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Acta literal de los debates
Martes 5 de septiembre de 2000 - Estrasburgo Edición DO

13. Política comunitaria en el sector audiovisual en la era digital
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  El Presidente. - De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe del Sr. Veltroni (A5-0209/2000) – Política comunitaria en el sector audiovisual en la era digital, en nombre de la Comisión de Cultura, Juventud, Educación, Medios de Comunicación y Deporte, sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones – Principios y directrices de la política comunitaria en el sector audiovisual en la era digital (COM(1999)657 - C5-0144/2000 - 2000/2087(COS))

 
  
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  Veltroni (PSE), ponente. – (IT) Señor Presidente, Señorías, considero que el documento sobre la política audiovisual de la Comunidad en la era digital, presentado por la Comisión, es importante porque, en cierta medida, esta innovación tecnológica afecta directamente al futuro cultural e incluso a cuestiones delicadas como el pluralismo y la calidad de la democracia de nuestro continente.

Con lo digital y la convergencia de los medios de comunicación todo va a cambiar: la forma de conocer, de comunicar, de trabajar, de producir y de saber. Existen riesgos – como ocurre siempre cuando irrumpe la innovación – sin embargo, el paso a lo digital conlleva inmensas oportunidades de pluralismo y ofrece al sistema enormes posibilidades productivas.

No es casualidad que, hace unos días, el primer ministro inglés Tony Blair haya propuesto, revolucionando las perspectivas de la gestión tradicional del espectro electromagnético, subastar las frecuencias también para la televisión digital, al objeto de acelerar el desarrollo tecnológico. Y tampoco es casualidad que el mismo Blair haya propuesto la difusión gratuita del set top box, prefigurándose una doble ventaja: por un lado, para la economía y, por otro, para el pluralismo informativo y cultural de su país.

Las tecnologías van cambiando y, en consecuencia, cambian las perspectivas y, por ende, también los enfoques jurídicos. Por esto, es necesario que la Comunidad sepa ir al compás y que se emplee a fondo para que lo digital pueda ser, como puede serlo, una oportunidad para la cultura, para el pluralismo, para la diversidad cultural y lingüística, así como para la economía y para la innovación tecnológica y la investigación en nuestro continente.

Consideramos que estos objetivos pueden conseguirse gracias a los instrumentos que ya se han definido en el texto de la Comisión. Sin embargo, el debate que se ha desarrollado en el seno del Parlamento, que ha tenido en cuenta distintos puntos de vista y que se ha esforzado, como hicimos en la Comisión de Cultura, en hallar un punto de convergencia unitario, tanto es así que el informe fue aprobado por unanimidad, propone algunas integraciones, limitadas pero importantes.

En primer lugar: la necesidad de una rápida revisión de los instrumentos jurídicos que regulan el sector, en particular la Directiva "Televisión sin fronteras", respecto a la que desde hace tiempo se ha planteado la necesidad de una revisión.

En segundo lugar: a fin de evitar el riesgo de una dependencia de nuestra industria cultural por la existencia de una ampliación, una multiplicación de los canales, se prevé la posibilidad de inversiones productivas en el sector audiovisual. La financiación de los medios de comunicación es indispensable, pero pienso que también hay que prever, tal como ha ocurrido en otros países, inversiones de las propias emisoras de radiotelevisión, al objeto de reservar una parte de sus ingresos para la producción de obras, un modelo que considero útil e importante porque estimula y favorece la industria.

En tercer lugar, con un control de las concentraciones mediáticas, eventualmente sobre la base de una disciplina específica a escala europea para proteger el pluralismo, retomando la idea de una directiva sobre los medios de comunicación y de un organismo europeo que controle la aplicación de las normas en este delicado sector. Y además, con una política que, en la era de la convergencia, proteja un servicio universal también para el acceso a los contenidos, entendido como no discriminación y como asequibilidad del acceso a los servicios. Con el reconocimiento del papel del servicio público de radiotelevisión, por su importancia en el sistema digitalizado, no cabe duda de que el mismo deberá repensarse y examinarse a la luz de los cambios tecnológicos, aunque tiene que desempeñar también una función de garantía de servicios de calidad a un gran público que seguirá utilizando durante mucho tiempo el televisor doméstico y la recepción vía éter para su información cotidiana. Por lo tanto, con un reconocimiento estratégico del papel de la televisión digital terrestre, cuya multiplicación no puede sino considerarse, también en este caso, como una oportunidad.

Por último, el informe se propone una integración para garantizar una atención especial a la protección de las diversidades culturales, a las negociaciones internacionales y a la necesidad de reforzar la industria audiovisual europea, al objeto de que pueda ser competitiva en el mercado global.

Por lo tanto, es éste el espíritu del informe y el intento que el mismo hace de moverse dentro del esquema propuesto por el informe de la Comisión.

El Grupo Técnico de Diputados Independientes ha presentado enmiendas inspiradas en otra visión, en otra legítima inspiración cultural y política. Considero que su aprobación tendría el efecto de remover las razones sobre las cuales hemos alcanzado una convergencia en comisión. Esas razones que no llevan a sostener que, en el caso de ser aprobado, el informe podría constituir un positivo complemento del informe de la Comisión.

 
  
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  Zappalà (PPE-DE), en sustitución del ponente de opinión de la Comisión de Asuntos Jurídicos y Mercado Interior. – (IT) Señor Presidente, intervengo en sustitución del Sr. Tajani, en mi calidad de miembro de la misma delegación y de la misma comisión, la de Asuntos Jurídicos.

Señor Presidente, Señorías, al aplaudir en su conjunto los contenidos de la iniciativa de la Comisión, no pasa inadvertida la importancia de la regulación de la política audiovisual en la era de la alta tecnología en que hoy vivimos y viviremos cada vez más en un próximo futuro.

La complejidad de la materia y el poco tiempo de que dispongo sólo me permiten recapitular algunos puntos que considero esenciales y que espero que serán tenidos en debida cuenta por la Comisión.

La libre circulación de la información y la libertad de expresión son y serán siempre la salvaguardia de los derechos y de las libertades. La confianza de los ciudadanos en el servicio audiovisual ha de garantizarse a través del respeto a los principios de protección de la dignidad humana y de los menores.

En la materia en cuestión, en continua y rápida evolución, sirven reglas precisas pero no rígidas para que no se conviertan rápidamente en obsoletas. Las tecnologías y los contenidos no pueden tener la misma normativa: la tecnología debe ser neutral y los contenidos deben ser regulados.

