Procedimiento : 2009/2776(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : B7-0168/2009

Textos presentados :

B7-0168/2009

Debates :

PV 25/11/2009 - 18
CRE 25/11/2009 - 18

Votaciones :

PV 26/11/2009 - 8.5

Textos aprobados :

P7_TA(2009)0102

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN
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Véase también la propuesta de resolución común RC-B7-0168/2009
23.11.2009
PE432.784v01-00
 
B7-0168/2009

tras una declaración de la Comisión

presentada de conformidad con el artículo 110, apartado 2, del Reglamento


sobre la Cumbre de la FAO y la seguridad alimentaria


James Nicholson en nombre del Grupo ECR

Resolución del Parlamento Europeo sobre la Cumbre de la FAO y la seguridad alimentaria  
B7‑0168/2009

El Parlamento Europeo,

–   Visto el artículo 33 del Tratado CE,

–   Vistas su Resolución, de 25 de octubre de 2007, sobre el aumento del precio de los piensos y productos alimenticios(1), y su Resolución, de 22 de mayo de 2008, sobre la subida de los precios de los alimentos en la Unión Europea y en los países en desarrollo(2),

–   Vista su Resolución, de 29 de noviembre de 2007, sobre el tema «Impulsar la agricultura en África - Propuesta de desarrollo agrícola y seguridad alimentaria en África»(3),

–   Vista la propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se establece un mecanismo de respuesta rápida frente a la fuerte subida de los precios de los productos alimenticios en los países en desarrollo (COM(2008)0450),

–   Vista la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones titulada «Hacer frente al reto del alza de precios de los productos alimenticios - Orientaciones para la acción de la Unión Europea» (COM(2008)0321),

–   Visto el informe sobre la Política Agrícola Común y la seguridad alimentaria en el mundo (Informe McGuinness) (2008/2153(INI)),

–   Vistas las conclusiones de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996,

–   Visto el informe «Agricultural Outlook 2008-2017», publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE),

–   Vistas las recomendaciones de la Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD),

–   Vistos los resultados de la reforma relativa al «chequeo» de la Política Agrícola Común (PAC),

–   Vistas las actuales negociaciones de la OMC sobre la Ronda de Desarrollo de Doha,

–   Vista la Declaración de París sobre la eficacia de la ayuda,

–   Vista la declaración de la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria celebrada en Roma del 16 al 18 de noviembre de 2009,

–   Visto el artículo 110, apartado 2, de su Reglamento,

A. Considerando que se prevé que en 2050 la población mundial supere los nueve mil millones de habitantes y que la demanda mundial de alimentos se duplique en ese mismo período; que la FAO prevé que la producción agrícola mundial tendrá que aumentar en un 70 % hasta entonces; que este aumento habrá de lograrse utilizando menos agua y menos plaguicidas y disponiendo de menos tierras agrícolas debido a los efectos del cambio climático,

 

B.  Considerando que la Unión Europea es el principal donante mundial de ayuda humanitaria y para el desarrollo, pero que la cuota de ayuda destinada a la agricultura a escala internacional, especialmente la procedente de la Unión Europea, ha ido disminuyendo constantemente desde la década de los 80,

C.  Considerando que la crisis actual hace sentir sus efectos más graves en los hogares con rentas bajas, tanto en la Unión Europea como en los países en desarrollo, en los que el porcentaje de ingresos que destinan los hogares a los productos alimenticios representa entre el 60 % y el 80 % de la renta total, en comparación con la media de la UE, que no alcanza el 20 %,

D.  Considerando que la Unión Europea sigue siendo un importante productor de alimentos y que su producción representa el 17 % del trigo mundial, el 25 % de la producción láctea, el 13 % de la producción avícola, el 20 % de la producción de carne de porcino y el 30 % de la carne de vacuno; que es, asimismo, un gran importador de productos agrícolas, cuyo nivel de suministro es muy inferior al de autosuficiencia para numerosos productos agrícolas básicos,

E.  Considerando que el elevado precio de los piensos grava el coste de producción, con el riesgo de disminuir la producción ganadera para la cual existe, y se prevé que siga existiendo, un aumento de la demanda, principalmente en las economías emergentes,

F.  Considerando que las espectaculares fluctuaciones de los precios de las materias primas pueden convertirse en una característica más pronunciada y regular del mercado mundial; que el alza de precios de los productos alimenticios no se traduce automáticamente en un incremento de las rentas de los agricultores, debido sobre todo a la velocidad con que aumentan los costes de los insumos agrícolas, así como a la diferencia cada vez mayor entre los costes de producción y los precios al consumidor,

