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Acta literal de los debates
Miércoles 6 de septiembre de 2000 - Estrasburgo Edición DO

10. Clonación humana (continuación)
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  Fiori (PPE-DE). – (IT) Señor Presidente, señor Comisario, creo que a toda persona animada por la fe en el ser humano, desde el primer momento de su existencia, hay que garantizarle el respeto sin condiciones y moralmente debido al ser humano en su totalidad.

Por lo tanto, es preciso decir con fuerza y claridad un enérgico no a las experimentaciones que implican la destrucción de embriones humanos: el embrión es ya un sujeto humano, con una identidad muy determinada, y cualquier intervención que no sea en favor del mismo embrión se convierte en un acto que va en contra del derecho a la vida. Es necesario que este Parlamento reafirme lo que ha dicho en muchas ocasiones a lo largo de estos años y también en el pasado mes de mayo. Es inmoral utilizar embriones humanos con fines de investigación, precisamente con esos fines a los que el Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, ha asegurado la asignación de una financiación pública y que han sido autorizados por el Gobierno británico de Tony Blair.

Lamentablemente, parece que los intereses comerciales fomentan investigaciones que, a través de atajos, van más allá de toda consideración acerca de la protección de la vida humana que consideramos como tal desde la concepción. El cuerpo humano no pertenece al dominio del tener, sino al del ser, del ser persona viviente y, en consecuencia, no se puede reducir a una máquina hecha de piezas y de engranajes, de tejidos y de funciones.

Lo que se quiere realizar es casi una imagen de saqueo de la vida, es lo contrario de la ética del amor al ser humano, a su cuerpo, también en ese primer estadio del ser vivo, de estar en el mundo, en el mundo humano, con ese cuerpo que es. Tanto es así que aquellos que toman el embrión humano y lo vacían, extrayéndole la masa celular interna y la vida, se las ingenian para decir que dentro no hay nadie, ya que si hubiera alguien sería digno de amor o, en un mundo sin amor, tendría derecho al menos al respeto a su dignidad humana, de lo contrario, el mundo sería violencia, brutalidad y cinismo.

Señorías, oponerse a las investigaciones destructivas sobre los embriones no solo supone seguir un principio religioso, sino también un principio de civilización: la prohibición absoluta de erigirse en dueño de otro ser humano que debería enraizarse fuertemente en nuestra civilización. No se puede admitir que el ser humano tenga un poder tan amplio sobre otro ser humano.

Sin embargo, no por esto estamos en contra de la investigación, todo lo contrario. Son posibles investigaciones alternativas: por ejemplo, las investigaciones sobre células estaminales presentes en los adultos y sobre las que se extraen del cordón umbilical, inmediatamente después del nacimiento. Además, las investigaciones sobre las células adultas existen y son prometedoras. Muchos investigadores están trabajando en la alternativa a la clonación y están a punto de crear importantes grupos de investigación nacional orientada a este ámbito específico.

Por último, se propone la creación de una comisión temporal que debata estos temas. Queremos la profundización de los nuevos problemas planteados por las ciencias de la vida, a condición de que quede claro que las posiciones adoptadas por el Parlamento no pueden ser puestas en tela de juicio nuevamente. La Comisión deberá partir de ellas para ayudarnos a dar indicaciones fundadas.

 
  
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  Goebbels (PSE). - (FR) Señor Presidente, el proyecto de Carta de Derechos Fundamentales dice en su artículo 1 -y cito-: "La dignidad de la persona debe ser respetada y protegida". En su artículo 3, dice que en el caso de la medicina y la biología se deben respetar los siguientes principios -y vuelvo a citar-: "prohibición de procedimientos eugénicos, en particular los encaminados a la selección de las personas; prohibición de hacer del cuerpo humano o de sus partes una fuente de beneficios; prohibición de la clonación reproductiva de los seres humanos".

Semejantes declaraciones solemnes no son necesariamente suficientes. Los avances de la ciencia son asombrosos. La investigación científica progresa a veces a una velocidad difícil de aprehender para el común de los mortales e incluso para el poder político. Ese ritmo de progresión de la tecnociencia, por tanto, de la unión de la ciencia y la tecnología, suscita interrogaciones éticas, cargadas de consecuencias. Eso es aplicable sobre todo al nuevo control de los mecanismos de la vida. A ese respecto, la propuesta del Gobierno británico de presentar al Parlamento de Westminster una legislación encaminada a autorizar ciertas investigaciones científicas sobre la clonación terapéutica, incluso sobre el embrión humano, ha suscitado toda clase de reacciones y comentarios positivos y negativos.

Ciertos Grupos políticos de este Parlamento proponen la votación de una resolución "urgente". Los socialistas opinan que semejantes cuestiones son de una importancia demasiado decisiva para el futuro de la medicina, la biología y la sociedad humana y que esa importancia merece por parte de nuestro Parlamento un trabajo más profundo que una resolución concluida aprisa y corriendo. No estamos aquí en "OK Coral". No se trata de ser los primeros en desenvainar.

Lo debates de esta mañana sobre el Observatorio de las mutaciones industriales han mostrado que este Parlamento es capaz de votar sobre todo y su contrario en cuestión de minutos. Los socialistas lamentan esa clase de votación, que se parece más a la ruleta rusa que a una labor parlamentaria seria. Queremos un debate sereno sobre un problema decisivo, sobre las posibilidades brindadas por el genio genético y sobre las fronteras que no se deben franquear en esa esfera.

