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Debates
Miércoles 6 de septiembre de 2000 - Estrasburgo Edición DO

4. Instalaciones portuarias receptoras de desechos generados por buques y residuos de carga
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  El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A5-0213/2000) del Sr. Bouwman, en nombre de la delegación del Parlamento en el Comité de Conciliación sobre el proyecto aprobado por dicho Comité de Conciliación de una directiva del Parlamento Europeo y del Consejo (C5-0348/2000 - 1998/0249(COD)) sobre instalaciones portuarias receptoras de desechos generados por buques y residuos de carga.

 
  
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  Bouwman (Verts/ALE), ponente. - (NL) Señor Presidente, Señora Comisaria, estimados asistentes, estamos debatiendo una directiva, de las cuales surgirán más este año, cuyo objetivo es la lucha contra la contaminación marítima. Obviamente, me remito a las directivas Erika que se tratarán más adelante. Quizás, la presidencia francesa pudiera empezar esta temporada de una forma magnífica si consigue que el Parlamento adopte esta directiva, concretamente lo referido a la conciliación entre el Consejo y el Parlamento. Por este motivo, quiero expresar mi gratitud a los representantes del Consejo, a la presidencia portuguesa que también participó y, en la última fase, también a la presidencia francesa, a la Comisión y a los colaboradores y compañeros del comité de conciliación.

El eje de la propuesta consiste obviamente, tal y como debatimos con anterioridad, en que los barcos tienen la obligación de identificarse y entregar sus residuos. Los puertos tienen la obligación de establecer un plan de tratamiento de residuos y garantizar la existencia instalaciones de tratamiento de residuos o de organizaciones que realicen esta labor. Todo ello sirve para prevenir que el gran problema existente, o sea, la contaminación marítima, se agrave aún más. Un estudio reciente llevado a cabo por KIMO Coast Watch indica que sigue creciendo la montaña de residuos en playas, que el mar sigue contaminándose, que existen tecnologías avanzadas que permiten introducir los lodos urbanos en el agua marítima, etcétera.

Si nos fijamos en las instalaciones de tratamiento de residuos existentes en determinados puertos, se detecta una disminución de las entregas de residuos en lugar de un aumento. Oficialmente, los residuos se deben entregar conforme a las convenciones de Marpol y otras convenciones, aunque en la práctica esto no ocurre así. Este es el motivo por el que la Comisión ha acertado presentando una directiva que ha sido recientemente objeto de conciliación.

Quizás debamos explicar en este sentido cuál ha sido el resultado de la negociación, ya que, al fin y al cabo, nosotros hemos participado en la iniciativa, lo que deberemos analizar de forma conjunta para que después podamos decidir en este Parlamento si la aprobamos o la rechazamos. El elemento clave fue, en definitiva, la financiación, lo cual no deja de ser importante. Tiene su importancia ya que esperamos que la implantación de un sistema de financiación, con independencia de las obligaciones existentes, fomente la entrega de residuos por parte de los barcos. Por este motivo hemos mantenido un prolongado debate con el Consejo y hemos contado con la valiosa ayuda de la Comisión para lograr que de alguna manera se integraran estímulos económicos en la directiva.

El Parlamento había optado por un 90% que de alguna forma se recaudaría a través de las tasas portuarias. Durante la negociación celebrada en el seno del comité, se introdujeron matizaciones en el debate aunque finalmente se decidió aceptar la propuesta. El Consejo decidió no incluir la palabra "significativo" ni mencionar ningún porcentaje. Sin embargo, al final resulta importante tratar este tema, teniendo en cuenta la cláusula de revisión que se había debatido en una fase anterior.

