Procedimiento : 2006/2231(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0450/2006

Textos presentados :

A6-0450/2006

Debates :

PV 31/01/2007 - 21
CRE 31/01/2007 - 21

Votaciones :

PV 01/02/2007 - 7.9
CRE 01/02/2007 - 7.9
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2007)0019

INFORME     
PDF 171kWORD 153k
6.12.2006
PE 378.465v02-00 A6-0450/2006

sobre el Libro Verde «Fomentar una alimentación sana y la actividad física: una dimensión europea para la prevención del exceso de peso, la obesidad y las enfermedades crónicas»

(2006/2231(INI))

Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria

Ponente: Frédérique Ries

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO
 EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
 OPINIÓN de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género
 PROCEDIMIENTO

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO

sobre el Libro Verde «Fomentar una alimentación sana y la actividad física: una dimensión europea para la prevención del exceso de peso, la obesidad y las enfermedades crónicas»

(2006/2231(INI))

El Parlamento Europeo,

–   Visto el Libro Verde de la Comisión «Fomentar una alimentación sana y la actividad física: una dimensión europea para la prevención del exceso de peso, la obesidad y las enfermedades crónicas» (COM(2005)0637),

–   Vista la aprobación, en mayo de 2004, por la 57ª Asamblea Mundial de la Salud de la Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud,

–   Vista la Resolución del Consejo de 14 de diciembre de 2000 sobre la salud y la nutrición (2001/C 20 23 01),

–   Vistas las conclusiones del Consejo de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores, de 3 de junio de 2005, «Obesidad, nutrición y actividad física»,  

–   Vista la reunión informal de los Ministros de Deportes de los días 19 y 20 de septiembre de 2005, en la que la Presidencia británica propuso la creación de un grupo de trabajo sobre «Deporte y salud»,

–   Visto el llamamiento formulado por científicos participantes en el 10º Congreso Internacional sobre la Obesidad (ICO 2006), que tuvo lugar en Sydney del 3 al 8 de septiembre de 2006,

–   Vistas las conclusiones de la conferencia de alto nivel de la Presidencia finlandesa sobre la salud en todas las políticas,

–   Visto el artículo 45 de su Reglamento,

–   Vistos el informe de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria y la opinión de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (A6‑0450/2006),

A. Considerando que el número de personas que padecen obesidad ha aumentado de manera espectacular en los 30 últimos años en la Unión, que el ritmo de crecimiento del fenómeno es el mismo que en los Estados Unidos a principios de los años 90 y que actualmente se considera que cerca de un 27 % de los hombres y un 38 % de las mujeres en Europa tienen exceso de peso o padecen obesidad,

B.  Considerando que la creciente prevalencia de la obesidad, especialmente en los niños, no se limita a la UE y a otros países ricos, sino que está aumentando de manera espectacular en varios países en desarrollo,

C. Considerando que la obesidad afecta también a más de cinco millones de niños en la UE 25 y que la tasa de progresión es alarmante, con cerca de 300 000 nuevos casos al año,

D. Considerando que existen estudios que indican que las personas con discapacidad se encuentran en mayor peligro de sufrir obesidad debido, entre otras causas, a mutaciones patofisiológicas del metabolismo de la energía, a la constitución corporal, a la atrofia muscular y a la falta de actividad física,

E.  Considerando que la ración energética de una parte importante de la población permanece estable desde el decenio de 1950; considerando, sin embargo, que la evolución del estilo de vida ha traído aparejada una reducción de la actividad y del trabajo físico, por lo que se han reducido las exigencias energéticas, provocando un desequilibrio entre las necesidades de energía y la aportación energética,

F.  Considerando que numerosos proyectos y estudios han confirmado que la aparición de la obesidad se caracteriza por disparidades precoces vinculadas al medio socioeconómico, y que la enfermedad es tanto más frecuente cuanto más escasos son los recursos financieros de que dispone la familia y menor es el nivel de educación,

G. Considerando que, al establecer un Plan de acción europeo para la promoción de estilos de vida saludables, se debe prestar la debida atención a los diversos hábitos alimentarios y de consumo que existen en los Estados miembros,

H. Considerando que el Informe de 2005 de la OMS sobre la salud en Europa demuestra (analíticamente) que gran número de muertes y enfermedades se deben a siete factores de riesgo principales, de los que seis (hipertensión, colesterol, índice de masa corporal, insuficiente consumo de frutas y hortalizas, la falta de actividad física y consumo excesivo de alcohol) están relacionados con la dieta y el ejercicio físico y que, por lo tanto, es importante conceder igual prioridad a la actuación sobre estos tres factores determinantes de la salud, con miras a prevenir un número importante de muertes y enfermedades,

I.   Considerando que debemos considerar una alimentación sana aquella que tenga determinadas características cualitativas y cuantitativas, como un contenido energético adecuado a las necesidades de cada persona, y que, en todo caso, respete los principios dietéticos,

J.   Considerando que, aunque en virtud de las competencias que le confieren los Tratados, la Unión tiene un papel fundamental que desempeñar en materia de protección de los consumidores fomentando una alimentación sana y el consumo de frutas y hortalizas, las acciones de la Comunidad para la promoción del deporte y la actividad física tendrán necesariamente que complementar las llevadas a cabo por los Estados miembros, las regiones y las ciudades de Europa,

K. Considerando el impacto socioeconómico de las enfermedades vinculadas a los problemas de exceso de peso (que ya representan entre un 4 y un 7 % de los gastos globales de salud de los Estados miembros); considerando que el coste global de la obesidad (teniendo en cuenta la mayor probabilidad del desempleo, de ceses de actividad y de incapacidad laboral) nunca ha sido objeto de una evaluación científica precisa,

L.  Considerando que la mayoría de los Estados miembros han establecido políticas destinadas a combatir la problemática de la obesidad y a aumentar el nivel de salud de su población, unos gobiernos, mediante la adopción de determinadas medidas de prohibición y otros, mediante incentivos,

M. Considerando que algunos Estados miembros han tomado, por ejemplo, la decisión de regular o incluso suprimir los distribuidores automáticos en el ámbito escolar debido a la pobreza de la gama de la oferta y a la presencia insignificante de bebidas pobres en azúcar, de frutas y hortalizas y de productos denominados dietéticos,

