las compañías de seguros estarán encantadas de enviar a los pacientes a otros países si existe un tratamiento más barato allí. Esto reducirá la oferta de asistencia sanitaria en los países de origen de los pacientes. Los tratamientos que ya no sean rentables dejarán de ofrecerse en las regiones más caras. Lejos de concederles más derechos, eso dejará a los pacientes sin la posibilidad de escoger, de modo que tendrán que viajar a otro país. Además, los pacientes de las regiones en las que la atención es más barata no podrán viajar otras regiones, porque no recibirán una compensación automática por los costes adicionales que entraña el tratamiento. Por lo tanto, el turismo sanitario, que es el objetivo que pretende esta Directiva, se limitará solo a los ricos.
Ahora voy con las regiones en las que atención sanitaria es barata y los tiempos espera son breves. A la larga, llegarán tantos turistas sanitarios que los propios pacientes locales se verán excluidos. Pudimos ver un ejemplo de ello en la edición del lunes del periódico belga De Standaard y puedo asegurarles que le seguirán muchos otros ejemplos de este tipo. Creo que todos los pacientes tienen derecho a una atención de calidad en su propio idioma, próxima a donde viven y cerca de sus familias. En lugar de esto, Europa está alentando los pacientes a buscar atención médica en el extranjero y dejando después que el mercado siga su curso. Los que coinciden con esta idea votarán mañana a favor, los que están de acuerdo conmigo no deberían dudar en votar en contra.
Oreste Rossi, en nombre del Grupo EFD. – (IT) Señor Presidente, Señorías, al principio la Directiva contenía algunos puntos complicados. Durante las discusiones en la comisión y en el diálogo a tres bandas llegamos a un acuerdo sobre un texto equilibrado en su conjunto y que tiene en cuenta las necesidades de calidad y seguridad de la atención sanitaria, los principios generales de reembolso, la autorización previa, la cooperación transfronteriza en el tratamiento de enfermedades raras y los servicios sanitarios electrónicos.
El objetivo que se persigue es el reconocimiento del derecho de todos los pacientes a la atención sanitaria transfronteriza, evitando así el turismo médico. Los costes en los que incurre un servicio sanitario al tratar a un ciudadano de otro Estado miembro deberían correr a cargo del Estado de origen del paciente.
También queríamos obligar a los Estados miembros a garantizar niveles básicos de atención sanitaria, pero eso no fue posible. En vista de las mejoras del texto logradas a través de la mediación, votaremos a favor. Lo mismo haremos con el otro texto que se está debatiendo sobre la iniciativa europea acerca de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, que es una medida preliminar para presentar una propuesta legislativa destinada a lograr la integración entre las diversas políticas existentes.
El objetivo común de ambas medidas es subrayar la necesidad de una mejor coordinación entre los Estados miembros en interés de los ciudadanos exclusivamente.
Csanád Szegedi (NI). – (HU) Señor Presidente, señora Győri, Señorías, respaldo el informe sobre la aplicación de los derechos de los pacientes en la atención sanitaria transfronteriza. Numerosos ejemplos han demostrado que un gran número de pacientes buscan servicios de atención sanitaria apropiados en otros Estados miembros. Todos conocemos bien el caso Kohl de Luxemburgo, que es la prueba evidente de este fenómeno. Por desgracia, las diferencias externas e internas en la UE —me refiero a las diferencias entre las regiones de Europa Occidental y Oriental—, no se reducen a las diferencias económicas y a las diferencias en los servicios sociales. También existe una gran brecha en la atención sanitaria y la labor del Parlamento Europeo consiste en reducir estas diferencias, es decir, las diferencias entre Europa Occidental y Oriental, ya que una atención sanitaria uniforme y con una gran calidad puede ofrecer los medios para que disminuya el número de ciudadanos de un Estado miembro que utilizan los servicios de atención sanitaria de otro. Además, resulta esencial normalizar el papel de las empresas de seguros sanitarios, ya que así podríamos garantizar que no existieran prejuicios para el principio universal europeo de la libre circulación.
Es más, creo que es importante coordinar las recomendaciones del colegio profesional para asegurar que todos los Estados miembros apliquen los mismos tratamientos a las mismas categorías de enfermedades. La salud no debe ser un privilegio y las mismas enfermedades no pueden tratarse de manera diferente en Hungría y en Suecia solo porque la primera se encuentre en Europa Oriental y sus ciudadanos vivan en condiciones financieras menos favorables, mientras que la segunda pertenece a Europa Occidental y sus ciudadanos se encuentren en mejores circunstancias.
Christofer Fjellner (PPE). – (SV) Señor Presidente, creo que la votación de mañana será una de las más importantes en las que habré participado en mis seis años en el Parlamento Europeo. No porque afecte a mucha gente —la mayoría, por supuesto, quieren y tienen el derecho a recibir atención buena y oportuna en el lugar en el que viven—; sino porque para aquellos a los que sí afecta puede ser de extrema importancia. Puede incluso ser una cuestión de vida muerte. Esto también tiene que ver con la idea fundamental de una cooperación europea: la libre circulación. Resulta incluso vergonzoso que hasta ahora no hayamos extendido la libertad de circulación a los que más lo necesitan, los que están enfermos: los pacientes.
Esto es un compromiso y sé que tanto yo como mis colegas del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-cristianos) habríamos ido más allá muchos aspectos, pero tenemos acordarnos de como estaban las cosas hace mucho, se hablaba mucho del turismo sanitario, la amenaza de colapso de los sistemas nacionales de atención sanitaria, el requisito de la notificación previa o, por decirlo simple y llanamente, como pacientes, nos veíamos obligados a pedir permiso antes de ejercer los derechos que el Tribunal de Justicia Europeo nos ha concedido. Así estaban las cosas antes y, en vista de ello, el hecho de que contemos con una decisión constituye un enorme triunfo.
No considero esta como una decisión que estemos tomando como resultado de lo que han hecho la izquierda sueca o europea, más bien a pesar de ello. Recuerdo la redacción anterior y que, por ejemplo, los socialdemócratas suecos se abstuvieron de votar en su primera lectura. Ayer, alguien pidió la introducción de la notificación previa en Suecia. Espero que Suecia no lo haga. Nos hemos arreglado sin notificación previa durante muchos años y espero continuemos haciéndolo también en el futuro.
No obstante, mañana se tomará aquí, en el Parlamento Europeo, nuestra decisión, y entonces les tocará el turno a los Estados miembros y la Comisión. Pónganla en práctica para que se refuercen los derechos de los pacientes en lugar de reducirse. Esa es mi petición para los Estados miembros. A la Comisión le diría: no pierda de vista a los Estados miembros, porque sabemos que querrán evitar ponerla en práctica.
Gilles Pargneaux (S&D). – (FR) Señor Presidente, señora Győri, señor Comisario, en primer lugar, déjeme que exprese mi satisfacción por el progreso realizado por la Directiva que vamos aprobar mañana. Durante años el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha sido el único que ha resuelto disputas acerca de la atención sanitaria transfronteriza y los derechos de los pacientes.
Hoy la movilidad de los pacientes ya no es un fenómeno inusitado en Europa, sino que se ha convertido en parte de la vida cotidiana. El tratamiento transfronterizo representa ahora el 1 % del gasto sanitario total de Europa.
Sin embargo, no deberíamos confundir la movilidad de los pacientes con el turismo médico que se ha desarrollado durante los últimos años. Este último se está organizando y, por desgracia, está demostrando ser cada vez más rentable. La salud se está convirtiendo poco a poco en un mercado competitivo.
Un alemán viaja Hungría para recibir tratamiento médico, un ciudadano británico —si cuenta con los medios—viaja a Francia para que le operen antes. Hay muchos ejemplos. Sin embargo, debemos asegurar que la salud no se trata como un producto, para que todos seamos iguales. Esa es la razón por la que durante los últimos tres años hemos defendido el principio de la autorización previa por parte del Estado miembro de afiliación tanto para el tratamiento hospitalario como para el no hospitalario.
Me gustaría rendir homenaje al trabajo de las ponentes —la señora Grossetête y nuestra ponente socialista, la señora Roth-Behrendt, a la que me gustaría felicitar especialmente—, que ha permitido un progreso significativo como, por ejemplo, el reembolso de la atención, el establecimiento de puntos de contacto nacionales y de redes de referencia europeas, el tratamiento de enfermedades raras y la cooperación intensificada entre los Estados miembros.
Señor Presidente, señor Comisario, nuestro trabajo no ha terminado. Tenemos que ir más allá, más allá del progreso efectuado, a fin de eliminar las desigualdades que aún existen en Europa y sé que juntos podemos asegurar que los ciudadanos y pacientes europeos reciban el mismo trato.
Corinne Lepage (ALDE). – (FR) Señor Presidente, señora Győri, señor Comisario, el mérito primordial de este acuerdo es que ofrece cierto grado de aclaración jurídica, como han dicho mis colegas diputados. Hasta ahora era el Tribunal de Justicia se encargaba de estos asuntos, y esa es la razón de la inseguridad jurídica que estamos eliminando y creo que deberíamos estarle muy agradecidos a la ponente, la señora Grossetête, a los ponentes alternativos y también al señor Dalli por su trabajo. Esta legislación mejora la información para al paciente, la calidad de la atención, los costes y los procedimientos de reembolso.
Me siento también satisfecha con el sistema autorización previa por un tratamiento más caro, incluido el tratamiento hospitalario, el tratamiento especializado o el tratamiento que supone un especial riesgo para los pacientes. Como es natural, el propósito no es evitar que los pacientes reciban tratamiento en el extranjero, sino evitar el turismo médico y prevenir los riesgos para los sistemas de seguridad social.
