Presidenta. – El siguiente punto del orden del día es el debate sobre la pregunta oral (O-000048/2011) a la Comisión, presentada por Paolo De Castro, en nombre de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, relativa a la resistencia a los antibióticos (B7-0304/2011).
Paolo De Castro, autor. – (IT) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, hoy tenemos una oportunidad importante para abordar, de forma responsable y con compromiso, el creciente problema de la resistencia a los antibióticos en los animales. Este es un tema estratégico para el sector agrícola y, en particular, para el futuro del sistema de cría de animales europeo.
Los datos muestran que alrededor del 50 % de los antibióticos en Europa están prescritos para el uso animal. Si se usan correctamente, los antibióticos son una herramienta útil que ayuda a los agricultores a mantener sus animales sanos y productivos y a proteger su bienestar. Por lo tanto, no estamos aquí para demonizar el uso de antibióticos en la cría de animales, sino que queremos pedir a la Comisión que dé una respuesta concreta para el uso más eficiente y eficaz de los antibióticos, con el fin de reducir la resistencia en los animales.
En nuestra resolución de 5 de mayo de 2010 sobre el Plan de acción de la UE para el bienestar animal, la Cámara subrayó la relación entre el bienestar animal, la salud animal y la salud pública, e instó a la Comisión y a los Estados miembros a abordar el difícil problema de la resistencia a los antibióticos en los animales de una manera responsable. En particular, pedimos a la Comisión que recopilara y analizara datos sobre el uso de todos los productos de salud animal, incluidos los antibióticos, con el fin de garantizar el uso eficaz de tales productos. Un año más tarde, la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, que tengo el honor de presidir, está aquí para pedir a la Comisión que ponga en práctica todas las iniciativas pertinentes para resolver este problema de larga data, que también puede tener consecuencias para la salud humana.
Lo que se necesita, señora Presidenta y señor Comisario, es un compromiso tangible de la Comisión de que va a utilizar los datos recopilados para poner en práctica los resultados obtenidos, no sólo fomentando la investigación y controlando las actividades, sino también garantizando un uso más eficaz de los antibióticos como una herramienta importante para combatir las enfermedades animales.
En ese frente, me gustaría destacar que algunos estudios revelan que la alimentación animal con bajo contenido energético podría conducir a una mayor incidencia de enfermedades y, por tanto, un mayor uso de antibióticos. Por tanto, sería conveniente revisar la prohibición del uso de harina animal para los no rumiantes, en consonancia con el dictamen del Comité científico veterinario de la UE. Estas son las peticiones formuladas en la resolución aprobada en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural el 12 de abril de este año y que será sometida a votación en esta Cámara mañana.
El trabajo ha sido duro en los últimos meses, y por eso me gustaría mostrar mi agradecimiento personalmente a la señora Paulsen, a los ponentes alternativos y a todos los grupos parlamentarios por sus valiosas contribuciones al establecimiento de un texto común sobre esta cuestión. La futura competitividad de la ganadería europea puede depender de cómo se gestione este problema, y su carácter transversal requiere compromiso y responsabilidad, a través de un enfoque coordinado y una voluntad política compartida.
László Andor, Miembro de la Comisión. – Señora Presidenta, en primer lugar, me gustaría hacer hincapié en que la Comisión es plenamente consciente la amenaza que supone la resistencia antimicrobiana (RAM) para la salud pública y está preocupada por ello.
En respuesta a la primera pregunta, en 2009, la Comisión solicitó a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) que aprovechara la ventaja de la recopilación de datos comparables sobre el uso de antibióticos en los animales. El proyecto, la Agencia europea de vigilancia del consumo de medicamentos antimicrobianos de uso veterinario (ESVAC), se inició en el tercer trimestre de 2009. La EMA ha trabajado junto con los Estados Miembros, los organismos de la UE y las partes interesadas para desarrollar el sistema. Los resultados de los datos disponibles de 10 Estados miembros se publicarán tan pronto como sea posible. Doce Estados miembros están empezando a recopilar estos datos de forma voluntaria. El objetivo es ampliar el sistema para cubrir todos los Estados miembros de la UE. Otro objetivo es disponer de datos sobre un nivel más detallado, por ejemplo, a nivel de especies animales.
