INFORME sobre las enfermedades no transmisibles

16.11.2023 - (2023/2075(INI))

Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria
Ponente: Erik Poulsen

Procedimiento : 2023/2058(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento :  
A9-0366/2023
Textos presentados :
A9-0366/2023
Debates :
Textos aprobados :

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO

sobre las enfermedades no transmisibles

(2023/2075(INI))

El Parlamento Europeo,

 Visto el artículo 168 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea,

 Visto el Reglamento (UE) 2021/522 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 24 de marzo de 2021, por el que se establece un programa de acción de la Unión en el ámbito de la salud («programa UEproSalud») para el período 2021-2027[1],

 Visto el Reglamento (UE) 2022/123 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de enero de 2022, relativo al papel reforzado de la Agencia Europea de Medicamentos en la preparación y gestión de crisis con respecto a los medicamentos y los productos sanitarios[2],

 Visto el Reglamento (UE) 2022/2371 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de noviembre de 2022, sobre las amenazas transfronterizas graves para la salud y por el que se deroga la Decisión n.º 1082/2013/UE[3],

 Vistas su Resolución, de 15 de enero de 2020, sobre el Pacto Verde Europeo[4], y la Comunicación de la Comisión, de 11 de diciembre de 2019, titulada «El Pacto Verde Europeo» (COM(2019)0640),

 Vistas su Resolución, de 10 de julio de 2020, sobre la estrategia en el ámbito de las sustancias químicas con vistas a la sostenibilidad[5] y la Comunicación de la Comisión, de 14 de octubre de 2020, titulada «Estrategia de sostenibilidad para las sustancias químicas: Hacia un entorno sin sustancias tóxicas» (COM(2020)0667),

 Vistas su Resolución, de 24 de noviembre de 2021, sobre una estrategia farmacéutica para Europa[6] y la Comunicación de la Comisión, de 25 de noviembre de 2020, titulada «Estrategia farmacéutica para Europa» (COM(2020)0761),

 Vistas su Resolución, de 16 de febrero de 2022, sobre el refuerzo de Europa en la lucha contra el cáncer: hacia una estrategia global y coordinada[7], y la Comunicación de la Comisión, de 3 de febrero de 2021, titulada «Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer» (COM(2021)0044),

 Vista su Resolución, de 23 de noviembre de 2022, sobre la prevención, la gestión y la mejora de la atención de la diabetes en la Unión con motivo del Día Mundial de la Diabetes[8],

 Vista su Resolución, de 12 de julio de 2023, sobre la pandemia de COVID-19: enseñanzas extraídas y recomendaciones para el futuro[9],

 Vista la Comunicación de la Comisión, de 12 de mayo de 2021, titulada «La senda hacia un planeta sano para todos – Plan de Acción de la UE: “Contaminación cero para el aire, el agua y el suelo”» (COM(2021)0400),

 Vista la iniciativa de la Comisión, de diciembre de 2021, titulada «Healthier together – EU non-communicable diseases (NCD)» (Más sanos juntos: iniciativa de la UE sobre enfermedades no transmisibles)[10],

 Vista la Comunicación de la Comisión, de 7 de junio de 2023, sobre un enfoque global de la salud mental (COM(2023)0298),

 Vista la Decisión de la Comisión, de 16 de septiembre de 2021, por la que se crea la Autoridad de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias[11],

 Vista la propuesta de la Comisión, de 3 de mayo de 2022, de Reglamento sobre el Espacio Europeo de Datos Sanitarios (COM(2022)0197),

 Vistas las propuestas de la Comisión, de 26 de abril de 2023, de Reglamento por el que se establecen los procedimientos de la Unión para la autorización y el control de los medicamentos de uso humano y se establecen las normas por las que se rige la Agencia Europea de Medicamentos (COM(2023)0193), y de Directiva por la que se establece un código de la Unión sobre medicamentos para uso humano (COM(2023)0192),

 Vista la Comunicación de la Comisión, de 30 de noviembre de 2022, titulada «Estrategia mundial de la UE en materia de salud – Una mejor salud para todos en un mundo cambiante» (COM(2022)0675),

 Vistos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, y en particular el objetivo 3, metas 4 y 8,

 Visto el pilar europeo de derechos sociales,

 Visto el Plan de Acción de la UE contra la Obesidad Infantil 2014-2020,

 Vista la Estrategia de la Unión Europea en materia de Salud Mundial, de 30 de noviembre de 2022,

 Visto el Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de 18 de mayo de 2023, sobre la prestación de servicios sanitarios para la prevención y la gestión de la obesidad,

 Visto el plan de la OMS de 2022 sobre la aceleración del apoyo a los Estados miembros en lo que respecta a la aplicación de las recomendaciones para la prevención y la gestión de la obesidad a lo largo de la vida,

 Visto el informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), de 8 de diciembre de 2022, titulado «Zero pollution monitoring assessment» (Evaluación de seguimiento del objetivo de contaminación cero),

 Visto el informe de la AEMA n.º 21/2019, de 8 de septiembre de 2020, titulado «Healthy environment, healthy lives: how the environment influences health and well-being in Europe» (Un medio ambiente saludable, vidas saludables: cómo influye el medio ambiente en la salud y el bienestar en Europa),

 Visto el estudio de la Comisión, de 17 de enero de 2023, titulado «Scoping study on evidence to tackle high-burden under-researched medical conditions» (Estudio exploratorio sobre pruebas para hacer frente a las enfermedades infrainvestigadas que suponen una carga elevada)[12],

 Visto el estudio de la OMS, de 8 de diciembre de 2021, titulado «Monitoring noncommunicable disease commitments in Europe 2021» (Seguimiento de los compromisos en materia de enfermedades no transmisibles en Europa 2021),

 Vista la Recomendación del Consejo, de 13 de junio de 2023, sobre la intensificación de las medidas de la UE para luchar contra la resistencia a los antimicrobianos de acuerdo con el concepto «Una sola salud»,

 Visto el marco mundial de vigilancia integral de la OMS para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles,

 Visto el plan de acción integral de la OMS, de 14 de noviembre de 2013, para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles 2013-2030,

 Visto el informe de la OMS, de 29 de junio de 2022, titulado «A health perspective on the role of the environment in One Health» (Una perspectiva sanitaria sobre el papel del medio ambiente en el enfoque «Una salud»),

 Visto el informe de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos/Unión Europea (OCDE/UE), de 5 de diciembre de 2022, titulado «Health at a Glance: Europe 2022: (Panorama de la Salud: Europa 2022 – ciclo «Estado de la salud en la UE»),

 Visto el artículo 54 de su Reglamento interno,

 Vista la opinión de la Comisión de Desarrollo,

 Visto el informe de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria (A9-0366/2023),

A. Considerando que las enfermedades no transmisibles son enfermedades que no se transmiten de persona a persona; que las enfermedades no transmisibles causan el 90 % de todas las muertes en la Unión[13], representan el 80 % de la carga sanitaria en los países de la UE[14] y su prevalencia sigue creciendo en toda la Unión; que estas enfermedades suponen una gran carga para las personas que viven con ellas y para sus familias, las economías nacionales y los presupuestos nacionales;

B. Considerando que las muertes prematuras como consecuencia de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias crónicas representan el 68 % de todas las muertes prematuras en Europa; que entre las otras enfermedades no transmisibles se cuentan los problemas de salud mental y los trastornos neurológicos, las enfermedades hepáticas y gastrointestinales, las enfermedades renales, las alergias y las enfermedades autoinmunes, las enfermedades bucales, las enfermedades reumatológicas y musculoesqueléticas, y la endometriosis, entre otras; que la falta de datos en cuanto a enfermedades específicas puede dar pie a una evaluación errónea de la prevalencia de estas enfermedades y su carga;

C. Considerando que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en la Unión, ya que representan el 37 % de las muertes anuales; que existe una brecha significativa entre los Estados miembros y que las enfermedades cardiovasculares afectan más a las mujeres y a las personas con peores condiciones socioeconómicas; que, en 2018 en Europa, la probabilidad de mortalidad prematura por una enfermedad no transmisible (la probabilidad incondicional de morir entre los 30 y los 69 años) era del 8 % en el caso de las enfermedades cardiovasculares y del 7,2 % en el del cáncer[15];

D. Considerando que la diabetes es una de las enfermedades no transmisibles más comunes; que en la Unión viven más de 33 millones de personas con diabetes; que se prevé que el número de personas con diabetes en la Unión se eleve a 38 millones en 2030; que las enfermedades no transmisibles, como la diabetes de tipo 2, la obesidad y los trastornos endocrinos, afectan cada vez más a los niños, lo que exige un enfoque específico para la prevención y la gestión[16]; que numerosas personas con enfermedades no transmisibles como la diabetes a menudo no se diagnostican o son diagnosticadas demasiado tarde, lo que comporta complicaciones;

E. Considerando que la obesidad es la cuarta causa de muerte prematura más importante en el mundo con 4,7 millones de fallecimientos, según los cálculos[17]; que existen más de 200 complicaciones médicas relacionadas con la obesidad;

F. Considerando que en Europa veinte millones de personas han sobrevivido al cáncer[18]; que solo siete países de la Unión reconocen el «derechos al olvido» para los antiguos pacientes oncológicos, que, por consiguiente, siguen teniendo dificultades para acceder a servicios financieros como seguros o hipotecas años después de haber finalizado con éxito el tratamiento;

G. Considerando que las enfermedades no transmisibles representan la mayor parte del gasto sanitario de los Estados miembros, con un coste estimado de 115 000 millones EUR, es decir, el 0,8 % del PIB anual;

H. Considerando que estos costes podrían reducirse mediante la introducción de medidas de prevención ambiciosas, programas de detección precoz y conjunta, y una gestión óptima de las enfermedades; que, en 2018, se destinó a la prevención no más del 2,8 % del gasto sanitario total en la Unión; que los costes del tratamiento de las enfermedades no transmisibles siguen siendo elevados[19];

I. Considerando que se debe seguir reforzando la inversión en la promoción de la salud y en la prevención y gestión de las enfermedades no transmisibles;

J. Considerando que, de conformidad con el artículo 168 del TFUE, la Unión puede desempeñar un papel complementario y de cooperación en lo que respecta a la atención sanitaria, mientras que la sanidad en esencia constituye una competencia nacional;

K. Considerando que la iniciativa «Más sanos juntos» de la Comisión sobre enfermedades no transmisibles hace hincapié en la necesidad de actuar de manera más coordinada, integrada y transversal en el ámbito de las enfermedades no transmisibles a través de metas ambiciosas para responder con mayor firmeza a la carga creciente que suponen estas enfermedades;

L. Considerando que deben seguir fomentándose los enfoques «La salud en todas las políticas» y «Una salud», y que los esfuerzos para luchar contra las enfermedades no transmisibles deben integrarse en todas las políticas pertinentes de la Unión;

M. Considerando que la aprobación de las Recomendaciones del Consejo de 2022 sobre el cribado del cáncer en Europa incluye estrategias globales para la detección más temprana de cánceres de mama, de cuello uterino y colorrectal;

N. Considerando que la OMS ha fijado el objetivo de reducir las muertes prematuras por enfermedades no transmisibles en un 25 % de aquí a 2025 y que los dirigentes mundiales reiteraron este compromiso en la reunión de ministros de Sanidad del G20 a fin de alcanzar el ODS 3.4 de reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles de aquí a 2030[20];

O. Considerando que la creciente carga de las enfermedades no transmisibles para las personas, las sociedades y las necesidades sanitarias de una población que envejece, el 40 % de la cual vive con multimorbilidad, representa retos para los sistemas sanitarios de los Estados miembros, lo que exige desarrollar políticas específicas para la prevención, la detección y el tratamiento de las enfermedades no transmisibles;

P. Considerando que varios Estados miembros experimentan una escasez de especialistas en determinados ámbitos de la atención médica, lo que provoca retrasos en la prestación de la atención sanitaria necesaria, y puede tener graves repercusiones individuales y societales;

Q. Considerando que las mujeres efectúan la mayor parte del trabajo asistencial informal en la Unión, al igual que otras formas de cuidados no remunerados y trabajo doméstico[21]; que la parte desproporcionada de trabajo no remunerado de las mujeres incide negativamente en su capacidad para participar en el mercado laboral;

R. Considerando que la mayoría de las enfermedades no transmisibles se ven afectadas por varios factores de riesgo evitables: el consumo de tabaco, una dieta poco saludable, la falta de actividad física y el consumo perjudicial de alcohol; que los factores de riesgo conductuales dan lugar a determinados factores de riesgo biológico, siendo los más frecuentes el sobrepeso y la obesidad, la hipertensión arterial, una glucosa en sangre elevada y un colesterol en sangre elevado[22]; que estos factores de riesgo suelen solaparse, causando complicaciones graves y un mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades transmisibles y no transmisibles;

S. Considerando que el acceso y el uso de los servicios, la exposición a factores de riesgo, la morbilidad y la mortalidad difieren según el género; que estas diferencias también se producen en función del lugar de residencia, el tipo de trabajo y la edad, así como de una serie de otros factores sociales, demográficos y culturales; que las enfermedades no transmisibles son una causa de mala salud tanto en mujeres como en hombres, pero que los hombres tienen casi el doble de probabilidades de morir prematuramente como consecuencia de las enfermedades no transmisibles[23];

T. Considerando que no todas las enfermedades no transmisibles son prevenibles, ya que algunos factores no se pueden modificar, como la edad, el historial familiar, la genética, el género o la autoinmunidad, o son desconocidos, como en el caso de ciertos trastornos neurológicos;

U. Considerando que el desarrollo de enfermedades no transmisibles y los consiguientes resultados sanitarios están vinculados a determinantes sociales y económicos de la salud, lo que se refleja en desigualdades en materia de salud dentro de los países de la Unión y entre ellos;

V. Considerando que las dietas poco saludables se caracterizan a menudo por un contenido elevado de azúcares, sal, grasas saturadas y trans, y alimentos con bajo contenido en fibras, y que constituyen un factor de riesgo para las enfermedades y la mortalidad;

W. Considerando que adoptar una dieta más equilibrada y rica en plantas beneficiaría tanto a la salud como al medio ambiente;

X. Considerando que el consumo de tabaco es el principal factor de riesgo evitable para las enfermedades no transmisibles;

Y. Considerando que fumar se asocia a un aumento del 250 % del riesgo de hospitalización con una enfermedad mental[24];

Z. Considerando que, según un estudio de la OMS, el nivel más seguro de consumo de alcohol, en lo que respecta al riesgo de desarrollar un cáncer, es la ausencia total de consumo; que el consumo perjudicial de alcohol se ha vinculado a un gran número de enfermedades y trastornos, en particular enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y trastornos mentales; que el riesgo aumenta cuanto mayor es el consumo de alcohol;

AA. Considerando que los malos hábitos en cuanto al sueño, ya sea por falta de sueño o por dormir menos de seis horas o más de nueve horas al día, se asocia a una reducción de las funciones cognitivas y a un empeoramiento de la salud del cerebro[25];

AB. Considerando que la inflamación crónica tiene un papel en el desarrollo y el avance de las enfermedades no transmisibles, en particular las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades reumáticas y musculoesqueléticas, la diabetes y el cáncer, entre otras;

AC. Considerando que el etiquetado nutricional puede ayudar a que los consumidores se decanten por alimentos más saludables, evitando así el consumo de alimentos poco saludables ricos en sal, grasas y azúcar;

AD. Considerando que la caries dental es la enfermedad no transmisible más común en todo el mundo[26];

