Resolución del Parlamento Europeo, de 26 de noviembre de 2009, sobre la Cumbre de la FAO y la seguridad alimentaria
El Parlamento Europeo,
– Visto el artículo 33 del Tratado CE,
– Vistas sus Resoluciones, de 25 de octubre de 2007, sobre el aumento del precio de los piensos y productos alimenticios(1)
, y de 22 de mayo de 2008, sobre la subida de los precios de los alimentos en la Unión Europea y en los países en desarrollo(2)
,
– Vista su Resolución, de 29 de noviembre de 2007, "Impulsar la agricultura en África - Propuesta de desarrollo agrícola y seguridad alimentaria en África"(3)
,
– Visto el Reglamento (CE) n° 1337/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2008, por el que se establece un mecanismo de respuesta rápida frente a la fuerte subida de los precios de los productos alimenticios en los países en desarrollo(4)
,
– Vista su Resolución, de 13 de enero de 2009, sobre la Política Agrícola Común y la seguridad alimentaria en el mundo(5)
,
– Visto el informe "Agricultural Outlook 2008-2017", publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE),
– Vistas las recomendaciones de la Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD),
– Vistos los resultados del "chequeo" de la Política Agrícola Común (PAC),
– Vista la Declaración de París sobre la eficacia de la ayuda,
– Vistas las conclusiones y la declaración de la Cumbre Mundial de la FAO sobre Seguridad Alimentaria celebrada en Roma del 16 al 18 de noviembre de 2009,
– Visto el artículo 110, apartado 4, de su Reglamento,
A. Considerando que la Unión Europea es el principal donante mundial de ayuda humanitaria y para el desarrollo, pero que, a escala internacional, la cuota de ayuda oficial al desarrollo (AOD) destinada a la agricultura, especialmente la procedente de la Unión Europea, ha ido disminuyendo constantemente desde la década de los 80, pasando del 17 % en 1980 al 3,8 % en 2006; que, en un contexto de presión sobre los recursos naturales se prevé que la demanda mundial de productos alimenticios se duplique hasta el año 2050 y será necesario aumentar la producción mundial de alimentos,
B. Considerando que la declaración final de la Cumbre mundial sobre Seguridad Alimentaria de 2009 no analiza suficientemente los motivos del fracaso en la erradicación del hambre ni formula propuestas concretas acerca del modo de intensificar la lucha contra el hambre; que, de acuerdo con la FAO, bastaría con invertir 30.000 millones de euros al año para garantizar la seguridad alimentaria de una población mundial que alcanzará los nueve mil millones de habitantes en 2050,
C. Considerando que la Unión Europea sigue siendo un importante productor de alimentos, pero que también es un gran importador de productos agrícolas, cuyo nivel de suministro es muy inferior al de autosuficiencia para numerosos productos agrícolas básicos; que el aumento de los precios de los piensos eleva el coste de producción, con el consiguiente riesgo de disminuir la producción ganadera,
D. Considerando que las espectaculares fluctuaciones de los precios de las materias primas pueden convertirse en una característica más pronunciada y regular del mercado mundial; que el alza de precios de los productos alimenticios no se traduce automáticamente en un incremento de las rentas de los agricultores, debido sobre todo a la velocidad con que aumentan los costes de los insumos agrícolas, así como a la diferencia cada vez mayor entre los costes de producción y los precios al consumidor,
E. Considerando que las reservas alimentarias mundiales han caído a niveles alarmantemente bajos, ya que se ha pasado de contar con un año de reservas de productos alimenticios después de la Segunda Guerra Mundial a no más de 57 días en 2007 y a sólo 40 días en 2008,
F. Considerando que el agotamiento de las existencias, incluso en la Unión Europea, afecta negativamente al programa de alimentos de emergencia, que cuenta en estos momentos con una menor cantidad de productos alimenticios para su distribución; que esta circunstancia y la crisis mundial de precios de los alimentos tienen como consecuencia inmediata y grave el aumento del número de personas que padecen hambre en el mundo, hasta alcanzar los mil millones en 2009 según la FAO, lo que significa que una de cada seis personas está actualmente desnutrida y padece hambre crónica,
