Índice 
Debates
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Miércoles 13 de abril de 2005 - Estrasburgo Edición DO
1. Apertura de la sesión
 2. Reunión del Consejo Europeo (Bruselas, 22 y 23 de marzo de 2005)
 3. Turno de Votaciones
 4. Calendario de los períodos parciales de sesiones del Parlamento Europeo - 2006
 5. Incidencia financiera de la adhesión de Rumanía y Bulgaria
 6. Solicitud de adhesión de Bulgaria a la UE
 7. Solicitud de adhesión de Bulgaria a la UE
 8. Solicitud de adhesión de Rumanía a la UE
 9. Solicitud de adhesión de Rumanía a la UE
 10. Legislación social relativa a las actividades de transporte por carretera
 11. Armonización social en el sector de los transportes por carretera
 12. Diseño ecológico aplicable a los productos que utilizan energía
 13. Contenido de azufre de los combustibles para uso marítimo
 14. Comercialización y uso de tolueno y triclorobenzeno
 15. Estrategia política anual de la Comisión para 2006
 16. Reunión del Consejo Europeo (Bruselas, 22 y 23 de marzo de 2005)
 17. Explicaciones de voto
 18. Aprobación del Acta de la sesión anterior: véase el Acta
 19. Estado de integración regional en los Balcanes occidentales
 20. Política exterior / Seguridad
 21. Turno de preguntas (Consejo)
 22. Despidos en el grupo Alstom
 23. Dumping fiscal y medioambiental
 24. Discriminación en perjuicio de trabajadores y empresas de los nuevos Estados miembros en el mercado interior de la UE
 25. Reutilización, reciclado y valorización de los vehículos de motor
 26. Orden del día de la próxima sesión: véase el Acta
 27. Cierre de la sesión


  

PRESIDENCIA DEL SR. BORRELL FONTELLES
Presidente

 
1. Apertura de la sesión
  

(Se abre la sesión a las 9.05 horas.)

 

2. Reunión del Consejo Europeo (Bruselas, 22 y 23 de marzo de 2005)
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, vamos a proceder al debate sobre el informe del Consejo Europeo y la declaración de la Comisión acerca de la reunión del Consejo Europeo celebrada en Bruselas los días 22 y 23 de marzo de este año.

En primer lugar, en nombre del Consejo, tiene la palabra su Presidente en ejercicio, señor Juncker.

 
  
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  Juncker, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, señor Presidente de la Comisión, Señorías, el 12 de enero les presenté en esta Cámara el programa de la Presidencia luxemburguesa para los siguientes seis meses.

Hoy, como manda la tradición, les expondré, brevemente, los resultados de la reciente reunión del Consejo Europeo. Brevemente porque, dada la nutrida presencia de diputados al Parlamento, tal vez el debate no se pueda ver muy enriquecido. Por tanto, no trataré de nutrirlo, salvo para decirles que nos hemos puesto de acuerdo sobre la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento después de algunos enconados debates, de intercambios de expresiones fuertes y viriles, aun cuando se dejaron oír algunas voces femeninas en medio de ese tumultuoso debate. El resultado a que hemos llegado es equilibrado, pues concede toda la importancia que merece a la estabilidad y prevé lo necesario para que la aplicación de las normas de estabilidad no limiten las posibilidades de crecimiento que hay y debe haber en Europa. A este fin no hemos tocado los principios fundamentales del Pacto, pero hemos enriquecido su cuadro de interpretación, puesto que, a partir de ahora, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento se aplicará de forma diferenciada en todas las fases del ciclo económico.

La reforma a la que hemos llegado es fruto de una excelente cooperación –quiero subrayarlo aquí– entre la Comisión y el Consejo, más concretamente entre el Colegio de Comisarios y la Presidencia del Consejo, entre el Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios y el Presidente del Consejo de Ministros de Economía y Finanzas. Ha sido para mí un gran placer trabajar mano con mano con la Comisión.

Se ha dicho de todo sobre la reforma del Pacto y mucho de lo que se ha dicho roza la mentira. Los que dicen que con la reforma del Pacto todos los déficit serán admisibles y quienes presentan las medidas de reforma como la luz verde para que Europa tome el camino de rosas que conduce a montañas de deuda, se equivocan de punta a cabo. No se han cambiado ni las reglas fundamentales consagradas en el Tratado CE ni las establecidas en el Pacto se han modificado. Los criterios del 3 % y del 60 % siguen siendo la piedra angular de un sistema que seguirá basándose en unas reglas claras y en unas disposiciones jurídicas lógicas.

Quisiera repetir aquí que, tan pronto observemos que alguien rebasa la barrera del 3 %, la Comisión redactará un informe y el Estado miembro en cuestión será sometido a estrecha vigilancia. Quiero que quede claro que –como siempre ha sucedido– un déficit superior al valor de referencia, a saber, al 3 %, no acarrea automáticamente la apertura del procedimiento de infracción. Algunos se comportan como si esto fuera una innovación, pero con ello revelan una falta de conocimiento de las cláusulas del Tratado de Maastricht, que estableció esta disposición en 1992. Las competencias de la Comisión no se han visto mermadas por la reforma del Pacto, sino que en realidad han salido reforzadas. Por consiguiente, de lo que se trata ahora no es de sentirse gravemente preocupados, sino más bien de velar seriamente por que las nuevas reglas se apliquen de forma lógica, y haremos todo lo necesario para demostrar, en los próximos meses y con ocasión de las decisiones que tendremos que tomar, que el Pacto no está muerto, sino que sigue en vigor y aplicándose.

El segundo punto que figuraba en el orden del día del Consejo Europeo de Bruselas era la revisión intermedia de la Estrategia de Lisboa. Como recordarán, en nuestro debate del 12 de enero hubo diputados que manifestaron una gran inquietud por que el Consejo rompiera el equilibrio fundamental de la Estrategia de Lisboa. Tras la presentación por la Comisión de su Comunicación sobre la Estrategia de Lisboa el 2 de febrero y su Comunicación sobre la agenda social, la Comisión y el Consejo –actuando de nuevo juntos– consiguieron mantener el equilibrio fundamental de la Estrategia de Lisboa. Por supuesto, hemos rectificado el enfoque de la Estrategia de Lisboa centrándola más nítidamente en el crecimiento y la competitividad, pero no por ello hemos abandonado las dimensiones social y medioambiental.

Como hace pocos meses, debo constatar que los europeos no siempre comprenden la importancia de la Estrategia de Lisboa, porque hablamos de competitividad, de productividad y de crecimiento, que son conceptos y expresiones que no despiertan emociones. De hecho, lo que los europeos quieren es trabajo, es poder crear una empresa, encontrar la financiación necesaria, disponer de mercados abiertos, de sistemas de comunicación y transporte eficientes. Quieren poder conciliar mejor la vida profesional con la vida familiar, mantenerse al día de las nuevas tecnologías y el mundo de Internet. Quieren contar con una buena educación para sus hijos; quieren disponer de servicios de interés general y servicios públicos eficientes; quieren pensiones decentes y quieren poder desarrollarse en un entorno sano. Todos estos son objetivos de la Estrategia de Lisboa y, para acreditar la idea de que los Gobiernos y la Comisión deben mostrarse en adelante más activos y más consecuentes en su modo de aplicar las decisiones derivadas de la Estrategia de Lisboa, hemos agrupado las iniciativas que deben emprenderse en torno a tres ejes que abarcan diez ámbitos de actividad y vienen ilustradas por cien medidas individuales.

