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Procedimiento : 2003/2164(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A5-0219/2004

Textos presentados :

A5-0219/2004

Debates :

Votaciones :

PV 31/03/2004 - 6.9

Textos aprobados :

P5_TA(2004)0232

INFORME     
PDF 135kWORD 30k
24 de marzo de 2004
PE 326.790 A5-0219/2004
sobre la gobernanza en la política de desarrollo de la Unión Europea
(2003/2164(INI))
Comisión de Desarrollo y Cooperación
Ponente: Marieke Sanders-ten Holte
PÁGINA REGLAMENTARIA
 PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO
 EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

PÁGINA REGLAMENTARIA

En la sesión del 4 de septiembre de 2003, el Presidente del Parlamento anunció que se había autorizado a la Comisión de Desarrollo y Cooperación a elaborar un informe de propia iniciativa sobre la gobernanza en la política de desarrollo de la Unión Europea, de conformidad con el artículo 163 del Reglamento.

En la reunión del 9 de julio de 2003, la comisión había designado ponente a Marieke Sanders-ten Holte.

En la reunión del 20 de enero de 2004, la comisión examinó el proyecto de informe.

En la reunión del 16 de marzo de 2004, la comisión aprobó la propuesta de resolución por unanimidad.

Estuvieron presentes en la votación: Margrietus J. van den Berg (vicepresidente y presidente en funciones), Marieke Sanders-ten Holte (vicepresidenta y ponente), Anders Wijkman (vicepresidente), John Alexander Corrie, Nirj Deva, Glenys Kinnock, Karsten Knolle, Nelly Maes (suplente de Paul A.A.J.G. Lannoye), Miguel Angel Martínez Martínez, Linda McAvan, Didier Rod, Ulla Margrethe Sandbæk, Francisca Sauquillo Pérez del Arco y Maj Britt Theorin.

El informe se presentó el 24 de marzo de 2004.


PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO

sobre la gobernanza en la política de desarrollo de la Unión Europea

(2003/2164(INI))

El Parlamento Europeo,

–   Vista la Comunicación de la Comisión (COM(2003) 615)(1)

–   Vistas las conclusiones de la reunión del Consejo de 17 de noviembre de 2003 sobre dicha Comunicación(2),

–   Vistos los artículos 177, 178, 179, 180, 181 y 181 A del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea,

–   Visto el Informe sobre Desarrollo Humano 2003 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo,

–   Vista la Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo titulada "Democratización, Estado de Derecho, respeto de los derechos humanos y buen gobierno: retos políticos de la asociación entre la Unión Europea y los países ACP "(3),

–   Vista su Resolución de 15 de enero de 1999 sobre la comunicación de la Comisión titulada "Democratización, Estado de Derecho, respeto de los derechos humanos y buen gobierno: retos políticos de la asociación entre la Unión Europea y los países ACP"(4),

–   Vista su Resolución de 25 de abril de 2002 sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre el Programa de acción para la integración del factor género en la cooperación de la Comunidad al desarrollo(5),

–   Vista su Resolución de 25 de abril de 2002 sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre el papel de la Unión Europea en el fomento de los derechos humanos y la democratización en terceros países(6),

–   Vista su Resolución de 15 de mayo de 2003 sobre el aumento de las capacidades en los países en desarrollo(7),

–   Visto el Libro Blanco de la Comisión sobre la gobernanza europea(8),

–   Vista la Posición Común del Consejo relativa a los derechos humanos, los principios democráticos, el Estado de Derecho y el buen gobierno en África(9),

–   Visto el Reglamento del Consejo, de 29 de abril de 1999, por el que se fijan los requisitos para la aplicación de las acciones comunitarias de cooperación al desarrollo que contribuyan a alcanzar el objetivo general de desarrollar y consolidar la democracia y el Estado de Derecho, así como el de respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales(10),

–   Vista su Resolución de 4 de septiembre de 2003 sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo y al Comité Económico y Social sobre la participación de los actores no estatales en la política comunitaria de desarrollo(11),

–   Vistos los Objetivos de Desarrollo del Milenio puestos de manifiesto en la Declaración de las Naciones Unidas, aprobada en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas, que se celebró del 6 al 8 de septiembre de 2000; la Declaración del Milenio señala que la consecución en un país determinado de los objetivos fijados en dicha Declaración depende, entre otras cosas, de una buena gobernanza, y expresa además el compromiso con la buena gobernanza, el desarrollo y la reducción de la pobreza, tanto a escala nacional como internacional,

