A fondo
 

La tarjeta azul para inmigrantes cualificados, a fondo

Inmigración - 21-11-2008 - 14:38
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Un mapa de la UE con una reconstrucción ficticia de la "tarjeta azul" encima

¿Un permiso europeo de trabajo?

El PE respaldó el 20 de noviembre la introducción de una "tarjeta azul" para atraer a la UE a trabajadores altamente cualificados. Los diputados solicitan clarificar los requisitos de admisión y piden a los Estados miembros que no "roben" cerebros a estos países, especialmente en sanidad y educación. También sugieren dar prioridad al mercado laboral comunitario. La tarjeta tendrá una validez de tres años, se podrá renovar y complementará a los sistemas nacionales de admisión.

La ponente parlamentaria, la diputada alemana del grupo del Partido Popular Europeo Ewa Klamt, subraya que frente a los países de inmigración tradicionales, como Estados Unidos, Canadá o Australia, la Unión Europea (UE) ocupa un puesto relativamente bajo en la competición por los mejores "cerebros". Solamente el 5,5 por ciento de los emigrantes altamente cualificados de los países del Magreb vienen a la Unión, mientras que más de la mitad eligen Estados Unidos o Canadá.
 
Por lo que se refiere a los trabajadores muy cualificados de todos los terceros países, la UE, con una cuota del 1,72  por ciento del empleo total, también está muy por detrás de otros países como Australia (9,9 %), Estados Unidos (3,2 %) y Suiza (5,3 %).
 
Complejidad
 
Una de las causas principales del escaso poder de atracción de la UE es que en la actualidad cuenta con 27 sistemas de admisión diferentes que obstaculizan la movilidad de los trabajadores altamente cualificados procedentes de terceros países entre los distintos Estados miembros. La tarjeta azul tiene como objetivo atraer a estos trabajadores dándoles acceso a los 27 Estados miembros de la UE. Esta tarjeta no sustituirá a los sistemas nacionales existentes, sino que conformará un canal adicional de atracción, con un procedimiento común de admisión. La Eurocámara, que en temas relacionados con la inmigración legal tiene poder de consulta, se ha pronunciado a favor de la introducción de este sistema con 388 votos a favor, 56 en contra y 124 abstenciones.
 
Sin embargo, la Eurocámara considera necesario clarificar los requisitos de admisión. Los solicitantes deberán encontrar un empleo en la Unión Europea y poder acreditar al menos cinco años de experiencia en el sector o un título universitario reconocido por los Estados miembros. Además, los diputados destacan que el sueldo del solicitante debe ser como mínimo 1,7 veces el salario medio anual del Estado miembro de residencia y no podrá ser "inferior al sueldo que percibe un trabajador comparable en el Estado miembro de acogida".
 
La tarjeta azul también podrá concederse a los nacionales de terceros países que ya residan legalmente en la Unión al amparo de otros regímenes, pero no se otorgará a los solicitantes de asilo o trabajadores temporeros en un Estado miembro, ya que en estos casos se aplican otras normas. Al otorgar una tarjeta azul, el Estado miembro se compromete a expedir cuanto antes la documentación y los visados necesarios para el trabajador.
 
Preferencia al mercado laboral comunitario
 
El informe parlamentario pone de manifiesto que los Estados miembros deberían tener la potestad de decidir cuántas tarjetas azules expiden cada año. La concesión de la tarjeta no puede ser vista como un "derecho", y puede ser rechazada incluso si se cumplen todos los criterios de elegibilidad. Los países de la UE darán preferencia a los ciudadanos de la Unión y podrán rechazar a los titulares de una tarjeta azul concedida en otro Estado miembro para facilitar el acceso al mercado laboral a sus nacionales u otros ciudadanos comunitarios.
 
Fuga de cerebros
 
La Eurocámara hace hincapié en que los Estados miembros no deberán tratar de atraer a personas muy cualificadas en sectores en los que ya existe escasez de especialistas en el país tercero, especialmente en sanidad y educación. Los diputados rechazaron una enmienda (número 24) en la que se pedía limitar la concesión de la tarjeta azul a nacionales de terceros países con los que existan acuerdos de cooperación y asociación.
 
Protección social
 
Los miembros de la familia del titular de la tarjeta azul tendrán derecho a solicitar el permiso de residencia en un periodo de seis meses desde la fecha de presentación de la solicitud. El titular también tendrá derecho a una cobertura social plena en el Estado donde resida y su esposo o esposa podrá solicitar trabajo en la Unión Europea.
 
