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Debates
Miércoles 12 de enero de 2005 - Estrasburgo Edición DO

6. Explicaciones de voto
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  El Presidente. – Señorías, procedemos ahora a las explicaciones de voto.

- Recomendación Medina Ortega (A6-0073/2004)

 
  
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  Fatuzzo (PPE-DE).(IT) Señor Presidente, le doy las gracias por haberme concedido la palabra para la explicación de voto tras la suspensión de la sesión por el Presidente. Confirmo que he votado a favor del informe del señor Medina Ortega sobre la responsabilidad civil en caso de accidentes automovilísticos, que por desgracia se producen en toda Europa.

Quisiera pedir que en los próximos informes sobre este tema el señor Medina Ortega, que es abogado, se preocupe de proteger a los ancianos. Cuando los ancianos resultas heridos en accidentes de tráfico, no son indemnizados porque no están en condiciones de procurarse ningún ingreso dada su avanzada edad. Creo que el hecho de ser personas de edad avanzada no significa no tener derecho a merecer una indemnización por los daños sufridos.

 
  
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  Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. (PT) La propuesta que nos ocupa viene a actualizar los importes mínimos del seguro obligatorio, en el marco de la armonización comunitaria de este ámbito, la llamada Directiva sobre el seguro de vehículos automóviles.

La principal dificultad de esta propuesta es encontrar el equilibrio entre, por una parte, la necesidad de mejorar la cobertura de protección a las víctimas –cobertura de daños personales y materiales– en el caso de un accidente de tráfico en el que se vea implicado un automóvil de relativamente poco valor y, por otra parte, el hecho de que esa mejora de la cobertura provocará un encarecimiento de las primas de seguros si no se controlan los «precios» cobrados por las aseguradoras.

Otro aspecto de esta cuestión es el problema general de la armonización cuando existen realidades económicas diferentes en cada país. Esas diferencias deben tenerse en cuenta, sobre todo en los países meridionales, como Portugal, que siempre han tenido reservas sobre esta cuestión. Portugal ha tenido un periodo transitorio para adaptar su legislación nacional. La posición común prevé un nuevo periodo transitorio de cinco años, que me parece más equilibrado.

No obstante, las propuestas de incrementar los importes mínimos a un millón de euros por víctima y a cinco millones de euros por siniestro, independientemente del número de víctimas, sobre todo en el segundo caso, son excesivas.

 
  
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  Martin, David (PSE), por escrito. (EN) Espero que esta propuesta consiga su objetivo de modernizar y mejorar la actual reglamentación de la UE en el ámbito de los seguros de vehículos automóviles.

Aporta claras ventajas para los conductores al ofrecer un marco coherente para el reconocimiento de sus reclamaciones y sus pólizas de seguros más allá de las fronteras. Ese informe también debería aportar claridad respecto a la asistencia jurídica a que tienen derecho los conductores después de un accidente.

Espero que el conflicto sobre la cuestión «vehículo y remolque» no impida que se adopte sin necesidad de conciliación.

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) He votado a favor de la Recomendación para segunda lectura del informe del señor Medina Ortega (A6-0073/2004) sobre el seguro de responsabilidad civil que resulta de la circulación de vehículos automóviles.

El desarrollo del mercado interior y el incremento del tráfico comunitario exigían desde hace diez años una actualización de la normativa vigente. Por lo tanto, era necesario actualizar y reforzar la protección del seguro obligatorio para las víctimas de los accidentes provocados por un vehículo automóvil, así como garantizar una mayor convergencia en la interpretación y aplicación de la Directiva por los Estados miembros.

Con esta quinta Directiva será más fácil obtener un seguro de responsabilidad civil de un automóvil eficaz y válido fuera del país de residencia, así como comprar o vender un vehículo en otro Estado miembro. Por otro lado, este texto aumenta la protección jurídica de las víctimas de accidentes. Me parece también fundamental destacar la propuesta del Parlamento Europea relativa a un periodo transitorio de cinco años como máximo, para permitir que los Estados miembros se adapten a los importes mínimos de cobertura.

 
  
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  Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito. (PT) El seguro de responsabilidad civil que resulta de la circulación de vehículos automóviles es de especial importancia para los ciudadanos europeos, ya sea como tomadores de seguros o como víctimas de un accidente.

El proyecto de resolución legislativa actualiza y mejora la protección para las víctimas de los accidentes de tráfico a través del seguro obligatorio, colma las lagunas y clarifica las disposiciones de las directivas, de forma que garantiza una mayor convergencia en su interpretación y aplicación por los Estados miembros; además, prevé soluciones para los problemas que surgen con frecuencia con el fin de garantizar un mercado interior más eficiente en el sector de los seguros de automóviles. De este modo, contribuye a la modernización y actualización de la legislación europea en materia de seguros y, al mismo tiempo, vela por los intereses de los consumidores, que pasan a beneficiarse de una cobertura más elevada.

La resolución legislativa se encuadra también en el espíritu de reforzar la protección de las víctimas de accidentes de tráfico, procurando asegurar que la parte perjudicada reciba la indemnización debida.

Espero, todavía, que con un poco de flexibilidad final se evite un brusco y acentuado aumento de las primas de seguros.

También creo que es de gran importancia realizar esfuerzos legislativos que eviten la utilización de tácticas dilatorias para eludir las responsabilidades garantizadas en el contrato de transferencia de riesgo.

Mi voto está en línea con el consenso alcanzado ayer en el diálogo a tres bandas.

 
  
  

Informe Corbett y Méndez de Vigo (A6 - 0070/2004)

 
  
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  Fatuzzo (PPE-DE).(IT) Señor Presidente, durante la votación sobre la Constitución para Europa, en la que emití con gusto un voto favorable, me adormecí, no sé, quizás por la tranquilidad con que el señor Borrell Fontelles gestiona la votación. Al adormecerme le vi a usted, señor Onesta, que me dijo que debía votar a favor y, al preguntarle yo «¿Por qué debo votar a favor?», usted me respondió: «¡Si usted representa a los jubilados!» Debemos ser conscientes de que esta Constitución, que engloba la Carta de los Derechos Fundamentales, reconoce que los ancianos tienen los mismos derechos que los jóvenes, los mismos derechos que los trabajadores. Quiero expresar, junto con esta declaración de que he votado a favor de la Constitución, el deseo de que no existan discriminaciones de ningún tipo en Europa con respecto a las personas de edad avanzada.

 
  
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  Vanhecke (NI).(NL) Señor Presidente, el hecho de que rechacemos de plano esta Constitución Europea no significa que nos opongamos a una mayor cooperación en Europa, todo lo contrario. Sin embargo, nos oponemos a un Estado europeo que haga de hermano mayor, algo que se opone justamente a lo que establece dicha Constitución, a saber, el respeto del principio de subsidiariedad.