–   Vista la Declaración Conjunta del Consejo y de la Comisión Europea de 10 de noviembre de 2000 sobre la política de desarrollo de la Comunidad Europea, que señala el fortalecimiento de las capacidades institucionales en el ámbito de la buena gobernanza como uno de los seis ámbitos prioritarios de la política de desarrollo de la CE,

–   Visto el informe de la OCDE sobre la manera en que la globalización mejora la gobernanza(12),

–   Recordando las Conclusiones del Consejo sobre la Conferencia Internacional de Monterrey sobre la financiación para el desarrollo, aprobadas el 22 de marzo de 2002, que ponían de relieve que los países en desarrollo son los principales responsables de la creación de un entorno macroeconómico sólido y de un marco adecuado para las inversiones,

–   Recordando el plan de aplicación de Johannesburgo en el que, entre otras cosas, se señala que la buena gobernanza a escala nacional e internacional es esencial para el desarrollo sostenible,

–   Recordando las Conclusiones del Consejo de 30 de mayo de 2002 en las que se acogen con satisfacción las propuestas de la Comisión de profundizar su trabajo en materia de gobernanza como uno de los ámbitos prioritarios de la política comunitaria de desarrollo y, en particular, la creación de un grupo de expertos con los Estados miembros con vistas a definir un enfoque coherente y conjunto de la Unión Europea sobre estos temas a fin de establecer un marco político basado en los vínculos entre la democracia, la buena gobernanza y el desarrollo con los países asociados y en asociación con agentes no estatales,

–   Recordando que el apartado 3 del artículo 9 del Acuerdo de asociación entre los Estados de África, del Caribe y del Pacífico, por una parte, y la Comunidad Europea y sus Estados miembros, por otra, firmado en Cotonú en 2003, facilita un enfoque eficaz hacia la gobernanza(13),

–   Visto el artículo 163 de su Reglamento,

–   Visto el informe de la Comisión de Desarrollo y Cooperación (A5-0219/2004),

A.   Considerando que el concepto de buena gobernanza es un factor determinante en la capacidad de un país de alcanzar un desarrollo sostenible desde el punto de vista económico, social y medioambiental; que dicho concepto va más allá de las nociones de derechos humanos, de Estado de Derecho y de democracia e incluye la administración eficaz y la lucha contra la corrupción y que, en último término, afecta a la capacidad del Estado para servir a los ciudadanos por medio de una gestión eficaz y transparente de los recursos humanos y naturales,

B.   Considerando que la Comisión desea apoyar la gobernanza en los países en desarrollo a partir del diálogo y el fortalecimiento de la capacidad institucional, e insiste en que no existe una solución basada en modelos uniformes y que la gobernanza debe analizarse y fomentarse de manera específica para cada país,

C.   Considerando que la situación deplorable de la política gubernamental y de los sistemas administrativos en muchos países en desarrollo limitan de manera importante el desarrollo sostenible,

D.   Considerando que la gobernanza es un elemento clave de la estrategia de desarrollo tanto de la comunidad internacional de donantes como de la agenda de la Unión Europea para el desarrollo y es parte integrante de los procesos de la estrategia para reducir la pobreza,

E.   Considerando que la introducción del concepto de gobernanza en la agenda para el desarrollo a finales de los años ochenta reflejaba la creciente preocupación acerca de la eficacia de la ayuda y que resultaba evidente que había que reformar con urgencia las políticas de ayuda,

F.   Considerando que en el pasado la ayuda al desarrollo se ha otorgado sin tomar debidamente en cuenta las prioridades del país beneficiario y de sus actores y, a veces, se ha otorgado a regímenes no democráticos; que ello se ha traducido en desequilibrios macroeconómicos, despilfarro de recursos y excesiva dependencia de la ayuda, ha reducido los incentivos para llevar a cabo reformas económicas y ha permitido asimismo que regímenes corruptos permanecieran en el poder utilizando la ayuda al desarrollo para sus propios fines,

G.   Considerando el evidente fracaso de la condicionalidad, cuyo objetivo era llevar a cabo reformas políticas coherentes,

H.   Considerando, sin embargo, que cierta condicionalidad es necesaria puesto que la comunidad de donantes debe rendir cuentas a los ciudadanos comunitarios que piden que se controle y se centre en mayor medida la facilitación de ayuda,