N. Considerando con interés, como una primera fase, los compromisos voluntarios asumidos recientemente, por una parte, por los fabricantes europeos de bebidas sin alcohol con objeto de limitar la oferta comercial destinada a los menores de 12 años favoreciendo al mismo tiempo el acceso a bebidas más variadas en las escuelas, y, por otra, por dos «gigantes» del sector de la restauración rápida para incorporar símbolos de información nutricional en los embalajes de las hamburguesas y las patatas fritas,

O. Acogiendo con satisfacción las diversas iniciativas encaminadas a promover una alimentación saludable que están desarrollando numerosos minoristas europeos, incluyendo el desarrollo de líneas de productos saludables, un etiquetado con información nutricional más fácil de entender y la colaboración con gobiernos, escuelas y ONG para incrementar el conocimiento de los beneficios de una alimentación saludable y del ejercicio regular,

P.  Considerando que el presente Libro Verde se inscribe en una iniciativa general de la UE para combatir los factores más nocivos para la salud, entre los que cabe citar los malos hábitos alimentarios y la falta de actividad física, que, al igual que el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, son la causa de enfermedades cardiovasculares (que son la causa principal de muerte de hombres y mujeres en la Unión Europea), algunos tipos de cáncer, enfermedades respiratorias, osteoporosis y diabetes de tipo 2, todas las cuales aumentan la demanda sobre los sistemas de salud nacionales,

Q. Considerando la presentación el 11 de septiembre de 2006 por la Comisión de los resultados de una consulta pública a raíz del Libro Verde que abogan, en particular, en favor de una acción de la UE que cubra distintas políticas comunitarias y preste una atención especial a los niños y a los jóvenes,

R.  Considerando el papel activo que la Comunidad debe desempeñar, en el marco de políticas comunes o como complemento de las acciones iniciadas por los 25 Estados miembros, en cuanto a campañas de información y sensibilización de los consumidores con respecto al problema de la obesidad, de restablecimiento del consumo de frutas y hortalizas en el marco de la Política Agrícola Común, de financiación de proyectos de investigación, educativos y deportivos, y de aprobación de actos legislativos nuevos o revisados con impacto real en la salud nutricional de los ciudadanos europeos,

La obesidad: ¿una prioridad política?

1.  Manifiesta su satisfacción por el compromiso de la Comisión en favor de la alimentación sana (en términos cuantitativos y cualitativos) y la actividad física y de la lucha contra la obesidad y las principales enfermedades relacionadas con la alimentación; pide que ello se considere en adelante como una prioridad política de la Unión Europea y sus Estados miembros;

2.  Reconoce que la obesidad es multifactorial y, por consiguiente, requiere un enfoque holístico que incluya numerosos ámbitos distintos de actuación;

3.  Lamenta amargamente que, a pesar de las acciones de varios Estados miembros, la obesidad afecte a una parte de la población en aumento constante y advierte que, si continúa esta tendencia, serán incalculables las consecuencias sobre la salud pública, consecuencias que podrían evitarse tomando las medidas adecuadas;

4.  Aconseja a todos los Estados miembros que reconozcan oficialmente la obesidad como enfermedad crónica con el fin de evitar cualquier forma de estigmatización y discriminación de las personas obesas y que velen por su acceso al tratamiento adecuado en el marco de sus regímenes nacionales de seguridad social;

5.  Celebra la aprobación en la Conferencia Ministerial Europea de la OMS, celebrada en Estambul del 15 al 17 de noviembre de 2006, de una Carta Europea contra la Obesidad, destaca el establecimiento de un ambicioso marco de actuación para controlar la epidemia y pide a la Comisión y a los Estados miembros que elaboren un calendario de aplicación y que fijen prioridades para las intervenciones dentro de dicho marco;

6.  Apoya sin reservas el lanzamiento en marzo de 2005 de la Plataforma de acción europea para la alimentación, la actividad física y la salud («la Plataforma») y acoge con satisfacción el método elegido por la DG SANCO, el del diálogo permanente con los sectores industriales, las autoridades nacionales y las ONG;

7.  Acoge con satisfacción los compromisos voluntarios ya propuestos por las partes interesadas de la Plataforma; destaca la necesidad de garantizar que estos compromisos asumidos en el marco de la Plataforma sean objeto de un seguimiento efectivo y pide a la Comisión que desarrolle unos criterios de evaluación claros; observa que una evaluación fiable es vital para poder medir adecuadamente los progresos y para poder tomar en consideración ulteriores propuestas de acción de la UE o propuestas legislativas cuando ello resulte necesario; pide a la Comisión que le presente un informe anual sobre los logros de la Plataforma;

8.  Pide a la Comisión que lleve a cabo evaluaciones de impacto sobre las propuestas de políticas pertinentes para determinar sus efectos en los objetivos de salud pública, obesidad y nutrición; recomienda que este «control concerniente a la salud o la obesidad» se lleve a cabo en particular en el ámbito de la PAC, los programas de investigación, la política energética, la publicidad y la política alimentaria;

9.  Observa que, aunque en la actualidad se reúne en la Plataforma una amplia gama de partes interesadas, tienden a concentrarse en el aspecto del «aporte energético» del problema de la obesidad; pide, por consiguiente, a las partes interesadas relacionadas con el factor del «gasto energético», como las fabricantes de videojuegos, las asociaciones deportivas y los medios de radiodifusión, que se comprometan más en el debate y que estudien la posibilidad de contraer compromisos similares;

10. Considera un paso en la buena dirección la tendencia que prevalece hoy en distintos sectores de la industria alimentaria europea de actuar concretamente para reorientar la comercialización de productos dirigidos a los menores y para implantar un etiquetado nutricional de los alimentos y bebidas destinados a ellos;

11. Insta a los Estados miembros a que determinen las oportunidades de asociar de manera rentable a los servicios sanitarios con la industria, de manera que mejoren la comprensión y el control de la dieta por parte de los pacientes y se reduzca la carga económica que supone la obesidad; considera que se debe prestar especial atención a proyectos para abordar las necesidades de los miembros de comunidades desfavorecidas social y económicamente;