Desde que nosotros, los flamencos, formamos parte del Estado federal belga, hemos experimentado de primera mano lo difícil que es, por no decir imposible, tener un buen gobierno en un estado federal. Cuando ahora nos damos cuenta de que, con esta Constitución, la Unión Europea se parecerá cada vez más a una Bélgica ampliada con una importante intervención en competencias que, en nuestra opinión, son estrictamente nacionales, como cultura, legislación en materia lingüística y seguridad social, por nombrar algunas, tenemos la impresión de que nos sobrepasa. Estamos a favor de Europa, pero no de la uniformidad europea. Huelga decir que hemos votado en contra de esta Constitución Europea por estas y muchas otras razones.

 
  
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  Savary (PSE).(FR) Señor Presidente, al votar a favor del informe Corbett, pensé por una parte que esta Constitución no es el final de la historia, pero tampoco es fruto del azar. Pensé primero en las largas pugnas que precedieron al Convenio Europeo de Derechos Humanos de 1949 y a la Carta Social Europea de 1961, apoyada por todos los sindicatos. Hoy han dado sus frutos en la parte 2 de este Tratado Constitucional, que contiene la Carta de los Derechos Fundamentales. Pero pensé sobre todo en el padre, el verdadero padre de la Constitución, del que se habla demasiado poco, Altiero Spinelli, miembro de las Juventudes Comunistas, condenado a arresto domiciliario durante diez años por Mussolini, y quien prefiguró el texto de hoy desde el primer mandato del Parlamento Europeo elegido por sufragio universal. Pensé también en el señor Duhamel, que nos animó durante la anterior legislatura a celebrar una Convención pública para redactar este Tratado Constitucional. Llegué por tanto a la conclusión de que, siendo de izquierdas, yo podía apoyar hoy sin reparos este proyecto de Tratado Constitucional, que abrirá una página prometedora en la historia de la Unión.

 
  
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  Korhola (PPE-DE).(FI) Señor Presidente, he votado a favor de la Constitución, pero al mismo tiempo quiero manifestar mi descontento porque no se hace mención en ella a nuestras raíces cristianas. En el debate sobre el tema ha habido un malentendido general sobre el carácter de esa mención. No se trata de una declaración de fe, sino de un reconocimiento de la base de nuestra infraestructura ética.

Dios no necesita la protección que confieren los artículos de la Constitución – esa no es la cuestión – pero los seres humanos sí. La defensa de los débiles no puede justificarse al estilo aristotélico, simplemente con argumentos racionales. Por eso creo que tendríamos que haber reconocido el papel del Cristianismo detrás del concepto del humanismo europeo. El actual concepto de humanismo le debe mucho a la imagen cristiana de la humanidad que enfatiza el valor del individuo. Necesitamos una base firme para nuestros grandes sueños de una Europa justa. Esperamos que podamos seguir ayudando a crear esa base.

 
  
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  Claeys (NI).(NL) Señor Presidente, es por supuesto imposible, en el espacio de un minuto, explicar todas las razones por las que he votado en contra del informe sobre la Constitución Europea. Por lo tanto, me limitaré a lo esencial; a saber, que son los Estados nacionales los que tienen Constituciones, y no un organismo como la Unión Europea, a menos, por supuesto, que la intención sea convertir a la Unión en un superestado federal, en cuyo caso no debe contar con el apoyo de Vlaams Belang.

No todo es malo en el Tratado Constitucional; al contrario, pero no cabe duda de que se podrían haber realizado algunas simplificaciones y clarificaciones por medio de un nuevo Tratado europeo de corte tradicional. Por encima de todo, esta Constitución supone la transferencia de más competencias a la Unión Europea y una mayor injerencia europea. Además, en vista de la probable adhesión de Turquía, un país que hará tambalear seriamente el funcionamiento de todas las instituciones, el texto queda ya obsoleto incluso antes de que los Estados miembros lo ratifiquen.

 
  
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  Pflüger (GUE/NGL).(DE) Señor Presidente, quiero decir que, en mi opinión, hay algo fuera de lo común en la forma en que se están llevando a cabo las explicaciones de voto en este caso. En el informe que acabamos de votar se afirma que: «es en el ámbito específico de la política de seguridad común donde la Constitución permite más progresos». Esa es la razón principal por la que rechazo este Tratado Constitucional para la Unión Europea. En el apartado 3 del artículo I-41 se afirma que «los Estados miembros se comprometen a mejorar progresivamente sus capacidades militares», lo que significa que los Estados miembros de la Unión Europea están obligados a rearmarse. Si nos fijamos en la política exterior y militar, observamos que el Tratado Constitucional tiene como objetivo manifiesto preparar a la Unión Europea para librar una guerra global. En el apartado 1 del artículo I-41 se dice que el Tratado pretende asegurar una capacidad operativa basada en medios militares, de manera que el Tratado hace obligatorio el rearme. Se creará una agencia de armamento que lo supervisará todo y adoptará las medidas oportunas para reforzar las bases industriales y tecnológicas del sector de la defensa. Creo que existen también otras razones para rechazar el Tratado Constitucional, un tratado que militariza a la Unión Europea. Eso es lo que quería dejar claro en esta explicación de voto.

 
  
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  Konrad (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, Señorías, el Tratado Constitucional representa un importante progreso en el proceso de unificación de Europa, y por eso he votado a su favor.

Al mismo tiempo, existen algunos aspectos del mismo que me inquietan, siendo uno de ellos el método de coordinación abierta, como la cooperación, con carácter jurídico no vinculante, entre los Estados miembros en materia de política social y de empleo, política de investigación, política sanitaria y política industrial. En la actualidad, la Comisión está capacitada para tomar iniciativas en esos ámbitos y para establecer directrices y planes de acción.

Eso significa que, en la práctica, primero se toman iniciativas políticas y luego puede que se creen poderes y responsabilidades relacionadas. El método de coordinación abierta representa la transferencia incipiente al ámbito europeo de lo que antes eran ámbito nacionales de actividad y desdibuja la delimitación de competencias y responsabilidades entre Europa y los Estados miembros. La competencia entre los Estados miembros es necesaria, pero es probable que este proceso, como mínimo, la paralice.

 
  
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  Deß (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, quiero explicar mi voto. He votado a favor de la Convención porque, a pesar de mis dudas al respecto, representa una mejora de la situación y del derecho actuales.

No obstante, me entristece que esta Constitución no contenga ninguna referencia a Dios. Yo y millones de ciudadanos europeos nos sentimos decepcionados porque 25 Jefes de Gobierno y este Parlamento no han tenido la voluntad o la fuerza de incluir alguna referencia a Dios. La Constitución Europea habría salido ganando de haberse declarado en su Preámbulo que somos responsables de nuestras acciones tanto ante Dios como ante el hombre.

Otra razón por la que he votado, pese a todo, a favor de la Constitución es que, en su artículo 57, ofrece la posibilidad a Turquía y a otros países de una asociación duradera y privilegiada en el contexto de unas relaciones especiales. Espero que se pueda incorporar la referencia a Dios en la Constitución en una fecha posterior.

