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 Texto íntegro 
Acta literal de los debates
Martes 5 de septiembre de 2000 - Estrasburgo Edición DO

12. Desarrollo económico y social de Turquía
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  El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate de la recomendación (A5-0206/2000) del Sr. Morillon, en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores, Derechos Humanos, Seguridad Común y Política de Defensa, sobre la posición común del Consejo con vistas a la adopción del reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a las acciones encaminadas a lograr el desarrollo económico y social de Turquía (7492/1/2000 REV - C5-0325/2000 - 1998/0300(COD)).

 
  
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  Morillon (PPE-DE), ponente.- (FR) Señor Presidente, la posición común del Consejo, cuyo objeto acaba usted de recordar, viene para segunda lectura de nuestro Parlamento no por cuestiones de fondo, sino por cuestiones de forma. Podría parecer insignificante, pero en modo alguno lo es.

En efecto, en relación con el fondo, nuestro Parlamento dio su acuerdo para dedicar, en el curso de los próximos cinco años, 135 millones de euros en beneficio de acciones destinadas a compensar los sacrificios a los que está dispuesta Turquía para participar en una unión aduanera con la Unión Europea, y a este respecto no hay ninguna divergencia con el Consejo.

En lo que se refiere a la forma, quisimos precisar un determinado número de ámbitos cuyas acciones correspondientes debían aceptarse prioritariamente, y el Consejo no quiso aceptar tres de nuestras propuestas relativas al enunciado de un principio de precaución sobre el desarrollo de la energía nuclear, en especial en las zonas expuestas a terremotos. La protección y la identidad cultural de las minorías y la ayuda a las iniciativas en favor de la abolición de la pena de muerte y, por último, quizás sobre todo, el desarrollo de todo tipo de cooperación destinada a resolver el problema kurdo.

A mi juicio, estas cuestiones de forma no son desdeñables en un debate que precede al que tendrá lugar en la Comisión de Asuntos Exteriores, Derechos Humanos, Seguridad Común y Política de Defensa, el próximo mes de octubre, sobre la adhesión, y para el que presentaré un informe en noviembre sobre el progreso de los trabajos y la evolución de las mentalidades en el interior de la Unión y en Turquía.

Después de que, en Helsinki, se abrió de nuevo la puerta a esta adhesión, nadie puede decir si el camino así abierto llegará a su fin, ni cuánto tiempo se precisará para recorrerlo. Creo poder decir que existe un consenso muy amplio para reconocer a Turquía una posición privilegiada por razones geográficas, históricas, económicas y políticas, pero esta posición privilegiada puede y debe percibirse tanto en el propio interior de la Unión como en una estrecha cooperación con ella. Pienso que esta opción pertenece democráticamente tanto a los ciudadanos de la Unión, a los que aquí representamos, como a los propios ciudadanos turcos. Comprendí que probablemente esta era su opinión, señor Comisario Verheugen, y creo poder asegurarle en este ámbito el apoyo de una fuerte mayoría de mis compañeros.

La decisión de adhesión de Turquía revestirá una gran importancia para el porvenir de la Unión y de Turquía como para que pueda concluirse en el sigilo, o incluso en el secreto, de los gabinetes. Se precisarán largos debates, tanto aquí como en los parlamentos nacionales, y esta es la razón por la que todo el mundo está de acuerdo en reconocer que el camino será largo y difícil. Me convencí de ello, en mi calidad de ponente para la ampliación, no sólo por la riqueza y la pasión de los debates ya iniciados en nuestro Parlamento, sino por la observación de las reacciones registradas en la propia Turquía, tanto en los medios dirigentes como en el seno de la sociedad civil.

Comentaré en detalle estas reacciones contrastadas en la presentación de mi informe. Hoy me contentaré con sacar la conclusión esencial. Los ciudadanos turcos se dan cuenta que su entrada en la Unión requerirá no solamente una revisión sin dolor de su arsenal jurídico y el abandono parcial de una soberanía a la que siguen apegados, sino también un cambio radical de sus costumbres y de su mentalidad, a la que no parecen preparados. Por esta razón, nuestro Parlamento propuso la creación de un foro euroturco que reúna en una reflexión profunda a los representantes cualificados de la comunidad turca y a los diputados europeos que reciban dicho mandato. Yo renovaré esta propuesta en mi informe y creo poder decir que el Gobierno turco no es hostil a ella, antes al contrario, según parece.