Las financiaciones han de seguir los principios de proporcionalidad y de transparencia y no influir en el mercado y la competencia. En la actividad comercial vinculada al servicio público, diferenciando costes y beneficios, quedará patente la compensación por el servicio prestado. De esta manera se evitarán las mistificadas ayudas estatales y se conseguirá que también las empresas privadas puedan prestar un servicio público.

No tiene que existir ninguna restricción nacional en la transposición, por lo que se conseguirá una verdadera armonización europea tanto hoy como en la futura ampliación. Al introducir en el marco normativo los códigos de autorregulación, se lograrán transparencia, responsabilidad y la misma dignidad entre las empresas públicas y comerciales. Parece evidente que, en el ámbito de las nuevas tecnologías, se debe evitar que las ayudas estatales a las emisoras de servicio público se utilicen para fines comerciales alterando el principio de competitividad con los particulares, en lugar de garantizar el cumplimiento de unas precisas obligaciones de programación.

Por último, es necesario garantizar la multiplicidad y el pluralismo de la oferta y ofrecer a todos los operadores la posibilidad de desempeñar una función de innovación y de impulso, liberalizando con esto el acceso a la financiación pública.

 
  
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  Hieronymi (PPE-DE). - (DE) Señor Presidente, antes que nada quisiera dar las gracias al Sr. Veltroni. Como ponente ha realizado un excelente trabajo, al tiempo que ha dado muestras de un gran espíritu de colaboración. Se lo agradezco de todo corazón. Quisiera manifestar asimismo mi gratitud hacia la Comisión por haber sentado unas magníficas bases para las deliberaciones de la comisión parlamentaria y del Parlamento.

El sector audiovisual se halla ante la difícil tarea de tener que desarrollar dos puntos esenciales. De un lado, debe impulsar la creación de puestos de trabajo orientados al futuro. De otro, desempeña un papel fundamental en la conservación de la diversidad cultural y la defensa de la libertad de expresión en Europa. Por eso, es importante que en todo momento tengamos presentes estas dos perspectivas. Es algo que quisiera ilustrar brevemente poniendo tres ejemplos.

En primer lugar, es imprescindible que el contenido y la transmisión se regulen por normativas independientes. Necesitamos una técnica susceptible de responder con gran celeridad y alta flexibilidad a la revolución tecnológica. Basta con mencionar la palabra clave "Internet". Por otra parte, no pretendemos únicamente garantizar a los ciudadanos un acceso universal a todas las redes. También necesitamos garantías en el ámbito de la protección de menores y la dignidad humana; hacen falta normativas jurídicas que defiendan estos valores inalienables, independientemente del modo de transmisión.

El segundo ejemplo se refiere al nivel de decisión. La cuestión tecnológica requiere una creciente cooperación entre los Estados miembros y a nivel europeo. Sin embargo, consideramos que los asuntos relacionados con el contenido, a saber, la protección de la diversidad cultural y la libertad de expresión, son de la competencia de los Estados miembros y, por tanto, deben estar en sus manos.

El tercer punto concierne a la televisión y la radiodifusión en Europa. Tanto la radiodifusión pública como la privada necesitan de un contexto normativo claro para que puedan desarrollarse y llegar a ser competitivas. Por ello, suscribimos plenamente el Protocolo del Tratado de Amsterdam sobre la radiodifusión pública que atribuye a los Estados miembros la facultad de decidir las funciones y la financiación de la misma. Al mismo tiempo, suscribimos plenamente la necesidad de fomentar y promocionar los canales de televisión privados en Europa con objeto de que puedan hacer frente a la competencia a escala mundial. Si queremos preservar los contenidos culturales europeos es imprescindible que este requisito se cumpla, también en el marco de la tecnología del futuro.

 
  
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  O'Toole (PSE). – (EN) Muchas gracias, señor Veltroni, por ofrecernos un informe tan valioso. Es una aclaración muy oportuna de la situación en que se encuentra el Parlamento en temas del sector digital y audiovisual de cara a la próxima revisión de la televisión sin fronteras. No obstante, quiero limitar mis observaciones esta noche a la radiodifusión pública en la era digital porque existen aspectos muy importantes sobre el acceso público del que debemos ocuparnos a la hora de definir los principios para la transición de nuestros medios de comunicación al desarrollo de la radiodifusión digital.

En todo caso, la definición de los valores y principios subyacentes a la radiodifusión pública nos presenta algunas dificultades, ya que los Estados miembros, las corporaciones y las emisoras de difusión tienen todos ellos ideas diferentes de lo que constituye la radiodifusión pública. No obstante, ello no debería impedirnos que la definamos en la era digital, porque estos principios son muy importantes para todos nosotros y, del mismo modo que se ha desarrollado la infraestructura, también se hará con el contenido. Todos hemos podido oír que estamos entrando en una sociedad basada en el conocimiento, y si éste es el caso, el conocimiento se convierte, de alguna manera, en el poder que distingue a los que no pueden hacer nada y a los poderosos, a los pobres en información y a los ricos en información.

Superar esta división, en mi opinión, debería ser uno de los puntos clave en los que debemos hacer hincapié en el presente informe. Existe una serie de razones por las que esto es importante para nosotros desde la perspectiva del contenido europeo. En primer lugar, si vivimos en una sociedad basada en el conocimiento, debemos crecer en lo que respecta a nuestras aptitudes creativas y basadas en el conocimiento. En segundo lugar, somos una sociedad democrática, y la política digital en el sector audiovisual puede conectar a nuestros ciudadanos locales con nuestros ciudadanos en los centros de poder. En términos de riqueza cultural y diversidad, es importante que tengamos centros individuales de excelencia cultural y que estemos unidos en calidad de continente europeo. Y, por último, debemos garantizar que el paso de la televisión analógica a la televisión digital despierta el interés de todos nuestros ciudadanos: deberíamos esforzarnos para alcanzar este objetivo.

 
  
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  Sanders-Ten Holte (ELDR). - (NL) Señor Presidente, señora Comisaria, estamos ante una evolución irrefrenable. Cada vez que uno abre el periódico o enciende la radio o la televisión le bombardean con las últimas novedades en el ámbito de la tecnología de la información o la digitalización. La evolución va deprisa, muy deprisa. Por eso mismo, mi Grupo aplaude la comunicación de la Comisión así como el concienzudo informe del Sr. Veltroni en el que se presta atención a todos los aspectos de estas nuevas tendencias.