No obstante, tengo sentimientos encontrados en cuanto a las condiciones para poner en práctica este procedimiento, que podría entrañar el riesgo de que los pacientes de los Estados miembros reciban un tratamiento desigual.
En primer lugar, ¿qué significa «un periodo de tiempo razonable»? Tenemos que prestar atención para asegurar que el término «razonable» no pone en riesgo las necesidades de los pacientes.
También debemos ocuparnos de que los Estados miembros establezcan procedimientos financieros para asegurar que los pacientes, en especial los menos pudientes, no tengan que pagar demasiado por adelantado. Sería inaceptable que las dificultades administrativas redujeran los derechos de los pacientes.
Por último, las diversas decisiones de los Estados miembros en cuanto al reembolso de los costes en los que se incurren por la atención sanitaria podría también dar lugar a desigualdades entre los pacientes si existe un reembolso mínimo, por un lado, y algo más, por el otro.
Señor Presidente, señor Comisario, estos son los asuntos que deseaba aclarar.
Claude Turmes (Verts/ALE). – (DE) Señor Presidente, Señorías, señor Bowis, esta Directiva crea derechos claros y transparentes. Si quiero viajar al extranjero, la situación será clara y las decisiones ya no serán arbitrarias, como ha sucedido en muchos países. Además, se encontrará disponible una mejor información, si decido ir a otro país. No obstante, los gobiernos nacionales tendrán que poner en práctica la Directiva. Lo que esta Directiva ha evitado que suceda es lo que algunos miembros de la Comisión y quizás este Parlamento han soñado: la apertura de las fronteras a fin de mejorar los sistemas de atención sanitaria nacionales. Estoy orgulloso de que con los dos ponentes, incluida la señora Grossetête, hayamos logrado mantener un equilibrio. Hemos mostrado nuestra oposición al turismo sanitario y nuestro apoyo a la garantía de que los sistemas nacionales no se vean perjudicados. La Directiva no resolverá el problema de las diferencias en la calidad de la atención médica. Esto solo puede conseguirse con niveles suficientes inversión en cada Estado miembro.
Señor Dalli, Comisión, me encantaría, ahora que disponemos esta Directiva, que se centraran más en la regulación de la seguridad social, que es el sistema en el que se basa todo y que aclara quién está cubierto y en el que todo está organizado. Deberían ejercer una mayor presión sobre los Estados miembros para garantizar que este reglamento se ponga en práctica de la forma más eficaz, en lugar de traer a colocación nuevas ideas sobre la desregulación y la competitividad.
Kay Swinburne (ECR). – Señor Presidente, esta Directiva ha tomado medidas concretas para consolidar los derechos de los pacientes en el acceso a los servicios de atención sanitaria de la UE. Me he interesado por esta Directiva, ya que su puesta en práctica afectará de un modo especial a mi circunscripción de Gales donde, a pesar de que el Gobierno del Reino Unido esté negociando con la UE en cuestiones sanitarias, la gestión posterior y la prestación de atención sanitaria es una competencia transferida de la que se encarga el Gobierno de la Asamblea de Gales.
Mis inquietudes iniciales sobre la posible repercusión en el sistema de atención sanitaria galés, en cuanto al reembolso y la autorización previa, se han resuelto a medida que se ha aportado un grado de flexibilidad a estas propuestas. La habilidad de los Estados miembros y de los pares regionales de contar con la capacidad para decidir sobre los tratamientos admisibles con autorización previa y el establecimiento de un tope para los reembolsos ayudará a mitigar las inquietudes acerca de los sistemas atención sanitaria puestos a prueba y sobrecargados.
Como resultado del trabajo de mis colegas en este Parlamento, pasados y presentes, en especial del señor Bowis, podemos sentirnos satisfechos de haber dado un paso adelante para asegurar la aclaración de la información para los pacientes, una selección de atención sanitaria mejorada y una mayor cooperación entre los diferentes sistemas de atención sanitaria de la UE. Esto debería dar lugar a un aumento de los niveles en toda la UE a través de la posibilidad de escoger del paciente.
João Ferreira (GUE/NGL). – (PT) Señor Presidente, la intención de esta Directiva ha estado clara del primer momento: incluir los servicios sanitarios en el objetivo de liberalización de los servicios y, de esta forma, satisfacer los intereses de los grupos económicos y financieros, expandiendo sus áreas de negocio al ámbito de la salud en todos los países de la Unión Europea y tratando la atención sanitaria como cualquier otro producto y a sus usuarios como si fueran clientes.
Esta propuesta acentuará las desigualdades entre los europeos y perjudicará a aquellos que no dispongan de los medios para recurrir a los servicios de sanidad privada o a la atención sanitaria de otro Estado miembro de la Unión Europea. Incluso con las enmiendas incluidas en ella, su aprobación y los altos costes acarrearían graves consecuencias para algunos países, como Portugal y su Servicio Nacional de Salud.
En la práctica, a la misma Unión Europea que está imponiendo estrictas restricciones a los presupuestos nacionales cuando se trata de financiar servicios públicos, como la sanidad, no le importa sobrecargar sus presupuestos cuando se trata de canalizar el dinero público a cualquier grupo económico y financiero privado que se dedique al negocio de la sanidad o a fomentar el turismo médico.
De hecho, en su ansia por promover el negocio, esta propuesta no ha velado bien por la seguridad de los pacientes o la calidad de la atención sanitaria, en especial en lo que se refiere a la atención no hospitalaria. Al contrario de lo que han dicho algunos, el sistema autorización previa no establece debidamente las reglas para estos casos. Por ello, es necesario atajar asimismo estas intenciones, de una manera similar a lo que sucedió en 2007 con la exclusión de los servicios de atención sanitaria de la tristemente célebre Directiva Bolkestein.
Jaroslav Paška (EFD). – (SK) Señor Presidente, me gustaría comenzar por expresar cierta decepción por la posición del Consejo en cuanto a la Directiva relativa a la aplicación de los derechos de los pacientes en la atención sanitaria transfronteriza, puesto que el Consejo no aprobó en la primera lectura muchas de las acertadas propuestas de enmienda del Parlamento Europeo.
El Parlamento Europeo, en particular, sentó en la primera lectura una buena base para la correcta aplicación de las normas de prestación de atención sanitaria transfronteriza en los Estados miembros, de manera que los pacientes pudieran, si está justificado y de acuerdo con las normas estipuladas y sin sobrecargar los tribunales, recibir en otro Estado miembro la atención ambulatoria u hospitalaria que necesitan.
Por consiguiente, es bueno que, al elaborar el informe en la comisión para la segunda lectura, fuera posible continuar con la filosofía original que expresa la posición del Parlamento desde la primera lectura y, a partir de la sombría situación de la prestación de atención sanitaria transfronteriza, progresar hasta encontrar una solución digna al problema.
El texto transaccional, respaldado por la jurisprudencia del Tribunal de Justicia y presentado para el debate de hoy, ofrece a nuestros ciudadanos nuevas posibilidades y una nueva calidad de atención sanitaria y, por lo tanto, creo que debemos luchar por que esta que Directiva se aplique en la vida cotidiana lo antes posible.
Licia Ronzulli (PPE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, después de un procedimiento judicial que ha durado años, mañana votaremos al fin el informe que ofrecerá una buena base jurídica a los ciudadanos europeos que se ven obligados a salir de su país cada año para recibir la atención médica apropiada.
Esto permitirá a todos los pacientes, no solo a los más informados o los más ricos, beneficiarse de los derechos que se han reconocido durante años en resoluciones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Al abrir puntos de contacto nacionales, el acceso transfronterizo a la atención sanitaria ya no será un salto de fe en el que, hasta la fecha y por desgracia muy a menudo, los pacientes ya debilitados por la enfermedad tenían que encargarse de problemas burocráticos, lingüísticos y financieros.
En cuanto a la atención hospitalaria, el Estado de afiliación puede pedir a los pacientes que decidan recibir tratamiento en el extranjero una autorización previa y eso es, desde luego, necesario para proteger la estabilidad de su sistema sanitario. Quizá se podría haber hecho más en determinados aspectos para proteger a los pacientes, por ejemplo, con respecto al sistema de notificación previa, que permitirá a los Estados miembros a avanzar gastos médicos, pero solo si lo desean.
Por último, querría resaltar mi entusiasmo por formar parte de un debate que se ha llevado a cabo de forma generalizada con un solo denominador común: la prioridad de poner fin al calvario de miles de pacientes europeos, y este momento parece haber llegado por fin.
Karin Kadenbach (S&D). – (DE) Señor Presidente, señora Győri, señor Dalli, a mi entender la labor de la política es ayudar a salvaguardar y a mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos. En estos momentos, esta no es una tarea sencilla en el ámbito de la atención sanitaria. Los Estados nacionales son los principales responsables de garantizar la prestación de atención sanitaria y el acceso al mejor tratamiento médico, independientemente de los ingresos de los pacientes y de las regiones las que vivan.
No obstante, incluso en los mejores sistemas de atención sanitaria nacionales posibles, aún habrá casos en los que los pacientes necesitarán o querrán ayuda, respaldo y tratamiento médico de otro país. Esta Directiva sienta las bases jurídicas y garantiza que los pacientes puedan acceder a estos servicios sin más papeleos, sin inseguridad jurídica y sin tener que realizar grandes pagos por adelantado.
Tras el largo proceso de las negociaciones, veo esta Directiva como un verdadero triunfo, a pesar de que su puesta en práctica requiera un intenso esfuerzo por parte de los sistemas atención sanitaria en cada Estado y por parte de las compañías aseguradoras. De verdad espero que continúen presionando en este sentido, porque incluso las mejores directivas solo pueden resultar efectivas si se ejecutan como es debido. También le estoy pidiendo que persevere en su intento por ampliar las medidas preventivas y la provisión de atención sanitaria. Creo que queremos que los ciudadanos de Europa sigan sanos el máximo tiempo posible y que cuenten con el mejor acceso posible a una atención médica de gran calidad con el menor coste.