¿Por qué necesitamos estos datos? Los necesitamos a fin de adoptar un enfoque basado en la ciencia; de hecho, los científicos pueden evaluar el verdadero riesgo de la resistencia antimicrobiana atribuido al uso de los antibióticos en animales sólo en función de este tipo de datos.
En cuanto a la segunda pregunta, puedo asegurar a Sus Señorías que la Comisión es consciente de que el control de la resistencia antimicrobiana requiere un enfoque multidisciplinario. Por lo tanto, la Comisión consultará a sus propios servicios, a las agencias de los Estados miembros pertinentes y a otros interesados de forma permanente, por ejemplo, a través de reuniones y consultas públicas. La Comisión está trabajando en la resistencia antimicrobiana, en estrecha colaboración con sus organismos pertinentes, en particular, el Centro europeo para la prevención y el control de las enfermedades, la Autoridad europea de seguridad alimentaria, la EMA y el laboratorio de referencia de la Unión Europea para la resistencia antimicrobiana.
En respuesta a la tercera y última pregunta, me gustaría anunciar que la Comisión está elaborando una estrategia de cinco años sobre resistencia antimicrobiana. Esta estrategia adoptará un enfoque holístico y contendrá propuestas concretas de nuevas medidas para abordar la cuestión de la resistencia antimicrobiana en relación con la salud pública y animal. La estrategia se basará en las conclusiones y recomendaciones del Consejo en relación con la resistencia antimicrobiana y también en los resultados de las consultas que ya he mencionado.
El trabajo de revisión de la normativa comunitaria sobre medicamentos veterinarios y alimentos medicamentosos está en curso. Asimismo, se están considerando nuevas herramientas e instrumentos para hacer frente a la resistencia antimicrobiana, por ejemplo, como opciones en la evaluación de impacto.
En función de las pruebas recopiladas, la Comisión decidirá los detalles de su propuesta legislativa. Nuestro objetivo es presentar esta estrategia de la Comisión el 18 de noviembre de 2011, que será el Día europeo para el uso prudente de los antibióticos.
Elisabeth Jeggle, en nombre del Grupo PPE. – (DE) Señora Presidenta, señor Andor, en primer lugar, me gustaría dar las gracias al presidente de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, el señor De Castro, por su iniciativa y por la pregunta a la Comisión sobre esta importante cuestión. Señor Andor, después de escuchar su discurso, en primer lugar, quisiera pedirle que pase de la teoría a la práctica, porque tenemos que tomar medidas concretas.
La resistencia a los antibióticos es un tema que debemos tomarnos en serio y al que, hasta ahora, se ha prestado poca atención en el contexto de la cría de animales. Los agentes antimicrobianos son, sin duda, muy útiles cuando se usan de forma adecuada. Ayudan a los agricultores a mantener a sus animales sanos y productivos, además de garantizar altos niveles de bienestar de los animales. Con el fin de asegurarse de que los antibióticos sigan siendo eficaces para combatir las enfermedades en animales y en humanos, debemos adoptar un enfoque coordinado a escala europea.
En las últimas semanas, hemos celebrado un intenso debate sobre este tema en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural y lo hemos analizado de forma minuciosa. La Comisión aprobó la resolución conjunta el 12 de abril por una amplia mayoría: 34 votos a favor y 2 en contra. La excelente cooperación con todos los ponentes alternativos de los diferentes grupos ha dado como resultado un texto muy equilibrado y bien pensado, que hay que cumplir, y yo les pido que lo hagan, en la votación del período parcial de sesiones de mañana. El informe es equilibrado porque se centra en el bienestar animal, los problemas de resistencia a los antibióticos y la efectividad por cuanto atañe a las explotaciones agrícolas.
Por lo tanto, una vez más, me gustaría dar las gracias a todos los que han participado en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, y también a la señora Paulsen por su fructífera cooperación. Ahora me gustaría ver que la Comisión adopta las medidas oportunas.
Luis Manuel Capoulas Santos, en nombre del Grupo S&D. – (PT) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, las consecuencias del uso de antibióticos para tratar enfermedades de los animales son bien conocidas y cada vez más preocupantes. Se trata de un ámbito que ya está sujeto a normas muy exigentes, al que el Parlamento Europeo también ha estado prestando atención, y sobre el que se están desarrollando muchas iniciativas positivas, tales como la red para la recopilación de datos sobre la resistencia a los antibióticos. Sin embargo, estas iniciativas aún no son suficientes.
