Procedimiento : 2004/2138(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0095/2005

Textos presentados :

A6-0095/2005

Debates :

PV 11/05/2005 - 15

Votaciones :

PV 12/05/2005 - 5.7

Textos aprobados :

P6_TA(2005)0182

INFORME     
PDF 197kWORD 136k
20.4.2005
PE 355.377v02-00 A6-0095/2005

sobre la evaluación de la Ronda de Doha tras el acuerdo de la OMC de 1 de agosto de 2004

(2004/2138(INI))

Comisión de Comercio Internacional

Ponente: Javier Moreno Sánchez

ERRATA/ADDENDA
PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO
 EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
 OPINIÓN de la Comisión de Desarrollo
 OPINIÓN de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural
 PROCEDIMIENTO

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO

sobre la evaluación de la Ronda de Doha tras el acuerdo de la OMC de 1 de agosto de 2004

(2004/2138(INI))

El Parlamento Europeo,

–   Visto el Acuerdo del Consejo General de la OMC de 31 de julio de 2004,

–   Vista la Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo y al Comité Económico y Social de 26 noviembre de 2003 "Redinamizar las negociaciones de la Agenda Doha para el Desarrollo: la visión de la UE",

–   Visto el documento de trabajo de la Comisión Europea "La Agenda Doha de Desarrollo tras Cancún", de 25 septiembre de 2003,

–   Vista su Resolución, de 25 de septiembre de 2003, sobre la Quinta Conferencia Ministerial de la OMC en Cancún(1),

–   Vista su Resolución, de 3 de julio de 2003, sobre los preparativos de la Quinta Conferencia Ministerial de la OMC en Cancún(2),

–   Vistas la Declaración de la Cuarta Conferencia Ministerial de la OMC, aprobada el 14 de noviembre de 2001 en Doha, y su Resolución, de 13 de diciembre de 2001, sobre la reunión de la OMC en Qatar(3),

–   Vista su Resolución, de 18 de noviembre de 1999, sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre el planteamiento de la UE sobre la Ronda del Milenio de la OMC(4),

–   Vista su Resolución, de 15 de diciembre de 1999, sobre la Tercera Conferencia de Ministros de la Organización Mundial del Comercio celebrada en Seattle(5),

–   Vista su Resolución, de 13 de marzo de 2001, con recomendaciones del Parlamento a la Comisión sobre las negociaciones relativas a la agricultura en el seno de la Organización Mundial del Comercio en el marco de la agenda incorporada(6),

–   Visto el Informe Sutherland sobre el futuro de la OMC,

–   Vista su posición de 9 marzo de 2005 sobre la propuesta de Reglamento del Consejo relativo a la aplicación de un sistema de preferencias arancelarias generalizadas(7),

–   Vista la Declaración final de la Tercera Conferencia Parlamentaria sobre la OMC de los días 25 y 26 de noviembre de 2004,

–   Vista su posición de 25 octubre de 2001 sobre la apertura y la democracia en el comercio internacional(8),

–   Visto el artículo 45 de su Reglamento,

–   Vistos el informe de la Comisión de Comercio Internacional y las opiniones de la Comisión de Desarrollo y de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural (A6‑0095/2005),

A. Considerando que, con el acuerdo alcanzado el 1 de agosto de 2004 en el Consejo General de la OMC (el Acuerdo), sus 148 miembros han definido un marco para negociaciones ulteriores en cinco ámbitos principales de la Agenda Doha para el Desarrollo (ADD) y han restablecido la confianza perdida en las negociaciones de Cancún, sobre la base de un nuevo espíritu de cooperación, en favor del éxito de la conclusión de la Ronda de Doha y del sistema multilateral de comercio,

B.  Considerando la necesidad de avanzar igualmente en todos los temas del Acuerdo y del Programa de trabajo de la ADD en general, llevando el desarrollo al primer lugar de las negociaciones, y que la UE debe posicionarse por la defensa de una agenda amplia, con vistas a una liberalización adecuada del comercio, la erradicación de todas las prácticas de dumping y de distorsión del comercio y el reforzamiento de un trato especial y diferenciado y de los mecanismos de salvaguardia de la seguridad alimentaria, con objeto de dar prioridad a la justicia social y al desarrollo y de lograr un mayor grado de integración de los países en desarrollo en el sistema de comercio mundial, objetivo consagrado en el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa (art. III-292.2.e),

C. Considerando que la conclusión con éxito de la Ronda de Doha debe contribuir en todo el mundo al crecimiento económico y a la reducción de la pobreza, y que los problemas vinculados a la desnutrición, al hambre y a la salud deben estar más presentes en las negociaciones, de conformidad con lo previsto en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas,

D. Considerando que el desarrollo de la normativa en el marco del sistema multilateral de comercio, una integración óptima de los países en desarrollo en el sistema de comercio mundial y un mejor funcionamiento de la OMC siempre han sido los objetivos principales de la política comercial de la UE,

E.  Considerando que la fecha límite para concluir la Ronda, prevista en la Declaración final de Doha para el 1 de enero de 2005, ha sido aplazada sine die, habiéndose fijado la celebración de su Sexta Conferencia Ministerial en Hong Kong para diciembre de 2005,

F.  Considerando la particular importancia que para la consecución del Acuerdo tuvo el impulso político y las propuestas sustanciales hechas por la UE a través de los Comisarios Lamy y Fischler, y que los avances alcanzados en el ámbito de la agricultura no han tenido reflejo en los demás ámbitos,

G. Considerando que los programas de asistencia técnica y de creación de capacidad desempeñan una importante función para garantizar que los países en desarrollo preparen sus respectivas economías para su integración en la economía mundial, mejoren sus capacidades de negociación, producción y exportación, y desarrollen sus mercados comerciales internos y regionales y sus oportunidades de beneficiarse de una mayor liberalización del comercio,

H. Considerando la erosión que la Agenda Doha para el Desarrollo (ADD) puede causar en las preferencias concedidas por la Unión Europea a los países ACP en el marco del Acuerdo de Cotonú y a los países en desarrollo en el marco del Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG) y otros sistemas de preferencias comerciales,

I.   Considerando los escasos avances alcanzados hasta ahora en las negociaciones sobre el acceso a los mercados no agrícolas (NAMA),

J.   Considerando que se está incrementando la importancia económica de los servicios, que son un ámbito fundamental de las negociaciones de Doha, por sí mismos y para el equilibrio general de la ADD, por cuanto la mayor apertura de los mercados ofrece un potencial importante a los países en desarrollo, pero que también es importante excluir de la liberalización a aquellos servicios públicos que resultan esenciales para satisfacer las necesidades básicas, y que los avances en este ámbito resultan decepcionantes,

K. Considerando que la UE siempre ha propugnado la negociación de los Temas de Singapur en el contexto de la ADD, en interés tanto de los países desarrollados como de los países en desarrollo, y que la facilitación del comercio, mediante la adecuada asistencia técnica y creación de capacidad, favorece la capacidad de exportación de los países en desarrollo,

L.  Considerando que la conclusión del mandato del Director General de la OMC es inminente y que es necesaria por lo tanto la renovación del cargo; considerando asimismo que debería tomarse nota del Informe Sutherland sobre el futuro de la OMC y de los debates en el Congreso de los EE.UU. en torno a la renovación de su pertenencia a la OMC y del mandato de su Representante Comercial,

M. Considerando que, sobre la base de los artículos relativos a la política comercial común del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, el Parlamento Europeo pasa a ser colegislador en materia de comercio internacional;

N. Considerando que la dimensión parlamentaria es importante en la OMC, como vía para establecer un vínculo con los ciudadanos, con objeto de reforzar la responsabilidad democrática y la transparencia de la OMC,

O. Considerando que a menudo se distorsionan el proceso de globalización y la función desempeñada por la OMC, y vista la importancia de unas amplias consultas con la sociedad civil y los interlocutores sociales,

1.  Manifiesta su satisfacción por el Acuerdo marco alcanzado el 1 de agosto de 2004 por el Consejo General de la OMC y por la forma en que la Comisión ha llevado a cabo con éxito las negociaciones; reitera su apoyo decidido a un sistema multilateral de comercio libre y justo para fomentar el comercio y contribuir al desarrollo sostenible y a la gestión eficaz de la globalización en beneficio de todos; destaca asimismo los beneficios que implica la política comercial desde una perspectiva multilateral para los países en desarrollo, a diferencia de lo que ocurre con los acuerdos bilaterales;