AE. Considerando que la mayoría de las enfermedades no transmisibles se ven afectadas por varios factores de riesgo medioambientales, como la contaminación del aire interior y exterior, la exposición a productos químicos y la contaminación de los alimentos, el agua y el suelo; que se ha demostrado que un medio ambiente de buena calidad, abundantes espacios verdes en las ciudades y pasar tiempo al aire libre pueden mejorar el bienestar físico y mental;

AF. Considerando que, de acuerdo con las estimaciones de la OMS sobre la carga medioambiental de las enfermedades, el 13 % de las muertes anuales (630 000) en la Región de Europa de la OMS pueden atribuirse a factores de estrés medioambientales[27]; que, en un informe de la AEMA, se llegaba a la conclusión de que el 90 % de las muertes atribuibles al medio ambiente se deben a enfermedades no transmisibles; que, según el informe n.º 21/2019 de la AEMA, el cáncer es la principal enfermedad no transmisible atribuible al medio ambiente, con más de 250 000 muertes por cáncer atribuidas al medio ambiente en 2016 en treinta y dos países europeos de renta alta; que en 2020 la contaminación atmosférica fue la causa de un número significativo de muertes prematuras en la Unión; que se atribuyen a la contaminación atmosférica aproximadamente 30 000 muertes prematuras al año y un número considerable de enfermedades no transmisibles como el asma, problemas cardiovasculares y cáncer de pulmón[28];

AG. Considerando que el Instituto Nacional de Salud Pública y Protección del Medio Ambiente de los Países Bajos ha elaborado una visión de conjunto de los valores límite nacionales de exposición profesional, con una lista de alrededor de 1 400 sustancias para las que se han establecido valores límite legales nacionales de exposición profesional basados en la salud en uno o varios Estados miembros de la Unión y para las que no se ha establecido ni está previsto que se fije ningún valor límite de exposición profesional armonizado a escala de la Unión[29];

AH. Considerando que las enfermedades no transmisibles se ven afectadas por una exposición química generalizada a alteradores endocrinos, presentes en abundancia en el medio ambiente y en bienes de consumo;

AI. Considerando que la contaminación acústica sigue siendo perjudicial para la salud y se necesita avanzar más en la reducción de los niveles de contaminación acústica en la Unión[30]; que la contaminación acústica no es solo una molestia, sino que puede tener graves efectos para la salud, como enfermedad cardíaca isquémica, obesidad y diabetes, entre otras;

AJ. Considerando que la mejora de la promoción de la salud, las políticas de reducción de daños y la prevención primaria y secundaria de enfermedades basada en datos contrastados puede reducir la prevalencia de las enfermedades no transmisibles hasta en un 70 %;

AK. Considerando que existe un vínculo firmemente establecido por la ciencia entre determinadas enfermedades transmisibles y las enfermedades no transmisibles, y en particular varios tipos de cáncer, causados por infecciones víricas o bacterianas;

AL. Considerando que la pandemia de COVID-19 arrojó luz sobre el grave fenómeno de la comorbilidad y la comortalidad cuando los pacientes con enfermedades no transmisibles tienen que enfrentarse a una enfermedad transmisible; que en las últimas décadas apenas se han estudiado las interconexiones entre las enfermedades transmisibles y no transmisibles, principalmente como resultado de la escasa financiación para investigación y la falta de datos epidemiológicos, estadísticos y otros datos científicos sistematizados;

AM. Considerando que las personas con una o más enfermedades no transmisibles fueron uno de los grupos de población más gravemente afectados durante la pandemia de COVID-19[31], y que el acceso a los cuidados y el cribado y el diagnóstico esenciales de las complicaciones quedaron gravemente perturbados durante la pandemia de COVID-19, lo que podría dar lugar a complicaciones graves a largo plazo;

AN. Considerando que podrían existir tales interconexiones entre las enfermedades transmisibles y las no transmisibles en muchos otros casos y que aún queda mucho por aprender sobre el efecto de las enfermedades transmisibles en las no transmisibles, incluidas las afecciones posvirales graves como la covid persistente; que los nuevos estudios sobre la interconexión entre las enfermedades transmisibles y las no transmisibles mejorarán enormemente tanto la prevención como el diagnóstico de las enfermedades no transmisibles;

AO. Considerando que la resistencia a los antimicrobianos (RAM) perturba considerablemente procedimientos médicos como la cirugía, los implantes dentales, los tratamientos contra el cáncer y los trasplantes de órganos; que la RAM también complica la gestión de enfermedades no transmisibles prevalentes, en particular las enfermedades cardiovasculares, la demencia y los tumores[32]; que la RAM tiene repercusiones en la incidencia de las enfermedades, las tasas de mortalidad, las hospitalizaciones y el gasto sanitario[33];

AP. Considerando que la aplicación de prácticas basadas en pruebas, la innovación en relación con el desarrollo de tecnologías, medicamentos y prácticas sanitarias, y las políticas de reducción de daños resultan fundamentales para garantizar la prevención, eliminación o reducción de los factores de riesgo evitables, la detección precoz, una mejor gestión de las enfermedades, la integración de los cuidados y tratamientos nuevos, accesibles y mejores para las enfermedades no transmisibles[34];

AQ. Considerando que, gracias a la investigación, el conocimiento sobre la biología de numerosos tipos de enfermedades no transmisibles, como las neurodegenerativas, ha crecido exponencialmente, aunque aún ha de traducirse en intervenciones terapéuticas decisivas y todavía se limita a intervenciones meramente sintomáticas;

AR. Considerando que los Estados miembros deberían proporcionar incentivos adecuados y presupuestos sostenibles a fin de prevenir, tratar y reducir la carga de las enfermedades no transmisibles, así como a fin de mitigar y reducir los riesgos evitables;

AS. Considerando que un cumplimiento terapéutico subóptimo y la inercia terapéutica pueden empeorar los resultados sanitarios y dar pie a complicaciones irreversibles, un aumento de la mortalidad y mayores costes;

1. Hace hincapié en que las enfermedades no transmisibles representan el 90 % de todas las muertes en la Unión[35], aunque muchas de ellas se caracterizan por ser en gran medida prevenibles; considera, por tanto, que las enfermedades no transmisibles suponen uno de los retos más importantes en materia de salud pública de la Unión, lo que hace que las enfermedades no transmisibles representen la mayor parte del gasto sanitario de los países; pone de relieve que las enfermedades no transmisibles suponen una enorme carga para la calidad de vida de los ciudadanos que las padecen, así como para sus familias y cuidadores; solicita a los Estados miembros que sigan invirtiendo en innovación en la atención de las enfermedades no transmisibles con objeto de reducir la morbilidad y la mortalidad generales y mejorar la calidad de vida de los pacientes; recuerda la necesidad de tener también en cuenta, junto con los desafíos sanitarios, el impacto socioeconómico de las enfermedades no transmisibles, que afecta a la mano de obra y a la productividad general;

2. Hace hincapié en la importancia de prevenir y reducir la prevalencia de las enfermedades no transmisibles mediante el cribado y el diagnóstico precoz, en particular a través de la aplicación de controles sanitarios integrados, especialmente para las personas de riesgo, en la atención primaria, mejorando el acceso a la asistencia sanitaria pública y mediante una gestión y un tratamiento mejores de las enfermedades; estima que la mejora de la promoción de la salud, una reducción de los daños y la prevención de enfermedades pueden reducir sustancialmente la prevalencia de las enfermedades no transmisibles en un 70 %[36], junto con inversiones en prevención, reducción y mitigación de la contaminación ambiental, y en investigación, estudios y ensayos clínicos, innovación y tecnologías sanitarias, así como en su accesibilidad y asequibilidad;

3. Acoge con satisfacción la iniciativa «Más sanos juntos» de la UE sobre enfermedades no transmisibles, el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer, el programa de trabajo UEproSalud, la Comunicación de la Comisión sobre un enfoque global de la salud mental y la Estrategia de la Unión Europea en materia de Salud Mundial; pide a la Comisión que refuerce la iniciativa «Más sanos juntos» de la UE sobre enfermedades no transmisibles introduciendo una estrategia holística e integrada de la Unión en materia de enfermedades no transmisibles complementada por planes de acción para enfermedades no transmisibles concretas con hitos, indicadores y mecanismos para realizar un seguimiento de los avances de manera transparente y accesible;

4. Anima a los Estados miembros a que desarrollen, apliquen y supervisen planes y estrategias nacionales en materia de enfermedades no transmisibles, en particular para las enfermedades con mayor prevalencia y tasas de mortalidad y morbilidad más elevadas, con hitos y objetivos comparables; señala que estos planes y estrategias deben incluir un componente de reducción del riesgo y cribado/detección temprana, para abordar, entre otras cosas, los determinantes socioeconómicos de la salud, la promoción de entornos propicios para la salud y la alfabetización sanitaria y digital, la educación y la sensibilización dirigidas tanto a la población en general como a los grupos de riesgo en particular, y deben diseñarse de manera que se reduzcan las desigualdades y se optimicen los recursos sanitarios; acoge con satisfacción los planes y las medidas nacionales que ya han adoptado los Estados miembros contra las enfermedades no transmisibles; pide a los Estados miembros que incluyan en sus planes nacionales medidas ambiciosas para abordar todas las fases de las enfermedades no transmisibles, de la detección precoz a la gestión de la enfermedad, y que adapten dichos planes nacionales a enfermedades no transmisibles específicas; subraya que el objetivo de los planes nacionales en materia de enfermedades no transmisibles no solo debe ser revertir la tendencia al alza de personas que padecen este tipo de enfermedades, sino también mejorar su calidad de vida y bienestar; pide a la Comisión que facilite el intercambio de conocimientos y la expansión de las buenas prácticas introducidas por los planes nacionales existentes en otros Estados miembros;

5. Reconoce que los determinantes sociales, económicos y medioambientales de la salud y las desigualdades en materia de salud aumentan el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles; subraya la necesidad de abordar estos factores mediante políticas y acciones, ya que afectan también a las decisiones individuales que influyen en los riesgos de muchas enfermedades no transmisibles; hace hincapié en la importancia de una aplicación más sólida del principio de «la salud en todas las políticas», manteniendo un diálogo con la comunidad de la salud pública y realizando un examen exhaustivo de los efectos sanitarios de las políticas sectoriales;

Prevención de las enfermedades no transmisibles

6. Reconoce que el consumo de tabaco, la inactividad física, el consumo perjudicial de alcohol, las dietas poco saludables y los factores medioambientales como la contaminación del aire, los alimentos, el agua y el suelo, la radiación ultravioleta, la exposición a sustancias químicas y los determinantes socioeconómicos de la salud, aumentan notablemente el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles[37];

7. Subraya que la prevención es clave para combatir las enfermedades no transmisibles; cree firmemente que las acciones globales preventivas contra las enfermedades no transmisibles, a través de medidas de apoyo a la eliminación o reducción del daño relativo a los factores de riesgo evitables, son importantes y deben aplicarse en todas las políticas pertinentes de la Unión; pide a la Comisión y a los Estados miembros que introduzcan campañas de sensibilización pública sobre la prevención de las enfermedades no transmisibles; cree firmemente que las acciones preventivas deben basarse en pruebas; pide a la Comisión y a los Estados miembros que intensifiquen la investigación científica sobre las causas de las enfermedades no transmisibles y la eficiencia y la aplicación de las medidas preventivas;

8. Destaca que el acceso a la asistencia sanitaria pública y a los sistemas de protección social es clave para prevenir las enfermedades no transmisibles; lamenta las importantes desigualdades e injusticias en materia de salud existentes dentro de la Unión en lo que respecta a la prevención de las enfermedades no transmisibles; insiste en la necesidad de identificar a las poblaciones vulnerables, marginadas, socialmente excluidas y a las personas residentes en zonas rurales y en las regiones ultraperiféricas, alejadas de los centros médicos, y de prestarles atención, a fin de garantizar que tengan acceso a asistencia sanitaria y a programas de prevención;

9. Reconoce que las enfermedades no transmisibles tienen causas complejas y multifactoriales y que no siempre se pueden prevenir, y que incluso entre aquellas que son prevenibles, existen casos que no pueden explicarse por factores de riesgo prevenibles y que muchas enfermedades no transmisibles muestran un alto grado de riesgo hereditario;

10. Hace hincapié en que los riesgos ambientales aumentan el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles y destaca la importancia de considerar estas enfermedades desde una posición que reconozca que la salud humana, animal y del medio ambiente están vinculadas intrínsecamente y que, por lo tanto, todas las acciones para combatir las enfermedades no transmisibles deben estar arraigadas en el enfoque «Una salud»; destaca la mayor vulnerabilidad de las personas con enfermedades no transmisibles ante los fenómenos meteorológicos extremos y otras repercusiones del cambio climático y pide, por tanto, que se incluyan medidas específicas en las políticas en materia de mitigación del cambio climático y adaptación a este[38];

11. Pone de relieve que la RAM perturba significativamente los tratamientos y procedimientos médicos y que también complica la gestión de las enfermedades no transmisibles prevalentes; subraya que el enfoque «Una salud» debe guiar la reducción y la optimización del uso de los antimicrobianos, a fin de prevenir y combatir la RAM; pide que se apliquen sin demora los planes de acción actuales y los mecanismos globales específicos dedicados a la vigilancia de la RAM, la investigación y la innovación, y que se acelere la gestión de los antimicrobianos; destaca la necesidad de apoyar el desarrollo de nuevos antimicrobianos, y de garantizar su disponibilidad y asequibilidad;

12. Reconoce que el consumo de tabaco fue responsable de 1,6 millones de muertes en Europa en 2019 y es un factor de alto riesgo para el desarrollo de enfermedades no transmisibles, como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades respiratorias crónicas; reconoce que los adultos y los niños expuestos al humo de tabaco ajeno inhalan muchos de los mismos agentes carcinógenos que los fumadores; recuerda que el humo de segunda mano puede aumentar el riesgo general de padecer cualquier cáncer en hasta un 16 % en personas que nunca han fumado[39]; hace hincapié en que el 60 % de los niños están expuestos a humo de segunda mano en sus hogares, lo que puede derivar en el síndrome de muerte súbita del lactante, infecciones del tracto respiratorio inferior, otitis y asma agravado; pide a la Unión y a los Estados miembros que garanticen una mayor protección para los no fumadores frente al humo de tabaco ajeno, y que elaboren campañas a fin de crear un entorno libre de humos y criar a la primera generación europea sin tabaco a más tardar en 2040;

13. Apoya el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer, cuyo objetivo es lograr una generación sin tabaco y prevenir el consumo de tabaco reduciéndolo al 5 % de la población de aquí a 2040; apoya las propuestas de la Comisión de revisar la Directiva sobre los productos del tabaco[40] y la Directiva sobre la fiscalidad del tabaco[41] y la propuesta de actualizar la Recomendación del Consejo, de 30 de noviembre de 2009, sobre los entornos libres de humo[42]; pide que se apliquen plenamente el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT) y el Protocolo de la OMS para la eliminación del comercio ilícito de productos de tabaco (en lo sucesivo, «el Protocolo»); pide que se evalúen y revisen los métodos utilizados actualmente para medir el alquitrán, la nicotina y el monóxido de carbono en el tabaco y los productos relacionados con el tabaco, sobre la base de investigaciones científicas independientes y recientes; pide a la Comisión y a los Estados miembros que:

a) promuevan el abandono del consumo de tabaco y apliquen medidas para ayudar a los consumidores de tabaco a dejarlo, en consonancia con el CMCT de la OMS;

b) hagan un seguimiento de las investigaciones y evaluaciones científicas por parte de las autoridades en materia de salud pública sobre los riesgos para la salud relacionados con los cigarrillos electrónicos, los productos de tabaco calentado y los productos del tabaco novedosos, incluida la evaluación de los riesgos del uso de estos productos en comparación con el consumo de otros productos del tabaco, teniendo en cuenta especialmente las amenazas que estos plantean para los no fumadores, los niños y los jóvenes[43];

c) introduzcan un aumento y una convergencia al alza de los impuestos especiales mínimos para los productos del tabaco; destaca que esto puede mejorar la prevención al reducir el consumo de tabaco, en particular entre los fumadores actuales, e impedir que los jóvenes empiecen a fumar;

d) introduzcan el requisito de un empaquetado normalizado neutro y la obligación de incluir advertencias sanitarias en el 80 % de la parte frontal y trasera de los paquetes de los productos del tabaco y para fumar, incluidos avisos en forma de imágenes;

e) garanticen una aplicación estricta de la prohibición de los aromas característicos en todos los productos del tabaco para reducir el atractivo de estos productos para los fumadores, los no fumadores y los jóvenes;

f) sigan mejorando la protección de los consumidores, especialmente de los niños, frente a la publicidad de los productos del tabaco y los dispositivos para fumar;

g) publiquen informes anuales sobre los progresos hacia la consecución de una generación sin tabaco de aquí a 2040;