¿Por qué resulta importante este porcentaje? Por la sencilla razón de que sin mantenemos el principio de que el que contamina paga, los barcos pueden pagar en puerto u optar simplemente por verter los residuos en el mar. Se puede decir que este principio no resulta efectivo en este caso. Por este motivo lo hemos desestimado y opinamos que la recogida se debe producir tal y como se indica en este momento. El porcentaje del 30% sobre el que se ha alcanzado un acuerdo, tal y como se interpreta al menos en la declaración de la Comisión, puede contar con nuestra aprobación, teniendo en cuenta la cláusula de revisión que también se ha aprobado y habiéndose acordado que, transcurridos tres años de la entrada en vigor de la directiva, se efectuará una nueva evaluación y se analizará si se ha producido un aumento en las entregas de residuos o si la situación da lugar a una posible ampliación del porcentaje o revisión del sistema. Nos podemos mostrar de acuerda con esta postura.

Quizás debamos indicar que hemos sido capaces de alcanzar un consenso acerca del 25% de inspecciones que pretendíamos y en lo que respecta a una disposición referida a los retrasos que puedan producirse en la entrega de residuos, en lo que prevalecerá principalmente la legislación nacional.

Se han contemplado algunas excepciones para embarcaciones pequeñas, basadas sobre todo en el número de pasajeros en lugar de la eslora: doce. Esto significa que no tienen obligación de presentar una declaración aunque obviamente sí deben entregar los residuos. Los puertos pequeños van a tener que realizar un esfuerzo considerable en el futuro inmediato para cumplir lo dispuesto en esta directiva.

Por último se puede decir que, en lo que respecta a los barcos de vela tradicionales para los que, en principio, propusimos que quedaran exentos mediante la elaboración de una lista específica, hemos acordado aprobar la inclusión de la convención de Marpol en relación con las aguas residuales.

De nuevo quiero expresar mi agradecimiento a todos y, en especial, a mis colegas.

 
  
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  Jarzembowski (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, señora Vicepresidenta, estimados colegas, el Grupo del PPE apoya con una reserva si bien con alegría el resultado, pues a la postre la nueva directiva supone un avance para la protección de los mares y para unas condiciones marco justas entre los puertos en la Unión. La importancia de la directiva radica en primer lugar y preferentemente en que todos los Estados miembros se comprometen a garantizar por fin en todos los puertos en los que sea necesario la construcción en el plazo de dos años de instalaciones portuarias receptoras de desechos. Además, se obliga a los capitanes a hacer uso de tales instalaciones. Espero que en base a estas dos obligaciones se reduzca el vertido ilegal de desechos en los mares y mejore la protección ambiental de los mares y también la competencia entre los puertos.

Creo que el procedimiento de conciliación ha tenido al final éxito pues hemos logrado que los barcos, con independencia del uso real que hagan de la instalación, tengan que realizar una aportación esencial a los costes. Como Parlamento habríamos preferido que se hubiese aceptado nuestra exigencia de que “esencial” supone al menos el 90% pues de este modo no existiría ya ningún estímulo financiero para seguir vertiendo sencillamente los desechos al mar. Pues, en cualquier caso se pagarían los costes, es decir, se podrían utilizar también las instalaciones. Pero el Consejo no ha logrado ponerse de acuerdo sobre esta regulación consecuente no special fee: de ahí nuestra reserva frente a esta regulación. Esperamos que si los vertidos continúan haciéndose al mar, la Comisión proponga una enmienda cuando se realice la revisión en tres años.

Sin embargo, señora Vicepresidenta, estamos satisfechos de que con su declaración –que a la postre es esencial-, se haya establecido por así decirlo al menos un 30% de coincidencia de opinión entre el Consejo y el Parlamento y esperamos que el Consejo trate también su declaración del modo correspondiente.

En segundo lugar, tal como ha expuesto ya mi colega, hemos logrado otros dos éxitos en el sentido de la protección de los mares y de los ciudadanos de la Unión Europea. Pues, en primer lugar, hemos establecido que el 25% de todos los buques mercantes sean controlados realmente en lo que se refiere a una eliminación adecuada de los desechos; MARPOL está muy bien, pero no si sólo se encuentra en la estantería de libros. Sólo si se controla realmente si se ha realizado la eliminación se protegerán los mares.