Frédérique Ries (ALDE). – (FR) Señor Presidente, señora Győri, señor Comisario, también me gustaría dar las gracias y felicitar a la ponente, la señora Grossetête, que ha realizado trabajo brillante tomando la batuta que le cedió nuestro o antiguo colega, el señor Bowis. Con todas las felicitaciones que está recibiendo, parece que estamos celebrando hoy una fiesta para el señor Bowis.
Creo que es importante resaltar el notable papel que ha desempeñado la Presidencia belga, que hizo todo lo necesario para llegar a este difícil compromiso con el Parlamento, y en especial con determinados Estados miembros, cuya posición es —¿cómo puedo describirla?— obstinada en algunos casos.
Esta Directiva sobre la atención sanitaria transfronteriza es esencial, a pesar de que solo afecte al 1 % de los presupuestos sanitarios nacionales, porque, aparte de en las cifras, en lo que nos deberíamos estar centrando es en la importancia del símbolo, que es el derecho legítimo de cada ciudadano europeo de tratarse fuera de su país y de ser reembolsado por el tratamiento recibido con toda la información correcta.
También era importante establecer con claridad las precauciones a fin de prevenir cualquier forma de turismo médico, así como introducir la flexibilidad suficiente en el texto con el objeto de fomentar el diagnóstico y tratamiento a ambos lados de una frontera. Me refiero a determinadas enfermedades en concreto, como las enfermedades raras.
Concluiré, señor Presidente, diciendo que este es un primer paso esencial, pero que tendremos que ir más allá y luchar más para avanzar colaboró para la salud que tanto nos gustaría.
Tadeusz Cymański (ECR). – (PL) Señor Presidente, no hay leyes ideales. Todas tienen desventajas y ventajas, pero esta Directiva motiva, sin duda, más esperanzas que temores. Europa, a pesar de los rápidos cambios, sigue siendo un continente de grandes diferencias e incluso contrastes. Esto afecta tanto al nivel como a la magnitud de la atención sanitaria, y es evidente que los que están expresando más temores son los países más pobres, que se encuentran en una fase de transformación y están tratando de ponerse al nivel de los más ricos. El nivel de financiación y provisión para las necesidades médicas en países que están en plena transformación es, sin embargo, muy inferior.
La Directiva, por tanto, es una increíble oportunidad y una fuente de esperanza para todos los pacientes de los países a los que me refiero. Los gobiernos están haciendo frente a un gran desafío, pero, paradójicamente, de hecho, esta Directiva obligará a realizar muchas reformas y atraerá la atención al grado de la falta de financiación de la atención sanitaria, porque la financiación deficiente no solo es el resultado de las limitadas compañías financieras de estos países, también es consecuencia de los errores de la política actual y de subestimar la inmensa importancia que la sanidad tiene para los ciudadanos europeos.
Les agradezco su atención y les pido que respalden esta Directiva, pese a la forma final de lo que está llamando la cláusula de salvaguardia. La cláusula de salvaguardia es una expresión de compromiso y «compromiso» es una palabra que apreciamos.
Sabine Wils (GUE/NGL). – (DE) Señor Presidente, la propuesta de Directiva sobre movilidad de los pacientes podría causar rápidamente que se redujera el nivel del mínimo denominador común de atención sanitaria en la UE, por medio de un enfoque basado en servicio. Mi Grupo se opone con firmeza a que la capacidad de pagar se convierta un criterio para prestar atención sanitaria y a que los pacientes se conviertan en consumidores.
La Directiva propuesta permitirá a las compañías de seguros sanitarios enviar pacientes al extranjero para que reciban un tratamiento más barato. Esto aumentará los niveles de competencia y traerá presión a los precios del sector sanitario. Si un tratamiento específico se encuentra disponible con un menor coste a unos cientos de kilómetros y las compañías de seguros mandan allí a los pacientes, este tratamiento concreto dejará de encontrarse disponible a escala local. Por ello, el sector sanitario se estará limitando a seguir la lógica neoliberal del mercado, en lugar de dar prioridad al bienestar los pacientes.
Me gustaría preguntarles, Señorías, si quieren ver turismo médico en este sector tan delicado. Estoy a favor de que los pacientes reciban atención sanitaria cerca del lugar en el que viven. Esta es una responsabilidad pública como parte de la prestación de servicios de interés general, que debe encontrarse disponible para todos a escala local.
Anna Rosbach (EFD). – (DA) Señor Presidente, ninguna persona que esté enferma quiere ir a otro país si el tratamiento es igual de bueno que su país de origen. Dicho esto, esta propuesta es la mejor que hemos podido lograr. Estamos garantizando que se modifique el modelo financiero y que no se menoscaben los sistemas sanitarios nacionales, mientras, al mismo tiempo, nos aseguramos de que los pacientes cuenten con mejores oportunidades de recibir tratamiento en otros países de la UE.
Los pacientes pueden buscar tratamiento con más facilidad en otro país si, por ejemplo, los conocimientos especializados y el tratamiento ofrecido no se encuentran en su país de origen. Es importante en lo que respecta a enfermedades muy raras que requieren un conocimiento muy especializado. Si podemos concentrar el tratamiento de estas enfermedades raras en unos pocos lugares de la UE, las posibilidades de recuperación de los pacientes serán mucho mayores, ya que los médicos que usan con frecuencia sus destrezas como especialistas consiguen buenos resultados. No obstante, esto no debería implicar el deterioro de los sistemas sanitarios de los Estados miembros —algo que el texto también afirma. Gracias, señor Presidente, y también me gustaría dar las gracias al Comisario Dalli y a la ponente. Muchas gracias por su excelente informe.
Elżbieta Katarzyna Łukacijewska (PPE). – (PL) Señor Presidente, en primer lugar, me gustaría dar las gracias a la ponente, la señora Grossetête, que ha llevado a cabo una labor muy complicada. No ha sido una labor sencilla debido a las diferentes posturas de los Estados miembros de la Unión Europea y los distintos sistemas de atención sanitaria en cada país. El logro de un compromiso entre las expectativas y las posibilidades no solo requería habilidades negociadoras, sobre todo, precisa conocimiento de la materia. Todos somos conscientes de que las medidas que contiene la Directiva relativa a la aplicación de los derechos de los pacientes en la atención sanitaria transfronteriza —y la ponente ha hablado de estas medidas con detalle—son lo que quieren los residentes de la Unión Europea, en especial los de los países en los que el acceso a los especialistas y a los procedimientos modernos es limitado.
Es importante que durante el trabajo con el texto de esta Directiva y gracias a los compromisos a los que se llegó fue posible cambiar la actitud de los Estados miembros que al inicio obstaculizaban sus disposiciones. Los rasgos esenciales de la Directiva son accesibilidad, facilidad y seguridad en cuanto a la atención sanitaria y también el derecho de los pacientes a utilizar servicios de atención sanitaria en otro Estado miembro y a que se les reembolsen los costes especificados. La Directiva se basa en las necesidades de los pacientes y no en recursos financieros.
Me gustaría señalar que las disposiciones de la Directiva implicarán una mejora en la condición de la salud de los pacientes, pero creo también que constituirán la base para mejorar los sistemas de atención sanitaria en algunos países de la Unión Europea. Debería recalcarse también que la Directiva es un primer paso fundamental hacia la movilidad de los pacientes, hacia el refuerzo de los derechos de los pacientes y la eliminación de las desigualdades en el nivel de servicios en los diferentes Estados miembros.
Andres Perello Rodriguez (S&D). – (ES) Señor Presidente, creo que es de justicia agradecer a los ponentes, especialmente a la señora Grossetête y a la señora Roth-Behrendt, de mi propio Grupo, el trabajo que han hecho para sacar una norma del estancamiento y convertirla en útil, porque este trabajo ha permitido incluir el derecho a la salud pública como base jurídica y tener una nueva orientación que nos permite sentar las bases que han de garantizar a los ciudadanos la seguridad y la calidad que eligen en cada momento y, sobre todo, porque también permite regular con claridad el papel de los Estados, tanto de los de origen, que tienen que hacer el pago, como de aquellos en los que se recibe tratamiento.
Pero creo que no hemos de sentirnos satisfechos solo por eso, sino que esto tiene que ser el principio de un avance mucho mayor, que haga de esta Directiva —como decía la señora Roth-Behrendt— un mero trámite porque el nivel de igualdad alcanzado en todos los Estados haga innecesarios los desplazamientos de cada ciudadano a cada país.
En esa lucha, hemos de obtener una norma que garantice más el derecho de los ciudadanos en relación con la atención que tienen que percibir —prestaciones y seguridad— que el mero derecho, que ya lo tienen, a la movilidad entre Estados. Igualdad es lo que hará unión y, si no, estaremos dando pasos muy pequeños.
Miroslav Ouzký (ECR). – (CS) Señor Presidente, aquellos de nosotros que hemos permanecido más tiempo en el Parlamento Europeo recordaremos, seguro, como surgió esta norma. La historia es casi de risa. Al principio, estaba el informe de Gebhardt, que debía permitir la libre circulación de servicios por la UE. Separamos parte del informe y decidimos que los servicios sanitarios merecían una norma especial. Cuando la Comisión presentó por fin la Directiva, la libre circulación de servicios sanitarios se había suprimido poco a poco, dejándonos con la parte que describe el derecho de los pacientes a circular libremente por la Unión Europea buscando servicios sanitarios y atención sanitaria.
