Procedimiento : 2009/2157(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A7-0060/2010

Textos presentados :

A7-0060/2010

Debates :

PV 19/04/2010 - 23
CRE 19/04/2010 - 23

Votaciones :

PV 05/05/2010 - 13.41
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Textos aprobados :

P7_TA(2010)0131

INFORME     
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24.3.2010
PE 430.412v02-00 A7-0060/2010

sobre la agricultura de la UE y el cambio climático

(2009/2157(INI))

Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural

Ponente: Stéphane Le Foll

ERRATA/ADDENDA
PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO
 EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
 OPINIÓN de la Comisión de Industria, Investigación y Energía
 RESULTADO DE LA VOTACIÓN FINAL EN COMISIÓN

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO

sobre la agricultura de la UE y el cambio climático

(2009/2157(INI))

El Parlamento Europeo,

–   Visto el Documento de trabajo de los servicios de la Comisión titulado «La adaptación al cambio climático: un auténtico reto para la agricultura y las zonas rurales europeas» (SEC(2009)0417),

–   Visto el Documento de trabajo de los servicios de la Comisión titulado «El papel de la agricultura europea en la mitigación del cambio climático» (SEC(2009)1093),

–   Vista su Resolución legislativa, de 14 de noviembre de 2007, sobre la propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo por la que se establece un marco para la protección del suelo y se modifica la Directiva 2004/35/CE(1),

–   Vista su Resolución, de 12 de marzo de 2008, sobre la agricultura sostenible y el biogás: revisión de la legislación de la UE(2),

–   Vista su Resolución, de 4 de febrero de 2009, sobre «2050: El futuro empieza hoy – Recomendaciones para la futura política integrada de la UE en materia de cambio climático»(3),

–   Vista su Resolución, de 12 de marzo de 2009, sobre el desafío del deterioro de los terrenos agrícolas en la Unión Europea, en particular en la Europa meridional: la respuesta a través de los instrumentos de la política agrícola de la Unión Europea,(4)

–   Vista su Resolución, de 25 de noviembre de 2009, sobre la estrategia de la UE para la Conferencia sobre el Cambio Climático de Copenhague (COP 15),(5)

–   Visto el informe de la Evaluación internacional de la ciencia y la tecnología agrícolas para el desarrollo (IAASTD), elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Banco Mundial y firmado por 58 estados,

–   Visto el artículo 48 de su Reglamento,

–   Visto el informe de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural y la opinión de la Comisión de Industria, Investigación y Energía (A7-0060/2010),

A. Considerando que el cambio climático ocasionado por la acumulación histórica de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera es un dato científico que puede tener graves consecuencias en los ecosistemas,

B.  Considerando que esto afecta directamente a la agricultura, ya que se trata de una de las múltiples actividades económicas que gestionan los recursos naturales en beneficio de la humanidad,

C. Considerando que el cambio climático es una de las amenazas más graves, no solo desde el punto de vista ambiental, sino también social y económico, ya que la productividad de los cultivos presenta fluctuaciones de un año a otro por la influencia significativa que representa la variabilidad de las condiciones meteorológicas extremas, influyendo implícitamente en todos los sectores de la economía, aunque la agricultura sigue siendo el más vulnerable,

D. Considerando que la agricultura, como una de las principales fuentes de la emisión de dos importantes gases de efecto invernadero (el protóxido de nitrógeno y el metano) que proceden de diferentes procesos biológicos de la actividad agrícola, contribuye al desajuste climático, al tiempo que está sumamente expuesta a los efectos nefastos de este desajuste,

E.  Considerando que las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura (incluidas las del sector ganadero) disminuyeron en un 20 % entre 1999 y 2007 en la UE27, y que en la Unión Europea la parte correspondiente a la agricultura en las emisiones de gases de efecto invernadero se redujeron de un 11 % en 1990 a un 9,3 % en 2007, y ello gracias, entre otras cosas, a un aumento de la eficiencia de la agricultura en la UE, las continuas innovaciones y el uso de nuevas técnicas, una utilización más eficiente de los abonos y las recientes reformas de la PAC,

F.  Considerando que los sectores agrícola y forestal son los principales sectores económicos capaces de captar el CO2 resultante de las actividades humanas, conservar y almacenar el carbono en los suelos gracias a su capacidad para actuar como depósito y fijarlo en los vegetales a través de la fotosíntesis; considerando que estos sectores cuentan de este modo con un importante potencial para participar de manera positiva en las acciones destinadas a mitigar el calentamiento,

G. Considerando que el cambio climático ya está teniendo consecuencias negativas en la agricultura en la Unión Europea (disminución de los recursos hídricos, desalinización y mayor frecuencia de los casos de sequía, desertificación y un importante aumento de la pluviometría invernal y de las inundaciones en el norte, zonas costeras bajas amenazadas por el aumento del nivel del mar y el riesgo de salificación, temporales y otras condiciones climáticas extremas, erosión y corrimientos de tierra y proliferación de insectos devastadores y de enfermedades veterinarias y vegetales, etc.), y que la aceleración que se espera que se produzca en estos fenómenos podría tener importantes repercusiones económicas, sociales y ambientales para los sectores agrícola, forestal y turístico,

H. Considerando que el sector agrícola tiene la capacidad necesaria tanto para adaptarse como para mitigar el cambio climático, apoyándose en la experiencia de los agricultores, en una PAC fuerte y en el desarrollo de la investigación y la innovación, pero que, al tratarse de procesos naturales difíciles de controlar, los esfuerzos necesarios son considerables,

I.   Considerando que la agricultura europea representa una reserva de puestos de trabajo que debe protegerse y desarrollarse,

J.   Considerando que la agricultura sigue siendo vital para el mantenimiento de la actividad humana en las zonas rurales de Europa, especialmente por la amplia gama de servicios que los agricultores pueden prestar al resto de la sociedad,

K. Considerando que a la agricultura le afectan directamente los objetivos de la Unión en lo que se refiere al desarrollo de las energías renovables, y que dicho desarrollo puede contribuir de manera considerable a la reducción de los gases de efecto invernadero,

L.  Considerando que una de las funciones fundamentales de la agricultura europea es la de alimentar a la población de la Unión,

