– Vista la Declaración conjunta de la UE y la OTAN, de 16 de diciembre de 2002,
– Vista la Carta de las Naciones Unidas,
– Visto el Tratado del Atlántico Norte, firmado en Washington el 4 de abril de 1949,
– Visto el título V del Tratado de la Unión Europea,
– Visto el Tratado de Lisboa, firmado el 13 de diciembre de 2007,
– Visto el amplio marco de relaciones permanentes entre la UE y la OTAN, establecido por el Secretario General del Consejo de la UE y Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común y el Secretario General de la OTAN el 17 de marzo de 2003,
– Vista la Estrategia Europea de Seguridad (EES) adoptada por el Consejo Europeo el 12 de diciembre de 2003,
– Vista la Declaración de la Cumbre del Consejo del Atlántico Norte realizada en Bucarest el 3 de abril de 2008,
– Vistos los Informes sobre la Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD), presentados por la Presidencia del Consejo de la UE el 11 de diciembre de 2007 y el 16 de junio de 2008,
– Vistas sus Resoluciones de 14 de abril de 2005 sobre la EES(1), de 16 de noviembre de 2006, sobre la aplicación de la Estrategia Europea de Seguridad y la PESD(2), de 25 de abril de 2007, sobre las relaciones transatlánticas(3), de 5 de junio de 2008, sobre la aplicación de la Estrategia Europea de Seguridad y la PESD(4), y de 5 de junio de 2008, sobre la próxima Cumbre UE-EE.UU.(5),
– Visto el artículo 45 de su Reglamento,
– Visto el Informe de la Comisión de Asuntos Exteriores (A6-0033/2009),
A. Considerando que la UE y la OTAN se fundamentan en los valores comunes de la libertad, la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho, y que a lo largo de su existencia han servido a la causa de evitar guerras en territorio europeo,
B. Considerando que, de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, la responsabilidad global en el ámbito de la paz y la seguridad internacionales corresponde al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; que la Carta ofrece el fundamento jurídico para la creación de la OTAN; que, mediante su firma del Tratado del Atlántico Norte, los Estados miembros de la OTAN reafirmaron su esperanza en los fines y los principios de la Carta y se comprometieron a abstenerse en sus relaciones internacionales del recurso a las amenazas y al uso de la fuerza en cualquier forma que no sea conforme con los fines de las Naciones Unidas,
C. Considerando que los Estados miembros de la UE reconocen que el sistema de las Naciones Unidas es el marco fundamental para el desarrollo de las relaciones internacionales; que siguen comprometidos en el mantenimiento de la paz y el afianzamiento de la seguridad internacional, de conformidad con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Acta Final de Helsinki y con los objetivos de la Carta de París, así como en el desarrollo y la consolidación de la democracia y el Estado de Derecho y en el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales; que los Estados miembros de la UE se han fijado como prioridad la reforma y el afianzamiento de la Organización de las Naciones Unidas, para que ésta pueda desempeñar las responsabilidades que le corresponden y actuar de forma efectiva en su cometido de ofrecer soluciones a los retos globales y responder a las amenazas más importantes,
D. Considerando que la OTAN constituye el núcleo de la seguridad europea y que la UE tiene potencial suficiente para respaldar sus actividades, por lo que el fortalecimiento de la capacidad europea de defensa y una mayor cooperación redundarán en beneficio de ambas organizaciones,
E. Considerando que la OTAN es una organización intergubernamental de países democráticos en las que las autoridades civiles deciden y las autoridades militares ejecutan las órdenes de aquéllas,
F. Considerando que un 94 % de la población de la UE está formado por ciudadanos de Estados miembros de la OTAN,que 21 de los 27 Estados miembros de la UE son aliados de la OTAN,que 21 de los 26 aliados de la OTAN son Estados miembros de la UE, y que Turquía, un aliado de primera hora de la OTAN, es candidato a la adhesión a la UE,
G. Considerando que en 2007 y en 2008 el Consejo Europeo adoptó importantes decisiones en el ámbito de la PESD, con el fin de seguir mejorando sus capacidades operativas; que la esperada entrada en vigor del Tratado de Lisboa introducirá innovaciones importantes en la PESD, haciendo que la cooperación europea sea más coherente y eficiente en este ámbito,
H. Considerando que la UE y la OTAN deben mejorar su cooperación, aprovechar al máximo los activos de ambas organizaciones y asegurar una cooperación efectiva poniendo fin a los roces institucionales,
I. Considerando que, si bien la OTAN es el foro de debate y la primera opción para toda operación militar conjunta en que participen los aliados europeos y norteamericanos, la responsabilidad última en el ámbito de la paz y la seguridad corresponde a las Naciones Unidas,
J. Considerando que las tropas y los equipamientos confiados a las misiones de la PESD son aproximadamente los mismos que participan en las operaciones de la OTAN,
K. Considerando que la OTAN en su conjunto no participa en operaciones de la PESD; que la UE, al llevar a cabo dichas operaciones, decidirá si recurre o no a los medios y capacidades de la OTAN por medio de los denominados «mecanismos de Berlín Plus»,
