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Debates
Martes 11 de enero de 2005 - Estrasburgo Edición DO

11. Libro verde relativo a la admisión con fines de empleo
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede a tratar la comunicación de la Comisión sobre el Libro verde relativo a la admisión con fines de empleo.

 
  
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  Frattini, Vicepresidente de la Comisión. (FR) Señor Presidente, señor Schmit, Señorías, tengo el honor de informar al Parlamento de que el Libro verde sobre la admisión con fines de empleo, que presenté de común acuerdo con mi colega, el Comisario Spidla, ha sido adoptado hoy por la comisión.

Con este Libro verde, la Comisión quiere contribuir al debate en curso, un debate iniciado con el mandato de Tampere sobre el enfoque más adecuado para la admisión de los migrantes económicos, así como sobre el valor añadido que supone la adopción de un marco común como este. En el marco del programa concebido en La Haya, el Consejo Europeo pidió a la Comisión que presentara, antes de finales de 2005, una propuesta de enfoque europeo común de la inmigración legal por motivos económicos. La Comisión ya había remitido al Consejo una propuesta al respecto hace tres años, sin que se le diera curso alguno debido a la reticencia de varios Estados miembros a abordar el problema desde una perspectiva comunitaria. No obstante, los cambios acaecidos en el escenario internacional, la necesidad en Europa de una gestión equilibrada del fenómeno migratorio y de sus numerosas consecuencias políticas, sociales y en materia de seguridad, la firma al fin del Tratado Constitucional, que establece una clara distinción entre las materias que dependen de las competencias nacionales y las que presentan también o exclusivamente una dimensión comunitaria, son otros tantos elementos que han llevado al Consejo a una reflexión oportuna y han reintroducido este problema en el orden del día.

La estrategia de La Haya define unos objetivos y fija un calendario que la Comisión trata de respetar. Es evidente que la elaboración de una propuesta en este ámbito exige un amplio debate, global y transparente, y sobre todo la participación de los agentes institucionales y sociales para la búsqueda de evaluaciones, propuestas y contribuciones. En efecto, las autoridades encargadas de las investigaciones y las fuerzas de policía no pueden disponer de todos los elementos necesarios para elaborar un panorama de las situaciones locales y de los flujos migratorios procedentes de distintas regiones del mundo y con destino a cada país europeo, así como de las condiciones de integración ya alcanzadas o por promover para las comunidades de ciudadanos extracomunitarios que ya residan en la Unión o que se instalen en ella.

El objetivo del Libro verde es, pues, recoger nuevos elementos e información actualizada lanzando un debate público en el que participe el mayor número posible de agentes, también de la sociedad civil, interesados en una nueva estrategia europea en el ámbito de la migración económica. Una estrategia que se pide a la Comisión que proponga antes de finales de 2005 y que debemos considerar la piedra angular de un proyecto político más vasto, capaz de prevenir, combatir y erradicar la intolerancia, la violencia y cualquier forma de extremismo. Estas son, en efecto, las causas del sentimiento de inseguridad que experimentan nuestros conciudadanos y hay que combatirlas sin limitarnos a reacciones estrictamente militares o policiales. Al contrario, hay que llevar a cabo también acciones políticas, empezando por un programa de iniciativas encaminadas a gestionar el flujo de una emigración económica creciente que se dirige inevitablemente hacia nuestros países y que constituye, en ocasiones, una ventaja innegable para la economía europea.

Por último, el debate público que lanza la Comisión con su Libro verde le permitirá recoger un volumen de datos y de información en los que podrá basarse para elaborar las propuestas que le pide el Consejo y que presentaremos dentro de los plazos fijados.