También hemos sometido a presión a los Estados miembros para que cumplan realmente su obligación de construir las instalaciones portuarias receptoras de desechos: hemos logrado que los Estados miembros tengan que indemnizar para el caso de que los barcos tengan que permanecer innecesariamente en los puertos sólo porque no existen instalaciones receptoras de desechos o porque sean insuficientes. Por tanto, los barcos tendrán que pagar pero también estarán protegidos.

Señor Presidente, para finalizar quiero felicitar en nombre de mi Grupo político al presidente de la comisión, el Sr. Hatzidakis, y al ponente, el Sr. Bouwman, por el modo en que han llevado las negociaciones.

 
  
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  El Presidente. – Muchas gracias, señor Jarzembowski, me habría sorprendido que el Sr. Piecyk no hubiese querido intervenir ahora durante tres minutos.

 
  
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  Piecyk (PSE). – (DE) Señor Presidente, y a mí me habría sorprendido que usted no hubiese seguido dirigiendo esta sesión. Se trata de un buen día para los mares en Europa y también para usted personalmente, señor Presidente, pues sé que es un apasionado submarinista. Si puede bucear en Europa en aguas aún más limpias nos alegramos todos juntos. Pero se trata en primer lugar de los mares.

Creo que nos podemos felicitar recíprocamente. Podemos felicitar al ponente, Theo Bouwman y también a la delegación pues hemos logrado mejorar una directiva o una posición común del Consejo en aspectos esenciales. Se había aguado y creo que el Parlamento ha logrado que se establezcan unas normas claras, además para todos.

Primero: se ha dicho que todos los puertos deben disponer de instalaciones para desechos y residuos de carga. ¡Un importante avance! Segundo: todos los barcos tienen que pagar, además independientemente del uso real que hagan. Este es realmente el nuevo principio que se ha introducido aquí. No se trata de sumas pequeñas sino importantes. Está claro que con un 30% no se puede estar satisfecho al 100%. Está totalmente claro. Sin embargo, con el 30% se ha introducido y establecido el principio “sistema libre de tasas especiales”. Sin duda, puede aún mejorarse pero nadie puede eludir este principio.

Tercero: todos tienen que controlar al menos el 25% de los barcos. En este sentido, creo que debemos instar a los Estados miembros para que vayan más allá del 25%. Debemos animarles a una competencia para controlar más. Hemos constatado con tanta frecuencia en los buques que se encuentran en los puertos –p. ej., en el caso del “Erika” u otros barcos- que el control es una de las cuestiones decisivas. Si no se llevan a cabo, todas las demás regulaciones no sirven de nada.

El sentido de estas directivas es que la eliminación delictiva de residuos en alta mar ya no merezca tanto la pena como era el caso en tiempos anteriores. También creo que la contaminación de los mares no se debe seguir considerando como un delito menor. Los mares de Europa van a estar más limpios beneficiándose de ello la flora y la fauna así como la pesca. Esta directiva beneficia también en gran medida al turismo, pues sin unas playas limpias apenas se puede mantener el turismo. Por ello, se trata de un buen día para los mares de Europa y también para usted, señor Presidente.

(Aplausos)

 
  
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  Van Dam (EDD). - (NL) Señor Presidente, señora comisaria, colegas, desde la entrada en vigor del Tratado de Ámsterdam, el Parlamento Europeo goza de capacidad de co-decisión en temas de transporte, entre otros asuntos. De este modo, las diferencias de criterio entre el Consejo y el Parlamento que se producen con regularidad ya no se deben solucionar unilateralmente. Este procedimiento ha demostrado que no se trata de un planteamiento teórico.

Las condiciones para el vertido de residuos por parte de las embarcaciones en los puertos comunitarios se han sometido a un intenso debate. El Parlamento ya manifestó en el pasado que no se podía obviar una serie de elementos. Afortunadamente, el Consejo ha admitido mayoritariamente la conveniencia de estos aspectos, en algunos casos tras ejercer cierta presión.

