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Procedimiento : 2011/2658(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

B7-0267/2011

Debates :

PV 07/04/2011 - 10.3
CRE 07/04/2011 - 10.3

Votaciones :

PV 07/04/2011 - 11.3
CRE 07/04/2011 - 11.3

Textos aprobados :

P7_TA(2011)0159

Debates
Jueves 7 de abril de 2011 - Estrasburgo Edición DO

10.3. Zimbabue
Vídeo de las intervenciones
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  Presidente. – El siguiente punto del orden del día es el debate sobre las seis propuestas de resolución sobre Zimbabue(1).

 
  
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  Jaroslav Paška, autor. (SK) Señor Presidente, no es la primera vez que hablamos sobre el método de gobierno empleado por Robert Mugabe y su partido. En julio de 2008, el Parlamento Europeo adoptó una resolución que aplicaba sanciones contra Robert Mugabe y su séquito. El motivo de esta decisión fueron, al igual que hoy, graves violaciones de los derechos humanos por parte de la administración que gobernaba.

Los nuevos casos de intimidación, detenciones y además la desaparición no investigada de rivales políticos del partido gobernante nos confirman que Robert Mugabe y su partido político saben que una competición política justa y transparente les despojaría del poder y plantearía la posibilidad de recibir penalizaciones por atemorizar a la población y saquear la riqueza del país durante muchos años.

Seguro que todos podemos llegar a un acuerdo sobre la adopción de la propuesta de resolución, con la esperanza de que las medidas iniciadas por la UE ayuden al pueblo de Zimbabue, que está siendo atemorizado por su gobierno, a invertir, con la ayuda de los líderes municipales y de la oposición, la actual difícil situación del país utilizando los medios más pacíficos posibles. Que la Unión Europea reconozca a un embajador de Robert Mugabe en esta situación sería visto probablemente como una ofensa para la gente decente. Así pues, Señorías, intentemos, al menos con nuestro comportamiento político, promover cambios políticos importantes en África Austral.

 
  
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  Geoffrey Van Orden, autor. – Señor Presidente, desde que entré en este Parlamento, hace ya unos doce años, estamos intentando ayudar al pueblo de Zimbabue a tener una vida mejor y un mayor optimismo para el futuro.

Hemos sido claros con respecto a dos puntos. En primer lugar, que mientras estuviera en el poder Robert Mugabe, protegido por un pequeño elemento interesado en Zanu-PF y las fuerzas de seguridad, saqueando la riqueza de país para su propio enriquecimiento, había pocas posibilidades de un cambio real. En segundo lugar, que estaba en las manos del pueblo de Zimbabue, con el apoyo de sus vecinos africanos —y en este sentido nombro concretamente a Sudáfrica, por supuesto— el que llegara ese cambio tan necesario.

Quizás, solo quizás, haya por fin algo de movimiento en la dirección correcta. Se sabe cuando Mugabe está preocupado: le entra el pánico. Su policía y su milicia empiezan a atacar a todo aquel que vean como oponente. El MDC se supone que está en una coalición de reparto del poder, pero en los últimos días, los ministros y los diputados del MDC, así como los activistas pro derechos humanos, han sido golpeados y detenidos.

Supongo que Mugabe está cada vez más nervioso por dos motivos. Ha visto lo que le ha ocurrido a su amigo y principal fuente de financiación, Gadafi, y hace tan solo una semana, el 31 de marzo, la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional, que incluye a Sudáfrica y todos los países vecinos de Zimbabue, por fin expresó su gran preocupación por el resurgimiento de la violencia en Zimbabue. Pidió que se pusiera fin a esa violencia y que se aplicaran todos los elementos del acuerdo político global. Ha nombrado un equipo para que diseñe una hoja de ruta para que se celebren unas elecciones pacíficas, libres y justas en Zimbabue, y hoy ese equipo está en Harare.

Pedimos a los gobiernos europeos y a la UE que intensifiquen su compromiso con el uso de toda su influencia política en África Austral para favorecer un cambio rápido a mejor en Zimbabue y sentar las bases para que se celebren unas elecciones correctamente supervisadas en un ambiente libre de intimidaciones.