14. Pide a los Estados miembros que apliquen plenamente las obligaciones derivadas de la Directiva (UE) 2019/904 sobre los plásticos de un solo uso[44] en lo que respecta a los filtros en los productos del tabaco que contienen plásticos a fin de abordar las preocupaciones medioambientales y sanitarias relacionadas con estos filtros;

15. Insta a la Comisión a que aplique normas de conducta específicas para todos los funcionarios y otros agentes a la hora de interactuar con la industria del tabaco, con arreglo a la Decisión del Defensor del Pueblo Europeo en el asunto 852/2014/LP;

16. Apoya la propuesta de la Comisión de actualizar la Recomendación del Consejo, de 30 de noviembre de 2009, sobre los entornos libres de humo[45], a fin de extender su cobertura a los productos emergentes, como los cigarrillos electrónicos y los productos de tabaco calentado, y ampliar los entornos libres de humo al objeto de incluir los espacios exteriores;

17. Estima que los cigarrillos electrónicos podrían permitir a algunos fumadores dejar progresivamente de fumar; considera, al mismo tiempo, que los cigarrillos electrónicos no deben convertirse en atractivos para los menores y los no fumadores;

18. Destaca que una de cada diez muertes en la Región de Europa de la OMS se debe al consumo de alcohol, es decir, alrededor de un millón de muertes al año[46]; reconoce que el consumo perjudicial de alcohol es un factor de riesgo para múltiples enfermedades no transmisibles y subraya que, cuanto menor sea la cantidad de alcohol consumido, menor será el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles[47]; recuerda que el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer considera carcinógenos para los seres humanos el etanol y el acetaldehído procedente del metabolismo del etanol de las bebidas alcohólicas; recuerda el estudio al que se refiere la OMS[48], en el que se reconoce que, en lo que respecta a la prevención, en particular del cáncer, el nivel más seguro de consumo de alcohol es el consumo cero;

19. Reconoce los esfuerzos de la Comisión para apoyar a los Estados miembros a la hora de reducir la carga de las enfermedades no transmisibles con el lanzamiento de la iniciativa de la UE sobre enfermedades no transmisibles «Más sanos juntos» en diciembre de 2021; aboga por una acción más ambiciosa y coordinada en el ámbito de la Unión no solo para revertir la tendencia al alza en el número de personas que viven con enfermedades no transmisibles, sino también para mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas afectadas por este tipo de enfermedades;

20. Acoge con satisfacción el objetivo de la Comisión de lograr una reducción de al menos el 10 % en el consumo perjudicial del alcohol de aquí a 2025; pide a la Comisión y a los Estados miembros que:

a) protejan a los menores de la comunicación comercial sobre consumo de alcohol, así como del emplazamiento de productos y el patrocinio de marcas de bebidas alcohólicas, también en el entorno digital, ya que la publicidad no debe estar dirigida específicamente a los menores ni promover un consumo desmedido de dichas bebidas; prohíban la publicidad y el patrocinio de bebidas alcohólicas en acontecimientos deportivos a los que asistan principalmente menores;

b) aumenten la protección de los menores contra los efectos negativos del consumo de alcohol, incluida la adopción de medidas educativas destinadas a reducir el atractivo del consumo de tabaco en estos grupos de edad;

c) fomenten medidas basadas en pruebas y proporcionadas destinadas a reducir y prevenir los daños relacionados con el alcohol en el marco de la estrategia revisada de la Unión sobre el alcohol;

d) apoyen la mejora de la información facilitada a los consumidores mediante una mejora del etiquetado de las bebidas alcohólicas, en particular incluyendo información sobre el consumo moderado y responsable y una indicación obligatoria de la lista de ingredientes y la información nutricional, siguiendo el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer, especialmente en lo que respecta a las recomendaciones sobre bebidas alcohólicas;

21. Señala que una dieta poco saludable, que a menudo se caracteriza por tener un contenido elevado de azúcares, sal, grasas saturadas y trans y de alimentos con bajo contenido en fibras, es uno de los principales factores de riesgo para las enfermedades no transmisibles, entre ellas la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades bucales, el cáncer, la diabetes, las enfermedades renales, hepáticas y pancreáticas, y otras enfermedades gastrointestinales[49]; hace hincapié en el papel de una dieta saludable a la hora de limitar y prevenir la incidencia y recurrencia de las enfermedades no transmisibles, e insiste en que los riesgos individuales pueden reducirse mediante una dieta basada en las proporciones adecuadas de hidratos de carbono, fibra, grasas, proteínas, vitaminas y minerales, que incluya más verdura y fruta fresca, cereales integrales y leguminosas; reconoce que la obesidad se considera un factor de riesgo para diversas enfermedades no transmisibles y está reconocida en sí misma como una enfermedad no transmisible; destaca el papel clave de un entorno alimentario saludable para la prevención de enfermedades no transmisibles; pide a la Comisión y a los Estados miembros que:

a) alienten y ayuden a los consumidores a tomar decisiones con conocimiento de causa y saludables sobre los productos alimenticios, capacitándolos para seguir unas dietas saludables, variadas y equilibradas; promuevan cambios conductuales a través de la comunicación y de campañas en los medios de comunicación para una alimentación saludable; fomenten las políticas públicas de aprovisionamiento de alimentos y de servicios para una alimentación saludable, sostenible y más basada en productos vegetales; anima a los Estados miembros a tomar en consideración el uso del etiquetado de alimentos para informar a los consumidores sobre los productos alimenticios;

b) apliquen una estrategia integral para combatir los trastornos de la alimentación, a través de la asignación de recursos, la recopilación de datos y campañas de prevención, así como de sistemas de apoyo y la coordinación con organismos existentes en cada Estado miembro;

c) propongan un nuevo plan de acción de la Unión exhaustivo e integrado para la obesidad que incluya valores de referencia, indicadores y mecanismos para supervisar y garantizar los resultados; pide a los Estados miembros que luchen activamente contra la obesidad poniendo a disposición opciones dietéticas saludables y la práctica de deportes, así como educando y animando a la ciudadanía a realizar elecciones adecuadas, pero también incluyendo programas integrales en la atención primaria que ayuden a los pacientes con obesidad a perder peso de manera sana; insta a la Comisión y a los Estados miembros a que apoyen la investigación y la innovación relacionadas con la obesidad con el objetivo de describir la influencia de los factores genéticos, la microbiota humana o el estado psicológico, entre otros factores, en el peso corporal y para estudiar las intervenciones más eficaces;

d) apliquen las directrices de la OMS relativas a una dieta saludable como parte de un compromiso conjunto para abordar la carga ocasionada por las enfermedades no transmisibles;

e) mejoren la disponibilidad, la asequibilidad y la accesibilidad de la asistencia nutricional prestada por dietistas y nutricionistas;

f) promuevan cambios conductuales a través de la comunicación y de campañas en los medios de comunicación a favor de unas dietas saludables, y fomenten las políticas de adquisición pública de alimentos y de servicios alimentarios públicos en pro de unas dietas saludables y sostenibles;

g) combatan la presencia de contaminantes carcinógenos en los alimentos; insta a la Comisión a que presente rápidamente propuestas normativas;

22. Pide a la Comisión que atienda los distintos llamamientos del Parlamento en su Resolución, de 16 de enero de 2019, para que mejore el procedimiento de autorización de la Unión para los plaguicidas;

23. Subraya el papel de la actividad física en la prevención de las enfermedades no transmisibles y en la promoción de la salud de toda la población para todas las principales enfermedades no transmisibles, y acoge con satisfacción la iniciativa HealthyLifestyle4All[50] de la Comisión; pide a la Comisión y a los Estados miembros que promuevan la actividad física y la práctica del deporte en el urbanismo como método accesible y ampliamente disponible para reducir los factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles, que organicen campañas de sensibilización para prevenir las enfermedades no transmisibles y que hagan mayor hincapié en la actividad física en las escuelas; reconoce que mejorar las elecciones de la población respecto al estilo de vida no basta para abordar la carga que ocasionan las enfermedades no transmisibles y, aunque la prevención primaria desempeña un papel vital en la reducción de la incidencia de muchos tipos de enfermedades no transmisibles, la prevención secundaria resulta fundamental para la gestión óptima de las enfermedades crónicas y contribuye a reducir el riesgo de complicaciones, comorbilidades y mortalidad;

24. Destaca el papel de la educación en materia de salud en la prevención de enfermedades no transmisibles y anima a la Comisión y a los Estados miembros a que fomenten este tipo de educación y la introduzcan como materia de estudio obligatoria en todos los centros de educación primaria y secundaria;

25. Destaca el vínculo directo entre los factores medioambientales y numerosas enfermedades no transmisibles; reitera la importancia de proteger a las personas contra la exposición a peligros medioambientales, tanto en su vida diaria como en su entorno de trabajo; subraya la necesidad de integrar el enfoque «Una salud» a fin de proteger mejor la salud humana; considera que el Pacto Verde Europeo y la Estrategia «De la Granja a la Mesa» son fundamentales para prevenir las enfermedades no transmisibles en la Unión mediante la reducción de la contaminación del aire, los alimentos, el agua y el suelo, así como la exposición a sustancias químicas; pide a la Comisión y a los Estados miembros que reduzcan el uso de plaguicidas; anima a investigar sobre el uso y el desarrollo de productos tales como medicamentos y productos fitosanitarios sostenibles que sean más seguros para el medio ambiente; aboga por la aplicación de mecanismos eficientes de eliminación de residuos que eviten contaminar el medio ambiente, en consonancia con los objetivos de la Estrategia Farmacéutica para Europa; destaca que las medidas preventivas para las enfermedades respiratorias crónicas distintas del abandono del tabaco también incluyen la prevención de la exposición a las partículas finas, el polvo, las sustancias químicas peligrosas, gases como el radón, materiales peligrosos como el amianto y otros contaminantes en lugares cerrados; pide a la Comisión y a los Estados miembros que adopten un plan de la Unión para la eliminación del amianto;

26. Recuerda las ambiciones del Parlamento con respecto a las normas de calidad del aire de la Unión adoptadas en su primera lectura de la versión refundida de la Directiva relativa a la calidad del aire ambiente y a una atmósfera más limpia en Europa[51], en particular en lo que respecta a la plena armonización con las directrices de la OMS sobre calidad del aire;

27. Reconoce el impacto que algunos tratamientos de enfermedades no transmisibles pueden tener en el medio ambiente y recalca que la prevención y la detección precoces de las enfermedades no transmisibles pueden reducir de forma significativa dicho impacto; pide a la Comisión y a los Estados miembros que apliquen medidas para reducir la huella ambiental del sector sanitario y que aceleren la transición hacia una asistencia sanitaria sostenible sin comprometer la eficiencia ni la calidad del tratamiento para el paciente;

28. Señala que la radiación solar contiene radiaciones ultravioletas (UV) invisibles que pueden provocar cáncer de piel; apoya que se refuerce la protección contra la exposición a la radiación UV a escala de la Unión, mediante la legislación en materia de seguridad para las personas que trabajan en el exterior;

29. Señala que, en 2011, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer clasificó los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como posiblemente carcinógenos para los seres humanos, sobre la base de un aumento del riesgo de glioma asociado al uso del teléfono móvil; observa que son necesarios más estudios para determinar estos riesgos asociados;

30. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que aceleren la transición hacia unos sectores de la energía y el transporte sostenibles y que garanticen un cambio hacia sistemas agrícolas y alimentarios sostenibles;

31. Subraya la importancia de la prevención y de la intervención temprana en el caso de las enfermedades no transmisibles; reconoce que numerosas enfermedades no transmisibles tienen su origen en las primeras fases de vida[52] y que es importante invertir en estrategias y programas que fomenten la salud materna y un crecimiento y desarrollo saludables de los niños desde los primeros años de vida;

32. Subraya que algunas sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) pueden dar lugar a afecciones médicas graves como la obesidad, la diabetes[53] y el cáncer[54]; pide a la Comisión que aplique urgentemente la propuesta de restricción de las PFAS presentada a la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas el 13 de enero de 2023[55], con un enfoque basado en los riesgos;

33. Reitera que la exposición a sustancias químicas está vinculada a varias enfermedades no transmisibles; apoya, por tanto, las medidas planeadas en la Estrategia de Sostenibilidad para las Sustancias Químicas y el plan de acción «contaminación cero» con objeto de reducir la exposición de los ciudadanos a productos químicos perjudiciales, como sustancias cancerígenas, tóxicas para la reproducción, mutágenas y que producen alteraciones endocrinas, a través de todas las distintas vías de exposición; recalca la necesidad de garantizar la salud en el trabajo para todos los trabajadores de la Unión;

34. Lamenta la lenta aplicación de la Estrategia de Sostenibilidad para las Sustancias Químicas y, en particular, reitera su llamamiento para que se revise el Reglamento REACH[56], también en consonancia con los principios de mejora de la legislación a fin de poder determinar todas las sustancias preocupantes fabricadas o importadas en la Unión; pide a la Comisión que aborde las sustancias químicas que tienen efectos adversos en la salud de los ciudadanos al revisar la legislación pertinente sobre productos de consumo, como el Reglamento (CE) n.º 1935/2004 sobre los materiales en contacto con alimentos[57] y el Reglamento (CE) n.º 1223/2009 sobre los productos cosméticos[58], a fin de garantizar que los productos de consumo no contengan sustancias químicas que provoquen cáncer o afecten al sistema endocrino, en consonancia con la Estrategia de Sostenibilidad para las Sustancias Químicas; apoya plenamente la propuesta de la Comisión de modificar el Reglamento (CE) n.º 1272/2008 sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas[59] para introducir nuevas clases de peligro relativas, entre otros, a los alteradores endocrinos, incluidas las sustancias sospechosas de actuar como alteradores endocrinos, y para actualizar los requisitos de información en toda la legislación pertinente a fin de permitir su identificación;

35. Pide a la AEMA que elabore, junto con la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas, un informe sobre las sustancias químicas en el medio ambiente de Europa; señala que el informe debe evaluar la naturaleza sistémica de las sustancias químicas perjudiciales para el medio ambiente y la salud humana, centrándose en las sustancias cancerígenas, mutágenas, tóxicas para la reproducción y los alteradores endocrinos dentro de los sistemas de producción y de consumo europeos, así como su uso en productos, su incidencia en el medio ambiente europeo y los daños que causan a la salud humana, en especial en relación con las enfermedades no transmisibles;

36. Recuerda que, en la Comunicación de la Comisión «Estrategia de sostenibilidad para las sustancias químicas: hacia un entorno sin sustancias tóxicas», se recalcaba la necesidad de proteger a los trabajadores frente a estas sustancias; pide a la Comisión que considere ampliar el ámbito de aplicación de la Directiva 2004/37/CE[60] a los alteradores endocrinos; acoge favorablemente el enfoque «visión cero» para las muertes relacionadas con el trabajo, previsto en el marco estratégico de la UE en materia de salud y seguridad en el trabajo para el período 2021-2027; lamenta, no obstante, el limitado número de sustancias abordadas en la estrategia;

