Procedimiento : 2020/2779(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : B9-0271/2020

Textos presentados :

B9-0271/2020

Debates :

PV 15/09/2020 - 7
CRE 15/09/2020 - 7

Votaciones :

Textos aprobados :

P9_TA(2020)0231

<Date>{14/09/2020}14.9.2020</Date>
<NoDocSe>B9‑0271/2020</NoDocSe>
PDF 146kWORD 48k

<TitreType>PROPUESTA DE RESOLUCIÓN</TitreType>

<TitreSuite>tras una declaración del vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad</TitreSuite>

<TitreRecueil>presentada de conformidad con el artículo 132, apartado 2, del Reglamento interno</TitreRecueil>


<Titre>sobre la situación en Bielorrusia</Titre>

<DocRef>(2020/2779(RSP))</DocRef>


<RepeatBlock-By><Depute>Sandra Kalniete, Michael Gahler, Željana Zovko, Paulo Rangel, David McAllister, Jerzy Buzek, Andrius Kubilius, Radosław Sikorski, Andrzej Halicki, Vladimír Bilčík, Isabel Wiseler‑Lima, Antonio López‑Istúriz White, David Lega, Andrey Kovatchev, Arba Kokalari, Rasa Juknevičienė, Tomasz Frankowski, Eugen Tomac, Roberta Metsola</Depute>

<Commission>{PPE}en nombre del Grupo PPE</Commission>

</RepeatBlock-By>

Véase también la propuesta de resolución común RC-B9-0271/2020

B9‑0271/2020

Resolución del Parlamento Europeo sobre la situación en Bielorrusia

(2020/2779(RSP))

El Parlamento Europeo,

 Vista la puesta en marcha de la Asociación Oriental en Praga, el 7 de mayo de 2009, como un empeño común de la Unión y de sus seis socios orientales, a saber, Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, la República de Moldavia y Ucrania,

 Vistas las declaraciones conjuntas de las cumbres de la Asociación Oriental celebradas en 2009 en Praga, en 2011 en Varsovia, en 2013 en Vilna, en 2015 en Riga, y en 2017 en Bruselas,

 Vistas la Estrategia Global de la UE y la política europea de vecindad revisada,

 Vistas sus Resoluciones sobre Bielorrusia, en particular las de 24 de noviembre de 2016[1] y 6 de abril de 2017[2] sobre la situación en Bielorrusia, de 19 de abril de 2018, sobre Bielorrusia[3], y de 4 de octubre de 2018, sobre el deterioro de la libertad de los medios de comunicación en Bielorrusia, en particular el caso de Carta 97[4],

 Vistas las elecciones presidenciales celebradas el 9 de agosto en Bielorrusia,

 Vista las declaraciones del presidente del Parlamento Europeo, de 13 de agosto, y de los líderes de los cinco grupos políticos, de 17 de agosto, sobre la situación en Bielorrusia tras las elecciones presidenciales del 9 de agosto,

 Vista las reuniones extraordinarias del Consejo de Asuntos Exteriores, de 14 de agosto, y del Consejo Europeo, de 19 de agosto, sobre la situación en Bielorrusia tras las elecciones presidenciales de 9 de agosto,

 Vistas las declaraciones públicas del vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (VP/AR) y del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) sobre la situación en Bielorrusia tras las elecciones presidenciales del 9 de agosto de 2020,

 Visto el artículo 132, apartado 2, de su Reglamento interno,

A. Considerando que la campaña de las elecciones presidenciales se vio empañada por la manipulaciones e injerencias generalizadas en favor del presidente en ejercicio, por la intimidación y la represión contra otros candidatos, sus familias y sus simpatizantes, por las numerosas detenciones y por los intentos de silenciar a periodistas y blogueros independientes;

B. Considerando que durante las jornadas electorales fueron constantes las denuncias de irregularidades, se intimidó a los ciudadanos y en muchos casos se les negó su derecho de voto, se falsificaron actas de mesas electorales y se amañaron a gran escala los resultados de la votación;

C. Considerando que no ha existido por parte de las autoridades bielorrusas un mínimo nivel de cumplimiento de las normas internacionalmente reconocidas para un proceso electoral creíble, transparente, libre y justo conforme a las directrices emitidas por las estructuras especializadas de la OSCE, en la que Bielorrusia es Estado participante;