 
  
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  Brepoels (PPE-DE), por escrito. (NL) Con la Constitución Europea, Europa quiere hacerse más democrática y transparente. Esto se refleja en el papel reforzado del Parlamento Europeo en el proceso de toma de decisiones, la confirmación y el fortalecimiento del principio de subsidiariedad, la creación de un marco jurídico uniforme y la simplificación de los instrumentos legislativos. La ampliación de las competencias europeas para incluir la política de defensa y asilo, así como la definición de los valores europeos, son cambios importantes que introduce la Constitución.

Esta Constitución es un paso al frente. Es, desde luego, un paso tímido, pero aún así, un paso al frente. Por eso la Nueva Alianza Flamenca (N-VA) apoya este paso, porque significa una Europa más democrática y transparente, una Europa con una marcada cultura pública construida desde abajo y apoyada por sus ciudadanos.

Al mismo tiempo, N-VA considera que con la Constitución se ha perdido una buena oportunidad. Aunque las tres cuartas partes de los reglamentos europeos se aplican a escala local y regional, la participación de las autoridades regionales en su aplicación es mínima. A las regiones que conforman Europa no se les asigna un papel formal en el proceso europeo de toma de decisiones. Dejando de lado un apartado poco comprometido sobre el reconocimiento de la identidad nacional de los Estados miembros, la Unión pasa totalmente por alto en esta Constitución la realidad institucional que existe en varios Estados miembros. La negación continuada de esta dimensión regional no concuerda con la idea de subsidiariedad.

 
  
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  Carlotti (PSE), por escrito. – (FR) Me congratulo de los avances que aporta el Tratado Constitucional en materia de desarrollo y de solidaridad internacional, cuyo principio está consagrado entre los valores fundamentales de la Unión.

Este Tratado incluye, por primera vez, un capítulo aparte sobre la cooperación con terceros países y la ayuda humanitaria.

Hace hincapié en los objetivos propios de esta política, que son la erradicación de la pobreza, la promoción de la salud y la lucha contra las enfermedades infecciosas. Concede prioridad a los derechos del niño. Contiene numerosos avances a favor de los derechos de la mujer y de su decisivo papel en el desarrollo.

La Unión Europea franquea, pues, una etapa importante al reconocer en su Tratado Constitucional que la solidaridad no puede limitarse a su territorio y a sus ciudadanos, sino que debe extenderse más allá de sus fronteras.

Por supuesto, hay algunas cosas que lamentar, en particular la falta de una referencia a los «bienes públicos mundiales», con respecto a la cual yo había presentado propuestas.

Pero junto con mis compañeros socialistas, pienso continuar la lucha por trasladar a la acción y la práctica lo que no hemos podido inscribir en el texto del Tratado.

 
  
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  Casaca (PSE), por escrito. (PT) Este informe positivo y equilibrado le otorga al Tratado un veredicto favorable. Sin embargo, es muy decepcionante que no tenga en cuenta la opinión de la Comisión de Pesca de este Parlamento, el único foro europeo con competencias específicas en materia de pesca que ha discutido las enmiendas introducidas para la conservación de los recursos biológicos marinos.

Tal como la Comisión de Pesca concluyó, «en el contexto de las demás competencias exclusivas de la Unión Europea detalladas en el proyecto de Constitución, la inclusión de la conservación de los recursos biológicos marinos es anómala e injustificada».

A diferencia de otros ámbitos en los que el Tratado ha sufrido profundos cambios, los recursos biológicos marinos no son un dominio institucional reservado a los políticos. Son motivo de preocupación para las comunidades marítimas, los pescadores, los científicos y los ecologistas, cuyas opiniones no tendrían que haberse ignorado en ningún momento.

Además, un sondeo de la opinión pública portuguesa ha concluido que solo el 4 % de los ciudadanos apoyaba esta solución, frente al 86 % que se mostraba a favor de una competencia compartida o nacional.

La conservación de los recursos biológicos marinos no puede ser competencia específica de nadie. Es un deber de toda la ciudadanía, y en particular de los que dependen de esos recursos como forma de vida, que no pueden ser ignorados por las instituciones europeas ni por los representantes de los Estados miembros. Espero que esta «anomalía injustificada» se corrija en breve.

 
  
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  Cederschiöld, Fjellner e Ibrisagic (PPE-DE), por escrito. (SV) La delegación moderada ha votado hoy a favor del informe sobre el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, A6-0070/2004.

Creemos que el Tratado Constitucional debe respetar el equilibrio institucional. Por lo tanto, rechazamos las propuestas para introducir un Presidente electo del Consejo y para que el Presidente de la Comisión sea elegido por el Parlamento Europeo. Nos oponemos también al procedimiento establecido en el artículo IV-444, conocido generalmente como la pasarela, porque consideramos fundamental que todos los Estados miembros ratifiquen los cambios en el Tratado antes de su entrada en vigor.

El Tratado Constitucional hace más fáciles de entender las reglas básicas que rigen la cooperación en la Unión Europea. Estamos a favor de otorgar un mayor peso a la subsidiariedad, y apoyamos los apartados que reiteran y refuerzan el papel de los parlamentos nacionales en la cooperación europea. El derecho comunitario, tal como ha venido formulándose y aplicándose, recibe un mayor peso en su relación con la legislación nacional; es decir, la legislación comunitaria prevalece sobre la legislación nacional, aunque teniendo siempre en cuenta las tradiciones constitucionales de los Estados miembros. También se establecen más claramente los límites de las competencias de la Unión Europea y se simplifica el procedimiento legislativo. En consecuencia, apoyamos el Tratado Constitucional propuesto.

 
  
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  De Rossa (PSE), por escrito. Apoyo plenamente ese informe y finalmente apoyo la aprobación del proyecto de Constitución.

La Constitución se redactó en un proceso democrático sin parangón y el establecimiento de una Constitución para Europa mediante un tratado vinculante entre Estados soberanos es la decisión más importante que tomen los ciudadanos europeos.

Cuatro Tratados europeos en menos de quince años han dado pie a muchos éxitos europeos innegables: el mercado único, el euro, la adhesión de los países de Europa Oriental, normas medioambientales más estrictas, mayor igualdad entre mujeres y hombres y estrategias contra la pobreza y a favor del empleo, por nombrar solo algunos.

Pero cada vez era más evidente, sobre todo desde la Cumbre Europea de Niza del año 2000, que el viejo método intergubernamental de revisión de los Tratados europeos no permitía que hubiera una respuesta europea adecuada a los retos comunes ni que los ciudadanos sintieran que el proceso estaba en sus manos. El marco institucional europeo necesitaba una nueva revisión, la toma de decisiones tenía que ser más democrática y acercarse más a los ciudadanos, y Europa tenía que asumir sus responsabilidades ante el resto del mundo, especialmente el mundo en desarrollo, si queríamos que el proyecto ayudara a someter a control democrático el proceso de mundialización.