 
  
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  Bourlanges (ALDE).(FR) Señor Presidente, escuchando al señor Frattini, pensaba en el lema del célebre poeta belga Henri Michaux sobre la necesidad de no desesperar nunca, sino dejar que surja espontáneamente una solución. Creo, en efecto, que debemos rendir homenaje a la Comisión por no desesperar y relanzar un debate necesario y un debate útil. Señor Presidente Schmit, debería quedarse, pues esto corresponde en gran medida a su ámbito de competencia. Estamos ansiosos por ver los frutos de la iniciativa de la Comisión. En esteterreno fracasaron ustedes en un intento anterior, a pesar de la iniciativa de la Comisión y a pesar del compromiso del Parlamento. Fue el Consejo el que no supo llegar a un acuerdo.

La pregunta que le hago, señor Frattini –sí, le hablo a usted– es esta: ¿cuáles son los datos objetivos de que dispone que le inducen a pensar –la pregunta está dirigida también al señor Schmit, a decir verdad– que las trabas que puso el Consejo a la iniciativa anterior vayan a ser probablemente retiradas esta vez, una perspectiva de la que, hoy por hoy, nos alegramos, aunque –todo hay que decirlo– con un ligero escepticismo?

 
  
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  Roure (PSE).(FR) Señor Comisario, celebro desde luego, junto con mi colega el señor Bourlanges, que la Comisión y el Parlamento Europeo prosigan sus esfuerzos comunes por abrir vías de inmigración legales. No obstante, señor Comisario, quisiera hacerle tres preguntas.

La primera es similar a la del señor Bourlanges: ¿cuáles son las medidas legislativas concretas que tiene previsto adoptar y qué va a hacer usted para que el Consejo no las bloquee, como sucedió en su primer intento en 2001? La segunda pregunta se refiere a su propuesta de legislación sectorial para la inmigración legal: ¿no pone en peligro este enfoque los derechos de los migrantes al crear regímenes diferentes para cada uno? Por último, en tercer lugar, ¿qué medidas piensa adoptar para asociar esta política de inmigración a una política de integración europea?

 
  
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  Schroedter (Verts/ALE).(DE) Señor Presidente, mis preguntas tienen que ver directamente con los comentarios de la señora Roure. En primer lugar, celebramos el hecho de que la Comisión haya tomado la iniciativa en este tema y esperamos que, en esta ocasión, el Consejo no ponga trabas. Considero que la dimensión europea de esta labor es más importante que los intereses particulares de los Estados miembros; por ese motivo es esencial que adoptemos normas europeas, ya que sin normas en este campo no podremos crear un mercado interior.

Sin embargo, puede perdonarse el que uno se plantee a estas alturas cuál será exactamente la naturaleza de estas normas europeas. Señor Frattini, he observado que en sus declaraciones hasta el momento no ha dicho que como base se partirá de las normativas claves ya vigentes, como el Convenio de la OIT.

¿Qué papel desempeñarán en el Libro verde los temas fundamentales a los que se hace referencia en el Convenio de la OIT sobre los trabajadores extranjeros? Con relación a esto, quisiera señalar que el Parlamento Europeo ya le ha solicitado a la Comisión que incorpore estas normas.

 
  
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  El Presidente. – Señor Frattini, hemos decidido dividir las preguntas de tres en tres, por grupos. Por tanto, ¿desea usted responder ahora a las intervenciones de los tres oradores?

 
  
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  Frattini, Vicepresidente de la Comisión. (IT) Señor Presidente, puedo responder a las tres preguntas, que plantean el mismo problema de fondo.

Quiero dar las gracias al señor Bourlanges y a los diputados que han intervenido. El primer motivo que me induce a ser razonablemente optimista con respecto a la posibilidad de alcanzar un resultado concreto, a saber, la aprobación de una iniciativa europea, es que, a diferencia de 2001, fue el Consejo Europeo –justamente la institución que en 2001 no permitió la adopción de una medida similar– el que pidió en noviembre de 2004 a la Comisión que adoptara una iniciativa europea para finales de 2005. En el marco de la estrategia de La Haya, los Jefes de Estado y de Gobierno, por tanto la máxima instancia política, pidieron a la Comisión que procediera y que lo hiciera rápidamente. Esto demuestra, a mi entender, una nueva conciencia de que solo Europa puede aportar valor añadido a una estrategia en materia de inmigración legal.

