Procedimiento : 2004/2154(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0148/2005

Textos presentados :

A6-0148/2005

Debates :

PV 08/06/2005 - 16

Votaciones :

PV 09/06/2005 - 9.2

Textos aprobados :

P6_TA(2005)0230

INFORME     
12.5.2005
PE 355.420v02-00 A6-0148/2005

sobre «Reforzar la competitividad europea: consecuencias de las transformaciones industriales en la política y en el papel de las PYME»

(2004/2154(INI))

Comisión de Industria, Investigación y Energía

Ponente: Dominique Vlasto

ERRATA/ADDENDA
PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO
 EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
 OPINIÓN de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales
 PROCEDIMIENTO

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO

sobre «Reforzar la competitividad europea: consecuencias de las transformaciones industriales en la política y en el papel de las PYME»

(2004/2154(INI))

El Parlamento Europeo,

–   Vista la Comunicación de la Comisión «Acompañar los cambios estructurales: Una política industrial para la Europa ampliada» (COM(2004)0274),

–   Vista la Comunicación de la Comisión «Una política de competencia proactiva para una Europa competitiva» (COM(2004)0293),

–   Visto el artículo II-76 (Libertad de empresa) del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa,

–   Vistas las Conclusiones del Consejo Europeo de Lisboa de los días 23 y 24 de marzo de 2000 y su propia Resolución de 15 de marzo de 2000 sobre el Consejo Europeo extraordinario que se celebrará en Lisboa los días 23 y 24 de marzo de 2000(1),

–   Visto el Informe Kok sobre el crecimiento y el empleo, presentado al Consejo de la Unión Europea y a la Comisión el 3 de noviembre de 2004,

–   Vista la Comunicación de la Comisión «Trabajando juntos por el crecimiento y el empleo - Relanzamiento de la estrategia de Lisboa» (COM(2005)0024),

–   Vistas las Conclusiones del Consejo Europeo de Bruselas de los días 22 y 23 de marzo de 2005,

–   Vistas las Comunicaciones de la Comisión «Construir nuestro futuro común - Retos políticos y medios presupuestarios de la Unión ampliada (2007-2013)» (COM(2004)0101) y «Perspectivas financieras 2007-2013» (COM(2004)0487),

–   Vista la propuesta de Reglamento del Consejo por el que se establecen las disposiciones generales relativas al Fondo Europeo de Desarrollo Regional, al Fondo Social Europeo y al Fondo de Cohesión (COM(2004)0492),

–   Vista la propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo al Fondo Europeo de Desarrollo Regional (COM(2004)0495),

–   Vista la Decisión del Consejo, de 20 de diciembre de 2000, relativa al Programa plurianual en favor de la empresa y el espíritu empresarial, en particular para las pequeñas y medianas empresas (PYME) (2001-2005)(2),

–   Vista la Carta Europea de la Pequeña Empresa adoptada por el Consejo Europeo en Feira en junio de 2000,

–   Visto el informe de la Comisión sobre la aplicación de la Carta Europea de la Pequeña Empresa (COM(2005)0030),

–   Vista la Comunicación de la Comisión sobre la aplicación del Plan de acción para el capital riesgo (PACR) (COM(2003)0654),

–   Vista la Comunicación de la Comisión «La gobernanza europea: legislar mejor» (COM(2002)0275),

–   Vista la Comunicación de la Comisión sobre la evaluación del impacto (COM(2002)0276),

–   Vistas sus Resoluciones de 11 de julio de 1991 sobre la política industrial de la Comunidad en un entorno abierto y competitivo(3), de 29 de junio de 1995 sobre la Comunicación de la Comisión relativa a una política de competitividad industrial para la Unión Europea(4) y de 23 de octubre de 2003 sobre la política industrial en una Europa ampliada(5),

–   Visto el artículo 45 de su Reglamento,

–   Vistos el informe de la Comisión de Industria, Investigación y Energía y la opinión de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales (A6-0148/2005),

A. Destacando la importancia del sector industrial de la UE, fuente de empleo, de creación de riqueza y de actividades en el sector de los servicios,

B.  Compartiendo el enfoque de la Comisión basado en la necesidad de competitividad de la industria europea y cuyo objetivo es acompañar las transformaciones industriales,

C. Observando que el futuro del sector industrial está estrechamente relacionado con el crecimiento en el sector de los servicios, que los servicios contribuyen a incrementar la productividad industrial y que el crecimiento industrial fomenta la demanda de servicios,

D. Congratulándose por el lanzamiento de una nueva estrategia de crecimiento y empleo para la UE; recordando que la UE ha experimentado un retraso en materia de política industrial y que conviene actuar con rapidez y eficacia,

E.  Constatando que la ampliación de la UE ha modificado considerablemente su estructura industrial y que se ha acentuado la presión de la competencia internacional,

F.  Teniendo en cuenta la dimensión territorial de la política industrial y el impacto devastador del fenómeno de las deslocalizaciones industriales; destacando la importancia de la reconversión industrial de las regiones afectadas por las reestructuraciones económicas,

G. Considerando que la UE se enfrenta al enorme reto demográfico de una población en proceso de envejecimiento que tendrá un impacto claro en el sector industrial, incluido un declive en la participación en el mercado de trabajo,

H. Considerando que el objetivo de competitividad depende de los recursos humanos y que una mejora cuantitativa y cualitativa del empleo afecta también a la industria,