Señor Presidente, Señorías, al iniciar este largo camino, consciente de estas realidades, creo que ha llegado la hora de abandonar toda hipocresía y no seguir disimulando los obstáculos existentes, a cuya cabeza se sitúa el problema kurdo. El día de hoy, no se les ocurriría a los franceses negar que existe un problema corso, incluso si los ciudadanos franceses y sus dirigentes están divididos en cuanto a las soluciones que requiere. Existe un problema kurdo en Turquía. El Consejo no debe prohibir al Parlamento Europeo proponer su contribución a su solución. Si el texto de este reglamento viene de nuevo en segunda lectura, no se debe a una cuestión de mera forma, se debe a que nuestro Parlamento rechaza esta forma de ejercicio político.

 
  
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  Zacharakis (PPE-DE). - (EL) Señor Presidente, comparto sin reservas la indicación del Sr. Morillon de abandonar la hipocresía con la que a veces, bien por razones políticas o bien por razones de otro tipo, se hace frente a determinados problemas que, sin embargo, son reales. Porque creo que no hay duda de que los temas que abordan las tres enmiendas rechazadas por el Consejo, existen; así como que es probable que dicha postura del Consejo indique, por lo menos, una intención hipócrita de dejar estos problemas de lado o de valorar en poco su importancia.

Y sin embargo, estas enmiendas que reflejan puntos de vista estables del Parlamento Europeo, son de un peso especial y hace bien el Sr. ponente en insistir en que las aprobemos si las autoridades turcas garantizan seguridad en la construcción de centrales nucleares en regiones sísmicas, si tenemos la referencia expresa a la pena de muerte y la clara mención de la obligación de Turquía de reconocer y proteger la identidad cultural de las minorías, en el marco de su obligación más general de respetar el Estado de Derecho y los derechos humanos y de proyectar el indudable problema kurdo y la necesidad de resolverlo, pero sin bombardear a los civiles, por supuesto, como el último bombardeo turco que tuvo lugar el 18 de agosto en Kentakor.

Quiero tener la esperanza de que la insistencia de nuestro Parlamento en aprobar unos puntos determinados ayude a los turcos a darse cuenta de que - como correctamente observa el Sr. Morillon - aunque muestren estar faltos de interés en comprender que el camino para aproximarse a Europa no es sólo una calle de único sentido en que los miembros de la Unión Europea hagan gala de su buena intención y comprensión ante dichas particularidades de Turquía, sino que las autoridades turcas y la sociedad turca deben tener la misma buena intención de adaptarse a las normas de lo justo y de la ética que rigen la Unión Europea y que están en vigor para todos los países candidatos a la adhesión, sin excepción; y que, desgraciadamente sigue infringiendo Turquía; no sólo en cuanto al problema kurdo y al déficit democrático, sino también en otros muchos casos como son, por ejemplo, el problema de Chipre y las relaciones turco - griegas.

Un cambio global y palpable del comportamiento y de la mentalidad de Turquía animará, de alguna manera, a cuantos quisieron acelerar, con un espíritu superoptimista, el camino hacia Europa de Turquía y ayudará a acortar el escabroso y largo camino - cito de nuevo al Sr. Morillon - para admitir a Turquía en la familia europea.

 
  
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  Swoboda (PSE). - (DE) Señor Presidente, señor Comisario, estimados colegas, en primer lugar quisiera manifestar mi más sincera gratitud hacia el colega Morillon por su excelente trabajo y la perseverancia con la que ha logrado imponer las peticiones y principales enmiendas. Le presto mi apoyo en nombre de mi Grupo político, y creo que existe la posibilidad de llegar a un acuerdo con el Consejo. A través del presente instrumento pretendemos fomentar el desarrollo económico y social de Turquía. Como es natural, esperamos que paralelamente a dicho proceso -o quizá ocasionado por él- salga reforzado el desarrollo político de Turquía hacia la democracia, el respeto de los derechos humanos, especialmente de cara a la propia población kurda, y la abolición de la pena de muerte.

Pese a todo -me veo obligado a reiterarlo una y otra vez, lo digo también en Turquía-, no estamos nada satisfechos con los avances logrados en el ámbito del desarrollo político. Obviamente, podríamos lavarnos las manos aduciendo que ése no es nuestro problema y, de hecho, el problema radica principalmente en la misma Turquía, ya que no da muestras de buena disposición ni se decide a crear instituciones políticas que hagan claramente visibles los progresos obtenidos en esta materia.

