Procedimiento : 2007/2182(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0035/2008

Textos presentados :

A6-0035/2008

Debates :

PV 13/03/2008 - 3
CRE 13/03/2008 - 3

Votaciones :

PV 13/03/2008 - 4.8
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2008)0103

INFORME     
PDF 165kWORD 139k
11.2.2008
PE 369.659v02-00 A6-0035/2008

sobre igualdad de género y capacitación de las mujeres en la cooperación al desarrollo

(2007/2182(INI))

Comisión de Desarrollo

Ponente: Feleknas Uca

Ponente de opinión (*): Gabriela Creţu

Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género

(*) Procedimiento de comisiones asociadas – artículo 47 del Reglamento

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO
 EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
 OPINIÓN de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género
 RESULTADO DE LA VOTACIÓN FINAL EN COMISIÓN

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO

sobre la igualdad de género y capacitación de las mujeres en la cooperación al desarrollo

(2007/2182/(INI))

El Parlamento Europeo,

–    Vista la Comunicación de la Comisión de 8 de marzo de 2007 titulada «Igualdad de género y capacitación de las mujeres en la cooperación al desarrollo» (COM(2007)0100),

–    Vistas las conclusiones del Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores y de los Representantes de los Gobiernos de los Estados miembros reunidos en el seno del Consejo adoptadas el 14 de mayo de 2007 sobre «Igualdad de género y capacitación de las mujeres en la cooperación al desarrollo»,

–    Visto el Reglamento (CE) nº 806/2004, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de abril de 2004, relativo al fomento de la igualdad entre el hombre y la mujer en la cooperación al desarrollo,(1)

–    Vistos el artículos 2, el apartado 2 del artículo 3 y los artículos 137 y 141 del Tratado CE,

–    Vista la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea proclamada en 2000 y, en particular, su artículo 23,(2)

–    Visto la Convención de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), de 18 de diciembre de 1979,

–    Vistas la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Pekín en septiembre de 1995, la Declaración y la Plataforma de Acción adoptadas en Pekín y los subsiguientes documentos sustantivos adoptados en las sesiones especiales de las Naciones Unidas Pekín + 5 y Pekín + 10 sobre otras acciones e iniciativas para poner en práctica la Declaración de Pekín y la Plataforma de Acción adoptadas, respectivamente, el 9 de junio de 2000 y el 11 de marzo de 2005,

–    Vistos los Objetivos de Desarrollo del Milenio adoptados en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas de septiembre de 2000, y, en particular, los ODM de promoción de la igualdad de género y capacitación de las mujeres como prerrequisito para erradicar el hambre, la pobreza y la enfermedad, instaurar la igualdad a todos los niveles de educación y todos los ámbitos laborales, un control equitativo de los recursos y una representación paritaria en la vida pública y política,

–    Visto el informe de la Comisión sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio 2000-2004 (SEC(2004)1379),

–    Vistas las conclusiones de la Presidencia del Consejo Europeo de Bruselas celebrado los días 16 y 17 de diciembre de 2004 que confirman el pleno compromiso de la Unión Europea con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y la coherencia política,

–    Vistas sus Resoluciones de 12 de abril de 2005 sobre la función de la UE en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)(3) y de 20 de junio de 2007 sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio: balance intermedio,(4)

–    Vista sus Resoluciones de 17 de noviembre de 2005 sobre una estrategia de desarrollo para África(5) y de 25 de octubre de 2007 sobre la situación actual de las relaciones UE-África,(6)

–    Vista su Resolución de 29 de noviembre de 2007 titulada «Impulsar la agricultura en África»,(7)

–    Vista la Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas 1325, adoptada el 31 de octubre de 2000, sobre las mujeres y la paz y la seguridad (RCSNU 1325 (2000)) y, en particular, su apartado 1, en el que se insta a los Estados miembros «a velar por que aumente la representación de la mujer en todos los niveles de adopción de decisiones de las instituciones y mecanismos nacionales, regionales e internacionales»,

–    Vista la Declaración Conjunta del Consejo y de los Representantes de los Gobiernos de los Estados miembros reunidos en el seno del Consejo, del Parlamento Europeo y de la Comisión sobre la política de desarrollo de la Unión Europea titulada «El consenso europeo sobre desarrollo», firmada el 20 de diciembre de 2005(8) y el consenso europeo en materia de ayuda humanitaria de diciembre de 2007(9),

–    Visto el Acuerdo de Asociación entre los Estados de África, del Caribe y del Pacífico, por una parte, y la Comunidad Europea y sus Estados miembros, por otra, firmado en Cotonú el 23 de junio de 2000(10) modificado por el Acuerdo por el que se modifica el Acuerdo de Asociación (Acuerdo de Cotonú), firmado en Luxemburgo el 25 de junio de 2005,(11)

–    Vistas la Declaración de Roma sobre la Armonización, adoptada el 25 de febrero de 2003 a raíz del Foro de Alto Nivel sobre la Armonización y la Eficacia de la Ayuda, y la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo, adoptada el 2 de marzo de 2005,

–    Vistas la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo celebrada en Monterrey en marzo de 2002 y la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en septiembre de 2002,

–    Visto el informe final adoptado en marzo de 2005 en el 49º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la Asamblea General de las Naciones Unidas,

–    Visto el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo sobre los avances hacia la igualdad de 2006,

–    Vistos los informes de 2005 y 2006 del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas sobre el Estado de la población mundial titulados, respectivamente, «La promesa de igualdad: igualdad de género, salud reproductiva y Objetivos de Desarrollo del Milenio» y «Hacia la esperanza: las mujeres y la migración»,

–    Visto el Reglamento (CE) nº 1905/2006, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, por el que se establece un Instrumento de Financiación de la Cooperación al Desarrollo,(12)

–    Vistas las estadísticas basadas en las informaciones facilitadas por los miembros del Comité de Asistencia al Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en relación con el marcador de la política de igualdad de género durante el período 2004-2005, publicadas en junio de 2007, y el informe de la OCDE de 2006 relativo a la igualdad de género y el suministro de la ayuda,

–    Vista la Estrategia de Lisboa para el Crecimiento y el Empleo de marzo de 2000,

–    Visto el Protocolo sobre los Derechos de la Mujeres en África, denominado asimismo «Protocolo de Maputo», que entró en vigor el 26 de octubre de 2005,

–    Vistas las conclusiones del Consejo de los días 5 y 6 de diciembre de 2007 sobre la revisión de la aplicación de la Plataforma de Acción de Beijing por parte de los Estados miembros y las instituciones y, en particular, el informe de acompañamiento elaborado por la Presidencia portuguesa que contiene indicadores sobre las mujeres y la pobreza,

–    Vistos la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Población y Desarrollo (CIPD) celebrada en El Cairo en septiembre de 1994, la Plataforma de Acción aprobada en El Cairo y los subsiguientes documentos sustantivos aprobados en la sesión especial de las Naciones Unidas El Cairo+5 sobre medidas adicionales para aplicar la plataforma de acción adoptada en 1999,