Ese conjunto de cuestiones incumbe a varias comisiones permanentes de nuestro Parlamento. Se trata, en realidad, de un problema de carácter manifiestamente horizontal, que merece ser tratado por una comisión temporal especial, encargada de convocar a expertos y organizar "hearings" contradictorios a fin de preparar serenamente un debate objetivo, no sesgado de antemano por prejuicios enquistados.

Termino, señor Presidente, pidiéndole, pidiendo a todos, que hagamos un trabajo serio. Estamos dispuestos a retirar nuestra resolución, si los demás Grupos lo hacen también e intentar hacer algo valioso juntos.

 
  
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  Wallis (ELDR). – (EN) Acojo con satisfacción la declaración del Comisario y, en particular, su carácter comedido y considerado.

La resolución que ha presentado el ELDR comparte esa misma opinión. No queremos una reacción precipitada y poco meditada respecto a los acontecimientos que han tenido lugar en mi país y el anuncio que ha hecho el Gobierno británico. Son asuntos muy serios y reflejan la enorme preocupación de los ciudadanos, por lo que debemos analizar el anuncio del Reino Unido en todo su contexto y reconocer el principio de subsidiaridad al que ha hecho referencia el Sr. Comisario.

Es sólo una propuesta, no una decisión, y es la continuación de un informe muy cuidadoso y ponderado del jefe del grupo de expertos médicos sobre la clonación. El tema ha estado en estudio durante dos años – demasiado tiempo, afirman algunos comentaristas, si lo comparamos con las vidas de personas que padecen cáncer, la enfermedad de Parkinson o la insuficiencia de órganos a los que se les podría ayudar con esta investigación. El grupo de expertos se ha limitado a proponer una ampliación de las actuales normas en vigor en el Reino Unido respecto a la utilización de embriones con fines científicos.

Subrayo que es una ampliación de las normas y los controles en vigor en este ámbito tan, tan delicado. Debemos respetar la existencia de una auténtica y profunda preocupación de la sociedad por ambas partes respecto a este argumento y eso es precisamente lo que nos proponemos con nuestra resolución. El Gobierno británico ha reconocido este extremo en su propuesta porque lo someterá a un referéndum, posiblemente, este mismo año. A pesar de que no pertenece a mi partido, creo que el Gobierno británico ha sido comedido y considerado en su respuesta. Pido a este Parlamento que sea comedido y considerado a la hora de tratar sobre este importante asunto.

 
  
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  Lannoye (Verts/ALE). - (FR) Señor Presidente, de nuevo afrontamos un debate ético fundamental ante la evolución de la biotecnología aplicada a lo humano. Dos concepciones se oponen, una que rechaza una instrumentalización del ser humano y, más en particular, del embrión y se inquieta ante las posibles desviaciones para la sociedad de la trivialización de ciertas técnicas como la clonación. La otra, que considera que el derecho de las personas afectadas por enfermedades graves y hasta ahora incurables a poder beneficiarse de las posibilidades de la investigación médica se impone a cualquier otra consideración, sea cual fuere.

El Gobierno británico, a falta de concertación internacional previa -e insisto a ese respecto- ha optado, al parecer, por la segunda actitud, al pronunciarse por la clonación terapéutica. La hipótesis en que se basa esa decisión es la de que la clonación terapéutica, es decir, la clonación de células embrionarias indiferenciadas a partir de embriones humanos disponibles para la investigación y para la producción es una vía prometedora. Aunque sea una hipótesis fundada, no por ello deja esa opción de dar al embrión humano el estatuto de stock de células para uso médico y entraña la producción de embriones para fines de investigación, primero, y seguramente para fines de producción, después.

En mi opinión, es importante hacer dos observaciones en esta fase. En primer lugar, he de recordar el Convenio del Consejo de Europa sobre los Derechos Humanos y la Biomedicina, aprobado en Oviedo en abril de 1997. Seguramente peca de imprecisión respecto de algunos aspectos, pero es muy claro en su artículo 18, que dice: "La constitución de embriones humanos para fines de investigación está prohibida". Había un consenso en Europa sobre ese aspecto hasta fecha reciente. La toma de posición del Gobierno del Reino Unido acaba de romper dicho consenso.

Segunda observación: según numerosos especialistas -y el Sr. Busquin, Comisario de Investigación, lo ha mencionado antes- son posibles otras vías para responder a la esperanza legítima de quienes sufren enfermedades graves de origen genético. En particular, vías que no requieren la producción de embriones por clonación, sino que utilizan células adultas. ?Por qué entonces, ante esa hipótesis, practicar una huida hacia adelante ética y socialmente discutible?

En conclusión, creo, Señorías, que los conocimientos adquiridos en terapia genética pueden ser prometedores para la Humanidad, pero que también entrañan riesgos y desviaciones extremos. Así, pues, necesitamos una reglamentación legal rigurosa y balizas jurídicas claras. A ese respecto, resulta esencial mantener -hablo aquí de mantener- una prohibición de la clonación humana y no establecerla. Incumbe a nuestro Parlamento reafirmarlo, pero no con precipitación, sino simplemente manteniendo la coherencia respecto de las posiciones anteriores.