Hace poco Turquía eligió a un nuevo Jefe del Estado: un juez, un juez muy prestigioso que contaba con el apoyo del Gobierno. Pues bien, ¿cuál es una de las primeras cosas que hace ese Gobierno? Durante el verano envía al Presidente un a modo de decreto de emergencia mediante el cual pretende restringir determinados derechos de las personas que trabajan en la administración pública. Luego le asombra que el Presidente, en su calidad de antiguo juez supremo, rechace las disposiciones enviadas alegando que corresponde al Parlamento estudiarlas, algo que en una democracia no es sino un hecho absolutamente evidente.

Al igual que otros muchos miembros de este Parlamento siento poca simpatía hacia los islamistas, sobre todo cuando vienen aquí a representar esa postura fundamentalista tan propia de aquellas regiones, que también se ha tratado hoy en el debate celebrado entre los presidentes de los parlamentos israelí y palestino. Ahora bien, ¡es una cuestión que requiere una solución legal! No se puede permitir bajo ningún concepto que un decreto de emergencia dé luz verde para destituir a todos los islamistas de su cargo, como pretende el Gobierno. ¿Constituye realmente un problema? ¡En ese caso, habrá que someterlo al Parlamento!

Pasemos ahora al problema de los kurdos. Ya ha sido mencionado. Es otro ámbito en el que no se ha avanzado ni un solo paso. Siguen alternándose los indicios positivos y negativos. A quienes se dan cuenta de que se trata de un asunto crucial les falta valentía. Se ha aludido al problema corso. Yo diría al respecto que Francia también debe armarse de valor para afrontar este reto después de tantos años. Me gustaría que Turquía mostrara solamente una mínima parte de ese valor para zanjar la cuestión kurda. Y no nos olvidemos de los problemas que sufren otras minorías.

Se ha hablado de la pena de muerte. ¡Cuántas veces no se habrá expresado la convicción de que debe ser abolida y cuánto tiempo se está tardando en adoptar las medidas oportunas! Es esto, el que Turquía no acabe de dar ese paso, lo que no puede sino decepcionar profundamente a todo miembro de este Parlamento -yo me considero uno de ellos- que desea que Turquía entre a formar parte de la Unión Europea. Ello no obstante, creo que debemos seguir cumpliendo nuestras promesas. Pueden cumplirse y, de hecho, están cumpliéndose, incluso las que tienen que ver con el fomento del desarrollo económico y social. Esperamos con impaciencia que Turquía impulse el desarrollo político por iniciativa propia.

 
  
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  Haarder (ELDR). – (DA) Señor Presidente, nuestras relaciones con Turquía deben fomentar la democracia, la estabilidad y la consecuencia. El camino para ello pasa, entre otros aspectos, por el desarrollo social y económico y el camino hacia el desarrollo social y económico pasa, entre otros aspectos, por las inversiones extranjeras. El paquete financiero de la Unión será un motor para nuevas inversiones en Turquía y con ello promoverá y consolidará asimismo la democracia y los derechos humanos. Hemos visto funcionar una estrategia semejante en antiguas dictaduras de la Europa meridional, lo veremos funcionar en Europa Central y Oriental y también debería poder funcionar en Turquía. El Parlamento debe respaldar esta estrategia al mismo tiempo que debemos insistir en que los criterios de Copenhague –en lo referido a democracia y derechos humanos- se cumplan antes de que pueda comenzar a hablarse de negociaciones para la adhesión. Por último quiero subrayar la necesidad de reconstruir los miles de pueblos kurdos que han sido arrasados. Debe ser una de las prioridades explícitas de nuestra política para Turquía y hemos de insistir para que también el gobierno turco la convierta en una de sus prioridades al igual que hemos de insistir en que los derechos de las minorías curdas sean respetados tal y como son respetados los derechos de las minorías en los países de la Unión y en el resto de países solicitantes.

 
  
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  Ceyhun (Verts/ALE). - (DE) Señor Presidente, en nombre de mi Grupo político quisiera dar las gracias al ponente por su recomendación para la segunda lectura. Es buen conocedor de la situación turca. Está al tanto de los problemas del país y de su gente. No es ningún secreto que, en nuestra opinión, no puede existir una Turquía democrática en el sentido que nosotros atribuimos a este término hasta que no se solucionen los problemas económicos y sociales. También es sabido que Turquía no podrá vencer dichas dificultades por sí sola, sin contar con nuestra ayuda.

Desde esta perspectiva, las peticiones recogidas en las enmiendas del ponente -alude a la protección de las minorías, reclama con razón la abolición de la pena de muerte y exige una solución para el problema kurdo- no pueden considerarse bajo ningún concepto como requisitos que dificulten nuestra ayuda. Todo lo contrario, se trata de valiosas propuestas que pretenden facilitar la realización de las imprescindibles reformas democráticas. Al fin y al cabo, Turquía saldrá ganando el día en que estas reformas se implanten. ¡En ese sentido apoyamos la recomendación del ponente agradeciéndole de nuevo su trabajo!

