Procedimiento : 2009/2776(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : B7-0170/2009

Textos presentados :

B7-0170/2009

Debates :

PV 25/11/2009 - 18
CRE 25/11/2009 - 18

Votaciones :

PV 26/11/2009 - 8.5

Textos aprobados :

P7_TA(2009)0102

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN
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Véase también la propuesta de resolución común RC-B7-0168/2009
23.11.2009
PE432.786v01-00
 
B7-0170/2009

tras las declaraciones de la Comisión

presentada de conformidad con el artículo 110, apartado 2, del Reglamento


sobre la Cumbre Mundial de la FAO y la seguridad alimentaria


Mairead McGuinness, Filip Kaczmarek en nombre del Grupo PPE

Resolución del Parlamento Europeo sobre la Cumbre Mundial de la FAO y la seguridad alimentaria   
B7‑0170/2009

El Parlamento Europeo,

–   Visto el artículo 33 del Tratado CE,

–   Vistas su Resolución, de 25 de octubre de 2007, sobre el aumento del precio de los piensos y productos alimenticios(1), y su Resolución, de 22 de mayo de 2008, sobre la subida de los precios de los alimentos en la Unión Europea y en los países en desarrollo(2),

–   Vista su Resolución, de 29 de noviembre de 2007, sobre el tema «Impulsar la agricultura en África - Propuesta de desarrollo agrícola y seguridad alimentaria en África»(3),

–   Vista la propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se establece un mecanismo de respuesta rápida frente a la fuerte subida de los precios de los productos alimenticios en los países en desarrollo (COM(2008)0450),

–   Vista la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones titulada «Hacer frente al reto del alza de precios de los productos alimenticios - Orientaciones para la acción de la Unión Europea» (COM(2008)0321),

–   Visto el Informe sobre la Política Agrícola Común y la seguridad alimentaria en el mundo (Informe McGuinness) (2008/2153(INI)),

–   Vistas las conclusiones de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996,

–   Visto el informe «Agricultural Outlook 2008-2017», publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE),

–   Vistas las recomendaciones de la Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD),

–   Vistos los resultados de la reforma relativa al «chequeo» de la Política Agrícola Común (PAC),

–   Vistas las actuales negociaciones de la OMC sobre la Ronda de Desarrollo de Doha,

–   Vista la Declaración de París sobre la eficacia de la ayuda,

–   Vista la declaración de la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria celebrada en Roma del 16 al 18 de noviembre de 2009,

–   Visto el apartado 2 del artículo 110 de su Reglamento,

A. Considerando que la Unión Europea es el principal donante mundial de ayuda para el desarrollo y de ayuda humanitaria, pero que la cuota de ayuda destinada a la agricultura a escala internacional, especialmente la procedente de la Unión Europea, ha disminuido constantemente desde la década de los 80,

B.  Considerando que la crisis actual hace sentir sus efectos más graves en los hogares con rentas bajas, tanto en la Unión Europea como en los países en desarrollo, en los que el porcentaje de ingresos que destinan los hogares a los productos alimenticios representa entre el 60 % y el 80 % de la renta total, en comparación con la media de la UE, que no alcanza el 20 %,

C. Considerando que el Parlamento y el Consejo han reclamado en repetidas ocasiones una respuesta decidida a este problema de dimensiones mundiales, facilitando, en particular, la financiación necesaria de los insumos agrícolas y una asistencia adecuada al sector para la aplicación de instrumentos de gestión orientados al mercado,

D. Considerando que la Unión Europea sigue siendo un importante productor de alimentos y que su producción representa el 17 % del trigo mundial, el 25 % de la producción láctea, el 20 % de la producción de carne de porcino y el 30 % de la carne de vacuno; que es asimismo un gran importador de productos agrícolas, cuyo nivel de suministro es muy inferior al de autosuficiencia para numerosos productos agrícolas básicos,