L. Considerando que la cooperación entre la UE y la OTAN, que forma parte del marco de los «mecanismos de Berlín Plus», noha funcionado satisfactoriamente hasta ahora debido a los problemas no resueltos que genera el hecho de que algunos países son miembros de la OTAN pero no están integrados en la UE,
M. Considerando que, más allá de los «mecanismos de Berlín Plus», la OTAN y la UE deben garantizar una gestión eficiente de las crisis y colaborar mejor para definir la mejor respuesta posible a una crisis, como en Afganistán y en Kosovo,
N. Considerando que la UE y la OTAN deberían mejorar aún más sus relaciones mediante una mayor integración en la PESD, por parte de la UE, de los Estados miembros de ésta que no son aliados de la OTAN y una mayor integración de los Estados miembros de la UE que no son aliados de la OTAN en las negociaciones entre la UE y la OTAN, por parte de esta última; que las relaciones entre la UE y los Estados Unidos deberían reforzarse,
O. Considerando que los procesos de ampliación de la OTAN y la UE, aunque presentan diferencias entre sí, deberían apoyarse y coordinarse mutuamente para garantizar la estabilidad y la prosperidad en el continente europeo,
P. Considerando que un elemento importante de las relaciones entre la UE y la OTAN consiste en apoyar los esfuerzos nacionales por desarrollar y prestar capacidades militares para la gestión de crisis, de forma que se refuercen mutuamente, lo cual a su vez favorece la tarea primordial de garantizar la defensa del territorio y los intereses de seguridad de sus países miembros,
Q. Considerando que la sinergia entre la UE y la OTAN en determinados ámbitos de la capacidad militar podrían mejorarse mediante proyectos piloto conjuntos,
R. Considerando que ladefensa colectiva de Europase basa en una combinación de fuerzas convencionales y nucleares que debían haberseadaptado en mayor medida a la situación cambiante en el ámbito de la seguridad,
S. Considerando que la UE y la OTAN están reevaluando actualmente sus respectivas estrategias de seguridad (Estrategia Europea de Seguridad y Declaración sobre la seguridad de la Alianza),
T. Considerando que el Tratado de Lisboa contempla la asignación a la PESD de capacidades civiles y militares procedentes de todos los Estados miembros, la creación de estructuras permanentes de cooperación en materia de defensa, el compromiso de los Estados de mejorar progresivamente las capacidades militares, la ampliación del cometido de la Agencia Europea de Defensa, la obligación de los Estados de asistir a otros en caso de agresión (sin perjuicio de la neutralidad de algunos Estados o de la pertenencia a la OTAN por parte de otros), la ampliación de los objetivos de la UE (compromisos de Petersberg) para incluir la lucha contra el terrorismo y, por último, la solidaridad mutua en caso de ataque terrorista o catástrofe natural,
Panorámica estratégica general
1. Destaca que la razón de ser de la Unión Europea es construir la paz dentro y más allá de sus fronteras por medio de su compromiso con un multilateralismo eficaz y respetando la letra y el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas; señala que una política de seguridad eficaz afianza la democracia y refuerza la protección de los derechos humanos; señala, por el contrario, que una estrategia de seguridad deficiente provoca sufrimientos humanos innecesarios; señala que la capacidad de la UE para afianzar la paz depende del despliegue deuna estrategia y unapolítica de seguridad adecuadas, incluida la capacidad de actuar con autonomía y una relación eficaz y complementaria con la OTAN;
2. Insta, por tanto, a la UE a que continúe desplegando sus misiones en el marco de la Política Europea de Seguridad y Defensa con vistas a prevenir conflictos, promover la estabilidad y prestar ayuda donde se necesite, siempre y cuando exista un consenso entre los Estados miembros de la UE o una cooperación estructurada; considera necesario que la UE y la OTAN sigan desarrollando un planteamiento global de la gestión de las crisis;
3. Reconoce que la diversidad de intereses inherentes a una Unión de 27 o más Estados miembros —en otras palabras, la variada composición de la UE— le confiere un carácter único y la posibilidad de intervenir, mediar y prestar ayuda en distintas partes del mundo; pide que se sigan desarrollando los actuales instrumentos de gestión de las crisis y espera que las capacidades militares actuales de los Estados miembros de la UE se integren en mayor medida y se hagan más eficientes en el plano económico y más eficaces a nivel militar, ya que sólo entonces la Unión será capaz de disponer de suficientes fuerzas para aprovechar sus cualificaciones únicas en el ámbito de la prevención y la resolución de conflictos y complementar su amplia gama de mecanismos civiles de gestión de crisis;
4. Aboga decididamente por una mayor solidaridad entre los Estados miembros de la UE en el desarrollo de estrategias comunes de seguridad y defensa;
5. Está convencido de que una asociación transatlántica fuerte y dinámica es el mejor garante de la seguridad y la estabilidad en toda Europa y del respeto de los principios de la democracia, los derechos humanos, el Estado de Derecho y la gobernanza;
6. Se muestra convencido de que las libertades democráticas y el Estado de Derecho son la respuesta a las aspiraciones de los pueblos de todo el mundo; considera que ningún país o nación debe quedar excluido de esta perspectiva, ya que todos los seres humanos tienen derecho a vivir en un Estado democrático bajo el imperio de la ley;