 
  
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  Korakas (GUE/NGL). - (EL) Señor Presidente, acaban de cumplirse nueve meses, o mejor dicho, ya han pasado nueve meses desde la decisión tomada en Helsinki de proclamar a Turquía país candidato a la adhesión. Ya entonces nosotros habíamos avisado de que esa decisión no sólo no iba a ayudar, como muchos pretendían, a la democratización, la mejora de las condiciones de vida de los pueblos de Turquía, sino que además animaría al régimen a intensificar aún más su represión. Nueve meses después, vemos con gran pesar que teníamos razón; la verdad es que preferiríamos habernos equivocado.

Hoy, la propuesta del Consejo viene a liberar 135 millones de euros para el desarrollo económico y social de Turquía. Mucho nos tememos que una parte significativa de estos millones se va a utilizar en reforzar el mecanismo de represión a pesar de los controles que se puedan realizar.

Permítanme darles algunos datos. Como ya sabemos todos, aún con todas las eventuales promesas, la Constitución sigue siendo profundamente antidemocrática, el código penal lo mismo, en las cárceles de Turquía en este momento están recluidos 15.000 presos políticos en condiciones infrahumanas, que se están modernizando con la intensificación de la incomunicación, algo que está causando reacciones tremendas en Turquía, hasta en el Colegio de Abogados de Estambul, el cual denuncia estas medidas en un informe especial. Recientemente se han efectuado arrestos con motivo de las manifestaciones del 1 de septiembre, día mundial de la paz. Chipre sigue ocupada. Etzevit, el Presidente del Gobierno de Turquía, está diciendo, en el momento en que nosotros estamos liberando este dinero, que el problema de Chipre se resolvió en 1974, es decir con el bárbaro ataque y la continuidad de la ocupación, ignorando las decisiones de las Naciones Unidas. Y también quiero decir que lo mismo dice el Sr. Tzem en relación con las relaciones greco - turcas. Y que no presuman algunos y que no se enorgullezcan, porque estas relaciones greco - turcas sólo llevan a continuas concesiones del gobierno griego que, al final, van a ser fuentes de mayores tensiones.

Así que ustedes quieren utilizar este dinero como cebo para introducirse aún más en la economía de Turquía, para saquear aún más la riqueza del pueblo turco. Nosotros no les vamos a decir désenlo o no se lo den, simplemente queremos señalar bajo qué condiciones y por qué razón se da este dinero.

 
  
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  Souladakis (PSE). - (EL) Señor Presidente, estimados colegas, estoy completamente de acuerdo con el excelente trabajo de mi colega, el Sr. Morillon, tal y como lo ha expuesto, y también tal como lo ha completado el Sr. Swoboda. No voy a repetir, pues, argumentos que acepto en su conjunto. Sin embargo quiero hacer algunas observaciones.

La singularidad de las relaciones Unión Europea - Turquía, tal como la hemos vivido durante muchos años, en su punto de partida y en su núcleo, se debe al problema político que se llama Turquía. De esta manera, en Helsinki, hace nueve o diez meses, se puso en marcha un procedimiento de tal naturaleza que tenía en perspectiva, básicamente, resolver el problema político que se llama Turquía. En este sentido, como está aquí el Sr. Comisario Verheugen, cuya competencia es la ampliación, y dado que hay unas dudas en cuanto al texto que va a conformar la asociación entre la Unión Europea y Turquía; estoy seguro de que apoyará que en el texto de los tratados, y no el los preámbulos, entre todo lo incluido en Helsinki y relacionado con los derechos humanos, con la cuestión de Chipre, con el mar Egeo, con las crisis.

Miren ustedes, Turquía es un caso extraño. Transmite crisis a todo su entorno. Nosotros, que vivimos en la región, queremos que de una vez por todas acaben las crisis. Y transmite crisis por la estructura de su sistema político. Recientemente hemos sido testigos de las manifestaciones de los turcochipriotas en Chipre, quienes, por fin, han abierto la boca y ya denuncian a Turquía como potencia de la ocupación. Ayer mismo escuche en la BBC a un líder de un partido turcochipriota, - de turcochipriotas no colonos - que se ha quedado la mitad en Chipre y decían: "Turcos, dejadnos entrar de una vez en la Unión Europea, si vosotros también queréis entrar, dejadnos hacerlo a nosotros primero".