E.  Considerando que el aumento de los precios de los piensos grava el coste de producción, con el consiguiente riesgo de disminuir la producción ganadera, para la cual existe, y se prevé que siga existiendo, un aumento de la demanda, particularmente en las economías emergentes;

F.  Considerando, no obstante, que las espectaculares fluctuaciones de los precios de las materias primas pueden convertirse en una característica más pronunciada y regular del mercado mundial, que el alza de precios de los productos alimenticios no se traduce automáticamente en un incremento de las rentas de los agricultores, debido sobre todo a la velocidad con que aumentan los costes de los insumos agrícolas, así como a la diferencia cada vez mayor entre los costes de producción y los precios al consumidor,

G. Considerando que las reservas alimentarias mundiales han caído a niveles alarmantemente bajos, ya que se ha pasado de contar con un año de reservas de productos alimenticios después de la Segunda Guerra Mundial a no más de 57 días en 2007 y a sólo 40 días en 2008,

H. Considerando que éstos y otros factores han tenido consecuencias inmediatas y graves para una parte significativa de la población; que la crisis de precios de los productos alimenticios ha provocado que millones de personas hayan caído en una situación de pobreza y hambre en todo el mundo; que estos hechos han ocasionado protestas y disturbios y han desestabilizado países y regiones en todo el planeta; que, incluso en la Unión Europea, las reservas se han agotado hasta tal punto que el programa de alimentos de emergencia cuenta en estos momentos con una menor cantidad de productos alimenticios para su distribución,

I.   Considerando que, de acuerdo con las estimaciones actuales de organizaciones que luchan contra el hambre en el mundo, una de cada cinco personas en los países en desarrollo padece en estos momentos desnutrición y sufre hambre crónica, y que cada día mueren en el mundo más de 30 000 niños a causa del hambre y de la pobreza,

J.   Considerando que la agricultura es una fuente de trabajo y un medio de subsistencia para más del 70 % de la población activa de los países en desarrollo, y para más del 80 % en numerosos países africanos, y que, en consecuencia, las políticas de desarrollo rural son esenciales para luchar con eficacia contra la pobreza y el hambre,

K. Considerando que, además de las contribuciones que efectúan los Estados miembros, la Unión Europea financia tradicionalmente alrededor del 10 % de la cooperación para el desarrollo en el mundo; que este hecho queda confirmado por la actual contribución por medio de los diferentes instrumentos de la CE (lo que supone aproximadamente 1 800 millones de euros: 1 000 millones por medio del nuevo instrumento de respuesta rápida al fuerte incremento de precios de los productos alimenticios en los países en desarrollo, y el resto mediante los instrumentos de ayuda humanitaria y para el desarrollo disponibles actualmente),

L.  Considerando que, en un contexto de presión sobre los recursos naturales, la demanda mundial de productos alimenticios se duplicará hasta el año 2050 y será necesario aumentar la producción mundial de alimentos,

M. Considerando que, de acuerdo con la FAO, bastaría con invertir 30 mil millones de euros al año para garantizar la seguridad alimentaria de una población que alcanzará los nueve mil millones de habitantes en 2050,

N. Considerando que los acuerdos internacionales y regionales en vigor han resultado insuficientes para normalizar el suministro del mercado y el comercio; que el reciente aumento de precios de los productos alimenticios debe entenderse como una advertencia dirigida a los gobiernos de todo el mundo en el sentido de que la producción agrícola es un factor que no puede darse por supuesto,

