4. Crisis financiera internacional y evolución política en Rusia (continuación)
de Silguy, miembro de la Comisión. – (FR) Señor Presidente, señoras y señores, en el breve tiempo que se me ha concedido, desearía efectuar dos series de observaciones sobre la situación económica europea y la situación rusa.
Con respecto ante todo a la situación económica europea, un hecho: ¡afortunadamente existe la decisión del 2 de mayo! ¿Cuál sería hoy la situación en Europa en el plano monetario si el 2 de mayo Europa no hubiese tomado una decisión sobre la lista de países que pasaban a integrar la zona “euro» y si Europa no hubiese tomado una decisión sobre las paridades que se adoptarán para fijar el euro al 1 de enero? Por consiguiente, es evidente que el euro ya ha tenido su primer éxito, como es permitir la estabilidad monetaria de nuestras monedas. Se trata, naturalmente, de un papel defensivo, se habla de “escudo», pero lo cierto es que se trata de un hecho incontestable.
Ahora bien, ¿cuáles serán los efectos de la crisis actual en la economía europea? Es cierto que la crisis es seria, que acarreará consecuencias, pero éstas serán necesariamente limitadas por las bazas europeas. La crisis es seria porque es ante todo acumulativa. Se ha hablado toda la mañana de Rusia; se ha hablado poco de Asia, y sin embargo, Europa tiene en Asia compromisos aún mayores, globalmente, en términos comerciales y financieros, que en Rusia. Con respecto a la situación en Asia, a pesar de que en el Sudeste asiático está encaminada, estabilizada, a pesar de que China demuestra actualmente una notable responsabilidad, aún existe la amenaza del problema del Japón, donde, por una parte, reina la recesión, y donde, por otra, el programa de estabilización y de saneamiento del sistema financiero y bancario aún no es eficaz. Existen, pues, incertidumbres, ¿por qué ocultarlas?
La crisis tendrá consecuencias, al menos sectoriales, en el comercio mundial, y es evidente que esta perturbación no puede desarrollar y favorecer el comercio mundial y que eso no es bueno para Europa. Entre las consecuencias sectoriales, el Presidente ha señalado hace un momento la importancia de los mercados rusos para las exportaciones agrícolas europeas. Algunos países, como Finlandia y Grecia, poseen un comercio más importante con Rusia que la media comunitaria. ¿Cuáles serán estas consecuencias? Les remito a las previsiones que realizaremos a finales del mes de octubre para tratar de evaluar estas consecuencias. Lo cierto es que estarán necesariamente limitadas por las bazas de que dispone Europa.
Hoy no hay razón alguna para que nos gane el pánico. ¿Por qué? Porque las bases son buenas. Recuerdo que hace un año nos referíamos, aquí mismo, a las consecuencias de la crisis asiática, y nos preguntábamos qué le ocurriría a Europa. Debemos constatar que el crecimiento europeo será del 2, 8 % en 1998 y que, con respecto al año pasado, en la misma época, los tipos de interés a largo plazo han bajado un 1 % en Alemania y en la zona “euro», lo cual es considerable, y ello a pesar de la crisis. Añado que para 1998, 1999, Europa estará entre los grandes conjuntos económicos, y será el que obtendrá un mayor crecimiento. ¡Qué cambio, a pesar de todo, en relación con la situación de hace dos años, cuando nos planteábamos, aquí mismo, el problema de saber por qué se registraba un crecimiento en todas partes salvo en Europa! Pienso que mantener el dinamismo actual significa mantener una política mixta. Se trata de un punto esencial. Por lo tanto, no puede existir una flexibilización presupuestaria, ya que sólo continuando la política que ha dado sus frutos se podrá, en definitiva, mantener en Europa una fuerte demanda, a fin de contrabalancear las consecuencias negativas que he indicado antes.
Dos palabras sobre la situación económica internacional. En primer lugar, hay que tener cuidado con las falsas soluciones, con las falsas recetas. Seamos indulgentes con las instituciones financieras internacionales. No hay que olvidar que, en definitiva, los accionistas de estas instituciones financieras internacionales son los Estados. El 30 % del capital del Fondo Monetario Internacional, el 30 % de las cuotas, están en manos de los europeos, frente al 18 % de los Estados Unidos. Empecemos, por lo tanto, por mirar hacia dentro y por mirar en nuestros Estados. Además, considero que la estabilidad monetaria, que constituye el cometido del Fondo Monetario Internacional, es importante y que hay que darle nuestro apoyo.
Así pues, hoy es imprescindible adaptar el funcionamiento, adaptar los cometidos del sistema monetario internacional. Creo que hay que reflexionar en ello. Es necesario adaptar el FMI al nuevo orden internacional, hay que pensar de qué forma deben y pueden apoyarse sus programas en el plano social. También hay que adaptarlo al nuevo orden internacional que representa el euro, que, ciertamente, cambia fundamentalmente el panorama.
Segunda solución falsa: el impuesto sobre los movimientos de capitales. ¡Cuidado!, es peligrosa e irrealista. Peligrosa, porque yo tendría miedo de penalizar las inversiones. Necesitamos inversiones, y para ello necesitamos capitales. No las desalentemos. Sobre todo actualmente en Europa, que somos la zona que atrae capitales, lo cual nos permite mantener el crecimiento. Por lo tanto, no penalicemos nuestras empresas, así como tampoco a los países en vías de desarrollo, cuyas cuentas corrientes son deficitarias, y que necesitan dinero. Además, estos impuestos sobre los movimientos de capitales son irrealistas en la medida en que no suprimirían los paraísos fiscales, que no los aplicarían y que constituirían una incitación al fraude y a la especulación.
¿Cuál es entonces la solución? Pienso, personalmente, que hoy la solución implica cuatro vías que deben ser exploradas. Primeramente, debe haber más transparencia en las transacciones, ya sean financieras, comerciales, públicas o privadas. La transparencia debería ser mayor. En segundo lugar, creo que es necesario reflexionar sobre las reglas de supervisión bancaria, sobre las reglas prudenciales, procurar que los estándares que aplicamos en Europa puedan también ser ampliamente aplicados en el resto del mundo. Es imprescindible asimismo asociar el sector privado a la gestión de las crisis, así como ‐esto es esencial‐ una mayor cooperación macroeconómica internacional.
Es ahí donde el euro tiene un papel que desempeñar si queremos que Europa esté presente en el escenario internacional, que no sea sólo un observador, sino que se convierta en actor. Hay que sacar las consecuencias de la llegada del euro. La Comisión está trabajando en ello. En todo caso, los Estados miembros deben aceptarlo, y en los próximos meses recaerá sobre nosotros una gran responsabilidad, sobre ustedes, sobre la Presidencia austríaca de la Unión Europea. Es imprescindible que Europa participe en un sistema, de tal manera que este sistema internacional sea representativo para poder ser eficaz.
Finalmente, antes de concluir, dos palabras sobre Rusia. El problema de Rusia, a diferencia del problema de Europa, consiste en que tiene que restablecer la confianza. En nuestro caso, debemos mantener la confianza. En Rusia hay que restablecer la confianza. Esta mañana hemos hablado mucho de ello. No desanimemos a los rusos, ayudémosles, pero también es imprescindible que los rusos restablezcan la confianza de la comunidad internacional. Tienen un Gobierno. Ahora esperamos su programa económico. Valoraremos este programa económico cuando lo recibamos. Creo que la confianza no sólo se apoyará en el consenso político que servirá de base a dicho programa, sino también en cuatro preceptos simples, cuatro claves para el análisis, que son: la capacidad para contener la inflación, es decir, para estabilizar el rublo; la capacidad para normalizar la situación presupuestaria; la capacidad para consolidar, para reestructurar el sistema bancario y, finalmente, la capacidad para satisfacer las obligaciones financieras internacionales. Pienso que la comunidad internacional valorará el plan ruso a la luz de estos elementos.
