Presidente. – El siguiente punto del orden del día es el informe (A7-0172/2011) de Richard Falbr, en nombre de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, sobre la dimensión exterior de la política social, la promoción de las normas laborales y sociales y la responsabilidad social de las empresas europeas [2010/2205(INI)].
Richard Falbr, ponente. – (CS) Señor Presidente, como he dicho en mi intervención hace un momento, la dimensión exterior de la política social abarca las medidas e iniciativas de la UE destinadas a promover las normas laborales y sociales en terceros países. Aunque la Estrategia de Lisboa y la iniciativa Europa 2020 hacen mucho más hincapié en la política social que nunca, la competitividad y los factores económicos siguen siendo el centro de atención. En consecuencia, adopté un planteamiento muy crítico en la elaboración del presente informe. Si queremos que los terceros países con los que negociamos acuerdos respeten los principios y la base propiamente dicha del modelo social europeo, primero debemos respetar este modelo en la Unión Europea. Si queremos que los países con los que negociamos acuerdos internacionales respeten los convenios fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo, debemos respetarlos nosotros mismos. No obstante, es evidente que algunos Estados miembros violan los convenios de la OIT.
Por lo que respecta a la responsabilidad de las empresas, no cabe duda de que es una buena idea que lleva debatiéndose desde principios de la década de los setenta. Sin embargo, el problema radica en la imposibilidad de su aplicación. Cuando estábamos debatiendo los comentarios relativos a este informe y a las enmiendas al mismo, una de las opiniones que se expresaron fue la necesidad de redactar una directiva, dado que el comportamiento social de algunas empresas simplemente no es responsable. Se presentaron más de 150 enmiendas al informe, pero creo que, aun así, prevalece su enfoque crítico. La Unión Europea necesita hacer más en apoyo de la Organización Internacional del Trabajo, puesto que es absurdo que proclamemos nuestro apoyo mientras un número cada vez menor de países ratifican y respetan los convenios. Durante el último mandato parlamentario, la Comisión llegó a presentar propuestas, por ejemplo, con respecto a la Directiva sobre la ordenación del tiempo de trabajo, que iba totalmente en contra del convenio nº 1 de la OIT sobre las horas de trabajo, aprobado en 1919, que establecía una semana laboral de 48 horas. Me complace enormemente que el Parlamento rechazara esta Directiva.
Y con ello concluye mi exposición de motivos. No necesito añadir nada más, puesto que se trata de una cuestión que todos entienden. Lo que pretendo, por encima de todo, es el respeto de los derechos sociales, y el respeto de algo que proclamamos como un logro importante de la Unión Europea.
Vasilica Viorica Dăncilă (S&D). – (RO) Señor Presidente, según las estadísticas europeas, más de la mitad de los trabajadores de la Unión Europea, especialmente los inmigrantes, no disfrutan de protección social. Por ese motivo creo que cuando se trata de la protección social de los trabajadores en la Unión Europea, deben fomentarse normas básicas comunes e imponerse sanciones en caso de incumplimiento de la legislación actual. La ratificación de la Carta Social Europea revisada fomentaría reformas sociales internas a escala de los Estados miembros de la UE al tiempo que favorece el proceso de armonización de la legislación nacional con la normativa de la UE. Es importante como compromiso político para la promoción y la garantía de las normas sociales y para la adaptación de los mecanismos jurídicos e institucionales a las normas y valores específicos de las democracias europeas. Los derechos sociales que estipula este acuerdo cumplen con la legislación social de la UE y las normas pertinentes en los Estados miembros de la Unión Europea.
Tatjana Ždanoka (Verts/ALE). – Señor Presidente, como ponente alternativa en nombre del Grupo Verts/ALE, quiero dejar muy clara nuestra postura con respecto a este informe. En primer lugar, si bien apreciamos que el texto definitivo podría mejorarse en la votación de mañana, ya es bastante sólido, y simplemente queremos subrayar que debe reforzarse el papel de la Organización Internacional del Trabajo. En este punto coincidimos con el ponente.
La responsabilidad social voluntaria de las empresas es algo positivo, pero la función principal de la promoción y la protección de los derechos humanos pertenece a los Estados y a las organizaciones internacionales. No creemos que deban evitarse las normas jurídicamente vinculantes en el ámbito de la responsabilidad de las empresas.
La violación de los principios fundamentales y de los derechos laborales no puede utilizarse como ventaja comparativa legítima, y debemos insistir en las reuniones bilaterales y multilaterales con nuestros socios en que se cumplan debidamente unas normas laborales decentes.
Ilda Figueiredo (GUE/NGL). – (PT) Señor Presidente, teniendo en cuenta que el Informe Mundial sobre Seguridad Social de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para 2010 afirma que más del 50 % de los trabajadores carece de protección social, es fácil concluir que, en la mayoría de los casos, la responsabilidad social de las empresas no existe.