12. Espera que la Comisión presente en un futuro inmediato medidas prácticas en un Libro Blanco, con objeto de reducir el número de personas que padecen exceso de peso y obesidad a partir de 2015 a más tardar;

Informar al consumidor desde la infancia

13. Considera que toda política de prevención y vigilancia de la obesidad debe inscribirse a lo largo de toda la existencia, a partir del período prenatal y hasta una edad avanzada; considera, por otro lado, que es necesario prestar una atención especial a la infancia, etapa de la vida en la que se adquiere una gran parte de los hábitos alimentarios;

14. Alienta a los Estados miembros a que reconozcan que la educación en materia de nutrición y salud, iniciada a una edad muy temprana, es crucial para prevenir el sobrepeso y la obesidad;

15. Considera que los profesionales de la salud desempeñan un papel importante a la hora de fomentar los beneficios para la salud de una dieta bien equilibrada y una actividad física regular, y de detectar cualquier riesgo, especialmente en el caso de las personas con un exceso de grasa abdominal, que tienen un riesgo mayor de desarrollar diabetes de tipo 2, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades;

16. Recuerda que la escuela es el lugar donde los niños pasan más tiempo y que el medio escolar, especialmente los comedores escolares, deben estimular a los niños para que desarrollen el gusto y promover la actividad física regular y un modo de vida sano, especialmente, para compensar la disminución del tiempo dedicado a la educación física en las escuelas de la UE; pide, por consiguiente, a la Comisión que desarrolle mecanismos para promover unas mejores prácticas en las escuelas que tengan en cuenta las iniciativas más eficaces para educar a los niños sobre la alimentación sana y proporcionen alimentos basados en normas nutricionales;

17. Pide a los Estados miembros que aporten fondos suficientes para los servicios de restauración de las escuelas para que las escuelas puedan servir alimentos recién preparados, preferentemente procedentes de la agricultura ecológica o regional, y que fomenten unos hábitos alimentarios sanos desde la primera infancia;

18. Considera que debe alentarse a los Estados miembros a que velen por que los niños dispongan de suficientes instalaciones para las actividades deportivas y físicas en la escuela; anima a los Estados miembros y a sus autoridades locales a que tengan presente el fomento de un estilo de vida sano y activo a la hora de planificar la ubicación de las escuelas, para acercarlas a las comunidades que van a recurrir a ellas, permitiendo así que los niños puedan llegar a la escuela a pie o en bicicleta, en lugar de sentados en un automóvil o un autobús;

19. Pide que los fabricantes europeos de bebidas sin alcohol concreten rápidamente los compromisos que asumieron el 20 de diciembre de 2005 en su código de conducta, en particular el de limitar sus actividades comerciales en las escuelas primarias;

20. Considera que, cuando se autoricen los distribuidores automáticos en los colegios e institutos, deben en todos los casos atenerse a las normas de una alimentación sana;

21. Condena la frecuencia y la intensidad de las campañas de publicidad y promoción en televisión de alimentos destinados exclusivamente a los niños y destaca que tales prácticas comerciales no fomentan hábitos unos alimentarios sanos y deben, por lo tanto, someterse a control a nivel comunitario mediante la revisión de la Directiva «Televisión sin fronteras»; solicita la introducción de controles comunitarios para restringir la publicidad televisiva de alimentos con altos niveles de grasa, azúcar y sal destinados a los niños en las franjas horarias en que una gran parte de ellos ve la televisión; señala asimismo que hay pruebas claras de que la publicidad televisiva influye en los modelos de consumo a corto plazo de los niños de 2 a 11 años; considera, a pesar de todo, que también entra en juego la responsabilidad personal de los padres en cuanto que les corresponde tomar la decisión final de comprar; observa, no obstante, que las encuestas demuestran que la mayoría de los padres aboga por restricciones claras de la promoción de alimentos poco sanos destinados a los niños;

22. Pide a la Comisión que, en el marco de la Plataforma, establezca compromisos voluntarios o de autorregulación con objeto de poner fin a la promoción de alimentos con altos contenidos de grasa, azúcar y sal destinados a los niños, y le insta también a que presente propuestas legislativas en caso de que la autorregulación no aporte ningún cambio;

23. Señala que las nuevas formas de publicidad destinada a los niños, como el envío de mensajes a los teléfonos móviles, los juegos en línea y el patrocinio de las zonas de juegos no deberían quedar al margen de estas consideraciones;

24. Considera indispensable que a medio plazo se concrete un «acuerdo entre caballeros» entre la Comisión y las empresas europeas de medios de comunicación que incluya el requisito de que las producciones destinadas a los niños en diferentes soportes (televisión, cine, Internet y videojuegos), comprendan obligatoriamente indicaciones sanitarias y recreativas destinadas a sensibilizar a los jóvenes europeos sobre la importancia que reviste la práctica de deportes y el consumo de frutas y hortalizas para conservar la salud;

25. Reconoce el papel de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria en la elaboración de consejos y recomendaciones dietéticas;

26. Opina que los medios de comunicación (televisión, radio, Internet) son hoy más que nunca instrumentos pedagógicos esenciales para el aprendizaje de la salud nutricional que deben dar consejos prácticos a los consumidores para que puedan encontrar el equilibrio adecuado entre el consumo diario de calorías y el gasto de energía y garantizarles en último extremo la libertad de elección;

27. Considera que la próxima adopción del Reglamento sobre las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos envía una señal importante y finalmente permitirá al consumidor disponer de una información veraz, fiable y coherente sobre las características nutricionales de los productos alimenticios, en particular los que contienen una elevada cantidad de azúcar, sal y determinadas grasas; observa que la aplicación de este reglamento debe realizarse de forma que siga estimulando a las empresas que fabrican alimentos y bebidas y les permita innovar y mejorar sus productos; considera, por consiguiente, que en el contexto de este reglamento debe concederse una prioridad destacada al establecimiento de perfiles nutritivos por parte de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, teniendo en cuenta los datos más recientes disponibles, en estrecha cooperación con las ONG de consumidores y los explotadores de empresas alimentarias, incluidos los minoristas;