Sin embargo, hasta el último momento se han mantenido las diferencias en torno a un punto: las contribuciones propias de las embarcaciones a los gastos de recogida de residuos. El Parlamento Europeo mantenía el criterio de que el usuario debía correr con la mayor parte de los gastos que ocasionaba. En este sentido debía existir la posibilidad de aplicar tarifas diferenciadas para no fomentar los vertidos ilegales en ningún caso. La conclusión fue un porcentaje de aportación propia muy superior al 50%.

Si observo el resultado de la negociación, el porcentaje acordado no se parece en nada al planteado. Lamento esta circunstancia. Sin embargo, opino que el mero hecho de citar un porcentaje constituye un paso en la dirección adecuada.

Por este motivo aprobaré este informe, aunque no de forma categórica. En este sentido quisiera agradecer el gran esfuerzo realizado por el ponente en esta labor.

 
  
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  Hatzidakis (PPE-DE). – (EL) Señor Presidente, señor Vicepresidente de la Comisión, es tal vez la primera vez que hablando en este Parlamento no tengo que expresar ninguna inquietud o preocupación a propósito del objeto de debate, porque estoy plenamente de acuerdo con el resultado de la conciliación y quisiera felicitar tanto al Sr. Bouwman, y a los demás colegas que han participado en la comisión de conciliación, como a la Sra. de Palacio y sus servicios, porque todos juntos hemos trabajado y hemos obtenido este positivo resultado para los ciudadanos de Europa. Pienso que el resultado de nuestro trabajo se pone en última instancia al servicio de la calidad de nuestros mares, al servicio del turismo, al servicio de la calidad de vida de los ciudadanos de Europa. Es un paso adelante. Pienso que defendemos así el medio ambiente más eficazmente de lo que lo hacíamos hasta ahora; sin que, naturalmente, yo excluya que pueda hacerse mejor. Pero aquí estamos; si comprobamos que el sistema no funciona tan eficazmente como creíamos que podía funcionar, podemos revisarlo.

Quisiera decir, dada la oportunidad, ya que estamos ante una conciliación, que como presidente de la comisión habría deseado evitar en la medida de lo posible estos procedimientos. Para ello, sin embargo, es necesaria la colaboración del Consejo, que deberá abandonar la tradición de secretismo y hablar más abiertamente y colaborar mejor con el Parlamento, de suerte que avancen más rápidamente tanto el trabajo de la Comisión como el nuestro, especialmente en el ámbito de mi comisión, en el que hay muchos asuntos que afectan directamente a los ciudadanos. Espero que con la Presidencia francesa esta tradición cambie. Nosotros, en cualquier caso, estamos dispuestos a una colaboración más estrecha y a propiciar un progreso más rápido de todos nuestros trabajos, los del Consejo, los de la Comisión y los del Parlamento.

 
  
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  Μastorakis (PSE). – (EL) Señor Presidente, señorías, como nuevo diputado que soy, he sido designado por primera vez miembro de la comisión de conciliación y debo confesar que he quedado satisfecho por este procedimiento, al ver a los representantes de las instituciones principales de la Unión Europea buscar el justo equilibrio, es decir combinar lo deseable y lo factible, tomando en consideración las condiciones y posibilidades reales, que no son, claro está, las mismas en todos los puertos de Europa.

Especialmente en el capital asunto de las tasas, lo significativo es que se ha acordado, con excepciones razonables, una contribución de los buques —utilicen o no las instalaciones— a los costes de gestión de los residuos en un porcentaje que evitará que muchos puertos y buques puedan encontrarse en situaciones difíciles. Es evidente que de este modo se reduce sustancialmente el incentivo de verter residuos en alta mar y se le brinda a cada puerto la posibilidad de mantener una política de tarifas. No olvidemos, por ejemplo, que los puertos europeos del Mediterráneo tienen enfrente como competidores los puertos norteafricanos, circunstancia que no se da en los puertos del Báltico o del Mar del Norte. Por otra parte, se asegura la posibilidad de modificar el sistema de cobertura de los costes si durante los primeros años de aplicación se considera necesario.