2.  Pide a la Comisión que siga propugnando un avance rápido en todos los ámbitos del Acuerdo, a fin de llegar a Hong Kong con una propuesta equilibrada y ambiciosa en la que se sitúe el desarrollo en el primer plano del debate;

3.  Hace hincapié en la necesidad de fomentar un proceso de negociación incluyente, eficaz y transparente, para lo cual se necesitan iniciativas políticas que impulsen las negociaciones, así como la elaboración de un borrador de modalidades detalladas de negociación en agricultura y NAMA para julio de 2005;

4.  Solicita que el balance de las negociaciones previsto por el Consejo General de la OMC para julio de 2005 sea riguroso, sin generar falsas expectativas en la opinión pública, y que se fije una fecha para la conclusión de los trabajos de la Ronda de Doha tomando en consideración las necesidades de tiempo de preparación de todos los negociadores, especialmente de los países en desarrollo;

5.  Pide que en las futuras negociaciones se consigan resultados en todos los ámbitos de la ADD que constituyan una auténtica ayuda a la integración de los países en desarrollo, tomando plenamente en consideración sus problemas y ocupándose, en particular, de los problemas específicos de los países menos avanzados, a cuyas exportaciones debe garantizarse el acceso libre de derechos y de contingentes; pide asimismo que el resultado de las negociaciones de la Ronda de Doha contribuya a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, mediante el fomento del crecimiento económico en todo el mundo;

6.  Solicita que se explore la manera de lograr la flexibilidad necesaria respecto del perfil de cada país en desarrollo y que el FMI, entre otras organizaciones, desarrolle el "mecanismo de integración comercial" destinado a compensar las pérdidas que les pueda generar la liberalización del comercio;

7.  Reitera su satisfacción por el incremento del nivel de organización y confianza en sí mismos alcanzado por los países en desarrollo (G-20, G-33, G-90, etc.), lo que facilita la tarea de alcanzar acuerdos y hace bastante más realista la perspectiva de la aparición de una nueva configuración más justa del sistema multilateral de comercio;

8.  Acoge favorablemente la forma en que se ha facilitado el acceso de las pequeñas delegaciones a las mesas de negociación; felicita a la Comisión por el apoyo que concede a los pequeños países, por ejemplo los de las islas del Pacífico, mediante el desarrollo de programas de asistencia técnica; insta, no obstante, a la Comisión a continuar trabajando para lograr una mayor transparencia y participación en la toma de decisiones de la OMC, y a continuar apoyando a los países en desarrollo para mejorar su participación;

9.  Solicita a la Comisión que considere la posibilidad de introducir un "compartimento de desarrollo" para los países menos avanzados en las negociaciones sobre agricultura, a fin de que puedan afrontar la seguridad alimentaria y el empleo rural, principales problemas para la erradicación de la pobreza;

10. Reitera la necesidad de proporcionar asistencia técnica específica y de creación de capacidad como instrumento importante para que los países en desarrollo puedan convertir el comercio en parte integrante de sus políticas nacionales de desarrollo y de sus estrategias de reducción de la pobreza, así como incrementar su capacidad comercial y exportadora y mejorar su habilidad para negociar eficazmente, y para facilitarles la aplicación de las normas de la OMC y permitirles ajustar y diversificar sus economías;

11. Solicita que se impulse el comercio Sur-Sur, dadas las posibilidades de desarrollo que ofrece a los países en desarrollo, considerando la posibilidad de eliminar las barreras comerciales entre ellos, estableciendo un trato especial y diferenciado que permita el fortalecimiento de la capacidad de abastecimiento de los países menos desarrollados y promoviendo el acceso libre a los mercados de los países emergentes por parte de los PMA;

12. Pide a la Comisión que tenga en cuenta la erosión en relación con los márgenes preferenciales que la ADD puede causar en el Acuerdo de Cotonú y el SPG y otros sistemas de preferencias comerciales, elabore un informe especial en el que examine el impacto de la Ronda de Doha sobre el Acuerdo de Cotonú y el SPG, y contemple las medidas que deberían adoptarse para garantizar la efectividad de las preferencias concedidas por la Unión Europea a los países en desarrollo, especialmente a los más pobres;

13. Acoge favorablemente el acuerdo sobre agricultura y anima a los miembros de la OMC a que prosigan sus trabajos de manera equilibrada en los tres pilares (subvenciones a la exportación, ayudas internas y acceso al mercado) y a que, en julio de 2005, alcancen unos compromisos para lograr modalidades detalladas de negociación en la próxima Conferencia ministerial en Hong Kong;

14. Solicita que estas medidas en cuanto a subvenciones a la exportación, ayudas internas y acceso a los mercados sean aplicadas de manera paralela por todos los miembros desarrollados de la OMC, a fin de evitar un desarme unilateral por parte de la UE, aplicando un tratamiento especial y diferenciado para los países en desarrollo;

15. Apoya una eliminación paulatina equilibrada de las subvenciones a la exportación, así como de toda forma de competencia en materia de exportación por parte de todos los países socios industrializados;

16. Insta a la Comisión a continuar con la reforma proyectada de la PAC, y acoge con satisfacción, por lo que se refiere a las ayudas internas, que el Acuerdo no ponga en tela de juicio el modelo agrícola europeo ni el Acuerdo de Luxemburgo relativo a la reforma de la Política Agrícola Común; insiste en la necesidad de definir las medidas conjuntas contenidas en el "compartimento verde", incluidas las ayudas disociadas, que permiten el mantenimiento del carácter multifuncional de la actividad agrícola y apoyan el modo de vida y el empleo en las zonas agrícolas;

17. Solicita que en el acceso al mercado se mantenga un equilibrio justo y equitativo entre las solicitudes de los países en desarrollo y la estabilidad y viabilidad de los mercados comunitarios; solicita, a ese respecto, una definición adecuada y rigurosa del concepto de productos sensibles, y la posibilidad de mantener los compromisos en materia de aranceles en forma de ad valorem o de aranceles específicos;

18. Destaca el alto nivel de acceso al mercado de la Unión Europea para los productos agrícolas de los países en desarrollo, y pide a los demás socios desarrollados y países emergentes que continúen abriendo sus mercados a los países menos avanzados;

19. Pide que las negociaciones sobre las indicaciones geográficas, que constituyen un elemento importante para la orientación hacia una producción agrícola de calidad y su valorización, se tengan plenamente en cuenta en las negociaciones sobre el acceso al mercado de los productos agrícolas;

20. Saluda la decisión de tratar de manera ambiciosa, rápida y específica, con independencia de otras iniciativas sectoriales, el caso del algodón, así como la creación de un subcomité específico sobre la materia; considera que estas medidas deberían aplicarse con fechas concretas y completarse con programas de ayuda a la reforma estructural para los agricultores y el sector en las regiones de la UE afectadas y con medidas de apoyo al desarrollo de los países en desarrollo por parte del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y de otras organizaciones internacionales;

21. Solicita a la Comisión que intensifique las negociaciones en materia de NAMA, definiendo la fórmula adecuada para eliminar o reducir los aranceles elevados, los máximos arancelarios y los aranceles desproporcionados, y que estudie la posibilidad de una reciprocidad no plena de los países en desarrollo, teniendo en cuenta la flexibilidad que necesitan y aplicándoles, al igual que a los PMA, el principio del trato especial y diferenciado; destaca, además, que la apertura del mercado Sur-Sur garantizará beneficios importantes en materia de comercio y desarrollo, especialmente para las economías de los países en desarrollo más avanzados; destaca asimismo la necesidad de que todos los socios comerciales supriman, cuando ello resulte adecuado, todas las barreras no arancelarias;

22. Lamenta que no se haya establecido un marco específico en el ámbito de los servicios, si bien acoge favorablemente las recomendaciones adoptadas e insta a todos los miembros a que presenten ofertas revisadas de calidad para la fecha prevista de mayo de 2005, en particular, en cuanto a los sectores y modos de suministro de interés para las exportaciones de los países en desarrollo (tal como se prevé en el Anexo C del Acuerdo); solicita que se considere con cautela la liberalización de los servicios de interés público; pide que se exceptúe a los servicios relacionados con la salud, la educación y el sector audiovisual y también a los que se refieren a las necesidades básicas de los ciudadanos, no cabiendo exigir de los países en desarrollo una liberalización de los mismos tal que lleve a su desmantelamiento;

23. Opina que, si bien el capítulo agrícola es el más importante de estas negociaciones, también se ha de considerar como un impulso en otros ámbitos y que todo progreso logrado en su contexto ha de servir de palanca y baza de negociaciones para progresar igualmente en otros terrenos, especialmente en cuanto al comercio de servicios y la mejora del acceso a los bienes industriales para todos los miembros de la OMC, a través de una reducción efectiva de los derechos de importación y de otras barreras que obstaculizan el comercio;