En la Estrategia de Lisboa intervienen muchos agentes: la Comisión, el Parlamento Europeo, los Parlamentos nacionales, los Gobiernos nacionales y las autoridades regionales y locales. Todas estas instituciones y autoridades deben ser capaces de sacar más provecho de la Estrategia de Lisboa, y me refiero sobre todo a los Gobiernos nacionales, que por tener que rendir cuentas ante sus Parlamentos nacionales y ante la opinión pública europea, tienen la responsabilidad de potenciar al máximo el efecto de los distintos elementos de la Estrategia de Lisboa.

Diré unas palabras sobre la directiva que lleva el nombre de un ex Comisario. El 12 de enero les dije que la Presidencia diría sí a la apertura de los mercados de servicios y no al dúmping social, y que deseaba que se eliminaran de esta propuesta de directiva todos los riesgos de dúmping social. Así lo ha confirmado el Consejo Europeo de marzo, que ha pedido a los implicados en el proceso legislativo que introduzcan en la propuesta de directiva las sustanciales modificaciones necesarias para que se respeten todas las exigencias del modelo social europeo.

Con respecto a este punto, como a otros, quisiera desmentir la impresión, incluso esa sospecha alimentada por la ignorancia, de que la actual Comisión es el motor de una Europa neoliberal. No fue esa mi percepción cuando tuve que discutir con los distintos miembros de la Comisión la directiva relativa al mercado interior de los servicios. Esta propuesta de directiva es fruto de las deliberaciones de la Comisión anterior. La nueva Comisión, junto con las demás instituciones europeas, introducirá los cambios que implica el modelo social europeo.

Hemos tenido la ambición, señor Presidente, de aclarar un malentendido que había echado raíces en los últimos años, tratando de demostrar con nuestros actos que existe una diferencia entre la estrategia de desarrollo sostenible y la Estrategia de Lisboa. Es falso pretender que el desarrollo sostenible constituye el tercer pilar de la Estrategia de Lisboa, puesto que el desarrollo sostenible es un concepto horizontal que afecta a todas las políticas y, por tanto, a todos los aspectos de la Estrategia de Lisboa, igual que al medio ambiente, la pesca, la agricultura, las finanzas públicas, la seguridad social. El desarrollo sostenible es, pues, lo que en inglés se llama un overarching principle, que habrá que respetar a la hora de aplicar todas las políticas que sigue la Unión Europea. Así, la Presidencia tomará la iniciativa de proponer que el Consejo Europeo adopte en su cumbre de junio una declaración sobre los principios rectores del desarrollo sostenible, declaración que servirá de base para la renovación de la estrategia de desarrollo sostenible aprobada por el Consejo Europeo de Gotemburgo en 2001.

Sobre la base de una decisión tomada por los Ministros de Medio Ambiente, hemos examinado todas las políticas que habrá que tener presentes al abordar el tema del cambio climático. Como habrán podido comprobar, el Consejo Europeo ha celebrado la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto, y más en particular su ratificación por la Federación de Rusia. Ahora habrá que elaborar una estrategia de la Unión a medio y largo plazo para luchar contra el cambio climático, una estrategia que deberá ser compatible con el objetivo de limitar el aumento de la temperatura media anual de superficie en el mundo a dos grados como máximo con respecto a los niveles preindustriales. Habida cuenta de la reducción de las emisiones requerida a escala planetaria, todos los países deberán realizar esfuerzos conjuntos en los próximos decenios. La Unión estima que convendría establecer, para el grupo de los países desarrollados, unos perfiles de reducción del orden del 15 al 30 % de aquí a 2020 con respecto a los valores de referencia de Kyoto, y más allá, en el espíritu de las conclusiones del Consejo de Ministros de Medio Ambiente, unas reducciones del orden del 60 al 80 % de aquí a 2050.

En el curso del Consejo Europeo de Bruselas hemos debatido una serie de cuestiones del ámbito de los asuntos exteriores. Sé que apenas han conseguido ustedes contener su alegría por lo que hemos dicho sobre la reforma de las Naciones Unidas. Hemos aprovechado la ocasión que nos brindaba el Consejo para volver sobre el doloroso tema del Líbano, un país que va de desgracia en desgracia y que merece la solidaridad de los europeos. Por consiguiente, hemos pedido a Siria que ponga en práctica rápidamente los compromisos contraídos de retirar todas sus tropas y servicios de inteligencia del Líbano.

Señor Presidente, me habría gustado presentar un cuadro más completo, pero añadiré lo que falta al final del debate, si es que habrá un debate.

(Aplausos)

 
  
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  Barroso, Presidente de la Comisión. (PT) Señor Presidente, Señor Presidente en ejercicio del Consejo, Señorías, me complace venir hoy aquí para compartir con ustedes el análisis de la Comisión sobre los resultados del Consejo Europeo de Primavera y explicar la manera en que la Comisión pretende hacer un seguimiento de las importantes decisiones que se han tomado.

En conjunto, considero muy positivas las conclusiones del Consejo de Primavera, que son particularmente importantes por celebrarse esa reunión en un momento tan crucial en el que era necesario demostrar la capacidad de la UE para hacer frente a los principales desafíos socioeconómicos que se le presentan a Europa.

Creo que hemos respondido satisfactoriamente a ese desafío y que la Comisión ha dado el impulso y la orientación política necesarios. No puedo dejar pasar esta oportunidad sin elogiar el esfuerzo y la habilidad del Presidente Juncker y, en general, de la Presidencia luxemburguesa en todo este proceso. Quiero llamar aquí su atención sobre una idea que me parece esencial con relación a ese Consejo, ahora y para el futuro de la Unión: la idea de la convergencia entre las principales instituciones.

De hecho, el primer párrafo de las conclusiones es claro sobre los objetivos estratégicos de la Comisión, presentados por mí mismo, para el período 2005-2009: «Los Jefes de Estado y de Gobierno han tomado nota y han acogido con satisfacción el acuerdo entre el Consejo, el Parlamento Europeo y la Comisión sobre las prioridades de la Unión para los próximos años, en particular respecto a la actividad legislativa». Este espíritu nos ayudará a vencer las dificultades previsibles que se adivinan en el futuro de la Unión.

En concreto, quiero destacar que las decisiones tomadas por el Consejo Europeo sobre el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y la renovada Estrategia de Lisboa permitirán que los Estados miembros redoblen sus esfuerzos para completar el tríptico en el Consejo Europeo de junio y alcancen, como esperamos, un acuerdo sobre las futuras perspectivas financieras de la Unión.

(EN) Ahora me gustaría comentar en detalle los tres temas principales que, como saben, se debatieron en el Consejo Europeo de primavera.

En primer lugar, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Como todos sabemos, el consenso en torno al Pacto se rompió en noviembre de 2003. Ahora se ha alcanzado un nuevo consenso en torno a un marco fiscal adecuado. La Comisión ha realizado una contribución muy importante a este respecto. La Comisión lanzó una serie de debates en su informe de finanzas públicas de 2004 y en septiembre de 2004 adoptó una Comunicación sobre el refuerzo y la clarificación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Desde entonces, la Comisión ha contribuido activamente al debate sobre la reforma del pacto y ha apoyado a la Presidencia en sus esfuerzos por alcanzar un consenso, manteniendo al mismo tiempo la esencia de nuestro marco presupuestario.

