INFORME sobre el gender budgeting (integración de la perspectiva de género en el presupuesto) - elaboración de presupuestos públicos con una perspectiva de género
    (2002/2198(INI))

    16 de junio de 2003

    Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades
    Ponente: Fiorella Ghilardotti

    Procedimiento : 2002/2198(INI)
    Ciclo de vida en sesión
    Ciclo relativo al documento :  
    A5-0214/2003
    Textos presentados :
    A5-0214/2003
    Votaciones :
    Textos aprobados :

    PÁGINA REGLAMENTARIA

    En la sesión del 10 de octubre de 2002, el Presidente del Parlamento anunció que se había autorizado a la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades a elaborar un informe de propia iniciativa, de conformidad con el artículo 163 del Reglamento, sobre el gender budgeting (integración de la perspectiva de género en el presupuesto) - elaboración de presupuestos públicos con una perspectiva de género.

    En la reunión del 18 de junio de 2002, la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades había designado ponente a Fiorella Ghilardotti.

    En las reuniones de los días 17 de marzo, 20 de mayo y 10 de junio de 2003, la comisión examinó el proyecto de informe.

    En la última de estas reuniones, la comisión aprobó la propuesta de resolución por unanimidad.

    Estuvieron presentes en la votación: Anna Karamanou (presidenta), Marianne Eriksson (vicepresidenta), Jillian Evans (vicepresidenta), Fiorella Ghilardotti (ponente), Regina Bastos, Johanna L.A. Boogerd-Quaak, Ilda Figueiredo (suplente de Geneviève Fraisse), Lissy Gröner, Mary Honeyball, Astrid Lulling, Thomas Mann, Emilia Franziska Müller y Miet Smet.

    El informe se presentó el 16 de junio de 2003.

    PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO

    sobre el gender budgeting (integración de la perspectiva de género en el presupuesto) - elaboración de presupuestos públicos con una perspectiva de género (2002/2198(INI))

    El Parlamento Europeo,

    –   Visto el Tratado CE, en particular el artículo 2, el apartado 2 del artículo 3, el artículo 13 y el apartado 4 del artículo 141,

    –   Visto el apartado 1 del artículo 23 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea[1],

    –   Vista la Convención de las Naciones Unidas de 1979 sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer[2],

    –   Vistos la Declaración y el Programa de Acción de Viena, adoptados el 25 de junio de 1993 por la Conferencia Mundial de Derechos Humanos[3],

    –   Vista la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo organizada por las Naciones Unidas y celebrada en El Cairo en 1994,

    –   Visto el Plan de acción de la Commonwealth sobre género y desarrollo y su actualización de 2000-2005[4],

    –   Vista la Plataforma de Acción adoptada el 15 de septiembre de 1995 en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing[5],

    –   Vista su Resolución de 18 de mayo de 2000 sobre el seguimiento de la Plataforma de Acción de Pekín[6],

    –   Vista la Comunicación de la Comisión de 7 de junio de 2000 titulada "Hacia una estrategia marco comunitaria sobre la igualdad entre hombres y mujeres (2001-2005)" (COM(2000)335), así como su Resolución de 3 de julio de 2001[7] sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo: Estrategia marco sobre la igualdad entre hombres y mujeres - Programa de trabajo para 2001,

    –   Vista su Resolución de 8 de abril de 2003 que contiene las observaciones que forman parte integrante de la decisión sobre la aprobación de la gestión de la Comisión en la ejecución del presupuesto general de la Unión Europea para el ejercicio 2001, en particular sus apartados 1 y 5[8],

    –   Vista la audiencia sobre el gender budgeting (integración de la perspectiva de género en el presupuesto) en el Parlamento Europeo, celebrada por la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades en Bruselas el 23 de enero de 2003,

    –   Visto el artículo 163 de su Reglamento,

    –   Visto el informe de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades (A5‑0214/2003),

    A.   Considerando que la igualdad de hombres y mujeres constituye un principio fundamental del Derecho comunitario con arreglo al artículo 2 del Tratado y que, por tanto, forma parte del acervo comunitario; que el artículo 23 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea establece la igualdad entre hombres y mujeres,

    B.   Considerando que el apartado 2 del artículo 3 del Tratado establece que la igualdad entre hombres y mujeres debe promoverse en todas las actividades de la UE y que la Comunidad aspirará a eliminar desigualdades,

    C.   Considerando que la Declaración de Viena sobre derechos humanos impone claramente la obligación de promover la participación plena e equitativa de las mujeres en la vida política, civil, económica, social y cultural, en los niveles nacional, regional e internacional, y que en ella se establece la erradicación de todas las formas de discriminación por razones de sexo como objetivo prioritario de la comunidad internacional (artículo 18),

    D.   Considerando que la Plataforma de Acción de Beijing aprobó la integración de la perspectiva de género en la totalidad de las políticas como estrategia efectiva para promover la igualdad entre los sexos, y que afirmó que "los gobiernos y otros agentes sociales deberían promover una política activa y visible de integración de una perspectiva de género en todas las políticas y programas, a fin de que se analicen, antes de adoptar decisiones, sus posibles efectos en las mujeres y los hombres",

    E.   Considerando que la integración de la perspectiva de género en todas las políticas entraña la incorporación de la igualdad de oportunidades de mujeres y hombres en todas las políticas y actividades comunitarias; que ello se ha llevado a cabo tanto en la labor subsiguiente de la Comisión como en la estrategia europea para el empleo, la estrategia europea para la integración social, la política de investigación, los Fondos estructurales europeos, la política de cooperación y desarrollo y las relaciones exteriores,

    F.   Considerando que a partir de 1996 la Comisión Europea adoptó una política de integración de la perspectiva de género en todas las políticas y de incorporación de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en todas las actividades y políticas comunitarias,

