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Acta literal de los debates
Miércoles 17 de enero de 2001 - Estrasburgo Edición DO

1. Utilización del uranio empobrecido en Bosnia y en Kosovo ("Síndrome de los Balcanes")
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  El Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede a las declaraciones del Consejo y de la Comisión sobre la utilización de uranio empobrecido en Bosnia y Kosovo.

Doy la palabra al señor Presidente en ejercicio del Consejo, Sr. Danielsson.

 
  
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  Danielsson, Consejo. – (SV) Señora Presidenta, estimados diputados y miembros de la Comisión, las noticias sobre los riesgos para la salud de la población y del personal de las misiones para el fortalecimiento de la paz en los Balcanes y las eventuales consecuencias medioambientales que podría implicar el uranio empobrecido, han causado gran inquietud en Europa. Es una preocupación que hay que tomar muy en serio. Esta materia debe ser estudiada por las organizaciones e instituciones competentes.

En noviembre del año pasado, visitaron Kosovo representantes del Programa Medioambiental de la ONU (UNEP) y de la Comisión Internacional de Energía Atómica (IAEA). La UNEP trabaja desde hace algún tiempo en la redacción de un informe sobre las consecuencias toxicológicas y radiológicas del uso del uranio empobrecido en los Balcanes. Damos la bienvenida a este informe y al informe que la Organización Mundial de la Salud (OMS) está preparando sobre esta misma materia.

Los posibles riesgos para la salud de los soldados que participan en misiones de paz en los Balcanes son esencialmente responsabilidad de la OTAN y de los estados participantes. Los países comunitarios que participan en esas misiones lo hacen sobre la base de decisiones nacionales. Sin embargo, para obtener la máxima transparencia posible en esta materia, se está haciendo un intercambio de opiniones en el seno de los órganos del Consejo. Habrá una discusión en el almuerzo, durante la reunión con el Consejo (temas generales), el 22 de enero.

Esto nos recuerda también la importancia de que se discutan los efectos para la salud y el medio ambiente de las acciones militares para el manejo de las crisis, ahora que la UE está formando su capacidad para manejar crisis. Ésta es una parte de la organización de las actividades para el manejo de las crisis y este tipo de trabajos se realizan tanto en la OTAN y en la UEO como en la ONU.

El tema de las consecuencias medioambientales y de los riesgos para la salud del uranio empobrecido, conduce nuestra atención hacia un asunto particularmente importante: los vastos problemas medioambientales de los Balcanes. Las poblaciones de Kosovo, de Yugoslavia y de otros países asolados por la guerra en los Balcanes han sido sometidas a duras pruebas, con largas y trágicas consecuencias. A toda Europa le interesa que se superen esas consecuencias en colaboración con los gobiernos de la región, todos ellos democráticos y con anhelos de paz. La UE ayuda a los países de la región a resolver sus problemas medioambientales por medio de programas de específicos de la Comisión

 
  
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  Solana, Consejo. - Señora Presidenta, Señorías, agradezco de todo corazón esta oportunidad que me brindan para abordar un asunto que me consta, y que nos consta a todos, que reviste, de manera justificada, la máxima prioridad para el Parlamento. Es de toda justicia que nos preocupemos por la salud de nuestros militares, de los ciudadanos de los Balcanes y del personal de las instituciones comunitarias, organizaciones no gubernamentales, organizaciones internacionales y de los Estados miembros que operan en la región. Comparto, por tanto, la inquietud manifestada en relación con la salud de todas estas personas.

Quisiera, en primer lugar, expresar mi solidaridad con todos los que sufren por la salud, por sus familias y por aquellos que han sucumbido a alguna enfermedad. Ésa es la situación real y todos ellos merecen que les atendamos de la mejor manera posible. Tienen derecho a que se les explique sin demora el origen de su situación, y a eso vamos a dedicar todas nuestras energías. Todos tenemos el deber de hacer lo necesario para que se den a todos las debidas explicaciones.

Comparezco, señora Presidenta, Señorías, ante ustedes, en calidad de Secretario General del Consejo, pero también de Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad de la Unión. Procuraré abordar estas cuestiones que les preocupan a sus Señorías desde la perspectiva del Consejo.

Quisiera, antes de nada, testimoniar, una vez más, mi compromiso personal y el de todos los miembros del Consejo con la región, con los Balcanes. Estoy seguro de que todos ellos harán todo lo posible para contribuir a aclarar esta situación.

Nuestros Estados son democráticos, no tienen nada que ocultar, y nuestro propósito es transmitir al Parlamento todo lo que sepamos en cada momento.

Señora Presidenta, Señorías, la pregunta central que se nos plantea es saber con precisión si existe un vínculo entre el empleo de esa munición y las enfermedades comunicadas por las tropas o por las personas que prestaron servicio en los Balcanes en las misiones de paz , o si, por el contrario, esa incidencia de enfermedades no difiere de la que se observa en nuestros soldados en términos generales.

Ésa es la pregunta a la que debemos responder.

Y, para responder a esta pregunta con claridad, debemos proceder de la manera más racional posible. Habría que preguntarse: si existiera un síndrome, en el sentido etimológico del término, se deberían dar síntomas parecidos en todos los afectados, y los síntomas deberían evolucionar en el tiempo de manera similar, y deberían conducir a desenlaces análogos. Esto es lo que se considera un síndrome. Son éstos los indicios que debemos buscar y, con toda transparencia y con toda claridad, debemos tratar de abordarlos.

Nuestras conclusiones, las de todos nosotros, que estamos interesados en esclarecer la verdad, deben basarse en los hechos y no en meras suposiciones. Y, para examinar los hechos, debemos tener acceso a toda la información disponible. Debemos hacer especial hincapié en la apertura y en la transparencia entre todos nosotros. Una vez que conozcamos estos hechos, deberemos analizarlos de manera tal que todos los resultados que hagamos públicos generen tranquilidad e inspiren confianza. Ése es el espíritu que nos anima.

Esta apertura y esta transparencia deben ser comunes a todos: deben existir en todos los Estados miembros de la Unión Europea, deben existir entre los Estados de la Unión y la Alianza y entre la Alianza y los aliados que han tomado parte en las operaciones de paz en los Balcanes. Y también, lógicamente, entre los Gobiernos de la región.

Por ello, Señorías, el Comité político y de seguridad de la Unión Europea trató este asunto el día 9 de enero. Los Estados miembros pusieron en común sus respectivas preocupaciones y las medidas que cada uno de ellos había tomado, como ha dicho la Presidencia en ejercicio. Hubo acuerdo, en términos generales, en que había que dejar que fuera la Alianza, como institución que había asumido la gestión de crisis en los Balcanes, quien recabara toda la información de todos los participantes sobre el uso del uranio empobrecido, la ubicación de los contingentes militares y todos los datos de índole médica.

En dicha reunión, como sus Señorías saben, la Comisión explicó, asimismo, las medidas que tenía previsto adoptar, y estoy seguro de que hoy la Comisión, a través de la Comisaria Wallström, o quien sea su portavoz, nos informará de las medidas que ha adoptado.

Respecto a la Alianza, les diré que, tan pronto como el tema salió a la luz, yo, personalmente, me puse en contacto con su Secretario General y que, desde ese momento, el contacto ha sido permanente y, tanto él como sus colaboradores, o los colaboradores del Consejo, han velado por que unos y otros nos mantuviéramos lo más informados y al corriente posible de todos los acontecimientos.

Les recordaré muy brevemente las medidas adoptadas por la Alianza en su reunión del día 10 de enero: en primer lugar, convocó una reunión de expertos médicos militares nacionales para tomar contacto e intercambiar todas las ideas, antecedentes, objetivos, etc.; se creó inmediatamente un grupo de trabajo que sirviera de centro de intercambio de información y en el que pudieran participar -y me parece importante subrayarlo- no solamente los países de la Alianza, sino todos los países que, de una u otra manera hubieran participado en las operaciones de mantenimiento de la paz.

Se acordó también estrechar las consultas con los países de la región y así, el día 10 de enero, se trató el asunto con el Ministro de Asuntos Exteriores yugoslavo, Sr. Goran Svilanovic, y se le aseguró que todos nosotros y la Alianza, en particular, transmitiríamos toda la información disponible.

Además, se acordó poner a disposición del programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente toda la información relativa a este suceso. Además, como saben, los aliados reiteraron su opinión de que no existía, por el momento, ninguna prueba que diera a entender que esa munición utilizada representaba un riesgo significativo para las fuerzas de los países que participaron ni para la población civil de los Balcanes.

La Alianza ha manifestado también, con toda claridad, que es una organización de carácter militar y no médico y, por tanto, debe facilitar -y ésa es su intención- toda la información necesaria a la Unión Europea, para que las organizaciones más cualificadas, concretamente la Organización Mundial de la Salud, el programa de Naciones Unidas para el medio ambiente y el organismo internacional de energía atómica, puedan extraer las debidas conclusiones.

Como ustedes saben, Señorías, el Comité médico de la Alianza se reunió por primera vez el lunes, día 15, y el recién creado Grupo de intercambio de información mantuvo su primera reunión ayer mismo. Los resultados de esta primera discusión los conocen sus Señorías, son públicos y esta información, junto con los datos científicos que se han intercambiado durante la reunión de ayer se encuentran disponibles y están en la página web de Internet de la Alianza.

Deseo señalar, en particular, que el Grupo de intercambio -me parece importante insistir una vez más- estará abierto a los quince Estados miembros de la Unión Europea por sugerencia de la Alianza y con toda la garantía de máxima transparencia. El siguiente paso, como bien ha dicho la Presidencia, consistirá en pasar revista a la totalidad del material científico de que se vaya disponiendo y, como el Primer Ministro y Presidente del Consejo, Sr. Persson, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión tratarán también la cuestión el 22 de enero en su primera reunión del Consejo de Asuntos Generales.