 
  
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  Fernandes (PSE), por escrito. (PT) Celebro la calidad del informe sobre el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. Aunque lamento el hecho de que la Constitución no haya recogido algunas de las ambiciones del Parlamento Europeo y sí algunas cuestiones controvertidas, como la cuestión –importantísima para Madeira y las Azores– de las competencias exclusivas de la Unión en materia de conservación de los recursos biológicos marinos, contra la que se manifestaron diversas opiniones en la Convención Europea, así como en la opinión sobre la Constitución manifestada por la Comisión de Pesca, reconozco que representa un compromiso positivo y una mejora respecto a los Tratados vigentes, como han defendido los dos ponentes, y representa también un paso importante para la realización del proyecto europeo, tanto desde la perspectiva de los Estados miembros como de los ciudadanos europeos.

Quiero también destacar el tratamiento conferido por la Constitución al estatuto de las regiones ultraperiféricas. No solo se mantiene y refuerza la posibilidad de modular la aplicación de todas las políticas europeas en las regiones ultraperiféricas, sino que también se confirma que este artículo constituye una base jurídica válida y suficiente para fundamentar el desarrollo de una verdadera política para la ultraperiferia.

Votaré a favor de la aprobación de la Constitución. Pido que se ratifique y me comprometo a participar en la campaña para su aprobación.

 
  
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  Ferreira, Anne (PSE), por escrito. – (FR) Me he abstenido en la votación sobre este informe por varias razones.

En primer lugar, no puedo votar a favor de esta resolución porque mis críticas a la Constitución son mucho más numerosas que los muy escasos y pequeños avances que contiene.

Al margen de mis serias dudas con respecto a la creación de la Europa social y política, mi primera queja se refiere al hecho de que una Constitución organiza los poderes y establece los derechos y deberes de los ciudadanos. Ahora bien, el Tratado Constitucional define políticas y opciones ideológicas que no corresponden a una Constitución y que impiden cualquier posibilidad de practicar políticas diferentes.

Además, la redacción de este informe solo obedece a un objetivo, el de mencionar únicamente los puntos positivos y «progresistas» de la Constitución. La exclusión de toda crítica, por mínima que sea, contrasta con las reservas que este Parlamento había expresado con ocasión de la aprobación de su anterior resolución para la Conferencia Intergubernamental.

No estoy segura de que ni esta resolución ni este Tratado permitan acercar la integración europea a nuestros conciudadanos y responder a sus demandas de justicia, igualdad y democracia.

 
  
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  Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. (PT) La votación realizada hoy en el Parlamento Europeo sobre el proyecto de la nueva Constitución se inscribe en el triste proceso de confusión y propaganda que rodea a la llamada Constitución Europea; es lo que llamamos, en una palabra, manipulación.

El Parlamento no tiene legitimidad alguna para «aprobar» Tratados, como se pretende hacernos creer en el punto 6 de la presente resolución. Con falsedad y confabulación, la mayoría del ala derecha del Parlamento Europeo, el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, y los socialdemócratas, el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, están intentando difundir la falsa idea de que el Parlamento Europeo ha «aprobado» el proyecto de Tratado, como erróneamente informarán algunos medios de comunicación antes, no lo olvidemos, de haberse celebrado algún referendo nacional sobre este proyecto.

La intención está clara: utilizar la votación de hoy como otro medio de presión y propaganda a favor de la mal llamada Constitución Europea en el proceso de su ratificación ¡o rechazo! por parte de los Estados miembros. En otras palabras, es un intento de interferir en un ámbito que es competencia exclusiva de los Estados miembros.

Es inadmisible que esta votación se haya acompañado de música, suelta de globos y despliegue de pancartas y banderas «con las palabras clave antes mencionadas y un “sí” en varias lenguas», silenciando todas las críticas a este proyecto.

 
  
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  Fruteau (PSE), por escrito. – (FR) El informe Corbett, sobre el cual se ha pronunciado hoy el Parlamento Europeo, reconoce los innegables avances del Tratado por el que se instituye una Constitución para Europa.

En efecto, el Tratado ofrece las herramientas indispensables para hacer Europa más eficaz, más fácil de entender y más democrática, mediante la aclaración del papel de las instituciones, la reducción de las posibilidades de bloqueo de decisiones y el aumento de los poderes del Parlamento Europeo y de sus representantes elegidos por sufragio popular.

Paralelamente, refuerza la solidaridad comunitaria y contribuye a garantizar una auténtica cohesión en la Unión.

En primer lugar, contribuye a asegurar la cohesión social gracias a la Carta de los Derechos Fundamentales, que impone normas en materia de derechos cívicos, políticos y sociales. El Tratado establece además que los objetivos de Europa son una economía social de mercado, el desarrollo sostenible y la lucha contra la discriminación.

En segundo lugar, contribuye a asegurar la cohesión territorial a través de un conjunto de disposiciones que ayudarán a las regiones de la Unión a gestionar su propio desarrollo. Desde el punto de vista de la regiones ultraperiféricas y, más en particular de los Departamentos franceses de ultramar, el Tratado reafirma el reconocimiento de sus especificidades. Al consolidar los mecanismos mediante los cuales podrán concederse derogaciones de las normas comunitarias, garantiza una verdadera protección de los territorios de ultramar frente a la mentalidad destructiva que considera Europa como un territorio uniforme y homogéneo.

(Explicación de voto acortada de conformidad con el artículo 163 del Reglamento)

 
  
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  Gollnisch (NI), por escrito. – (FR) Lo que votamos hoy no es un informe, es un acto de fe, incluso un acto de mala fe. Contrariamente a lo que han dicho los ponentes, este texto crea un superestado centralizado, omnipotente, totalitario, pero carente de identidad y de alma.

Un Estado centralizado, porque todo se decidirá en Bruselas, en todos los ámbitos, y todas las decisiones, legislativas o no, nacionales o locales, deberán ser conformes a las leyes europeas y a los intereses exclusivos de la Unión. El principio de subsidiariedad seguirá siendo objeto de mofa, como lo es desde hace doce años.

Un Estado omnipotente, porque la Unión Europea adquiere la competencia en todos los ámbitos sin excepción, y todas las políticas son o serán comunitarizadas.

Un Estado totalitario, porque el verdadero poder pertenece a un puñado de funcionarios: los tecnócratas de la Comisión, que monopolizan la iniciativa legislativa, y los jueces de Luxemburgo, controladores puntillosos de la ortodoxia europeísta. Lo que tienen en común es que una vez elegidos no están sujetos a ningún control democrático.

Un Estado sin alma ni identidad, por último, porque reniega de sus raíces heleno-cristianas, acepta integrar a Turquía a pesar de la oposición del público y solo cree en la globalización, la competencia y el mercado.

Así pues, votaré en contra, tanto hoy como en el referendo que tendrá lugar en mi país.

 
  
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  Goudin, Lundgren y Wohlin (IND/DEM), por escrito. (SV) Hemos votado en contra de este informe. Nuestras definiciones de «subsidiariedad» y «superestado» difieren claramente de las de los ponentes. Nosotros definimos subsidiariedad en términos de las decisiones políticas que han de tomarse lo más cerca posible de la ciudadanía y en términos de que han de ser los parlamentos nacionales, y no las instituciones de la UE, los que determinen qué cuestiones han de decidirse a qué nivel.