    G.   Considerando que el gender budgeting (integración de la perspectiva de género en el presupuesto) puede identificarse como una manera de aplicar la integración de la dimensión de género en el procedimiento presupuestario y que, en cuanto tal, pone el acento en el análisis del impacto de las políticas públicas en las mujeres y los hombres, incorpora la perspectiva de género en todos niveles del proceso de construcción de los presupuestos públicos y reestructura los ingresos y gastos con el fin de promover la igualdad entre los sexos,

    H.   Considerando que la Comisión ha manifestado su compromiso a este respecto al decidir la creación de un grupo de trabajo en el marco de su Comité consultivo para la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres con objeto de llevar a cabo un examen en los Estados miembros de la UE y de promover la puesta en práctica del gender budgeting en la UE y en los presupuestos nacionales,

    I.   Considerando que la Comisión ha puesto de manifiesto su compromiso a este respecto mediante la declaración realizada por la Comisaria Schreyer ante la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades con motivo de la audiencia pública que esta última organizó acerca del gender budgeting,

    J.   Considerando asimismo la creación de un grupo de trabajo de expertos sobre el gender budgeting en el Consejo de Europa que ya ha presentado un documento de información preliminar,

    K.   Considerando que la Presidencia belga del Consejo, junto con la OCDE, el UNIFEM, la Commonwealth y el Consejo Nórdico de Ministros, había organizado en octubre de 2001 un seminario sobre este asunto,

    L.   Teniendo en cuenta que una serie de Estados miembros de la UE están llevando a cabo iniciativas en materia de gender budgeting, tanto a nivel nacional como regional, por ejemplo en Irlanda, el Reino Unido y España, o a escala local, como en algunos municipios de Italia, que muchas de estas iniciativas tienen ya una existencia prolongada en otras partes del mundo, como en Australia, el Canadá y Sudáfrica; recordando igualmente que en varios países de Asia, África y América Latina se están probando iniciativas sobre el gender budgeting en políticas sectoriales específicas,

    Definición, objetivos y ámbito del gender budgeting

    1.   Hace suya la definición del gender budgeting ‑entendida como aplicación del gender mainstreaming en el procedimiento presupuestario‑ propuesta por la red informal sobre el gender budgeting organizada por el Consejo de Europa; considera que ello entraña una evaluación sobre la base del género de los presupuestos, incorporando esta perspectiva en todos niveles del procedimiento presupuestario y reestructurando ingresos y gastos con el fin de promover la igualdad de género;

    2.   Subraya que el gender budgeting no pretende elaborar un presupuesto separado para las mujeres, sino más bien intervenir en los presupuestos públicos, puesto que éstos no son neutrales en términos de género, al tener un impacto diferente en las mujeres y los hombres, tanto a nivel de ingresos como de gastos; visto así, el gender budgeting implica que, dentro de los programas, de las acciones y de las políticas presupuestarias, los ingresos y los gastos deberán evaluarse y reestructurarse de forma que se garantice que las prioridades y las necesidades de las mujeres y los hombres se tienen en cuenta en pie de igualdad con el objetivo final de lograr la igualdad entre hombres y mujeres;

    3.   Hace hincapié en que, al definir y aplicar las políticas presupuestarias, las autoridades públicas adoptan decisiones políticas específicas que influyen en la sociedad y en la economía; considera que los presupuestos públicos no son simples herramientas financieras y económicas, sino el marco básico en el cual se configura el modelo de desarrollo socioeconómico, se establecen criterios de redistribución de la renta y se da prioridad a los objetivos políticos;

    4.   Recuerda que las estrategias relativas al gender budgeting se han de poner en práctica en un contexto macroeconómico más amplio que aliente el desarrollo de recursos y de capital humano; cree que, según los principios y objetivos fijados en el Consejo Europeo de Lisboa, el desarrollo social y la capacitación humana deben promoverse como inversiones a largo plazo en el marco de las políticas europeas para el empleo y el crecimiento económico con objeto de crear una economía europea competitiva basada en el conocimiento;

    5.   Subraya que una aplicación adecuada del gender budgeting requiere un compromiso político en favor del logro de la igualdad entre mujeres y hombres, lo que significa que todas las instituciones que definen políticas públicas han de fomentar la representación política e institucional de las mujeres en todos niveles, apoyar una presencia más amplia de mujeres en todos los procesos de toma de decisiones, tanto en el sector público como en el privado, así como desarrollar la sensibilidad y el interés de la opinión pública por la igualdad de oportunidades y el desarrollo del capital humano;

    6.   Hace hincapié en el hecho de que la política macroeconómica puede contribuir a disminuir o a incrementar los desequilibrios entre hombres y mujeres en términos de recursos y poder económicos, educación y formación, así como salud; considera que, al promover la igualdad de hombres y mujeres y aplicar políticas en el marco del gender budgeting los presupuestos públicos pueden lograr también objetivos políticos importantes tales como:

    • -la igualdad: unas políticas presupuestarias equitativas, justas y equilibradas destinadas a reducir las desigualdades y a promover la igualdad de oportunidades con arreglo al diverso papel que mujeres y hombres desempeñan en la economía y la sociedad,
    • -la eficiencia: un uso más eficaz de los recursos, una calidad más elevada y eficacia de los servicios públicos según las diversas necesidades de ciudadanas y ciudadanos,
    • -la transparencia: una mejor comprensión de los ingresos y gastos públicos por parte de los ciudadanos y por lo tanto una mayor transparencia y responsabilidad de los gobiernos nacionales y locales;