G. Considerando que más de 40 millones de personas mueren de hambre y pobreza cada año, incluido un niño cada seis segundos; que estos hechos han ocasionado protestas y disturbios y han desestabilizado países y regiones en todo el planeta; que en la Cumbre Alimentaria Mundial de 1996 representantes de 185 países se comprometieron a reducir a la mitad, antes de 2015, el número de personas que padecen hambre; y considerando que los agricultores, los pastores y los trabajadores rurales constituyen más de la mitad de la población mundial y son las principales víctimas del hambre,
H. Considerando que el cambio climático está teniendo graves repercusiones para la agricultura, reduciendo, por ejemplo, el rendimiento de los cultivos debido a la escasez de agua que afecta a las actividades agrícolas en los países más pobres,
I. Considerando que la agricultura es una fuente de trabajo y un medio de subsistencia para más del 70 % de la población activa de los países en desarrollo, y para más del 80 % en numerosos países africanos, y que, en consecuencia, las políticas de desarrollo rural son esenciales para luchar con eficacia contra la pobreza y el hambre; que el Banco Mundial estima que el crecimiento en el sector agrícola es dos veces más eficaz para la reducción de la pobreza que el crecimiento en otros sectores,
J. Considerando que la Unión Europea proporciona más del 50% del total de la ayuda al desarrollo en todo el mundo, incluidas las contribuciones de los Estados miembros, un hecho que queda confirmado por la actual contribución por medio de los diferentes instrumentos de la CE (lo que supone aproximadamente 1.800 millones de euros: 1.000 millones de euros por medio del nuevo instrumento de respuesta rápida al fuerte incremento de precios de los productos alimenticios en los países en desarrollo, y el resto mediante los instrumentos de ayuda humanitaria y para el desarrollo existentes actualmente),
K. Considerando que ha aumentado la proporción de tierras desforestadas y de recursos agrícolas utilizados para la producción de piensos, de carne y de biomasa para biocombustibles, lo que ha contribuido considerablemente a la especulación mundial sobre las materias primas agrícolas,
1. Destaca que el número de personas que padecen actualmente hambre y pobreza supera los mil millones, y que esta situación representa una lacra inaceptable para la vida de una sexta parte de la población mundial; señala que los efectos de años de inversiones insuficientes en seguridad alimentaria, agricultura y desarrollo rural se han agravado todavía más últimamente a causa de las crisis alimentaria, financiera y económica, entre otros factores, y que los esfuerzos globales realizados hasta ahora no han conseguido alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM); toma nota de que se han de tomar colectivamente medidas dirigidas a invertir esa tendencia y lograr la realización progresiva del derecho a una alimentación suficiente en el contexto de la seguridad alimentaria nacional;
2. Destaca el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos seguros, suficientes y nutritivos; aboga por un mundo libre del hambre y considera que una auténtica lucha contra el hambre requiere el establecimiento de unas políticas globales que refuercen los sistemas de agricultura y la producción de alimentos sostenibles, de manera que se mejore la capacidad de los países en desarrollo de alimentar a su población; insta a los países a aplicar las "Directrices voluntarias en apoyo de la realización progresiva del derecho a una alimentación adecuada en el contexto de la seguridad alimentaria nacional" de la FAO, y apoya la aplicación práctica de las Directrices sobre la base de los principios de participación, transparencia y rendición de cuentas; acoge con satisfacción los compromisos de principio asumidos en la Cumbre de Roma, pero expresa su decepción por la falta de promesas específicas de financiación y por la escasa presencia de representantes de alto nivel del G-8; pide, en este contexto, a todos los Estados miembros que redoblen su compromiso para alcanzar el ODM 1 (reducir a la mitad el hambre para 2015) y respalden un objetivo global para erradicar el hambre y la malnutrición para el año 2025, o, de no lograrlo entonces, lo antes posible;