24. Estima favorablemente el acuerdo alcanzado para el inicio de negociaciones en el ámbito de la facilitación del comercio, lo que mejorará la capacidad exportadora de los países en desarrollo, reconociendo como gesto de la UE en favor de los países en desarrollo el haber retirado de las negociaciones los demás Temas de Singapur; subraya, no obstante, al mismo tiempo la posibilidad de negociar dichos temas en un marco multilateral, en interés de los países desarrollados y en desarrollo; pide que se respeten los principios acordados en el Anexo D, especialmente en el ámbito del trato especial y diferenciado y la ayuda para los países en desarrollo, teniendo en cuenta los períodos de transición para aplicar los compromisos y la compatibilidad con sus capacidades administrativas e institucionales;

25. Solicita el avance pragmático y progresivo en los ámbitos no cubiertos por el Acuerdo, como las medidas antidumping y las subvenciones, los ADPIC (derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio), la dimensión medioambiental del comercio internacional y las indicaciones geográficas, incluidos los temas relacionados con la ampliación de la protección a productos distintos del vino y las bebidas alcohólicas, en coherencia con los mandatos de Doha;

26. Destaca que en las actuales negociaciones de la OMC también se ha de prestar más atención a la protección y al respeto de los derechos de propiedad intelectual, entre otros ámbitos, en el marco de los ADPIC; lamenta que muchos países de la OMC aún sean laxistas en la lucha contra el tráfico de productos falsificados y pirateados;

27. Pide la máxima diligencia de todas las partes para lograr un acuerdo con respecto a la renovación del cargo de Director General de la OMC en la fecha prevista en mayo de 2005, de manera que el proceso no interfiera en la evolución de las negociaciones de la Ronda de Doha;

28. Subraya la necesidad de una profunda reforma de la OMC, considerando el Informe Sutherland como un primer paso en la reflexión para la creación de una organización más eficaz, abierta, democrática y transparente y para lograr un mayor compromiso político en las negociaciones;

29. Pide mayores reformas institucionales para actualizar la función de las instituciones de la OMC y mejorar el proceso de toma de decisiones, el mecanismo de resolución de litigios y el diálogo con la sociedad civil; reconoce que la OMC debe proporcionar información y explicaciones adecuadas a la sociedad civil con respecto a sus principios y medidas para evitar que el proceso de globalización y la función que desempeña la OMC se malinterpreten y se distorsionen en gran medida; se felicita por consiguiente por el Informe Sutherland, el cual sale al paso de muchas críticas y malas interpretaciones;

30. Reitera la necesidad, también reconocida en la Declaración del Milenio, de establecer relaciones más estrechas entre la OMC y las demás organizaciones internacionales, como una etapa esencial hacia un modelo diferente y más sostenible de globalización, en el que se trabaje al servicio de metas comunes y con miras a lograr criterios perfectamente coordinados en lo relativo a los problemas del desarrollo; considera, en este sentido, que sería necesario que las normas de la Organización Internacional del Trabajo fueran respetadas por todos los miembros;

31. Estima imprescindible la estrecha colaboración de la UE con los EE.UU. para el éxito de las negociaciones en curso y el funcionamiento efectivo del sistema multilateral de comercio, siendo necesaria la extensión del mandato negociador por el Congreso de los EE.UU. así como su refrendo de la renovación de su pertenencia a la OMC; insiste, no obstante, en que la inclusión de todos los Estados miembros de la OMC, especialmente los grupos G-20 y G-90, en el proceso de toma de decisiones sigue siendo primordial;

32. Apoya plenamente la institucionalización de los Parlamentos en el seno de la OMC, con objeto de reforzar la legitimidad democrática y la transparencia en las negociaciones de la OMC, habida cuenta de que los diputados de los Parlamentos pueden constituir un vínculo importante con los ciudadanos, en particular como fuente de información y de respuesta a sus demandas;

33. Estima necesaria la estrecha colaboración de todas las instituciones europeas a fin de obtener resultados satisfactorios y, por consiguiente, pide al Consejo y a la Comisión que le sigan informando puntualmente, también durante las negociaciones de la Ronda de Doha y la Conferencia Ministerial de Hong Kong, y que le asocien a los debates futuros, manteniendo su acceso a los documentos del Comité 133;

34. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión así como a los Parlamentos de los Estados miembros y de los países en vías de adhesión, al Director General de la OMC y al Presidente de la Unión Interparlamentaria.

(1)

DO C 77 E de 26.3.2004, p. 265.

(2)

DO C 74 E de 24.3.2004, p. 670.

(3)

DO C 177 E de 25.7.2002, p. 290.

(4)

DO C 189 de 7.7.2000, p. 213.

(5)

DO C 296 de 18.10.2000, p. 121.

(6)

DO C 343 de 5.12.2001, p. 96.

(7)

Textos aprobados, P6_TA-PROV(2005)0066.

(8)

DO C 112 E de 9.5.2002, p. 326.


EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Proverbios y Cantares (XXIX) [Fragmento]

"Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar."

Antonio Machado, Campos de Castilla (1912-1917)

Con los versos del gran poeta español se puede definir la que, con las experiencias de Cancún y Ginebra a las espaldas, está siendo la andadura del "Programa de Doha para el Desarrollo" (PDD). Ahora, en la encrucijada del camino, 2005 será clave para continuar la marcha o, por el contrario, de producirse un nuevo tropiezo en Hong Kong, ver dificultados tanto el éxito de la Ronda como la propia vigencia del sistema multilateral de comercio.

La decisión adoptada por el Consejo General de la OMC el pasado mes de julio, además de establecer una "hoja de ruta" para las negociaciones en curso, cuenta con el valor añadido de definir una vía para la preparación de una cita ministerial. Hay que tener en cuenta que en la OMC, a fin de llegar a acuerdos, se requiere el consenso de sus 148 miembros, Países en Vías de Desarrollo (PVD) en su mayoría.

La elaboración de este informe de iniciativa se anunciaba en la sesión plenaria del Parlamento Europeo del 28 de Octubre de 2004, casi dos meses después del Acuerdo alcanzado en Ginebra. A fin de evitar que el informe naciera obsoleto, se ha optado, conforme a los plazos prescritos por la decisión de la Conferencia de Presidentes de 12 de diciembre de 2002 (art. 1.2), por incluir los desarrollos de las negociaciones posteriores al Acuerdo y, en el momento oportuno para ello, enviar un mensaje político de apoyo de este Parlamento a las negociaciones en curso.

En definitiva, el informe pretende ofrecer, de una parte, una visión de conjunto sobre las claves que han permitido alcanzar el Acuerdo y, de otra, un examen de las negociaciones posteriores al mismo, en particular, con la vista puesta en la próxima Conferencia Ministerial de Hong Kong. Dado que al andar se hace el camino, se señalan las claves que cabe entender conducirán al éxito final de la Ronda y a la consecución de un comercio libre y justo para todos.

1. De Doha a Ginebra, pasando por Cancún...

La capacidad del comercio internacional para contribuir al desarrollo, el crecimiento económico y el empleo ha quedado demostrada a lo largo de los últimos 50 años. En este sentido, la Ronda del Desarrollo de Doha nacía con el objetivo de concluir un ambicioso programa de reforma y liberalización de las políticas comerciales internacionales, especialmente, en favor de los PVD.

Sin embargo, desde sus inicios, el PDD ha atravesado por momentos difíciles. Sin duda, el de mayor trascendencia, el de la clausura de la Conferencia Ministerial de Cancún sin acuerdo alguno en cuanto a sus contenidos, hecho que llegó a poner en peligro la credibilidad del PDD y del propio sistema multilateral de comercio (21 nuevos acuerdos bilaterales o regionales han sido firmados entre enero y agosto de 2004, habiendo otros 60 en fase de negociación, alcanzando un total de 206 acuerdos suscritos).

A partir de Cancún, se pondría de manifiesto la necesidad de retomar el proceso nacido en Doha y, muy en particular, de hacer concesiones entre los miembros, abandonando las posiciones encasilladas. En este sentido, considerando que un nuevo tropiezo podría resultar fatal, Cancún debiera constituir una vacuna contra cualquier nuevo tipo de fracaso.

En esta línea, el Acuerdo alcanzado en Ginebra encarrila las negociaciones, marca el camino a seguir, tratando de lograr una mayor la integración de los PVD en la economía global. Estos últimos, participan ahora de manera mucho más activa en las negociaciones y, en consecuencia, tienen una influencia mayor en la toma de decisiones.