Nuestra definición de un superestado es la de una Unión Europea en la que el Consejo tome casi siempre sus decisiones por mayoría cualificada, en la que no todos los Estados miembros estén representados en la Comisión y en la que el Parlamento Europeo tenga derecho de codecisión en todas las cuestiones. Por lo tanto, la Unión Europea ya no es una federación de Estados, que es lo que creemos que debería ser, sino un Estado federal.

Una política exterior y de asilo común, una fuerza de reacción rápida preparada para intervenir en cualquier parte del mundo y el aumento del presupuesto europeo mediante la transferencia del derecho de tributación a la Unión Europea son algunos de los factores que amplían el poder político ejercido por este «superestado».

El proyecto de Constitución debe ser reemplazado por un nuevo proyecto de Tratado intergubernamental en el que la responsabilidad política de los parlamentos nacionales ocupe una posición central. Las cuestiones religiosas no tienen que mencionarse en los textos de los tratados de la Unión Europea.

Protestamos por el hecho de que, en relación con la lectura del presente informe, la mayoría del Parlamento Europeo esté a favor de gastarse 340 000 euros del dinero de los contribuyentes en el espectáculo de una campaña a favor del «sí» lanzada para que los Estados miembros aprueben la «Constitución de la Unión Europea».

 
  
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  Hedh (PSE), por escrito. (SV) He decidido discrepar de mi Grupo político y votaré en contra del informe sobre el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. Estoy convencida de que el proyecto de Constitución supone para la Unión Europea el paso de un modelo de cooperación intergubernamental basado en tratados a un Estado basado en una Constitución. Creo que refuerza la precedencia de la legislación comunitaria sobre la legislación nacional, resta poder a los Estados miembros y concede a los países grandes más poder que a los pequeños. Son todos ellos aspectos a los que me opongo.

En el referendo de 1994 voté a favor de la adhesión de Suecia y estoy sinceramente a favor de la idea de la cooperación internacional para resolver problemas comunes. Existen tareas importantes que tenemos que acometer conjuntamente, sobre todo en lo que se refiere al medio ambiente, el tráfico de seres humanos o el dumping social. Sin embargo, me opongo a la tendencia actual hacia un mayor supranacionalismo en la Unión Europea. Prefiero que la cooperación europea tenga lugar en el plano intergubernamental.

 
  
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  Hudghton (Verts/ALE), por escrito. (EN) En la votación final he votado en contra de este informe, principalmente porque creo que la inclusión de la conservación de los recursos biológicos marinos como una de las únicas cinco competencias exclusivas de la UE no solo es innecesaria, sino que de hecho es anómala y no está justificada. El hecho de que la Comisión de Pesca de este Parlamento haya apoyado casi por unanimidad esta postura refleja en su opinión que existe un punto de vista muy firme en las comunidades escocesas que dependen de la pesca.

No es más que otro ejemplo de la incapacidad del Gobierno de Westminster para actuar en beneficio de las comunidades pesqueras, y sin duda motivará a muchos votantes de Escocia para votar por el rechazo del Tratado Constitucional en un referéndum.

 
  
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  Isler Béguin (Verts/ALE), por escrito. – (FR) Si dependiera de los Verdes, el proyecto de Constitución sería mucho más ambicioso que el que se nos presenta. Permitiría materializar en la práctica la Europa política, social y ecológica que defendemos. Sería un proyecto sin ambigüedades y sin incertidumbres en cuanto a sus objetivos; no tendría esa tercera parte que, al no hacer más que recapitular los Tratados anteriores, se contradice con un proyecto global y ambicioso para Europa. A pesar de sus imperfecciones, votaré a favor de este Tratado Constitucional y llamo a otros a hacer lo mismo, porque sería una aberración y un error político garrafal pasarse al campo del «no» simplemente por el hecho de que el texto final no esté a la altura de las exigencias que se le plantean.

Más que nunca, necesitamos a Europa, por imperfecta que sea.

Una Constitución nos permitirá lanzar a esta Europa pacífica, portadora de valores compartidos como los derechos humanos y la democracia. Con este acto grandioso, los ciudadanos europeos se sentirán unidos en un verdadero destino común. El «sí» que proclamo votando a favor del informe Corbett es el «sí» de una militante.

Perder esta ocasión histórica sería negar nuestro propio trabajo de constructores de Europa y frenaría durante bastante tiempo la evolución ambiciosa del proyecto europeo que deseamos...

(Explicación de voto acortada de conformidad con el artículo 163 del Reglamento)

 
  
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  Kristensen (PSE), por escrito. (DA) La Unión Europea podría funcionar perfectamente con un Comisario por cada país. Pero dado que el Consejo Europeo ha decidido reducir el número de Comisarios a partir de 2014, es importante que nos ciñamos al principio de rotación justa entre los Estados miembros.

 
  
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  Lang (NI), por escrito. – (FR) Señor Presidente, la Constitución supuestamente europea es en realidad un texto antieuropeo que destruye los fundamentos de Europa: sus naciones, que perderán definitivamente su soberanía, y los valores de su civilización grecolatina y cristiana.

La negativa a mencionarlos no es anodina: era indispensable para que la adhesión de la Turquía musulmana resultara aceptable. Es evidente que hay una relación causal entre la Constitución europea y la entrada de este país asiático, contrariamente a lo que nos cuenta el señor Chirac.

Una vez aprobada, la Constitución no solo facilitará la adhesión de Turquía, sino que le proporcionará –al Estado más poblado de la Unión Europea– el mayor número de diputados al Parlamento y de votos en el Consejo, y por tanto la preeminencia sobre Francia y Alemania.

Cuando el señor Chirac nos dice que los franceses podrán pronunciarse sobre la adhesión de Turquía en 2014, está mintiendo; será demasiado tarde. El referendo sobre la Constitución tendrá lugar dentro de unos meses, justo antes de la apertura de las negociaciones de adhesión. Votando «no», los franceses también dirán «no» a la adhesión de Turquía.

 
  
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  Le Pen, Jean-Marie (NI), por escrito. – (FR) Este texto, presentado como una Constitución para Europa, es producto de un mal compromiso en el que todos los Gobiernos socialdemócratas de Europa han entregado la soberanía de sus pueblos a una entidad supranacional.

Esta Constitución organiza un Estado con una apariencia de unidad, ocultando los mecanismos federalistas en su seno. Es una organización híbrida, que, al intervenir en todos los temas y en todos los ámbitos, impone opciones políticas dramáticas para el futuro de los pueblos europeos. Es también el desenlace de una lenta estratificación política y jurídica y la institucionalización de una nueva organización totalitaria. La Europa que se construye se aleja un poco más de los ciudadanos empobreciendo a sus sociedades.

Los pueblos son tratados con desprecio, y cada consulta, ya sea parlamentaria o en forma de referendo, ratificará políticas que, en la práctica, ya se aplican. Utilizando un innoble chantaje, el de Europa o el caos, destinado a forzar la mano de los pueblos soberanos, los partidarios de esta Constitución pisotean las reglas elementales de la democracia.

Esta Europa es una trampa que rechazamos y que queremos denunciar en el próximo referendo francés. Es posible otra Europa, la de los pueblos libres y las naciones soberanas.