La segunda razón es que, a diferencia del pasado, hemos preferido lo que yo llamaría un enfoque de abajo arriba a otro de arriba abajo. Hemos preferido lanzar un debate con el Parlamento, con el Comité Económico y Social Europeo, con las asociaciones de empresarios y con los sindicados, para presentar una propuesta después de conocer sus sugerencias.

Estoy convencido de que este método aumentará, en primer lugar, la transparencia del debate; en segundo lugar, permitirá a los agentes de la sociedad civil participar más activamente que en el pasado en dicho debate y, en tercer lugar, permitirá a los Estados miembros aprobar o no la propuesta que la Comisión presente, contando para ello con la opinión de sus asociaciones empresariales, de sus sindicatos y del Parlamento Europeo. Estos elementos permitirán consolidar el trabajo.

No puedo anticipar, por tanto, las medidas concretas que contendrá la iniciativa de la Comisión, precisamente porque hoy relanzamos un debate europeo con la idea de recoger información y propuestas, para someterlas a una audiencia pública en torno a mediados de este año y estar en condiciones de presentar una propuesta antes de finales de 2005. En ese momento podremos entender mejor cuáles serán las medidas concretas.

Solamente puedo anticipar que queremos aprobar un marco de normas mínimas para que aquellos que quieran trabajar respetando la ley puedan hacerlo y, por tanto, para permitir al mismo tiempo un conocimiento previo de las disposiciones de un modo menos burocrático; hoy hay 25 normas distintas sobre la admisión de los trabajadores inmigrantes, una por país. Pensamos instituir un marco europeo, de modo que cualquier persona de fuera de Europa pueda conocerlo antes: esto ayudará, en nuestra opinión, a prevenir también la inmigración ilegal.

 
  
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  Fava (PSE).(IT) Señor Presidente, señor Comisario, me parece realmente digno de encomio que, al fin, los inmigrantes ya no se consideren un problema, sino un recurso –como dice expresamente el Libro verde–, y que busquemos un diálogo permanente multicultural y multirreligioso. Nos preocupa, sin embargo, el enfoque productivista, tal como lo definió usted mismo en una entrevista concedida a un diario italiano: es decir, la decisión de supeditar los flujos migratorios a las exigencias del mercado de trabajo europeo.

El Libro verde se inclina por la posibilidad –una mera posibilidad, pero la queremos comentar– de condicionar la admisión de un inmigrante a que exista una vacante de trabajo que no haya sido posible cubrir con trabajadores de la Unión Europea, o bien a necesidades específicas de un Estado miembro en sectores laborales concretos.

¿No cree, señor Comisario, que la aplicación de este principio podría representar el final de una política común europea de inmigración, además de un paso atrás con respecto a lo que muchos Estados miembros han logrado ya?

 
  
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  Hennis-Plasschaert (ALDE).(NL) Señor Presidente, señor Comisario, gracias por el Libro verde. Me complace porque se han solicitado y se siguen solicitando medidas urgentes. Acabo de recibirlo, por lo que no he tenido la oportunidad de leer el documento completo, sino tan solo las primeras páginas. Inmediatamente me llamó la atención algo incluido en la página 5, en la que se plantean tres propuestas con respecto al formato de la futura legislación europea con vistas a la armonización programada. Al menos se da la impresión de que siguen existiendo tres posibilidades: el planteamiento horizontal, el sectorial y el denominado procedimiento común acelerado.

Sin embargo, ¿no se trata de que, gracias a los años de indecisión del Consejo, ya hemos optado tácitamente por el planteamiento sectorial? Creo que el informe Peillon relativo a admitir a científicos e investigadores de terceros países constituye un buen ejemplo. El Consejo lo respalda, lo cual puede explicar en cierta medida su optimismo.

 
  
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  Moraes (PSE).(EN) Señor Presidente, señor Comisario, muchos diputados no han visto todavía el Libro verde, pero en esta fase temprana deberíamos dejar sentados para ustedes algunos principios básicos de lo que es un debate muy bienvenido.