1.  Destaca que el número de personas que padecen actualmente hambre y pobreza supera los mil millones, y que esta situación representa una lacra inaceptable para la vida, el sustento y la dignidad de una sexta parte de la población mundial; señala que los efectos de la falta de inversiones desde hace mucho tiempo en la seguridad alimentaria, la agricultura y el desarrollo rural se han agravado todavía más últimamente a causa de las crisis alimentaria, financiera y económica, entre otros factores; subraya que, si bien se han conseguido grandes avances, los esfuerzos globales realizados hasta ahora no han conseguido alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio ni hacer efectivos los compromisos de las Cumbres Mundiales sobre la Alimentación; toma nota de que se han tomado colectivamente medidas dirigidas a invertir esa tendencia y conseguir que el mundo avance por el camino adecuado para hacer realidad de forma progresiva el derecho a una alimentación suficiente en el contexto de la seguridad alimentaria nacional;

2.  Señala que la seguridad alimentaria mundial es una cuestión que reviste la máxima urgencia para la Unión Europea y pide que se emprenda una acción inmediata y coherente dirigida a garantizar la seguridad alimentaria de los ciudadanos de la UE y de todo el mundo; considera que es importante valorizar todas las formas de agricultura y todas las culturas alimentarias del mundo; destaca que los consumidores deben poder acceder a los productos alimenticios a precios razonables, al tiempo que se garantiza un nivel de vida equitativo a los agricultores;

3.  Destaca la importancia de la Política Agrícola Común (PAC) como un instrumento de garantía de la producción alimentaria en la Unión Europea; considera que, desde su creación en 1962, la PAC ha garantizado a los ciudadanos de la UE un abastecimiento seguro en productos alimenticios, al tiempo que ha actuado como un dispositivo de protección y mejora del entorno rural y ha asegurado que la UE cuente con las normas de producción alimentaria más elevadas del mundo; destaca la necesidad de que, en el futuro, la agricultura comunitaria siga desempeñando esa función;

4.  Destaca que los precios de los productos básicos agrícolas han fluctuado de forma espectacular desde 2007 y que, a partir de mediados de 2007 hasta mediados de 2008, los precios registraron incrementos muy importantes, a los que siguió un fuerte aumento de los precios de consumo; señala que esta fuerte alta de precios de los productos básicos fue seguida rápidamente de una importante caída a niveles insostenibles;

5.  Observa con preocupación el incremento de los costes de los insumos agrícolas (alza de precios de los abonos, semillas, etc.), el cual se ha concretado en un aumento de los gastos que no se ha visto compensado de la misma manera para todos los agricultores (en particular, en el sector de la ganadería) y que ha erosionado notablemente cualquier posible aumento de sus ingresos como consecuencia del alza de precios de los productos alimenticios, reduciendo por tanto cualquier incentivo para aumentar la producción; expresa su preocupación por el hecho de que el espectacular aumento de los precios de los insumos agrícolas se traduzca en un uso menor de los mismos, con la consiguiente disminución de la producción, agravando así la crisis alimentaria en la UE y en el mundo;

6.  Recuerda que la volatilidad de precios de los últimos años —tanto en lo que se refiere a las alzas como a las bajas— ha dificultado particularmente la tarea de alcanzar una situación de seguridad alimentaria; destaca que si los agricultores no pueden conseguir precios justos para sus productos, sus explotaciones estarán simplemente abocadas al cierre; reafirma que las explotaciones agrícolas de la UE producen el 17 % de trigo, el 25 % de la leche y el 30 % de la carne de vacuno del mundo; destaca que el mantenimiento de la viabilidad de las explotaciones agrícolas de la UE en los próximos años revestirá una importancia vital para el abastecimiento alimentario a nivel de la Unión y a escala mundial;

7.  Advierte de las causas estructurales a largo plazo que han intervenido en la reciente alza de precios de los productos agrícolas básicos, incluidos el constante aumento de la demanda mundial y la reducción sostenida de las inversiones en el sistema de producción agrícola; señala, entre estos factores, que el aumento del precio de la energía y, en particular, del petróleo, ha tenido un gran impacto en la producción agrícola mundial (dado que ha provocado un alza de costes en la producción agrícola y en el proceso de distribución de productos alimenticios) y en la aparición de crisis alimentarias en los países pobres (como consecuencia del coste del transporte de alimentos en el interior de los mismos países);