–    Visto el Llamamiento a la acción de Bruselas para combatir la violencia sexual durante y con posterioridad a los conflictos (junio de 2006);

–    Visto el Plan de Acción de Maputo para la Ejecución del Marco Político Continental en Materia de Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos 2007-2010, adoptado en la Sesión Especial de la Unión Africana de septiembre de 2006,

–    Visto el marco de acción de Bruselas y las recomendaciones sobre salud y desarrollo sostenible adoptados por los Ministros de Sanidad del Grupo de Países del África, Caribe y Pacífico (ACP) en Bruselas en octubre de 2007,

–    Vista la declaración sobre «La igualdad de género: una cuestión fundamental en las sociedades en proceso de cambio» y el Programa de acción correspondiente, aprobados con ocasión de la V Conferencia Ministerial Europea,

–    Vista la declaración ministerial de la Conferencia de Ministros encargados de la igualdad de género celebrada en Luxemburgo el 4 de febrero de 2005,

–    Vista la Decisión n° 14/04 de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) adoptada el 7 de diciembre en Sofía en relación con el Plan de acción de la OSCE 2004 para el fomento de la igualdad de género,

–    Visto el Plan de acción de la Commonwealth sobre la igualdad de género 2005-2015,

–    Visto el artículo 45 de su Reglamento,       

–    Visto el informe de la Comisión de Desarrollo y la opinión de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (A6-0035/2008),

A.  Considerando que la Declaración de Viena, adoptada el 25 de junio de 1993 por la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre derechos humanos reafirma que «los derechos humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales»,

B.   Considerando que el Consenso Europeo sobre Desarrollo define la igualdad de género como un principio común y declara que «la UE incluirá un fuerte componente de género en todas sus políticas y prácticas en sus relaciones con los países de desarrollo» (Parte I – punto 19) y que el Acuerdo de Cotonú hace hincapié claramente en el valor que reviste la igualdad de género al afirmar que la cooperación contribuirá a mejorar el acceso de las mujeres a todos los recursos necesarios para ejercer plenamente sus derechos fundamentales (apartado 31),

C.  Considerando que la Asamblea General de las Naciones Unidas ha incluido en el catálogo de Objetivos de Desarrollo del Milenio el acceso universal a la salud reproductiva como objetivo subordinado,

D.  Considerando que el Programa de Acción de Pekín consagró la integración de la perspectiva de género en todas las políticas y acciones como una estrategia eficaz para promover la igualdad de género y estableció que los gobiernos y otros agentes sociales «deberían promover una política activa y visible de integración de una perspectiva de género en todas las políticas y programas, a fin de que se analicen, antes de adoptar decisiones, sus posibles efectos en las mujeres y los hombres»,

E.   Considerando que las mujeres y las niñas realizan aproximadamente dos tercios del trabajo en el mundo a cambio de menos del 5 % de la renta; considerando que, con su trabajo, las mujeres producen la mitad de los alimentos en el mundo y que cerca del 74 % de las mujeres que no tienen empleo se dedican, fundamentalmente, a las tareas domesticas y a los cuidados familiares a domicilio, frente al 27 % de los hombres sin empleo,

F.   Considerando que de los 1 300 millones de personas que viven en la pobreza absoluta el 70 % son mujeres y que la pobreza no es sólo un síntoma sino también una causa del reparto desigual de la renta, de la propiedad, de los recursos, del poder en los mercados y del derecho a disponer de bienes; considerando que la Unión Europea promueve la igualdad de género y los derechos de las mujeres en su cooperación al desarrollo mediante un doble enfoque que comprende la integración de la perspectiva de género en el conjunto de las políticas y acciones, así como acciones especificas con vistas a la promoción de los derechos de las mujeres y su capacitación,

G.  Considerando que el crecimiento económico es importante, pero que no basta para combatir la pobreza, pues no crea suficientes oportunidades empresariales ni de empleo,

H.  Considerando que las desigualdades de género tienden a generar otras desigualdades, con consecuencias negativas para el bienestar de las mujeres, sus familias y sus comunidades, así como para sus posibilidades de desarrollo personal,

I.    Considerando que, en la mayor parte de los países, las acciones en materia de género no se consideran altamente prioritarias, viéndose el género como un problema subsidiario y utilizándose las prácticas culturales, religiosas y socioeconómicas como excusas para obstaculizar el progreso en el ámbito de la igualdad de género y de los derechos de la mujer,

J.    Considerando que está demostrado que la emancipación de las mujeres acelera el logro de los demás Objetivos de Desarrollo del Milenio en cuanto a la reducción de la pobreza y la mejora de los indicadores demográficos, sociales y económicos,

K.  Considerando que la integración de la perspectiva de género en todas las políticas y acciones puede contribuir a que las sociedades sean más justas y democráticas y a que en ellas se considere como iguales a las mujeres y hombres en todos los aspectos de la existencia, pero que ello no sustituye a las políticas especificas de igualdad ni a las acciones positivas como parte integrante de una acción doble tendente a lograr la igualdad de género,

L.   Considerando que la enseñanza y la formación precoces de las niñas y mujeres (incluida una educación sexual completa) son esenciales en la lucha para erradicar la pobreza y la propagación de las enfermedades, ya que garantizan que las mujeres aumenten sus conocimientos, sus competencias y su confianza en sí mismas para participar plenamente en la sociedad y la política,

M.  Considerando que el pleno disfrute de la salud y de los derechos sexuales y reproductivos son una premisa para la consecución de la igualdad de género; que la posibilidad de las mujeres de controlar su propia fertilidad es fundamental para su capacitación, puesto que las mujeres que pueden planificar su familia también pueden planificar el resto de su vida; que las mujeres en buena salud pueden ser más productivas; que la protección de los derechos reproductivos —como la planificación de la familia con respecto a cuándo y con qué intervalos se tienen hijos y la toma de decisiones sobre la maternidad en un entorno libre de discriminaciones, coerciones y violencia— ofrece libertad para una participación más plena e igualitaria en la sociedad,

N.  Considerando fundamental brindar apoyo financiero y técnico a las organizaciones de mujeres para promover programas en favor de los sectores más vulnerables de la población, incluidas las mujeres migrantes, desplazadas en el interior y refugiadas, facilitándoles, en particular, equipos y tecnología apropiados para procesar alimentos y aligerar la carga de trabajo, facilitar el acceso de las mujeres a la tierra y el aumento del grado de frecuentación de las escuelas por parte de las niñas,

O.  Considerando que las mujeres son susceptibles de sufrir discriminaciones en materia matrimonial, así como en materia de acceso a la propiedad inmobiliaria y a los bienes raíces, a los recursos y a su control,

P.   Considerando que a muchas mujeres se les niega al acceso a la atención y a los servicios sanitarios básicos, a la salud, a la educación a todos los niveles, a la independencia económica, a la carrera profesional y a la participación en los procesos de toma de decisiones,

Q.  Considerando que en determinadas culturas perviven prejuicios tradicionales y religiosos que restringen y discriminan el acceso de las niñas y de las mujeres a la educación,

