Procedimiento : 2007/2285(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0256/2008

Textos presentados :

A6-0256/2008

Debates :

PV 24/09/2008 - 17
CRE 24/09/2008 - 17

Votaciones :

PV 25/09/2008 - 7.6
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2008)0461

INFORME     
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18 de junio de 2008
PE 398.631v03-00 A6-0256/2008

sobre el Libro Blanco «Estrategia europea sobre problemas de salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad»

(2007/2285(INI))

Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria

Ponente: Alessandro Foglietta

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO
 EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
 OPINIÓN de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor
 OPINIÓN de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural
 OPINIÓN de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género
 RESULTADO DE LA VOTACIÓN FINAL EN COMISIÓN

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO

sobre el Libro Blanco «Estrategia europea sobre problemas de salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad»

(2007/2285(INI))

El Parlamento Europeo,

–    Visto el Libro Blanco de la Comisión «Estrategia europea sobre problemas de salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad» (COM(2007)0279),

–    Vista su Resolución, de 1 de febrero de 2007, sobre fomentar una alimentación sana y la actividad física(1),

–    Vistos el Segundo Plan de Acción Europeo de la Organización Mundial de la Salud para la Política de Alimentación y Nutrición 2007-2012, adoptado por el Comité Regional para Europa de la OMS en Belgrado, en su reunión de los días 17 a 20 de septiembre de 2007, y la Carta Europea contra la Obesidad adoptada por la Oficina Regional para Europa de la OMS en 2006,

–    Vistos los objetivos establecidos por la Conferencia Ministerial Europea de la OMS celebrada en Estambul, del 15 al 17 de noviembre de 2006, mediante la Carta Europea contra la Obesidad,

–    Vista la Estrategia Mundial sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud adoptada por la 57ª Asamblea Mundial de la Salud el 22 de mayo de 2004,

–    Vistas las conclusiones del Consejo de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores, de los días 2 y 3 de junio de 2005, sobre obesidad, nutrición y actividad física,

–    Vistas las conclusiones del Consejo de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores, de los días 5 y 6 de diciembre de 2007, sobre una «Estrategia europea sobre problemas de salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad»,

–    Vistas las conclusiones sobre «Actividad física y salud en Europa: es necesario actuar» de la reunión de 2006 de la Oficina Regional para Europa de la OMS en Copenhague,

–    Visto el Libro Blanco de la Comisión sobre el deporte (COM(2007)0391),

–    Visto el Libro Verde de la Comisión titulado «Hacia una nueva cultura de la movilidad urbana» (COM(2007)0551),

–    Visto el artículo 45 de su Reglamento,

–    Vistos el informe de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria y las opiniones de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor, de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural y de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (A6-0000/2008),

A.  Considerando que el sobrepeso y la obesidad, así como las enfermedades relacionadas con la alimentación, se están convirtiendo en una epidemia cada vez mayor y se encuentran entre las principales causas de mortalidad y morbilidad en Europa,

B.   Considerando que está científicamente probado que la tasa de incidencia y la gravedad de las enfermedades relacionadas con la alimentación afectan de forma diferente a los hombres que a las mujeres,

C.  Considerando que, según la OMS, más del 50 % de la población adulta europea presenta sobrepeso u obesidad,

D.  Considerando que más de cinco millones de niños son obesos y casi 22 millones tienen sobrepeso, y que esas cifras aumentan rápidamente, de forma que se prevé que para 2010 otros 1 300 000 niños cada año tengan sobrepeso o sean obesos,

E.   Considerando que hasta un 7 % de los presupuestos nacionales de salud en la UE se gasta cada año en enfermedades que pueden estar relacionadas con la obesidad,

F.   Considerando que se calcula que las enfermedades relacionadas con la obesidad y el sobrepeso absorben el 6 % del gasto público en atención sanitaria en toda Europa; que los costes indirectos de estas enfermedades, por ejemplo, debido a la reducción de productividad o a las bajas médicas, son mucho más elevados,

G.  Considerando que la obesidad abdominal se reconoce científicamente como uno de los principales indicadores de diversas enfermedades relacionadas con el peso, como las enfermedades cardiovasculares o la diabetes de tipo II,

H.  Considerando que es frecuente que los hábitos alimentarios adquiridos durante la infancia se mantengan en la edad adulta y que la investigación ha demostrado que los niños obesos tienen más probabilidades de convertirse en adultos obesos,

I.    Considerando que los ciudadanos europeos viven en un entorno «generador de obesidad», en el que las formas de vida sedentaria han incrementado el riesgo de obesidad,

J.    Considerando que una mala alimentación es uno de los principales factores de riesgo de otras enfermedades relacionadas con la alimentación que son las principales causas de mortalidad en toda la UE, como las enfermedades coronarias, el cáncer, la diabetes y los accidentes cerebrovasculares,

K.  Considerando que el informe 2005 de la OMS sobre la salud en Europa demuestra de forma analítica que gran número de muertes y enfermedades se deben a siete principales factores de riesgo, de los cuales seis (hipertensión, colesterol, índice de masa corporal, consumo inadecuado de frutas y hortalizas, falta de actividad física y consumo excesivo de alcohol) están relacionadas con la dieta y el ejercicio físico; que se debe actuar de forma simultánea sobre estos factores determinantes de la salud con vistas a prevenir gran número de muertes y enfermedades,

L.   Considerando que la actividad física combinada con un régimen alimenticio equilibrado y sano es la mejor manera de prevenir el sobrepeso, y constatando con preocupación que uno de cada tres europeos no realiza ningún tipo de ejercicio físico en su tiempo libre, al tiempo que el europeo medio pasa sentado más de cinco horas al día, y que los regímenes alimenticios de muchos europeos no son equilibrados,

M.  Considerando que los expertos ya reconocen ampliamente la obesidad abdominal como la causa principal de anomalías cardiometabólicas que aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular y de diabetes de tipo II,

N.  Considerando que en la última década se ha reducido el número de horas de gimnasia tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria y que, en materia de instalaciones y equipamiento, hay grandes diferencias entre los Estados miembros,

O.  Considerando que, en la Carta Europea contra la Obesidad, la OMS ha establecido el objetivo de alcanzar un progreso visible en la lucha contra la obesidad infantil en los próximos 4 ó 5 años, a fin de invertir la tendencia actual para 2015 como muy tarde,

P.   Considerando que debe considerarse como dieta sana aquella que tenga determinadas propiedades cuantitativas y cualitativas y esté adaptada a las necesidades de cada persona, dentro del estricto respeto de los principios dietéticos,

Q.  Considerando que, para que se pueda considerar que tiene «valor sanitario», una dieta debe incluir las siguientes categorías de criterios: (1) nutriente y contenido de energía (valor nutricional), (2) criterios sanitarios y toxicológicos (seguridad alimentaria), (3) propiedades naturales del alimento (cualidades «estético/gustativas» y «digestivas»), (4) carácter ecológico de la producción de los alimentos (agricultura sostenible),

R.   Considerando que convendría abordar el sobrepeso y la obesidad mediante un enfoque global en el que intervengan diferentes ámbitos políticos de gobernanza a diferentes niveles de administración, en particular a nivel nacional, regional y local, respetando estrictamente el principio de subsidiariedad,

S.   Considerando que no debe olvidarse la influencia del alcohol, con su elevado aporte de calorías, ni del tabaco, que alteran el apetito en relación con los alimentos y las bebidas y que está demostrado que acarrean numerosos peligros para la salud,

T.   Considerando la dimensión social del problema y, en particular, el hecho de que las mayores tasas de prevalencia del sobrepeso y la obesidad se registran en los grupos socioeconómicos más desfavorecidos; tomando nota con preocupación de que ello podría acentuar las desigualdades sanitarias y socioeconómicas, en particular en lo que se refiere a los grupos más vulnerables, como las personas con discapacidad,

U.  Considerando que las desigualdades socioeconómicas están adquiriendo una nueva dimensión con el aumento de los precios de las materias primas (como los cereales, la leche, etc.), que no tiene precedentes, tanto en términos del número de productos a los que afecta como de la magnitud del aumento,

V.  Considerando que la conjunción del alza de los precios de las materias primas con la opacidad de las normas por las que se rige el sector de la gran distribución en algunos Estados miembros ha tenido como consecuencia que se disparen los precios de productos alimenticios básicos de gran valor nutritivo, como las frutas y hortalizas y los productos lácteos no azucarados, lo que merma el presupuesto de la mayoría de las familias europeas, y que la Unión Europea deberá aportar una respuesta a la altura de esos retos,

W. Considerando que las personas con discapacidad representan el 15 % de la población activa de la UE, y que los estudios han demostrado que este grupo de personas está expuesto a un mayor riesgo de obesidad debido, entre otras causas, a mutaciones patofisiológicas del metabolismo de la energía, a la constitución corporal, a la atrofia muscular y a la falta de actividad física,