I.   Considerando que un nuevo concepto de la ayuda ya ha modificado las políticas de ayuda de los donantes internacionales, que se concentran en los países que han demostrado que avanzan en materia de política de gobernanza y macroeconómica,

J.   Considerando que la ayuda es más eficaz si se destina de manera más sistemática a los países pobres con programas sólidos de reformas económicas o si se utiliza de manera que se fomenten las buenas políticas,

K.   Recordando que, desde principios de los años noventa, una cláusula de "elemento esencial" relativa a los derechos humanos se ha incluido de manera sistemática en los acuerdos de la CE con terceros países, incluidos los acuerdos comerciales, de cooperación y de asociación,

L.   Considerando que la democracia y la buena gobernanza están vinculadas, y que cada sociedad debería generar sus propias modalidades interiores para progresar en democracia,

M.   Considerando que la igualdad de los géneros y la participación de la mujer son ingredientes esenciales de la buena gobernanza,

N.   Considerando que mediante el fomento de la buena gobernanza, la Unión Europea aborda una de las causas principales de las migraciones, la marginalización, la agitación civil y los conflictos armados,

O.   Considerando que es imposible reducir la pobreza sin una acción por parte de las propias poblaciones pobres y que su participación es esencial en el tipo de gobernanza que la comunidad internacional desea que surja,

P.   Considerando que los Gobiernos locales y los responsables de la toma de decisiones políticas son los que están más cerca de la población y que su participación en el proceso de fortalecimiento de la democracia y de la gobernanza es esencial,

1.   Acoge con satisfacción el enfoque amplio, abierto y pragmático de la Comisión con respecto a lo que constituye un factor determinante en la capacidad de los Estados para erradicar la pobreza y favorecer el desarrollo sostenible;

2.   Acoge con satisfacción la posición de la Comisión en el sentido de que la gobernanza debe caracterizarse por el diálogo y el fortalecimiento de la capacidad institucional;

3.   Considera que la denegación de ayuda debe reservarse a aquellos casos en que el Gobierno o bien no se enfrenta a los casos persistentes de violaciones de los derechos fundamentales universales de los hombres, mujeres y niños y en que no exista ninguna indicación de mejoría o bien es directamente protagonista de dichas violaciones;

4.   Subraya, a este respecto, que el diálogo debería continuar y que, en cualquier caso, debe mantenerse la asistencia humanitaria y la ayuda alimentaria;

5.   Considera importante concentrarse en maneras específicas, pragmáticas y concretas de transformar estos principios en programas, políticas y acciones, basadas en la experiencia nacional de los países en desarrollo y en la participación activa de las organizaciones de la sociedad civil, incluidas las redes de municipios cooperantes;

6.   Pide a la Comisión que garantice el seguimiento de esta Comunicación, que desarrolle y convierta los principios en orientaciones y que explique en el Informe Anual la manera en que se ha abordado la gobernanza;

7.   Considera que los distintos supuestos presentados en la Comunicación de la Comisión constituyen un buen marco para analizar y definir en mayor medida el marco político para incrementar la coherencia entre el enfoque comunitario de la gobernanza y el enfoque de los Estados miembros;

8.   Considera que la política comunitaria en materia de gobernanza debería integrarse en el desarrollo y en los instrumentos conexos, incluidos los proyectos, los programas sectoriales, el apoyo presupuestario y los acuerdos comerciales; subraya que, en este contexto, resulta especialmente relevante mejorar las evaluaciones de la eficacia de los planes de desarrollo de cada país en vías de desarrollo, con miras a poner fin a la utilización ineficaz o al derroche de recursos y a la deuda innecesaria, así como para mejorar el comercio exterior;

9.   Considera que los donantes deben ceder el control al país beneficiario, en el marco de los objetivos acordados, si se garantiza la transparencia y un control adecuado; considera, a este respecto, que el apoyo presupuestario, si procede, puede constituir un instrumento valioso para fomentar la gobernanza mejorando tanto la gestión de las finanzas públicas como el funcionamiento de los servicios públicos;

10.   Subraya que los indicadores de la gobernanza deberían adaptarse a las necesidades específicas del país socio;

11.   Insiste en que es necesario un enfoque flexible puesto que, en algunos casos, los supuestos definidos por la Comisión pueden solaparse y exigir una adaptación adecuada de la política comunitaria al país de que se trate;

12.   Considera que el trabajo que exigen las asociaciones difíciles constituye un reto especialmente importante para la Unión Europea y subraya que hay que prestar una atención especial a la elaboración de estrategias eficaces para estas asociaciones y para las situaciones posteriores a los conflictos;