3. Destaca la importancia de la PAC como instrumento de garantía de la producción alimentaria en la Unión Europea; considera que, desde su creación en 1962, la PAC ha garantizado a los ciudadanos de la Unión Europea un abastecimiento seguro en productos alimenticios, al tiempo que ha actuado como un dispositivo de protección y mejora del entorno rural y ha asegurado que la Unión Europea cuente con las normas de producción alimentaria más elevadas del mundo; destaca la necesidad de que, en el futuro, la agricultura comunitaria siga desempeñando esa función;
4. Destaca que los precios de los productos básicos agrícolas han fluctuado de forma espectacular desde 2007 y que, entre mediados de 2007 y mediados de 2008, los precios registraron bruscos incrementos, a los que siguió un fuerte aumento de los precios de consumo; señala que esta fuerte alza de precios de los productos básicos fue seguida rápidamente de una importante caída a niveles insostenibles; sigue preocupado por la posibilidad de que los precios de los alimentos aumenten de nuevo en cuanto la economía mundial se recupere, ya que persisten muchos de los problemas estructurales, como la falta de inversión y la elevada demanda en determinadas regiones;
5. Observa con preocupación el incremento de los costes de los insumos agrícolas (por ejemplo, el alza de precios de los abonos y de las semillas), que se ha concretado en un aumento de los gastos que no se ha visto compensado de la misma manera para todos los agricultores (en particular, en el sector de la ganadería) y que ha erosionado notablemente cualquier posible aumento de sus ingresos como consecuencia del alza de precios de los productos básicos y los productos alimenticios, reduciendo por tanto cualquier incentivo para aumentar la producción agrícola sostenible; expresa su preocupación por el hecho de que el espectacular aumento de los precios de los insumos agrícolas se traduzca en un uso menor de los mismos, con la consiguiente disminución de la producción, lo que agravará la crisis alimentaria en la Unión Europea y en el mundo;
6. Recuerda que la volatilidad de precios de los últimos años ‐tanto en lo que se refiere a las alzas como a las bajadas‐ ha dificultado particularmente la tarea de alcanzar una situación de seguridad alimentaria; destaca que si los agricultores no perciben precios justos por sus productos abandonarán la producción; señala que las explotaciones agrícolas de la Unión Europea producen entre el 17 % y el 30 % del trigo, de la leche y de la carne de vacuno del mundo; destaca que el mantenimiento de la viabilidad de las explotaciones agrícolas de la Unión Europea en los próximos años revestirá una importancia vital para el abastecimiento alimentario a nivel de la Unión y a escala mundial;
7. Pone de manifiesto las causas estructurales a largo plazo que han intervenido en la reciente alza de precios de los productos agrícolas básicos, incluidos el constante aumento de la demanda mundial y la reducción sostenida de las inversiones en la agricultura productiva; señala, entre estos factores, que el aumento del precio de la energía, y, en particular, del precio del petróleo, ha tenido un gran impacto en la producción agrícola mundial (al haber provocado un alza de costes en la producción agrícola y en el proceso de distribución de productos alimenticios) y en la frecuencia de crisis alimentarias en los países pobres (a causa del mayor coste de los transportes de alimentos dentro de esos países);
8. Observa que, para alimentar a una población mundial que se prevé que rebasará los nueve mil millones de habitantes en 2050, la producción agrícola tendrá que aumentar en un 70 % hasta entonces; recuerda que más de 860 millones de personas padecen hambre endémica en el mundo; advierte que, de acuerdo con las previsiones del Banco Mundial, el aumento de precios de los alimentos y la crisis alimentaria y de combustible actual podrían empujar a otros 130 a 155 millones de personas a la pobreza más severa, en comparación con 2008;