En primer lugar, como ha manifestado mi compañera, la señora Roure, la política de integración tiene que ser un componente esencial de cualquier legislación propuesta. Sabemos que queremos compartir las mejores prácticas, pero seguimos teniendo una posición muy vaga con respecto a la política de integración.

En segundo lugar, la inmigración gestionada significa cualquier cosa para los diputados a esta Cámara. Para algunos puede significar control, para otros puede equivaler al derecho a la unidad familiar. Es una gran diferencia y tenemos que definir en este debate lo que significa realmente gestión de la inmigración. Se trata de seres humanos que vienen de terceros países para trabajar en la Unión Europea, no son mercancías. Tendremos un conjunto de principios y de leyes que habrán de tenerlo en cuenta.

Por último, acojo con gran satisfacción que la sociedad civil tendrá mucha más influencia, pero entonces hemos de escuchar a la sociedad civil, a los sindicatos y a las empresas. Tienen algunas buenas ideas, y no debemos limitarnos a alabar dichas ideas de boquilla, sino que tenemos que elaborar una política de gestión de la inmigración que beneficie tanto a la Unión Europea como a esas personas y a sus familias, que vienen para favorecer a nuestras economías.

 
  
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  Frattini, Vicepresidente de la Comisión. (IT) Señor Presidente, las tres intervenciones me permiten hacer un único comentario. En primer lugar –me refiero en particular al señor Fava, que ya lo sabe muy bien–, el Tratado Constitucional de la Unión Europea no afirma por primera vez sino que solo repite un principio aceptado, común, extendido, conocido como es el principio de preferencia de los trabajadores comunitarios sobre los no comunitarios. Precisamente para evitar una aplicación indiscriminada y no equilibrada de este principio, consideramos que hay que estudiar, con la ayuda de la sociedad civil, de los sindicatos y de las empresas, cuáles son las posibilidades de empleo que no plantean un problema directo de sustracción de trabajo a los ciudadanos de nuestros países. En efecto, si el problema se plantease en estos términos, el impacto de la inmigración sobre la sociedad no sería positivo, cuando debemos hacer que la inmigración legal conduzca a una verdadera integración. Esto quiere decir que los trabajadores sean aceptados en la sociedad civil, integrados mediante la educación, con una inserción real en la sociedad. Por supuesto, este tema no se aborda en el Libro verde, pero es objeto de las políticas de integración en que se centrará una iniciativa de la Comisión en el año 2005.

Son temas que desarrollará la Comisión en el curso de este año, en estrecha cooperación con el Parlamento y con la Presidencia. La integración es un elemento absolutamente indispensable del proceso. En este foro nos preocupamos más bien de escuchar las sugerencias sobre el modo de uniformizar la política europea de acogida de trabajadores de países terceros: ese es el objetivo.

Repito una vez más a quienes lo han preguntado de nuevo que no podemos formular hoy opciones o preferencias entre posibles soluciones abstractas. Alguien me ha preguntado si es posible crear una «carta verde» a imagen de la de los Estados Unidos. Las respuestas las dará el debate público que pondremos en marcha, este Parlamento y los agentes sociales a los que escucharemos.

En un punto confirmaré, por supuesto, un compromiso que ya imaginan: la Comisión no se limitará a escuchar consejos, sino que tendrá en cuenta las evaluaciones y propuestas que recoja.

En conclusión, por tanto, son dos las líneas de acción de la Comisión: convertir en un enfoque europeo el que hasta ahora ha sido nacional, con el fin de favorecer una política más equilibrada, pero sobre todo delimitar el fenómeno de la inmigración legal con un enfoque positivo en el seno de nuestras sociedades. Este enfoque es indispensable para una integración real, que difícilmente se realizará sin él.