I.   Considerando que la industria no es un conjunto homogéneo y que un enfoque sectorial permitirá evaluar mejor los factores de competitividad y que ha de tenerse en cuenta el carácter, el tamaño y el tipo de actividad de las empresas, especialmente el de las pequeñas empresas; recordando la importancia económica y social de las pequeñas empresas, que representan más del 95 % de las empresas de la Unión, y su papel esencial en la puesta en práctica del proceso de Lisboa,

J.   Destacando que los modestos instrumentos de que dispone la política industrial actualmente no permiten reorientar la industria hacia las altas tecnologías y que resulta necesario un esfuerzo masivo de financiación, tanto pública como privada, de la investigación y desarrollo (I+D),

K. Considerando que es indispensable mejorar el contexto legislativo y reglamentario en el que evolucionan las empresas, así como su acceso a los programas comunitarios, velando por tener en cuenta las necesidades de las empresas, incluidas las pequeñas empresas, y tomando debidamente en consideración al mismo tiempo la necesidad de aliviar la carga legislativa y administrativa,

L.  Considerando la necesidad de actualizar la información sobre la situación industrial de la UE después de 2004,

Fijar objetivos a la política industrial europea

1.  Manifiesta su satisfacción por la decisión de la Comisión de considerar la política industrial como una de las prioridades de la agenda europea;

2.  Apoya la promoción de una política industrial voluntarista para acompañar y anticipar los cambios estructurales y desarrollar una base industrial europea sólida y competitiva;

3.  Aprecia la diferenciación entre desindustrialización y cambios estructurales y está de acuerdo con la apreciación de la Comisión de que «la industria europea se enfrenta a un proceso de cambios estructurales que es en general beneficioso y que debe incentivarse»; observa, sin embargo, que el análisis de estos últimos es incompleto y que no se dispone de datos indiscutibles sobre las deslocalizaciones; considera, por consiguiente, que la Comisión debería pedir a un grupo de expertos, que trabajaría en estrecha colaboración con el Centro Europeo de Supervisión del Cambio (EMCC) y cuyos conocimientos y experiencia aprovecharía en gran medida, que redacte un informe sobre este tema para el Consejo Europeo;

4.  Considera que el aumento del empleo debe ser uno de los objetivos más importantes de la política industrial; considera indispensable desarrollar el poder de atracción de la industria para los jóvenes; pide un esfuerzo de información sobre los oficios y los conocimientos técnicos industriales, acompañado de una política europea de reconocimiento de las cualificaciones y de formación permanente; pide a los interlocutores sociales que contribuyan a este objetivo y que asuman su parte de responsabilidad en la promoción de una acción común;

5.  Considera que el diálogo social debería contribuir a identificar los sectores con mejores resultados y los más amenazados: con este fin, los agentes del diálogo social, en particular la Fundación de Dublín, que tiene experiencia en materia de diálogo social e intercambio de mejores prácticas y elabora estudios sectoriales, podrían reunirse regularmente con la Comisión en una conferencia europea del desarrollo industrial;

6.  Observa que el empleo en el sector industrial tiende a ser dominantemente masculino; manifiesta su deseo de que se aliente a las mujeres a formarse para carreras industriales como parte del compromiso de la Comisión con el aprendizaje a lo largo de toda la vida;

7.  Pide mayores esfuerzos en el desarrollo de los recursos humanos, que, con su potencial de innovación, contribuirá a la competitividad a largo plazo de la industria; considera indispensable hacer la industria más atractiva para los jóvenes; pide que se realicen esfuerzos para proporcionar información sobre oficios y cualificaciones industriales, junto con una política europea de reconocimiento de cualificaciones y aprendizaje a lo largo de toda la vida;

8.  Desea que la política industrial permita la aparición de industrias líderes europeas;

9.  Considera que para fomentar la competitividad de la industria deberían utilizarse instrumentos de política europea de investigación, como plataformas tecnológicas e iniciativas tecnológicas;

10. Considera que la política industrial europea debe reforzar la capacidad de innovación de la industria, incluida la innovación técnica, tecnológica y de mercado;

11. Considera que la creciente competencia de los países emergentes debe incitar a las autoridades públicas a crear condiciones favorables para la emergencia de producciones o de combinaciones productivas nuevas, creadoras de valor añadido y de empleos de calidad y que garanticen una ventaja comparativa europea;

12. Considera que la política industrial de la UE debería conducir a un desarrollo equilibrado, manteniendo la cohesión social;

13. Señala que los agentes económicos y sociales deben implicarse en el proceso de acompañamiento y anticipación de los cambios estructurales de forma que puedan promover, mediante acuerdos, formas innovadoras de organización del trabajo y ofrecer a los trabajadores la formación necesaria para su adaptación a los cambios;

Tener en cuenta las distintas dimensiones de la política industrial europea

14. Comparte el enfoque sectorial de la Comisión y desea que ésta elabore balances de competitividad independientes y objetivos por sector, incluyendo su fuerza competitiva en un contexto global; pide que estos diagnósticos sectoriales tengan en cuenta el empleo y el impacto de la industria en las cuencas de empleo y que evalúen las cuestiones medioambientales y sociales; considera que estos diagnósticos deben servir para definir y para anticipar las necesidades a las que se enfrentaría la industria;

15. Considera que, para garantizar que las evaluaciones de competitividad por sector individual sean útiles y tengan debidamente en cuenta las cuestiones de empleo, los interlocutores sociales deben ser consultados y, si es posible, invitados a participar en la preparación de las evaluaciones;

