La financiación de la transición a las energías limpias en Europa

27-10-2017

La energía limpia es aquella energía que se produce y consume generando unas emisiones mínimas de gases de efecto invernadero u otro tipo de contaminación. El nivel de emisiones asociado al consumo energético puede reducirse entretanto a través de medidas de eficiencia energética que hagan disminuir la demanda de energía. A fin de cumplir los objetivos del Acuerdo de París (mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C sobre los niveles preindustriales, aspirando a 1,5 °C), las emisiones de gases de efecto invernadero deben ser casi nulas en la segunda mitad de este siglo. Para el sector energético, esto implica que los combustibles fósiles deben suprimirse progresivamente y sustituirse con fuentes de energía de baja emisión de carbono. Esto exige una transición sin precedentes en la producción y el consumo energéticos, que requiere billones de euros en inversión. Financiar una transición a tan gran escala es tarea del sector privado principalmente, pero los Gobiernos y la Unión han de desempeñar asimismo un papel crucial en la creación de un marco político que lo respalde. Este incluye mercados de la energía y el carbono, la tributación, la regulación, los incentivos, la financiación de infraestructuras clave y de la innovación, la coordinación y la información. En el marco de la Unión de la Energía, la Comisión Europea ha propuesto un paquete de legislación y políticas para respaldar la transición hacia las energías limpias. La Unión también ha destinado un 20 % de su presupuesto a la acción por el clima, incluidas las energías limpias. El Parlamento Europeo aboga por una política ambiciosa en materia de clima y energía; considera que los mercados de la electricidad y el carbono son impulsores clave y es partidario de unos objetivos firmes relativos a la eficiencia energética y las fuentes de energía renovables.

La energía limpia es aquella energía que se produce y consume generando unas emisiones mínimas de gases de efecto invernadero u otro tipo de contaminación. El nivel de emisiones asociado al consumo energético puede reducirse entretanto a través de medidas de eficiencia energética que hagan disminuir la demanda de energía. A fin de cumplir los objetivos del Acuerdo de París (mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C sobre los niveles preindustriales, aspirando a 1,5 °C), las emisiones de gases de efecto invernadero deben ser casi nulas en la segunda mitad de este siglo. Para el sector energético, esto implica que los combustibles fósiles deben suprimirse progresivamente y sustituirse con fuentes de energía de baja emisión de carbono. Esto exige una transición sin precedentes en la producción y el consumo energéticos, que requiere billones de euros en inversión. Financiar una transición a tan gran escala es tarea del sector privado principalmente, pero los Gobiernos y la Unión han de desempeñar asimismo un papel crucial en la creación de un marco político que lo respalde. Este incluye mercados de la energía y el carbono, la tributación, la regulación, los incentivos, la financiación de infraestructuras clave y de la innovación, la coordinación y la información. En el marco de la Unión de la Energía, la Comisión Europea ha propuesto un paquete de legislación y políticas para respaldar la transición hacia las energías limpias. La Unión también ha destinado un 20 % de su presupuesto a la acción por el clima, incluidas las energías limpias. El Parlamento Europeo aboga por una política ambiciosa en materia de clima y energía; considera que los mercados de la electricidad y el carbono son impulsores clave y es partidario de unos objetivos firmes relativos a la eficiencia energética y las fuentes de energía renovables.