28. Constata la creciente preocupación de la opinión pública y del mundo científico sobre el impacto de las grasas artificiales trans sobre la salud humana y observa las iniciativas de algunas autoridades nacionales (Canadá, Dinamarca) y regionales (Nueva York) destinadas a eliminar las grasas trans de la dieta humana; solicita medidas de la UE para reducir la ingesta de grasas trans;

29. Considera que debe revisarse sin demora la Directiva 90/496/CE , de 24 de septiembre de 1990, relativa al etiquetado sobre propiedades nutritivas de los productos alimenticios(1), de manera que incluya, como mínimo, la obligación de indicar la presencia y proporción de nutrientes así como la naturaleza de las grasas, para alcanzar los objetivos de simplificación y armonización de la legislación europea y de acuerdo con las recomendaciones de los representantes del sector y de las asociaciones de consumidores;

30. Expresa su vivo interés en los sistemas de indicaciones alimentarias establecidos en diversos Estados miembros por empresas de la alimentación, minoristas u organismos públicos para simplificar los mensajes nutricionales; reconoce el valor de estos sistemas de indicaciones y de los logotipos sobre decisiones sanas cuando obtienen el favor de los consumidores y resultan fáciles de usar; recuerda los estudios que confirman que los sistemas de indicación de los niveles de nutrientes mediante elementos interpretativos son los que sirven de mayor ayuda para los consumidores en el momento de elegir opciones sanas; pide a la Comisión que se sirva de estas experiencias y que desarrolle e introduzca en toda la UE un sistema de etiquetado nutricional en el embalaje y señala que para enviar un mensaje coherente a los consumidores es necesario cierto grado de armonización en este ámbito, y señala también que tales mensajes deben contar con un fundamento científico;

31. Toma nota de que la mejor herramienta es la educación del consumidor, que no puede sustituirse por sistemas simplistas (que incluso pueden tener efectos contrarios al objetivo perseguido);

Integrar la nutrición y la actividad física en las demás políticas comunitarias

32. Opina que la reformulación de los productos constituye un instrumento eficaz para reducir el consumo de grasas, azúcar y sal en nuestros regímenes alimentarios y acoge con satisfacción las medidas adoptadas por algunos fabricantes y distribuidores en este sentido; observa que hasta la fecha tan solo un 5 % del total de compromisos voluntarios contraídos en el marco de la Plataforma guardan relación con el desarrollo de productos; pide a la Comisión, a los Estados miembros, a los fabricantes, a los minoristas y a los responsables de servicios de restauración que intensifiquen sus esfuerzos para garantizar que los fabricantes, los distribuidores y los responsables de servicios de restauración reduzcan los niveles de grasas, azúcar y sal en los alimentos; pide a los fabricantes que aprovechen la reformulación de los productos no para lanzar nuevas marcas, en ocasiones más caras, sino para dar prioridad a la reducción de grasas, azúcar y sal en las marcas corrientes ya existentes;

33. Destaca la importancia de habilitar a las personas para hacer elecciones fundadas en cuanto a su alimentación y a la intensidad del ejercicio físico que han de realizar;

34. Considera que la promoción de una alimentación sana y de la actividad física debe constituir una prioridad política, no solo para la DG SANCO, sino también para las Direcciones Generales de Agricultura, Transporte, Empleo, Investigación, Educación y Deporte de la Comisión, que aplican políticas o programas comunitarios con un impacto en la salud nutricional; pide a la Comisión que lleve a cabo evaluaciones de impacto referentes a las propuestas de políticas en este ámbito, a fin de determinar su incidencia en la salud pública y los objetivos en materia de nutrición, en particular en el contexto de la Política Agrícola Común;

35. Acoge con satisfacción la financiación en el actual programa de acción comunitario en el ámbito de la salud pública (2003-2008) de numerosos proyectos sobre la obesidad; considera esencial darles carácter permanente en los presupuestos y hacer hincapié en el segundo programa (2007-2013) en la promoción de un método de vida sano en los niños, los jóvenes y las personas con discapacidad;

36. Hace hincapié en que las campañas de información no constituyen la mejor herramienta para llegar a los grupos desfavorecidos desde el punto de vista socioeconómico; considera que las acciones deben ajustarse a las necesidades locales y al perfil de la colectividad de que se trate y que han de establecerse contactos directos y una cooperación estrecha entre escuelas, guarderías, médicos generalistas, pediatras y servicios de salud locales; subraya que la evaluación de estas actividades resulta fundamental para comprobar si obtienen los resultados deseados;

37. Pide que se recurra a los Fondos Estructurales para invertir en sectores económicos desfavorecidos y en infraestructuras que faciliten la actividad física y el transporte seguro, como los carriles para bicicletas, y favorezcan los juegos al aire libre en un entorno seguro; alienta al mismo tiempo a los Estados miembros a que inviertan en la realización de estos objetivos;

38. Pide a la Comisión que, en asociación con los ministerios competentes de los Estados miembros, participe en programas de «deporte en la escuela» en establecimientos piloto;

39. Insta a la Comisión a que evalúe en qué medida la malnutrición y la falta de movilidad representan un problema en las personas de edad avanzada, y a que examine qué medidas complementarias se requieren para ayudar a este sector importante, aunque a veces desatendido, de la sociedad;

40. Pide a los Estados miembros y a los empresarios que animen a sus empleados a participar en actividades deportivas y físicas, especialmente a las empleadas que efectúen labores monótonas que pueden provocar dolencias crónicas;

41. Reconoce el papel de los empleadores a la hora de fomentar estilos de vida sanos entre sus empleados; subraya que la salud de la mano de obra y, por ende, su productividad deberían inscribirse en la estrategia de responsabilidad social de las empresas; confía en que la recién creada Alianza europea para la responsabilidad social de las empresas fomente el intercambio de buenas prácticas en este ámbito;

42. Se muestra sensible al llamamiento efectuado por el mundo científico en el 10º Congreso Internacional sobre la Obesidad en favor de una intensificación de las investigaciones para comprender mejor la interacción de los factores genéticos y del estilo de vida que da origen a la enfermedad;

