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Debates
Martes 11 de enero de 2005 - Estrasburgo Edición DO

10. Constitución para Europa (continuación)
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  El Presidente. – Continuamos pues el debate sobre el informe de los señores Corbett y Méndez de Vigo sobre el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa.

 
  
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  Costa, António (PSE).(PT) Señor Presidente, señor Vicepresidente de la Comisión, el nuevo Tratado es un paso positivo, desde una óptica institucional, como todos han señalado. El nuevo Tratado nos presenta una Unión más fuerte, más democrática y más próxima a los ciudadanos. Y lo que es más importante, también es una Constitución que representa los valores que compartimos y un proyecto político. Esto lo vemos inmediatamente con la integración en la Constitución de la Carta de los Derechos Fundamentales, que pretende crear una sociedad que se considere una economía social de mercado y que tenga por objetivo el pleno empleo.

Estas no son meras palabras, sino que son los nuevos objetivos de la UE, que están consagrados en el artículo I-3 del Tratado y que deben guiar todas sus actuaciones y políticas. El artículo III-185 en materia de política monetaria, por ejemplo, establece expresamente que, sin prejuicio del objetivo de la estabilidad de precios, el Sistema Europeo de Bancos Centrales apoyará las políticas económicas de carácter general de la Unión con el fin contribuir a la realización de los objetivos contemplados en el artículo I-3.

Asimismo cabe destacar las cláusulas de aplicación horizontal. Estas cláusulas guían las acciones y políticas que se recogen en la Parte III del Tratado. De este modo, los artículos III-115 a III-122, por ejemplo, establecen que las políticas de la UE deben garantizar la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres, la protección del medio ambiente, la protección de los consumidores, la garantía de los derechos sociales, como el empleo, y que los servicios públicos o servicios de interés económico general tengan las condiciones necesarias para cumplir su cometido.

Estos ejemplos muestran que el nuevo Tratado viene a reforzar el modelo social europeo. No da marcha atrás en las ventajas ya obtenidas y consagra nuevos avances de gran importancia. Por ello es una buena noticia, pues da forma tangible a nuestro deseo de vivir en una sociedad con elevados niveles de protección social y altos valores medioambientales.

 
  
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  Malmström (ALDE). (SV) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, hace cinco años, algunos de los miembros de esta Cámara quisimos resucitar el Club de los Cocodrilos de Spinelli. En esa época, creamos un grupo federalista pluripartidista para trabajar a favor de una constitución europea.

En aquel momento, muchos se rieron de nosotros con gesto indulgente. En mi país de origen, Suecia, recibía palmaditas en el hombro cuando hablaba de la necesidad de tener un documento común que estableciera claramente lo que defendemos, por qué defendemos esas cosas y la forma en que trabajamos. Ahora ya nadie se ríe y hablar de una Constitución europea no resulta especialmente controvertido. La mayoría de la gente está a favor de ella.

Gracias a la Convención y a una ardua labor, sobre todo aquí, en el Parlamento Europeo, ahora tenemos un proyecto de Constitución Europea. Se trata de un avance fantástico. Hace que la UE sea más fuerte, abierta y democrática, centra la atención en el ciudadano y simplifica los procesos decisorios. La resolución de los señores Corbett y Méndez de Vigo presenta de forma muy solvente e instructiva las ventajas de la nueva Constitución, y es un documento que, de hecho, puede usarse en la campaña, ya que está escrito con un tono didáctico.

No cabe duda de que muchas cosas podrían ser mejores, y muchos diputados han hablado de ello en esta Cámara. Por lo que a mí respecta, me habría gustado una división más nítida de los poderes de la UE. Con tantos Estados miembros habría sido sensato centrarse en un menor número de cuestiones propias de la UE a fin de lograr una mayor eficacia en esos ámbitos. Asimismo me habría gustado que el Presidente permanente no formara parte del Consejo, sino de la Comisión.

Por último, lamento que la Convención no haya debatido la cuestión de la sede del Parlamento Europeo. Tenemos que poner fin a este continuo vaivén entre Estrasburgo y Bruselas. Resulta oneroso e ineficiente, y mientras dure, la gente nunca confiará plenamente en esta institución.

Una nueva era está en camino. Podremos adoptar nuevas reformas y en el futuro podremos hacer nuevos avances con vistas a la próxima Convención y la próxima Constitución. En primer lugar, esta Constitución tiene que ser ratificada, pues en general es un excelente proyecto. Constituye un avance para la democracia europea y para los ciudadanos.

Sus oponentes deben tener en cuenta que la alternativa es el Tratado de Niza, que no aumenta en modo alguno la democracia al interior de la UE. Y el Tratado de Niza tampoco facilita la cooperación con tantos Estados miembros. Por ello espero con gran entusiasmo este debate que ahora comienza y que ya tiene lugar en varios Estados miembros, y salir a la calle y a los mercados con ustedes para defender la Constitución Europea.

 
  
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  Staes (Verts/ALE). (NL) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, junto con los verdes flamencos, en los próximos meses haré campaña a favor de la ratificación de la Constitución en el Parlamento federal belga y los Parlamentos de Flandes y Bruselas. Sin embargo, mañana no votaremos sobre la Constitución, sino sobre el informe de los señores Corbett y Méndez de Vigo, que me parece descepcionante. Se trata de una apología, de una enumeración excesivamente parcial de las numerosas ventajas de la Constitución. ¡Vaya oportunidad perdida, señor Corbett!

¿No deberíamos prestar más atención a las críticas que ahora expresa la izquierda? ¿Por qué, por ejemplo, no es posible decir que todavía estamos en el camino hacia una democracia europea plena, que el papel de las regiones ha quedado relegado, que demasiados ámbitos políticos quedan en manos de la cooperación intergubernamental, que existen demasiados ámbitos en los que se puede ejercer el derecho de veto? ¿Por qué no puede decirse que la Unión Europea necesita urgentemente una normativa social y que su orientación es excesivamente neoliberal?

Por ello les pido que vuelvan a examinar las enmiendas presentadas por el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, en particular las enmiendas 4, 9, 15 y 16 y que las apoyen, como espero, en la votación de mañana.

 
  
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  Figueiredo (GUE/NGL).(PT) Señor Presidente, entre los diversos motivos de nuestra oposición a este nuevo Tratado me gustaría destacar que refuerza el centralismo, el federalismo y la burocracia europea, que contempla políticas aplicables a todos los Estados miembros, sin tener en cuenta su situación real, y que incorpora el neoliberalismo y una militarización más profunda de Europa.

Las imposiciones ciegas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, el Banco Central Europeo y las políticas monetarias y de la moneda única en la zona del euro, a pesar de las realidades de cada país, han provocado el deterioro de la situación social, un aumento de las desigualdades causada por la privatización de sectores y servicios públicos estratégicos, así como terribles ataques contra los derechos de los trabajadores.

Asimismo hemos visto cómo estas prácticas en la política agrícola, la política de pesca y el comercio exterior han provocado una recesión económica, desempleo y el hundimiento de la producción en un creciente número de sectores en países que tienen economías más frágiles. Por esa misma razón, no podemos aceptar la campaña de promoción del nuevo Tratado, que resulta poco democrática y sin duda no es pluralista, al estar basada en los argumentos de quienes la apoyan, sin tomar en consideración los argumentos de aquellos que se oponen a ello, aquellos que luchan por una Europa más social y más democrática basada en el principio de Estados soberanos con iguales derechos y comprometidos con la paz.

 
  
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  Lundgren (IND/DEM). (SV) Señor Presidente, Señorías, una constitución debe establecer las normas fundamentales para las políticas y los derechos que deben tener los ciudadanos en una democracia. Una constitución no puede establecer el contenido de las políticas. Las políticas sociales y las políticas en materia fiscal, de energía, policía y cuestiones relacionadas con el alcohol deben ser elaboradas por la población de cada país, actuando conjuntamente a través del proceso democrático. Si la voluntad de la población de un país cambia, debe ser posible cambiar las políticas.

El proyecto al que nos enfrentamos es algo muy distinto. Es una expresión de las ambiciones de la clase política para el proyecto europeo. Regula hasta el último detalle, trata de turismo y agricultura, legitima una sociedad corporativa, impone a todos los Estados miembros la unión monetaria y apunta a una concentración de poder y a una Europa gobernada por tecnócratas.

Lo que se nos ha presentado aquí es una Constitución que es una tentativa de la clase política de usurpar el derecho democrático de los pueblos europeos a forjar su propio futuro. Por esta razón la Lista de Junio rechaza este proyecto.

 
  
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  Toubon (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, Señorías, el proceso integración europea ha creado el mayor espacio de derecho y libertad económica que existe en el mundo, pero la organización de nuestro continente no puede pararse ahí. Europa debe convertirse en un factor político, una unidad política dotada de poder democrático y de influencia diplomática. Queremos una Europa de Estados y pueblos y, por consiguiente, queremos reforzar la confianza de los ciudadanos en la Unión Europea. Esto es lo que propone la Constitución firmada en Roma.

Quiero felicitar de nuevo a los ponentes, el señor Corbett y el señor Méndez de Vigo, y hacer hincapié en los progresos que supone el nuevo Tratado. Los ponentes transmiten a nuestros conciudadanos un mensaje claro: la Constitución es buena, es el mejor texto posible. Propone una Europa más integrada, más eficaz, más política, más atenta a los ciudadanos y más fuerte tanto interna como externamente. La Constitución, como tal, no incrementa las competencias de la Unión. Impide la emergencia de un superestado centralizado, consagra la personalidad jurídica de la Unión, la dota de un rostro humano en la figura de un Presidente duradero y un Ministro de Asuntos Exteriores. Asimismo, protege a todos nuestros conciudadanos mediante la Carta de los Derechos Fundamentales. El Parlamento Europeo gana terreno en el escenario político europeo. Por último, la Constitución facilita el recurso a la cooperación reforzada, que permite afrontar los retos del futuro.

Hoy, el destino de un país europeo es inseparable de la afirmación de su identidad europea. La Constitución representa, para nuestros Estados miembros, el mejor modo de encarar el futuro a partir de ahora. Unirse en torno a un texto que todos ellos han aprobado es una gran ambición. Ahora, la voluntad de los políticos, y en primer lugar la nuestra propia, convertirá esta ambición en realidad.

 
  
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  Van den Berg (PSE).(NL) Señor Presidente, la delegación neerlandesa en el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo cree que este debate trata de la Constitución, y no de si estamos a favor o en contra de Europa. Estamos a favor, con reservas, porque lo que nos importa son las ventajas de la nueva Constitución respecto al Tratado de Niza. La Europa de Niza no se muestra resuelta sobe su propia importancia. En cambio, el nuevo Tratado garantiza la influencia de las autoridades regionales, descentralizada, y hace de los Parlamentos nacionales un organismo de control, de forma que Europa, en lugar de amenazar con convertirse en un superestado, ofrece una cooperación transfronteriza eficaz en materia de delincuencia y seguridad alimentaria.

Además, en la nueva Constitución más de 30 tipos de decisiones han sido sustituidas por unos cuantos términos que el público puede reconocer con facilidad, como «ley» y «legislación de habilitación». De este modo, la Constitución introduce más claridad acerca del tipo de Europa que queremos y los procesos decisorios que utilizamos para tal fin. Asimismo, la Constitución conlleva más eficacia, pues amplía el número de ámbitos en los que las decisiones se toman por mayoría cualificada, garantizando así que ningún país pueda poner trabas. Se introduce una responsabilidad más democrática al suprimir muchas de las decisiones tomadas en secreto, y al abrir al público las reuniones decisorias del Consejo.

Por último, la Constitución trae más derechos para los ciudadanos: el diálogo social, la inclusión de la Carta de los Derechos Fundamentales, así como, por supuesto, las iniciativas ciudadanas. Todo aquel que no apoye este importante paso del proceso de integración europea será responsable de perpetuar el actual Tratado de Niza, que es más burocrático, más lento y, en muchos aspectos, poco democrático.

Nuestro «sí» tiene un tono crítico porque Europa aún no tiene una sola voz. La Europa social no está correctamente anclada, de ahí que nuestro «sí» sea crítico. En resumen, la delegación neerlandesa en el Grupo del PSE otorga un «sí» crítico a la Constitución. Durante la campaña del referendo español que se celebrará en primavera defenderemos con entusiasmo esta postura, con el apoyo de Johan Cruyff, el catalán neerlandés o neerlandés catalán. De esta manera esperamos obtener apoyo en los Países Bajos para este nuevo proyecto, la nueva Constitución.

 
  
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  Harkin (ALDE).(EN) Señor Presidente, Irlanda ha celebrado dos referendos sobre el Tratado de Niza: en el primero votamos «no» y en el segundo, «sí». Esto se debió a múltiples razones, pero una de las primordiales fue que nuestro Gobierno dio por descontada la opinión de la ciudadanía. Los irlandeses siempre habían votado «sí» a Europa, así que pensaron que entonces ocurriría lo mismo. Sin embargo, en aquella ocasión los políticos se equivocaron. Tenemos que aprender de nuestros errores y asegurar que, esta vez, los ciudadanos tengan fácil acceso a cuanta información precisen.

Me atrevería incluso a sugerir que se enviara una copia del proyecto de Tratado a todos los hogares, en todo caso a aquellos que lo solicitaran. Puede resultar caro, pero merece la pena pagar el precio. Además, yo apoyaría decididamente la idea de publicar un documento que detallara, por una parte, lo que ya está recogido en los Tratados vigentes y, por otra, lo que es nuevo, se modifica o es diferente. A diferencia de lo manifestado hoy por algunos oradores en esta Cámara, esto no supone decir a los ciudadanos qué tienen que hacer o que pensar; es ofrecerles la posibilidad de elegir.

Si ustedes se presentaran a un examen público en Irlanda, tal vez les pidieran que compararan o contrastaran. Esto es lo que tenemos que hacer: evaluar si lo que tenemos ahora supone una mejora o todo lo contrario. A pesar de las mordaces referencias de muchos euroescépticos, no pretendo afirmar que este proyecto de Constitución sea el Santo Grial o el Segundo Advenimiento, pero es un paso adelante positivo para Europa que voy a apoyar.