Lo esencial es que con la aprobación del plan común debatido entrará en vigor la directiva que protegerá nuestros mares y nuestras costas de la contaminación que causan los buques, y, además, mejoraremos la imagen de la Unión Europea como modelo por su política medioambiental, como ejemplo para todo el resto del mundo, con el sentido siempre de la medida.

 
  
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  Stenmarck (PPE-DE). – (SV) Señor Presidente, después de una lucha de muchos años vamos a tomar la decisión definitiva sobre las instalaciones receptoras que permitirán, entre otras cosas, reunir los residuos de petróleo en los puertos, en lugar de arrojarlos al mar. Éste es, sin duda, un enorme paso en la dirección correcta.

Al mismo tiempo resulta inquietante que hasta el final hubiese quienes se opusiesen a esta sensata medida. Esto lo demuestra el hecho de que se solicitase una tercera lectura, que se formase un comité de conciliación y que el Consejo de Ministros no demostrase gran interés en esta materia. Con esto digo también que lo que hemos conseguido hoy es un pacto.

En la propuesta original los derechos portuarios cubrían casi todos los costes, de acuerdo al sistema existente en el mar Báltico. Esto significa que había una motivación para que los barcos dejasen sus residuos de petróleo en el puerto en lugar de arrojarlos al mar. Ahora, tan sólo una parte de los costes será cubierta de esta manera, mientras que una gran parte de ellos será un coste añadido para los navieros.

En mi opinión, todavía falta ver los efectos de esta iniciativa. Creo que es muy importante que estemos preparados para seguir su desarrollo y para adoptar nuevas medidas si fuese necesario. Por eso serán muy interesantes la evaluación y el control de las naves del Comité de Conciliación.

 
  
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  Watts (PSE). - (EN) Señor Presidente, en primer lugar, quisiera expresar mi agradecimiento al ponente, Sr. Bouwman, por los esfuerzos que ha dedicado durante tanto tiempo a las negociaciones de esta propuesta tan satisfactoria que – como han dicho todos los colegas que han intervenido hasta ahora – reducirá de manera drástica el volumen de desechos contaminantes que se arrojan ilegalmente en los mares que rodean Europa. Hagamos un alto y reflexionemos sobre la magnitud del problema.

El Sr. Bouwman se ha referido, muy acertadamente, al Erika. Fue realmente una tragedia de enormes proporciones, con consecuencias importantes y quizá perdurables, pero el volumen de los vertidos intencionados de los buques petroleros a lo largo de nuestras costas hace palidecer la cantidad de crudo que derramó el Erika. Ése es precisamente el problema que esta propuesta en particular intenta atajar. Estoy encantado de que, al garantizar que los Estados miembros proporcionarán instalaciones adecuadas en todos sus puertos, sus buques y patrones estarán obligados a utilizarlos, que el sistema de tasas sea justo y equilibrado y, sobre todo, que el 25% de los buques sean inspeccionados para garantizar que se cumplen dichos requisitos.

Acojo con especial satisfacción la revisión en un plazo de tres años, porque mi única preocupación es que los Estados miembros apliquen esta legislación que ahora han suscrito. Como de sobras sabrá el Sr. Jarzembowski, en varios Estados miembros, el Estado rector del puerto no inspeccionará el 25% de los buques. Si no han podido hacerlo hasta ahora, ¿cómo podemos saber que lo harán en el futuro? Éste es el reto al que deberemos enfrentarnos: garantizar que cumplen este acuerdo tan valioso que, ojalá, respaldaremos esta semana.

