Intervención
de la Sra. FONTAINE
Presidenta del Parlamento Europeo

Consejo Europeo de 19 de junio de 2000
Santa María da Feira


Señor Presidente en ejercicio del Consejo,
Señoras y Señores Jefes de Estado y de Gobierno,
Señor Presidente de la Comisión:

Con ocasión de esta Cumbre que nos reúne en Feira, deseo en primer lugar pronunciar unas palabras breves pero sinceras para agradecer al Primer Ministro y al Ministro de Asuntos Exteriores de Portugal la pericia y la ambición que caracterizaron la Presidencia en un momento importante de la evolución de la construcción europea. Les felicito.

Quisiera subrayar, en particular, la atención constante que han dedicado ustedes a la calidad de las relaciones entre el Consejo y nuestra Asamblea.

Del balance positivo de este semestre de Presidencia, destacaré especialmente:

  • La Cumbre europea de Lisboa, centrada en la dimensión social que queremos dar a la construcción europea en un contexto que el regreso al crecimiento y las oportunidades que ofrece la nueva economía de las tecnologías de la comunicación hacen más favorable. Al fijar orientaciones claras en este ámbito, esta Cumbre ha dado un impulso que será irreversible y que la próxima Presidencia francesa deberá traducir en hechos concretos. Sabemos que ésta es su voluntad.
  • En segundo lugar, los resultados de las conciliaciones, que han confirmado que el procedimiento de codecisión es ampliamente positivo y que podremos extenderlo, en el marco de las próximas reformas, al conjunto de los actos legislativos que requieren una mayoría cualificada en el Consejo, como espero y como desea el Parlamento, pero, por supuesto, sin reducir las funciones legislativas del Parlamento. Permítanme decirles, a este respecto, que la definición de "acto legislativo" actualmente en debate no sería admisible para el Parlamento Europeo. Esperamos, pues, nuevas propuestas.
  • El impulso dado a la CIG. Habríamos deseado que en el informe de la Presidencia se diera mayor impulso a la extensión del orden del día. No obstante, podemos formular un juicio globalmente positivo sobre la forma en que el Parlamento Europeo está asociado a la misma, aunque esta asociación podría mejorar.

Estas nuevas prácticas son un buen augurio para la cooperación entre las instituciones, que deseo más estrecha. Éste es el espíritu con que hemos trabajado con la Comisión desde su investidura. Sé que algunos miembros del Consejo Europeo seguían con vivo interés nuestras negociaciones con vistas a formalizar nuestras nuevas relaciones.

Me complace informarles de que, hace algún tiempo, hemos convenido un acuerdo marco que responde a dos objetivos principales:

1) dar al Parlamento Europeo los medios para ejercer las funciones de control que le confieren los Tratados;

2) mantener la fuerza y la independencia de la Comisión en la función que estos mismos Tratados le confieren.

Creo saber que el Presidente PRODI comparte mi opinión de que el acuerdo es equilibrado y permitirá a las dos instituciones desarrollar sus prerrogativas respectivas en un clima de confianza mutua y de colaboración. La pareja PE/Comisión es esencial para el buen funcionamiento de las instituciones y el futuro desarrollo de la Unión Europea.

En cuanto al funcionamiento interno del Parlamento Europeo, creo que los miembros del Consejo Europeo apreciarán los recientes progresos hacia la adopción del Estatuto único del diputado europeo. El grupo ad hoc, constituido en concertación con el Consejo y que ha realizado sus trabajos a un ritmo constante gracias a los esfuerzos de la Presidencia portuguesa, se encarga de seguir con regularidad estos progresos.

En primer lugar, la Mesa del Parlamento ha adoptado medidas para garantizar la transparencia absoluta en la utilización de las dietas de secretariado.

En segundo lugar, un grupo de personalidades independientes nos ha remitido un informe muy detallado en el que propone soluciones sobre las que el Parlamento Europeo aún no se ha pronunciado definitivamente pero que, en principio, parecen responder a los objetivos de transparencia, legibilidad, igualdad y dignidad de la función, tal como deseábamos.

Creo saber que la apreciación informal del Consejo respecto de estos trabajos es favorable, y quisiera reiterarles nuestra voluntad de que este expediente se concluya con carácter prioritario. Contamos con todos los elementos para progresar rápidamente y espero que llegaremos cuanto antes al necesario acuerdo con el Consejo.

Siguiendo la misma lógica de transparencia, me permito insistir en el reconocimiento concreto de los partidos políticos que se han constituido al nivel europeo. Amsterdam los ha reconocido. Ahora se trata de darles un estatuto y, en consecuencia, de otorgarles una financiación autónoma. Nos satisface que la Comisión Europea nos haya comunicado su intención de utilizar su derecho de iniciativa para proponer una modificación del artículo 191.