37. Observa que, con el método de trabajo actual, cada año se presentan únicamente cinco sustancias al Comité de Evaluación del Riesgo de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas; anima a que se analicen e investiguen permanentemente nuevas sustancias sospechosas de ser cancerígenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción, se establezcan valores límite de exposición profesional para aquellos agentes químicos para los que aún no existan, y se realicen revisiones periódicas siempre que sea necesario a la luz de los datos científicos y el desarrollo técnico más recientes; pide a la Comisión que eleve urgentemente el nivel de su ambición a través de actualizaciones periódicas de la Directiva 2004/37/CE sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes carcinógenos o mutágenos durante el trabajo; pide a la Comisión que, tras consultar al Comité Consultivo para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, revise su plan de acción para alcanzar los valores límite de exposición profesional de más sustancias, grupos de sustancias o sustancias generadas por procesos de aquí a 2024; destaca, a este respecto, la necesidad de que la Comisión aumente la capacidad de revisar los valores límite de exposición profesional y añadir otros nuevos;

38. Pide una financiación pública suficiente e incentivos claros y proporcionados para la inversión privada en investigación científica sobre la interconexión entre enfermedades transmisibles y no transmisibles, como resultado de la incapacidad para garantizar la sistematización de los datos científicos relativos a estas interconexiones y de promover la prevención, el diagnóstico precoz, la vacunación y el tratamiento de las enfermedades transmisibles que dan lugar a enfermedades no transmisibles;

39. Anima a la Comisión y a los Estados miembros a que colaboren para alcanzar los ODS de las Naciones Unidas que se centran en las enfermedades transmisibles, con el fin de promover la prevención de enfermedades no transmisibles, como el cáncer, relacionadas con enfermedades infecciosas; acoge con satisfacción los programas de vacunación, en este sentido, por ejemplo en la lucha contra la transmisión del virus del papiloma humano (VPH); pide a los Estados miembros que introduzcan una vacunación contra el VPH neutra con respecto al género en sus programas de vacunación; destaca la necesidad de acciones coordinadas dirigidas a los virus cancerígenos, como el VPH y el virus de la hepatitis B (VHB), a fin de evitar su transmisión; destaca la necesidad de armonizar en mayor medida la vacunación contra el VPH y el VHB en los programas nacionales de los Estados miembros, garantizando al mismo tiempo el suministro de información sobre la vacunación y fomentando la igualdad de acceso para los grupos de adultos en riesgo y vulnerables; alienta el seguimiento periódico de la actual vacunación contra el VPH y el VHB a escala de la Unión mediante un sistema de seguimiento similar al sistema de seguimiento de vacunas contra la COVID-19 desarrollado por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), que también animará a los Estados miembros a adoptar las mejores prácticas y mantener el impulso;

40. Pide la cooperación con los Estados miembros y las organizaciones internacionales para combatir el impacto de la información errónea en materia de vacunas y atajar la reticencia a la vacunación; recomienda reforzar la aplicación del Código de Buenas Prácticas de la Unión en materia de Desinformación, en particular por lo que respecta a la información errónea en materia de vacunas;

41. Destaca la necesidad de seguir promoviendo la alfabetización sanitaria en relación con los riesgos y factores determinantes de las enfermedades no transmisibles, así como la alfabetización digital, con el fin de desarrollar herramientas educativas para la prevención; pide que se preste especial atención a las personas desfavorecidas, vulnerables, socialmente excluidas y marginadas; subraya que las campañas específicas de sensibilización dirigidas a grupos con necesidades especiales en materia de alfabetización sanitaria son esenciales; pide que la aplicación de los programas de prevención sea inclusiva, implicando para ello a las regiones y los municipios, los ciudadanos, los interlocutores sociales, la sociedad civil y las organizaciones de pacientes en todas las fases del proceso de toma de decisiones;

Relación entre enfermedades transmisibles y enfermedades no transmisibles

42. Señala que las enfermedades transmisibles pueden tener consecuencias crónicas no transmisibles; hace hincapié en que la multimorbilidad, incluida la infección por VIH, la diabetes, la hipertensión, el cáncer y las enfermedades respiratorias crónicas, constituían un factor de riesgo especial durante la pandemia de COVID-19; considera que los programas de salud aislados no han sido útiles para las personas que ya sufrían enfermedades no transmisibles; destaca que los tratamientos especializados deben integrarse en los sistemas sanitarios nacionales y de atención primaria a fin de estar preparados para futuras pandemias y sus consecuencias crónicas; subraya la relación de doble sentido entre las enfermedades transmisibles y las no transmisibles, como se ha observado durante la pandemia de COVID-19, particularmente en países con una alta prevalencia de VIH/sida;

43. Apoya una mayor investigación para el desarrollo de opciones de vacunación y de tratamiento innovador contra otros virus como el virus de la hepatitis C y el VIH, como factores de riesgo en relación con las enfermedades no transmisibles; estima que, mientras tanto, deben utilizarse en gran medida soluciones terapéuticas a fin de alcanzar el objetivo de la OMS de erradicar la hepatitis C de aquí a 2030; considera que es necesario un mayor compromiso político y una asociación y colaboración sólidas entre las autoridades y todos los actores implicados con miras a alcanzar el objetivo de la OMS de poner fin a la epidemia de VIH/sida de aquí a 2030, también en Europa; pide a los Estados miembros que aumenten su apoyo para garantizar que todos los ciudadanos, incluidas las comunidades vulnerables que corren mayor riesgo, puedan someterse a pruebas, ser diagnosticadas y tener un acceso rápido a las mejores opciones de asistencia innovadoras y conservarlas; anima a los Estados miembros a que inviertan en enfoques de prevención de combinación innovadora de alto impacto y los respalden, como herramienta adicional fundamental para poner fin a la epidemia de VIH en Europa; señala que las personas con VIH/sida presentan un riesgo considerable de contraer covid persistente (las probabilidades son cuatro veces superiores);

44. Hace hincapié en el aumento de los síndromes posinfección aguda que aparecen tras una infección por COVID-19, también denominados covid persistente; toma nota de que dichos síndromes también aparecen después de otras infecciones bacterianas, víricas y parasitarias, como la mononucleosis, la enfermedad de Lyme, el ébola, la poliomielitis y la gripe, entre otras; subraya que la patogénesis de los síndromes posinfección aguda está relacionada con la encefalomielitis miálgica o el síndrome de fatiga crónica; manifiesta su preocupación por el hecho de que, a pesar de que, hasta la fecha, 65 millones de personas padecen covid persistente y a pesar de la presión de la reinfección y las futuras pandemias, la Estrategia en materia de Salud Mundial de 2022 no abordara ni las secuelas agudas del SARS-CoV-2 ni los síndromes posinfección aguda en general; pide a la Unión que desarrolle una estrategia en materia de síndromes posinfección aguda;

45. Recuerda que la seguridad sanitaria mundial no solo debe tener en cuenta la amenaza inmediata de las enfermedades infecciosas, sino que también debe gestionar el sufrimiento crónico de larga duración que es consecuencia de estas; señala que las interacciones entre enfermedades transmisibles y no transmisibles son complejas y a menudo intervienen factores de riesgo compartidos; opina que la coexistencia de enfermedades no transmisibles y enfermedades transmisibles da lugar a un incremento de la morbilidad, en particular en los países de renta baja y media;

46. Reitera que financiar nuevas investigaciones y estudios y garantizar la sistematización y el estudio de datos epidemiológicos, estadísticos y otros datos científicos exhaustivos sobre las enfermedades no transmisibles y su interconexión con las enfermedades transmisibles puede arrojar luz sobre las causas de varias enfermedades no transmisibles, en particular definiendo nuevos riesgos conductuales y ambientales;

Identificación de las poblaciones de alto riesgo y diagnóstico precoz de enfermedades no transmisibles

47. Señala que muchas personas con enfermedades no transmisibles en Europa no están diagnosticadas ni son conscientes de su enfermedad, por lo que no reciben un tratamiento adecuado y oportuno; destaca, por tanto, la importancia de identificar a las personas con un alto riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles y de diagnosticar a las personas lo antes posible, por ejemplo, a través de la puesta en marcha de programas de detección precoz y controles sanitarios en la atención primaria, haciendo hincapié en la defensa de enfoques terapéuticos coherentes y eficientes al objeto de mejorar la gestión de las enfermedades, evitar complicaciones y ahorrar costes derivados para los sistemas sanitarios, en especial para las personas en riesgo; destaca, en este contexto, la importancia de atender a los niños y adolescentes, también en lo que respecta a su salud mental;

48. Pide a la Comisión que recopile ejemplos de buenas prácticas en relación con el cribado y la detección precoz de enfermedades no transmisibles; acoge favorablemente la Recomendación actualizada del Consejo sobre el cribado del cáncer y pide a los Estados miembros que la apliquen con diligencia;

49. Pide a la Comisión que apoye a los Estados miembros en la revisión de sus modelos nacionales de asistencia, haciendo hincapié en los sistemas de atención primaria orientados a la prevención y en la mejora de las capacidades de los profesionales de la atención primaria;

50. Acoge con satisfacción el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer; subraya la importancia de la detección precoz y que, en 2020, veinticinco Estados miembros habían implantado en sus planes nacionales de control del cáncer programas de cribado poblacionales para el cáncer de mama, veintidós para el cáncer de cuello uterino y veinte para el cáncer colorrectal[61]; acoge favorablemente la Recomendación del Consejo de 2022 relativa a la mejora de la prevención mediante la detección precoz: un nuevo enfoque de la UE para el cribado del cáncer; acoge con satisfacción la creación prevista, tal como se anunció en el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer, de una red de la Unión que conectará los centros nacionales integrados contra el cáncer (centros de referencia) reconocidos en cada Estado miembro a fin de facilitar la adopción de diagnósticos y tratamientos de calidad garantizada, también mediante la formación, la investigación y la promoción de ensayos clínicos en toda la Unión;

51. Solicita que se aplique una perspectiva holística y sistémica a las enfermedades no transmisibles que reconozca los retos interconectados a los que se enfrentan las poblaciones de alto riesgo, como el acceso limitado a la educación, los espacios verdes, la alimentación saludable, la posibilidad de realizar actividades físicas, los centros sanitarios, una buena calidad del aire y una vivienda adecuada;

52. Invita a los Estados miembros a trabajar juntos, sobre todo en las regiones transfronterizas y las zonas aisladas, con objeto de reducir las desigualdades sociales y geográficas de los servicios de diagnóstico precoz de las enfermedades no transmisibles; anima a los Estados miembros a que informen periódicamente al público sobre el riesgo de las enfermedades no transmisibles y la necesidad de realizar controles y exámenes periódicos para detectarlas lo antes posible;

53. Insiste en que la prevención y la gestión de las enfermedades no transmisibles pueden ayudar a aliviar la carga que suponen estas enfermedades para los sistemas sanitarios y a reforzar la resiliencia de estos últimos frente a crisis sanitarias;

54. Anima a los Estados miembros a que mejoren el acceso de las poblaciones vulnerables a los servicios sociales y sanitarios; alienta a los Estados miembros a que resuelvan las disparidades sanitarias derivadas de las barreras administrativas, los factores socioeconómicos y los retos lingüísticos y culturales; anima a los Estados miembros a reducir las enfermedades no transmisibles no diagnosticadas mediante la introducción de controles sanitarios específicos para las personas de alto riesgo, y fomentando el automuestreo cuando resulte adecuado y así lo recomienden las autoridades en materia de salud pública, abordando los principales factores de riesgo metabólicos compartidos como la hipertensión, un nivel elevado de glucosa en sangre, un índice de masa corporal alto y niveles elevados de colesterol LDL; pide a la Comisión y a los Estados miembros que apoyen el desarrollo y el uso de herramientas nuevas, accesibles y asequibles para el diagnóstico de enfermedades no transmisibles en poblaciones de riesgo;

55. Anima a los Estados miembros a que garanticen el acceso oportuno a una asistencia de alta calidad y a que apoyen la autogestión de los pacientes con enfermedades no transmisibles; aboga por la aplicación de herramientas de autogestión accesibles y equitativas, que incluyan redes de apoyo entre personas en la misma situación, plataformas de atención colaborativa y servicios de salud mental, teniendo en cuenta factores como la disponibilidad de servicios y tecnologías digitales;

56. Señala que las personas con enfermedades no transmisibles también tienen más probabilidades de padecer otras enfermedades; observa que algunas enfermedades no transmisibles están estrechamente relacionadas, como la diabetes, las enfermedades bucales y renales, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, y el cáncer y la depresión, y que los vínculos entre ellas agudizan su morbilidad y mortalidad respectivas; señala que deben lograrse importantes sinergias mejorando el diagnóstico, la detección precoz, el cribado y la asistencia integrada[62], en colaboración con los servicios sociales y comunitarios locales, ya que las necesidades sanitarias y sociales a menudo están interrelacionadas;

57. Pide a los Estados miembros que presten más atención a abordar, en sus planes nacionales de salud, las repercusiones físicas y psicológicas de las enfermedades no transmisibles y su tratamiento, incluidos la gestión del dolor y el acceso de pacientes y cuidadores a apoyo psicológico y a cuidados paliativos y de apoyo;

58. Subraya que unos sistemas de salud pública funcionales, eficientes, accesibles y dotados de una financiación adecuada, en todos los Estados miembros, son esenciales para luchar contra las enfermedades no transmisibles; destaca la necesidad de garantizar un acceso equitativo a la atención primaria y los servicios sanitarios; resalta la necesidad urgente de hacer frente a las disparidades regionales en el acceso a los servicios sanitarios básicos, programas de cribado y cuidados y tratamientos continuos, intentando que haya una disponibilidad equitativa de una gestión de calidad de las enfermedades no transmisibles entre las distintas zonas geográficas dentro de los Estados miembros; pide a la Comisión que considere la posibilidad de proponer recomendaciones sobre normas para los servicios sanitarios, respetando al mismo tiempo las responsabilidades de los Estados miembros de definir sus propias políticas sanitarias y de gestionar, organizar y financiar sus sistemas sanitarios;

Mejora de la asistencia sanitaria para las enfermedades no transmisibles

59. Subraya que los profesionales sanitarios, las organizaciones de pacientes y del tercer sector en general desempeñan un papel importante en la derivación de pacientes para las pruebas diagnósticas tempranas y el tratamiento de las enfermedades no transmisibles; anima a los Estados miembros a garantizar un acceso continuo de los pacientes a la atención primaria y secundaria, y a ofrecer formación interprofesional a los profesionales sanitarios con el fin de reconocer mejor a las personas en situación de riesgo y de prevenir, identificar y tratar mejor las enfermedades no transmisibles;

60. Hace hincapié en que la medicina integrativa con reconocimiento científico aprobada por las autoridades en materia de salud pública puede aportar beneficios a los pacientes en relación con los efectos paralelos de varias enfermedades, como el cáncer, y sus tratamientos; destaca la importancia de desarrollar un enfoque holístico, integrador y centrado en los pacientes y, si procede, de fomentar el uso complementario de dichas terapias bajo la supervisión de profesionales sanitarios;