No obstante, la Comisión sigue negociando acuerdos de libre comercio que, por lo general, únicamente redundan en beneficio de las grandes empresas e instituciones financieras, no prestan la debida atención a los derechos laborales y no fomentan la libertad de asociación ni el derecho a la negociación colectiva. No adoptan las medidas necesarias para la eliminación efectiva de la discriminación en el lugar de trabajo o en la profesión ni para la eliminación del trabajo forzado, inseguro o con un salario deficiente, incluido el trabajo infantil.
En consecuencia, este informe debe denunciar todas estas cuestiones, pero se queda corto en las necesidades, y esperamos que la Comisión avance mañana en la consolidación de su planteamiento con respecto a estas cuestiones…
(El Presidente interrumpe a la oradora)
Jaroslav Paška (EFD) – (SK) Señor Presidente, es cierto que la protección social de los trabajadores suele ser mucho más débil de lo que debería, también en el territorio de la Unión Europea.
Ello es especialmente cierto para los grupos de migrantes de la población, que se desplazan al extranjero para trabajar en lugares en los que no suelen conocer el idioma ni la normativa local, y por consiguiente, es evidente no pueden alcanzar el nivel profesional de los trabajadores locales.
A pesar de ello, creo que es importante que la Unión Europea busque la aplicación de las normas y acuerdos de la Organización Internacional del Trabajo en los tratados internacionales con terceros países, porque me parece que, a medida que aprendemos más del mercado laboral y de las condiciones de trabajo en Asia, África y otros rincones del mundo, debemos esforzarnos por garantizar que se realicen mejoras significativas en el estatuto de los trabajadores, también en estas regiones y áreas.
En consecuencia, presto mi apoyo personal al señor Falbr y a su informe. Estoy seguro de que también logrará mejoras en estas normas en Europa.
Silvia-Adriana Ţicău (S&D). – (RO) Señor Presidente, yo también felicito al ponente, al tiempo que insto a la Comisión Europea a que adopte las medidas necesarias para que las empresas europeas suscriban los principios y valores europeos incluso cuando desarrollen actividades en otros países.
La Unión Europea debe fomentar el modelo social europeo. Por ese motivo es imperativo suscribir los principios y valores de la Unión Europea. Lamentamos que la Unión Europea no disponga de una fórmula homogénea para insertar una cláusula social en todos los acuerdos comerciales bilaterales. Señora Comisaria, quiero destacar que recientemente se votó un acuerdo horizontal sobre aviación civil entre la Unión Europea y Canadá. Se trata del acuerdo más ambicioso de este tipo que ha firmado la Unión Europea, a pesar de que no incluye ninguna cláusula social. Ambas partes se han comprometido a trabajar y a desarrollar actividades en este ámbito. No obstante, desgraciadamente, debo hacer hincapié en que lamentamos que la Unión Europea no disponga de una fórmula homogénea para insertar una cláusula social en los acuerdos internacionales.
Richard Howitt (S&D). – Señor Presidente, felicito a Richard Falbr por el exhaustivo planteamiento que ha adoptado en su informe con respecto a las normas laborales internacionales. Me ha complacido poder contribuir a su trabajo sobre la cuestión concreta de la responsabilidad social de las empresas.
Esta noche, ello nos brinda la oportunidad de influir en la Comisión antes de su comunicación sobre la responsabilidad social de las empresas (RSE) pidiéndole, en primer lugar, que mantenga la definición abierta de RSE que se adoptó recientemente en el Foro Multilateral, que vuelva al principio de convergencia en las iniciativas privadas y voluntarias de RSE, que fue su política anterior, que plantee propuestas concretas para la aplicación de normas internacionales de RSE, concretamente las Directrices actualizadas de la OCDE para las empresas multinacionales y el nuevo marco Ruggie sobre empresas y derechos humanos, que se comprometa con el principio del requisito de información integrada de las empresas en materia financiera, medioambiental, social y de derechos humanos, allanando así el camino hacia la posibilidad de legislación futura en este ámbito y que avance en la responsabilidad de las empresas europeas en su cadena de suministro mundial, colmando las brechas de los gobiernos que se identifican en el reciente estudio de Edimburgo elaborado por la propia Comisión.
Al Parlamento siempre le agrada ayudar a la Comisión, señora Reding. Espero que estas sugerencias ayuden esta noche.
Viviane Reding, Vicepresidenta de la Comisión. – Señor Presidente, en nombre de mi colega, László Andor, quiero acoger con satisfacción el hecho de que la propuesta de resolución que se debate hoy aborda numerosos aspectos cruciales de la dimensión exterior de la política social.
La Comisión apoya firmemente una cooperación más estrecha a escala mundial en la que los objetivos sociales y de empleo vayan de la mano de los objetivos económicos. Concretamente, apoyamos la continuidad del debate y la coordinación de los esfuerzos en el seno del G-20. A este respecto, los preparativos para una Reunión de los Ministros de Trabajo y Empleo del G-20 proporciona un buen ejemplo del aumento de la cohesión que surge a escala internacional.