El acuerdo del Consejo Europeo fue un resultado muy positivo porque restauró la credibilidad respecto al pacto y preservó las prerrogativas de la Comisión. Conforme a este acuerdo, los principios del Tratado se mantienen. El déficit presupuestario de los Estados miembros no puede sobrepasar el 3 % del PIB, y la deuda pública sigue limitada al 60 %. Para evitar un déficit excesivo, toda superación de estos límites solo puede ser temporal y debida a circunstancias excepcionales.

Una nueva característica es que se pide a los Estados miembros que sean más disciplinados. Deben intensificar sus esfuerzos por reducir el déficit en períodos de crecimiento, teniendo en cuenta que se ha introducido un grado de flexibilidad para períodos de dificultad económica.

La Comisión pretende presentar sus propuestas de modificación de la normativa relevante antes de finales de mes para que la reforma pueda completarse en junio. Redunda en beneficio de todos que avancemos rápidamente hacia la conclusión de la reforma del pacto a fin de ofrecer una mayor transparencia y previsibilidad en cuanto a las finanzas públicas y la evolución presupuestaria.

Es un calendario ambicioso pero que puede cumplirse, sin duda, con la cooperación de todas las partes implicadas: los Estados miembros, el Parlamento Europeo y el Banco Central Europeo. Estoy seguro de que puedo contar con su cooperación para alcanzar estos objetivos. La Comisión hará lo que sea necesario para garantizar el éxito de este proyecto conjunto, y está dispuesta a trabajar estrechamente con ustedes para alcanzar este objetivo, como se solicita en la propuesta de resolución común. Para ser eficaz, el pacto debe contar con el apoyo político más amplio, razón por la cual el apoyo mayoritario del Parlamento reviste la máxima importancia.

Señor Presidente, Señorías, gracias al papel muy activo de la Presidencia, el reciente Consejo Europeo ha generado el impulso político que necesitábamos para relanzar nuestros esfuerzos por lograr las metas de Lisboa. Hemos vuelto a encarrilar esta estrategia fijando unos objetivos claros, a saber, el crecimiento y el empleo, junto con iniciativas selectivas y efectivas e instrumentos simplificados, siempre respetando, por supuesto, los objetivos permanentes de la Unión, en particular el desarrollo sostenible. La Comisión está muy satisfecha con el resultado, pues sus propuestas sirvieron de punto de partida de las deliberaciones y las conclusiones del Consejo Europeo.

Personalmente me alegro de que los Jefes de Estado y de Gobierno hayan aprobado y ratificado nuestro enfoque de forma tan unánime. Ello demuestra de modo elocuente la función creadora de oportunidades que la Comisión –apoyada, por supuesto, por el Parlamento Europeo, cuya principal resolución sobre el tema merece ser recordada– puede desempeñar en ámbitos que, reconozcámoslo, corresponden en gran parte a los Gobiernos nacionales.

Lo esencial de nuestros mensajes ha sido bien recibido. Los debates entre los Jefes de Estado y de Gobierno han puesto de manifiesto que los Estados miembros habían asumido realmente nuestras ideas. Al decidir ahora el relanzamiento de la Estrategia de Lisboa, los Estados miembros han respondido también al informe Kok, debatido por el Consejo Europeo de noviembre. El próximo paso es designar coordinadores nacionales y elaborar para finales de año programas de reforma que detallen las medidas que es preciso tomar para impulsar el crecimiento y el empleo.

El reenfoque de la estrategia sobre el crecimiento y el empleo, en el marco del desarrollo sostenible, ha recibido un amplio apoyo. Hay que aprovechar todos los recursos nacionales y comunitarios en las tres dimensiones –económica, social y medioambiental– para alcanzar estos objetivos. El Consejo Europeo ha hecho las aclaraciones necesarias sobre los objetivos de Lisboa y su vinculación con la estrategia de desarrollo sostenible. La mejora de la gobernanza, que los Estados miembros admiten que es esencial para la aplicación, ha sido también un aspecto importante, porque realmente ha servido para poner a prueba la credibilidad de la nueva Estrategia de Lisboa y comprobar si los Estados miembros estaban dispuestos de verdad a aceptar un sistema de gobernanza más severo. La respuesta ha sido positiva.

Los elementos principales serán las directrices integradas y los programas nacionales, que se presentarán a finales de 2005. La tarea de la Comisión es ahora continuar este trabajo formalizando las consecuencias que se derivan de las conclusiones del Consejo Europeo. Distingo cuatro hitos principales para los próximos meses.

El primer hito ha sido la adopción por la Comisión, el 12 de abril, de las directrices integradas presentadas esta tarde en la Cámara por el Vicepresidente Verheugen y los Comisarios Almunia y Spidla. Es un ejercicio importante, en el que la Comisión confirma el nuevo enfoque más nítido sobre el crecimiento y el empleo y proporciona a los Estados miembros un marco único coherente para la elaboración de sus respectivos programas. Se pedirá al Consejo Europeo que lo convalide políticamente en su cumbre de junio.

Nuestro enfoque crea un valor añadido real, y ello por tres razones. En primer lugar, sirve para reforzar la coherencia de las acciones y reformas que deben llevarse a cabo en las esferas macroeconómica y microeconómica y en el ámbito del empleo, arrojando la necesaria luz sobre el proceso de gobernanza económica y salvaguardando el necesario equilibrio entre estrategia operativa y visibilidad política. En segundo lugar, pone en marcha la elaboración del primer elemento del nuevo ciclo trienal de Lisboa. Por último, proporciona a los Estados miembros el marco político y estratégico en el que construir sus programas de acción nacionales.

El segundo hito de este proceso será la presentación de un programa de Lisboa de la Comunidad. El Consejo Europeo ha manifestado su deseo de que la Comisión presente, como contrapartida de los programas nacionales, un programa de acción comunitario. Este documento, que deberá elaborarse para el verano que viene, recogerá las acciones ya enumeradas en el documento que acompañaba a nuestra Comunicación del 2 de febrero sobre la revisión de la Estrategia de Lisboa. La Comisión también pondrá rápidamente en práctica este programa comunitario presentando las numerosas iniciativas principales que hemos señalado y que el Consejo Europeo ha confirmado, como la reforma de las ayudas estatales, la creación de un Instituto Tecnológico Europeo y la iniciativa i2010.

El tercer hito será una comunicación en forma de guía metodológica para los informes nacionales. Así, la Comisión proporcionará una orientación inicial para la elaboración de los informes nacionales. El cuarto y último hito será la elaboración y análisis de los programas nacionales, que prevemos para el segundo semestre. Por consiguiente, hemos visto y podemos constatar ahora que no se trataba de una mera declaración política, que el Consejo Europeo ha querido de verdad recuperar la Estrategia de Lisboa y que ya estamos poniéndola en práctica.

Al margen del debate sobre la estrategia de Lisboa, el Consejo Europeo ha reafirmado la importancia del mercado interior de los servicios para el objetivo central de crecimiento y empleo, subrayando que debe preservar el modelo social europeo. El Consejo Europeo ha pedido que se realicen todos los esfuerzos necesarios en el marco del proceso legislativo de la directiva de servicios para obtener un amplio consenso que responda a todos esos objetivos. Quiero subrayar una vez más, como ya hice el 2 de febrero, que la Comisión cree que es posible alcanzar ese consenso. En este punto, su Parlamento está llamado a desempeñar naturalmente un papel crucial.