43. Expresa su satisfacción a este respecto por la financiación por parte de la Comunidad de nueve proyectos integrados bajo la prioridad temática «calidad y seguridad alimentaria» del Sexto Programa Marco de Investigación y Desarrollo y que prevén nuevas pistas para luchar contra la obesidad centrándose, por ejemplo, en una franja de edad específica o estudiando la interacción entre factores genéticos, comportamiento y estado de saciedad;

44. Pide que, en el marco del Séptimo Programa Marco de Investigación y Desarrollo, la lucha contra la obesidad no solo siga beneficiándose de la cooperación transnacional entre investigadores en el ámbito temático de la alimentación, la agricultura y la biotecnología, sino que también pueda considerarse como tema de investigación de interés común a varias disciplinas;

45. Subraya la importancia de contar con un conjunto comparable de indicadores en materia de estado de salud, que incluya datos sobre el consumo de alimentos, la actividad física y la obesidad, sobre todo desglosados por grupo de edad y clase socioeconómica;

46. Manifiesta su gran preocupación por la disminución del consumo de frutas y hortalizas en Europa, que afecta prioritariamente a los hogares europeos de menores ingresos, debido al precio de los productos y a una información escasa sobre su verdadera utilidad dietética;

47. Pide a la Comisión que proponga una política y un marco reglamentario que facilite el acceso a las mejores fuentes de nutrientes y otros componentes alimentarios beneficiosos, y que conceda a los consumidores europeos libertad de elección en cuanto a la manera de lograr y mantener el mejor aporte nutricional y que se adapte mejor a su estilo de vida particular y a su salud;

48. Expresa su preocupación ante los informes de que el contenido nutricional de las frutas y hortalizas producidas en Europa se ha reducido durante las pasadas décadas y pide a la Comisión y al Consejo que tomen las medidas necesarias en la revisión de 2008 de la Política Agrícola Común para considerar el valor nutricional de los alimentos como un criterio importante y que aumenten la producción de alimentos de calidad y potencien los incentivos para una alimentación sana en el marco de las políticas de desarrollo rural;

49. Pide una mayor coherencia entre la Política Agrícola Común y las políticas sanitarias iniciadas por la Unión Europea; pide a la Comisión que controle rigurosamente que las subvenciones europeas recibidas por algunos sectores industriales no sirvan nunca para financiar campañas de promoción que presenten bajo un aspecto favorable productos altamente calóricos;

50. Pide a la Comisión que vele por que las subvenciones comunitarias a determinados sectores industriales no se destinen a la financiación de campañas publicitarias de productos con alto contenido calórico;

51. Considera indispensable una reforma de la organización común del mercado de las frutas y hortalizas que contemple, entre otros objetivos, el relanzamiento del consumo de este tipo de alimentos de gran valor nutritivo; está convencido, por otra parte, de que es preferible una política de incentivos (bajada de precios, reducción fiscal, otros tipos de subvenciones) a un sistema que basado en una mayor imposición de los productos calóricos (fat tax), que terminaría penalizando sobre todo a los hogares europeos más modestos;

52. Pide a la Organización Mundial de la Salud que haga partícipe al Parlamento Europeo de sus puntos de vista actuales con respecto a la obesidad;

53. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión, a los Parlamentos nacionales de los Estados miembros y de los países candidatos y a la OMS.

(1)

DO n L 276 de 6. 10. 1990, p. 40. Directiva cuya última modificación la constituye la Directiva 2003/120/CE de la Comisión (DO L 333 de 20.12.2003, p. 51).


EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

«Los buenos hábitos alimentarios son como una cartilla de ahorros, hay que invertir durante mucho tiempo antes de que den beneficios»

Simone Lemieux, profesora del Instituto de Nutrición y Alimentos Funcionales de la Universidad Laval, Québec, 2005.

La epidemia de obesidad y exceso de peso que afecta a los ciudadanos europeos nos obliga a dar la señal de alarma. Se pueden citar cifras elocuentes extraídas del muy útil dictamen de iniciativa elaborado en 2005 por el Comité Económico y Social Europeo, inspirándose a su vez en informes procedentes de la Organización Mundial de la Salud y la task force internacional sobre la obesidad:

-          en la Unión de los Veinticinco, 14 millones de niños padecen de sobrecarga ponderal, y 3 millones de ellos obesidad;

-          en varios países de la UE, más de la mitad de la población adulta presenta una sobrecarga ponderal y se considera que entre el 20 y el 30 % de los adultos son obesos;

-          el número de niños europeos que padecen sobrecarga ponderal y obesidad aumenta en más de 400 000 casos al año y este problema afecta ya a casi uno de cada cuatro niños en la Unión de los Veinticinco;

-          entre el 10 y el 20 % de los niños de Europa septentrional padecen sobrepeso, mientras que en Europa meridional, el Reino Unido e Irlanda la proporción es del 20 al 35 %.

Así pues, la obesidad es una realidad que podemos constatar al doblar la esquina o en la cola del cine: cada vez es mayor el número de personas con un manifiesto exceso de peso. Esta realidad es tanto más escandalosa cuanto que afecta cada vez más a niños y adolescentes europeos.

Por supuesto, siempre habrá voces que se alcen contra lo que, en su opinión, no es más que una obsesión derivada de los nuevos modelos estéticos y no una verdadera «enfermedad de la civilización» del siglo XXI. La realidad es que la obesidad (que no debe confundirse con una sobrecarga ponderal o algunos kilos de más) y también la anorexia (que tampoco debe confundirse con la esbeltez o una ligera delgadez) constituyen un grave problema de salud física.

Pero, con más de un matiz, la obesidad prevalece más en todos los segmentos de población que presentan un mayor riesgo de mortalidad debido a las patologías asociadas, como la diabetes de tipo 2, la hipertensión y las enfermedades cardíacas.

Hay que celebrar, pues, el debate iniciado por la Comisión con la redacción del Libro Verde en diciembre de 2005, que tiene por objeto hacernos reflexionar sobre el mejor modo de luchar contra la obesidad favoreciendo una alimentación sana y la práctica de una actividad física regular.