 
  
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  Savary (PSE). – (FR) Señor Presidente, quisiera en primer lugar felicitar a nuestra colega, Theo Bouwman, por el resultado, largo tiempo incierto, de este texto. Creo que es, en primer lugar, una gran fecha marítima. Algunos de nuestros colegas lo han señalado, constituye un acto preliminar para el paquete marítimo Erika, y en muchos aspectos propone solucionar un problema que es todavía más grave, es decir esos actos de piratería ecológica que se denominan “desgasificaciones” y que vierten en nuestras costas hidrocarburos y muchos residuos. También es una victoria del Parlamento sobre las reticencias del Consejo, por qué no decirlo, en la imposición de un sistema de tarificaciones que deriva del sentido común. El principio de que quien contamina paga no funciona para el caso, porque el que contamina no puede ser identificado.

Por lo tanto, si queremos regular esta cuestión habrá que ir hacia un sistema de exacciones universal, obligatorio, ligado al acto del tratamiento de los residuos. Yo soy de los que, como parlamentario francés, he obrado incluso en contra de la sensibilidad de su gobierno en este expediente o en contra de sus reservas, para que este expediente tuviese éxito. Soy de aquellos que se felicitan de este compromiso. Pero hace falta que ese compromiso no sea una escapatoria, que sea puesto en marcha y que es controle estrictamente su aplicación a nivel de los Estados miembros.

A este respecto, quisiera expresarles la posición de un francés que ha obrado a pesar de las reticencias de su gobierno. Está claro que ese texto favorece hoy a los grandes puertos y desfavorece a los pequeños que no están equipados. Por lo tanto, invito a la Comisión a que, eventualmente en el marco de los Fondos estructurales o de cualquier otro crédito, ayude a los Estados miembros a equipar los pequeños puertos, porque los pequeños puertos son también elementos importantes de la ordenación del territorio y de las economías regionales y locales. Y creo que si se proporciona una ayuda de equipamiento en instalaciones de tratamiento de residuos para los pequeños puertos, se garantizará el éxito de esta directiva.

 
  
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  Thors (ELDR). – (SV) Señor Presidente, en primer lugar quiero felicitar a la ponente por este buen resultado. No es algo que acostumbre a hacer aquí en el Parlamento, pero, cuando hay motivos, expreso mis agradecimientos a los ponentes y a las demás personas que han trabajado en los informes.

Como señalo mi colega el Sr. Stenmarck, conocemos este sistema a raíz de la cooperación báltica. Desde marzo de 1988 la Recomendación del Mar Báltico presupone la existencia de un sistema similar a éste. Sin embargo, quisiera decir que ciertas partes del acuerdo son decepcionantes desde la perspectiva báltica. También quisiera referirme a la ley aprobada en Finlandia en la que se dice que el monto de las tasas no debe depender de la cantidad de residuos que se depositen en los puertos. Desde el 1 de junio tenemos en Finlandia un sistema de tasas de esta naturaleza para los depósitos de residuos de petróleo. En este aspecto, el acuerdo nos ha decepcionado.

En los últimos días nos han llegado informaciones que indican que, en relación con la eutrofia de las aguas, los vertidos intencionados o fortuitos de los buques constituyen la mayor fuente de contaminación en el mar Báltico. Estamos acostumbrados a que el principio de que quien ensucia paga no funciona tratándose del petróleo, pero hay problemas en cuanto a los elementos que afectan la eutrofia de las aguas.

Somos conscientes de que las organizaciones portuarias europeas han presionado, ya que constantemente se han opuesto a esta propuesta. Por eso, a pesar de ello, el resultado es bueno. No obstante, el seguimiento que se haga será de extraordinaria importancia. La Comisaria ha reconocido su gran interés por los mares y por el medio ambiente. Es importante que el seguimiento sea realizado con seriedad para que se adopten medidas complementarias en caso de ser éstas necesarias. Éste es un primer paso, pero me doy cuenta de que es importante que las normas que rigen en el mar Báltico sean más duras, ya que éste es, quizás, el mar interior más delicado de Europa.

 
  
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  Gollnisch (TDI). – (FR) Señor Presidente, el informe de nuestro colega Bouwman, resultante de un largo procedimiento, se ha puesto de mayor actualidad en Francia como consecuencia del naufragio, sobrevenido entretanto, del petrolero Erika, durante el cual el ministro de medio ambiente competente no estimó necesario interrumpir sus vacaciones.