9. Considera que la PAC debería seguir siendo la piedra angular de la política de seguridad alimentaria de la Unión Europea y que debería proseguir su proceso de adaptación para responder a las exigencias de la seguridad alimentaria en Europa y en el mundo; advierte contra el desmantelamiento de las medidas de apoyo al mercado y la reducción de los pagos de apoyo a los agricultores a la luz de la extrema volatilidad de los precios de los productos básicos y, por lo tanto, de las rentas agrícolas;
10. Destaca la importancia que revisten la cooperación y la solidaridad internacionales, así como la necesidad de abstenerse de adoptar medidas unilaterales no conformes con el Derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas y que supongan un riesgo para la seguridad alimentaria; aboga por la celebración de acuerdos comerciales equilibrados, ya que constituyen un elemento fundamental para ofrecer una respuesta a la seguridad alimentaria en el mundo;
11. Insta a la Comisión y a los Estados miembros a que incluyan mecanismos de financiación equitativa y planes de distribución de la carga resultante de la adaptación al cambio climático en las próximas negociaciones de Copenhague, prestando especial atención a apoyar las prácticas agrícolas respetuosas del clima como herramientas coherentes para combatir el hambre, a que adopten medidas coordinadas contra una mayor pérdida de fertilidad del suelo y de biodiversidad, dos elementos esenciales de los sistemas de producción de alimentos, a que aumenten la eficiencia global y reduzcan los residuos en las cadenas mundiales de alimentación y a que mejoren el acceso a los mercados locales;
12. Conviene con la FAO en que los países importadores netos de productos alimenticios son los más afectados por el alza de precios de los alimentos y que muchos de estos países se encuentran entre los menos desarrollados del mundo; señala una vez más que la pobreza y la dependencia de las importaciones de productos alimenticios son las principales causas de la inseguridad alimentaria; es consciente de que sólo un pequeño porcentaje de la producción mundial de alimentos, que procede cada vez en mayor medida de un pequeño número de países exportadores, se comercializa realmente en los mercados internacionales;
13. Expresa su más profunda preocupación por la actual crisis financiera mundial, que puede derivar en una reducción de la financiación disponible para la agricultura; insta a la Comisión a que analice los efectos de la crisis financiera en el sector agrícola y considere la formulación de propuestas adecuadas para garantizar la estabilidad del sector, también en lo que se refiere al acceso a préstamos y garantías de crédito; señala que esta crisis alimentaria está estrechamente interconectada con la crisis financiera, en la que las inyecciones de liquidez de los bancos centrales para evitar bancarrotas pueden haber aumentado las inversiones especulativas en productos básicos; pide al Fondo Monetario Internacional y al Foro sobre la Estabilidad Financiera que evalúen este "efecto colateral" y lo tengan en cuenta cuando propongan soluciones generales;
14. Considera que la PAC es un elemento importante de la política de seguridad alimentaria de la Unión Europea, ahora y después de 2013, y que debe desempeñar un cometido importante en las políticas de desarrollo, prestando especial atención a la política exterior de seguridad alimentaria; opina que un sistema ecológico operativo, unos suelos fértiles, unos recursos hídricos estables y una economía rural polivalente son elementos indispensables para la seguridad alimentaria a largo plazo; estima que, además de asegurar la producción de alimentos en la Unión Europea, la PAC puede contribuir a satisfacer la creciente demanda de alimentos en el mundo sin perturbar los mercados; exige medidas para estabilizar los sistemas agrícolas locales y regionales basados en prácticas agrícolas sostenibles y que ofrecen unas reservas estratégicas de alimentos;
15. Considera que el mecanismo de financiación para reaccionar con rapidez al aumento de precios de los productos alimenticios en los países en desarrollo es un primer paso imprescindible para hacer frente a las necesidades inmediatas de la población más afectada por la crisis alimentaria; considera que la Comisión debería auditar la utilización de estos fondos y asegurarse de que se emplean allá donde más se necesitan, y que debería presentar informes periódicos al Parlamento;