Tengo muchas razones para afirmar esto, pero por falta de tiempo hoy no puedo mencionar más que una. Este Tratado acerca la Unión Europea a sus ciudadanos. Por ejemplo, con las firmas de un millón de ciudadanos se puede obligar a la Comisión a presentar una propuesta. ¡Eso es poder popular! Imagínense las posibilidades: los ciudadanos de Letonia, España, Irlanda o Suecia, por ejemplo, haciendo causa común para exigir cierta medida. Desde luego, eso hace posible una Europa de los ciudadanos.

 
  
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  Smith, Alyn (Verts/ALE).(EN) Señor Presidente, en esta Constitución hay algunas cosas admirables, pero también hay otras muchas censurables. Al final, mi partido ha decidido que no puede recomendarla a los ciudadanos de Escocia y, en consecuencia, no va a votar a favor del informe.

Tenemos una serie de objeciones que hacer a la propia Constitución, pero en el tiempo que me resta me limitaré a mencionar las disposiciones insuficientes sobre la subsidiariedad. Escocia todavía no es independiente, pero el Parlamento escocés ya es el único organismo responsable de la justicia, el medio ambiente, la educación, la salud y otros muchos ámbitos de la vida escocesa. Las disposiciones de este Tratado para integrarlo en el proceso legislativo de la Unión Europea son insuficientes.

En el sector de la pesca hemos podido constatar las desastrosas consecuencias del hecho de que la legislación de la Unión Europea no sea sensible a la realidad sobre el terreno en los Estados miembros o territorios de la Unión, y esta Constitución no va a mejorar suficientemente la legislación de la Unión Europea para Escocia. Más aún, no tiene en cuenta la dignidad de mi país. No podemos recomendarla a los ciudadanos de Escocia y no vamos a votar a favor.

 
  
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  Sinnott (IND/DEM).(EN) Señor Presidente, procedo de un país con una Constitución que consagra la verdad acerca de los derechos humanos fundamentales: la verdad de que forman parte de la naturaleza humana y son esenciales para la dignidad humana; la verdad de que un ser supremo, no una mera institución humana, nos confirió estos derechos, a todos sin excepción. En Irlanda hemos tenido Gobiernos que han despreciado o incluso negado nuestros derechos, pero al amparo de nuestra Constitución, incluso los más vulnerables de nosotros pueden exigirlos.

La Constitución de la Unión Europea propaga la falsa especie de que la Unión Europea es la creadora de todos los derechos, incluso los derechos fundamentales. Según ella, la Unión Europea no es la guardiana de los derechos, sino quien los concede.

Ni en sueños se me ocurriría apoyar esta Constitución. No ha captado la verdad simple y esencial de los derechos humanos fundamentales. La Historia nos enseña que cuando las instituciones humanas se erigen en los entes que conceden los derechos, estos últimos se convierten en dádivas. Pueden ser concedidos selectivamente, denegados o incluso retirados. Apoyaré la verdad de que los derechos fundamentales de la persona humana proceden de Dios. Defenderé la Constitución irlandesa frente a la usurpación.

 
  
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  Demetriou (PPE-DE).(EL) Señor Presidente, en primer lugar creo que debemos expresar nuestro agradecimiento a los miembros de la Convención sobre el Futuro de Europa que redactaron esta Constitución y, al mismo tiempo, felicitar a los Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros que firmaron la Constitución el 29 de octubre de 2004. Tampoco debemos olvidarnos del Presidente de la Convención, el señor Giscard d'Estaing, a quien tenemos que dar las gracias.

No tengo la intención de repetir todo lo que se ha dicho a a favor de la Consitución ni todo lo que figura en el informe del ponente ni todo lo dicho por los ponentes. Apoyo plenamnete todo que se ha dicho y los felicito por el excelente informe que han presentado. Felicito sinceramente tanto al señor Corbett como al señor Méndez de Vigo.

El texto de la Constitución que estamos debatiendo no es perfecto, como todos han señalado. Sin embargo es el mejor texto posible en vista de las actuales circunstancias políticas. Crea una Unión más democrática y funcional, y la hace más creíble y válida tanto hacia dentro como hacia fuera. La Unión Europea se inscribe en la historia universal como una unión de Estados que pretende defender valores. El ser humano, el ciudadano europeo, el individuo ocupa el epicentro de los acuerdos constitucionales. Asimismo, con la disposición que prevé la defensa de un Estado miembro en caso de ser atacado se traslada la solidaridad humanitaria a nivel estatal. Y es precisamente esta solidaridad la que subrayo en la enmienda que he presentado y cuya aprobación pido a sus Señorías.

La adopción de la Constitución para Europa constituye un enorme paso adelante. Es un hito en el camino al futuro. Por supuesto, aquellos que no creen en la Unión Europea encontrarán hábiles excusas jurídicas para sus pretextos políticos destinados a ridiculizar la Constitución, y tienen todo el derecho de hacerlo. Sin embargo, deberán respetar que sus Gobiernos, todos los Gobiernos, han firmado esta Constitución. Por ello, independientemente de las reservas y objeciones personales que abriguemos, todos debemos actuar y trabajar a favor de la aprobación de esta Constitución, de su ratificación por parte de todos los Estados miembros.

 
  
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  Pahor, (PSE). (SL) El apoyo a este informe realmente excelente ofrece al Parlamento Europeo la gran oportunidad y la gran responsabilidad de alentar a nuestros conciudadanos europeos a aprobar el Tratado Constitucional europeo. Nuestro mensaje a los ciudadanos que aquí representamos es que la aceptación del Tratado Constitucional europeo es un paso verdaderamente excepcional en el desarrollo de nuestro hogar común europeo y que es un requisito previo indispensable para avanzar en todos los ámbitos.

No es más que un paso de la diplomacia europea a la democracia europea. Si sucediera lo peor, y por éstas y otras razones no se ratificara el acuerdo alcanzado, Europa no sólo no avanzaría, sino que daría un paso significativo y peligroso hacia atrás.

Este paso pondría en peligro nuestros esfuerzos por alcanzar un futuro que busque no solamente la paz, sino el progreso económico y social; un futuro en el que una Europa democrática siga siendo un actor activo e influyente en la escena política internacional.

Por ello, hoy tenemos la oportunidad de enviar un mensaje alentador, que el Tratado Constitucional europeo reviste la mayor importancia para una comunidad de ciudadanos y Estados más democrática, más eficaz y más unida, una comunidad que, por vez primera en la historia, ha reunido pacíficamente 500 millones de personas y que igualmente permite que los países pequeños –como el mío– desarrollen su identidad y unan fuerzas con otros, en un entorno de diversidad, para alcanzar nuestras metas colectivas a fin de construir juntos el futuro de Europa.

 
  
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  Wallis (ALDE).(EN) Señor Presidente, yo también deseo felicitar a los ponentes. Sin embargo, quisiera pedir un poco más de entusiasmo por la pequeña cláusula, dentro de «Democracia participativa», que se refiere al derecho de iniciativa de los ciudadanos. Esto, por encima de todo, convierte en realidad el acercamiento de Europa a sus ciudadanos. Se basa en el derecho de petición, pero mucho más allá de eso es un derecho positivo que permite a nuestros ciudadanos decidir qué hay que hacer.

En comparación, en mi país los ciudadanos no tienen derecho de iniciativa, las peticiones languidecen en los cajones, las iniciativas legislativas dependen de que unos parlamentarios ganen una votación –una especie de lotería– e incluso entones probablemente la iniciativa será discutida a fondo entre los diputados sin que los ciudadanos tengan voz ni voto. Me siento muy orgullosa de que este nuevo derecho de la Unión Europea ofrezca mucho más: una oportunidad real para nuestros ciudadanos de participar en Europa e impulsarla. Por tanto, celebremos a bombo y platillo este paso hacia la democracia directa, al estilo europeo.

 
  
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  Wierzejski (IND/DEM).   (PL) Señor Presidente, todos sabemos que el Tratado Constitucional es una mala noticia. Es una insensatez jurídica, es excesivamente complejo y rezuma ideología. Los gruesos volúmenes de varios cientos de páginas resultan incomprensibles para el ciudadano medio de un Estado miembro de la UE. Están escritos en el espíritu de la Revolución Francesa, un espíritu ilustrado, revolucionario y laico. En este Tratado no hay lugar para Dios o para los valores tradicionales europeos, cristianos, romanos, griegos y latinos. Tampoco hay lugar para los valores tan queridos para nosotros, como la nación, la familia, la vida humana, la fe y las tradiciones. Estos valores han sido sustituidos por valores laicos, socialistas, estúpidos y extraños, como el culto a la Madre Tierra o más bien a Gaia, los derechos de los homosexuales y el poder para los burócratas de Bruselas. Esto es algo que no podemos permitir y no lo haremos jamás.

El informe objeto de debate induce a error y es tendencioso y engañoso. No es más que propaganda, y solo habla del Tratado positivamente. ¿Dónde está la verdad en todo esto? ¡Debérían avergonzarse! Se ha redactado un informe tendencioso y lleno de propaganda que ha sido difundido con el dinero de los ciudadanos de los Estados miembros, y que es una mancha en la conciencia del Parlamento Europeo. Deberíamos avergonzarmos. La revolución debe de haber ido muy lejos como para que se abuse de la verdad de tal modo. Afortunadamente, Polonia rechazará este Tratado y espero que otros países sigan su ejemplo. La Liga de las Familias Polacas y el Grupo Independencia y Democracia votarán en contra del informe. ¡«No» al Tratado Constitucional!

(Aplausos)

 
  
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  Schwab (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, me gustaría comenzar diciendo que no puedo estar de acuerdo con el ordador anterior. Quiero expresar mi sincero agradecimiento a todos los miembros de la Convención Europea. El Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos hizo una contribución especialmente valiosa a esta Convención, extremo que me complació al ser un joven diputado europeo. Los señores Teufel, Brok y Wuermeling merecen ser mencionados a este respecto, pero quiero dar las gracias a cada uno de los participantes en la labor que levaron a cabo durante un período tan importante para el futuro de Europa.

Por ello me pareció lamentable que el Consejo, poco después de que la Convención hubiese terminado su labor democrática, utilizara un procedimiento urgente para revisar su resultado a fin de adaptarlo a sus deseos. Resulta desafortunado que el carácter democrático de la labor de la Convención se viese empañado a causa de ello. Sin embargo, apoyo la Constitución y no creo que requiera explicaciones detalladas, como ha dicho el orador precedente, sino que crea una Europa más clara, transparente y más próxima al ciudadano.

Me gustaría detallar un punto, pues creo que uno de los aspectos de la Constitución que representa un avance considerable es que la cooperación entre el Parlamento Europeo, por una parte, y los Parlamentos nacionales, por otra, mejorará nuestros contactos con los Parlamentos nacionales y nos permitirá tener una idea más precisa de la forma en que la legislación para la que simplemente hemos establecido el marco se traspone directamente en los Estados miembros. A este respecto resulta especialmente útil que tengamos una delimitación clara de las competencias a escala nacional y europea, y el sistema de alerta temprana para el seguimiento del principio de subsidiariedad también tendrá un efecto positivo.

Por ello espero que una estructura de competencias más clara y transparente, y el sistema de alerta temprana para el seguimiento del principio de subsidiariedad nos permitirán una cooperación más eficaz con nuestros homólogos nacionales a fin de hacer que la legislación europea resulte todavía más transparente.

 
  
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  Carnero González (PSE).(ES) Señor Presidente, toda comunidad en la que no esté estipulada la separación de poderes y garantizada la seguridad de derechos necesita una Constitución. Lo decía la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789.

Hemos querido seguir la senda que hace más de dos siglos condujo a la libertad de los pueblos y de las gentes y, por eso, con esta Constitución europea vamos a tener más y mejor Europa. Gracias, sobre todo, al esfuerzo de la Convención y, finalmente, al acuerdo de la Conferencia Intergubernamental, contaremos con una Constitución que significará una refundación jurídica y sobre todo un relanzamiento político de la Unión, con lo que ésta estará en condiciones de responder a los tres grandes retos del siglo XXI: intervenir en la globalización para democratizarla, contribuir a la construcción de un orden internacional justo y democrático y, desde luego, responder a las demandas de la gente.

Con esta Constitución recuperamos el impulso del Tratado de Maastricht, superamos el fracaso del Tratado de Niza y ponemos al mismo nivel, en tiempo real, ampliación y profundización.

Desde luego, con esta Constitución la Unión tendrá más legitimidad, más valores, más derechos, más democracia y más eficacia en la Política Exterior y de Seguridad Común; en la Política Europea de Seguridad y Defensa; en el Espacio de libertad, seguridad y justicia; y, también, en la Europa social. Quiero subrayar aquí el apoyo de la Confederación Europea de Sindicatos a la Constitución europea, que me parece verdaderamente fundamental e importante.

Habrá que mejorar y, desde luego, aplicar y desarrollar ambiciosamente esta Constitución en su momento. No hay Constitución perfecta, pero no es mejorable ninguna Constitución que no entre en vigor. Por eso tenemos que conseguir su ratificación en tiempo y forma, correctamente. Y todo eso lo haremos con mayorías suficientes para seguir avanzando.

Esta es una Constitución ciudadana que debe ser sentida como tal. En España, el día 20 de febrero tenemos una cita con un referéndum, con dos buenas amigas: Constitución y Europa. No faltaremos a la cita.

 
  
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  Ludford (ALDE).(EN) Señor Presidente, a la hora de impulsar el debate sobre la Constitución de la Unión Europea nos enfrentamos a multitud de mitos y cortinas de humo. El señor Corbett y el señor Méndez de Vigo han realizado una labor excelente en su exposición clara y directa y la defensa de sus virtudes. Señor Corbett, probablemente tome prestadas sus palabras para un folleto en mi distrito electoral, pero es en aras de una buena causa.

Una de las cortinas de humo propagadas es si calificar el documento de «Tratado constitucional» o de «Constitución», pero según manifiestan los autores, se trata de un debate estéril. Formalmente es un Tratado, pero por su contenido es una Constitución. ¿Por qué hay tanta gente, al menos en mi país, Gran Bretaña, que tiene tanto miedo a la palabra Constitución? Cualquier club, cualquier sociedad tiene una. De hecho, el propio Reino Unido tiene una, aunque lamentablemente nunca se haya escrito en un único documento.