Estoy convencido, señora Presidenta, Señorías, de que esto es lo que se puede hacer en este momento de manera razonable para que todos podamos recabar la información necesaria y sacar las conclusiones a partir de los hechos.

Como se pueden imaginar, Señorías, me he mantenido en contacto con todos los Gobiernos de los Estados miembros y debo decirles, con toda franqueza, que, si existiera cualquier informe del que se desprendiera la posibilidad de algún nexo, velaría personalmente, y me comprometo ante sus Señorías, para que les fuera transmitido de inmediato. Lo que les puedo decir es que hasta ahora el Consejo no ha recibido ningún informe científico que determine un nexo entre estas enfermedades y el empleo de la munición de uranio empobrecido. Repito que si eso ocurriera, Señorías, se pondría en su conocimiento inmediatamente.

Debo señalar que en los últimos días y en las últimas horas, desde que fui convocado a comparecer ante sus Señorías, han sido presentados algunos informes científicos de algunos países. Quiero señalar, por ejemplo, los informes que ha presentado el Comité de la Agencia Federal de Control Nuclear belga, que creo que es un informe que merece la pena ser leído. Quiero decirles también que, desde el punto de vista del control de los niveles de radioactividad, tanto Portugal como España han presentado ya sus medidas prácticamente definitivas.

Por lo tanto, Señorías, esto es lo que la Unión Europea está haciendo, quiere seguir haciendo y va a continuar haciendo, en este espíritu de transparencia y de buena cooperación que ha señalado ya la Presidencia en ejercicio. Hasta aquí, por tanto, las informaciones.

Ahora bien, Señorías, señora Presidenta, creo que no sería justo que en una sesión solemne como la de hoy diéramos el conjunto de informaciones que en este momento poseemos sin situarlas en el contexto real en que nos encontramos. Y estando en esta casa de la representación popular europea, yo no puedo sino decir que debemos recordar de dónde venimos y la causa fundamental y definitiva del debate que hoy tenemos. Y no podemos evitarlo. Y la causa fundamental de nuestro debate es que había un problema en Bosnia de falta de respeto a los derechos humanos que este mismo Parlamento denunció una y mil veces.

Yo no puedo olvidar, señora Presidenta, cuando en el año 1994, representando yo como ministro de Asuntos Exteriores a mi país, leía con atención los resultados y las conclusiones de este Parlamento, que pedían a los ministros de Asuntos Exteriores de los países de la Unión que actuaran, que no podían permitir que esa situación de falta de respeto a los derechos humanos por la violencia en Bosnia Herzegovina se mantuviera.

(Aplausos y protestas)

Y recuerdo mejor, en 1995, siendo yo Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Europea y compareciendo en esta misma sala, cómo sus Señorías me pedían con pasión que, por favor, actuáramos para evitar la catástrofe. Actuamos, sin duda, con la buena intención propia de los países democráticos que quieren defender los derechos que en otros se están violando.

Y eso es lo que tratamos de hacer, Señorías. Y quiero recordarles, Señorías, …

(Protestas y aplausos)

con todo respeto y con todo cariño, que, posteriormente este Parlamento, aprobó importantes resoluciones sobre la situación en Kosovo.

Creo que no podemos olvidar de dónde venimos. Y creo que tenemos que incluir en este debate global no solamente las causas que hoy analizamos y que estamos dispuestos a analizar hasta el final porque representamos a sociedades democráticas sino también, cuál es la causa primera que ha generado todo este problema, y que no es otra que la violación profunda de derechos humanos en nuestra Europa, en los Balcanes, que tratamos de atajar de la mejor manera posible con los medios que los países de la Unión Europea y los países de la Alianza tenían a su alcance.

Señorías, para terminar, quisiera recordar el último momento de emoción que hemos compartido juntos. Señorías, recordarán que el 5 de octubre, en esta misma sala, en este mismo banco, tuve la ocasión de compartir con todos ustedes un momento de gran emoción: cuando el Parlamento de Belgrado empezaba a ser conquistado por los demócratas.

No olvidemos lo que hemos hecho. No olvidemos todo lo positivo que se ha hecho, cuya consecuencia fue la Cumbre de Zagreb, en la que, por primera vez, los quince Gobiernos de la Unión Europea se reunieron con todos los Gobiernos de los Balcanes, y todos ellos estaban elegidos democráticamente.

Señorías, les quería decir, para terminar, y con una cierta emoción, que yo, que he vivido con una gran intensidad, como sus Señorías se imaginan muy bien, todos estos últimos años para tratar de conseguir una Europa más democrática y una Europa donde los derechos humanos se respeten, voy a hacer todo lo posible para que el enfoque científico, el espíritu de transparencia, el espíritu de comunidad, que es lo que somos, a los que me he referido, se respeten. Y para que los hechos de que dispongamos en cada momento se comuniquen a sus Señorías.

Hasta ahora, como he dicho con toda honestidad, no existe relación alguna entre los hechos y las consecuencias. Eso es lo que nos dicen los comités científicos. Pero les quiero decir también que no podemos y no debemos darnos por satisfechos, y les digo, una vez más, que el Consejo y yo mismo nos sentimos comprometidos a aclarar hasta el fondo esta situación, señora Presidenta.

No tengo la menor duda, señora Presidenta, Señorías, de que los principios a los que he hecho referencia: seriedad, transparencia y honestidad, serán los que nos guíen a todos.

Señora Presidenta, Señorías, muchísimas gracias por su atención.

(Aplausos y protestas)

 
  
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  La Presidenta. – Antes de dar la palabra a la Sra. Wallström, en nombre de la Comisión, tengo una cuestión de orden del Sr. Alavanos. Habida cuenta, Sr. Alavanos, de que no se podría modificar la organización de este debate por cuestiones de orden, le pediría que me dijera ahora, tal como establece el Reglamento, en qué artículo del Reglamento fundamenta su cuestión de orden.

(Al aclarar el Sr. Alavanos que se trata del artículo 37 del Reglamento, la Presidenta le da la palabra)

 
  
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  Alavanos (GUE/NGL). – (EL) Señora Presidenta, de acuerdo con el artículo 37 del Reglamento, el Consejo y la Comisión pueden solicitar hacer una declaración en el Parlamento Europeo; la organización, sin embargo, del debate le corresponde al Presidente del Parlamento Europeo, le corresponde a usted concretamente. En este sentido, y dado que el debate es público y está siendo seguido por la conmocionada opinión pública europea, creo que tenemos todos la obligación de pedir al Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea, que hasta hace bien poco era Secretario General de la OTAN, y sobre el cual está pendiente una investigación del Tribunal Internacional de la Haya, en el que podría ser juzgado por crímenes contra la humanidad, según declaraciones de la fiscal al diario La Repubblica, y a otros medios; tenemos, digo, la obligación de pedirle, para no ser acusados de complicidad, que dé explicaciones sobre cómo, en calidad de Secretario General de la OTAN, dio luz verde al desencadenamiento de una “miniguerra” nuclear en los Balcanes. Y mucho más cuando el Sr. Solana ha atribuido corresponsabilidad al Parlamento Europeo. Y a eso debe usted responder. Ha dicho que, puesto que llamábamos a actuar en los Balcanes, nosotros somos también responsables de la miniguerra nuclear.

 
  
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  La Presidenta . – Le recuerdo que la organización de este debate se acordó en la Conferencia de Presidentes de la semana pasada.

Doy la palabra ahora a la Sra. Wallström, en nombre de la Comisión.

 
  
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  Wallström, Comisión. – (EN) Señora Presidenta, antes de entrar en el tema específico del uranio empobrecido, permítame situarlo en su contexto y decir unas palabras sobre la situación del medio ambiente en los Balcanes y sobre lo que la Comisión Europea ha venido haciendo para mejorar dicha situación.

Casi una década de conflictos en la región, combinados con unas instituciones débiles, una industria obsoleta contaminante y un legado de años de contaminación sin ningún control han dejado el medio ambiente de los Balcanes en un estado de serio abandono. El informe del Centro de Medio Ambiente de Budapest, realizado en junio de 1999 por encargo de la Comisión, presentó una evaluación preliminar de las consecuencias medioambientales del conflicto en la región de los Balcanes. En octubre de 1999, las fuerzas de intervención de las Naciones Unidas en los Balcanes presentaron, a su vez, su valoración del daño medioambiental ocasionado por el conflicto de Kosovo.

En nuestros esfuerzos por mejorar la situación de la salud y el medio ambiente en los Balcanes, la Comisión ha establecido un enfoque de doble vía. Este enfoque combina, por un lado, medidas para atender los problemas inmediatos con una asistencia a más largo plazo. Nuestra asistencia a más largo plazo ha sido ideada para arraigar un proceso de protección sostenible del medio ambiente en los países de la región, todos ellos posibles candidatos a convertirse en miembros de la Unión.

Permítanme exponer brevemente qué hemos estado haciendo. En el marco del Pacto de estabilidad, la Comisión ha sido la fuerza motriz que ha desarrollado el Programa regional de reconstrucción medioambiental. Este programa proporciona un marco en el que poder desarrollar acciones en los Balcanes a nivel regional en materia de medio ambiente. Al reunir a los distintos donantes bilaterales y a los países de la región, estamos proporcionando un centro de coordinación de lo que, de otra forma, sería un solapamiento de acciones bilaterales dispares.

Para ayudar al lanzamiento del Programa regional de reconstrucción medioambiental, la Comisión financia actualmente acciones por valor de 5 millones de euros. Otros donantes han contribuido con 2,5 millones de euros más, mientras que otros han expresado su intención de aportar aproximadamente 5,8 millones de euros adicionales, lo que hace un total de unos 13,3 millones de euros.