Esta iniciativa responde al lanzamiento en marzo de 2005 de la Plataforma de acción europea para la alimentación, la actividad física y la salud, que reúne periódicamente a los representantes de los sectores industriales, las autoridades nacionales y las ONG; todo ello bajo la égida de la DG SANCO.

La ponente celebra este método de concertación abierta e innovadora, que, espera, permitirá definir en el futuro los grandes ejes de las acciones comunes que se lleven a cabo en el ámbito de la Unión.

En el capítulo «actividad física», que es la mitad de la ecuación y por tanto de la solución (los famosos 30 minutos de actividad física diaria sugeridos por muchos profesionales), la ponente desea hacer una precisión inicial: la educación y el deporte son competencias ante todo nacionales o regionales.

Es cierto que los valores educativos del deporte fueron reconocidos por el Consejo Europeo de Niza de diciembre de 2000; también es cierto que el año europeo 2004 se dedicó a la educación por el deporte, pero no es menos cierto que el margen de maniobra de la Unión es bastante reducido.

Por supuesto, hay algunas pistas que deben explorarse: campañas de sensibilización sobre la actividad física a través de distintos medios de comunicación, cooperaciones temáticas con los 25 Ministerios de Educación y la EUPEA (European physical education teacher assocation) y sobre todo la consideración del capítulo deportivo en la política regional.

Es igualmente importante destacar la tardía respuesta de los poderes públicos a esta enfermedad de los tiempos modernos. Hay que precisar que, contrariamente a ciertas ideas preconcebidas, la obesidad no afecta solo a los países industrializados, sino también a otras poblaciones, como sucede en Asia, en Oceanía, con tasas récord entre los melanesios y los micronesios, o también en los países de la cuenca mediterránea.

La Comisión Europea financió su primer proyecto de prevención y lucha contra la obesidad en 1998, en cooperación con la Universidad de Creta. Entre los Estados miembros, corresponde a Francia el mérito de haber adoptado el primer plan nacional de nutrición y salud en 2000. Por lo demás, ese mismo año el Consejo adoptó su primera resolución sobre el tema de la salud y la nutrición.

Después, la mayoría de los Estados miembros adoptaron medidas dirigidas a promover una alimentación sana y la actividad física regular desde la infancia.

Por lo que respecta al capítulo de la alimentación, utilizaron bien la vía legislativa, bien la del Plan de acción, o bien ambas. Se dotaron también de los medios y, así, propusieron todo un arsenal de medidas incentivas, de encuadramiento o incluso de prohibición.

Las acciones realizadas a escala nacional contemplan ámbitos tan variados como:

-          el etiquetado nutricional de determinados productos alimenticios (con los sistemas de «food signposting» implantados en el Reino Unido, Finlandia y Suecia);

-          la presencia o la retirada de distribuidores automáticos de pago de bebidas y alimentos en algunos centros escolares (Francia, Reino Unido);

-          la publicidad directa a los niños menores de 12 años (encuadrada en la Europa de los Veinticinco y prohibida únicamente en Suecia);

-          los alimentos y aditivos que entran en la composición de los platos de los comedores escolares (decisión del Gobierno letón, con efecto a partir del 1 de noviembre de 2006, de prohibir el consumo por los niños de alimentos y bebidas que contengan aditivos artificiales, agentes colorantes o cafeína);

-          los productos fabricados con grasas vegetales hidrogenadas o margarina y que contengan una concentración importante de ácidos grasos trans (Dinamarca adoptó en 2003 una ley que reduce la exposición a los ácidos grasos trans).

La ponente ha optado deliberadamente por citar ejemplos de acciones adoptadas por los Estados miembros, muchas de las cuales se basan en el eje «prevención-prohibición». Esta elección deliberada permite a la ponente resaltar la tendencia actual del legislador a «pegar fuerte» en materia de lucha contra la obesidad con medidas tanto de prohibición de determinados componentes alimenticios como, en mayor medida, de advertencias al consumidor contra los productos altamente calóricos.

La ponente considera, además, que es prematuro hacer un juicio provisional o definitivo sobre las distintas políticas nacionales, pues la mayoría de ellas todavía acaban de lanzarse.

Esta es, por otra parte, la primera razón que la lleva a no proponer la extensión a escala europea de alguna de las cinco acciones mencionadas. La otra razón es su preferencia por propuestas abiertas y positivas, poco compatibles con la lógica de la prohibición, una lógica que da pocos resultados con los niños, pues su propensión a saltarse las prohibiciones es bastante acusada.

Así, la filosofía que subyace a la elaboración del informe es la de la incitación, más que la de la prohibición de determinados productos alimenticios.

La ponente reconoce también que hay que acabar con lo políticamente correcto, que conduce a la inacción: ¡quién puede creer hoy, de verdad, que no hay alimentos buenos y malos desde el punto de vista nutricional!

La ponente quiere afirmar aquí claramente que, en su opinión, hay sin ninguna duda alimentos sanos con un alto contenido dietético y alimentos «bagatela» con un alto contenido calórico. Y que los primeros, en particular las frutas y hortalizas, cuyo consumo va en caída libre desde hace más de un decenio y cuya importancia en términos de salud conocemos, deberían ser objeto de políticas incentivas por parte de la Unión Europea.

Por lo que respecta a la Política Agrícola Común, la ponente hace suyas las numerosas críticas expresadas sobre su falta de eficacia. En su forma actual, la PAC ha cumplido su tiempo. Hay que emprender una reforma radical y aportar respuestas a los productores de los distintos sectores pero también a los consumidores, que buscan una alimentación sana y variada que responda a objetivos nutricionales.

Por lo que respecta a la organización común de mercado de las frutas y hortalizas, la ponente preconiza una nueva política europea, que contemple entre sus objetivos principales el relanzamiento del consumo de este tipo de alimentos de alto valor dietético. Está convencida de que una política incentiva (descenso de los precios, exenciones fiscales, otros tipos de subvención) es preferible a un sistema basado en un aumento de la imposición sobre los productos calóricos («fat tax»), que al final penalizaría sobre todo a las familias europeas más modestas.

Actuar así sobre varias políticas comunitarias creando sinergias entre ellas es para la ponente el medio más directo, quizás también el más difícil dado los muchos actores en juego, de aportar el valor añadido europeo a la lucha por el cambio de hábitos alimentarios y de modo de vida en general.