16. Pide que el enfoque sectorial tenga en cuenta el papel de las PYME y de la pequeña industria en la producción y los servicios (outsourcing) mediante la creación de cadenas de cooperación; pide asimismo que este enfoque tenga en cuenta a las microempresas, que representan más del 92 % de las empresas de la UE; reitera la importancia de la Carta Europea de la Pequeña Empresa y su solicitud de que sea dotada de valor jurídico; manifiesta su deseo de que el Consejo adopte una decisión en este sentido;

17. Lamenta que la Comisión haya descuidado los esfuerzos necesarios para ayudar a los sectores y a las regiones particularmente afectados por las mutaciones industriales, pues las autoridades públicas tienen el deber de aplicar políticas muy específicas a corto plazo en favor de los trabajadores de las regiones y de los sectores afectados; considera que los Fondos estructurales, y en particular el Fondo Social Europeo, podrían ser utilizados a estos efectos;

18. Destaca la dimensión estructuradora que tiene la industria para el territorio europeo; pide a la Comisión que la tenga en cuenta en las negociaciones sobre los Fondos Estructurales y el Programa Marco; desea que se reserven recursos importantes para la creación y el desarrollo de polos de competitividad y de agrupaciones industriales competitivas (clustering); subraya, al mismo tiempo, que la calidad del producto es tan importante como el importe invertido en estos fondos;

19. Sugiere que se adopten acciones específicas en los sectores especialmente expuestos a las deslocalizaciones, distinguiendo entre las relocalizaciones dentro de la UE y las deslocalizaciones en el exterior, y en los sectores con ventajas comparativas y/o de alta tecnología sobre la base de un informe de la Comisión que, entre otras cosas, tenga en cuenta el impacto social y regional de estos factores;

20. Pone de manifiesto su preocupación por la falta de datos disponibles sobre la industria en los nuevos Estados miembros; pide a la Comisión que elabore un estado de la situación del sector industrial, combinado con un plan de acción para responder a los riesgos que pesan sobre su industria y sus empleos; pide a la Comisión que lleve a cabo un seguimiento específico del acervo en términos de mercado interior en estos países; subraya la falta de conocimiento sobre las pequeñas empresas, especialmente las artesanales, en el conjunto de los Estados miembros, incluidos los antiguos, y reitera su solicitud de que se realicen estudios y análisis estadísticos y económicos sobre estas empresas;

21. Subraya la conclusión básica de la Comisión de que se necesita una simplificación normativa para mantener la competitividad, todavía frágil, de los nuevos Estados miembros, y considera que, para reforzar la competitividad general y garantizar un crecimiento real del empleo, este requisito de un enfoque legislativo más contenido debería aplicarse a todos los Estados miembros de la UE;

22. Recuerda el desafío considerable al que va a enfrentarse la Unión con las futuras jubilaciones de empresarios y subraya que están en juego millones de puestos de trabajo; pide a la Comisión y al Consejo que elaboren una estrategia comunitaria concertada con las organizaciones representativas de las empresas en favor de la transmisión y de la recuperación de empresas existentes y viables;

Un método y un marco reglamentario que favorecen nuestras ambiciones industriales

23. Considera que la política industrial debe convertirse en un componente de la Estrategia de Lisboa revisada; pide que se tenga en cuenta la dimensión industrial en sus tres pilares;

24. Acoge favorablemente la propuesta de programa de acción para realizar la Estrategia de Lisboa e insiste en que incluya objetivos concretos a cargo de los Estados miembros; considera, no obstante, que las diez prioridades temáticas elegidas no tienen suficientemente en cuenta, en esta fase, lo que está en juego en el ámbito industrial;

25. Considera que la mejor manera de explotar las sinergias entre las diferentes políticas comunitarias que tienen un impacto sobre la competitividad de la industria es que este objetivo se plasme en el programa de acción para realizar «Lisboa»;

26. Considera prioritario el compromiso de la Comisión de legislar mejor; desea que el Parlamento Europeo y el Consejo contribuyan al mismo; pide a la Comisión y a los Estados miembros que definan objetivos concretos de simplificación y plena aplicación del marco reglamentario existente, sector por sector;

27. Pide que se mejoren los sistemas de evaluación de impacto de las nuevas normativas; lamenta que estos sistemas se limiten a las empresas en general y no analicen el impacto en las pequeñas empresas y en las microempresas, a pesar de su importancia; lamenta asimismo la falta de transparencia de los sistemas y la imposibilidad para las organizaciones de empresas de responder a los análisis de impacto; espera de la Comisión que decida un método claro y transparente para llevarlos a cabo que incluya la participación eficiente de los actores industriales relevantes;

28. Insiste en que la Comisión debe consultar a todos los interlocutores sociales, especialmente a los sindicatos;

29. Insiste en la necesidad de disponer de un marco macroeconómico estable en el que las empresas puedan basarse para efectuar sus propias previsiones económicas; considera por lo tanto útil apoyarse aún más en las Grandes Orientaciones de Política Económica (GOPE) y en las Líneas Directrices para el Empleo (LDE);

Instrumentos de apoyo a la industria europea

30. Destaca que numerosos instrumentos existentes no son lo suficientemente sencillos como para que los utilicen todas las empresas; destaca asimismo la importancia de las medidas destinadas a reducir la carga administrativa sobre las PYME; constata que las pequeñas empresas sólo se aprovechan hasta cierto límite de los programas comunitarios actuales debido a su complejidad, las garantías exigidas o las dificultades administrativas; pide a la Comisión que los mejore e inicie una concertación con las organizaciones representativas de las empresas con vistas a aumentar su eficacia, especialmente en lo que se refiere a mejorar las posibilidades de transferencia de la I+D a las PYME, y a prever, con el apoyo de los Estados miembros, campañas de información destinadas a grupos específicos;

