LAS INDUSTRIAS CULTURALES Y EL EMPLEO EN LOS PAÍSES DE LA UNIÓN EUROPEA:
Síntesis
Economic Affairs Series ECON 106A


SÍNTESIS

Introducción

El informe presenta un análisis relativo al estado de desarrollo de las industrias culturales con objeto de mostrar el lazo positivo entre cultura y desarrollo socioeconómico en la Europa de los Quince. El objetivo específico es descubrir el potencial, a la vez de carácter social y creador de empleo de las industrias culturales. El sector cultural se revela como un ámbito que tiene la capacidad de constituírse, al mismo tiempo, en fuente de identidad europea y en medio para el desarrollo de acciones innovadoras que impulsa la creación de empleo. Las distancias políticas europeas y nacionales son conscientes de la necesidad de resolver el problema del paro que se ha convertido en una cuestión vital para la integración europea. El Tratado de Amsterdam hace del empleo una cuestión de interés común y un objetivo explícito de la Unión. En ese sentido el Consejo Europeo ha fijado las líneas directrices del futuro desarrollo de la estrategia europea del empleo con ocasión de la Cumbre extraordinaria sobre el empleo y el desempleo de los días 20 y 21 de noviembre de 1997 en Luxemburgo. Ante esta situación, el sector cultural se revela como un verdadero motor de desarrollo europeo. Se manifiesta una correlación positiva creciente entre cultura y empleo. El patrimonio cultural de Europa es un elemento vital de la identidad europea y una fuente de creatividad que puede guiar las ulteriores evoluciones de la integración europea. El potencial de la cultura sigue estando, a pesar de todo, subestimado. Este estudio se ha concebido con la perspectiva de identificar su verdadero valor económico y social.

I. El potencial del sector cultural en la Unión Europea

La primera parte propone el marco conceptual en el cual se debería situar un análisis descriptivo y prospectivo de las industrias culturales en relación con el empleo. El sector cultural abarca un conjunto de ámbitos de actividades económicas e industriales muy amplio. Se incluyen en él las actividades relacionadas con el patrimonio, la literatura, la prensa, la música, las artes del espectáculo, los medios de comunicación y los audiovisuales. Con respecto al reciente aumento de la producción y de la demanda cultural, las industrias culturales se proponen como ámbito de interacción social y de actividad económica en el contexto actual de la Unión Europea. Las industrias culturales se manifiestan simultáneamente como motor del empleo y catalizador de la identidad regional, nacional y europea. Esta doble función de la inserción de la cultura en el desarrollo de la integración europea es el punto de partida de nuestro estudio. Este marco conceptual justifica un compromiso por parte de los poderes públicos. Habría que invertir en él recursos humanos y financieros, puesto que la expansión cultural es más que compatible con la preocupación de cohesión económica y social de las sociedades modernas. La vida cultural puede convertirse en un servicio público y privado económicamente rentable, así como en un instrumento catalizador de la identidad e integrador de las sociedades. La Unión Europea cuenta con el potencial de crecimiento económico y la riqueza cultural necesaria para el desarrollo del sector de las industrias culturales. Los Estados miembros de la Unión no carecen de ideas innovadoras ni de talentos para hacer frente a la competencia cultural a escala mundial. Si las condiciones necesarias para esta orientación ya han sido establecidas, los poderes públicos deben fomentar la creación de empresas culturales. Incitando a los individuos a explotar plenamente sus energías creativas, las industrias culturales pueden ofrecer posibilidades de creación de nuevos empleos que van mucho más allá de los efectos de las medidas clásicas de preservación del patrimonio cultural. Tanto en el plano económico como sociocultural, se subraya la importancia de un enfoque integrado y global con respecto a las industrias culturales. El potencial de las industrias culturales no debería ser descuidado por los poderes públicos. Para apoyar de forma adecuada a las industrias culturales, es necesario establecer metas y actuar donde las posibilidades de éxito parecen más prometedoras. Para que el potencial de la cultura se convierta en una realidad, es vital la puesta al día de un nuevo enfoque con respecto a las necesidades específicas del sector.