El ponente tiene toda la razón al sostener que el sector audiovisual no sólo reviste una especial importancia para el empleo sino también para la libertad de expresión, la democracia y la diversidad cultural en Europa. En opinión del Grupo Liberal esto no significa, sin embargo, que corresponda a Europa regularlo todo. Ello es imposible, aparte de ser indeseable. Se trata de un sector con un alto grado de autoconciencia que puede valerse por sí mismo sin problema alguno. De ahí que los liberales estimen que no hace falta conceder una subvención adicional además del programa Media Plus para el cine europeo.

Complementariedad y colaboración con el mundo empresarial y medidas fiscales, ésas son las palabras clave de una política más eficaz que tiene por objeto ampliar los recursos financieros y mejorar el marketing y la distribución. Es por eso por lo que solicitamos la votación por partes en el caso del considerando N. Tampoco somos partidarios de introducir cuotas. Son los propios canales de televisión los que han de determinar qué programas reúnen las condiciones para ser emitidos, rigiéndose por la calidad. Es una decisión que no incumbe a Europa, estamos en contra de toda protección artificial. La industria europea está perfectamente en condiciones de realizar producciones interesantes de gran valor susceptibles de atraer a un numeroso público. Ya lo he señalado antes, lo único que tenemos que hacer es mejorar el marketing y la distribución.

Por último, concedemos una gran importancia a la libertad del usuario, especialmente en lo que a los padres se refiere. Tienen el derecho y la responsabilidad de decidir por sí mismos qué es lo que conviene a sus hijos. Por eso, no queremos saber nada de censuras complejas o filtrado de programas. Trazar fronteras es a menudo una labor extremadamente dudosa. Nos oponemos, por tanto, a todo marco jurídico que pretenda regular esta cuestión desde arriba. Mi Grupo votará en consecuencia.

 
  
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  Vander Taelen (Verts/ALE). - (NL) Señor Presidente, antes que nada debo disculpar a mi colega, la Sra. Echerer. Se ha ido a casa porque no se encontraba bien. Si rebaso mi propio tiempo de uso de la palabra, me gustaría aprovechar también el suyo. Obviamente, no puedo sino dar las gracias al Sr. Veltroni por su excelente trabajo, un trabajo que, además, llega en el momento oportuno, como ya se ha dicho. Europa ha adoptado siempre una postura más bien progresista en materia de telecomunicaciones en lo que a la creación de un mercado único europeo se refiere y, de hecho, esta actitud no ha dado malos resultados. Ahora bien, me parece que va siendo hora de que prestemos la debida atención a los contenidos puesto que es un terreno en el que Europa desgraciadamente lleva cierto retraso. Es sin duda muy positivo que se pretenda crear una red global que cumpla con los requisitos de la convergencia y permita que la información llegue a través de un teléfono móvil, un ordenador o un televisor, pero también habría que preguntarse cuál es la información que se difunde. Es más, sobre todo tenemos que evitar que nos inunden los productos americanos, y ahora pienso también en las ventajas que tiene esta precaución para nuestra propia industria audiovisual. Es cierto que nuestro cine europeo -ya lo he subrayado en otras ocasiones- lleva un gigantesco retraso y no nos podemos permitir, aún menos si nos fijamos en el pasado del cine europeo, no nos podemos permitir que ello continué así en el futuro.

No soy partidario de que se establezcan cuotas. Soy partidario de que se cree un fondo europeo de inversiones para que los productores de cine creativos con los que contamos en Europa por fin puedan hacer frente a la competencia americana de una manera que se ajuste plenamente a las condiciones del mercado libre. No, no se trata de una normativa, se trata simplemente de que los productores creativos tengan la posibilidad de ponerse a trabajar en Europa. Es la única forma de poner fin a la fuga de talento, inteligencia y capital, porque la última tendencia consiste en cambiar Europa por Hollywood. Es por eso por lo que quiero preguntar a la Comisaria si no considera que ha llegado el momento de elaborar una nueva directiva para el cine, si no considera que deberíamos reunirnos todos -porque ésta es una de las características de la Comisión de Cultura de la que formo parte- para meditar sobre la mejor manera de sacar a flote el cine europeo. Vuelvo a insistir, con esto no pretendo hablar en favor de la reglamentación. Solamente invito a examinar cómo se hace una película, y es algo que no tiene ningún secreto. No se puede hacer cine sin la ayuda de grandes capitales y éstos son los que faltan en Europa. Creo que aquí se presenta una oportunidad única para el Banco Europeo de Inversiones.

 
  
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  Fraisse (GUE/NGL). – (FR) Señor Presidente, Señorías, la Comisión se ha impuesto como tarea, a breve plazo, definir lo que es una obra europea audiovisual. Estoy muy interesada en dicha definición, complemento natural del debate de hoy. La Directiva “Televisión sin fronteras” tuvo por efecto mantener en cada país un fuerte porcentaje de difusión de obras nacionales, sin lograr suscitar la circulación de esas obras de un país a otro. Por tanto, el objetivo de la definición de la obra europea audiovisual debe ser el de lograr la circulación de esas obras. En este contexto, estamos de acuerdo en decir que la diversidad cultural actualmente reivindicada no es una mera suma de la identidad respectiva de cada Estado miembro, sino efectivamente su intercambio y difusión. No obstante, no cabe duda de que la circulación de las obras, al igual que el origen de su financiación, no bastarán para definir la obra europea audiovisual. El contenido de la obra es un tema que nos importa a todos. Qué contenido puede definir la obra, si no es el que se funda en el pluralismo de la producción. Las asociaciones son necesarias a la creación audiovisual de hoy y de mañana, pero los monopolios y las estrategias hegemónicas son contrarias a la creación propiamente dicha. No hay nada más peligroso que las concentraciones que existen actualmente de operadores que poseen la capacidad de difusión, al mismo tiempo que los catálogos de contenido. En el momento en que se produce esta revolución digital y las mutaciones tecnológicas, el excelente informe del Sr. Veltroni demuestra con ímpetu la necesidad tanto económica como cultural de una política audiovisual europea.

