Procedimiento : 2020/2779(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : B9-0275/2020

Textos presentados :

B9-0275/2020

Debates :

PV 15/09/2020 - 7
CRE 15/09/2020 - 7

Votaciones :

Textos aprobados :

P9_TA(2020)0231

<Date>{14/09/2020}14.9.2020</Date>
<NoDocSe>B9‑0275/2020</NoDocSe>
PDF 150kWORD 49k

<TitreType>PROPUESTA DE RESOLUCIÓN</TitreType>

<TitreSuite>tras una declaración del vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad</TitreSuite>

<TitreRecueil>presentada de conformidad con el artículo 132, apartado 2, del Reglamento interno</TitreRecueil>


<Titre>sobre la situación en Bielorrusia tras las elecciones presidenciales del 9 de agosto de 2020</Titre>

<DocRef>(2020/2779(RSP))</DocRef>


<RepeatBlock-By><Depute>Anna Fotyga, Witold Jan Waszczykowski, Ryszard Czarnecki, Jadwiga Wiśniewska, Alexandr Vondra, Bogdan Rzońca, Assita Kanko, Joanna Kopcińska</Depute>

<Commission>{ECR}en nombre del Grupo ECR</Commission>

</RepeatBlock-By>

Véase también la propuesta de resolución común RC-B9-0271/2020

B9‑0275/2020

Resolución del Parlamento Europeo sobre la situación en Bielorrusia tras las elecciones presidenciales del 9 de agosto de 2020

(2020/2779(RSP))

El Parlamento Europeo,

 Vistas las declaraciones conjuntas de las cumbres de la Asociación Oriental celebradas en 2009 en Praga, en 2011 en Varsovia, en 2013 en Vilna, en 2015 en Riga, y en 2017 en Bruselas,

 Vistas sus Resoluciones sobre Bielorrusia, en particular las de 24 de noviembre de 2016, sobre la situación en Bielorrusia[1], de 6 de abril de 2017, sobre la situación en Bielorrusia[2], de 19 de abril de 2018, sobre Bielorrusia[3], y de 4 de octubre de 2018, sobre el deterioro de la libertad de los medios de comunicación en Bielorrusia, en particular el caso de Carta 97[4],

 Vistas las elecciones presidenciales celebradas el 9 de agosto de 2020 en Bielorrusia,

 Vistas la declaraciones públicas del vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (VP/AR) y del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) sobre la situación en Bielorrusia tras las elecciones presidenciales del 9 de agosto de 2020,

 Vista las declaraciones del presidente del Parlamento Europeo, de 13 de agosto de 2020, y de los líderes de los cinco grupos políticos, de 17 de agosto de 2020, sobre la situación en Bielorrusia tras las elecciones presidenciales del 9 de agosto de 2020, y del presidente y el vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, de 11 de agosto de 2020,

 Visto el artículo 132, apartado 2, de su Reglamento interno,

A. Considerando que el pueblo bielorruso comparte un patrimonio y una cultura europeos comunes; que Bielorrusia es directamente limítrofe con tres Estados miembros de la Unión; que la situación en Bielorrusia puede tener repercusiones directas en la Unión;

B. Considerando que los veintiséis años de Lukashenka en el poder se han caracterizado por políticas de menoscabo de la soberanía y la independencia del país, y de debilitamiento de la identidad, el patrimonio y la cultura bielorrusos;

C. Considerando que las elecciones presidenciales de 2020 se vieron empañadas por prácticas generalizadas de manipulación, intimidación y represión de otros candidatos, así como de periodistas y autores de blogs independientes; que se trata de un patrón recurrente en todas las elecciones anteriores celebradas en Bielorrusia desde 1994;

D. Considerando que la jornada electoral estuvo marcada por numerosas irregularidades, como los casos de intimidación de votantes, de denegación de su derecho de voto y de falsificación a gran escala de los protocolos de los distritos electorales; que en el país no había observadores internacionales independientes; que observadores nacionales independientes de todo el país, incluidos los que supervisaron la votación anticipada en las elecciones presidenciales bielorrusas, han sido detenidos tras documentar numerosas violaciones de la ley electoral;