G. Considerando que las reservas alimentarias mundiales han caído a niveles alarmantemente bajos, ya que se ha pasado de contar con un año de reservas de productos alimenticios después de la Segunda Guerra Mundial a no más de 57 días en 2007 y a sólo 40 días en 2008,

H. Considerando que éstos y otros factores han tenido consecuencias inmediatas y graves para una parte significativa de la población; que la crisis de precios de los productos alimenticios ha llevado a millones de personas a una situación de pobreza y hambre en todo el mundo; que estos hechos han ocasionado protestas y disturbios y han desestabilizado países y regiones en todo el planeta,

I.   Considerando que, de acuerdo con las estimaciones actuales de las organizaciones que luchan contra el hambre en el mundo, una de cada cinco personas en los países en desarrollo padece en estos momentos desnutrición y sufre hambre crónica, y que cada día mueren en el mundo más de 30 000 niños a causa del hambre y la pobreza,

J.   Considerando que la salud es una condición previa para que haya desarrollo y prosperidad económica, dado que la mala salud impone cargas sociales y económicas inmensas a las familias y a la sociedad, y que el acceso al agua potable, el saneamiento y la seguridad alimentaria son aspectos clave para el fomento de la salud en todo el mundo,

K.  Considerando que la agricultura es una fuente de trabajo y de medios de subsistencia para más del 70 % de la población activa de los países en desarrollo y para más del 80 % en numerosos países africanos, y que, en consecuencia, las políticas de desarrollo rural son esenciales para luchar con eficacia contra la pobreza y el hambre,

L.  Considerando que la Unión Europea, además de las contribuciones de los Estados miembros, financia tradicionalmente alrededor del 10 % de la cooperación para el desarrollo en el mundo, cifra que confirma la contribución actual a través de los diferentes instrumentos de la CE (aproximadamente 1 800 millones de euros: 1 000 millones por medio del nuevo instrumento de respuesta rápida al fuerte incremento de precios de los productos alimenticios en los países en desarrollo, y el resto mediante los instrumentos de ayuda humanitaria y para el desarrollo disponibles actualmente),

M. Considerando que, de acuerdo con la FAO, bastaría con invertir 30 mil millones de euros al año para garantizar la seguridad alimentaria de una población mundial que alcanzará los nueve mil millones de habitantes en 2050,

N. Considerando que los acuerdos internacionales y regionales en vigor han resultado insuficientes para normalizar el abastecimiento del mercado y el comercio, principalmente porque en el sector agrícola aún existen importantes barreras al comercio internacional, tal como han puesto de manifiesto las medidas proteccionistas adoptadas por muchos países en respuesta a la reciente subida de los precios de los alimentos; que este reciente aumento de precios de los productos alimenticios debe entenderse como una advertencia dirigida a los gobiernos de todo el mundo en el sentido de que la producción agrícola es un factor que no puede darse por supuesto y que las barreras excesivas al comercio contribuyen significativamente a restar eficacia al abastecimiento mundial de productos agrícolas,

1.  Observa que seguridad alimentaria y autosuficiencia no son lo mismo y que, si bien deben alentarse los esfuerzos para incrementar la producción en todo el mundo, el suministro eficaz de productos agrícolas a los consumidores en todo el mundo debe seguir siendo la prioridad principal;

2.  Observa que la agricultura, el comercio, la inmigración y la pesca son ejemplos de políticas de la UE que repercuten directamente en los países en desarrollo, por lo que se debe velar constantemente por que esas políticas sean lo más favorables posible al desarrollo con el fin de garantizar su coherencia con la cooperación para el desarrollo;

3.  Subraya que cientos de millones de personas pobres viven en zonas amenazadas por catástrofes naturales, y que también ha de tenerse presente el impacto de estas catástrofes sobre la producción agrícola; señala que el calentamiento global puede acelerar la frecuencia y la magnitud de esas catástrofes, provocando en potencia mayores carencias sanitarias, de producción alimentaria y de agua, así como migraciones a gran escala y amenazas para la seguridad; destaca que la gestión del riesgo de catástrofes debe ser parte integrante de la planificación del desarrollo, y no simplemente una cuestión humanitaria;