El titular de una tarjeta azul que pierda su empleo debería disponer, según los diputados, de seis meses para encontrar otro, y no tres como proponía la Comisión.
 
Duración de la tarjeta azul
 
La tarjeta azul debería tener una validez de tres años (y no dos como propuso la Comisión) y se renovará por otros dos años como mínimo. Si el contrato abarca un periodo inferior a dos años, la tarjeta azul se expedirá por el periodo de duración del contrato más seis meses.
 
Tras tres años de residencia legal en un Estado miembro como titular de una tarjeta azul, la persona interesada podrá desempeñar otro trabajo altamente cualificado en otro país de la UE.
 
 
Ref.: 20081107FCS41562

¿Un permiso de trabajo europeo para los inmigrantes cualificados?

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Javier Moreno Sanchez y Lilli Gruber

La inmigración, un tema clave para la UE

Se prevé que en 2050, por cada jubilado comunitario habrá tan sólo dos trabajadores en activo, frente a los cuatro actuales. ¿Podría la inmigración cualificada contribuir a paliar esta situación? El entonces vicepresidente de la Comisión Europea Franco Frattini propuso a finales de 2007 la introducción de una carta azul europea, un permiso de trabajo comunitario al estilo de la carta verde estadounidense. Los ponentes de sendos informes sobre inmigración legal e ilegal en el PE nos contaron su opinión.
 
Europa se enfrenta a una auténtica crisis demográfica; según las estadísticas, en 2050 un tercio de su población tendrá más de 65 años. Por ello, el ex Comisario europeo encargado del área de justicia, Franco Frattini, propuso el pasado 13 de septiembre de 2007 en Lisboa la creación de una tarjeta azul que funcionaría a modo de permiso de trabajo y residencia en la Unión Europea, de forma similar a la que lo hace la "carta verde" estadounidense.
 
Inmigración enriquecedora
 
Frattini declaró que "tenemos que ver la inmigración como un enriquecimiento y un fenómeno ineludible del mundo actual, no como una amenaza". El objetivo, explicó, es abordar la crisis demográfica europea atrayendo a unos veinte millones de trabajadores extranjeros. "El reto consiste en atraer a los trabajadores necesarios para cubrir carencias concretas", añadió.
 
Según la propuesta inicial, la tarjeta azul se dirigiría a inmigrantes cualificados procedentes de terceros países, a los que garantizaría una serie de derechos por un período inicial de dos años renovables, y les daría asimismo la posibilidad de trasladarse a trabajar a otro Estado miembro. Actualmente, el 85 por ciento de la inmigración no cualificada del mundo tiene como destino la Unión Europea, y sólo el cinco por ciento Estados Unidos. Por el contrario, el 55 por ciento de la mano de obra cualificada emigra a Estados Unidos, y sólo el cinco por ciento elige Europa como destino.  
 
El primer paso
 
En sendas entrevistas exclusivas concedidas a esta página web, los ponentes de los informes sobre inmigración legal e ilegal en el Parlamento Europeo, los eurodiputados socialistas Lilli Gruber (Italia) y Javier Moreno (España), explicaron su opinión sobre la propuesta.
 
Para Gruber, la carta azul sería "el primer paso en la dirección adecuada". En su opinión, no hay duda de que existe una demanda real de trabajadores cualificados, que varía de un país a otro y que no puede ser satisfecha de forma interna por la Unión Europea". Sin embargo, subrayó la necesidad de abordar el fenómeno en sus dos vertientes, "cuidando también de que no se produzca una fuga de cerebros que serían necesarios en esos países". Gruber añadió que "para luchar contra la inmigración ilegal más allá de su vertiente criminal, es necesario definir la forma legal de entrada en la Unión Europea y también incrementar los esfuerzos para estimular el desarrollo económico y democrático en esos países".
 
Lucha contra el tráfico ilegal
 
Por su parte, Javier Moreno apoyó "todas las medidas que favorezcan cauces de inmigración legales hacia la Unión Europea, fundamentales para frenar la inmigración clandestina y la lucha contra las redes de trata de seres humanos" y destacó la importancia de "la dimensión externa de una política europea de migración", que definió como "el diálogo intensivo con los países de origen de la inmigración y la aplicación de una política coherente y eficaz de cooperación al desarrollo con terceros países".
 