7. Acoge favorablemente la actualización de la EES en virtud del compromiso asumido por la Unión Europea para definir y proteger los intereses de seguridad europeos y afianzar un multilateralismo efectivo, dotando de este modo a la Unión de una estrategia para afrontar las amenazas del siglo XXI; señala que un consenso auténtico, global y democrático entre la UE y la OTAN representa un componente fundamental para la aplicación de una estrategia renovada y común en materia de seguridad entre la UE y los Estados Unidos de América que refleje sus valores, objetivos y prioridades comunes, esto es, la primacía de los derechos humanos y del Derecho internacional;
8. Destaca que este aspecto reviste aún más importancia en vista de los recientes acontecimientos en el Cáucaso, el cambio de apreciación que se tiene en Europa de la OTAN, la renovación de la dirección de los Estados Unidos de América y el inicio de los trabajos para la revisión del planteamiento estratégico de la OTAN;
9. Insiste en que la renovación paralela de las estrategias de seguridad de la UE y de la OTAN no tengan sólo un carácter complementario, sino también convergente, de forma que cada una de ellas pondere debidamente el potencial de la otra;
10. Considera que el objetivo común a largo plazo tanto de la OTAN como de la UE debe ser el compromiso de construir un mundo más seguro, de conformidad con la letra y el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas, para los habitantes de sus Estados miembros y en general, de forma que se prevengan y se responda activamente a las atrocidades masivas y a los conflictos regionales que siguen siendo causa de grandes sufrimientos humanos;
11. Insiste en que todas las democracias deben unir sus esfuerzos para construir la estabilidad y la paz bajo la autoridad de las Naciones Unidas; lamenta profundamente que la doctrina de no alineación heredada de la Guerra Fría socave la alianza de las democracias en beneficio de potencias no democráticas o todavía no realmente democráticas; lamenta asimismo que, en nombre de la doctrina de no alineación, algunos Estados miembros hayan abandonado su responsabilidad de contribuir a la protección de los valores y las libertades del mundo democrático;
12. Reconoce que la seguridad y el desarrollo son mutuamente dependientes y que no existe una secuencia clara de acontecimientos para alcanzar un desarrollo sostenible en las zonas de conflicto; señala que, en la práctica, todos los instrumentos se despliegan de forma paralela; insta, por tanto, a la Comisión a que sigua investigando la importancia que reviste la secuencia de las intervenciones militares y civiles en las zonas de conflicto y a que integre los resultados de dicha investigación en sus políticas de seguridad y desarrollo;
Relación entre la OTAN y la arquitectura de seguridad de la UE
13. Reconoce el papel fundamental que ha desempeñado y sigue desempeñando la OTAN en la arquitectura de seguridad en Europa; señala que para la mayoría de los Estados miembros, que también son miembros de la OTAN, la Alianza sigue siendo el fundamento de su defensa común y que la seguridad de Europa en su conjunto —independientemente de las posiciones individuales adoptadas por sus respectivos países— sigue beneficiándose del mantenimiento de la alianza transatlántica; considera, por tanto, que la futura defensa colectiva de la UE debería organizarse en la medida de lo posible en cooperación con la OTAN, y que los Estados Unidos y la UE deberían intensificar sus relaciones bilaterales y ampliarla a otros ámbitos que inciden en las políticas de paz y seguridad;
14. Señala que los riesgos de seguridad en el mundo moderno se caracterizan cada vez más por fenómenos como el terrorismo internacional, la proliferación de armas de destrucción masiva (ADM), los Estados en desintegración, los conflictos endémicos, la delincuencia organizada, las amenazas cibernéticas, la degradación ambiental y sus riesgos de seguridad asociados y los desastres naturales y otros tipos de desastres, y que ello requiere una asociación aún más estrecha y el refuerzo de las capacidades básicas de la UE y de la OTAN, así como una mayor coordinación en los ámbitos de la planificación, la tecnología, el equipamiento y la formación;
15. Hace hincapié en la creciente importancia de la PESD, que contribuirá a reforzar la capacidad de la UE para hacer frente a las amenazas a la seguridad en el siglo XXI, particularmente en las operaciones conjuntas civiles y militares y las medidas de gestión de crisis, que van desde las acciones de prevención de crisis hasta la reforma del sector de la seguridad y la reforma policial y judicial;
16. Considera que la UE y la OTAN deberían reforzarse mutuamente, evitando competir entre sí y desarrollando una mayor cooperación en las operaciones de gestión de crisis, sobre la base de una división práctica de las tareas; considera que la decisión sobre qué organización debe desplegar fuerzas debería basarse en la voluntad política expresada por ambas organizaciones, en las necesidades operativas y legitimidad política sobre el terreno, así como en su capacidad para lograr la paz y la estabilidad; considera, asimismo, que la cooperación en la elaboración de la Estrategia Europea de Seguridad y del nuevo planteamiento estratégico de la OTAN es fundamental para alcanzar este objetivo;
17. Considera que la UE debe desarrollar sus propias capacidades de seguridad y defensa, lo que permitirá un mejor reparto de la carga con los aliados no europeos y una respuesta adecuada a los desafíos y las amenazas a la seguridad que afectan únicamente a los Estados miembros de la UE;