Desde la perspectiva global en que se asienta, resultaba indudable la necesidad de reorientar el comercio internacional hacia una dimensión de mayor justicia social y económica. La legitimidad y la credibilidad de la OMC dependen, sin duda, de las posibilidades que encuentren todos sus miembros y la sociedad civil de sentirse partícipes de los beneficios que proporciona el comercio internacional.

La cuestión que debe plantearse es la de si se quiere mantener el sistema multilateral de comercio, apostando por conectar la Ronda del Desarrollo con los objetivos de la Declaración del Milenio, o, por el contrario, si se desea regresar a un modelo de acuerdos regionales o bilaterales en los que no se contenga inquietud alguna respecto del desarrollo de los PVD.

2. Claves para el acuerdo en Ginebra

En Ginebra se ha abierto una vía para la preparación de una negociación en la que se llegue a acuerdos y en la que estén implicadas todas las partes del proceso. A este respecto, cabe destacar como aspectos primordiales:

- Los trabajos técnicos de tipo preparatorio de que fue objeto la reunión de julio en Ginebra.

- La decisión de concentrar las negociaciones entorno a un número reducido de cuestiones clave.

- El impulso político dado por los EE.UU., con la “Carta Zoellick”,(1) y, muy en particular, por parte de la UE, reflejado en la carta de los Comisarios Lamy y Fischler en pro de una “Ronda sin Coste” para los PVD ("Round for Free").(2)

- La nueva configuración del sistema comercial mundial generada por la eclosión de distintos Grupos, bien por compartir intereses comunes, bien en defensa de determinados productos.(3)

A estos factores, particularmente tras el fracaso de Cancún, cabe añadir el temor a una posible deriva hacia el bilateralismo y el regionalismo del sistema comercial internacional.

Aun a pesar del particular peso de los "FIPS" (UE, EE.UU., Australia, Brasil e India) en las negociaciones agrícolas, los PVD, a través de sus Grupos, han participado en mayor medida en la toma de decisiones (sobre todo los del G20, cuya actitud de autoafirmación quedó definitivamente plasmada bajo el ya consagrado lema “Comercio No Ayuda” - "Trade Not Aid") . Esto supone, por otra parte, la perspectiva de la aparición de una nueva configuración del sistema multilateral de comercio.

3. Valoración del Acuerdo de Ginebra

En el Acuerdo adoptado, se establece el marco desde el que lanzar la última y decisiva fase de negociación del PDD, centrándose en 5 de los temas básicos de la Ronda: a) Agricultura, b) Acceso a los Mercados para los Productos no Agrícolas (NAMA), c) Desarrollo, d) Servicios y e) Temas de Singapur.

a) Agricultura

En el capítulo Agrícola, auténtico motor de las negociaciones, se abordan tres pilares concretos: reducción de las ayudas internas causantes de distorsión en el comercio, disciplinas de la OMC para todas las formas de subvenciones a la exportación y mayor acceso a los mercados:

- En cuanto a las ayudas internas causantes de distorsión en el comercio, se anuncia su reducción global y sustancial (un 20% el primer año de aplicación). Todo apunta a que la UE podrá afrontar con comodidad estas reducciones, en particular, tras la reforma de la PAC. Por su parte, EE.UU. parece tendrá más dificultades en modificar su actual Farm Bill.

- En cuanto a las subvenciones a la exportación, se anuncia que se eliminarán tanto las del “compartimento rojo” ("red box", utilizada por la UE) como los elementos distorsionantes de los créditos a la exportación y de la ayuda alimentaria (EE.UU.) y de las empresas comerciales de Estado (Canadá, Australia, Nueva Zelanda, etc.). Falta concretar, sin embargo, la reciprocidad de todas las medidas y, sobre todo, la fecha de adopción de las mismas.

- Por último, en cuanto al acceso a los mercados, se anuncian también mejoras sustanciales por parte de todos los miembros, exceptuándose los Países Menos Avanzados (PMA) y confirmándose un tratamiento especial y diferenciado para los demás PVD. Asimismo, se señala la flexibilidad de que dispondrán todos los miembros para una menor liberalización de sus productos sensibles, particularidad que posibilita el mantenimiento del principio de preferencia comunitaria.

Por lo que se refiere a las negociaciones sobre el algodón, aún a pesar de la oposición de los PVD, quedan finalmente incluidas en las negociaciones agrícolas. El marco adoptado se limita a establecer que este tema se tratará de manera ambiciosa, rápida y específica, concediéndosele la prioridad apropiada con independencia de otras iniciativas sectoriales y creándose un subcomité específico que se reunirá periódicamente. En este ámbito, el éxito dependerá del compromiso de la UE y, sobre todo, de los EE.UU. En todo caso, las medidas comerciales deberían completarse con programas de reforma estructural del sector en las regiones de la UE afectadas y con medidas de apoyo al desarrollo de los PVD por parte del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y otras organizaciones internacionales.

Tras el Acuerdo de Ginebra, en el ámbito de la agricultura, se ha preparado un programa de trabajo global que incluye muchos aspectos técnicos que la UE considera convenientes. Sin embargo, a pesar de las vías de negociación abiertas, los progresos han resultado escasos.

Se trata de un sector en el que la imagen de la UE, tras la reforma de la PAC, ha quedado claramente mejorada. Se ha aceptado la supresión de las subvenciones a la exportación a cambio de una reciprocidad por parte de los otros miembros en el tratamiento de sus elementos distorsionantes de la exportación, las ayudas internas y la mejora del acceso al mercado, concediéndose un tratamiento muy positivo para los productos sensibles, lo que le permitirá proteger sus organizaciones de mercado.

Ahora bien, el marco adoptado se limita a reenviar a las negociaciones futuras la mayoría de las decisiones difíciles para el establecimiento de modalidades, sin fechas precisas al respecto. En este sentido, parece fundamental que se materialice la voluntad manifestada por los 25 Ministros de Comercio presentes en la reunión de Davos del 29 de Enero de 2005 de elaborar un borrador de modalidades detalladas de negociación en agricultura (y NAMA) para julio de 2005, dada su importancia para el desarrollo económico de la mayoría de los Miembros de la OMC. Asimismo, es necesario precisar el concepto de "producto sensible" e instaurar un mecanismo especial de protección y designación de productos especiales de los PVD.

Por otra parte, cabe referir la preocupación que suscita en algunos PVD el posible traslado de las ayudas internas a los denominados "compartimentos azul y verde" ("Box shift"). Es por tanto necesaria la definición de los elementos que quedan incluidos entre los contenidos de dichos compartimentos, así como el respeto riguroso a lo señalado en el Anexo A del Acuerdo.

Es necesario también, aunque haya quedado fuera del Acuerdo de julio, que se celebre un debate en profundidad sobre el tema de las indicaciones geográficas, en el que se analicen las flexibilidades de que puede ser objeto y su posible extensión a otros productos además de vinos y licores. La UE debe encontrar nuevos aliados en este campo.

b) Acceso a los mercados para productos no agrícolas

Por lo que se refiere al acceso a los mercados para productos no agrícolas (NAMA), el Acuerdo de Ginebra se limita, de una parte, a encomendar al Grupo de Negociación que prosiga sus debates para definir la fórmula de negociación, el trato de los aranceles no consolidados, las disposiciones adecuadas sobre flexibilidad para los PVD, así como la participación en el componente sectorial para definir la cobertura de productos y las preferencias; y, de otra, a exhortar a los países desarrollados y otros miembros que así lo decidan a conceder acceso libre de derechos y de contingentes a sus mercados para los productos no agrícolas originarios de los PMA.

A finales de enero, ya en las últimas, las delegaciones aceptaron la propuesta del Presidente del Grupo de negociaciones sobre NAMA, el islandés Stefan Johannesson, de que las futuras discusiones se llevarían a cabo utilizando el formato de las negociaciones de agricultura. Es decir, se convocarían reuniones separadas para discutir temas específicos como la fórmula de reducción de aranceles o los efectos negativos de la erosión de preferencias para países en desarrollo.