Este informe participa positivamente en la prevención de la contaminación ya que trata de las instalaciones de desgasificación. Las desgasificaciones están menos mediatizadas que los naufragios, pero no por ello dejan de representar la mayor parte de las contaminaciones.

Hay que reconocer, sin embargo, que una legislación comunitaria no sería necesaria si los Estados miembros de la Unión, que en su totalidad son partícipes de la Convención internacional para la prevención de la contaminación de los navíos, llamada Marpol, hubiesen adoptado las disposiciones necesarias. Tampoco es suficiente con acusar a los armadores o a los capitanes poco escrupulosos –ciertamente los hay– se debe tener en cuenta el hecho de que los vaciados portuarios son a menudo imposibles por la falta de las instalaciones necesarias y que asimismo el problema del almacenamiento es muy difícil de resolver, problema que plantea a su vez el del tratamiento de los residuos.

Nos cuesta creer, por otra parte, que en una época en la que las instalaciones agrícolas son vigiladas por satélite, sea tan difícil atrapar a un barco desgasificando en pleno mar.

Votaremos, no obstante, a favor de este informe porque parece ir en el sentido de una mejor prevención de la contaminación y que, queriendo ser general, deja a los Estados miembros cierto margen en la elección de los medios de aplicación.

 
  
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  De Palacio, Comisión. - Señor Presidente, señoras y señores diputados, para mí es una satisfacción participar hoy en el debate sobre la aprobación de la directiva sobre instalaciones portuarias receptoras de desechos generados por buques y residuos de carga.

En primer lugar, como ya han hecho los anteriores oradores, quiero felicitar al ponente, Sr. Bouwman, por la magnífica labor realizada. Durante este tiempo, ha sido capaz de combinar firmeza, flexibilidad e inteligencia para obtener un resultado aceptable para todas las instituciones y que sirva para mejorar la limpieza de nuestros mares.

Debo decir, por ejemplo, que este mismo verano una de las noticias en el país que mejor conozco, España, era que las costas del sur se veían afectadas por la contaminación producida por la limpieza de fondos de unos petroleros en aguas internacionales. Este es uno de los 100.000 casos que a lo largo del año se producen en las costas europeas. De lo que se trata es de ver cómo podemos, si no acabar totalmente -porque creo que para ello habrá que plantearse lo que es el Derecho del Mar que, en gran medida, arranca de lo que eran los mares en los siglos XVII y XVIII cuando nada tenían que ver con la situación actual-, sí paliar o limitar al máximo, donde tengamos la capacidad, estos efectos perniciosos para nuestros mares.

Creo que hemos llegado a un punto que supone un gran avance y que mejorará sensiblemente el medio ambiente marino frente a la contaminación deliberada de algunos buques -porque no todos hacen este tipo de prácticas- en nuestras costas.

Esta directiva cuenta en su versión actual con el apoyo de todo el mundo. Con el apoyo de los armadores porque les permitirá disponer de instalaciones para sus residuos, que en algunos puertos europeos ya existen pero lamentablemente no en todos, muy especialmente en los pequeños puertos, donde habrá que llevar a cabo una importante inversión por parte de los Estados miembros. Con el apoyo de los puertos, porque les permitirá evitar que sus inversiones en instalaciones de este tipo supongan una desventaja competitiva, como lamentablemente ha sido el caso algunas veces, pues hay puertos que hacían esfuerzos importantes y otros no. Con el apoyo de los sectores más sensibilizados por el problema de los residuos y la lucha por un desarrollo duradero. Creo que toda la Asamblea aquí presente y también los representantes del Consejo y de la Comisión nos podemos contar entre ellos, no sólo los ecologistas sino todas las personas preocupadas por este tipo de problemas.