R.   Considerando que por lo menos 130 millones de mujeres se han visto obligadas a someterse a operaciones de mutilación genital o a someterse a otras prácticas tradicionales violentas; considerando que, cada año, 2 millones de mujeres corren el riesgo de ser víctimas de estas violaciones graves de su integridad física y de sus derechos humanos,

S.   Considerando que las mujeres migrantes están más expuestas que los hombres a los trabajos forzados y a la explotación sexual y que también es más probable que acepten condiciones laborales precarias,

T.   Considerando que en los países en los que se han producido conflictos y que se encuentran en fase de reconstrucción y reintegración, los mecanismos y los compromisos institucionales en favor de la igualdad de género constituyen una primera etapa eficaz de cara a la protección y la promoción de los derechos de las mujeres; que la participación de todas las partes interesadas, es decir, los gobiernos y representantes políticos, las ONG, los grupos de la sociedad civil y las universidades, así como la participación directa de los grupos y redes de mujeres, constituye una condición previa fundamental para el establecimiento de un desarrollo compartido y sostenible,

U.  Considerando que en el África subsahariana el 57 % de los adultos seropositivos son mujeres y que las jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años corren un riesgo de contagio tres veces superior al de los hombres,

V.  Considerando que existe una diferencia en términos de la información de la que disponen los hombres y las mujeres en relación con las vías de transmisión del VIH/sida y las medidas de prevención que se acentúa con un clima de discriminación y de violencia contra las mujeres; que una información y educación sexual y de salud reproductiva y el acceso a los servicios de salud reproductiva son las mejores garantías de prevención del VIH/sida y de otras enfermedades de transmisión sexual,

W. Considerando que, cada año, se siguen registrando 536 000 fallecimientos durante el parto (el 95 % de estos casos se registra en África y en Asia) y que por cada mujer que muere hay 20 o más que sufren graves complicaciones, desde infecciones crónicas a discapacidades como la fístula obstétrica, que serían fáciles de evitar mediante un acceso universal a los servicios básicos y de emergencia obstétrica y a los servicios de salud reproductiva,

X.  Considerando, según se expone en un estudio del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, que hay una gran relación entre el estado de alimentación de los niños y la capacidad decisoria de las mujeres en el hogar, por lo que las mujeres que ocupan una posición subordinada en el hogar y no tienen derecho a exponer su opinión, con frecuencia están desnutridas ellas mismas; que mediante una mejor alimentación sería posible paliar en gran medida la mortalidad infantil y alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducción de la mortalidad infantil,

Y.  Considerando que la eficiencia de algunos proyectos ejecutados hasta ahora se ha visto obstaculizada por puntos débiles específicos a varios países: una administración local y nacional frágil, unos Gobiernos corruptos y la falta de experiencia y de personal formado para tratar los problemas relativos a la emancipación de las mujeres y la igualdad de género,

Z.   Considerando que el riesgo cada vez mayor de catástrofes naturales y de procesos de degradación de los recursos a nivel local o regional afecta de modo desproporcionado a los grupos de población desfavorecidos,

1.   Acoge con satisfacción la Comunicación de la Comisión que constituye un paso más del «Programa de acción para la integración del factor género en la cooperación de la Comunidad al desarrollo» para el período 2001-2006;

2.   Lamenta que, desde que el Consejo señaló por vez primera en su Resolución de 20 de diciembre de 1995 que la integración de las cuestiones relacionadas con la igualdad de género en la cooperación al desarrollo es uno de los principios de la política de desarrollo de la Comunidad y de los Estados miembros, las medidas adoptadas hasta la fecha en la práctica hayan sido escasas;

3.   Hace hincapié en que el grado de comprensión sobre el papel de las mujeres en las sociedades de posguerra y su contribución a la reconstrucción debe ir mas allá de la retórica universalista sobre la experiencia de las mujeres en tiempos de guerra; considera necesario reconocer la especificidad y la diversidad de las experiencias de las mujeres;

4.   Deplora que en la mayoría de los documentos de estrategia por país del Instrumento de Financiación de la Cooperación para el Desarrollo (ICD) se haga referencia al género como un área transversal, sin exponer objetivos o actividades concretas de género; reclama enérgicamente la inclusión de actividades y objetivos específicos de género en las estrategias futuras;

5.   Acoge con satisfacción el llamamiento de la Comisión en el sentido de que la UE fije como objetivo europeo fundamental el apoyo a los terceros países en relación con el cumplimiento y la aplicación de los compromisos internacionales como, por ejemplo, el Convenio sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979), la Plataforma de Acción de El Cairo (1994 y 2004), la Plataforma de Acción de Pekín (1999 y 2005) y la Declaración sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000);

6.   Apoya el punto de vista de la Comisión en el sentido de que los recursos financieros expresamente destinados a la integración de la dimensión de género en la cooperación al desarrollo son ínfimos en comparación con los recursos destinados a otras cuestiones horizontales; deplora que sólo el 5 % de los fondos del ICD del nuevo programa temático «Invertir en las personas» (2007-2013) se destinen a la igualdad de género y que en los documentos de estrategia por región o por país no se ofrezca una visión general de la asignación presupuestaria a la igualdad de género, pues el género sólo se menciona como área transversal y, por ende, no se facilitan detalles financieros;

7.   Expresa su preocupación por la nueva estructura de asistencia de la Comisión, en la que se concede prioridad a la ayuda presupuestaria, pues ello puede conllevar problemas adicionales para la evaluación de los avances en materia de igualdad de género;

8.   Recomienda el planteamiento general de la Comisión, que es una buena base para que la Unión Europea y sus Estados miembros puedan integrar la dimensión de género en sus programas de cooperación al desarrollo para lograr la igualdad de género y la emancipación de las mujeres como principal instrumento para mejorar los derechos humanos y combatir la pobreza, pero señala que existen posibilidades de mejora, especialmente en lo que respecta al análisis de los datos para evitar la adopción de medidas que pudieran afectar a la situación de la mujer;

9.   Cree que la eficacia de la integración de la dimensión de género en las políticas de cooperación al desarrollo depende de la sensibilidad que muestren por los temas de género los Estados miembros y las instituciones de la Unión Europea afectados; señala que lo anterior implica que la realización de los objetivos establecidos por el Plan de trabajo para la igualdad entre las mujeres y los hombres 2006-2010 (COM(2006)0092) en el seno de la UE es una condición previa necesaria para la integración eficaz de la dimensión de género en la cooperación al desarrollo;

10. Subraya la necesidad de centrarse no sólo en las mujeres sino también en las relaciones de género, es decir, en las relaciones sociales entre los hombres y las mujeres que generan y perpetúan desigualdades de género; considera, por consiguiente, que los proyectos deberían dirigirse tanto a los hombres como a las mujeres;

11. Subraya que los procesos de globalización deberían brindar nuevas oportunidades a los países pobres y tener presentes las necesidades específicas de las mujeres, pues frecuentemente son mano de obra no cualificada y corren un riego mayor de convertirse en las perdedoras de este proceso;