X.  Considerando que se deberían facilitar todas las iniciativas emprendidas por las diferentes partes interesadas para mejorar el diálogo, el intercambio de mejores prácticas y la autorregulación, por ejemplo a través de la Plataforma Europea de Acción sobre Alimentación, Actividad Física y Salud, el Grupo de Trabajo sobre la Salud y el Deporte, y el Movimiento Comunitario para la Actividad Física Beneficiosa para la Salud (AFBS),

Y.  Considerando que convendría promover las diferentes cocinas tradicionales como parte de nuestro patrimonio cultural, velando simultáneamente por que los consumidores conozcan sus verdaderas repercusiones en la salud para posibilitar una toma informada de decisiones,

Z.   Considerando que en Europa los consumidores deberían tener acceso a la información necesaria para poder elegir las mejores fuentes de nutrición con arreglo a su forma de vida y su estado de salud y lograr una alimentación óptima,

AA. Considerando que las recientes iniciativas sectoriales sobre la autorregulación de la publicidad tratarán las cuestiones relativas al equilibrio y el tipo de la publicidad de alimentos y bebidas; estimando que las medidas de autorregulación tienen que cubrir todas los tipos de comercialización en Internet y en otros nuevos medios de comunicación; considerando que la publicidad alimentaria representa casi la mitad de la publicidad total emitida durante las franjas horarias de audiencia infantil en televisión, y que existen pruebas claras de que la publicidad televisiva influye en los modelos de consumo a corto plazo de los niños de 2 a 11 años; considerando que el Parlamento toma nota con inquietud del empleo de nuevas formas de comercialización mediante todos los medios electrónicos y, en particular, los llamados «juegos publicitarios» a través del teléfono móvil, la mensajería instantánea, los videojuegos y los juegos interactivos en Internet; considerando que un gran número de fabricantes de alimentos, empresas de publicidad y comercialización y asociaciones sanitarias y de protección del consumidor mantienen ya un fuerte compromiso con la Plataforma Europea de Acción sobre Alimentación, Actividad Física y Salud y ya han llevado a cabo con éxito estudios y proyectos,

AB. Considerando que la desnutrición, que afecta en particular a las personas de edad, supone un coste similar para los sistemas sanitarios europeos al de la obesidad y el sobrepeso,

1.   Acoge positivamente el Libro Blanco sobre alimentación como un paso importante dentro de una estrategia global para contener el auge de la obesidad y el sobrepeso y hacer frente a las enfermedades crónicas relacionadas con la dieta, como las enfermedades cardiovasculares, incluidos las enfermedades cardiacas y los accidentes cerebrales, el cáncer y la diabetes, en Europa;

2.   Reitera su llamamiento a los Estados miembros para que reconozcan la obesidad como enfermedad crónica; considera que debería evitarse estigmatizar a los individuos o grupos de personas que son vulnerables a problemas de salud relacionados con la nutrición, el sobrepeso y la obesidad debido a factores culturales, enfermedades como la diabetes o pautas de consumo patológico, como la anorexia o la bulimia; recomienda a los Estados miembros que aseguren a dichas personas el acceso a un tratamiento adecuado en el marco de su régimen nacional de sanidad;

3.   Considera que la aplicación de un enfoque global a varios niveles es la manera más apropiada de combatir la obesidad entre la población de la UE y señala que existen muchos programas europeos (en materia de investigación, salud, educación o aprendizaje permanente) que pueden contribuir a hacer frente a esta verdadera plaga;

4.   Opina que una política centrada en la calidad alimentaria puede realizar una contribución importante al fomento de la salud y a una disminución de la obesidad, y que una información comprensible en las etiquetas constituye la clave, desde el punto de vista del consumidor, para poder elegir entre alimentos buenos, mejores y menos buenos;

5.   Aprueba la creación de un Grupo de Alto Nivel sobre la Alimentación y la Actividad Física y el establecimiento de sistemas europeos de supervisión de la salud para la recogida de datos físicos y biológicos, tales como la Encuesta Europea de Salud por Examen (EHES) y el sistema de control de la Encuesta Comunitaria de Salud mediante Entrevista (EHIS), como herramientas útiles de mejora de la información y el intercambio de buenas prácticas en la lucha contra la obesidad, para los responsables políticos y todos los agentes implicados;

6.   Pide a la Comisión que garantice una representación equilibrada entre las mujeres y los hombres en el futuro grupo de alto nivel sobre alimentación y actividad física, de modo que se determinen mejor los problemas y se propongan las mejores soluciones en función de la dimensión de género, es decir, por una parte, para los hombres y, por otra, para las mujeres;

7.   Reconoce el destacado cometido de la autorregulación en la lucha contra la obesidad, y subraya la necesidad de establecer objetivos claros y concretos para todas las partes interesadas y de llevar a cabo un seguimiento independiente de dichos objetivos; observa que, en ocasiones, la reglamentación es necesaria para introducir cambios sustantivos y profundos en todos los sectores económicos, en particular cuando se trata de niños, con vistas a garantizar la protección de los consumidores y un elevado nivel de salud pública; toma nota con interés de los 203 compromisos asumidos en el contexto de la Plataforma Europea de Acción sobre Alimentación, Actividad Física y Salud para la reformulación de productos, la reducción de la publicidad destinada a los niños y el etiquetado en favor del fomento de una dieta equilibrada; considera que debería ampliarse la pertenencia a la plataforma para incluir a los fabricantes de juegos para ordenador y consolas, así como a los proveedores de Internet;

8.   Reclama, no obstante, medidas más tangibles especialmente destinadas a los niños y grupos de riesgo;

9.   Insta a la Comisión a que adopte un enfoque más holístico en lo que se refiere a la alimentación y a que dé la máxima prioridad a la desnutrición, junto con la obesidad, en los ámbitos de la nutrición y la salud, incorporándola, cuando sea posible, a las iniciativas de investigación financiadas por la UE y a las asociaciones a nivel de la UE;

10. Considera que los consumidores europeos deberían tener acceso a la información que les permita elegir las mejores fuentes de nutrientes que necesitan para lograr y mantener la ingesta óptima y más adecuada a su estilo de vida y salud personales; opina que se debería prestar más atención a la mejora de los conocimientos de los ciudadanos en materia de salud con el fin de que estén en condiciones de adoptar decisiones eficaces sobre su propia dieta y la de sus hijos; estima que las labores de información y educación de los padres sobre las cuestiones relativas a la nutrición deberían ser desarrolladas por profesionales competentes en la materia (profesores, organizadores de eventos culturales y profesionales de la salud), en los marcos adecuados; está convencido de que la información de los consumidores, la enseñanza de la nutrición y el etiquetado de los alimentos deberían reflejar los deseos de los propios consumidores;

11. Señala a este respecto la importancia de integrar un futuro programa de distribución de fruta en las escuelas en un concepto educativo más amplio, por ejemplo a través de cursos de nutrición y salud impartidos en las escuelas primarias;

12. Hace hincapié en el papel fundamental de la mujer en la educación nutricional de la familia y en su contribución decisiva a la lucha contra la obesidad, dado que es ella, en gran parte de las familias, quien interviene directamente en la elección de los alimentos;

13. Pide a los Estados miembros, las regiones y a las entidades locales que sean más proactivos en el desarrollo de «comunidades propicias al ejercicio físico», en particular en el contexto de la planificación urbana, para que los ayuntamientos faciliten el ejercicio físico como una rutina diaria y se creen en el entorno local oportunidades que motiven a la población a participar en actividades físicas de ocio, lo que se podría lograr introduciendo medidas a escala local para reducir la dependencia respecto de los automóviles y fomentar los desplazamientos a pie, así como combinando con sensatez el desarrollo comercial y el residencial, mediante el fomento de los medios de transporte público, los parques, instalaciones deportivas accesibles, los carriles bici y las vías peatonales; anima a los ayuntamientos a impulsar una red de «municipios por una forma de vida sana», previendo acciones comunes de lucha contra la obesidad;

14. Alienta a los Estados miembros a que adopten la idea del desplazamiento activo, tanto para los alumnos como para los empleados; alienta a las entidades locales a que consideren este concepto como prioritario a la hora de evaluar el transporte y la planificación urbanos;

15. Observa que con la creación de espacios de conocimiento de la naturaleza se ofrece a los niños y jóvenes una alternativa a las actividades habituales de ocio, al tiempo que se estimula la fantasía, la creatividad y la curiosidad vital;

16. Pide a las asociaciones deportivas que tengan particularmente presente que las niñas, al término de la adolescencia, abandonan a menudo la práctica de actividades deportivas; observa que estas asociaciones pueden desempeñar un papel fundamental para mantener vivo el interés de las jóvenes y las mujeres por practicar diferentes actividades deportivas;