A través de estas acciones nos hemos fijado el objetivo de crear instituciones, participar en las actividades que la Agencia Europea de Medio Ambiente desarrolla en la región, así como en dos focos medioambientales, uno en Albania y otro en la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Nuestra contribución refleja el equilibrio entre sentar las bases para la protección a largo plazo del medio ambiente y la acción de rehabilitación urgente.

Permítanme pasar a continuación al tema específico del uranio empobrecido y a la alarma social que ha despertado por los posibles riesgos para la salud de la población local, así como para el personal internacional que ha servido o sirve en la región; riesgos que se asocian con la utilización en Kosovo y Bosnia de armas que contienen uranio empobrecido. La Comisión, naturalmente, en su afán por velar por los intereses de su personal y de los contratistas que se encuentran en la región, también pide un examen de la situación.

Permítanme hacer hincapié una vez más en que éste es un tema que ha despertado una preocupación considerable entre la sociedad y que dicha preocupación debe ser atendida. Pero sólo podrá ser atendida sobre la base de los hechos y la provisión de toda la información sobre el tema. Nuestra consigna debe ser "apertura". Es el motivo por el que es fundamental proceder racionalmente y sobre la base de evidencia científica.

¿Cuáles son pues los hechos? El uranio, como ustedes saben, es un elemento radiactivo y tóxico que se encuentra en algunos minerales. El uranio empobrecido es menos radiactivo que el uranio natural. Existe en grandes cantidades por ser un subproducto del ciclo del combustible nuclear y es muy duro y autoafilante. Como tal, se utiliza para construir la punta de los proyectiles para incrementar su poder de penetración. No obstante, en estos momentos no existe una opinión científica unánime sobre los efectos del uranio empobrecido para la salud y el medio ambiente.

Cuando la fuerza de intervención de las Naciones Unidas en los Balcanes presentó su valoración original del daño al medio ambiente que ocasionó el conflicto de Kosovo, aún no había recibido ningún documento oficial que confirmara si durante dicho conflicto se había utilizado o no uranio empobrecido. Cuando se tuvo dicha confirmación, el PNUMA llevó a cabo una misión para recoger, por ejemplo, muestras de suelo, agua y vegetación en otoño del pasado año. Esperamos que los resultados de dichos exámenes se darán a conocer en marzo del presente año.

Por nuestra parte, la Comisión ha actuado con rapidez ante las recientes muestras de preocupación para garantizar que cualquier acción de la Comisión en relación con el uranio empobrecido esté basada en un conocimiento científico sólido. Hemos hecho uso de las estructuras actuales para convocar una reunión de un grupo de expertos independientes bajo los auspicios del Tratado de Euratom para que dé su opinión sobre las posibles consecuencias para la salud en general de la exposición a uranio empobrecido. Esperamos que los expertos hagan uso de todas las pruebas científicas disponibles a la hora de elaborar su opinión. La opinión científica del grupo de expertos independientes debería estar disponible en el plazo de un mes.

A la luz de dicha opinión, la Comisión volverá a examinar si las acciones de seguimiento son o no las adecuadas, por ejemplo, para nuestro personal en la zona. También decidiremos si es adecuado prorrogar los programas de asistencia en vigor con vistas a garantizar el desarrollo sostenible de la región.

La Comisión, naturalmente, invitará a los Estados miembros y a las autoridades internacionales a compartir la información sobre los resultados y los enfoques, y a discutir cualquier acción de seguimiento propuesta que resulte de la opinión proporcionada por los expertos científicos independientes.

El enfoque de doble vía que he puesto en marcha hace hincapié en el valor añadido de la contribución comunitaria para la resolución de la situación sanitaria y medioambiental en la región de los Balcanes. La Comisión confirma su compromiso de reforzar nuestro apoyo a medio y largo plazo para mejorar la situación del medio ambiente y de la salud humana en la región de los Balcanes.

(Aplausos)

 
  
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  Brok (PPE-DE) . – (DE) Señora Presidenta, la población está preocupada porque hay indicios de que podría existir alguna relación entre el uranio empobrecido empleado en la munición y determinados efectos sobre la salud y el medio ambiente. Sin embargo, también sabemos que todavía no se ha demostrado que dicha relación sea cierta. Ningún estudio científico ha podido demostrarla hasta ahora, ni tampoco ninguna de las investigaciones que se han realizado en España, Italia u otros países.

Por esto, enlazando con lo que acaba de manifestar el representante de la UE, Sr. Solana, yo quisiera señalar que este debate no supone una aprobación retroactiva de la conducta de Milosevic. La intervención que llevaron a cabo los soldados de la OTAN y de los Estados miembros de la Unión Europea en Bosnia y en Kosovo fue una intervención contra un criminal de guerra. Tenemos que seguir agradeciendo su intervención a favor de los derechos humanos. Los responsables políticos y militares de la misma merecen asimismo nuestra consideración. Quiero dejarlo muy claro en este contexto, en nombre de mi Grupo.

(Aplausos)

No obstante, ahora tenemos noticia de que la explosión de la munición utilizada desencadena procesos químicos en los que se produce óxido de uranio, por ejemplo, y que podrían ser fuente de problemas. En los últimos días, hemos tenido noticia de unas investigaciones realizadas por el Pentágono en enero de 2000, de las que se desprendía que dicha munición también contiene a veces pequeñas cantidades de plutonio. Esto entraña un riesgo y es preciso informar a los soldados de la necesidad de observar precauciones especiales en las zonas donde se empleó dicha munición.

A la vista de estas consideraciones, resulta efectivamente necesario realizar investigaciones que garanticen la seguridad. Éstas no constituyen una muestra de debilidad, sino de la credibilidad de las democracias, que investigan estas cuestiones sin ocultar nada. Se lo debemos a los soldados y colaboradores de organizaciones no gubernamentales afectados, y también a la población civil de dicha región. Tenemos que comprobar si ello ha tenido repercusiones para la salud y el medio ambiente, para luego desactivar la alarma o, por el contrario, retirar permanentemente de la circulación esas armas. Ello también exige que mientras se investigan dichas armas y sus efectos se utilice otra munición alternativa de eficacia equivalente, que no pueda tener ninguno de los efectos temidos.

Yo quiero manifestar mi agradecimiento al Sr. Solana y también a la Comisión por su compromiso de mantener informado al Parlamento Europeo, lo cual nos permitirá adoptar llegado el momento nuestro dictamen final sobre esa base y garantizar así la seguridad de nuestros ciudadanos y nuestros soldados, y también la credibilidad futura de nuestras intervenciones militares, cuando sean necesarias para velar por el cumplimiento de los derechos humanos.

 
  
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  Napoletano (PSE). – (IT) Señora Presidenta, en primer lugar quisiera dar las gracias a la Comisión, al Consejo y al Alto Representante per haber aceptado participar en un debate sobre este tema, así como asegurar al Alto Representante que aquí no se trata de reabrir un antiguo debate sobre los motivos de las intervenciones en la antigua Yugoslavia. No sería correcto también porque el contexto ha cambiado profundamente. Hoy tenemos la razonable esperanza de poder incorporar a estos países a la Unión Europea; ayer experimentábamos la pesadilla de la limpieza étnica y de los horrores fomentados por las dictaduras de los varios Izetbegovic, Karadzic, Milosevic: ésta era la situación.

Está bien que el Parlamento Europeo sea la sede en que se afronte de manera responsable y transparente el problema de la posible relación entre la utilización de los proyectiles de uranio empobrecido y cierto número de muertes y de patologías entre los militares de diferentes países que participaron en las operaciones primero en Bosnia y recientemente en Kosovo, junto con la preocupación por las consecuencias directas e indirectas en las poblaciones civiles implicadas. La alarma no se justificaría si no hubiera más que la sospecha de que la incidencia de estos casos es superior a la media en las mismas categorías de edad y es por esto que es necesario determinar con exactitud las posibles causas.

A dicho fin, ya se han adoptado numerosas iniciativas a escala nacional e internacional. Exhortamos a la OTAN a erigirse en promotora de las mismas valiéndose de la contribución de la administración americana y, dado que toda posible garantía no puede sino que ofrecerla la comunidad científica, queremos que el Consejo y la Comisión se conviertan en parte activa de esta coordinación y de este intercambio de información y que la Comisión realice su propia investigación científica autónoma.

Por último, la moratoria y el principio de precaución: aquí no se trata de forzar un principio, el de precaución, elaborado para la seguridad alimentaria, y de trasladarlo sin más a la política exterior. Se trata, en cambio, de comprender que el problema de militar se ha convertido en civil y afecta a la protección de la salud y de la vida más allá de la duración de la intervención, la salud y la vida no solo de los militares, sino también de la población civil.

 
  
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  Haarder (ELDR). – (DA) Señora Presidenta, el Grupo Liberal desea ver sustituida la incertidumbre por la certeza y la confianza. Los jóvenes hombres y mujeres deben poder unirse a los cuerpos de pacificación y de mantenimiento de la paz en la seguridad de que no se escatimarán esfuerzos para garantizar su seguridad. Se examinarán todos los riesgos, cualquier soldado que esté preocupado podrá ser objeto de una revisión gratuita y a fondo, y se prestará gran atención a los civiles que puedan haber estado expuestos y de ser necesario también serán examinados para que podamos aprender de estas experiencias. Fue precisamente por los civiles por lo que intervinimos en Kosovo y en Bosnia, y lo hicimos con sólidas razones morales. Las revisiones deben ser a fondo, deben ser realizadas por expertos independientes y debe existir transparencia en cuanto a los métodos y a los posibles factores de incertidumbre. De existir cualquier motivo para la preocupación, ha de apostarse por alternativas al uranio empobrecido, y hasta que no exista seguridad, posiblemente deba suspenderse su uso. Me gustaría dar las gracias al Sr. Solana por su promesa de que cualquier dato será dado a conocer. Haremos que cumpla su promesa y responderá por ella si no la mantiene. También me gustaría darle las gracias por señalar nuestra responsabilidad común en la acción militar y humanitaria, la cual es el motivo de que estemos hoy aquí. Tuvo resultados prácticos y abrió el camino a la democracia en los Balcanes. Esta acción era una obligación moral y podemos estar orgullosos de haber cumplido con ella.