18. Pide a la UE que desarrolle los instrumentos de su estrategia de seguridad, desde la prevención de crisis diplomáticas y la ayuda económica y para el desarrollo hasta las capacidades civiles en el ámbito de la estabilización y la reconstrucción, así como los recursos militares correspondientes; considera, por otra parte, que debería recurrirse de forma estratégica a los instrumentos de «poder blando» en la vecindad de la Unión Europea;
19. Señala que deben mejorarse los «mecanismos de Berlín Plus», que hacen posible que la UE pueda recurrir a los instrumentos y capacidades de la OTAN, para permitir que ambas organizaciones puedan intervenir y prestar asistencia eficaz en las actuales crisis, que exigen respuestas múltiples en los planos civil y militar; considera necesario, por consiguiente, continuar desarrollando las actuales relaciones entre la OTAN y la UE mediantela creación de estructuras permanentesde cooperación, respetando al mismo tiempo el carácter independiente y autónomo de ambas organizaciones, sin excluir la participación de todos los miembros de la OTAN y de todos los Estados miembros de la UE que deseen participar;
20. Insta a Turquía a que deje de obstaculizar la cooperación entre la UE y la OTAN;
21. Insta a la UE a que, en el proceso de elaboración del Libro Blanco sobre la seguridad y la defensa europeas, evalúe también la coherencia de las operaciones exteriores de Europa, especialmente en lo que respecta a la cooperación con otros socios internacionales en zonas de crisis;
Cooperación entre la OTAN y la UE en cuestiones de seguridad y defensa
22. Acoge con gran satisfacción la iniciativa francesa de reintegrarse formalmente en las estructuras militares de la OTAN y los esfuerzos realizados por la Presidencia de la UE en el seno del Consejo de la Unión para conseguir un mayor acercamiento entre la UE y la OTAN como respuesta a los nuevos retos en materia de seguridad; acoge con satisfacción los esfuerzos desplegados por la Presidencia francesa para lograr que se adopten iniciativas concretas con miras a reagrupar las capacidades de defensa europeas; acoge, asimismo, con satisfacción la actitud positiva de los Estados Unidos de América ante la consolidación de las capacidades de defensa de la UE;
23. Insta a los Estados miembros de ambas organizaciones a mostrarse más flexibles, decididos y pragmáticos en la aplicación de la asociación entre la UE y la OTAN; por consiguiente, apoya la propuesta del Gobierno francés de establecer contacto sistemáticos entre la Secretaría General de la OTAN y el Consejo de la UE, especialmente para evitar la confusión cuandola UE y la OTAN operen conjuntamente en diferentes misiones con el mismo fin común y en el mismo escenario, como en Kosovo y Afganistán;
24. Destaca que la UE es un socio crucial de la OTAN en lo que respecta a estrategias que permitan a la OTAN salir de zonas de conflicto complejas debido a su combinación específica de instrumentos disponibles: operaciones civiles, sanciones, ayuda humanitaria, políticas de desarrollo y comercial y diálogo político; pide, por tanto, a los Estados miembros de la UE que son también miembros de la OTAN que redoblen sus esfuerzos dirigidos a establecer un marco para la cooperación integrada entre la OTAN y la UE, anticipándose a la ratificación del Tratado de Lisboa;
25. Reconoce la importancia vital de mejorar la agrupación de información entre los aliados de la OTAN y los socios de la UE;
26. Señala que los ciudadanos de la UE apoyan las misiones destinadas a paliar el sufrimiento humano en las zonas de conflicto; señala que los ciudadanos no están suficientemente informados sobre las misiones de la UE y de la OTAN y su finalidad, por lo que pide a ambas organizaciones que informen mejor a la población sobre sus misiones y sobre el cometido de dichas misiones en la creación de seguridad y estabilidad en el mundo;
27. Observa que, para consolidar su cooperación, tanto la OTAN como la Unión Europea deberían centrarse en la tarea de reforzar sus capacidades básicas, mejorar la interoperatividad y coordinar sus doctrinas, planificaciones, tecnologías, equipos y métodos de entrenamiento;
Cuartel General Operativo de la UE
28. Apoyala creación de un Cuartel General Operativo permanentede la UE bajo la autoridad del Vicepresidente de la Comisión/del Alto Representante, que tenga como parte de su mandato la planificación y ejecución de operaciones militares PESD;
29. Destaca que la experiencia de las operaciones de la UE demuestra que una capacidad permanente de planificación y mando para las operaciones de la UE aumentaríala eficacia y credibilidad de dichas operaciones; destaca, asimismo, que el propuesto Cuartel General Operativo de la UE ofrece una solución a este problema; recuerda que, en vista del interés por las operaciones civiles y militares de la UE, dicha estructura no duplicará otras estructuras ya existentes; recuerda, por otra parte, que el Cuartel General de la OTAN tiene por finalidad principal la planificación militar, mientras que la UE cuenta con conocimientos especializados en la planificación y realización de operaciones civiles, militares y civiles y militares, que ningún otro actor internacional es capaz de llevar a cabo con éxito actualmente;
30. Destaca que el Cuartel General Operativo de la UE complementaría las actuales estructuras de mando de la OTAN y no socavaría la integridad transatlántica de la OTAN;