M. Considerando que la Unión debe estar a la vanguardia de la lucha contra el calentamiento del planeta,

Contribución de la agricultura de la Unión a los esfuerzos de mitigación del calentamiento

1.  Afirma que los sectores agrícola y forestal de la UE pueden contribuir a los objetivos de mitigación del cambio climático fijados por la Unión, ofreciendo al mismo tiempo soluciones y apoyo para contribuir a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, favoreciendo la captación de CO2 en los suelos, desarrollando la producción de energías renovables sostenibles y desarrollando al máximo la función de fotosíntesis; destaca que, para ello, es esencial incentivar el desarrollo de una agricultura que produzca bienes negociables y no negociables que explote el potencial y los recursos naturales de cada ecosistema de la manera más eficaz posible y que compagine mejor los imperativos económicos, sociales, ambientales y de bienestar de los animales para mejorar su sostenibilidad;

2.  Considera que, en caso de una participación más activa de la agricultura en el proceso mundial de limitación del cambio climático, conviene no fragilizar la posición competitiva de la industria agroalimentaria de la Unión Europea en el mercado mundial;

3.  Considera que la agricultura biológica, los pastos extensivos y las prácticas de producción integrada constituyen algunas de las soluciones alternativas para una producción agrícola más ecológica; destaca, no obstante, la necesidad de encontrar soluciones que permitan a la agricultura convencional, que ocupa la mayor parte de la superficie agrícola europea, contribuir de forma significativa a una gestión sostenible del medio ambiente;

4.  Reconoce que la innovación debe desempeñar un papel fundamental para reducir el impacto de la agricultura sobre el cambio climático y para reducir su impacto sobre el medio ambiente;

5.  Pide, en particular que, mediante acciones de información y de formación y medidas de incitación, la futura PAC incentive acciones que contribuyan a mejorar la eficacia y el potencial de atenuación de las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura, así como la captura de carbono, como por ejemplo:

-  las técnicas que combinan un trabajo adaptado y simplificado del suelo garantizando con ello una cobertura vegetal (por ejemplo, la labranza reducida o no labranza, el mantenimiento de los desechos de la cosecha en los campos) y permitiendo los intercultivos y una rotación de los cultivos, lo que potencia al máximo la fotosíntesis y favorece el enriquecimiento de los suelos en materias orgánicas, tal y como ha demostrado el proyecto SoCo puesto en marcha a iniciativa del Parlamento Europeo;

-             la conservación y el desarrollo de la forestación y la reforestación, el desarrollo del sector agroforestal, setos, zonas boscosas en las parcelas y sistemas de pastos permanentes o temporales;

-  la introducción de métodos de explotación que permitan almacenar durante más tiempo el carbono retenido por los bosques;

-  una mejor gestión del suelo y de los minerales y la protección adecuada de las tierras ricas en carbono, como las turberas y las zonas húmedas (cultivos adaptados como los cañaverales en vez de drenajes);

-  la modernización de las explotaciones agrícolas (aislamiento de los edificios, equipamientos que permiten el ahorro de energía, utilización de energías renovables) y unas cadenas de producción más eficaces;

-  las técnicas modernas de abonado y su valorización, almacenamiento y alimentación animal que permitan reducir considerablemente las emisiones de metano;

-  el reciclaje energético de la biomasa procedente de la producción alimentaria que, junto con el reciclaje de los productos accesorios y los residuos, contribuya a la reducción de las emisiones de CO2;

-  la plantación de árboles y cultivos herbáceos que produzcan energía en terrenos inundables, zonas húmedas, terrenos arenosos y zonas menos aptas para la agricultura, con vistas a aumentar la absorción de CO2 e incrementar la captación de carbono;

6.  Destaca que estas prácticas agrícolas más respetuosas con los medios naturales también tienen efectos positivos en el enriquecimiento de la biodiversidad y de la calidad de los suelos, en la retención de agua y en la lucha contra la erosión y la contaminación, y que la limitación de los efectos de las actividades agrícolas en el cambio climático es uno más de los «beneficios públicos» que ofrece la agricultura;

7.  Aboga en favor del establecimiento de una política forestal europea común susceptible de promover una gestión y una producción sostenibles de los bosques y de valorizar mejor la contribución del sector de la madera y su desarrollo económico, que es el que más contribuye a la captación del carbono; considera que ello deberá hacerse teniendo lo más presente posible las diferentes circunstancias regionales de la silvicultura, pues las posibilidades del sector forestal y las amenazas que pesan sobre él varían del norte al sur de Europa;

8.  Señala que los bosques también contribuyen de forma importante a una gestión eficaz del agua; por tanto, debe alentarse a los Estados miembros a que adopten una gestión forestal que reduzca las diferencias en el régimen hídrico entre los periodos de sequía y de inundación, reduciendo así los efectos negativos de sequías e inundaciones sobre la agricultura, la producción de energía y la población;

9.  Recomienda el fortalecimiento de las políticas para las zonas montañosas, dado que el sector agropastoral y la cría desempeñan un papel especialmente importante en la mitigación del cambio climático y el apoyo a la adaptación y la reducción de la vulnerabilidad, especialmente a través de la correcta gestión de los pastos;

10. Pide el desarrollo de estrategias para prevenir y mitigar las consecuencias negativas en la agricultura en la Unión Europea mediante:

-  un plan de acción en las zonas más afectadas: el uso de nuevas variedades de plantas resistentes a los nuevos parámetros climáticos, la adaptación del calendario de actividades agrícolas a las nuevas condiciones, la reforestación, la construcción de invernaderos, la gestión de los recursos hídricos en la agricultura, el tratamiento ecológico de tierras contaminadas;

-  la segunda parte debe consistir en un plan a largo plazo para la eliminación de las causas del cambio climático mediante el fomento de una economía global basada en una reducción de las emisiones de CO2 y en la promoción de la seguridad energética;

11. Destaca que las emisiones de protóxido de nitrógeno se pueden reducir mediante una utilización más eficaz de los abonos nitrogenados (agricultura de precisión); destaca asimismo que los abonos con residuos de la producción de biogás ofrecen la oportunidad de utilizar abonos orgánicos con precisión y, por consiguiente, de reducir las emisiones;