 
  
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  Thomas-Mauro (UEN). - (FR) Señor Presidente, hace doscientos años el doctor Cabanis, filósofo de la Ilustración, propuso que se corrigiera con audacia la obra de la naturaleza, pues, después de habernos ocupado tan curiosamente de los medios de volver hermosas y mejores las razas de los animales, resulta extraordinariamente vergonzoso no ocuparse de la raza humana, como si fuera más esencial tener bueyes grandes y fuertes que hombres vigorosos y sanos, melocotones muy perfumados que ciudadanos cuerdos y buenos.

Hoy el sueño del Sr. Cabanis está a punto de hacerse realidad. Ahora bien, ese sueño tiene un nombre: eugenismo. Ese sueño es una pesadilla. Esa pesadilla adopta varias faces, a cuál más monstruosa, ya se trate, por ejemplo, de los diagnósticos prenatales, que sirven para eliminar los embriones afectados por la trisomia 21 para no tener que molestarse en erradicar la enfermedad misma, o de la multiplicación de embriones supernumerarios que se amontonan en los congeladores, o, por último, de la clonación de los seres humanos.

Ahora bien, esos embriones son seres humanos, cuya vida es sagrada. Son hombres. Tenemos el deber de respetar su dignidad. ?De qué sirven nuestras grandilocuentes declaraciones sobre los derechos humanos, si acabamos pisoteando la dignidad humana, y en el secreto de nuestros laboratorios? La clonación de los seres humanos constituiría -no cabe la menor duda- el nacimiento de una nueva forma de esclavitud, en la que las probetas ocuparían el lugar de las cadenas y los laboratorios el de los barcos negreros.

Naturalmente, las almas puras nos reprocharán que deneguemos a la investigación científica los medios para avanzar y -peor aún- para curar las enfermedades. No acepto esa forma de terrorismo intelectual. Por lo demás, casi me inclino a pensar que para todas esas personas la investigación no es sino un pretexto para experimentos de aprendices de brujos. Como esposa de médico, tengo mucho interés por el desarrollo de la investigación.

A ese respecto, seguramente sería más pertinente pedir a los científicos que intensifiquen sus investigaciones sobre la posibilidad de obtener células originarias diferenciables para fines terapéuticos, en particular a partir de órganos adultos. Frente a quienes sólo piensan en apoderarse del misterio de la vida, tenemos derecho a defender la dignidad de todo ser humano prohibiendo sin ambigüedad la clonación de los seres humanos.

 
  
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  Bonino (TDI). – (IT) Señor Presidente, Señorías, pienso que en su intervención el Sr. Fiori ha aclarado las cosas: ha afirmado claramente que aquí se trata de identificar los principios religiosos – los suyos - con los principios de civilización.

En lo que a mí respecta, considero en cambio que lo que las instituciones deben afirmar es el principio de la laicidad, es decir, reiterar que lo que a algunos les puede parecer moralmente inaceptable, no por esto se debe considerar jurídicamente impracticable. Por lo tanto, se trata de reafirmar la diferencia entre la norma jurídica y los principios religiosos. Si faltamos a este principio, pienso que la deriva no tendrá fin.

Señor Presidente, Señorías, volviendo al asunto que nos ocupa, nos damos cuenta de que lo nuevo – incluso lo nuevo esperanzador, en términos de tratamiento de las enfermedades de millones y millones de personas – provoca la reacción normal, tradicional y de siempre de la prohibición, de la cruzada, del grito "que vienen los bárbaros!", sin preguntarse siquiera si luego esta prohibición funciona o funcionaría, o si somos capaces de hacerla respetar o de monitorizarla.

Es la misma actitud que se tiene respecto a los fenómenos sociales normales desde hace mucho tiempo, que se trate, por ejemplo, del aborto, de la inmigración o incluso de las drogas. Se prohibe y después se acaba por lavarse las manos.

Creo en cambio que la responsabilidad de la política – quizás más difícil, más compleja – es gobernar determinados fenómenos, poner unos límites, evitar el Lejano Oeste. Esto es lo que las instituciones están llamadas a hacer, independientemente de la conciencia religiosa de cada uno de nosotros, para quien la tiene. Por esto, nosotros, radicales de la Lista Bonino, consideramos que podemos apoyar, con alguna dificultad, el compromiso del Grupo Liberal. Queremos tratar de reducir el divorcio entre ciencia y política, entre cultura y política, queremos tratar de gobernar laicamente lo nuevo con el pragmatismo de la experimentación, de las aproximaciones posteriores, sin lanzarnos, inmediatamente y como siempre, en campañas prohibicionistas que ya sabemos que son ineficaces.

Lo que se está haciendo ahora es simplemente relanzar, exactamente como en el caso del aborto ilegal, el turismo médico de millones de personas que irán a curarse ilegalmente en otra parte. Mi afirmación es extraordinariamente grave y me preocupa mucho, pero tengan cuidado: el camino del prohibicionismo, desde el punto de vista científico y de los fenómenos sociales, no ha funcionado nunca.

En mi opinión, tenemos la responsabilidad de plantear o de tratar de asumir el riesgo de plantear los límites de aproximaciones posteriores, sin intentar imponer nuestros principios éticos – para quien los tiene – en cuanto principios de civilización. La verdadera civilización de las instituciones es la de la laicidad, de la experimentación y del contraste de pareceres.