4.  Destaca que la garantía de la seguridad alimentaria, la salud, el agua potable y el saneamiento son aspectos de elevada prioridad en la formulación de las políticas de desarrollo, dado que todos estos factores son requisitos previos para el desarrollo y la prosperidad económica;

5.  Observa que los efectos de años de inversiones insuficientes en la agricultura y el desarrollo rural se han agravado todavía más últimamente a causa de las crisis alimentaria, financiera y económica, entre otros factores; subraya que, si bien se han conseguido grandes avances, los esfuerzos globales realizados hasta ahora no han conseguido alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio ni hacer efectivos los compromisos de las Cumbres Mundiales sobre la Alimentación; señala que será necesario adoptar medidas colectivas para invertir esta tendencia;

6.  Señala que la seguridad alimentaria mundial es una cuestión que reviste la máxima urgencia para la Unión Europea y pide que se emprenda una acción inmediata y coherente dirigida a garantizar la seguridad alimentaria de los ciudadanos de la UE y de todo el mundo; considera que es importante reconocer el valor de todas las formas de agricultura y de todas las culturas alimentarias del mundo; destaca que los consumidores deben poder acceder a los productos alimenticios a precios razonables;

7.  Pide a todas las partes que colaboren para garantizar que la Ronda de Doha de la OMC pueda concluirse con éxito, y considera que un acuerdo multinacional es fundamental para lograr el desarrollo de los sectores agrícolas de los países en desarrollo;

8.  Destaca la función de la Política Agrícola Común (PAC) como un instrumento de garantía de la producción alimentaria en la Unión Europea; considera que la PAC ha garantizado a los ciudadanos de la Unión Europea un abastecimiento seguro en productos alimenticios, al tiempo que ha actuado como un dispositivo de protección y mejora del entorno rural y ha asegurado que la Unión Europea cuente con las normas de producción alimentaria más elevadas del mundo;

9.  Destaca que los precios de los productos básicos agrícolas han fluctuado de forma espectacular desde 2007 y que, desde mediados de 2007 hasta mediados de 2008, los precios registraron incrementos muy importantes, a los que siguió un fuerte aumento de los precios de consumo; señala que este fuerte aumento de precios de los productos básicos fue seguido rápidamente por una fuerte caída;

10. Observa con preocupación el incremento de los costes de los insumos agrícolas (alza de precios de los abonos, semillas y combustible), lo cual se ha traducido en un aumento de los gastos que no se ha visto compensado de la misma manera para todos los agricultores (en particular, en el sector de la ganadería) y ha erosionado notablemente cualquier posible aumento de sus ingresos como consecuencia del alza de precios de los productos básicos y los productos alimenticios, reduciendo por tanto cualquier incentivo para aumentar la producción; expresa su preocupación por el hecho de que el espectacular aumento de los precios de los insumos agrícolas se traduzca en un uso menor de los mismos, con la consiguiente disminución de la producción, lo que agravará la crisis alimentaria en la UE y en el mundo;

11. Recuerda que las explotaciones agrícolas de la UE producen el 17 % del trigo, el 25 % de la leche y el 30 % de la carne de vacuno del mundo; subraya que el mantenimiento de explotaciones agrícolas viables en la UE tendrá una importancia fundamental para el suministro mundial de alimentos en los próximos años, especialmente si se tienen en cuenta los efectos probables del cambio climático, que convertirán a la UE en una de las regiones agrícolas más importantes del mundo;

12. Advierte de las causas estructurales a largo plazo que han intervenido en la reciente alza de precios de los productos agrícolas básicos, incluidos el constante aumento de la demanda mundial y la reducción sostenida de las inversiones en el sistema de producción agrícola; señala, entre estos factores, que el aumento del precio de la energía y, en particular, del petróleo, ha tenido un gran impacto en la producción agrícola mundial (dado que ha provocado un alza de costes en la producción agrícola y en el proceso de distribución de productos alimenticios) y en la aparición de crisis alimentarias en los países pobres (como consecuencia del coste del transporte de alimentos en el interior de estos países);

13. Observa que, para alimentar a una población mundial que se prevé que sobrepasará los nueve mil millones de personas en 2050, la producción agrícola tendrá que aumentar en un 70 % hasta entonces utilizando menos tierras, menos agua y menos plaguicidas;

14. Subraya que es necesario continuar adaptando la PAC para responder a las preocupaciones en materia de seguridad alimentaria en Europa y en el mundo y garantizar que los agricultores estén en mejores condiciones de beneficiarse del aumento de la demanda a escala mundial;