Para terminar, quisiera insistir en uno de los puntos esenciales de este informe. ¿Quién defenderá mejor la diversidad y el pluralismo de no ser el servicio universal? ¿Quién puede garantizar el libre acceso a la información, al entretenimiento y al saber? La televisión pública no es un monopolio ni debe serlo. Sin embargo, el servicio público integra el interés general como objetivo y, por esta razón, debe ser valorizado. Las televisiones públicas de cada Estado miembro se desarrollan de manera autónoma, de conformidad con el Protocolo 32 del Tratado de Amsterdam, pero están de acuerdo en imponerse misiones análogas: información, innovación, lugares de intercambio e integración, etc. Queda por dar transparencia a su financiación, y no tanto por cumplir con las reglas de la competencia, sino para permitir al servicio público diversificar realmente sus actividades, dar consistencia a sus prestaciones. En resumen, no morir en la era digital, con el fin de perpetuar el cumplimiento de sus misiones que deberían constituir, a mi juicio, las directrices de la política audiovisual de la Comunidad.

 
  
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  Angelilli (UEN). – (IT) Señor Presidente, ante todo quiero felicitar al ponente por haber conseguido sintetizar un trabajo tan rico en propuestas. Sin embargo, hay algunos aspectos en que quiero detenerme.

En primer lugar, comparto la necesidad de que la política y las leyes deben tener la capacidad, yo diría casi la obligación, de adaptarse a la velocidad de los avances tecnológicos. En el caso específico del sector audiovisual, disponer de instrumentos jurídicos claros y ante todo inmediatos supone para las Instituciones poder gobernar estos mismos cambios: poder proteger lo mejor posible al público y a los usuarios; poner los límites necesarios para proteger a los menores; establecer nuevas reglas para proteger el derecho de autor; anticipar, en términos de regulación, algunos fenómenos como el hecho de que, en un futuro próximo, el comercio electrónico utilizará también el medio de la televisión.

Además, debemos tener el orgullo y no el temor de considerar todo el sector audiovisual en la era digital como un gran instrumento de libertad, de información y de circulación de ideas.

Existe un enorme patrimonio cultural y comunicativo europeo que hay que valorizar lo mejor posible y para ello se necesitan, sin duda, más fondos, así como ocasiones de debate como, por ejemplo, el Foro propuesto por el ponente: una ocasión de debate para construir una futura política audiovisual capaz de aprovechar las infinitas oportunidades que ofrece la tecnología más actual y para poderlas combinar con el objetivo de conseguir productos de mayor calidad.

En consecuencia, el objetivo que queremos alcanzar es una política audiovisual más participativa, interactiva, para dar voz a las especificidades y a las diversidades, y las que tenemos son muchísimas en el patrimonio de la gran identidad europea.

 
  
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  Della Vedova (TDI). – (IT) Señor Presidente, señor Comisario, señor Veltroni, en nombre de los radicales italianos, no puedo compartir la opinión positiva acerca del informe que estamos debatiendo sobre la comunicación de la Comisión relativa a las directrices de la política audiovisual de la Comunidad Europea en la era digital. No la comparto porque la comunicación vuelve a presentar el viejo cliché europeo en lo que a la televisión y al cine se refiere: intervención pública directa a través de las empresas públicas, asistencialismo, negación de la naturaleza del mercado que el sector audiovisual ha asumido cada vez más. Todo ello adaptado – por así decirlo – a la nueva era digital de la convergencia multimedia y a la extraordinaria difusión de Internet.

Es decir, se continúa pensando que las empresas del sector audiovisual europeo son incapaces de crecer y caminar por sí mismas y que los usuarios son incapaces de reconocer, en la enorme oferta multimedia, cuáles son los productos mejores y los más adecuados para ellos, como si el pasado de asistencialismo y paternalismo no hubiese provocado la difícil situación en que hoy se encuentra el sector. Una valiente apertura del mercado y una retirada del Estado beneficiaría a todos, empresas y usuarios, que serían más libres de elegir.

Paso ahora a algunos puntos específicos del informe objeto de examen. En la regulación se habla de una separación entre infraestructuras y contenido y para los contenidos se vuelven a proponer las reglas a las que estamos acostumbrados. Pero ¿esto qué significa? Se lo pregunto al Sr. Veltroni. ¿Acaso se pretende, por ejemplo, ampliar el ámbito de la ley de prensa, con los relativos convenios y la necesidad de inscribirse en el colegio de periodistas, a las publicaciones on line? En mi opinión, sería un grave error. ¿O ampliar el ámbito de la sofocante normativa en vigor para las televisiones a todos los demás programas difundidos a través de la Red? Esto sería un grave error y una ilusión que volverían a pagar las empresas y los ciudadanos europeos. La Red ha estallado gracias a la incapacidad de los Estados de contenerla en una maraña de prohibiciones y reglamentos. Es bueno que haya sido así y, desde mi punto de vista, es bueno que continúe siendo así.

En cuanto a la propiedad intelectual y al derecho de autor – otro punto abordado en el informe – considero inútil y deletéreo para el desarrollo positivo de Internet reforzar, como se pide, la directiva relativa al copyright. Tuvimos el caso Napster y el caso de New Tell. Consideramos que hay que llegar a una revisión crítica del derecho de autor y del copyright en una dirección que convierta en más ágil y transparente la difusión del conocimiento, así como de los productos, y sobre esto las empresas, las grandes empresas, saben que tendrán que llegar a un acuerdo con la Red.

En lo que respecta al cine, se pide una financiación adicional para el cine europeo. El Sr. Veltroni sabe que en Italia existe una vieja disputa entre liberales, Sturzo, Ernesto Rossi y quien quiere seguir subvencionando el cine. Estimamos que el hecho de que los ciudadanos sean libres de decidir el éxito o el fracaso de una obra cinematográfica es el criterio mejor y más eficaz para que se desarrolle el sector cinematográfico. A través de una enmienda pedimos una evaluación costes-beneficios sobre lo que se ha hecho hasta ahora.

Para terminar, con respecto a la privatización de las televisiones, pedimos una revisión del Protocolo de Amsterdam al que aquí, por el contrario, se hace referencia como un dato de hecho. El Financial Times ha planteado el problema de la privatización de la joya de la televisión pública, la BBC.

Las televisiones públicas se tienen que privatizar, si no se pedirá un canon cada vez más elevado para nuevas inversiones. Si se quiere mantener un servicio público, se ha de subastar el canon de radiotelevisión entre todos los operadores: lograremos programas más eficaces y un ahorro para los contribuyentes. Ante la continuidad de un sistema de incentivos de ayuda que no ha funcionado ni funcionará, pido que se consideren las enmiendas que hemos propuesto y que pueden hacer cambiar el planteamiento de este informe.