 
  
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  Lannoye (Verts/ALE). - (FR) Señora Presidenta, señor Presidente del Consejo, señora Comisaria, señor Alto Representante, me alegro de que se produzca por fin este debate.

En abril de 1999, cuando comenzaban los bombardeos de la OTAN, intentamos comprometerlo en el marco de la legislatura precedente. Sin éxito. Unos días más tarde, exactamente el 5 de mayo, con once colegas, remití una carta al Sr. Solana, que entonces eran Secretario General de la OTAN, porque teníamos la certeza de que ese tipo de armas se estaba utilizando, para pedirle que se pusiera fin a esa utilización al tratarse de armas que pueden plantear, con posterioridad, problemas de salud a las poblaciones y a los militares, eso sin hablar de la contaminación irreversible del medio ambiente.

En aquellos momentos no recibimos respuesta. Creo que esto merece señalarse. La OTAN ha proporcionado con cuentagotas una serie de informaciones; como prueba tenemos el hecho de que el grupo de trabajo del programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente constató a finales de 1999 que no disponía de información suficiente para valorar el estado de contaminación con uranio empobrecido del territorio de Kosovo.

Lo que el señor Solana acaba de decirnos hace unos instantes, es decir, que se iba a actuar con transparencia, es nuevo, es algo bueno, pero tengo algunas dudas a la vista de la posición que ha adoptado la OTAN durante un año sobre esa voluntad de transparencia. Y tengo aún más dudas cuando oigo las palabras de los representantes actuales de la propia OTAN.

Y quisiera aclarar una serie de puntos. Porque lo considero necesario. Cuando se dice que es preciso establecer un vínculo entre el estado de salud de los militares y la presencia o no de uranio empobrecido, es preciso ser prudente ya que la cuestión no es fácil; varios parámetros entran en consideración para explicar el mal estado de salud de una serie de militares. Está la contaminación química, están toda una serie de daños sufridos por el medio ambiente, están las condiciones de vida. Por otra parte, sabemos que la contaminación radiactiva no manifiesta sus efectos más que al final de un período relativamente largo. Por tanto, no es correcto decir en este momento, como hacen algunos científicos de forma, a mi juicio, ligera, que "no existe ningún vínculo". Es demasiado pronto. Sin duda, es cierto para algunos militares, pero me sorprendería que se pudiera generalizar.

Segunda observación: el uranio empobrecido no es algo natural como se intenta hacer creer, o menos radiactivo. Es aproximadamente un 20% menos radiactivo que el uranio natural. Se trata de un residuo de la industria nuclear. Debe ser tratado como tal. Y debo señalar que disponemos de una directiva europea que data de 1996, y que los Estados miembros deberían transponer que prevé que, a partir de una concentración de 10.000 becquereles por kilo, es preciso confinar un residuo así. Ahora bien, aquí nos encontramos con una concentración 4000 veces más importante, por consiguiente, resulta completamente absurdo utilizar una munición así para diseminarla en el medio ambiente, crear unas partículas insolubles que se encuentran en las vías respiratorias y en las digestivas, pretender que es preciso probar la existencia de un problema. Pero hay necesariamente un problema, o si no ya no entiendo la directiva europea. ¿Por qué lo que es válido para las poblaciones europeas no puede serlo para las poblaciones de Kosovo y de Bosnia y para los militares?

(Aplausos)

Para terminar, quisiera hacerlo con una observación; espero que me disculpen, ya que he sido un poco extenso. El fin, Sr. Solana, nunca justifica los medios.

(Aplausos)

Nadie aquí toleraba el régimen del Sr. Milosevic. Pero el Sr. Milosevic y sus amigos no son víctimas de las radiaciones, no han ingerido uranio empobrecido. Las víctimas son las poblaciones locales, los militares, los representantes de las ONG.

(Aplausos)

 
  
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  Wurtz (GUE/NGL). - (FR) Señora Presidenta, señor Presidente del Consejo, señora Comisaria, señor Alto Representante, hace un mes, al adoptar la Carta de los Derechos fundamentales, los Quince pretendían afirmarse como una comunidad de valor. Una ambición así no conquista su credibilidad solamente por los textos. La gana ante todo en la vida, con ocasión de acontecimientos señalados, a través de actos políticos importantes que responden a principios éticos y que, si llega el caso, tienen un coste para aquellos que los cumplen. Es en el tajo donde se reconoce al albañil.

El síndrome de los Balcanes, diez años después de la guerra del Golfo, constituye con toda evidencia un acontecimiento importante. Sitúa de forma espectacular a los Quince frente a sus responsabilidades. Asumirlas plenamente supone, a mi juicio y a juicio de los miembros de mi Grupo, asumir decisiones valientes en al menos tres direcciones. En primer lugar está la dimensión humana del problema. Hay personas que han fallecido, otras están sufriendo y otras aún viven la angustia y el miedo por el futuro. Entre éstas, se encuentran militares y muchos civiles. Lo que hay de bárbaro en algunas armas es que continúan produciendo víctimas después de la guerra, de forma ciega. Nos enfrentamos claramente a una situación de este tipo en los Balcanes.

La comunidad internacional se honró hace algún tiempo desterrando, por esta razón, las minas antipersona. Ahora, y en el mismo espíritu, debe prohibir las municiones con uranio empobrecido.

(Aplausos)

A los países europeos que las fabrican, tales como Gran Bretaña, Portugal y, desafortunadamente, mi propio país, Francia, corresponde aceptar que se ponga término a su producción, a su almacenaje y naturalmente a su utilización, aunque sea a título experimental. No harán otra cosa, por otra parte, más que adecuarse a los principios del Convenio de Ginebra de 1980, que prohíbe cualquier arma que destruya sin discriminación. Al mismo tiempo debe reconocerse a las víctimas el derecho a los cuidados y a las reparaciones, a todas las personas afectadas el derecho a un examen médico preventivo, a todas las regiones afectadas el derecho a la descontaminación y a la rehabilitación. ¿Es serio, es digno rehuir las propias responsabilidades pretendiendo hoy que el peligro de estas municiones no está establecido cuando muchas encuestas públicas e informes internos han aportado claramente la prueba? Creo sinceramente que ahí existe un combate de retaguardia, desfasado con respecto a las informaciones de las que disponen nuestros conciudadanos.

Eso me lleva a mencionar en segundo lugar el desafío democrático que nos plantea este caso dramático. Efectivamente, es larga la lista de los silencios culpables, de las contraverdades, de las mentiras por omisión a las que se han entregado, en la medida en que ha sido posible, tanto la OTAN como algunos Estados miembros. Por haber aceptado hace tiempo jugar de algún modo el papel de interfaz entre una y otros no puede, Sr. Solana, sorprenderse de que le pidamos hoy explicaciones por hechos graves que van aflorando poco a poco. La exigencia de verdad sobre el pasado y de transparencia para el futuro es hoy incuestionable, usted mismo lo ha dicho. Pero, sinceramente, desde este punto de vista, creo que ni los Quince, ni la OTAN pueden considerarse libres después de lo que acaba de decirnos, señor Alto Representante.

(Aplausos)

Esta dura prueba debe finalmente, a nuestro juicio, servir de ocasión para una reevaluación de nuestro concepto de la organización de la seguridad europea y de las relaciones Unión Europea-OTAN. Somos de la opinión de que ya es momento para no dejarnos arrastrar más, ni en el continente europeo ni en el resto del mundo, a los dramáticos callejones sin salida de las opciones estratégicas americanas. Pienso en los efectos monstruosos de la guerra del Golfo en la población iraquí, especialmente en los niños. Pienso en las destrucciones sistemáticas del potencial económico y del patrimonio ecológico no sólo de Yugoslavia sino también de los países vecinos -véase el Danubio- a lo que se añade finalmente la confirmación de la utilización masiva, en estos conflictos, de armas y municiones que, no solamente producen innumerables víctimas inocentes en el campo de batalla, sino que constituyen una amenaza duradera para las personas que frecuentan las zonas bombardeadas. Esto no tiene nada que ver, Sr. Solana, con la defensa de los derechos humanos. No, para Europa, el fin no puede justificar los medios.

Estoy convencido de que, de una u otra forma, estas cuestiones están ya en muchas mentes. Después de la etapa de hoy, habrá otras. Espero que seamos cada vez más numerosos los que nos incluyamos en esta perspectiva de cambio.

(Aplausos)

 
  
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  Queiró (UEN). - (PT) Señora Presidenta, Señorías, señor Javier Solana, en pocas ocasiones habrá sido tan importante que la verdad de los hechos, toda la verdad, salga a la superficie en un debate parlamentario como en ésta. La gran mayoría de los países que integran la Unión Europea, pertenecientes o no a la OTAN, participaron con sus fuerzas armadas y de seguridad en diversas intervenciones militares y policiales en los Balcanes. Lo hicieron, porque fue, a su juicio, la forma más adecuada de proteger a poblaciones civiles y sus derechos fundamentales y contribuir a la paz y a su reconstrucción y rehabilitación democrática.