12. Pide que se desarrolle la investigación sobre la alimentación del ganado y la selección genética de los animales de cría con objeto de reducir las emisiones de metano, siempre y cuando tales medidas de mitigación no se adopten si ponen en peligro la salud o el bienestar animal; pide asimismo un programa informativo, destinado a los consumidores, sobre las consecuencias de sus hábitos de consumo y alimentarios para el clima;

13. Pide asimismo encarecidamente la adopción de medidas para acelerar e intensificar la investigación sobre la selección vegetal con objeto de mejorar la adaptación de los cultivos y las plantas a las nuevas condiciones climáticas y poder hacer frente a los desafíos que plantean dichos cambios, en particular en lo que se refiere a las exigencias de seguridad del abastecimiento alimentario mediante materias primas en cantidad y de calidad suficientes; opina que estas investigaciones se deberían centrar prioritariamente en las variedades de plantas que toleran el estrés hídrico y temperaturas extremadamente altas y en las técnicas de cultivo relacionadas; también destaca que estas variedades y técnicas pueden resultar una alternativa de recambio viable a los sistemas de riego sumamente costosos y poco eficientes que se usan en determinadas zonas y que presentan además la ventaja de suscitar una mayor receptividad por parte de las comunidades locales;

14. Señala que un almacenamiento optimizado y el esparcimiento de abonos orgánicos, así como el tratamiento de estas deyecciones en fermentadoras anaerobias, son hoy en día una de las técnicas más prometedoras para reducir las emisiones de metano (suministrando asimismo una fuente renovable de energía) y limitar la dependencia de los abonos nitrogenados químicos, en particular en las regiones con una elevada densidad de cría; considera que el biogás contribuye a una agricultura autosuficiente desde el punto de vista energético;

15. Destaca, en este contexto, la necesidad de usar el digestato procedente de la fermentación del estiércol para la producción de biogás como sustituto de los abonos químicos, sin que forme parte de la categoría del estiércol animal, lo que permitiría reducir el uso de los abonos artificiales;

16. Pide que se dé un impulso a la simplificación administrativa y a los esfuerzos de investigación y desarrollo destinados a explotar y valorizar la biomasa presente en las explotaciones agrícolas (residuos agrícolas o forestales), el biogás procedente de la cría y el resto de los combustibles agrícolas sostenibles, a condición de que no supongan un peligro para la seguridad alimentaria;

17. Subraya que debe aplicarse el principio de sostenibilidad en el uso de la biomasa; considera, por tanto, que debe fomentarse que se utilice lo más cerca posible del lugar de producción de las materias primas agrícolas; afirma que esto reduciría la pérdida de energía ocasionada por el transporte;

18. Señala que el uso de la biomasas para fines de calefacción podría reducir de forma significativa el impacto perjudicial del cambio climático; pide, por tanto, a la Comisión y a los Estados miembros que concedan financiación en el marco del desarrollo rural a las instituciones públicas del medio rural que realicen el cambio a sistemas de calefacción basados en la bioenergía;

19. Atrae la atención sobre el hecho de que una mayor utilización de las tecnologías de la información (TIC) podría mejorar el control de diversas fases de producción, así como optimizar su gestión, con objeto de incrementar la producción con respecto a la utilización de los medios de producción y, simultáneamente, reducir la emisión de gases de efecto invernadero y el consumo de energía; subraya, asimismo, que una mayor utilización de las TIC, la integración de políticas para incentivar la formación de los agricultores en las nuevas tecnologías y el apoyo a la innovación y el espíritu empresarial entre los jóvenes agricultores, en particular, son aspectos clave para que la agricultura sea más competitiva y más sostenible desde el punto de vista medioambiental;

20. Destaca que la Unión es el principal importador de productos agrícolas, lo que representa un coste de carbono superior al de las producciones europeas, debido a unos criterios ambientales a menudo menos elevados en los terceros países y a las emisiones ocasionadas por el transporte de larga distancia y la deforestación; opina que se ha de informar a los consumidores, mediante una estrategia de información bien orientada, de los beneficios de una dieta sana y equilibrada compuesta por productos regionales y de temporada de alta calidad y procedentes de una agricultura sostenible y eficiente, cuya huella de carbono se pueda diferenciar de la de los productos importados; opina asimismo que se han de compensar de manera justa los esfuerzos llevados a cabo por los agricultores europeos para reducir sus emisiones y favorecer la diversificación de las producciones locales (en particular, mediante el desarrollo de la producción de proteínas vegetales en la UE);

21. Se declara partidario, en este contexto, de un etiquetado voluntario «origen UE» en el caso de los productos procedentes en su totalidad de la Unión Europea;

22. Insiste en que se establezcan mecanismos eficaces de control de las importaciones de países terceros y defiende una total reciprocidad entre las exigencias que han de cumplir los productores europeos en la lucha contra el cambio climático y los requisitos exigidos a las importaciones de países terceros, con el fin de evitar una pérdida de competitividad de las producciones comunitarias;

23. Señala que la Unión debe invertir de nuevo en la política de desarrollo agrícola y agroforestal con el fin de cooperar en la difusión de nuevas prácticas y favorecer el desarrollo de otras agriculturas sostenibles en el mundo;

Medidas de adaptación de la agricultura europea a las consecuencias del calentamiento

24. Señala que la agricultura europea se adapta, y debe seguir adaptándose, a las consecuencias de los cambios climáticos que se están produciendo y prepararse para el impacto de estos cambios para un gran número de regiones de la Unión;

25. Considera que, en este contexto, la Unión debería desarrollar una estrategia coherente de adaptación de la agricultura a los dos tipos diferentes de perturbaciones climáticas futuras:

-  por una parte, el calentamiento climático medio;

-  por otra, la mayor variabilidad de las condiciones climáticas, concretada en la multiplicación de episodios extremos;

26. Opina que la PAC debe centrarse en la gestión de los recursos de una manera más sostenible y eficiente y que esto deberá tenerse en cuenta en la próxima reforma de la PAC, en particular:

-  la gestión óptima de los recursos hídricos (sistemas de irrigación más eficaces, utilización de agua reciclada, prácticas de ahorro de agua en el campo, retenciones en colinas, etc.) y la responsabilización de los usuarios;

-  la elección de variedades, seleccionadas especialmente por su robustez frente a los incidentes extremos, y una rotación de los cultivos adaptados en función de la sequía, las enfermedades, etc.;

