Discurso ante el Consejo Europeo del 28 de junio de 2012

Speeches
Brussels -
28-06-2012
Internal Policies and EU Institutions

Señoras y señores:

Hace hoy 98 años, el 28 de junio de 1914, el heredero del trono austrohúngaro, Francisco Fernando, fue asesinado en un atentado en Sarajevo. En esta fecha comenzó la atroz primera mitad del siglo XX en Europa: vinieron después el odio, la guerra, el genocidio y la expulsión.

Partiendo de la lección que nos da este desastre europeo hemos construido la unidad europea:

– un proyecto fascinante, que nos ha brindado durante decenios paz, libertad, bienestar y democracia;

- un proyecto único, que el mundo nos envidia;

- un proyecto de futuro, que necesitamos más que nunca en este siglo XXI.

La gente de toda Europa está mirando hoy con gran preocupación hacia Bruselas, hacia esta cumbre, porque nuestro proyecto europeo está al borde del abismo.

Hoy debemos demostrar que creemos en el proyecto europeo.

Hoy pesa sobre nosotros la responsabilidad histórica de atender debidamente a las necesidades del presente y trazar con ello el camino para el futuro.

Entre Bruselas y las capitales europeas circulan desde hace semanas esbozos inconclusos de la arquitectura futura de la Unión Europea. Aún hay que perfilar más los contornos, deben tomar forma concreta los conceptos, pero el debate sobre la futura UE va a toda marcha.

Elaborar visiones para nuestro futuro común es sin duda una tarea honorable, y a largo plazo necesitamos la unión bancaria, la unión presupuestaria y la unión política. Sí, es cierto que, en ocasiones, para salir de una situación difícil puede servir de ayuda marcarse una meta positiva; desde el punto de vista psicológico puedo entenderlo perfectamente.

Pero no debemos dejar que unos esbozos para pasado mañana, por muy necesarios que sean, nos distraigan de los apremiantes desafíos de hoy.

Que logremos dar con una respuesta convincente a la crisis de la deuda y fijar el rumbo hacia el crecimiento se ha convertido en la cuestión decisiva para el destino de Europa.

Las duras negociaciones sobre detalles técnicos no deberían hacernos perder de vista una cosa: está en juego nuestro destino común.

Hoy debemos actuar resueltamente y con rapidez.

Hoy deben adoptarse disposiciones claras sobre medidas que hay que tomar en los próximos meses.

Señoras y señores:

En la cumbre informal del 23 de mayo les propuse un pacto entre las tres instituciones. El Presidente de la Comisión Europea ha presentado al Parlamento Europeo una propuesta en este mismo sentido. Mediante un acuerdo interinstitucional con pasos concretos para solucionar esta crisis daríamos prueba de nuestra capacidad de acción. La unión hace la fuerza.

La cooperación constructiva entre las tres instituciones de la UE es una señal de esperanza para los europeos: nos enfrentamos a nuestros problemas juntos y solidariamente.

Nosotros, los representantes del pueblo, consideramos irrenunciable la participación del Parlamento en la gestión de la crisis por motivos de legitimidad democrática y también para garantizar la calidad de las medidas.

La política necesita la confianza de las personas aún más que la confianza de los mercados. La legitimidad democrática y la confianza nacen de la incorporación de los Parlamentos a las decisiones. Excluirlos de ellas equivale a agravar la crisis de confianza.

En los próximos seis a doce meses deberíamos aplicar juntos todas las medidas factibles a corto plazo para estimular el crecimiento, crear empleo, resolver la contracción del crédito y posibilitar la justicia fiscal.

El Parlamento Europeo puede contribuir a agilizar las decisiones a escala de la UE y también a aumentar su calidad.

El Parlamento, en innumerables ámbitos, ha formulado ya respuestas a la crisis, que constituyen ya posiciones del Parlamento. Es precisamente esto lo que hace posible llevar con rapidez a la práctica las medidas de urgente necesidad en el marco de un acuerdo interinstitucional.

Permítanme mencionar algunos ejemplos:

Debaten hoy ustedes una unión bancaria: el Parlamento Europeo presentó propuestas legislativas concretas a este respecto ya hace dos años. No tener en cuenta nuestras propuestas nos ha costado, pues, dos valiosos años, ¡dos años en los que podríamos haber avanzado mucho hacia la salida de la crisis! La unión bancaria podemos y debemos realizarla ya, a corto plazo, sobre la base de los Tratados vigentes. Evidentemente, harían ustedes bien en tomar como orientación las propuestas formuladas ya hace tres años por el Parlamento relativas a una autoridad de supervisión, propuestas que, lamentablemente, el Consejo diluyó bien diluidas después.

También debaten hoy ustedes una serie de medidas en favor del crecimiento que el Parlamento ya expuso en el informe de su Comisión Especial sobre la Crisis Financiera, Económica y Social, aprobado hace un año:

- incorporación de la Estrategia Europa 2020 al Semestre Europeo;

- hoja de ruta para la introducción de los eurobonos;

- hoja de ruta para la introducción de un fondo para el reembolso de la deuda;

- incremento del capital propio del BEI en 10 000 millones de euros para aumentar la capacidad crediticia;

- reasignación de recursos de la UE no utilizados a medidas en favor del crecimiento;

- obligaciones para la financiación de proyectos;

- lucha contra el fraude fiscal y supresión de los paraísos fiscales.

Deberíamos considerar seriamente también la posibilidad de que el MEDE disponga de una licencia bancaria. Tenemos que rebajar la presión de la prima de riesgo de algunos estados miembros

No debemos olvidar el gran potencial del desarrollo sostenible y de las eco-innovaciones para generar crecimiento, como ha señalado el Parlamento Europeo. Por ejemplo, sólo a través de la aplicación de la legislación comunitaria de residuos, se podrían crear 500.000 nuevos puestos de trabajo.

Y, por último, ¡pongámonos de una vez manos a la obra con la tasa sobre las transacciones financieras! La abrumadora mayoría de los diputados europeos la reclamó ya en marzo de 2011. La tasa sobre las transacciones financieras aporta un doble dividendo: la limitación de formas de especulación especialmente peligrosas y la recaudación fiscal. Es de justicia social hacer pagar a los responsables de la crisis por los costes que ha ocasionado.

Sobre todo, porque la situación social sigue empeorando en Europa. La pobreza y el paro aumentan, y ello pone en peligro la cohesión social. Se está esfumando el apoyo a Europa. A corto plazo, debemos salir del círculo vicioso de la deuda y la especulación. A medio y a largo plazo, tenemos que suavizar la dureza de la política de reformas.

Señoras y Señores:

Como ustedes ven, los representantes del pueblo hemos hecho contribuciones muy sustanciales y nos complace colaborar con ustedes de manera constructiva.

Esto es aplicable también a los planes a largo plazo sobre el futuro de la UE.

No obstante, hay tres pilares indiscutibles de nuestra obra de unificación que no deben verse alterados por nuestro celo reformista.

En primer lugar, hay que trabajar en el círculo de los 27 Estados miembros, pues una unión económica y monetaria que funcione interesa a todos y es responsabilidad de todos. Una división de la UE entraña el peligro de llevar a Europa a una regresión que haga de ella de nuevo un continente fragmentado y enemistado.

En segundo lugar, antes de nada hay que agotar las posibilidades que ofrece el Tratado de Lisboa. No es el momento de celebrar debates sobre reformas de los tratados ni de convocar convenciones. Las ciudadanas y los ciudadanos no podrían entenderlo de ninguna manera: ¡lo que les preocupa es el futuro de sus hijos, sus puestos de trabajo, sus pensiones! ¡A eso es a lo que quieren respuestas!

En tercer lugar, hay que trabajar sobre la base de las instituciones actuales de la Unión y en el marco de la democracia parlamentaria. En particular, la incorporación de los Parlamentos nacionales puede aportar legitimidad democrática a las decisiones y recuperar la confianza de ciudadanas y ciudadanos.

También las medidas de salvamento del euro deben tomarse todas en el marco comunitario. No en vano se basa la moneda común en el Derecho de la Unión: recuerden el apartado 4 del artículo 3 del Tratado de Lisboa: «La Unión establecerá una unión económica y monetaria cuya moneda es el euro». Con esto queda todo claro: el euro es la moneda de la Unión, el Parlamento Europeo ostenta la representación popular de la Unión, luego el Parlamento Europeo es el Parlamento del euro.