31. Pide que el Séptimo Programa marco de I+D prevea una estrategia clara a largo plazo para reforzar las capacidades de innovación de la industria, incluida la capacidad de innovación de las PYME; apoya el desarrollo de programas tecnológicos industriales a largo plazo, asociando a socios públicos y privados, en sectores clave como la salud, las nanotecnologías, la aeronáutica o la energía;

32. Pide que se dé un mayor impulso a las plataformas tecnológicas, ya que constituyen un instrumento fundamental de apoyo de la innovación y la industria europea; considera que dichas plataformas tecnológicas deberían concebirse teniendo en cuenta la estructura de la industria europea, constituida principalmente por PYME;

33. Destaca el problema de competitividad de la economía europea, derivado, entre otros aspectos, de la existencia de lo que se ha dado en llamar una paradoja entre la generación de los conocimientos científicos (con suficiente presencia en la UE) y la falta de capacidad para transformar esos conocimientos en innovación y, especialmente, producción; considera que la participación de la industria en la definición de las prioridades de las ayudas financieras puede contribuir a mejorar la situación, por lo que debe fomentarse la participación de la industria en el Séptimo Programa Marco, así como la mejora de la posición de las PYME en el mismo;

34. Pide a la Comisión que estudie las posibilidades de consolidar, a través del 7º PMID, las redes de empresas existentes y el programa EUREKA, en el que las empresas están ampliamente representadas;

35. Espera del Programa plurianual de competitividad e innovación que apoye a las pequeñas empresas europeas en su desarrollo y sea el instrumento de aplicación de la Carta Europea de la Pequeña Empresa; considera que de este modo sería posible incluir verdaderamente a estas empresas en la estrategia industrial de la UE;

36. Apoya el objetivo de reducción del volumen global de las ayudas a las empresas, pero recuerda la utilidad de algunas ayudas para atenuar algunas carencias del mercado, como las ayudas a la I+D o a la formación, en particular la formación y el aprendizaje profesionales, así como las ayudas al asesoramiento y acompañamiento del desarrollo económico de las empresas; considera imprescindible aumentar el interés de los jóvenes por la industria, recurriendo, por ejemplo, a las ayudas a la I+D o a la información sobre la demanda de profesionales y otras informaciones prácticas en el ámbito de la industria, apoyado todo ello en una política europea de reconocimiento de cualificaciones y de formación permanente; expresa su preocupación por el proyecto de supresión total, con muy pocas excepciones, de las ayudas con finalidad regional a las grandes empresas fuera de las zonas actualmente elegibles con arreglo al apartado 3 del artículo 87 del Tratado;

37. Considera que, en el marco de una competencia internacional plena y eficaz, es necesaria una mano de obra cada vez más cualificada y competitiva;

38. Opina que, con objeto de promover la competitividad y el empleo, se debe dar prioridad a la educación y a la formación, sobre todo en el ámbito de las nuevas tecnologías; con este fin, los Estados miembros podrían llevar a cabo una evaluación objetiva de sus sistemas de educación y de formación;

39. Considera que debe velarse por apoyar una política de investigación e innovación más eficaz prestando atención a las políticas conexas, como la realización del mercado interior y la instauración de una política de patentes menos onerosa y más flexible que ofrezca un mejor acceso a las PYME;

40. Observa la importancia de las ayudas estatales a las PYME en los Estados miembros; pide a la Comisión que mantenga en los Fondos Estructurales el conjunto de los instrumentos de ayuda a la reconversión económica y socioeconómica para las regiones que han sufrido deslocalizaciones industriales; insiste en que deben tomarse más en consideración las pequeñas empresas y las microempresas en estas regiones y de manera más general en el conjunto de las políticas de cohesión; a ese respecto, pide a la Comisión y al Consejo que incluyan las recomendaciones de la Carta Europea de la Pequeña Empresa entre las prioridades de los objetivos de convergencia, competitividad y cooperación;

41. Espera un marco clarificado y eficiente de la propiedad intelectual y desea que se culmine el proceso de elaboración de las directivas relativas al respeto de los derechos de propiedad intelectual así como de la patente comunitaria;

42. Considera indispensable desarrollar herramientas de acompañamiento para ayudar a nuestras industrias a conquistar mercados en el exterior de la UE y desempeñar, de esta manera, un papel activo en el crecimiento de los países emergentes;

43. Pide a la Comisión que determine los medios (por ejemplo, la institución de fondos de capital de riesgo) que pueden favorecer, también a nivel de la Unión Europea, la creación de nuevas empresas, en particular en el sector de las nuevas tecnologías, y que promueva medidas destinadas a las «empresas semilla» (spin-off);

44. Apoya las recomendaciones destinadas a permitir a las empresas desarrollarse a nivel internacional; desea que vayan destinadas también a las pequeñas y medianas empresas; pide a la Comisión que recurra a los instrumentos de defensa previstos por la OMC cuando un sector industrial europeo sea víctima de prácticas comerciales ilícitas;