13.   Acoge con satisfacción la posición de la Comisión en el sentido de que los donantes no pueden permitirse abandonar totalmente a los países cuyos resultados no son buenos, puesto que la población no debe pagar la falta de compromiso de los gobiernos;

14.   Pide a la Comisión que se concentre de manera más específica en los temas relativos a la transparencia y la contabilidad, puesto que mecanismos deficientes de contabilidad tienden a facilitar la corrupción y, en consecuencia, a socavar la buena gobernanza;

15.   Considera que debe configurarse mejor el principio de la "responsabilidad social de las empresas", en particular con respecto al trabajo infantil, con el fin de crear un clima de inversión legítima;

16.   Considera que sería conveniente prever indicadores sociales específicos a fin de obtener datos más concretos sobre el nivel de gobernanza alcanzado por un país, y solicita un mayor compromiso de la sociedad civil en este sentido;

17.   Considera que es necesario avanzar en materia de derechos humanos y de libertades fundamentales;

18.   Pide a la Comisión que tome en especial consideración la libertad de expresión y de reunión, para permitir que los partidos políticos de la oposición expresen libremente sus puntos de vista y puedan existir medios de comunicación independientes;

19.   Subraya que hay que hacer mayor hincapié en la necesidad de que la Unión Europea amplíe la percepción del refuerzo de la democracia a escala local, provincial y nacional; subraya la importancia de la descentralización y de las instituciones gubernamentales locales, con el objetivo de acercar la administración pública a la población, y pide estrategias que permitan el desarrollo de una gobernanza eficaz a escala local;

20.   Subraya, a este respecto, la importancia de continuar las reformas electorales y parlamentarias, más allá del establecimiento de sistemas electorales pluralistas, para garantizar la actividad política eficaz entre la población; es consciente de que, en algunos países, se trata de un objetivo a largo plazo;

21.   Recuerda el relevante papel que puede desempeñar la Unión Europea en la asistencia y supervisión de los procesos electorales con vistas a contribuir a una mayor democratización de dichos países;

22.   Subraya que, en el contexto de la buena gobernanza, es esencial poner fin a la impunidad;

23.   Señala, en consecuencia, que es esencial establecer un sistema judicial independiente y facilitar a los ciudadanos un acceso fácil a la justicia y a la información;

24.   Señala que la educación es muy importante para permitir que la sociedad civil participe en el fomento de la gobernanza y la democracia a todos los niveles gubernamentales;

25.   Subraya que la integración del concepto de la igualdad de géneros, que constituye un instrumento esencial de la gobernanza, no es una de las prioridades de la Comunicación; pide a la Unión Europea que integre un enfoque basado en el género en el análisis de la gobernanza, puesto que, en términos de erradicación de la pobreza, es esencial que se incluyan de manera explícita los aspectos relativos al género en el análisis de la pobreza;

26.   Subraya que debería prestarse más atención al papel del sector privado en el fomento de la buena gobernanza y del control voluntario de la corrupción, puesto que abordar la corrupción es un elemento esencial de un marco en el que las economías puedan prosperar e integrarse plenamente en el sistema comercial multilateral;

27.   Señala que una gestión adecuada de la inmigración es un importante factor para garantizar la buena gobernanza general y pide, a este respecto, que se mejore el diálogo con los países en desarrollo;

28.   Pide a la Unión Europea que apoye el fortalecimiento de las capacidades institucionales de los gobiernos y de la sociedad civil, que haga hincapié en el refuerzo de la capacidad de organización, institucional y de red de las ONG de los países en desarrollo, y que preste su apoyo a los medios de comunicación independientes;

29.   Considera que, a fin de ofrecer el apoyo necesario al fortalecimiento de las capacidades institucionales, es preciso disponer de personal cualificado a nivel de delegación;

30.   Pide una mayor colaboración con las Naciones Unidas, la OCDE, el Banco Mundial y otros donantes internacionales con respecto a programas de buena gobernanza y, en particular, una mayor coherencia entre los donantes y las políticas macroeconómicas;

31.   Subraya que el programa NEPAD, iniciativa africana, constituye un importante instrumento a la hora de evaluar la buena gobernanza en los países de África;

32.   Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión.