 
  
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  Lambrinidis (PSE).(EN) Señor Presidente, doy las gracias a la Comisión por su iniciativa, que acogemos con enorme satisfacción. Permítanme dar un nuevo enfoque al tema. Hay decenas de millones de europeos que viven fuera de Europa y que se han beneficiado de la política de inmigración de otros países, no solo los Estados Unidos, sino también Australia, Sudáfrica, Nueva Zelanda y otros muchos. Estas personas –o una muestra muy interesante de ellas– se reunieron por primera vez durante la Presidencia griega en junio de 2003 en Salónica. Algunos de los italianos, griegos, checos, rumanos y otros que han tenido los éxitos más notables y que viven en diversas partes del mundo, acudieron para narrarnos sus experiencias. Su experiencia, como ciudadanos europeos, con la integración en aquellos países podría serle sumamente provechosa, señor Comisario. Yo participé en aquel acto y estaría encantado de ayudar a su equipo para planificar una reunión con esas personas. No creo que ninguno de nosotros piense que los parientes que tenemos en terceros países hayan perjudicado a estos, ni los países anfitriones consideran que estas personas les hayan perjudicado. El hecho de que nosotros como europeos temamos tanto a la idea de la inmigración legal va en contra de nuestra experiencia personal. Escuchemos la experiencia de esas personas. Su experiencia tal vez nos permita facilitar a nuestros propios ciudadanos –al identificarse con ellos– la comprensión de los beneficios de la inmigración legal en Europa.

 
  
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  Zaleski (PPE-DE).   (PL) Quisiera hacer una observación, o mejor dicho una pregunta, al Comisario Frattini. No estoy familiarizado con el Libro verde, pero me gustaría que este incluyese disposiciones que garanticen que en el futuro no se sospechará de Europa ni se la acusará de provocar una «fuga de cerebros» de los países pobres, como ha sucedido con los Estados Unidos. Necesitamos garantizar que las personas que acuden a las universidades o institutos científicos europeos para estudiar o formarse no se quedan aquí por cualquier motivo, ya sea o no para trabajar, dado que esto representa una pérdida para sus países. Los países afectados son con frecuencia pobres y su desarrollo depende en gran parte de la educación de esta elite. Debemos desarrollar una política que garantice que es posible trabajar aquí durante un tiempo y que también existen instrumentos que no obligarían a las personas a regresar a su país pero sí las animarían a ello, para que el conocimiento y la experiencia que han adquirido pueda aprovecharse en el desarrollo de sus culturas y sociedades.

 
  
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  Lambert (Verts/ALE).(EN) Señor Presidente, tengo cierta sensación de haber vivido ya esta situación, pues he sido ponente de opinión de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales en algunos de estos temas. Tengo una serie de preguntas.

¿Qué atención se va a prestar al trabajo que el Parlamento ya ha hecho sobre estos temas? Hemos aprobado un número considerable de propuestas, que sometimos a debate con la sociedad civil, los sindicatos y las empresas. Los sindicatos exigirán igualdad de trato para los ciudadanos de terceros países que vengan a trabajar a la Unión Europea, en el sentido de que no se les paguen salarios bajos para socavar la posición de los trabajadores de aquí. Los empresarios le dirán que quieren que se facilite la entrada, de manera que no tengan que desempeñar funciones de un sistema de inmigración paralelo.

Una de las cosas que ha variado desde la última vez que el Parlamento estudió este asunto es el hecho de que ahora contamos con diez nuevos Estados miembros. Si lo que buscamos es una jerarquía de circulación en busca de empleo, probablemente la Comisión esté contemplando eliminar los períodos de transición para dichos Estados miembros nuevos en el marco de este cambio del sistema jerárquico de inmigración en busca de empleo.

 
  
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  Alvaro (ALDE).(DE) Señor Presidente, estoy especialmente ansioso por retomar los comentarios de la señora Lambert relativos a los periodos de transición. Deberíamos hacer todo lo posible para que no se perpetúe la situación absurda por la que se invita a las personas de terceros países a trabajar en la Unión Europea o en el mercado laboral europeo mientras siguen existiendo restricciones sobre las oportunidades de empleo para las personas de Estados miembros de la UE. Debemos conseguir un equilibrio de algún tipo y confío en que esto será posible si se continúa trabajando en el tema.