31. Propone que, de acuerdo con la OTAN, cada Estado miembro de la UE que es miembro de la OTAN deben delimitar las fuerzas que pueden desplegarse únicamente en operaciones de la UE, con el fin de evitar que dicho despliegue sea bloqueado por miembros de la OTAN que no son Estados miembros de la UE; considera que debe evitarse la duplicación en la utilización de estas fuerzas;
Capacidades y gasto militar
32. Considera que el reto colectivo que deben afrontar la UE y la OTAN es la utilización de los mismos recursos humanos y materiales nacionales; pide a la UE y a la OTAN que velen por que estos recursos limitados se destinen a las capacidades más adecuadas para hacer frente a los difíciles retos de nuestro tiempo, evitando la duplicación de tareas y fomentando la coherencia; estima que el transporte aéreo estratégico, un ejemplo concreto de un recurso operativo relativamente escaso y costoso, debería representar una oportunidad para la cooperación entre los países miembros de la UE y la OTAN; pide a los Estados miembros de la UE que reúnan, compartan y desarrollen conjuntamente las capacidades militares con el fin de evitar derroches, crear economías de escala y reforzar la base tecnológica e industrial de la defensa europea;
33. Considera que, además de la necesidad de un uso mucho más eficiente de los recursos militares, también es fundamental que los Estados miembros de la UE inviertan más en defensa, en interés de la seguridad europea; pide un aumento significativo del porcentaje de gastos comunes en todas las operaciones militares de la OTAN y de la UE; destaca la notable diferencia, tanto en cifras como en eficacia del gasto en defensa, entre los miembros europeos de la OTAN y los Estados Unidos; insta a la UE a que asuma el compromiso de compartir los gastos totales de forma más equitativa; pide, asimismo, a los Estados Unidos que muestren una mayor voluntad de consultar a sus aliados europeos sobre cuestiones relacionadas con la paz y la seguridad;
34. Reconoce la importante contribución potencial de la Agencia Europea de Defensa, reforzada por el Tratado de Lisboa, para conseguir una mayor eficiencia en la adquisición de material y una mayor interoperabilidad del armamento;
Compatibilidad entre los Estados miembros de la NATO y los de la UE
35. Insiste en que todos los Estados miembros de la UE asistan a las reuniones conjuntas de la UE y la OTAN sin discriminación alguna; destaca que la unidad de valores y mecanismos de seguridad es un factor vital para garantizar la paz, la estabilidad y la prosperidad de Europa;
36. Propone que se implique en mayor medida en los trabajos de la PESD y de la Agencia Europea de Defensa a los miembros de la OTAN que sean a su vez candidatos a la adhesión a la UE;
37. Señala que es indispensable abordar y resolver el problema de la compatibilidad entre la no pertenencia a la UE y la pertenencia a la OTAN, así como la no pertenencia a la OTAN y la pertenencia a la UE, a fin de no menoscabar el funcionamiento de la cooperación entre ambas organizaciones;
38. Lamenta, en especial, que el problema chipriota continúe afectando gravemente el desarrollo de la cooperación entre la UE y la OTAN;
39. Alienta a Chipre, como Estado miembro de la UE, a revisar su posición política respecto a su pertenencia a la Asociación para la Paz, y pide a los Estados miembros de la OTAN que se abstengan de utilizar su veto para evitar que Estados miembros de la UE se adhieran a la OTAN;
40. Acoge con satisfacción que, en la Cumbre de la OTAN celebrada en Bruselas, los miembros de ésta hayan reconocido las ventajas que conlleva una defensa europea más sólida y capaz, y que la Alianza siga abierta a una futura ampliación; señala que, para los países integrados en la política europea de vecindad en el Este, y con miras a su desarrollo democrático y al desarrollo del Estado de Derecho, la política de crear una perspectiva europea y, por consiguiente, elaborar un proyecto de asociación oriental, reviste la máxima importancia;
41. Opina que, por lo que se refiere a las futuras ampliaciones de la OTAN, cada caso debe juzgarse en función de sus propias características; se opondría, sin embargo, debido a los intereses de la seguridad europea, a una ampliación de la organización para incluir a cualquier país en el que la adhesión no cuente con el apoyo de la población o donde existen graves conflictos territoriales sin resolver con sus vecinos;
42. Señala que, para muchos de los vecinos de la UE, la pertenencia a la OTAN y a la UE son objetivos realistas y compatibles, aunque sólo sea a largo plazo;
43. Considera que en el caso de que Rusia se convirtiese en un país libre y auténticamente democrático, su cooperación con la UE podría alcanzar cotas sin precedentes; pide, por tanto, a Rusia que se convierta en una auténtica democracia en el marco del Estado de Derecho y abandone todas las prácticas que incluyan el recurso a la violencia como medio para promover sus objetivos políticos; señala que los acuerdos bilaterales de seguridad propuestos recientemente por Rusia debilitarían gravemente la integridad de la arquitectura de seguridad de la UE y abrirían una brecha en las relaciones entre la UE y los Estados Unidos;
44. Espera con interés las oportunidades que ofrecela próxima Cumbre de la OTAN con motivo de su 60º aniversario, que se celebrará en Estrasburgo y Kehl, para rejuvenecer la Alianza y consolidar sus relaciones con la Unión Europea.