-  la protección de los suelos (garantizando su materia orgánica) contra la erosión hidráulica y aérea;

-  la plantación de alamedas, setos o de superficies arboladas en los límites de las parcelas para retener el agua, limitar las escorrentías y servir de cortavientos y de abrigo para los auxiliares de cultivos como los insectos polinizadores;

-  la conservación de los pastos y el estímulo de la producción animal en ellos;

-  las medidas de vigilancia y control de las enfermedades; en este contexto, es necesario crear mecanismos nacionales y, posteriormente, europeos de seguimiento de las emergencias y de sus reincidencias;

-  las medidas de vigilancia y control de los insectos; en este contexto, deben desarrollarse el seguimiento del coeficiente de invasión potencial y las medidas de condicionalidad sanitaria (reforzamiento de los controles fronterizos y en los lugares sensibles, como los viveros y los aeropuertos, medidas de bioseguridad);

-  la rehabilitación de las superficies dañadas;

-  la conservación de los bosques, que se adaptan al cambio climático y la gestión forestal para limitar el peligro de incendios;

27. Destaca que podría resultar necesario no sólo reintroducir la gestión del agua en los terrenos inundables a causa de las malas condiciones meteorológicas y que además han sido drenados, sino también reexaminar la regulación de los cursos de agua, revitalizar los terrenos inundables en los que ello sea posible y reforestar estas tierras;

Consecuencias para el modelo agrícola europeo

28. Destaca que la PAC deberá contribuir a una política agrícola más sostenible, aumentando los beneficios sin olvidar que el calentamiento climático puede cuestionar la capacidad de producción y alimentación de la población mundial, incluida la europea;

29. Considera asimismo que la PAC debe alentar desde un punto de vista financiero a las autoridades locales de los Estados miembros para que tomen medidas en favor de:

-  el restablecimiento de la capacidad de producción y de protección de los ecosistemas naturales, cultivos y otros bienes afectados por la sequía y la desertificación o las inundaciones;

-  la mejora de la utilización de los recursos de agua, suelo y vegetación, cuya insostenibilidad se ha demostrado con el tiempo;

-  la identificación, mejora y promoción de especies vegetales y razas animales en zonas secas o que corren el riesgo de convertirse en zonas áridas;

-  la mejora de las medidas de prevención;

30. Señala que las consecuencias del cambio climático en la agricultura son directas y sumamente perjudiciales, y que por ello se ha de dar prioridad a la agricultura a la hora de elaborar medidas para mitigar las repercusiones del cambio climático;

31. Considera que los «nuevos desafíos» mencionados en el chequeo de la PAC, a saber el cambio climático, la gestión de las aguas, las energías renovables y la biodiversidad, se han de reiterar y respetar, y que se han de añadir a estos otros nuevos como la mejora de la calidad del suelo y sus funciones (captura de carbono, capacidad de retención de agua y elementos minerales), ya que se trata de cuestiones importantes que afectan a los intereses de las futuras generaciones, por lo que se les ha de prestar una atención mayor en la futura PAC;

32. Observa que el sistema actual de condicionalidad, diseñado para garantizar el cumplimiento de unas normas sumamente elevadas en términos de bienestar animal, salud animal y protección del medio ambiente por parte de los agricultores, ha sido problemático para estos últimos y posiblemente no representa en su forma actual la mejor manera de conseguir los resultados deseados; pide que, en el marco de la próxima reforma de la PAC, se preste una mayor atención a unos modelos de producción más sostenibles y eficientes, sin olvidar que estos necesitan de financiación pública para que los agricultores puedan sufragar los costes adicionales que se derivan del suministro de «bienes públicos» beneficiosos para toda la sociedad (como por ejemplo la conservación de las zonas rurales, el mantenimiento de la biodiversidad, la captura de carbono y la seguridad alimentaria);

33. Reconoce que la PAC debe fijar las normas más elevadas a nivel mundial en materia de protección ambiental; señala que esto supondrá un nivel de costes que no se puede recuperar del mercado, aunque, en parte, se puede contemplar como suministro de bienes públicos, y que los productores europeos necesitarán protección frente a la competencia de terceros países que no cumplan los criterios ambientales de la UE;

34. Opina que el cambio climático está obligando a la Unión a adaptar el modelo de la política agrícola; pide, por lo tanto, a la Comisión que, en su futura comunicación sobre la reforma de la PAC después de 2013, promueva un modelo agrícola más sostenible y eficiente que se ajuste a los objetivos de la PAC, orientado hacia la producción de unos alimentos seguros y suficientes y más respetuoso con el equilibrio ambiental; dicho modelo debe basarse en un sistema de apoyo a los agricultores justo y legítimo y valorizar el papel de la agricultura como profesión;

35. Considera que es necesario mantener una PAC muy ambiciosa para que la agricultura europea aporte su contribución en el futuro a la seguridad alimentaria y la protección del clima, para lo que es importante, en particular, mantener el sistema de pagos directos con cargo al presupuesto comunitario y que éstos se efectúen a escala comunitaria de manera sencilla y más justa;

36. Pide a la Comisión que, en el marco de la reforma de la Política Agrícola Común, tenga en cuenta que los Estados miembros del sur de Europa sufren de forma mucho más aguda no sólo las consecuencias directas del cambio climático, sino también sus efectos indirectos en las posibilidades de diversificación, ya que esta última es un factor decisivo para desarrollar la necesaria capacidad de adaptación, limitar la vulnerabilidad y mitigar las desigualdades regionales;

37. Subraya la importancia de crear y garantizar con carácter permanente la base para desarrollar actividades económicas alternativas que reduzcan el nivel de dependencia de la producción agrícola que tienen las comunidades locales afectadas por la sequía o por la falta de recursos naturales; opina que el acceso a la financiación de los fondos europeos es crucial para garantizar las condiciones de ejercicio de actividades económicas alternativas;

38. Subraya la importancia que reviste promover las prácticas de planificación integrada del desarrollo en las zonas rurales en función de las necesidades locales, mediante la introducción de los principios de optimización del uso de la tierra en el mercado de productos y servicios obtenidos o prestados a nivel local, con objeto de adaptarse a las condiciones ambientales cambiantes (sequía prolongada, corrimientos de tierras, inundaciones, etc.);