 
  
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  Ridruejo (PPE-DE). – Señor Presidente, creo que el trabajo realizado por la Comisión y también por el ponente, Sr. Veltroni, tiene muchos aspectos importantes. Desde luego, está claro que se ha hecho un esfuerzo grande por introducir nuevos temas y dar nuevos pasos en la política audiovisual de Europa. Sin embargo, mi opinión es que en ciertos puntos todavía tenemos mucho que hacer, tanto en la Comisión como en el Parlamento. Llevamos mucho retraso frente a los grandes cambios que se producen en el sector audiovisual, y especialmente como consecuencia de la digitalización. Si no actuamos, seremos como el avestruz que mete la cabeza debajo de la tierra. Estoy segura de que no es eso lo que queremos.

Todos sabemos que la digitalización empezó hace unos cinco años y, por lo tanto, son más que oportunos estos trabajos sobre política audiovisual. Hay cinco puntos que deseo subrayar porque creo que, tarde o temprano, tendrán que ser revisados:

El primero es la definición de servicio público. Esto es importante si queremos tener un servicio público en Europa en un entorno francamente competitivo -y lo estamos viendo por la audiencia que tienen los servicios de propiedad pública- y también por el bien del servicio privado audiovisual. Quedan muchos temas por resolver: uno de ellos es la separación de los requisitos que se establecen para ambos.

El segundo punto, que me parece fundamental, es la revisión de la directiva sobre la televisión sin fronteras. En esto, estamos como el avestruz que antes decía.

En tercer lugar, debe definirse de alguna manera -y creo que este documento no lo contempla suficientemente- qué pasa con los servicios interactivos en televisión, qué pasa con Internet en televisión.

El cuarto punto se refiere a la transferencia que se produce de la televisión analógica a la digital y sus consecuencias para los usuarios en la utilización o en la adquisición de nuevos terminales.

Y, por último, la implicación de las leyes de competencia y de concentración. La política audiovisual debería abordar estos puntos y también profundizar en el área de la competencia.

 
  
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  Iivari (PSE). – (FI) Señor Presidente, el extraordinario informe del Sr. Veltroni ha gozado del firme apoyo de la Comisión de Cultura, Juventud, Educación, Medios de Comunicación y Deporte, y también parece ser que ocurrirá otro tanto en este Pleno. El paso a la era digital supone una verdadera transformación de los medios de comunicación. El desarrollo tecnológico le ofrece al consumidor cada vez más posibilidades para servirse de los productos audiovisuales en lo que se refiere a factores de tiempo, lugar, contenidos y equipos. Al mismo tiempo, esto supone una fragmentación de los medios de comunicación, así como la aparición de más presiones en dirección a la concentración y a la cormecialidad.

Desde el punto de vista de la competitividad y del empleo europeos, sin olvidar la cultura, el sector audiovisual ocupa una posición clave. La iniciativa de la Comisión en este asunto es muy positiva, del mismo modo que el hecho de que haya quedado claro el reparto de funciones entre las Dirección General de Cultura y la Dirección General de la Sociedad de la Información. En medio de esta transformación tecnológica es absolutamente necesario tener presente la importancia social y cultural de los medios de comunicación. No es una cuestión solamente de equipos o de beneficios económicos. No debemos menospreciar la igualdad frente a la información. Por ello, quiero insistir en la importacia de garantizar el funcionamiento de los servicios audiovisuales públicos también en el futuro. En este contexto, debemos respetar el Protocolo Anexo al Tratado de Amsterdam, según la cual los Estados miembros toman las decisiones respecto a los medios de financiar los servicios públicos. También debemos encargarnos de garantizar el derecho de los ciudadanos a tener acceso en su propia lengua a la información y a los servicios culturales.

Como indicó un hostoriador europeo, en la Europa del futuro, la lengua es la patria. La televisión y el cine suscitan más interés que la radio debido a su naturaleza de instrumentos sin fronteras. Sin embargo, no deberíamos subestimar la importancia de la radio, especialmente en las regiones con comunidades lingüísticas reducidas. Para que la radio se suba al tren del desarrollo en la era digital, es importante que la radio sea apoyada con el paso a la utilización de las normas de la Radiodifusión Digital Sonora, RDS.

 
  
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  Thors (ELDR). – (SV) Señora Comisaria, estimados colegas y amigos, hablamos de la directiva sobre televisión sin fronteras. Asimismo, sabemos que el paso a la televisión digital conlleva el riesgo de que se nos dé una televisión con límites. No se podrá ver la BBC en Irlanda. Tal vez no sea posible ver con la misma facilidad la televisión sueca en Finlandia. Hasta ahora ha sido posible sobrepasar las fronteras. Es difícil comprar tarjetas digitales para la televisión de pago existente.

Pido a la señora Comisaria que acoja la solicitud de revisión de este asunto - formulada unánimemente por el Parlamento en relación con la tramitación de la directiva técnica sobre televisión digital – que está vinculado estrechamente con el desacuerdo en las organizaciones de derechos de autor sobre unas condiciones razonables para la venta de los derechos de televisión. De este modo, insto a la Comisaria para que se ocupe de este tema.

Al mismo tiempo quisiera subrayar muchos aspectos manifestados por la Sra. Iivari en torno a las lenguas regionales y minoritarias. Quienes estamos interesados en la definición nacional de public service tenemos que ser cuidadosos. Por ejemplo, debemos cuidar que los aspectos de competencia no afecten de manera inadecuada el derecho nacional para decidir qué public service queremos ofrecer. De hecho, en la UE todas las lenguas no son iguales en esta materia.

 
  
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  Alyssandrakis (GUE/NGL). - (EL) Señor Presidente, Señora Comisaria, estimados colegas, desde su aparición los medios audiovisuales han constituido un factor poderoso de intervención ideológica. En la era digital, su control adquiere importancia estratégica a la hora de formar conciencias y modos de vida puesto que quien lo controle, va a determinar qué clase de información van a transmitir. Para el Partido Comunista de Grecia este control debe ser del estado. No porque nos engañemos pensando que en los países capitalistas los gobiernos vayan a permitir la información plena y fundamental, sino porque así se podrá tener el mayor control social posible.

Por el contrario, la Comisión da al estado el papel de pariente pobre y a las leyes de mercado, el papel de regulador básico. La política antimonopolista, en apariencia, aspira a crear oligopolios, que van a hacer el mismo daño a la objetividad de la información; pero que garantizarán beneficios importantes y también una manipulación ideológica más segura, en la que algunos monopolios europeos controlan el flujo de información, a costa del más mínimo concepto de libertad y de democracia.