El caso es que en varios de esos países, uno de ellos el mío, Portugal, han surgido múltiples casos preocupantes. En nuestro caso, uno de ellos ya mortal, de leucemia y otras patologías asociadas con las radiaciones en militares que prestaron servicio en Bosnia o en Kosovo.

Esos casos han suscitado y suscitan en las comunidades médica, científica, militar y política y, por consiguiente, en la opinión pública de esos países una justificada preocupación por la posible relación -que no está probada, lo subrayo- entre la exposición al uranio empobrecido que entra en la composición de las municiones utilizadas y la aparición de las enfermedades citadas. De modo que la verificación de la verdad sobre esa relación es esencial, desde luego, porque están en entredicho relevantes valores humanos que entrañan respeto y serenidad ante las legítimas preocupaciones de los militares y sus familias.

Además, porque la información científica sigue siendo incompleta y es necesario establecer con rigor si hay o no una relación de causalidad entre la utilización de las municiones que contienen uranio empobrecido y los problemas de salud observados. También porque es inaceptable que aún subsistan contradicciones y polémica entre el grado de información que la OTAN afirma haber facilitado oportunamente a los Gobiernos y a las autoridades militares de los países que integraron las misiones y las condiciones en que sus fuerzas armadas y de seguridad participaron en las operaciones militares y policiales.

Por último, porque sería incomprensible y hasta paradójico que nuestros países hubieran participado en misiones de paz y fomento de los derechos humanos en la zona de los Balcanes y tal vez hubieran dejado por resolver allí un problema grave de salud pública y medioambiental que afecta a las poblaciones a las que se pretendía precisamente proteger. Así, pues, se trata de un asunto que a todas luces se debe tomar en serio y se debe seguir hasta el final, independientemente de las consecuencias.

Señor Javier Solana, le agradezco su intervención inicial, sobre todo por el espíritu de transparencia demostrado. Usted era Secretario General de la OTAN con ocasión de las operaciones militares de que se trata y hoy es el encargado de la ejecución de la política exterior y de seguridad común de la Unión Europea. De modo que, si quiere, puede hacer una contribución enorme a la verificación de toda la verdad sobre este caso y de ese modo contribuir a que el Parlamento Europeo concurra, junto con los Gobiernos de los Estados miembros, la OTAN y otras organizaciones internacionales, a la determinación de las mejores soluciones para este caso, ya sea en el plano científico, político o incluso militar. Eso es lo que esperamos del Consejo y de usted.

 
  
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  Pannella (TDI). – (IT) Señora Presidenta, Señorías, en el año 1950 yo tenía 20 años y arreciaba una campaña en todo el mundo, en Europa, en nuestras universidades, en las escuelas – en aquel entonces intentaron sin éxito entrar en las iglesias – y se trataba de la campaña contra Ridgway, el "general Peste". Estaba la guerra llevada por los americanos, por los occidentales, por los capitalistas en Corea, contra los derechos coreanos, y todo el aparato comunista, todo el aparato colaboracionista, de ustedes los comunistas buenos desde hace cincuenta años, desde 1960, desde 1970, se movía para explicarnos que Ridgway, el "general Peste", estaba en el 50° paralelo – no existía todavía la Alianza Atlántica en ejercicio en Extremo Oriente – y que estaba utilizando armas químicas y bacteriológicas para defender a la sociedad injusta y capitalista que oprimía al Tercer Mundo y a su proletariado.

Compañeros comunistas, compañeros socialistas que entonces teníais los Premios Stalin de la paz en momentos importantes, de 1950 a 1953, algún papista tembloroso de uno u otro bando, ¿hacednos el favor de darnos un momento de respiro en vuestros moralismos a posteriori, en vuestro pedir constantemente cuentas? Lo habéis hecho poco. Cierto que los bombardeos de Dresde durante la Guerra Mundial fueron quizás algo no necesario y criminal, pero la verdad es que vosotros no insistís en esto: siempre se debe hablar del despliegue comunista, del despliegue de vuestro pacifismo.

Entonces, un Parlamento Europeo que ahora se encuentra ante una moción por la que se pide una moratoria de este tipo es vil, imprudente, antidemocrático y poco serio: antidemocrático, al fin y al cabo, porque no tiene en cuenta los compromisos solicitados por los parlamentos y los Gobiernos cuando existían estados de necesidad. Esperamos conocer con urgencia la verdad científica sobre estas armas, pero si se hubieran usado para impedir que Vukovar fuera arrasada, como lo fue, en Croacia habríamos ahorrado la vida de decenas, di cientos de miles de bosnios, de kosovares, de serbios y demás.

Señora Presidenta, le doy las gracias por esto y esperando que se esclarezca la verdad contra nuestra tendencia a faltar a ella y a alterarla...

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  Jackson (PPE-DE). – (EN) Señora Presidenta, debemos establecer los hechos en el caso que nos ocupa. Hemos recibido ciertas garantías del Sr. Solana, pero sabemos, y nuestros colegas italianos, en particular, nos lo recordarán, que para aquellos cuyos hijos han muerto de leucemia será difícil aceptar sin reservas dichas garantías.

En estos tiempos cuesta aceptar fácilmente la muerte cuando la mejora de la salud y la prosperidad parecen habernos llevado tan cerca de la inmortalidad. Ahora deberemos reforzar las garantías del Sr. Solana con la presentación, lo más amplia posible, de pruebas reiteradas y con la máxima transparencia por parte de las autoridades estadounidenses. Me han pedido, en particular mi colega Lord Inglewood que representa la zona de Cumbria, donde se han realizado pruebas de tiro de estas armas, que insista en la necesidad de tener en cuenta las posibles consecuencias para la población civil de la realización de estas pruebas. Si el Sr. Solana piensa responder a este debate, quizá quiera abordar este punto.

Un gran número de soldados británicos participaron en la guerra de los Balcanes y, naturalmente, en la del Golfo, y como Conservadora británica diré lo siguiente: naturalmente, sentimos preocupación por las posibles consecuencias de la utilización de uranio empobrecido, pero ante el telón de fondo de la declaración del Sr. Solana, no creemos que la OTAN deba adoptar una moratoria sobre la utilización de dichas armas. Debemos librar guerras terribles contra personas terribles. Dicha moratoria podría dejar a nuestros ejércitos en posible desventaja, lo cual podría poner en peligro a un número aún mayor de vidas humanas que las fuerzas de la OTAN.

Como ha dicho la Sra. Wallström: el peligro real e inmediato en los Balcanes proviene de la degradación generalizada del medio ambiente tras años de abandono, corrupción y guerra. Esto es lo que la Unión Europea debe abordar, al tiempo que vigilamos muy atentamente los resultados de las pruebas médicas.

Para terminar, permítanme decir que la contribución del Sr. Wurtz ha sido muy reveladora de la continua agenda de la izquierda encaminada a alejar a la Unión Europea de los Estados Unidos, lo que tendría como resultado privar a Europa de toda influencia real en el mundo.

(Aplausos de la derecha)

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. SCHMID
Vicepresidente

 
  
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  Roth-Behrendt (PSE) . – (DE) Señor Presidente, estimadas y estimados colegas, estamos desarrollando un debate muy curioso y también cínico. Yo casi me siento inclinada a negarme a discutir qué munición, entre las que matan a la gente, es la mejor. Eso es, no obstante, lo que estamos haciendo hoy aquí. También me niego a participar en el debate sobre qué guerras tienen sentido y cuáles son necesarias. Este no es el tema que hoy nos ocupa. Hoy tenemos que debatir otra cuestión. En el pasado siempre afirmamos –en esto siempre hemos estado todos de acuerdo– que si era necesario recurrir a las armas, la intervención debía ser lo más limitada posible, con los mínimos daños posibles para el medio ambiente y la salud de las personas supervivientes.

Por esto, en la práctica, siempre condenamos y denostamos las armas químicas, por ejemplo, y siempre coincidimos en que no se debían utilizar, debido a la destrucción y el daño que continúan causando al medio ambiente y a la salud humana mucho después de ser utilizadas. En el debate de hoy sobre si la munición que contiene uranio puede provocar o no leucemia –o sea, cáncer sanguíneo–, me molesta oír hablar, ni siquiera al Sr. Solana, a quien tengo en gran estima, sobre si existe una prueba definitiva de lo uno o de lo otro. El tema no es si existe una prueba definitiva, y cuando en esta Asamblea debatimos sobre nuestra propia salud y la EEB, todos estuvimos también de acuerdo en que debía prevalecer el principio de cautela, a pesar de que en ningún momento pudimos aportar una prueba directa de que el material infectado provoca las nuevas variantes de la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob.

(Aplausos)

Hace poco debatimos y celebramos una votación sobre el principio de cautela, y manifestamos que, aun cuando no se disponga de una prueba definitiva, cuando un material o un procedimiento determinados susciten temores justificados, debemos prohibirlos. En este momento sabemos que se han incrementado los casos de leucemia. Y mientras los científicos continúen discutiendo, mientras ninguno de nosotros sepa cuál de ellos tiene razón, todos deberíamos coincidir en que esa munición no se debe utilizar en ningún caso y se deben aclarar todos los aspectos relacionados con la misma. Hoy sin duda debemos decidir como mínimo una moratoria en relación con el uso de dicha munición. Pero, además, también debemos preocuparnos por las personas que viven en dichas regiones y velar por su salud y la de sus hijos.