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45. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión, a los Parlamentos de los Estados miembros de la OTAN y de la UE, a la Asamblea Parlamentaria de la OTAN y a los Secretarios Generales de Naciones Unidas, la OTAN, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa y el Consejo de Europa.
«La indiferencia [...] beneficia al agresor, nunca a su víctima, cuyo dolor aumenta al sentirse olvidada. No responder a la aflicción del prisionero político en su celda, a los niños hambrientos, a los refugiados sin hogar, no aliviar su soledad ofreciéndoles un atisbo de esperanza, equivale a exiliarlos de la memoria humana.
Y al negar su humanidad, traicionamos la nuestra».
Elie Wiesel, superviviente del Holocausto
La víspera del día en que los nazis ocuparon los Sudetes hace 70 años, el Primer Ministro Chamberlain volvió al Reino Unido después de haberse reunido con Hitler y, ondeando el Acuerdo de Munich, declaró: «Creo que esto es la paz para nuestra época». Confundir los deseos con la realidad puede ser mortal.
Al reflexionar sobre las cuestiones cruciales para nuestra seguridad y, en particular, al elaborar las directrices correspondientes, debemos ser suficientemente visionarios e independientes para zafarnos de los intereses creados.
En este inicio del siglo XXI, el mundo se enfrenta a numerosos problemas de seguridad, viejos y nuevos, que suponen una amenaza para la vida de muchas personas y provocan un gran sufrimiento. La Unión Europea tiene la posibilidad y la obligación de contribuir a la estabilidad mundial. En la última década, la UE ha adquirido, gracias a la PESD, una serie de importantes instrumentos civiles y militares para cumplir este cometido y ahora ha comenzado a realizar misiones en muchas partes del mundo.
Si bien la UE ha demostrado ser un actor de nivel mundial a través de la realización de las misiones de la PESD, éstas tienen un carácter mayoritariamente civil y se concentran en la prevención de conflictos y la gestión posconflicto. De ahí que la cooperación y las sinergias entre la UE y la OTAN sean indispensables para alcanzar el objetivo común de promover la paz y la estabilidad a escala internacional. Cabe recordar que un 94 % de la población de la UE es miembro de la OTAN y que una mayoría de los Estados miembros de la UE también son miembros de la OTAN, de modo que la Alianza sigue siendo el primer marco para la defensa colectiva en Europa.
No existe necesariamente mucho margen para la complementariedad en las relaciones entre la UE y la OTAN. Una complementariedad que, sin embargo, a menudo se ve socavada por obstáculos técnicos y políticos. Así pues, la finalidad de este informe es proponer soluciones de futuro para reanimar las relaciones entre la UE y la OTAN a fin de poder hacer frente a los actuales problemas de seguridad con eficacia.
El primer problema que hay que resolver son las limitaciones de la UE para crear una misión de gestión de crisis. Actualmente, la UE carece de una estructura permanente de planificación y mando (Cuartel General Operativo). La UE puede elegir entre tres opciones para establecer un cuartel general operativo para sus misiones de gestión de crisis. La primera es elegir entre los cinco estados mayores nacionales puestos a disposición de la UE, lo que implicaría que la capacidad de la UE para responder a una situación de emergencia sufriría retrasos y pérdidas de eficiencia considerables. La segunda es utilizar el SHAPE con arreglo a los «mecanismos de Berlín Plus», lo que implicaría negociaciones entre la UE y la OTAN y la organización de una cadena de mando ad hoc (en el caso de la operación Althea, estas negociaciones duraron más de ocho meses). Esta opción hace imposible una respuesta rápida. Por último, la tercera opción consiste en utilizar el Centro de Operaciones de la UE en Bruselas, pero únicamente si los otros dos no están disponibles para la operación. El Centro de Operaciones de Bruselas no es una estructura permanente. Puede activarse en un plazo de cinco días y alcanzar sus plenas capacidades en 20 días para operaciones de hasta 2 000 soldados. El problema radica en que el proceso de activación del Centro de Operaciones requiere la intervención de los Estados miembros de la UE, por lo que no está disponible para importantes labores de personal, como la planificación estratégica de respuestas a crisis, planes militares de emergencia estratégica, etc. Estas deficiencias afectan y limitan gravemente la eficacia y la credibilidad de las operaciones de la UE.