En este sentido, como en esta asociación se está jugando el carácter de Europa, están en juego sus perspectivas, sus principios, estoy seguro de que el Comisario, Sr. Verheugen, nos va a asegurar que la Comisión, en calidad de guardiana de dichos principios, va a vincular el proceso de adhesión de Turquía a estos principios. Y creo que esta es la cuestión más importante, esta puesta en marcha y este camino. Porque, Sr. Verheugen, no creo que todos nosotros podamos admitir que, por un lado, votemos parlamentos, gobiernos, y por otro, que todavía exista el orden establecido militar estatal que define condiciones políticas por nuestra cuenta. Desde este punto de vista, la propuesta Morillon es una visión animosa. Nosotros, como griegos, queremos a Turquía en la Unión Europea, queremos una Turquía democrática, porque dicha Turquía constituirá el punto de partida de la no existencia, ya, de crisis en la región más amplia, de crisis que hemos sufrido durante muchos años y que hemos vivido negativamente.

 
  
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  Verheugen, Comisión. - (DE) Señor Presidente, antes que nada quisiera manifestar mi gratitud hacia el ponente, el Sr. Morillon, por su detallado informe. Me alegra comprobar que existe una profunda coincidencia. Me alegra asimismo que el Parlamento haya respondido con gran celeridad a la posición común aprobada por el Consejo, y sobre todo me alegra que el Parlamento pueda suscribir en gran parte ese punto de vista propuesto por la Comisión.

El informe insiste en la necesidad de completar la propuesta de reglamento en tres puntos. Puedo notificarles que la Comisión comparte la opinión del Parlamento al respecto. Por tanto, la Comisión examinará las enmiendas correspondientes del Parlamento y comunicará su punto de vista lo antes posible al Consejo emplazándole a que concluya el procedimiento legislativo.

La presente propuesta de reglamento reviste una importancia especial puesto que, junto con las medidas a favor de Turquía adaptadas en el marco del programa MEDA y el reglamento promulgado por el Consejo en el pasado mes de abril, constituye el último de los tres pilares de la ayuda financiera a Turquía. Todos estos recursos financieros están destinados a fomentar la consecución de la estrategia de preparación para la adhesión de Turquía. Más en particular, esta estrategia tiene por objeto ayudar a Turquía a que reúna las condiciones necesarias para acceder a las negociaciones. El país no estará preparado para ello mientras no se implanten las reformas políticas, económicas y sociales básicas.

Gracias a la sustancial mejora que han experimentado las relaciones entre la Unión y Turquía a raíz del Consejo de Helsinki se puede hablar abiertamente de todos los temas, sin escatimar críticas. Sin duda, ello se debe en gran parte al impulso que ha recibido el diálogo político a todos los niveles como consecuencia del nuevo clima surgido con posterioridad a Helsinki. Debo decir que estamos obligados a mantener conversaciones abiertas y críticas, en las que también se traten temas dolorosos, en las que también se aborden cuestiones sensibles, si queremos andar hasta el final el camino que se despliega ante nosotros.

Quisiera aprovechar esta ocasión para reiterar una vez más nuestra esperanza de que Turquía se comprometa firmemente a llevar a cabo el proceso de reforma ya iniciado. Hace unas semanas Turquía firmó el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos y Sociales. Creo poder afirmar que este hecho guarda relación con la decisión que adoptamos el año pasado y que, por tanto, puede considerarse un éxito. Aplaudo esta adhesión, ya que constituye un paso importante en la buena dirección, pero no por ello dejo de subrayar que ahora se trata de someter los pactos al Parlamento turco para su pronta ratificación y de llevar a la práctica las obligaciones que de ellos se derivan.

Durante mi última visita a Turquía el pasado mes de julio me informaron minuciosamente acerca del informe sobre las reformas necesarias para el cumplimiento de los criterios de Copenhague. El texto fue elaborado por una comisión interministerial que lo ha presentado al Gobierno para su aprobación. Recoge una serie de propuestas de reforma destinadas a mejorar la situación de los derechos humanos. Ahora es fundamental que el Gobierno turco lleve a la práctica las medidas de reforma propuestas en el marco de un programa legislativo coherente. Es algo que he puesto de manifiesto en las conversaciones que mantuve en Turquía.

Como bien saben, el Consejo Europeo de Helsinki ratificó que el cumplimiento de los criterios políticos de adhesión constituyen una conditio sine que non para la intensificación de las relaciones entre la Unión Europea y Turquía. Este punto servirá de hilo conductor en la elaboración de la asociación para la adhesión que presentará la Comisión este otoño, tal y como le ha pedido el Consejo.

 
  
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  El Presidente. – El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a las 12.00 horas.

 
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