16. Insta a la Comisión a que intensifique sus programas actuales destinados a garantizar la seguridad alimentaria en Europa y en el mundo; solicita que se aumente la financiación del Programa temático de seguridad alimentaria 2007-2010, dotado actualmente con un presupuesto de 925 millones de euros para todo el período de programación; pide a la Comisión que lleve a cabo una evaluación completa del impacto de las políticas y los programas de la Unión Europea en los sectores de la agricultura, el desarrollo y el comercio, a fin de garantizar un enfoque político coherente y sostenible con respecto a la seguridad alimentaria mundial;
17. Destaca que la seguridad alimentaria es una responsabilidad nacional, que todos los planes dirigidos a abordar los problemas de seguridad alimentaria deben concebirse, coordinarse, controlarse y dirigirse a nivel nacional, y que dichos planes deben desarrollarse consultando a todas las partes interesadas fundamentales; destaca que la seguridad alimentaria debe constituir una prioridad de primer orden y que esta prioridad debe reflejarse en los programas y presupuestos nacionales; subraya que la buena gobernanza debe desempeñar un papel clave y que la corrupción debe abordarse a nivel nacional; cree que la lucha contra el hambre debe basarse en el reconocimiento del derecho a la soberanía alimentaria, definida como la capacidad de un país o región para determinar democráticamente sus propias políticas, prioridades y estrategias sobre agricultura y alimentación;
18. Considera que es esencial la investigación en curso de sistemas sostenibles de producción agrícola; destaca el papel de los programas de investigación financiados con fondos públicos de la plataforma tecnológica de la Unión Europea para la investigación de la agricultura ecológica y del Séptimo programa marco de investigación y desarrollo tecnológico; exige programas de transferencia de tecnología a los países en desarrollo, cuando proceda; pide a los gobiernos miembros de la FAO que apliquen las recomendaciones formuladas en la IAASTD para evitar los conceptos científicos de transferencia de tecnología de arriba hacia abajo y sustituirlos con conceptos innovadores participativos, de abajo hacia arriba, orientados hacia los agricultores;
19. Considera que la falta de acceso de los pequeños agricultores a créditos y microcréditos destinados a inversiones en semillas, fertilizantes e instalaciones de regadío representa un grave obstáculo para el aumento de la producción agrícola en los países en desarrollo; destaca, por otra parte, la cuestión de las garantías de préstamos, de las que se carece en la mayoría de los casos; insta al Banco Europeo de Inversiones a que examine los medios oportunos para concebir programas destinados a los productores locales de alimentos en los países en desarrollo, de forma que se ofrezcan garantías de préstamo destinadas a facilitar el acceso a créditos y microcréditos;
20. Decide establecer un Grupo de trabajo permanente de alto nivel sobre la contribución de la Unión Europea para lograr la seguridad alimentaria mundial, a fin de elaborar enfoques comunes sobre los principales desafíos definidos por la Comisión en materia de agricultura, pesca y desarrollo rural sostenibles;
21. Observa que la crisis alimentaria mundial es una de las grandes amenazas para la paz y la seguridad en el mundo; acoge con satisfacción, en este sentido, los recientes esfuerzos de la Comisión en el estudio de posibles formas de afrontar la cuestión de la seguridad alimentaria en el mundo; insta a los Estados miembros a que apoyen estas iniciativas a escala nacional y local;
22. Destaca que la adquisición de terrenos agrícolas por parte de inversores extranjeros, especialmente en África, no debe tener efectos adversos sobre la seguridad alimentaria local ni conducir a un uso no sostenible del suelo; señala que también pueden darse efectos positivos cuando se destinan las tierras a un uso productivo; insta a la FAO y a los Estados miembros a trabajar a favor de normas e iniciativas legislativas comunes, en las que se reconozca el derecho de la población autóctona de cada país a controlar las tierras agrícolas y otros recursos naturales vitales para su seguridad alimentaria;
23. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión.