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Acta literal de los debates
Miércoles 5 de julio de 2000 - Estrasburgo Edición DO

2. Informe anual del BCE
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  El Presidente. - De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe del Sr. Radwan (A5-0169/2000), en nombre de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, sobre el informe anual de 1999 del Banco Central Europeo (C5-0195/2000 - 2000/2118(COS)).

 
  
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  Duisenberg, Presidente del Banco Central Europeo. – (EN) Señor Presidente, han transcurrido un año y medio desde el nacimiento del euro y desde que el BCE asumió la responsabilidad de dirigir la política monetaria. Durante este período, el eurosistema, es decir, los 11 bancos centrales nacionales y el BCE, han debido demostrar su capacidad para aplicar el marco conceptual que había sido meticulosamente preparado durante los años precedentes. Asimismo, ha debido demostrar su capacidad de alcanzar los objetivos que le confiere el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea.

Al volver la vista atrás, vemos que hemos afrontado estos retos desde una perspectiva política y, a la vez, operativa. Por consiguiente, es para mí un gran placer presentar hoy el Segundo informe anual del BCE. En él se da cuenta de las actividades del eurosistema durante 1999 y comienzos del presente año. Considero que la presentación de hoy es una demostración importante de la transparencia del BCE con respecto al Parlamento Europeo, que viene a completar los intercambios de opiniones celebrados en la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento, en los que he tomado parte cada tres meses. Además de este diálogo regular, otros miembros del Comité Ejecutivo del BCE han asistido a reuniones de la comisión en diferentes ocasiones para presentar un informe redactado bajo la responsabilidad del BCE y participar en los intercambios de opiniones sobre temas diversos.

Habida cuenta de la gran variedad de asuntos que abarca el Informe anual, será obviamente imposible abordar todos ellos en nuestra reunión de hoy. Por ello, me centraré en algunos de los temas más pertinentes, que también han sido planteados en la resolución redactada por la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento.

Al repasar el primer año de existencia de la moneda única, quisiera comenzar informando de que hemos realizado el principal objetivo del BCE, es decir, el mantenimiento de la estabilidad de precios. De hecho, con un aumento de los precios al consumo en la zona euro de apenas el 1,1% en 1999, la inflación se ha mantenido a uno de los niveles más bajos de los últimos 50 años. Conforme a su mandato, el BCE se mantiene vigilante respecto a los riesgos para la estabilidad de precios, como demuestran sus decisiones en política monetaria encaminadas a cortar de raíz las presiones inflacionistas antes de que se materialicen, en vez de reaccionar cuando la estabilidad de precios ya está amenazada.

El eurosistema seguirá persiguiendo esta estrategia progresista para mantener un clima de precios estables, que además es propicio para un crecimiento económico sostenible y para la creación de puestos de trabajo en la zona euro. Comparto el análisis de la propuesta de resolución del Parlamento en el sentido de que los gobiernos deberían aprovechar el clima económico favorable para redoblar los esfuerzos encaminados a la consolidación de los presupuestos y la reducción de la deuda pública, y para ir más allá de los objetivos establecidos en los programas de estabilidad. Al mismo tiempo, debería perseguir con ahínco reformas estructurales del producto del trabajo y los mercados de capitales. Una aplicación amplia de esta agenda política contribuirá a frenar las presiones inflacionistas, ayudando así al BCE a cumplir su misión.

En su propuesta de resolución, el Parlamento también aborda brevemente las posibles consecuencias de una "nueva economía". Por ello, quisiera referirme a la posible aparición de una nueva economía en la zona euro. Para comenzar, permítanme observar que existen diferentes definiciones de la nueva economía. En mi opinión, la más útil es la que define la nueva economía como un fenómeno que incrementa la tasa de crecimiento de la productividad durante un largo período de tiempo. Existen pruebas, aunque no exentas de controversia, que apuntan al surgimiento de una nueva economía en los Estados Unidos. En cambio, por el momento resulta difícil encontrar pruebas claras de una nueva economía en la zona euro.

Ni que decir tiene que existe la necesidad de seguir atentos a la evolución y hacer hincapié en la identificación, lo antes posible, de nuevas tendencias económicas y posibles grietas estructurales en las relaciones económicas tradicionales. En cualquier caso, es importante destacar que para la zona euro, una mayor flexibilidad de los mercados es un requisito para poder materializar los posibles beneficios de las nuevas tecnologías en la forma de un crecimiento de la productividad sustancialmente más alto.

Reconocemos que una característica crucial del posible surgimiento de una nueva economía es un aumento de la incertidumbre, en particular, en lo que respecta a la evolución del potencial de producción y la fiabilidad de los indicadores que se derivan de ella, como las previsiones de interrupción de la producción. En este sentido, el marco de la política monetaria de los sistemas euro está bien dotado para hacer frente a estas incertidumbres. Proporciona la flexibilidad necesaria para corregir las alteraciones de la estructura económica encaminadas al mantenimiento de la estabilidad de precios a medio plazo. Al depender de dos pilares, la estrategia del BCE reconoce explícitamente la incertidumbre respecto a la estructura de la economía y la transmisión de la política monetaria dentro de la economía.

En el contexto de estas conversaciones, algunos observadores han instado al BCE a que mantenga bajos los tipos de interés con vistas a la nueva economía. En respuesta, permítanme destacar la siguiente observación: la nueva economía es, principalmente, un asunto que concierne al sector de suministros. Una política monetaria inadecuadamente permisiva no mejoraría las condiciones para el surgimiento de una nueva economía. Por el contrario, si se pone en peligro el mantenimiento de la estabilidad de precios, dicha política podría poner en serio peligro la actual capacidad del BCE. Debilitaría con ello la confianza, aumentaría las primas por riesgo de los tipos de interés y dañaría las perspectivas de crecimiento económico y de creación de empleo. Precisamente por este motivo, el BCE, conforme a su mandato, continuará manteniendo la estabilidad de precios en la zona euro. Esta medida garantiza la plena contribución de la política monetaria al bienestar económico general, al tiempo que proporciona también un clima en el que pueda florecer la nueva economía, en caso de que surja.

A continuación, quisiera pasar a otro tema que ha sido objeto de frecuentes debates en el marco de nuestro diálogo regular, a saber, el tema de la transparencia. Ya he hecho referencia al diálogo regular entre el Parlamento Europeo y el BCE, cuya transcripción se publica en las páginas web de nuestras instituciones. Asimismo, en las ruedas de prensa celebradas tras la primera reunión mensual del Comité Ejecutivo, presento la evaluación que hace el BCE del clima económico que respalda nuestras decisiones en materia de política monetaria.

El Parlamento tendrá conocimiento de la amplia variedad de publicaciones del BCE, en particular, de nuestro boletín mensual y de las numerosas notas de prensa que emitimos, así como de los discursos pronunciados por miembros del Comité Ejecutivo del BCE. Dichas intervenciones también están, por regla general, a disposición del público en la página web del BCE. Esta amplia variedad de herramientas de comunicación, en las que se presentan los argumentos a favor y en contra de cualquier decisión, es similar, en su esencia, a las actas resumidas. Asimismo, conviene tener presente que a través de las ruedas de prensa regulares y la rápida publicación de las transcripciones de las preguntas y respuestas en la página web del BCE, poco después de las reuniones puede disponerse de información detallada sobre las deliberaciones del Comité Ejecutivo. De este modo evitamos los retrasos de la publicación inherentes a todos los formalismos del acta oficial.

Siempre tomamos nuestras decisiones desde una perspectiva que abarca a toda la zona euro. Es fundamental para dirigir una política monetaria realmente única. En este orden de cosas, hemos estudiado la posibilidad de que el BCE publique informes sobre la evolución económica en cada uno de los Estados miembros de la zona euro, como sugiere la propuesta de resolución. Francamente, no queremos difuminar el enfoque del BCE sobre toda la zona euro.

La resolución pide asimismo que el BCE publique previsiones macroeconómicas. Permítanme asegurarles que los preparativos para esta publicación avanzan a buen ritmo. Sigo previendo que la publicación de las previsiones comiencen hacia finales de 2000, de acuerdo con la declaración que hice el pasado septiembre en la sesión plenaria del Parlamento Europeo sobre el próximo informe anual del BCE.

No obstante, quisiera hacer un llamamiento a la prudencia. Las previsiones son tan sólo uno de los factores que intervienen en la toma de decisiones del Comité Ejecutivo. La publicación de las previsiones por parte del BCE no debería considerarse una panacea para superar todos los retos de comunicación a los que se enfrenta el BCE, como nueva institución, en el arduo entorno multilingüe y multinacional. Las propias previsiones tienen deficiencias importantes. Por ejemplo, están rodeadas de un halo de incertidumbre y pueden quedar desfasadas rápidamente si se producen alteraciones en el entorno exterior. Somos conscientes de estas deficiencias. Por consiguiente, como se explica en la estrategia de la política monetaria del BCE, no es posible tomar decisiones en dicho ámbito únicamente sobre la base de una previsión de la inflación central. El factor relevante para la toma de decisiones políticas progresistas es un análisis exhaustivo de la situación monetaria y macroeconómica, así como de las fluctuaciones económicas que afectan a la economía de la zona euro.

El BCE siempre ha hecho hincapié en la sinceridad a la hora de enfocar la comunicación. Siguiendo esta tónica, soy de la opinión de que debemos publicar las previsiones de manera que reflejen fielmente su papel limitado en la toma de decisiones políticas y sus incertidumbres intrínsecas. Cualquier otro enfoque no sería transparente y, por consiguiente, podría inducir a engaño.

Paso a continuación a un tema afín, a saber, la publicación de los modelos económico y econométrico del BCE. Quisiera dejar claro que el BCE no depende de un único modelo econométrico, sino que utiliza una amplia variedad de modelos. Los resultados obtenidos de los modelos son analizados desde una perspectiva crítica, para lo que recurrimos a la opinión de expertos. Los responsables políticos utilizan análisis realizados con modelos desarrollados por el personal del BCE, en ocasiones con la participación del personal de los bancos centrales nacionales, como uno de los factores que afectan sus evaluaciones y decisiones políticas.

El BCE ha creado una serie de documentos de trabajo en los que la opinión pública y expertos profesionales externos pueden revisar y analizar la investigación técnico-económica elaborada, entre otros, bajo la responsabilidad del personal del BCE. Los autores son los responsables del contenido de sus respectivos documentos, por lo que éstos no representan necesariamente la opinión del BCE ni del eurosistema. A través de éste y otros canales existe un diálogo profesional y un intercambio de opiniones entre el personal del BCE y numerosos expertos externos muy beneficioso para ambas partes. Ya se han publicado siete modelos econométricos en la serie de documentos de trabajo del BCE. Por ejemplo, en septiembre de 1999 se publicó un estudio econométrico de la demanda de 3M en la zona euro, dirigido por personal del BCE. Otros modelos aparecerán en un futuro próximo. El personal del BCE publicará dentro de esta serie de documentos de trabajo, probablemente a finales del presente año o comienzos del próximo, el modelo utilizado en el BCE para toda la zona, que representa el comportamiento global de la economía en la zona euro.

Quisiera pasar a continuación a la contribución que ha hecho el SEBC, el Sistema Europeo de Bancos Centrales, al mantenimiento de la estabilidad financiera y la supervisión cautelar. En este sentido, quisiera hacer referencia al Comité de Supervisión Bancaria, que está fomentando la cooperación entre el BCE, los bancos centrales nacionales y las autoridades de supervisión de los 15 Estados miembros. El punto central de la actividad del Comité de Supervisión Bancaria es el análisis de avances estructurales y el seguimiento de posibles fluctuaciones en el sector bancario.

El Comité de Supervisión Bancaria proporciona además el foro para el intercambio de información relevante entre el eurosistema y las autoridades de supervisión.

Por último, este comité puede actuar también como un foro para la cooperación en materia de supervisión que no está relacionada con las funciones del eurosistema. La necesidad de cooperación multilateral entre los supervisores bancarios ha ido en aumento desde el establecimiento de la Unión Económica y Monetaria por dos motivos. En primer lugar, la UEM ha introducido una separación geográfica sin precedentes entre la zona de jurisdicción de la política monetaria y la de supervisión cautelar. En segundo lugar, la introducción del propio euro ha fomentado una mayor integración del sector bancario y financiero. En este orden de cosas, percibo el Comité de Supervisión Bancaria como el principal foro en el que puede mejorarse la cooperación multilateral entre los supervisores bancarios.

En lo que respecta al sistema transfronterizo de pago al por menor, que el Parlamento Europeo ha planteado en varias ocasiones, les recuerdo que en septiembre de 1999, el BCE publicó un informe titulado Improving Retail Cross-border Payment Systems - the Eurosystem's View (Mejora de los sistemas transfronterizos de pago al por menor – la opinión del eurosistema). El informe hace un llamamiento al sector bancario para que proporcione servicios sustancialmente mejores antes de 2002. Desde la publicación de dicho informe, el sector bancario ha suscrito los objetivos del eurosistema en principio. Ha comenzado a cooperar estrechamente con el eurosistema para identificar los impedimentos de orden práctico para el logro de estos objetivos y para poder investigar y, en su caso, aprobar soluciones eficaces.

Comparto plenamente la preocupación del Parlamento Europeo de que, a los ojos de los clientes, el progreso ha sido escaso. No obstante, existen indicios muy fuertes de que los bancos están realizando esfuerzos considerables para preparar el terreno con vistas a una gestión más eficaz de las transferencias de créditos transfronterizas. En particular, se está avanzando en ámbitos tales como la normalización y simplificación de los requisitos de información sobre la balanza de pagos.

El BCE elaborará otro informe de actividades antes del próximo otoño en el que actualizará su análisis. El eurosistema preferiría mantener su actual posición de cooperación, pero, en caso necesario, aumentará la presión sobre el sector bancario. No obstante, sería poco realista esperar que el nivel de servicio para pagos transfronterizos alcance aquél de los pagos nacionales en todos los sentidos antes de 2002.

Hago hincapié, una vez más, en que la introducción del euro ha marcado realmente un hito en el actual proceso de integración europea. El BCE, como guardián de la moneda única, seguirá adelante con su política monetaria orientada hacia la estabilidad con el fin de cumplir su mandato y poder presentar los resultados políticos que, con razón, esperan los ciudadanos europeos.

(Aplausos)

 
  
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  Radwan (PPE-DE), ponente. – (DE) Señor Presidente, señor Presidente Duisenberg, estimadas y estimados colegas, el presente informe del BCE para el año 1999 se trata tanto de un primer informe del Banco Central para todo un año así como también de un primer informe desde la introducción del euro. Nos encontramos en una fase en la que el euro ya ha sido introducido. Se ha llamado ya la atención sobre esto pero el ciudadano recibirá los billetes de banco solamente a partir del 1 de enero del 2002. Pero sobre este tema se ocupará extensamente luego mi colega Karas.

Lo importante es que nos ganemos la confianza de los ciudadanos hasta que tenga lugar esta introducción. La tasa de subida de los precios en el último año ha sido algo superior al 1 % y, en consecuencia, está claramente por debajo de las previsiones del BCE del 2%, lo que es una buena condición previa lograr dicha confianza. Quiero saludar por ello al BCE y a usted, señor Duisenberg. Gracias a su política de estabilidad, los países de la zona del euro muestran un nivel mínimo histórico en la tasa de inflación.

Condición previa para una política de éxito del BCE es su independencia política. Esto no significa que no exista una obligación de rendir cuentas sino que presupone un elevado nivel de información y transparencia. Quiero mencionar aquí como algo positivo los informes regulares del Banco Central Europeo a la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo así como las publicaciones mencionadas por usted en Internet.

Pero una joven institución como el BCE no solo debe ganarse la confianza de los mercados financieros sino también la de los ciudadanos. Por ello, he saludado mucho que usted se haya dirigido en mayo de este año a los ciudadanos. Creo que esto debería hacerse más regularmente. Los ciudadanos tienen una gran cantidad de información sobre el euro. Pero creo que dichas informaciones no siempre son suficientemente claras e informativas. Por ello, debemos hacer algo en contra. La política debe exponerse de modo comprensible. Esto contribuirá a ganar la confianza de las personas en el euro.

Una tasa de inflación reducida es al mismo tiempo una política a favor de las personas económicamente débiles en nuestra sociedad. Por ello, es importante que el BCE dirija sus decisiones a objetivos primarios. Por ejemplo, no se puede aceptar una tasa de inflación superior al 3.3% para lograr mejor objetivos secundarios como el del crecimiento económico o la política de empleo. Precisamente las personas más débiles son las que sufren más bajo la inflación latente y esto es desde mi punto de vista asocial.

Las tareas para el crecimiento económico y el empleo radican en primer lugar en los Estados miembros. Precisamente aquí es donde se encuentra una parte de la debilidad exterior del euro. Las reformas, como la flexibilización de los mercados, la transformación de los sistemas de Seguridad Social o la liberalización de los mercados financieros, deben impulsarse con mayor energía para lograr que el espacio del euro sea más atractivo como emplazamiento financiero y de inversiones. No son suficientes los meros anuncios como los realizados en la cumbre de Lisboa y que tienen el objetivo de convertirse en el número uno de la economía mundial. Los mismos Estados miembros tienen que actuar aquí. Por ello, se debe lograr y hacer realidad lo más rápidamente posible el objetivo de un endeudamiento menor y de unos presupuestos más compensados.

También es importante que el Banco Central Europeo no deje totalmente de lado el valor exterior. Por un lado existe el peligro de unos precios superiores, de una inflación importada que, naturalmente, actualmente se ve fortalecida también por unos precios superiores del crudo. Por otro, y aquí llego de nuevo al tema “información y ciudadanos”, el valor exterior es para muchas personas un indicio de la estabilidad del euro. Debemos prestar atención para que este valor exterior por sí solo no sea causa de que desaparezca la confianza en el euro.