Señoras y señores:

En los últimos meses, la política europea ha seguido demasiado a menudo el supuesto dictado de los mercados.

Es cierto que había que reaccionar con rapidez.

Es cierto que había que recuperar la confianza de los mercados, pero ello se hizo demasiado a menudo a expensas de la confianza de las personas y a expensas de la participación parlamentaria.

Desde hace dos años venimos viendo una y otra vez que se toman decisiones bajo una enorme presión. Les expreso mi respeto por ello, señoras y señores, y comprendo su situación.

Pero les pido que, por su parte, comprendan que yo, como representante de un Parlamento plurinacional, no puedo aceptar que se tomen cada vez más decisiones sin intervención parlamentaria. Se ha hecho de la excepción la regla.

¡La necesidad de actuar para salvar el euro no justifica que se pisotee el parlamentarismo!

Contra esta práctica se está alzando la resistencia en el Parlamento Europeo, la resistencia de una mayoría de diputados pertenecientes a todos los grupos políticos, y está tomando una magnitud que no he conocido hasta ahora en mis dieciocho años de diputado.

Se critican especialmente tres asuntos.

En primer lugar, en el caso del pacto presupuestario, el Consejo, tras dar un rodeo por un debate sobre modificaciones de los Tratados y un acuerdo entre Estados, volvió al procedimiento legislativo normal y a basarse en el método comunitario, pero primero se dieron pasos por la resbaladiza senda intergubernamental.

En segundo lugar, el caso del mecanismo de evaluación de Schengen. ¡Para el Parlamento, la posición del Consejo de Ministros del Interior es un ataque frontal contra sus derechos!

¿Qué simboliza Europa mejor que la libertad de trabajar, vivir y viajar sin fronteras? Para las ciudadanas y los ciudadanos, la libertad de viajar es uno de los grandes logros de la UE; se da por supuesto, se vive cotidianamente el derecho de circular en un espacio sin barreras fronterizas ni controles aduaneros.

Es una lástima que por una imaginaria afluencia masiva de refugiados, se desencadenara un grave conflicto institucional.

En nombre de mis colegas, les comunico que, para nosotros, la decisión del Consejo es inaceptable.

El Parlamento insta al Consejo a reanudar las negociaciones para que ambas instituciones puedan hallar, como socios en pie de igualdad en el procedimiento legislativo, una solución satisfactoria que respete el método comunitario.

Y ello, no solo porque se trate de prerrogativas del Parlamento, sino porque se trata de la cuestión de qué Europa queremos.

El camino hacia el futuro no pasa por la retirada tras unas fronteras nacionales supuestamente seguras, sino por la actuación solidaria en defensa de las fronteras exteriores de la UE y la gobernanza comunitaria del espacio de Schengen.

Esperamos su decisión, fijada para septiembre, sobre el ingreso de Rumanía y Bulgaria en el espacio de Schengen.

En tercer lugar, actualmente están trabajando en el denominado «plan maestro» para la unión política la Comisión, el Consejo, el Banco Central Europeo y el Eurogrupo, con exclusión del Parlamento Europeo. ¡No es aceptable que la única institución de la UE elegida directamente, que es la voz de las ciudadanas y los ciudadanos de Europa, esté excluida del debate sobre el futuro de la UE!

En una resolución redactada por todos los grupos políticos, el Parlamento Europeo les ha exigido a ustedes que su Presidente participe en estos debates.

Señoras y señores:

El pacto de crecimiento es un paso importante por abrir una vía en la dirección correcta.

Pero hemos de seguir reflexionando sobre lo que vendrá después del pacto de crecimiento.

Ante todo, hemos de reflexionar sobre cómo podremos financiar medidas de crecimiento a largo plazo para todas las europeas y todos los europeos.

Con un presupuesto de la UE menguado y recortado, no será posible de ningún modo.

Con un presupuesto de la UE con una dotación adecuada y una estructura de gastos mejorada cualitativamente, podrán imprimirse impulsos enormes al crecimiento: un objetivo primordial de nuestro acuerdo interinstitucional.

Y es que el marco financiero plurianual es un componente fundamental de la estrategia europea de crecimiento.

¡El presupuesto de la UE es la medida más eficaz para estimular el crecimiento en la Unión!