15. Destaca la importancia que reviste la cooperación internacional, así como la necesidad de abstenerse de adoptar medidas unilaterales no conformes al Derecho internacional ni a la Carta de las Naciones Unidas y que ponen en peligro la seguridad alimentaria;

16. Conviene con la FAO en que los países importadores netos de productos alimenticios son los más afectados por el alza de precios de los alimentos y que muchos de estos países se encuentran entre los menos desarrollados del mundo; reafirma que la pobreza y la dependencia de las importaciones de productos alimenticios son las principales causas de la inseguridad alimentaria;

17. Expresa su más profunda preocupación por la actual crisis financiera mundial; insta a la Comisión a que analice los efectos de la crisis financiera en el sector agrícola y reflexione sobre las propuestas adecuadas para garantizar la estabilidad del sector, también en lo que se refiere al acceso a préstamos y garantías de crédito;

18. Considera que la PAC es un elemento importante de la política de seguridad alimentaria de la UE, tanto en la actualidad como después de 2013; opina que un sistema ecológico operativo, unos suelos fértiles, unos recursos hídricos estables y una economía rural polivalente son elementos indispensables para la seguridad alimentaria a largo plazo;

19. Destaca que la seguridad alimentaria es una responsabilidad nacional y que todos los planes dirigidos a abordar los problemas de seguridad alimentaria deben articularse, concebirse, controlarse y dirigirse a nivel nacional, y que dichos planes deben desarrollarse consultando a todas las partes interesadas fundamentales; destaca que la seguridad alimentaria es altamente prioritaria y que esta prioridad debe reflejarse en los programas y presupuestos nacionales;

20. Aboga por que se lleven a cabo investigaciones en materia de alimentos y agricultura, incluida la investigación sobre la adaptación al cambio climático y la atenuación de éste, y por que los resultados y las tecnologías resultantes de la investigación sean accesibles a nivel nacional, regional e internacional; apoya los sistemas nacionales de investigación, en particular en África, para compartir la información y las mejores prácticas; pide que se facilite el acceso al conocimiento; insta a que se mejore la calidad de las estadísticas agrícolas nacionales y de los sistemas de alerta temprana y de previsión de la inseguridad alimentaria y la vulnerabilidad, facilitando de este modo una base sólida para las políticas y las estrategias en el sector de la agricultura;

21. Reafirma su compromiso con la inversión en tecnología e innovación en la agricultura y la producción agrícola;

22. Destaca la importancia de una investigación financiada con fondos públicos que contribuya a fomentar la seguridad alimentaria; aboga por que se invierta no sólo en la investigación centrada en nuevas tecnologías específicas, sino también en sistemas de producción agrícola globales que contribuyan a la seguridad alimentaria a largo plazo; destaca al papel pionero que en este sentido podría desempañar, por ejemplo, una plataforma tecnológica de la Unión Europea en favor de la investigación en el ámbito de la agricultura ecológica;

23. Considera que la falta de acceso de los pequeños agricultores a créditos y microcréditos destinados a inversiones en semillas mejoradas, fertilizantes e instalaciones de regadío representa un grave obstáculo para el aumento de la producción agrícola en los países en desarrollo; destaca, por otra parte, la cuestión de las garantías de préstamos, de las que se carece en la mayoría de los casos; insta al Banco Europeo de Inversiones a que examine los medios oportunos para concebir programas destinados a los productores locales de alimentos en los países en desarrollo, de forma que se ofrezcan garantías de préstamo destinadas a facilitar el acceso a créditos y microcréditos;

24. Reconoce que el número de agricultores jóvenes está disminuyendo sin cesar; solicita más ayudas para animar a los jóvenes a dedicarse a la agricultura, y pide que se les facilite ayuda financiera;

25. Considera que, para aumentar la productividad sostenible de las explotaciones, es necesario proseguir las investigaciones agrícolas, y pide a los Estados miembros que aprovechen al máximo las oportunidades que ofrece a este respecto el Séptimo Programa marco de investigación y desarrollo tecnológico;

26. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión.

(1)

DO C 263 E de 16.10.2008, p. 621.

(2)

Textos Aprobados, P6_TA(2008)0229.

(3)

Textos Aprobados, P6_TA(2007)0577.

Última actualización: 18 de mayo de 2010Aviso jurídico