Saludo por ello la última corrección de intereses, es decir, la elevación en 50 puntos básicos, como un paso hacia una política monetaria orientada a medio plazo para generar confianza y tranquilizar a los mercados financieros y a los ciudadanos.

Otro indicio para los ciudadanos de que el euro es algo positivo sería una clara reducción de las tasas en los pagos transfronterizos a los que usted acaba de referirse. Por ello, considero importante que los bancos actúen con una considerable mayor ambición y rapidez. La mera remisión de los bancos a la estandarización de los sistemas no es suficiente al respecto. La introducción del euro no se ha realizado de la noche a la mañana ni ha sido sorprendente. Yo mismo provengo del campo del procesamiento de datos y de las telecomunicaciones. Sé que cuando un tema se encuentra en el primer punto del orden del día y se trabaja con la correspondiente premura, entonces se puede realizar también con mayor rapidez. Le ruego por ello que el Banco Central Europeo actúe con dicha premura para lograr que nuestros bancos se esfuercen más en este campo.

Para finalizar, me voy a referir a la próxima ampliación de la Unión hacia el Este. Pero antes quiero aclarar que para mí no se trata de una modificación del Tratado, lo que se ha debatido con gran vehemencia en varias ocasiones. Por el contrario, de lo que se trata es de observar con atención el próximo proceso. Nadie pone en duda de que existe un proceso en tres fases, desde la adhesión a la UE a la participación en los mecanismos de cambio hasta la condición de pleno miembro. Pero además es necesario un nivel mínimo de convergencia económica para compensar la situación de competencia entre los candidatos a la adhesión y los actuales miembros del euro.

Es importante que se respeten los criterios pero que también se tenga en cuenta el margen de actuación en el respeto de dichos criterios. No puede ser que decisiones que hemos adoptado en alguna ocasión nos vinculen en el proceso actual y futuro durante cinco o diez años. Debemos conservar en este proceso estas posibilidades de interpretación.

Para finalizar, quiero expresar mi agradecimiento a todos los colegas y al personal de la Secretaría de la comisión por el apoyo recibido en este informe.

 
  
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  von Wogau (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, señor Presidente del Banco Central, Señorías, estimadas y estimados colegas, en primer lugar quiero felicitar a nuestro ponente, el Sr. Radwan, por el excelente informe que nos ha presentado. A usted, Sr. Presidente del Banco Central, le quiero expresar mi agradecimiento por su informe.

Lo que ha afectado especialmente a los ciudadanos durante los primeros dieciocho meses de la existencia del euro ha sido el tipo de cambio frente al dólar. Al cabo de un tiempo, el Banco Central Europeo ha tenido que prestar atención a esta cuestión pues empezó a surgir el peligro de que se hiciese realidad en Europa una inflación importada. ¿Por qué esta caída inicial del tipo de cambio? Debemos reconocer que los mercados financieros internacionales han observado que en Europa se han atacado con retraso algunas de las necesarias reformas estructurales.

En segundo lugar, el euro es una nueva moneda. Una nueva moneda debe primero ganarse la confianza que otras ya tienen. En tercer lugar, nosotros teníamos una considerable distancia de intereses con los Estados Unidos de América, lo que ha movido a los inversores a invertir antes en los Estados Unidos que en Europa.

También hay que reconocer que la política del Banco Central Europeo se ha diferenciado muy consecuentemente de la política del Banco Central de los Estados Unidos. En este contexto, el Sr. Duisenberg tenía otras directrices que el Sr. Greenspan. En los Estados Unidos, por ejemplo, ha existido en los meses pasados una tasa de inflación superior al 3 % sin que el Banco Central haya adoptado medidas especiales al respecto. Entre nosotros, el límite superior se encuentra en el 2% por buenos motivos. Señor Duisenberg, le quiero felicitar por haber impulsado la política muy consecuentemente en dirección hacia una política de estabilidad y por haber mandado una señal muy clara con motivo de la última decisión sobre los tipos de interés del Banco Central Europeo. Usted ha hablado de la nueva tecnología, de la nueva economía. También bajo las condiciones de la nueva economía, el objetivo del Banco Central Europeo va a seguir siendo el mismo, a saber, el mantenimiento de la estabilidad de los precios.

(Aplausos)

 
  
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  Goebbels (PSE). – (FR) Señor Presidente, señor Comisario Solbes, señor Presidente Duisenberg, Señorías, permítanme tratar rápidamente diversas cuestiones en relación con la actividad del Banco Central Europeo.

En primer lugar, el informe de actividad correspondiente al año 1999. Creo que hemos de constatar que el Banco Central ha hecho un buen trabajo a lo largo del año, ya que la inflación ha seguido siendo muy baja, lo que da una gran estabilidad al euro y un poder adquisitivo inalterable a nuestros conciudadanos.

Igualmente, creo que debemos felicitar al Presidente Duisenberg y a todo su equipo por la introducción, sin tropiezos, del euro como moneda escrituraria. Creo que ha sido una hazaña que debemos señalar.

Por lo que respecta al año en curso, el balance hasta este momento es más mitigado. Se ha producido un repunte de la inflación y sabemos que, en lo esencial, éste se debe a la evolución de los precios del petróleo. El Banco Central ha afianzado el control del crédito. No se puede decir que en la actualidad los tipos sean demasiado importantes en Europa. Sin embargo, la estrategia del Banco Central no siempre ha sido muy clara ni muy visible.

De hecho, se constata un cierto mimetismo entre la acción del Banco Central Europeo y la de su homólogo, la Reserva Federal de Estados Unidos. Cuando la Reserva Federal aumenta sus tipos en 25 puntos, el Banco Central Europeo le sigue; si la Reserva Federal aumenta 50 puntos, el Banco Central le sigue unas semanas más tarde. Ahora bien, las situaciones en Estados Unidos y en Europa son muy diferentes y en ocasiones tengo la impresión de que el Banco Central Europeo cede demasiado a la expectativa de los mercados, que los tranquiliza con sus aumentos de 25 ó 50 puntos, y me produce cierto temor cuando leo a ciertos analistas financieros que nos dicen que antes de final de año los tipos deberían aumentar en más de 100 puntos.

Sí, señor Duisenberg, efectivamente, la inflación está ahí. Ahora bien, observo que en la actualidad la inflación tiene tendencia a reducirse y por tanto no creo que sea necesario ir en la dirección que esperan los mercados. Está usted ahí, señor Duisenberg, para servir a toda la economía europea, no para servir a los mercados financieros, y creo además que el Banco Central Europeo ha sido muy discreto hasta el momento con la irracionalidad manifiesta de los mercados financieros, con este ambiente de casino permanente que reina en ellos. Solamente he oído una declaración del Sr. Issing, que ha criticado el comportamiento gregario de los mercados financieros, principalmente en relación con la debilidad muy relativa del euro. Creo que esta debilidad es efectivamente muy relativa y que no hemos de conceder demasiada atención a esos movimientos, aunque, efectivamente ésta afecte, por supuesto, a nuestra economía.

Por mi parte, deseo una mejor coordinación de las políticas europeas. También deseo un refuerzo del polo económico europeo, no contra el Fondo Monetario, sino en cooperación con él, quedando claro que ambos deben conservar su libertad de decisión y de acción.

Señor Presidente, desafortunadamente mi tiempo se termina y tendría aún muchas cosas que decir, principalmente sobre la ampliación. Permítame aún una palabra sobre las observaciones del Sr. Radwan. Todos los países que van a integrarse en la Unión Europea deberán ser miembros de la Unión Económica y Monetaria. Deseamos aplicar todo el Tratado, ni más ni menos que el Tratado.

Mi última palabra, señor Presidente, será ésta: si tuviera que dar una nota al Sr. Duisenberg, diría "calificación bien, pero puede hacerlo mejor".

 
  
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  Huhne (ELDR). – (EN) Señor Presidente, quisiera felicitar al Sr. Duisenberg por un año lleno de éxitos en la dirección de la política monetaria del euro. Es evidente que lo que importa es la estabilidad de los precios dentro de la zona euro, y que el valor exterior del euro tiene una importancia mucho menor. De hecho, para comenzar, ésta fue una de las razones para la creación del euro: se creó precisamente para proteger la economía europea de la volatilidad de las divisas a la que acaba de referirse el Sr. Goebbels.

También me complace especialmente que el Sr. Duisenberg haya reiterado su promesa de publicar las previsiones y los modelos econométricos, y comprendo perfectamente sus advertencias. Espero que cuando publique el modelo macroeconométrico, lo haga de manera que resulte fácilmente accesible y pueda ser utilizado por investigadores externos, quizá en soporte de CD-ROM.

No obstante, en conexión con la opinión del Parlamento del pasado año, quisiera instar al Sr. Duisenberg a que reconsidere un marco formal para la publicación de las actas resumidas. Como ha dicho, buena parte del debate que tiene lugar en el Comité Ejecutivo se filtra al exterior en la forma de conversaciones en el boletín mensual, pero eso no es lo mismo que un informe regular con el marco formal en el que se debate. Esta medida contribuiría a asegurar las expectativas en el mercado, y cumpliría asimismo con el importante mandato del BCE de rendir cuentas.

También es claramente crucial que el BCE sólo contemple la zona euro en su conjunto en términos de su objetivo en materia de inflación y estabilidad de los precios. Es fundamental señalar que existen tendencias de crecimiento diferentes dentro de los distintos componentes nacionales de la economía de la zona euro, y que esto implica tasas de crecimiento de salarios diferentes con el paso del tiempo. Por ello es importante que exista un debate general de las posibles tasas de crecimiento sostenible de los salarios que existen en cada uno de los componentes de la economía de la zona euro, y por qué ello contribuirá realmente a mantener baja la inflación junto con un descenso de la tasa de desempleo.

Éstas son las observaciones principales que quería hacer. También me gustaría mucho respaldar las observaciones del Sr. Goebbels sobre la importancia de la ampliación, a saber, que no deberíamos tener dos normas; una para nosotros y otra para ellos. Espero realmente que sigamos aplicando los criterios del Tratado, ni más ni menos.

 
  
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  Lipietz (Verts/ALE). – (FR) Señor Presidente, Señorías no reiniciaré con el Sr. Duisenberg el debate que mantuvimos en comisión hace algún tiempo.

El Grupo de los Verdes desaprueba profundamente la política de subida de los tipos de interés que se viene realizando desde final de 1999. Cuanto más satisfechos hemos estado del primer período de gestión del Banco más nos desagrada el segundo período, el que comienza en el tercer trimestre de 1999, no porque el Banco sobrevalore la importancia de las variaciones de tipos de interés con respecto al dólar - nosotros pensamos que, efectivamente, así lo hace, pero no es eso lo más grave - sino porque detrás del debate sobre los tipos de interés se esconde de forma manifiesta una aversión del Banco Central con respecto al crecimiento, una infravaloración profunda del nivel de crecimiento potencial de la Unión Europea. Sí, hay dificultades relativas a un nivel de crecimiento en un 3 %, pero esas dificultades implican más inversión y no menos y, por consiguiente, unos tipos de interés más bajos.

Quisiera insistir hoy especialmente en el escándalo que constituye, en nuestra opinión, la segunda parte del párrafo 11 del informe Radwan. Atreverse a decir que la ley francesa de las 35 horas, al debilitar globalmente la competitividad europea, es responsable de la bajada del euro es una pura y simple mentira intelectual.

Fue después del anuncio de esta ley cuando la compañía Toyota - y muchas otras - decidió instalarse en Francia. Que algunos eurodiputados consideren que la compañía Toyota no sabe lo que hace están en su derecho, que esos eurodiputados pretendan indicar a los gobiernos nacionales y a la política social europea reglas tan absurdas, nos parece sinceramente...

(El Presidente retira la palabra al orador)

 
  
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  Theonas (GUE/NGL). – (EL) Señor presidente, el informe del Banco Central Europeo sometido a debate se refiere al año 1999, su primer año de funcionamiento tras el inicio de la tercera fase de la UEM. Por esta razón precisamente, el enfoque crítico del Parlamento Europeo sobre la trayectoria del Banco Central Europeo debería ser más severo y más exigente. El Parlamento Europeo es el único órgano institucional de la Comunidad que tiene competencias para ejercer, aun a posteriori, cierto control sobre el Banco Central Europeo y su política. Desde este punto de vista, el informe de la Comisión de Política Económica y Monetaria está por debajo de las aspiraciones de los ciudadanos europeos, pues apoya plenamente la política del Sistema Europeo de Bancos Centrales y, en muchos casos, se muestra más papista que el Papa, al exigir una política aún más liberal. Y no deja de constituir una provocación a la sensibilidad de los ciudadanos el argumento de que la posición internacional del euro y su debilidad ante el dólar se deben al retraso en la aplicación de los cambios estructurales exigidos, en detrimento del mercado de trabajo, productos y servicios; al retraso en las obras de demolición del sector público de la economía; y al retraso en la desarticulación de las relaciones laborales y en el expolio de los derechos laborales, sociales y seguridad social de los trabajadores.

En pos de la célebre estabilidad monetaria, que considera su única responsabilidad, la política del Banco Central Europeo ha tenido rasgos contradictorios, pues —apuntando siempre hacia el mismo objetivo, a saber, el control de las presiones inflacionarias— se ha movido, como un péndulo, de uno a otro extremo, con sucesivas subidas y bajadas de los tipos de interés, que, en esencia, han tenido consecuencias marcadamente negativas para el crecimiento de la productividad y del empleo.

Los trabajadores que pagan las consecuencias de una política liberal marcadamente negativa no tienen ninguna confianza en esta política, no comparten ni el optimismo del Banco Central Europeo, ni el apoyo a su política por parte del Parlamento Europeo, del resto de los órganos de la Unión Europea, y de los gobiernos de los países miembros. La famosa nueva economía no va a satisfacer de ninguna manera los intereses de los trabajadores. Desde esta perspectiva, somos contrarios tanto a la política del Banco, como a su apoyo por parte del Parlamento Europeo.

 
  
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  Abitbol (UEN). – (FR) Señor Presidente, debo dar las gracias al Sr. Radwan por la calidad de su informe sobre el primer ejercicio del Banco Central desde la entrada en vigor del euro. El esfuerzo de nuestro ponente es meritorio. Efectivamente, se desprende de su informe una inquietud difusa que contrasta afortunadamente con el inalterable optimismo de los múltiples padrinos del euro y se encuentran reafirmados, sin duda tímidamente, pero reafirmados a pesar de todo, algunos principios básicos que son superfluos. Se constata que el Sr. Radwan ha recordado que la independencia del Banco Central no podría ser asimilada sin la obligación de rendir cuentas, sino que implica al contrario un máximo de transparencia para colmar, principalmente, debiera haber añadido, su falta de legitimidad.

Desafortunadamente, señor ponente, ve usted bien los síntomas, pero no puede aceptar el reconocimiento de la enfermedad genética que sufre el euro y que provoca efectivamente el escepticismo de los mercados que lo han devaluado en un 20%, la indiferencia de los actores económicos, que aún no lo han adoptado, la desconfianza de los ciudadanos: el 41% de los europeos, en el último eurobarómetro, piensa ya que el euro es más bien malo para ellos y confiéselo, un inicio de pánico de las autoridades de tutela del euro, a 18 meses de la desaparición programada de las monedas nacionales. Hemos de añadir a esta constatación la hostilidad creciente de los británicos y la desconfianza persistente de los daneses que espero se confirme el próximo 28 de septiembre.

La responsabilidad primera de la sanción que sacude la moneda europea se debe evidentemente a las condiciones de su nacimiento. Concebida a toda prisa por Francia y Alemania tras la reunificación de ésta, seguida por otros nueve países, la moneda llamada única fue pronto abandonada por las autoridades políticas en manos de un banco independiente, pobre Cosette confiado a los Tenardiers de Francfort. Se comprende así que en estas condiciones el niño sea enclenque.

Con frecuencia se logran en política, decía el cardenal de Retz, los resultados inversos a los que se buscan. Es la independencia del BCE buscada para tranquilizar a los mercados lo que les preocupa. La reserva americana nació más de un siglo después que los Estados Unidos y tras una guerra de secesión, y actúa no con total independencia si no con una independencia relativa en el seno de lo que llamaría una misma zona de sentimientos, es decir, en el seno de un mismo país. Sin una base así, el Banco Central no es independiente, está aislado. Su comunicación está condenada al fracaso. No puede hablar más que el idioma de los mercados, lo que un periodista francés llamaba el esperanto de la pasta, y no el de los pueblos, lo que hace que el euro, que no es más que una moneda de préstamo, se haya convertido en juguete de los mercados en lugar de ser asunto de los europeos.

Quizá suba su euro, señor Duisenberg, pero usted no estará ahí para nada. Será el dólar el que haya bajado. Entonces, por favor, no asfixie de aquí a entonces, por vanidad herida, una economía europea que ha pagado ya muy claro en crecimiento y en empleo a lo largo de los años 90 la carrera por el euro y que no quiere pagar una segunda vez tan cara la carrera por un euro fuerte. Igualmente, no puede usted quejarse si los gobiernos vienen en poco tiempo a disputarle una independencia prematura y una soberanía falaz, es decir, si Jean Valjan viene por fin a recoger a Cosette.

 
  
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  Della Vedova (TDI). – (IT) Señor Presidente, señor Presidente del Banco Central Europeo, señor Comisario Solbes, en nombre de los radicales italianos del Grupo Técnico de Diputados Independientes, considero que el objetivo que se ha fijado el Banco Central Europeo – que es el objetivo implícito en el Tratado y en la mejor doctrina económica, esto es, la contención de la inflación – se ha alcanzado objetivamente. Esto no puede ser sino un motivo de aplauso a la actividad del propio Banco Central. Sin embargo, este resultado no puede en absoluto hacer olvidar las muchas sombras que se ciernen sobre el mismo.

El primer problema que hay que plantear es el de la fiscalidad: la marcha positiva de las relaciones entre el déficit y el Producto Interior Bruto que en pocos años se ha situado por debajo del 2% en la zona euro, esconde el hecho de que en muchos países este resultado en muchos casos se debe únicamente a una coyuntura favorable de los tipos de interés y a un nivel de imposición fiscal que ha aumentado en lugar de disminuir.

Las reducciones estructurales y duraderas del gasto público cumplen todavía un papel secundario y además, en muchos países, el presupuesto público continúa estando alrededor de un 50%, un nivel demasiado alto para ser manejado sin riesgos de nuevos rebasamientos en los déficit en caso de crisis o de shock.

En particular, creo que es preciso plantear con urgencia – y en esto las Cumbres del Banco Central podrían y deberían contribuir con más fuerza que la que ponen actualmente - el problema de la deuda sumergida derivado de los sistemas públicos de pensiones en muchos países, especial y no solamente en Italia. La generosidad demagógica de estos sistemas tiene un coste elevado que muy pronto alguien deberá pagar y que muy pronto hará sentir sus efectos en la estabilidad del euro.

Existe el problema de la transparencia de las decisiones del Banco Central Europeo: algo se ha hecho, sin embargo, creo que aún no se ha hecho lo suficiente; en este sentido, me remito a las palabras del Sr. Huhne que comparto totalmente.

El Presidente Sr. Duisenberg ha afirmado – y estoy de acuerdo con sus afirmaciones – que el problema de la nueva economía en Europa y de la productividad del trabajo en Europa no es, no puede ser y no debe convertirse en un problema de tipos de interés. Se trata de un problema de reformas estructurales y ha de afrontarse como tal.

Existe un problema de privatización y de liberalización en muchos sectores. Hay países como Francia – por lo tanto, países importantes – que han dado un frenazo respecto a estos temas: liberalizaciones y privatizaciones ante todo y no sólo en el sector de las telecomunicaciones.

Existe el problema de la flexibilidad del mercado de trabajo. Mandel, uno de los padres del euro, hace unos meses manifestó en lo que respecta a Europa que los Gobiernos imponen al mercado demasiadas rigideces. Las contrataciones y los despidos han de liberalizarse por el simple hecho de que el control del despido no hace más que inhibir la posibilidad de nuevos empleos.

En lugar de pedir a la política del Banco Central, a la política de los tipos de interés que resuelvan algunos problemas de la economía europea, sería mejor que la política europea resolviera los problemas que puede resolver enseguida como son la reestructuración y la flexibilidad en la economía y en el mercado de trabajo.

Y termino agradeciendo al Sr. Radwan el excelente trabajo realizado con este informe que se puede suscribir en su mayor parte.

 
  
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  Brunetta (PPE-DE). – (IT) Señor Presidente, señor Duisenberg, señor Solbes, comparto la satisfacción del Sr. Radwan que en su informe ha puesto de manifiesto lo importante que es el objetivo del mantenimiento de la estabilidad de precios que el Banco Central Europeo ha conseguido volviendo a llevar el porcentaje de inflación a niveles mínimos en la zona euro.

Comparto asimismo la satisfacción del ponente al constatar que el Banco Central Europeo ha cumplido el compromiso de publicar regularmente los datos sobre las variables financieras en su poder y las previsiones económicas, así como los modelos econométricos utilizados para conferir una base teórica a la política monetaria implementada. Es importante que se afirme el principio de transparencia y es bueno que el Banco Central Europeo fije estándares en materia de comunicación que pueden ser un excelente punto de referencia para la actividad de los bancos centrales de cada uno de los Estados.

Sin embargo, debemos estar atentos a no dar una interpretación demasiado extensiva al principio expresado en el artículo 105 del Tratado, ya que el artículo 108 reza: "En el ejercicio de las facultades y en el desempeño de las funciones y obligaciones que les asignan el presente Tratado y los Estatutos del SBEC, ni el BCE, ni los bancos centrales nacionales, ni ninguno de los miembros de sus órganos rectores podrán solicitar o aceptar instrucciones de las instituciones y organismos comunitarios, ... ni de ningún otro órgano."

Ciertamente la política monetaria es un resorte capaz de determinar, en lo bueno y en lo malo, las actuaciones económicas de un Estado, pero precisamente por esto no hay que atribuir al Banco Central Europeo responsabilidades que no puede tener, ni a la luz de los que establece el Tratado ni a la luz de los fundamentos de política económica.

La poco brillante evolución de las variables macroeconómicas en algunos Estados de la zona euro se ha relacionado de forma demasiado fácil pero incorrecta con la creación de la moneda única: los desequilibrios y la coyuntura negativa en algunos Estados no se deben achacar ni al euro ni menos aún a la política monetaria del Banco Central, sino a la falta de una unívoca política económica en Eurolandia y de reformas estructurales en el ámbito de los distintos sistemas nacionales.

(Aplausos)

 
  
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  Randzio-Plath (PSE) ,

 
  
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  Riis-Jørgensen (ELDR). – (DA) Estimado señor Presidente, estimado señor Presidente, estimado señor Comisario y estimados compañeros, en primer lugar quiero dar las gracias al Sr. Radwan por su estupendo informe. El informe anual de actividades del BCE trata en sus páginas 60 y 61 la situación en Dinamarca durante 1999. En él se señala que la corona danesa en 1999 fue estable y marginalmente más fuerte que el cambio central del ERM 2. Este situación desgraciadamente ha cambiado, puesto que en los últimos meses la corona danesa ha estado sometida a diversas presiones. La especulación contra la corona danesa se produce en primer lugar porque las encuestas danesas apuntan la posibilidad de una respuesta negativa al próximo referéndum del 28 de septiembre. Si en este referéndum esta posibilidad se convierte en un no –y estoy muy en desacuerdo con mi colega francés que acaba de hablar y quien por lo que pude entender, espera un no-, es de prever que la especulación contra la corona sea mayor y entonces Dinamarca necesite para la defensa de la corona de la ayuda del BCE que aparece prevista en el acuerdo del ERM 2. Por ello, señor Duisenberg, quiero pedirle que especifique qué límites habrá para el acuerdo danés del ERM 2 y que conteste a las siguientes preguntas. En primer lugar: ¿Qué condiciones debe cumplir Dinamarca antes de que el BCE compre coronas para respaldar la moneda? En segundo lugar: ¿Cuántas divisas empleará el BCE en una situación concreta en la compra de coronas danesas con el fin de defender la corona danesa? En tercer lugar: ¿Durante cuánto tiempo estará el BCE en condiciones de sostener la corona? Y finalmente, en cuarto lugar: ¿Puede decirnos si el acuerdo del ERM 2 tiene una duración ilimitada?

 
  
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  Brie (GUE/NGL). – (DE) Señor Presidente, señor Duisenberg, no hay ninguna duda de que usted y el Banco Central Europeo practican una política monetaria muy competente y plena de éxito. Sin embargo, las preocupaciones de las personas por la reducida cotización del euro deben tomarse mucho más en serio ya que es uno de los puntos de partida de tendencias inflacionistas y de intereses más elevados. Pero los puntos de crítica en sí y más importantes radican en otros campos. En el informe se saluda la mejora de la política de información del BCE. Por el contrario, las informaciones realmente necesarias, la publicación de los protocolos de las sesiones, se niegan amparándose en la independencia del BCE. Sin embargo, el BCE no es de propiedad privada. Debe dar explicaciones a sus propietarias y propietarios que a la postre son las ciudadanas y ciudadanos de la Unión. Es una de las instituciones más poderosas de la Unión Europea y no se puede seguir admitiendo que la política y la democracia capitulen totalmente ante ella.

Hay un segundo problema que me intranquiliza.

(Exclamaciones)

¿Sí, por qué no? Hay un segundo problema que me intranquiliza. Señor Radwan, la vinculación de la política monetaria y financiera a la estabilidad de los precios se refleja en el apartado 9 de su informe con una formulación que se desenmascara por sí misma cuando se dice que la evolución de los sistemas de mercado laboral y de Seguridad Social debería apoyar a la política de estabilidad del BCE en lugar de cambiar de orientación ante los problemas dramáticos existentes en estos campos.

Finalmente, quiero al menos esbozar una tercera pregunta. No se dice ni una sola palabra sobre la actuación especulativa internacional sin parangón histórico de los mercados financieros. De aquí se deduce ya a medio plazo, en mi opinión, una tendencia inflacionista que actualmente es ya causa de una redistribución totalmente inaceptable de ingresos derivados de una economía real y de empleados asalariados hacia unos ingresos especulativos. Espero que con usted se mantenga también por fin seriamente el necesario debate sobre esta evolución y sobre los instrumentos para su modificación, al igual que el impuesto Tobin.

(Aplausos)

 
  
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  Karas (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, señor Duisenberg, Señorías, el informe Radwan es para mí de especial importancia porque no se le puede ver por separado del siguiente punto del orden del día relativo a la campaña de información sobre el euro. Me alegra que once de mis doce enmiendas hayan sido aceptadas en la comisión. En estas enmiendas para mí se trata primordialmente de tres cuestiones.

Primera, del fortalecimiento de la independencia del Banco Central Europeo. Esta independencia significa para mí también la libertad de realizar orientaciones, libertad que está justificada porque el BCE está obligado a cumplir un claro mandato, a saber, el mantenimiento de la estabilidad de precios. Segunda, el requerimiento al Banco Central Europeo por parte del Parlamento de proseguir el curso de política de estabilidad para prevenir los riesgos crecientes de inflación. Tercera: mandar la señal a todos los candidatos que la adhesión a la Unión Económica y Monetaria no depende de concesiones políticas sino del cumplimiento de los criterios de convergencia.

El informe es importante también para la campaña de información – lo que ya se ha dicho -, ya que el exceso de importancia que se ha dado en los medios al valor exterior del euro tiene repercusiones psicológicas sobre la confianza de los ciudadanos en esta moneda común. Y es también importante porque expone nítidamente los éxitos demostrables de la Unión Económica y Monetaria.

La información sobre las adaptaciones técnicas no debe quedar subordinada a la relativa a los objetivos políticos y a los éxitos obtenidos.

Por ello, digo de modo concluyente que el euro – y el informe lo demuestra - es un proyecto de crecimiento y empleo, de un mercado interior con éxito y de fortalecimiento de la identidad europea. El euro es un proyecto de estabilidad de precios y de tasas de inflación reducidas, de aumento de la competitividad y de unas finanzas estatales saneadas para que por fin se acabe en todos los lugares con la venta político presupuestaria de nuestro futuro.

 
  
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  Κatiforis (PSE). – (EL) Señor Presidente, el primer informe anual del Banco Europeo debe brindarnos la ocasión de agradecer a la administración del Banco Central Europeo sus esfuerzos, y de felicitarla por su exitosa gestión en lo que respecta a la introducción del euro. No era fácil su obra. Estas personas han trabajado muy duro por nuestros objetivos comunes y debemos reconocérselo, independientemente de que podamos estar en desacuerdo con aspectos importantes de la política monetaria que han aplicado durante un año.

Entre los puntos de desacuerdo —puntos que el informe del ponente ni analiza ni menciona— no se encuentra, por lo que a mí respecta, la censura que se ha escuchado a causa de la caída de la paridad del euro. El ponente, muy correctamente, recuerda en este punto que la fluctuación de las monedas antecesoras del euro era notablemente superior a la que ha podido experimentar hasta ahora el euro; de manera, que en este aspecto no hemos empeorado en absoluto. El ponente atribuye la caída de la paridad a la falta de dinamismo de la economía europea. En esto muy posiblemente tenga razón. Su observación, sin embargo, sugiere una cuestión: en qué medida la política monetaria que se aplica desde hace un año es la más adecuada para restituirle a nuestra economía el dinamismo que todos pensamos que debe alcanzar.

Al contrario que el ponente, que suscribe completamente la argumentación del Banco Central, muchos de nosotros pensamos que la política monetaria ha sido dogmática, excesivamente conservadora y proclive al recurso tremendista a la amenaza de la inflación. Todo esto se podría perdonar, porque el conservadurismo, y tal vez cierto dogmatismo, son inherentes a la condición de administrador de un banco central. Pero el Banco Central no tiene derecho a presentar al público la lucha contra la inflación, que es, por supuesto, obligación suya por el Tratado, cuando la definición de la inflación la da él mismo a su libre albedrío. No puede el Banco decirnos: «Yo soy quien contiene la inflación, e inflación es lo que yo digo que es, según mi propia consideración, consideración, claro, subjetiva y arbitraria, sin conexión alguna con las otras magnitudes de la coyuntura económica y, especialmente, sin conexión con el apoyo al empleo, que también es una obligación del Banco Central Europeo.»

Esta posición ante la política económica roza los límites de lo peligroso, especialmente hoy. La recuperación económica en Europa ha absorbido todo el potencial productivo disponible y para mantener su ritmo necesita nuevas inversiones. ¿El reciente aumento de los tipos de interés, con el pretexto tremendista de la amenaza de la inflación, es, acaso, la política más adecuada para fomentar las inversiones? El objetivo de inflación entre 0% y 2%, ¿se puede compaginar con la necesaria extensión de la economía de las inversiones, o tal vez tendremos que ir pensando, en el marco de los eurodoce, en una revisión política del objetivo de inflación, de suerte que el Banco tenga, sí, independencia para proponerse objetivos, pero que éstos, sin embargo, le sean marcados con responsabilidad política de los gobiernos europeos?

 
  
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  Boudjenah (GUE/NGL). – (FR) Señor Presidente, cualquiera que sea el valor del euro, la función exclusiva del Banco Central Europeo, usted lo ha recordado, señor Duisenberg, es garantizar la estabilidad de los precios sin preocuparse por las consecuencias económicas y sociales que estas decisiones impliquen.

Así, el BCE aumenta sus tipos de interés con el riesgo de ralentizar la inversión y frenar el crecimiento. Este aumento es consecuencia del incremento de los tipos americanos. La debilidad persistente del euro frente al dólar es además consecuencia de una enorme hemorragia de capitales fuera de la Unión Europea. Según los expertos, cerca de 950 millardos de francos netos salieron de la zona euro en 1999, en forma de inversiones directas en el extranjero, es decir un 43% más que en 1998.

Ahora bien, el euro sirve mucho para préstamos que financian proyectos especulativos, y hasta en Estados Unidos. La decisión de rivalizar con Estados Unidos por la promoción de los mercados financieros lleva a un callejón sin salida, cuando es el incremento del empleo, de la formación, de la investigación y de los salarios lo que permitiría desarrollar un modelo social europeo decididamente moderno.

Para ello, el aspecto social y la moneda han de hacer causa común. Ahora bien, el BCE es el único capitán a bordo en materia monetaria. En nombre de la lucha contra la inflación y del respeto estricto por el pacto de estabilidad éste se permite incluso llamar al orden a los Gobiernos de los Estados miembros, pero no se manifiesta nunca para criticar la especulación que está invadiendo los mercados financieros. Propugna la moderación salarial, la flexibilidad, la precarización del trabajo. Alienta los fuegos de las privatizaciones para favorecer la competitividad y la remuneración del capital. Igualmente, vende la "modernización" de la protección social y la reducción de los gastos del desempleo, uniéndose así a la lógica del acuerdo, en Francia, entre la patronal y dos sindicatos, acuerdo que culpabiliza y penaliza a los desempleados.

Es absolutamente necesario reabrir el debate sobre las misiones del Banco Central para una política nueva del crédito que tome en consideración criterios de empleo. No podemos conformarnos con añadir un apartado social a la política económica neoliberal. La alternativa de una verdadera Europa social sería sustituir el pacto de estabilidad por un pacto por el crecimiento, por el empleo y por la formación. Y para poner en práctica estas orientaciones es vital reforzar el control del BCE, y por parte del Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales.

 
  
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  Lulling (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, la mayoría de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios al aprobar el informe Radwan ha dejado pasar de largo una buena ocasión para llamar la atención sobre los motivos de la debilidad del euro, de la que no se puede hacer responsable al Banco Central Europeo. El burdo sinsentido que se ha contado aquí demuestra lo importante que es la independencia del Banco Central Europeo. La constatación de que la debilidad del euro es también una consecuencia de la gigantesca burocracia existente en “Eurolandia “ –tal como formulan reconocidos expertos- que tiene una orientación socialista y que limita la libertad de las personas, ha sido rechazada por motivos evidentemente ideológicos por una mayoría de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios. El mismo destino han sufrido las enmiendas que indican que el espacio del euro está realmente sobrecargado de impuestos que penalizan a los empresarios.

Las rígidas estructuras, la lenta liberalización en importantes sectores económicos y las preocupantes diferencias de las tasas de inflación en los diversos Estados miembros del euro son el motivo de que en muchos Estados miembros la mejora de las finanzas públicas no se deba a un recorte duradero de los gastos públicos y de las reformas estructurales sino a un reducido nivel de intereses y al endurecimiento de la imposición fiscal, lo que representa una amenaza para el pacto de estabilidad. Todas estas son constataciones que me habría gustado ver en el informe. También habría sido positivo que este Parlamento hubiese tenido el valor de reconocer precisamente en este informe que la actual debilidad de la moneda europea se debe sobre todo a que la economía no es lo suficientemente flexible. Sin embargo, estoy satisfecho de que al menos se hayan expresado objeciones frente a determinadas decisiones actuales de los países europeos, por ejemplo, relacionadas con el horario de trabajo, decisiones que inmovilizan al mercado laboral en vez de flexibilizarlo contribuyendo del mismo modo a la debilidad del euro. Lo digo aunque no le guste al colega Brie, el jefe ideólogo de los antiguos comunistas alemanes, cuyo partido arruinó a todo un Estado y que habría sido mejor que se hubiese callado aquí.