39. Pide asimismo a la Comisión que reflexione sobre nuevos sistemas de ayuda destinados a apoyar la contribución de la agricultura a la reducción de CO2, como la fijación del carbono en los suelos y la biomasa agrícolas, y que estimulen una utilización agrícola de superficies que incida benéficamente en el cambio climático;

40. Subraya la necesidad de que la Comisión estime correctamente los costes de la adaptación de la agricultura al cambio climático;

41. Considera que es necesario reforzar y adaptar los instrumentos de gestión de los riesgos y de las crisis a la volatilidad cada vez mayor de los mercados y al desarrollo de los riesgos climáticos;

42. Destaca que, a la vista de la magnitud del desafío climático y de las inversiones, los sectores agrícola y forestal se han de dedicar a los modos de producción más sostenibles, y que es necesario mantener una PAC fuerte dotada de un presupuesto suficiente a partir de 2013; añade que se han de prever nuevos recursos financieros para fomentar la difusión de tecnologías y sistemas modernos e innovadores capaces de dar resultados concretos en lo que se refiere a la mitigación y la adaptación en los diferentes sectores agrícolas;

43. Destaca que, si bien la PAC no es una política europea centrada en el clima, sí debe servir de base a la introducción de medidas y estímulos eficaces para luchar contra el cambio climático, algo que convendría tener presente en los debates sobre el futuro presupuesto de la Unión;

44. Considera que la Unión Europea debe mantener su liderazgo en la lucha contra el cambio climático y que esta cuestión no debe quedar desplazada a un segundo lugar a causa de las actuales dificultades económicas;

45. Subraya que la Unión Europea necesita políticas de desarrollo y financiación para la agricultura que garantice una alimentación segura y de calidad;

46. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión y a los Gobiernos y Parlamentos de los Estados miembros.

(1)

DO C 282 E de 6.11.2008, p. 281.

(2)

DO C 66 E de 20.3.2009, p. 29.

(3)

DO C 67 E de 18.3.2010, p. 44.

(4)

Textos Aprobados de esa fecha, P6_TA(2009)0130.

(5)

Textos Aprobados de esa fecha, P7_TA(2009)0089.


EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

El cambio climático es una realidad indiscutible. Las temperaturas medias del planeta han ascendido en torno a 0,8° C en un siglo y la mayoría de los científicos estiman que el calentamiento debería acelerarse más de aquí a finales del siglo XXI, debido a la acumulación histórica de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera. El GIEC ha evaluado dicha elevación entre +1,1° C (en el mejor de los casos) y + 6,4° C, con todas las consecuencias negativas que ello tendrá para los ecosistemas, cuya magnitud es difícil imaginar hoy.

Es algo que afecta directamente a la agricultura, ya que la misma gestiona los recursos terrestres que permiten vivir a la humanidad.

La agricultura provoca una parte de las emisiones de GEI y, al mismo tiempo, está muy expuesta a las consecuencias del desorden climático. En la Unión Europea (UE), la agricultura representa cerca del 9 % de las emisiones y el calentamiento tiene ya consecuencias perceptibles, las más notables de las cuales son el aumento de la sequía en los países del Sur y la elevación del nivel del agua en los países del Norte.

Pero la agricultura también puede contribuir a resolver estos problemas. Dispone de un gran potencial para participar de forma activa y positiva en los esfuerzos por mitigar el calentamiento, en el marco de una política agrícola común fuerte al servicio de un desarrollo sostenible y económicamente viable. También es capaz de adaptarse a las consecuencias de las modificaciones en curso, apoyándose en los conocimientos técnicos de los agricultores, la formación profesional, el asesoramiento agrícola y el desarrollo de la investigación y la innovación.

Responsabilidad de la agricultura en el cambio climático

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, en 2007 la agricultura representaba el 9,3 % de las emisiones totales de GEI de la UE de 27 (de las cuales un 5 % en protóxido de nitrógeno y un 4,3 % en metano, pues la parte del CO2 asociada a la producción agrícola es muy marginal), frente al 11 % en 1990.

El protóxido de nitrógeno (N2O) se desprende de los abonos nitrogenados de origen orgánico y mineral, mientras que el metano (CH4) resulta esencialmente del proceso digestivo del ganado y del almacenamiento y el esparcido de estiércol.

El descenso de las emisiones agrícolas observado en la UE desde 1990 se debe a una reducción de los rebaños, a un uso más sostenible de los abonos y a una mejor gestión del estiércol.

Contribución de la agricultura europea a los esfuerzos de mitigación

- Dimensión interna

La agricultura europea puede contribuir a los objetivos de mitigación del calentamiento fijados por la UE de tres formas: ofreciendo soluciones para limitar y reducir sus propias emisiones de GEI, favoreciendo el almacenamiento de carbono en el suelo y desarrollando la producción de energías renovables sostenibles. Para ello, hay que alentar el desarrollo de una agricultura distinta, que concilie mejor los imperativos económicos, sociales y medioambientales con las potencialidades naturales de cada ecosistema.

· Conservación de los suelos para reducir y almacenar las emisiones de CO2:

La agricultura y el bosque son los principales sectores económicos con capacidad para captar el CO2 resultante de las actividades humanas, conservar y almacenar carbono en el suelo, gracias a su función como depósito, y fijar éste en los vegetales a través de la fotosíntesis.

La PAC debe alentar, por tanto, las prácticas agrícolas que permiten limitar las emisiones de GEI y/o mejorar la fijación del carbono.

Hay que desarrollar la agricultura biológica y las prácticas de lucha integrada, que forman parte de los sistemas eficientes desde el punto de vista ecológico. Pero también hay que encontrar soluciones de transición hacia una agricultura más sostenible para los demás sistemas, que ocupan la mayoría de las superficies agrícolas.

Esas soluciones existen. En particular, la PAC deberá tener en cuenta las experiencias que demuestran que las técnicas (como la agricultura de conservación) que combinan un trabajo simplificado del suelo, lo que garantiza la cobertura vegetal (laboreo reducido o no laboreo, mantenimiento de los residuos de cosecha sobre los campos), y favorecen el intercultivo y la rotación de cultivos permiten maximizar la fotosíntesis y contribuyen al enriquecimiento del suelo en materias orgánicas. Así lo ha demostrado, en particular, el proyecto SoCo, lanzado por iniciativa del Parlamento Europeo. Y esas prácticas presentan también una ventaja económica, ya que reducen el uso de energía y de determinados insumos.