12. Pide a la Comisión que presente propuestas concretas sobre cómo crear, en el contexto de un mundo cada vez más globalizado, puestos de trabajo y medios de vida concretos para el gran número de mujeres no cualificadas que vive en los países en desarrollo;

13. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que tomen medidas en el marco de la cooperación al desarrollo que tengan efectos concretos y mensurables sobre las relaciones de género (modificación de leyes, instituciones, modelos patriarcales existentes, incremento de los recursos presupuestarios, etc., y mejora de las condiciones sociales y económicas para las mujeres);

14. Insta a los Estados miembros y a la Comisión a que tengan en cuenta, en su calidad de patronos en los países en desarrollo, el principio de trabajo digno, en particular mediante un incremento salarial acorde con la recomendación 135 de la OIT sobre la fijación del salario mínimo;

15. Acoge con satisfacción las propuestas tendentes a promover la protección de los derechos laborales y de los derechos civiles de los trabajadores temporales, así como la participación de las mujeres en los movimientos sindicales para poder hacer frente de forma más adecuada a las dificultades a las que se enfrentan las mujeres a nivel laboral;

16. Insta a la Comisión a que, al elaborar sus políticas de cooperación al desarrollo, apoye medidas para reforzar el estatuto jurídico de las mujeres, promoviendo en mayor medida la igualdad de acceso a condiciones de trabajo decentes y los derechos humanos y sociales fundamentales, y prestando una atención particular al número y a la vulnerabilidad crecientes de las mujeres migrantes, para evitar que se conviertan en la nueva clase social objeto de explotación;

17. Pide a la Comisión que evalúe el impacto potencial de los Acuerdos de Asociación Económica (AAE) desde una perspectiva de género;

18. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que aseguren la coherencia entre la política de cooperación al desarrollo y las otras políticas comunitarias (por ejemplo, políticas comercial y agrícola) para prevenir interferencias adversas, especialmente en lo relativo a las medidas destinadas a la emancipación de las mujeres;

19. Subraya que la capacidad de las mujeres de organizar su propia vida depende de su formación escolar; destaca la importancia de ejecutar programas educativos de género para hombres y mujeres;

20. Pide a la Comisión que lleve a cabo un análisis de las políticas basado en la igualdad de género en cada una de las fases de concepción, aplicación y evaluación, con vistas a velar por la eliminación de todas las formas de discriminación por razón de género y a proteger y promover los derechos humanos de las mujeres;

21. Pide a la Comisión que evalúe las consecuencias que las nuevas modalidades de ayuda han tenido en la situación de las mujeres, teniendo en cuenta que ha disminuido la atención que se presta a las mujeres y a la igualdad de género, en parte a consecuencia de esta nueva tendencia en materia de desarrollo;

22. Se congratula de que la Comisión reclame la elaboración de indicadores de resultados en materia de género y pide la inclusión de tales indicadores en todos los documentos de estrategia por país del ICD y el FED y en la evaluación de resultados en el marco de la revisión final y a medio plazo de esas estrategias; pide a la Comisión que elabore parámetros asequibles, transparentes y susceptibles de evaluación en forma de indicadores cuantitativa y cualitativamente mesurables para evaluar con regularidad y eficacia los avances en el ámbito de la igualdad y la emancipación de las mujeres; anima a la Comisión a destacar en el diálogo con terceros países la importancia de los datos agregados y comparables de género; expresa su apoyo a los indicadores desagregados de género del anexo VII, pues ofrecen una buena base para el desarrollo de instrumentos más globales para la medición de resultados;

23. Acoge con satisfacción que en la estrategia de la Comisión se tenga en cuenta el fenómeno de la violencia de género;

24. Subraya que la violencia contra las mujeres no es solamente un problema de las mujeres y que se requiere un enfoque centrado tanto en los hombres como en las mujeres; insta a la Comisión y a los Estados miembros, acogiendo al mismo tiempo con satisfacción los programas dirigidos a las víctimas femeninas, a que desarrollen programas orientados a los hombres maltratadores, tratando con ello las causas y no solamente los efectos de este fenómeno;

25. Acoge con satisfacción la iniciativa de la Comisión de aumentar la sensibilización respecto de la violencia contra las mujeres a través de una cobertura cada vez mayor en los medios de comunicación y de la formación del personal militar, policial y judicial; insta, sin embargo, a que se preste mayor atención a las medidas que se centran en la trata de seres humanos, la tortura y las prácticas tradicionales perjudiciales, haciendo hincapié en la mutilación genital femenina, los crímenes de honor y los matrimonios precoces y forzados, e insiste en que se aumente el personal femenino en las instituciones que ayudan directamente a las víctimas de estas prácticas;

26. Acoge con satisfacción el vinculo expreso que la Comisión establece en su Comunicación sobre igualdad de género y capacitación de las mujeres en la cooperación al desarrollo entre la condición de las mujeres y el VIH (en términos de tasa creciente de contagio); considera que se debió incluir un llamamiento explicito a los Estados miembros de la Unión Europea para que cumplan los compromisos financieros asumidos en este ámbito;

27. Insta a la Comisión y a los Estados miembros a que prevean compromisos específicos y mensurables, dotados de los recursos adecuados, con sus correspondientes plazos de ejecución, para lograr, antes de 2010, el acceso universal a la prevención y tratamiento del VIH, así como a los cuidados y apoyo para todas las mujeres y niñas;

28. Se congratula de la firme reafirmación del vínculo entre las políticas y programas en materia de VIH/sida y las políticas y servicios en el ámbito de la salud reproductiva y sexual y derechos conexos en la Comunicación de la Comisión sobre igualdad de género y capacitación de las mujeres en la cooperación al desarrollo;

29. Pide a la Comisión que consolide su liderazgo en el ámbito de las políticas relativas a la salud reproductiva y sexual y a los derechos conexos e incremente la financiación en este ámbito para ayudar a los países a alcanzar los ODM, en particular el acceso universal a la salud reproductiva y la mejora de la salud materna (Quinto Objetivo de Desarrollo del Milenio), y que aborde cuestiones actualmente descuidadas en el ámbito de la salud reproductiva y sexual y derechos conexos de la mujer como la fístula obstétrica y traumática;

30. Señala que la discriminación de la que son objeto las niñas y las mujeres contribuye a un aumento del riesgo de contagio por el virus VIH ya que, como consecuencia de su situación de inferioridad a nivel social, no les resulta fácil decidir por sí mismas sobre cuestiones relacionadas con la sexualidad;

31. Deplora profundamente el carácter virtual de bien mueble de las mujeres sujetas a la ley islámica y considera que esta opresión es diametralmente opuesta a los principios proclamados en el presente informe;

32. Celebra que en la Comunicación de la Comisión se reconozca la importancia de apoyar la investigación sobre los microbicidas y vacunas (las tecnologías más prometedoras para las mujeres) y pide a la Unión Europea que siga velando por la inclusión de la vacuna contra el sida y la investigación y desarrollo de microbicidas en el contexto general de los planes de desarrollo e igualdad de género;