Esta es una llamada clara a los electores en el espacio del euro para que manden por fin a paseo a los numerosos gobiernos verdi-rojos si...

(El Presidente retira la palabra a la oradora)

 
  
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  Berès (PSE). – (FR) Señor Presidente, señor Presidente del Banco Central, señor Comisario, Señorías, no puedo resistir al placer de contestar a Astrid Lulling. Independencia, sí, pero independencia, ¿con respecto a qué? Y, en cuanto a la idea de que la reducción del tiempo de trabajo podría explicar la bajada del euro, la dejo responsable de sus palabras, pero me parece son más el resultado de prejuicios ideológicos que de la observación objetiva de la situación de la economía francesa.

(Aplausos)

Señor Presidente del Banco Central, sabe usted que el reciente incremento de 50 puntos al que ha procedido, que se añade al de finales de abril, ha provocado un amplio debate en muchos de nuestros Estados miembros, en los que observamos un reinicio del crecimiento y en los que tememos que este incremento de los tipos invierta esa tendencia, que es esencial si queremos resolver los problemas a los que se enfrentan nuestros conciudadanos.

Nos alegramos sin embargo de la perspectiva de ver revisado el valor de referencia que permita evaluar el crecimiento de la masa monetaria. Esta revisión nos parece necesaria. En cuanto a la degradación de los tipos de cambio entre el euro y el dólar, no todos han visto un inconveniente, pero muchos se preguntan sobre sus causas. Permítame decirle cuál es mi convicción. La falta de coordinación real de nuestras políticas económicas es el principal motivo. Si deseamos corregir esta situación necesitamos más coordinación de las políticas económicas. No la conseguirá sin un refuerzo del euro 11, del euro 12. Será en este marco en el que consiga reforzar la confianza mutua entre los gobiernos, necesaria para que se produzcan progresos en este sentido. Espero que la Presidencia francesa logre que avance este expediente. También espero que el Banco Central contribuya a ello en un espíritu positivo.

Se han producido progresos en materia de transparencia, de lo cual nos alegramos. Sabe usted que este Parlamento piensa que aún podemos avanzar un poco. Y también, señor Presidente, permítame interpelarle sobre un último punto. Ha invitado a los sindicatos a la moderación salarial. Está en su derecho. Pero, ¿no es necesario también preguntarse acerca de las tendencias inflacionistas que se desprenden de los beneficios excepcionales realizados en el mercado de acciones? Nos parece que hay también una visión global de la economía que debe usted tomar en consideración.

Finalmente, con respecto al informe del Sr. Radwan, no puedo aceptar la idea de que la aceleración de las reformas estructurales conduciría a una bajada del euro cuando se trata de la reducción del tiempo de trabajo. Una vez más, las cifras de la economía francesa están ahí para demostrarle que este país, con reducción del tiempo de trabajo, ha logrado más crecimiento y más empleo.

(Aplausos)

 
  
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  Bordes (GUE/NGL). – (FR) Señor Presidente, el Banco Central no es más que un engranaje, pero un engranaje muy simbólico de la política de todos los Estados miembros de la Unión, política que consiste en favorecer el beneficio de las grandes empresas, imponiendo lo que el informe llama eufemísticamente una política salarial moderada.

El Banco Central, que se sitúa como guardián supremo de esta política, pretende actuar contra el déficit presupuestario y el endeudamiento de los Estados. Pero no menciona, no más que los propios Estados, el hecho de que los responsables y los beneficiarios del déficit no son aquellos a quienes se imponen sacrificios para reducirlo. Son las subvenciones, las desgravaciones fiscales y las ayudas de todo tipo, concedidas a la gran patronal, las que vacían por todas partes las arcas de los Estados. Pero es del empleo y de los salarios en el servicio público de lo que todos los Gobiernos se valen para reducir el déficit.

Los representantes de Lucha Obrera votarán contra este informe. Afirmamos la necesidad de una política que detenga toda subvención directa o indirecta a la patronal, de un aumento consiguiente de los impuestos sobre los beneficios así como sobre las fortunas privadas y los ingresos más elevados.

Afirmamos la necesidad de imponer a los Estados que dediquen los fondos consiguientes a crear el empleo que falta hoy de manera tan cruel en la salud, en la educación, en los transportes públicos, y a desarrollar los servicios públicos abandonados en la actualidad. .

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. IMBENI
Vicepresidente

 
  
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  Kauppi (PPE-DE). – (FI) Señor Presidente, tras escuchar a las Sras. Berès y Bordes estoy cada vez más preocupada por el hecho de que se hagan realidad las bellas palabras de Lisboa. En el frente de los comunistas y de los socialistas no parece existir ninguna comprensión hacia la preocupación expresada por la Sra. Lulling y por el Grupo PPE en cuanto a la forma de materializar la competitividad y la dinamicidad europeas. Yo desearía que Francia y los diputados al Parlamento franceses fuesen tan activos en la realización del plan de acción relativo a los servicios financieros, por ejemplo, como lo fueron en el fomento de la agenda social. El Presidente Chirac destacó ayer maravillosamente que es necesario encontrar el equilibrio idóneo entre estos dos objetivos, y espero que escuchen ustedes a su Presidente.

Señor Presidente del Banco Central, recuerdo perfectamente el debate del año pasado sobre el informe anual correspondiente a 1998. Entonces resalté el deseo del Parlamento de ver en el futuro un Banco Central Europeo fuerte e independiente que hubiese consolidado su posición y que se hubiera ganado la confianza de los mercados. El informe anual que ahora nos ocupa demuestra que también se ha avanzado claramente en esta dirección durante el último año. Doy la bienvenida al compromiso contraído por el BCE de publicar periódicamente las previsiones económicas y los detalles de sus modelos econométricos relacionados con la economía de la zona del euro. Sin embargo, hay que seguir incrementando la transparencia. Señor Duisenberg, el hecho de que haya varios modelos econométricos no impide que todos puedan ser publicados y puestos también en conocimiento del Parlamento. Es importante que estos modelos, a través de los cuales se intenta determinar también la política monetaria de la nueva economía en un marco nuevo de la economía global, sean publicados con transparencia para facilitar el debate de economistas y políticos.

Estoy de acuerdo con la Sra. Riis-Jørgensen en que el BCE debería aclarar su política intervencionista. Esta mañana se han presentado en el canal de noticias CNN los resultados de unos estudios sobre la política intervencionista de diferentes Bancos Centrales, y el BCE era calificado de banco extremadamente intervencionista. ¿Podría usted comentar esto en su turno de respuestas?

 
  
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  Tannock (PPE-DE). – (EN) Señor Presidente, el informe Radwan ha abordado con sinceridad muchos de los temas relativos al funcionamiento del Banco Central, temas que abarcan desde la supervisión bancaria prudencial y los costes de las transferencias monetarias internacionales, por un lado, hasta los requisitos de convergencia para los países candidatos y el papel de este Parlamento en la provisión del marco para la transparencia del BCE, por otro.

Saludo los llamamientos que se han hecho en favor de una mayor transparencia, que considero que es la mejor defensa del Banco contra los que piden una enmienda del Tratado para reducir su independencia operativa, y el Sr. Duisenberg se ha comprometido a publicar los modelos econométricos, por lo que debe ser felicitado. Quisiera instarle también a que publique las actas y el sentido de los votos en el Comité Ejecutivo, requisito fundamental para ganarse la confianza de los mercados, especialmente en el caso de una institución tan joven.

El informe saluda el hecho de que el BCE no interprete su responsabilidad respecto a la apolítica de estabilidad de manera unilateral, sino que, además de la inflación, vigile también las tendencias deflacionistas. Esto también es importante. Todos valoramos la estabilidad económica y de precios, y el nuevo paradigma en los Estados Unidos nos infunde la esperanza de que dicha estabilidad, incluido un presupuesto equilibrado durante el ciclo económico, irá de la mano con el crecimiento y la reducción constante del desempleo.

No obstante, el informe no examina la falta de confianza en el euro por parte del mercado ni las enormes salidas de capital de Europa durante el pasado año. Creo que ello se debe a la falta de fe en la capacidad de los países centrales de la zona euro para determinar y presentar reformas estructurales fundamentales bajo sus actuales gobiernos, a lo que Otmar Issing, principal economista del Banco, se ha referido como las graves rigideces estructurales de los mercados de trabajo y de los sistemas de jubilación de Europa.

Por último, como diputado británico, no me parece justo que los países candidatos sean sometidos a una aplicación más estricta de los criterios de convergencia de Maastricht para incorporarse en la UEM que los actuales países miembros y, como diputado de un país que no participa en el euro, insto a la Comisión a que estudie el modelo europeo flexible que hemos adoptado los Conservadores británicos, de manera que permita a dichos países su exclusión de la UEM en el futuro, si así lo desean, tras su incorporación.