45. Destaca que la fragmentación de los mercados financieros europeos ha supuesto un obstáculo para el buen funcionamiento de los mercados del capital riesgo y considera prioritario que se ponga remedio a esta situación para facilitar el acceso de las empresas a las fuentes de financiación; recuerda la necesidad de favorecer el acceso de las empresas a los instrumentos financieros y de desarrollar la disponibilidad de la financiación en favor de los sistemas de garantía y fianza mutua; pide que se desarrollen sistemas de financiación innovadores con vistas a responder a las nuevas necesidades de inversión material e inmaterial de las empresas, incluidas las pequeñas empresas y las microempresas, especialmente en los ámbitos normativos, tecnológicos, medioambientales y de explotación de los mercados; desea que se adopten medidas para fomentar la adecuación entre los fondos propios y los recursos financieros y que se hagan esfuerzos para relacionar recursos financieros, empresas, industria y universidades; en este sentido, pide que se preste especial atención a los instrumentos destinados a las PYME;

46. Considera que, cuando los mercados son incompletos, las autoridades públicas deberían fomentar el desarrollo de actividades en los ámbitos en que los riesgos sean considerados demasiado elevados por los agentes económicos; considera, en este marco, que es urgente identificar sectores de fuerte valor añadido –sobre todo en el ámbito de las nuevas tecnologías– que las autoridades públicas podrían promocionar con objeto de garantizar empleos de calidad; opina que también corresponde a dichas autoridades desarrollar actividades de investigación e innovación, que son fuente de externalidades positivas;

47. Subraya que una política industrial eficaz ha de prever una dimensión mundial, y espera que la nueva generación de programas de ayuda exterior de la Unión Europea para el período 2007-2013 se utilice de manera estratégica a fin de fomentar y apoyar la internacionalización de las empresas europeas, en particular de las PYME, en los mercados de terceros países;

48. Espera que en la elaboración de las nuevas perspectivas financieras para el período 2007‑2013 se tengan en cuenta la importancia y las necesidades de la industria europea;

49. Considera que las infraestructuras de comunicación y el sistema logístico desempeñan un papel fundamental en la promoción del desarrollo de la industria y la integración económica en la Unión Europea ampliada; considera indispensable que se complete rápidamente la red transeuropea de transporte, en particular sus tramos transfronterizos, y espera una ayuda suficiente del presupuesto comunitario en el período 2007-2013;

50. Propone que, en el ámbito de la reforma de los regímenes de ayudas estatales, se establezca una línea de acción clara en favor de la innovación, que cubra transversalmente todos los sectores, en el contexto de los objetivos de Lisboa; considera que la innovación, entendida en el sentido más amplio y no restringida únicamente a los aspectos tecnológicos, debe constituir el principal objetivo de la estrategia de la política industrial de la Comunidad;

51. Señala la necesidad de promover todas las iniciativas destinadas a contribuir a que las empresas alcancen la dimensión necesaria para poder competir más eficazmente en el mercado mundial;

52. Pide a la Comisión que evalúe con regularidad los resultados de las políticas de incentivación a las actividades de investigación y de desarrollo, en particular en lo que se refiere a los puestos de trabajo creados, ya que el nivel financiero no constituye el único nivel de análisis;

53. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión así como a los Gobiernos y a los Parlamentos de los Estados miembros.

(1)

DO C 377 de 29.12.2000, p 164.

(2)

DO L 333 de 29.12.2000, p.84.

(3)

DO C 240 de 16.9.1991, pp. 213-219.

(4)

DO C 183 de 17.7.1995, p. 26.

(5)

DO C 82 E de 1.4.2004, p. 627.


EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

1. Contexto e interés de un nuevo enfoque de la política industrial

El Consejo Europeo de Lisboa en 2000 dio a la UE el objetivo de convertirse, de aquí a 2010, en «la economía del conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de impulsar un crecimiento económico sostenible, de mejorar cuantitativa y cualitativamente el empleo y de alcanzar una mayor cohesión social».

En el ecuador de esta estrategia, predomina una sensación de fracaso, especialmente en lo que se refiere a la competitividad económica. La distancia entre Europa y sus principales competidores ha ido creciendo desde 2000 y la UE sigue lejos de los objetivos que se había fijado en Lisboa.

Al mismo tiempo, el contexto europeo e internacional ha cambiado considerablemente:

· la ampliación de la UE a diez nuevos Estados miembros representa un reto económico fundamental, tanto por su dimensión como por las notables diferencias de estructura económica e industrial entre los nuevos países y los de la UE-15. La ampliación del mercado europeo a millones de nuevos consumidores, trabajadores y empresarios representa una oportunidad económica y social formidable, pero requiere una intervención pública adecuada para gestionar lo mejor posible las inevitables reconversiones y transformaciones, en particular las determinadas por el paso de una economía estatal a una economía de mercado;

· El aumento de la competencia internacional, con la emergencia de nuevas potencias económicas e industriales como China, India o Brasil, ha reforzado la presión sobre la economía europea. El efecto de esta mundialización de la economía, asociado a profundos cambios tecnológicos, se manifiesta en una aceleración de las transformaciones de la industria europea.

La estrategia de Lisboa no ha permitido, en esta fase, dar una respuesta política a estas transformaciones económicas e industriales y no ha ayudado a los Estados miembros a gestionar las dificultades que se han derivado en materia de empleo, de finanzas públicas, de capacidad de atracción de los territorios o de mejora general de los resultados económicos.

Este balance negativo se puede explicar por la ausencia de una dimensión operativa en la aplicación de la estrategia de Lisboa, que tiene más de manifestación de un deseo que de programa de política económica.

Por lo tanto, no puede sorprendernos que «Lisboa» no se dirija a nadie y no sea defendida por nadie. La estrategia, si es que podemos considerarla tal, no ha llegado ni al público, ni a los trabajadores, ni a las empresas. Sólo las instituciones europeas parecen interesadas por ella, ya que tampoco figura como tal en las agendas políticas nacionales.