A fin de poner remedio a las limitaciones actuales que plantean las diferentes opciones con las que cuenta la UE para responder a una situación de crisis en términos de mando de las operaciones, este informe propone la creación de un cuartel general operativo de la UE. A fin de maximizar la eficacia y la coordinación, este cuartel general debería estar en Bruselas bajo la autoridad del Secretario General del Consejo y Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común. Ello permitiría traducir con eficacia y comunicar las implicaciones militares de las opciones y las decisiones políticas a los dirigentes políticos. Sin embargo, hay que subrayar que, mientras que el Cuartel General de la OTAN se encargaría de la planificación militar, la UE se concentraría ante todo en las operaciones civiles y civiles militares conjuntas. La UE es el único actor mundial capaz de llevar a cabo con éxito operaciones de este tipo.
En segundo lugar, la ineficiencia en el uso de las capacidades miliares afecta al funcionamiento de las operaciones tanto de la PESD como de la OTAN. En su conjunto, los 27 Estados miembros gastan 200 000 millones de euros en defensa, pero a pesar de estos recursos militares, los europeos no tienen suficientes soldados con las cualificaciones necesarias. Las fuerzas armadas de los Estados miembros cuentan con casi 2 millones de personas, pero la UE apenas puede desplegar y mantener 60 000 soldados en todo el mundo. Por ello, para que la cooperación entre la UE y la OTAN sea eficaz, resulta esencial y de hecho necesario que los Estados miembros utilicen mejor sus recursos militares. Otro hecho lamentable es que los miembros europeos de la OTAN no contribuyan de forma equitativa a la carga económica y humana. El informe pide que se modifique esta situación y que los Estados Unidos no sean el socio pagador de la Alianza.
En tercer lugar, algunas disputas entre miembros de la OTAN y Estados miembros de la UE, como la relativa a la participación de Chipre en las reuniones entre la UE y la OTAN y la cooperación de Turquía en las operaciones conjuntas de ambas organizaciones, han constituido un importante obstáculo para una cooperación eficaz entre la Alianza y la UE. La compatibilidad entre ambas organizaciones saldría beneficiada si se llegara a un compromiso común para que todos los Estados miembros de la UE puedan asistir a las reuniones conjuntas de la UE y la OTAN. Igualmente importante es que se reconozca a los miembros de la OTAN que son candidatos a la adhesión a la UE al menos la condición de miembros asociados de la Agencia Europea de Defensa. Asimismo deberían incorporarse más profundamente en las estructuras de la PESD. Para lograr una cooperación eficaz entre la UE y la OTAN es imprescindible erradicar las tensiones entre miembros de la OTAN y Estados miembros de la UE.
Por último, no es posible ignorar el papel de Rusia al considerar el futuro de las relaciones entre la UE y la OTAN. Lamentablemente, la reciente crisis en Georgia puso de manifiesto que Rusia está dispuesta a llevar a cabo una política exterior agresiva y desestabilizadora. En vista de estos acontecimientos y de la propuesta de Rusia de un nuevo «pacto de seguridad», la UE debe dejar claro que si bien es muy recomendable mantener abierto el diálogo con Rusia sobre la seguridad de Europa, no aceptará ningún plan que intente eludir o cuestionar la actual arquitectura de seguridad de Europa, que se basa en la protección de las libertades democráticas por parte de la Alianza Atlántica, con el fin de perseguir intereses de seguridad unilaterales.
Nota final
Es posible que algunas de las ideas que figuran en el presente informe no se lleven a la práctica en un futuro próximo, pero debemos mirar más allá de las próximas elecciones para ver hacia dónde nos dirigimos. Nos engañaríamos a nosotros mismos si pensáramos que la naturaleza humana ha cambiado para bien en los últimos miles de años. El ser humano sigue queriendo dominar a su vecino, tanto a nivel personal como colectivo, lo que a menudo tiene resultados desastrosos para el bien común. Sólo las democracias plenas pueden intentar contener esta tendencia humana y canalizar nuestros esfuerzos egoístas para servir al bien común. Incluso las democracias más avanzadas no son sociedades ideales, pero el único remedio a las deficiencias de nuestras democracias es más democracia.
La UE es un éxito sin precedentes en la historia de la Humanidad, pues la gente intenta ver en el «forastero» a otro ser humano único, un socio en lugar de un competidor. Lentamente estamos formando un equipo humano a escala mundial, «une terre sans frontières». La UE tiene que avanzar porque el mundo que nos rodea cambia con más rapidez que lo que los políticos tardamos en responder a esos cambios. Nuestra lentitud provoca sufrimientos innecesarios, pero sólo comprendemos el dolor cuando nos afecta personalmente. Debemos oír los gritos lejanos y reaccionar. Es nuestra obligación moral y redunda en nuestro propio interés a largo plazo. ¿No nos gustaría que alguien acudiera cuando pedimos auxilio? Debemos ser rotundamente honestos y aprender de nuestra dolorosa historia. Gracias a su diversidad, la UE no divide el mundo en dos, como las otras grandes potencias, y ello le da una oportunidad única para construir la paz. A fin de llevar a cabo esta misión se requieren las habilidades de un árbitro y de un médico, pero sin una dimensión militar la UE sería como un perro que ladra pero no muerde.
