A fondo
 

El futuro demográfico de la Unión Europea

Política social - 02-06-2008 - 17:15
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Un bebé

Cada vez nacen menos europeos

Mientras el bienestar experimenta un rápido crecimiento en la Unión Europea, un fantasma se cierne sobre ella: el envejecimiento de su población. Cada vez nacen menos niños y los mercados de trabajo y sistemas sanitarios se ven forzados a hacer frente a una mayor presión. Los informes demográficos son alarmantes: la población europea se muere.

Aunque el drástico cambio en los modelos sociales influye en la composición de las familias, los europeos dicen que les gustaría tener más hijos, aunque aseguran que la inseguridad económica o laboral les inclina a no aumentar la familia.
 
La Unión Europea trabaja en estos momentos en una nueva legislación que sea capaz de hacer frente a los revolucionarios cambios en la estructura demográfica europea que se han producido en las últimas décadas. ¿Cuáles son las mayores amenazas? ¿Y las soluciones más viables? Este artículo se adentra en los retos que plantea el déficit demográfico europeo y en las posibles medidas para hacer frente a este fenómeno.
 
 
Ref.: 20080414FCS26499

El déficit demográfico europeo: ¿una sociedad en extinción?

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La mano de un bebé coge el dedo de un adulto

¿Nos extinguimos?

La ampliación de la UE a nuevos países y su crecimiento económico estable confirman su posición internacional; es un remanso de prosperidad en un mundo turbulento. Casi nadie debate ya su déficit democrático, pero otro fantasma inquieta a Europa: el déficit demográfico. El historiador británico Arnold J. Toynbee cree que "las civilizaciones se suicidan, no son asesinadas"; y la población de la UE está en declive. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias? Una pregunta crucial para la Eurocámara.

Hace un siglo, la población europea constituía el quince por ciento del total mundial, pero esta proporción se dividirá por tres para el año 2050. El declive de Europa contrasta con el ritmo ascendente de los países en vías de desarrollo que suponen el 95 por ciento del crecimiento de la población del globo. Los efectivos mundiales eran en 1950 de 2.500 millones de habitantes; en la actualidad se sitúan en los 6.600 millones y, según las últimas estimaciones, en el año 2050 alcanzarán los 9.100 millones. 
 
Adiós al "baby boom"
 
Las mujeres de la Unión Europea (UE) tienen una media de 1,52 hijos cada una. Esta cifra se sitúa por debajo del umbral necesario para el reemplazo generacional (2,1 hijos por mujer) y afecta al crecimiento negativo de la población (se registran más muertes que nacimientos). El declive de la fertilidad se produjo después del llamado "baby boom" que siguió al fin de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, los niños del "baby boom" están alcanzando la edad de jubilación. Por lo tanto, la proporción de personas cuya pensión dependerá de un número cada vez más reducido de cotizantes a la Seguridad Social  aumentará considerablemente en los próximos años.
 
El Comisario de Empleo y Asuntos Sociales, Vladimír Špidla, declaró después de que viese la luz la comunicación de la Comisión sobre demografía en octubre de 2006 que "en la actualidad, hay cuatro personas en edad de trabajar por cada  pensionista", por lo que "en 2050, esta proporción quedará reducida a la mitad: dos trabajadores por cada jubilado", agregó.
 
Club de ancianos en el año 2050
 
En el año 2004 la media de edad de los ciudadanos europeos era de 39 años. Esta cifra podría aumentar hasta los 49 en el año 2050, cuando se estima que más de uno de cada diez europeos rondará los ochenta años (11,4 por ciento). Además, la esperanza de vida se incrementará, según las previsiones actuales, hasta seis años para los hombres y cinco para las mujeres (en 2004, la media masculina era de 75,6 años; y para las mujeres, de 81,7). Éste es el resultado de las mejoras económicas, sociales y médicas que han hecho posible que los europeos puedan vivir más años con confort y seguridad.
 
El envejecimiento de la población supone un mayor gasto en el sistema sanitario, origina nuevos problemas en la financiación de la Seguridad Social y pone en peligro la  pervivencia del sistema de pensiones. Los cambios en la estructura demográfica también  amenazan el dinamismo económico, la creatividad y la innovación, y pueden conllevar una disminución del potencial de crecimiento del Producto Interior Bruto de la UE de hasta un 1,2 por ciento entre los años 2031 y 2050; la pérdida de competitividad  y  la disminución del crecimiento serán más significativas si se comparan con las regiones del mundo que experimentan un aumento sustancial de su población.
 