Con esto quiero recalcar que nuestra europeidad tiene a veces más que ver con estos estandartes y símbolos que con la aplicación de las libertades prácticas en las que se supone que se basa la Unión. La Directiva ha suscitado diversas inquietudes entre los Estados miembros sobre la sobreexplotación y la ruina de los presupuestos nacionales.
Me gustaría terminar diciendo que no es exactamente lo que queríamos, pero es el movimiento correcto y sin dudar un paso en la dirección adecuada. Me gustaría extender mis mejores deseos a los ponentes y darles las gracias por su trabajo.
Horst Schnellhardt (PPE). – (DE) Señor Presidente, estoy encantado con que esta Directiva vaya a entrar por fin en vigor. Me gustaría recordar al Parlamento que hubo momentos en los que parecía que todo el proceso jurídico iba a fracasar. Pero que gracias a la habilidad de la ponente, al equipo de negociación y, por supuesto, a la Presidencia belga, contamos con un resultado del que podemos sentirnos muy satisfechos. Me alegro en especial de que el derecho de los Estados miembros a imponer restricciones al tratamiento en otros países se haya definido con mayor claridad. Esto no sucedía en la propuesta presentada por los Estados miembros. Creo que ahora tenemos una decisión que permitirá que se realice el seguimiento y se verifique el proceso para rechazar una solicitud de tratamiento. Se trata de un paso adelante significativo.
¿A quién estamos ayudando en particular? Creo que estamos ayudando a las 60 000 personas que están en las listas de espera de trasplantes de órganos. Por supuesto, ya hemos aprobado la Directiva sobre trasplantes de órganos, pero esta es otra medida que reducirá los tiempos de espera. También estamos ayudando a los millones de personas que padecen una de las 30 000 enfermedades raras. Podrán recibir un tratamiento más orientado y de mejor calidad si viajan a otro país.
No obstante, no creo que esta Directiva vaya a dar lugar al desarrollo del turismo sanitario en Europa. Creo que los temores que han expresado las personas situadas a la izquierda esta Cámara son completamente infundados. No tenemos que preocuparnos por eso.
Edite Estrela (S&D). – (PT) Señor Presidente, este texto es el resultado de una gran cantidad de trabajo y de negociación, así que me gustaría dar las gracias al señor Bowis, a la señora Grossetête y a la señora Roth-Behrendt. Es justo reconocer el progreso logrado, porque esta nueva versión ofrece más garantías en cuanto a la seguridad y a la calidad del servicio. Aunque la redacción de los artículos 7 y 8 se ha mejorado, creo que se podría haber hecho más para asegurar una mayor equidad.
La mayoría de los pacientes, sobre todo los que pertenecen a grupos socioeconómicos más débiles, no quieren ser tratados en el extranjero debido a la barrera lingüística y a la falta de apoyo familiar. Los ciudadanos europeos con mayores rendimientos no tienen estos obstáculos. Por lo tanto, temo que en países con sistemas sanitarios universales y principalmente gratuitos, la nueva legislación pueda funcionar como un incentivo para reducir la inversión en los sistemas nacionales y pueda contribuir a crear un mercado de la atención sanitaria para ricos. Espero, que la aplicación de esta Directiva contribuya a reducir las disparidades en el ámbito sanitario.
Mairead McGuinness (PPE). – Señor Presidente, como otros, agradezco el debate y la Directiva y doy las gracias a nuestra ponente.
Soy quizás un poco más precavida al respecto que algunos diputados. No creo que fuera bueno que las noticias que salieran de esta Cámara fueran, a partir de ahora, que todo va bien con la atención sanitaria transfronteriza. Queda mucho que debatir y que poner en práctica para lograr que esto funcione. Permítame que cite —y espero hacerlo con precisión— las palabras del señor Comisario. Ha dicho que «deja claro que todos los Estados miembros tienen el deber de invertir en su país, de proporcionar a los ciudadanos la asistencia sanitaria que necesitan». Veo que se asiente, así que le he citado bien.
Es bueno que contemos con ese mensaje para los Estados miembros que no lo están haciendo y para los que tienen largas listas de espera, incluido mi propio país, Irlanda. La verdad es que los ciudadanos prefieren ser tratados cerca de sus casas. Es por eso por lo que no cesan las protestas —y son protestas muy válidas—en Irlanda por el cierre de hospitales locales y servicios locales. Dicho esto, esta Directiva puede funcionar si fuerza a los Estados miembros y a sus prestadores de servicios sanitarios a analizar sus servicios locales y a mejorar la prestación de servicios a aquellos que los necesitan. Van a tener que pagar por ellos de todos modos si nuestros ciudadanos ejercen los derechos que esta Directiva les concederá.
En conclusión, los ciudadanos ya tienen derecho a viajar para recibir atención sanitaria transfronteriza de acuerdo con el Reglamento nº 883/2004, pero no lo saben. Si lo supieran, habría más pacientes cruzando fronteras para conseguir los servicios. Así que permítannos informar a los ciudadanos de sus derechos y esperemos no tener que cruzar fronteras pero, si es necesario, esperemos que podamos hacerlo libremente y que dispongamos de los servicios que necesitamos.
Edit Herczog (S&D). – (HU) Señor Presidente, recibo gustosa el primer debate de la Presidencia húngara. En primer lugar, me gustaría señalar que conviene hablar de este asunto fuera del contexto de la Directiva de servicios, ya que la cuestión de la atención sanitaria transfronteriza cuenta con diversas características únicas. Me gustaría felicitar a los ponentes y los ponentes alternativos, así como a John, que está en la tribuna. No obstante, es esencial que se ponga en duda la obligación de los Estados miembros de proporcionar atención primaria. Los Estados miembros son los encargados de prestar atención a sus ciudadanos. Es importante afirmar que esta Directiva no es un privilegio para los ricos, sino un instrumento destinado a ofrecer una mejor atención a los pacientes con enfermedades graves. Nos hemos guiado por este propósito en nuestro trabajo. También es una consideración muy importante que la Directiva nos permitirá hacer un mejor uso de las condiciones naturales. Me refiero, por ejemplo, a los balnearios de Hungría, que pueden curar algunas enfermedades de manera más efectiva y que son inamovibles. Como es obvio, son los pacientes los que deben acudir a nosotros. Es fundamental continuar por este camino para que las personas sanas, los enfermos, los ciudadanos europeos puedan sentir que la Unión Europea trata sobre ellos y es para ellos.
David Casa (PPE). – (MT) Señor Presidente, muchos de nosotros le prestamos poca atención a nuestra salud cuando nos encontramos bien y no necesitamos atención médica. Sin embargo, cuando nuestra condición médica es precaria, comenzamos automáticamente a comprender su importancia para nosotros y lo esencial que es contar con un sistema sanitario adecuado, no solo con un buen sistema, sino con uno efectivo y eficaz también.
Los ciudadanos de la Unión Europea pueden beneficiarse del tratamiento médico de los distintos Estados miembros cuando su condición no sea curable en sus propios países. Debemos tener en cuenta que este debería ser el último recurso y que no debería fomentarse, ya que es la opción más cara y, además, poco práctica. Solo deberíamos recurrir a ella cuando no haya otro remedio. Sin embargo, en este último caso hemos de asegurar que la burocracia se reduzca al mínimo y que mejoramos la calidad del acceso y la seguridad.
Los Estados miembros deben abastecerse de las herramientas necesarias para proteger sus sistemas sanitarios y para hacer frente a la afluencia adicional de personas de otros países a la que podrían tener que hacer frente. Resultaría idóneo, por lo tanto, que los Estados miembros concedieran la autorización de antemano. Lo que aflora de este contexto es que las normas actuales no son adecuadas —al contrario, son poco claras y poco coherentes. Sin embargo, como vimos en el caso de la donación de órganos, debemos procurar que se aporten soluciones para que Europa pueda progresar en este ámbito y ofrecer los mejores servicios médicos a sus ciudadanos.
Zuzana Roithová (PPE). – (CS) Señor Presidente, me gustaría reconocer con gran alivio que el Parlamento ha alcanzado por fin un acuerdo político sobre los derechos de los pacientes en los servicios sanitarios transfronterizos en condiciones que, durante años, solo han sido salvaguardadas por el Tribunal de Justicia Europeo conforme a acciones jurídicas. Me agrada que el compromiso de hoy formule el mismo tipo de condiciones de pago por las que algunos de nosotros abogábamos para la Directiva de servicios hace siete años. Me gustaría expresar mi más sincero agradecimiento a mis colegas, la señora Grossetête y el señor Bowis, a los que felicito por el logro de este acuerdo aceptable y también por redactar salvaguardias importantes para la ejecución de este derecho. Creo que el derecho a la movilidad permitirá el acceso de todos los europeos al tratamiento para las condiciones graves y, a la postre, dará pie a la reducción de los tiempos de espera para operaciones en toda la UE. Uno de mis objetivos personales de toda la vida en el ámbito de la atención sanitaria se ha cumplido. Me gustaría añadir que todavía hemos de afrontar muchas cuestiones, por ejemplo, resolver el asunto de los servicios de atención en línea, la movilidad de los trabajadores sanitarios, etc.
Theodor Dumitru Stolojan (PPE) . – (RO) Señor Presidente, me gustaría comenzar felicitando a la señora Győri por su actual mandato y desearle a ella y a la Presidencia húngara mucho éxito. Me gustaría felicitar a todos los han contribuido a este proyecto de informe que estamos debatiendo hoy.
Es posible que se hayan enterado de que Rumanía pertenece al grupo de los países que tenían reservas sobre una serie de compromisos a los que se ha llegado con el Consejo. Está reservas no indican que Rumanía se oponga a la atención sanitaria transfronteriza. Expresan la preocupación del Gobierno de Rumanía por la estabilidad financiera de la atención sanitaria transfronteriza y las proporciones que puede asumir porque, como bien sabrán, la renta nacional de algunos Estados miembros es muy reducida.