 
  
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  Wurts (GUE/NGL). - (FR) Señor Presidente, deseo disculparme por mi ausencia de antes: había avisado a los servicios de la sesión de ese impedimento momentáneo.

Señor Presidente, mi Grupo desaprueba la decisión adoptada por el Gobierno británico sobre la clonación de células humanas, que no tiene en cuenta, a nuestro juicio, ni la legislación europea al respecto ni el dictamen que el Comité de Ética de la Unión Europea está elaborando respecto de las consecuencias de la investigación sobre la clonación. Nos pronunciamos a favor de la prohibición de cualquier investigación sobre la clonación humana y nos alzamos contra cualquier explotación comercial de las invenciones biotecnológicas que afectan a la clonación.

Admitidas esas posiciones de principio general, acaba de iniciarse simplemente el debate sobre la actitud que se debe adoptar respecto de la investigación biotecnológica para calibrar las consecuencias éticas de éstas, pero sin por ello arriesgarse a frenar los trabajos que pueden mejorar la salud humana.

En virtud de la extrema delicadeza de esas cuestiones de civilización, mi Grupo no deseaba resoluciones negociadas con precipitación. En cambio, nos hemos pronunciado de entrada a favor de la constitución de una comisión temporal sobre la clonación y la investigación biotecnológica a fin de proceder a las audiciones necesarias para adoptar, llegado el momento, una decisión con pleno conocimiento de causa.

Ésa es la razón por la que mi Grupo no ha firmado ninguna de las resoluciones de transacción que se nos presentan hoy. En esa fase, cada uno de nosotros se pronunciará en conciencia a partir de los principios que acabo de recordar.

 
  
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  Blokland (EDD). - (NL) Señor Presidente, en enero de 1998 mantuvimos un debato acerca del Protocolo del Consejo de Europa en el que se prohibe la clonación de personas. En ese momento expresé mi temor de que países como el Reino Unido o los Países Bajos, que se negaron entonces a suscribir el protocolo, quizás no desearán que se estableciera una prohibición tan categórica.

Este hecho se produjo tan solo hace dos años. En este momento, el gobierno británico pretende permitir la clonación terapéutica de embriones para la investigación. No puedo sino tener la impresión de que cada vez se da un paso más. En un principio estaba prohibido y ahora se puede clonar con criterios terapéuticos pero sin fines reproductivos. Como si esta circunstancia lo explicara y lo justificara. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre la clonación terapéutica y la clonación reproductivo de embriones humanos? ¿Y que se debe hacer si en el futuro se producen presiones para que los hallazgos de la investigación se plasmen en aplicaciones farmacéuticas? ¿O para pasar a la clonación reproductiva?

Considero que cada nueva vida humana constituye un regalo de Dios. Todas las formas de vida humana merecen ser tratadas con respeto. Es la única manera de preservar la dignidad humana. El tratamiento de embriones humanos como objetos de consumo, con la supuesta justificación del argumento de la investigación, es algo que me repugna. Especialmente porque existen otros modos de obtener células madre. ¿Por qué se opta por esta vía a pesar de todas las reservas éticas existentes en todo el mundo?

Hago un llamamiento urgente al gobierno británico para que reconsidere su decisión con graves consecuencias y solicito al parlamento británico que no apoye esta propuesta.

 
  
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  Paisley (NI). – (EN) Señor Presidente, el hombre orgulloso quiere hacer de Dios. Se niega a reconocer que no es más que una criatura. Quiere ser el creador. El tema que hoy nos ocupa es la lucha entre la creación y los descubrimientos del hombre. Actualmente hay científicos tan arrogantes que ya han comenzado a patentar sus descubrimientos, como si hubieran dado con su propia creación. El Dr. William Hesseltine, director general de Human Gene Sciences Inc., ya ha patentado 100 genes humanos y su empresa ha presentado solicitudes para patentar 8.000 más. Los científicos sostienen que con la clonación humana sólo se intenta fomentar la salud. Yo sostengo hoy que con la clonación humana se busca el enriquecimiento de algunos científicos y de sus empresas. Algunos científicos han sacado la locura del fascismo de Hitler del campo de batalla y están dispuestos a validarla en el laboratorio. El Parlamento debe rechazar esto y, como miembro del Parlamento británico, votaré en contra de la propuesta en mi Parlamento.

 
  
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  Liese (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, como Grupo del PPE estamos estremecidos por los planes del Gobierno británico para el clonado de embriones humanos. Hasta ahora, todos los responsables en la Unión Europea estaban de acuerdo en que en ningún caso se debe aceptar el clonado de seres humanos.

El Consejo, inclusive el Gobierno británico, aprobó unánimemente en el quinto programa marco de investigación una formulación que excluye el clonado, inclusive el llamado clonado terapéutico. En la directiva sobre la patente de invenciones biotecnológicas, el Parlamento y el Consejo aprobaron un texto que prevé una exclusión global del clonado del ser humano, ya que esta técnica atenta contra las buenas costumbres y el orden público.