    Herramientas y métodos del gender budgeting

    7.   Reitera su posición en favor de una mayor eficiencia en el gasto público, tanto en la UE como en los Estados miembros y de un mejor funcionamiento del mercado interior; insiste en la necesidad de promover el empleo, con arreglo a lo estipulado en la Cumbre de Lisboa, de hacer hincapié en la perspectiva de género en todas las políticas y de promover la participación de las mujeres en el proceso de toma de decisiones; a este respecto, considera que el gender budgeting es el instrumento que permite lograr más eficazmente estos objetivos promoviendo al mismo tiempo una distribución más equitativa de las cargas y beneficios económicos entre los ciudadanos;

    8.   Especifica que el gender budgeting significa:

    • -determinar la forma en que los diversos ciudadanos se benefician del gasto público y contribuyen a los ingresos públicos, resaltando la diferencia entre mujeres y hombres mediante el uso de datos cualitativos y cuantitativos y de la evaluación comparativa,
    • -evaluar las repercusiones diversas que tienen las políticas presupuestarias y la redistribución de recursos en mujeres y hombres, en términos de dinero, servicios, tiempo y funcionamiento de la atención social y familiar/de la reproducción social,
    • -analizar el impacto de la inclusión de la perspectiva de género en todos los sectores de intervención pública e incorporar paulatinamente el gender budgeting en todas las políticas como la educación, la atención y los servicios sociales, la atención sanitaria, las acciones y medidas en favor del empleo, los transportes, la vivienda, etc.,
    • -aplicar un procedimiento presupuestario ascendente y promover la aportación y participación de todos los ciudadanos –hombres y mujeres– y partes interesadas (asociaciones y ONG) con el objetivo de determinar las diversas necesidades específicas y políticas pertinentes, así como las medidas más adecuadas para darles respuesta,
    • -verificar que la asignación de recursos responda de manera adecuada y equitativa a las diversas necesidades y demandas tanto de las mujeres como de los hombres,
    • -velar por que los análisis de la perspectiva de género y su impacto se tengan plenamente en cuenta en todas las fases del procedimiento presupuestario, como son el proyecto, la definición, la ejecución, la supervisión y la evaluación,
    • -utilizar el presupuesto público para definir prioridades políticas significativas y determinar las herramientas, los mecanismos y las acciones de carácter específico con el fin de lograr la igualdad entre mujeres y hombres mediante políticas públicas,
    • -redefinir las prioridades y reasignar los gastos públicos sin por ello aumentar el importe total del presupuesto público,
    • -verificar la eficacia y la eficiencia del gasto público y responder de ello en lo que se refiere a las prioridades y los compromisos establecidos con carácter general, y, específicamente, en lo que se refiere al respeto de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en la redistribución de recursos y servicios públicos;

    9.   Pone de manifiesto que las estrategias del gender budgeting requieren una coordinación interministerial que una los ministerios de Presupuesto, de Economía y de Hacienda con el ministerio y los departamentos y organismos responsables de la Igualdad de Oportunidades, asegurando la participación de todos los responsables y funcionarios de los distintos sectores que participan en la construcción del presupuesto público, con el fin de que la perspectiva de género se integre en la determinación de los ingresos y los gastos de todas las políticas presupuestarias;

    10.   Subraya que las estrategias de gender budgeting se basan en métodos complejos y diversificados que abarcan objetivos, herramientas, acciones y medidas específicos con respecto al género y al contexto de su aplicación; considera que la metodología referente al gender budgeting tiene que abordar las desigualdades socioeconómicas entre mujeres y hombres teniendo en cuenta las diversas realidades en los niveles local, regional, nacional y europeo, con el fin de responder de forma incisiva y materializar la igualdad de género;

    11.   Insta a la Comisión y a los Estados miembros a que elaboren y desarrollen ulteriormente datos de género para todos los ámbitos políticos;

    Objetivos del informe sobre el gender budgeting

    12.   Insta a los Estados miembros a supervisar y analizar las repercusiones en las mujeres y los hombres de las políticas de reforma en los sectores macroeconómico y económico, así como la aplicación de estrategias, mecanismos y medidas de carácter correctivo destinados a abordar los desequilibrios de género en los ámbitos fundamentales, con el objetivo de crear un marco económico y social más amplio en que el gender budgeting pueda aplicarse positivamente;

    13.   Insta a la Comisión a que favorezca la creación de una red europea de personas que aplican el gender budgeting y de gestores y especialistas en la materia, especialmente mujeres, que esté unida a la red de las comisiones parlamentarias encargadas de la igualdad de oportunidades; dicha red puede contribuir a desarrollar y difundir el conocimiento de métodos, procesos y mecanismos de gender budgeting, a promover el intercambio de mejores prácticas y experiencias positivas, a proporcionar a los gobiernos, parlamentos y autoridades presupuestarias un marco de acción y de estrategias de experiencias reproducibles, mediante el cual integrar el objetivo de la igualdad entre hombres y mujeres en todas las políticas, los programas y las acciones presupuestarias;

    14.   Pide a la Comisión, a los Estados miembros y a los gobiernos locales y regionales que apliquen el gender budgeting; reafirma la necesidad de que la estrategia de gender budgeting se convierta en un procedimiento "parlamentarizado" dentro del Parlamento Europeo y de los parlamentos nacionales, regionales y locales, prestando atención particular a los países candidatos a la adhesión; subraya que las comisiones parlamentarias responsables de los derechos de la mujer han de desempeñar un papel central en ese ámbito;

    15.   Pide a la Comisión que aplique en el presupuesto de la UE los resultados y principios del grupo de trabajo del comité consultivo de la Comisión;