(1)Pendiente de publicación en el DODT(d.m.yyyy)@DATEMSG@.
(2)DEVGEN 144/ Doc. 14773/03.
(3)COM(98) 146 de 12.03.1998.
(4)DO C 104 de 1999, p. 185.
(5)DO C 131 E de 5.6.2003, p. 153.
(6)DO C 131 de 2003, p. 147.
(7)P5_TA(2003) 0212.
(8)DO C 287 de 12.10.2001.
(9)DO L 158 de 25.5.1998, 98/350/CFSP.
(10)DO L 120/1 de 1999, p.1.
(11)P5_TA(2003)0380.
(12)CD/DOC (2001) 13.
(13)DO L 317 de 15.12.2000, p. 3.


EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Observaciones generales

Si bien no existe una definición de gobernanza establecida en el ámbito internacional, el concepto ha adquirido importancia en los últimos diez años.

Gobernanza es un concepto polifacético que surgió a finales de la década de los ochenta y en un principio se circunscribió a su dimensión económica. Por entonces había también una gran conciencia de que la calidad del sistema de gobernanza de un país es un determinante básico de la capacidad para lograr un desarrollo económico y social sostenible. Más tarde, el cambio de noción de gobernanza a buena gobernanza trajo consigo una dimensión normativa que aborda la calidad de la gobernanza. El Banco Mundial, por ejemplo, definió en 1991 las principales dimensiones de la buena gobernanza, como la responsabilidad, la eficacia gubernamental, la falta de carga reguladora, el Estado de Derecho, la independencia de la judicatura y el control de la corrupción.

Asimismo, los principales protagonistas de la comunidad de donantes se esfuerzan por separar los aspectos económicos y políticos de la buena gobernanza, quedándose sólo con la solidez de la gestión económica, y esta ponente opina que la buena gobernanza, aunque en teoría difiere de democracia, en la práctica a menudo coincide sustancialmente con ella.

Esta ponente señala que las estrategias de reforma económica y de reducción de la pobreza no tendrán éxito sin instituciones democráticas eficaces. También sabemos que, en general, los Gobiernos recién elegidos tienen un porcentaje superior de éxito con la reforma que los Gobiernos autoritarios que llevan en el poder mucho tiempo. Además, sabemos que la calidad de las instituciones democráticas determina la capacidad de los Gobiernos para responder a las crisis financieras.

La introducción del concepto de gobernanza en la agenda de desarrollo a finales de la década de los años ochenta reflejó un creciente interés por la eficacia de la ayuda. La condicionalidad de la ayuda representaba un intento de los donantes de utilizar la ayuda como incentivo para reformar las políticas y las instituciones de los países en vías de desarrollo. Pero el hecho de que la condicionalidad no ha alcanzado sus objetivos deseados ni ha promovido reformas políticas sostenidas es ya un hecho ampliamente reconocido. Sin embargo, la ayuda sin algún tipo de condición es impensable y políticamente imposible, ya que los Gobiernos donantes deben rendir cuentas del uso que hacen del dinero de sus contribuyentes.

Posición de la Comisión

En opinión de la Comisión, tal y como lo ha presentado en su recién aprobada comunicación, el concepto de gobernanza es muy amplio y abierto y es un concepto significativo y práctico. En opinión de la Comisión, el verdadero valor del concepto de gobernanza es que proporciona una terminología que ofrece un enfoque más pragmático de un factor determinante crucial de la capacidad de los Estados para erradicar la pobreza e impulsar el desarrollo sostenible, más que el concepto de democracia, derechos humanos, etc.

La Comisión quiere apoyar la gobernanza en los países en desarrollo basándose en el diálogo y la capacitación. Insiste en que no hay una solución «de talla única». La gobernanza debería analizarse y promoverse atendiendo a las condiciones específicas de cada país. No obstante, se ha delimitado una serie de medidas que deberían aplicarse para promover la gobernanza en tres supuestos diferentes:

(i) colaboración efectiva;
(ii) colaboración difícil;
(iii) situación posconflicto.

Por tanto, el camino que lleva a la buena gobernanza no es recto.

La Comisión, como la mayoría de los donantes, orienta su apoyo a los «buenos alumnos» a fin de incrementar la eficacia de la ayuda. Pero la Comisión cree que los donantes no deberían rehuir las colaboraciones difíciles. Las poblaciones de estos países especialmente vulnerables no deberían pagar por tener malos líderes.

Sin embargo, la Comisión no indica los criterios utilizados para esta subdivisión y no tiene en cuenta la posibilidad de que se solapen ciertos supuestos: Las situaciones posconflicto todavía pueden conducir a una colaboración efectiva o más bien a una colaboración difícil.