Las principales ventajas de la nueva Constitución son que, por un lado, limita a la Unión Europea, pero por otro la libera. Los poderes de la Unión Europea quedarán limitados por unas reglas más estrictas en materia de delimitación de competencias, escrutinio parlamentario, responsabilidad democrática y definición de los derechos de los ciudadanos frente a la Administración. Pero la Unión también tendrá las manos más libres para actuar de manera más eficaz frente a los retos internos y externos a que nos enfrentamos. Internamente, donde esto resulta más chocante es en el caso de la justicia y los asuntos de interior. Vamos a poder actuar con mayor decisión a la hora de gestionar nuestras fronteras y la inmigración, así como combatir los delitos graves, como desean los ciudadanos que hagamos.

También vamos a poder actuar con mayor eficacia en el exterior. ¡Menudo impacto hubiera tenido sobre nuestra opinión pública, así como sobre el esfuerzo ante la catástrofe, si hubiera aparecido, por ejemplo, un portaaviones francés con helicópteros alemanes y marines británicos para prestar ayuda en Aceh, Indonesia, y no solo norteamericanos!

Algunas personas pretenden ver una amenaza en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, que será jurídicamente vinculante. Yo la considero una oportunidad. Los antieuropeos tienen que comprender que a veces servirá para parar los pies a las instituciones de la UE y defenderse frente a los abusos de poder perpetrados por ellas. Por consiguiente, no existe ninguna razón para que los ciudadanos teman a la Constitución, y sí muchas para acogerla con satisfacción, lo mismo que este informe.

 
  
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  Sudre (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, el proyecto de Constitución europea convierte al ciudadano europeo en protagonista de la construcción de una Europa unida. El proyecto de Constitución se someterá a la aprobación de nuestros países. Hungría y Lituania ya han dicho que sí, cosa que nos complace enormemente.

En forma de documento único más fácil de leer que los Tratados actuales, la Constitución reafirma la doble legitimidad de una Unión de Estados y de ciudadanos. El Consejo de Ministros se pronunciará por mayoría cualificada en un mayor número de cuestiones. La Presidencia del Consejo Europeo se estabilizará con un mandato de dos años y medio. El número de miembros de la Comisión se reducirá y su coordinación mejorará. En el plano exterior, la designación de un Ministro europeo de Asuntos Exteriores permitirá al fin a Europa hablar con una sola voz fuera de nuestras fronteras comunes. El drama del maremoto en el sudeste asiático ha ilustrado una vez más la importancia de esta visibilidad de la acción de Europa en el mundo y de su mayor coordinación.

El Presidente en ejercicio del Consejo y la Comisaria han detallado los progresos democráticos que representa el proyecto de Constitución Europea. La Constitución permitirá también a los europeos de ultramar hacer valer sus ventajas particulares y contribuir a la emergencia de una nueva frontera activa de Europa, escaparate avanzado del progreso en la solidaridad y la diversidad.

Los ciudadanos europeos tienen todo que ganar aprobando la ratificación de las Constitución europea. Se convertirán en sus principales proponentes y permitirán a la Unión Europea funcionar mejor, con más claridad y más transparencia, mientras que al mismo tiempo se implanta un reparto equilibrado y estable de poderes entre los distintos niveles de toma de decisiones: europeo, nacional y regional.

 
  
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  Hutchinson (PSE).(FR) Señor Presidente, siguiendo el ejemplo de nuestro Grupo, la delegación socialista belga votará a favor de este informe, que apoya un texto que representa una etapa importante en el camino de la construcción europea.

La decisión del Parlamento será crucial, desde el punto de vista democrático y político, para los debates que tendrán lugar en el marco de los procesos de ratificación.

Nuestra decisión será favorable, aunque con nuestro «sí» pretendemos subir el telón, no bajarlo. En otras palabras, será un «sí» combativo que debe marcar un punto de partida y no un punto de llegada. Será una decisión afirmativa porque, como muchos de nosotros han señalado, este Tratado presenta avances significativos. En efecto, ¿cómo no alegrarse de que el Tratado constitucional conceda a este Parlamento poderes nuevos y mayores, imponiendo así un debate democrático en el seno de la única institución europea dotada de la legitimidad del sufragio universal? ¿Cómo no estar de acuerdo igualmente con la integración de la Carta de los Derechos Fundamentales en el cuerpo del Tratado Constitucional? Nuestro voto será «sí», pero un «sí» destinado a poner en juego la pelota y que llevará un precio.

En materia de toma de decisiones por parte del Consejo de Ministros, no habrá escapado al lector atento que, si la regla de la doble mayoría se ha ampliado, se mantiene la de la unanimidad para determinadas decisiones cruciales, incluidas las correspondientes a los ámbitos social y fiscal. Del mismo modo, algunos de nosotros estamos alarmados ante el hecho de que una Constitución incluya, consagrada en su redacción, una parte que por naturaleza es programática y con la que no todos podemos estar de acuerdo.

Este texto no es perfecto. Hacer avanzar las cosas en determinadas materias sociales o fiscales será difícil, pero no más difícil que hoy. Lo importante es tomar conciencia de que esta Constitución no es más que una etapa de la integración europea. Solo tiene sentido si anuncia un proyecto de futuro ambicioso en el que todos los ciudadanos europeos, empezando por los menos acomodados, puedan entrever y esperar una mejora de sus condiciones de vida. La Unión será juzgada, más que por la Constitución, por las acciones posteriores que promueva, o no, y por la fuerza y voluntad política con que responda, o no, a la esperanza de los europeos de realizar, o no, la Europa social, la Europa de los ciudadanos. Por nuestra parte, esta debe seguir siendo la prioridad.

 
  
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  Stubb (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, es este un día festivo para Europa y para el Parlamento Europeo. Ha costado más de 20 años crear esta Constitución, pero estamos muy cerca de conseguirlo.

Voy a votar a favor de este informe y de la Constitución por tres sencillas razones. En primer lugar, esta Constitución se ha elaborado de forma abierta y democrática. He sido funcionario durante diez años y he participado en la negociación de tres Conferencias Intergubernamentales, incluida la del Tratado de Ámsterdam, el de Niza y este. Puedo asegurarles que si esta hubiera sido una Conferencia Intergubernamental de principio a fin, nunca tendríamos esta Constitución. Pero como se trataba de una Convención, con toda seguridad la hemos conseguido.

En segundo lugar, esta Constitución es buena. Hay 448 razones a favor de ella, todas recogidas en el Tratado en forma de artículos. Existen tres asuntos clave: primero, democratiza más a la Unión Europea; segundo, la hace más eficaz y, tercero, la hace mucho más comprensible.

En tercer lugar, voy a votar a favor de este informe porque es muy bueno. Animo a todo aquel que no lo haya leído de principio a fin a que lo estudie, ya que simplifica y clarifica el Tratado de forma magnífica. Quiero felicitar a los señores Corbett y Méndez de Vigo, que en estos momentos están hablando por sus teléfonos móviles –¡espero que sean Nokia!– por su excelente informe.

Si tuviera que sacar a colación una sola cosa del Tratado, serían las relaciones exteriores. Pensando en lo que ha ocurrido en Asia, si hubiéramos tenido un Presidente, un Ministro de Exteriores, una Política de Seguridad Común, un sistema de defensa, un sistema mejor de gestión de crisis, juntos podríamos haber llegado mucho más lejos.

Por último, pediría a todos y cada uno de los diputados que vuelvan a casa y defiendan este Tratado. Es desde luego lo que yo voy a hacer.

 
  
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  Beňová (PSE). (SK) Señor Presidente, señora Wallström, estimados invitados de la galería, Señorías. El debate de hoy es, en mi opinión, el debate más importante, no solo de este período de sesiones, sino de toda la historia de la Unión. El Tratado Constitucional es un hito histórico y un momento especial de emancipación para la Comunidad Europea.

El mismo hecho de que, en este Pleno, estén presentes representantes de 25 Estados para deliberar en su propia lengua es una demostración patente de la capacidad para coexistir en términos de igualdad, y para respetar los valores comunes. El 1 de mayo del año pasado, los diputados a este Parlamento nos dieron la bienvenida o al menos a la gran mayoría de nosotros, y nosotros, o la gran mayoría de nosotros, nos sentimos sinceramente honrados. Hoy, todos nosotros decidiremos juntos acerca de la aprobación de un marco jurídico unificado y primario que respeta precisamente aquellos valores que nos han permitido ampliar esta Asamblea.

Agradezco el hecho de que nos hayan esperado y, por mi parte, me siento honrado de poder emitir mi voto, porque considero que el Tratado Constitucional constituye un marco ético y moral para los europeos que viene a reforzar nuestra identidad histórica común, pero también respeto la posición de cada Estado y el patriotismo de sus ciudadanos. ¿Qué documento más importante podríamos dar a nuestros ciudadanos? De hecho, con esta Constitución reforzamos igualmente su influencia sobre las decisiones políticas y les permitimos ejercer un control más estrecho.

He escuchado atentamente las reservas de quienes se oponen a ella y me gustaría decir con toda sinceridad que la Constitución es fruto de una transacción, pero que la adopción de compromisos es una característica muy importante de las personas sensatas, responsables y tolerantes. El Tratado Constitucional europeo nos abre nuevos horizontes y emancipa de forma importante a la Unión Europea en el marco de la política internacional. Creo que al votar a favor del Tratado Constitucional enviaremos una señal clara y positiva no solo a los ciudadanos de los Estados europeos, sino a todo el mundo, una señal de nuestra determinación de vivir juntos en paz y solidaridad.

 
  
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  Andrikienė (PPE-DE).(LT) En este Parlamento represento a los ciudadanos de un Estado que ya ha ratificado la Constitución de la Unión Europea. El 11 de noviembre del año pasado, apenas dos meses después de su firma en Roma, Lituania ratificó este documento, convirtiéndose así en el primer Estado miembro de la Unión Europea en hacerlo. Es cierto que esta decisión no se tomó en el marco de un referendo ciudadano, sino en una de las últimas sesiones del Parlamento antes del final de la legislatura. También es cierto que la Constitución de la Unión Europea fue ratificada en Lituania sin un debate exhaustivo sobre sus disposiciones, que los ciudadanos lituanos deberían conocer o al menos estar familiarizados con ellas, sobre todo para aprovechar las oportunidades que ofrece dicha Constitución. ¿Por qué creo que es necesario votar a favor de la ratificación de esta Constitución en el Parlamento Europeo?

En primer lugar: es cierto que hasta 2009 podemos vivir de conformidad con el Tratado de Niza, pero desde hace tiempo ha quedado claro que la Unión Europea ampliada no puede trabajar con eficacia sin las necesarias transformaciones institucionales, sin una nueva división eficaz de las responsabilidades funcionales entre las instituciones de la Unión Europea, así como entre la Unión y sus Estados miembros, entre el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales. La Unión Europea no puede funcionar correctamente sin un mecanismo eficaz para la adopción de resoluciones, sin una participación más activa de sus ciudadanos y sin una responsabilidad clara y transparente ante estos últimos. Todo esto resulta tan obvio como se indica en la introducción del informe de los señores Méndez de Vigo y Corbett: un adulto no puede llevar ropa de niño.

En segundo lugar: la Unión Europea intenta convertirse en una de las regiones más competitivas y dinámicas del mundo. Considero que intentar alcanzar este objetivo es importante, no solo para fijar las prioridades de la ampliación de la Unión Europea y garantizar que dichas prioridades reciban la financiación necesaria, sino también para establecer un orden en la Unión Europea, en particular desde el punto de vista de sus instituciones.

Voy a terminar, señor Presidente. Me gustaría igualmente que en el preámbulo de la Constitución se incluyera una disposición acerca de las raíces cristianas de la Unión Europea. A pesar de que no contiene tal esta disposición, votaré a favor de la ratificación de este documento imperfecto, pero de calidad suficiente. Gracias.

 
  
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  Rouček (PSE). (CS) Señorías, el Tratado Constitucional europeo constituye otro paso importante en el desarrollo de la integración europea. Crea las condiciones necesarias para que la Unión Europea pueda actuar, tras la ampliación, como un factor decisivo en el desarrollo europeo y, desde luego, para que pueda influir sobre la evolución del mundo.

Creo que la ventaja del Tratado Constitucional europeo reside, entre otras cosas, en que acerca la UE a sus ciudadanos, amplía los derechos de los ciudadanos, consagra la Carta de los Derechos Fundamentales en el Derecho primario, simplifica el sistema jurídico y sustituye los principales Tratados europeos vigentes por un único texto. Asimismo, la Constitución refuerza el carácter democrático de la Unión y el papel del Parlamento Europeo y de los Parlamentos nacionales de los Estados miembros. Crea las condiciones para que la toma de decisiones en la Unión Europea resulte eficaz, y clarifica igualmente las competencias de la Unión Europea respecto a los Estados miembros. Además, refuerza la capacidad de la UE para actuar como una potencia cohesiva y unificada en la comunidad internacional, cosa que es muy importante a la vista de lo sucedido en el sudeste asiático.

Por todas estas razones y por algunas otras que resultan demasiado numerosas para mencionarlas aquí, los partidos socialdemócratas, entre ellos la socialdemocracia checa, a la que represento en esta Cámara, apoyarán inequívocamente el proyecto de Tratado Constitucional. Por lo que se refiere a mi país, la República Checa, la ratificación de la Constitución europea no va a resultar sencilla. A la Constitución europea no solo se oponen los comunistas, sino también la derecha conservadora, representada en este Parlamento por el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos.

Por ello me gustaría invitar al señor Poettering y a los demás dirigentes del Grupo del Partido Popular Europeo, por ejemplo al señor Karas, que está presente en la Cámara, a que acudan a la República Checa e inviten a las fuerzas checas proeuropeas a ratificar la Constitución europea. El Partido Cívico Democrático, al que han aceptado en sus filas, no hará esta labor en su nombre. Gracias.

 
  
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  Esteves (PPE-DE).(PT) Señor Presidente, Señorías, el mundo real en que vivimos está muy lejos de ser un mundo justo, por lo que es necesario cambiar los modelos políticos tradicionales.

Lo novedoso y fascinante de la Constitución Europea es la relación entre el reconocimiento de un sistema común de valores, valores democráticos y derechos humanos, y el reconocimiento de un sistema común de autoridad. Esta notable asociación entre un proyecto de justicia y un método de participación política es exactamente el previsto por el gran filósofo Immanuel Kant.