Este enfoque multisectorial sigue la misma línea del mensaje emitido por el Consejo en su resolución de 14 de diciembre de 2000, en cuyo punto 12 subraya que: «muchas políticas comunitarias, en particular en los ámbitos de la salud pública, la agricultura, la pesca, la investigación, los transportes, la protección del consumidor y el mercado interior, tienen tal repercusión que esas políticas nutricionales nacionales solo podrán ser plenamente eficaces cuando se tengan en cuenta los aspectos relativos a la salud nutricional en la definición y en la aplicación de las políticas comunitarias en cuestión».

Por esta razón, se formulan numerosas propuestas en relación con las distintas políticas en que la Unión Europea puede actuar. Por ejemplo:

-          En el marco del 7º PMID, es importante prever financiaciones en el tradicional capítulo de alimentación, agricultura y biotecnología, pero también hay que favorecer la investigación sobre otros factores y, por tanto, financiar proyectos comunes a varias disciplinas (socioeconomía, salud);

-          En materia de política audiovisual y protección del consumidor: la ponente propone celebrar un «acuerdo de caballeros» entre la Comisión y las industrias de los medios de comunicación europeos, que contemple la inscripción obligatoria en las producciones destinadas a los niños sobre distintos soportes mediáticos: televisión, cine, Internet y videojuegos, de menciones sanitarias y lúdicas dirigidas a sensibilizar a la juventud europea frente la importancia de la práctica deportiva y del consumo de frutas y hortalizas para conservar una buena salud;

-          En el ámbito de la educación y el deporte: la Comisión dispone de los medios, en cooperación con los ministerios competentes de los Estados miembros o las regiones, para lanzar programas de «deporte en la escuela» en centros «de prueba» y regalar a principios de año a los alumnos de cada escuela seleccionada una bolsa de deportes con el logotipo UE que contenga el equipo básico (calzado, pantalón corto y camiseta);

-          En el marco de los Fondos Estructurales: la cohesión económica y social de la Unión es un objetivo capital de la construcción europea. Dada la prevalencia de la obesidad entre los estratos más desfavorecidos de la población, es esencial integrar la promoción de modos de vida saludables para las poblaciones de las zonas urbanas y rurales, en el marco del Fondo Social Europeo (FSE) y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), tal como se ha fijado para el nuevo período 2007-2013.

En conclusión, la lucha contra la obesidad no ha hecho más que comenzar, y debe convertirse en una prioridad política para todos los Estados miembros y también, sobre todo, para Europa. La Unión tiene una importante baza que jugar para ajustar las políticas comunitarias a las preocupaciones cotidianas de los ciudadanos en materia de salud y de calidad de vida en general.

La buena alimentación debe reconocerse como un hábito de vida tan importante como el ejercicio físico y el no tabaquismo para mejorar la salud.


OPINIÓN de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (15.11.2006)

para la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria

sobre «Fomentar una alimentación sana y la actividad física: una dimensión europea para la prevención del exceso de peso, la obesidad y las enfermedades crónicas»

(2006/2231(INI))

Ponente de opinión: Anna Hedh

SUGERENCIAS

La Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género pide a la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de resolución que apruebe:

A.  Considerando que las jóvenes tienden a estar más insatisfechas que los jóvenes con su propia imagen corporal, lo que podría conducir a desórdenes alimentarios tales como la anorexia y la bulimia,

B.   Considerando que una multitud de factores, tales como las exigencias profesionales y las responsabilidades domésticas, dificultan cada vez más la integración de una actividad deportiva en el horario diario,

C.  Considerando que el deporte es un importante elemento en el proceso de socialización natural y que, por su papel educativo, es promotor de valores positivos y de desarrollo personal,

D.  Considerando que el embarazo y la menopausia son dos estadios críticos con respecto al desarrollo del sobrepeso en las mujeres, y que los servicios sanitarios nacionales no tienen debidamente en cuenta estos importantes períodos en la vida de las mujeres, en particular en relación al asesoramiento en materia de nutrición,

E.   Considerando que la mortalidad relacionada con la obesidad es menor entre las mujeres, pero que la incidencia de la morbilidad y de los problemas en la calidad de vida en términos de salud es varias veces mayor entre las mujeres y que, por consiguiente, padecen en mayor medida las consecuencias de la obesidad y, desde el punto de vista tanto físico como emocional, toleran menos que los hombres las discapacidades físicas derivadas de la obesidad,

F.   Considerando que para numerosos grupos de mujeres, especialmente las que viven en condiciones de pobreza, adoptar un estilo de vida más sano es una cuestión compleja,

1.   Anima a la Comisión a seguir desarrollando un planteamiento basado en el género en relación con la obesidad y los problemas de peso, la dieta y la actividad física, en especial mediante la recopilación de datos, la difusión de las mejores prácticas y la elaboración de estrategias de comunicación a escala comunitaria;

2.   Señala que los centros escolares pueden servir para influir de manera positiva en el comportamiento de los niños y los jóvenes; subraya que debería fomentarse y financiarse adecuadamente la posibilidad de servir comidas recién hechas y preparadas preferiblemente a base de productos de la agricultura biológica o regional;

3.   Pide a los Estados miembros que incluyan en los programas de enseñanza primaria la nutrición y la actividad física como tema diario obligatorio, así como cuestiones de economía doméstica en los programas de enseñanza secundaria; pide a la Comisión que fomente el intercambio de buenas prácticas en ese ámbito en el marco de los programas de enseñanza europeos;

4.   Destaca el hecho de que los centros escolares desempeñan un importante papel a la hora de influir en los estilos de vida de niños y jóvenes adultos; recomienda que se incluya en los programas escolares la educación de los consumidores, la nutrición y la actividad física, y que todos los alumnos participen en dichas actividades;

5.  Pide a los Estados miembros que fomenten las campañas de sensibilización para alentar, motivar y contribuir a que las personas pierdan peso gracias a una mejor nutrición y a la actividad física;