8.  Observa que, para alimentar a una población mundial que se prevé que rebasará los nueve millones de habitantes en 2050, la producción agrícola tendrá que aumentar en un 70 % hasta entonces;

9.  Cree firmemente, no obstante, que la PAC debería proseguir su proceso de adaptación para responder a las exigencias de la seguridad alimentaria en Europa y en el mundo; expresa su oposición al desmantelamiento de las medidas de gestión del mercado y a la reducción de los pagos de apoyo a los agricultores;

10. Destaca la importancia que reviste la cooperación y la solidaridad internacionales, así como la necesidad de abstenerse de medidas unilaterales no conformes con el Derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas y que supongan un riesgo para la seguridad alimentaria; aboga por la celebración de acuerdos comerciales equilibrados, ya que constituyen un elemento fundamental para ofrecer una respuesta a la seguridad alimentaria en el mundo;

11. Recuerda que más de 860 millones de personas sufren hambre endémica en el mundo; advierte que, de acuerdo con las previsiones del Banco Mundial, el aumento de precios de los alimentos podría empujar a otros 100 millones de personas a la pobreza más severa;

12. Toma nota del punto de vista de la FAO de que los países importadores netos de productos alimenticios son los más afectados por el alza de precios de los alimentos y de que muchos de estos países se encuentran entre los menos desarrollados del mundo; reafirma que la pobreza y la dependencia de las importaciones de productos alimenticios son las principales causas de la inseguridad alimentaria; es consciente de que sólo un pequeño porcentaje de la producción mundial de alimentos se negocia realmente en los mercados internacionales, y de que procede cada vez en mayor medida de un pequeño número de países exportadores;

13. Expresa su más profunda preocupación por la actual crisis financiera mundial, que puede derivar en una reducción de la financiación disponible para la agricultura; insta a la Comisión a que analice los efectos de la crisis financiera en el sector agrícola y considere la formulación de propuestas adecuadas para garantizar la estabilidad del sector, también en lo que se refiere al acceso a préstamos y garantías de crédito;

14. Considera que la PAC debería seguir siendo la piedra angular de la política de seguridad alimentaria de la Unión Europea, tanto de forma inmediata como después de 2013; opina que un sistema ecológico operativo, unos suelos fértiles, unos recursos hídricos estables y una economía rural polivalente son elementos indispensables para la seguridad alimentaria a largo plazo; considera, asimismo, que es fundamental que la PAC, actuando conjuntamente con otras políticas comunitarias, contribuya en mayor medida al equilibrio alimentario mundial;

15. Considera que la PAC debe desempeñar un cometido importante en las políticas de asuntos exteriores y de desarrollo de la Unión Europea, prestando especial atención a la política exterior de seguridad alimentaria; estima que, además de asegurar la producción de alimentos en la Unión Europea, la PAC puede contribuir a satisfacer la creciente demanda de alimentos en el mundo;

16. Considera que el mecanismo de financiación para reaccionar con rapidez al aumento de precios de los productos alimenticios en los países en desarrollo es un primer paso imprescindible para hacer frente a las necesidades inmediatas de la población más afectada por la crisis alimentaria; opina que la Comisión debería auditar la utilización de estos fondos y asegurarse de que se emplean de forma sostenible donde más se necesitan, y que debería informar regularmente al Parlamento;

17. Insta a la Comisión a que intensifique sus actuales programas destinados a garantizar la seguridad alimentaria en Europa y en el mundo; pide que se refuerce el Programa temático de seguridad alimentaria 2007-2010, dotado actualmente con 925 millones de euros para todo el período de programación; pide, asimismo, a la Comisión que adopte una estrategia global sobre las cuestiones de seguridad alimentaria, con miras a cohesionar todas las políticas comunitarias;