Estimados colegas, para nosotros, el problema no es si van a controlar la información los monopolios europeos o los americanos. El problema real es que los pueblos deben desarrollar su resistencia e imponer su derecho a la información plena.

 
  
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  Karas (PPE-DE). - (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, señoras y señores, la tecnología digital cambia nuestra vida. Es un cambio que no se puede evitar. Por tanto, debemos aprovecharlo, dotándole de un marco normativo adecuado. Quisiera añadir algunas observaciones a las palabras de los oradores anteriores. Aparte de una incompleta visión de conjunto, el Seminario de Lisboa sobre la televisión digital que se celebró bajo la Presidencia portuguesa del Consejo desafortunadamente no ha aportado gran cosa al respecto. Por eso, pido que se lleve a cabo una iniciativa Digital Europe en la que se formulen propuestas claras para la introducción armonizada de la televisión digital y la digitalización de los contenidos. No basta con fijar plazos bajo el lema: "En 2010 toda Europa debe estar digitalizada".

En segundo término, es preciso que la autorregulación por sectores tenga una oportunidad razonable. Pensemos por ejemplo en el código de conducta para servicios de valor añadido en el ámbito de la telecomunicación en Austria. Está claro que el legislador no debe regularlo todo.

En tercer lugar, cabe destacar que la política audiovisual se refiere tanto a la infraestructura como a los contenidos. Sabemos que con respecto a éstos nos hemos quedado muy por debajo de EEUU a pesar de la normativa de las cuotas. Para no pasar desapercibido es preciso ofrecer contenidos fascinantes que atraigan a un gran número de espectadores. Por tanto, debemos hacer todo cuanto esté en nuestra mano para ayudar a los proveedores de contenidos europeos. Tenemos que facilitar su trabajo en vez de dificultarlo.

En cuarto lugar, debemos mantener el enfoque de la urgente regulación de los contenidos y la infraestructura. Las propuestas de mi país relativas a la autoridad en materia de medios audiovisuales KOMMAUSTRIA van por buen camino. Están en consonancia con las ocho propuestas de directiva de la UE sobre la sociedad de la información. ¡Hemos de mantener el ritmo, no podemos perder más tiempo!

 
  
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  Ortuondo Larrea (Verts/ALE). – Señor Presidente, el documento presentado por la Comisión en relación con su política en el sector audiovisual en la era digital recoge, entre otras cosas, dos ideas que considero básicas.

En primer lugar, se debe garantizar el futuro del doble sistema de televisión pública y privada, y es fundamental que los operadores públicos europeos puedan utilizar plenamente las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías de la información.

En segundo lugar, la diversidad cultural y lingüística constituye un objetivo fundamental de la política comunitaria en el sector audiovisual. En este sentido, quiero proponer que la Comisión, en sus acciones y ayudas, dé la prioridad a la discriminación positiva de los sectores audiovisuales de las culturas y lenguas regionales y minoritarias de la Unión Europea. Una buena forma de favorecer la diversidad es apoyar más especialmente las realidades más débiles. Y, en la misma línea, propongo que el ordenamiento comunitario y las decisiones de la propia Comisión favorezcan que las emisiones de todos los acontecimientos de masas -actos, espectáculos, deportes, etc.- se consideren de interés general y puedan seguirse en todas las lenguas de la Unión Europea, incluidas las regionales. Solamente así lograremos hacer de Europa una verdadera unidad en la diversidad.

 
  
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  Junker (PSE). - (DE) Señor Presidente, señoras y señores, una simple ojeada a la televisión alemana por cable, en la que en este momento ya están dando tumbos unos 30 canales, basta para llegar a la conclusión de que multiplicidad no es sinónimo de diversidad. Ante la necesidad de competir con los proveedores comerciales es fácil que se ceda a las preferencias de las masas en perjuicio de los intereses menos lucrativos. Por eso mismo, es fundamental que la estrategia audiovisual vaya acompañada de medidas que protejan la libertad de opinión y el pluralismo, dos valores que hoy día sientan las bases para la formación democrática de opiniones. Al mismo tiempo debemos garantizar que la oferta audiovisual pública pueda desarrollarse en igualdad de condiciones en el mercado audiovisual del futuro.

Es importante que todos los ciudadanos puedan acceder sin discriminación alguna a este mercado del futuro. Lo mismo digo con respecto a los proveedores, independientemente del tipo de producto que ofrezcan. En concreto, se pretende crear un mercado transparente e impedir que el poder económico se convierta en omnipotencia mediática para acabar en abuso de poder político. Con esto he descrito las piedras angulares de la posterior evolución de las labores de reglamentación jurídica. El informe Veltroni aporta importantes propuestas al respecto.

Sin embargo, no todo puede regularse por vía jurídica. Por ello, quisiera introducir un punto que aún no ha sido mencionado, a saber, la adquisición de conocimientos en materia de medios audiovisuales. Es necesario aprender a valorar la oferta del mundo multimedia para separar el grano de la paja, para llevar a cabo una selección de calidad y para agudizar la capacidad de apreciación. La adquisición de este tipo de conocimientos debe constituir parte integrante de la política audiovisual de la Comunidad. En este sentido la comunicación de la Comisión requiere una continuación.

 
  
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  Gargani (PPE-DE). – (IT) Señor Presidente, en mi calidad de presidente de la Comisión de Cultura, quiero reconocer al Sr. Veltroni que el suyo ha sido un trabajo muy importante. Me alegro porque, honestamente, jamás pensé que una propuesta tan importante y tan fundamental lograría el consenso unánime de la comisión.

La digitalización permitirá a los ciudadanos el acceso a una considerable cantidad de contenidos tanto nuevos como innovadores y por esta razón, no puedo sino compartir plenamente la idea del Sr. Veltroni de que todo esto influye en la democracia, en la organización de Europa y de los Estados y en la calidad de la comunicación que ofrecemos a los ciudadanos.

Por esta razón, considero que el período de transición del sistema analógico al digital deberá brindar la oportunidad para fidelizar al usuario por medio de una oferta de programas innovadora y no de una mera réplica de lo que está ahora mismo disponible vía éter. Tiene razón el Sr. O'Toole cuando dice que el llamado simulcast no permitirá fidelizar a un sector de usuarios importante, por lo que considera que un período de experimentación de nuevos productos audiovisuales en los canales disponibles para la transmisión digital, eventualmente sólo en algunas partes del territorio, hará que los operadores y los usuarios alcancen el mismo objetivo.