33. Considera que la emancipación de las mujeres, asegurándoles el pleno acceso a la información, los servicios y los cuidados de salud sexual y reproductiva, las sitúa en mejor posición para negociar sexo seguro y para protegerse contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS), incluido el VIH; apoya las medidas propuestas por la Comisión para proteger a las mujeres contra las ETS, especialmente la ayuda financiera para el desarrollo de microbicidas y vacunas, así como las medidas en favor de la salud y los derechos en materia reproductiva;

34. Anima a la Unión Europea a promover la inclusión de la prevención de la transmisión materno-infantil en los enfoques generales sobre el VIH;

35. Hace hincapié en la importancia de poner a las mujeres en el centro de la problemática relativa al abastecimiento de agua, a las infraestructuras sanitarias y a la higiene; destaca, por consiguiente, la importancia de aumentar el acceso al agua potable salubre, a unos saneamientos adecuados y al agua para usos productivos;

36. Critica vivamente que la lucha contra la violencia alimentada por la tradición de la que son objeto las mujeres no figure entre las medidas de la Estrategia de la Comisión; condena toda práctica jurídica, cultural o religiosa que discrimine a las mujeres, las excluya de la vida política y social y las segregue en su vida cotidiana, así como las que toleran la violación, la violencia doméstica, el matrimonio forzoso, la desigualdad de derechos en los procesos de divorcio, los crímenes de honor, la obligación de obedecer, en contra de su voluntad, a determinados códigos indumentarios, el acoso por el incumplimiento de normas o reglas de género, la trata y el trabajo forzoso; pide a la Comisión y a los Estados miembros que combatan estas prácticas en sus políticas de cooperación al desarrollo; pide a la Comisión que se esfuerce en gran medida por apoyar los programas de información y promoción para sensibilizar a la opinión pública y modificar su percepción general en el país de programación y que considere un criterio de buena gobernanza de los países socios las medidas adoptadas para combatir toda forma de violencia contra la mujer, incluidas las prácticas tradicionales nocivas;

37. Toma nota con inquietud del informe del año pasado del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas sobre el estado de la población mundial en el que se indica que faltan 60 millones de mujeres a escala global y que esa falta de mujeres obedece a la selección prenatal, el aborto y el infanticidio;

38. Pide a la Comisión y a los Estados miembros de la UE que pongan en práctica el Llamamiento a la acción de Bruselas para combatir la violencia sexual durante y con posterioridad a los conflictos;

39. Insta a la Comisión a que conceda carácter prioritario a los derechos sexuales y reproductivos, incluida la lucha contra la violencia de género en las zonas en crisis o en conflicto tanto durante la fase humanitaria como durante la fase de reconstrucción en posguerra;

40. Subraya la necesidad de sustituir la imagen de las mujeres como víctimas vulnerables por una imagen de las mujeres como grupo altamente diferenciado de actores sociales que poseen recursos y capacidades valiosas y que tienen sus propias prioridades; señala que las mujeres influyen en el curso de los acontecimientos y que sus actos deben ser un elemento integrante del proceso de desarrollo;

41. Considera que la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones a todos niveles es una condición necesaria para la buena gobernanza y acoge con satisfacción todas las intervenciones de apoyo, tales como los incentivos para la aplicación de cuotas, el apoyo a los movimientos y a las organizaciones de mujeres, la promoción activa de los derechos de la mujer en los documentos de estrategia por países, etc.; reitera la necesidad de incrementar el papel de las mujeres en la toma de decisiones políticas y de asegurar la participación e implicación plenas de las mujeres en todos los esfuerzos para la promoción de la paz y la resolución de los conflictos; apoya, al respecto, las recomendaciones de la Resolución 1325 (2000) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas;

42. Pide a la UE que redoble sus esfuerzos por aplicar la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en la que se reclama una mayor participación de las mujeres a todos los niveles de toma de decisiones en los procesos de paz y resolución de conflictos;

43. Destaca que la violación se ha utilizado como arma de guerra y que conviene abordar este fenómeno mediante programas de apoyo a las víctimas;

44. Pide a la Comisión que despliegue considerables esfuerzos para velar por que se tome plenamente en consideración la igualdad de género en los programas nacionales; hace hincapié en que sigue siendo necesario desplegar esfuerzos en el ámbito de la integración de las cuestiones de género como asunto transversal en la práctica cotidiana en el marco de la cooperación al desarrollo de la Unión Europea; pide a la Comisión que propicie el equilibrio de género en las delegaciones de la Comisión designando más personal femenino, incluidos los altos cargos como las jefaturas de delegación;

45. Destaca el potencial del microcrédito como instrumento de las políticas de desarrollo para promover el desarrollo de las comunidades locales y la capacitación de la mujer;

46. Pide a la Comisión que desarrolle políticas que animen a las mujeres a crear grupos de autoayuda y a fomentar su independencia, en colaboración con organizaciones internacionales (tales como Finance PlaNet), que extienda la red de microfinanciación, de modo que un mayor número de mujeres pueda tener acceso a préstamos para mejorar su situación económica;

47. Pide a la Comisión que ofrezca información clara sobre los mecanismos disponibles para el control y evaluación de la aplicación de la presente Estrategia y de los recursos financieros y humanos que se asignarán para asegurar una aplicación efectiva;

48. Indica que será más probable lograr la igualdad de género a escala nacional si se cuenta con suficientes recursos financieros y especialistas cualificados en igualdad de género, en particular sobre el terreno, como integrantes de los equipos de proyecto;

49. Insta a la Comisión a ofrecer formación de género a sus agentes destinados en países en desarrollo;

50. Acoge con satisfacción las medidas propuestas por la Comisión en el ámbito de la educación, puesto que la emancipación de las mujeres a través de un nivel de educación más alto mejora las condiciones tanto de las mujeres como de sus hijos;

51. Subraya la necesidad de promover en mayor medida el acceso de las niñas a la educación y a la formación profesional a todos los niveles, para prevenir el abandono prematuro de los estudios y para apoyar políticas de educación equitativas y de calidad, mediante la formación de los docentes en materia de género y el apoyo a la reforma curricular para incluir la igualdad de género, temas de salud sexual y reproductiva y capacitación de las mujeres, pues en la mayoría de los países en desarrollo las niñas continúan enfrentándose a la discriminación en el acceso a la escolarización;

52. Toma nota de que el capítulo «Acciones de la UE a nivel internacional y regional» de la Estrategia lamentablemente no formula ninguna posición de la Unión Europea sobre las reforma de las Naciones Unidas en el ámbito de la igualdad de género;

53. Acoge con satisfacción la creación de la Asociación de la CE/Nº. sobre la Igualdad de Género para el Desarrollo y la Paz(13); destaca el interés del Parlamento Europeo en que se le informe e implique en las actividades de esta Asociación;

54. Destaca la importancia de estimular la coordinación de los donantes para la inclusión de las cuestiones de género en todas las políticas, la mejora del diálogo y la comunicación para lograr una interpretación común de los conceptos de género y una metodología adecuada;

55. Acoge con satisfacción la intención de la Comisión de vincular el desembolso de los fondos presupuestarios de apoyo a criterios de rendimiento evaluados sobre la base de indicadores de resultados disociados por género; insiste, sin embargo, en que las decisiones de sancionar a la administración incompetente se adopten cuidadosamente para no perjudicar a los beneficiarios finales de la ayuda, es decir, a las mujeres;

56. Hace hincapié en que la participación por sí misma no contribuirá a atenuar las desigualdades de las que son víctima las mujeres sino los esfuerzos dirigidos y competentes realizados en la base para superar todos los obstáculos a la participación de las mujeres;

57. Indica que la buena gobernanza comprende el respeto de las libertades fundamentales, el estatuto de los derechos de la mujer como derechos fundamentales básicos y la igualdad de género, lo que resulta esencial para alcanzar los ODM y otros objetivos de desarrollo;

58. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión y a los Gobiernos y Parlamentos de los Estados miembros.