Finalmente, la falta de realismo y la causa probable del fracaso que lamentamos no están tanto en los objetivos de Lisboa como en esta ausencia de temas para servirlos.

Si deseamos que esta estrategia no se convierta en réquiem para un sueño, debemos encontrar para quién y con quién construir «Lisboa».

En esta redefinición de «Lisboa», el nuevo enfoque de la política industrial europea puede aportar algo más que una solución: un nuevo impulso y la seguridad de obtener resultados tangibles y visibles para nuestros conciudadanos.

La industria es una fuente de empleo, de crecimiento económico, de actividad de servicios, de tecnología y de conocimientos de la que una economía desarrollada no puede prescindir.

Esta afirmación es especialmente cierta en la UE, que sigue siendo una potencia industrial mundial. Por lo tanto, no puede prescindir de una política industrial. Esta política debe ser la piedra angular de la estrategia de Lisboa.

2. Contenido del nuevo enfoque de esta política industrial europea.

De la reflexión comenzada en 2002 por las instituciones europeas se deduce que la política industrial debe descansar en un enfoque voluntarista y prospectivo, dirigido a garantizar la competitividad de la industria europea frente a la competencia internacional.

La Comisión reconoce que la competitividad de nuestras empresas revela signos inquietantes. Algunos de estos signos, identificados desde hace algunos años, son principalmente las inversiones insuficientes en investigación y desarrollo, la deceleración visible de la innovación (técnica o inmaterial), los problemas de adecuación entre la oferta y la demanda de puestos de trabajo, las dificultades administrativas y reglamentarias o los problemas de acceso de las empresas a las fuentes de capital para financiar sus inversiones.

Al tiempo que se propone actuar sobre el conjunto de estos factores, la Comisión subraya, con razón, que la competitividad de nuestra industria depende sobre todo de la capacidad de innovar.

Apoyándose en esta evidencia, propone una política basada en tres ejes:

· Legislar mejor. Este ejercicio de evaluación de la legislación pasada y futura impone una adaptación permanente de la normativa a un contexto general que evoluciona con rapidez. La evaluación, la concertación y la decisión deben vincularse para reforzar el atractivo de Europa y para desarrollar un marco reglamentario eficaz.

· Desarrollar un enfoque integrado de las políticas. Se trata de coordinar las políticas nacional y europea y tener en cuenta la competitividad en todas las políticas de la UE.

· Recurrir a políticas sectoriales y medidas específicas adecuadas. Basándose en experiencias desarrolladas en algunos sectores, la Comisión propone pormenorizar algunas de sus políticas, con el fin de adaptarlas lo mejor posible a un sector industrial dado. Este enfoque «a la medida» exige un conocimiento profundo de la situación de cada sector industrial.

No podemos menos de aprobar este nuevo enfoque, basado en tres ejes centrados en el acompañamiento y la anticipación de las transformaciones industriales.

3. De un nuevo enfoque a la aplicación de una nueva política industrial.

Las intenciones de la Comisión son ambiciosas y responden en gran medida a las necesidades manifestadas por varios Estados, pero también por las organizaciones profesionales o sindicales.

Por todo ello, este nuevo enfoque debe convertirse en una realidad política.

Fijar objetivos visibles.

Una política debe fijarse objetivos que puedan suscitar, si es posible, la adhesión de los ciudadanos de la UE.

Cuatro objetivos permitirían dar un sentido a esta política:

· el desarrollo de una base industrial europea sólida;

· el crecimiento del empleo, en particular entre los jóvenes;

· la aparición de líderes industriales europeos, capaces de personificar nuestra marca de fábrica «made in Europe»;

· el fortalecimiento de la capacidad de innovación de nuestra industria y su capacidad para responder a las expectativas de los consumidores.

Tener en cuenta las diferentes dimensiones de la industria

Una política eficaz debe tener en cuenta la naturaleza de las empresas a las que se aplica la denominación genérica «industria» y el lugar que ocupa ésta en nuestra sociedad.

La industria abarca varias dimensiones complementarias e indisociables:

· una dimensión sectorial en la que la Comisión pretende, muy acertadamente, apoyarse para ejecutar la política industrial;

· una dimensión «empresarial» que debe tener en cuenta la naturaleza de las empresas industriales, no todas del mismo tamaño. Los grandes grupos industriales no representan ni el 1 % de las empresas europeas. No es posible concebir una política que no se dirija a los millones de otras empresas, pequeñas y medianas, que componen el tejido industrial europeo. La Comisión debe realizar esfuerzos reales para tener en cuenta a las pequeñas empresas en sus políticas, si no quiere que estas políticas sean meramente virtuales;

· una dimensión territorial que es esencial no desdeñar. La industria ejerce un poder de atracción sobre las otras actividades económicas, que convierte su localización en un elemento clave de desarrollo para numerosas regiones. El efecto económico, social y psicológico de una deslocalización es superior al de la creación de decenas de puestos de trabajo en otros sectores. Este elemento, por irracional que pueda parecer, no debe subestimarse. La política de cohesión de la UE y los Fondos Estructurales deben apoyar el desarrollo industrial, pero también servir de instrumentos de ayuda a la reconversión de zonas que se enfrentan con deslocalizaciones industriales.

El problema de las deslocalizaciones exige respuestas que ofrezcan una alternativa de desarrollo a las zonas afectadas y permitan anticiparse a estos riesgos, en especial, mediante el desarrollo de agrupaciones de empresas («clusters») que, al crear fuertes sinergias entre empresas, universidades y centros de investigación, doten de raíces duraderas a la actividad industrial en un territorio.