 
  
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  Libicki (UEN), por escrito.  (PL) El informe que se debate recomienda que los Estados miembros de la Unión Europea ratifiquen la Constitución Europea. No he dudado en votar en contra de este informe por varias razones.

Está fuera de lugar que el Parlamento Europeo recomiende a los Estados miembros la ratificación o el rechazo del Tratado, ya que las decisiones finales sobre esta cuestión y la formalización del proceso de ratificación son competencia exclusiva de las autoridades nacionales soberanas designadas para tal propósito.

La opinión que cada cual tenga de la llamada Constitución Europea es un asunto completamente distinto. En mi opinión, la ratificación de esta Constitución no favorecería a los intereses de Polonia ni de Europa.

He dicho en varias ocasiones lo inadecuada que me parece la ausencia de referencias a Dios o a la tradición cristiana en el preámbulo del Tratado. La ausencia de una referencia así significa que se está ignorando descaradamente la verdad acerca de la historia de nuestro continente.

Otro punto conflictivo es la revisión del Tratado de Niza, al que no se le ha dado ni la oportunidad de demostrar su utilidad en la práctica. Las disposiciones de este Tratado sobre el voto ponderado dentro del Consejo Europeo, que hubieran beneficiado a Polonia, han desaparecido en el Tratado Constitucional sin que se haya evaluado para nada sus efectos en el funcionamiento de las Comunidades.

Por otro lado, me inquietan algunas de las disposiciones contenidas en la llamada Constitución Europea; por ejemplo el aumento de los privilegios injustamente otorgados a los Bundesländer orientales de la República Federal de Alemania en virtud de tratados anteriores.

 
  
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  Liotard (GUE/NGL), por escrito. (NL) Aunque el Parlamento Europeo todavía no se ha pronunciado acerca del proyecto de Constitución, ya se está organizando una fiesta que costará 375 000 euros para celebrar su aprobación, demostrando con ello otra vez que los dos prejuicios que existen sobre Europa –que no es democrática y que malgasta dinero– están plenamente justificados.

Mi Grupo se opone a esta Constitución por varias razones. Denunciamos su componente neoliberal y socioeconómico que, bajo el disfraz de «comercio libre», debilita a los servicios públicos y niega a las autoridades nacionales y locales el derecho a decidir por sí mismas cómo quieren organizar sus servicios públicos. Nos oponemos rotundamente a la militarización de Europa que se hace evidente en la Constitución, incluido el apartado que obliga a los Estados miembros a aumentar sus presupuestos para defensa. Rechazamos esta Constitución porque refuerza la estructura antidemocrática de la Unión y no hace nada para mejorarla.

Puede que algunos de mis colegas diputados estén dispuestos a vender sus almas al neoliberalismo por un poco más de poder extraparlamentario, pero yo no pienso hacerlo. Por lo que respecta a la democracia, solo nos contentamos con lo mejor y, por lo tanto, me niego a apoyar esta Constitución, que solo beneficia a la elite europea, las multinacionales, los belicistas y los burócratas.

 
  
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  Manolakou (GUE/NGL), por escrito. (EL) El Tratado Constitucional, o la llamada Constitución Europea, viene a recoger las disposiciones de anteriores tratados, a reforzar los privilegios y beneficios de las grandes empresas y a continuar con el desarrollo de la cultura del armamento y de la militarización de Europa. Se trata de medidas para armar a la plutocracia, que agravarán las diferencias sociales y de clases, y comportarán nuevas tribulaciones para los ciudadanos. Por eso los pueblos de Europa deben rechazar la «Constitución Europea» e intensificar su lucha contra la política reaccionaria de la Unión Europea.

La culpabilidad de la Unión Europea queda también demostrada en la engañosa propaganda unilateral y en la información errónea en la que se están gastando grandes cantidades de dinero para tratar de conseguir el voto y la aprobación de los trabajadores, mientras que al mismo tiempo se aplican directrices para imponer recortes en los salarios, las pensiones y las prestaciones de desempleo.

La presencia del altamente reaccionario artículo 43 en la propuesta del Parlamento, un artículo que adopta la doctrina estadounidense de la guerra preventiva como protección civil frente a los atentados terroristas, constituye una provocación. Es el pretexto de las grandes empresas para aterrorizar a los ciudadanos y robarles la riqueza que producen.

Nosotros, los diputados del Partido Comunista griego en el Parlamento Europeo votaremos en contra de la llamada Constitución Europea y de cualquiera de sus variantes. No puede existir ninguna «Constitución Europea» progresista en la Unión Europea de las grandes empresas y de la guerra, y los que albergan esas ilusiones no están ayudando a librar una lucha contra sus políticas e instituciones explotadoras.

 
  
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  Markov (GUE/NGL), por escrito. (DE) A pesar de que el texto cuenta con la aprobación general tanto de los Estados miembros como de esta Cámara, existe también un sector crítico de la opinión pública que lo ve con preocupación. Y no formulamos nuestras críticas desde la posición ventajosa y restringida del estado nación.

Lo que criticamos es que el Tratado pretenda militarizar más aún a la Unión Europea hasta el punto de poder declarar una guerra a escala global. Con ello se pretende asegurar «una capacidad operativa basada en medios militares». La Constitución exige el rearme, ya que «los Estados miembros se comprometen a mejorar progresivamente sus capacidades militares», un proceso que será supervisado por una «Agencia en el ámbito del desarrollo de las capacidades de defensa, la investigación, la adquisición y el armamento», que también aplicará «medidas oportunas para reforzar la base industrial y tecnológica del sector de la defensa».

Criticamos asimismo la forma en que se consagran los principios del neoliberalismo en la Constitución. Hay que reconocer que los «Objetivos de la Unión» de carácter general pasan por alto algunas cuestiones cuando se definen en términos de «una economía social de mercado altamente competitiva, tendente al pleno empleo y al progreso social, y en un nivel elevado de protección y mejora de la calidad del medio ambiente», pero en la parte referida concretamente a políticas se habla en términos sencillos de un compromiso con el «principio de una economía de libre mercado con libre competencia».

Lejos de reflejar este punto de vista, el proyecto de informe carece por completo de sentido crítico en su valoración del proyecto de Constitución. Por lo tanto, el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica no puede apoyarlo.

 
  
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  Marques (PPE-DE), por escrito. (PT) Felicito al señor Corbett y al señor Méndez de Vigo por su excelente informe sobre el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. Quiero aprovechar esta oportunidad para destacar la importante consolidación del estatuto de las regiones ultraperiféricas recogido en el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa.

En consecuencia, este Tratado garantiza el carácter excepcional del estatuto de las regiones ultraperiféricas; en otras palabras, su dimensión horizontal/transversal, su carácter derogatorio y la suficiencia de su fundamento jurídico en la adopción de todas las medidas específicamente destinadas a esas regiones. Me alegro mucho también de que la Conferencia Intergubernamental incluyera una referencia a las leyes y leyes marco europeas entre los instrumentos legislativos que posibilitan la adopción de medidas a favor de las regiones ultraperiféricas.