61. Insiste en la necesidad de implantar una atención centrada en las personas, continua y plenamente integrada en todo el itinerario asistencial de las enfermedades crónicas y de reforzar la atención comunitaria y prioritaria, centrándose en las enfermedades no transmisibles que requieren acceso a la asistencia en distintas especialidades y niveles asistenciales; anima a los Estados miembros a que revisen y, cuando proceda, modernicen sus modelos asistenciales nacionales a tal fin; acoge con satisfacción el enfoque «centrado en el paciente» del Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer y, en particular, la iniciativa emblemática en el marco del programa UEproSalud 2021-2027 de desarrollar una tarjeta inteligente para los supervivientes de cáncer, en forma de aplicación móvil, para mejorar la salud y el bienestar de los supervivientes de cáncer en toda Europa;

62. Hace hincapié en la importancia de una atención sanitaria accesible y eficaz en relación con sus costes, de manera que se usen de la mejor forma posible los recursos limitados y se pongan a disposición de los pacientes que más lo necesiten;

63. Anima a los Estados miembros a que integren la colaboración con las organizaciones de pacientes y las personas con enfermedades no transmisibles en las actividades e iniciativas relacionadas con el diseño y la realización de actividades de prevención y asistencia;

64. Pone de relieve la valiosa función de las farmacias comunitarias en la prestación continua de servicios esenciales para apoyar el tratamiento de las enfermedades no transmisibles y mantener informado al público general; subraya que los farmacéuticos son una fuente de información fiable y solvente; sugiere que los farmacéuticos deben desempeñar una función más activa en las actividades de farmacovigilancia en lo relativo a la evaluación y supervisión de la eficacia de los medicamentos, e invita a los Estados miembros a que los incluyan en sus programas sanitarios, asistenciales y de investigación; pide que las farmacias del medio rural reciban un mayor reconocimiento, pues permiten que tales zonas conserven su población y velen por el bienestar de los ciudadanos;

65. Subraya que las estrategias y políticas destinadas a hacer frente a las enfermedades no transmisibles deben tener en cuenta la importancia fundamental que reviste el personal sanitario; hace hincapié en que el problema de la escasez de personal sanitario en la Unión debe ser una de las prioridades estratégicas que hay que abordar, con políticas y apoyo en el nivel adecuado; manifiesta su preocupación por la escasez sin precedentes de personal sanitario en la Unión y pide a la Comisión y a los Estados miembros que como respuesta presten apoyo sobre el terreno; pide a la Comisión que elabore un estudio sobre la situación actual y las consecuencias de la escasez de personal sanitario de la Unión; destaca que no puede haber unos sistemas sanitarios funcionales y eficientes sin unos niveles adecuados de personal con la formación y experiencia adecuadas; subraya la importancia de impulsar el uso de los servicios digitales para respaldar las medidas en favor del equilibrio entre la vida profesional y la vida privada del personal sanitario y asistencial en la Unión;

66. Considera que todos los pacientes son diferentes y que no hay dos enfermedades no transmisibles iguales; pide que las enfermedades no transmisibles se prevengan y traten de la manera más eficaz posible, con un enfoque personalizado, integrado y basado en pruebas adaptado al paciente y a la enfermedad; anima a los Estados miembros a que den prioridad a la formación de los profesionales sanitarios de manera que puedan ayudar a los pacientes a participar en su propio tratamiento y a mejorar el cumplimiento terapéutico;

67. Observa que las enfermedades no transmisibles pueden tener efectos negativos considerables sobre la salud mental e insiste en la necesidad de ofrecer una asistencia sanitaria integrada a los pacientes afectados; subraya que los estereotipos negativos asociados a determinadas enfermedades no transmisibles pueden afectar negativamente a la asistencia sanitaria y la prevención; considera que cada paciente se enfrenta a diferentes barreras para el cumplimiento del tratamiento de las enfermedades no transmisibles; pide a los Estados miembros que formen a los profesionales sanitarios en la educación terapéutica de los pacientes; anima a los Estados miembros a facilitar formación a los profesionales sanitarios sobre los factores determinantes para la salud de carácter social y medioambiental y sobre la educación terapéutica de los pacientes y la colaboración intersectorial, así como a integrar la prestación de servicios y garantizar que cuenten con los recursos necesarios para ofrecer unas orientaciones adecuadas a sus pacientes; subraya la importancia de la formación permanente de los profesionales sanitarios para que se mantengan al día respecto a las nuevas opciones de tratamiento;

68. Pide la adopción de una estrategia de la Unión para anticipar y hacer un seguimiento del impacto de las amenazas graves para la salud en las personas afectadas por enfermedades transmisibles y no transmisibles y otras enfermedades o dolencias; propone valorar la posibilidad de constituir una reserva para emergencias de especialistas europeos en enfermedades no transmisibles formada por voluntarios que sean expertos en este tipo de enfermedades, que estén formados y listos para desplegarse a fin de prestar asistencia a personas con enfermedades no transmisibles en cualquier Estado miembro o país vecino en momentos de crisis;

69. Acoge con gran satisfacción las soluciones sanitarias digitales, como la telemedicina, que pueden permitir un mejor acceso a la atención sanitaria en las zonas rurales y proteger a los pacientes con enfermedades no transmisibles inmunodeprimidos de la exposición a enfermedades infecciosas; subraya que las tecnologías sanitarias digitales y la telemedicina contribuyen a la gestión y el seguimiento de numerosas enfermedades no transmisibles;

70. Alienta, a la luz de la futura revisión del mandato del ECDC, a asignar nuevas tareas al ECDC, entre ellas, supervisar el impacto de las amenazas graves para la salud en enfermedades no transmisibles importantes, incluidas las enfermedades mentales, y evaluar la continuidad del cribado, el diagnóstico, la supervisión, el tratamiento y los cuidados en el sistema sanitario, en coordinación con los conjuntos de datos, las herramientas y los registros existentes;

71. Pide que se refuerce la comunicación entre los profesionales sanitarios, los pacientes, los supervivientes, los cuidadores, los progenitores y las autoridades públicas en cuanto a la eficacia y la seguridad de las intervenciones sanitarias, en particular el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades no transmisibles, y que se intensifiquen las campañas de sensibilización para la prevención en tiempos de crisis;

72. Destaca la necesidad de reconocer el papel primordial de los cuidadores informales, de integrarlos en los equipos de salud y asistencia, y de brindarles la posibilidad de adoptar decisiones informadas respecto a las medidas de apoyo disponibles con el respaldo de los profesionales sanitarios; reconoce que la pandemia de COVID-19 ha intensificado el papel clave de los cuidadores informales, que proporcionan la mayor parte de los cuidados diarios a los pacientes con enfermedades no transmisibles y que se enfrentan a una falta inequívoca de apoyo práctico y por parte de las políticas; señala el elevado porcentaje de cuidadores informales entre la población de la Unión y las disparidades respecto al modo en que se les apoya y a la manera en que se reconocen sus derechos en los distintos Estados miembros;

73. Pone de relieve que la pandemia de COVID-19 tuvo consecuencias graves para la salud de los pacientes con enfermedades no transmisibles debido a los retrasos y las alteraciones en el diagnóstico y los tratamientos; pone de relieve cómo las amenazas graves para la salud pueden ejercer una fuerte presión sobre las capacidades de los sistemas sanitarios, con consecuencias negativas para la prestación de asistencia sanitaria a pacientes con enfermedades no transmisibles, como la continuidad de la asistencia sanitaria, el retraso o la interrupción del tratamiento para pacientes y personas con problemas de salud mental[63]; insiste en la necesidad de que los Estados miembros anticipen y supervisen los efectos que tienen las emergencias de salud pública en la prestación de servicios sanitarios para otras enfermedades y trastornos; hace hincapié en las menores posibilidades de supervivencia, las complicaciones y el mayor deterioro de la calidad de vida de los pacientes como consecuencia de los retrasos en el acceso a la atención; pide a la Comisión y a los Estados miembros que prioricen la prevención y la gestión de las enfermedades no transmisibles, dado que esto reforzaría la resiliencia de los sistemas sanitarios y los prepararía para futuras perturbaciones;

74. Recuerda que, a pesar de la eliminación de la mayoría de las restricciones impuestas en relación con la COVID-19, los pacientes con enfermedades no transmisibles siguen presentando un mayor riesgo en caso de infección por cualquier coronavirus; hace hincapié en que estos pacientes deben contar con protección en su vida diaria y, en particular, durante el acceso a servicios de salud pública para recibir su tratamiento y cuidados; subraya la necesidad de mantener un elevado nivel de vigilancia sobre las variantes nuevas y la posible evolución de la COVID-19 y de otras enfermedades transmisibles que puedan afectar a los pacientes con enfermedades no transmisibles;

Capacitación de los pacientes

75. Recuerda que la capacitación de los pacientes, la alfabetización sanitaria y el cumplimiento del tratamiento son cruciales para una estrategia europea en materia de enfermedades no transmisibles, y que la prevención, la reducción de los factores de riesgo conductuales, el tratamiento y la atención deben centrarse en el paciente; alienta que se promueva que los pacientes estén bien informados y participen activamente en su propia medicina preventiva, la reducción de factores de riesgo conductuales y tratamiento, y reclama la formación terapéutica de los cuidadores y los pacientes y su capacitación en los programas asistenciales, incluidos aquellos centrados en reducir los riesgos; subraya la importancia del cumplimiento terapéutico a fin de reducir los índices de hospitalización y mortalidad, y de optimizar los efectos de las inversiones médicas; anima a los Estados miembros a ofrecer a los profesionales sanitarios formación relativa a la educación terapéutica de los pacientes; alienta a los Estados miembros a que adopten medidas para mejorar el cumplimiento del tratamiento con objeto de garantizar unos mayores beneficios para la salud de las inversiones en tratamientos para las enfermedades no transmisibles;

76. Pide que la toma de decisiones sea participativa, ofreciendo a los pacientes información basada en pruebas personalizada y comprensible, y solicita que se respalden dichas iniciativas y medidas destinadas a capacitar a los pacientes; observa que, en el caso de algunas enfermedades no transmisibles, la estigmatización de los pacientes en los ámbitos sanitarios sigue siendo uno de los mayores obstáculos para el diagnóstico precoz y la prestación de una asistencia y una gestión oportunas, y que debe contrarrestarse y mitigarse tal estigmatización; destaca que centrarse en el paciente y tomar las decisiones de forma participativa deben ser elementos esenciales de los procesos de desarrollo del tratamiento y la atención; aboga por el desarrollo de un enfoque que permita contar con pacientes bien informados que participen activamente en su propio tratamiento;

77. Señala que existe una necesidad de centrarse en la calidad de vida de los pacientes con enfermedades no transmisibles cuyas enfermedades no pueden curarse pero sí podrían estabilizarse; hace hincapié en la importancia de las recomendaciones específicas de la Unión para mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedades no transmisibles, en particular integrando una asistencia de apoyo psicológico global en la atención sanitaria integral, que empiece con el diagnóstico y continúe durante la enfermedad, y concediendo acceso a centros de apoyo especializados e instrumentos que animen a continuar el tratamiento, por ejemplo, creando centros integrales de enfermedades no transmisibles con equipos profesionales multidisciplinares;

78. Apoya las soluciones modernas, incluidas las digitales, dirigidas a pacientes con enfermedades no transmisibles; destaca que este tipo de soluciones, como las líneas telefónicas de ayuda o las aplicaciones móviles que están a disposición de los pacientes y sus familias para ayudarles a obtener la información necesaria sobre los procedimientos y qué hacer cuando se detecta la enfermedad, así como sus tratamientos y las fechas de los exámenes, son herramientas extremadamente útiles que simplifican el proceso de tratamiento y hacen más fácil la vida de los pacientes;

79. Considera que deben abordarse las disparidades regionales en el acceso a la asistencia sanitaria; subraya la necesidad de explorar métodos innovadores para mejorar el acceso a la asistencia sanitaria, como las clínicas móviles, los equipos que tengan en cuenta los traumas y los agentes de apoyo mutuo, con vistas a fomentar un enfoque de la prevención y el tratamiento de las enfermedades no transmisibles personalizado y centrado en el paciente;

80. Destaca que los pacientes con enfermedades no transmisibles no deben sufrir más en otros aspectos de su vida cotidiana debido a su enfermedad, ya que ello equivaldría a un «doble castigo»; pide, por tanto, la aplicación justa e igualitaria de las directivas sobre servicios financieros, como la Directiva sobre créditos al consumo[64], sin discriminación contra los pacientes y los supervivientes de enfermedades no transmisibles;

81. Pide a los Estados miembros que tengan en cuenta el frecuente agotamiento de los familiares de los pacientes con enfermedades no transmisibles y que les proporcionen asistencia, especialmente a los más vulnerables, a lo largo de la enfermedad, así como apoyo para superar el duelo; anima a los lugares de trabajo a crear oportunidades de descanso en estos; promueve, asimismo, el desarrollo de mecanismos de apoyo integrados, adecuados y accesibles para los pacientes con enfermedades no transmisibles y sus familias, que tengan en cuenta los servicios de salud, comunitarios y sociales;

82. Subraya el papel fundamental de los cuidadores informales, que proporcionan la mayor parte de los cuidados cotidianos a los pacientes con enfermedades no transmisibles y que carecen de apoyo; pide a los Estados miembros que creen cursos de formación y programas de atención terapéutica para cuidadores, que otorguen cualificaciones y reconozcan sus competencias;

83. Reconoce el papel esencial de las asociaciones independientes de pacientes y de cuidadores en relación con la defensa y el acompañamiento de los pacientes, los servicios prestados a los pacientes con enfermedades no transmisibles y sus cuidadores, la difusión de conocimientos sanitarios, la sensibilización y el apoyo continuo; pide a la Comisión y a los Estados miembros que tengan en cuenta los conocimientos especializados y la participación formal de estas asociaciones, así como sus recomendaciones, al elaborar las políticas y legislación relativas a las enfermedades no transmisibles;

Fomento de la innovación para acelerar el desarrollo de tecnologías y medicamentos eficaces, accesibles y asequibles

84. Acoge con satisfacción la propuesta de la Comisión relativa al paquete sobre los productos farmacéuticos; pide que se refuerce el mercado europeo de medicamentos para garantizar el acceso equitativo y asequible a los medicamentos y tratamientos innovadores, incluidos los medicamentos personalizados, en toda la Unión, aliviar la escasez de medicamentos, superar el problema de los elevados precios de las tecnologías y los tratamientos innovadores, fomentar el uso de medicamentos genéricos y biosimilares, garantizar que todos los pacientes de toda la Unión tengan un acceso oportuno y equitativo a medicamentos seguros, eficaces y asequibles, y reducir los obstáculos a la actividad comercial transfronteriza, reforzando al mismo tiempo los incentivos para las inversiones en investigación e innovación; subraya que los derechos de propiedad intelectual y la protección reglamentaria de los datos son instrumentos clave para, entre otras cosas, garantizar la competitividad de la Unión incentivando a los innovadores a desarrollar nuevos productos y los esfuerzos de investigación en curso; recuerda que el uso de financiación pública debe estar en consonancia con el interés público e incluir condiciones como la transparencia, la trazabilidad y la accesibilidad; observa que una definición restrictiva de «necesidades de cuidados médicos no satisfechas» puede obstaculizar el desarrollo de terapias importantes para las personas con enfermedades no transmisibles;

85. Pide a la Comisión que presente una propuesta de revisión de la Directiva 89/105/CEE del Consejo relativa a la transparencia de las medidas que regulan la fijación de precios de los medicamentos[65] a fin de garantizar un control eficaz y la transparencia de los procedimientos utilizados para determinar el precio y el importe del reembolso de los medicamentos, respetando al mismo tiempo la información comercial confidencial y los derechos de la propiedad intelectual;

86. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que contribuyan a la aplicación de la Resolución de la OMS de 2019 sobre la mejora de la transparencia de los mercados de medicamentos, vacunas y otros productos sanitarios;