Al igual que Gruber, Moreno consideró que la tarjeta azul "es tan sólo un primer paso enfocado a los trabajadores cualificados, y habrá que seguir trabajando en el establecimiento de un estatuto común para el resto de trabajadores inmigrantes, a los que necesitamos tanto desde el punto de vista demográfico como económico", explicó, considerando que "tendremos que prestar atención para que la propuesta final venga acompañada de las medidas adecuadas contra la fuga de cerebros en los países de origen".
 
El Parlamento Europeo debatió en Pleno ambos informes el miércoles 26 de septiembre; en la discusión participó asimismo el entonces Vicepresidente de la Comisión Franco Frattini.
 
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La tarjeta azul para inmigrantes cualificados, más cerca

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Una mujer en la ventanilla del centro de inmigración de Bruselas (Bélgica)

"Necesitamos canalizar una inmigración legal"

En la Unión Europea harán falta más de veinte millones de trabajadores cualificados en las dos próximas décadas, fundamentalmente en el área de la ingeniería y la informática. El permiso europeo de trabajo para inmigrantes cualificados responde a esta realidad; el martes 4 de noviembre fue aprobado un informe sobre la materia por la comisión de Libertades Civiles del Parlamento Europeo. Hemos hablado con la eurodiputada responsable del tema en la Eurocámara, la popular alemana Ewa Klamt.
 
El sistema de tarjeta azul buscaría atraer a inmigrantes cualificados a la Unión Europea, fijando normas comunes para los procedimientos de admisión. Propuesta por la Comisión Europea, la tarjeta azul funcionaría como un permiso de residencia de dos años de duración, tras los cuales se podría renovar y se tendría libertad de circulación por todo el territorio comunitario. También garantiza el acceso a la seguridad social y la posibilidad de aplicar medidas de reunificación familiar.
 
Cerrar la puerta a la inmigración ilegal
 
La ponente del informe que será sometido a votación el lunes por la tarde en la comisión de Libertades Civiles del Parlamento Europeo, la eurodiputada alemana del Partido Popular Europeo Ewa Klamt, cuenta que la mitad de los emigrantes cualificados de los países del Magreb se dirigen a Estados Unidos y Canadá, mientras que sólo el 5,5 por ciento vienen a Europa.
 
"En Alemania hacen falta 95.000 ingenieros, y el mercado sólo dispone de 20.000 titulados", asegura. Por ello afirma que "siempre hemos dicho que necesitamos canalizar una inmigración legal" y añade que "sólo se puede cerrar la puerta a la inmigración ilegal si la abres a la legal". Explica que actualmente existen en la unión Europea "veintisiete formas distintas de gestionarlo".
 

Claves de la tarjeta azul

  • No implica permiso de residencia permanente
  • Válida durante dos años (renovable)
  • Tras dos años, permite la libre circulación del titular y su familia por la UE
  • Tras cinco años se obtiene el estatus de residente de larga duración
Reservas
 
La iniciativa, sin embargo, ha sido acogida con ciertas reservas, ya que algunos estados miembros consideran que antes de dar un paso de estas características se debe completar la libertad de circulación en la propia Unión Europea de forma que ciudadanos europeos como  búlgaros y rumanos accedan a plenamente ella antes de pensar en otorgársela a inmigrantes de terceros países.
 
En cuanto a la definición del término "inmigrante cualificado", Klamt apunta dos posibilidades: la posesión de un título de educación superior que requiera un mínimo de tres años de estudios o al menos cinco años de experiencia profesional demostrable en un área profesional determinada. Además, Klamt se opone a la introducción de un límite de edad y aclara que en su informe "no aparece ninguna disposición de ese tipo".
 
"Fuga de cerebros"
 
Otra de las preocupaciones principales expresadas durante la tramitación del texto en la Eurocámara ha sido la posibilidad de que la iniciativa provoque una "fuga de cerebros" de países en desarrollo hacia Europa. Klamt recuerda el compromiso de la Unión Europea con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y remarca que Europa "debe mantenerse firme en sus valores".
 
Sin embargo, recuerda que el mercado laboral es global y puntualiza que la Unión Europea no dejará de contratar a profesionales de alto nivel, aunque explica que los Estados miembros podrían rechazar una solicitud para una tarjeta azul si en el país de origen existe carencia de personal cualificado en ese área profesional. La ponente también matiza que se fijará un salario mínimo para este tipo de contratos, en función del salario medio bruto del Estado miembro en el que se contrate al titular el permiso.
 