    16.   Solicita a la Comisión que, con el fin de difundir el conocimiento de las estrategias y metodologías de gender budgeting en todas las instituciones a escala europea, nacional, regional y local, redacte y distribuya ampliamente un folleto elaborado al respecto que exponga los instrumentos y métodos para integrar la perspectiva de género en los presupuestos públicos y que ponga a disposición de todas las partes interesadas potencialmente en los procedimientos y las políticas presupuestarios –a saber, instituciones, gobiernos, autoridades y administraciones públicas, asociaciones y ONG–una guía que proporcione información sobre objetivos, estrategias, mecanismos y herramientas del gender budgeting;

    17.   Pide a los Estados miembros que utilicen y promuevan la utilización de los instrumentos y métodos del gender budgeting acompañados de las estadísticas específicas desglosadas por género, indicadores y puntos de referencia sobre la igualdad de los sexos, de tal manera que las políticas presupuestarias tendentes a recaudar y gastar dinero se estructuren y apliquen con el objetivo de promover la igualdad entre hombres y mujeres;

    18.   Solicita a la Comisión que inicie una amplia campaña de información sobre el gender budgeting dirigida a la opinión pública y a los gobiernos y parlamentos nacionales y regionales, difundiendo el correspondiente folleto sobre el gender budgeting y divulgando las experiencias del desarrollo y la aplicación del gender budgeting según los resultados de la investigación del grupo de trabajo sobre el gender budgeting creado por la Comisión;

    19.   Pide que la Comisión presente, en el plazo de dos años, una comunicación sobre el gender budgeting y que elabore indicadores y puntos de referencia, teniendo en cuenta los resultados de la labor realizada por el grupo de expertos sobre este asunto, con el fin de ofrecer una perspectiva del proceso y de elaborar una estrategia de actuación para la UE y los Estados miembros; solicita asimismo que se incluya, a la hora de aplicar la segunda parte del Quinto Programa sobre igualdad de oportunidades, el gender budgeting entre los objetivos, las herramientas y el mecanismo de la estrategia marco para la igualdad, tras la revisión intermedia prevista para diciembre de 2003;

    20.   Solicita al Parlamento Europeo y, en particular, a la Comisión de Presupuestos y a la Comisión de Control Presupuestario que apliquen la integración del gender budgeting en el procedimiento de definición del presupuesto en la UE con el fin de desarrollar una política presupuestaria que tenga en cuenta el concepto de gender budgeting en la UE; encarga a su comisión competente que promueva y supervise la puesta en práctica del gender budgeting en el presupuesto de la UE con respecto a la definición, la construcción, la aplicación y la evaluación de todas las políticas presupuestarias de la UE;

    21.   Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución a la Comisión y a los Estados miembros.

    • [1] DO C 364 de 18.2.2000, p. 1.
    • [2] http://www.unifem.org
    • [3] http://www.unhchr.ch/huridocda/huridoca.nsf
    • [4] http://www.thecommonwealth.org/gender
    • [5] http://www.un.org/womenwatch
    • [6] DO C 59 de 23.2.2001, p. 258.
    • [7] DO C 65 de 14.3.2002, p. 22.
    • [8] P5_TA(2003)0150.

    EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

    INTRODUCCIÓN

    El concepto y el método de la integración de la perspectiva de género en el presupuesto (gender budgeting) se han difundido e impuesto gracias a la Plataforma de Acción de Beijing elaborada con ocasión de la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995. En la plataforma mencionada, de hecho, se hace una referencia expresa a una presupuestación con perspectiva de género, se defiende la necesidad de la puesta en práctica de una estrategia de integración de la perspectiva de género en el conjunto de las políticas (gender mainstreaming) para lograr la igualdad entre hombres y mujeres y se indican algunos objetivos estratégicos que deberían aplicar los gobiernos, entre los que se encuentran:

    • la reestructuración y redefinición del gasto público con vistas a fomentar las oportunidades económicas de las mujeres y su acceso a los recursos productivos, reconociendo sus necesidades fundamentales en el ámbito social, de la formación y de la salud
    • el fomento, a todos los niveles, de procedimientos presupuestarios más transparentes y adecuados, que integren la perspectiva de género en sus programas y en las políticas presupuestarias, así como la financiación de programas para lograr la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres

    A nivel internacional, se han firmado diferentes acuerdos sobre la igualdad de género:

    • la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination Against Women - 1979),
    • la Declaración de Viena sobre los derechos humanos (1993)
    • la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre población y desarrollo, El Cairo (1994),
    • El Plan de acción sobre desarrollo desde una perspectiva de género de la Commonwealth (Plan de acción sobre género y desarrollo - 1995),
    • la Plataforma de Acción de Beijing (Beijing Platform for Action y Regional platform for Action - 1995).

    Australia y Sudáfrica han sido países pioneros en introducir la integración de la perspectiva de género en el control presupuestario (gender budget auditing), así como en la presupuestación con perspectiva de género (gender budgets), en el caso del primero a partir de 1984 y en el del segundo a partir de 1994. Desde entonces, las iniciativas relativas a la integración de la perspectiva de género en el presupuesto se han extendido por todo el mundo, tanto en lo que se refiere a los gobiernos centrales como en las administraciones locales, en zonas del mundo económicamente desarrolladas (especialmente en el Canadá, Reino Unido, Francia, Suecia, Italia y Suiza) y en muchos países en desarrollo.

    El Comité para la igualdad entre hombres y mujeres, dentro de la Dirección General de derechos humanos del Consejo de Europa, constituyó un Grupo de trabajo de expertos sobre la integración de la perspectiva de género en el presupuesto, que promovió una investigación y elaboró un estudio preliminar sobre el tema[1].