(Aplausos)

 
  
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  Maes (Verts/ALE). - (NL) Señor Presidente, esta mañana he visto en la televisión alemana un reportaje realizado antes de la Guerra del Golfo para la instrucción del ejército americano. Ahí se decía literalmente que la asimilación por el cuerpo humano del polvo liberado en la combustión de uranio empobrecido supone un peligro para la salud. Es decir, los riesgos inherentes a la utilización de esta sustancia ya eran conocidos antes de la Guerra del Golfo. ¿Estaban los aliados al tanto de estos datos antes de la Guerra de los Balcanes y antes de la intervención militar, cuya pertinencia no pretendo cuestionar ahora? ¿Los conocían los gobiernos, los conocían los militares? Entonces, ¿por qué no se advirtió a los soldados? Entonces ¿por qué dice usted hoy que según la Alianza no se puede demostrar que existe dicho riesgo? Muchos han caído enfermos después de haber estado en los Balcanes, tal y como sucedió después de la Guerra del Golfo. Nadie sabe cuántas personas se pondrán enfermas en las zonas afectadas. ¿Quién les brindará una respuesta creíble el día de mañana? La imposición de una moratoria sobre la utilización de armas con uranio empobrecido es la única medida que puede restablecer la confianza.

(Aplausos)

 
  
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  Fitzsimons (UEN). – (EN) Señor Presidente, las pruebas que nos llegan de Bosnia en particular apuntan a un aumento masivo de casos de cáncer en los lugares que fueron bombardeados durante la guerra de los Balcanes y donde se utilizaron obuses que contenían uranio empobrecido. Ahora se cree que los proyectiles con uranio empobrecido los dispararon los bombarderos que realizaron los ataques en las afueras de Sarajevo, entre otros lugares, durante la guerra de los Balcanes.

La población de los Balcanes tiene derecho a respuestas completas e inequívocas con respecto a los efectos cancerígenos del uranio empobrecido contenido en los obuses utilizados durante la guerra. Este Parlamento y la Unión Europea deberían y deben ser más enérgicos en la búsqueda de respuestas completas a estas cuestiones de salud pública y derechos humanos que son de la máxima importancia.

Respecto a otro asunto, aunque relacionado con el anterior, sentí un gran malestar cuando leí que las fuerzas del Ministerio de Defensa británico habían disparado obuses que contenían uranio empobrecido en el mar de Irlanda, en el estuario de Solway, entre Inglaterra y Escocia y también en algún lugar del litoral de Cumbria, a tan solo siete millas de una central nuclear británica. Este uranio empobrecido se ha utilizado en Cumbria hasta 1995 y se cree que nada menos que 1400 obuses que contenían uranio empobrecido han sido disparados en el estuario de Solway, que es una ensenada del mar de Irlanda.

Como diputado al Parlamento Europeo que representa a Leinster, que está situado junto al mar de Irlanda, siento una gran preocupación ante estas revelaciones. Pido al Gobierno británico que haga una declaración completa sobre este asunto. Quiero saber si existe alguna posibilidad de que el uso de proyectiles que contenían uranio empobrecido tenga consecuencias para la salud pública en el lugar al que hoy he hecho referencia. El Gobierno británico tiene la responsabilidad de hacer una declaración sobre estas cuestiones.

 
  
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  Gollnisch (TDI). - (FR) Señor Presidente, el caso de los proyectiles con uranio es un nuevo capítulo de la guerra detestable que emprendió contra Serbia. Ante este escándalo, Sr. Solana, habla usted con dos años de retraso del principio de transparencia. ¿Nos toma por imbéciles? ¿Cree que los Estados Unidos le dejarán hacer cuando han sido necesarios 40 años para ver las películas, los documentos, las víctimas de los experimentos humanos que ellos mismos realizaron con sus propios soldados en buques irradiados, tras las explosiones experimentales de Bikini?

Lo que sabemos, en cualquier caso, es que se ha reído usted del principio de precaución con el que nos machaca los oídos. Lo que sabemos, como acaba de decir la Comisaria Wallström, es que la sonrisa de su portavoz, el señor Shed, disimulaba la utilización de estos explosivos. Lo que sabemos es que la tasa de leucemia de nuestros soldados es anormalmente elevada. Si se estableciera el vínculo de causalidad sería usted responsable de un crimen de guerra, ya que sólo se ha hablado de los militares, como si el uranio fuera capaz de distinguirlos de los civiles.

Realmente, señorías, si desean conocer la verdad, búsquenla ustedes mismos, no esperen a que el Sr. Solana, Alto Representante europeo, condene al Sr. Solana, antiguo Secretario General de la OTAN.

 
  
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  Zappalà (PPE-DE). – (IT) Señor Presidente, estamos abordando un asunto de gran calado que merecería mucho más tiempo y más reflexiones y, a pesar de todo, lo hacemos sobre la base de una ola de emociones que no es propia de la política que tenemos que hacer, pues no somos técnicos.

Por lo que respecta al principio de precaución, al que acaban de referirse algunos oradores, tengo alguna perplejidad porque, aunque estamos afrontando el problema de las vacas locas, creo que, aunque no disponemos de resultados científicos concretos, nadie se atrevería a decir que no hay que comer ningún tipo de carne.

Hay que examinar – como decía la Sra. Comisaria con la que coincido totalmente – la que era la situación medioambiental en el territorio, así como, y no cabe duda que hay que hacerlo muy atentamente, cuál es la relación de causa-efecto entre el material empleado – las armas – y las consecuencias en la salud. Por otra parte, he de recordar que el uranio empobrecido se utiliza en el ámbito civil para muchos más sectores, a los que, sin duda, deberemos dedicar mucha atención.

Asimismo, tras la adopción de posturas fuertes, debemos estar atentos a cuál es el riesgo de pánico para quien envía y para quien es enviado por parte de los Estados miembros en el territorio. Creo que es preciso examinar con mucha atención este problema y reiterar que todos debemos agradecer a la OTAN lo que hizo y hará. No estamos de acuerdo con la idea de la moratoria.

 
  
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  Sakellariou (PSE) . – (DE) Señor Presidente, Señorías, hoy celebramos este debate movidos por nuestra preocupación por las personas. Éstas incluyen a los soldados, nuestros soldados, allí destacados, pero también a los millones que componen la población civil de Yugoslavia y de Kosovo. En este momento no se trata de determinar si la guerra de Kosovo estuvo justificada o no. Ese sería un falso debate. El objetivo –y en este sentido le doy toda la razón al Alto Representante de la PESC– es examinar con absoluta minuciosidad y precisión si existe una relación entre los casos de enfermedad detectados y la cantidad de munición con el llamado uranio enriquecido que se arrojó durante la guerra sobre Yugoslavia y Kosovo, pero también en Bosnia.

Si ese es nuestro propósito, debemos comprometernos a respetar algunos principios importantes, de manera que al menos nosotros, en nuestra calidad de representantes elegidos de los pueblos de Europa, podamos recuperar la credibilidad que ha perdido la Alianza, como resultado de estos y otros incidentes análogos. Ante todo, se requieren estudios minuciosos e independientes realizados por expertos internacionales con ayuda de todos los métodos científicos disponibles.

En segundo lugar, debemos modificar por completo la política informativa, y yo quiero agradecer en este contexto el compromiso del Consejo, de la Comisión y, sobre todo, también del Alto Representante de la PESC de poner a disposición del Parlamento toda la información.

Finalmente, en tercer lugar, debemos exigir una moratoria inmediata para todas las armas y munición de estas características hasta que dispongamos de los resultados completos de las investigaciones encargadas, con el fin de poder decidir de manera responsable nuestras decisiones.

 
  
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  Lagendijk (Verts/ALE). - (NL) Señor Presidente, es la pesadilla de todos los políticos acabar involucrados en un debate entre científicos en el que muchos sí establecen una relación entre la utilización de uranio empobrecido y el aumento de víctimas mortales y algunos no. De este modo, el debate político amenaza con convertirse en una discusión científica. Yo soy partidario de que salvemos la tarea de los políticos que, en mi opinión, es doble.

En primer lugar, opino que la responsabilidad de la Unión Europea consiste en velar por el bien de la población local, en tanto que la responsabilidad sobre los soldados recae en los Estados miembros. A mi modo de ver, corresponde a la Unión Europea preocuparse por la población local de las zonas afectadas.

Nuestra segunda responsabilidad es que no podemos caer en la trampa de centrar todas nuestras declaraciones exclusivamente en la utilización de uranio empobrecido. No descarto que el incremento de los casos de fallecimiento pueda tener otras causas. Por eso, considero necesario que se lleve a cabo un estudio exhaustivo de todas las anomalías registradas sobre el terreno y en los ejércitos nacionales.

Por último, me irrita sobremanera que el Sr. Solana y algunos colegas establezcan una relación entre la guerra y los medios en ella utilizados, cometiendo el error de mezclar el fin y los medios. Yo estaba a favor de la intervención en la guerra, pero estoy en contra de que se corran riesgos irresponsables.

 
  
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  Morillon (PPE-DE). - (FR) Señor Presidente, es preciso abordar con reserva y vigilancia la cuestión de la toxicidad de los proyectiles con cabeza de uranio empobrecido y sus consecuencias para los militares y los civiles que han estado expuestos a sus efectos en Irak, en Bosnia-Herzegovina y en Kosovo.

Se impone la reserva, ya se ha dicho, porque a pesar de las investigaciones realizadas, no se ha podido establecer ninguna relación entre el uso de dichas armas y los casos de leucemia detectados tras esas operaciones, pero tampoco en el curso del largo proceso de experimentación y puesta a punto de dichas armas.

Por supuesto, es necesario despejar cualquier incertidumbre. Por ello, sólo podemos alegrarnos de la puesta a punto de estructuras de investigación a todos los niveles en el seno de nuestros Estados, de la Alianza y de la Unión Europea. Sin embargo, la gran emoción suscitada por las revelaciones de estas últimas semanas no debe arrastrarnos por la pendiente de lo que yo llamaría "la deriva precaucionista" en el mismo momento, Sra. Roth-Berendt, en el que la Unión está intentando determinar los contornos precisos del principio de precaución, para evitar cualquier uso abusivo.