En consecuencia, pido a la Comisión no sólo que mejore los mecanismos de vigilancia, sino también que adopte las medidas necesarias para una recopilación de datos de mayor alcance, y para que el conjunto de incentivos que fomentan las mejores prácticas en este ámbito se incluyan en el conjunto de medidas legislativas de la política agrícola común que se está elaborando.
El texto de la resolución presentada por la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, cuya mayoría de recomendaciones importantes han recibido un amplio apoyo, como mi colega, la señora Jeggle, acaba de confirmar, merece un análisis detallado de la Comisión. Ante todo, las recomendaciones deben traducirse en medidas concretas para la mejor defensa de la salud pública y la imagen de la calidad de los productos europeos de origen animal.
Marit Paulsen, en nombre del Grupo ALDE. – (SV) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, creo que hemos hecho un trabajo fantástico en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural. Es raro que una combinación política pueda estar tan de acuerdo como hemos estado en esta ocasión.
La resistencia a los antibióticos es, de hecho, la mayor amenaza para la salud humana y animal a la que nos enfrentamos. En alguna ocasión, las enfermedades infecciosas fueron la causa más común de la muerte de niños, jóvenes y animales jóvenes. En este sentido, no hay que olvidar que los animales y las personas son mamíferos. Tenemos las mismas defensas inmunitarias y tenemos la misma sensibilidad al estrés, lo que significa que, si no nos sentimos bien, nuestras defensas inmunológicas están deterioradas y necesitan antibióticos porque seremos más susceptibles a contraer infecciones graves.
Hemos considerado esta cuestión en relación con los medicamentos prescritos para humanos. Hemos tomado medidas, hemos tratado de reforzar el uso de antibióticos y de entender lo que podría suceder. No hay que olvidar que, si perdemos los antibióticos como armas, volveremos a la época de nuestras bisabuelas, en la que lo que actualmente consideramos como enfermedades infecciosas triviales, como la inflamación de oído de un niño, podrían convertirse otra vez en enfermedades mortales. No se trata de una cuestión particularmente fácil de tratar en este sentido y, por tanto, deberíamos tomárnosla muy en serio. Como ya he dicho, esta resolución me complace bastante.
Por supuesto, hay algunos detalles de esta resolución que me hubiera gustado desarrollar más o que me hubiera gustado que fueran diferentes, pero lo principal no es que todas las comas estén en su lugar; lo que importa es nuestra voluntad conjunta de iniciar el proceso. Eso es lo que espero que asuma la Comisión, porque creo que mañana obtendremos un «sí» casi unánime. Eso espero, y también espero que esto sea una señal fuerte que les haga pararse a escuchar. Gracias.
Richard Ashworth, en nombre del Grupo ECR. – Señora Presidenta, me gustaría dar las gracias al Presidente de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural por plantear esta cuestión.
Comparto su preocupación por el nivel de resistencia a los antibióticos que se encuentra en las infecciones bacterianas del ganado. Estoy de acuerdo con él en que deberíamos estar cada vez más preocupados de que haya muestras de desbordamiento de la población humana, donde observamos que la eficacia de muchos antibióticos que alguna vez fueron fiables ha disminuido significativamente, poniendo así en peligro la salud humana. Por tanto, apoyo la intención del debate. También estoy de acuerdo que el primer paso importante consiste en trabajar en estrecha colaboración con los distintos organismos y la industria farmacéutica con el fin de supervisar y evaluar el problema.
Quiero señalar, sin embargo, que, en contra de la opinión popular, esto no es exclusivamente un problema provocado por la agricultura intensiva. El uso indiscriminado de antibióticos en la agricultura es —o ha sido— común a toda la agricultura, tanto a gran como a pequeña escala. De hecho, yo iría más lejos y diría que los grandes productores hoy en día suelen estar integrados de forma vertical bajo los términos contractuales con el sector del procesamiento, y que el uso profiláctico de los antibióticos normalmente está prohibido o restringido en el marco de los métodos de control de calidad.
Sin embargo, está claro que debe haber alguna medida de control, y espero escuchar los detalles de la estrategia del señor Comisario en su debido momento. Hay tres puntos que quiero destacar. En primer lugar, las medidas adoptadas deben basarse en pruebas científicas sólidas; en segundo lugar, deben ser proporcionales y, en tercer lugar, no deben suponer una carga adicional en materia de regulación y, en consecuencia, en materia de costes, en las industrias agrícolas y veterinarias.