Hasta que no haya pruebas de un cambio real, las medidas restrictivas dirigidas específicamente a Mugabe y sus aliados más cercanos deben seguir tal como están. A este respecto, la UE no debe, de ninguna manera reconocer al enviado nombrado unilateralmente por Mugabe como embajador. Una vez que el pueblo de Zimbabue haya recuperado su libertad, y se haya establecido una auténtica democracia y el Estado de Derecho, estoy seguro de que la comunidad internacional, incluida la UE, estará dispuesta a ofrecer una generosa ayuda.

 
  
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  Judith Sargentini, autora.(NL) Señor Presidente, llevo unos diez años involucrada en la situación de Zimbabue, según mis cálculos. Solía trabajar para una organización de desarrollo en Ámsterdam y, de vez en cuando, traíamos activistas pro derechos humanos de Zimbabue a los Países Bajos, a Europa, para darles un respiro. No solo para que pudieran conocer a otros activistas y contarse historietas, sino también para darles la oportunidad de salir por un tiempo de Zimbabue.

Una de las personas que conocí en aquella época es Abel Chikomo, a quien también hemos mencionado en esta resolución. Un activista pro derechos humanos que nunca ha perdido su entusiasmo, su motivación por la causa en todos estos años. Es por personas como él por lo que estamos adoptando este tipo de resoluciones porque, siendo sincera, no creo que al señor Mugabe le quite esto el sueño. Estas resoluciones realmente tratan de garantizar que él y sus colegas del MDC renueven su motivación para seguir con su trabajo. ¿Qué podríamos querer hacer con estas resoluciones si no es hacer cumplir las sanciones?

Así pues, yo insistiría en que reforzáramos el proceso de Kimberley para el comercio de diamantes de zonas en conflicto hasta el punto de que se impida que los diamantes de Zimbabue se pongan a la venta en ningún caso, porque son el motivo por el que el gobierno ha estado violando los derechos humanos, oprimiendo a la gente, haciendo uso del trabajo de menores, etc. Nuestra implicación en Zimbabue es bien conocida, pero deberíamos seguir mencionándola, una y otra vez, precisamente por personas como Abel Chikomo.

 
  
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  Kristiina Ojuland, autora. – Señor Presidente, es una cuestión de gran preocupación que la situación de los derechos humanos en Zimbabue haya empeorado sobre todo durante los últimos meses y esta preocupación está relacionada con la deliberada obstrucción por parte de Zanu-PF del Gobierno zimbabuense de unidad nacional.

El Parlamento Europeo debe exigir el final inmediato de la persecución de la oposición política de Zanu-PF, de los activistas civiles que están siendo detenidos y torturados, y de las ONG, que han sido asaltadas y sus miembros han sido detenidos de forma arbitraria. La UE debería mantener en vigor sus medidas restrictivas hacia individuos y entidades vinculados al régimen de Mugabe hasta que haya pruebas evidentes de un cambio positivo en Zimbabue.

Al pueblo de Zimbabue también debería concedérsele la libertad de expresión sin el miedo a la persecución violenta, el encarcelamiento arbitrario o la tortura, y aquellos que han estado cometiendo acoso político sistemático deberían ser llevados a los tribunales.

 
  
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  Ana Gomes, autora.(PT) La oleada de opresión que está irrumpiendo en Zimbabue es un signo claro del problema que precederá a las próximas elecciones. La comunidad internacional y, concretamente, los interlocutores políticos de la región, como la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional, no pueden tolerar el acoso y las detenciones arbitrarias llevadas a cabo por Zanu-PF y las fuerzas de seguridad contra activistas de la sociedad civil y miembros y simpatizantes del MDC, y tienen que exigir un mayor respeto de los derechos humanos antes de que se celebren las elecciones.

Las redadas policiales a oficinas de organizaciones en defensa de los derechos humanos, como el Foro de Derechos Humanos de Zimbabue y algunas otras, supuestamente en busca de material subversivo, y las detenciones de varios trabajadores de ONG y miembros del propio MDC, junto con estudiantes y jóvenes activistas, que se han intensificado desde febrero, son tácticas que forman parte de una campaña inaceptable de intimidación. En vez de lanzar una campaña de terror contra aquellos que se oponen a firmar una petición contra las medidas restrictivas impuestas por la UE a los líderes vinculados a Mugabe, los líderes de Zanu-PF deberían prestar mayor atención a las lecciones que se pueden extraer de la primavera árabe, y permitir que se celebren unas elecciones realmente libres.