 
  
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  Martin, David (PSE), por escrito. (EN) Agradezco este informe de mis buenos amigos Richard Corbett e Íñigo Méndez de Vigo y su llamamiento a que la Constitución sea aprobada y ratificada por todos los Estados miembros. La Constitución mejorará la transparencia, la efectividad y la eficacia de la Unión.

En mi ámbito de actuación mejorará significativamente el papel del Parlamento Europeo y, por lo tanto, aportará más claridad y fiscalización democrática en un ámbito vital en el que la UE tiene competencias exclusivas. De ese modo, las ONG, los sindicatos, las organizaciones comerciales y otras podrán seguir con más detalle las negociaciones en torno a los acuerdos internacionales e influir en ellas.

 
  
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  Meijer (GUE/NGL), por escrito. (NL) Hoy, los partidarios de la Constitución están de fiesta. El Parlamento Europeo no puede modificar la redacción del documento, de la misma forma que tampoco pueden hacerlo los parlamentos nacionales ni los votantes que participarán en los referendos nacionales. Solo podemos aprobarla o rechazarla y, en consecuencia, festejar o lamentar esa elección.

Eso hace imposible suprimir el requisito de rearme y de solidaridad con la OTAN. Tampoco se puede subordinar la libre competencia, que el texto glorifica, al medio ambiente, la prestación de servicios públicos o la protección del empleo. Ya no se podrá recompensar con un referendo la recogida de un millón de firmas de los ciudadanos, prescrita en el artículo 46. No se reconocen nuevos derechos sociales básicos. Tampoco se cuestiona el modelo administrativo autoritario tradicional de la Unión Europea, que se jacta del papel reforzado del Consejo y la Presidencia, sin que exista ningún medio adecuado de corregirlo por medio de la democracia parlamentaria. Yo no quiero esta Constitución. No quiero participar en los festejos de hoy. En los Países Bajos, participaré en los próximos dos meses en la campaña de mi partido, el Partido Socialista, para convencer a la mayoría de votantes de que rechacen este texto deficiente.

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) El Tratado Constitucional es un texto de compromiso que debe evaluarse por lo que realmente contiene y no por lo que algunos, tanto del lado federalista como del lado euroescéptico, quisieran encontrar en él.

Considerando que, en un mundo globalizado, Portugal no puede más que salir ganando con su pertenencia a un bloque regional que presenta las características de la Unión Europea, encuentro aquí, como en cualquier texto de compromiso, aspecto con los que estoy de acuerdo y otros que no me satisfacen.

En el lado positivo, quiero destacar la simplificación conseguida con la unificación de los Tratados, la distinción más clara entre competencias nacionales y europeas, el refuerzo del papel de los parlamentos nacionales y la garantía de que la Unión dispone solo de los poderes atribuidos por los Estados miembros. Además, el hecho de que este Tratado represente un momento de estabilización en el proceso de revisión de los Tratados trae seguridad y estabilidad.

Sin embargo, no estoy de acuerdo con la ausencia en el preámbulo de una referencia a las raíces judeocristianas de Europa, con el fin de la rotación de los Estados miembros en la presidencia del Consejo, con la posible reducción del número de Comisarios ni con la creación de la figura potencialmente conflictiva del Ministro de Asuntos Exteriores europeo.

Haciendo balance, he decidido votar a favor.

 
  
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  Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito. (PT) Con frecuencia he criticado el abandono de la mejor práctica de la Unión Europea, la fuente de su éxito: la «política de los pequeños pasos» de Schuman y de los Estados miembros fundadores, cada vez más atropellada por un feroz deseo de dar grandes pasos, sin relación directa con el sentimiento popular. Preferiría seguir por la senda de una Europa verdaderamente unida en la diversidad y respetuosa con las democracias nacionales de las que dimana, en vez de contribuir a simulacros de un proto-Estado-continente que pocos desean, los pueblos no demandan y nadie aprecia realmente.

No me cuesta aplaudir la visión generosa de un texto constitucional europeo. Pero una vez consultados los ciudadanos, debemos prepararla utilizando procesos plenamente democráticos, participativos y representativos, interactuando con la ciudadanía, en una asamblea expresamente elegida para ese fin, como se sugirió en la Conferencia Intergubernamental. Siempre me impresiona negativamente el clima de ocultación y manipulación, la poca lealtad hacia los ciudadanos, el hecho de que muchas veces se diga una cosa y se haga otra, y el descaro con que se ha atropellado al Estado de derecho, señal segura de que «todo vale», siempre que vaya en una determinada dirección. Una clara indicación de ello es la pomposa declaración de que el Parlamento «aprueba el Tratado Constitucional». Eso no es de nuestra competencia y decirlo nos coloca en una posición legalmente discutible.

Había esperado algo mejor.

He votado en contra de la resolución.

 
  
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  Ries (ALDE), por escrito. – (FR) En efecto, apruebo sin reservas el proyecto de Constitución europea y he votado con entusiasmo a favor del excelente informe de mis colegas. Un proyecto de Tratado que, sin duda, es un compromiso, pero que representa un avance considerable.

La Unión de 25 gana en estabilidad con un Presidente nombrado por dos años y medio en vez de la Presidencia semestral rotatoria. Un Ministro de Asuntos Exteriores va a ser la voz de Europa en el mundo. La Carta de los Derechos Fundamentales se integra por fin en el marco institucional. Los ciudadanos van a gozar de un derecho de petición (traducible en derecho europeo a partir de un millón de firmas), y en el ámbito social, por vez primera, la Unión se asigna objetivos de progreso común en una economía social de mercado.

En pocas palabras, una Unión Europea más democrática, más transparente, más clara y más eficaz. Pero la tarea más ardua, quizás, está por hacer: llevar a buen término la ratificación en todos los Estados miembros y, por tanto, explicarla de manera que convenzamos a los ciudadanos de Europa. Y celebro que en estos tiempos de temor para Europa, un sondeo reciente revela que los ciudadanos belgas están dispuestos a dar la batalla por el «sí» al Tratado Constitucional; ¡el 80 % están a favor del mismo!

 
  
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  Roure (PSE), por escrito. – (FR) La impresión de vivir un momento histórico sucede raras veces en la vida de una persona y pienso que con este Tratado Constitucional estamos escribiendo una página que dibuja la Europa que queremos.

Con este texto damos continuidad a la acción de los padres fundadores, que querían esta Europa de 25 Estados –pronto serán más– y que soñaban con ella.

Gracias a este Tratado constitucional, la herencia humanista, espiritual y social de Europa se convierte en un fundamento de la gobernanza de nuestra vida cotidiana.

La Carta de los Derechos Fundamentales adquiere rango de ley y pasa a ser vinculante para los ciudadanos.

La simplificación de las normas de funcionamiento hace que se parezcan cada vez más a lo que conocemos en nuestras 25 democracias.

La Unión desempeñará un papel político mayor en el mundo y por fin será capaz de pesar y, espero, ejercer mayor influencia en el concierto de las naciones para irradiar el ideal de paz ideal que presidió su nacimiento.