(1)

DO L 143 de 30.4.2004, p. 40.

(2)

DO C 364 de 18.12.2000, p. 1.

(3)

DO C 33 E de 9.2.2006, p.311.

(4)

Textos aprobados P6_TA(2007)0274.

(5)

DO C 280 E de 18.11.2006, p. 475.

(6)

Textos aprobados P6_TA(2007)0483.

(7)

Textos aprobados P6_TA(2007)0577.

(8)

DO C 46 de 24.2.2006, p. 1.

(9)

La Declaración sobre el consenso europeo en materia de ayuda humanitaria fue aprobada por el Consejo el 19 de noviembre y por el Parlamento Europeo el 29 de noviembre y firmada por los Presidentes de la Comisión, del Consejo y del Parlamento Europeo el 18 de diciembre 2007.

(10)

DO L 317 de 15.12.2000, p. 3.

(11)

DO L 209 de 11.8.2005, p. 27.

(12)

DO L 378 de 27.12.2006, p. 41.

(13)

La Asociación de la CE/NN.UU sobre la Igualdad de Género para el Desarrollo y la Paz es una iniciativa en la que participan la Comisión Europea, el Fondo de las Naciones Unidas para las Mujeres (UNIFEM) y el Centro Internacional de Formación de la Organización Internacional del Trabajo. Se trata de una consecuencia de la Conferencia conjunta organizada en noviembre de 2005 por la Comisión Europea y la UNIFEM titulada «Apropiación del desarrollo: Promoción de la igualdad de género en las nuevas modalidades de ayuda y en las asociaciones».


EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

La ponente acoge, en principio, con satisfacción, la Estrategia de la Comisión. La Comunicación de la Comisión contempla numerosas recomendaciones hechas por las organizaciones de la sociedad civil. No obstante, la ponente echa en falta elementos de gran importancia y considera demasiado vaga la formulación de muchas de las reivindicaciones que se hacen. La ponente subraya la necesidad de recordar a la UE y los Estados miembros sus obligaciones en relación con la aplicación del documento con vistas a que el texto de la Comunicación se aplique en la práctica y no sólo exista sobre el papel.

La situación

En relación con el desarrollo sostenible, la igualdad de oportunidades y el acceso por parte de los hombres y mujeres, en pie de igualdad, a los recursos existentes reviste una importancia fundamental. En África, por ejemplo, las mujeres, que representan el 52 % de la población total y, no obstante, realizan el 75 % de los trabajos agrícolas y producen y comercializan entre el 60 y el 80 % de los productos alimenticios. Sin embargo, más de dos terceras partes de las personas analfabetas en el mundo son mujeres y en los países en desarrollo las probabilidades de que las niñas frecuenten la enseñanza secundaria son un 11 % inferiores a las de los niños. En los países del África subsahariana, las mujeres disponen solamente del 10 % de la renta y del 1 % del patrimonio. También a nivel decisorio las mujeres no son más que un grupo marginal. A pesar de suponer la mitad de los electores, sólo ocupan el 12 % de los escaños parlamentarios. Las estadísticas en el ámbito de la salud demuestran una diferencia más grave entre los géneros: en el África subsahariana, el 60 % de los adultos infectados por VIH son mujeres; el 75 % del total de los nuevos casos de VIH/sida registrados entre la población joven afectan a mujeres. En el marco de los conflictos bélicos entre Estados o de los conflictos a nivel nacional, las primeras víctimas son siempre los más débiles, es decir, las mujeres, los menores y las personas de edad avanzada. Las mujeres y las niñas son vulnerables porque su naturaleza biológica las expone a enfermedades de transmisión sexual y, en particular, al sida, y en caso de guerra o de conflictos les resulta muy difícil recurrir a los servicios de salud reproductiva.

La Estrategia actualizada de la Comisión

En la Estrategia se recogen acciones específicas en cinco ámbitos de importancia fundamental para la promoción de la igualdad de género: la gobernanza, el empleo y las actividades económicas, la educación, la salud y la violencia de género. Esta Estrategia contiene una serie de directrices que tienen como objetivo mejorar la integración sistemática de las cuestiones relacionadas con la igualdad de género en el ámbito de la política de desarrollo e ilustra el potencial de las ayudas presupuestarias directas en apoyo de las medidas de promoción de la igualdad de oportunidades.

Entre las medidas para coordinar mejor la ayuda al desarrollo de los Estados miembros y de la Comisión, la Comunicación sobre igualdad de género y capacitación de las mujeres en la cooperación al desarrollo incluye por vez primera una estrategia europea relativa al fomento de la igualdad de oportunidades y la emancipación de la mujer. Teniendo en cuenta este objetivo, la Estrategia de la UE prevé tres campos de acción: en primer lugar, se proponen 41 acciones específicas en los ámbitos de la gobernanza, el empleo y las actividades económicas, la educación, la salud y la violencia de género. La ponente acoge con satisfacción que la Comisión, en el contexto de la ejecución de las 41 acciones específicas, las haya descrito con detalle y que en el marco de una «gobernanza» eficaz se haga hincapié en el refuerzo del papel de la mujer. No obstante, hay que señalar que la elaboración de las 41 medidas no se ha hecho de manera consecuente: mientras que en el caso de algunos parámetros no se ha dejado ningún margen de maniobra, las formulaciones en relación con la política comercial, en opinión de la ponente, se han dejado inconcretas deliberadamente.

En segundo lugar, en la Estrategia se aboga por una incorporación más eficaz de la igualdad de género como elemento transversal del diálogo político con los países socios mediante el establecimiento de verdaderas asociaciones para el diálogo sobre la problemática relacionada con la igualdad de género y el desarrollo en las que participen los gobiernos, la sociedad civil, la comunidad científica y las organizaciones internacionales. Con respecto a este punto, la Comunicación no presenta propuestas concretas para el establecimiento de un diálogo duradero con la sociedad civil.