Entendemos que cuestiones como la planificación de la gestión de residuos, las obligaciones de entrega de los buques, la notificación previa, los controles -25% de los controles- una tarificación que incentive la utilización de las instalaciones portuarias para limpiar los fondos de los buques, contribuirán necesariamente a reducir la contaminación marina. Y desde luego, cuenta con el apoyo de las tres instituciones, la Comisión, el Consejo y el Parlamento, porque sabemos que supondrá algo positivo para nuestros ciudadanos.

Hubiera sido lamentable que no hubiéramos sido capaces de obtener este acuerdo, deseado y esperado por todos. Quiero agradecer al Consejo su flexibilidad, su voluntad constructiva, y al Parlamento también, muy especialmente a su ponente, el trabajo realizado a lo largo de este tiempo y en la conciliación. La Comisión ha adquirido unos compromisos que han facilitado este acuerdo, que suponen especificar que “significativo” quiere decir que al menos un 30% de los costes de la limpieza de fondos portuarios debe estar cubierto de una manera general, se utilicen o no esas instalaciones portuarias. Y si a lo largo de los próximos tres años, vemos que en los Estados miembros las acciones no son suficientes y no se obtienen los resultados deseados, la Comisión se reserva la posibilidad de presentar una nueva directiva que establezca claramente el porcentaje mínimo que debe ser asumido por las tasas generales o por una tasa obligatoria de limpieza en los distintos puertos europeos. Es responsabilidad de la Comisión, también, verificar que ese control del 25%, otra pieza clave en esta directiva, será efectuado por los Estados miembros.

Insisto, de nuevo, en mi agradecimiento a la Asamblea por mantenerse firme en la necesidad de un mecanismo reforzado de revisión del sistema de tasas, que indudablemente nos permitirá seguir adelante y hacer un estudio pormenorizado del desarrollo del sistema actual que hemos puesto en marcha y de las consecuencias para el medio ambiente.

Señor Presidente, se ha dicho ya que, a lo largo de los debates, hemos padecido el impacto de la tragedia del Erika, pero la limpieza de fondos supone más de un Erika al año en las costas europeas. Por lo tanto, hoy damos un gran paso adelante. Eso no quita para que sigamos adelante en cuestiones relacionadas con los petroleros y la seguridad en el tráfico de materiales contaminantes, como el petróleo o sus derivados, cuestiones que esperamos que próximamente no sólo avancen en esta Asamblea y en el Consejo, sino también que se completen mediante iniciativas suplementarias que, según lo anunciado por la Comisión, se presentarán en fecha próxima.

 
  
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  El Presidente. – Muchas gracias, señora Comisaria.

Queda cerrado el debate.

La votación tendrá lugar hoy a las 12.00 horas.

(La sesión se interrumpe a las 11.55 horas y se reanuda a las 12.00 horas)

 
  
  

PRESIDENCIA DE LA SRA. FONTAINE
Presidenta

La Presidenta. – La palabra es para el Sr. Provan para una moción de procedimiento.

 
  
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  Provan (PPE-DE). – (EN) Señora Presidenta, permítame abusar de su buena voluntad y de la buena voluntad del Parlamento durante un momento para dar la bienvenida a una delegación de Kazajstán que se encuentra en la tribuna oficial. Hoy y mañana estarán en el Parlamento para sensibilizarnos sobre el programa de pruebas nucleares del antiguo imperio soviético, que ha tenido un impacto no sólo grave, sino de enormes proporciones en su país. Entre los años 1949 y 1990 se han realizado 607 explosiones nucleares en la atmósfera. Estas explosiones han devastado por completo una parte de su país, y espero que el Parlamento les brinde una audición comprensiva en el seminario que celebrarán aquí esta tarde. Se enfrentan a enormes dificultades para llamar la atención del mundo sobre este antiguo problema soviético. Asimismo trataremos sobre los problemas del submarino que se hundió recientemente, otra parte del legado nuclear que nos ha dejado la Unión Soviética.

 
  
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  La Presidenta. – Gracias Sr. Provan, saludo con mucho gusto a esta delegación.

 
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