Solo con un presupuesto razonable podrá la UE afrontar los retos del futuro, desempeñar debidamente las competencias clave que le han sido atribuidas y hacer inversiones en las regiones y las personas para enderezar de nuevo la economía.

¡Recortar o congelar el presupuesto de la UE no ayudará a nadie a salir de la crisis!

En efecto, el presupuesto de la UE aporta un valor añadido concreto a las ciudadanas y los ciudadanos, entre otras razones, precisamente porque los fondos de la UE se invierten sobre todo en ámbitos en los que los Estados miembros están haciendo recortes. Por lo tanto, el presupuesto de la UE alivia la presión de la austeridad que sufre la gente. Esto es aplicable también para los llamados contribuyentes netos: si se recorta el presupuesto de la UE, también se suprimen fondos para regiones de los países contribuyentes netos, y no se sustituyen por otros.

En los últimos meses he visitado numerosos pequeños proyectos de la UE. Muchos de ellos han creado nuevos puestos de trabajo y han abierto nuevas perspectivas de futuro a los habitantes de regiones en transición. Y en todas partes me han dicho lo mismo: «Sin la financiación inicial de los Fondos Estructurales, no lo habríamos logrado, sin los Fondos Estructurales, ¡no estaríamos aquí!»

La Sra. Bienkowska, su Ministra de Desarrollo Regional, señor Primer Ministro Tusk, ha confirmado hace unos días que son los pagos de los Fondos Estructurales lo que ha impedido que Polonia entrara en recesión.

Usted mismo, señor Primer Ministro Dombrovskis, ha declarado ante el Grupo del PPE que, mientras Letonia ejecutaba durísimas medidas de ahorro, los fondos de la UE le supusieron una ayuda imprescindible.

Apelo a todos ustedes para que en sus debates sobre el futuro marco financiero plurianual no olviden estos ejemplos y casos concretos.

Puesto que los fondos de la UE benefician directamente a la gente de Europa, no solo necesitamos que el presupuesto sea suficiente, sino que también tiene que ser moderno. El presupuesto no es un fin en sí mismo: en el próximo periodo de financiación, queremos utilizarlo para financiar políticas de futuro. Necesitamos una combinación convincente de grandes proyectos de crecimiento —inversiones en infraestructuras e investigación, por ejemplo— y de ofertas dirigidas directamente y de manera concreta a nuestras conciudadanas y nuestros conciudadanos: ¡necesitamos el Fondo Social y también el instrumento «Conectar Europa», que financia proyectos destinados a mejorar las redes europeas energéticas, de transporte y digitales. Los recursos de nuestro Fondo para la Adaptación a la Globalización, nuestro Fondo de Solidaridad, nuestra Reserva para Ayudas de Emergencia, son para las ciudadanas y los ciudadanos signos visibles y tangibles de la cohesión en la Unión Europea, de la solidaridad entre sus miembros. ¡Hay que mantener estos instrumentos con una financiación garantizada también en el futuro!

En este contexto, desearía destacar que un presupuesto suficiente no supone necesariamente pagos más elevados por parte de los Estados miembros. Hay excelentes propuestas de nuevos recursos propios, como la tasa sobre las transacciones financieras. El Parlamento ya se ha pronunciado por una abrumadora mayoría en favor de estos recursos propios, que, entre otras cosas, supondrían un alivio para los presupuestos de los Estados miembros. Estamos convencidos de que el principio de «justo retorno» ni puede ni debe seguir teniendo un papel en una Unión moderna con unos Estados con economías estrechamente interrelacionadas.

Por consiguiente, desearía invitarlos a que estudien seriamente y sin prejuicios no solo la propuesta de la Comisión relativa al marco financiero plurianual, sino también las referentes a los recursos propios.

Desempeñaremos nuestra función con responsabilidad en interés de las ciudadanas y las los ciudadanos.

Por ello vuelvo a hablar, para concluir mi intervención, del acuerdo interinstitucional. Como institución en pie de igualdad con el Consejo, el Parlamento Europeo desea fervientemente aportar su contribución para sacar rápidamente a Europa de la crisis. Para ello hay que partir de la confianza mutua.

Espero con interés el debate con ustedes.

For further information:

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  • Armin Machmer
    Portavoz
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