Los miembros están divididos en dos grupos, aquellos, principalmente del G20, que intentan desarrollar una fórmula general de tarifa reducida antes de abordar las cuestiones sectoriales y, aquellos otros, con EE.UU. y Canadá a la cabeza, que preferirían un acercamiento sectorial a la liberalización. Muchos PVD temen que el acercamiento sectorial les vaya a dejar tarifas más altas en sectores de su importancia, ya que no está claro cómo serán elegidos los sectores. Se mantienen las reticencias de los PVD sobre la evolución Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG), negándose a avanzar los países que gozan de ellas en los trabajos sobre la fórmula y los sectores, para enfocar los mismos en el tratamiento especial y diferenciado. Los países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP) argumentan que las preferencias arancelarias son indispensables para sus economías mientras que algunos países latinoamericanos las calificaron de discriminatorias. Los países ACP se comprometieron a presentar propuestas en la próxima reunión del Grupo de negociación, las cuales buscarían encontrar una solución a la erosión del acceso a mercados preferencial, que resultaría de la reducción global de aranceles bajo la negociación de NAMA.

Por su parte, las necesidades de la UE en este ámbito requieren un enfoque global por el que se de respuesta a lo diversificado de su sector industrial.

Se deberían intensificar las negociaciones en NAMA, en particular, definiendo la fórmula de reducción de aranceles adecuada y teniendo en cuenta la flexibilidad necesaria para los PVD, incluso mediante compromisos de reducción que no conlleven una reciprocidad plena, tal como prevé el Anexo B del Acuerdo.

c) Desarrollo

En el capítulo de Desarrollo cabe destacar dos aspectos básicos: el trato especial y diferenciado (TED) y la asistencia técnica. En lo relativo al TED, se encomienda que se concluya el examen de todas las propuestas pendientes, a más tardar en julio de 2005, y que se aborden todos los demás trabajos pendientes relativos al desarrollo; y, en cuanto a la asistencia técnica, se limita a afirmar que se deberá potenciar, al igual que la creación de capacidad.

El texto es reflejo del precario compromiso alcanzado entre el G20 y el G90. El G20 se opuso a la consolidación de un acceso preferente a los mercados de los países desarrollados por parte de los PMA. En este sentido, en cuanto al acceso al mercado agrícola e industrial, se llama a la integración en el seno del sistema multilateral de comercio de todas las economías pequeñas y vulnerables, evitando la creación de una subcategoría de miembros. Ahora bien, aún habiéndose tenido en cuenta las preocupaciones de los PMA, eximiéndolos de compromisos vinculantes, parece necesario que tanto los países industrializados como los emergentes asuman compromisos en cuanto al acceso a sus mercado de los productos procedentes de los PMA, equivalentes a los adoptados por la UE en 2001 en el marco de la iniciativa "Todo Menos Armas" (“Everything But Arms”).

Tras el Acuerdo de julio, no se ha alcanzado resultado substancial alguno en cuanto a trato especial y diferenciado. También existe una división entre los países que quieren concentrarse en las 88 propuestas sobre provisiones dentro de acuerdos específicos de la OMC y los que buscan abordar, en primera instancia, los temas horizontales que incluyen los principios y objetivos del TED y diferencias entre PVD. En la reunión de la Sesión Extraordinaria del Comité de Comercio y Desarrollo (SE-CCD) que se llevó a cabo el 8 de febrero, los Miembros decidieron seguir avanzando en las negociaciones sobre las propuestas de TED de acuerdos específicos, utilizando el enfoque propuesto por el Presidente de la SE-CCD, el sudafricano Faizel Ismail, como "punto de referencia".

El avance en el TED es particularmente relevante, dada su importancia a la hora de garantizar que los PVD dispongan del tiempo necesario para preparar sus respectivas economías a su integración en la economía mundial. Asimismo, una mayor capacidad de exportación contribuirá favorablemente a su desarrollo.

Por otra parte, son patentes las reticencias de los PVD en cuanto a la evolución del SPG. En este sentido cabe resaltar que sus intereses quedarán mejor atendidos dentro del marco de Doha que fuera del mismo.

Asimismo, cabe señalar una necesaria potenciación del comercio Sur-Sur, que, si bien está creciendo a un ritmo anual elevado, cuenta con un amplio margen para su impulso, a través de la eliminación de las barreras comerciales entre los PVD y, asimismo, mediante el acceso libre al mercado de los países emergentes por los PMA, dadas las más amplias oportunidades comerciales que ofrece frente a los mercados de los países industrializados, más competitivos y de más difícil entrada.

También parece necesario el velar, como se reconoce en la Declaración del Milenio, por establecer relaciones más estrecha entre la OMC y otras organizaciones internacionales, como una etapa esencial hacia un modelo diferente y más sostenible de globalización, en el que se trabaje al servicio de metas comunes y con miras a lograr criterios perfectamente coordinados en lo relativo a los problemas del desarrollo. Un ejemplo en este sentido sería el que las normas de la Organización Internacional del Trabajo sean respetadas por todos aquellos que quieran gozar de las ventajas del sistema multilateral de comercio.

El éxito en este ámbito será producto de una responsabilidad compartida entre todos, dependiendo tanto del tipo de medidas comerciales que se adopten en agricultura, NAMA y servicios, como de los avances que se produzcan en la asistencia técnica y en las reformas internas que emprendan los PVD.

d) Servicios

En el ámbito de los Servicios, no se ha establecido un marco específico. Se reafirma el compromiso de avanzar sobre la base de las recomendaciones del Consejo de Comercio de Servicios y se establece mayo de 2005 como fecha límite para presentar ofertas revisadas.

A este respecto, cabe resaltar la significativa importancia de los servicios de calidad para el desarrollo del comercio internacional, en particular, los transportes, las telecomunicaciones y los servicios financieros. Sin embargo, tampoco aquí, en las negociaciones celebradas tras el Acuerdo de julio, se han producido progresos substanciales. La perspectiva sigue siendo poco alentadora (solo 48 de los 148 miembros ha presentado ofertas iniciales). Pero a pesar de esta aparente falta de interés en servicios, el "QUAD" (EU, EE.UU., Canadá y Japón) y algunos otros miembros, tales como India, Chile y México, están redoblando esfuerzos por poner este capítulo de la negociación en pie de igualdad con agricultura y NAMA. Por su parte, la Comisión ha declarado que la oferta que preparará la UE será amplia y ambiciosa y que espera lo mismo por parte de los miembros de la OMC. En ese sentido, la Comisión ha presentado ya las peticiones a 103 países de la OMC a fin de que mejoren el acceso a sus respectivos mercados de servicios.

Finalmente, cabe resaltar que la liberalización de los servicios debe ejercitarse con la cautela y la flexibilidad necesarias para no desmantelar los servicios públicos, especialmente de los que se refieren a las necesidades básicas de los ciudadanos, no cabiendo exigir de los PVD una liberalización tal de los mismos que lleve a su desmantelamiento.

e) Temas de Singapur

En cuanto a los Temas de Singapur, la facilitación del comercio es el único aspecto que se trata en el Acuerdo, limitándose a acordar el inicio de su negociación a fin de agilizar el despacho de aduana y la puesta en circulación de mercancías.

De esta manera, se consigue iniciar la negociación de uno de los temas, quedando fuera de la agenda de negociación los otros tres (inversión, competencia y transparencia en la contratación pública), debido a la enorme reticencia de muchos PVD y aún cuando la UE siempre ha propugnado su negociación. Este gesto de renuncia por parte de la UE ha sido acogido favorablemente por los PVD que, sin embargo, temen estas cuestiones sean retomadas en las futuras negociaciones de los “Acuerdos de Asociación Económica” (“Economic Partnership Agreement” -EPA).

Tras el Acuerdo de Ginebra, aún a pesar de los esfuerzos de cooperación en los debates, no hay realizaciones concretas. El reto de la Unión es hacerle entender a los PVD que un sistema administrativo más ágil, transparente y moderno facilitará su capacidad de exportar.

4. Perspectivas de cara a Hong Kong

El camino no está hecho, sino que se hace al andar. En Ginebra se ha decidido que la próxima Conferencia Ministerial de la OMC tenga lugar en Hong Kong en diciembre de 2005. A este respecto, conviene señalar la importancia de que no se distraiga la atención de los negociadores ni con motivo de la renovación del cargo de Director General de la OMC (que debería quedar resuelta para la fecha prevista a finales de Mayo de 2005) ni por el Informe Sutherland sobre el futuro de la OMC (cuya discusión se debería aparcar hasta el 2006). Tampoco debe alimentarse temor alguno a la extensión o no de su mandato por parte del Congreso de los EE.UU. (“Fast Track”), ni tampoco por lo que se refiere a la renovación o no de su pertenencia a la OMC. Los EE.UU. han declarado estar plenamente implicados en el éxito de la Ronda.