Posibles remedios: pros y contras
 
Una de las posibles soluciones para este déficit demográfico podría ser la inmigración, pero hay que tener en cuenta que los inmigrantes también envejecerán y reclamarán sus derechos en el sistema de Seguridad Social. Mientras, los niveles de inmigración se están convirtiendo en un tema problemático.
 
Otra opción sería atrasar la edad de jubilación buscando un aumento de productividad; pero esto podría no ser aceptado por los europeos, que aspiran a tener más tiempo libre. También podrían aplicarse nuevas políticas de natalidad, pero se podría argumentar que esto afectaría a la igualdad entre sexos en cuanto al acceso al mercado laboral; como puede verse, los desafíos que plantea la crisis demográfica no son en absoluto sencillos.
 
¿Qué hace la Eurocámara?
 
El Parlamento Europeo (PE) ha adoptado varios informes sobre el envejecimiento de la población y los necesarios ajustes que deberán introducirse en la sociedad, como los relativos a aprendizaje permanente, movimientos migratorios, legislación sobre el mercado laboral... Entre los informes adoptados por la Eurocámara, se incluyen:
 
La comisión de Empleo y Asuntos Sociales del PE está trabajando en un informe sobre el futuro demográfico de Europa a cargo de la socialista francesa Françoise Castex, mientras que la comisión parlamentaria de Industria ha presentado otro sobre la mejora de la calidad de vida de las personas mayores a través del uso de nuevas tecnologías de la comunicación y la información, redactado por la socialista británica Neena Gill y que será sometido a votación por la comisión el 19 de diciembre.
 
Además, en febrero del año 2006 la comisión de Empleo y Asuntos Sociales adoptó un informe sobre los desafíos demográficos y la solidaridad entre generaciones realizado por el británico Philip Bushill- Matthews, del Partido Popular Europeo, y el pasado mes de septiembre, la comisión de Libertades Civiles adoptó un informe sobre migración legal realizado por la socialista italiana Lilli Gruber que prevé que los inmigrantes cualificados puedan trabajar y vivir en la UE gracias a una "tarjeta azul" para inmigrantes cualificados.
 
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Déficit demográfico en Europa: ¿quién tiene miedo a los niños?

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Un bebé sonríe en brazos de su padre ©Getty Images

¿Crisis demográfica en la UE?

La escasez de alimentos y la mortalidad infantil han sido los dos principales elementos reguladores de la población mundial a lo largo de la Historia. El creciente nivel de vida en Europa y los avances médicos han alejado estas amenazas del Viejo Continente; sin embargo, en lo que parecen ser condiciones ideales, y a pesar de que los ciudadanos dicen que quieren tener más niños, las tasas de población no dejan de caer. ¿Cuál es el problema? Este artículo busca la respuesta.

Cada mujer de la Unión Europea de los Veinticinco tiene una media de 1,5 hijos. En concreto, la tasa es de 1,55 niños por mujer en los antiguos Estados miembros y de 1,25 en los diez que se incorporaron en 2004. Según estos datos, correspondientes a 2005, las irlandesas son las europeas que más hijos tienen (1,99 cada una), seguidas de las francesas (1,9) y las finlandesas (1,8). En el extremo opuesto se encuentran las eslovacas, con una media de 1,25 hijos por mujer, las checas y polacas con 1,23, y las eslovenas, con 1,22, que se sitúan a Eslovenia en el último lugar de la Unión Europea en este sentido.
 
Según los expertos, la tasa de fertilidad necesaria para garantizar el reemplazo generacional es de 2,1 niños por mujer, pero de mantenerse la actual tendencia a la baja, podría situarse en 1,3, lo que supondría que en un siglo la población europea quedaría reducida a menos de la cuarta parte de la actual.
 
Causas
 
Entre las posibles razones para este descenso de la tasa de fertilidad se encuentra el mayor nivel educativo de las madres, que tienen que buscar el equilibrio entre el desarrollo de su carrera profesional y los hijos. Además, los expertos apuntan que se ha producido un cambio en los valores culturales e individuales, reflejado en el menor número de matrimonios y el aumento de los divorcios, aunque puntualizan que el vínculo entre el matrimonio y los hijos es cada vez menos significativo. Otros factores que deberían tenerse en cuenta son la normalización de los métodos contraceptivos o los modelos de hogar, en los que cada vez son más las personas que viven solas.
 
El estudio sobre aceptación de la política demográfica realizado en 2004 por la fundación europea Robert Bosch afirma que las europeas desearían tener más hijos de los que finalmente tienen, y que las dos principales razones por las que no lo hacen son el coste asociado a aumentar la familia y la incertidumbre sobre el futuro del niño.
 