Por ello, la Constitución es un acto de transformación tanto política como moral. Esto es así porque, en lugar de reconocer simplemente valores fundamentales comunes, se decidió compartir dichos valores en los actos legislativos; debido a que la Constitución da prioridad a las normas en materia de negociación permanente, porque afirma la soberanía de los actos y la dignidad inalienable del ser humano en tanto que razón de ser y objetivo de las políticas europeas, porque articula un programa de justicia mundial que trasciende los intereses nacionales y viene a complementar la eficacia de las constituciones nacionales de los Estados miembros, porque reúne la identidad política moderna de Europa en un sistema de valores universales que incorpora todas las demás identidades, porque representa el sentido de pertenencia a un mundo cosmopolita y antropocéntrico, porque es el punto de partida para una liga de naciones en un mundo más racional y equilibrado, porque es la patria constitucional con la que se identifican todas las patrias de esta Europa con el fin de crear una nueva Europa.

Hoy enviaré una carta al Presidente del Parlamento y a usted, señora Comisaria de Relaciones Institucionales, en la que propongo la creación de una emisora de televisión que emita constantemente los trabajos del Parlamento Europeo y los futuros trabajos públicos del Consejo a todos los países de la UE.

Por último, deseo rendir tributo a los ponentes, señores Méndez de Vigo y Corbett.

 
  
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  Kristensen (PSE).(DA) Señor Presidente, las decisiones que tomaron los Jefes de Estado y de Gobierno en el Consejo Europeo de Laeken han demostrado revestir una mayor importancia de lo que se preveía en ese momento. Todo el debate de hoy lo ha mostrado con gran claridad. ¿Qué impulsó a los Jefes de Estado y de Gobierno en el Consejo Europeo de Laeken? En realidad fueron dos cosas. En primer lugar, deseaban que la UE funcionara con más eficacia y, en segundo lugar, querían una UE capaz de funcionar tras la ampliación. Cada vez que hemos modificado los métodos de la cooperación europea, este proceso se ha llevado normalmente en secreto, a puerta cerrada, tras lo cual la población de Europa se despertaba una mañana para encontrarse que sus dirigentes políticos habían cambiado una vez más las condiciones de la cooperación. Sin embargo, las cosas no se hicieron así en esta ocasión. Se creó una Convención en la que tuve el placer de participar. Creo que la Convención realizó algunas labores interesantes, pero también estableció un nuevo objetivo sobre la manera en que debemos llevar a cabo en el futuro los cambios en Europa. En el futuro, los cambios se efectuarán en el marco de un proceso público.

Y por ello ahora se nos presenta un nuevo proyecto de Tratado Constitucional que debemos debatir con el pueblo. Así pues, me gustaría destacar los siguientes puntos cruciales. En primer lugar, una característica destacada del nuevo Tratado Constitucional es que nos ofrece valores relacionados no sólo con la democracia y los derechos humanos, sino también con el medio ambiente y la responsabilidad social. En segundo lugar, el nuevo Tratado Constitucional recoge la garantía de que los principios de apertura y democracia, que la cooperación moderna debe respetar, se aplicarán igualmente a la cooperación europea. Como miembro del Consejo de Ministros, a menudo me pregunté por qué la población de Europa no debía saber el sentido de mi voto en calidad de ministro a la hora de tomar decisiones. Ahora vamos a adoptar un Tratado constitucional moderno y abierto. Por último, vamos a garantizar que los representantes electos del pueblo tengan una mayor influencia a través del Parlamento Europeo. En general hoy hemos debatido sobre un buen producto, que vamos a recomendar a la población de Europa.

 
  
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  Dionisi (PPE-DE).(IT) Señor Presidente, Señorías, el desafío que Europa afrontará en los próximos meses es fundamental para la integración europea. Los ciudadanos y los diputados de todo el continente están llamados a aprobar una única Carta fundamental que sanciona y refuerza los valores en que se basa esta Unión: paz, prosperidad, democracia, justicia, libertad y solidaridad.

Está claro que el nuevo Tratado Constitucional no refleja nuestras máximas aspiraciones, pero su misma existencia constituye un acontecimiento político e histórico sin precedentes, impensable hasta hace algunos años.

El texto que aprobaremos refuerza la legitimidad democrática de las instituciones europeas y las acerca más a los 450 millones de mujeres y hombres que forman parte de esta Unión. De hecho, la Constitución confiere mayores poderes a los Parlamentos nacionales y al Parlamento Europeo, tanto en el ámbito legislativo como en el político: también los ciudadanos tendrán más voz en el proceso democrático gracias al estrechamiento del vínculo entre las instituciones comunitarias y las comunidades locales, los interlocutores sociales y las asociaciones.

Nuestro deber, como representantes electos, es hacer que esta participación sea efectiva, provechosa y visible. Europa reforzará así su papel de actor en el escenario global.

Este es el desafío fundamental: tenemos el deber y la responsabilidad de construir una Unión capaz de hablar con una sola voz en los asuntos internacionales. Por último, la identidad cultural: nosotros, como representantes de la Unión de Demócratas Cristianos, a pesar de nuestro malestar por la ausencia de una referencia a las raíces cristianas en las que se funda innegablemente la Unión, defendemos sin desmayo la ratificación de este texto.

En las próximas semanas, el Parlamento italiano procederá a la ratificación; será un voto positivo, de estímulo para otros países en los que no se siente el valor de Europa tanto como en Italia. Nuestro país, nuestro Gobierno, nuestro partido, herederos de aquellos hombres que marcaron y fundaron Europa, contribuirán al éxito positivo del proceso de ratificación para una plena realización de los ideales en los que los demócratas cristianos siempre hemos creído.

 
  
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  De Rossa (PSE).(EN) Señor Presidente, quiero comenzar felicitando a los ponentes por este informe, que aporta claridad y contenido al debate. He sido uno de los 200 parlamentarios que participaron en la Convención y elaboraron el texto de la misma, que la CIG asumió posteriormente en gran medida.

Dudo de que ninguna Constitución de algún Estado miembro haya sido elaborada de forma tan abierta y democrática. Dudo de que exista una Constitución en algún Estado miembro que haya logrado suscitar el grado de consenso que ha alcanzado la Convención. De los 200 parlamentarios que participaron en la Convención, solo ocho suscribieron un texto alternativo, abogando esencialmente por la desintegración de Europa. Esta mañana hemos escuchado aquí la defensa de esa postura, cuando el señor Allister, de Irlanda del Norte, ha propugnado la vuelta a la soberanía absoluta de tipo decimonónico. Si Sinn Féin hubiera participado en el debate de esta mañana, habría defendido exactamente lo mismo, aunque políticamente se hallen en polos diametralmente opuestos en Irlanda del Norte. Tal vez constituya una forma de progreso el hecho de que estén de acuerdo sobre la soberanía absoluta de tipo decimonónico, aunque sea una lástima que sigan discrepando acerca del resultado de la batalla del Boyne en 1690.

El hecho es que este es un mundo en el que la respuesta a las catástrofes naturales y a los problemas causados por el hombre requiere claramente una gobernanza transnacional. Sin parangón en el mundo, Europa está desarrollando una forma democrática de gobernanza transnacional. Esta Constitución nos va a reportar más democracia, más derechos y mayor potencial para una sociedad próspera en Europa y, de hecho, para la solidaridad con el resto del mundo.

Para terminar, esos resultados no se producirán de manera espontánea. Tenemos que luchar por ellos, utilizando esta Constitución como base de nuestro trabajo.

 
  
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  Rack (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, Sus Señorías, el año de 2004 fue un año destacado en la historia de la integración europea, y tuvo sus puntos álgidos y sus puntos bajos. No cabe duda que entre los álgidos se encuentra la ampliación de la Comunidad de 15 a 25 Estados miembros, y la indicación hecha en diciembre de 2004 de que vendrán otras ampliaciones. Otro punto destacado fue la firma de la Constitución el 29 de octubre en Roma. No obstante, todos reconocen que las elecciones europeas fueron un punto bajo, tanto por lo que se refiere a su fecha como a sus resultados.

La participación en la elecciones europeas fue la más baja de la historia, y otra prueba de ello es la fragmentación que los resultados provocaron en esta Cámara. Una prueba de esta fragmentación son las numerosas y coloridas banderas que veo alrededor, y no solo frente a la fachada del edificio.

Por ello, en 2005 debemos intentar que el público vuelva a interesarse por el proyecto europeo, y no creo que realmente sea una tarea tan ardua. Sin embargo, se trata de un problema de comunicación. El producto que tenemos –la nueva Constitución europea– es muy bueno, y tenemos que venderlo a la población. No necesitamos campañas de propaganda, sino que necesitamos información fiable, sobre todo acerca de las ventajas de la Constitución para los ciudadanos. No debemos prometer la luna, sino decir las ventajas que puede suponer la Constitución.

Los señores Méndez de Vigo y Corbett han resumido este aspecto en cuatro puntos clave. La Constitución ofrecerá mayor claridad y mayor eficacia a la Unión Europea, así como más democracia y responsabilidad, y más derechos para los ciudadanos a través de la Carta de los Derechos Fundamentales.

Facilitar información no equivale a abstenerse de criticar, pero el primer cometido de dichas críticas debe ser dejar claro que nuestro producto, en principio, es bueno.

Por último, a menudo se dice que el público no se interesa por la Constitución. Cuando celebramos un evento de divulgación en la Universidad de Graz, no obstante, la Constitución fue objeto de más interés que los hongos o la interpretación de los sueños. Este hecho debería motivarnos a promocionar la Constitución entre el público.

 
  
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  Bresso (PSE).(IT) Señor Presidente, en primer lugar quiero expresar el voto favorable de la delegación socialista italiana al proyecto de informe Corbett-Méndez de Vigo, a quienes deseo felicitar por la calidad del mismo, en especial de la exposición de motivos.

Sin duda, el Parlamento Europeo vive hoy una etapa histórica, que nos trae a la memoria aquel 14 de febrero de 1984 en que se aprobó el proyecto de Tratado de Altiero Spinelli del que la Constitución es de algún modo la sucesora ideal.

Poco importa si en términos estrictamente jurídicos estamos ante un Tratado, lo que importa es la esencia: hoy estamos todos dispuestos a llamarle Constitución, un término que hace solo unos años se consideraba a menudo impronunciable. Aquellos que, como Altiero Spinelli y el Movimiento Federalista, del que me honra formar parte, considerábamos y consideramos indispensable la creación de un verdadero Estado federal, dotado de pocas competencias pero esenciales, capaz de asegurar un papel en el mundo para la Unión Europea, habríamos querido un texto más valiente. No obstante, esta Constitución contiene en esencia algunos pasajes fundamentales, que constituyen un marco estable y duradero del que habrá que partir ahora para que la Unión pueda hacer eficazmente aquello que los ciudadanos esperan.

Me limitaré a citar algunos ejemplos que considero prioritarios y que en algunos casos se derivan de mi vinculación con mi región, que es una región transfronteriza. En primer lugar, quisiera mencionar la creación de la figura del Ministro de Asuntos Exteriores, que será la voz de la Unión Europea en el escenario internacional y conducirá su política exterior. Los procedimientos que, como miembro de la Comisión, hacen que sea responsable ante el Parlamento constituyen una condición necesaria para la existencia de una política exterior. Los ciudadanos europeos, ante los numerosos, demasiados, conflictos de los últimos años, nos preguntan y se preguntan qué hace Europa.

En segundo lugar, la UE debe ser un modelo de desarrollo, testimonio tangible de que es posible conjugar desarrollo y solidaridad. Por último, quiero recordar que el principio de subsidiariedad es hoy un principio constitucional, lo que lo refuerza y garantiza. Esta es otra de las razones por lo que pienso que debemos votar a favor de este informe.

 
  
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  Busuttil (PPE-DE).(MT) Apoyo esta Constitución, aunque, en mi opinión, es bueno que algunos diputados estén en contra de ella. Permítanme explicarme. No porque esté de acuerdo con los argumentos que esgrimen, –al contrario, pienso que muchos de sus argumentos se basan en premisas erróneas o incluso falsas–, sino porque si nadie se opone a ella, terminaremos celebrando un monótono debate en el que todos estarán a favor y careceríamos de un análisis objetivo. No hay mejor manera de ganar una discusión sobre Europa que tener el valor de comparar los argumentos a favor y en contra. Tenemos que tomarnos en serio los argumentos de cualquier persona que esté en contra y tratarlos con respeto. Pero no debemos tener miedo ni huir de los argumentos de quienes están en contra, y menos aún ignorarlos.

No esperemos ganar la discusión si no nos exponemos a un debate abierto, pues de lo contrario terminaremos diciendo que hemos ganado la partida cuando solo un equipo ha saltado al campo de juego. Después de todo, si comparamos los argumentos a favor de esta Constitución con los argumentos en contra de ella, no tardaremos en llegar a la conclusión de que la Constitución tiene muchos más puntos positivos que negativos, y de que merece el apoyo de los ciudadanos europeos. No cabe duda de que si explicamos a los ciudadanos lo que implica la Constitución, estos se mostrarán más a favor que en contra, porque comprenden la lógica de la unificación de Europa, que tiene sentido y que redunda en su propio interés. Por ello es sumamente importante que todos los que en este Parlamento estén a favor de esta Constitución, se comprometan directamente a que los ciudadanos la comprendan y apoyen. Este apoyo se basará en la comparación de los argumentos y, por consiguiente, será un debate más abierto, más equilibrado y más democrático.

 
  
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  Reynaud (PSE).(FR) Señor Presidente, una Constitución para Europa es necesaria: es una exigencia democrática. Los socialistas franceses, profundamente apegados a la unidad del partido, conduciremos el debate nacional sin la más mínima renuncia a nuestros valores e ideas progresistas. Considero que la aprobación del informe es una condición para establecer la autoridad del Parlamento con respecto al Tratado Constitucional, pero lamento el rechazo de algunas enmiendas presentadas por algunos de nosotros.

No obstante, participaremos en este largo camino sembrado de trampas que es la ratificación del Tratado constitucional. Afirmamos que el Tratado Constitucional es estable, pero susceptible de modificación. Todas las constituciones lo son, y este Tratado no menos que otras. Lamentamos asimismo que no se haya incluido en este informe la gran mayoría de opiniones emitidas por otras comisiones parlamentarias, que han observado múltiples insuficiencias en el proyecto de Tratado Constitucional. Por ello, queremos decir claramente que una unidad especial, creada bajo la Presidencia neerlandesa, proseguirá su trabajo durante las futuras Presidencias y estudiará con lupa todas las consecuencias posibles de un «no» a la Constitución.