Como quedó demostrado en Ginebra, los trabajos técnicos previos a la reunión resultaron fundamentales a la hora de alcanzar un acuerdo. Por eso, tomando como base el marco acordado, es necesario llegar a compromisos concretos y detallados en los que se incluyan fechas y plazos, mediante un proceso de negociación eficaz y transparente en el que los PVD se sientan incluidos y partícipes de las negociaciones. Resulta, por tanto, necesario llegar a julio con modalidades concretas en agricultura y NAMA, a fin que el camino andado no se difumine en la nada. Ahora bien, a fin de que puedan asimilar las propuestas, debe proporcionarse a los PVD el tiempo necesario para que preparen las negociaciones.

Por otra parte, la reunión de Davos del 29 de Enero ha supuesto el primer impulso político que requieren en estos momentos las negociaciones. A este respecto, se ha acordado la celebración de una mini ministerial en Kenia a principios de Marzo y la posible celebración de una segunda mini ministerial en julio en China, así como la elaboración de un balance situación para finales de julio.(4)

En estas citas, y en el balance a realizar, conviene trasladar a la sociedad civil una perspectiva realista de la evolución de las negociaciones, por la que no se generen falsas expectativas. El éxito de las negociaciones depende en gran medida de que se produzca una interacción entre los negociadores en Ginebra y los responsables políticos en las capitales, destacando también el relevante papel que juegan los Presidentes de los diferentes Grupos de Negociación.

5. Conclusiones

El Acuerdo alcanzado en julio entre todos los Miembros de la OMC tiene una importancia política indudable, pues permite encarrilar las negociaciones teniendo en cuenta la necesidad de integrar a los PVD en la economía global. A este respecto, a pesar de las dificultades que se derivan de la necesidad de consenso, el sistema multilateral de comercio sigue vigente y continúa siendo válido para fomentar el desarrollo económico mundial.

Cabe resaltar, que la decisión final recogida en el Acuerdo constituye un buen marco de negociación para los intereses ofensivos y defensivos de la UE, aunque todavía no se hayan producido progresos relevantes en cuanto a sus aspectos técnicos. La Unión, a través de la iniciativa de la Comisión, podría dar al avance de las negociaciones un impulso político decisivo.

Ahora bien, las necesidades de la UE imponen la adopción de un acuerdo que cubra todos los campos de la negociación. Compartimos la preocupación de la Comisión en cuanto a la necesidad de encontrar un equilibrio entre los distintos temas del Acuerdo lo antes posible. Si bien es indudable que la agricultura es el motor de las negociaciones, parece necesario avanzar con el mismo nivel de ambición en el resto de temas, llevando el Desarrollo al primer lugar del capítulo de negociaciones.

Asimismo, la Comisión no debe olvidar aquellos temas que han quedado finalmente fuera del Acuerdo de Julio pero que se han mantenido en el programa de trabajo de la Ronda de Doha: antidumping, indicaciones geográficas y la relación entre comercio y medioambiente.

Consideramos que los problemas vinculados a la desnutrición y el hambre deben estar más presentes en las negociaciones, en el sentido marcado por la FAO de construir una Alianza Internacional contra el Hambre que, conforme a la Declaración del Milenio, reduzca a la mitad la pobreza y el hambre en el mundo para el 2015.

Así lo reconocía la Conferencia Parlamentaria de la OMC del 25-26 de noviembre del 2004 en Bruselas, donde se puso de relieve el consenso existente en cuanto a la promoción del comercio libre y justo en beneficio de todos los pueblos, al refuerzo del desarrollo sostenible y a la reducción de la pobreza. En este sentido, aún reconociendo la labor realizada por muchas ONG en un ámbito que desde Seattle ha pasado a ser de gran interés social, parece necesario resaltar el papel que los Parlamentos democráticos deben jugar como expresión del sentir ciudadano ante foros internacionales como la OMC.

Asimismo, es necesaria una estrecha colaboración de todas las instituciones europeas. Consejo y Comisión deben seguir informando puntualmente y asociar a sus debates al Parlamento Europeo, manteniendo el acceso a los documentos del Comité 133.

Por último, cabe señalar la necesidad de fijar un nuevo calendario de trabajo en el que se contemple una fecha para la conclusión de la Ronda, fecha que en Doha se establecía para el 1 de enero de 2005. Este caminar errante, sin meta prefijada, es una nostalgia de lo que se va dejando, pero también refleja la ansiedad por llegar.

(1)

USTR, Letter from US Trade Representative Robert Zoellick on the DDA, 11 de enero de 2004.

(2)

COM, Letter from Commissioners Pascal Lamy and Franz Fischler o the DDA, 9 de mayo de 2004.

(3)

El G20, el G90, el G33 o el Grupo de Cairns son algunos de ellos.

(4)

A estas citas se añaden la reunión de altos funcionarios de EEUU del 12 de febrero de 2005, la del G-20 en Nueva Delhi y la de los ACP en Kenia (ambas para mediados de marzo), la del G33 de mediados de abril en Indonesia, la de la Union Africana de mayo, la ministerial anual de la OCDE en París, también de mayo, y la del APEC de junio en China.


OPINIÓN de la Comisión de Desarrollo (22.3.2005)

para la Comisión de Comercio Internacional

sobre la evaluación de la Ronda de Doha tras el acuerdo de la OMC de 1 de agosto de 2004

(2004/2138(INI))

Ponente de opinión: Nirj Deva

SUGERENCIAS

La Comisión de Desarrollo pide a la Comisión de Comercio Internacional, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de resolución que apruebe:

1.  Considera que el Acuerdo alcanzado el 1 de agosto de 2004 por el Consejo General de la Organización Mundial del Comercio (OMC) constituye un paso adelante en el proceso de negociación de Doha en el que, con miras a la próxima conferencia ministerial de Hong Kong, el capítulo sobre desarrollo debe ocupar el primer lugar del debate dentro del marco de un progreso equilibrado en los distintos capítulos de la negociación;

2.  Acoge con satisfacción el Acuerdo Marco del Consejo General de la OMC, de 1 de agosto de 2004, como una etapa en el actual proceso de negociación, pero lamenta la falta de diálogo con la sociedad civil e incluso con muchos negociadores de los países en desarrollo;

3.  Solicita a la Comisión que introduzca una «caja de desarrollo» en las negociaciones agrícolas para los países menos desarrollados, a fin de que puedan mejorar la seguridad alimentaria y el empleo rural, que son los principales problemas con miras a erradicar la pobreza;

4.  Lamenta la falta de un calendario claro para la reforma, lo que significa, por ejemplo, que las subvenciones nacionales que distorsionan el comercio en los países desarrollados (las denominadas subvenciones de la caja azul) seguirán existiendo durante un buen número de años, pues el texto no fija ninguna fecha de finalización, y pide que se supriman las subvenciones a la exportación en los doce meses siguientes a la conclusión de la Ronda de Doha;

5.  Considera que no debería exigírseles a los países pobres que faciliten un mayor acceso a su mercado agrario mientras no haya concluido la reforma y no se interrumpan las exportaciones de los países desarrollados a precios inferiores a los costes de producción;

6.  Expresa su preocupación porque el Acuerdo no puede abordar de modo adecuado los problemas de los países más pobres (el G90), perjudicados por las restricciones crónicas de la oferta, que les impiden beneficiarse de las oportunidades de la exportación y los hacen más vulnerables a las pérdidas debidas a la competencia creciente de sus mercados interiores, pues la mayoría de los beneficios de los mercados agrícolas menos distorsionados aprovecharán a los grandes o medianos países en desarrollo (el G20);

7.  Pide que las normas de la OMC reconozcan las diferentes etapas de desarrollo de los países pobres y en desarrollo y destaca que, para poder tener éxito en el comercio mundial, el G90 (que incluye a la gran mayoría de países del África subsahariana) exige un nuevo trato con mayores flujos de ayuda, nuevas cláusulas comerciales y un sistema que facilite su inclusión en el mercado internacional con un trato preferente que abarque la utilización de políticas comerciales como parte de sus estrategias nacionales para abordar la pobreza y dar un impulso a sus economías;

8.  Lamenta que el Acuerdo no se haya dotado de un lenguaje más firme ante el problema de la «aplicación» y la revisión del trato especial y diferenciado; pide que la CE y los demás miembros desarrollados de la OMC lleven a cabo esfuerzos crecientes para ofrecer mejoras sustanciales de auténtico valor económico a los artículos objeto de la revisión;