Señor Comisario, en algunas publicaciones aparecidas en la prensa de los últimos días y también en su intervención ha habido algunos puntos poco claros relativos al quinto programa marco de investigación y sobre todo a la directiva de patentes. Se ha despertado la sensación de que sólo se excluye el clonado reproductivo. Esto es falso. He trabajado en ambos textos y ambas directivas excluyen tanto el clonado terapéutico como el reproductivo.

Señor Comisario, examine los documentos con gran atención y lo compruébelo pues, de lo contrario, tendrá problemas con el Parlamento Europeo. Y no creo que lo desee. Ahora, este acuerdo general entre los Estados de la Unión Europea y las instituciones es denunciado por el Gobierno de un Estado miembro.

Como Parlamento debemos resistirnos a la rotura de este tabú. También es importante que no sólo expresemos nuestra opinión sino que además la expresión de nuestra opinión tenga consecuencias. Por ello, como Grupo del PPE hemos solicitado que se incluya en la Carta de los Derechos Fundamentales una prohibición estricta del clonado de la persona humana en cualquier fase de desarrollo.

Finalmente, insto a la Comisión para que se aplique estrictamente la exigencia del quinto programa marco de investigación consistente en no apoyar cualquier forma de clonado de la persona humana. Esto significa también evitar las subvenciones transversales dentro de las instituciones de investigación en Gran Bretaña. La vía más segura de lograrlo es que la Unión Europea ya no promueva en absoluto a las instituciones que practican la clonación humana.

(Aplausos)

 
  
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  Gebhardt (PSE). – (DE) Señor Presidente, se debería escuchar al Comisario. Señor Presidente, señor Comisario, estimadas y estimados colegas. No existe ninguna duda de que la biotecnología y la tecnología genética desempeñan hoy un importante papel y que van a seguir ganando importancia en la investigación con todas sus aplicaciones. Nadie pone tampoco en duda esto. ¿Pero puede quedar al margen de toda duda también la actuación en este difícil campo tan lleno de esperanzas y miedos? Me temo que no.

La mejor prueba de este no la estamos proporcionando hoy con este debate. Reaccionamos con un rápido disparo parlamentario ante un proyecto de ley de un Estado miembro de la Unión Europea que hace unos pocos días ha generado alarma en la opinión pública. ¿Cómo es esta reacción? Una sola mirada a los presentes proyectos de resolución muestra que en las prisas el Parlamento Europeo no puede hacer mucho más que repetir su posición ya expuesta en varias ocasiones sobre los sectores críticos de la investigación y aplicación de la biotecnología. Esto está bien pero no es suficiente.

Tenemos que convertir la biotecnología, sobre todo la bioética, en un tema central del Parlamento Europeo. No estoy solo con esta exigencia. Mi Grupo político está detrás de mí. Las ciudadanas y ciudadanos exigen de nosotros en este campo un compromiso más previsor. No debemos seguir yendo a la zaga de los acontecimientos. No debemos seguir comentando con la lengua fuera por el cansancio desarrollos ya muy avanzados. El Parlamento Europeo tiene que marcar pautas para que la biotecnología se convierta en una bendición de la humanidad y no se dirija contra ella desbordando límites éticos.

Por ello, deberíamos acordar con gran mayoría la comisión propuesta que proporcione la base para una legislación previsora. Debemos ser conscientes de que a la biotecnología va unida probablemente la mayor revolución en la medicina y en la técnica. Y esta revolución no debe ir acompañada por una legislación descuidada. Tenemos que proporcionar al Consejo los mejores expertos y lograr una legislación coherente en los Estados de la Unión Europea. En especial, son tan importantes las cuestiones de la ética y de la protección de la dignidad humana que no podemos dejarlas al albedrío de una legislación nacional fragmentaria y posiblemente incluso contradictoria.

Tenemos que ocuparnos urgentemente de todas las cuestiones éticas en la medicina, en la técnica y en las ciencias. Por ello, la necesaria comisión del Parlamento Europeo debe iniciar lo más rápidamente posible su trabajo. Nuestra votación será el pistoletazo de salida para ello.

 
  
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  Plooij-Van Gorsel (ELDR). - (NL) Presidente, colegas, la biotecnología es en este momento una de las tecnologías más prometedoras con la capacidad de revolucionar la medicina. La limitación de las técnicas de clonación en Europa tan sólo supondrá que la investigación proseguirá en otros lugares, como los Estados Unidos o, en el peor de los casos, en países con normas éticas menos estrictas que las aplicadas en la Unión Europea. Los expertos, las actividades de investigación y los puestos de trabajo se desplazarán al extranjero. Además, los productos resultantes acabarán por comercializarse en la Unión Europea.

En realidad, colegas, ¿cuál es la clave? ¿Quiénes somos nosotros para negar a las personas el derecho a la curación? ¿No resulta excesivamente sencillo prohibir una prometedora tecnología potencial basándose en criterios éticos? ¿No tienen todas las personas derecho a la salud y al bienestar? ¿Quién se atreve a establecer consideraciones éticas? Les puede decir que, al igual que el grupo liberal, apoyo totalmente esta resolución.