Martin Häusling, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señora Presidenta, Señorías, este es un tema muy serio. Es de gran importancia no sólo para la cría de animales en el futuro, sino también, y sobre todo, para la salud humana. No hay que olvidar esto. En última instancia, no se trata de un problema para la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural. Sin embargo, como ha quedado claro una vez más, no tenemos datos suficientes. Sólo 10 Estados Miembros han proporcionado información y eso es muy poco. Tenemos que tratar este tema mucho más rápido y necesitamos controles precisos.
Estamos prestando muy poca atención a un factor en este contexto, que es la agricultura intensiva, tanto a gran escala como en ciertas regiones. Tenemos que fijarnos en esto y podemos hacer algo para impedirlo. Mediante la reestructuración de nuestra política agrícola, podemos estar seguros de que la atención se centra en el bienestar animal, en que los animales viven en condiciones adecuadas para su especie y en que los animales son fuertes y robustos, en función del principio que dice que es mejor prevenir que curar.
Lo que también es necesario, y esto es un trabajo para la Comisión, es un plan a largo plazo para reducir el uso de antibióticos en la agricultura. El principal impacto de la resistencia a los antibióticos recae en los trabajadores de la industria de la agricultura, es decir, en los agricultores y en sus empleados. Estas personas ya tienen grandes problemas en este ámbito. Otro motivo de preocupación es la sospecha de que la resistencia a los antibióticos se transfiere directamente a través de los alimentos. Tenemos que fijarnos detenidamente en esto en aras de la salud de la población europea. Es necesario intervenir con urgencia a este respecto.
Es importante dejar en claro que el 50 % de todos los antibióticos se utilizan en la cría animal, que es demasiado. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que esta cifra se reduce a favor de los intereses a largo plazo de la agricultura y la salud pública.
Rareş-Lucian Niculescu (PPE). – (RO) Señora Presidenta, el Día Mundial de la Salud, que se celebra el 7 de abril, este año se ha basado en el tema de la resistencia a los antibióticos, que se considera una amenaza para la salud pública. Cada año, 25 000 personas mueren en Europa por causas asociadas a la resistencia antimicrobiana. Los animales y los alimentos de origen animal podrían desempeñar un papel en el desarrollo de la resistencia antimicrobiana en las personas. Esta es la razón por la que la resolución que debatimos hoy es un documento importante.
La palabra más importante en cualquier conversación sobre este tema es «precaución». No es que los antibióticos sean malos, sino que resulta peligroso hacer un uso no moderado y desmesurado de estos. No hay que demonizar los antibióticos, sino utilizarlos de forma precavida con personas y animales. Las medidas propuestas por la presente resolución sobre proporcionar más información a los veterinarios y los agricultores, por lo tanto, deben aplicarse de la forma más rotunda posible. Con respecto a la imposición de una prohibición sobre el uso de antibióticos como aditivos en la alimentación animal, ésta debe estar sujeta obligatoriamente a un acuerdo internacional.
Un estudio reciente pone de manifiesto que, en los Estados Unidos, casi la mitad de las muestras de carne de prueba en las tiendas contenían staphylococcus aureus, de las que la mitad era resistente al menos a tres clases de antibióticos. Esto demuestra el uso generalizado de antibióticos en la cría de animales, y debo decir que los agricultores europeos están hartos de ser los únicos que adopten y cumplan las normas corriendo el riesgo de que se produzca una reducción en sus ingresos.
Ulrike Rodust (S&D). – (DE) Señora Presidenta, señor Andor, Señorías, debemos hacer todo lo posible para contrarrestar la propagación de la resistencia a los antibióticos. Estamos totalmente de acuerdo en esto. Esto implica el uso responsable de los antibióticos en la medicina humana y en la cría de animales. La Unión Europea debe tomar medidas contundentes. No debemos permitir que 25 000 personas mueran a causa de las infecciones causadas por bacterias resistentes todos los años sólo en la Unión Europea. Los antibióticos no deben usarse de forma rutinaria ni de forma preventiva. Por el contrario, debemos asegurarnos de que los antibióticos se utilizan de forma responsable en todos los Estados miembros.