En conclusión, existe una crisis, ciertamente, pero una crisis, después de todo, no significa el fin del mundo. Recuerden ustedes que, en 1987, a pesar del “crac» de aquel año, el crecimiento en Europa, en 1988, fue del 4 %. Por lo tanto, sepamos conservar la calma. Sepamos estar vigilantes y sepamos hoy, nosotros los europeos, aprovechar nuestras bazas, nuestras oportunidades y, en particular, la llegada del euro.
(Aplausos)
El Presidente. – He recibido siete propuestas de voto, de conformidad con el apartado 2 del artículo 37 del Reglamento, relativas a la crisis económica internacional(1) .
Asimismo, he recibido seis propuestas de voto, de conformidad con el apartado 2 del artículo 37 del Reglamento, relativas a la evolución política en Rusia(2) .
Ferrero‐Waldner, Presidente en ejercicio del Consejo. – (DE) Señor Presidente, Señorías, como la votación es inminente quiero pronunciar unas breves palabras finales que corresponden usualmente a la Presidencia. En primer lugar, muchas gracias por este interesante debate sobre elementos esenciales de la crisis asiática, rusa y la que está surgiendo en Latinoamérica. ¿Qué es lo más importante para la Unión Europea? Permítanme que lo resuma de nuevo muy brevemente. Por un lado, el Consejo es por supuesto consciente del papel que debe desempeñar Europa en base a su fuerza económica y políticofinanciera en un marco global. Quiero subrayarlo muy especialmente, pues ha sido tocado en el debate. Por supuesto, el Consejo y la Comisión realizarán su aportación al respecto.
Por otro lado, el Consejo y la Comisión deben trabajar estrechamente a la hora de determinar los contenidos de las propuestas que podemos presentar a los rusos en el próximo encuentro. Es, pues, absolutamente necesaria la mejor coordinación posible de la Unión Europea. Esto incluye en especial también la oferta de know‐how europeo en el sector bancario y financiero, en la administración, en la construcción de unas estructuras de Estado de derecho y en la lucha contra el crimen organizado. Naturalmente, la Comisión elaborará también otras propuestas sobre cómo se puede ayudar a Rusia a superar estos difíciles problemas de transición, en especial, mediante TACIS y también otros programas. Sin embargo, quiero subrayar de nuevo lo que en el debate se ha dicho con frecuencia y a lo que se ha referido también la Comisión, a saber, que las reformas deben comenzar en Rusia y que nosotros solamente podemos prestar ayuda.
Me parece muy importante utilizar el mecanismo de los Acuerdos de Cooperación para seguir profundizando nuestro diálogo con Rusia. Los Ministros de Hacienda de la UE deben tener plenamente en cuenta los aspectos humanos y sociales de la situación en Rusia a la hora de realizar sus consideraciones, aspecto éste que se ha sacado también a colación con frecuencia en el debate. Mediante el seguimiento conjunto de los acontecimientos en Rusia y su enjuiciamiento por parte de los Ministros de Asuntos Exteriores y de Hacienda de la UE así como por la Comisión, se podrá garantizar la coherencia de las acciones de la UE. Esto me parece también enormemente importante.
Permítanme que me refiera aún a algunos puntos esenciales que, por así decirlo, se han incluido en el debate. Ambas partes deberían proseguir las relaciones sobre la base de la cooperación y de un diálogo con igualdad de derechos. En el debate se ha producido también una enorme solidaridad al respecto.
En segundo lugar, quiero subrayar lo que ya dijo el señor de Silguy, a saber, que no se debe dramatizar demasiado la situación. Se trata de una crisis pero no comenzamos de cero y ya se han logrado muchas cosas. De especial importancia es dar a tiempo señales en lo tocante a la dirección del rumbo a seguir y aplicar medidas rápidas. La situación actual no va a conducir a una retirada de nuestro interlocutor Rusia sino a un diálogo más intenso, lo que es muy esencial y subrayo de nuevo en el marco de la Presidencia.
¿Cómo va a ser este diálogo? Como saben, mañana la troika de Ministros de Asuntos Exteriores se va a encontrar con el Presidente del Consejo de Ministros Primakov y el 27‐10 tendrá lugar en Viena la cumbre UE‐Rusia que se está preparando intensamente y en la que se tocarán todos los temas mencionados aquí en el debate.