La temática relativa a la igualdad de género también debe inscribirse de modo más eficaz en la colaboración al desarrollo. La ponente se refiere, en este contexto, a que no se haya incluido la toma en consideración de las cuestiones relacionadas con la igualdad de género en los documentos de Estrategia nacional. El papel central que desempeñan las mujeres en relación con el crecimiento económico y el desarrollo debe tenerse en cuenta en mayor medida al elaborar y aplicar las estrategias de cooperación. En la Estrategia se propone la evaluación de cada una de las medidas en función de su contribución a la igualdad de oportunidades para velar por la introducción de esta dimensión de modo más eficaz en los distintos proyectos de desarrollo.

En relación con la responsabilidad compartida, la ponente quisiera señalar que en su Comunicación la Comisión no hace hincapié en su propia responsabilidad de cara a los ciudadanos y ciudadanas de Europa y el Parlamento Europeo. Se recuerda a todos los actores (desde los medios de comunicación hasta los Gobiernos nacionales) su responsabilidad, pero no se interroga sobre su propio papel.

En tercer lugar, en la Estrategia se hace referencia a las ventajas adicionales que podría reportar a la igualdad de género la ayuda presupuestaria a los países en desarrollo y la ayuda en ámbitos específicos como la salud y la educación frente a la promoción de proyectos individuales. En este contexto, la ponente señala que la Comunicación no señala claramente cuál sería el origen del dinero ni cuál sería su distribución. Si se hiciese referencia a estos fondos, las declaraciones de la Comisión recogidas en la Comunicación tendrían mayor carácter vinculante.

Críticas importantes

La ponente quisiera referirse brevemente a los aspectos más criticables de la Estrategia:

La Estrategia en materia de política económica y comercial

Cabe lamentar que en la Estrategia no se haga mención a los Acuerdos de Asociación Económica (AAE). En ningún momento se hace referencia a la relación entre el refuerzo del papel de las mujeres y los acuerdos económicos entre la UE y los países ACP. Tampoco cuando la Comisión detalla su posición con respecto a la liberalización del comercio, que podría «tener consecuencias negativas a corto plazo para los grupos vulnerables» si bien tendrá «repercusiones positivas en la mayor parte de las economías a largo plazo»

«Prácticas tradicionales negativas» - Formas tradicionales de violencia contra las mujeres

Numerosas costumbres ancestrales son contrarias a los derechos fundamentales de las mujeres (derecho a la educación, al desarrollo de su propia personalidad y a la integridad física). La mutilación genital. Los matrimonios forzosos, los delitos de honor y las muertes relacionadas con la dote son formas de violaciones de los derechos humanos que simbolizan la importante discriminación de la que son objeto las mujeres en las sociedades en lo que siguen practicándose estas tradiciones. La ponente critica que la lucha contra estas formas de violencia no figure entre las 41 medidas de la Estrategia de la Comisión.

Las mujeres en los Estados débiles y en los países menos adelantados

En esta Estrategia, la Comisión no se pronuncia con respecto al papel destacado que desempeñan las mujeres en los Estados débiles y en los países menos adelantados. El papel ya de por si poco destacado que desempeñan las mujeres se agudiza en los Estados débiles debido a la inestabilidad y la inexistencia de estructuras organizativas que están pensadas para proteger el bienestar de la población.

Mujeres y agricultura: la política agrícola europea

Tanto en la Estrategia de la Comisión como en las conclusiones del Consejo se hace referencia al papel destacado que desempeñan las mujeres en la agricultura. La ponente critica que no se haga referencia a la política agrícola común de la UE, que está altamente subvencionada que, entre otros aspectos, es responsable de la situación de miseria en la que se encuentran los mercados agrícolas de los países en desarrollo.


OPINIÓN de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (22.11.2007)

para la Comisión de Desarrollo

sobre igualdad de género y emancipación de la mujer en la cooperación al desarrollo

(2007/2182(INI))

Ponente de opinión (*): Gabriela Creţu

(*) Procedimiento de comisiones asociadas – artículo 47 del Reglamento

SUGERENCIAS

La Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género pide a la Comisión de Desarrollo, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de resolución que apruebe:

A.  Considerando que las mujeres son susceptibles de sufrir discriminaciones en materia matrimonial, así como en materia de acceso a la propiedad inmobiliaria y a los bienes raíces, a los recursos y al control de éstos,

B.  Considerando que a muchas mujeres se les niega el acceso a la atención y a los servicios sanitarios básicos, a la salud, a la educación a todos los niveles, a la independencia económica, a la carrera profesional, a la participación en los procesos de toma de decisiones, etc.,

C.  Considerando que las desigualdades de género tienden a generar otras desigualdades, con consecuencias negativas para el bienestar de las mujeres, sus familias y sus comunidades, así como para sus posibilidades de desarrollo personal,

D.  Considerando que, en la mayor parte de los países, las acciones en materia de género no se consideran altamente prioritarias, viéndose el género como un problema subsidiario y utilizándose las prácticas culturales, religiosas y socioeconómicas como excusas para obstaculizar el progreso en el ámbito de la igualdad de género y de los derechos de la mujer,

E.  Considerando que está demostrado que la emancipación de las mujeres acelera el logro de los demás Objetivos de Desarrollo del Milenio en cuanto a la reducción de la pobreza y la mejora de los indicadores demográficos, sociales y económicos,

F.  Considerando que la eficiencia de algunos proyectos ejecutados hasta ahora se ha visto obstaculizada por puntos débiles específicos a varios países: una administración local y nacional frágil, unos Gobiernos corruptos o la falta de experiencia y de personal formado para tratar los problemas relativos a la emancipación de las mujeres y la igualdad de género,

1.  Recomienda el planteamiento general de la Comisión, que es una buena base para que la Unión Europea y sus Estados miembros puedan integrar la dimensión de género en sus programas de cooperación al desarrollo para lograr la igualdad de género y la emancipación de las mujeres como principal instrumento para mejorar los derechos humanos y combatir la pobreza, pero señala que existen posibilidades de mejora, especialmente en lo que respecta al análisis de los datos para evitar la adopción de medidas que pudieran afectar a la situación de la mujer;

2.  Cree que la eficacia de la integración de la dimensión de género en las políticas de cooperación al desarrollo depende de la sensibilidad que muestren por los temas de género los Estados miembros y las instituciones de la Unión Europea afectados; señala que lo anterior implica que la realización de los objetivos establecidos por el Plan de trabajo para la igualdad entre las mujeres y los hombres 2006-2010 (COM(2006)0092) en el seno de la UE es una condición previa necesaria para la integración eficaz de la dimensión de género en la cooperación al desarrollo;

3.  Pide a la Comisión y a los Estados miembros que tomen medidas en el marco de la cooperación al desarrollo que tengan efectos concretos y mensurables sobre las relaciones de género (modificación de leyes, instituciones, modelos patriarcales existentes, incremento de los recursos presupuestarios, etc.,y mejora de las condiciones sociales y económicas para las mujeres);