Figuran, entre las soluciones complementarias que hay que alentar:

- el desarrollo de la agrosilvicultura, de setos, de zonas arboladas en las parcelas, de sistemas de prados permanentes o temporales, así como la repoblación;

- el desarrollo de los prados permanentes y las zonas de hierba;

- la protección de las tierras ricas en carbono, como las turberas (prohibición de cultivo) y las zonas húmedas (cultivo de plantas adaptadas, como los carrizos como alternativa al drenaje);

- la modernización de las explotaciones agrícolas (aislamiento de los edificios, equipos ahorradores de energía, uso de energías renovables).

La futura PAC debería alentar el desarrollo de estas prácticas a través de acciones de información y formación, medidas de incentivo e inversiones en investigación, tanto más cuanto que permiten luchar también contra la degradación de los suelos, la escasez de agua y la contaminación, así como preservar la biodiversidad.

También es hora de establecer una auténtica política forestal, que sea capaz de promover una gestión y una producción sostenibles de los bosques y sacar más partido a las aportaciones del sector de la madera, que es el que más contribuye a la captación del carbono.

· Reducción de las emisiones de metano y protóxido de nitrógeno

El mayor potencial de reducción de los GEI de origen agrícola se encuentra en el protóxido de nitrógeno, cuyas emisiones pueden reducirse mediante una aplicación menor y más eficaz de los abonos nitrogenados (agricultura de precisión), el uso de abonos orgánicos a base de residuos valorizados (biomasa local procedente de los intercultivos y otros residuos orgánicos), el desarrollo de cultivos intermedios como las leguminosas forrajeras y la búsqueda de nuevas variedades de gran potencial de captación de carbono y nitrógeno.

Es posible reducir las emisiones de metano mejorando:

- las técnicas ganaderas (modificación del régimen alimenticio de los rumiantes, en especial incrementando su ración de lípidos, selección genética, etc.). Para ello, hay que intensificar la investigación y establecer un programa alimentario que al mismo tiempo permita reducir la dependencia de la UE de las proteínas vegetales importadas;

- y la gestión de las deyecciones animales (mejora de los sistemas de almacenamiento y de esparcido sobre los cultivos, y tratamiento en fábricas de biogás –una de las técnicas más prometedoras en materia de reducción de las emisiones y desarrollo de las energías sostenibles, en especial en las regiones con una alta densidad ganadera).

· Fuente de energías renovables

La agricultura es especialmente importante para los objetivos de la UE en materia de desarrollo de las energías sostenibles.

Hay que acelerar los esfuerzos de investigación y desarrollo dirigidos a explotar y aprovechar la biomasa agrícola, ya sea procedente de los residuos agrícolas y forestales o de los efluentes de la ganadería o de la producción de agrocombustibles sostenibles, a condición de que estos últimos no pongan en peligro la seguridad alimentaria.

- Dimensión internacional

La UE es el primer importador de productos agrícolas, lo que representa un coste de carbono superior al de las producciones europeas, debido a que muy a menudo los criterios medioambientales son más bajos en los terceros países y a las emisiones procedentes del transporte a larga distancia. Hay que informar a los consumidores con un etiquetado adecuado (huella de carbono), compensar de forma equitativa los esfuerzos realizados por los agricultores europeos por reducir sus emisiones y alentar la diversificación de las producciones locales (en particular el desarrollo de las proteínas vegetales en la UE).

La UE debe reinvertir también en la política de desarrollo agrícola para contribuir a la difusión de las nuevas prácticas y favorecer el desarrollo de otras agriculturas sostenibles en el mundo a fin de garantizar la seguridad alimentaria. Asimismo, tiene un deber moral en la lucha contra el cambio climático para con todas las regiones que puedan ser víctimas del mismo (aridez, elevación de las aguas y otros fenómenos climáticos extremos).

Medidas agrícolas de adaptación al calentamiento

Paralelamente a los esfuerzos de mitigación del calentamiento, la agricultura va a tener que adaptarse a los cambios climáticos en curso.

Dejando aparte algunas excepciones relativas a determinadas producciones del Norte de Europa, los expertos están de acuerdo en que la repercusión de este cambio será globalmente negativa para la agricultura europea, en especial en las regiones del Sur y el Sureste.

La PAC debe alentar las principales medidas agronómicas de adaptación, que son:

· la gestión óptima de los recursos de agua (sistemas de riego más eficaces, represas en las colinas, etc.);

· una elección de variedades y una rotación de los cultivos adaptadas a la sequía, las enfermedades, etc.;

· la protección de los suelos (garantizando la materia orgánica de los mismos) de la erosión hidráulica y aérea;

· la plantación de setos o superficies arboladas en los bordes de las parcelas para retener el agua, limitar la escorrentía y servir de cortavientos y abrigo a los auxiliares de los cultivos, como los insectos polinizadores;

· las medidas de vigilancia y control de los insectos y las enfermedades;

· la gestión forestal, para limitar los riesgos de incendios.

Consecuencias para el modelo agrícola europeo

La PAC deberá responder a la demanda creciente de la opinión pública de una política agrícola más sostenible y, al mismo tiempo, tener presente que el calentamiento climático puede poner en peligro la capacidad de producción y alimentación de la población en el mundo, incluido en Europa.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la producción alimentaria mundial deberá aumentar un 70 % de aquí a 2050 para alimentar a 9 000 millones de personas. La PAC, al igual que las demás agriculturas del mundo, deberá producir más, respetando, a un tiempo, los equilibrios naturales.

Por el momento, esta política no aborda los temas medioambientales de forma coherente, y lo hace sin un enfoque global. Los «nuevos retos», como el cambio climático, la gestión del agua, las energías renovables y la biodiversidad, no se tuvieron suficientemente en cuenta con ocasión del «Balance de salud de la PAC». Hay que abordar esos retos con el conjunto de instrumentos de la PAC y no sólo con los subsidios del segundo pilar.