17. Subraya que la Unión Europea debería abanderar la formulación de un enfoque común y promover la coordinación y las buenas prácticas entre los Estados miembros; expresa su convicción de que es posible aportar un importante valor añadido europeo en ámbitos como la información del consumidor, la educación nutricional, la publicidad en los medios de información, la producción agrícola y el etiquetado alimentario, indicando, en particular, el contenido en grasas trans; pide que se desarrollen indicadores europeos, tales como el contorno de cintura y cualquier otro indicador de factor de riesgo vinculado a la obesidad, en particular la obesidad abdominal;

18. Destaca que el sector privado desempeña una función en la reducción de la obesidad mediante el desarrollo de nuevos productos más sanos; considera que, no obstante, conviene incitar en mayor medida a este sector a que desarrolle sistemas claros de información y mejore el etiquetado para permitir a los consumidores elegir con conocimiento de causa;

Nuestra prioridad: los niños

19. Pide a la Comisión y a todos los agentes que consideren prioritaria la lucha contra la obesidad desde las primeras fases de la vida, teniendo en cuenta que los hábitos alimentarios adquiridos durante la infancia suelen durar muchos años;

20. Pide que se organicen campañas de información para concienciar a las mujeres embarazadas acerca de la importancia de seguir una dieta equilibrada y sana, con una ingesta óptima de determinados nutrientes durante el embarazo, y para sensibilizar a las mujeres y sus parejas sobre la importancia de la lactancia materna; destaca que la lactancia materna, aplazándose el destete hasta que los bebés cumplan seis meses, la puesta a disposición de alimentos sanos para los niños y el control del tamaño de las porciones pueden contribuir a impedir que los niños padezcan sobrepeso u obesidad; subraya, sin embargo, que la lactancia materna no es la única medida para luchar contra la obesidad y que los hábitos alimentarios equilibrados se adquieren a largo plazo; subraya que las campañas de sensibilización deben recordar que la lactancia es una cuestión de carácter privado y que debe respetarse el libre albedrío y la opción elegida por la madre;

21. Pide a los Estados miembros que garanticen que los servicios nacionales de salud promuevan un asesoramiento nutricional específico para las mujeres embarazadas y las mujeres en periodo de menopausia, dado que el embarazo y la menopausia son dos fases importantes en la vida de la mujer en las que hay un aumento del riesgo de sobrepeso;

22. Insta a los Estados miembros a proponer orientaciones elaboradas por especialistas sobre la manera de mejorar la actividad física en la etapa preescolar y promover la educación nutricional ya en esa temprana fase;

23. Considera esencial adoptar medidas a nivel escolar para velar por que la actividad física y la dieta equilibrada pasen a formar parte del comportamiento infantil; solicita al Grupo de Alto Nivel sobre la Alimentación y la Actividad Física que elabore orientaciones sobre políticas nutricionales en los centros escolares y en favor de la promoción de la educación nutricional y de la continuación de la misma en el periodo posteducativo; pide a los Estados miembros que incluyan las ventajas de una alimentación equilibrada y de la actividad física en los currículos académicos;

24. Pide además a los Estados miembros, las entidades locales y las autoridades escolares que controlen y mejoren la calidad y los niveles nutritivos de las comidas servidas en los colegios y las guarderías, inclusive mediante formaciones y orientaciones específicas para el personal competente, el control de la calidad de los proveedores y orientaciones para una alimentación sana en los comedores escolares; insiste en que es importante adaptar los tamaños de las porciones a las necesidades e incluir frutas y hortalizas en dichas comidas; pide que se dispense más formación en materia de nutrición y dieta equilibrada, y anima a dejar de vender en los centros escolares alimentos y bebidas con alto contenido en grasas, sal o azúcar y con pobre valor nutricional; aconseja, en su lugar, poner a disposición en los puntos de venta más frutas y verduras frescas; pide a las autoridades competentes que garanticen que, en los programas escolares, se dedican al menos tres horas por semana a actividades físicas, de conformidad con el Libro Blanco sobre el deporte, y que elaboren planes de construcción de nuevas instalaciones deportivas públicas, accesibles a las personas con discapacidades, y de salvaguardia de las instalaciones deportivas existentes en los centros escolares; acoge positivamente un posible proyecto de distribución de fruta en los centros escolares con financiación de la UE y similar al actual programa de distribución de leche en centros escolares; pide que se aporten soluciones para proseguir la distribución gratuita de frutas y verduras en centros escolares e instituciones de caridad durante 2008, tal como han solicitado algunos Estados miembros, a la espera de la entrada en vigor del régimen de distribución de fruta en los centros escolares el 1 de enero de 2009;

25. Pide a las entidades locales de los Estados miembros que fomenten la disponibilidad de instalaciones de recreo a un precio asequible y promuevan la creación de oportunidades a escala local para favorecer el desarrollo de la actividad física durante el tiempo libre;

26. Pide a los Estados miembros, a las entidades locales y a las autoridades escolares que garanticen la oferta de productos sanos en las máquinas expendedoras de los centros escolares; propone que se patrocinen y se haga publicidad en recintos escolares de los productos con alto contenido en azúcar, sal y grasas y escaso valor nutritivo a petición de las autoridades escolares o con su consentimiento expreso, y que las asociaciones de padres de alumnos lleven un seguimiento al respecto; considera que las organizaciones y los equipos deportivos deberían dar ejemplo en materia de actividad física y dieta sana, y pide que todos ellos asuman un compromiso voluntario para fomentar la nutrición equilibrada y la actividad física, especialmente entre los niños; parte de la base de que todas las organizaciones y equipos deportivos fomentan una nutrición equilibrada y la actividad física; subraya, asimismo, que no debería considerarse al movimiento deportivo europeo como responsable del sobrepeso y la obesidad;

27. Se congratula de la reforma de la Organización Común de Mercado de la Política Agrícola Común (PAC), pues permite una mayor oferta de frutas y hortalizas en los centros escolares, siempre que se controle la calidad y la seguridad química de esos productos;

28. Pide encarecidamente a la Unión Europea y, en especial, a su Consejo ECOFIN que den prueba de mayor flexibilidad en la aplicación por parte de los Estados miembros de tipos reducidos de IVA para bienes de primera necesidad con fines sociales, económicos, ambientales o de salud; alienta, a este respecto, a los Estados miembros que aún no lo hayan hecho a que reduzcan el IVA aplicado a las frutas y hortalizas, como permiten las disposiciones comunitarias; pide asimismo una modificación de los textos comunitarios en vigor para que el sector de las frutas y hortalizas pueda beneficiarse de un tipo de IVA muy reducido, inferior al 5 %;

29. Acoge con satisfacción iniciativas de la UE como la creación del sitio Internet «eu.mini-chefs» y la celebración del Día Europeo de la Alimentación y la Cocina Sanas el 8 de noviembre de 2007; recomienda que se organicen campañas informativas para mejorar la sensibilización sobre los productos muy energéticos y el tiempo y actividad física necesarios para quemar esas calorías;

Elección informada y disponibilidad de productos sanos

30. Opina que la reformulación de productos es un poderoso instrumento para reducir la ingesta de grasa, azúcar y sal en nuestra alimentación y anima a los fabricantes de alimentos a comprometerse en mayor medida a reformular los alimentos más energéticos y pobres en nutrientes para reducir su contenido en grasa, azúcar y sal y aumentar su contenido en fibras, frutas y verduras; celebra los compromisos contraídos voluntariamente por los fabricantes para aplicar criterios nutricionales a la formulación de alimentos;

31. Subraya que el etiquetado sobre propiedades nutricionales debe ser obligatorio y claro con el fin de ayudar a los consumidores a elegir alimentos sanos; recomienda por tanto que, para que los consumidores puedan comparar el contenido de nutrientes en los distintos productos alimenticios, el etiquetado sobre propiedades nutricional se exprese en 100g/100ml;

32. Pide que se prohíba a escala de la UE los ácidos grasos trans artificiales, insta a los Estados miembros a que apliquen las buenas prácticas al control de las sustancias en los alimentos (por ejemplo, el contenido de sal), y pide a la Comisión que elabore un programa de intercambio de buenas prácticas en los Estados miembros; indica que podrían preverse exenciones extraordinarias para las denominaciones de origen protegidas (DOP), las indicaciones geográficas protegidas (IGP), las especialidades tradicionales garantizadas (ETG) y otras categorías de productos tradicionales, con vistas a preservar las recetas tradicionales; tiene grandes expectativas en ese sentido respecto del futuro Libro Verde sobre la política de calidad en la agricultura en términos de mejor calidad de las indicaciones geográficas protegidas;

33. Pide que, con objeto de determinar su influencia en el comportamiento de consumo, se analice el papel que desempeñan los potenciadores del sabor como los glutamatos, los guanilatos y los inosinatos, presentes en grandes cantidades en numerosos productos alimenticios y, sobre todo, en platos preparados y alimentos producidos industrialmente;