 
  
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  Seán Kelly, suplente del autor. – Señor Presidente, en primer lugar, quiero decir que hablo en nombre de mi colega, Alain Cadec, que iba a ser quien hablara aquí esta tarde. De los tres temas que estamos debatiendo, este es sin duda el peor y seguramente el más recurrente, como han dicho los que han intervenido. Robert Mugabe se ha estado pavoneando de la escena mundial durante demasiado tiempo y se ha estado comportando de una forma de lo más dictatorial y cruel con su propio pueblo, y especialmente con los oponentes de su propio país.

El Gobierno de unidad nacional, que se estableció en 2009 para instaurar la democracia, obviamente no está funcionando, debido a sus esfuerzos para asegurarse de que no fuera así. La intimidación, las detenciones arbitrarias y las desapariciones ―que es probablemente otra forma de decir ejecuciones rápidas― de oponentes, sobre todo en los últimos meses, son totalmente inaceptables. Ni siquiera las ONG se han librado de ello: sus oficinas han sido asaltadas y su personal ha sido detenido, así que es bastante obvio que hay que tomar medidas contra este dictador.

Como ha dicho el señor Van Orden, al menos la Unión Africana ahora está empezando a formar algún tipo de oposición hacia él, y eso nos da a la Unión Europea una oportunidad para ponernos de su lado y que cualquier fuerza diplomática posible que tengamos a nuestra disposición ejerza presión sobre esta cuestión para garantizar, en primer lugar, que el señor Mugabe ponga fin a las detenciones y las ejecuciones, y en segundo lugar, que la constitución se acepte por la libertad del pueblo de Zimbabue, lo cual conducirá a unas elecciones libres y al establecimiento de un gobierno verdaderamente democrático en Zimbabue.

 
  
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  Rui Tavares, autor.(PT) Señor Presidente, todos sabemos que el acuerdo de 2008, aplicado en 2009, para compartir el poder entre Robert Mugabe y Morgan Tsvangirai, o entre Zanu-PF y el MDC, no fue el acuerdo ideal, ni fue un acuerdo que creara un mundo ideal, sino que fue el único acuerdo posible para tratar de mejorar la situación de los derechos humanos y la democracia en Zimbabue. Lo cierto es que el señor Mugabe y sus aliados han hecho todo lo que han podido para asegurar que este acuerdo no funcione. Han utilizado la presión y la intimidación en intentos de quebrar el movimiento de la oposición, que ahora cuenta con una mayoría en la cámara baja del parlamento. Hace tan solo unos minutos, se ha informado de que se han producido ataques y violencia contra personas que se habían reunido en torno a un monumento donde había militantes del MDC.

Es vital que la UE no desvíe su mirada de lo que está ocurriendo en Zimbabue, que no permita que el señor Mugabe se escape con su baza final de nombrar un embajador sin pasar los mecanismos constitucionales de su país, y que también garantice que la venta de diamantes no lucre al señor Mugabe y sus aliados.

 
  
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  Filip Kaczmarek, en nombre del Grupo PPE.(PL) Señor Presidente, no todo el mundo en Zimbabue estará contento por el debate de hoy, ya que dentro de unos días, el 18 de abril, será el Día de la Independencia en Zimbabue. A aquellos que hacen las cosas mal en este país se les aguará la fiesta.

Los acuerdos relativos al reparto de poder son a menudo problemáticos. Esto se debe al hecho de que por lo general, no reflejan el resultado de una decisión democrática de los ciudadanos, sino un compromiso forzado por la situación. Este fue precisamente el caso de Zimbabue. Sin embargo, los acuerdos sobre el reparto de poder pueden ser aceptables y tener un impacto positivo en la sociedad si se cumplen ciertas condiciones. Una de ellas es la mejora de la situación de los derechos humanos. Por eso estamos hablando de los derechos humanos en ese país. Por ejemplo, es discutible si las medidas restrictivas representan una herramienta necesaria y eficaz. No obstante, no debemos permitir que las personas que no quieren firmar una petición para abolir estas medidas sean golpeadas y acosadas. Por eso defendemos a los que luchan por los derechos humanos.