He votado a favor del informe Corbett, y participaré en mi país en la campaña por la ratificación del texto en el referendo. El tren de la historia está saliendo de la estación, subámonos todos a él.

 
  
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  Silva Peneda (PPE-DE), por escrito. (PT) La aprobación del Tratado Constitucional por esta Cámara es un momento histórico por el papel que ha representado el Parlamento Europeo a lo largo de todo el proceso.

Como miembro de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, he votado a favor porque estoy plenamente convencido de que estamos dando un paso al frente en la consolidación de la política social europea.

Los derechos sociales de los ciudadanos se ven claramente reforzados con la integración en la Constitución de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y el reconocimiento de que los ciudadanos ocupan un lugar central en la construcción europea.

La cohesión económica y social se ve reafirmada como un objetivo fundamental de la Unión Europea. Se han introducido nuevas normas respecto a un alto nivel de empleo, la lucha contra la exclusión social y la discriminación, la promoción de la justicia social, la protección social, la igualdad entre hombres y mujeres y un alto nivel de educación y salud, la promoción del desarrollo sostenible y el respeto por los servicios de interés general.

En la escena internacional, se refuerza también el papel de la Unión Europea en la lucha para la erradicación de la pobreza y en la promoción del desarrollo sostenible y el comercio justo.

Además, nuevas disposiciones facilitarán la participación de los ciudadanos, los agentes sociales y los representantes de la sociedad civil en las deliberaciones de la Unión Europea.

Después de más de medio siglo de integración europea y de numerosos Tratados, la Constitución Europea es con diferencia la que aporta los beneficios más palpables y prácticos a los ciudadanos de Europa.

 
  
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  Staes (Verts/ALE), por escrito. (NL) El informe Corbett y Méndez de Vigo no considera debidamente los pros y los contras del presente Tratado y, por lo tanto, puede calificarse de «mera propaganda». No menciona que demasiados ámbitos políticos están todavía a merced de la cooperación intergubernamental y que algunos ámbitos importantes están aún sujetos a veto.

El papel de las regiones constitucionales en el proceso europeo de toma de decisiones sigue siendo precario. La Sección III del Tratado deja claro que la Unión carece de orden social y confirma la apuesta por el modelo neoliberal. La Unión Europea ha avanzado poco en el terreno de la seguridad, y corre el riesgo de dar excesiva relevancia al despliegue de fuerzas miliares a favor de la prevención de conflictos. Como estas observaciones no se incluyen en el informe, he votado en contra de él. Eso no me impide que en los próximos meses haga campaña con Groen! a favor de la ratificación del Tratado en el Parlamento federal y los de Flandes y Bruselas. Al fin y al cabo, la Constitución es un enorme paso al frente y, si no se ratifica, volveremos a las disposiciones del Tratado de Niza, que no son tan eficaces, transparentes ni democráticas como las del presente Tratado por el que se establece una Constitución para Europa.

 
  
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  Thyssen (PPE-DE), por escrito. (NL) Señor Presidente, he votado con gran convicción a favor de la resolución y, por consiguiente, del Tratado Constitucional.

Me uno a una gran mayoría del Parlamento Europeo en la defensa del argumento de que debemos animar a los ciudadanos de Europa y a los parlamentos nacionales y regionales para que adopten una actitud positiva.

Yo también tengo una visión crítica de las falsedades que se están propagando sobre este Tratado Constitucional.

El texto, que ahora deberá ratificarse democráticamente, contiene solamente pasos en la dirección correcta: ofrece más posibilidades de comprometerse de una manera abierta, transparente, democrática y efectiva en aquellos ámbitos de la política en los que la Unión puede y debe ofrecer valor añadido en beneficio de los ciudadanos. Se merece todo nuestro apoyo.

 
  
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  Väyrynen y Virrankoski (ALDE), por escrito. (FI) Nos hemos opuesto al informe de Richard Corbett e Íñigo Méndez de Vigo porque no apoyamos la aprobación de la Constitución Europea.

La Constitución transferiría, fundamentalmente, capacidad de decisión de los Estados miembros a la Unión Europea. El centro de atención del ejercicio de competencias en el marco de la Unión se trasladaría de la cooperación intergubernamental a un nivel supranacional.

La Unión Europea debe negociar un nuevo tratado que sirva como base para convertirse en una federación de estados independientes.

 
  
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  Záborská (PPE-DE), por escrito. (EN) La nueva Europa significa supervivencia, porque rechaza toda forma de totalitarismo. Pagamos con sangre nuestra entrega al ideal europeo de garantizar libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.

La integración europea, el funcionamiento conjunto de los 25 Estados miembros de la Unión Europea y el funcionamiento de los procedimientos comunitarios son aspectos todos ellos que requieren cautela para mejorar y avanzar poco a poco.

El hecho de formular preguntas sencillas sobre esta «Constitución» no debe hacer que se nos acuse de antidemocráticos; todavía se necesitan respuestas comprensibles y verosímiles.

De acuerdo con la Constitución, el Tribunal de Justicia Europeo aplicará directa e inequívocamente sus sentencias, sin control alguno, a todas las instituciones y organismos comunitarios, así como a los Estados miembros. Ningún experto en derecho constitucional ha sido capaz de decirme dónde se garantiza que el Tribunal no invadirá ni incumplirá las distintas competencias y políticas nacionales.

Aunque se modificara la mayoría electa del Parlamento o la composición del Consejo de Ministros, ¿cómo podría modificarse la orientación política mayoritaria de la Unión Europea que se recoge en un documento constitucional que exige doble unanimidad?

Por último, al rechazar sus raíces cristianas, la falta de visión cultural de esta Constitución es una forma preocupante de revisionismo. Está claro que el Tratado de Niza no contenía ninguna referencia a las raíces cristianas de Europa, pero tampoco pretendía ser una Constitución.

 
  
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  Batten (IND/DEM).(EN) Señor Presidente, tengo una queja grave: hace unos 15 minutos estaba a punto de empezar una protesta pacífica contra la Constitución, en la que iba a desplegarse una pancarta. Dos investigadores pertenecientes al Grupo Independencia/Democracia han sido agredidos físicamente; uno de ellos ha recibido patadas y golpes. Los empleados de seguridad que creo que han participado en la acción son el señor Zylka y el señor Dekhudt. Le pido que lleve a cabo una investigación seria e inmediata de lo que ha ocurrido.

Acabamos de presenciar un debate unilateral sobre la Constitución. Se ha gastado una enorme cantidad de dinero, se despliegan pancartas a favor del «sí», pero no se permite hablar a los defensores del «no»; y cuando tiene lugar un acto pacífico, se agrede físicamente a las personas. Es una actitud totalmente contraria a los supuestos principios democráticos de esta institución.

Le pido que lleve a cabo una investigación inmediata. Recibirá una queja por escrito.

 
  
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  El Presidente. – Todo ello será comunicado a la oficina competente de la Cámara.

Con esto concluyen las explicaciones de voto.

 
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