E. Considerando que la Comisión Electoral Central anunció a Aliaksandr Lukashenka como ganador de las elecciones tras supuestamente haber recibido el 80,10 % de los votos, mientras que su principal oponente, Sviatlana Tsijanóuskaya, solo había obtenido el 10,12 %; que, según investigaciones independientes, encuestas sociales y datos reales de una serie de colegios electorales, Sviatlana Tsijanóuskaya logró aproximadamente el 60 % de los votos y debe considerarse la ganadora real de las elecciones;

F. Considerando que, tras la publicación de los resultados falsificados, el pueblo bielorruso organizó inmediatamente protestas pacíficas de una magnitud sin precedentes, a las que los servicios de seguridad respondieron con una fuerza brutal que se saldó con detenciones, torturas y heridas de miles de manifestantes, e incluso con la muerte de algunos de ellos, como Aliaxandr Taraikouski, Kanstantsin Shishmakau, Aliaxandr Vijor y Hennadzi Shutau; que los manifestantes pacíficos han sido objeto de intimidaciones, como llamadas de amenazas, intentos de allanamiento y persecución por parte de las autoridades coercitivas del Estado, pero también por parte de grupos bien organizados de civiles no identificados; que, durante casi cuarenta días, se han celebrado concentraciones de miles de personas en la capital, pero también en ciudades más pequeñas y pueblos de todo el país;

G. Considerando que las protestas han ido acompañadas de ataques generalizados en plantas industriales, empresas, escuelas, universidades, ciudades y pueblos de todo el país; que las personas que han participado en las manifestaciones o las han apoyado oficialmente han sido despedidas del trabajo, privadas de viviendas de protección oficial y expulsadas de universidades o escuelas;

H. Considerando que el Consejo Europeo de 19 de agosto de 2020 decidió imponer sanciones a un número considerable de personas responsables de actos de violencia, represión y falsificación de resultados electorales en Bielorrusia, prohibiéndoles la entrada a la Unión y congelando sus activos financieros en la Unión;

I. Considerando que, tras la falsificación de los resultados electorales en 2010 y la brutal represión ejercida contra los manifestantes, la Unión, los Estados Unidos y otros países democráticos impusieron amplias sanciones a los responsables del fraude electoral, los actos violentos y los vínculos con el régimen, incluidos Aliaksandr Lukashenka y más de 160 personas y entidades relacionadas con las altas autoridades del Estado, las fuerzas coercitivas, el poder judicial, la comisión electoral, el aparato de propaganda del Estado y empresas; que las sanciones se levantaron, en su mayor parte, en 2016 sin reportar resultados duraderos, lo que ha mermado la credibilidad de la Unión a ojos de la oposición democrática bielorrusa; que la reciente lista de sanciones propuestas es muy restringida y limitada, y no guarda proporción con la magnitud de la violencia y la brutalidad ejercidas por el régimen contra los manifestantes pacíficos;

J. Considerando que las autoridades han limitado drásticamente el acceso a internet y a los medios de comunicación libres; que un operador europeo, el grupo A1 Telekom Austria, supuestamente ha estado cortando el acceso de sus clientes bielorrusos al internet móvil tras recibir órdenes de las autoridades bielorrusas;

1. No reconoce los resultados de las elecciones celebradas en Bielorrusia el 9 de agosto de 2020 ni a Aliaksandr Lukashenka como dirigente y presidente legítimo del país; pide, por consiguiente, a Aliaksandr Lukashenka que respete la decisión del pueblo de Bielorrusia y dimita pacíficamente;

2. Pide que se vuelvan a celebrar elecciones presidenciales y parlamentarias en Bielorrusia que sean transparentes y cumplan las normas democráticas; pide a la Unión, a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa y al Consejo de Europa que entablen un diálogo con la sociedad civil de Bielorrusia con vistas a poner en marcha un nuevo proceso electoral, bajo la supervisión de una nueva comisión electoral, un órgano en el que puedan confiar todas las partes, incluidos los observadores internacionales, bajo estricto control internacional;