Deseo que el Parlamento, legitimado en su función tras esta votación, se haga cargo de las dificultades de aplicación del Tratado Constitucional y haga uso de su derecho de iniciativa parlamentario. Esta es la vocación y el sentido de la enmienda 17.

Sí, a nosotros, a los diputados europeos, a los representantes elegidos del pueblo europeo, nos corresponde tomar la iniciativa en la aplicación del Tratado Constitucional, que rige la vida en común de más de cuatrocientos cincuenta millones de europeos. Las dificultades señaladas en las opiniones de otras comisiones resurgirán antes o después. Tendremos que estar dispuestos entonces a corregir las imperfecciones legadas por la Conferencia Intergubernamental y que alteran los delicados equilibrios a los que llegó la Convención con sabiduría y equidad.

Preparémonos, Señorías, para una nueva ronda: en efecto, vamos a tener que defender nuestra legitimidad popular con respecto al Tratado Constitucional, cuyas insuficiencias tenemos el imperioso deber cuando llegue el momento. Algunos de mis colegas de la delegación francesa se abstendrán en la votación sobre este informe.

 
  
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  Van Nistelrooij (PPE-DE).(NL) Señor Presidente, vale la pena defender este Tratado Constitucional. Como demócrata-cristiano me complace que el principio de subsidiariedad se haya desarrollado, profundizado y concretado. Ahora, la Unión Europea ha reconocido y consagrado la dimensión regional, a saber, la de las autoridades locales y regionales.

Es preciso mejorar el equilibro entre lo que sucede en el centro y lo que ocurre lejos de él, en Bruselas, en los Estados miembros y en las regiones y municipios. Cuando fui gobernador regional durante años observé que la información sobre la UE se limitaba al Consejo y que las regiones y ciudades participaban demasiado tarde en el debate y el proceso decisorio.

En mi calidad de representante de organizaciones europeas también pude asistir a las audiencias de la Convención, en particular las dedicadas al tema de la subsidiariedad. El texto del Tratado refuerza la posición de las regiones y ayuntamientos, que están más cerca del ciudadano, y en los que se realizan tareas importantes en numerosos ámbitos.

De esta manera se ha cerrado una vez más la laguna democrática que el señor Prodi mencionaba en su informe sobre la gobernanza. El hecho de que el Parlamento Europeo apoye esta Constitución y mantenga sus críticas sobre la manera en que este Tratado se desarrollará a escala local o regional en los próximos años es un paso importante.

Asimismo propongo que esta Cámara pregunte de vez en cuando al Consejo y al Comité de las Regiones si nuestros Estados nacionales han aprendido, entre otras cosas, a comunicarse francamente sobre las políticas europeas, y si al fiscalizar la subsidiariedad, los Parlamentos nacionales tienen en cuenta las opiniones de las regiones y las ciudades.

Sé que el Comité de las Regiones está elaborando una comprobación similar. En resumen, vale la pena defender este Tratado. Por consiguiente, trabajaremos por esta causa a escala nacional, sobre todo si van a celebrarse referendos.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR.  SARYUSZ-WOLSKI
Vicepresidente

 
  
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  Lambrinidis (PSE).(EL) Señor Presidente, los mayores riesgos que plantea esta Constitución son tres. El primero es: ¿vamos a convertirnos en una federación, en una federación en materia de asuntos exteriores y defensa y en otros ámbitos, o bien Europa será una federación difusa de socios distintos, sobre todo después de la ampliación?

El segundo es: ¿seremos la Europa de la conciencia social o la Europa del mercado libre y sin control?

El tercero es: ¿seremos una Europa sin déficit democrático, con el poder en las manos de los ciudadanos o bien seremos una Europa en la que la abstención en las elecciones europeas alcanzará el 30, el 40 o el 50 %?

En mi opinión, esta Constitución responde a todas estas preguntas de forma muy positiva, en todo caso mucho más positiva que en los tratados vigentes. Cualquier persona que esté en contra de la Constitución por supuestos motivos de sensibilidad social, tiene que responder a la pregunta de si los tratados vigentes ayudan a los pobres y débiles de Europa más que esta Constitución. Permítanme exponer un elemento de orgullo nacional en mi calidad de griego y socialista: fue durante la Presidencia griega, en junio de 2003, cuando concluyeron las negociaciones iniciales sobre esta Constitución, y estoy orgulloso de ello.

Desde luego, la Constitución todavía debe aplicarse y es en este aspecto donde Sus Señorías y los Gobiernos tienen una enorme responsabilidad. Tenemos que asegurarnos de que las semillas de la conciencia social plantadas en la Constitución no se queden solo en palabras y se pongan en práctica. La famosa cláusula de integración social que establece que la Unión tiene la obligación de que todas sus políticas promuevan los objetivos de alto nivel de empleo, protección del medio ambiente, salud pública, educación e igualdad entre hombres y mujeres solo puede aplicarse en el marco de una buena legislación. De modo que tengo que decirles que este es un desafío particularmente delicado y bienvenido para cualquier diputada o diputado que desea más justicia social en Europa.

 
  
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  Brejc, Mihael (PPE-DE). (SL) Para muchas personas, las instituciones de Bruselas son remotas. Las consideran centros de poder en los que se toman decisiones sobre las que no tienen ninguna influencia. El Tratado Constitucional no es una cura milagrosa para todos los problemas de la Unión Europea, pero sí una oportunidad de reducir las deficiencias democráticas y de acelerar el desarrollo de Europa.

¿Por qué motivo? Porque sustituye numerosos acuerdos y enmiendas, al reducir la actual falta de transparencia en documentos clave de la Unión Europea; porque agrupa en un solo documento las políticas y las bases jurídicas y constitucionales básicas de la Unión Europea; porque constituye la base para un funcionamiento más efectivo de las instituciones europeas; porque contribuye a la aplicación de la Estrategia de Lisboa; porque elimina los problemas que se producirían en caso de que los acuerdos actuales se siguiesen utilizando en el futuro.

El Tratado Constitucional es un compromiso que no satisface por completo a todos, pero representa en gran medida lo que hemos podido conseguir en la Convención. Necesitamos el Tratado Constitucional, ya que sin él no podemos esperar que se produzca ninguna reforma efectiva ni un funcionamiento eficaz en la Europa ampliada. Aunque con frecuencia se ha criticado el capítulo sobre las políticas, como ponente alternativo debo expresar mi satisfacción de que en el área de política social y empleo se hayan establecido compromisos muy concretos para la Comisión y los gobiernos de los Estados miembros, incluido el establecimiento de una Comisión para la protección social y la armonía social europea. Al aceptar el informe sobre el Tratado Constitucional, el Parlamento Europeo está enviando la clara señal al pueblo europeo de que ha llegado el momento de que se produzca una reorganización transparente y total de nuestras bases constitucionales y legales, asegurando así que Europa se convierte en un continente de paz, prosperidad, solidaridad y seguridad.

Por último, quisiera mencionar que el parlamento de Eslovenia ratificará el Tratado Constitucional este mes. Estoy convencido de que lo hará con una gran mayoría.

 
  
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  Záborská (PPE-DE). (SK) Señor Presidente, Señorías, rechazo los regímenes totalitarios. La familia de mi abuela murió en las cámaras de gas nazis. Mi padre fue encarcelado por el régimen comunista. Hemos pagado con sangre nuestro compromiso con la libertad de conciencia, representada para nosotros por Europa entendida como esperanza de democracia, libertad de pensamiento, libertad religiosa y libertad de conciencia.

Creo que ninguno de ustedes me considerará antieuropeo por plantear algunas preguntas. ¿Por qué se pronuncia el Parlamento Europeo sobre el Tratado Constitucional antes de que lo hagan los ciudadanos de cada Estado? ¿Necesitamos que Europa esté regida por una constitución? La soberanía de los Estados miembros no debería verse amenazada. Sin embargo, si la Constitución refuerza el papel del Parlamento, pero no define las competencias del Tribunal de Justicia Europeo, ¿se descompensará entonces el equilibrio entre las instituciones? Las decisiones del Tribunal se impondrán directamente sobre los órganos de la Unión y los Estados miembros sin que tengan derecho a recurso. El Tribunal de Justicia Europeo estará libre de toda crítica.

¿Podemos fingir que esto no sucederá? El proyecto de Constitución no contiene garantías de que el Tribunal de Justicia Europeo no se apropiará de las competencias exclusivas de los Estados soberanos, incluso en contra de las constituciones nacionales. Incluso si la mayoría de este Parlamento cambia después de las elecciones y la composición del Consejo se ve modificada, será necesaria una unanimidad doble para poder cambiar las políticas. Y me pregunto: ¿será una Unión así capaz de desarrollarse si su dirección la establece esta Constitución? Nuestra civilización se ha desarrollado a partir de raíces cristianas. Si la constitución no reconoce este hecho histórico se introducirá malestar en la vida de la sociedad. Surgirá una nueva ideología oculta tras una máscara de tolerancia. ¿Construiremos el hogar europeo sobre una distorsión de la historia? ¿Es cierto que sin esta Constitución el concepto de una Europa unida morirá? Creo que no. Mis votantes han depositado su fe en mí y quisiera proceder en Europa de tal forma que todos, incluidos los más pequeños, débiles y pobres, sean aceptados y puedan encontrar su sitio aquí. Señorías, en una Europa democrática, pido que respetemos la libertad de conciencia a la hora de votar.

 
  
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  Lehtinen (PSE).(FI) Señor Presidente, pese a todas las diferencias de opinión a las que ha dado lugar el debate relativo a esta cuestión, una vez más estamos haciendo historia europea. Como tal, este Tratado constituye un importante paso en la dirección adecuada. Estoy seguro de que los fundadores del movimiento para la integración europea estarían orgullosos y satisfechos si pudiesen ver hoy en día cuántos aspectos fundamentales han dado lugar a compromisos que el Parlamento se encuentra actualmente debatiendo y votando.

Es lamentable que en algunos países el debate sobre el Tratado se haya sacado de contexto y se haya empleado para alimentar una disputa interna y de política de partido. Con frecuencia, los peores aspectos de la Europeización son visibles y audibles en momentos como estos, aunque se hagan intentos por ocultarlos con mentiras disfrazadas de aspiraciones más nobles. Una vez que este Tratado entre en vigor, no habrá posibilidad de que conduzca a la creación de un superestado europeo, sino todo lo contrario, su espíritu y su texto bloquearán de forma eficaz toda aspiración interesada por parte de los Estados, grupos de Estados o movimientos extremistas.

El Tratado permitirá a la economía seguir desempeñando el papel que mejor se le adapta en colaboración con el continente. La dinámica de la actividad económica mutua y la política monetaria única también constituyen condiciones previas para la cooperación política. Sin democracia no existe dimensión social y la democracia no existe sin una economía de mercado. También estoy orgulloso de que en mi país, Finlandia, hayamos podido acordar que el Parlamento puede decidir respecto a la ratificación del Tratado en el ámbito nacional.

 
  
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  Paleckis (PSE). – (LT) A pesar de que apruebo el informe presentado, quisiera reiterar una vez más que, con la decisión de su Parlamento, Lituania fue el primer país en ratificar esta Constitución. Tras las recientes elecciones, los socialdemócratas lituanos, que estaban y siguen en el poder, adoptaron un papel activo en la labor de preparación del Tratado Constitucional. Mientras que se invitó a los países a establecer en términos legales lo acordado de forma general tras la deliberación, nosotros lo hicimos sin demora. Teníamos un buen motivo para ello. En un referendo celebrado hace un año y medio, los lituanos emitieron un firme «sí» a la incorporación a la Unión Europea de todos los nuevos miembros. En Lituania, el apoyo a la incorporación a la Unión Europea sigue creciendo y ha alcanzado el 82 %. La gente ve que las esperanzas asociadas a la Unión Europea se están haciendo realidad, por lo que quieren reforzarlas. Creo que el hecho de que el referendo sobre la Constitución pudiese fracasar en alguno de los países de la Unión Europea constituiría un duro golpe para las esperanzas de la mayoría de los europeos, entre ellos los lituanos.

En la actualidad el barco de la Unión Europea ya tiene abordo 25 Estados, pero navega con un motor muy débil –el Tratado de Niza– para una carga así. Si este no se sustituye por uno mucho más potente –el motor del Tratado Constitucional– nuestro barco común reducirá la velocidad y podría comenzar a ir a la deriva. Con el viejo motor de Niza nunca conseguiremos las metas definidas en la Estrategia de Lisboa y seremos incapaces de aplicar de forma efectiva las nuevas políticas de vecindad. Esto se aplica especialmente a los nuevos países de la Unión Europea.

El avance de una sólida Unión Europea es esencial no solo para los intereses de nuestro país. El Tratado Constitucional –independientemente de la complicación de este compromiso– contribuye a esto. Lituania lo ha ratificado con determinación, de forma que la energía y el optimismo de los nuevos países pueda transmitirse a los veteranos de la Unión Europea. Gracias.

 
  
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  Wuermeling (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, Señorías, me complace que se haya presentado este importante informe del señor Corbett y el señor Méndez de Vigo. Como antiguo miembro suplente de la Convención, debo admitir que a muchos les recomendaría leer este informe en lugar de la propia Constitución, ya que es extremadamente ameno y muy convincente.

Hoy quisiera dirigir mi intervención a los diputados de esta Asamblea que han adoptado un planteamiento crítico hacia la Constitución. Nos han advertido respecto a la creación de un superestado europeo y han denunciado carencias, además de oponerse a los errores cometidos en el pasado. Creo que deberíamos dejarles muy claro que esta Constitución Europea es de hecho un medio para afrontar dichas carencias.

La Constitución Europea soluciona muchos de los problemas que todos nosotros hemos experimentado con Europa en su formato actual. Esta establece un sistema de competencias y concede a los parlamentos nacionales el derecho de participación, lo que la hace menos centralista y burocrática. La Constitución otorga al Parlamento Europeo la oportunidad de dar su opinión de forma plena, por lo que Europa será más democrática que lo que lo ha sido hasta la fecha. También refuerza los derechos de los ciudadanos, principalmente mediante la Carta de los derechos fundamentales, ya que los ciudadanos podrán invocar directamente la Constitución a la hora de apelar en contra de las decisiones europeas. Por último, la Constitución proporciona a nuestra Europa una base de valores, que por lo tanto constituye un modo de contrarrestar el planteamiento tecnocrático de los problemas políticos. Por lo tanto, los euroescépticos deberían estar a favor de esta Constitución, ya que constituye el único modo de cambiar las cosas que todos queremos cambiar.