 
  
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  Breyer (Verts/ALE). – (DE) Señor Presidente, nos encontramos ante la terrible situación de que en un Estado miembro de la UE se permite la clonación terapéutica, lo que siempre hemos criticado. Las ciudadanas y ciudadanos en la Unión Europea esperan la posición del Parlamento Europeo. Si se esconde esto dándoles solamente un tranquilizante, creando un club de debates interminables o una comisión no permanente, me parece irresponsable. Respecto a esta decisión que se deberá adoptar en los próximos meses –incluso en las próximas semanas- tenemos que adoptar hoy y ahora una posición y más adelante también sobre los temas que se van a plantear en el futuro. Pero no debemos intentar escondernos detrás de comisiones sin emitir nosotros una opinión para intentar tranquilizar a la población.

Creo que es muy importante lo que está pasando ahora. Quien acepte el clonado terapéutico abre la caja de Pandora y la pesadilla del hombre clonado, del hombre a medida se aproxima. La diferenciación arbitraria entre clonado reproductivo y no reproductivo en un truco semántico. Igualmente problemática es la denominación de clonado terapéutico pues no se puede hablar de una terapia. La clonación, incluso la terapéutica, abre las puertas para que se vea a la persona sólo como material biológico.

Es irresponsable, premeditado –repito lo de premeditado- generar vida para emplearla como material de investigación. Esto está en contradicción con los derechos humanos. Es también un atentado a la dignidad humana producir embriones como almacén de piezas de repuesto. Por ello, el Parlamento debe hacer uso de sus posibilidades de actuación.

Señor Comisario de Investigación, espero de usted hoy una declaración unívoca sobre cómo piensa proceder cuando un Estado miembro desprecia las resoluciones del Parlamento y del Consejo. Necesitamos una señal clara y creo que sería una prueba de pobreza política si por fidelidad a Blair echásemos por la borda todo tipo de objeciones éticas.

 
  
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  Grossetête (PPE-DE). - (FR) Señor Presidente, señor Comisario, no cabe duda de que se debe prohibir claramente la clonación humana encaminada exclusivamente a reproducir una persona similar a otra con el único fin de mejorarla. Ésa ha sido siempre la posición de nuestro Parlamento y creo que está bien reafirmarlo. Pero de lo que hoy se trata es de la utilización de la técnica de la clonación para fines terapéuticos y tiene numerosas consecuencias.

Son consecuencias de carácter médico. Hay que hacer la distinción entre la clonación terapéutica y clonación reproductiva, que deben estar absolutamente diferenciadas. La terapia celular representa hoy una inmensa esperanza para numerosos pacientes que padecen enfermedades genéticas o degenerativas, como Alzheimer, Parkinson y cánceres.

Las consecuencias son éticas y filosóficas. ?Cuál es el estatuto del embrión? Para responder a esa pregunta, podemos volver a los numerosos debates que hemos celebrado sobre el aborto o sobre la fecundación in vitro. ?Cuál es el estatuto de los embriones supernumerarios, resultantes de las fecundaciones in vitro y condenados a la destrucción? ?No podrían devolver la vida?

Las consecuencias son económicas y sociales. Se trata de un debate de sociedad. ?Cuáles son los puntos de vista americano y japonés sobre esas cuestiones? Europa debe adoptar una oposición desde una óptica mundial y tener en cuenta las posibilidades de investigación que representa la clonación terapéutica.

Debe haber un debate de fondo. Sus Señorías lo han reclamado y nosotros estamos de acuerdo. Tal vez convenga formular con prioridad lo que está prohibido hacer y reglamentar rigurosamente la práctica aceptable. Son indispensables las cautelas. De un país a otro y según las culturas, se las conciba de forma diferente.

Por eso, la acción de la Unión Europea en esa esfera debe guirase sólo por los grandes principios fundamentales. Esos principios existen. Son los del respeto de la persona, la vida y la libertad, pero también del progreso al servicio de todos.

(Aplausos)

 
  
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  Muscardini (UEN). – (IT) Señor Presidente, la clonación y la patentabilidad son y deben seguir siendo ilícitas en todo lo que al ser humano se refiere. No existe ninguna diferencia entre clonación con fines terapéuticos y para la reproducción; el fin no puede justificar el medio cuando está en juego la dignidad humana que se debe respetar de manera prioritaria.

Por lo tanto, la utilización de embriones humanos para la fabricación de órganos no se puede justificar de ninguna manera. En efecto, utilizando estos últimos, se anula a un ser humano potencial, contradiciendo de forma evidente el valor asignado a la finalidad declarada de salvar a otros seres humanos. La cuestión sería ciertamente otra si la utilización afectara únicamente a las células estaminales y no a los embriones.

Tratar de modificar la naturaleza de las reglas fundamentales del origen de la vida se nos antoja una operación éticamente aberrante. Debemos detenernos y reflexionar sobre las posibles consecuencias de echar por tierra el sistema natural. El principio de precaución se debe invocar y aplicar también en el caso de clonación terapéutica. En efecto, no es casualidad que el Quinto programa marco de investigación y desarrollo tecnológico 1998-2002 excluya la financiación de proyectos que implican la clonación de embriones con fines de reproducción y no prevea la financiación de investigaciones sobre la clonación terapéutica.

Respetando la diferencia de opiniones en la materia, consideramos indispensable establecer normas éticas basadas en el respeto a la dignidad humana en el sector de la biotecnología.

Invitamos al Grupo europeo de ética de la ciencia y de las nuevas tecnologías a que tenga en cuenta los riesgos relacionados con la superación de ciertos límites, más allá de los cuales, todo puede parecer lícito si no se respeta la dignidad humana. Sería deseable que los europeos, como estima el Presidente Prodi, pudieran reunirse en torno a valores comunes.