D. Considerando que la Comisión Electoral Central declaró a Aliaksandr Lukashenka supuesto ganador de las elecciones;

E. Considerando que informaciones creíbles apuntan a una victoria clara de Sviatlana Tsijanóuskaya, que recibió una mayoría abrumadora de votos;

F. Considerando que la Unión Europea y sus Estados miembros no reconocieron los resultados de las elecciones presidenciales debido a las serias dudas sobre la equidad de las elecciones y a las denuncias generalizadas de amaño;

G. Considerando que la noche del domingo 9 de agosto se iniciaron en Minsk manifestaciones pacíficas que se extendieron por todo el país para mostrar el deseo de cambio democrático y libertad, que las protestas siguen teniendo lugar a día de hoy y alcanzan su punto álgido los fines de semana en las «marchas por la unidad», y que la magnitud de las protestas no tiene precedentes en la historia de Bielorrusia, ascendiendo el número de participantes a cientos de miles;

H. Considerando que las manifestaciones han ido acompañadas de huelgas generalizadas en fábricas, empresas, escuelas, universidades, ciudades y pueblos de todo el país;

I. Considerando que las autoridades respondieron a las manifestaciones pacíficas con una fuerza bruta desproporcionada y el uso intensivo de gas lacrimógeno, porras, granadas aturdidoras y cañones de agua;

J. Considerando que cerca de diez mil personas han sido detenidas por las autoridades, que se han presentado cargos contra centenares de personas y que más de mil personas han tenido que ser hospitalizadas; que se han denunciado torturas, violaciones y secuestros, y que varias personas han desaparecido o han sido halladas muertas desde el 9 de agosto de 2020;

K. Considerando que se ha creado un Consejo de Coordinación para liderar la oposición y coordinar sus actividades, y que, de los miembros de su presidencia, únicamente Sviatlana Alexiévich no ha sido detenida ni obligada a abandonar el país;

L. Considerando que María Kalésnikova, una de las principales figuras de la campaña de Sviatlana Tsijanóuskaya, fue secuestrada el 7 de septiembre en una calle de Minsk a plena luz del día; que las autoridades bielorrusas trataron de deportarla a Ucrania, pero Sviatlana Alexiévich rompió su pasaporte para evitarlo; que sigue detenida por las autoridades bielorrusas;

M. Considerando que el Consejo Europeo de 19 de agosto decidió imponer sanciones a un número considerable de personas responsables de actos de violencia, represión y falsificación de resultados electorales en Bielorrusia, prohibiéndoles la entrada a la Unión y congelando sus activos financieros en la Unión;

1. No reconoce los resultados de las elecciones presidenciales celebradas en Bielorrusia el 9 de agosto, ya que estas se llevaron a cabo en flagrante violación de todas las normas internacionalmente reconocidas; no reconocerá a Aliaksandr Lukashenka como presidente de Bielorrusia una vez que expire su mandato actual;

2. Exige que se celebren nuevas elecciones lo antes posible bajo supervisión internacional dirigida por la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (OIDDH) de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) con la presencia de observadores internacionales, garantizándose que las elecciones tengan lugar de conformidad con las normas reconocidas internacionalmente;

3. Apoya con firmeza a los manifestantes bielorrusos en sus demandas de libertad, democracia, dignidad y derecho a elegir su propio destino;

4. Reconoce al Consejo de Coordinación como legítimo representante de los ciudadanos que exigen un cambio democrático en Bielorrusia;

5. Muestra su apoyo a una transición pacífica del poder tras un diálogo nacional integrador en un contexto de pleno respeto de los derechos democráticos y fundamentales del pueblo de Bielorrusia;

6. Reconoce a Sviatlana Tsijanóuskaya como presidenta electa y líder provisional de Bielorrusia hasta que se celebren nuevas elecciones;

7. Condena la intimidación y el uso desproporcionado de la fuerza que siguen empleándose contra manifestantes pacíficos, huelguistas y miembros del Consejo de Coordinación; exige la puesta en libertad inmediata e incondicional de todas las personas detenidas arbitrariamente antes y después de las elecciones amañadas del 9 de agosto, incluidos Pável Seviarýnets, Mikalái Statkiévich, María Kalésnikova, Andréi Yahorau, Irina Suji, Antón Radniankou e Iván Krautsau; pide que se ponga fin a todas las actuaciones penales que respondan a una motivación política;