II. El estado actual de las industrias culturales en la Unión Europea

En una segunda parte, se analiza el estado actual de las industrias culturales en el seno de la Unión Europea. Pese a la ausencia de estadísticas culturales comparables para los Quince, se presenta una visión general y objetiva de la situación actual de las industrias culturales. Se examinan documentos de trabajo publicados recientemente por el Consejo de Europa ( "La Culture au coeur", etc.) y por la Comisión ( "Culture, Industries culturelles et emploi", etc.) así como numerosos informes procedentes de organizaciones públicas y privadas, a nivel nacional y europeo. A través de este análisis se trazan las características generales de la extensión así como el volumen de las actividades económicas relacionadas con el sector cultural. Además, se hace una referencia empírica a la ayuda pública otorgada al sector cultural, analizando las iniciativas y programas desarrollados a nivel nacional y europeo. El conjunto se apoya en entrevistas con especialistas del sector cultural y de las PYME. El resultado es una perspectiva práctica y concreta del trabajo de las industrias culturales. El balance de la situación de las industrias culturales de la Unión Europea muestra que el abanico de posibilidades de producción y de consumo cultural es muy variado y muy prometedor. Entre los distintos sectores culturales analizados, los ámbitos de actividad que presentan las perspectivas más prósperas son los proyectos asociados al patrimonio, así como las actividades relacionadas con las nuevas tecnologías, en particular las del audiovisual y la sociedad de la información. A pesar de la buena actuación del patrimonio y de la artesanía, los poderes públicos aún tienen tendencia a descuidar a estos sectores creadores de empleo. Aunque la Comisión empieza a tomar conciencia de su importancia económica, el apoyo que reciben actualmente no es siempre suficiente. Las nuevas tecnologías y el audiovisual se convierten en sectores de actividad cada vez más apoyados por los sectores políticos nacionales y europeos, tanto a nivel político como financiero. La televisión y el cine se han convertido en proveedores democráticos y poderosos de bienes y servicios culturales, aunque sus contenidos den preferencia a los productos americanos en detrimento de los europeos. Las industrias activas en las nuevas tecnologías deberían insertarse en el mercado de la Unión Europea. Aunque se encuentren en su camino obstáculos concernientes al acceso al público y a la liberalización de los derechos de autor, las industrias de las tecnologías avanzadas verán su expansión alentada por una demanda creciente por parte de la sociedad civil. Las industrias culturales no siempre están bien definidas: una gran variedad de actividades económicas, culturales y no culturales, se puede incluir en esta categoría industrial. La indeterminación conceptual de las industrias culturales contrasta con la realidad de la oferta cultural que está estimulada por el dinamismo de las PYME y que afecta a un conjunto de sectores económicos con un impacto positivo sobre el mercado del empleo. Frente a la integración progresiva de las economías, las PYME culturales y las empresas artesanas están sujetas a la competencia internacional. Para garantizar la función crucial que desempeñan en el mantenimiento del empleo y el desarrollo local es importante facilitar a estas empresas los medios de tener éxito en este entorno económico. Se sugieren dos ejes prioritarios: el entorno administrativo y fiscal de las PYME culturales y el espíritu de innovación entre los empresarios de cara a la incorporación de los principios de la gestión cultural. Si las autoridades nacionales establecen mecanismos de apoyo a las empresas culturales que tengan en cuenta su carácter específico, el desarrollo de las industrias culturales se facilitará mucho más. La creatividad del sector cultural y la iniciativa individual no han sido jamás frenos para el desarrollo de las empresas culturales de la Unión Europea. Por el contrario, un entorno que favorezca, en términos relativos, a las grandes empresas del sector cultural a nivel fiscal, administrativo y financiero constituye claramente una desventaja para el lanzamiento y la consolidación de las PYME culturales y de las empresas artesanales. Los estamentos políticos de la Unión Europea deberían seguir interviniendo en el ámbito financiero para aportar un apoyo en forma de programas destinados a completar financiaciones nacionales o locales. Sobre la base de un instrumento único e integrado, las ayudas financieras se deberían conceder teniendo en cuenta perspectivas de los proyectos considerados. Hay que estudiar las diferentes propuestas con respecto al valor añadido y a la viabilidad económica. Establecer una estrategia de apoyo pragmático y cumplirla de forma integrada con el resto de las actividades económicas parece fundamental para el futuro de las industrias culturales.