    La Unión Europea se ha propuesto la consecución de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres (de conformidad con el artículo 2 del Tratado) y, entre los objetivos que se ha fijado se encuentra la eliminación de las desigualdades y el fomento de la igualdad de oportunidades entre géneros (apartado 2 del artículo 3 del Tratado). La Comisión Europea aplica, a través de la estrategia comunitaria sobre la igualdad entre hombres y mujeres y su correspondiente programa marco, una estrategia de gender mainstreaming que ha dado resultados positivos tanto en diversas políticas sectoriales, desde la estrategia europea sobre el empleo a la estrategia sobre la inclusión social o la utilización de los fondos estructurales, como en el ámbito de las relaciones exteriores en el marco de la cooperación al desarrollo.

    La cuestión relativa a una presupuestación con perspectiva de género se suscitó por primera vez en la Comisión con ocasión de un seminario celebrado sobre el gender mainstreaming en el marco de las orientaciones macroeconómicas de octubre de 2001. Asimismo, la Presidencia belga ha organizado una Conferencia titulada «Por unos presupuestos que integren la perspectiva del género: lanzamiento de una visión global para reforzar la gobernanza económica y financiera», organizada en colaboración con la OCDE, UNIFEM y el Consejo Nórdico de Ministros y que ha abierto en debate en la Unión Europea sobre el tema de los presupuestos públicos y la perspectiva de género. En concreto, en lo que se refiere al gender budgeting, la Comisión Europea ha constituido un grupo de trabajo compuesto de expertos nacionales sobre el gender budgeting en el seno del Comité consultivo sobre la igualdad de oportunidades, con vistas a elaborar un documento que recoja las experiencias más significativas en la materia, proporcione indicaciones metodológicas y defina los pasos institucionales necesarios para una aplicación a nivel comunitario y nacional. Dicho Grupo de trabajo de expertos nacionales sobre el gender budgeting elaborará en breve un documento analítico y orientativo.

    DEFINICIÓN Y OBJETIVOS

    Según la definición más extendida, adoptada incluso en el seno de organizaciones internacionales como el Consejo de Europa y la Commonwealth, el gender budgeting consiste en la aplicación del gender mainstreaming[2] en la elaboración de los presupuestos, lo que supone la adopción de una evaluación de impacto sobre el género en el seno de las políticas presupuestarias, integrando la perspectiva de género en todos los niveles de la elaboración de los presupuestos y reestructurando los ingresos y los gastos, con vistas a promover la igualdad entre hombres y mujeres.

    La necesidad de analizar y elaborar los presupuestos públicos a través de una perspectiva de género, con el fin de poner en práctica de forma concreta la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, tiene su origen en el hecho de que los presupuestos no constituyen un instrumento de carácter neutro, sino que son el reflejo del reparto de poder que existe en la sociedad. Al definir las políticas relativas a los ingresos y los gastos públicos, las autoridades presupuestarias llevan a cabo, en el nivel correspondiente, una toma de decisiones políticas; los presupuestos no constituyen un simple instrumento económico, sino un instrumento clave a través del cual los responsables políticos definen un modelo de desarrollo socioeconómico y los criterios de redistribución de los recursos en el seno de la sociedad, decidiendo acerca de las prioridades existentes en relación con las políticas establecidas y las necesidades de los propios ciudadanos y produciendo sobre estos últimos una serie de repercusiones y efectos diferentes que dependen del hecho de ser hombre o mujer.

    La responsabilidad de las autoridades públicas, en concreto de las autoridades presupuestarias, reside, de hecho, en la elaboración de las orientaciones generales y en la toma de decisiones específicas de acuerdo con las políticas públicas, más que en la gestión de estas últimas. Al tomar unas decisiones determinadas, las instituciones públicas se hacen responsables del bienestar de la comunidad y los ciudadanos que la componen, los cuales, dependiendo del hecho de ser hombres o mujeres, tienen necesidades diferentes en relación con el papel que desempeñan en la vida política, económica, social, comunitaria y familiar.

    Normalmente, la elaboración de los presupuestos públicos no tiene en cuenta la diversidad, en función del papel, la responsabilidad y la capacidad, existente entre hombres y mujeres y, en la mayoría de los casos, los indicadores y los datos que se utilizan no hacen distinciones en relación con el género. Al presentar los presupuestos públicos como un instrumento económico neutro, en realidad se están reflejando y reproduciendo las desigualdades socioeconómicas presentes en una comunidad. El análisis de las políticas presupuestarias en función de las diferentes repercusiones que tienen sobre los géneros sirve para desmitificar la neutralidad de los presupuestos públicos y, sobre todo, para hacer que dichos presupuestos respondan a unas necesidades concretas en términos de equidad, economía y eficacia, ya que el gasto público es eficaz, además de ser justo, cuando es capaz de promover el desarrollo y aprovechar todas las posibilidades que ofrecen los miembros de la sociedad.

    Se trata, por consiguiente, de adoptar una filosofía económica y social según la cual, también en el seno de una economía de mercado abierta y globalizada, el desarrollo económico y social se hallen indisolublemente unidos y se alimenten mutuamente. Una economía no podrá desarrollarse de forma competitiva, dinámica y sana si detrás de los procesos productivos, comerciales y financieros no se encuentra una sociedad estable, cohesionada y justa, en la que los derechos, los recursos y las capacidades humanas se desarrollan de forma adecuada. El refuerzo, la modernización y la reorganización de las decisiones públicas (y, por consiguiente, de las políticas presupuestarias) para lograr el desarrollo social constituyen, en realidad, una inversión inmaterial, de capacidad, de capacitación para una plena participación en los procesos de toma de decisiones, de creación de recursos y oportunidades, absolutamente indispensable para aquellas economías que se quieran mantener dinámicas, competitivas y que pretendan seguir basándose en el conocimiento (de conformidad con los objetivos que la Unión Europea se ha fijado en el Consejo Europeo de Lisboa).