 
  
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  Kriton Arsenis, en nombre del Grupo S&D.(EL) Señor Presidente, el partido de Mugabe y sus mecanismos, como han dicho mis colegas, están actualmente amenazando, torturando y arremetiendo contra todo aquel que luche por la democracia, las libertades democráticas y la transición fluida hacia un régimen democrático en Zimbabue.

Somos responsables de lo que está ocurriendo en África. Hemos intervenido en numerosas ocasiones en la historia de la democracia de este continente, sobre todo al principio cuando estos nuevos países se estaban creando, y obstaculizamos procedimientos democráticos cuando amenazaban nuestros intereses. Así pues, tenemos una doble responsabilidad a la hora de ayudar a Zimbabue a tener un gobierno elegido democráticamente.

Emocionalmente, esta situación es muy importante para los griegos. Vivimos una dictadura muy severa de 1967 a 1974 y, en ese tiempo, cualquier condena por parte del Consejo de Europa o una organización internacional daba esperanzas a los ciudadanos que luchaban en Grecia.

Por eso no debemos tolerar ninguna relación con representantes de Zimbabue nombrados ilegalmente ni con antiguos colegas del régimen de Mugabe, y la Unión Europea, junto con los países de su región, debe garantizar la transición de Zimbabue hacia la democracia y la aplicación del proceso de Kimberley.

 
  
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  Charles Tannock, en nombre del Grupo ECR. – Señor Presidente, la UE respalda el proceso de Kimberley, que tiene como objetivo eliminar los diamantes de zonas en conflicto —también llamados diamantes de sangre— del mercado global. No obstante, los últimos acontecimientos en Zimbabue son preocupantes. El Presidente del proceso de Kimberley, el señor Mathieu Yamba de la República Democrática del Congo, ha decidido unilateralmente, y sin consultar, permitir la comercialización de diamantes procedentes de la mina de Marange en Zimbabue. Esta mina, de la que se habló en la Cámara el año pasado, fue secuestrada por el Presidente Robert Mugabe y sus compinches. Cientos de personas fueron desahuciadas de sus casas y existen informes fiables de que sus fuerzas de seguridad torturaban, violaban e incluso mataban a residentes locales.

La venta de diamantes de la mina de Marange ayudará a Mugabe a consolidar aún más su influencia tirana sobre Zimbabue y, de hecho, enriquecerá a sus matones de Zanu-PF. Así pues, insto a la Unión Europea, como parte del proceso de Kimberley, a que plantee este escándalo en el más alto nivel e insista en la restitución de un proceso de toma de decisiones basado en el consenso en el proceso de Kimberley. En líneas más generales, llevo mucho tiempo pidiendo un sistema similar, una certificación, que cubra otros recursos naturales extraídos en África para evitar que los gobiernos crueles o grupos de la guerrilla vendan minerales para financiar la compra de armamento. Me alegra estar trabajando junto con la internacionalmente conocida ONG pro derechos humanos con base en Londres Global Witness en este esfuerzo, en el que el Gobierno de Estados Unidos está dando ejemplo con la aprobación de la Ley Dodd Frank.

 
  
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  Cristian Dan Preda (PPE).(RO) Señor Presidente, permítame empezar diciendo que cuando oigo hablar de Robert Mugabe, veo al dictador rumano, Nicolae Ceauşescu, ante mí. En realidad, en los años ochenta, Mugabe era un invitado habitual de Ceauşescu, al igual que Gadafi. Le agradezco al señor Van Orden que me haya hecho recordar la conexión entre Mugabe y Gadafi.

De hecho, creo que Mugabe ha aprendido algo de Ceauşescu, concretamente, el odio hacia los activistas de la sociedad civil. Los 46 miembros de la sociedad civil que fueron detenidos el 19 de febrero por las fuerzas de seguridad en Zimbabue están actualmente acusados de traición. Ahora corren peligro de ser condenados a muerte. Esa es la pena. Su único «delito» ha sido hablar sobre lo ocurrido en Egipto y Túnez.