87. Acoge con satisfacción la creación de los proyectos importantes de interés común europeo (PIICE) en materia de salud para apoyar la innovación y mejorar la calidad de la asistencia, y el acceso a esta, para los pacientes europeos; considera que los PIICE en materia de salud deben facilitar el desarrollo de tecnologías innovadoras y más ecológicas, terapias génicas y celulares en el ámbito de la RAM y la innovación en tratamientos estratégicos;

88. Pide a los Estados miembros que detecten y eliminen las barreras políticas a la atención óptima de las enfermedades no transmisibles, mejorando el cumplimiento de las directrices clínicas y reduciendo el riesgo de complicaciones;

89. Observa que los pacientes con enfermedades no transmisibles se ven afectados por la escasez de medicamentos y que las perturbaciones graves en la provisión de sus tratamientos les perjudican enormemente a ellos, a sus cuidadores y a sus familias; hace hincapié en la necesidad de colaborar con vistas a prevenir y gestionar la escasez de todos los medicamentos y productos médicos y, en particular, de los medicamentos contra las enfermedades no transmisibles, incluida la escasez de fármacos contra dichas enfermedades esenciales y baratos;

90. Pide a la Comisión que estudie la necesidad de aprobar una ley sobre medicamentos esenciales que respalde la producción ecológica y digital en Europa de medicamentos esenciales, principios activos e ingredientes intermedios con el fin de diversificar las cadenas de suministro farmacéutico en la Unión y de garantizar la autonomía estratégica en lo que respecta a medicamentos esenciales, al mismo tiempo que se revisa la legislación farmacéutica de la UE;

91. Pide que se refuerce y diversifique la cadena de suministro de medicamentos, y que se supervisen estrechamente las tensiones y la escasez de suministro; subraya la importancia del papel de las prácticas de adquisición sostenibles en la prevención de la escasez de medicamentos;

92. Anima a seguir invirtiendo en investigación y desarrollo con el fin de abordar objetivos de interés público, aumentando los recursos del programa marco de investigación e innovación de la Unión para la provisión de productos médicos; reitera su posición, adoptada en resoluciones anteriores[66], de que los procedimientos conjuntos de adquisición podrían servir como herramienta para contrarrestar la escasez y mejorar la asequibilidad de los tratamientos y el acceso a estos a escala de la Unión; recuerda que los acuerdos de adquisición conjunta deben ejecutarse de un modo transparente, oportuno y eficaz; subraya, en este sentido, que se deben definir fases claras y transparentes en relación con el proceso, el ámbito, la oferta, las especificaciones, los plazos y las formalidades;

93. Acoge con satisfacción las asociaciones público-privadas para reforzar la innovación en el ámbito de la asistencia sanitaria; destaca la colaboración europea en materia de innovación en el ámbito de la salud, que promueve el emprendimiento y la innovación en el sector sanitario y reúne al mundo académico, la investigación y la industria para fomentar la colaboración y la inversión en tecnologías sanitarias; anima a la Comisión y a los Estados miembros a que fomenten y aceleren las asociaciones público-privadas; destaca el potencial del sector privado de la salud especialmente en lo relativo a su papel complementario para el control de enfermedades y la atención sanitaria;

94. Resalta la importancia de las innovaciones para mejorar la detección, el diagnóstico, la gestión y el tratamiento de las enfermedades no transmisibles, y hace hincapié en que el desarrollo de tecnologías médicas de alta calidad ha mejorado los resultados clínicos y relativos al procedimiento, así como la calidad de vida, de las personas con enfermedades no transmisibles;

95. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que creen un centro europeo de infraestructura de investigación y desarrollo de medicamentos que trabajaría de acuerdo con las prioridades establecidas por las comunidades científicas y las autoridades en materia de salud pública para investigar, desarrollar y fabricar medicamentos de importancia estratégica para la atención sanitaria, al objeto de ayudar a la Unión a superar los fallos del mercado, centrándose en mejorar los tratamientos y la atención de las enfermedades no transmisibles;

96. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que estudien la posibilidad de crear una o varias entidades farmacéuticas europeas sin ánimo de lucro y de interés general para producir medicamentos de importancia estratégica para la asistencia sanitaria, que, a falta de producción industrial, completen el suministro y garanticen la seguridad del mismo y eviten una posible escasez de medicamentos en situaciones de emergencia;

97. Insiste en la necesidad de garantizar el acceso a los productos sanitarios existentes y de reforzar el apoyo a las necesidades médicas no satisfechas y las inversiones en estas, así como el desarrollo y el acceso lo antes posible a productos sanitarios, medicamentos, servicios sanitarios y soluciones diagnósticas y de tratamiento innovadores; destaca la necesidad de apoyar la digitalización de los servicios nacionales de salud que contribuyen a mejorar la calidad, la eficiencia y la accesibilidad de los pacientes que los necesitan; considera que las tecnologías y la digitalización pueden contribuir a una gestión y a tratamientos nuevos y mejores para las enfermedades no transmisibles, así como a una mejora en la calidad de vida de las personas con enfermedades no transmisibles; constata, no obstante, la lenta adopción de los productos sanitarios con arreglo a los actuales Reglamentos sobre los productos sanitarios[67] y sobre los productos sanitarios para diagnóstico in vitro[68] y acoge con satisfacción que se haya pospuesto la aplicación de determinadas disposiciones; pide a la Comisión que evalúe las necesidades específicas de los sectores de los productos sanitarios pediátricos y para enfermedades huérfanas, y que proponga las modificaciones legislativas necesarias para garantizar el suministro continuo a estos grupos de pacientes;

98. Pide a los Estados miembros que inviertan de forma continua en innovación destinada a hacer frente a las enfermedades no transmisibles; pide que se incorpore un enfoque equitativo en lo relativo a las estrategias sanitarias digitales; señala, a este respecto, que deben garantizarse la calidad y la seguridad de la tecnología, y que deben abordarse las desigualdades de acceso;

99. Señala el elevado potencial del uso de la inteligencia artificial, los análisis algorítmicos con macrodatos y otras tecnologías modernas en el diagnóstico y la toma de decisiones en relación con las enfermedades no transmisibles en los próximos años; subraya que la combinación de datos reales, modelos matemáticos, inteligencia artificial y herramientas digitales ayudará en gran medida a desarrollar tratamientos innovadores de forma más rentable; insta a todos los socios de ejecución a que tengan siempre presentes los principios de protección y seguridad de los datos, confianza, transparencia, centralidad de los pacientes y participación de estos en todo momento;

Sensibilización, investigación e intercambio de conocimientos

100. Considera que es necesario el intercambio de conocimientos especializados, datos, programas formativos, herramientas de comunicación y mejores prácticas basadas en pruebas entre los Estados miembros a fin de acelerar la eficacia de las medidas preventivas y las prácticas innovadoras y mejorar la gestión de las enfermedades no transmisibles, la calidad de la asistencia y los resultados en materia de salud, sin olvidar las soluciones digitales;

101. Subraya que unos datos y pruebas de buena calidad resultan clave a la hora de apoyar el desarrollo de políticas específicas basadas en pruebas destinadas a mejorar la salud; señala que establecer una correlación de los datos sanitarios con los datos sociales, económicos y ambientales, y reforzar los elementos, incluidos los elementos de equidad[69], de los sistemas existentes de supervisión de la salud, ayudará a desarrollar políticas específicas y basadas en pruebas;

102. Considera que el futuro espacio europeo de datos sanitarios es un instrumento que podría contribuir a reforzar los datos que fundamentan una política de salud pública basada en pruebas y la equidad en materia de salud; reconoce que las iniciativas para recopilar datos deben abordar cada enfermedad no transmisible a través de una amplia gama de indicadores comunes, como la prevalencia, la incidencia, la mortalidad, la carga sanitaria y la economía sanitaria; estima que es necesario recopilar más datos económicos a escala nacional para lograr comprender mejor los costes y las cargas asociados en los Estados miembros;

103. Anima a los Estados miembros a que apliquen o mejoren las tecnologías de sanidad electrónica y los servicios de telemedicina y teleasistencia para garantizar la continuidad de la atención sanitaria hospitalaria y ambulatoria, así como la atención comunitaria; destaca que los fondos de investigación de Horizonte Europa pueden respaldar la utilización de la telemedicina y contribuir al establecimiento de directrices basadas en pruebas; pide medidas que garanticen el acceso a los servicios de telemedicina, y señala que los fondos de Europa Digital podrían contribuir a mejorar la alfabetización digital de pacientes y profesionales sanitarios;

104. Pide a la Comisión que cree asociaciones de la Unión en materia de enfermedades no transmisibles, según proceda; considera que estas asociaciones podrían reunir a los Estados miembros y a las autoridades nacionales para elaborar hojas de ruta y propuestas innovadoras a fin de garantizar acciones eficaces y específicas contra las enfermedades no transmisibles;

105. Pide a la Comisión que apoye el centro europeo de conocimiento en materia sanitaria a fin de mejorar la investigación sobre las enfermedades no transmisibles, incluidas las interconexiones entre enfermedades transmisibles y no transmisibles, y la recogida de datos comparables y sólidos sobre enfermedades no transmisibles a escala de la Unión con objeto de determinar la rentabilidad de las estrategias de prevención y fomentar la inversión en este ámbito, garantizando sinergias y una utilización óptima del futuro espacio europeo de datos sanitarios; anima a los Estados miembros a intercambiar mejores prácticas sobre prevención, gestión y atención de las enfermedades no transmisibles en los foros pertinentes; subraya la necesidad de seguir investigando sobre las comorbilidades y la gestión de las enfermedades no transmisibles; pide a los Estados miembros que creen registros de datos específicos de las enfermedades no transmisibles, y señala la necesidad de disponer de datos abiertos sobre las enfermedades no transmisibles;

106. Acoge con satisfacción el grupo de expertos sobre salud pública y el subgrupo sobre enfermedades no transmisibles de la Comisión; pide a la Comisión que amplíe el grupo a pacientes expertos; pide a la Comisión que cree una red europea de expertos para la prevención y el control de las comorbilidades y complicaciones de las enfermedades no transmisibles, que incluya a pacientes expertos, tomando como modelo las redes europeas de referencia;

107. Reconoce que la Unión contribuye a fomentar la salud mundial, también por lo que respecta al aumento internacional de las enfermedades no transmisibles; insta, por tanto, a que la estrategia mundial de la Unión en materia de salud incluya objetivos como apoyar la estrategia global de la OMS de eliminar el cáncer de cuello uterino, en consonancia con el objetivo de la Unión de eliminar los cánceres relacionados con el VPH;

°

° °

108. Encarga a su presidenta que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión.


 

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Las enfermedades no transmisibles son enfermedades que no se transmiten de persona a persona y causan el 90 % de todas las muertes en la Unión[70]. La carga de las enfermedades no transmisibles aumentará debido a las necesidades sanitarias que conlleva el envejecimiento de la población y supondrá un reto importante para los sistemas sanitarios europeos y para el mercado laboral debido a una pérdida de productividad que puede agravar la escasez de mano de obra. Debemos tomar medidas para prevenir las muertes prematuras, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y garantizar la competitividad de la Unión.

Las muertes prematuras (la probabilidad incondicional de morir entre los 30 y los 69 años) debidas a enfermedades cardiovasculares, cánceres, diabetes y enfermedades respiratorias crónicas representan el 68 % de todas las muertes prematuras en Europa.

La mejora de la promoción de la salud y la prevención de enfermedades puede reducir la prevalencia de las enfermedades no transmisibles hasta en un 70 %[71]. Factores evitables como el consumo de tabaco, la inactividad física, el consumo perjudicial de alcohol, las dietas poco saludables y los factores medioambientales como la contaminación del aire, los alimentos, el agua y el suelo, así como la exposición a sustancias químicas, aumentan el riesgo de enfermedades no transmisibles. Por lo tanto, es importante fomentar el refuerzo de las acciones de prevención, así como reconocer los malos hábitos de sueño y la mala salud bucodental como factores evitables.

Es importante identificar a las personas con alto riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles y diagnosticar

a las personas lo antes posible para mejorar la gestión de las enfermedades, prevenir complicaciones y ahorrar costes para los sistemas sanitarios. Por consiguiente, debe alentarse a los Estados miembros a reducir las enfermedades no transmisibles no diagnosticadas mediante la sensibilización e introducir controles sanitarios específicos para las personas de alto riesgo. También es importante señalar que algunas enfermedades no transmisibles están estrechamente relacionadas, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, y que pueden lograrse sinergias importantes mejorando el diagnóstico y la asistencia integrada. Por lo tanto, es importante garantizar la mejora de los datos y la investigación sobre las enfermedades no transmisibles, especialmente en lo que respecta a las comorbilidades y la gestión de estas enfermedades, así como formar a los profesionales de la atención primaria para identificar a las personas de alto riesgo y tratar las enfermedades no transmisibles mejor.

Asimismo, reviste gran importancia reforzar los incentivos a la inversión en innovación en relación con el desarrollo de tecnologías, medicamentos y prácticas sanitarias, que es esencial para garantizar la eliminación o reducción de los daños causados por factores de riesgo evitables y tratamientos nuevos y mejores de las enfermedades no transmisibles. También es importante mejorar el conocimiento y el intercambio de mejores prácticas entre los Estados miembros para acelerar la eficacia de las medidas de prevención y las prácticas innovadoras. A este respecto, la Comisión debe establecer asociaciones de la Unión en materia de enfermedades no transmisibles.

 


ANEXO: ENTIDADES O PERSONAS  DE LAS QUE EL PONENTE HA RECIBIDO CONTRIBUCIONES

De conformidad con el artículo 8 del anexo I del Reglamento interno, el ponente declara haber recibido contribuciones de las siguientes entidades o personas durante la preparación del informe, hasta su aprobación en comisión:

 

 

 

Entidad o persona

Novo Nordisk A/S

 

International Diabetes Federation European Region

Platform for Better Oral Health

 

The European Society of Intensive Care Medicine

European Cancer Organisation

European Federation of Pharmaceutical Industries Associations

EUROCARE

The Health Policy Partnership

The Heart Failure Policy Network

European Hearth Network
European Heart Network
European Heart Network

European Chronic Disease Alliance

The European Brain Council
 

 

The European Brain Council

Insightec Ltd.