La tercera cuestión importante que se ha debatido en este Consejo Europeo era el desarrollo sostenible. Celebro que las conclusiones del Consejo Europeo de primavera hayan confirmado la importancia de la estrategia de desarrollo sostenible, aclarando al mismo tiempo que la estrategia de Lisboa contribuye al logro del objetivo más amplio del desarrollo sostenible.

En este contexto, es igualmente importante señalar que el Consejo Europeo ha tomado nota de la importancia del desafío del cambio climático, en particular confirmando que el aumento anual mundial de las temperaturas de superficie no debe superar los 2 grados Celsio con respecto a la era preindustrial. Por otra parte, observo con satisfacción la acogida positiva que se ha dado a la Comunicación de la Comisión titulada «Vencer el cambio climático» y la petición que se le ha hecho de que prosiga su análisis de las ventajas y costes de las estrategias de reducción de las emisiones de CO2. Esta ayudará a la Unión a elaborar una estrategia a medio y largo plazo, orientada a la reducción de las emisiones del 15 % al 30 % de aquí a 2020 para los países industrializados. La Comisión tiene previsto proseguir su actividad a través de la segunda fase del programa europeo sobre el cambio climático.

Por último, celebro que el Consejo Europeo haya emitido una señal clara de la voluntad de la Unión de dar un nuevo impulso a las negociaciones internacionales explorando opciones para un régimen posterior a 2012. El Consejo Europeo quiere adoptar en junio una declaración sobre los principios rectores del desarrollo sostenible y tiene previsto examinar la revisión de la estrategia de desarrollo sostenible en el segundo semestre de este año. En este ámbito, la Comisión presentará también las propuestas pertinentes para conseguirlo.

Señor Presidente, Señorías, permítanme decir para concluir que el resultado del Consejo Europeo de primavera constituye, como sin duda corroborarán ustedes, una excelente plataforma para trabajar por el relanzamiento de la economía de la Unión Europea en el marco más amplio del impulso del desarrollo sostenible. Pero todavía hay mucho trabajo por realizar para poner en práctica las orientaciones y decisiones adoptadas por el Consejo Europeo. Ello requiere la movilización de todas las partes afectadas, y puedo asegurarles que, por su parte, la Comisión se ha movilizado plenamente para aportar su contribución sin dilación. Cuento con su participación y su apoyo activo.

Voy a terminar tal como he comenzado, refiriéndome a la idea de convergencia entre las instituciones, convergencia en torno a los objetivos a medio plazo, y creo que es este mismo espíritu de convergencia –que también estuvo presente ayer cuando me dirigí a la Comisión Temporal sobre Retos Políticos y Medios Presupuestarios de la Unión Ampliada– el que debe prevalecer en el próximo período. El Consejo Europeo ha logrado un avance significativo en su cumbre de primavera, con la revisión de la Estrategia de Lisboa y del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. El próximo escollo que hemos de salvar es el de las perspectivas financieras. Para ello, la cooperación entre la Comisión y el Parlamento será esencial, al igual, por supuesto, que el trabajo que efectuamos en estrecha cooperación con el Consejo Europeo.

(Aplausos)

 
  
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  Poettering, en nombre del Grupo del PPE-DE.(DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Presidente de la Comisión, Señorías, el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos acoge con satisfacción los resultados del Consejo de Primavera con respecto a la Estrategia de Lisboa. Creemos que ha encontrado una manera adecuada de expresar sus ideas, con unos objetivos ambiciosos, pero también realistas.

Al igual que el Consejo y la Comisión, creemos que nuestro objetivo tiene que ser mejorar la competitividad de la Unión Europea, conseguir un mayor crecimiento y utilizar ambas cosas para crear más puestos de trabajo. La tarea conjunta de la Comisión, el Consejo y el Parlamento es formular nuestra legislación europea para que podamos hacer justicia a ese objetivo. Esto se aplica en particular a toda la legislación relacionada con REACH; dicho de otro modo, a la legislación sobre productos químicos, un ámbito en el que el Parlamento Europeo y el Consejo tienen una enorme tarea legislativa por delante. Insto a la Comisión a que también haga su propia contribución en este terreno.

En el marco de la Estrategia de Lisboa, acogemos con especial satisfacción la buena cooperación, no solo entre la Comisión, el Consejo y el Parlamento, sino también –y más importante– con los parlamentos nacionales. El Presidente de esta Cámara ha sugerido lo que a mí me parece una excelente iniciativa: que el Parlamento Europeo consulte con sus homólogos nacionales sobre la Estrategia de Lisboa. Esa consulta es buena para la propia Estrategia de Lisboa, y también para intensificar la cooperación entre el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales, y debería servir de ejemplo para otros sectores políticos.

En cuanto a la estabilidad de la moneda europea, la gran mayoría de nuestro grupo hubiera querido que se cumplieran las normas actualmente vigentes. Queremos insistir categóricamente en que la confianza en la estabilidad de la moneda europea constituye la base de la confianza mutua entre los europeos mismos y en el proceso de unificación europea.

Sin embargo, hay que reconocer –y me dirijo en particular al Presidente en ejercicio del Consejo Europeo con su experiencia; creo que ha sido la única persona que estuvo presente en Maastricht y que firmó el Tratado– que se ha tenido cuidado en no recortar los criterios del 3% y del 60%. Así pues, la interpretación de que podríamos llegar o incluso sobrepasar el 4% es totalmente incorrecta. En las conclusiones se dice expresamente que aunque la deuda sobrepase el 3%, tiene que estar cerca del 3%, y eso no da carta blanca ni sirve de excusa para contraer una deuda nueva e ilimitada.

En nombre de nuestro grupo, insto a la Comisión a que siga desempeñando con firmeza su papel de guardiana de la legislación y de la estabilidad en el futuro.

Respecto a la cuestión de Croacia, si bien nuestro grupo no cree que se esté tratando justamente a Croacia, acogemos con satisfacción los esfuerzos realizados, en especial por el Presidente en ejercicio del Consejo Europeo, para que, en última instancia, no solo el Tribunal Penal Internacional de la Haya decida o dicte un fallo preliminar sobre la conveniencia de iniciar negociaciones, sino que se establezca también una comisión que estudie la situación en Croacia. Recomiendo que comencemos a trabajar con rapidez para poder iniciar las negociaciones con Croacia.

Apoyo totalmente lo que se ha dicho sobre Kyoto. Estamos a favor de los que promueven firmemente la reducción de emisiones. En nuestra resolución conjunta, la resolución de compromiso del Parlamento, también adoptamos una postura en el apartado 35 sobre el embargo de armas impuesto a China. Nuestro mensaje a los Jefes de Estado y de Gobierno es que esta Cámara –y creo que en eso estamos de acuerdo– o al menos este Grupo, se opone a levantar el embargo de armas por motivos de derechos humanos, entre otros.

(Aplausos)

La gran prioridad en las próximas semanas es que se apruebe la Constitución Europea. Pedimos a todos los implicados que ayuden a conseguir mayoría en los referendos de Francia y los Países Bajos, de manera que pueda sentarse una buena base para todos los referendos posteriores, porque la Constitución es nuestra principal prioridad y necesitamos la Constitución Europea para el futuro de Europa.