La Comisión también apoya una cooperación estrecha con las organizaciones internacionales y entre ellas, que —y cito a la OCDE y a la Organización Internacional del Trabajo— es vital para lograr la igualdad de condiciones a escala internacional y, concretamente, para el establecimiento de normas laborales internacionales.
La 100ª sesión de la OIT comenzó la semana pasada, y se centrará en un nuevo convenio de la OIT sobre trabajadores nacionales, una cuestión que esta Cámara debatió recientemente. La protección social, incluido el desarrollo de la iniciativa Cobertura de Protección Social, es otro ámbito de interés de la conferencia de la OIT de este año. Seguiremos detenidamente los debates sobre la aplicación de las normas laborales consagradas en el Convenio de la OIT, y quiero señalar que la Comisión acoge con agrado el énfasis que se ha puesto en la propuesta de resolución de hoy sobre la necesidad de que la UE promueva las normas laborales básicas de la OIT y una agenda de trabajo decente a escala internacional que incluya la igualdad de género y la política de no discriminación como cuestiones transversales.
La Comisión también seguirá fomentando el desarrollo sostenible, el trabajo decente, las normas laborales y la responsabilidad social de las empresas en otros ámbitos políticos, como el comercio y la política de desarrollo. En 2011, la Comisión tiene previsto presentar una comunicación sobre la responsabilidad social de las empresas en la que se describan propuestas para tomar medidas adicionales a escala internacional, incluida la promoción de la RSE en las relaciones con los países socios.
En nuestra opinión, la participación de las empresas también resulta esencial para abordar cuestiones como el empleo juvenil, la formación, las cualificaciones de los trabajadores, la salud y la diversidad, la reestructuración responsable y el desarrollo local, especialmente si tenemos en cuenta las dificultades económicas y sociales que actualmente está atravesando Europa.
Presidente. – El debate queda cerrado.
La votación tendrá lugar el martes, 7 de junio, a las 12.00 horas.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)
Siiri Oviir (ALDE), por escrito. – (ET) Concedo gran importancia a las actividades e iniciativas asociadas a la dimensión exterior de la política social de la Unión Europea, cuyo objetivo es fomentar las normas sociales en terceros países a fin de impedir, entre otras cosas, la esclavitud actual en la que se trata a las personas como meras «máquinas de producción» en lugar de como individuos valiosos.
A raíz de la competencia económica cada vez mayor que impera en el mundo, las condiciones para los trabajadores se están deteriorando todavía más, el salario de los trabajadores sufre recortes y la edad laboral se amplía, en un intento de generar beneficios. Por tanto, a fin de modificar la tendencia actual, debemos pasar de las palabras a las acciones y aplicar el Programa de Trabajo Decente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y los convenios correspondientes. En caso necesario, también debemos aplicar medidas extremas —diversas restricciones y sanciones económicas— contra los países y las empresas que los ignoran continuamente. Sin duda, las sanciones pertinentes no deben aplicarse a la ligera ni basándose en el deseo de suprimir la competencia económica.
Las infracciones de las normas laborales por parte de terceros países también contribuyen a la existencia de unos aranceles excesivamente elevados en los países desarrollados y en el Mercado Único de la Unión Europea, por lo que no debemos dejar de seguir las condiciones de la OIT si queremos ser competitivos. La Unión Europea no debe señalar a nadie con el dedo, sino más bien presentar sus propias soluciones y compromisos con vistas a mejorar la situación.
Acojo con satisfacción el aumento de la responsabilidad social de las empresas y las actitudes respetuosas para con sus propios trabajadores. Aun así, no podemos aceptar una situación en la que las obligaciones de los países y los gobiernos locales se transfieran a las empresas. Ese es más el tipo de política asociada a la antigua Unión Soviética y a los países de la actual CEI, donde son las autoridades las que básicamente canalizan el capital de las empresas.
Sirpa Pietikäinen (PPE), por escrito. – (FI) Quisiera felicitar al señor Falbr por su excelente trabajo en el informe sobre la dimensión exterior de la política social, la promoción de las normas laborales y sociales y la responsabilidad social de las empresas europeas. Una UE política y económicamente integrada también necesita una dimensión social con más urgencia que nunca. Es importante garantizar la existencia de los servicios básicos, la seguridad básica y unas condiciones de trabajo decentes para todos los ciudadanos de la UE, especialmente ahora durante esta crisis económica. Como dice el ponente, el planteamiento que Europa seleccione con respecto a la política social también deberá adoptarse en nuestras relaciones con terceros países. La Unión debe insistir con mayor firmeza en que una condición de los futuros acuerdos de comercio e inversión debe ser la ratificación, la aplicación y el control de los acuerdos internacionales. Asimismo, también debe exigirse a las empresas europeas que sean más abiertas con respecto a sus cuentas y cadenas de subcontratación, para que los sólidos valores sociopolíticos de la Unión Europea no queden en una mera ilusión.