La solución para el régimen de Mugabe es básicamente celebrar unas elecciones libres y justas. Esperemos que sea posible esta vez.

 
  
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  Sari Essayah (PPE).(FI) Señor Presidente, en febrero el Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea adoptó unas conclusiones con respecto a la situación en Zimbabue. El periodo de vigencia de las sanciones de la UE se ampliará, porque no se han hecho grandes avances en las reformas internas del país.

El levantamiento de las restricciones exigirá que se hagan progresos tangibles en la aplicación del acuerdo de reparto de poder político de 2008. Ese aparente acuerdo de reparto de poder no ha podido evitar que las fuerzas de seguridad de Mugabe sigan persiguiendo a sus oponentes y ahora mismo están siendo detenidos, torturados y asesinados, incluso a nivel ministerial.

Puesto que las sanciones de la UE no se dirigen al pueblo de Zimbabue, la UE actualmente sigue siendo el mayor proveedor de ayuda del país, que garantiza, en particular, la agricultura y la producción alimentaria. La UE debe seguir presionando a Mugabe y, si se decide convocar elecciones, la UE debería involucrarse como observadora.

 
  
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  Lidia Joanna Geringer de Oedenberg (S&D).(PL) Señor Presidente, desde que se celebró el último debate sobre Zimbabue en octubre del año pasado, la situación en ese país de África Austral no ha cambiado mucho. El desempleo ha llegado al 90 %, la esperanza media de vida es de 44 años y los ciudadanos de ese país no tienen acceso a servicios sanitarios básicos. Es obvio que el acuerdo político alcanzado hace dos años por el Presidente Mugabe y el Primer ministro Tsvangirai no ha estado a la altura de las expectativas que se pusieron en él y que hace falta una nueva solución totalmente democrática. El panorama interno en Zimbabue no ha cambiado en los últimos seis meses, pero el externo sí. Hoy estamos hablando de un país en el contexto de la «Primavera de las Naciones» en África, y aunque Harare esté a 6 000 kilómetros de Túnez, el reciente caso de Costa de Marfil demuestra que a veces, la democracia no conoce barreras en absoluto. El Parlamento Europeo insta, por tanto, al Gobierno de Zimbabue a que tenga en cuenta la situación internacional actual y la fuerte reorientación de la política nacional y, sobre todo, que cese la represión de la oposición política, libere a sus representantes de las prisiones y les permita participar en las elecciones.

Hace seis meses dije que un país pobre como Zimbabue no podía permitirse buscar problemas alternativos. Hoy creo que la «Primavera de las Naciones» africana añade aún más tensión a la deuda política del Presidente Mugabe.

 
  
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  Cristian Silviu Buşoi (ALDE) . – (RO) Señor Presidente, como miembro de la Delegación para las Relaciones con el Parlamento Panafricano, creo firmemente que la Unión Europea, y concretamente la señora Ashton, debería adoptar una actitud firme ante las acciones del régimen de Mugabe que utilizan la intimidación y el acoso de activistas pro derechos humanos, y fomentar el respeto de las libertades y derechos públicos, incluida la libertad de expresión y reunión, con lo que Zimbabue se ha comprometido formalmente a nivel global. Zimbabue debe atenerse a sus compromisos internacionales, incluida la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, revocando todas sus leyes nacionales que se oponen a los textos internacionales sobre la protección de los derechos humanos.

También creo sinceramente que los países de la región, y principalmente Sudáfrica, podrían implicarse en el respaldo de la restitución de la democracia y el respeto de los derechos humanos en Zimbabue.

 
  
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  Elena Băsescu (PPE).(RO) Señor Presidente, los acontecimientos que se está produciendo en Zimbabue han hecho cundir la alarma sobre la situación de los derechos humanos en el continente africano. Ante la posibilidad de que se celebren elecciones en junio, el Presidente Mugabe está llevando a cabo una campaña de intimidación contra sus candidatos rivales. Cientos de funcionarios del gobierno, activistas pro derechos humanos y oponentes del régimen han sido detenidos durante los últimos dos meses. Esta situación es intolerable.

Asimismo, la redacción de una constitución democrática ha sido pospuesta hasta dentro de un año por Mugabe. La nueva ley fundamental habría garantizado que las elecciones se celebraran de forma transparente.