Guarderías
 
En la Cumbre de Barcelona de marzo de 2002, los Estados miembros se comprometieron a eliminar los obstáculos a la participación de las mujeres en el mercado laboral, así como a garantizar plazas de guardería para el noventa por ciento de los niños de entre 3 y 6 años, y para al menos el 33 por ciento de los menores de esa edad, de cara al año 2010. Aunque la Unión Europea no dispone de una política específica de población, el Parlamento Europeo sí ha abordado recientemente el asunto.
 
Así, la eurodiputada socialista francesa Françoise Castex trabaja en un informe sobre el futuro demográfico de Europa cuyo borrador será sometido a votación en la comisión de Empleo del Parlamento Europeo el próximo 18 de diciembre, como paso previo a su debate y voto por el Pleno de la Cámara.
 
Además, el pasado 7 de junio de 2007 el Parlamento Europeo aprobó otro informe, redactado por la eurodiputada griega del Partido Popular Europeo Marie Panayotopoulos-Cassiotou, sobre la conciliación de la vida familiar y períodos de estudios. En términos generales, la proporción de europeos que combinan los estudios con su labor como padres es baja en la Unión Europea (en Irlanda son el 11,3 por ciento de los estudiantes, en Austria el 10,7 por ciento, en Letonia el 10,7 por ciento). Sólo Finlandia registra una proporción más elevada, del 41 por ciento; se da la circunstancia de que en este país los estudiantes que deseen ser padres disfrutan de un elevado nivel de protección social.
 
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Déficit demográfico en Europa: ¿una solución importada?

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Varias personas hacen cola en una oficina de inmigración

La inmigración, una oportunidad

Durante más de dos siglos muchos Estados europeos fueron países de emigrantes; sin embargo, en los últimos sesenta años se ha invertido la tendencia y casi todos se han convertido en destino de inmigrantes y solicitantes de asilo. La prosperidad que disfruta el Viejo continente permite aventurar que Europa seguirá siendo un destino atractivo para la inmigración. Lejos de percibirlo como un problema, muchos ven en este fenómeno la respuesta al creciente déficit demográfico de la sociedad europea.

En torno al 3,7 por ciento de la población europea no procede de ninguno de los Estados miembros. En el ejercicio 2004-2005, la inmigración a la Unión Europea alcanzó un máximo histórico de dos millones de personas; dos terceras partes de ellas llegaron a España e Italia.
 
Población activa
 
Según la oficina europea de estadística Eurostat, de mantenerse este nivel de inmigración se mantendría el crecimiento de la población activa hasta el año 2030 aproximadamente. De lo contrario, el decline comenzaría ya a finales de la presente década. Quizá por este motivo, el eurodiputado socialista francés François Castex, ponente de un informe sobre el futuro demográfico de Europa, considera que "la inmigración es un elemento positivo a la hora de conformar la población europea".
 
Es más: según un estudio sobre la materia elaborado por la Comisión Europea en octubre de 2007, para compensar el descenso del número de personas en edad de trabajar en la Europa de los Veintisiete sería necesario que llegaran a la Unión Europea unos 56 millones de personas antes del año 2050. Los países con las tasas de natalidad más bajas, como Alemania, España, Italia o Polonia, requerirían una afluencia mayor de personas que los que registran tasas más elevadas.
 
Integración
 
Una de las claves para que la inmigración pueda considerarse un éxito radica en la integración de estas personas y sus descendientes en la sociedad y el sistema económico del país de acogida. Es un reto importante: según el Eurobarómetro, sólo cuatro de cada diez europeos consideran que los inmigrantes contribuyen al desarrollo de sus países.
 
El informe sobre el futuro demográfico de Europa elaborado por Castex, que será sometido a votación por el Pleno del Parlamento Europeo en febrero, pide que se desarrolle en el seno de la Unión Europea "un enfoque sereno y razonado de la inmigración con el fin de hacer frente a las opiniones y actitudes xenófobas" y defiende que los inmigrantes deben disponer de seguridad legal y sanitaria, además de subrayar la necesidad de emprender "una lucha decidida contra las organizaciones clandestinas y la sanción de los empleadores que utilizan el trabajo ilegal".
 
Tarjeta azul para la integración
 
Además, el pasado 17 de septiembre de 2007, la Eurocámara adoptó otro informe, elaborado por la eurodiputada socialista italiana Lilli Gruber, por el que se apoyaba la creación de de una "tarjeta azul" que funcionaría a modo de permiso de trabajo y residencia en la Unión Europea para mano de obra cualificada.
 