Por otro lado, las inversiones ofrecen un medio de reducir el riesgo. Al mismo tiempo, no obstante, creo que las reformas de los sistemas de atención sanitaria de los Estados miembros son primordiales. En ese sentido, creo que la Comisión Europea debe involucrarse más en estas reformas de los sistemas de atención sanitaria.
Christa Klaß (PPE). – (DE) Señor Presidente, la movilidad de los pacientes representa un enorme paso en dirección a una Europa para los ciudadanos y esta Directiva contiene una estructura clara. No solo cuenta con un padre, el señor Bowis, sino también con una madre, la señora Grossetête. Me gustaría agradecerles de veras sus esfuerzos.
Hemos pasado mucho tiempo hablando sobre el curso adecuado que tomar y ahora sabemos que aún no estamos a la vanguardia. No obstante, disponemos de una base firme y bien diseñada sobre la que construir. La situación es compleja: hay 27 Estados miembros y todos ellos parten desde puntos diferentes, en cuanto a la estructura de sus servicios sanitarios y de sus sistemas de seguros. La autorización previa para una estancia hospitalaria en otro Estado miembro y el reconocimiento de los principios éticos y morales de la legislación de atención sanitaria de cada país representan el enfoque adecuado. Por un lado, permite que el respaldo a las compañías de seguros y el fomento de la responsabilidad nacional y, por otro, permite a todos los ciudadanos acceder a los servicios ofrecidos por otros Estados miembros.
Este es un gran paso adelante, en especial en lo que se refiere a las enfermedades raras. No todos los Estados miembros disponen de las mismas instalaciones, pero todos ellos pueden beneficiarse ahora de los hallazgos de la investigación y de las estructuras existentes en otros lugares. Además, los especialistas contarán con la oportunidad de desarrollar más sus capacidades, gracias a la mayor demanda que tendrá lugar por el hecho de que más personas tengan acceso a sus servicios. Para los ciudadanos de mi región, situada cerca de la frontera con Luxemburgo, Bélgica y Francia, el acceso transfronterizo a los servicios sanitarios constituye un beneficio importante que enriquecerá sus vidas cotidianas.
José Manuel Fernandes (PPE). – (PT) Señor Presidente, Señorías, los derechos que se han acordado en esta Directiva —derechos que ya había reconocido el Tribunal de Justicia de la Unión Europea— permiten a todos los pacientes de la Unión beneficiarse de la atención sanitaria.
Esta propuesta aclara y facilita el acceso a la atención sanitaria transfronteriza, junto con el ejercicio del derecho al reembolso del Estado miembro de afiliación. Además, supone un avance en el proceso de integración europea, en el refuerzo de la solidaridad y en la Europa los ciudadanos.
Veremos la reducción de las listas de espera, un refuerzo de la calidad de la atención sanitaria, competencia y un incentivo para la investigación científica. Las enfermedades raras son una prioridad y el diagnóstico y el tratamiento pueden ahora llevarse a cabo en el Estado miembro más adecuado para este propósito. Esta Directiva es para todos los ciudadanos europeos que necesiten atención sanitaria.
Por eso es un despropósito que la Ministra de Sanidad de Portugal diga que esta opción es para las personas mejor informadas con mayores recursos financieros. Eso es lo que sucede ahora sin la Directiva. Portugal dispone de una excelente atención sanitaria y de excelentes profesionales sanitarios y no puede mantenerse al margen de este importante proyecto. El país debe aprovechar esta Directiva para modernizarse aun más y competir en el sentido de ser capaz de prestar servicios en este ámbito a todos los europeos que los necesiten.
Felicidades a la magnífica ponente que ha realizado un excelente trabajo: la señora Grossetête.
Presidente. – Ahora vamos a comenzar con el procedimiento de solicitud incidental de uso de la palabra («catch-the-eye»). Son diecisiete las personas que han solicitado intervenir. Dada la importancia y la relevancia de esta medida, mi intención es que participen todas, pero limítense a un minuto, después el micrófono se apagará.
Permítanme que les diga a los padres de esta medida, a John Bowis, que se encuentra en la tribuna los espectadores, y a la señora Grossetête, la ponente actual, y a todos los ponentes alternativos: la autoridad de los pacientes ha hablado; el Parlamento Europeo ha escuchado. Muchas gracias a todos.
Csaba Sógor (PPE). – (HU) Señor Presidente, lo que me agrada de esta Directiva es una clara definición de los derechos de los pacientes, el fin de las listas de espera interminables y la solución propuesta a la cuestión de que no haya profesionales disponibles en el país del paciente. Estoy seguro de que todos entendemos la posición de los sistemas atención sanitaria de los nuevos Estados miembros con capacidades financieras modestas y empatizamos con ella, y tenemos también que vérnoslas con el riesgo de emigración de una fuerza laboral cualificada.
Si votamos a favor estaríamos exigiendo otro inmenso esfuerzo de los sistemas atención sanitaria de los Estados miembros más humildes, pero si votamos en contra nos aseguraremos de manera indirecta de que la aplicación de los derechos de los pacientes en estos mismos países siga limitada. Estoy convencido de que seremos capaces de encontrar posibilidades para equilibrar el funcionamiento de sistemas de atención sanitaria de Estados miembros que no cuentan con el mismo equipamiento. Mi país, Hungría, por ejemplo, podría ofrecer servicios competitivos en balneología, fisioterapia u odontología.
Richard Howitt (S&D). – Señor Presidente, estoy profundamente afectado porque nuestra enmienda dirigida a exigir a los reguladores médicos de un país que informen a sus homólogos de la UE si un profesional sanitario se enfrenta a acciones disciplinarias o penales se rechazara en la comisión y porque no se someterá a votación final en esta nueva ley sanitaria transfronteriza de la UE.
Permítanme contarles el caso del médico alemán Daniel Ubani, que mató ilegalmente a un elector de mi circunscripción, David Gray, administrándole una dosis de analgésico diez veces mayor de la recomendada. Se le inhabilitó en Gran Bretaña pero sigue ejerciendo en Alemania en la actualidad.
Luego está el caso del doctor Marcos Ariel Hourmann, condenado por homicidio por administrar a propósito una inyección letal en España, que trabaja, a pesar de ello, en el servicio de urgencias del hospital West Suffolk, también en mi circunscripción, a pesar de una clara interrogación a España sobre su capacidad para ejercer.
Estos ejemplos revelan que existe una brecha jurídica en la legislación europea que ofrece a los profesionales sanitarios a los que se ha reconocido como incapacitados para ejercer en uno de nuestros países la oportunidad trabajar y poner pacientes en riesgo en otro. Quisiera pedirle a la Comisión que explique por qué.
Krisztina Morvai (NI). – (HU) Señor Presidente, le ruego a los representantes de la Presidencia húngara, así como al Consejo, que empleen este medio año, este periodo de seis meses de la Presidencia húngara, para incluir los problemas exclusivos de los nuevos Estados miembros, de los países poscomunistas como Hungría, en estos debates. Por ejemplo, ahora que hablamos de introducir un sistema de atención sanitaria transfronterizo seminormalizado en toda Europa, no debemos olvidar encarar la situación de Hungría, por ejemplo, donde las enfermeras cualificadas y con una buena formación están recibiendo salarios de alrededor de 250 euros al mes y los médicos de alrededor de 500 o 600 euros.¿No le parece a la Unión Europea extremadamente poco ético, inmoral e inaceptable celebrar algún tipo de sistema de atención sanitaria europea sin prestar atención a los salarios...
(El Presidente interrumpe a la oradora)
Siiri Oviir (ALDE). – (ET) Señor Presidente, estamos dando un importante paso adelante en interés de los pacientes. Son muchos los que han hablado de ello hoy. Pero yo considero que lo que ha resaltado es que, una vez más, se haya hecho hincapié en el temor de fomentar el turismo médico. Lo que resulta patente en estos discursos ha sido el temor a que los pacientes de los Estados miembros con un nivel de vida más bajo o un presupuesto nacional para sanidad más reducido saturen los quirófanos de los países más ricos, y como resultado que los pacientes de los países queden excluidos.
Pensémoslo bien. No hay nada que temer. Los pacientes recibirán el reembolso del coste en su país de origen y la diferencia la pagará el paciente. Los pacientes no dispondrán de suficiente dinero para cubrir la diferencia si los precios duplican o triplican la cantidad de su propio país. Me avergüenza escuchar que aún tenemos miedo del mito del fontanero polaco.
Marina Yannakoudakis (ECR). – Señor Presidente, no se puede dejar de recalcar la importancia de la atención sanitaria y de esta Directiva. Puede traer consecuencias fundamentales para los sistemas de atención sanitaria de los Estados miembros.
Me alegro de decir que se han abordado los ámbitos polémicos y preocupantes y el resultado es una Directiva sólida y determinante que reforzará las posiciones de los Estados miembros en atención sanitaria.
El desafío era proteger la integridad de los sistemas de atención sanitaria al mismo tiempo que se ofrece a los pacientes más alternativas. La necesidad de que los Estados miembros conserven el control de la dirección de la política y los requisitos presupuestarios de sus servicios sanitarios se satisfizo con la cláusula de autorización previa y con el hecho de que los Estados miembros eligieran qué servicios se llevaron a cabo.
La sanidad en línea también se ha abordado con prudencia ya que se ofrece a fin de proporcionar flexibilidad y los Estados miembros pueden recogerla si lo desean y cuando lo deseen.