(Aplausos)

 
  
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  Schulz, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, Señorías, honorable Cámara vacía, he escuchado al señor Poettering con mucho interés. En el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo estábamos muy interesados en saber cómo está afrontando el hecho de que una serie de Jefes de Gobierno demócrata-cristianos posean una opinión distinta a la de la gran mayoría del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos en esta Cámara. Ha sacado a relucir frases relativamente elegantes para ocultar ese distanciamiento en la familia de partidos conservadores entre el bloque del grupo parlamentario, que ya de por sí es más heterogéneo que homogéneo, y los Jefes de Gobierno.

¿Cuáles son las cuestiones que nos ocupan? El señor Poettering ha empezando hablando de Lisboa y ha acogido con gran satisfacción la Estrategia de Lisboa. En todo eso estamos totalmente de acuerdo. Tenía toda la razón –al igual que el Presidente de la Comisión y el Presidente en ejercicio del Consejo– al decir que en esta cumbre se han lanzado señales sobre Lisboa y sobre la aplicación de los objetivos de Lisboa. Eso era algo que también esperábamos; es la buena noticia de esta cumbre y la que nos da ánimo. En todo eso estamos totalmente de acuerdo.

Solo combinando la reforma del Pacto de Estabilidad – y la necesidad de una mayor flexibilidad que también supone para los Gobiernos nacionales – y los objetivos concretos del proceso de Lisboa, podrán entenderse correctamente la cumbre y su resultado, señor Poettering, porque aquellos que quieren invertir y deben invertir en los objetivos de Lisboa, deben estar también dispuestos a invertir en esos objetivos como Estados.

En la combinación de los instrumentos necesarios para dotar de mayor flexibilidad a este pacto y a los objetivos del proceso de Lisboa, tal como se describe, reside la especial atracción del resultado de esta cumbre. Por eso el Grupo PSE puede manifestarse totalmente de acuerdo con los resultados. Eso queda también reflejado en nuestra resolución de hoy, que aprobaremos con un amplio apoyo; supongo que los escépticos del Grupo PPE-DE estarán ahora de acuerdo con el texto del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que es casi idéntico al que solicitamos antes de esta cumbre. Esperamos que así lo hagan y que lo disfruten.

He escuchado con la misma atención, señor Poettering, cuando hablaba a favor –y entiendo perfectamente el porqué– de que las negociaciones con Croacia comiencen rápidamente. Esta tarde comprobaremos cuánto puede confiarse en las declaraciones realizadas por el Grupo PPE-DE cuando se trate de sacar conclusiones durante las negociaciones para la adhesión. Pero si a los croatas que tienen sus esperanzas depositadas en la fiabilidad de sus declaraciones se les trata esta tarde del mismo modo que a Bulgaria y a Rumanía, tendríamos que decirles con antelación en Zagreb que deben hablar de nuevo con el señor Poettering.

(Aplausos)

El Grupo PSE acoge con gran satisfacción el hecho de que las conclusiones del Consejo sean esperanzadoras especialmente en otro ámbito. En los últimos años y en lo que respecta al papel de Europa en el mundo, en nuestras demandas como socialdemócratas hemos hecho hincapié en el desarrollo sostenible y el cambio climático. Las resoluciones que se están adoptando ahora –a las que se ha referido el Presidente de la Comisión una vez más– señalan el camino. Debemos decirles a los ciudadanos –me refiero a sus acertados comentarios sobre el referendo de Francia– que ningún país de este mundo y ningún país europeo, ni siquiera los países altamente industrializados, podrán enfrentarse por sí solos a los desafíos del siglo XXI. Para Europa, eso significa la Comunidad por sí sola: en la comunidad económica, monetaria y social y en la comunidad que Europa puede desarrollar como una fuerza, como una comunidad para el desarrollo sostenible y para la reducción de los peligros medioambientales. Estos son desafíos mundiales, y ni Francia, ni Alemania, ni Gran Bretaña, ni Bélgica, ni Portugal pueden hacerles frente por sí solas. Es Europa como continente y la UE como modelo político de organización de ese continente quienes tienen que hacer frente a estos riesgos. Ese fue un mensaje de la cumbre de primavera de este año, que no debe subestimarse. Los socialdemócratas de esta Cámara están también agradecidos por ello, y ese es el motivo por el que podemos apoyar nuestra propuesta de resolución, con la esperanza de que reciba un amplio apoyo, con la conciencia tranquila, de los miembros del Grupo del PPE-DE y del Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa.

(Aplausos)

 
  
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  Watson, en nombre del Grupo ALDE. – (EN) Señor Presidente, a menudo parece que corresponde a los Estados miembros más pequeños rescatar a Europa de los problemas que crean sus miembros más grandes. Señor Juncker, me temo que se considera usted, una vez más, víctima de grandes expectativas. La Unión Europea se enfrenta ahora a retos importantes que pondrán a prueba no solo su capacidad de contemplar las esperanzas y necesidades de sus ciudadanos, sino su capacidad de mantenerse unidos.

El reto a que se enfrentaba el Consejo Europeo era el de revitalizar nuestro potencial de crecimiento económico. Nuestra economía se ha estancado desde que se lanzó la Estrategia de Lisboa en 2000; es como si un virus del milenio de proporciones continentales hubiera dañado nuestra competitividad y mermado nuestra voluntad de tomar decisiones difíciles.

La cumbre se anunció como un relanzamiento de la Agenda decenal de Lisboa, pero los liberales y demócratas tienen la impresión de que los líderes de Europa andaban sonámbulos por su camino. El lenguaje grandilocuente de las conclusiones del Consejo no se apoya en la dignidad del pensamiento disciplinado. El texto tenía un alto contenido retórico pero adolecía de medidas prácticas. Los llamamientos a un compromiso de crear nuevos factores competitivos, a que los consumidores se beneficien de nuevos productos y servicios y a que los trabajadores adquieran nuevas aptitudes se combinaron, paradójicamente, con una petición a la Comisión a que reescriba un instrumento clave de la legislación del mercado interior que permita el crecimiento del sector de los servicios. El proyecto de Directiva de servicios es mejorable, pero esto lo harán de modo serio el Parlamento y el Consejo sectorial competente, y no los Jefes de Estado actuando para la galería y apelando al sentimiento nacionalista.

Las conclusiones del Consejo Europeo hablan de perspectivas financieras para proporcionar a la Unión fondos suficientes para cumplir sus compromisos políticos, especialmente las prioridades de Lisboa, pero mientras tanto los Estados miembros reclaman un presupuesto restrictivo y al mismo tiempo congelan el gasto exterior durante siete años.

Los liberales y demócratas de esta Cámara no comparten la satisfacción del señor Barroso con la cumbre de primavera. Señor Juncker, felicitamos doblemente a su Presidencia por esa «misión imposible»: su capacidad legendaria para articular un compromiso ha salvado los restos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Aun así, su redacción vaga y la ambigüedad de sus cláusulas producen escalofríos a los economistas ortodoxos, y el uso que hace el señor Berlusconi de su recién encontrada flexibilidad para ofrecer exenciones fiscales ante unas elecciones generales muestra el extremo hasta el que los líderes irresponsables llegarán a tratar a sus socios de la zona del euro.

¿Qué ha ocurrido con el liderazgo de Europa? ¿Dónde está el sentido del objetivo común? ¿Resulta sorprendente que los ciudadanos franceses o británicos muestren poco entusiasmo por un nuevo Tratado cuando dos de nuestros líderes más antiguos han sido lamentablemente incapaces de explicar y justificar la Unión ante sus compatriotas? La falta de liderazgo a escala nacional y europea amenaza con hacer descarrilar no solo el Tratado Constitucional, sino la totalidad del proyecto. Si no se ratifica la Constitución, la culpa recaerá justamente y en su totalidad en los líderes que sacrifican a largo plazo la Unidad Europea en aras de la popularidad nacional a corto plazo.