Además, esta dimensión territorial adquiere todo su sentido en el ámbito europeo con la ampliación de la UE. Sólo será una oportunidad si la UE se dota de medios, especialmente en materia de política industrial. Un compromiso de este tipo supone un buen conocimiento de la estructura industrial de estos países, un análisis de sus factores de competitividad, con el fin de anticiparse a las transformaciones a las que deberán hacer frente, y unas medidas adecuadas a su contexto económico.

Definir un método claro y eficaz

Toda política debe basarse en un método claro y eficaz. Al tratarse del enfoque integrado, existen las mismas inquietudes para la política industrial europea que para la estrategia de Lisboa. Es compleja, participan numerosos actores y abarca un amplio abanico de políticas. Será difícil valorar los progresos y los resultados si la Comisión no empieza estableciendo terrenos de acción prioritaria.

Sería por ello deseable que la política industrial se beneficie del impulso de la revisión de «Lisboa», para convertirse en uno de sus elementos de pleno derecho. Si bien esta estrategia revisada se apoya en un programa de acción ampliado a los Estados miembros, sería oportuno que la política industrial europea encontrara el lugar que le corresponde.

Esta necesidad de método se aplica también a la mejora del marco legislativo y reglamentario. De esta forma, la simplificación de la legislación debe tener en cuenta, en particular, el efecto acumulativo de la legislación sobre cada sector.

Corresponde a la Comisión definir el método utilizado para desarrollar los estudios de impacto de las nuevas normativas. Deberá permitir una consulta con los interlocutores sociales y las organizaciones profesionales y, sobre todo, evaluar, basándose en los criterios precisos, las respuestas que formulen.

Este compromiso de la Comisión Europea de legislar mejor debería ampliarse al Consejo y al Parlamento Europeo, que también deben emprender esfuerzos en este terreno.

Apoyarse en instrumentos eficaces

La política industrial europea debe poder apoyarse en un conjunto de programas comunitarios, los más importantes de los cuales están actualmente en fase de redefinición. En función del resultado de las negociaciones sobre las perspectivas financieras de la UE 2007-2013, podrían no alcanzarse las ambiciones que Europa se ha fijado.

En cualquier caso, e independientemente de los importes financieros que se decidan, habrá que conceder el lugar que les corresponde a los problemas industriales en:

- la política de cohesión y los Fondos Estructurales;

- el programa marco de investigación y desarrollo;

- el programa plurianual de innovación.

La investigación y la innovación representan indiscutiblemente el doble reto al que la UE debe hacer frente de forma prioritaria. El retraso europeo en la materia resulta muy inquietante y serán necesarios esfuerzos importantes para invertir la tendencia. El objetivo debe ser estimular el conjunto del proceso, desde la investigación fundamental al mercado. Para que la innovación cree puestos de trabajo y riqueza, es necesario que se difunda por el conjunto de las empresas y sectores industriales, especialmente los manufactureros.

La intensificación de los esfuerzos europeos de investigación pública y privada debe ser la prioridad absoluta de la UE para garantizar un futuro a la industria europea.


OPINIÓN de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales (21.4.2005)

para la Comisión de Industria, Investigación y Energía

sobre «Reforzar la competitividad europea: consecuencias de las transformaciones industriales en la política y en el papel de las PYME»

(2004/2154(INI))

Ponente de opinión: Bernard Lehideux

SUGERENCIAS

La Comisión de Empleo y Asuntos Sociales pide a la Comisión de Industria, Investigación y Energía, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de resolución que apruebe:

1.  Manifiesta su satisfacción por la decisión de la Comisión de considerar la política industrial como una de las prioridades de la agenda europea;

2.  Subraya la conclusión básica de la Comisión de que se necesita una simplificación normativa para mantener la competitividad, todavía frágil, de los nuevos Estados miembros, y considera que, para reforzar la competitividad general y garantizar un crecimiento real del empleo, este requisito de un enfoque legislativo más contenido debería aplicarse a todos los Estados miembros de la UE;

3.  Aprecia la diferenciación entre desindustrialización y cambios estructurales y está de acuerdo con la apreciación de la Comisión de que "la industria europea se enfrenta a un proceso de cambios estructurales que es en general beneficioso y que debe incentivarse"; observa, sin embargo, que el análisis de estos últimos es incompleto y que no se dispone de datos indiscutibles sobre las deslocalizaciones; considera, por consiguiente, que la Comisión debería pedir a un grupo de expertos, que trabajaría en estrecha colaboración con el Centro Europeo de Supervisión del Cambio (EMCC) y cuyos conocimientos y experiencia aprovecharía en gran medida, que redacte un informe sobre este tema para el Consejo Europeo;

4.  Considera que la creciente competencia de los países emergentes debe incitar a las autoridades públicas a crear condiciones favorables para la emergencia de producciones o de combinaciones productivas nuevas, creadoras de valor añadido y de empleos de calidad y que garanticen una ventaja comparativa europea;

5.  Considera que, en el marco de una competencia internacional plena y eficaz, es necesaria una mano de obra cada vez más cualificada y competitiva;

6.  Opina que, con objeto de promover la competitividad y el empleo, se debe dar prioridad a la educación y a la formación, sobre todo en el ámbito de las nuevas tecnologías; con este fin, los Estados miembros podrían llevar a cabo una evaluación objetiva de sus sistemas de educación y de formación;