34. Subraya que el estado actual de los conocimientos científicos muestra que un consumo demasiado importante de ácidos grasos trans (superior al 2  de la aportación energética total) está asociado a un incremento significativo de los riesgos de enfermedades cardiovasculares; lamenta profundamente que aún no se haya emprendido ninguna acción europea con objeto de reducir la exposición acumulada de los consumidores europeos a los ácidos grasos trans artificiales y a los ácidos grasos saturados presentes en numerosos productos transformados con escaso interés desde el punto de vista de la nutrición;

35. Destaca que los ácidos grasos trans procesados industrialmente suponen una amenaza grave, debidamente documentada e innecesaria para la salud de los europeos y que se ha de abordar esta cuestión con una iniciativa legislativa apropiada destinada a eliminar eficazmente de los productos alimenticios los ácidos grasos trans procesados industrialmente;

36. Pide a las empresas del sector que revisen el tamaño de las raciones individuales, ofreciendo una mayor gama de raciones más pequeñas;

37. Acoge positivamente la nueva propuesta de revisión de la Directiva 90/496/CEE del Consejo, de 24 de septiembre de 1990, relativa al etiquetado sobre propiedades nutritivas de los productos alimenticios; le insta a que vele por que el etiquetado sea visible, claro y fácilmente comprensible para el consumidor, incluyendo el etiquetado nutricional obligatorio en la parte frontal del embalaje con uso de un código de colores;

38. Pide también a la Comisión que proceda a una revisión global del impacto de la PAC en la salud para establecer qué cambios de política podrían facilitar una mejora de las dietas en el conjunto de Europa;

Medios de comunicación y publicidad

39. Pide a todos los operadores del sector de los medios de comunicación que, en colaboración con los Estados miembros y las organizaciones deportivas, refuercen en todos los medios de comunicación los incentivos para realizar más ejercicio físico y practicar un deporte;

40. Es consciente de la importancia de los medios de comunicación para informar, educar y persuadir en relación con el fomento de una dieta sana y equilibrada, así como de su papel en la creación de estereotipos e imágenes corporales; considera que el enfoque voluntario previsto en la Directiva relativa a los servicios de medios audiovisuales sin fronteras para la publicidad de alimentos de escaso valor nutritivo para los niños es un paso adelante en la dirección correcta que ha de ser objeto de un seguimiento específico, y pide a la Comisión que presente propuestas más estrictas si, en el marco de la revisión de 2010 de la directiva, se considera que el enfoque voluntario ha fracasado; pide a los Estados miembros y a la Comisión que animen a los proveedores de servicios de medios de comunicación a desarrollar códigos de conducta sobre comunicación comercial audiovisual inadecuada en materia de alimentos y bebidas, e insta a los operadores a emprender acciones concretas a escala nacional para ejecutar o reforzar la directiva;

41. Hace un llamamiento a las empresas para que sean especialmente prudentes a la hora de anunciar productos alimenticios específicamente destinados a los niños; reclama el establecimiento de franjas horarias protegidas y restricciones a la publicidad de alimentos insalubres destinados específicamente a los niños; considera que esas restricciones deberían cubrir también nuevas formas de comunicación, tales como los juegos en línea, menús desplegables y mensajes de texto;

Atención sanitaria e investigación

42. Reconoce que se debería sensibilizar a los profesionales sanitarios, especialmente los pediatras y farmacéuticos, acerca del papel esencial que desempeñan en la temprana identificación de pacientes con riesgo de sobrepeso y enfermedades cardiovasculares, y considera que deberían ejercer una función esencial en la lucha contra la epidemia de obesidad y enfermedades no contagiosas; pide, por consiguiente, a la Comisión que desarrolle indicadores y orientaciones antropométricos europeos sobre los factores de riesgo cardiometabólico asociados a la obesidad; subraya la importancia que reviste la toma rutinaria y sistemática de medidas en asociación con la detección de otros factores de riesgo cardiometabólico, con el fin de evaluar el nivel de morbilidad por sobrepeso/obesidad en el nivel de atención primaria;

43. Destaca el problema de la malnutrición, situación en la que una insuficiencia, un exceso o un desequilibrio en la ingesta genera consecuencias desfavorables constatables para el tejido, la forma del cuerpo y su función; señala, además, que la malnutrición supone una grave carga tanto para el bienestar individual como para la sociedad, concretamente para la asistencia sanitaria, y que causa un aumento de la mortalidad, una prolongación de los periodos de hospitalización, un incremento de las complicaciones y una disminución de la calidad de vida de los pacientes; recuerda que los días suplementarios de hospitalización y el tratamiento de complicaciones derivadas de la malnutrición cuestan cada año miles de millones de euros al erario público;

44. Destaca los estudios que demuestran que el 40 % de los pacientes en los hospitales y entre el 40 y el 80 % de las personas residentes en centros para la tercera edad están mal alimentados; pide a los Estados miembros que incrementen la cantidad y la calidad de la alimentación en los hospitales y centros para la tercera edad, lo que conducirá a una reducción de los plazos de hospitalización;

45. Expresa su convicción de que es necesario reconocer plenamente la cualificación de los profesionales sanitarios tanto en su calidad de «dietistas clínicos» como de «nutricionistas»;

46. Pide a la Comisión que promueva las buenas prácticas médicas a través, por ejemplo, del Foro de la Salud de la UE y de campañas de información sobre los riesgos de la obesidad y, en particular, de la obesidad abdominal, insistiendo en los riesgos cardiovasculares; insta a la Comisión a facilitar información sobre los peligros de las dietas «caseras», en particular si conllevan la toma de medicamentos contra la obesidad sin prescripción facultativa; pide a la Comisión que conceda más atención al problema de la malnutrición, de la nutrición inadecuada y de la deshidratación;

47. Pide a los Estados miembros que apliquen la Directiva 2002/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 10 de junio de 2002, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de complementos alimenticios(2);

48. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que financien la investigación sobre los vínculos entre la obesidad y las enfermedades crónicas como el cáncer y la diabetes, habida cuenta de que la investigación epidemiológica tiene que determinar cuáles son los factores más asociados al aumento de la prevalencia de la obesidad, tales como la determinación y evaluación de biomarcadores múltiples en subgrupos de individuos, para poder dilucidar cuál es el mecanismo biológico que conduce a la obesidad; pide asimismo que se elaboren estudios en los que se compare y evalúe la eficacia de diferentes intervenciones, incluida la investigación psicológica; solicita a los Estados miembros que establezcan un sistema para garantizar el acceso a unos servicios de calidad para la prevención, la detección y la gestión del sobrepeso, la obesidad y enfermedades crónicas conexas;

49. Se congratula de que la diabetes y la obesidad sean una prioridad en el contexto del tema tratado en el VII Programa Marco de Salud;

50. Insta a que se realice más investigación científica y se lleve a cabo un mayor seguimiento de la obesidad abdominal en el contexto del VII Programa Marco de Salud;

51. Pide a la Comisión que fomente campañas de información a escala europea destinadas a los ciudadanos en general y a los profesionales de la medicina en particular, sobre los riesgos de la obesidad abdominal;

52. Pide que se tenga seriamente en cuenta la nutrición en todas las políticas y acciones europeas;

0

0         0

53. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión, así como a los Gobiernos y Parlamentos de los Estados miembros y los países candidatos y a la Organización Mundial de la Salud.

(1)

DO C 250 E de 25.10.2007, p. 93.

(2)

DO L 183 de 12.7.2002, p. 51.


EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

El problema mundial del sobrepeso y la obesidad ha adquirido unas proporciones poco menos que epidémicas y supone un grave riesgo para la salud humana.

Por este motivo, es necesario adoptar medidas claras en todos los niveles para hacer frente a este fenómeno. La lucha contra la obesidad, especialmente la infantil, tiene que ser una prioridad a escala internacional, europea, nacional y local y debe traducirse en acciones concertadas en municipios, escuelas y familias, así como en la implicación de la industria y de los profesionales de la salud y el bienestar.

La obesidad constituye uno de las principales causas de mortalidad y está particularmente asociada a muchas enfermedades crónicas, como la diabetes de tipo 2, los trastornos cardiovasculares, la hipertensión, las enfermedades coronarias y determinadas formas de tumores.

Según la Organización Mundial de la Salud, más de 1 000 millones de personas tienen sobrepeso y más de 300 millones son obesas. En Europa, la magnitud del fenómeno es si cabe más alarmante: más de la mitad de la población europea tiene sobrepeso y aproximadamente el 6 % del gasto relacionado con la salud está vinculado directamente con la obesidad.