Señor Presidente en ejercicio del Consejo, no puedo evitar la conclusión de que su Partido Popular Europeo está fallando a nuestra Unión. No han sabido ustedes usar su mayoría en el Consejo para elaborar una estrategia económica coherente en casa. Son incapaces de hacer formar a sus tropas aquí para cumplir nuestro compromiso con Bulgaria y Rumanía, por no decir nada de su actitud respecto a Croacia que acabamos de escuchar. Nos humillamos en el extranjero cuando nuestra Unión olvida convenientemente sus escrúpulos para obtener favores comerciales de regímenes totalitarios en Rusia o China; cuando hacemos la vista gorda respecto a tantos sufrimientos en Sudán; cuando nos callamos ante la reacción exagerada de América cuando encarcela a ciudadanos nuestros sin cargos y niega el espacio aéreo a nuestras compañías aéreas. En estas condiciones, la Unión Europea perjudica a sus ciudadanos. Europa necesita y merece algo mejor.

(Aplausos)

 
  
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  Frassoni, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (IT) Señor Presidente, Señorías, por una vez también hay buenas noticias para el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea en las conclusiones de un Consejo Europeo. No ocurre a menudo y, tal vez por ese motivo, el Presidente Barroso ha dicho que los Verdes están fuera del sistema o son antisistema. Yo no lo creo y espero utilizar los años y meses que quedan de legislatura para cambiar su opinión.

Digo esto porque no nos complace particularmente saber que la Comisión se contuvo en los cuatro puntos de esta cumbre que nosotros considerábamos relativamente positivos porque había adoptado una posición distinta. Estos puntos son: la reforma del Pacto de Estabilidad; objetivos precisos cuantificados en lo que respecta al Protocolo de Kyoto, que la Comisión lamentablemente decidió no mencionar; el reequilibrio de la Estrategia de Lisboa en términos de sostenibilidad medioambiental y social, aunque de modo vago e impreciso; y un tipo de nueva comprensión de la realidad con respecto a la Directiva Bolkestein, aunque resulta muy difícil admitirlo, incluso en el Parlamento, que antes de aprobar la Directiva Bolkestein es necesario elaborar una directiva sobre servicios de interés general.

También creemos que la reforma del Pacto de Estabilidad ha sido positiva y que ahora es mucho más capaz de tener en cuenta la situación económica general y las situaciones nacionales específicas. Por supuesto, estos aspectos positivos se ven contrarrestados en buena medida por el hecho de que las normas sobre la calidad del gasto siguen siendo demasiado vagas. Por ejemplo, decidir invertir hasta 700 millones de euros anuales en la construcción del reactor termonuclear experimental internacional, cuando ni siquiera los comentaristas más optimistas prevén que se pueda utilizar antes de 2050 –si es que se llega a utilizar–, significa no reconocer la urgencia de aplicar el Protocolo de Kyoto ni el potencial de las energías renovables, y no invertir en este último sector. Creemos que este es un gran error.

Asimismo, lamentablemente tenemos que reconocer que durante el Consejo Europeo no se tuvo en cuenta el hecho de que un entorno macroeconómico saneado debe incluir una reforma fiscal para que la carga impositiva que hoy en día grava el empleo se derive hacia la degradación medioambiental, ayudando a hacer más atractivo el empleo regular. Esto es lo que afirmaba Jacques Delors en 1992, y desde entonces no hemos avanzado.

Presidente Barroso, Comisario Verheugen, creo que realmente deberíamos aprender algo de la triste historia de la economía de Italia y de su Gobierno, que llegó al poder prometiendo un nuevo milagro económico mediante la reducción de impuestos y normas medioambientales, y hoy el país ocupa el último puesto en la tabla de crecimiento y competitividad en Europa. Creemos, Presidente Barroso, que la Unión Europea necesita hacerse ver y oír, en parte para ganar el referendo constitucional en Francia y para convencer a los ciudadanos de que el valor añadido europeo realmente existe, de modo que la iniciativa de la Comisión en el marco de la Estrategia de Lisboa pueda traducirse en nuevas leyes. No nos complace el hecho de que la Comisión se contente con desempeñar un papel de coordinación. No creemos que sea suficiente, porque significa que para los votantes franceses, entre otros, el único mensaje que les llega de Europa es el de la Directiva Bolkestein, la patentabilidad de los programas informáticos y las políticas del laissez-faire en los ámbitos económico y político.

Esto no es lo que queremos. Creemos que es necesario avanzar en una dirección distinta y, sobre todo, instamos a la Presidencia y al Presidente Barroso a que tomen nota de lo que hemos llamado –al igual que la Comisión– «la revolución de la ecoeficiencia». La industria de la ecoeficiencia y las empresas de este tipo están creciendo a un ritmo del 5 % anual en estos momentos y creemos que es necesario invertir más en este sector y tomarlo más en serio. Por último, comparto absolutamente todo lo que ha dicho el señor Watson, con una excepción: mi Grupo y yo no creemos que las prisas, la premura y la lucha desesperada por la adhesión de Bulgaria y Rumanía nos ayuden a convencer a los búlgaros, a los rumanos o a los europeos de la viabilidad del proyecto.

 
  
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  Figueiredo, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (PT) Señor Presidente, señor Presidente de la Comisión, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Señorías, la reciente revisión a la baja de las estimaciones de crecimiento divulgadas por la Comisión, y la capitulación que ello implica a la vista de las bajas tasas de crecimiento registradas en 2004, demuestran que las políticas presupuestarias y monetarias, restrictivas a nivel europeo y de los Estados miembros, han frenado la demanda interna, la inversión pública y la recuperación económica.

Eso ha tenido repercusiones negativas en el desempleo, la pobreza, la exclusión social y el aumento de las desigualdades sociales y territoriales confirmado por los 20 millones de desempleados y los casi 70 millones de personas que viven por debajo del umbral de pobreza, a pesar de que los beneficios de las grandes empresas de la UE han registrado un aumento del 78% en 2004 y los beneficios como porcentaje del PIB en la zona euro se acercan actualmente al máximo registrado hace 25 años.

En esta situación, ¿cómo puede aceptarse el llamado relanzamiento de la Estrategia de Lisboa cuando se basa en la competitividad y en la creación de una mano de obra más atractiva para las empresas, cuando pone el acento en profundizar las políticas de liberalización, sobre todo en el sector de los servicios, en aumentar la flexibilidad de los mercados, en reducir los derechos de los trabajadores o en ampliar los sectores con unos niveles salariales bajos, cuando persiste en mantener las propuestas relativas a la Directiva sobre la organización del tiempo de trabajo y en la creación de un mercado interior de servicios? Nosotros no lo aceptamos.

¿Cómo se puede aceptar que las conclusiones del Consejo apenas hagan referencia a la inclusión social y se refieran únicamente a los niños en situación de pobreza, sin apuntar una visión multidisciplinar e integrada de la lucha contra la pobreza y la exclusión social? ¿Cómo se puede aceptar que, a pesar de la anunciada revisión del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, se siga insistiendo en el cumplimiento de metas restrictivas, aunque algo flexibles, a la vez que se da prioridad al desmantelamiento de la seguridad social pública y universal, cuando se sabe que la inversión pública y el mantenimiento de los sistemas públicos de seguridad social son esenciales para combatir la pobreza y la exclusión social?