III. Las perspectivas de las industrias culturales en la Unión Europea

La tercera parte introduce el enfoque prospectivo del estudio. El turismo cultural se considera como un ámbito que podría convertirse en el punto de despegue y de refuerzo de las industrias culturales. El apoyo al turismo cultural permitiría consolidar y aumentar las actividades económicas clásicas que tienen relación con el patrimonio cultural. Una revitalización y una definición del turismo cultural podrían servir de base a las acciones innovadoras relacionadas con las nuevas tecnologías y los medios de comunicación. Este desarrollo estimularía la creación de nuevas empresas con buenas posibilidades de expansión. Por esta razón el turismo cultural se identifica como un espacio de desarrollo "empresarial" con importantes posibilidades de favorecer la cohesión económica, social y cultural de las regiones en declive. Los beneficios derivados del turismo cultural llevan a tomar conciencia de la necesidad de aportar un apoyo político fuerte al sector. El turismo cultural incluye al mismo tiempo, la dinamización del empleo y la valorización de la cultura europea. Sin embargo, tal acción pública debería también tener en cuenta los perjuicios que un turismo cultural no integrado podría tener sobre el equilibrio socioeconómico de una región. Hay que velar para que los flujos turísticos aumenten los ingresos de una zona poniendo en valor las idiosincrasias locales, regionales y nacionales. Actividades culturales ligadas a la "alta cultura", así como las derivadas de nuevas tecnologías, podrían comenzar por centrar su oferta sobre sitios turísticos frecuentados por un público atraído por las actividades ludo-culturales. En los sectores de actividad de la "alta cultura", el lazo turismo- cultural-visitas del patrimonio será el polo de atracción de otras demandas culturales. En el ámbito de las tecnologías avanzadas, el turismo cultural multimedia y el turismo cultural audiovisual tenderán a ser los dos sectores de actividad de mayor éxito. En el segundo capítulo de esta parte se identifican algunas pistas de acción (a nivel educativo y a nivel político-administrativo nacional y europeo). Estas pistas pueden abrir de forma integrada el debate político en torno a las industrias culturales. Es sobre todo dando una mayor y mejor visibilidad política al sector cultual y precisando las debilidades de las industrias culturales como se llegará a sostener de forma eficaz y duradera a un sector de actividad socioeconómica prometedor. Tanto las instituciones europeas como las autoridades nacionales podrían eventualmente servirse del mismo como punto de referencia para apoyar aún más el desarrollo de las industrias culturales en general y del sector del turismo cultural en particular. El florecimiento de las industrias culturales requiere la integración de una noción más amplia del patrimonio en una estrategia horizontal del turismo cultural. Esta estrategia se enfoca sobre medios tradicionales y modernos de comunicación. La atracción turística de los sitios culturales facilitará el contacto entre los medios y servicios ofertados por las distintas empresas culturales y un público interesado y culturalmente activo. Estas propuestas de acción pueden estimular el debate político sobre las industrias culturales. A falta de una política común sobre los distintos sectores culturales, hay que dar al conjunto de los Estados miembros una visión común de futuro, hacer un balance de la situación y decidir encaminarse hacia una dirección precisa. El principio de subsidiariedad y el marco limitativo del artículo 128 TCEE hacen que no se pueda esperar de la Unión Europea una intervención demasiado marcada en el ámbito cultural. Sin embargo, esto no impide dar a las industrias culturales la visibilidad política que merecen con objeto de conducir al lanzamiento futuro de las medidas que necesitan.