El permiso europeo de trabajo para inmigrantes cualificados fue aprobado por la comisión de Libertades Civiles del Parlamento Europeo el martes 4 de noviembre a las 17.00 horas. Ahora, el pleno de la Eurocámara tendrá que pronunciarse asimismo al respecto.
 
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La tarjeta azul para inmigrantes cualificados, según sus posibles beneficiarios

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Todd Chakara estudió un máster en Bélgica y ahora trabaja en Sudáfrica

"No se puede combinar contratar profesionales con limitar los inmigrantes"

El nuevo permiso europeo de trabajo para inmigrantes cualificados, que será debatido y sometido a votación por el pleno del Parlamento Europeo la semana que viene en Estrasburgo, facilitará el acceso a la Unión Europea de nacionales de terceros países altamente cualificados para paliar el déficit de profesionales en áreas como las nuevas tecnologías o la sanidad. Algunos de los potenciales titulares de la tarjeta azul en el futuro compartieron con nosotros sus dudas y esperanzas.
 
El hindú Nandagopal R. Menon, que estudia su doctorado en Holanda, señala que actualmente "un permiso de residencia en la zona Schengen permite al titular viajar libremente, pero no es posible instalar la residencia para trabajar o estudiar en otro país", algo que en su opinión "desmotiva a los inmigrantes cualificados". Por ello acoge favorablemente la tarjeta azul, "que podría resolver este problema".
 
¿Un obstáculo?
 
Sin embargo, otros perciben en la tarjeta un "obstáculo burocrático", como el zimbabuense Todd Chakara, que trabaja actualmente en Sudáfrica como consultor. Chakara reconoce, sin embargo, que su percepción puede deberse a "una publicidad inadecuada", por lo que considera que sería necesario desarrollar "unas normas sobre inmigración claras y bien publicitadas".
 
Por su parte, la azerbaiyana Zarifa Abbasova, destaca que la tarjeta azul será positiva no sólo para los inmigrantes, sino también para la Unión Europea, "que se podrá beneficiar de la preparación y experiencia que puede aportar gente de fuera de sus fronteras".
 
Cambio de mentalidad
 
Para Todd, si finalmente se aprueba la tarjeta azul, su introducción tendrá que ir acompañada de un cambio de mentalidad, ya que "tener que hacer frente al escepticismo y las sospechas de las autoridades de inmigración hace que te mantengas alejado". "No se puede combinar al funcionario que quiere contratar profesionales con el que quiere limitar el número de inmigrantes", añade.
 
Otro aspecto que los inmigrantes valoran antes de plantearse trabajar en la Unión Europea es el idioma. Nandagopal está convencido de que "el inglés es un factor fundamental para que muchos inmigrantes cualificados decidan ir a Estados Unidos", y destaca que en Europa 'se está convirtiendo en el segundo idioma".
 
La estudiante japonesa Masayo, que cursa un máster en Italia, está de acuerdo con que la gran cantidad de idiomas hablados en Europa puede actuar como una barrera para los inmigrantes cualificados. Por esta razón, dice no estar "entusiasmada" por la propuesta, aunque "tampoco la descartaría". Desde su punto de vista, "la principal ventaja de la tarjeta azul es que permite al cónyuge del titular trabajar legalmente", por lo que "puede resultar más atractiva para matrimonios".
 
Fuga de cerebros
 
En cuanto a la posibilidad de que la tarjeta azul provocara una "fuga de cerebros" de países en desarrollo, Zarifa Abbasova propone que especialistas como los médicos no pudieran dejar sus países por más de tres años.
 
La propuesta será sometida a votación por el pleno de la Eurocámara el jueves 20 de noviembre, tras el debate que tendrá lugar el miércoles. Puede ampliar la información a través de los siguientes enlaces:
 
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Material audiovisual

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Una cámara frente al hemiciclo del PE en Estrasburgo

¡No se pierda nuestro material sobre inmigración!

El Parlamento Europeo proporciona material audiovisual y fotografías relacionadas con el paquete legislativo sobre inmigración: la directiva de retorno, la directiva sobre sanciones empresarios que contraten trabajadores ilegales, los centros de acogida y detención de inmigrantes o la tarjeta azul para inmigrantes cualificados.
 
Para más información sobre el material disponible, póngase en contacto con los servicios audiovisuales del Parlamento Europeo:
 
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