Por todo eso, insistimos en la necesidad de retirar las propuestas de directiva sobre el tiempo de trabajo y sobre el mercado interior de servicios y de sustituir el Pacto de Estabilidad y Crecimiento por un Pacto de Crecimiento y Empleo. De ese modo, podrá darse prioridad a la creación de 22 millones de empleos de alta calidad y con derechos antes del año 2010, para cumplir los objetivos establecidos en el Consejo Europeo de Lisboa y reducir a la mitad la pobreza y la exclusión social, conforme se aprobó en la Estrategia de Lisboa en 2000.

Creemos que la lucha contra las desigualdades de ingresos y la promoción de la igualdad de derechos y de oportunidades y de una convergencia real, deberían ocupar un lugar prioritario en la agenda económica y social de la UE.

 
  
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  Clark, en nombre del Grupo IND/DEM. – (EN) Señor Presidente, después de todo lo que dijo el señor Juncker hace un mes en esta Cámara y en otros lugares en el sentido de que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento estaba muerto o como mucho necesitaba quedarse como estaba, ahora nos enteramos por el Consejo Europeo de que vive de nuevo. Lázaro ataca de nuevo. Pero no vive, está fallando. Dentro de un año este pacto podrido deberá amañarse o tirarse a la papelera, como propuse la última vez.

No obstante, la reunión fue notable por algo que no debatió: el reembolso presupuestario al Reino Unido. Por lo menos, el señor Chirac lo comentó después de la reunión, diciendo a los reporteros que ya no podía seguir justificándose porque era cuestión del pasado. El señor Barroso se hizo eco de estas declaraciones.

Quizás quieran ustedes justificar el hecho de que el Reino Unido pagaría a la UE 14 veces más que Francia sin el reembolso, e incluso con él pagaría el equivalente a dos veces y media la contribución francesa. El señor Barroso también ha dicho que el 70 % del gasto de la Comisión se dedicaba a la agricultura cuando se acordó el reembolso, mientras que las nuevas propuestas lo reducirían a un tercio. De hecho, lo que se propone es que tres cuartos del futuro gasto se destinen a la agricultura en las regiones pobres. Esas son las prioridades de la Comisión. Eso no interesa al Reino Unido, con reembolso o sin él. Nuestro Ministro de Asuntos Exteriores ha dicho que la propuesta de la Comisión podría suponer un aumento de un 35 % del presupuesto, pero ha dicho que nuestro reembolso sigue siendo intocable.

En el Reino Unido tenemos elecciones el 5 de mayo. Yo les aconsejaría que no intentaran volar de Londres a Bruselas al día siguiente. Se les adelantarían cargos de los partidos y Ministros gubernamentales de todos los colores apresurándose a llegar aquí en busca de un compromiso. Será un hito en el camino de salida de Gran Bretaña. Cuanto peor, mejor, porque en términos monetarios la UE será entonces 14 veces peor para el Reino Unido que para Francia. El cielo sabe, a pesar de los desesperados esfuerzos del señor Chirac, que las encuestas actuales muestran que la UE es cada día menos popular en Francia.

 
  
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  Muscardini, en nombre del Grupo UEN. – (IT) Señor Presidente, Señorías, es el momento de decir que los Gobiernos han entendido por fin que el Pacto de Estabilidad no puede servir de freno ni obstaculizar el crecimiento económico.

Los resultados del Consejo Europeo de Bruselas han subrayado la necesidad de flexibilizar un poco las normas que están paralizando la economía a través de una interpretación demasiado rígida y esquemática del Pacto de Estabilidad, que es lo que en última instancia ha frenado el desarrollo de muchos Estados miembros.

Con el declive de la economía mundial y la nueva situación internacional, Europa necesitaba tomar finalmente la decisión de superar su incapacidad para mirar al futuro con la flexibilidad necesaria.

Ya no es posible imaginar una Europa competitiva en el escenario internacional cuando su tasa de crecimiento equivale tan solo a la mitad de la de los Estados Unidos. Ya no es posible creer que el valor de la estabilidad, aunque positiva en sí misma, es suficiente para superar la falta de flexibilidad que ha congelado el crecimiento en la última década.

Nos complace que el Consejo Europeo haya logrado un amplio consenso en torno a la reforma del Pacto y destacamos el acuerdo alcanzado sobre las reformas estructurales que especifican la política correctiva que los Estados miembros deben adoptar para cumplir los criterios del Pacto, si sus déficit superan el límite.

El sistema de pensiones, el sector de la investigación y la innovación, la formación y las principales obras estructurales y de infraestructura son compromisos de inversión que no siempre resultan compatibles en términos contables con los límites fijados por los criterios.

Aunque no hay duda de que el Pacto debe aplicarse equitativamente en los países que lo han suscrito, es igual de cierto que la economía de la Unión Europea de los 25, que se caracteriza por su considerable heterogeneidad y diversidad, requiere un marco común más variado y más estructurado que permita comprender mejor las diferencias, sin renunciar a los objetivos establecidos en los criterios de referencia.

Me gustaría recordar al señor Watson, a quien he escuchado con atención, que no hay una estrategia económica porque no existe una estrategia política, y porque seguimos utilizando las normas económicas y financieras del siglo pasado para hacer frente a los nuevos horizontes de este siglo.

(El Presidente pide a la oradora que termine)

Señor Presidente, otros diputados se han excedido del tiempo asignado más que yo, así que las normas deberían aplicarse a todos o a nadie.

 
  
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  El Presidente. Las reglas son las mismas para todo el mundo, señora Muscardini.

 
  
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  Czarnecki, Ryszard (NI). (PL) Señor Presidente, el Consejo Europeo está muy orgulloso de declarar que la Estrategia de Lisboa es su máxima prioridad, y de hecho, lo ha vuelto a declarar. Me recuerda un dicho que aparece en la obra de Nikolai Gogol y que dice algo así como «los viejos no han muerto todavía, los jóvenes no han nacido todavía, pero todos suponen una amenaza para los vivos.». La antigua estrategia está agonizando, la nueva está todavía en pañales, pero ambas amenazan a los europeos con cheques sin fondos, prioridades contradictorias y palabras huecas. El Presidente del Consejo ha declarado hoy que los europeos no se toman la molestia de leer la Estrategia y que no les gusta, pero que eso no es culpa suya. La reacción a muchas de las propuestas del Consejo es «sí, pero…» y el «pero» se refuerza tras una lectura más detenida. Así sucede, por ejemplo, con el Programa Marco de Investigación y el Desarrollo. Debería servir para abrir las puertas de par en par a la investigación en toda la antigua y nueva Unión. Pero no debe convertirse en una puerta trasera para volver a nacionalizar las contribuciones de los Estados miembros más ricos. La competitividad ocupa un lugar destacado en los documentos más recientes del Consejo. Eso ocurre sobre el papel, pero en la práctica, en la vida real, la Directiva relativa a los servicios se ha dejado de lado, cuando lo único que pretendía era reforzar la competitividad y ponerla en práctica. ¿Quiere el Consejo estar en misa y repicando? Asia debe alegrarse cuando ve como Europa, su competidor principal, se debilita. Resultan evidentes las medidas que habría que adoptar, en lugar de generar miedo dentro de la Unión. Las pequeñas empresas de Polonia, Hungría, la República Checa, Eslovaquia y Lituania, deberían recibir el mismo trato que las empresas de la antigua Unión. Señorías, todos saben que ese no es el caso. El Consejo se ha referido a la redistribución de ayuda y me preocupa que en la práctica eso pueda significar menos fondos para los nuevos Estados miembros. El Consejo no ha disipado estas preocupaciones. El Consejo se ha referido a la reforma del sistema para la ayuda regional. Me preocupa que, dicho claramente, eso pueda servir de excusa para profundizar la división de Europa en una Unión pobre y nueva y otra antigua y rica. Esta última se olvidaría gustosamente del principio de solidaridad que supuestamente sustenta a las Comunidades Europeas.