Hoy es el aniversario del nacimiento de Alexander Hamilton, uno de los padres de la Constitución estadounidense, cuya imagen aparece hoy en día en los billetes de diez dólares. Al mirar hoy a los padres y madres de la Constitución europea en esta Asamblea no puedo evitar desear que también ellos sean recordados con tanta gratitud dentro de 200 años.

 
  
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  Mikko (PSE). (ET) Señor Presidente, Señorías, en primer lugar quisiera felicitar a los ponentes por su esmerado informe. Este documento resume extremadamente bien los aspectos esenciales de la Constitución Europea.

Al mismo tiempo, quisiera que la insistencia en la publicidad de la Constitución fuese ligeramente distinta.

En sus conclusiones, el informe de hoy se concentra en material impreso sobre la Constitución. Sin embargo, los sondeos públicos y la lógica nos indican que los ciudadanos europeos buscan y reciben información principalmente a través de la televisión, incluida la información sobre la UE.

El informe de hoy destaca la necesidad de hacer una distinción clara de cada uno de los aspectos del Tratado Constitucional que difiere de los tratados existentes. Sin embargo, este es un tema más adecuado para la investigación académica que para transmitirlo a todos los ciudadanos europeos. El Tratado de 300 páginas por el que se establece una Constitución para Europa es lo suficientemente voluminoso y por lo tanto también más complejo que las constituciones de los Estados miembros.

Todavía no existe una opinión pública europea común, pero por ejemplo en mi país, Estonia, el apoyo a la UE ha aumentado mes a mes desde su adhesión. Al mismo tiempo, este apoyo se está reduciendo en muchos Estados miembros. Sin embargo, la misma norma se aplica al periodismo y a la información pública en toda Europa: a la gente hay que darle lo que quiere.

Lo que le interesa principalmente a la gente de los viejos y los nuevos Estados miembros, de las ciudades y del campo, es saber en qué afectará la Constitución europea a su vida cotidiana. Creo que a la hora de presentar la Constitución debemos concentrarnos en la Carta de los derechos fundamentales. Por ejemplo, ¿qué significa para cada ciudadano el derecho a una buena administración que se estipula en la Carta? ¿En qué medida obligará este requisito a los burócratas o políticos a justificar sus decisiones o a ser abiertos? Las respuestas a preguntas como esta deberían formar parte de la información pública sobre la Constitución.

También quisiera decir, ya para terminar, que no puede hablarse de informar a los ciudadanos de Europa si no se incluye la televisión. La Dirección General de Información del Parlamento debería tener esto en cuenta en sus iniciativas para dar publicidad a la Constitución. A ellos, así como a todas las redes de televisión europea, les deseo éxito para traducir la compleja redacción de la Constitución a un formato agradable para el público. Gracias.

 
  
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  Varvitsiotis (PPE-DE).(EL) Señor Presidente, la votación de mañana tiene una importancia histórica. El importante avance realizado con la Constitución europea y las ventajas que proporcionan sus positivas disposiciones ya se han presentado en el informe completo de mis amigos, el señor Corbett y el señor Méndez de Vigo, así como hoy en esta Cámara. Dado que ya se han agotado casi todos los temas, me limitaré a un problema vital.

A partir de mañana comienza una maratón para que los Estados miembros consigan la ratificación. ¿Pero qué sucederá si existen problemas para la ratificación en algún Estado miembro? La Constitución no contiene una disposición específica para afrontar esta posibilidad. Sin embargo, las declaraciones relativas a las disposiciones de la Constitución establecen que, si dos años después de la firma de ésta, 4/5 de los Estados miembros han ratificado la Constitución en cuestión y uno o varios Estados miembros se enfrentan a dificultades relacionadas con la misma, esto se someterá al escrutinio del Consejo Europeo. ¿Sin embargo, piensan ustedes que esto es satisfactorio? Creo que debería existir una disposición mucho más clara. Sin embargo, lamentablemente, esta disposición también proviene de la serie de compromisos necesarios para que hayamos llegado a donde nos encontramos hoy. Por lo tanto, no basta con que hablemos y respaldemos la ratificación de la Constitución sin reservas. Todos los Gobiernos y todos nosotros necesitamos trabajar para evitar que se produzcan sucesos tan lamentables si queremos entrar en una nueva era para nuestro continente.

 
  
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  Sousa Pinto (PSE).(PT) Señor Presidente, al aprobar el informe del señor Corbett y el señor Méndez de Vigo, el Parlamento hará su última gran contribución a la adopción de un Tratado Constitucional para Europa. La existencia de este Tratado consagrará la transición histórica de una Comunidad de pueblos y países progresivamente unidos por vínculos económicos cada vez más estrechos, a una verdadera Comunidad política unida por el deseo de un futuro común.

Cincuenta años de política con pequeños y prudentes avances han preparado el camino para una nueva realidad basada en valores compartidos, valores civilizados que expresan una identidad europea común basada en la paz, la democracia, los derechos humanos y el progreso económico y social.

Europa no se está construyendo en desacuerdo con la realidad secular de las naciones de nuestro continente. Europa se basa en el deseo libre e informado de garantizar que el pasado no se repite y proporcionar a sus pueblos garantías de que seguirán controlando su propio destino en un futuro lleno de desafíos.

Los defensores de la soberanía, que acusan a Europa de erosionar la soberanía nacional y que ven en esta Constitución su pesadilla de un superestado convertido en realidad, están profundamente equivocados en sus análisis. La globalización económica, financiera y tecnológica, la aparición de nuevos potentados globales, políticos y económicos ha obligado a Europa a buscar respuestas en el ámbito nacional para defender, profundizar y exportar el proyecto humanista iniciado en el último siglo por el estado social de posguerra regido por el Estado de Derecho.

En un mundo caracterizado por la incertidumbre, el desorden y la liberalización, cada vez es más necesario que Europa exprese su opinión y desempeñe un papel activo, tanto para nosotros como para aquellos que nos observan como ejemplo, y que adopte medidas sobre cuestiones de gran importancia internacional. Los defensores de la soberanía no son los únicos que se oponen a este Tratado. Otros lo han criticado abiertamente por no llegar lo suficientemente lejos, por el hecho de que los resultados han sido escasos o por su falta de ambición. Estas personas se niegan a reconocer el importante avance realizado, ya que insisten en el ejercicio sin sentido de comparar el Tratado constitucional que tenemos ante nosotros con las versiones idealizadas de sus sueños en lugar de compararlo con los actuales Tratados y en concreto con el proceso de Niza.

 
  
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  Nicholson (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, si bien el Parlamento Europeo carece de una función formal en el proceso de ratificación, me complace que, en calidad de representantes electos de los 25 Estados miembros de la Unión Europea, estemos celebrando este debate hoy, en un momento en el que el proceso de ratificación ha iniciado su andadura por la vía parlamentaria y está a punto de hacerlo por la vía del referendo.

El día que los Jefes de Estado y de Gobierno firmaron la Constitución en Roma, yo me encontraba en Bratislava, Eslovaquia, donde tuve el honor de participar en la inauguración de la Casa de Europa. Fue la primera inauguración de una Casa de Europa en uno de los nuevos Estados miembros. A continuación se produjo en diciembre la inauguración de una Casa de Europa en Praga.

Están en marcha los procedimientos para establecer Casas de Europa en todos los Estados miembros. La función principal de estas Casas de Europa consiste en acercar la Unión Europea a sus ciudadanos. Ofrecen a estos un punto de información situado en un lugar central y conocido en su propio Estado miembro. Este sistema ofrece formación sobre la Unión Europea y, al prestar acomodo a los Grupos políticos, garantiza la posibilidad de transmitir a los ciudadanos las opiniones de este Parlamento.

Creo que para que la Unión Europea funcione, tenemos que reforzar y profundizar las relaciones entre este Parlamento y los Parlamentos nacionales. No existe ninguna otra forma de lograr dicha cooperación a largo plazo. No debería ser una situación de «nosotros y ellos»; lo suyo es que todos trabajáramos juntos para que mejoraran todos los ciudadanos de los 25 Estados miembros, o tal vez los 27 Estados miembros, llegado el caso. Ese es el reto de cara al futuro; ese es el reto que nosotros, como demócratas, debemos asumir.

Para que haya un debate se necesitan dos bandos. El hecho de que unas personas no estén necesariamente de acuerdo con cada palabra que dicen otros, no significa que no tengan derecho a decirlo. Creo en los derechos de todo el mundo, creo en la democracia. Creo que quienes discrepan conmigo tienen derecho a su propia opinión. En última instancia ganará la mayoría, pero quienes discrepan pueden mejorar este debate y hay que alentarles a que lo hagan, y no invitarles a renunciar a su postura.

 
  
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  Obiols i Germà (PSE).(ES) Señor Presidente, como muy bien pone de manifiesto este informe, en el proyecto de Constitución hay tres aspectos básicos: en primer lugar, los valores y objetivos de la Unión, la unidad y la igualdad de sus pueblos, así como la protección de la diversidad de sus culturas, identidades y lenguas; en segundo lugar, los derechos, intereses y deberes de los ciudadanos y ciudadanas; y, en tercer lugar, unas reglas para las instituciones y para el juego político europeo.

Los dos primeros aspectos -valores y derechos- definen la democracia europea que queremos, basada en la diversidad y libertad de los pueblos, su progreso e igualdad. El tercer aspecto -debe quedar claro: las reglas de juego- es el resultado de unos compromisos entre derechas e izquierdas, entre federalistas e intergubernamentalistas; debe quedar claro que se refiere a esas reglas, no a las políticas que deben desarrollarse.

En este sentido, la Constitución no es un punto final, sino un punto de partida, para superar la atonía económico-social de Europa, su débil capacidad de innovación, investigación y desarrollo y su insuficiente peso internacional.

Hay que avanzar hacia un Gobierno europeo superando el método actualmente dominante de coordinación intergubernamental y su impotencia, puesta de manifiesto con la no implementación de la estrategia de Lisboa o las divisiones ante la invasión de Iraq.

Con esta perspectiva de progreso futuro llamaremos a votar sí a la Constitución europea.

 
  
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  Jeggle (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, un sueño que tiene este Parlamento desde hace tiempo y que muchos ciudadanos europeos comparten se está haciendo realidad. Hemos trabajado mucho y duro para esta Constitución, pero podemos estar orgullosos de lo conseguido hasta ahora, y quisiera aprovechar hoy la oportunidad de dar las gracias al señor Méndez de Vigo y al señor Corbett.

Como ponente alternativo por mi Grupo en la Comisión de Agricultura, puedo afirmar que estamos a favor de este proyecto de Constitución, que sin duda constituye un triunfo para la comisión. Cuando en 1958 se estableció la Política Agrícola Común, esta Asamblea era un órgano simplemente consultivo, y solamente con el Tratado de Ámsterdam se nos otorgó el derecho de codecisión en los campos de medio ambiente, protección del consumidor y seguridad alimentaria. El déficit de democracia, que ha persistido a pesar de todo, se superará ahora con una ampliación del procedimiento de codecisión para incluir todas las decisiones de principio sobre política agrícola.

Sin embargo, la Constitución también tiene aspectos negativos. En el futuro, el Consejo podrá tomar decisiones autónomas sobre el establecimiento de cuotas, precios y restricciones cuantitativas, ya que el proyecto de Constitución no tiene en cuenta los nuevos objetivos de la Política Agrícola Común tras la reforma agrícola de la UE. Esto constituye un paso atrás respecto a la situación actual e implicará mucho trabajo para nosotros en el futuro.

También como representante del Estado Federado alemán de Baden-Wurtemberg, considero que se han conseguido objetivos extremadamente importantes: se han reforzado las constituciones nacionales, se ha otorgado una mayor importancia a las regiones y autoridades locales y se ha cumplido el principio de subsidiariedad. El proyecto de Constitución establece las bases para las actividades económicas comunes, y adquiriremos una base común de valores que todos compartimos, algo que considero especialmente importante. Ante nosotros tenemos un documento que establece una obligación para todos los que asumen la responsabilidad en Europa.

 
  
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  Kreissl-Dörfler (PSE).(DE) Señor Presidente, estoy realmente a favor de la Constitución Europea y quisiera felicitar a los ponentes por su excelente informe. La Constitución, que sobre todo refuerza el área de la libertad, la seguridad y la justicia, constituye un hito en el camino hacia una Europa más segura y justa. Con esta Constitución hemos dado un enorme paso hacia una Europa de ciudadanos, ya que al consagrarla en la Carta de los derechos fundamentales, mediante la adhesión de la UE a la Convención Europea de Derechos Humanos y mediante un acceso simplificado a la justicia, los derechos de los ciudadanos han recibido un enorme impulso. Por otra parte, ahora hemos aumentado las oportunidades de coordinar nuestros esfuerzos en la lucha contra males como la delincuencia, el racismo y la xenofobia en Europa.

Celebro el hecho de que los miembros de la CSU en esta Asamblea vayan a votar a favor de este informe. Lamentablemente, muchos miembros de este partido en el Bundestag alemán, que todavía debe ratificar el Tratado, no parecen imaginar siquiera la importancia y las implicaciones de la Constitución, ya que han anunciado su intención de votar en contra. Este es un nuevo ejemplo del doble juego del que es tan amiga la CSU, consistente en ser progresista aquí en Europa y enarbolar la bandera en beneficio del mundo exterior pero manifestar su oposición en casa, por si acaso. Sin embargo, esta es una de sus tradiciones, ya que la CSU votó en 1949 en contra de la Ley Fundamental de Alemania.

 
  
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  Novak (PPE-DE). (SL) Señorías, los símbolos de la Unión Europea se han quedado demasiado pequeños y ya no se adaptan a este nuevo formato ampliado. Por lo tanto es adecuado que la nueva Constitución sustituya los acuerdos vigentes en la actualidad y consiga un funcionamiento más efectivo de la Unión Europea. También reforzará el papel del Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales, y a su vez la voz de los ciudadanos de la Unión Europea.

Como miembro de la Comisión de Cultura y Educación, apoyo especialmente los artículos de la Constitución relacionados con estas áreas. Considero importante que el preámbulo destaque la relevancia de la tradición cultural de Europa, su legado humanístico y los valores que definen la esencia de Europa y sus ciudadanos. Uno de nuestros principales objetivos es el respeto por nuestra rica diversidad cultural y lingüística, además de la preocupación por la protección y el desarrollo del legado cultural Europeo.