No hay que olvidar, además, el drama y los problemas que supone la inmigración ilegal, que hace aún más evidentes los beneficios de una gestión adecuada de los flujos migratorios. Consciente de ello, la Unión Europea trabaja actualmente en la definición de una política sobre la materia, un proceso en el que el Parlamento Europeo está participando activamente. En otro informe aprobado el pasado 17 de septiembre (redactado por el socialista español Javier Moreno), la Eurocámara remarcó que no debe tratarse a los inmigrantes ilegales como si fueran delincuentes, y recordó que muchos de ellos arriesgan su vida en el intento de alcanzar Europa.
 
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Françoise Castex: "cuando una persona está en paro, duda si tener niños"

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La eurodiputada Françoise Castex

"Necesitamos la inmigración"

En el año 2050, la edad media en Europa podría rondar los cincuenta años. Las europeas tienen menos niños de los necesarios para frenar el declive de la población. Entre las posibles razones, la eurodiputada socialista francesa Françoise Castex apunta en esta entrevista la inseguridad económica, el futuro incierto y sistemas de empleo anticuados, y dibuja un panorama incierto para el futuro demográfico europeo. El Parlamento Europeo votará su informe sobre este asunto en febrero. 
 
Las previsiones demográficas para Europa son alarmantes. ¿Es demasiado tarde para reaccionar?
 
No son más que eso, previsiones. Disponemos de datos estadísticas que permiten prever un problema demográfico en el horizonte del año 2050; entre hoy y esa fecha pasaremos de una media de edad de 39 a 49 años. Entre las complicaciones que eso puede suponer está la disminución del número de personas en edad de trabajar y un aumento de la demanda de cuidados ligados al envejecimiento de la población. Todo esto es problemático para las finanzas públicas y para el dinamismo general de la Unión Europea; pero aún queda margen de acción en lo que se refiere a pleno empleo y natalidad.
 
La natalidad, precisamente, cada vez es más baja. ¿Cómo podemos animar a las mujeres a tener más niños?
 
Una tasa de natalidad del 1,2 es anormalmente baja, pero sabemos que podemos hacer que suba a través de políticas adecuadas. No volverá el esquema de la familia numerosa, porque los modelos de familia evolucionan, y el papel de la mujer en la sociedad ha cambiado: en el siglo XX, las niñas recibieron educación y además aprendieron a controlar su fecundidad, fundamentalmente a través de la contracepción. Al mismo tiempo, la inseguridad económica y el temor ante el futuro son asimismo un freno importante a la natalidad. Cuando una persona está en paro o no sabe dónde estará en cinco o diez años, suele dudar mucho si tener niños o no.
 
En este contexto, ¿qué podría favorecer la natalidad? Al contrario de lo que hemos pensado en algunos países como Alemania, el trabajo no es un freno a la natalidad, sino que hay que ayudar a la conciliación de vida profesional y familiar. Los Estados miembros deben desarrollar estructuras para la atención a la infancia; las encuestas muestran que las parejas querrían tener más niños de los que tienen, por tanto hay margen para el progreso a poco que tomemos las medidas adecuadas para favorecer la natalidad.
 
La población activa disminuye... ¿será necesario retrasar la edad de jubilación más allá de los setenta años o modificar el sistema de pensiones?
 
La idea dominante es, efectivamente, prolongar la vida activa, lo que supone retrasar la edad de jubilación. Actualmente la mayor parte de los asalariados comienzan a trabajar entre los 25 y los 30 años, y la tasa de empleo baja a partir de los 51 o 52 años de edad. Desde mi punto de vista debemos comenzar por examinar dónde disponemos de márgenes de progresión de la población activa con el fin predeterminado de que todo el mundo cotice sus cuarenta años. Yo creo que a partir de 2010 el objetivo del pleno empleo será cada vez más factible y necesario.
 
En mi informe propongo la consideración de ciclos de vida activa: si queremos ser la economía más competitiva del mundo es necesaria una verdadera política de formación, de planificación de carreras y de organización de itinerarios profesionales a lo largo de todo el ciclo activo, es decir alrededor de unos cuarenta años.
 
Actualmente la tasa de empleo entre la población activa de mayor edad es baja, porque las empresas prefieren contratar a jóvenes y no se ocupan lo suficiente de la formación de sus empleados. Es un tremendo error de cálculo: es imprescindible que las empresas integren la formación en sus planes de inversión. De todas formas, pronto de darán cuenta de que falta mano de obra, y que esto no se podrá resolver sólo a través de la inmigración seleccionada.
 