En conjunto, tenemos ante nosotros un trabajo que asegura la autonomía de los Estados miembros en sus sistemas de atención sanitaria ofreciendo a los pacientes el mejor servicio. Felicito a la ponente y a John Bowis por un trabajo bien hecho.
Seán Kelly (PPE). – (GA) Señor Presidente, ha sido generoso al conceder a todos la oportunidad de hablar. Por ello, respetaré el trato y solo intervendré un minuto.
Este ha sido un debate muy interesante y personalmente me ha parecido muy instructivo. En particular, me alegro de que la Unión Europea conceda prioridad a nuestros pacientes, ya sean ricos o pobres. Asimismo, ayudará mucho a nuestros pacientes que la información se encuentra disponible en un lugar, en cada país. Esta Directiva también ejercerá presión en todos los Estados que prestan un servicio de alta calidad porque, en su ausencia, los ciudadanos querrán viajar a otro país en el que se encuentre disponible este servicio. Por último, no se ha dicho mucho sobre la atención sanitaria en línea, pero también un recurso muy importante, y oiremos hablar más de él en el futuro.
Csaba Sándor Tabajdi (S&D). – (HU) Señor Presidente, señora Győri, Comisario Dalli, felicito a la señora Grossetête por su excelente informe. Quisiera subrayar cuatro de sus elementos. Ante todo, el establecimiento de puntos de contacto nacionales es de suma importancia para obtener información, para que los pacientes obtengan información. Resulta esencial conocer con exactitud cuándo deberían las condiciones ser objeto de autorización previa. Es fundamental en el caso de las enfermedades raras. También resulta crucial que, como norma general, no se requiera a los pacientes que paguen por adelantado. Por último, me gustaría señalar la cuestión de las regiones de atención sanitaria transfronterizas, trascendental para Hungría y Europa Central, así como para la frontera germano-austríaca o las fronteras húngaro-eslovaca o húngaro-rumana, en las que los límites lingüísticos no se solapan con las fronteras nacionales, hay muchas capacidades de asistencia sanitaria subdesarrolladas, superfluas y poco desarrolladas, aunque no existen barreras lingüísticas. Una vez más, acepten mis felicitaciones.
Petru Constantin Luhan (PPE). – (RO) Señor Presidente, el acceso a los servicios de atención sanitaria transfronterizos constituye una condición previa básica que permite que los pacientes reciban el mejor tratamiento disponible. Esto puede cumplirse definiendo las reglas más claras y más prácticas posibles. La mejora de los derechos de los pacientes, en especial, a través de la provisión de información y de la cooperación entre Estados miembros, puede alcanzarse desarrollando el sistema de atención sanitaria línea y destruye la información acerca de la asistencia sanitaria transfronteriza.
Las campañas de promoción respaldadas por los programas de cooperación transfronterizos pueden ofrecer a los pacientes un nivel de información que les permitirá usar el sistema con los menores abusos posibles de acuerdo con los reglamentos aprobados. Por eso creemos que la sanidad en línea y la promoción eficiente de los sistemas de atención en sistemas de atención sanitaria transfronterizos son elementos básicos necesarios para aplicar las recomendaciones de la Directiva.
PRESIDE: Miguel Ángel MARTÍNEZ MARTÍNEZ Vicepresidente
Zigmantas Balčytis (S&D). – (LT) Señor Presidente, quisiera felicitar a todos los ponentes por la creación de este importante documento. Hoy en día los ciudadanos se enfrentan a demasiada inseguridad en cuanto a las cuestiones de acceso a la atención en otros Estados miembros de la Unión Europea, el reembolso por los servicios prestados y la responsabilidad de un seguimiento clínico. Las recetas extendidas en un Estado miembro no siempre se aceptan en otros países. Esta es una Directiva esencial para nuestros ciudadanos porque el sistema actual es complicado y es difícil obtener información apropiada. Es más, el progreso científico es muy desigual y por lo tanto, esta Directiva ofrecería a los pacientes la oportunidad de obtener tratamiento apropiado en otro Estado miembro si no se encuentra disponible en el suyo. Esto permitiría a los pacientes beneficiarse de veras del mercado único y traería consecuencias positivas sobre una reforma más equitativa del sistema atención sanitaria de cada Estado miembro futuro.
Salvatore Iacolino (PPE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, esta medida es sin duda una medida global. La ponente y las personas que han ayudado a finalizarla merecen nuestras más sinceras felicitaciones
La atención sanitaria transfronteriza implica romper barreras y permitir a los pacientes libertad de elección, lo que concuerda por completo con la libertad de circulación típica de la guerra europea. Esta movilidad sanitaria se reconoce ahora tanto para las enfermedades raras como para las enfermedades especializadas que requieran respuestas rápidas.
La naturaleza oportuna y apropiada de los servicios hace posible afirmar un derecho: el derecho a la sanidad. La atención sanitaria está prestando de manera electrónica y reducirá las disparidades en el tratamiento entre los ciudadanos de la Unión Europea. A largo plazo, esta medida podría incluso predecir una forma de acreditación europea que garantice altos niveles tecnológicos y personales.
Olga Sehnalová (S&D). – (CS) Señor Presidente, el propósito de la propuesta de Directiva transaccional, tras dos años de discusiones, consiste ante todo en ofrecer seguridad jurídica a los pacientes en situaciones en las que precisan atención sanitaria transfronteriza. Es sin duda un resultado positivo. Sin embargo, la complejidad de las discusiones manifiesta las diferencias entre los sistemas sanitarios de los distintos Estados miembros, así como las distintas condiciones financieras en los que se presta atención sanitaria a los ciudadanos europeos. Este constituye un problema muy delicado como demuestran también las dimisiones masivas que presentan en la actualidad los médicos frustrados de los hospitales checos. El trasfondo de esta situación incluye los riesgos e inseguridades que se derivan del impacto de la Directiva, por ejemplo, en el sentido de los turistas médicos que buscan una gran calidad pero atención sanitaria más barata. Solo el tiempo dirá si acaba siendo en una cuestión marginal o si prevalecerán si las incuestionables repercusiones positivas de la Directiva.
Miroslav Mikolášik (PPE). – (SK) Señor Presidente, me gustaría felicitar a mi colega, la señora Grossetête, la ponente, y al padre de esta Directiva, John Bowis, por el apoteósico trabajo que han realizado en esta Directiva, cuya finalidad es una atención sanitaria transfronteriza segura y de una gran calidad.
Me gustaría recalcar la necesidad de este reglamento, en vista de los ambiguos arreglos realizados hasta la fecha para tratar pacientes el extranjero, que ha causado la inseguridad de los pacientes, en especial en el caso de las enfermedades graves. Estoy encantado de que el reglamento incluya medidas especiales para estos pacientes en particular.
Coincido con lo que mencionaba la ponente, que ponía de manifiesto que esta disposición jurídica es para los pacientes que lo necesiten, no solo para los que puedan permitirse pagar por ello. El reglamento representa así un paso significativo hacia la movilidad de los pacientes en la UE. El acuerdo con el Consejo representa un equilibrio entre las posiciones de los Estados miembros y el Parlamento Europeo...
(El Presidente interrumpe al orador)
Mario Pirillo (S&D). – (IT) Señor Presidente, Señorías, hasta la fecha el acceso a la atención sanitaria transfronteriza en Europa se ha visto afectado por distintas limitaciones relacionadas con largas listas de espera, un complejo sistema de reembolso y también por las dificultades para identificar la responsabilidad de un seguimiento clínico en cuanto a la atención sanitaria transfronteriza.
La Directiva que el Parlamento Europeo está a punto de votar constituye un paso importante hacia delante porque clarifica estas cuestiones administrativas y mejora la cooperación entre los Estados miembros, al mismo tiempo que refuerza las normas claras en materia de calidad y seguridad de la atención sanitaria.
Al establecer puntos de contacto nacionales, los pacientes serán capaces de obtener información sobre la disponibilidad de la atención sanitaria en otro Estado de la UE, sobre procedimientos administrativos, reclamaciones e interpelaciones. Esta oportunidad ya no se basará en la capacidad de pagar, sino en el derecho genuino a una elección más informada.
Radvilė Morkūnaitė-Mikulėnienė (PPE). – (LT) Señor Presidente, querría felicitar a la ponente y a todos los que han contribuido a este importante documento. El camino hacia el acuerdo final ha sido muy largo. Podría parecer a primera vista que todo el mundo ha aceptado el documento, pero hay aquí algunos escépticos que quizás teman unos costes de servicio desiguales o excesivos trámites burocráticos y un posible turismo sanitario, pero, en mi opinión, la Directiva dispone efectivamente de mecanismos equilibrados para evitar el posible impacto negativo de este documento. Con todo, lo más importante es crear las condiciones para la movilidad de los pacientes, para proporcionar la oportunidad de ser ciudadano de la Unión Europea, es decir, el aspecto más relevante es que también podamos obtener servicios con facilidad mientras nos desplazamos libremente en toda la Unión Europea. Los aspectos que disuaden a la gente para beneficiarse de esta oportunidad son las barreras idiomáticas y la falta de información. Por lo tanto, los puntos de contacto previstos aportarán a los pacientes toda la información necesaria, más claridad, confianza y autoayuda. La salud es importante para todos nosotros y la combinación de fuerzas garantizará que avancemos en esta dirección.
Kriton Arsenis (S&D). – (EL) Señor Presidente, señor Comisario, estamos debatiendo una Directiva que realmente resuelve el problema de la utilización de los servicios de salud en otros Estados miembros. Estos servicios ya están siendo utilizados. Sin embargo, la Directiva armoniza y regula sus condiciones de uso. Estoy de acuerdo con lo que mis colegas han dicho sobre la necesidad de contar con servicios de salud de alta calidad y a disposición de los ciudadanos cerca de donde estos viven. No obstante, con frecuencia tenemos que utilizar los servicios de salud de otros Estados miembros, en especial para las enfermedades raras y los tratamientos nuevos.