9.  Lamenta que el Acuerdo no haga ninguna referencia a las posibles repercusiones ambientales y sociales de la liberalización del comercio, en concreto en el acceso al mercado no agrario, donde las negociaciones pueden provocar una mayor desindustrialización de los países pobres, sobre todo en África, que les obligue a depender aún más de insostenibles y perjudiciales exportaciones de sus recursos naturales;

10. Destaca que el desarrollo de las capacidades de los países más pobres debe reforzarse por medio de una asistencia técnica que fortalezca su capacidad comercial y exportadora y diversifique las bases de su producción;

11. Observa que el Acuerdo recomienda una mayor apertura del sector servicios, pero que no responde a la necesidad de los países menos desarrollados de tener un acceso libre de derechos y de contingentes a los mercados de los países desarrollados;

12. Destaca que la aplicación del trato especial y diferenciado a los países en desarrollo debería formar parte integrante de los Acuerdos de la OMC; las medidas pertinentes deberían ser claras y dirigidas a fomentar un desarrollo basado en el comercio mediante la adecuada asistencia técnica y financiera;

13. Indica que las negociaciones sobre la apertura del sector servicios no deberían representar una amenaza para la capacidad de los países de regular los servicios básicos para lograr objetivos sociales y de desarrollo, y que los servicios esenciales (como la educación, el agua, la salud y la energía) deberían quedar al margen del Acuerdo;

14. Destaca que el Programa de Doha para el Desarrollo debe considerarse como parte de un proceso a más largo plazo de reforma de la OMC, de modo que empiece a cumplir los objetivos de desarrollo, y que, aunque el Acuerdo representa un tímido paso hacia unas condiciones de competencia más equilibradas, incluye muy pocas medidas dirigidas a abordar las necesidades y obstáculos únicos a los que se enfrentan los países en desarrollo;

15. Señala que una conclusión satisfactoria de la Ronda de la OMC de Doha deberá contribuir a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio al estimular el crecimiento económico internacional;

16. Reitera que la pobreza no puede reducirse solo con la ayuda; así pues, pide que se adopten las medidas siguientes, que pueden contribuir (junto con otras medidas en el ámbito de las políticas comerciales) a una disminución real de la pobreza en los países en desarrollo:

 crear y desarrollar pequeñas empresas que puedan acceder tanto al mercado internacional como a los mercados locales con un trato preferente; facilitar capital de explotación con condiciones preferentes; proporcionar asesoramiento sobre comercialización, adquisición de componentes, administración de empresas y sensibilización ecológica;

 abordar las enfermedades crónicas y la esperanza de vida limitada, empezando con acciones baratas y sencillas que tengan un gran impacto potencial y que puedan llevarse a la práctica de inmediato, como mosquiteras, jabón, consejos sobre higiene elemental, preservativos y vacunas; dichas acciones deberán formar parte de un marco político a largo plazo;

 garantizar que toda la población infantil reciba una educación básica, prestando una atención particular a las niñas, cuyo acceso a la educación es desproporcionadamente menor;

 limitar y, en su caso, suprimir el trabajo infantil;

 organizar a la gente de modo que más personas puedan convertirse en operadores económicos y que el crecimiento de la población deje de ser una amenaza;

 fomentar la responsabilidad social de las empresas (RSE) y dar apoyo a programas de RSE para cumplir los objetivos en los ámbitos del empleo, la salud y la educación;

 dar preferencia a la cooperación Sur-Sur en la obtención de asesoramiento, bienes y servicios;

 disminuir los conflictos civiles insistiendo en la validez universal del Estado de Derecho.

PROCEDIMIENTO

Título

Evaluación de la Ronda de Doha tras el acuerdo de la OMC de 1 de agosto de 2004

Número de procedimiento

2004/2138(INI)

Comisión competente para el fondo

INTA

Comisión competente para emitir opinión
  Fecha del anuncio en el Pleno

DEVE
28.10.2004

Cooperación reforzada

no

Ponente de opinión
  Fecha de designación

Nirj Deva
6.10.2004

Examen en comisión

15.3.2005

 

 

 

 

Fecha de aprobación de las sugerencias

17.3.2005

Resultado de la votación final

a favor:

en contra:

abstenciones:

25

0

0

Miembros presentes en la votación final

Margrietus van den Berg, Danutė Budreikaitė, Nirj Deva, Michael Gahler, Jana Hybášková, Filip Andrzej Kaczmarek, Maria Martens, Miguel Ángel Martínez Martínez, Luisa Morgantini, Józef Pinior, José Ribeiro e Castro, Toomas Savi, Jürgen Schröder, Anna Záborská, Jan Zahradil y Mauro Zani.

Suplentes presentes en la votación final

John Bowis, Milan Gaľa, Ana Maria Gomes, Linda McAvan, Manolis Mavrommatis, Anne Van Lancker y Gabriele Zimmer.

Suplentes (artículo 178, apartado 2) presentes en la votación final

Inés Ayala Sender y Carl Schlyter.


OPINIÓN de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural (16.3.2005)

para la Comisión de Comercio Internacional

sobre la evaluación de la Ronda de Doha tras el acuerdo de la OMC de 1 de agosto de 2004

(2004/2138(INI))

Ponente de opinión: Joseph Daul

JUSTIFICACIÓN

A pesar del fracaso de la Conferencia Ministerial celebrada en Cancún, las negociaciones relativas al Programa para el Desarrollo de Doha continuaron y los países miembros de la Organización Mundial del Comercio pusieron de manifiesto su determinación de llevar a término el programa de trabajo y adoptar, en el marco del Consejo General del pasado 2 de agosto, un conjunto de decisiones relativas a todos los sectores de la negociación.

Por lo que se refiere a la agricultura, los miembros de la OMC definieron un marco para el establecimiento de modalidades.

Sin embargo, este acuerdo constituye tan sólo una etapa en el proceso iniciado en la Cuarta Conferencia Ministerial de Doha.

Sería conveniente ahora que la Unión Europea procurase participar plenamente en las próximas citas, es decir, en la definición de las modalidades de negociación con el fin de llegar a un posible acuerdo al respecto en la reunión ministerial que se celebrará en Hong Kong en diciembre de 2005, respetando al mismo tiempo el mandato otorgado por el Consejo y aprobado por el Parlamento Europeo.

La Unión Europea desempeñó un papel fundamental en el logro del acuerdo de agosto de 2004, gracias a los esfuerzos ya realizados por los productores comunitarios en el marco de las reformas sucesivas de la Política Agrícola Común. Por ello, y con objeto de que no surjan nuevas dificultades en el marco de la Ronda de Doha, es indispensable que las negociaciones futuras integren los principios de la reforma de la PAC.

Además, la aplicación de los nuevos compromisos deberá ser suficientemente flexible –en términos tanto de plazos como de modalidades– para no desestabilizar las organizaciones comunes de mercado.

Del mismo modo, la Comisión Europea debe actuar en el marco multilateral para lograr integrar las inquietudes manifestadas por los países en desarrollo, en particular, los más pobres y los países que tienen una economía vulnerable y sensible a las repercusiones de una liberalización del comercio.

SUGERENCIAS

La Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural pide a la Comisión de Comercio Internacional, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de resolución que apruebe:

1.      Se felicita por el Acuerdo celebrado el 1 de agosto de 2004 por los miembros de la Organización Mundial del Comercio, así como de la contribución decisiva de la Unión Europea a este acuerdo, en particular, mediante las reformas de la Política Agrícola Común que ha venido realizando desde hace cinco años;

2.      Destaca que este acuerdo es tan sólo una etapa en el proceso de negociación iniciado en Doha; señala que estas negociaciones podrán llegar a buen término únicamente en el marco de un compromiso único y equilibrado; considera pues esencial que las negociaciones relacionadas con sectores distintos de la agricultura progresen al mismo ritmo que las referentes al sector agrícola;

3.      Observa con satisfacción que, por lo que se refiere a la ayuda interna, este acuerdo no pone en entredicho el modelo agrícola europeo ni el acuerdo de Luxemburgo relativo a la reforma de la Política Agrícola Común; hace hincapié en la necesidad de elaborar una definición de las medidas incluidas en el "compartimento verde" que incluya las ayudas disociadas; pide a la Comisión que exija a los demás miembros de la OMC que realicen a su vez reformas internas;

4.      Subraya que la definición de los productos sensibles es de especial importancia para los Estados miembros de la Unión Europea, desde el punto de vista del desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria y la evolución de la economía rural;