En la actualidad, los proyectiles con cabeza de uranio empobrecido almacenados en nuestros diferentes países son las armas más capaces para perforar los blindados, al hacer la evolución tecnológica de los blindajes ineficaz el empleo de cargas huecas y de proyectiles con cabeza de tungsteno. Hemos de saber que la puesta a punto de nuevas armas llevará bastantes años.

¿Se puede sacrificar durante todo este tiempo nuestra defensa ante el altar de temores no verificados? No lo creo. Por ello, me opondré a la solicitud de moratoria introducida en el punto 6 de la resolución de compromiso cuando se someta a votación en esta Asamblea.

Reconozco en todo caso un mérito a este debate. Y es que aporta, por si fuera necesario, la demostración de que no se puede soñar con una guerra limpia, algo que siempre he considerado no sólo una ilusión sino una perversión. Una guerra será siempre sucia ya que su objeto es atentar contra la vida humana. No puede ser considerada más que como un mal menor cuando todos los demás medios para resolver o prevenir atentados contra la libertad y la dignidad humana hayan fracasado. Sí, Sr. Solana, ése ha sido el caso tanto en Irak como en Kosovo.

(Aplausos)

 
  
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  Sacconi (PSE). – (IT) Señor Presidente, hay dos tipos de personas frente a las que tenemos una responsabilidad especial: por un lado, los jóvenes meritoriamente empeñados en las operaciones militares en Bosnia y en Kosovo, naturalmente junto con sus familiares; por otro, los destinatarios de esas misiones de paz, o sea, las poblaciones balcánicas.

Si bien es verdad que el nexo directo o indirecto entre el empleo de proyectiles de uranio empobrecido y los casos de leucemia, cuya lista se va ampliando, aún no ha sido comprobado con certeza, a pesar de que parece cada vez más probable, no lo es menos que estos casos existen y que su incidencia es tal que justifica la máxima preocupación. En consecuencia, es justo realizar de manera coordenada todas las investigaciones científicas necesarias para esclarecer el impacto de ese tipo de munición en la salud y en el medio ambiente; entretanto, sin embargo, también es justo aplicar el principio de precaución que en esta ocasión es más apropiado que nunca, motivo por el cual la moratoria es una medida urgente e indispensable.

 
  
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  Laschet (PPE-DE) . – (DE) Señor Presidente, estimadas y estimados colegas, a diario, casi cada hora incluso, recibimos nueva información sobre los posibles riesgos. Por lo tanto, es muy conveniente que el Parlamento examine hoy este tema. Yo agradezco la intervención del Alto Representante, que nos ha prometido completa información y transparencia. También para nosotros constituye, en efecto, una novedad poder debatir de este modo sobre temas relativos a la política de seguridad y defensa. La política europea de seguridad y defensa nos brinda justamente la oportunidad de situarnos fuera de la órbita de los Estados miembros, donde los Gobiernos argumentan en contra de la oposición cuando se tratan estos temas. Por ejemplo, en Alemania –muy al contrario de lo que sucede aquí en esta Cámara–, el Gobierno rojiverde trivializa todos estos riesgos con su Ministro de Defensa al frente.

En nuestra calidad de Parlamento Europeo, tenemos la oportunidad de recibir explicaciones e información centradas en los hechos, y esto es muy positivo. En cambio, es pernicioso –y el presente debate también ha estado marcado por ello– que se proceda a una revisión retrospectiva de la guerra del Golfo o la de Kosovo. Señor Wurtz, ya que ha citado la Carta de Derechos Fundamentales y los elevados principios de Europa, yo debo recordarle que en ese momento, cuando estaban en juego los derechos fundamentales europeos, las limpiezas étnicas, la persecución y el terror en los Balcanes, su Grupo político se mantuvo al margen y no respondió. También esto debe formar parte del debate.

Nosotros pedimos que se reúna la información pertinente y que la información disponible en los Estados miembros se recopile a escala europea en colaboración con la ONU –con los organismos especializados de las Naciones Unidas– y vuelva a exponer luego ante esta Asamblea. En un conflicto violento es obligado respetar siempre la proporcionalidad de los medios. Por esto necesitamos disponer de información y también que se investiguen sistemas de armamento menos dañinos que los que son objeto de debate hoy. El Parlamento Europeo puede cumplir su responsabilidad en el marco de la política de seguridad y defensa ofreciendo aportaciones constructivas.

 
  
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  Katiforis (PSE). – (EN) Señor Presidente, señor Alto Representante, el mandato que usted recibió para intervenir en Yugoslavia no fue un mandato para utilizar armas que la conciencia de la humanidad rechaza y condena y cuyo potencial de toxicidad, como se mide ahora, era conocido por los mandos militares de la época.

Si ahora, que han comenzado a revelarse los hechos y seguirán otros más, usted se siente alarmado por la situación, lamento decirle que buscar cómplices en este Parlamento es muestra de cobardía y mal gusto.

 
  
  

(EL) Señor Presidente, sentimos inquietud por los efectos de esos bombardeos en la región de los Balcanes, sentimos inquietud por los soldados que participaron, sentimos inquietud igualmente por los habitantes de las zonas que se convirtieron en campos de batalla, y pedimos una amplia investigación medioambiental sobre el eventual deterioro del medio ambiente en toda la región de los Balcanes. Esta inquietud ha llegado a límites que resulta difícil imaginar en esta sala; al menos en la opinión pública de mi país.

La resolución común pide también una moratoria…

(El orador es interrumpido por el Presidente)

(Aplausos)

 
  
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  Trakatellis (PPE-DE). – (EL) Señor Presidente, sólo tres puntos, porque ya se han dicho muchas cosas.

Primero; me gustaría decirle al Sr. Solana que cuando en 1999, junto con otros diputados, intentamos saber si de estaba utilizando uranio empobrecido en Kosovo, hubo ocultación culpable, y la Sra. Wallström —tengo aquí las actas— al responder a una pregunta, dijo literalmente que no se había podido constatar la utilización de uranio empobrecido. Está en las Actas del Parlamento.

Segundo; el uranio empobrecido es un material peligroso y nocivo, especialmente cuando es utilizado en proyectiles, ya que con el impacto se evapora; se produce óxido de uranio, pasa a la atsmófera y cualquiera puede absorberlo al respirar; los óxidos de uranio son solubles, pueden pasar al agua y a la cadena alimenticia. En consecuencia —y conviene tener presente que no hay ningún agente nocivo que no cause daño aun cuando se ingiera en pequeñas dosis— se impone un estudio epidemiológico exhaustivo en el Golfo, en Bosnia y, por supuesto, en Kosovo, aunque allí los efectos, si es que se dejan sentir, serán perceptibles más adelante.

Tercero; desde el momento en que aceptamos —y usted, señor Solana, lo acepta— que hay razones para llevar a cabo ese estudio, al objeto de llegar, en todo caso, a la verdad, ¿no debería prevalecer el principio de prevención? Si alguien me dice —a mí o a cualquiera— “mire, hay que hacer una inspección técnica, porque, sabe usted, su casa podría venirse abajo”, ¿me quedaré en la casa mientras termina la inspección o me iré hasta saber el resultado? Es algo elemental, y no acepto que el uranio empobrecido sea la única arma de la que dispone la OTAN; en su arsenal se encuentran muchas otras armas que podría utilizar con todo éxito.

(Aplausos)

 
  
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  Myller (PSE). – (FI) Señor Presidente, aquí se nos ha venido asegurando por parte de diferentes ámbitos que se nos transmitirá abiertamente la información y que los asuntos serán tratados con transparencia. Hasta ahora ha faltado esa transparencia. Es evidente que debemos tener información como base de nuestras actuaciones, pero coincido con las ideas que se han expuesto aquí sobre la aplicación práctica del principio de precaución. El punto siguiente del orden del día es el debate sobre las fuerzas de reacción rápida. En este contexto, debemos adoptar una posición clara con respecto a nuestra actitud ante la salud de las personas, aun cuando no tengamos certeza sobre la relación causa efecto, por ejemplo, en los casos de leucemia. Es muy posible que aparezcan a largo plazo otros efectos nocivos, por ejemplo, en el agua potable. ¿Es que podemos partir de la base de que al tiempo de hacer un bien resolviendo conflictos, provoquemos así mismo una gran preocupación e inseguridad en la población civil con respecto a su futuro?

 
  
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  Titley (PSE). – (EN) Señor Presidente, me parece un poco extraño que se hable del principio de cautela en relación con armas que, al fin y al cabo, son diseñadas para que dañen la salud. El problema es, naturalmente, que no hay más que pronunciar la palabra "uranio" para que se produzca una explosión de algo que sólo puede describirse como histeria colectiva.

Ni que decir tiene que deben investigarse las enfermedades y muertes y saludo la acción emprendida por los Estados miembros de la OTAN con este fin, pero debemos emitir un juicio basado en los hechos y los hechos son muy claros por ahora. No existe ningún nexo entre el uranio empobrecido y las enfermedades. Si analizamos el estudio realizado en los Estados Unidos sobre los veteranos de la guerra del Golfo y lo comparamos con el estudio del grupo de control, no existe ninguna diferencia en los índices de muertes ni en los índices de enfermedades ni en los índices de cáncer entre ambos grupos. Debemos asegurarnos de que trabajamos sobre una base de datos científicos y por este motivo no es adecuado pedir una moratoria en estos momentos, cuando no existe un nexo científico entre ambos.