Es de suma importancia que nos esforcemos todo lo posible para mantener un ganado sano a partir de la fase de cría, hasta que esté completamente desarrollado. Asegurar que los animales estén sanos es la mejor manera de evitar la infección y el uso de antibióticos. La forma en que los animales se alimentan es un elemento decisivo en este sentido, pero la cría también es importante.
También debemos estar abiertos a la utilización de métodos alternativos, como la homeopatía y la fitoterapia, en la cría de ganado. Necesitamos más investigación y más información en Europa sobre estos enfoques alternativos.
Gerben-Jan Gerbrandy (ALDE). – (NL) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, mi país natal, los Países Bajos, es campeón del mundo. No en el fútbol, por desgracia —perdimos el año pasado—, sino en el uso de antibióticos en la cría de animales. Ningún otro país en el mundo utiliza tantos antibióticos en la cría de animales como los Países Bajos. Hay consecuencias muy graves para esto, y los antibióticos no están limitados a este uso en los Países Bajos; un total de 25 000 personas mueren cada año en la Unión Europea a causa de infecciones bacterianas, como bien han dicho otros colegas. Estas se transmiten a las personas a través de la carne. El 90 % de la carne de pollo en los Países Bajos contiene las bacterias ESBL resistentes, y el mes pasado, incluso salió a la luz que las bacterias resistentes se habían encontrado en las verduras después de ser transmitidas a través del estiércol y el suelo. Señora Presidenta, esta situación tiene que cambiar realmente. Un país como Dinamarca ha demostrado que las cosas pueden cambiar y que, con medidas buenas y estrictas, es posible mantener un sector de cría de animales fuertes y sanos, utilizando al mismo tiempo menos antibióticos.
La Comisión ha indicado anteriormente, una y otra vez esta noche, que va a proponer medidas de mayor alcance en noviembre, que se desarrollarán más adelante, en concreto, en el año 2012. Quiero instar a la Comisión a que dé prioridad a esta cuestión y que no deje que dependa de los Estados miembros, que son demasiado lentos para aplicar las medidas adecuadas.
Mairead McGuinness (PPE). – Señora Presidenta, está muy claro que existe un acuerdo entre las partes en relación con la preocupación relativa a la resistencia a los antibióticos. Sin embargo, habida cuenta de lo que acaba de decir la Comisión —que contamos con datos de 10 Estados miembros y que aún no los tenemos a nuestra disposición—, de lo que realmente estamos hablando es sobre las preocupaciones relativas a que no disponemos de hechos detallados. Necesitamos esa información.
Me gustaría ver una tabla de clasificación del uso que los Estados miembros hacen de los medicamentos por cada animal, para que realmente podamos fijarnos en los países que adoptan las mejores prácticas y compararlas con las de otros países que adoptan las mejores prácticas. No quiero decir que tengamos que señalar con el dedo, sino más bien permitir que los Estados miembros que puedan utilizar los antibióticos de forma excesiva mejoren sus prácticas de cría de animales.
También es justo decir que los agricultores no utilizan los antibióticos a tontas y a locas, sino cuando los animales están enfermos. De hecho, los antibióticos son caros y, por tanto, los agricultores no los utilizan como si de agua se tratara.
Tenemos que ser un poco equilibrados en este debate. Hagámonos de la información. Esperamos que la estrategia de noviembre nos ayude a evitar este problema creciente para la Unión Europea, así como para su población humana y animal.
Peter Jahr (PPE). – (DE) Señora Presidenta, estoy muy agradecido al autor de la pregunta, el Presidente de nuestra Comisión, por incluir este tema en el orden del día. El uso de antibióticos en los animales implica ventajas y desventajas estrechamente vinculadas. Los medicamentos que ayudan a mantener sanos a los animales, si se usan de forma inadecuada, pueden representar un riesgo importante para la población. Por lo tanto, tenemos que adoptar un enfoque coordinado, integrado y, sobre todo, científico, ya que tendremos que seguir utilizando los antibióticos para tratar a los animales en el futuro. Al mismo tiempo, también tenemos que reducir los riesgos a los que están expuestas las personas.
El presente informe responde precisamente a estos requisitos. Espero que la Comisión aborde las sugerencias, los deseos y las demandas del Parlamento. Lo más importante es, como bien han dicho muchos otros oradores, que necesitamos un análisis de la situación actual de todos los Estados miembros en aras de los animales, de la agricultura europea y, en particular, de los ciudadanos de la Unión Europea.