3. Aplaude al pueblo bielorruso por su valentía y determinación y apoya firmemente su deseo de cambio democrático y libertad, así como de basar el futuro de su país en los principios de la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos; rinde homenaje a quienes han dado su vida por una Bielorrusia libre, democrática y soberana, expresa su solidaridad con las víctimas de torturas y de otras formas de brutalidad perpetradas por el régimen, y les desea una pronta y plena recuperación;

4. Expresa su profunda preocupación por el hecho de que en el siglo XXI, en el territorio de un vecino directo de la Unión, estemos siendo testigos de torturas y actos de violencia impulsados por el Estado a una escala sin precedentes; opina que, en el marco de la adopción de una posición firme e inequívoca de la Unión sobre la situación en Bielorrusia, está en juego la credibilidad de la política exterior de la Unión y su compromiso real con los valores europeos;

5. Reconoce la extraordinaria determinación y firmeza de las mujeres bielorrusas, a menudo familiares de presos políticos o de manifestantes detenidos y torturados, en sus marchas semanales de solidaridad de mujeres, que semana tras semana reciben una respuesta cada vez más agresiva por parte del aparato estatal;

6. Elogia la actuación de los trabajadores de numerosas fábricas e instituciones de todo el país que se han unido a las protestas de diversas maneras; elogia, asimismo, la actuación de los periodistas y empleados de los medios de comunicación públicos que, pese a la opresión y las amenazas a las que estaban sometidos, se mantuvieron fieles a la ética periodística y siguieron apoyando a la oposición democrática, aun cuando posteriormente han sido despedidos; reconoce la labor de los medios de comunicación independientes, incluidos Carta 97, Bielsat y Radio Svoboda, entre otros; pide a la Unión que utilice la Dotación Europea para la Democracia y otros instrumentos para apoyar a estos medios y periodistas que son objeto de represión por parte del régimen;

7. Lamenta la persecución de los miembros del Consejo de Coordinación de la oposición y pide a las autoridades que pongan fin a toda violencia y represión; condena enérgicamente los arrestos y detenciones arbitrarios e injustificados, las deportaciones forzadas y los secuestros por motivos políticos en Bielorrusia de personas como María Kalésnikova, Andréi Yahorau, Irina Suji, Antón Radniankou e Iván Krautsau;

8. Pide el cese inmediato de la violencia y la intimidación contra manifestantes pacíficos, la liberación de todos los presos políticos y de todos los miembros de la sociedad civil detenidos arbitrariamente antes, durante y después de las elecciones, así como el pleno restablecimiento y el pleno respeto de los derechos humanos y las libertades, incluida la libertad de prensa, la libertad de reunión y otras libertades políticas y civiles en Bielorrusia;

9. Lamenta en los términos más enérgicos los atroces actos de violencia y de cruel represión y tortura cometidos contra manifestantes pacíficos y detenidos; pide que se lleve a cabo una investigación internacional completa de estos crímenes, especialmente en el caso de las muertes de Aliaxandr Taraikouski, Kanstantsin Shishmakau, Aliaxandr Vijor y Hennadzi Shutau;

10. Advierte al régimen que se abstenga de todo intento de utilizar a las minorías nacionales, religiosas, étnicas y de otro tipo como objetivo indirecto para desviar la atención de la sociedad del fraude electoral y de las consiguientes protestas masivas y represión; condena que se impida el regreso al país del jefe de la Iglesia Católica de Bielorrusia, el arzobispo Tadeusz Kondrusiewicz; advierte, asimismo, contra la elaboración de discursos falsos sobre amenazas externas a Bielorrusia y su integridad territorial procedentes de la Unión y sus Estados miembros; expresa su más profunda preocupación por el uso de dichos discursos como justificación de las actividades militares, incluido el movimiento de las fuerzas bielorrusas en la región de Grodno hacia la frontera con Polonia y Lituania;

11. Reconoce al Consejo de Coordinación del pueblo bielorruso como la legítima representación de los ciudadanos que exigen el cambio democrático, la libertad y la dignidad en Bielorrusia; apoya una transición pacífica del poder como resultado de un diálogo nacional integrador dentro del pleno respeto de los derechos democráticos y fundamentales del pueblo bielorruso;