La obesidad infantil se ha disparado (en Europa hay 22 millones de niños con sobrepeso). Por tanto, es necesario centrar la atención en el objetivo de la OMS de detener el aumento de los índices de obesidad en los próximos cuatro o cinco años para revertir la tendencia en 2015.

La ponente está convencida de que Europa podría ofrecer un valor añadido mediante la coordinación de las políticas europeas de lucha contra la obesidad y que una forma de realizar avances importantes es buscar e intercambiar buenas prácticas a escala europea.

Por tanto, la ponente acoge con satisfacción la intención de la Comisión de adoptar un enfoque integrado con respecto a la obesidad que abarque todas las políticas y los distintos niveles de gobernanza. La participación del sector privado es igualmente esencial, si se quiere combatir el problema de manera eficaz.

Sin embargo, y teniendo en cuenta los puntos de vista expresados por el Parlamento en la resolución sobre el Libro Verde (P6_TA (2007)19), la ponente considera que el texto del Libro Blanco debería haber sido más específico, especialmente al explicar las medidas legislativas europeas que, si fueran más claras, podrían ayudar a combatir la obesidad.

La ponente conviene en que la cooperación multisectorial con la industria podría permitir avances significativos. La opción preferida por la Comisión, en concreto la Plataforma europea de acción sobre alimentación, actividad física y salud, sin duda ayudará a implicar a los operadores interesados en la aplicación de prácticas que permitan evaluar el contenido de calorías de los productos de manera más concienzuda. Por otro lado, lo que se propone no es, en opinión de la ponente, suficientemente ambicioso; la actitud de «esperar y ver», que implica que la eficacia del enfoque propuesto se revisará en 2010, no se ajusta al objetivo de reducir los índices de obesidad infantil en los próximos cinco años, como propone la OMS en su segundo Plan de Acción de Alimentación y Nutrición para Europa 2007-2012.

Según el informe anual de 2007 de la Plataforma europea de acción, 31 de sus miembros se han comprometido a aplicar 203 medidas políticas. En cuanto a los compromisos adquiridos (el 34 % de los productores, el 24 % de las ONG y el 14 % del sector de la distribución), el porcentaje más elevado se corresponde con el «fomento de un estilo de vida saludable», la «educación y nutrición» y la «actividad física».

Los compromisos relativos al etiquetado nutricional (17 %) y la publicidad y el marketing (11 %) son importantes y podrían, en opinión de la ponente, proporcionar sugerencias interesantes sobre las que basar legislación europea vinculante –que resulta imposible seguir postergando– con vistas a revisar las disposiciones en materia de etiquetado nutricional y publicidad.

Tal como han señalado los propios representantes de la Comisión, las organizaciones deportivas también deberían contribuir a la plataforma europea de acción, tal vez comprometiéndose a no patrocinar productos con un elevado contenido de calorías.

Continuando con la línea del enfoque voluntario, la ponente acoge con satisfacción la creación del grupo de alto nivel sobre alimentación y actividad física, que permitirá a los Estados miembros intercambiar experiencias y fomentar las buenas prácticas. La prioridad debería consistir en el fomento de políticas destinadas a reducir el contenido de sustancias dietéticas que, si se consumen en exceso, podrían resultar perjudiciales para la salud: lo que la ponente tiene en mente es la ley danesa de 2003 que limita el contenido de grasas trans de los alimentos al 2 %, que muchos diputados al PE han identificado repetidamente como un objetivo que hay que lograr en todos los Estados miembros. Otro ejemplo son las políticas destinadas a reducir el contenido de sal, por ejemplo en Irlanda, donde han sido promovidas por la autoridad nacional de seguridad alimentaria (FSAI), con el objetivo de lograr un consumo diario de 6 gramos, a más tardar en 2010. En el grupo de alto nivel los Estados miembros pueden intercambiar y distribuir entre ellos experiencias de este tipo.

El aspecto social

Existen una gran variedad de factores implicados en una mala alimentación, la malnutrición y la obesidad; el coste, la disponibilidad y la información son, sin duda, los que mayor atención merecen. Un hecho que hay que tener en cuenta es que, en muchos casos, el precio de un producto alimenticio es inversamente proporcional a su calidad.

Especialmente en lo que a las mujeres se refiere, no es una coincidencia que la prevalencia de la obesidad sea seis veces superior entre las pobres que entre las más pudientes.

Resulta innegable el hecho de que el gusto por alimentos con muchas calorías y pocos nutrientes viene a menudo dictado por la conveniencia económica.

Por tanto, la ponente considera que habría que conceder ayudas en forma de cupones para personas de grupos desfavorecidos. Asimismo, habría que construir mercados de alimentos, especialmente en los distritos más pobres, con el propósito de vender al por mayor productos naturales (en particular, frutas y verduras) a un precio «social», al tiempo que se ofrecen todas las garantías necesarias de calidad y seguridad alimentaria.

Niños

Una de las prioridades del Libro Blanco debería ser reducir la obesidad infantil. Es importante que a nuestras generaciones les espere un futuro saludable.

La lactancia, la educación en cuanto a opciones alimentarias y, sobre todo, el ejercicio físico, empezando en la edad preescolar, son factores decisivos para un desarrollo saludable.

El papel educativo principal, incluido en lo que a la alimentación se refiere, recae sobre los padres y la familia y, por tanto, deberían recibir el respaldo de campañas informativas específicas de amplio espectro organizadas por las autoridades sanitarias nacionales, los servicios locales de salud y las distintas ramas de la industria.

Sin embargo, dado que los niños pasan cada vez más tiempo en la escuela, las escuelas deberían convertirse en un punto central de la acción de integrada de la lucha contra la obesidad.

En primer lugar, los Estados miembros deberían adoptar las medidas necesarias con vistas a aplicar la actividad física obligatoria, durante 30 minutos al día, recomendada por la OMS. Para ello, habría que dedicar tiempo suficiente cada día para la educación física.

Asimismo, habría que adoptar otras medidas, en concreto: revisar el tamaño de las raciones y comprobar la calidad y el valor alimentario de las comidas en las escuelas; utilizar los comedores escolares para sensibilizar sobre una educación nutricional adecuada; proporcionar abundantes instalaciones para fomentar el ejercicio físico en los descansos (pistas de juego y gimnasios, a los que pudiera accederse fuera del horario escolar); elaborar los programas de ciencias de manera que incluyan el estudio y el entendimiento de la nutrición y los procesos implicados; prohibir la venta de alimentos con excesos de grasa, sal o azúcar en las cafeterías de los centros educativos y, sobre todo, en las máquinas expendedoras; y organizar servicios de acompañamiento a pie para los alumnos de casa al colegio y viceversa.

Asimismo, las escuelas y los lugares de trabajo deberían contar con un especialista en nutrición o dietética en sus instalaciones.

También resulta esencial, en opinión de la ponente, evitar todo lo que sirva para publicitar productos alimenticios poco saludables, incluido el patrocinio de eventos o la distribución de estos productos como regalos o muestras gratuitas fuera de los colegios.

Por otro lado, la ponente se muestra preocupada por los casos, en su mayoría en países no europeos, en los que algunas escuelas han llegado a incluir el índice de masa corporal (IMC) en la evaluación final del rendimiento de un niño. La ponente considera que esta idea en buena medida sólo sirve para estigmatizar la obesidad y alimenta de manera desmesurada la discriminación de niños con problemas de socialización a causa de su sobrepeso.

Sería mucho más útil convencer a los niños de que entren en un círculo virtuoso, animándoles a comer de manera sensata.

Asimismo, la industria debería comprometerse voluntariamente a reducir el contenido de calorías o el tamaño de las raciones de productos destinados principalmente a niños.

Por último, en lo que respecta a la modificación del Reglamento relativo a las declaraciones de propiedades saludables, la ponente quiere aprovechar este informe para reiterar la necesidad de que la AESA y la Comisión, como cuestión de prioridad absoluta, lleven a cabo la evaluación del fundamento científico de las declaraciones de propiedades saludables de los alimentos para niños, a fin de evitar que se fomente el consumo de productos desequilibrados desde el punto de vista nutricional recurriendo a declaraciones saludables falsas.

Personas mayores y personas con discapacidad

La ponente cree firmemente que habría que tomar medidas específicas destinas a grupos vulnerables, por ejemplo las personas mayores, especialmente las que viven solas, que sufren problemas de malnutrición, deshidratación, etc. Habría que llevar a cabo campañas especialmente dirigidas a alertar a las mujeres en la menopausia de la necesidad de controlar su peso para garantizar que las reservas de grasa relacionadas con las hormonas no se conviertan principalmente en grasa abdominal, ya que esto plantea graves riesgos para la salud.

Las personas con discapacidad deberían contar con servicios, instalaciones y programas específicos que les permitan, entre otras cosas, realizar deporte y actividades motrices.

Autoridades locales

La prevención de la obesidad en cualquier momento de la vida no es sólo un problema de salud: tiene importantes implicaciones culturales y sociales que no se pueden pasar por alto.