8. Insta a las autoridades bielorrusas a que pongan fin a todas las formas de malos tratos y torturas infligidas a los detenidos y a que les permitan recibir asistencia médica y jurídica;

9. Apoya firmemente las sanciones de la Unión a los responsables de la violencia, la represión y la falsificación de los resultados electorales en Bielorrusia, incluido Aliaksandr Lukashenka;

10. Reitera su llamamiento para que se establezca rápidamente el mecanismo de sanciones de la Unión en materia de derechos humanos que haga posible la imposición de sanciones similares a las contempladas en la Ley Magnitski de los Estados Unidos a las personas y empresas implicadas en violaciones graves de los derechos humanos;

11. Insta a que se prepare una revisión exhaustiva de la política de la Unión hacia Bielorrusia tras las nuevas elecciones presidenciales, e insta a la Unión a que organice una conferencia de donantes para una Bielorrusia democrática que reúna a instituciones financieras internacionales, los países del G‑7 y los Estados miembros e instituciones de la Unión, así como a otras entidades dispuestas a contribuir a un paquete financiero de miles de millones de euros en apoyo de los futuros esfuerzos de reforma y la reestructuración de la economía;

12. Pide al SEAE que suspenda las negociaciones sobre las Prioridades de la Asociación UE-Bielorrusia hasta que se hayan celebrado elecciones presidenciales libres y justas;

13. Subraya que, mientras no cambie la situación política en Bielorrusia, deben suspenderse todos los desembolsos de ayuda financiera de la Unión;

14. Alienta a los Estados miembros a que faciliten y aceleren los procedimientos de concesión de visados para las personas que huyan de Bielorrusia por razones políticas, y a que les brinden, tanto a ellas como a sus familias, todo el apoyo y la asistencia que necesiten;

15. Pide a la Unión que adopte una estrategia para seguir mejorando los contactos interpersonales mediante el apoyo a ONG independientes, organizaciones de la sociedad civil, defensores de los derechos humanos, representantes de los medios de comunicación y periodistas independientes de Bielorrusia, así como para crear nuevas oportunidades para que los jóvenes bielorrusos estudien en la Unión;

16. Propone que, en el marco de las estructuras existentes del Parlamento Europeo y en coordinación con las organizaciones internacionales responsables de la protección de los derechos humanos, se cree una plataforma para ayudar a las investigaciones internacionales de los delitos cometidos por el régimen contra el pueblo de Bielorrusia;

17. Condena la supresión de internet y de los medios de comunicación, así como la intimidación de periodistas y blogueros con el fin de detener el flujo de información sobre la situación en el país; subraya el derecho del pueblo de Bielorrusia a acceder sin trabas a la información;

18. Subraya la importancia mantener la vigilancia para contrarrestar toda difusión de desinformación relativa a la Unión y sus Estados miembros en Bielorrusia, y de desinformación sobre la situación en Bielorrusia dentro de la Unión, así como otras formas de amenaza híbrida utilizadas por terceros;

19. Pide a la Federación de Rusia que ponga fin a toda injerencia, encubierta o manifiesta, en la revolución democrática pacífica en Bielorrusia; insta a la Federación de Rusia a que respete la voluntad democrática del pueblo bielorruso; advierte de que Aliaksandr Lukashenka no tiene mandato ni político ni moral para establecer nuevas relaciones contractuales en nombre de Bielorrusia, tampoco con las autoridades rusas, ya que podría comprometer la soberanía de Bielorrusia;

20. Subraya la importancia de que la evolución de la situación en Bielorrusia no deje de ser una prioridad para la Unión; recuerda la necesidad de que la Unión se mantenga unida y persevere en su respuesta a dicha situación;

21. Encarga a su presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión y al vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, así como a las autoridades de la República de Bielorrusia.

[1] DO C 224 de 27.6.2018, p. 135.

[2] DO C 298 de 23.8.2018, p. 60.

[3] DO C 390 de 18.11.2019, p. 100.

[4] DO C 11 de 13.1.2020, p. 18.

Última actualización: 16 de septiembre de 2020Aviso jurídico - Política de privacidad