Existen muchos otros aspectos diferentes relacionados con la guerra de los Balcanes que deberíamos estar investigando, como las bombas de dispersión no explosionadas y el daño medioambiental que ha subrayado la Comisión, pero ciñámonos a los hechos.

 
  
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  Solana, Consejo. - Señor Presidente, en primer lugar quiero dar las gracias a todos los diputados que han intervenido, por la forma en que lo han hecho y por la franqueza con que se han expresado, que prueba, de manera clara, que todos tenemos el mismo deseo de que se clarifique esta situación porque lo que nos debe preocupar a todos, sin ningún género de dudas, son las personas que en este momento están enfermas y las que puedan enfermar y sufrir en el futuro. Por lo tanto, vaya una vez más mi compromiso de informar en todo aquello en lo que pueda informar. Lo que sus Señorías no me pueden pedir es que informe de lo que no tengo capacidad para informar o de lo que no sé.

Estamos hablando de un tema que, por su propia naturaleza, compete a la responsabilidad de los gobiernos y, por lo tanto, tenemos que estar pendientes de la información que nos proporcionen todos y cada uno de los gobiernos. Como he dicho en mi primera intervención, estoy en contacto con los gobiernos y con las organizaciones que están trabajando en este asunto y les puedo garantizar una vez más que, por nuestra parte, por parte del Consejo y por la mía propia, habrá toda la información de que nosotros dispongamos y toda la transparencia. De informaciones de las que no disponemos formalmente difícilmente podría hacerles partícipes a sus Señorías.

En segundo lugar, me gustaría decir que, como algunos de ustedes han señalado, en los análisis científicos tenemos que mantener todas las variables abiertas, no vayamos a estar concentrados en unos parámetros dados y olvidemos otros que puedan tener unas repercusiones también dañinas para la salud. Por eso, me encanta haber escuchado, tanto de la Comisión como de algunos diputados que han intervenido, esa apertura para analizar todo lo que pueda tener consecuencias medioambientales. Les puedo decir que también yo soy un científico por formación y, además, físico. No voy a traer a colación mis conocimientos -ya escasos- de lo que sabía en su momento. Pero me parece importante que mantengamos una posición racional frente a este problema y que esperemos a tener toda la información de que podamos disponer para sacar todas las consecuencias. En este momento nadie debe dudar de que todos los países y todas las organizaciones internacionales están haciendo los máximos esfuerzos para encontrar una solución a este problema, reuniendo la información más pertinente con la mayor rapidez posible.

Se han dicho muchísimas cosas, todas muy interesantes. De todas he tomado nota, pero no quiero contestarlas una por una porque se han formulado pocas preguntas. Pero sí quisiera contestar a algunas de las cosas que se han dicho para evitar malentendidos. A los representantes del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea quiero decirles con toda franqueza y con todo cariño que me enviaron una carta, que la recibí, y que, como ellos mismos saben, porque hablé con ellos, la puse en conocimiento y a disposición de todos los Jefes de Gobierno y ministros de la Unión. La carta tuvo una contestación oral, no tuvo una contestación por escrito, pero saben que la decisión que tomaron los gobiernos fue continuar en la línea que habían iniciado ya a partir del mes de mayo en que yo recibí esa carta. Por lo tanto, que no entiendan que no hubo respeto a la carta que yo recibí. Hubo respeto a la carta, pero hubo una decisión, por parte de los gobiernos, de actuar de una manera distinta a la propuesta en la carta. Pero, por favor, que se entienda que hubo siempre respeto por la carta de cualquiera de los miembros de los Grupos políticos que pertenecen al Parlamento.

Quisiera hacer dos reflexiones de carácter casi personal. En primer lugar, distingo muy bien entre fines y medios. No quisiera que se me hiciera el reproche de que confundo fines y medios. Distingo perfectamente lo que son los fines y lo que son los medios, y sé muy bien que lo importante son los fines y que la obtención de los fines depende mucho de los medios que se utilicen. Los medios y el conocimiento de los mismos cambia con el tiempo. Hay veces que se tienen informaciones que determinan que un medio puede ser útil o que deja de ser útil y tenemos que tener en cuenta, cuando hagamos estas reflexiones, la información de que se dispone en el momento preciso en que se toman algunas decisiones. Por lo tanto, que quede claro que no estoy confundiendo fines y medios. No lo he hecho nunca y me gustaría no hacerlo.

Quisiera decir algo a quien me acusa de haber pedido complicidad a este Parlamento. No, no estoy pidiendo complicidad en absoluto a este Parlamento, ni hoy ni nunca. Son ustedes representantes de la voluntad popular de la Unión Europea y son ustedes responsables de sus actos. Lo que tengo y creo que debo compartir con sus Señorías son los momentos en que hemos coincidido hace años o hace meses. Eso no es utilizar o hacer cómplice al Parlamento. Repito una y mil veces que asumo todas mis responsabilidades, las he asumido siempre en mi vida y las pienso seguir asumiendo y no necesito hacer cómplice a nadie. Lo que necesito es pedirles a ustedes que asuman sus responsabilidades. Yo asumo las mías y ustedes deben asumir las suyas. Y no podemos negar que las resoluciones que se aprobaron en este Parlamento me hicieron pensar. Y cuando yo presidí el Consejo de ministros de la Unión Europea sus resoluciones fueron importantes para mí e importantes también para los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea. Eso no es hacer cómplice a nadie. Es compartir una responsabilidad, como europeos responsables que somos todos los aquí presentes. Debemos ser capaces de compartir y de hacernos colectivamente responsables.

Y nada más. Quiero darles las gracias y decirles que volveré el día 31 para un debate sobre Oriente Medio, pero que estoy a su disposición también durante la sesión plenaria para seguir tratando este tema de tanto interés porque en él nos jugamos mucho. Nos jugamos nuestra credibilidad y nos jugamos también seguir dando pasos en la gestión de crisis en la Unión Europea. En ese sentido, Señorías, tengan siempre la seguridad de que podrán contar conmigo, al menos con mi buena voluntad; con mi saber ya es más dudoso.

(Aplausos)

 
  
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  Wallström, Comisión. – (EN) Señor Presidente, yo también deseo comenzar expresando mi agradecimiento a todos los diputados al Parlamento Europeo por sus declaraciones, porque han hecho hincapié en la necesidad de tomar en serio los temores y las preocupaciones por todos aquellos que presentan síntomas y sufren enfermedades, así como en la necesidad de recoger toda la información disponible y examinar también los efectos sobre la salud a largo plazo.

La Comisión, les aseguro, hará todo lo que esté en sus manos y entre en sus competencias para establecer una base científica sólida en relación con este problema y, naturalmente, también cooperaremos plenamente con otros organismos nacionales e internacionales que trabajan en este ámbito: la OTAN, el PNUMA, el OIEA y la Organización Mundial de la Salud.

Los esfuerzos de la Comisión serán integrados en nuestro programa más amplio de ayuda a los Balcanes en materia de salud y medio ambiente, porque debemos analizar los efectos acumulados. Asimismo acogemos con satisfacción la oportunidad de mantener puntualmente informado al Parlamento Europeo sobre el progreso de nuestros esfuerzos para establecer una base científica sólida sobre los efectos del uranio empobrecido. Nos gustaría volver a informar al Parlamento y, naturalmente, siempre estamos dispuestos a responder a cualquier pregunta que el Parlamento desee dirigirnos.

 
  
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  Eriksson (GUE/NGL). – (SV) Señor Presidente, solamente quiero aprovechar la oportunidad para pedir a la Comisaria Wallström y a los demás oradores que aquí en el Parlamento hablen en sus respectivas lenguas maternas; en el caso de la Sra. Wallström, en sueco.

 
  
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  El Presidente. – Muchas gracias, Señoría. De conformidad con la Carta de Derechos Fundamentales, la Unión Europea es una tierra libre, donde cada cual puede decidir en qué lengua va a hablar.

(Aplausos)

 
  
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  Cox (ELDR). – (EN) Señor Presidente, sobre una cuestión de orden. Estaba leyendo el texto de la propuesta de resolución común. Me gustaría señalar que la firma que suscribe la propuesta en nombre del Grupo Liberal es la de Lord Bethell, a quien damos nuestra más cordial bienvenida a nuestro Grupo. Quisiera hacer constar que estamos encantados de contar hoy con un nuevo miembro que firma en nuestro nombre.

 
  
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  El Presidente. – Señor Cox, nos encargaremos de aclarar de manera inequívoca antes de la votación a qué Grupo pertenece Lord Bethell.

He recibido siete propuestas de resolución y también una propuesta de resolución común, presentada por seis grupos, de conformidad con el apartado 2 del artículo 37. (1)

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar a las 12.00 horas.

 
  
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  Van Orden (PPE-DE). – (EN) Señor Presidente, sobre una cuestión de orden. Quizá podamos zanjar la cuestión de orden ahora. Lord Bethell es y sigue siendo firmemente miembro del Grupo Conservador británico.

 
  
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  El Presidente. - Señor Van Orden, sólo puedo aceptar su aclaración si dispone de poderes por escrito de Lord Bethell que le autoricen a efectuar declaraciones en su nombre.

 
  
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  Wurtz (GUE/NGL). – (FR) Señor Presidente, ya que se habla de resolución común para el síndrome de los Balcanes, quisiera señalar simplemente que mi nombre y el de mi Grupo figuran por error en esta resolución común.

 
  
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  El Presidente. – Señor Wurtz, acabo de anunciar explícitamente que he recibido una propuesta de resolución común presentada por seis grupos, no por siete. Conozco muy bien las susceptibilidades de su Grupo en relación con esta cuestión y por eso lo he especificado.

 
  

(1) Cf. Acta.

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