18. Destaca que la seguridad alimentaria es una responsabilidad nacional, que todos los planes dirigidos a abordar los problemas de seguridad alimentaria deben articularse, concebirse, controlarse y dirigirse a nivel nacional, y que dichos planes deben desarrollarse consultando con todas las partes interesadas fundamentales; destaca que la seguridad alimentaria es altamente prioritaria y que esta prioridad debe reflejarse en los programas y presupuestos nacionales;

19. Destaca el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos seguros, suficientes y nutritivos, en consonancia con la realización progresiva del derecho a una alimentación adecuada en el contexto de la seguridad alimentaria nacional; aboga por un mundo libre del hambre, en el que los países apliquen las «Directrices voluntarias en apoyo de la realización progresiva del derecho a una alimentación adecuada en el contexto de la seguridad alimentaria nacional», y apoya la aplicación práctica de las Directrices sobre la base de los principios de participación, transparencia y rendición de cuentas;

20. Aboga por que se lleven a cabo investigaciones en materia de alimentos y agricultura, incluida la investigación sobre la adaptación al cambio climático y su atenuación, y por que los resultados y las tecnologías resultantes de la investigación sean accesibles a nivel nacional, regional e internacional; apoya los sistemas nacionales de investigación, en particular en África, para compartir la información y las mejores prácticas; pide que se facilite el acceso al conocimiento; insta a que se mejore la calidad de las estadísticas agrícolas nacionales y de los sistemas de alerta temprana y de previsión de la inseguridad alimentaria y la vulnerabilidad, facilitando de este modo una base sólida para las políticas y las estrategias en el sector de la agricultura;

21. Reafirma su compromiso con la inversión en tecnología e innovación en la agricultura y la producción agrícola;

22. Destaca la importancia que reviste una investigación financiada con fondos públicos dirigida a fomentar la seguridad alimentaria, en lugar de centrarse únicamente en los intereses industriales del sector; aboga por que se invierta no sólo en la investigación centrada en nuevas tecnologías específicas, sino también en sistemas de producción agrícola globales que contribuyan a la seguridad alimentaria a largo plazo; destaca al papel pionero que en este sentido podría desempeñar, por ejemplo, una plataforma tecnológica de la UE en favor de la investigación en materia de agricultura ecológica;

23. Considera que la falta de acceso de los pequeños agricultores a créditos y microcréditos destinados a inversiones en semillas mejoradas, fertilizantes e instalaciones de regadío representa un grave obstáculo para el aumento de la producción agrícola en los países en desarrollo; destaca, por otra parte, la cuestión de las garantías de préstamos, de las que se carece en la mayoría de los casos; insta al Banco Europeo de Inversiones a que examine los medios oportunos para concebir programas destinados a los productores locales de alimentos en los países en desarrollo, de forma que se ofrezcan garantías de préstamo destinadas a facilitar el acceso a créditos y microcréditos;

24. Considera que, con el fin de incrementar la productividad sostenible de las explotaciones, es necesario proseguir las investigaciones en el ámbito agrícola, e insta a los Estados miembros a que aprovechen al máximo las oportunidades que ofrece a este respecto el Séptimo Programa Marco y a que adopten medidas encaminadas a mejorar la producción agrícola de forma sostenible y eficiente desde el punto de vista energético;

25. Observa que la crisis alimentaria mundial es una de las grandes amenazas para la paz y la seguridad en el mundo; acoge con satisfacción, en este sentido, los recientes esfuerzos de la Comisión en el estudio de posibles formas de afrontar la cuestión de la seguridad alimentaria en el mundo; insta a los Estados miembros a que apoyen estas iniciativas a escala nacional y local;

26. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión.

(1)

DO C 263E de 16.10.2008, p. 621.

(2)

Textos Aprobados, P6_TA(2008)0229.

(3)

Textos Aprobados, P6_TA(2007)0577.

Última actualización: 18 de mayo de 2010Aviso jurídico