También acojo con satisfacción el hecho de que se hace especial referencia a los servicios de salud en aguas termales y balnearios. El uso de estos servicios nos permite mejorar la prevención y el tratamiento de numerosas enfermedades a bajo coste, y ello puede ser muy importante para la «salud» de nuestros fondos de seguros.
Le pido a usted, señor Comisario, que dé un apoyo real a esta iniciativa para promover estos servicios.
Maria Da Graça Carvalho (PPE). – (PT) Señor Presidente, señora Győri, señor Comisario, esta Directiva establece normas para facilitar el acceso a la asistencia sanitaria transfronteriza, segura y de calidad, y promueve la cooperación entre los Estados miembros, respetando plenamente las jurisdicciones nacionales.
Incluye valores fundamentales de universalidad, de acceso a la asistencia sanitaria de calidad, de equidad y solidaridad. Hay claras ventajas para los pacientes, en particular para aquellos que padecen enfermedades raras y complejas, ya que podrán acceder a centros especializados en el área de la enfermedad que sufren.
Esta Directiva es un ejemplo más cómo Europa se pone al servicio de sus ciudadanos. Todos nosotros nos merecemos felicitaciones, en especial la Comisión, el Consejo y nuestra colega, la señora Grossetête, por su excelente trabajo y haber llevado a buen término esta Directiva…
(El Presidente interrumpe a la oradora)
Antigoni Papadopoulou (S&D). – (EL) Señor Presidente, la asistencia sanitaria transfronteriza es hoy en día una necesidad. Esta Directiva crea las condiciones previas para una Europa sin fronteras en el sector sanitario. Los pacientes que padecen graves enfermedades crónicas pueden obtener ahora atención especializada, gozan de mayor movilidad y cuentan con una información más completa de los puntos de contacto, y además tienen la capacidad de cubrir sus gastos sin problemas. La nueva Directiva comunitaria plantea nuevos retos, presiona para la modernización de los sistemas nacionales de salud en los 27 Estados miembros de la Unión Europea y, sin lugar a dudas, establece la necesidad de la creación de redes y de la cooperación permanente entre todos los sistemas sanitarios en los 27 Estados miembros de la Unión Europea, con el objetivo de intercambiar las mejores prácticas, fomentar la sanidad electrónica y lograr mejoras permanentes en la calidad de la asistencia sanitaria transfronteriza. Este es un reto que debemos abordar...
(El Presidente interrumpe a la oradora)
John Dalli, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, permítame una vez más felicitar al Parlamento por el notable logro de haber llegado a término en relación con esta Directiva. Me alegra mucho que haya sido aprobada.
Debo decir que no estoy de acuerdo con la conclusión de que esta iniciativa promueve el turismo sanitario o permite reducir los gastos a las entidades aseguradoras. Más bien, se trata de una garantía para que los ciudadanos que necesitan asistencia sanitaria puedan tener mejores opciones de conseguirla, liberándoles de las trabas burocráticas que a veces les impide hacerlo.
Creo que la Directiva es un gran avance para los pacientes y para reforzar la Europa de la salud. Debo expresar mi acuerdo con la señora Roth-Behrendt, la señora McGuinness y otros en que esto debería ser un incentivo para que los Estados miembros inviertan en sus propios sistemas sanitarios porque, como he dicho en público muchas veces en referencia a la presente Directiva, no queremos que nuestros ciudadanos se conviertan en nómadas. Queremos que nuestros ciudadanos consigan el mejor tratamiento posible en su país.
Con esta Directiva, los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza quedan incluidos en la legislación de la UE, pero nuestro trabajo no termina en este punto. Hago referencia aquí a la pregunta de la señora Parvanova sobre posibles propuestas independientes en materia de interoperabilidad. Debo decir que la interoperabilidad es esencial para que esta iniciativa, esta Directiva sea operativa y aplicable, porque no puedo ver una puesta en práctica efectiva de esta Directiva sin un apropiado sistema interoperable de salud electrónica. Por otro lado, la interoperabilidad es también muy importante para aumentar la igualdad en la asistencia sanitaria y mejorar la sostenibilidad de esta asistencia.
Espero ahora con impaciencia ponerme a trabajar con los Estados miembros para ver cómo se aplica y lleva a efecto adecuadamente esta Directiva en toda la UE. Todavía queda mucho por hacer, tanto a nivel europeo como nacional, para garantizar que la cooperación entre los sistemas sanitarios en Europa se convierta en una realidad. Pueden contar conmigo para perseguir este reto con toda mi determinación y energía.
Enikő Győri, Presidenta en ejercicio del Consejo. – (HU) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, señor Bowis, muchas gracias por este productivo debate. Me parece que ha ilustrado muy bien los puntos que más les ha costado abordar a los participantes de los debates durante los últimos años, tanto en el Consejo como en esta Cámara, y también me complace constatar que la inmensa mayoría de los miembros se ha mostrado de acuerdo.
Sí, esta Directiva va a crear una situación más clara y un sistema más transparente para servir a los ciudadanos europeos. Como se hará evidente en la presentación del programa que se celebrará mañana, la Presidencia húngara tiene la intención de situar a la gente en el centro de su programa. También se ha hecho evidente que lo que hemos creado aquí no es perfecto. Todavía hay margen para seguir trabajando, como el señor Dalli acaba de mencionar.
El debate sobre el mercado único y la Directiva de servicios, y sobre cómo todo ello se relaciona con los derechos de los pacientes, me ha parecido muy interesante. Considero que ha sido una solución muy inteligente no abordar la cuestión desde la perspectiva de los servicios, ya que todo el mundo recuerda el alboroto causado cuando la Directiva de servicios se aprobó por primera vez. Hemos hecho lo correcto al crear esta Directiva a través de la cuestión de los derechos de los pacientes. Ello permitirá la libre circulación de pacientes y, además, que estos tengan acceso a servicios de mejor calidad y en el momento adecuado. Por consiguiente, creo que, si bien a través de un enfoque diferente, hemos alcanzado nuestro objetivo. Lo que es muy importante es que esta Directiva refuerce la libertad de elección, además de los principios de igualdad de oportunidades, el derecho a la atención de buena calidad, la equidad y solidaridad, que he mencionado antes.
Señor Presidente, Señorías, estoy muy satisfecha de que esta Directiva haya sido creada durante la Presidencia húngara. El mérito, sin embargo, no debe atribuírsenos a nosotros, sino a nuestros predecesores, Bélgica y España, así como a los miembros de esta Cámara. Estoy agradecida de que la excelente cooperación entre el Consejo y el Parlamento haya podido servir a los ciudadanos europeos hasta tal punto.
Presidente. – Quiero aprovechar la ocasión para felicitar, desde luego, a la señora Grossetête por el magnífico trabajo que han realizado ella y los ponentes alternativos de los distintos Grupos en una materia muy delicada y muy complicada, a la que creo que deberíamos dar una publicidad muy grande, porque es uno de los temas que, de verdad, va a llegar a todos los ciudadanos de los veintisiete Estados miembros. ¡Felicidades!, señora Grossetête.
Françoise Grossetête, ponente. – (FR) Señor Presidente, comparto plenamente su punto de vista y, en primer lugar, me gustaría dar las gracias a los numerosos diputados que han intervenido en este debate en apoyo de la Directiva. Una vez más, me gustaría expresar mi gratitud a los ponentes alternativos de cada Grupo político. Puedo ver a la señora Roth-Behrendt, pero estoy pensando en todos mis colegas y no puedo mencionarles a todos. Quiero darles las gracias porque todos han desempañado un papel activo y han hecho una importante contribución a los esfuerzos para llegar a este acuerdo político con el Consejo el 21 de diciembre, que concluirá con éxito mañana.
A los colegas diputados que han expresado algunas reservas en cuanto al turismo sanitario, entre otras cosas, les digo «¡No! Estamos ocupándonos de ello». La Directiva contiene una cláusula de salvaguardia para los Estados miembros, y les permite controlar la planificación de su asistencia sanitaria e infraestructuras, precisamente para evitar el turismo sanitario.
A los que piensan que esta Directiva no es lo suficientemente ambiciosa, yo les digo, «Tienen razón, a mí también me habría gustado haber ido más allá». Sin embargo, debemos tener en cuenta hoy que estamos en la primera etapa de la presente Directiva, y puedo ver que el Comisario Dalli, que nos ha ayudado mucho en este sentido, está de acuerdo conmigo.
Juntos vamos a garantizar, ante todo, que esta Directiva se incorpore en las mejores condiciones posibles. En el plazo de 30 meses comenzará su aplicación, y tendremos que permanecer atentos en nuestros Estados miembros para asegurarnos de que realmente se fomenten los derechos de los pacientes.
Permítanme concluir diciendo que la votación de mañana es esencial. Confío en que aseguren que este Directiva sea un gran éxito porque ese éxito será un regalo para los pacientes, ya que definitivamente vamos a reconocer sus derechos a una atención sanitaria de alta calidad.
Presidente. – Se cierra el debate.