Quisiera señalar que la situación económica del país está profundamente afectada. El Presidente defiende la nacionalización del sector minero, que es el principal sector económico de Zimbabue. Una medida como esa es perjudicial, ya que son precisamente las inversiones extranjeras en este sector las que han mantenido la estabilidad del país en estos tiempos de crisis económica.

 
  
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  Mitro Repo (S&D).(FI) Señor Presidente, en Zimbabue, el Presidente Mugabe y el partido Zanu-PF no han logrado cumplir con los términos del Acuerdo Político Global alcanzado en 2009. Zimbabue no ha sido capaz de avanzar hacia la democracia. Por el contrario, en los últimos meses, ha habido un claro aumento de la intimidación de los rivales políticos y el número de detenciones arbitrarias y de desapariciones. Los esfuerzos por generar estabilidad no darán fruto en un clima político como el actual.

Zimbabue sigue siendo un país en el que pueden abusar de ti o torturarte por tus opiniones políticas. El sistema legislativo, que reprime el periodismo libre y abierto, restringe el derecho a la libertad de expresión. Los periodistas son acosados. Hay que hacer todo lo posible para respaldar el avance del país hacia una democracia de verdad y el desarrollo económico.

Me parece justo y adecuado que en febrero de este año el Consejo Europeo decidiera ampliar las medidas restrictivas relativas a las personas y las organizaciones vinculadas a la administración de Mugabe y mantener un registro de la lista negra. También creo que se deberían mantener hasta que haya una prueba real de verdadero cambio en Zimbabue. No obstante, las medidas solo deberían dirigirse al gobierno corrupto de Zimbabue y no se debería permitir que exacerbaran la grave situación que vive el pueblo de Zimbabue.

 
  
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  Albert Deß (PPE).(DE) Señor Presidente, cuando yo era niño, recibía cartas procedentes de lo que antes era Rodesia. Tres hermanas de mi abuelo eran monjas católicas en lo que antes era Rodesia y en Sudáfrica. Nunca escribían sobre el hambre que tenía que pasar el pueblo de Rodesia. Lo que estamos escuchando sobre este país es sencillamente intolerable. Rodesia, y después Zimbabue, era la cesta de pan de África Austral. El señor Mugabe ―un dictador socialista comunista― ha logrado convertir esa cesta de pan en una zona de escasez.

Quiero dar las gracias a todos los diputados que han vuelto a colocar esta cuestión en el orden del día. Es intolerable que se haya permitido que este dictador, el señor Mugabe, aterrorice al pueblo de Zimbabue durante tanto tiempo. Creo que la clave para poner fin a esta situación está en África Austral. Lamento decir que mientras Sudáfrica no consiga poner en su lugar a este dictador, seguirá aterrorizando a su pueblo.

 
  
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  Maroš Šefčovič, Vicepresidente de la Comisión. – Señor Presidente, creo que todos estamos de acuerdo en que Zimbabue y sus violaciones de los derechos humanos llevan en nuestra agenda demasiado tiempo. Cada atisbo de esperanza de algún cambio positivo es inmediatamente aplastado por estallidos de represión política y violencia. Esto es justo lo que ocurrió otra vez hace un par de meses. La Unión Europea tuvo, por tanto, que proceder a renovar sus medidas restrictivas, por octava vez, en febrero de este año.

Con este claro gesto, queríamos subrayar la vital importancia de un acuerdo entre los partidos del gobierno sobre las medidas necesarias para que se celebren elecciones en el país. En este contexto, la UE ha hecho hincapié en su deseo de revisar su decisión en respuesta a los cambios más concretos sobre el terreno.

La UE está profundamente preocupada por el recrudecimiento de la violencia política vivida en los últimos meses en Zimbabue. El 11 de marzo, junto con 21 embajadas y representaciones, la UE publicó una declaración para expresar sus preocupaciones por el aumento de lo que parecen ser intimidación y violencia políticamente motivadas.