La Constitución garantiza la libertad para el arte y la ciencia, el derecho a la educación y la formación profesional, la igualdad de derechos para hombres y mujeres y el derecho de los discapacitados a ser miembros plenos de la sociedad. El artículo 92 garantiza la seguridad de los jóvenes en el trabajo y el 93 establece que la familia debe disfrutar de seguridad legal, económica y social.

La redacción de los artículos constituye una buena base para su aplicación, pero en lugar de esto la Unión Europea debe hacer mucho más que limitarse a aceptar y ratificar la Constitución. Principalmente, debe crear las condiciones en las que la familia se reconozca como algo precioso y los jóvenes matrimonios tengan la oportunidad de formar y desarrollar una familia. Si recurrimos a la inmigración como principal medio para resolver los problemas demográficos, esto hará peligrar nuestro legado cultural, las lenguas de Europa, nuestra cultura, nuestra fe, la Unión Europea y la civilización europea en general; en resumen, todos los valores que deseamos conservar y reforzar a través de la Constitución. Dado que en los 25 Estados miembros hemos optado por esta comunidad, también es adecuado que hagamos todo lo posible por garantizar que funciona del mejor modo y lo más eficientemente posible.

 
  
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  Moreno Sánchez (PSE).(ES) Señor Presidente, quisiera agradecer a los ponentes su excelente trabajo y manifestar mi pleno respaldo al informe que hoy debatimos.

Mañana daremos en esta Asamblea el visto bueno al texto con el que culmina un proceso constituyente que ha permanecido abierto varias décadas. Ahora bien, nuestra labor no puede detenerse aquí. Nos queda el reto más difícil: su aprobación y ratificación por parte de los ciudadanos europeos. Sin su respaldo, la Constitución no tiene ningún sentido.

Como bien saben sus señorías, los españoles tenemos una responsabilidad particular en este proceso, dado que el primer examen ante la ciudadanía europea se celebrará en mi país el próximo 20 de febrero.

Así, pues, todos tenemos la responsabilidad de explicar el texto constitucional a los ciudadanos europeos, lo que en mi caso incluye a los españoles que residen fuera de España e incluso fuera de las fronteras de la Unión. Por ello, me complace que en mi país la mayoría de los partidos políticos, sindicatos y otros representantes de la sociedad civil nos acompañen y estén plenamente implicados en esta tarea de difusión del contenido y alcance de la Carta Magna, única vía para garantizar una participación elevada y una respuesta positiva en esta cita histórica.

 
  
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  Caspary (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, el camino hasta este Tratado Constitucional ha sido largo y ha estado lleno de dificultades, y algunas buenas propuestas se han quedado en la cuneta. Sin embargo, ahora necesitamos esta Constitución, y la ratificación por parte de los Estados miembros debe avanzar con rapidez.

Los padres fundadores, incluidos Robert Schuman y Konrad Adenauer, establecieron los cimientos de la casa europea. Sus sucesores construyeron las paredes, compraron las estanterías y las llenaron de archivos. El contenido de esta casa se apila ahora hasta el techo y nos enfrentamos a la inmensa labor de despejarla y de adaptarla para el futuro. En esta labor nos ayudará la Constitución Europea, la cual representa un compromiso que conllevará una mayor apertura y mejoras tangibles para el público europeo.

La actual legislación comunitaria se establecerá en un Tratado que hará más fácil la comprensión de Europa. La política de comercio común desempeñará una función ejemplar en el futuro para la representación de nuestro mercado interior en el mundo exterior y la capacidad de actuación de la Europa ampliada se verá reforzada con una Comisión de menor tamaño y un nuevo Ministro de Exteriores de la UE. Los ciudadanos adquirirán más derechos y la Carta de los derechos fundamentales, tal como fue redactada por Roman Herzog, se consagrará en la Constitución. El papel del Parlamento Europeo se verá reforzado; este elegirá al Presidente de la Comisión. Cabe esperar que en el futuro destacados políticos de los partidos europeos se presentarán a este puesto.

La Convención constitucional también nos permitió influir en la Constitución y Europa no se convertirá en un Estado monstruo centralista, sino que se construirá conforme al principio de subsidiaridad. El planteamiento y los principios característicos del mayor Grupo de esta Asamblea, el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, también pueden observarse en la Constitución, aunque lamentablemente no hemos conseguido que se aprobasen todas nuestras enmiendas, por algunas de las cuales luchamos amargamente. Por poner dos ejemplos, lamento mucho que no se haya incluido una referencia a Dios y que las fórmulas para una mayoría cualificada de votos en el Consejo sean tan complicadas.

Sin embargo espero que por el bien de todos que esta Convención constituya una base sobre la que podamos seguir construyendo Europa, una Europa de paz, libertad y prosperidad.

 
  
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  Pīks (PPE-DE).(LV) Señor Presidente, Señorías, en primer lugar quisiera expresar mi gratitud al señor Méndez de Vigo y al señor Corbett por su documento tan bien elaborado, que es claro y destaca los principales aspectos.

Señorías, la redacción de la Constitución está de acuerdo con la situación que se ha desarrollado históricamente en la Europa actual y que hoy en día existe en el mundo. Independientemente de nuestra voluntad, se están produciendo procesos de globalización en todo el mundo, pero inicialmente en los movimientos de bienes y capital, es decir, en el reino de los valores materiales. El intercambio de valores espirituales y morales se está produciendo a un ritmo mucho más lento. En la actualidad, creo que uno de los motivos de conflicto en numerosos lugares del mundo se debe en gran parte a la enorme desproporción y el desequilibrio entre el intercambio global de valores materiales y espirituales. El nuevo Tratado Constitucional constituye un paso adelante para reducir esta desproporción. Este Tratado no solo nos ayudará a entender mejor quiénes somos y hacia dónde vamos, sino que también proporcionará una mayor claridad a nuestros socios en todo el mundo respecto a nuestros objetivos y los valores que guían nuestras acciones. Por lo tanto, repito que esta Constitución es oportuna y necesaria, a pesar de algunas carencias. Una de estas, a la que el señor Poettering y otros diputados han hecho referencia, es que no contiene ninguna referencia a los valores cristianos.

Señorías, lo admitamos o no, seamos cristianos, ateos, musulmanes o de otras confesiones religiosas, los que denominamos valores europeos comunes han evolucionado durante siglos y se basan en valores cristianos.

Señorías, todos nosotros, incluidos los que han participado en la redacción de la Constitución y en el análisis y los debates, tenemos la obligación de explicar la importancia de este documento a los ciudadanos de nuestros países, ya que no podemos esperar que cada ciudadano de la Unión Europea la haya leído. Lamentablemente quisiera advertir sobre la tendencia observada en los Estados miembros, en la que el Tratado se utiliza con frecuencia para los debates a corto plazo sobre la política interior.

Señorías, tratemos de no caer en esta tentación y animemos a los miembros de nuestros partidos a que eviten actuar así. Éste es un documento a largo plazo que nosotros, nuestros hijos y también nuestros vecinos necesitamos.

 
  
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  De Poli (PPE-DE).(IT) Señor Presidente, Señorías, creo que hoy el Tratado Constitucional –la Constitución Europea– se hace realidad. El resultado de los trabajos de la Convención, que mañana será sometido a votación, refleja la voluntad de introducir más democracia, más transparencia y más eficacia en las instituciones europeas, reforzándolas y confiriendo mayor eficacia al proceso de toma de decisiones. Los ciudadanos son los verdaderos vencedores, porque la Constitución consolida nuestros valores y principios comunes.

La Carta de los Derechos Fundamentales, que la Unión Europea ha publicado también en versión de miniatura –como todos los libros más valiosos de la historia–, está integrada en el Tratado Constitucional. A mi juicio, esto representa una indicación fundamental de transparencia, solidaridad y democracia de los derechos: de los derechos del individuo, de los niños, de los ancianos, de las personas con discapacidad. Creo que estos principios deben ser aprobados precisamente para acercar más nuestra institución a los ciudadanos, para situarla en medio del público a fin de poder dar las respuestas necesarias precisamente en los tiempos que corren. Creo, por tanto, que la supresión de las barreras de la sociedad para garantizar la plena participación de los ciudadanos en nuestra Europa unida es el aspecto más importante de nuestra actividad actual.

(Aplausos)

 
  
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  Hannan (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, lo último que quisiera es aguar la fiesta. A lo largo de las próximas 48 horas, este Parlamento va a gastar cientos de miles de euros en celebrar la Constitución. Tendremos globos, un espectáculo con imágenes por láser, una orquesta, pero no puedo evitar la sensación de que todo esto resulta algo prematuro. En diez países al menos hay que celebrar un referendo antes de proceder a la ratificación. No podemos predecir con certeza los resultados de esas votaciones. Por ahora no se ha emitido ni un solo voto. Si solo fuera la fiesta lo que es prematuro, podría ser algo quisquilloso por mi parte oponerme a ella, pero estamos adelantándonos a la Constitución en otros aspectos más importantes. Estamos propugnando, por ejemplo, la creación de un servicio diplomático de la UE, una propuesta que, a falta de ratificación formal, carece de fundamento jurídico. En el campo de la justicia y los asuntos de interior incluso hemos ido más lejos, adelantándonos a muchas de las cláusulas de la Constitución, concretamente a las relacionadas con la creación de un sistema jurídico paneuropeo y una Fiscalía Europea. Antes incluso de que se hubiera firmado la Constitución, por no hablar de su ratificación, el Tribunal de Justicia Europeo había manifestado que consideraría justiciable la Carta de los Derechos Fundamentales.

Preguntados formalmente por esta Cámara qué partes de la Constitución pretendían llevar a la práctica sin esperar a la ratificación oficial, solo cinco de los Comisarios actuales respondieron que sería un error adelantarse a los resultados de los referendos nacionales. Los otros 20 contestaron de una forma o de otra que se proponían tirar adelante de inmediato sin esperar al resultado de las votaciones nacionales.

Se supone que esta es una Cámara democrática, pero su actitud a veces recuerda a la famosa frase de Bertolt Brecht: «Despidamos al pueblo y elijamos a otro en su lugar». Espero que mi país vote «no» a la Constitución y estoy haciendo campaña en ese sentido, pero si pierdo, aceptaré el resultado con buena cara. A quienes apoyan la Constitución les pediría que hicieran gala de idéntico respeto por el proceso democrático y no intentaran poner en práctica grandes partes de esta Constitución, máxime habiendo votado uno o más Estados miembros en contra. No significa no.

 
  
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  Karas (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, señora Comisaria, quisiera comenzar dirigiéndome a los ciudadanos de Europa para pedirles que se preocupen por la Constitución. Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para garantizar que el público europeo acepte esta Constitución, ya que hará que Europa sea más clara y cercana a los ciudadanos, transparente y democrática.

En mi opinión todos tenemos demasiada prisa por ponernos manos a la obra. La Constitución está sobre la mesa, pero todavía no se ha ratificado. Esta constituye un hito político para la Unión Europea, así como para conseguir que sea más cercana al ciudadano, transparente y democrática.

Sin embargo, hasta el momento la Constitución ha sido un desastre en cuanto a relaciones públicas, por lo que quisiera advertir que necesitamos un plan de información y comunicación para todas las instituciones europeas, los Estados miembros y los Parlamentos nacionales, además de una semana europea de la Constitución en cada Estado miembro. También necesitamos abolir la unanimidad en el Consejo, reforzando de este modo la Europa común, transparente y democrática que dispone el Tratado Constitucional.

Quisiera solicitar a los Jefes de Estado o de Gobierno que garanticen que este es el espíritu de la Convención y de la ceremonia de firmas de Roma que establece el tono del debate político nacional, y no una falta de crítica y discusión, o una actitud distante e indiferente. Lo que necesitamos es que se europeíce el debate sobre la Constitución, no que se nacionalice el proceso de ratificación. La Constitución no es un simple código de conducta para las instituciones de la UE, sino que afecta a todos los ciudadanos europeos.

Sin embargo deberíamos ser totalmente conscientes de que el trabajo comenzará de nuevo con la votación de mañana. Por lo tanto, lo que debe hacer esta votación es transmitir una señal clara.

 
  
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  Ventre (PPE-DE).(IT) Señor Presidente, quiero dar las gracias al señor Corbett y al señor Méndez de Vigo, que han realizado de verdad una obra maestra, simplificando la lectura de la Constitución.

Los antiguos juristas romanos decían: «ex facto oritur ius» (del hecho nace el derecho). Pues bien, desde el primer día en que los padres fundadores de Europa comenzaron a soñar, a imaginar esta entidad común, una entidad única, que recogía milenios de historia, de geografía, de sociedad y de valores comunes, pues bien, desde aquel instante los mismos padres pensaron en unas normas comunes: en lo que hoy llamamos Constitución.

Este es el motivo por el cual esta mañana me desilusionó mucho escuchar a diputados dignos de crédito, cuya libertad de expresión respeto sin lugar a dudas, expresar su oposición al proyecto de Constitución. Se puede ser contrario a esta forma de Constitución o al contenido del Tratado Constitucional, pero no a unas reglas comunes, pues creo que el establecimiento de dichas reglas refuerza la soberanía.

Hoy debemos ponernos de un acuerdo en un mundo sumido en un profundo cambio, incluso de sus ordenamientos, y nuevos contenidos semánticos: se equivoca quien tiene una noción de la soberanía propia de los siglos XVIII y XIX. Hoy, el nuevo concepto de soberanía está en la subsidiariedad: es la soberanía de las identidades locales, la soberanía de los ciudadanos, la soberanía de quien está llamado a contribuir a la edificación de un ordenamiento jurídico para interpretar óptimamente las necesidades cada más variadas y complejas de una sociedad en evolución. No podemos pensar en emplear la terminología que los juristas nos han enseñado: Estado federal, Estado confederal, Estado soberano: Europa es una entidad nueva, es justamente una Unión, con la que todos debemos identificarnos.

Por último, quisiera expresar mi pesar por la ausencia de una referencia, no solo a las raíces cristianas, sino también a la democracia de Pericles –madre de la esencia misma de la democracia–, al imperio romano y a la Europa carolingia. Espero que en el proceso de construcción de Europa esas cosas se recuerden.