Si seguimos la lógica de atenuar el sufrimiento humano, un día la Humanidad tendrá un código de conducta obligatorio que sería aplicado por un ejército mundial. ¡No queremos más Ruandas! Una especie de «cascos azules» transformados bajo los auspicios de unas Naciones Unidas totalmente reformadas. Ésta sería la única fuerza que tendría a su disposición armas nucleares. Al final de la Segunda Guerra Mundial, nadie habría predicho hasta qué punto hemos avanzado en Europa. Otro tanto puede decirse del futuro. Debemos confiar en nuestra capacidad para superar obstáculos, el mayor de los cuales es nuestra falta de visión. La única respuesta a los problemas mundiales es la gobernanza mundial, pero no se creará un ejército mundial durante mis mandatos...
El camino que se abre ante nosotros es muy largo, arduo y a menudo cuesta arriba, pero eso no importa, lo que cuenta es que vamos en la buena dirección. Debemos elevarnos por encima de las batallas políticas cotidianas e inspirarnos en nuestros antecesores. En 1943, en plena guerra, Jean Monnet hizo un llamamiento radical, aunque nada realista en esa época, a favor de la unidad europea. Estaba sinceramente convencido de que, como dijo en una ocasión Lamartine, «la utopía es nada menos que una verdad prematura». Si queremos ser líderes, debemos proseguir con este espíritu.
OPINIÓN MINORITARIA
del Grupo GUE/NGL
de conformidad con el artículo 48, apartado 3, del Reglamento
Condenamos especialmente este informe, especialmente por el hecho de que, además de promover de forma acrítica una cooperación más estrecha entre la Unión Europea y una OTAN cada vez más agresiva:
·aboga por reforzar la cooperación entre la OTAN y la UE mediante la mejora de los «mecanismos de Berlín Plus», que permiten que la UE pueda recurrir a los instrumentos y capacidades de la OTAN, de forma que ambas organizaciones puedan intervenir militarmente en zonas de crisis;
·aboga por estructuras permanentes de cooperación entre la UE y la OTAN;
·pide que se desarrollen todavía más las actuales capacidades militares de la UE e insta a los Estados miembros de la UE a que efectúen mayores inversiones en defensa;
·acoge con satisfacción que se ofrezca a Georgia y Ucrania un plan de acción para su adhesión en la OTAN (como declaraba el proyecto);
·respalda la creación de un Cuartel General Operativo de la UE;
·aboga por una mezcla y confusión deliberadas entre las capacidades civiles y militares;
·declara que las fuerzas estratégicas nucleares son y deberían seguir siendo la garantía última de la seguridad militar;
·respalda las denominadas intervenciones humanitarias;
Pedimos:
·una UE con carácter civil;
·la estricta separación de la OTAN y la UE;
·la supresión de las armas nucleares;
·que el gasto militar se destine a fines civiles, y
·la abolición de la OTAN.
Suscrito por:
Pflüger, Tobias
Meyer Pleite, Willy
Meijer, Erik
Flasarovà, Věra
Triantaphylides, Kyriacos
Adamou, Adamos
Pafilis, Athanasios
Pedro Guerreiro
RESULTADO DE LA VOTACIÓN FINAL EN COMISIÓN
Fecha de aprobación
21.1.2009
Resultado de la votación final
+:
–:
0:
37
11
17
Miembros presentes en la votación final
Elmar Brok, Colm Burke, Philip Claeys, Véronique De Keyser, Giorgos Dimitrakopoulos, Michael Gahler, Maciej Marian Giertych, Ana Maria Gomes, Alfred Gomolka, Klaus Hänsch, Richard Howitt, Anna Ibrisagic, Jelko Kacin, Ioannis Kasoulides, Maria Eleni Koppa, Helmut Kuhne, Joost Lagendijk, Vytautas Landsbergis, Johannes Lebech, Willy Meyer Pleite, Francisco José Millán Mon, Annemie Neyts-Uyttebroeck, Raimon Obiols i Germà, Vural Öger, Justas Vincas Paleckis, Ioan Mircea Paşcu, Alojz Peterle, Tobias Pflüger, João de Deus Pinheiro, Mirosław Mariusz Piotrowski, Hubert Pirker, Bernd Posselt, Raül Romeva i Rueda, Libor Rouček, Christian Rovsing, Flaviu Călin Rus, Katrin Saks, José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra, Jacek Saryusz-Wolski, Marek Siwiec, Hannes Swoboda, István Szent-Iványi, Inese Vaidere, Geoffrey Van Orden, Ari Vatanen, Andrzej Wielowieyski, Zbigniew Zaleski y Josef Zieleniec
Suplente(s) presente(s) en la votación final
Andrew Duff, Árpád Duka-Zólyomi, Milan Horáček, Aurelio Juri, Gisela Kallenbach, Tunne Kelam, Yiannakis Matsis, Erik Meijer, Nickolay Mladenov, Doris Pack, Athanasios Pafilis, Adrian Severin, Jean Spautz, Csaba Sándor Tabajdi y Karl von Wogau
Suplente(s) (art. 178, apdo. 2) presente(s) en la votación final