Miroslav Mikolášik (PPE). – (SK) Señora Presidenta, me gustaría señalar un hecho que vincula la medicina veterinaria a la medicina humana. En todos los demás congresos europeos de microbiólogos, cuando hablaban de resistencia a los antibióticos en humanos, hablaban del denominado staphylococcus aureus resistente a la meticilina. Este es un flagelo para el que nosotros ya no tenemos un antibiótico eficaz en la medicina humana: no sabemos cómo curarla. A causa de esta bacteria, mueren hasta 25 000 personas al año.
¿Saben cuál es el origen de su existencia? Pues sencillamente el uso irresponsable de antibióticos en la medicina veterinaria. A los animales se les suministran literalmente toneladas de antibióticos. En el caso de los animales que se dosifican de manera preventiva, se añade a sus alimentos, y, por tanto, también debilita al hombre y su capacidad de combatir las infecciones que adquiere, a pesar de estar en el hospital, a través de las cepas hospitalarias.
Me gustaría instar a la Comisión a que agilice la recopilación de investigaciones de todos los Estados miembros, pero también a que respalde nuevas investigaciones para descubrir antibióticos que puedan ser eficaces para humanos y que puedan salvar vidas.
Jaroslav Paška (EFD). – (SK) Señora Presidenta, la penetración en la cadena alimentaria de los productos de la industria química y farmacéutica es una consecuencia inevitable de la intensificación de la producción agrícola. El organismo humano se convierte así en la víctima natural de los esfuerzos de los productores de alimentos para tantos alimentos como puedan, de la forma más económica y eficaz posible.
Por lo tanto, debemos empezar a controlar muy de cerca el uso de sustancias químicas y productos farmacéuticos modernos en la agricultura y, en aras de proteger la salud de nuestros ciudadanos, también debemos evaluar muy a conciencia, de manera sistemática y permanente las consecuencias derivadas del uso de estas sustancias. Sólo el control de calidad permanente de productos alimenticios nos permitirá reconocer en una fase temprana los riesgos o las amenazas que plantean las nuevas tecnologías a la población actual.
Hoy podríamos hablar más sobre los antibióticos y la resistencia a ellos, pero debemos tomar nota del problema y evaluarlo de forma más exhaustiva. También espero que la Comisión considere la preocupación por la seguridad alimentaria como una estrategia coherente.
László Andor, Miembro de la Comisión. – Señora Presidenta, la estrategia de la Comisión sobre la resistencia antimicrobiana (RAM), que pretendemos presentar en noviembre, aportará más ideas sobre cómo la Comisión, junto con los Estados miembros y las partes interesadas, podrían hacer frente a la resistencia antimicrobiana en todos los sectores involucrados. Algunas de estas medidas pueden requerir cambios en la legislación. Otras puede que no. La clave está en seleccionar las herramientas adecuadas para la tarea que nos ocupa.
Estoy totalmente de acuerdo con ustedes en que no se trata únicamente, ni principalmente, de un problema relacionado con la cría de animales. Por eso, nuestro objetivo es reducir el desarrollo de la resistencia antimicrobiana atribuido al uso de los antibióticos en los animales.
Contamos con varias herramientas en este ámbito, a saber, la educación, campañas de sensibilización y muchas más. De la misma manera, creemos que es necesario recopilar datos a fin de promover un mejor entendimiento del problema. Los Estados miembros muestran estar realmente interesados en proporcionar los datos, algo que es alentador.
Y sí, tenemos un calendario de acción. Además, hay trabajos preparatorios en curso, entre otros, la evaluación de impacto, la revisión de las normas sobre medicamentos veterinarios, etc. Como ya he mencionado, las propuestas legislativas se desarrollarán en 2012.
La Comisión acoge con gran satisfacción la valiosa aportación del Parlamento y espera que continúe la colaboración con el Parlamento, los Estados miembros y las partes interesadas de todos los sectores, con el objetivo común de proteger la salud de los ciudadanos en toda la Unión Europea.
Presidenta. – Para concluir el debate, he recibido una propuesta de resolucion(1).
Se cierra el debate.