La Comisión tiene razón cuando dice que el sistema de financiación adoptado por los Estados miembros debe respetar el principio de proporcionalidad y no puede influenciar ni las condiciones del mercado ni la competencia en la Comunidad en modo que resulte contrario al interés colectivo.

En la política audiovisual, los dos principios fundamentales que se han de aplicar a la hora de elaborar las disposiciones para la financiación son la proporcionalidad y la transparencia. El segundo principio implica que los Estados miembros definan con claridad la función de servicio público, que se garantice la transparencia financiera y que, cuando los operadores del servicio público ejerzan actividades puramente comerciales, se lleven dos contabilidades distintas. Creo que esta distinción ha llevado a la Comisión a presentar en este momento lo mejor que podía ofrecer para una política, en los Estados y en Europa, digna del cambio de tecnologías que conduce a un desarrollo global del sistema.

 
  
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  Reding, Comisión. – (FR) Señor Presidente, Señorías, la Comisión se felicita por el informe elaborado por el Sr. Veltroni y el ponente para opinión y agradezco al presidente de la comisión competente así como a sus miembros por la unanimidad sin falla que han sabido crear en el seno de su comisión sobre este proyecto de informe.

Como están enterados, el Consejo, en sus conclusiones aprobadas en su reunión del 16 de mayo de este año, también apoyó el enfoque de la Comisión, lo que representa una total unanimidad. Por una vez, las tres instituciones parecer estar sintonizadas y perfectamente de acuerdo. Me alegro de ello.

En especial, la Comisión acoge favorablemente el apoyo del Parlamento al principio normativo descrito en la comunicación. Como saben ustedes, la Comisión va a efectuar una serie de estudios sobre el sector audiovisual así como una amplia consulta con todas las partes interesadas antes de proponer una eventual revisión, si los análisis lo sugieren, de la Directiva “Televisión sin fronteras”. En esta etapa, antes llevar a cabo la investigación y la consulta, sería sumamente imprudente especular sobre los cambios que eventualmente podrían llegar a introducir los expertos y las políticas.

La Comisión toma nota de los comentarios del Parlamento sobre esta directiva y los tendrá debidamente en cuenta a la hora de llevar a cabo el examen previsto para finales del 2002. Un detalle solamente, Sr. Veltroni, la Comisión, en su comunicación, no afirmó que la legislación sobre la publicidad debería revisarse con el fin de tener en cuenta las nuevas tecnologías digitales. Dijo solamente que realizaría un estudio sobre esas técnicas para verificar si una revisión era necesaria o no. Sin embargo, serán todos, conjuntamente, los que decidirán si la revisión ha de llevarse a cabo o no. Asimismo, la Comisión está de acuerdo con el Parlamento sobre el principio de que debería conservarse una separación neta entre el contenido editorial y la publicidad, y ello en todos los medios de comunicación.

En lo relativo a los comentarios del proyecto de informe sobre el pluralismo de los medios de comunicación, cabe observar aquí que la tecnología digital, y en particular Internet, presenta posibilidades sin precedente para la creación y el desarrollo de una sociedad pluralista. La tecnología digital permite, por ejemplo, un enorme aumento del número de cadenas y reduce, pues, los obstáculos al acceso de los proveedores de contenido. Aún es preciso –y lo mencionaron algunos oradores- conseguir que el acceso no se detenga en fronteras hipotéticas o reales.

Internet permite también, potencialmente, al menos, a cada ciudadano convertirse a su vez en proveedor de contenido y crea la posibilidad de un foro mundial en el que todos tengan la posibilidad de participar, con las ventajas y los peligros que ello implica. Pienso que algún día sería preciso hablar ampliamente de lo que también puede contener esta ventaja. Sin embargo, todos estos elementos modifican la cuestión del pluralismo y la hacen más compleja. Los obstáculos al pluralismo en el mundo digital incluyen la pobreza y la falta de educación y formación. Los diputados también mencionaron este aspecto y priva a los ciudadanos de la posibilidad de participar plenamente en la era digital.

Se planteó que digital divide. Queda de manifiesto que todos deberíamos hacer algo para que la brecha que existe entre los que saben y los que no saben, entre los que participan y lo que no participan, no sea demasiado honda. Estoy de acuerdo con la Sra. Junker cuando dice que será preciso reflexionar, pero sobre todo proponer, pistas de acción para aprender a leer los medios de comunicación. Es un aspecto en el que tengo un gran interés, un aspecto en el que también tiene gran interés Jacques Lang, con el que ya he hablado de la posibilidad de desarrollar esta pista. Lo lograremos, Sra. Junker, porque pensamos que es muy importante no solamente saber leer, escribir y calcular, sino también saber leer las imágenes. No se les enseña a nuestros hijos.

En lo que concierne a los operadores de los medios digitales, por el momento, la aplicación del derecho de la competencia parece constituir un medio eficaz para asegurar el pluralismo. No obstante, podrían, naturalmente, tomarse otras medidas basándose en la experiencia de la era digital y, como respuesta a las preguntas del Parlamento, la Comisión hará consultas sobre estos temas en el curso de su revisión de la Directiva “Televisión sin fronteras".

Asimismo, acojo con mucha alegría la casi unanimidad alrededor el programa MEDIA. La revolución digital abrirá muchas nuevas formas de explotación de las obras audiovisuales: vídeo a la carta en Internet, por ejemplo. La industria europea debe tener la posibilidad de sacar partido a estas oportunidades. No obstante, y lo sabemos, la industria europea, fragmentada y débil, siempre está comparándose con su competidor americano. Sin embargo, ya se han visto progresos en estos últimos diez años. Por ejemplo, en casi todos los Estados miembros ahora las emisiones televisadas de más éxito son producciones nacionales y no producciones americanas. Ya hay, pues, un cambio.

Al mismo tiempo, en el ámbito del cine, se constata un incremento notable del número de éxitos europeos. Por tanto, no hay que descansar, Señorías, y ustedes me apoyan en esta vía, lo sé, pero necesito dinero para poder realizar el nuevo programa MEDIA plus. Ese será el gran peligro que pesará sobre la decisión final relativa a este proyecto. Espero que, por el bien del cine europeo en todos nuestros Estados miembros, obtengamos un buen resultado en la materia durante los próximos Consejos “cultura”. Por otra parte, quisiera hacer notar a los que ahora ya no están aquí, pero que criticaron el hecho de que MEDIA y MEDIA plus funcionen solamente a nivel europeo como complemento del sistema nacional que invierte en la producción, que el programa MEDIA plus invierte en la promoción, la distribución y la formación en sistemas digitales. Por tanto, no representa una repetición inútil.