12. Pide al SEAE y a la Comisión Europea que revisen exhaustivamente su política con respecto a Bielorrusia, teniendo en cuenta diferentes escenarios de evolución de los acontecimientos en el país, incluido un compromiso financiero y técnico considerablemente mayor por parte de la Unión en caso de que se hagan realidad los cambios democráticos, incluidas las nuevas elecciones;

13. Celebra la decisión de los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión y del Consejo Europeo de incluir en una lista negra a los responsables de los actos violentos tras las elecciones presidenciales y de imponer sanciones individuales, incluida la inmovilización de activos, contra los funcionarios bielorrusos responsables de la falsificación de los resultados de las elecciones presidenciales en Bielorrusia, o que hayan contribuido a ella, así como de violaciones de los derechos civiles y humanos; subraya que esta lista debe ser constantemente actualizada y, en caso necesario, ampliada e incluir a Aliaksandr Lukashenka y a sus colaboradores cercanos;

14. Pide a las instituciones de la Unión y a los Estados miembros que presten apoyo de forma activa y directa a las organizaciones no gubernamentales y comunidades de Bielorrusia, que brinden toda la asistencia necesaria a los ciudadanos y a los defensores de los derechos humanos de Bielorrusia, que suspendan cualquier apoyo financiero o de otro tipo a las instituciones públicas de Bielorrusia y que refuercen los programas de apoyo a la sociedad civil, las ONG y los periodistas, el programa de becas europeas para los bielorrusos y los préstamos para programas específicos de reformas, desbloqueando así las prioridades de colaboración y garantizando la plena cooperación dentro de la Asociación Oriental;

15. Lamenta la participación de la Federación de Rusia en el régimen de Lukashenka, así como su apoyo a este, y condena la guerra híbrida del Kremlin contra el pueblo bielorruso; manifiesta su gran preocupación por la profunda infiltración de asesores y agentes rusos en los medios de comunicación públicos, los servicios secretos y de seguridad, y los departamentos gubernamentales, incluido el gabinete del presidente; pide al Consejo que respalde la voluntad de la nación bielorrusa restringiendo la injerencia del Kremlin y, en particular, bloqueando el acceso de Rusia al sistema SWIFT e introduciendo nuevas sanciones específicas;

16. Insta a la Federación de Rusia a no emprender ninguna acción que amenace la soberanía y la integridad territorial de Bielorrusia y no aceptará ninguna medida que pueda ser adoptada por las autoridades sin legitimidad, en violación del Derecho internacional y contra la voluntad del pueblo bielorruso, en el marco de las relaciones del régimen de Lukashenka con la Federación de Rusia, que dé lugar a la restricción de la soberanía y la independencia de Bielorrusia;

17. Toma nota de la valiosa solidaridad expresada por la sociedad civil prodemocrática rusa con respecto a los activistas bielorrusos; advierte contra todo intento de militarizar la situación y provocar tensiones con los países vecinos;

18. Acoge con satisfacción la decisión de la República de Serbia de retirarse de los ejercicios de la Hermandad Eslava;

19. Reconoce la necesidad de que el Grupo de Trabajo East StratCom y los medios de comunicación de los Estados miembros de la Unión informen de manera más amplia y detallada sobre la situación en Bielorrusia; pide un aumento del apoyo de la Dotación Europea para la Democracia a la sociedad civil bielorrusa;

20. Alienta a los Estados miembros a que faciliten y aceleren los procedimientos de visado para las personas que huyen de Bielorrusia por razones políticas, y a que les brinden, tanto a ellas como a sus familias, todo el apoyo y la asistencia necesarios;

21. Expresa su profunda preocupación por la actuación del grupo A1 Telekom Austria; pide a la empresa que proporcione a sus clientes bielorrusos un acceso sin restricciones al internet móvil, en consonancia con los valores de la democracia, el Estado de Derecho y la libertad de expresión;

22. Encarga a su presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión y al vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, así como a las autoridades de la República de Bielorrusia.

[1] DO C 224 de 27.6.2018, p. 135.

[2] DO C 298 de 23.8.2018, p. 60.

[3] DO C 390 de 18.11.2019, p. 100.

[4] DO C 11 de 13.1.2020, p. 18.

Última actualización: 16 de septiembre de 2020Aviso jurídico - Política de privacidad