5.      Apoya el compromiso asumido por los miembros de la OMC de eliminar a largo plazo cualquier tipo de subvenciones a la exportación; exige que este objetivo se aplique, en el marco de unas definiciones estrictas, a todas las políticas que crean distorsiones en el mercado mundial –subvenciones, créditos a la exportación, empresas comerciales del Estado, ayuda alimentaria– y que todos los miembros de la OMC apliquen de forma paralela el mismo tipo de compromisos, junto con un mecanismo de vigilancia y sanción;

6.      Destaca la importancia que reviste para la Unión Europea el debate relativo al acceso al mercado y, en consecuencia, la necesidad de preservar la preferencia comunitaria, en particular, mediante un equilibrio justo y equitativo entre las solicitudes de los países en desarrollo en materia de acceso al mercado y la estabilidad y viabilidad de los mercados comunitarios; pide a la Comisión a este respecto que optimice las posibilidades que ofrece la definición de productos sensibles, cuyos compromisos en materia de acceso al mercado serán menos vinculantes, con el fin de no hipotecar el futuro de algunas organizaciones de mercado;

7.      Pide que se desarrolle una mejor protección contra el abuso del sistema de preferencias, que ha dado lugar a fraudes extremadamente numerosos hasta la fecha;

8.      Recuerda que la regulación del comercio mundial es la condición primordial para la existencia de un mercado estable en el que la competencia sea justa y contribuya al desarrollo socioeconómico de los países; estima que la liberalización excesiva y anticipada de los intercambios puede conducir a situaciones de dumping tendentes a una igualación a la baja; pide, por consiguiente, que las negociaciones en curso vinculen las posibles aperturas de nuevos mercados a una armonización de las normas acorde con un elevado nivel de requisitos sociales y ambientales;

9.      Considera indispensable que las normas definidas en estas negociaciones tengan debidamente en cuenta la protección del mercado comunitario frente a las importaciones procedentes de países que practican devaluaciones competitivas o no respetan los derechos fundamentales de los trabajadores definidos por la Organización Internacional del Trabajo; considera a este respecto que el mecanismo de salvaguardia especial permite limitar las consecuencias de las fluctuaciones monetarias incontroladas y que por ello sigue siendo absolutamente necesario;

10.    Reafirma con firmeza la necesidad de que las negociaciones que se llevan a cabo en Ginebra incluyan las solicitudes de la Unión Europea referentes a las indicaciones geográficas y el carácter multifuncional de la agricultura, así como cuestiones no comerciales como la protección del medio ambiente, el bienestar de los animales, el principio de cautela y el etiquetado obligatorio; insiste en que la no aplicación de estos principios genera una distorsión de la competencia en el mercado mundial, en detrimento exclusivamente de los agricultores europeos; pide por consiguiente a la Comisión que vele por que estos principios se integren en el acuerdo sobre la agricultura;

11.    Es consciente de la importancia económica y social de la producción y comercialización del algodón para los países en desarrollo; considera, no obstante, que, para obtener un resultado sustancial, los países desarrollados que constituyen los principales mercados exportadores y que representan el 50 % de las exportaciones internacionales, como los EE.UU. y Australia, deberán realizar concesiones sustanciales; sostiene que deberá diferenciarse entre los países en desarrollo con arreglo a su grado de desarrollo; considera que la Unión Europea, que reúne el 2,5 % de la producción mundial y constituye un mercado puramente importador con respecto a este producto, ha llevado a cabo una reforma de la OCM del algodón que ha rebasado sus acuerdos y obligaciones internacionales, lo que conlleva el riesgo de futuras repercusiones en el cultivo europeo del algodón; considera positiva la recomendación del Subcomité sobre el algodón, que hará un seguimiento de los acuerdos y del mercado con el fin de evitar consecuencias negativas para el cultivo del algodón no sólo en Europa sino también en los países en desarrollo;

12.    Se congratula de que se hayan tenido en cuenta las preocupaciones de los países menos avanzados eximiéndolos de compromisos vinculantes; considera indispensable, en este contexto, que todos los países industrializados y los países emergentes asuman unos compromisos en materia de acceso al mercado de los productos procedentes de los países menos avanzados equivalentes a los adoptados por la Unión Europea en 2001 en el marco de la iniciativa "todo menos armas"; recuerda su compromiso en favor del mantenimiento de las preferencias concedidas a los países en desarrollo en el marco de acuerdos de colaboración o cooperación;

13.    Considera que la Unión Europea debe seguir desempeñando un papel primordial a la hora de proseguir las negociaciones, en las que se habrán de definir en el futuro unas modalidades precisas y cuantificadas, con el fin de llegar a un acuerdo en la próxima Conferencia Ministerial que se celebrará en Hong Kong en diciembre de 2005; considera necesario en este sentido reactivar nuestras relaciones con aquellos países con los que compartimos una visión común de la agricultura, con el fin de lograr un acuerdo equilibrado y satisfactorio para todas las partes, en particular para los países más pobres y los países que tienen una economía vulnerable y sensible a las repercusiones de una liberalización del comercio;

14.    Cree que sólo podrá obtenerse un resultado satisfactorio mediante una estrecha colaboración entre todas las instituciones europeas y pide por consiguiente al Consejo y a la Comisión que le informen puntualmente y lo asocien a los debates futuros.

PROCEDIMIENTO

Título

Evaluación de la Ronda de Doha tras el acuerdo de la OMC de 1 de agosto de 2004

Número de procedimiento

2004/2138(INI)

Comisión competente para el fondo

INTA

Comisión competente para emitir opinión
  Fecha del anuncio en el Pleno

AGRI

28.10.2004

Cooperación reforzada

-

Ponente para opinión
  Fecha de designación

Joseph Daul
21.9.2004

Examen en comisión

20.1.2005

16.3.2005

 

 

 

Fecha de aprobación

16.3.2005

Resultado de la votación final

a favor:

en contra:

abstenciones:

31

0

2

Miembros presentes en la votación final

Janusz Wojciechowski, Filip Adwent, Marie-Hélène Aubert, Sergio Berlato, Thijs Berman, Niels Busk, Luis Manuel Capoulas Santos, Joseph Daul, Albert Deß, Gintaras Didžiokas, Michl Ebner, Jean-Claude Fruteau, Lutz Goepel, Bogdan Golik, Friedrich-Wilhelm Graefe zu Baringdorf, María Esther Herranz García, Elisabeth Jeggle, Heinz Kindermann, Stéphane Le Foll, Albert Jan Maat, Diamanto Manolakou, Mairead McGuinness, María Isabel Salinas García, Agnes Schierhuber, Czesław Adam Siekierski, Csaba Sándor Tabajdi y Marc Tarabella.

Suplentes presentes en la votación final

Béla Glattfelder, Gábor Harangozó, Astrid Lulling, Markus Pieper, Karin Resetarits y Struan Stevenson.

Suplentes (art. 178, apdo. 2) presentes en la votación final

 


PROCEDIMIENTO

Título

Evaluación de la Ronda de Doha tras el acuerdo de la OMC de 1 de agosto de 2004

Número de procedimiento

2004/2138(INI)

Fundamento reglamentario

art. 45

Comisión competente para el fondo
Fecha del anuncio de la autorización en el Pleno

INTA
28.10.2004

Comisión(es) competentes(s) para emitir opinión
  Fecha del anuncio en el Pleno

DEVE
28.10.2004

AGRI
28.10.2004

 

 

 

Opinión(es) no emitida(s)
  Fecha de la decisión


 

 

 

 

Cooperación reforzada
  Fecha del anuncio en el Pleno


 

 

 

 

Propuesta(s) de resolución incluida(s) en el informe

 

 

 

Ponente(s)
  Fecha de designación

Javier Moreno Sánchez
14.9.2004

 

Ponente(s) sustituido(s)

 

 

Examen en comisión

30.9.2004

14.3.2005

 

 

 

Fecha de aprobación

18.4.2005

Resultado de la votación final

a favor:

en contra:

abstenciones:

21

2

0

Miembros presentes en la votación final

Francisco Assis, Enrique Barón Crespo, Jean-Louis Bourlanges, Daniel Caspary, Giulietto Chiesa, Jacky Henin, Sajjad Karim, Caroline Lucas, Erika Mann, David Martin, Javier Moreno Sánchez, Georgios Papastamkos, Godelieve Quisthoudt-Rowohl, Tokia Saïfi, Peter Štastný y Robert Sturdy

Suplentes presentes en la votación final

Danutė Budreikaitė, Saïd El Khadraoui, Elisa Ferreira y Antolín Sánchez Presedo

Suplentes (art. 178, apdo. 2) presentes en la votación final

Paulo Casaca, Den Dover y Manolis Mavrommatis

Fecha de presentación – A6

20.4.2005

A6‑0095/2005

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