Sin embargo, quisiera dar las gracias al Comisario Frattini y a su gente por sus esfuerzos por seguir trabajando en esta cuestión, principalmente porque el empleo es con diferencia el mejor modo de integración que podemos ofrecer a nuestros ciudadanos, como se me ha manifestado en numerosas conversaciones con grupos e individuos afectados.

Cambiando de tema, he observado que el Libro verde está plagado de preguntas. Dado que la cuestión del trabajo de los inmigrantes es tan compleja, quizás sería mejor dejar alguna de estas a un lado, de acuerdo con el principio de mantener las cosas lo más simples posible.

 
  
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  Frattini, Vicepresidente de la Comisión. (EN) Agradezco a todos los diputados al Parlamento sus sugerencias y opiniones.

La finalidad fundamental de esta propuesta consiste en que la inmigración legal no sea considerada un problema, sino una oportunidad para todos nosotros y para Europa en particular. En este período emprenderemos un debate público. Tendremos en cuenta el trabajo ya realizado por el Parlamento, sobre todo en materia de igualdad de derechos y oportunidades para los inmigrantes legales. Tendremos en cuenta las sugerencias, las propuestas concretas, y contemplaremos todas las propuestas como una contribución muy positiva en un clima de cooperación franca y abierta.

Quiero mencionar el importante tema de la «fuga de cerebros». El asunto de la fuga de cerebros y qué hacer al respecto serán uno de los temas clave de la comunicación particular y específica sobre inmigración y desarrollo, que la Comisión presentará en la primavera de 2005. Les puedo asegurar desde ahora mismo que la Comisión es plenamente consciente de la urgencia de este problema, sobre todo en determinados países y sectores, como la sanidad. La Comisión tiene la intención de proponer un enfoque a medida en el que poder plantear respuestas acordes con la magnitud de este problema tan importante y tan sensible. De esta forma, haremos hincapié en el impacto positivo que la inmigración puede tener sobre los países de origen.

Por último, les puedo asegurar que la Comisión tendrá plenamente en cuenta este problema.

 
  
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  El Presidente. Con esto concluye la cuestión sobre la comunicación de la Comisión sobre el Libro verde relativo a la admisión con fines de empleo. Quisiera dar las gracias al Comisario Frattini, así como a los oradores. El señor Ortuondo Larrea ha solicitado la palabra para contestar por alusión personal.

 
  
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  Ortuondo Larrea (ALDE).(ES) Señor Presidente, si tuviera que definir el espíritu del Tratado constitucional, yo diría, primero, que es integrador; segundo, que se fundamenta en la libre adhesión; tercero, que es respetuoso con las diversas identidades, culturas, lenguas e institucionalizaciones y que crea una ciudadanía europea que no niega, sino que convive, con el resto de ciudadanías de los miembros que la componen.

En el País Vasco, nuestro Parlamento acaba de aprobar por mayoría absoluta un nuevo Estatuto para la convivencia con el Estado español que, precisamente, se inspira en el modelo comunitario, mantiene estos mismos principios que he señalado y es respetuoso con el Tratado constitucional. Sin embargo, en el debate de esta mañana un diputado lo ha tachado de ataque a la Constitución europea y ha dicho que el Presidente vasco y el Partido Nacionalista Vasco se han aliado con los enemigos de Europa. Esto es absolutamente falso.

Nosotros vamos a apoyar el sí y defendemos el sí al Tratado de la Constitución europea en el próximo referéndum. Y queremos poder convivir en paz y amistad con los demás pueblos del Estado español, sobre la base del respeto mutuo de las respectivas identidades y lenguas, a la libre adhesión y al trabajo en común dentro de una Europa unida.

Los vascos estamos en la construcción europea desde el inicio, queremos ser más europeos y trabajamos por un futuro común con todos los europeos bajo el nuevo Tratado constitucional.

 
  
  

PRESIDENCIA DE LA SRA. KAUFMANN
Vicepresidenta

 
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