Por lo que a la CIG se refiere, el 13 de abril pasado, el Parlamento Europeo adoptó unos objetivos claros con vistas a la CIG, y los reiteró el 15 de junio de 2000.

En particular, tres orientaciones fundamentales obtienen amplia mayoría:

  • la mayoría cualificada - Deseamos que en el Consejo se convierta en la regla y que la unanimidad sea la excepción. Aunque los miembros del Consejo parecen haber aceptado la necesidad de agilizar el mecanismo de las cooperaciones reforzadas, éstas no resolverán los problemas de la capacidad de toma de decisiones de las instituciones para todo lo que concierne, por ejemplo, al mercado interior, y no pueden servir de pretexto para cubrir un resultado insuficiente sobre las reglas de votación en el Consejo. El Parlamento Europeo sigue este asunto con gran atención y lamenta la actual prudencia del grupo preparatorio;
  • la segunda orientación, prioritaria para el Parlamento, concierne al carácter de la Carta de los Derechos Fundamentales. La Convención, presidida por el Sr. HERZOG hasta hace muy poco tiempo, ha llevado a cabo un trabajo considerable, en el que el Parlamento Europeo participa activamente y sobre el que nos informará el Sr. Méndez de Vigo dentro de unos momentos. Estimamos, como, por otra parte, manifestaron la mayoría de los Parlamentos nacionales en la última COSAC, que la integración de esta Carta en los Tratados es fundamental. De este modo, al darle fuerza jurídica, en vísperas de una ampliación de unas dimensiones sin precedentes, la Unión Europea confirmará que está basada, ante todo, en una comunidad de valores compartidos. Asimismo, estoy convencida de que esta iniciativa contribuirá a dar nuevo aliento, un ideal y, por qué no decirlo, un alma a la construcción europea. La ciudadanía europea se ha convertido en una realidad. Implica para cada ciudadano la posesión de unos derechos, un sentimiento de pertenencia a una comunidad de destino y la convicción de participar en la edificación de un modelo de sociedad europea;
  • la tercera orientación, ampliamente deseada por el Parlamento, ha sido en estos últimos días de resonante actualidad. Se trata de la perspectiva de dotar a Europa de una Constitución y, para ello, de reestructurar y simplificar los Tratados. Por otra parte, es posible adoptar en breve una acción inmediata: prueba de ello son las propuestas recientemente formuladas por el Instituto Europeo de Florencia, a petición de la Comisión Europea, que demuestran que los actuales Tratados se pueden simplificar sin modificar el equilibrio institucional y que esta simplificación puede contribuir con eficacia al proceso de constitucionalización.

Por último, quisiera subrayar la importancia que el Parlamento Europeo otorga a la revisión del artículo 7 del Tratado sobre el respeto de los derechos fundamentales. Conocemos los proyectos que ya existen, sobre los cuales el Parlamento Europeo aún no se ha pronunciado pero, en esta fase, se congratula de que se haya entablado con serenidad un debate sobre un problema clave para el funcionamiento de la Unión. En este sentido, el apartado 8 de la resolución que hemos votado el 15 de junio «pide a la Presidencia del Consejo que evalúe las relaciones entre Austria y los restantes catorce Estados miembros y desarrolle, en unión de todas las partes interesadas de la UE, un procedimiento que conduzca a una solución aceptable».

Lograr un proceso de toma de decisiones más eficaz, flexibilizar las perspectivas de cooperaciones reforzadas entre los Estados miembros que deseen avanzar de forma decidida, sin que se produzcan duplicaciones institucionales, simplificar los Tratados y confirmar nuestro apego a los valores democráticos mediante una Carta de alcance jurídico, una concreción de la PESC iniciada en Colonia y Helsinki integrando su dimensión parlamentaria, todos éstos son tantos otros proyectos ambiciosos que exigen la movilización de todos, incluida la de la opinión pública, a condición de que sepamos hacérselo accesible. A la espera de que concluya una reflexión mucho más amplia sobre el futuro de una Europa de los 28, estos ciudadanos necesitan ideas claras: instituciones inteligibles y duraderas que garanticen «la unidad en la diversidad», por citar la divisa adoptada hace varias semanas por 80.000 jóvenes de nuestros países.

No dudo que la Presidencia portuguesa constituirá una etapa significativa en el camino hacia estos objetivos necesarios para crear las condiciones de un nuevo arranque de la Unión.


© Parlamento Europeo: 19 de junio de 2000