No es, pues, una duplicación inútil, no es algo superfluo, sino algo absolutamente necesario si queremos que nuestras películas europeas se difundan fuera de las fronteras de su país de producción. En lo relativo a ciertas propuestas contenidas en el informe del Parlamento sobre el cine, la Comisión anunció en su comunicación su intención de elaborar una comunicación dedicada específicamente al sector cinematográfico, que abordará temas tales como la definición de las obras europeas y, aunque la Sra. Fraisse ya no esté presente ahora, quisiera, no obstante, decirle que no será una tarea sencilla y que si desea echarnos una mano, será la bienvenida. Asimismo, la comunicación abordará las ayudas del Estado a la producción cinematográfica, tema que nos interesa a todos. Por lo demás, esta comunicación también podría evaluar la necesidad de una intervención en este ámbito a escala comunitaria así como la oportunidad de desarrollar mecanismos de ingeniería financiera en favor de producciones cinematográficas. Un diputado lo mencionó. Ustedes saben muy bien –se los he dicho en varias oportunidades- que se encuentran en curso negociaciones con el Banco Europeo de Inversiones para crear eventualmente en otoño un fondo de capital riesgo destinado a remediar la escasa financiación de nuestra industria. En esta etapa, la Comisión toma nota de las observaciones del Parlamento, pero todavía no está en posibilidades de proporcionar mayores detalles. Sin embargo, debe quedar claro que reconocemos totalmente la importancia de la financiación pública para la producción audiovisual y la necesidad de prever un tratamiento específico en este sector. Quisiera insistir en este último punto, porque es de esencial importancia para toda nuestra política futura.

Ahora, en lo que atañe a la radiodifusión de servicio público, todos ustedes saben que se trata de un tema muy sensible y muy complejo y que la Comisión ha expuesto claramente su posición en numerosas ocasiones, especialmente en esta comunicación. Estoy de acuerdo, Señorías, la radiodifusión de servicio público desempeña un papel cultural y social crucial en nuestros Estados miembros y, por tanto, debe salvaguardarse y autorizarse a que continúe desempeñando este papel. A la luz de los avances tecnológicos y la evolución del mercado, este papel podría cambiar, pero este tema debe debatirse en los Estados miembros, ya que, como lo especifica claramente el Protocolo de Amsterdam, corresponde a los Estados miembros definir el mandato de radiodifusión de servicio público y decidir su sistema de financiación. La Comisión no interviene en este ámbito y el texto sobre la transparencia es claro sobre este punto. No obstante, en virtud del Tratado, la Comisión tiene el deber de asegurarse de que el sistema de financiación no afecte a las condiciones del comercio y de la competencia en la Comunidad perjudicando el interés común. Para que la Comisión pueda efectuar su tarea y con el fin de evaluar si las ventajas concedidas a las empresas en cuestión corresponden a las misiones de servicio público que les son confiadas, estas últimas deben ser definidas por el Estado miembro y su financiación debe ser transparente. Las eventuales actividades comerciales ejercidas por estas empresas no deben, directa o indirectamente, beneficiarse de fondos destinados al servicio público. La transparencia lo exige, y pienso que los últimos textos emitidos por la Comisión contribuyen a hacer que estos principios sean comprensibles, claros y transparentes para todos.

A este respecto, el Consejo informal "Cultura y Audiovisual", celebrado en Lille los pasados 20 y 21 de julio, debatió sobre el porvenir de la radiodifusión de sector público. Algunos ministros consideraron que era necesaria una nueva etapa complementaria del Protocolo de Amsterdam, habida cuenta la rápida evolución tecnológica en este sector, y yo me declaré dispuesta a iniciar una reflexión con ellos, con ustedes, sobre este tema, en un futuro próximo.

Asimismo, cabe observar que la Comisión aprobó recientemente, como ya mencioné, una versión revisada de la directiva "transparencia". Esta directiva, no muy importante, no se aplica a las sociedades de radiodifusión de servicio público que no ejercen actividades comerciales. Asimismo, los servicios públicos definidos por el Estado, con una financiación pública claramente enmarcada en esta definición de servicio público, no entran en la directiva "transparencia".

La noción de servicio universal figura en el informe. A este respecto, cabe observar que el servicio universal es un concepto tomado al servicio de telecomunicaciones que, a mi juicio, no puede ser automáticamente traspuesto al sector audiovisual. La garantía del acceso de los ciudadanos a algunos servicios de radiodifusión y a algunas formas de contenido es una cuestión de definición del mandato de radiodifusión de servicio público e incumbe, por ende, de conformidad con el Protocolo de Amsterdam, a los Estados miembros.

En lo que atañe al llamamiento en favor de un foro europeo destinado a debatir temas relativos a todo tipo de contenidos audiovisuales, se trata de una propuesta interesante. La Comisión reflexionará sobre ella y la examinará con las partes interesadas en el marco de la revisión de la directiva “Televisión sin fronteras”. Cabe observar que, en el marco de la directiva actual, se creó un comité de contacto para examinar todos los aspectos de la política audiovisual relacionados con la directiva.

Respecto a las negociaciones comerciales internacionales en el sector audiovisual, puede decirles que no se ha observado ninguna evolución. La Comisión aclaró su posición en varias ocasiones. Debería conservar su libertad, adquirida en la Ronda de Uruguay, de elaborar y poner en práctica disposiciones financieras y normativas en el sector audiovisual con vistas a salvaguardar especialmente la diversidad cultural. En el marco de sus conclusiones del 26 de octubre de 1999, el Consejo dio mandato en este sentido a la Comisión para las próximas negociaciones sobre los servicios y puede asegurarles claramente que mi compañero, el Comisario Lamy, se apega totalmente a esta orientación. Podemos confiar en que va a salvaguardar y a ayudar al sector audiovisual europeo en el sentido que nosotros deseamos, que ustedes desean, y si cada uno cumple con la tarea que le corresponde, juntos lograremos salvaguardar y reforzar el porvenir de nuestro servicio audiovisual indispensable a la creación de empleo y al mantenimiento de un pluralismo cultural

 
  
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  El Presidente. – Gracias, señora Comisaria.

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a mediodía.

 
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