4.  Subraya la necesidad de centrarse no sólo en las mujeres sino también en las relaciones de género, es decir, en las relaciones sociales entre los hombres y las mujeres que generan y perpetúan desigualdades de género; señala, por consiguiente, que los proyectos deberían dirigirse tanto a los hombres como a las mujeres;

5.  Pide a la Comisión y a los Estados miembros que aseguren la coherencia entre la política de cooperación al desarrollo y las otras políticas comunitarias (por ejemplo, comercio, agricultura) para prevenir interferencias negativas, especialmente en lo relativo a las medidas destinadas a la emancipación de las mujeres;

6.  Considera que la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones a todos niveles es una condición necesaria para la buena gobernanza y acoge con satisfacción todas las intervenciones de apoyo, tales como los incentivos para la aplicación de cuotas, el apoyo a los movimientos y a las organizaciones de mujeres, la promoción activa de los derechos de la mujer en los documentos de estrategia por países, etc.; reitera la necesidad de incrementar el papel de las mujeres en la toma de decisiones políticas y de asegurar la participación e implicación plenas de las mujeres en todos los esfuerzos para la promoción de la paz y la resolución de los conflictos y apoya las recomendaciones de la Resolución 1325(2000) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas;

7.  Pide a la Comisión que realice una evaluación de las consecuencias que las nuevas modalidades de ayuda han tenido en la condición de las mujeres, teniendo en cuenta que ha disminuido la importancia atribuida a las mujeres y la igualdad de género, en parte a consecuencia de esta nueva tendencia en materia de desarrollo;

8.  Acoge con satisfacción la intención de la Comisión de vincular el desembolso de los fondos presupuestarios de apoyo a criterios de rendimiento evaluados sobre la base de indicadores de resultados disociados por género; insiste, sin embargo, en que las decisiones de sancionar a la administración incompetente se adopten cuidadosamente para no perjudicar a los beneficiarios finales de la ayuda, es decir, a las mujeres;

9.  Pide a la Comisión que desarrolle políticas que animen a las mujeres a crear grupos de autoayuda y a fomentar su independencia, en colaboración con organizaciones internacionales (tales como Finance PlaNet), que extienda la red de microfinanciación, de modo que haya más mujeres que puedan tener acceso a préstamos para mejorar su situación económica;

10.  Insta a la Comisión a que, al elaborar sus políticas de cooperación para el desarrollo, apoye medidas para reforzar el estatuto jurídico de las mujeres, promoviendo en mayor medida la igualdad de acceso a condiciones de trabajo decentes y los derechos humanos y sociales fundamentales, y prestando una atención particular al número y a la vulnerabilidad crecientes de las mujeres migrantes, para evitar que las mujeres se conviertan en la nueva clase social objeto de explotación;

11.  Acoge con satisfacción las medidas propuestas por la Comisión en el ámbito de la educación, considerando que la emancipación de las mujeres a través del aumento del nivel de educación mejora las condiciones tanto de las mujeres como de sus hijos;

12.  Subraya la necesidad de promover en mayor medida el acceso de las niñas a la educación y a la formación profesional a todos los niveles, para prevenir el abandono prematuro de los estudios y para apoyar unas políticas de educación equitativas y de calidad, mediante la formación de los docentes en materia de género y el apoyo a la reforma curricular para incluir la igualdad de género, temas de salud sexual y reproductiva y capacitación de las mujeres, pues en la mayoría de los países en desarrollo las niñas continúan enfrentándose a la discriminación en el acceso a la escolarización;

13.  Considera que la emancipación de las mujeres, asegurándoles el pleno acceso a la información sanitaria, los servicios y los suministros de salud sexual y reproductiva, las sitúa en mejor posición para negociar sexo seguro y para protegerse contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS), incluido el VIH; apoya las medidas propuestas por la Comisión, especialmente la ayuda financiera para el desarrollo de microbicidas y vacunas para proteger a las mujeres contra las ETS, así como las medidas en favor de la salud y los derechos en materia reproductiva;

14.  Subraya que la violencia contra las mujeres no es solamente un problema de las mujeres y que se requiere un enfoque centrado tanto en los hombres como en las mujeres; insta a la Comisión y a los Estados miembros, acogiendo al mismo tiempo con satisfacción los programas dirigidos a las víctimas femeninas, a desarrollar programas orientados a los hombres maltratadores, tratando con ello las causas y no solamente los efectos de este fenómeno;

15. Acoge con satisfacción la iniciativa de la Comisión de aumentar la sensibilización frente a la violencia contra las mujeres a través de una cobertura cada vez mayor por los medios de comunicación y de la formación del personal militar, policial y judicial; insta, sin embargo, a que se preste una mayor atención a las medidas que se centran en la trata de seres humanos, la tortura y las prácticas tradicionales perjudiciales, haciendo hincapié en la mutilación genital femenina, los crímenes de honor y los matrimonios tempranos y forzados, e insiste en que se aumente el personal femenino en las instituciones que ayudan directamente a las víctimas.

RESULTADO FINAL DE LA VOTACIÓN EN COMISIÓN

Fecha de aprobación

20.11.2007

Resultado de la votación final

+:

−:

0:

16

0

7

Miembros presentes en la votación final

Edit Bauer, Hiltrud Breyer, Ilda Figueiredo, Věra Flasarová, Lívia Járóka, Piia-Noora Kauppi, Rodi Kratsa-Tsagaropoulou, Esther De Lange, Roselyne Lefrançois, Siiri Oviir, Marie Panayotopoulos-Cassiotou, Zita Pleštinská, Anni Podimata, Christa Prets, Teresa Riera Madurell, Eva-Britt Svensson y Anna Záborská

Suplente(s) presente(s) en la votación final

Jill Evans, Iratxe García Pérez, Lidia Joanna Geringer de Oedenberg, Donata Gottardi, Anna Hedh y Filiz Hakaeva Hyusmenova

Suplente(s) (art. 178, apdo. 2) presente(s) en la votación final

 


RESULTADO DE LA VOTACIÓN FINAL EN COMISIÓN

Fecha de aprobación

29.1.2008

Resultado de la votación final

+:

–:

0:

18

13

1

Miembros presentes en la votación final

Thijs Berman, Josep Borrell Fontelles, Marie-Arlette Carlotti, Corina Creţu, Marek Aleksander Czarnecki, Nirj Deva, Koenraad Dillen, Fernando Fernández Martín, Alain Hutchinson, Romana Jordan Cizelj, Madeleine Jouye de Grandmaison, Filip Kaczmarek, Glenys Kinnock, Maria Martens, Gay Mitchell, Luisa Morgantini, Horst Posdorf, José Ribeiro e Castro, Toomas Savi, Frithjof Schmidt, Jürgen Schröder, Feleknas Uca, Johan Van Hecke y Jan Zahradil

Suplentes presentes en la votación final

Gabriela Creţu, Sorin Frunžaverde, Miguel Angel Martínez Martínez, Manolis Mavrommatis, Atanas Paparizov, Anne Van Lancker, Ralf Walter y Renate Weber

Suplente(s) (art. 178, apdo. 2) presente(s) en la votación final

Catherine Neris

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