    El gender mainstreaming y el gender budgeting constituyen estrategias cuya finalidad es dotar a las políticas públicas de equidad, eficacia y transparencia. Para aplicar el principio de la equidad, los gobiernos y las administraciones públicas deben ocuparse de las cuestiones vinculadas al género y reducir las desigualdades entre hombres y mujeres, teniendo en cuenta que ambos desempeñan papeles distintos en la sociedad y en la economía y que, por consiguiente, las repercusiones de las políticas económicas inciden de forma diferente dependiendo del género. Para poder aplicar de forma concreta el principio de la eficacia en relación con el funcionamiento de la economía y la sociedad, las autoridades presupuestarias deben tener en cuenta, al definir el conjunto de los ingresos y los gastos públicos, el trabajo no remunerado (trabajo doméstico y cuidado de familiares) y, por lo tanto, las repercusiones de las políticas públicas y presupuestarias en función de los diferentes papeles y responsabilidades, así como las presiones de tiempo, de hombres y mujeres. Hacer que los ciudadanos sean conscientes de los resultados logrados con la puesta en práctica de las políticas presupuestarias (los efectos que tienen dichas políticas, la categoría a la que se privilegia, las alternativas para la asignación de unos determinados recursos o la justificación de los costes de determinadas decisiones) significa también aplicar el principio de la transparencia y dotar de un contenido importante al sistema democrático a todos los niveles de gobierno (central y local).

    Para poder poner en práctica el gender budgeting es necesario llevar a cabo, al mismo tiempo, una tarea más amplia de gender mainstreaming basada en medidas diferentes y complementarias:

    • promover, a todos los niveles, la voluntad política de lograr la igualdad entre hombres y mujeres
    • aumentar la presencia de las mujeres en los ámbitos de toma de decisiones a todos los niveles, tanto en lo público como en lo privado
    • incluir la perspectiva de género en la definición de las políticas, programas y medidas públicas de los gobiernos y autoridades locales, en las fases de definición, desarrollo, aplicación, seguimiento y evaluación
    • recabar datos y elaborar estadísticas distribuidas por género, de forma que se puedan extraer algunos indicadores operativos con los que se puedan evaluar las repercusiones y la eficacia de las políticas públicas y presupuestarias.

    En lo que se refiere a la Unión Europea, aún no existe una estrategia de gender budgeting y aunque el V Programa marco para la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres dedica una gran parte de la estrategia para la igualdad de género a la consecución del objetivo de la igualdad de oportunidades en la vida económica y social y, en lo que respecta a los mecanismos e instrumentos de puesta en práctica de las políticas, dicho programa marco no contempla de forma específica el instrumento de la elaboración de los presupuestos públicos (europeo, nacionales y locales) a través de una perspectiva de género. En este sentido, conviene recordar que los presupuestos de la Unión Europea, a diferencia de los presupuestos nacionales y locales de los Estados miembros, se caracterizan por seguir únicamente políticas de gasto, ya que los ingresos son fijos y no se pueden modificar (a menos que se establezcan acuerdos interinstitucionales). En el caso de la Unión Europea, por consiguiente, la estrategia relativa al gender budgeting se concentraría exclusivamente en los gastos y, por tanto, en el reparto de los recursos en función de las políticas presupuestarias sectoriales.

    En todo caso, debemos recordar que, incluso si no existe una política propiamente dicha de gender budgeting, la Unión Europea aplica en algunas de sus políticas un enfoque de gender mainstreaming en relación con los programas y la financiación destinada a los Estados miembros. Los ejemplos más interesantes y significativos de la integración horizontal de la política sobre la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en la utilización de los recursos que proporciona la UE, se encuentran en el seno de los programas y los recursos de los Fondos Estructurales[3], la estrategia europea sobre el empleo (en concreto a través del cuarto pilar, las orientaciones anuales y los PAN) y, por citar también el ámbito de las acciones exteriores, el programa MEDA en el seno del acuerdo de asociación euro-mediterráneo. En concreto, en lo que respecta a los presupuestos de la Unión Europea, la inclusión de la perspectiva de género se ha efectuado hasta ahora a través de una serie de medidas puestas en práctica en algunas líneas presupuestarias concretas y a través de la inclusión de los objetivos de igualdad entre hombres y mujeres dentro de los comentarios de las líneas presupuestarias.

    En lo que respecta a los objetivos concretos del presente documento sobre la integración de la perspectiva de género en el presupuesto (gender budgeting), la ponente considera fundamental que el presente informe de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades (mediante su aprobación en el Pleno) tenga por objeto:

    • crear y hacer surgir una voluntad política en el seno de las instancias públicas político-institucionales responsables de la elaboración de los presupuestos públicos a todos los niveles territoriales, europeo, nacional, regional y local
    • sensibilizar a la opinión pública y a los agentes políticos y económicos a nivel europeo, nacional y local con respecto al tema de la igualdad de géneros y el objetivo de la inclusión de la igualdad de oportunidades en todas las decisiones políticas públicas
    • difundir el conocimiento de la estrategia y el método del gender budgeting en el ámbito de las instituciones de la Unión Europea y de los Estados miembros, a todos los niveles administrativos, en los ámbitos nacional, regional y local
    • pedir a la Comisión Europea[4] que elabore y difunda a todos los niveles un folleto informativo sobre el gender budgeting que constituya una guía para todos aquellos que participan en la elaboración de políticas presupuestarias en el seno de la Unión Europea y de los Estados miembros y les proporcione una serie de instrumentos para poner en práctica dichas políticas
    • pedir a la Comisión Europea y a los Estados miembros, tanto en el ámbito de los gobiernos nacionales como de las administraciones regionales y locales, que incluyan la estrategia del gender budgeting en las políticas públicas y presupuestarias correspondientes
    • pedir a la Comisión Europea que contemple, con ocasión de la evaluación intermedia del V Programa marco para la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres prevista para diciembre de 2003, que la segunda parte de la puesta en práctica de la estrategia marco para la igualdad introduzca de forma específica la política del gender budgeting, tanto en los objetivos como en los instrumentos y mecanismos
    • pedir a la Comisión Europea que elabore dentro de 2 años una comunicación sobre el gender budgeting que tenga en cuenta los resultados obtenidos por el Grupo de trabajo de expertos y proporcione una evaluación del fenómeno en el seno de las diferentes instancias de la Unión Europea y los Estados miembros, así como un plan de acción para el futuro
    • pedir a la Comisión Europea y a los Estados miembros que se esfuercen por crear una red para la difusión y la puesta en práctica de las mejores prácticas en el ámbito del gender budgeting que recoja y transmita las experiencias que se han realizado en este campo, con especial atención al ámbito local
    • pedir al Parlamento Europeo que actúe coherentemente a la hora de elaborar el presupuesto comunitario para que la política presupuestaria de la UE integre la perspectiva de género y encargar a la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades del PE el seguimiento de la puesta en práctica del gender budgeting en el seno del presupuesto de la UE, tanto en la fase de elaboración como en la fase de puesta en práctica
    • proporcionar instrumentos, indicaciones y sugerencias concretas en relación con el método y las medidas necesarias para la creación, puesta en práctica y evaluación de las políticas de gender budgeting a los agentes y los responsables de la toma de decisiones que participan en las políticas presupuestarias a todos los niveles, teniendo en cuenta de forma especial las características y las diferencias existentes en los diversos sistemas territoriales y socioeconómicos en los que viven los ciudadanos y ciudadanas de la UE
    • sugerir un plan de acción para la puesta en práctica del gender budgeting que contemple la participación democrática desde la base, así como la participación de las diferentes organizaciones, ONG y asociaciones de mujeres que operan en los Estados miembros.

    MÉTODO E INSTRUMENTOS

    Los métodos de evaluación de las políticas públicas deben incluir una perspectiva que tenga en cuenta de forma sistemática las desigualdades socioeconómicas existentes entre hombres y mujeres, así como las desigualdades en relación con la gestión y la distribución de los recursos públicos. La cuestión de la desigualdad de género se debe enmarcar, de forma que resulte provechosa, en la cuestión general de las condiciones de vida de la población, así como en una definición de las líneas generales de los sistemas económicos. Un enfoque dirigido a la calidad de vida de los ciudadanos permite enmarcar la cuestión de la evaluación de los presupuestos públicos en un contexto más amplio y general y en el que la experiencia y la contribución de las mujeres resulta de vital importancia.

    Por consiguiente, a la hora de analizar las repercusiones que tienen las políticas económicas y presupuestarias sobre los géneros, sobre la vida de los hombres y mujeres, sería conveniente tener en cuenta el contexto económico no sólo en términos monetarios, sino también en términos de calidad de vida[5]. El papel y la contribución aportada por el trabajo social no remunerado (trabajo doméstico y cuidado de familiares) se debe considerar junto con el trabajo remunerado a la hora de realizar un análisis económico de las decisiones políticas, en el marco general de los procesos de toma de decisiones por parte de los gobiernos nacionales y las administraciones locales.

    En concreto, cuando se aborda el gender budgeting, es decir, cuando se quiere integrar la perspectiva de género en la elaboración de los presupuestos públicos, se deben tener en cuenta algunos elementos fundamentales:

    -   identificar tanto a los beneficiarios del gasto público como a los contribuyentes

    -   tener conocimiento del reparto de los ingresos y los gastos en función del género

    -   evaluar las repercusiones que tienen las políticas presupuestarias y el reparto de los recursos en términos económicos, temporales y en relación con el trabajo no remunerado, en función del género

    -   comprobar que la asignación de los recursos corresponde de forma coherente y adecuada a las diferentes necesidades de los hombres y mujeres

    -   comprobar que la diferencia de género se tenga en cuenta de forma adecuada en las diferentes fases de concepción, definición y aplicación de los presupuestos

    -   definir prioridades y medidas concretas para reducir las desigualdades existentes entre hombres y mujeres

    En resumen, la puesta en práctica del gender budgeting implica la comprobación de la eficiencia y eficacia del gasto público en relación con los objetivos previstos y, en concreto, en relación con la distribución de los recursos y servicios dirigidos a los hombres y mujeres. Será necesario, por consiguiente, comprobar si se abordan las necesidades de las mujeres y si el gasto público cubre dichas necesidades, si los servicios que se ofrecen son adecuados y si las desigualdades de género se abordan de forma efectiva.

    Todo ello debería aclarar de forma inequívoca que el gender budgeting y el gender auditing no deben consistir en la elaboración de unos presupuestos diferentes en función de la concepción de una serie de medidas y planes de acción a favor de uno de los géneros, ya que no se está pidiendo la elaboración de dos presupuestos distintos para hombres y para mujeres.

    El objetivo del gender budgeting de reducir las desigualdades socioeconómicas que existen entre hombres y mujeres se pone en práctica a través de un sistema variado y complejo que debe contemplar métodos, planes de acción y medidas concretas. Dicho sistema fomenta la evaluación de los aspectos de género (y del impacto de género) en relación con las políticas públicas y en concreto con las políticas presupuestarias, implica un seguimiento constante de las repercusiones de las políticas públicas a través de una perspectiva de género, así como la participación activa de las mujeres en relación con la identificación de sus necesidades y la concepción de medidas concretas, determina una utilización más eficaz, eficiente y transparente de los recursos públicos, hace obligatorio el establecimiento de prioridades claras (decisiones políticas y responsabilidad pública de los responsables políticos) más que el aumento del gasto público en las diversas partidas presupuestarias, hace hincapié en la necesidad de reestructurar y redefinir el gasto público más que en la modificación de la cuantía total del presupuesto. Asimismo, la puesta en práctica del gender budgeting implica la participación de las mujeres, organizaciones de mujeres y ONG siguiendo un enfoque de abajo arriba (bottom-up).