La votación tendrá lugar mañana al mediodía.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)
János Áder (PPE), por escrito. – (HU) Durante el debate en comisión sobre la propuesta de Directiva relativo a los derechos de los pacientes transfronterizos, hubo algunos que, al igual que mi colega, el señor Peter Liese, no veían los peligros, sino más bien las oportunidades de esta norma. Nosotros, los húngaros, compartimos su opinión. Si bien el compromiso alcanzado ahora, que puede ser considerado un buen compromiso entre los derechos de los pacientes y las reservas de los Estados miembros, difiere en gran medida del proyecto de informe anterior, las oportunidades siguen abiertas. Podríamos decir que este es un pequeño paso en la dirección correcta. ¿Y cuáles son esas oportunidades? Mientras que antes muchos preveían, con poco sentido de la realidad, la afluencia repentina de un enorme número de pacientes extranjeros y el colapso de los sistemas nacionales de salud, mi opinión es que, por el contrario, esto supone una oportunidad de que hagamos en el futuro un mejor uso de los recursos naturales de nuestro país. Con ello no solo estoy refiriéndome a nuestras aguas medicinales, sino también a nuestra posición geográfica y al coste de mano de obra cualificada. Los trabajadores del sector sanitario tendrán por fin la oportunidad de aprovechar mejor sus competencias profesionales y cualquier exceso de capacidades que puedan tener. Los pacientes que, en otros Estados miembros, tienen acceso sin restricciones a servicios de salud no establecidos en sus países de origen debido a determinadas condiciones naturales, también se beneficiarán de ello. Por lo tanto, saldrán beneficiados tanto los trabajadores sanitarios como los pacientes, pero los Estados miembros también pueden permanecer tranquilos gracias a las numerosas restricciones incorporadas a la Directiva. Felicito a la ponente y a todos mis colegas que han contribuido a este éxito.
Giovanni Collino (PPE), por escrito. – (IT) La uniformización de la asistencia sanitaria en Europa tendrá en cuenta la calidad de los servicios ofrecidos, lo que debe ser homogéneo para los ciudadanos de los 27 Estados miembros, con independencia de la riqueza y la capacidad de pago, si aspiramos a culminar el mercado interior en cuanto a salud se refiere.
Insto al Presidente y a mis colegas diputados a que aseguren que la intervención europea no se detenga con la aprobación de esta iniciativa, sino que también reclame acción a nivel local, ante todo para la aplicación de la medida dentro de cada Estado.
La aprobación de todas las medidas transfronterizas requeridas para que todo el sistema funcione no es menos importante. Por ejemplo, una región fronteriza como Friuli-Venecia Julia necesita un mecanismo de recogida de datos adecuado para optimizar la cooperación, tanto en el territorio nacional —sobre todo ahora que el federalismo fiscal se acerca rápidamente a Italia— como también con los territorios limítrofes, tales como determinadas regiones vecinas de Eslovenia, con las que ya se ha entablado un diálogo constructivo desde hace algún tiempo sobre la gestión de servicios sanitarios.
También tenemos que garantizar una formación apropiada del personal, cuyos pacientes y cuya capacitación necesitan hacerse cada vez más globales en un escenario que ya no es puramente europeo.
Diogo Feio (PPE), por escrito. – (PT) Después de un largo proceso, hemos aprobado hoy el texto de la Directiva relativa a la aplicación de derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza. Ello es un éxito para el Parlamento, pero, sobre todo, es una victoria para los usuarios. El nuevo marco legislativo permitirá a los ciudadanos de cualquier Estado miembro recibir asistencia sanitaria en otro Estado miembro bajo las mismas condiciones que las que tendrían en su propio país. Esta movilidad permitirá a los pacientes evitar las listas de espera nacionales de forma plenamente legítima y aprovechar los servicios médicos ofrecidos en otros países europeos. También abre el camino para la especialización, sobre todo en patologías raras, de modo que la asistencia sanitaria ya no tenga que prestarse localmente, sino en aquellos lugares que se especialicen en este tratamiento en particular. Nosotros no perseguimos el objetivo de fomentar el turismo sanitario con esto, sino más bien asegurar la plena movilidad de los europeos en Europa en igualdad de condiciones, lo que significa que, en lo sucesivo, todos podrán optar por buscar tratamiento donde pueda obtenerse con la mayor rapidez, efectividad y calidad, consiguiendo el reembolso de los gastos por parte del Estado miembro de afiliación, en los mismos términos que habrían tenido vigencia si la asistencia sanitaria se hubiese prestado allí.
Lena Kolarska-Bobińska (PPE), por escrito. – (PL) La entrada en vigor de la Directiva de «pacientes sin fronteras» es una gran oportunidad para todos los pacientes en la Unión Europea, pero, sobre todo, para los pacientes de los países que están menos desarrollados, donde los servicios sanitarios dejan todavía mucho que desear. Esos pacientes tendrán un mejor acceso al tratamiento en otro país que en la actualidad. También existe la esperanza de que las nuevas medidas estimulen el cambio en los sistemas sanitarios nacionales. Se trata, en particular, de una reducción de las largas listas de espera de personas que esperan determinados tipos de tratamiento hospitalario. El riesgo de salida de pacientes a hospitales de otros países obligará a tomar decisiones administrativas en relación con un mejor uso de camas y procedimientos hospitalarios en aquellos países que presenten las listas más largas. La obligación de establecer puntos de contacto en todos los Estados miembros de la UE es importante para los pacientes. Esto les dará más información sobre las opciones de tratamiento en otro país, y también sobre el registro de los hospitales de otros países en el tratamiento de enfermedades poco frecuentes o muy graves. Después de que la nueva legislación haya entrado en vigor, será importante llevar a cabo un seguimiento detallado de sus efectos y su influencia en la mejora de la calidad de los servicios, así como de la accesibilidad de los diferentes grupos de pacientes en las diversas regiones de Europa. En particular, será importante recoger información sobre quién recurre a estos servicios, solo los grupos sociales mejor informados y más pudientes, o todos los que necesitan tratamiento.
Alajos Mészáros (PPE), por escrito. – (HU) La libre circulación de mano de obra y el desarrollo del turismo exigen una solución a los problemas de la asistencia sanitaria transfronteriza. Las reglas de acceso a los servicios y el reembolso debe ser claros y bien conocidos por los ciudadanos de los Estados miembros. El objetivo es posibilitarles el acceso, sin autorización previa y en cualquier Estado miembro, a los tratamientos no hospitalarios y hospitalarios, a los que también podrían optar en su propio Estado miembro, y que puedan recuperar los gastos hasta un límite concreto en sus propios sistemas de salud. El riesgo de un posible abuso —me refiero con ello al «turismo sanitario»— no debe constituir un obstáculo en este caso, pero, desde luego, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para reducirlo al mínimo.
Debo subrayar que la propuesta se refiere a la movilidad de los pacientes en la Unión Europea y no a la «libre circulación de servicios». Cabe señalar que un sistema bien establecido también puede generar un valor añadido al aprovechar las capacidades no utilizadas y evitar las pérdidas de logística. En algunos casos, la inmediata asistencia médica transfronteriza puede salvar vidas. Un aspecto adicional significativo es que la asistencia sanitaria transfronteriza también tiene una gran importancia en aquellos casos en los que el nivel adecuado de tratamiento para una determinada enfermedad no está disponible en un Estado miembro, pero sí lo está en otro. Creo que la propuesta es equilibrada y representa un compromiso entre las reservas de los Estados miembros y las ambiciones del Parlamento Europeo.
Rovana Plumb (S&D), por escrito. – (RO) En la actualidad, hay demasiada incertidumbre respecto a las cuestiones del acceso a la asistencia sanitaria, los reembolsos y la responsabilidad del seguimiento clínico en relación con la asistencia sanitaria transfronteriza. Esta Directiva permite a todos los pacientes, no solo a los más informados o ricos, disfrutar de una serie de derechos de asistencia sanitaria que ya han sido reconocidos por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Los Estados miembros conservan la plena responsabilidad de la organización y gestión de los sistemas de seguridad social. La propuesta se refiere a los pacientes y su movilidad dentro de la UE, no a la libre circulación de los proveedores de servicios. La Directiva establece la cooperación entre los Estados miembros, en especial en lo que respecta al reconocimiento de las recomendaciones médicas (tratamientos, recetas, etc.) realizadas en otro Estado miembro, a la sanidad electrónica y a la evaluación de las tecnologías sanitarias. La red de referencia creada por los puntos nacionales de contacto facilitará el acceso del público a esta información. De hecho, las autoridades rumanas deben garantizar que sus ciudadanos tengan acceso a la información. La aprobación de este informe ayudará a garantizar un buen equilibrio entre los derechos de los pacientes en la UE para su acceso al mejor tratamiento médico y la salvaguardia de la sostenibilidad financiera del sistema nacional de seguridad social.
Bernadette Vergnaud (S&D), por escrito. – (FR) Frente a la propuesta inicial de la Comisión, que facilitaba la movilidad de los pacientes con una perspectiva mercantil de la salud, doy la bienvenida a los avances que se reflejan en este acuerdo. Era esencial para proteger nuestros sistemas de protección social que restableciésemos un sistema de autorización previa para el tratamiento hospitalario o de alto coste. Del mismo modo, la referencia al artículo 168 del Tratado era necesaria para garantizar que se respetasen las prerrogativas de los Estados miembros en cuanto a la organización de sus sistemas de salud pública. Por último, se ha hecho un progreso encomiable en términos de cooperación e información al paciente.
Sigue habiendo, empero, deficiencias considerables: la falta de consideración de la movilidad de los profesionales, la demografía médica y el envejecimiento de la población. Otras propuestas legislativas deberían poner remedio a esto, en particular, la propuesta relativa a las cualificaciones profesionales, y en dichas propuestas será importante reafirmar que la salud es un sector con características específicas y no una mercancía regida únicamente por las leyes del mercado, sino más bien el activo más preciado que poseen los ciudadanos.
Anexo – Posición de la Comisión
Enmiendas:
Directamente aceptables: enmienda 107 (texto íntegro, bloque nº 1, enmienda de compromiso). La Comisión está a favor de la aprobación del texto de compromiso por parte de los colegisladores.