La votación tendrá lugar el jueves, 12 de mayo al mediodía.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)
Luís Paulo Alves (S&D), por escrito. – (PT) La resistencia a los antibióticos en el ganado y los animales domésticos se ha convertido en un problema en los últimos años. Para hacer frente a este creciente problema, pido más investigación y un control mejorado sobre sus efectos en la cadena alimentaria. Si se usan correctamente, los antibióticos son una herramienta eficaz, pero hago un llamamiento a la Comisión para que adopte medidas concretas para hacer un uso más eficaz a fin de reducir la resistencia de los animales a los antibióticos, ya que se trata de un problema que afecta a toda la cadena alimentaria. En particular, afecta a los niveles de resistencia a los antibióticos y, por lo tanto, repercute en la salud humana. Para lograr esto, el presupuesto destinado a la Oficina Alimentaria y Veterinaria (OAV) y a la Autoridad europea de seguridad alimentaria (AESA) debe incluir los fondos necesarios para aumentar el trabajo de campo y controlar este problema de forma eficaz. Por último, dada la importancia de este problema, hago un llamamiento a la Comisión para que elabore un plan para abordar esta cuestión a escala de la UE que tenga en cuenta la magnitud total de este problema que consiste en combatir la resistencia a los antibióticos, sobre todo, la relación entre la salud animal y el uso de antibióticos, y la relación entre la salud animal y la salud humana.
Ismail Ertug (S&D), por escrito. – (DE) Estamos absorbiendo los antibióticos en los alimentos, lo que se traduce en una mayor resistencia. Se trata de un ámbito del avance médico que se está echando a perder de forma gradual, y somos conscientes de ello desde hace mucho tiempo. El señor De Castro ha hecho referencia a las medidas que ya se han adoptado. Respaldo las propuestas planteadas en la resolución. No obstante, hay dos aspectos en los que me gustaría centrarme.
Sólo con los reglamentos no es suficiente. En el escándalo de las dioxinas, hemos observado con qué facilidad pueden socavarse, si la «oveja negra» individual se comporta de forma negligente. Por supuesto, debemos contar con reglamentos y, además, necesitamos introducir sistemas de control, pero la solución no sólo se basa en eso.
A medio y largo plazo, la solución consiste en hacer que el uso de antibióticos sea bastante superfluo. Podemos lograr que así sea mediante la inversión en innovación y creando redes de conocimientos especializados y, en segundo lugar, transmitiendo este conocimiento a los agricultores y veterinarios y, en tercer lugar, ofreciendo información a los consumidores.
Debemos hacer un uso inteligente de las fuerzas del mercado, pues son los consumidores quienes deciden, a largo plazo, cómo quieren que se produzcan sus alimentos.
Pavel Poc (S&D), por escrito. – (CS) Según el Centro europeo para la prevención y el control de las enfermedades, hay 400 000 pacientes en Europa infectado con cepas de bacterias multirresistentes. Por lo tanto, acojo con beneplácito la resolución de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, en la que apoyo, sobre todo, la solicitud de la recopilación y el análisis adecuados de datos comparables sobre la venta de preparados de uso veterinario, y el uso posterior de estos preparados en los animales. La recopilación de estos datos debería ser obligatoria para todos los Estados miembros de la UE. Si la UE adopta medidas estrictas sobre el uso de antibióticos en los animales de granja, también podemos esperar cambios en la legislación de terceros países, en particular debido a las pérdidas financieras que se derivarían de una restricción de las exportaciones de carne a Europa. Por ejemplo, el 74 % de todos los antibióticos utilizados en los Estados Unidos se utilizan en la cría de animales para la prevención de enfermedades o impulsar el crecimiento de animales sanos. La mitad de todos los productos cárnicos inspeccionados en tiendas de los Estados Unidos contienen bacterias peligrosas (MRSA). Este problema se ha conocido en los Estados Unidos desde 2008, y no ha habido ninguna solución de fondo hasta la fecha. Las cepas de bacterias multirresistentes no patógenas también representan un riesgo a la vista de la posibilidad de transferencias de transgénicos y, de acuerdo con las últimas investigaciones, la resistencia compartida. La aparición de nuevas cepas de bacterias multirresistentes puede privar a las generaciones futuras de la posibilidad de hacer un uso eficaz de los antibióticos. Un escenario como éste podría tener consecuencias catastróficas en la salud humana. La resistencia a los antibióticos constituye un problema bastante grave que hay que solucionar de inmediato y con eficacia.