Por tanto, es necesario aplicar un enfoque global en muchos niveles, en el que los protagonistas deberían ser las autoridades locales y los responsables políticos.

Es necesario replantear la ordenación urbana, dando prioridad a parques, polideportivos municipales y campos de deporte, carriles bici o medios activos de transporte, proporcionando así los recursos necesarios para realizar actividades físicas regulares cada día.

También puede ser posible experimentar formas de regular la concentración de establecimientos de comida rápida en una zona determinada, al tiempo que se ofrece el espacio necesario a los vendedores a pequeña escala de productos orgánicos o tradicionales.

Por tanto, las actividades locales deberían defender de manera activa un estilo de vida saludable orientado a un consumo informado. Asimismo, la UE debería apoyar la creación de redes de conexión de pueblos y ciudades, en un intento por convencer a sus ciudadanos de los beneficios de una alimentación sana y del ejercicio físico.

Asistencia a PYME

Hay que tener en cuenta las necesidades de las PYME y de otras empresas que operen en el sector agroalimentario.

No es posible realizar avances reales, especialmente en cuanto a la investigación y el desarrollo de nuevos productos sanos y nutritivos, a menos que los principales motores de estos cambios cuenten con los medios –sin olvidarnos del dinero– necesarios para lograrlos.

Por tanto, la ponente propone la adopción de medidas de apoyo específicas con vistas a animar y ayudar a las PYME a que mejoren sus productos como tal o a fomentar la sensibilización de los consumidores con respecto a su valor alimenticio.

Deporte

Todos los ciudadanos europeos deberían poder realizar actividades físicas a fin de cumplir la recomendación de la OMS de realizar como mínimo 30 minutos de ejercicio al día. Las iniciativas establecidas en el Libro Blanco sobre el deporte y la colaboración con asociaciones deportivas deberían proporcionar una oportunidad a la UE para elaborar directrices eficaces sobre actividad física e integrarlas en todos los programas financiados por la UE, en concreto el Séptimo Programa Marco de Investigación, el programa en materia de salud 2008-2013, Juventud en Acción, Ciudadanía Activa y, también, para fomentar el ejercicio físico en la naturaleza, LIFE+.

Asimismo, resulta esencial, como se ha señalado en varios sectores, que las organizaciones deportivas tengan una mayor representación en la Plataforma europea de acción sobre alimentación, actividad física y salud.

Investigación

La ponente acoge con satisfacción el hecho de que la «diabetes y la obesidad» hayan sido incluidas entre los ámbitos de investigación prioritarios del Séptimo Programa Marco. La clave radica en determinar las causas de la obesidad, los factores virales y genéticos que supuestamente contribuyen a su desarrollo y el papel de determinadas sustancias (por ejemplo, glutamato de monosodio).

Otras vías que pueden explorarse son los tratamientos médicos y los procedimientos clínicos para prevenir y curar la obesidad, que siempre deberían basarse en el mayor grado posible de protección de la salud del paciente.

Publicidad

Muchos estudios han determinado que una de las causas que contribuyen a la obesidad, especialmente la infantil, es la publicidad de productos con alto contenido en grasas, azúcar y sal. Además de emitirse por televisión, la publicidad destinada al público infantil aparece en los teléfonos móviles e Internet y puede adoptar la forma de patrocinio de eventos deportivos o culturales. A menudo se recurre a personajes de dibujos animados o a famosos para transmitir el mensaje. Aunque cabe apreciar los esfuerzos de autorregulación de la industria y de los medios de comunicación, la ponente no considera que el compromiso establecido en la Directiva «Televisión sin fronteras» pueda considerarse satisfactorio. Hubiera preferido ver restricciones del volumen de publicidad destinada a los niños y de las franjas horarias en que pueden emitirse.

La ponente espera que la Comisión se muestre dispuesta a replantear la estrategia de lucha contra la obesidad para tener en cuenta específicamente las implicaciones inherentes a la publicidad y el marketing.

Protección de productos tradicionales

En cuanto a la amplia cuestión de la protección de los productos tradicionales, la ponente se ve en la obligación de señalar que estos productos tienen que ser protegidos, porque forman parte del patrimonio cultural tradicional de los pueblos de Europa. Por este motivo, la ponente considera que es necesario preservar las recetas tradicionales, incluso cuando la intención es reformular determinados productos con vistas a combatir la obesidad.


OPINIÓN de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor (9.4.2008)

para la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria

sobre el Libro Blanco – Estrategia europea sobre problemas de salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad

(2007/2285(INI))

Ponente de opinión: Małgorzata Handzlik

SUGERENCIAS

La Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor pide a la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de resolución que apruebe:

A. Considerando que el sobrepeso y la obesidad provocan una serie de enfermedades crónicas, entre las que se incluyen enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes de tipo 2, derrame cerebral, determinados cánceres, etc.; y que se estima que las enfermedades crónicas serán responsables de aproximadamente tres cuartas partes de todas las muertes en el mundo en 2020,

B.  Considerando que debe prestarse especial atención a la obesidad en niños y adolescentes con vistas a un tratamiento precoz, así como a las personas que pertenecen a los grupos socioeconómicos más desfavorecidos debido a unas desigualdades sanitarias y sociales que, con frecuencia, conllevan un menor nivel de calidad y equilibrio alimentario,

C. Considerando que hasta un 7 % de los presupuestos nacionales de salud en la UE se gasta cada año en enfermedades que pueden estar relacionadas con la obesidad,

1.  Acoge con satisfacción el planteamiento seguido por la Comisión en su Libro Blanco «Estrategia europea sobre problemas de salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad» (COM(2007)0279), que ofrece a la industria la posibilidad de contribuir, a través de iniciativas de autorregulación, a la reducción de los problemas de salud debidos al sobrepeso y a la obesidad; pide, no obstante, a la Comisión que siga de cerca y aliente las iniciativas de la industria destinadas a publicitar de manera responsable y a reducir los niveles de sal, grasa y azúcar de los alimentos, con miras a una revisión de la situación actual a más tardar en 2010;

2.  Aplaude la propuesta de la Comisión de reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la información alimentaria facilitada al consumidor (COM(2008)0040), ya que los consumidores deben disponer obligatoriamente de una información nutricional clara mediante unas etiquetas simples, comprensibles y legibles en los envases para poder hacer una elección sana y bien informada por lo que respecta a la alimentación;

3.  Reconoce que es posible que los consumidores, en particular los más vulnerables, se sientan confundidos acerca de lo que constituye una dieta saludable e invita, por consiguiente, a los Estados miembros, en cooperación con el sector y las asociaciones de consumidores, a utilizar información innovadora y campañas gubernamentales de marketing para motivar a los consumidores a optar por alimentos sanos; alienta en particular a los Estados miembros a que elaboren programas de educación alimentaria para los centros de preescolar y enseñanza primaria, teniendo en cuenta las mejores prácticas desarrolladas en el marco del programa REEPS (Red Europea de Escuelas Promotoras de Salud);

4.  Señala con preocupación que la obesidad es un fenómeno transfronterizo que afecta a todos los Estados miembros, con un rápido aumento de los índices de obesidad en los nuevos Estados miembros; invita, por consiguiente, a la Comisión a considerar el objetivo de salud pública como un criterio prioritario en sus diferentes políticas, en particular las relativas a la educación, la juventud, la cultura, el deporte y la agricultura, prestando especial atención a la dimensión social del problema; invita asimismo a la Comisión a definir proyectos comunes para promover una mejor alimentación y un estilo de vida saludable y crear un mecanismo de vigilancia sanitaria de la UE; pide a los Estados miembros que, en cooperación con la Comisión, promuevan el intercambio de las mejores prácticas y experiencias, en particular mediante el desarrollo de redes de centros de referencia y la cooperación de todas las partes interesadas a escala local, regional y nacional, con objeto de favorecer una vida social activa y la práctica de ejercicio físico;

5.  Invita a los Estados miembros a desarrollar programas de formación formal o cualificaciones profesionales en el ámbito del cuidado y la gestión de la diabetes, incluido el perfeccionamiento profesional, con respecto a esta enfermedad, de los profesionales de la salud no diabetólogos;

6.  Pide a los Estados miembros que apliquen adecuadamente la Directiva 2002/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 10 de junio de 2002, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de complementos alimenticios(1);

7.  Destaca el problema de la obesidad infantil y pide a la Comisión que adopte todas las medidas necesarias para su prevención y, en particular, que ejerza un riguroso control de la publicidad de alimentos con un nivel elevado de grasa, sal y azúcar, destinados a niños y adolescentes;

8.  Pide que se tenga seriamente en cuenta el tema de la nutrición en todas las políticas y acciones europeas.

RESULTADO DE LA VOTACIÓN FINAL EN COMISIÓN

Fecha de aprobación

8.4.2008

 

 

 

Resultado de la votación final

+:

–:

0:

20

13

3

Miembros presentes en la votación final

Cristian Silviu Buşoi, Charlotte Cederschiöld, Gabriela Creţu, Mia De Vits, Janelly Fourtou, Vicente Miguel Garcés Ramón, Evelyne Gebhardt, Małgorzata Handzlik, Malcolm Harbour, Anna Hedh, Iliana Malinova Iotova, Pierre Jonckheer, Alexander Lambsdorff, Kurt Lechner, Lasse Lehtinen, Toine Manders, Arlene McCarthy, Nickolay Mladenov, Catherine Neris, Bill Newton Dunn, Zita Pleštinská, Zuzana Roithová, Heide Rühle, Leopold Józef Rutowicz, Christel Schaldemose, Andreas Schwab, Marianne Thyssen, Jacques Toubon, Bernadette Vergnaud, Barbara Weiler, Marian Zlotea

Suplente(s) presente(s) en la votación final

Emmanouil Angelakas, Colm Burke, Giovanna Corda, Bert Doorn, Brigitte Fouré, Olle Schmidt, Gary Titley, Janusz Wojciechowski

(1)

DO L 183 de 12.7.2002, p. 51.