A dicho fin, la Comisión debe promover un debate abierto para tratar de encontrar un equilibrio justo entre el rigor ético, basado en el rechazo de la explotación del cuerpo humano con fines comerciales, y la obligación de responder a las necesidades terapéuticas.

Pedimos al Consejo que tome la iniciativa de un convenio internacional sobre la utilización de la materia viva, al objeto de evitar que los embriones humanos se comercialicen y utilicen con fines contra natura. Señor Presidente, Señorías, es importante que no se cree una nueva especie humana, como parece que está ocurriendo por las catástrofes naturales y medioambientales. <

 
  
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  Linkohr (PSE). – (DE) Señor Presidente, es una lástima que ninguno de los colegas británicos que apoyan la actitud del Gobierno haya pedido la palabra. Habría sido interesante escuchar también sus argumentos pues me puedo imaginar que ellos también se han pensado algo al respecto. En Gran Bretaña está permitida desde 1990 la investigación en los embriones hasta el día 14 de gestación. Creo que es una consecuencia lógica si a ese paso ahora sigue otro.

¿Porqué se comporta Gran Bretaña de un modo diferente al continente? Es una pregunta interesante. La diferencia existe por lo visto al margen de los Gobiernos. Antes había un Gobierno conservador y ahora uno laborista y no ha cambiado nada. ¿Porqué es la opinión pública en Gran Bretaña diferente a la del otro lado del canal? Esta es, por ejemplo, una cuestión que sería muy oportuno debatir en esta ronda pues tenemos el privilegio de tener representantes de toda la Unión Europea. Esta era mi primera observación.

La segunda observación es que me ha gustado mucho lo que ha dicho la Sra. Bonino. Coincido mucho con ella. También estaría a favor de que nos dejemos guiar por nuestros principios de laicismo. El Estado no es religioso. El Estado tiene que respetar la religión. Yo también respeto que alguien sea católico, evangélico, judío o lo que sea. Pero también exijo que se respete mi opinión. Pero esto sólo se puede hacer en el marco del laicismo. La pretensión de infalibilidad ha dañado a Europa ya muchísimo. Deberíamos intentar evitarlo. Nadie tiene un privilegio sobre la ética. También los que tiene otra opinión son éticos.

Por lo demás, siempre hemos visto cómo las prohibiciones son eludidas en la práctica. Todo el mundo puede poner ejemplos al respecto. Por ello, estoy plenamente convencido –independientemente de lo que decidamos- de que en una sociedad abierta al mundo, en la investigación que se practica desde diferentes perspectivas los conocimientos buscarán su propio camino. Al final, no podremos evitar proceder con estos conocimientos con responsabilidad intentando delimitarlos. Francis Wurtz, se puede exigir una prohibición de todo tipo de investigación, pero es extraordinariamente inocente creer que esa prohibición se va a respetar. Al final, no podrá evitar mostrar límites.

Este caso es para mí similar a otros muchos. Me repele la idea de que se manipule, ensaye, etc. con embriones. Existen sin duda límites. Pero la experiencia práctica me muestra que al final no podemos hacer mucho más que establecer unos límites. No tenemos necesidad de actuar por el momento. Tenemos tiempo. Debemos recapacitar muy exactamente cómo nos debemos comportar en este asunto. Para ello tenemos comisiones y a veces también es útil leer un buen libro.

 
  
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  Ahern (Verts/ALE). – (EN) Uno de los valores europeos importantes que todos nosotros, ya seamos laicos o religiosos, estamos dispuestos a compartir es que todo experimento con el ser humano sólo debe realizarse en beneficio propio exclusivo y directo. Si nos apartamos de este principio es por nuestra cuenta y riesgo, y en este caso está claro que nos hemos apartado del mismo. No podemos experimentar con seres humanos en ninguna de sus fases de desarrollo y desde luego no podemos producir embriones al por mayor para experimentos. La siguiente fase será la explotación comercial, cuya posibilidad ya contempla nuestra propia directiva sobre la patente de seres vivos.

Las autoridades del Reino Unido sostienen que a pesar de las dudas de carácter ético, la clonación de embriones humanos es necesaria porque es el único medio de ayudar a las personas que padecen una serie de enfermedades. Muchos científicos rechazan este argumento y recomiendan seguir investigando con células madre de adultos para obtener los mismos resultados en la lucha contra las enfermedades. ¿No podemos unirnos todos y encontrar el modo de abordar la investigación con células madre sin experimentar directamente en seres humanos? Espero que la Asamblea reconozca que se trata de uno de los valores sobre los que se ha construido Europa.

 
  
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  Purvis (PPE-DE). – (EN) Éste es un tema emotivo, entre otras cosas, porque lleva por título "Clonación humana". Investigación con células madre habría sido un título menos tendencioso. Pero mi objetivo aquí es pedir que hagamos una reflexión serena y que tengamos en cuenta los hechos y las repercusiones que dicha investigación tendrá para la raza humana, para nuestra salud y bienestar, para el futuro de la ciencia y el sector sanitario de Europa, y también para algo que de ningún modo es menos importante, nuestra tranquilidad de conciencia.