Haleon

Nobody Left Outside Initiative

Transforming Breast Cancer Together

Mental Health Europe

European Public Health Alliance
 

 

European Thrombosis and Haemostasis Alliance

 


OPINIÓN DE LA COMISIÓN DE DESARROLLO (22.9.2023)

para la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria

sobre las enfermedades no transmisibles

(2023/2075(INI))

Ponente de opinión: Karsten Lucke

 

 


 

SUGERENCIAS

La Comisión de Desarrollo pide a la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de Resolución que apruebe:

 Visto el artículo 208 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), que señala, en particular, que la «Unión tendrá en cuenta los objetivos de la cooperación para el desarrollo al aplicar las políticas que puedan afectar a los países en desarrollo»,

 Vista la Declaración conjunta, de 30 de junio de 2017, del Consejo y los representantes de los Gobiernos de los Estados miembros reunidos en el seno del Consejo, del Parlamento Europeo y de la Comisión sobre el nuevo Consenso Europeo en materia de Desarrollo[72],

 Vistos la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS),

 Vista su Resolución, de 15 de junio de 2023, sobre la implementación y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible[73],

 Vista su Resolución, de 12 de julio de 2023, sobre la pandemia de COVID‑19: enseñanzas extraídas y recomendaciones para el futuro[74],

 Vista su Resolución, de 14 de marzo de 2023, sobre la coherencia de las políticas en favor del desarrollo[75],

 Vista su Resolución, de 6 de octubre de 2021, sobre el papel de la política de desarrollo ante la pérdida de biodiversidad en los países en desarrollo, en el contexto de la consecución de los objetivos de la Agenda 2030[76],

 Vista su Resolución, de 27 de octubre de 2015, sobre la crisis del virus del Ébola: lecciones a largo plazo y maneras de reforzar los sistemas sanitarios de los países en desarrollo para prevenir futuras crisis[77],

 Vista su Resolución, de 20 de mayo de 2021, sobre la aceleración de los avances y la lucha contra las desigualdades para que el sida deje de ser una amenaza para la salud pública de aquí a 2030[78],

 Vista la opinión de la Comisión de Desarrollo sobre la propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de junio de 2022, relativo al uso sostenible de los productos fitosanitarios y por el que se modifica el Reglamento (UE) 2021/2115 (COM(2022)0305),

 Vista su Resolución, de 14 de junio de 2023, sobre la garantía de la seguridad alimentaria y la resiliencia a largo plazo de la agricultura de la Unión[79],

 Vista la propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de junio de 2022, relativo al uso sostenible de los productos fitosanitarios y por el que se modifica el Reglamento (UE) 2021/2115 (COM(2022)0305),

 Vista la Comunicación de la Comisión, de 30 de noviembre de 2022, titulada «Estrategia mundial de la UE en materia de salud: una mejor salud para todos en un mundo cambiante» (COM(2022)0675),

 Vista la Comunicación de la Comisión, de 20 de mayo de 2020, titulada «Estrategia “de la granja a la mesa” para un sistema alimentario justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente» (COM(2020)0381),

 Vista la Comunicación de la Comisión, de 11 de diciembre de 2019, titulada «El Pacto Verde Europeo» (COM(2019)0640),

 Vista la Resolución 68/300 de las Naciones Unidas, de 17 de julio de 2014, titulada «Documento final de la reunión de alto nivel de la Asamblea General sobre el examen y la evaluación generales de los progresos realizados en la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles»,

 Visto el Plan de Acción Integral 2013‑2020 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de 27 de mayo de 2013, que se ha ampliado hasta 2030,

 Vista la Declaración política 66/2 de las Naciones Unidas, de 24 de enero de 2012, de la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles,

 Visto el informe de la OMS, de 16 de febrero de 2023, titulado «A clinical case definition of post COVID-19 conditions in children and adolescents by expert consensus» (Una definición de caso clínico de COVID-19 persistente en niños y adolescentes por acuerdo general de especialistas),

 Visto el informe de la OMS, de 6 de octubre de 2021, titulado «A clinical case definition of post COVID-19 conditions by a Delphi consensus» (Una definición de caso clínico de COVID-19 persistente por consenso Delphi),

 Visto el Informe 49/43 del relator especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Michael Fakhri, de 30 de diciembre de 2021, titulado «Las semillas, el derecho a la vida y los derechos de los agricultores»,

 Visto el Informe 46/33 del relator especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Michael Fakhri, de 24 de diciembre de 2020, titulado «El derecho a la alimentación» (A/HRC/46/33),

 Vista la Resolución 39/12 del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, de 28 de septiembre de 2018, sobre los derechos de los campesinos y de otras personas que trabajan en las zonas rurales,

 Vista la Resolución 61/295 de las Naciones Unidas, de 2 de octubre de 2007, sobre los derechos de los pueblos indígenas,

A. Considerando que el derecho a disfrutar del más alto nivel posible de salud física y mental es un derecho humano fundamental, conforme a lo dispuesto en el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos; que se está negando este derecho a más de una quinta parte de la población mundial; que el artículo 35 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea aboga por un nivel elevado de protección de la salud humana al definir y ejecutar todas las políticas y acciones de la Unión; que las enfermedades no transmisibles, o las enfermedades crónicas, son la causa de la muerte de 41 millones de personas cada año y representan el 74 % del total de muertes en el mundo; que la población del Sur Global se ve afectada de manera desproporcionada y que, según estimaciones de la OMS, el 77 % de todas las muertes prematuras por enfermedades no transmisibles se produce en países de renta baja y media; que a menudo las enfermedades no transmisibles están vinculadas a una discapacidad asociada a una enfermedad crónica; que el ODS 3 aboga por garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades; que la meta 3.4 de los ODS, sobre las enfermedades no transmisibles y la salud mental, vinculada a otros ODS más allá del ODS 3, persigue el objetivo de reducir en un tercio la mortalidad prematura por los cuatro principales grupos de enfermedades no transmisibles: enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y diabetes;

B. Considerando que las enfermedades transmisibles pueden tener consecuencias crónicas y no transmisibles, por lo que es necesario mejorar el acceso al diagnóstico, el tratamiento y la atención de las enfermedades no transmisibles en los países en desarrollo; que la multimorbilidad, incluida la infección por VIH, la diabetes, la hipertensión, el cáncer y las enfermedades respiratorias crónicas, supuso un factor de riesgo especial durante la pandemia de COVID-19; que los programas de salud aislados no han sido útiles para las personas que ya sufren enfermedades no transmisibles; que los tratamientos especializados deben integrarse en la atención primaria y los sistemas sanitarios nacionales a fin de estar preparados para futuras pandemias y sus consecuencias crónicas; que las personas con VIH/SIDA presentan un riesgo considerable de contraer COVID persistente (un riesgo cuatro veces mayor), en particular las que padecen deterioro neurocognitivo; que la seguridad sanitaria mundial no solo debe tener en cuenta la amenaza inmediata de las enfermedades infecciosas, sino que también debe abordar el sufrimiento crónico de larga duración que es consecuencia de estas; que las interacciones entre enfermedades transmisibles y no transmisibles son complejas y a menudo intervienen factores de riesgo compartidos; que la coexistencia de enfermedades no transmisibles y enfermedades transmisibles da lugar a una mayor morbilidad, en particular en los países de renta baja y media;

C. Considerando que los países en desarrollo se enfrentan a grandes dificultades a la hora de financiar la atención sanitaria, en particular en lo que respecta a las enfermedades no transmisibles; que las enfermedades posinfección, o síndromes posinfección aguda, son conocidas desde hace mucho tiempo y causan discapacidad crónica tras casos de gripe, ébola, dengue, poliomielitis, fiebre de chikungunya, virus de Epstein-Barr o mononucleosis, borreliosis o enfermedad de Lyme y giardiasis o lambliasis, entre otras; que todos los síndromes posinfección aguda, a pesar de ser provocados por diferentes agentes infecciosos, tienen en común perfiles sintomáticos similares; que el solapamiento de síntomas en todos estos síndromes posinfección aguda, en particular el desarrollo de encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica (SFC), sugieren una patogénesis común; que es necesario prestar atención a estas consecuencias crónicas poco reconocidas y poco estudiadas, así como financiar su investigación; que el paludismo también da lugar a una enfermedad posinfección que puede describirse como un estado inflamatorio crónico que presenta similitudes con el SFC; que algunos pacientes desarrollan el síndrome neurológico posmalaria; que la enfermedad por virus de Zika provoca síntomas crónicos que persisten en formas latentes y provocan enfermedades posinfección; que los síndromes posinfección aguda han adquirido aún más relevancia desde la pandemia de COVID-19, dado que la COVID persistente, o secuelas agudas posteriores al SARS-CoV-2, es una enfermedad posinfección que afecta como mínimo a 65 millones de personas en todo el mundo; que un número considerable de pacientes de COVID persistente también desarrollan SFC y muestran similitudes con otros pacientes de síndromes posinfección aguda; que la COVID persistente añade por sí sola una carga considerable a nivel mundial sobre los sistemas sanitarios y las economías nacionales; que, aunque es probable que las futuras pandemias vayan seguidas de síndromes posinfección aguda, la Estrategia mundial de la Unión en materia de salud de 2022 no contempla ni la COVID persistente ni los síndromes posinfección aguda en general; que los síndromes posinfección aguda no pueden considerarse «enfermedades raras» dada la prevalencia general de SFC y menos aún desde el comienzo de la elevada prevalencia de COVID persistente; que la política de cooperación al desarrollo de la Unión debe centrarse en un enfoque integral e integrado que tenga en cuenta los múltiples factores de riesgo y determinantes de las enfermedades no transmisibles en los países socios, al tiempo que también se tengan en cuenta los factores sociales, económicos y medioambientales pertinentes para cada contexto particular; que la cobertura sanitaria universal constituye un factor importante en la prevención y el tratamiento de las enfermedades no transmisibles;

D. Considerando que las enfermedades no transmisibles están asociadas a la pobreza, dado que obstaculizan las iniciativas de reducción de la pobreza al incrementar los gastos domésticos destinados al cuidado de la salud; que los tratamientos para enfermedades no transmisibles suelen incluir tratamientos de larga duración que pueden ser de difícil acceso y que tienen un impacto considerable en los presupuestos domésticos; que las enfermedades no transmisibles no solo están asociadas a un exceso de mortalidad, sino también a una mayor morbilidad, a la discapacidad relacionada con una enfermedad crónica y a una mayor carga socioeconómica sobre los pacientes y las familias, incluida la pobreza derivada de los costes de los cuidados y el tratamiento de larga duración y la pérdida de productividad; que esto supone una gran amenaza para los ingresos domésticos y perjudica a las economías nacionales, lo que convierte a las enfermedades no transmisibles en un factor que contribuye a la pobreza y el hambre;

E.  Considerando que ofrecer una atención, prevención y tratamientos adecuados a pacientes con enfermedades no transmisibles significa tener que abordar numerosos retos, como la falta de acceso a atención médica, centros de salud y profesionales sanitarios, así como déficits en las estructuras de atención sanitaria, especialmente en los países en desarrollo; que la pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto la falta de inversión en personal sanitario y ha demostrado lo poco preparados que estaban los sistemas sanitarios para responder a una crisis sanitaria mundial; que los sistemas sanitarios de los países de renta baja y media se centran en enfermedades graves debido a sus deficiencias; que, como consecuencia de ello, la experiencia del paciente suele caracterizarse por las brechas, ya sea en la fase de diagnóstico, durante el tratamiento o debido al incumplimiento del tratamiento; que la prevención suele estar ausente en dichos sistemas; que la pandemia de COVID-19 ha pesado cada vez más en la salud mental, especialmente en la de las personas jóvenes y las que ya padecían problemas de salud mental;

F. Considerando que las metas globales de los Objetivos de Desarrollo Sostenible incluyen la lucha contra la pobreza, en particular la satisfacción de necesidades humanas básicas relacionadas con la salud, el hambre cero, en particular el establecimiento de una producción alimentaria sostenible, y el bienestar, lo que incluye sistemas sanitarios mejores y más accesibles para aumentar la esperanza de vida; que la seguridad alimentaria y la educación influyen considerablemente en la salud en el contexto de las enfermedades no transmisibles; que, en general, además de las infecciones y los factores de riesgo conductuales relacionados con factores socioeconómicos, según la OMS, el cambio climático, la contaminación atmosférica y las enfermedades no transmisibles representan algunas de las amenazas más graves para la salud mundial, por lo que el concepto «Una sola salud» debe convertirse en un factor determinante crucial en la prevención de riesgos para la salud y en la lucha contra los mismos;

1. Manifiesta su gran preocupación por la elevada prevalencia de enfermedades no transmisibles como causa del exceso de mortalidad y morbilidad; subraya que las enfermedades no transmisibles no reciben una atención adecuada a nivel mundial y provocan consecuencias especialmente graves en los países de renta baja y media; destaca que la salud en general y la seguridad sanitaria mundial requieren una mayor atención política y apoyo financiero con especial hincapié en las enfermedades no transmisibles, especialmente dado que cabe esperar que se produzcan más pandemias con enfermedades posinfección crónicas; pide a la Unión que colabore activamente con la OMS y otras organizaciones internacionales pertinentes y que se movilice en este contexto a nivel internacional para garantizar una respuesta adecuada y coordinada; pide a la Comisión que siga apoyando a los Estados miembros en sus esfuerzos por alcanzar los nueve objetivos voluntarios de las Naciones Unidas y la OMS hasta 2025, así como la meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que aspira a reducir, para 2030, en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles y promover la salud mental y el bienestar;

2. Acoge con satisfacción la Estrategia mundial de 2022 en materia de salud de la Comisión, titulada «Una mejor salud para todos en un mundo cambiante», y destaca especialmente el principio rector 2, que promueve un enfoque integral, que incluye el acceso equitativo a los servicios sanitarios, la prevención de las enfermedades, tratamientos de calidad asequibles, la rehabilitación y los cuidados paliativos para luchar contra las enfermedades transmisibles y no transmisibles; señala que es necesario un enfoque integral e integrado a fin de reducir la carga ocasionada por las enfermedades no transmisibles; subraya que es posible reducir hasta el 70 % de los casos de enfermedades no transmisibles simplemente a través de la asistencia y la prevención sanitarias;

3. Subraya la relación de doble sentido entre las enfermedades transmisibles y las no transmisibles, como se ha observado durante la pandemia de COVID‑19, particularmente en países con una alta prevalencia de VIH/SIDA; pide a la Comisión la integración de los programas aislados en la atención sanitaria primaria, como sugiere el informe NCD Countdown 2030 publicado en 2022[80]; hace hincapié, por tanto, en la necesidad de puntos de atención interdisciplinarios y en el importante papel que estos desempeñan; pide a la Unión y a sus Estados miembros que respalden a los países en desarrollo en sus esfuerzos de investigación y recopilación de datos para comprender mejor la prevalencia, los factores de riesgo y el impacto de las enfermedades no transmisibles en diferentes poblaciones, a fin de permitir la adopción de decisiones con fundamento empírico y diseñar intervenciones específicas; subraya la necesidad de diseñar y expandir soluciones para poblaciones de alto riesgo, de recursos limitados y marginadas;

4. Pone de relieve el aumento de los casos de síndrome posinfección aguda que aparecen tras una infección por COVID-19, en este caso también denominado COVID persistente; toma nota de que dichos síndromes también aparecen después de otras infecciones bacterianas, víricas y parasitarias, como la mononucleosis, la enfermedad de Lyme, el ébola, la poliomielitis y la gripe, entre otras; subraya que la patogénesis de los síndromes posinfección aguda está vinculada a la encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica; manifiesta su preocupación por que la Estrategia mundial de 2022 en materia de salud no contemple ni las secuelas agudas posteriores al SARS-CoV-2 ni los síndromes posinfección aguda en general, a pesar de que, hasta la fecha, 65 millones de personas han padecido COVID persistente y a pesar de la presión de la reinfección y el riesgo de futuras pandemias; pide a la Unión que, basándose en la experiencia adquirida con la pandemia, considere prioritarios los síndromes posinfección aguda y desarrolle una estrategia de la Unión sobre estos síndromes comparable al Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer y a la estrategia de la Unión en materia de salud mental, y que incorpore la estrategia sobre los síndromes posinfección aguda a la labor en el ámbito de la seguridad sanitaria mundial y a la ejecución de la Estrategia mundial de la Unión en materia de salud;

5. Subraya que se espera que aumenten los costes humanos y económicos de las enfermedades no transmisibles debido a que las personas que padecen estas enfermedades también padecen con mayor frecuencia otras dolencias; pide a la OMS que dedique más recursos financieros a la investigación y el desarrollo de vacunas y medicamentos para enfermedades no transmisibles y que facilite el acceso a medicamentos esenciales asequibles; recuerda que los recursos del Instrumento de Vecindad, Desarrollo y Cooperación Internacional también pueden utilizarse en la asistencia sanitaria; insta a la Unión a establecer programas para combatir las enfermedades no transmisibles crónicas y graves garantizando la disponibilidad y accesibilidad de medicamentos esenciales, tecnologías y pruebas de diagnóstico en los hospitales regionales;