7.  Lamenta que la Comisión haya descuidado los esfuerzos necesarios para ayudar a los sectores y a las regiones particularmente afectados por las mutaciones industriales, pues las autoridades públicas tienen el deber de aplicar políticas muy específicas a corto plazo en favor de los trabajadores de las regiones y de los sectores afectados; considera que los Fondos estructurales, y en particular el Fondo Social Europeo, podrían ser utilizados a estos efectos;

8.  Considera que, cuando los mercados son incompletos, las autoridades públicas deberían fomentar el desarrollo de actividades en los ámbitos en que los riesgos sean considerados demasiado elevados por los agentes económicos; considera, en este marco, que es urgente identificar sectores de fuerte valor añadido —sobre todo en el ámbito de las nuevas tecnologías— que las autoridades públicas podrían promocionar con objeto de garantizar empleos de calidad; opina que también corresponde a dichas autoridades desarrollar actividades de investigación e innovación, que son fuente de externalidades positivas;

9.  Considera que el diálogo social debería contribuir a identificar los sectores con mejores resultados y los más amenazados: con este fin, los agentes del diálogo social, en particular la Fundación de Dublín, que tiene experiencia en materia de diálogo social e intercambio de mejores prácticas y elabora estudios sectoriales, podrían reunirse regularmente con la Comisión en una conferencia europea del desarrollo industrial;

10. Estima que es esencial una política de promoción de "campeones europeos" como fuerza motriz de la economía y fuente de competitividad, pero que ésta no se debe aplicar en detrimento de las PYME, que son la principal fuente de empleo y de innovación.

11. Pide a la Comisión que evalúe con regularidad los resultados de las políticas de incentivación a las actividades de investigación y de desarrollo, en particular en lo que se refiere a los puestos de trabajo creados, ya que el nivel financiero no constituye el único nivel de análisis.

PROCEDIMIENTO

Título

Reforzar la competitividad europea: consecuencias de las transformaciones industriales en la política y en el papel de las PYME

Número de procedimiento

2004/2154(INI)

Comisión competente para el fondo

ITRE

Comisión competente para emitir opinión
  Fecha del anuncio en el Pleno

EMPL
28.10.2004

Cooperación reforzada

no

Ponente de opinión
  Fecha de designación

Bernard Lehideux
7.10.2004

Examen en comisión

16.3.2005

20.4.2005

 

 

 

Fecha de aprobación de las sugerencias

20.4.2005

Resultado de la votación final

a favor:

en contra:

abstenciones:

28

3

0

Miembros presentes en la votación final

Jan Andersson, Roselyne Bachelot-Narquin, Philip Bushill-Matthews, Milan Cabrnoch, Mogens N.J. Camre, Ole Christensen, Derek Roland Clark, Luigi Cocilovo, Jean Louis Cottigny, Harald Ettl, Carlo Fatuzzo, Joel Hasse Ferreira, Ilda Figueiredo, Stephen Hughes, Ona Juknevičienė, Jan Jerzy Kułakowski, Sepp Kusstatscher, Jean Lambert, Raymond Langendries, Bernard Lehideux, Elizabeth Lynne, Thomas Mann, Ana Mato Adrover, Maria Matsouka, Jacek Protasiewicz, Jean Spautz, Struan Stevenson, Anne Van Lancker y Gabriele Zimmer

Suplentes presentes en la votación final

Jamila Madeira, Dimitrios Papadimoulis y Elisabeth Schroedter


PROCEDIMIENTO

Título

Reforzar la competitividad europea: consecuencias de las transformaciones industriales en la política y en el papel de las PYME

Número de procedimiento

2004/2154(INI)

Fundamento reglamentario

art. 45

Comisión competente para el fondo
Fecha del anuncio de la autorización en el Pleno

ITRE

28.10.2004

Comisión(es) competentes(s) para emitir opinión
  Fecha del anuncio en el Pleno

EMPL

28.10.2004

ECON

28.10.2004

INTA

28.10.2004

 

 

Opinión(es) no emitida(s)
  Fecha de la decisión

ECON
25.10.2004

INTA
12.10.2004

 

 

 

Cooperación reforzada

No

 

 

 

 

Propuesta(s) de resolución incluida(s) en el informe

 

 

 

Ponente(s)
  Fecha de designación

Dominique Vlasto
21.9.2004

 

Ponente(s) sustituido(s)

 

 

Examen en comisión

25.1.2005

17.3.2005

31.3.2005

25.4.2005

 

Fecha de aprobación

25.4.2005

Resultado de la votación final

a favor:

en contra:

abstenciones:

30

0

2

Miembros presentes en la votación final

Ivo Belet, Šarūnas Birutis, Philippe Busquin, Jerzy Buzek, Joan Calabuig Rull, Pilar del Castillo Vera, Jorgo Chatzimarkakis, Giles Chichester, Gianni De Michelis, Lena Ek, András Gyürk, Fiona Hall, Rebecca Harms, Romana Jordan Cizelj, Werner Langen, Eluned Morgan, Reino Paasilinna, Vladimír Remek, Paul Rübig, Esko Seppänen, Andres Tarand, Britta Thomsen, Patrizia Toia, Nikolaos Vakalis, Alejo Vidal-Quadras Roca y Dominique Vlasto

Suplentes presentes en la votación final

Etelka Barsi-Pataky, Dorette Corbey, Edit Herczog, Lambert van Nistelrooij, John Purvis y Hannes Swoboda

Suplentes (art. 178, apdo. 2) presentes en la votación final

 

Fecha de presentación – A6

12.5.2005

A6‑0148/2005

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