Por consiguiente, pasemos a aclarar algunos hechos. Un hecho: la clonación de seres humanos con fines de reproducción está prohibida en el Reino Unido. No existe ninguna intención de cambiar eso y la industria del Reino Unido no tiene ninguna intención de realizar la clonación de seres humanos con fines de reproducción ni ahora ni en un futuro. El uso de células madre embrionarias con fines científicos es la respuesta a corto plazo a la necesidad de la ciencia de descubrir el modo de reprogramar las células de adultos.

Un hecho: la investigación con células madre está estrechamente regulada, en virtud de una ley estricta del Parlamento, por la muy respetada y rigurosa Human Fertilization and Embryology Authority. Quizá sería bueno que otros Estados miembros contaran con un organismo similar.

Un hecho: recientemente se han producido avances interesantes en la investigación con células madre de adultos, pero aún prevalecen desventajas importantes en comparación con las características tan singulares de las células madre embrionarias. La meta de la investigación con células madre embriorarias es encontrar el modo de superar dichas desventajas utilizando células madre de adultos.

Llegamos, por consiguiente, al dilema básico. ¿Es un embrión de un máximo de 14 días un ser humano con todos los derechos de una persona viva o de un feto? Justa o injustamente, las legislaciones del Reino Unido y de los Estados Unidos permiten este tipo de investigación desde hace diez años y son muchos los frutos que se han obtenido. Y tras realizar una consulta a escala mundial durante muchos meses, el informe Donaldson recomienda la ampliación de esta investigación con fines terapéuticos.

La decisión deben tomarla ustedes, colegas. Deben ser sinceros con sus conciencias y sus creencias, pero también deben tener en cuenta el futuro bienestar de su prójimo. Cuidar al prójimo es también un precepto cristiano. Su prójimo puede padecer enfermedades como las de Alzheimer, Parkinson o diabetes.

 
  
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  Hermange (PPE-DE). - (FR) Señor Presidente, este asunto es grave y difícil. Lo ha provocado la decisión británica. Hay que decir también que las legislaciones nacionales al respecto divergen en gran medida, con lo que, al abrir la vía a procedimientos incontrolados, pero en función de esos procedimientos, como decía Françoise Grossetête antes, podemos preguntarnos qué valor tiene para ciertos países la realidad del principio del respeto de la vida humana desde la fase embrionaria, recordado en el artículo 18 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que prohíbe la constitución de embriones para fines de utilizaciones humanas.

La heterogeneidad de los dispositivos muestra la complejidad del debate y plantea ciertas preguntas interconectadas. ?Qué significa el respeto de la vida? ?Qué significa el preembrión respecto del embrión? ?Se puede autorizar la investigación sobre el embrión para fines terapéuticos? ?De dónde proceden las células originarias? ?Hay que clonar embriones? ?Acaso no proceden las células originarias de tejidos adultos, pero también de tejidos fetales? ?Se puede autorizar la creación de embriones con vistas a un proyecto diferente del proyecto de la vida? Frente a las graves enfermedades hoy incurables, ?tenemos derecho a dejar de proseguir investigaciones que, según se nos dice, son portadoras de esperanza?

Preguntas, todas ellas, cargadas de consecuencias, porque lo que está en juego es el sentido de la vida. Ésa es la razón por la que debe haber un diálogo -en primer lugar en nuestras instancias europeas- y lamento, señor Comisario, que el Presidente Prodi diera el lunes la primicia de sus intervenciones a la prensa antes de comunicársela a nuestro Parlamento Europeo. Tomo nota de que sus palabras al respecto fueron muy prudentes y muy medidas.

En segundo lugar, creo que, para que haya ese debate, nuestro Parlamento debería crear una comisión parlamentaria especial que, en un primer momento, podría adoptar muy rápidamente la iniciativa de oír a los expertos de todas las orientaciones de Europa y allende el Atlántico. Pero este debate debe producirse también en la opinión pública. Por esa razón, propongo que se organicen jornadas europeas de bioética y que por fin un dispositivo permita reglamentar los procedimientos en esa esfera en el momento en que creamos inútilmente ciertos observatorios. Propongo que se cree una agencia europea de la medicina de la reproducción y las biotecnologías.

 
  
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  Busquin, Comisión. - (FR) Señor Presidente, me permito responder, porque había una pregunta concreta del Sr. Liese en el debate. Se refería al quinto programa-marco. A ese respecto está muy claro -el Sr. Liese ha de saberlo sin lugar a dudas- que en el marco del quinto programa-marco está claramente indicado, pues es objeto de un procedimiento de codecisión, que quedan excluidas de forma perfectamente explícita las investigaciones sobre técnicas de clonación para fines reproductivos y terapéuticos.

Por consiguiente, en el programa-marco está claro que de momento está totalmente excluido. Quería simplemente precisar este punto, señor Liese, ya que había usted formulado esa pregunta.

En cambio, por lo que se refiere al debate, como he dicho en mi introducción, la Comisión desea participar en un debate con el Parlamento sobre estas cuestiones, que son, como hemos visto, muy complejas y muy interesantes.

 
  
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  El Presidente. – He recibido ocho propuestas de resolución sobre la base del apartado 2 del artículo 37 de nuestro Reglamento(1).

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a las 12.00 horas.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. PUERTA
Vicepresidente

 
  

(1) Cf. Acta

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