 
  
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  Casa (PPE-DE). (MT) Casi 50 años después de la firma del Tratado de Roma que estableció la Comunidad Económica Europea, por fin Europa va a tener su propia constitución. Por primera vez, 450 millones de ciudadanos y 20 naciones estarán unidos por este documento que define los valores y principios de esta Unión Europea.

La ratificación de esta Constitución nos conducirá hacia una Europa más democrática. La Carta de los Derechos Fundamentales se ha incorporado a ella y por lo tanto los derechos de cada persona están enumerados y cada ciudadano puede invocar esta carta siempre que piense que se han quebrantado sus derechos.

Los derechos sociales también constituyen una prioridad por imperativo legal, el derecho a la educación, el derecho de cada ciudadano a tener acceso a la información, la protección en caso de una expulsión injusta y el derecho a que puedan aprobarse las solicitudes de revisión en caso de una discriminación basada en la clase. Todos estos derechos han sido definidos y son aplicables.

Por lo tanto, el papel del Parlamento Europeo se ha visto enormemente reforzado y este, conjuntamente con el Consejo, será responsable de ratificar prácticamente todos los documentos.

También se reforzará el papel de los Parlamentos nacionales y esto se debe a que serán responsables de supervisar que se respetan todos los acuerdos celebrados entre la Unión Europea y los Estados miembros, y por lo tanto estos tendrán el poder suficiente para ejercer presión sobre la Comisión Europea para que revise sus propuestas.

Dicho de otro modo, la Constitución Europea contribuirá a que tengamos una Europa más eficiente. La Europa que se ha construido por etapas y que se basa en Tratados acordados con el tiempo será a partir de ahora una única Europa. La integración de la Carta de los Derechos Fundamentales, el reconocimiento claro de los objetivos y valores europeos nos dan ahora la oportunidad, como ciudadanos europeos, de llamar a este documento «La Constitución Europea». Yo votaré a favor de ella y pido a mis colegas que hagan lo mismo por el bien de los ciudadanos europeos.

 
  
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  Corbett (PSE), ponente. – (EN) Señor Presidente, en respuesta a este debate quiero comenzar dando las gracias a todos aquellos que han elogiado la labor de la Comisión de Asuntos Constitucionales y el informe que ha elaborado.

Está claro que esta Constitución goza de un apoyo muy amplio en todo el espectro político y en todos los Estados miembros. Espero que en la votación de mañana haya al menos una mayoría de dos tercios a favor de ella, con más de 400 votos a favor en este Parlamento, lo cual constituirá una señal muy potente.

Permítanme contestar a las críticas que se han hecho a la Constitución. Parecen ser de dos tipos. En primer lugar, hay quienes afirman que se oponen a la Constitución porque no llega suficientemente lejos. Dicen que desde luego hará a la UE más democrática, social y demás, pero no lo suficiente. Mi respuesta a todos ellos es que la opción en estos momentos está entre la nueva Constitución y la antigua, nuestros Tratados vigentes. Si la nueva Constitución contiene mejoras, entonces es mejor adoptar la nueva Constitución que seguir viviendo con la antigua.

Es un razonamiento que también me gustaría formular a quienes se quejan de que no existe ninguna referencia al cristianismo en la nueva Constitución. Tampoco existe tal referencia en los Tratados actuales, por mucho que fueran redactados por San Schuman. Sin embargo, la nueva Constitución contiene una referencia a nuestro patrimonio religioso y a otros legados, y sus valores son tanto valores cristianos como valores de otras muchas convicciones. Son valores que comparten los cristianos, los no cristianos, los seguidores de otras religiones y los que no siguen ninguna.

Muchos de los que se oponen a esta Constitución invocan el temor a un superestado; muchos se oponen a la propia existencia de la Unión Europea. Un ejemplo ilustrativo es el de quienes se oponen a la supremacía del Derecho de la Unión sobre el de los Estados miembros, que al fin y al cabo es la situación actual. ¿Qué sentido tiene acordar leyes comunes para toda Europa si no se desea que dichas leyes se apliquen en toda Europa? De eso se trata a la hora de acordar una legislación europea común en los ámbitos que queremos, como el medio ambiente y el mercado común. Carece de sentido dotarnos de esa legislación si, para empezar, uno está en contra de ella. A esas personas les diría lo siguiente: sed honrados y defended lo que realmente creéis, que es que vuestro país abandone la Unión Europea, y no os ocultéis tras los ataques a la Constitución. Menudo disparate es afirmar que esta nueva Constitución va a crear un superestado centralizado. ¿Centralizada, la Unión Europea? ¿Cuando se basa en una Constitución que confiere poderes a la Unión Europea con el acuerdo de cada uno de los Estados miembros en torno a la ratificación de los tratados? Ese es el único poder que tiene la Unión. Incluso a la hora de ejercer sus poderes, el Consejo –es decir, los Estados miembros– desempeña una función crucial en la toma de decisiones, mientras que la administración central –la Comisión Europea– cuenta con menos empleados que el Ayuntamiento de Leeds, en mi circunscripción electoral. ¡Menudo superestado!

Permítanme concluir diciendo que este debate es, en parte, una confrontación entre mito y realidad. Estoy seguro de que al airear los hechos y permitir un verdadero análisis del Tratado, contribuiremos a un debate honesto que convencerá a los ciudadanos de que merece la pena tener esta Constitución.

 
  
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  Schmit, Consejo. (FR) Señor Presidente, Señorías, en primer lugar quiero felicitar al Parlamento por este constructivo y en gran medida positivo debate. Puedo sumarme en líneas generales a lo que acaba de decir uno de los ponentes en relación tanto con la calidad de este debate como con las conclusiones que hay que sacar del mismo. Es más, fue este Parlamento el que institgó el proceso constitucional. De aquí partió, como alguien ha recordado esta mañana, el proceso constitucional, y quisiera rendir homenaje, en nombre de la Presidencia, a Altiero Spinelli, que, con su proyecto de Constitución europea en 1984, inició y puso en marcha este proceso con esas primera etapa que fue el Acta Única, que por lo demás se negoció bajo la Presidencia luxemburguesa.

Quisiera decir también a los que han atacado y criticado este proyecto de Constitución que, evidentemente, en un debate democrático, respetamos su posición. Pero no se ofrece una visión a los pueblos de hoy, no solo europeos, en el mundo del siglo XXI, con discursos del siglo XIX. El repliegue sobre uno mismo y el retorno a nociones anticuadas de soberanía no son la respuesta en un mundo globalizado. No ofrecen ninguna solución desde el punto de vista de la prosperidad, la democracia y la paz, ni a los europeos ni a los demás.

Me gustaría decir también a los que hacen una sutil distinción entre un «no» proeuropeo y un «no» antieuropeo, que solo existe un «no» puro y simple, porque el rechazo de la Constitución supone simplemente una derrota de Europa, una derrota de una Europa más fuerte, más abierta, más transparente, más democrática, que ofrezca perspectivas tanto dentro como fuera de sus fronteras. Por tanto, creo que no hay que perderse en esas sutilezas. Sin duda, como ha dicho el ponente, no todo es perfecto en la Constitución. Todos habríamos deseado mejoras en tal o cual aspecto. Pero ¿acaso la esencia misma de la democracia no es en cierto modo la imperfección, puesto que la democracia vive del compromiso y, por tanto, hay que ser capaz de aceptar hoy un compromiso de progreso para ir más lejos mañana?

La Constitución ofrece un fundamento sólido a nuestros valores comunes, como han dicho varios oradores. Ofrece un marco democrático que permite a la Unión Europea actuar más eficazmente allí donde su acción es necesaria en virtud del principio de subsidiariedad. La divisa de la Unión, «Unidos en la diversidad», caracteriza, como se ha dicho, la esencia de esta Europa. El equilibrio entre grandes y pequeños Estados miembros, la igualdad entre ciudadanos, el respeto de las identidades nacionales mencionado por varios oradores, es la esencia misma de nuestra Unión, que queda muy bien reflejada en este texto constitucional.

Hay avances. Quizás sean insuficientes. Habríamos querido ir más allá en el capítulo de Justicia y Asuntos de Interior o en el de la política exterior, pero creo que el proyecto de Constitución es una primera etapa extremadamente importante. Tampoco hay que pensar desde ahora en revisiones. Sin duda, toda Constitución debe contemplar mecanismos de revisión, como hace esta, que por lo demás los prevé de distintos tipos. Las mejoras vendrán con los años, a condición de que esta Constitución sea adoptada, de que seamos capaces de aplicarla y de utilizarla para construir, a través de ella, una verdadera democracia europea.

Este texto ha sido elaborado con una gran participación no solo de diputados al Parlamento Europeo y de parlamentarios y otros representantes de los Estados miembros, sino también de representantes de la sociedad civil. Ha habido un debate, sin duda insuficiente, en la sociedad civil. Hay que alentar y apoyar este debate, en particular a través de los procedimientos de ratificación, que han concluido ya en dos países, como se ha señalado, y que van a comenzar en otros. A este respecto, el artículo 1.47, sobre la democracia participativa, es un hecho innovador, hasta tal punto que no lo encontramos apenas en nuestras Constituciones nacionales. Hay que darle vida y conferirle un contenido concreto. Así pues, el debate sobre la adopción de la Constitución ha comenzado: debe ampliarse. El ciudadano debe participar en él plenamente, haya o no referendo.

Estoy totalmente de acuerdo con lo que ha dicho la Vicepresidenta de la Comisión sobre la comunicación, la explicación, los esfuerzos que hay que realizar para que Europa sea mejor comprendida. La Presidencia concuerda con esta afirmación. Insisto en que esta labor debe realizarse en primer lugar en los Estados miembros, porque es ahí donde los ciudadanos construyen Europa. Requiere el compromiso de todos: en primer lugar, de los Gobiernos y los diputados, pero también, repito, de los representantes de la sociedad civil. Durante los próximos meses, la Presidencia contribuirá allí donde pueda, y allí donde deba, a este proceso y favorecerá este debate.

 
  
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  Wallström, Vicepresidenta de la Comisión. (EN) Señor Presidente, quiero dar las gracias a todos ustedes por este largo pero estimulante debate. La gran mayoría de los comentarios han elogiado con razón este excelente informe y la labor de los coponentes. Esperemos que mañana reciba el apoyo de una amplia mayoría de esta Cámara.

Soy consciente de que este informe y la Constitución deben verse desde una perspectiva histórica. Es la primera vez que el Parlamento Europeo no ha esgrimido una lista de reproches contra el resultado de una Conferencia Intergubernamental, y si no que se lo pregunten a unos de los veteranos en este tipo de lides. Si se compara este informe con los de los señores Planas, Méndez de Vigo y Tsatsos, por ejemplo, constituye la evaluación más positiva del resultado de una Conferencia Intergubernamental.

Comparto las opiniones de quienes propugnan un debate amplio y honesto. Sin debate carecemos de democracia, y sin debate no nos aproximamos a la verdad. Por tanto, es responsabilidad nuestra ilustrar con ejemplos cómo va a afectar la Constitución a la vida cotidiana de los ciudadanos europeos.

Se ha mencionado la palabra «perfecto». He ocupado el cargo de Comisaria durante cinco años y todavía no he conocido el documento «perfecto». Si miramos alrededor, ¿cómo vamos a encontrar un documento perfecto? Tendremos que seguir contemporizando, ya que somos 25 Estados miembros con tradiciones, lenguas, procedimientos de toma de decisiones políticas y opiniones diferentes. Tendremos que hacer gala de nuestra voluntad y capacidad para llegar a compromisos. Esto es un compromiso y tendrá que seguir siendo un compromiso.

Merece la pena recordar las palabras pronunciadas esta mañana. La mayoría de ellas llevan una carga política, en sentido positivo o negativo. Muchas han hecho mención de los derechos, la democracia, la apertura, la eficacia y los valores. El señor Méndez de Vigo nos recordaba esta mañana que la Constitución representa la ocasión única para garantizar los valores de la Unión. Estamos unidos en nuestra diversidad, pero con un conjunto de derechos fundamentales y sociales que nos unen. Estos son los valores que garantizamos, no solo para nosotros, sino también para nuestros hijos.

Otros han intentado tachar la Constitución de algo que acabará desembocando en un superestado europeo, en la pérdida de la soberanía nacional y en el debilitamiento del papel de los Parlamentos nacionales. Ya han recibido cumplida respuesta por parte del señor Corbett.

Si bien espero que tengamos que aportar datos y ejemplos concretos de los beneficios de la Constitución en comparación con el Tratado de Niza, también espero que quienes hablan de soberanía nacional y Parlamentos nacionales presenten algunas pruebas. ¿Ha quedado debilitado el papel de los Parlamentos nacionales? ¿Es posible aprobar subrepticiamente una ley europea sin la supervisión de los Estados miembros o los Parlamentos nacionales? Tenemos que ser capaces de contestar a esas preguntas. Trabajemos sobre la base de los hechos y el texto de la Constitución. Eso es lo que hay que transmitir a nuestros ciudadanos en todos los Estados miembros, no historias de terror o ideas equívocas.

Tenemos que garantizar igualmente que estamos preparados para la entrada en vigor de la Constitución cuando sea ratificada por todos los Estados miembros. Tenemos que asumir nuestras responsabilidades, lo mismo que los Estados miembros. No basta abrigar la esperanza de que la aprobación en un Estado miembro conduzca a la aceptación inmediata en el siguiente. Por eso he luchado tan enérgicamente en el Consejo por que se desarrollen estrategias nacionales apropiadas.

Como ha indicado el señor Brok, ya han comenzado los preparativos para la entrada en vigor de la Constitución y el servicio de acción exterior europeo que ayudará al Ministro europeo de Asuntos Exteriores. No se trata precisamente que nos estemos precipitando, pero tenemos que empezar a prepararnos. No podemos limitarnos a esperar y dejar pasar otros dos años antes de poner en práctica las disposiciones. Tendremos que estar preparados de la mejor forma posible y encontrar el equilibrio correcto. Estoy de acuerdo en que tenemos que garantizar el respeto del texto de la Constitución.

Las intervenciones de esta mañana de diputados de los nuevos Estados miembros han puesto de relieve el valor histórico del proyecto europeo y los principios y valores que garantiza. Tanto si necesitamos un barco de mayor tamaño como un autobús más amplio o un traje de talla más grande, todos reconocemos que tenemos un sentido de la responsabilidad. Espero con impaciencia unirme a ustedes en ese debate.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar el miércoles a las 12.00 horas.

 
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