6.   Recomienda que los Estados miembros, a la hora de desarrollar sus estrategias sanitarias nacionales, tengan en cuenta la posibilidad de promover la prescripción a los pacientes de la actividad física como medida preventiva para ayudar a luchar contra los problemas de salud asociados con la obesidad, como las medidas de mantenimiento de peso o de pérdida de peso; pide a la Comisión que fomente el intercambio de buenas prácticas en este ámbito entre los Estados miembros;

7.   Pide a los Estados miembros, a las autoridades locales y regionales, así como a las asociaciones deportivas que fomenten, apoyen y faciliten la práctica de ejercicio físico y actividades deportivas para todos, y que garanticen que las condiciones de disponibilidad y acceso a infraestructuras y actividades deportivas para las jóvenes y las mujeres son iguales a las existentes para los hombres, teniendo en cuenta las diferentes preferencias de unas y otros;

8.   Pide a los Estados miembros y a los empresarios que animen a sus empleados a participar en actividades deportivas y físicas, especialmente a las empleadas que efectúen labores monótonas que pueden provocar dolencias crónicas;

9.   Pide a los Estados miembros que sensibilicen en mayor medida a los profesionales de la salud en relación con las enfermedades y afecciones vinculadas al peso, incluidas sus causas psicológicas o fisiológicas, con objeto de mejorar la calidad del tratamiento dispensado a los pacientes;

10. Anima a los Estados miembros y a la Comisión a sensibilizar a la opinión pública en relación con los beneficios que procura una dieta sana, la práctica regular de una actividad física y los peligros que puede entrañar para la salud una vida sedentaria;

11. Destaca el papel desempeñado por los medios de comunicación a la hora de divulgar hábitos alimentarios; anima a los Estados miembros a cooperar con los medios de comunicación para fomentar una nutrición más sana;

12. Anima a los interlocutores sociales y a los empresarios a crear un entorno laboral que permita la práctica de una actividad física, incrementándose por ende el nivel de productividad;

13. Pide a todos los sectores de la industria de la alimentación y la nutrición —«de la granja a la mesa»— que participen en el debate en curso y asuman sus responsabilidades en la aplicación de las decisiones derivadas de dicho debate, en especial por lo que respecta a la investigación y el desarrollo en materia de salud y a la información sobre nutrición basadas en el género.

PROCEDIMIENTO

Título

Fomentar una alimentación sana y la actividad física: una dimensión europea para la prevención del exceso de peso, la obesidad y las enfermedades crónicas

Número de procedimiento

2006/2231(INI)

Comisión competente para el fondo

ENVI

Opinión emitida por
  Fecha del anuncio en el Pleno

FEMM
28.9.2006

Ponente de opinión
  Fecha de designación

Anna Hedh
12.9.2006

Ponente de opinión sustituido

 

Examen en comisión

19.10.2006

13.11.2006

 

 

 

Fecha de aprobación

13.11.2006

 

 

 

 

Resultado de la votación final

+:

–:

0:

23

-

-

Miembros presentes en la votación final

Edit Bauer, Hiltrud Breyer, Maria Carlshamre, Ilda Figueiredo, Věra Flasarová, Lívia Járóka, Piia-Noora Kauppi, Rodi Kratsa-Tsagaropoulou, Siiri Oviir, Marie Panayotopoulos-Cassiotou, Marie-Line Reynaud, Teresa Riera Madurell, Raül Romeva i Rueda, Amalia Sartori, Eva-Britt Svensson, Anne Van Lancker, Corien Wortmann-Kool, Anna Záborská

Suplente(s) presente(s) en la votación final

Lidia Joanna Geringer de Oedenberg, Anna Hedh,, Zita Pleštinská.

Suplente(s) (art. 178, apdo. 2) presente(s) en la votación final

Albert Deß, Viktória Mohácsi

Observaciones (datos disponibles en una sola lengua)

 


PROCEDIMIENTO

Título

Fomentar una alimentación sana y la actividad física: una dimensión europea para la prevención del exceso de peso, la obesidad y las enfermedades crónicas

Número de procedimiento

2006/2231(INI)

Comisión competente para el fondo
Fecha del anuncio de la autorización en el Pleno

ENVI
28.9.2006

Comisión(es) competentes(s) para emitir opinión
  Fecha del anuncio en el Pleno

EMPL

28.9.2006

IMCO

28.9.2006

FEMM

12.10.2006

 

 

Opinión(es) no emitida(s)
  Fecha de la decisión

EMPL

18.1.2006

IMCO

4.10.2006

 

 

 

Cooperación reforzada
  Fecha del anuncio en el Pleno

 

 

 

 

 

Ponente(s)
  Fecha de designación

Frédérique Ries

29.11.2005

 

Ponente(s) sustituido(s)

 

 

Examen en comisión

3.10.2006

27.11.2006

 

 

 

Fecha de aprobación

27.11.2006

Resultado de la votación final

+:

−:

0:

42

5

0

Miembros presentes en la votación final

Adamos Adamou, Georgs Andrejevs, Irena Belohorská, Johannes Blokland, John Bowis, Frieda Brepoels, Martin Callanan, Dorette Corbey, Chris Davies, Mojca Drčar Murko, Edite Estrela, Jill Evans, Anne Ferreira, Karl-Heinz Florenz, Matthias Groote, Françoise Grossetête, Cristina Gutiérrez-Cortines, Satu Hassi, Gyula Hegyi, Jens Holm, Dan Jørgensen, Christa Klaß, Marie-Noëlle Lienemann, Jules Maaten, Linda McAvan, Roberto Musacchio, Riitta Myller, Péter Olajos, Miroslav Ouzký, Vittorio Prodi, Frédérique Ries, Guido Sacconi, Karin Scheele, Richard Seeber, Kathy Sinnott, Bogusław Sonik, Antonios Trakatellis, Marcello Vernola y Anja Weisgerber

Suplente(s) presente(s) en la votación final

Margrete Auken, Pilar Ayuso, Philip Bushill-Matthews, Christofer Fjellner, Kartika Tamara Liotard, Miroslav Mikolášik, Ria Oomen-Ruijten y Alojz Peterle

Suplente(s) (art. 178, apdo. 2) presente(s) en la votación final

 

Fecha de presentación

6.12.2006

Observaciones (datos disponibles en una sola lengua)

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