    En lo que respecta a la cuestión del método e instrumentos necesarios para poner en práctica el gender budgeting, resulta útil precisar que diversos estudios y experiencias en este sentido sugieren la conveniencia de analizar el gasto público dividiéndolo en primera instancia en función de algunas categorías básicas:

    -   gasto público que no guarda una relación directa con el género

    -   gasto público diferenciado y destinado a hombres y mujeres

    -   gasto público específicamente inherente a programas y medidas sobre la igualdad de oportunidades

    Es evidente que, desde una perspectiva de género, la mayor parte del gasto público entra dentro del ámbito de la tercera categoría, de forma que el análisis del presupuesto en función del género se debe concentrar especialmente en dicha categoría de gasto público.

    Resulta, por consiguiente, necesario adoptar instrumentos concretos para llevar a cabo el gender budgeting y, según una serie de estudios recientes y experiencias concretas llevadas a cabo en algunos países que ya trabajan en este sentido, podría resultar útil indicar una serie de medidas de actuación:

    • una evaluación por género de las prioridades presupuestarias y de la prestación de los servicios públicos (de forma que se pueda comprobar si el gasto público tiene en cuenta las principales necesidades de los ciudadanos, mediante la recogida de datos y la realización de encuestas de opinión de los ciudadanos que consideren una serie de objetivos cuantitativos y cualitativos, por ejemplo en el ámbito de los transportes o la educación)
    • un análisis por género del reparto del gasto público (para poner de manifiesto a quién se destina principalmente el gasto público, con vistas a comprobar si dicho gasto es equitativo y transparente, calculando, por ejemplo, el coste unitario de la prestación de un servicio y comprobando qué tipo de uso se le da en función del género)
    • la evaluación por género del gasto público en las diferentes políticas presupuestarias sectoriales (analizando sectores como el de los transportes, la educación, la salud, las medidas de tipo social y el empleo, comprobando qué tipo de repercusiones se producen sobre los hombres y mujeres e iniciando un proceso de evaluación en el que deben participar los ministerios, departamentos y concejalías presupuestarias, así como los institutos de investigación, ONG y organizaciones territoriales)
    • la integración de la perspectiva de género en el análisis de conjunto del presupuesto, evaluando si el gasto público total y sectorial responde a la necesidad de reducir las desigualdades entre géneros (se puede incluso elaborar un documento general que constituya una posible alternativa a los presupuestos oficiales y que proporcione una evaluación de conjunto desde el punto de vista de las mujeres a lo largo de un periodo de tiempo significativo de entre tres y cinco años)
    • la integración de la perspectiva de género en las políticas económicas y de empleo a medio y largo plazo desde el punto de vista de la combinación de políticas (policy mix), (las políticas presupuestarias se incluyen en el marco más amplio de las políticas económicas, por lo que resulta necesario llevar a cabo un análisis por género de las variables macroeconómicas como el crecimiento, el índice de actividad, el índice de desempleo, el nivel de inversión pública, la inflación o el déficit presupuestario, teniendo en cuenta para ello tanto el trabajo remunerado como el no remunerado)
    • el análisis de las repercusiones del gasto público en el empleo del tiempo (es decir, las implicaciones de las políticas presupuestarias en el trabajo no remunerado, el trabajo de carácter social y el trabajo doméstico, así como el de cuidado de familiares y de la comunidad en general, etc., por lo que resulta necesario tener en cuenta el empleo del tiempo para poder realizar una evaluación de las verdaderas condiciones de vida de los ciudadanos y las familias, con vistas a definir las respuestas adecuadas en términos de recursos y servicios que las políticas presupuestarias deberán financiar).

    CONCLUSIONES

    Todo lo expuesto anteriormente constituye el núcleo conceptual y metodológico e indica los principales objetivos del informe de iniciativa sobre el gender budgeting que la ponente presenta a la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades.

    El objetivo último del presente documento es estimular el debate sobre el tema del gender budgeting, con vistas a recabar opiniones y sugerencias que supongan algún tipo de aportación a la redacción del informe definitivo y de su exposición de motivos.

    • [1] Se trata del documento de K. Bellamy, «Gender Budgeting. A Background paper for the Council of Europe's Informal Network of Experts on Gender Budgeting», noviembre de 2002, Consejo de Europa.
    • [2] El gender mainstreaming consiste en la organización, desarrollo, aplicación y evaluación de los procesos políticos (y de los procesos de definición de las políticas) con vistas a incluir la perspectiva de la igualdad de género en todas las fases y a todos los niveles de las políticas públicas por parte de todos los agentes que participan en los procesos de toma de decisiones.
    • [3] Recordemos que el PE aprobó, en la reunión del 13 de marzo de 2003, el informe de María Antonia Avilés Perea sobre «los objetivos de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en relación con la utilización de los Fondos Estructurales».
    • [4] De forma coherente con las afirmaciones de la Sra. Schreyer, Comisaria de Presupuesto de la UE, con ocasión de la audiencia sobre gender budgeting organizada por la Comisión de Derechos y de la Mujer e Igualdad de Oportunidades del PE y celebrada el 23 de enero de 2003.
    • [5] Nos referimos a un enfoque de evaluación socioeconómica que tenga en cuenta el desarrollo humano y social, como en el caso del indicador compuesto H.D.I. (Human Development Index), utilizado en las Naciones Unidas y en la OCDE para clasificar los países según su grado de desarrollo.