Conclusión

El espacio multicultural de la Unión Europea es un triunfo importante. La riqueza cultural que comprende es sin duda notable por sí misma, pero incluye asimismo otro tipo de interés para los poderes públicos: Sobre la base de esta riqueza las industrias culturales innovadoras y prometedoras pueden ayudar a la creación de empleo sin dejar de ser un medio de reforzar el sentimiento de comunidad en Europa. El desafío consiste en conjugar la cultura como vehículo de pleno desarrollo de la identidad europea con el desarrollo de nuevas fuentes de empleo sostenibles e independientes, compatibles con la economía de mercado. Los potenciales del sector cultural en general y de las industrias culturales en particular son ampliamente desconocidos e infraexplotados por los poderes públicos. Las industrias culturales constituyen un ámbito de actividad muy movilizador en lo que concierne a la introducción de nuevas tecnologías. Representan también el medio ideal de transmisión de información frente a la mundialización de los intercambios culturales y la reaparición del nacionalismo. Tanto el riesgo de pérdida de identidad y de uniformación del proceso de mundialización como el deseo de profundizar el conocimiento de su propia cultura encuentran su expansión en el desarrollo de las industrias culturales. La realidad cultural establece que las industrias culturales se encuentran en concordancia con el actual desarrollo de las nuevas tecnologías, así como con las demandas y necesidades de los movimientos socioculturales más significativos. Para despejar bien los beneficios que se derivan del desarrollo de las industrias culturales, este sector de actividad económica y cultural necesitaría un apoyo muy definido. Las instancias europeas y las autoridades nacionales, regionales y locales deberían ser capaces de establecer un entorno jurídico y administrativo favorable a su puesta en marcha y su consolidación en el mercado. Corresponde a los Estados miembros, a las regiones y a las autoridades locales el adoptar compromisos claros sobre la base de una estrategia concreta para apoyar la posibilidad de empleo en el sector. De esta manera, el tejido socioeconómico tendría mayor motivación y garantías reaccionando en este nuevo campo de acción. Hay que poner en práctica una estrategia de conjunto para incrementar las posibilidades de crear empleo en el sector cultural de forma generalizada. Hace falta una evolución del sector cultural que comprenda un marco legislativo amistoso: el carácter evolutivo de las industrias culturales requiere el aporte de instrumentos jurídicos que respondan a los progresos de la realidad. Este examen conlleva la integración de la dimensión cultural en las otras políticas comunitarias sin descuidar la necesidad de reforzar una acción comunitaria específicamente cultural. Las instancias comunitarias deberían seguir apoyando y exteriorizando los intercambios de experiencias y los sistemas de cooperación entre los Estados miembros. La Unión Europea debería proseguir su apoyo a las redes de las colectividades territoriales locales y regionales, puesto que éstas se revelan como las instancias políticas más activas en materia cultural. Actualmente, las regiones y las comunas aparecen como sujetos, iniciadores de una nueva política cultural inscrita en un nuevo contexto internacional. Junto a los problemas de desarrollo jurídico y organización administrativa, se pone de manifiesto la importancia de la educación y la formación artístico-cultural de la población europea. En lo que concierne a la educación, la cuestión debería ser tratada bajo un ángulo de igualdad de acceso a la cultura puesto que ésta es la vía por medio de la cual todos pueden recibir la herencia cultural común. Hay que crear para el ciudadano europeo la oportunidad de conocer su propia cultura y la de otros pueblos, así como el deseo de profundizar este conocimiento de base mediante contactos constantes con el mundo de la cultura. Del lado de la formación, el primer paso es la instrucción de los cuadros que han de actuar con respecto a las demandas del mercado y los perfiles del público objetivo. En efecto, hay que saber apoyar, ampliar y reavivar la demanda cultural en la sociedad del futuro mediante la educación de los jóvenes y la formación de los cuadros especializados en los contenidos de la gestión cultural. De esta manera, la expansión de las industrias culturales estará garantizada por la existencia de una demanda siempre creciente cuyo público buscaría un mensaje y un producto cultural que se transmitirían de forma fluida natural y sostenible. La sinergia entre cultura y desarrollo económico se presenta prometedora. Es posible promover acciones innovadoras de vocación cultural que, basándose sobre el turismo cultural, serán capaces de revitalizar zonas culturalmente muy ricas que experimentan dificultades para salir de su declive económico. Estas acciones tienen que estar basadas sobre la cooperación interregional descentralizada entre autoridades públicas y actores económicos locales. El desarrollo económico a nivel local pasa por la implicación y la cooperación entre colectividades, lo que garantiza la apertura hacia otras comunidades trabajando en común por un proyecto de conjunto. La intención del estudio era servir de base de reflexión y de debate sobre el potencial de las industrias culturales como contribución al desarrollo futuro de una Europa más integrada. Si las industrias culturales tienen una dimensión estructuradora, cuando refuerzan la cohesión de un territorio mediante su desarrollo socioeconómico y, al mismo tiempo, una dimensión de identificación, dado que consolidan las identidades culturales de los pueblos europeos, las instancias políticas comunitarias deberían ser capaces de poner de manifiesto el potencial de este sector traduciéndolo en actos políticos.

© Parlamento Europeo: 10/1999