Por otra parte, el sistema actual de ecocondicionalidad, basado en una obligación de medios más que de resultados, resulta muy complejo para los agricultores y no responde a los retos medioambientales. Hay que adoptar otro proceder, basado en la reorientación hacia modelos de producción sostenibles, lo que exige ayudas compensatorias para cubrir los costes adicionales asociados a estos objetivos (contratos locales de certificación ecológica) y la remuneración de los servicios prestados a la sociedad por el suministro de «bienes públicos» (mantenimiento de los espacios rurales, preservación de la biodiversidad, captación de carbono, seguridad alimentaria, etc.).

El calentamiento climático nos obliga a reinventar un modelo de desarrollo. Para recuperar su legitimidad ante la opinión pública y devolver su sentido al oficio de agricultor, la PAC debe convertirse en una política agrícola alimentaria y medioambiental, con sistemas de ayuda a la producción más justos y sostenibles, completados con herramientas de regulación revisadas para afrontar la volatilidad creciente de los mercados y la evolución de los riesgos sanitarios

Por último, dada la magnitud del desafío climático y de las inversiones necesarias en modos de producción más sostenibles, los esfuerzos de investigación y los medios presupuestarios de la futura PAC a partir de 2013 deberán ser los adecuados.


OPINIÓN de la Comisión de Industria, Investigación y Energía (24.2.2010)

para la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural

sobre la agricultura de la UE y el cambio climático

(2009/2157(INI))

Ponente de opinión: Francisco Sosa Wagner

SUGERENCIAS

La Comisión de Industria, Investigación y Energía pide a la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de resolución que apruebe:

A.  Considerando que los sectores agrícola y forestal tienen un importante potencial para reducir la contaminación y pueden ser un catalizador en los esfuerzos por mitigar los efectos del cambio climático y el calentamiento global,

1.   Subraya que la agricultura es un sector productivo afectado por las consecuencias y presiones del cambio climático, pero que al mismo tiempo también está directamente vinculado con los objetivos de mitigación del cambio climático, bien contribuyendo a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y al ahorro y la adecuada gestión de los recursos hídricos, bien impulsando la producción y la descentralización de las fuentes de energía renovables;

2.   Subraya que, aunque ha contribuido a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la participación del sector agrícola en la lucha contra el cambio climático debe también incluirse en el triángulo más amplio de los factores alimentación-agricultura-energía; subraya que esta participación se refiere principalmente a la mejora de la explotación de la biomasa, ya sea a través del aprovechamiento de los excedentes agrícolas o del apoyo a la producción de biocarburantes sostenibles, manteniendo al mismo tiempo la producción de productos de calidad y un alto nivel de seguridad alimentaria, y orientando a los consumidores hacia un modelo de alimentación que contribuya en mayor medida a la gestión sostenible del medio ambiente;

3.   Pide a la Comisión que prevea más recursos presupuestarios para la investigación y el desarrollo, en cooperación con todos los agentes relevantes, en particular la sociedad civil y los agricultores, con objeto de alcanzar mejoras en materia de medio ambiente y clima en los siguientes ámbitos prioritarios:

(a)  producción y utilización de biogás y biocarburantes sostenibles fabricados a partir de subproductos y de desechos agrícolas y forestales, teniendo en cuenta los efectos que la producción de biocarburantes tiene en el medio ambiente (cambio indirecto de la afectación del suelo, pérdida de la biodiversidad, etc.) y en la seguridad alimentaria, y teniendo en cuenta asimismo las directrices del Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética (Plan EETE),

(b)  producción y utilización de abonos y de fertilizantes sostenibles, favoreciendo el desarrollo de abonos y de fertilizantes orgánicos y naturales al tiempo que se reduce el consumo de fertilizantes fabricados a partir de hidrocarburos,

(c)   valorización de todo tipo de residuos agrícolas,

(d)           reducción de las emisiones de metano procedentes de la ganadería,

(e)   control del N2O procedente del estiércol y purines;

4.   Opina que, aunque la agricultura es la causa de muchos problemas relacionados con el medio ambiente y el cambio climático, también es un importante instrumento para resolverlos; pide, por lo tanto, que se dé más importancia que antes a las perspectivas medioambientales y a los esfuerzos de la UE para luchar contra el cambio climático con ocasión de la revisión de la Política Agrícola Común;

5.   Subraya que la Unión Europea necesita políticas de desarrollo y financiación para la agricultura que garanticen unos alimentos seguros y de gran calidad;

6.   Pide que la futura PAC insista en las prácticas que reducen los gases de efecto invernadero procedentes de la producción ganadera, incluidos los cambios en la alimentación y la gestión del estiércol y los purines;

7.   Subraya la necesidad de establecer mecanismos de protección para los agricultores que se enfrentan a situaciones causadas por fenómenos extremos, y alienta el desarrollo y puesta en marcha de proyectos tales como los sistemas de riego sostenibles, que contribuirán a luchar contra los efectos del cambio climático;

8.   Subraya que en las perspectivas financieras plurianuales posteriores a 2013 debe aumentar la financiación de la investigación agrícola relacionada con el cambio climático si se quiere conseguir un desplazamiento hacia métodos de producción más respetuosos con el medio ambiente;

9.   Pide al sector agrícola que prevea un esfuerzo considerable destinado al incremento de la producción descentralizada de energía renovable y, en particular, a la mejora de la eficacia energética en las explotaciones agrícolas mediante la modernización y la planificación energética racional, así como la utilización y aplicación de equipos y prácticas de comprobada eficiencia energética;

10. Atrae la atención sobre el hecho de que una mayor utilización de las TIC podría mejorar el control de diversas fases de producción, así como optimizar su gestión, con objeto de incrementar la producción con respecto a la utilización de los medios de producción y, simultáneamente, reducir la emisión de gases de efecto invernadero y el consumo de energía; subraya, asimismo, que una mayor utilización de las TIC, la integración de políticas para formar a los agricultores en las nuevas tecnologías y el apoyo a la innovación y el espíritu empresarial entre los jóvenes agricultores en particular, son aspectos clave, tanto para que la agricultura sea más sostenible, como para que aumente la competitividad del sector;

11. Subraya que los esfuerzos por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la agricultura también deben dirigirse a las emisiones producidas por:

- los efectos directos e indirectos del uso de las tierras,

- la producción de insumos de la industria agroalimentaria, en particular los relacionados con el transporte de larga distancia de sus productos intermedios y finales; considera, por tanto, que debe darse prioridad a los sistemas de producción-transformación-consumo cortos;

12. Señala que el cambio climático no afecta por igual a todas las regiones de la UE, por lo que es esencial dar mayor peso a las regiones que es probable sufran las consecuencias más duras; señala que el aumento de la temperatura, junto con la sequía y los grandes incendios forestales, implica un grave peligro de desertificación en los países del sur de Europa, con todo lo que ello significa para la viabilidad de las explotaciones agrícolas, el abandono del campo, la reducción de la biodiversidad y el agotamiento de los recursos naturales; pide, por tanto, que todas las acciones comunitarias destinadas a financiar la adaptación de la agricultura a los nuevos retos del cambio climático tengan plenamente en cuenta esta dimensión regional, de forma que el cambio climático no sea un factor más que profundice las desigualdades económicas y medioambientales entre las regiones de la UE;

13. Señala que un aumento de la producción de biomasa destinada a la energía podría contribuir a la volatilidad de los precios de los alimentos; pide, por tanto, que para reducir los riesgos en materia de ingresos de los agricultores, se establezca un equilibrio razonable entre la producción de alimentos y la producción de biomasa;

14. Subraya la necesidad de mejorar las medidas para la adaptación al calentamiento global en el sector agrícola en lo que se refiere a la protección de los suelos y a la gestión del agua;

15. Subraya que debe aplicarse el principio de sostenibilidad en el uso de la biomasa; considera, por tanto, que debe fomentarse que se utilice lo más cerca posible del lugar de producción de las materias primas agrícolas; afirma que esto reduciría la pérdida de energía ocasionada por el transporte;

16. Señala que el uso de la biomasas para fines de calefacción podría reducir de forma significativa el impacto perjudicial del cambio climático; pide, por tanto, a la Comisión y a los Estados miembros que concedan financiación en el marco del desarrollo rural a las instituciones públicas del medio rural que realicen el cambio a sistemas de calefacción basados en la bioenergía;

17. Considera que es importante que los agricultores hagan un mayor uso de las tecnologías de la información y la comunicación con el fin de reducir los efectos del cambio climático; opina que debe apoyarse el uso de herramientas de información y comunicación en relación, entre otras cosas, con la labranza, la salud de las plantas, la meteorología y el seguimiento de la legislación;

18.  Subraya que el papel de los bosques en la política sobre el cambio climático es cada vez más vital, y que los bosques son importantes en ámbitos como la captura de carbono y la protección contra la erosión; considera por ello que la Política Agrícola Común debe garantizar una mayor financiación para la repoblación forestal y la protección de los bosques; opina, además, que la gestión forestal debe integrarse en el régimen relativo al cambio climático posterior a Kyoto;

19. Señala que los bosques también contribuyen de forma significativa a una gestión eficaz del agua; considera, por tanto, que se debe alentar a los Estados miembros a que adopten una gestión forestal que reduzca las diferencias en el régimen hídrico entre los periodos de sequía e inundaciones, reduciendo así los efectos negativos de sequías e inundaciones sobre la agricultura, la producción de energía y la población.

RESULTADO DE LA VOTACIÓN FINAL EN COMISIÓN

Fecha de aprobación

23.2.2010

 

 

 

Resultado de la votación final

+:

–:

0:

45

1

5

Miembros presentes en la votación final

Jean-Pierre Audy, Zigmantas Balčytis, Zoltán Balczó, Ivo Belet, Bendt Bendtsen, Reinhard Bütikofer, Maria Da Graça Carvalho, Jorgo Chatzimarkakis, Giles Chichester, Pilar del Castillo Vera, Christian Ehler, Lena Ek, Ioan Enciu, Norbert Glante, Fiona Hall, Romana Jordan Cizelj, Arturs Krišjānis Kariņš, Lena Kolarska-Bobińska, Bogdan Kazimierz Marcinkiewicz, Marisa Matias, Judith A. Merkies, Angelika Niebler, Jaroslav Paška, Anni Podimata, Miloslav Ransdorf, Herbert Reul, Teresa Riera Madurell, Paul Rübig, Amalia Sartori, Francisco Sosa Wagner, Konrad Szymański, Britta Thomsen, Evžen Tošenovský, Ioannis A. Tsoukalas, Claude Turmes, Niki Tzavela, Vladimir Urutchev, Kathleen Van Brempt, Alejo Vidal-Quadras

Suplente(s) presente(s) en la votación final

António Fernando Correia De Campos, Ilda Figueiredo, Yannick Jadot, Oriol Junqueras Vies, Ivailo Kalfin, Silvana Koch-Mehrin, Bernd Lange, Alajos Mészáros, Tiziano Motti, Vladko Todorov Panayotov, Silvia-Adriana Ţicău, Hermann Winkler


RESULTADO DE LA VOTACIÓN FINAL EN COMISIÓN

Fecha de aprobación

17.3.2010

 

 

 

Resultado de la votación final

+:

–:

0:

34

4

4

Miembros presentes en la votación final

John Stuart Agnew, Richard Ashworth, José Bové, Luis Manuel Capoulas Santos, Vasilica Viorica Dăncilă, Michel Dantin, Paolo De Castro, Albert Deß, Diane Dodds, Herbert Dorfmann, Hynek Fajmon, Lorenzo Fontana, Iratxe García Pérez, Béla Glattfelder, Martin Häusling, Esther Herranz García, Peter Jahr, Elisabeth Jeggle, Jarosław Kalinowski, Elisabeth Köstinger, Giovanni La Via, Stéphane Le Foll, George Lyon, Gabriel Mato Adrover, Mairead McGuinness, Krisztina Morvai, James Nicholson, Rareş-Lucian Niculescu, Wojciech Michał Olejniczak, Georgios Papastamkos, Marit Paulsen, Britta Reimers, Ulrike Rodust, Giancarlo Scottà, Czesław Adam Siekierski, Alyn Smith, Csaba Sándor Tabajdi, Marc Tarabella, Janusz Wojciechowski

Suplentes presentes en la votación final

Luís Paulo Alves, Spyros Danellis, Esther de Lange, Lena Ek, Véronique Mathieu, Maria do Céu Patrão Neves

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