Esta ponente respalda íntegramente la idea de que la «buena gobernanza» no se limita a los derechos humanos, al Estado de Derecho y a la democracia, sino que también incluye la administración eficaz, la lucha contra la corrupción y un sistema judicial totalmente independiente. En última instancia, define el grado de responsabilidad que cada uno de los países tiene sobre sus propios recursos y su desarrollo. Por lo tanto, celebro el enfoque específico por países que propone la Comisión. Este enfoque sólo puede aplicarse creando un método más pragmático y menos formal de examinar la capacidad del sistema político para aportar los elementos básicos y los servicios que permiten a una sociedad funcionar con éxito. Esto debe hacerse mediante el diálogo y la capacitación, no predicando, prescribiendo o dictando.

En este contexto es crucial buscar la continuidad. Es preciso que haya un seguimiento en forma de directrices para futuras referencias, o incluso un Manual.

El Estado frente a grupos interesados

En su comunicación, la Comisión se centra principalmente en las actividades y la actitud del Estado, es decir, el lado de la oferta. No obstante, la gobernanza y la democracia abarcan a toda la población. Por tanto, quiero hacer hincapié en un enfoque más «de abajo arriba». La pobreza sólo se logrará reducir si participan toda la sociedad civil y el sector privado. Los hombres y mujeres de todas las categorías sociales deberían estar capacitados para desempeñar su papel en la gobernanza. En este sentido, la educación es la herramienta más poderosa.

Es preciso garantizar los derechos humanos y las libertades fundamentales. Es vital fortalecer la democracia, no sólo apoyando un sistema parlamentario eficaz, sino también promoviendo la gobernanza en los niveles local y regional. En particular, hay que prestar especial atención a la igualdad de género y a la capacitación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones, tal y como ha venido señalando regularmente el Parlamento Europeo.

La lucha contra las continuas violaciones de los derechos de hombres, mujeres y niños y la lucha contra la corrupción revisten la máxima importancia. Los países en desarrollo que no muestran voluntad de defender los derechos humanos básicos y acabar con la corrupción deben atenerse a las consecuencias. No obstante, al mismo tiempo, el conjunto de la población no tiene por qué pagar por los delitos de sus líderes; por tanto, la UE ha de mantener la asistencia humanitaria y la ayuda alimentaria.

La Comisión está a favor del apoyo presupuestario para aumentar el desarrollo sostenible. Y esto sólo puede hacerse cuando existe la posibilidad de una colaboración eficaz. Aunque el apoyo presupuestario pueda ser eficaz, es vital que los procedimientos sean transparentes y se puedan seguir debidamente para garantizar que el dinero se gasta en objetivos prefijados. Una condición indispensable del apoyo presupuestario es la buena gobernanza en el país en cuestión; por lo tanto, es preciso descartar el apoyo presupuestario como herramienta para promover la buena gobernanza en los distintos tipos de colaboración o situaciones posconflicto.

Esta ponente también solicita que el sector privado desempeñe un papel más importante. La gobernanza corporativa, la lucha contra el trabajo infantil y la igualdad de derechos para hombres y mujeres en el ámbito laboral mejoraría la gobernanza en el plano local. La implicación del sector privado serviría a los Gobiernos para generar un buen clima inversionista, mediante la creación de más empleo y contribuyendo a la erradicación de la pobreza.

Conclusión

Aunque la Comisión ha publicado una comunicación muy útil sobre la gobernanza y el desarrollo, esta se centra principalmente en el lado de la oferta, mientras que los grupos interesados, la sociedad civil en su sentido más amplio, pueden contribuir mucho a la buena gobernanza.

Con la implicación de la sociedad civil, con un enfoque «de abajo arriba», la población sabrá lo que hay en juego y se sentirá estimulada a participar en el proceso.

La educación es una herramienta importante y es preciso prestarle más atención. La integración del concepto de género permitirá garantizar que las mujeres, que conforman la mayor parte de la población pobre de los países en desarrollo, puedan participar en los procesos de toma de decisiones.

El acceso a pequeños créditos, por ejemplo, es esencial para ellas.

Es necesario acabar con la corrupción, defendiendo al mismo tiempo los derechos humanos, las libertades fundamentales y el acceso a un sistema judicial independiente.

Todos estos elementos juntos definen la buena gobernanza.

Sólo cuando se haya logrado todo esto podremos esperar un desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza.

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