OPINIÓN de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural (1.4.2008)

para la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria

sobre el Libro Blanco – Estrategia europea sobre problemas de salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad

(2007/2285(INI))

Ponente de opinión: Czesław Adam Siekierski

SUGERENCIAS

La Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural pide a la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de resolución que apruebe:

1.      Destaca el importante papel de la PAC en una alimentación sana, a través de un enfoque global destinado a combatir el fenómeno del sobrepeso y la obesidad; subraya el papel de los productores y transformadores del sector, quienes, garantizando unos productos saludables y de calidad idónea y aplicando unos métodos de producción respetuosos con el medio ambiente y con la salvaguardia de la biodiversidad, contribuyen a solucionar el citado problema;

2.      Opina que, al configurar la PAC y, en particular las organizaciones comunes de mercado, deben tenerse aún más en cuenta que antes las consecuencias para la salud de los alimentos producidos; del mismo modo, el fomento de la leche en las escuelas y la distribución de frutas y hortalizas en el marco de la PAC debe centrarse en productos lo más frescos y naturales posible, y con bajo contenido en grasas y azúcares;

3.      Insta a la Comisión a que presente sin demora la propuesta legislativa relativa al establecimiento de un mecanismo de fruta para los colegios, tal como solicitaron el Consejo el 20 de junio de 2007 y el Parlamento Europeo el 13 de diciembre de 2007;

4.      Propugna que se limite el contenido en grasas saturadas y trans, así como en sal y azúcar, de los productos alimenticios, puesto que el abuso de estos componentes contribuye a la aparición de enfermedades cardiovasculares, de tumores, de diabetes y de problemas de obesidad; destaca al mismo tiempo que el ritmo y el ámbito de los cambios en la composición de los productos debería tener en cuenta tanto su calidad como las posibilidades tecnológicas y económicas de los productores agrícolas y de la industria alimentaria;

5.      Pide que, con objeto de determinar su influencia en el comportamiento de consumo, se analice el papel que desempeñan los potenciadores del sabor como los glutamatos, los guanilatos y los inosinatos, presentes en grandes cantidades en numerosos productos alimenticios y, sobre todo, en platos preparados y alimentos producidos industrialmente;

6.      Insiste en que la industria alimentaria prosiga la investigación en torno a productos a los que quepa añadir componentes saludables como las vitaminas A y D, a fin de potenciar la posibilidad de elección de los consumidores y evitar fomentar involuntariamente el consumo de determinados alimentos con un alto contenido de materias grasas, como la mantequilla;

7.      Destaca el papel que desempeñan las asociaciones público-privadas y la cooperación entre los actores a todos los niveles, del comunitario al local, en la consecución de los objetivos del Libro Blanco;

8.      Apoya amplios programas de información para los padres con objeto de sensibilizarlos en cuanto a la responsabilidad de ofrecer a sus hijos una alimentación equilibrada, así como una educación amplia destinada a niños y jóvenes, dentro de programas que promuevan los principios de una dieta sana y el ejercicio físico;

9.      Apoya la organización y promoción de programas de información del personal médico del ámbito escolar, así como de las personas directamente responsables de la alimentación de los niños y de los jóvenes en el ámbito escolar;

10.    Pide a los Estados miembros, a las entidades locales y a las autoridades escolares que adapten la calidad y las normas nutricionales de los comedores escolares a los últimos descubrimientos científicos en materia de nutrición; pide, de conformidad con estos descubrimientos, que la oferta alimentaria sea equilibrada y adaptada a las necesidades; recomienda vivamente que se pongan a disposición máquinas expendedoras con fruta y hortalizas frescas que ofrezcan igualmente una amplia gama de productos lácteos; pide a los Estados miembros que velen por que se destinen más horas lectivas al ejercicio físico;

11.    Señala a este respecto la importancia de integrar un futuro programa de distribución de fruta en las escuelas en un concepto educativo más amplio, por ejemplo a través de cursos de nutrición y salud impartidos en las escuelas primarias;

12.    Considera esencial prohibir en las escuelas todo tipo de patrocinio y publicidad de los productos con demasiado contenido de azúcar, sal o grasa;

13.    Señala la responsabilidad de las escuelas, autoridades, hospitales, clubes deportivos y centros para jóvenes a la hora de desincentivar el consumo de tentempiés poco sanos y ofrecer alimentos sanos y fomentar unos hábitos alimentarios sanos;

14.    Reconoce la importancia que revisten la divulgación de información sobre una dieta equilibrada, sin exceso de sal, de azúcar ni de grasas, y el apoyo de iniciativas destinadas a incrementar el consumo de frutas y verduras, de aceite de oliva y de productos lácteos entre los jóvenes y los grupos sociales de bajo nivel económico, así como entre las personas de edad y las mujeres con niños; insta, por tanto, a la Comisión a que acelere el establecimiento de un mecanismo de fruta para los colegios a escala europea;

15.    Considera que es necesario apoyar y promover programas de información, así como prevenir comportamientos nutricionales de alto riesgo, como la anorexia y la bulimia;

16.    Opina que la Comunidad debe adoptar también a escala comunitaria medidas orientadas a fomentar el consumo de alimentos sanos como verduras, fruta y productos lácteos, por ejemplo asegurando unos precios asequibles, fomentando su presencia en comedores escolares y de empresas, y financiando proyectos de promoción de una alimentación sana;

17.    Apoya el principio de la inteligibilidad para el consumidor medio de las informaciones sobre los productos adquiridos, sobre todo a través de una indicación clara sobre la composición básica del producto y de un logotipo uniforme y fácilmente reconocible que indique en qué medida el producto responde a los criterios de una alimentación sana;

18.    Considera que los productos alimenticios importados de terceros países deberían cumplir los mismos requisitos y criterios de calidad, normas de trazabilidad, salud y bienestar animal, protección medioambiental y salvaguardia de la biodiversidad que los exigidos a los productos elaborados en los Estados miembros.

RESULTADO DE LA VOTACIÓN FINAL EN COMISIÓN

Fecha de aprobación

1.4.2008

Resultado de la votación final

+:

–:

0:

38

0

0

Miembros presentes en la votación final

Peter Baco, Bernadette Bourzai, Niels Busk, Luis Manuel Capoulas Santos, Giuseppe Castiglione, Joseph Daul, Albert Deß, Michl Ebner, Carmen Fraga Estévez, Ioannis Gklavakis, Lutz Goepel, Friedrich-Wilhelm Graefe zu Baringdorf, Esther Herranz García, Lily Jacobs, Elisabeth Jeggle, Heinz Kindermann, Mairead McGuinness, Véronique Mathieu, Rosa Miguélez Ramos, James Nicholson, Neil Parish, María Isabel Salinas García, Agnes Schierhuber, Willem Schuth, Czesław Adam Siekierski, Alyn Smith, Petya Stavreva, Dimitar Stoyanov, Csaba Sándor Tabajdi, Jeffrey Titford, Donato Tommaso Veraldi, Janusz Wojciechowski

Suplentes presentes en la votación final

Alessandro Battilocchio, Katerina Batzeli, Ilda Figueiredo, Gábor Harangozó, Wiesław Stefan Kuc, Esther De Lange, Brian Simpson, Struan Stevenson

Suplente(s) (art. 178, apdo. 2) presente(s) en la votación final

 


OPINIÓN de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (4.3.2008)

para la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria

sobre el Libro Blanco: Estrategia europea sobre problemas de salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad

(2007/2285(INI))

Ponente de opinión: Anna Záborská

SUGERENCIAS

La Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género pide a la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de resolución que apruebe:

A. Considerando que está científicamente probado que la tasa de incidencia y la gravedad de las enfermedades relacionadas con una mala alimentación afectan de forma diferente a los hombres que a las mujeres,

1.  Lamenta que la Comisión haya adoptado un enfoque neutral en materia de género en el Libro Blanco, por lo que pide a la Comisión y a la Plataforma Europea de Acción sobre Alimentación, Actividad Física y Salud que tomen en consideración las diferencias entre hombres y mujeres, en particular:

     - en la recopilación de datos y resultados de las iniciativas adoptadas a todos los niveles, a fin de compararlas a escala europea;

     - en la difusión de buenas prácticas, a fin de tener más en cuenta las características individuales de las personas y hacer que las campañas de educación sean más efectivas y estén bien orientadas;

     - en el desarrollo de estrategias informativas, en particular para aquellos grupos que sean más susceptibles de experimentar una rápida ganancia de peso (antiguos fumadores y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia);

     - en el diálogo con todas las partes interesadas (fabricantes de alimentos, operadores de comida rápida, autoridades escolares, representantes de padres y niños, etc.);

2.  Subraya que, para reducir las disparidades en materia de género en el tratamiento de enfermedades debidas a una mala alimentación, el sobrepeso y la obesidad, es fundamental contar con servicios que tengan en cuenta las cuestiones de género; considera, por consiguiente, que para que las mujeres puedan acceder a los tratamientos a todos los niveles, desde los cuidados primarios a los especializados, los servicios deben ajustarse a sus necesidades; pide a los Estados miembros que garanticen una red de seguridad de tratamientos médicos para los ciudadanos, en particular las mujeres y las jóvenes, que no estén cubiertos por ningún régimen nacional de seguridad social;

3.  Llama la atención de los Estados miembros sobre la necesidad de que los servicios nacionales de salud promuevan el asesoramiento nutricional específico de las mujeres embarazadas y de las mujeres en periodo de menopausia, dado que el embarazo y la menopausia son dos fases importantes en la vida de la mujer en las que hay un aumento del riesgo de sobrepeso;

4.  Pide a la Comisión y a los Estados miembros que promuevan la lactancia materna en los centros de atención primaria;

5.  Observa que la obesidad infantil está aumentando con rapidez prácticamente en todos los Estados miembros de la Unión Europea; pide a la Comisión y a los Estados miembros que, en estrecha colaboración con las autoridades locales y las escuelas, el sector privado y el sector de la publicidad, estudien diferentes opciones a fin de:

     - proponer regímenes alimenticios equilibrados y adaptados a cada edad en los comedores escolares y otros comedores colectivos;

     - proponer a los padres y a los niños educación e información sobre modos de vida saludables, sobre los beneficios de la práctica del deporte y sobre un comportamiento familiar responsable, en particular para las jóvenes a las que conviene preparar para su futura maternidad;

     - favorecer el acceso a una alimentación sana de los grupos desfavorecidos;

6.  Pide a la Comisión y a los Estados miembros que promuevan programas educativos especiales, campañas informativas y medidas preventivas por lo que respecta a los riesgos que representa para los niños un uso excesivo de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, y en particular los juegos de vídeo, que pueden entrañar una reducción de su actividad física y deportiva y, por consiguiente, favorecer el sobrepeso;

7.  Anima a los Estados miembros a que acuerden con empresarios y creadores de moda la unificación de las tallas, y a que promuevan entre organizadores de eventos de moda la contratación de modelos con un índice de masa corporal superior a 18, considerado saludable por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para evitar transmitir unos cánones de belleza que, asociados a la extrema delgadez, pueden provocar trastornos de salud como la anorexia y la bulimia;

8.  Pide a la Comisión que garantice una representación equilibrada entre las mujeres y los hombres en el futuro grupo de alto nivel sobre alimentación y actividad física, de modo que se determinen mejor los problemas y se propongan las mejores soluciones en función de la dimensión de género, es decir, por una parte, para los hombres y, por otra, para las mujeres;

9.  Acoge con satisfacción la intención de la Comisión de evaluar, en 2010, los esfuerzos voluntarios del sector en materia de código de conducta relativo a la comunicación comercial sobre los productos alimentarios y las bebidas destinados a los niños; pide que se haga lo mismo para la destinada a las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia;

10. Pide a los Estados miembros, a las autoridades regionales y locales, así como a las asociaciones deportivas que adopten iniciativas para crear espacios destinados a actividades al aire libre para los jóvenes y fomenten, apoyen y faciliten la práctica de ejercicio físico y actividades deportivas para todos desde la más temprana edad, en particular en la escuela, teniendo en cuenta las posibles preferencias diferentes de las mujeres y los hombres; subraya que las exigencias profesionales y las responsabilidades domésticas de las mujeres pueden obstaculizar la práctica regular de una actividad física;

11. Pide a las asociaciones deportivas que concedan una atención particular al hecho de que las niñas, al término de la adolescencia, abandonan a menudo la práctica de actividades deportivas; observa que estas asociaciones pueden desempeñar un papel fundamental para mantener vivo el interés de las jóvenes y las mujeres por practicar diferentes actividades deportivas;

12. Pide a las mutualidades y a las empresas aseguradoras que desarrollen una política de precios que tenga en cuenta la diferencia entre mujeres y hombres ante los problemas de salud relacionados con la mala alimentación, el sobrepeso y la obesidad;

13. Hace hincapié en el papel fundamental de la mujer en la educación nutricional de la familia y en su contribución decisiva a la lucha contra la obesidad, dado que es ella, en gran parte de las familias, quien interviene directamente en la elección de los alimentos;

14. Pide que se lleve a cabo una amplia campaña de la UE que sirva para sensibilizar sobre los peligros de la obesidad y ofrezca un punto central de información con el que puedan contactar los ciudadanos, en particular las mujeres, o del que puedan obtener asesoramiento.

RESULTADO DE LA VOTACIÓN FINAL EN COMISIÓN

Fecha de aprobación

27.2.2008

 

 

 

Resultado de la votación final

+:

–:

0:

31

0

0

Miembros presentes en la votación final

Edit Bauer, Emine Bozkurt, Hiltrud Breyer, Edite Estrela, Ilda Figueiredo, Věra Flasarová, Lívia Járóka, Piia-Noora Kauppi, Rodi Kratsa-Tsagaropoulou, Urszula Krupa, Roselyne Lefrançois, Astrid Lulling, Siiri Oviir, Marie Panayotopoulos-Cassiotou, Zita Pleštinská, Anni Podimata, Teresa Riera Madurell, Eva-Britt Svensson, Anne Van Lancker y Anna Záborská

Suplente(s) presente(s) en la votación final

Lidia Joanna Geringer de Oedenberg, Ana Maria Gomes, Donata Gottardi, Anna Hedh, Elisabeth Jeggle, Marusya Ivanova Lyubcheva y Maria Petre

Suplente(s) (art. 178, apdo. 2) presente(s) en la votación final

Kinga Gál, Małgorzata Handzlik, Tunne Kelam y Manolis Mavrommatis


RESULTADO DE LA VOTACIÓN FINAL EN COMISIÓN

Fecha de aprobación

27.5.2008

 

 

 

Resultado de la votación final

+:

–:

0:

54

0

1

Miembros presentes en la votación final

Adamos Adamou, Georgs Andrejevs, Pilar Ayuso, Irena Belohorská, Johannes Blokland, John Bowis, Hiltrud Breyer, Martin Callanan, Chris Davies, Avril Doyle, Mojca Drčar Murko, Edite Estrela, Jill Evans, Anne Ferreira, Alessandro Foglietta, Matthias Groote, Françoise Grossetête, Cristina Gutiérrez-Cortines, Satu Hassi, Gyula Hegyi, Marie Anne Isler Béguin, Caroline Jackson, Dan Jørgensen, Eija-Riitta Korhola, Holger Krahmer, Urszula Krupa, Jules Maaten, Linda McAvan, Roberto Musacchio, Riitta Myller, Vittorio Prodi, Frédérique Ries, Dagmar Roth-Behrendt, Guido Sacconi, Horst Schnellhardt, Richard Seeber, Kathy Sinnott, Bogusław Sonik, María Sornosa Martínez, Antonios Trakatellis, Evangelia Tzampazi, Thomas Ulmer, Marcello Vernola, Åsa Westlund, Anders Wijkman, Glenis Willmott

Suplente(s) presente(s) en la votación final

Kathalijne Maria Buitenweg, Philip Bushill-Matthews, Bairbre de Brún, Umberto Guidoni, Johannes Lebech, Alojz Peterle, Bart Staes, Lambert van Nistelrooij

Suplente(s) (art. 178, apdo. 2) presente(s) en la votación final

Salvatore Tatarella

Última actualización: 20 de agosto de 2008Aviso jurídico