6. Subraya la necesidad de innovaciones en materia de tecnología y organización, así como de una cooperación multilateral coordinada y duradera; señala que el principio rector 2 de la Estrategia mundial de la Unión en materia de salud tiene por objetivo garantizar que se desarrollen y utilicen vacunas, tratamientos y diagnósticos innovadores para enfermedades infecciosas y no contagiosas nuevas, prevalentes o desatendidas, en particular a través de la financiación de Horizonte Europa y de la Cooperación de los países europeos y de los países en desarrollo sobre ensayos clínicos de la Asociación global para la salud UE-África (EDCTP3) para la investigación, el desarrollo de capacidades y el refuerzo del entorno regulador en el África subsahariana; pide que el Equipo Europa lleve a la práctica este planteamiento, prestando la debida atención a las enfermedades no transmisibles;

7. Recuerda la elevada prevalencia de los síndromes posinfección aguda en los países del Sur Global; pide apoyo para las alianzas de cooperación en materia de investigación e innovación farmacéuticas y la creación de redes de intercambio de datos y resultados de las investigaciones en materia de síndromes posinfección aguda, y que se respalde el desarrollo de medicamentos para todos estos síndromes; acoge con satisfacción las asociaciones a largo plazo, como la existente entre el Instituto Pasteur de Dakar en Senegal y la Coalición para la Innovación en Preparación ante las Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), y pide que el Equipo Europa facilite estas asociaciones también en el ámbito de las enfermedades no transmisibles y, en particular, los síndromes posinfección aguda a través de iniciativas Global Gateway; pone de relieve la necesidad de intercambio de conocimientos y recopilación de datos, así como de detección precoz y cribado de enfermedades y de gestión de diagnósticos y tratamientos; hace hincapié en que los modelos empresariales innovadores ofrecen la oportunidad de crear incentivos para que los pacientes y los proveedores de servicios completen programas de prevención; pide que se coopere con los países en desarrollo en este ámbito; pide asimismo apoyo para las capacidades de producción farmacéutica locales y públicas en los países en desarrollo;

8. Recuerda que la salud es una condición necesaria para el desarrollo humano; hace hincapié en la necesidad de reforzar los sistemas sanitarios en los países socios y de prestar apoyo para la integración de programas en el ámbito de las enfermedades no transmisibles en sistemas sanitarios públicos nacionales modernos, también mediante la inversión en programas de desarrollo de capacidades para reforzar las competencias y los conocimientos de los profesionales sanitarios, los investigadores y los responsables de las políticas a la hora de abordar las enfermedades no transmisibles; subraya que, en particular, la formación y el perfeccionamiento profesional del personal sanitario en los países en desarrollo y especialmente en los países menos adelantados pueden contribuir a la promoción de la salud; pide, por tanto, a la Unión que apoye la inversión en educación y capacidades en el ámbito sanitario en los países en desarrollo;

9. Recuerda que la prioridad 2 de la Estrategia mundial de la Unión en materia de salud consiste en «reforzar los sistemas sanitarios y promover la cobertura sanitaria universal», por lo que es necesario movilizar fondos públicos adicionales y prestar especial atención a la acción preventiva y al diagnóstico, mientras que los enfoques centrados en la comunidad pueden facilitar estos aspectos;

10. Subraya que la pobreza es una de las causas profundas y una de las consecuencias de las enfermedades crónicas, el sufrimiento y el estigma de larga duración, que excluye a los afectados de las oportunidades de empleo y conduce al aislamiento social; destaca, por consiguiente, la necesidad de hacer mayor hincapié en las enfermedades no transmisibles en el contexto de la ayuda al desarrollo en el ámbito sanitario y en el apoyo a los sistemas de atención primaria horizontales de una manera equitativa que garantice la protección frente a los riesgos financieros; subraya que la atención primaria debe ser accesible y asequible para todas las personas, lo que también implica mejorar las infraestructuras sanitarias y abordar las restricciones al acceso a los medicamentos y las vacunas; manifiesta su preocupación por la inversión en hospitales con ánimo de lucro en el Sur Global y pide al Equipo Europa que desarrolle salvaguardas que garanticen el acceso equitativo a la atención sanitaria en los casos en los que intervengan fondos de desarrollo de la Unión; insiste en que la ayuda a la atención primaria para garantizar la gestión de las enfermedades no transmisibles no es suficiente, pero dada la elevada prevalencia de este tipo de enfermedades, debe dedicarse a las mismas una mayor concienciación, formación de personal médico y una mayor cuota de la ayuda al desarrollo;

11. Pide que se facilite el acceso a los servicios sanitarios esenciales y que se refuerce la política sanitaria a nivel mundial en los ámbitos de la alerta temprana, la prevención y la concienciación, con el fin de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud y en consonancia con la Estrategia mundial de la Unión en materia de salud, siguiendo un enfoque basado en los derechos humanos para garantizar el acceso a la salud por parte de los grupos vulnerables también en el contexto de catástrofes naturales o provocadas por el hombre y los efectos del cambio climático; pide que se ponga en práctica este enfoque basado en los derechos humanos, abordando también las enfermedades no transmisibles y los síndromes posinfección desatendidos hasta el momento;

12. Destaca la importancia de prevenir las enfermedades no transmisibles; hace hincapié en la necesidad de respaldar a los países en desarrollo a la hora de educar a las comunidades sobre los factores de riesgo y las estrategias de prevención de enfermedades no transmisibles mediante la difusión de información a través de diferentes canales creíbles;

13. Recuerda la magnitud del problema de la desinformación en materia de salud y el posible peligro para la vida humana que ello provoca, como resultó evidente durante la pandemia de COVID-19; pide a la Comisión que respalde proyectos, herramientas y medidas que busquen combatir la desinformación en materia de salud; pide asimismo a la OMS que fomente la concienciación y la información en materia de lucha contra enfermedades no transmisibles como el cáncer y la diabetes, así como una mayor prevención del consumo abusivo de drogas;

14. Subraya el impacto del entorno en el que se vive sobre la salud y la prevención de enfermedades no transmisibles; recuerda que el concepto «Una sola salud» se sitúa en la intersección de la salud humana, animal y de la naturaleza; pide a la Unión que abogue por una estructuración y aplicación viables del concepto «Una sola salud» a nivel europeo e internacional a través de la OMS, las organizaciones regionales y los Estados miembros, especialmente en las negociaciones sobre un futuro tratado sobre pandemias y en el marco de la Estrategia mundial de la Unión en materia de salud; insta al Equipo Europa a que recuerde, a este respecto, el principio de coherencia de las políticas en favor del desarrollo consagrado en el artículo 208 del TFUE y a que tenga en cuenta el concepto «Una sola salud» en la programación y las medidas en materia de salud, también en ámbitos interseccionales como la biodiversidad, la agricultura y un entorno de vida saludable;

15. Destaca que ofrecer una «asistencia sanitaria horizontal» a través de un planteamiento integral basado en derechos conlleva abordar plenamente el carácter multidimensional de la salud sobre la base del concepto «Una sola salud»; observa con profunda preocupación que los contaminantes presentes en el medio ambiente repercuten enormemente en la salud mundial, especialmente en los países de renta baja y media; pide a la Unión que ayude a los países en desarrollo, en particular a los países de renta baja y media y a los países menos adelantados, a dar prioridad a la prevención de enfermedades por medio de inversiones en la gestión de la contaminación, en particular a través de estrategias para el acceso a energías limpias, transporte limpio y eficiente, el control de las emisiones industriales y el uso racional de los productos químicos; añade que se trata de una estrategia sumamente rentable para mejorar la salud de la población, reducir la carga sobre los limitados recursos sanitarios y promover el desarrollo nacional.


INFORMACIÓN SOBRE LA APROBACIÓN
EN LA COMISIÓN COMPETENTE PARA EMITIR OPINIÓN

Fecha de aprobación

20.9.2023

 

 

 

Resultado de la votación final

+:

–:

0:

14

1

4

Miembros presentes en la votación final

Hildegard Bentele, Stéphane Bijoux, Dominique Bilde, Christophe Clergeau, Ryszard Czarnecki, Mónica Silvana González, György Hölvényi, Rasa Juknevičienė, Karsten Lucke, Erik Marquardt, Janina Ochojska, Michèle Rivasi, Miguel Urbán Crespo, Bernhard Zimniok

Suplentes presentes en la votación final

Frances Fitzgerald, Marlene Mortler, Patrizia Toia, Carlos Zorrinho

Suplentes (art. 209, apdo. 7) presentes en la votación final

Róża Thun und Hohenstein

 


VOTACIÓN FINAL NOMINAL
EN LA COMISIÓN COMPETENTE PARA EMITIR OPINIÓN

14

+

ECR

Ryszard Czarnecki

PPE

Hildegard Bentele, Frances Fitzgerald, György Hölvényi, Rasa Juknevičienė, Marlene Mortler, Janina Ochojska

Renew

Stéphane Bijoux, Róża Thun und Hohenstein

S&D

Christophe Clergeau, Mónica Silvana González, Karsten Lucke, Patrizia Toia, Carlos Zorrinho

 

1

-

ID

Bernhard Zimniok

 

4

0

ID

Dominique Bilde

The Left

Miguel Urbán Crespo

Verts/ALE

Erik Marquardt, Michèle Rivasi

 

Explicación de los signos utilizados

+ : a favor

- : en contra

0 : abstenciones

 

 


 

INFORMACIÓN SOBRE LA APROBACIÓN  EN LA COMISIÓN COMPETENTE PARA EL FONDO

Fecha de aprobación

7.11.2023

 

 

 

Resultado de la votación final

+:

–:

0:

63

2

5

Miembros presentes en la votación final

João Albuquerque, Catherine Amalric, Mathilde Androuët, Maria Arena, Margrete Auken, Marek Paweł Balt, Traian Băsescu, Aurélia Beigneux, Hildegard Bentele, Sergio Berlato, Alexander Bernhuber, Malin Björk, Michael Bloss, Delara Burkhardt, Pascal Canfin, Sara Cerdas, Mohammed Chahim, Tudor Ciuhodaru, Nathalie Colin-Oesterlé, Maria Angela Danzì, Esther de Lange, Christian Doleschal, Bas Eickhout, Cyrus Engerer, Pietro Fiocchi, Emmanouil Fragkos, Heléne Fritzon, Malte Gallée, Gianna Gancia, Andreas Glueck, Catherine Griset, Teuvo Hakkarainen, Anja Hazekamp, Martin Hojsík, Pär Holmgren, Jan Huitema, Adam Jarubas, Karin Karlsbro, Petros Kokkalis, Athanasios Konstantinou, Ewa Kopacz, Joanna Kopcińska, Peter Liese, Sylvia Limmer, Javi López, César Luena, Marian-Jean Marinescu, Fulvio Martusciello, Lydie Massard, Liudas Mažylis, Marina Mesure, Tilly Metz, Silvia Modig, Dolors Montserrat, Alessandra Moretti, Ville Niinistö, Ljudmila Novak, Grace O’Sullivan, Nikos Papandreou, Jutta Paulus, Francesca Peppucci, Stanislav Polčák, Jessica Polfjärd, Erik Poulsen, Nicola Procaccini, Frédérique Ries, María Soraya Rodríguez Ramos, Sándor Rónai, Maria Veronica Rossi, Silvia Sardone, Christine Schneider, Günther Sidl, Ivan Vilibor Sinčić, Maria Spyraki, Nils Torvalds, Edina Tóth, Achille Variati, Anders Vistisen, Petar Vitanov, Alexandr Vondra, Mick Wallace, Pernille Weiss, Emma Wiesner, Michal Wiezik, Tiemo Wölken, Anna Zalewska

Suplentes presentes en la votación final

Matteo Adinolfi, Stefan Berger, Biljana Borzan, Mercedes Bresso, Milan Brglez, Martin Buschmann, Cristian-Silviu Buşoi, Catherine Chabaud, Asger Christensen, Dacian Cioloş, Christophe Clergeau, Deirdre Clune, Gilbert Collard, Antoni Comín i Oliveres, Rosanna Conte, Beatrice Covassi, Gianantonio Da Re, Ivan David, Margarita de la Pisa Carrión, Anna Deparnay-Grunenberg, Estrella Durá Ferrandis, Giuseppe Ferrandino, Laura Ferrara, Cindy Franssen, Claudia Gamon, Jens Gieseke, Sunčana Glavak, Nicolás González Casares, Robert Hajšel, Martin Häusling, Romana Jerković, Irena Joveva, Radan Kanev, Karol Karski, Billy Kelleher, Ska Keller, Martine Kemp, Ondřej Knotek, Kateřina Konečná, Stelios Kympouropoulos, Danilo Oscar Lancini, Norbert Lins, Marisa Matias, Sara Matthieu, Radka Maxová, Dace Melbārde, Nuno Melo, Marlene Mortler, Dan-Ştefan Motreanu, Ulrike Müller, Dan Nica, Max Orville, Demetris Papadakis, Aldo Patriciello, Piernicola Pedicini, Lídia Pereira, Sirpa Pietikäinen, João Pimenta Lopes, Rovana Plumb, Manuela Ripa, Michèle Rivasi, Robert Roos, Marcos Ros Sempere, Massimiliano Salini, Christel Schaldemose, Andrey Slabakov, Vincenzo Sofo, Tomislav Sokol, Susana Solís Pérez, Nicolae Ştefănuță, Annalisa Tardino, Hermann Tertsch, Róża Thun und Hohenstein, Grzegorz Tobiszowski, Marie Toussaint, István Ujhelyi, Inese Vaidere, Idoia Villanueva Ruiz, Nikolaj Villumsen, Sarah Wiener, Jadwiga Wiśniewska

Suplentes (art. 209, apdo. 7) presentes en la votación final

Marie Dauchy, Nicolaus Fest, Juan Ignacio Zoido Álvarez

VOTACIÓN FINAL NOMINAL  EN LA COMISIÓN COMPETENTE PARA EL FONDO

63

+

ECR

Pietro Fiocchi, Joanna Kopcińska, Alexandr Vondra

NI

Maria Angela Danzì, Edina Tóth

PPE

Traian Băsescu, Hildegard Bentele, Nathalie Colin-Oesterlé, Christian Doleschal, Stelios Kympouropoulos, Esther de Lange, Peter Liese, Marian-Jean Marinescu, Ljudmila Novak, Stanislav Polčák, Massimiliano Salini, Tomislav Sokol, Maria Spyraki, Pernille Weiss, Juan Ignacio Zoido Álvarez

Renew

Catherine Amalric, Pascal Canfin, Catherine Chabaud, Andreas Glueck, Jan Huitema, Irena Joveva, Karin Karlsbro, Erik Poulsen, Susana Solís Pérez, Nils Torvalds, Emma Wiesner, Michal Wiezik

S&D

João Albuquerque, Maria Arena, Marek Paweł Balt, Biljana Borzan, Delara Burkhardt, Sara Cerdas, Mohammed Chahim, Estrella Durá Ferrandis, Cyrus Engerer, Heléne Fritzon, Javi López, César Luena, Alessandra Moretti, Nikos Papandreou, Achille Variati

The Left

Anja Hazekamp, Petros Kokkalis, Kateřina Konečná, Marina Mesure, João Pimenta Lopes, Mick Wallace

Verts/ALE

Michael Bloss, Bas Eickhout, Malte Gallée, Pär Holmgren, Ska Keller, Lydie Massard, Tilly Metz, Ville Niinistö, Jutta Paulus, Michèle Rivasi

 

2

-

ECR

Robert Roos

ID

Nicolaus Fest

 

5

0

ECR

Teuvo Hakkarainen

ID

Aurélia Beigneux, Marie Dauchy, Catherine Griset

NI

Ivan Vilibor Sinčić

 

Explicación de los signos utilizados

+ : a favor

- : en contra

0 : abstenciones

Última actualización: 6 de diciembre de 2023
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