Precisamente la inmigración es, por un lado, fuente de preocupación para unos y de esperanza para otros, como los demógrafos. ¿Cómo resolver esta contradicción?
 
Es urgente que los Estados miembros realicen un acercamiento sereno a la inmigración. Hay que decir "sí", que necesitamos la inmigración, no sólo de cara al futuro sino también porque forma parte de nuestra historia. La inmigración no es algo nuevo en la Unión Europea, hay que aceptarla.
 
El principio de inmigración seleccionada según el cual si necesitamos enfermeras autorizamos la inmigración de un número "x" de enfermeras no es una solución. Las personas no son máquinas, también pueden enamorarse de su país de acogida y querer quedarse y formar una familia. Por eso no creo que podamos abordar la inmigración desde una óptica meramente económica y cuantitativa. Necesitamos la inmigración para renovarnos; antes de pensar si necesitamos que aumente, gestionémosla con serenidad.
 
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El déficit de población, a debate en el Parlamento Europeo

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Una mujer con dos niños en una calle de Nuremberg ©BELGA/AFP/DDP/OLIVER LANG

¿Cómo animar a las parejas a tener niños?

El 28 de mayo, la comisión de Empleo y Asuntos sociales de la Eurocámara organizó una audiencia pública sobre el futuro demográfico de Europa en la que se habló de solidaridad intergeneracional, envejecimiento saludable, la influencia de la inmigración sobre la demografía o hasta de los efectos que podría tener la hipotética incorporación de Turquía sobre la pirámide de población europea.
 
La reunión contó con la participación especial del director del Instituto francés de estudios demográficos, François Héran, quien presentó a los eurodiputados un documento de trabajo según el cual "los Estados miembros (de la Unión Europea) que presentan tasas de natalidad más elevadas son aquellos que han sido capaces de desarrollar políticas de apoyo a la infancia y a la conciliación de vida personal y laboral".
 
Inmigración
 
Para este experto, la inmigración supone "una contribución significativa para la renovación y fortalecimiento de la población activa", por lo que asegura que "desempeña un papel fundamental en la estabilización" de las pirámides demográficas de los Estados miembros de la Unión Europea, ya que sin ella "algunos países perderían población, ya que registran mayor número de fallecimientos que de nacimientos".
 
Además, Héran remarcó que "no queda más remedio que adaptarse al envejecimiento de la población", ya que se trata de un fenómeno "que no se puede contrarrestar, porque tiene que ver con el alargamiento de la vida".
 
Turquía
 
Durante el debate posterior, el eurodiputado socialista sueco Jan Andersson, presidente de la comisión de Empleo y Asuntos Sociales del Parlamento Europeo, subrayó que actualmente "se ingresa más tarde en el mercado laboral, y también se abandona antes". También se interesó por el efecto que podría tener la posible adhesión de Turquía a la Unión Europea, en términos demográficos.
 
Héran explicó que este país "tiene un excedente natural de población, ya que nacen más personas de las que mueren", algo que sin embargo "sólo modificaría el paisaje demográfico europeo temporalmente", dado que sigue la misma tendencia que en su día registraron países como Italia o España".
 
Vivir más y mejor
 
A su vez, la eurodiputada socialista francesa Françoise Castex, ponente del informe parlamentario sobre el futuro demográfico de Europa, preguntó si el aumento de la esperanza de vida de los europeos iría acompañado de una mejora de su salud, a lo que Héran contestó que "parece que sí, los años de vida que ganamos son años de mejor salud" en los que "disminuye el riesgo de invalidez, pero también aumenta el número de personas mayores por lo que también lo harán los costes asociados".
 
Más niños
 
Por su parte, el polaco del grupo Unión por la Europa de las Naciones Jan-Tadeusz Masiel mostró su preocupación ante las bajas cifras de natalidad y quiso saber qué medidas habría que tomar para animar a las parejas jóvenes a tener más hijos. "La inmigración no es la solución, porque los inmigrantes prefieren mantener su identidad a integrarse", opinó.
 
Para Héran, "si el problema es demográfico, la solución no lo es: pasa por políticas económicas, de empleo, familiares...". Además, alertó de que "en el sur de Europa, los jóvenes tienen muchas dificultades para acceder a la vivienda" y consideró que "si pudieran independizarse más fácilmente, empezarían a tener hijos antes".
 
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