En este contexto, la UE acoge satisfactoriamente el resultado de la reciente cumbre de la SADC del 31 de marzo de 2011. La SADC communiqué pide el fin inmediato de la violencia, la intimidación, el discurso del odio y el acoso, y apela al Gobierno de Zimbabue a que tome todas las medidas necesarias para convocar elecciones. Ofrece ayuda para que las elecciones se puedan organizar de acuerdo con los principios de la SADC y las directrices que dominan unas elecciones democráticas. Por esa razón, la SADC nombrará funcionarios para que se unan al equipo de facilitación sudafricano y trabajen con la comisión de supervisión y aplicación conjuntas.

La UE cree que los esfuerzos por intensificar la facilitación y la mediación por parte de la SADC y Sudáfrica son claves para evitar que haya una mayor inestabilidad en Zimbabue. La UE aplaude los esfuerzos de la región para mediar en la crisis de Zimbabue.

Sudáfrica, en calidad de facilitadora, junto con la SADC, como garante del Acuerdo Político Global, ha decidido acreditar al embajador de Zimbabue. En este punto, es vital que se mantenga un canal formal de comunicación abierto con Zimbabue y se mantenga un diálogo con el gobierno inclusivo, y no deberíamos poner el peligro la posición del embajador de la UE en Harare. La UE actuará y procederá en estrecha colaboración con todos los Estados miembros de la UE.

La UE sigue siendo el mayor proveedor de ayuda al desarrollo a Zimbabue. Queremos dejar claro que estamos siendo duros con el régimen, pero que tratamos de ayudar a la población. Con el desembolso de aproximadamente 365 millones desde el establecimiento del Acuerdo Político Global en 2009, somos —como ya he dicho— el mayor donante.

Los recursos solo se canalizan a través de órganos de las Naciones y ONG especializadas. Desde 2009, la UE también ha respaldado reformas de la gobernanza, como se expone en el Acuerdo Político Global, incluido el proceso de reforma constitucional. La UE también financia programas de protección de los derechos humanos, incluidos programas de defensores de los derechos humanos. Solo nos queda esperar que toda la presión internacional conduzca finalmente a unas elecciones libres y justas en Zimbabue y a la normalización gradual de la difícil situación de este país.

 
  
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  Presidente. – Se cierra el debate.

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  Alain Cadec (PPE), por escrito.(FR) En los últimos meses, muchos oponentes del régimen de Mugabe, así como representantes de ONG han sido detenidos de forma arbitraria por las autoridades de Zimbabue. El partido del señor Mugabe ha impedido constantemente que el gobierno de unidad nacional de Zimbabue, formado en 2009, siente las bases de una transición democrática y unas elecciones creíbles. Hay que poner fin inmediatamente a toda la violencia política perpetrada por los partidarios del señor Mugabe. La Unión Europea y sus Estados miembros deben comprometerse activamente con la Unión Africana y la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional para asegurar que las futuras elecciones no se celebren en un clima de intimidación y violencia. Aplaudo el hecho de que la resolución del Parlamento Europeo pida a todos los partidos políticos de Zimbabue que trabajen juntos para elaborar una nueva constitución democrática, aceptable para el pueblo de Zimbabue, antes de las próximas elecciones.

 
  
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  Monica Luisa Macovei (PPE), por escrito.(RO) Una vez más, vemos que la intimidación, la detención, la violencia e incluso la tortura son las armas utilizadas por Mugabe contra sus oponentes políticos y la sociedad civil. Las fuerzas leales a Mugabe han intimidado a los ministros de la oposición del Gobierno de unidad nacional. Han acosado a líderes de organizaciones pro derechos humanos y han detenido a 46 representantes de la sociedad civil acusándolos de traición, siendo algunos golpeados e incluso torturados durante su detención. No se puede crear una estructura sostenible basada en el miedo y el terror o en contra de las libertades civiles y políticas.

Pido a la Alta Representante de la Unión Europea que respalde los esfuerzos para celebrar elecciones libres en Zimbabue, sin violencia e intimidación. Hace falta un gobierno legítimo que respete los derechos y libertades fundamentales, en otras palabras, que demuestre respeto por los seres humanos. El refuerzo de las restricciones de la Unión Europea a la gente de Mugabe debe ser una medida.

 
  

(1)Véase el Acta.

Última actualización: 1 de septiembre de 2011Aviso jurídico