 
  
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  Agag Longo (PPE-DE). - Señor Presidente, señor Presidente del Banco Central Europeo, ¡buen trabajo! Creo que ha conseguido el principal objetivo del Banco Central Europeo: mantener la estabilidad de precios. Y le diré más, si necesita, si cree oportuno volver a subir los tipos de interés, si el objetivo de la estabilidad de precios, el objetivo de la inflación está en peligro, que no le tiemble el pulso, vuelva a subir los tipos de interés.

Pero quiero añadir algo, no es en esto en lo que el Banco Central Europeo ha demostrado y ha alcanzado el mayor crédito, es en el debate sobre el valor exterior del euro donde el Banco Central Europeo se ha mantenido firme, ha aguantado y ha resistido ataques y presiones desde diversos frentes. La verdadera razón del valor exterior de nuestra moneda no es, bajo ningún punto de vista, la política del Banco Central Europeo, es la actitud y la resistencia de determinados gobiernos -como, por ejemplo, el que se ha citado varias veces hoy aquí de las 35 horas-, ideológicamente alérgicos a las reformas económicas que necesita la Unión Europea para seguir el camino que se marcó en la Cumbre de Lisboa.

Quiero felicitarle también por el cambio del método de subasta ya que el nuevo sistema de tipo variable permite un control más directo del agregado monetario por el mejor conocimiento de la curva de la demanda del mercado y, además, permite enviar señales ciertas a los mercados sobre la política monetaria. Por todo ello, señor Presidente del Banco Central Europeo, quiero felicitarle y mostrarle mi apoyo.

 
  
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  Villiers (PPE-DE). – (EN) Señor Presidente, en muchos aspectos, ha sido un año bastante nefasto para el euro. Mi opinión es bastante más pesimista que la del orador anterior. Hemos visto caer en picado el valor exterior del euro.

Resulta interesante examinar por qué se ha producido dicha caída. Son muchos los motivos que hoy se han explorado, pero un motivo de peso es que los mercados no creen en una moneda sin un país. No creen en una moneda que no está respaldada por una institución política o por un gobierno. Esto ilustra perfectamente la conexión inherente que existe entre la Unión Económica y Monetaria y la unión política. La una deriva casi inevitablemente de la otra. Es una de las muchas razones por las que el Reino Unido debería permanecer fuera del euro.

Pero lo que es fundamental, es que las personas de toda Europa celebren un debate sobre el futuro, un debate sobre la unión política. Con demasiada frecuencia, en el pasado, se les ha dicho que los cambios en Europa son técnicos. En particular, la idea de que el avance hacia el euro fuera meramente una elección económica es, francamente, mentira. Cada vez que el Sr. Blair y el Sr. Brown afirman que la entrada o no del Reino Unido es una cuestión de economía, están engañando a la sociedad británica o se están haciendo demasiadas ilusiones acerca del futuro de Europa.

No es más que justo que en Dinamarca estemos asistiendo a un debate sobre la unión política en estos momentos, mientras los daneses deciden si se unen al euro o no. Es lo que están decidiendo y es la decisión a la que se enfrenta el Reino Unido. Confío en que ambos países digan 'no' a la unión política y, por consiguiente, digan también 'no' a la unión económica. Ya va siendo hora de que la Unión Europea deje de intervenir y de destinar el dinero de los contribuyentes a una de las partes de debates políticos de este tipo. Es inadmisible, en mi opinión, que se utilice el dinero de los contribuyentes – para fondos públicos – para fomentar el euro en los países que están fuera, porque están llevando a cabo un proceso político muy importante. La utilización de fondos gubernamentales en una de las partes del debate sería una injerencia en este proceso democrático. Confío en que hoy a mediodía votemos conforme a eso en el informe Karas.

 
  
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  Gallagher (UEN). – (EN) Señor Presidente, la introducción de la moneda única en Europa no podía ser nunca una tarea sencilla, pero con 11 países de la Unión y una población de 300 millones, apoyo plenamente la moneda única.

Se ha discutido mucho en los últimos meses acerca de la fortaleza o de la falta de fortaleza de la moneda y me gustaría formular una pregunta muy sencilla a los detractores de la UEM. Si la moneda única no funciona, ¿por qué hay tantos países que intentan unirse a la nueva estructura? Acojo con satisfacción la decisión de Grecia de participar plenamente en la moneda única. En los países escandinavos crece el apoyo a la moneda única. Naturalmente esperamos con impaciencia conocer la decisión de la población danesa. A más largo plazo, los países de la Europa Central y Oriental que aspiran a integrarse en la Unión Europea querrán participar en el sistema de la moneda única europea. El 1 de enero de 2002, que no está tan lejos, es la fecha clave para la puesta en circulación de billetes y monedas en euros en los territorios de todos los países participantes en el UEM. Las empresas y las tiendas deben dirigir sus preparativos hacia esa fecha para garantizar que la transición se produce sin sobresaltos.

Desde una perspectiva irlandesa, creo que nuestro plan para el cambio de divisa avanza a buen ritmo. Afortunadamente, podremos aprovechar nuestra experiencia del cambio de moneda de 1972, cuando abandonamos la Esterlina. Queremos asegurarnos de que los errores que se cometieron entonces no vuelven a repetirse.

 
  
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  Duisenberg, Presidente del Banco Central Europeo. – (EN) Señor Presidente, he recibido tantas felicitaciones y tantos cumplidos que me gustaría, sencillamente, expresar mi agradecimiento al Parlamento Europeo por la acogida que le ha dispensado a nuestro Informe anual, y he podido comprobar que este debate expresa un gran apoyo a la continuación de las políticas que hemos seguido hasta ahora.

Hay algunos puntos sobre los que me gustaría comentar. Las preguntas que han formulado la Sra. Randzio-Plath, el Sr. Katiforis y el Sr. Goebbels se resumen todas ellas en saber si el BCE tiene una tasa de crecimiento demasiado alta, lo que provoca una subida de los tipos de interés. La Sra. Berès ha formulado una pregunta muy precisa sobre la que me gustaría decir lo siguiente. No entiendo el pesimismo que impregna este aspecto del debate. En los últimos veinticinco años, la tasa media de crecimiento del PIB real en la zona euro ha sido de entre el 2 y el 2,5% anual. Este año y el año próximo, el crecimiento en la zona euro será mayor, incluso considerablemente mayor, a saber del 3% anual, y esperamos que la inflación se sitúe en torno al 2%. Debido a la volatilidad de los precios del petróleo, podría superar incluso el 2% en algunos meses, pero la media será del 2%. No faltarán los riesgos de que la inflación suba más, pero lo que hagamos al respecto dependerá de cómo evoluciona la situación.

En respuesta a la pregunta de la Sra. Randzio-Plath de si el BCE está en contra de tasas de crecimiento por encima del 3%, mi respuesta inequívoca es que ciertamente no estamos en contra de una tasa de crecimiento del 3%, que es la que ahora esperamos. Estaríamos en contra de que crezca la inflación, pero eso aún no se ve venir, aunque, como digo, los riesgos serán al alza. Estamos entrando ahora en el mejor período que ha conocido Europa desde hace mucho tiempo, yo diría décadas. El desempleo bajará durante los próximos dos años. No demasiado, lo reconozco – no hay nada que pueda hacer la política monetaria para acelerar el proceso -, pero el empleo está descendiendo gradualmente y seguirá haciéndolo.

Si, como todos esperamos y deseamos, Grecia se une a la UEM el próximo 1 de enero, Dinamarca será el único miembro del MTC.

Se ha formulado la pregunta de qué hará el BCE si esta situación crea problemas a Dinamarca. El BCE no escatimará esfuerzos para mantener a Dinamarca en el MTC y no se ha fijado ningún plazo para poner fin al mecanismo de tipos de cambio, por tanto, se mantendrá por un período indefinido de tiempo. Hasta ahora, Dinamarca ha cosechado un notable éxito como miembro del MTC con márgenes de tipos de cambio más bajos que los que se permite el MTC, y espero que siga igual, aunque me gustaría pensar que Dinamarca decidirá unirse a la UEM. Pero puedo asegurar a la Sra. Riis-Jørgensen que la cooperación entre el Banco Central Europeo y el Banco Nacional Danés es ejemplar.

Ya he hecho alusión en mi presentación a la cuestión de la transparencia y al acta que se pide en la propuesta de resolución. La introducción a la rueda de prensa mensual es relativa al debate que acaba de celebrarse en el Comité Ejecutivo. La declaración es preparada cuidadosamente por todo el Comité Ejecutivo; no es una declaración que se haga sin pensar. Una semana más tarde, toda la declaración se presenta una vez más de una manera más definitiva. El editorial en el boletín mensual ofrece toda la información que puede encontrarse en el acta resumida de la reunión.

 
  
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  El Presidente. – Muchas gracias, señor Duisenberg.

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar a partir de las 11.30 horas.

 
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