 
  
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  Lulling (PPE-DE). (FR) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Presidente de la Comisión, Señorías, las cosas son como son y solo que dispongo de dos minutos para mi intervención, de modo que me limitaré a hablar del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para decir que la existencia de un acuerdo político en el seno del Consejo para remendar algunos aspectos de este Pacto es una buena noticia. La Presidencia luxemburguesa puede enorgullecerse de un éxito que de ningún modo se daba por descontado.

Sea como fuere, este acuerdo de reforma nos coloca en una situación bastante paradójica, ya que, mientras que la nueva versión del Pacto contiene innovaciones muy sensatas, particularmente en la vertiente preventiva, hay que reconocer que solo suscita una tibia adhesión. Para vencer las reticencias, conviene ocuparse prioritariamente de la tarea esencial, a saber, restablecer la confianza en un Pacto que ha sido mal gestionado durante demasiado tiempo y recuperar su credibilidad.

Sigue habiendo demasiadas zonas de sombra para evitar que las disputas de interpretación se reanuden de nuevo y permitan que cada cual interprete las normas a su gusto. Todavía subsisten demasiadas dudas sobre el compromiso de los Estados miembros de respetar un conjunto de principios que se han fijado ellos mismos. Incumbe en primer lugar a la Comisión, señor Presidente, aclarar estos principios mediante la incorporación de las enmiendas fundamentales establecidas por el Consejo en sus reglamentos de 1997, que constituyen el marco del Pacto.

En estas circunstancias, el trabajo en torno a estas propuestas reviste una importancia particular y es imperativo prestar más atención al detalle. Me limitaré a citar dos ejemplos. ¿Qué compromisos concretos de derivarán de las disposiciones preventivas del Pacto, que constituyen de algún modo la moneda de cambio de la flexibilización de las reglas en otros terrenos? ¿Cómo conciliar en los textos la necesidad reafirmada de simplicidad, transparencia y equidad en el procedimiento de déficit excesivo con la complejidad de los mecanismos que empiezan a perfilarse?

Por lo que se refiere a la confianza y la credibilidad, corresponde naturalmente a los Estados miembros rendir cuentas y reclamar coherencia. Ni siquiera el más benévolo de los observadores habrá dejado de advertir que los debates en torno a la reforma del Pacto se han limitado la mayoría de las veces más a alegatos ante un tribunal industrial que a debates con siquiera un mínimo de objetividad. Debo decir, señor Presidente, que esta detestable actitud ha tenido efectos psicológicos devastadores, no solo dañando gravemente el principio de igualdad de trato entre los Estados miembros, sino también socavando el fundamento de una comunidad basada en el Estado de Derecho.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. TRAKATELLIS
Vicepresidente

 
  
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  Goebbels (PSE). (FR) Señor Presidente, Señorías, la cumbre de primavera ha sido un éxito. La Presidencia merece nuestras felicitaciones por haber encarrilado un compromiso razonable en torno al Pacto de Estabilidad y Crecimiento y por haber relanzado la Estrategia de Lisboa.

La Unión se encuentra en una situación extraña. Somos el primer exportador mundial y el primer mercado para el resto del mundo. Nuestra Unión es un remanso de paz, una entidad política atractiva a la que quieren adherirse cada vez más miembros. Al mismo tiempo, practicamos una especie de autoflagelación, revolcándonos en el declive anunciado de la Casa Europa.

Sin embargo, los hechos contradicen ese discurso pesimista. Nuestra Europa, vista desde el exterior, es un modelo de bienestar. Combina un elevado nivel de vida con unas normas sociales y medioambientales que prácticamente carecen de precedentes. Europa crea empleo: 6,5 millones de puestos de trabajo en los últimos cuatro años. Sin embargo, la tasa de desempleo sigue siendo demasiado alta en algunos de nuestros países más grandes.

Es cierto que nuestro crecimiento es más lento que el de China, pero una economía que representa cerca de la cuarta parte del producto bruto mundial crece por fuerza más lentamente que una economía que despega en un país que ha conocido un siglo de estancamiento. Incluso con una tasa de crecimiento de tan solo el 2 %, la economía de nuestra Unión crece cada año el equivalente a la magnitud de la economía de Taiwán.

La teoría que prevalece es que Europa se ha quedado descolgada de los Estados Unidos en materia de competitividad y productividad. Si miramos más de cerca veremos que las ganancias de productividad norteamericanas se dan sobre todo en determinados sectores de servicios que, como el comercio mayorista, el comercio minorista, el sector inmobiliario y la intermediación financiera, no entran en absoluto en competencia directa con sus homólogos europeos.

En cambio, Europa admite un retraso –y en este caso se trata de un auténtico retraso– en el sector de los semiconductores y de las máquinas de oficina. De forma bastante sorprendente, nuestras empresas tienen una ventaja de productividad en las comunicaciones y los servicios informáticos. De hecho, Europa supera a los Estados Unidos en 37 de un total de 56 sectores económicos. Es cierto que Europa va con retraso en materia de investigación, pero el culpable es sobre todo el sector privado: mientras que el 80 % de los 1,2 millones de investigadores norteamericanos trabajan para el sector privado, solo un 48 % del millón de investigadores europeos están empleados en este sector.

La estrategia reenfocada de Lisboa puede y debe aportar respuestas a todos estos problemas. Para maximizar su éxito, la Unión necesita un contexto macroeconómico favorable. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento revitalizado, al permitir ajustar la política de gasto público en respuesta a las tendencias cíclicas y al favorecer el efecto de la inversión, ayudará a fomentar el crecimiento.

La estabilidad es sin duda un bien público. El caso es que la Unión, y en particular la zona del euro, no han conocido nunca un grado tan alto de estabilidad. La inflación ya no es un problema, la moneda es fuerte y los tipos de interés han alcanzado niveles más bajos que nunca antes. Nos falta más crecimiento y más demanda interior, en particular en algunos de nuestros países más grandes. El hecho de que el Reino Unido, Suecia y Dinamarca registren un crecimiento mayor que la zona del euro incluso con unos tipos de interés más altos, debería hacer reflexionar al Banco Central Europeo.

Sin duda, los socialistas apoyan al Presidente en ejercicio del Consejo, aunque sea un destacado miembro del Partido Popular Europeo, cuando recuerda al Banco Central Europeo que, aun siendo el único responsable de la política monetaria, la dirección de la política económica europea es tarea de los Gobiernos nacionales. Este es otro ámbito en que hemos de insistir en la «separación entre Iglesia y Estado».

(Aplausos)

 
  
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  Klinz (ALDE).(DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Presidente de la Comisión, Señorías, felicito al Presidente en ejercicio del Consejo de Luxemburgo por concluir el trabajo de reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento el mes pasado. En su nueva forma, el pacto muestra una serie de aspectos positivos.

Su aspecto preventivo se ha reforzado; los Estados miembros tienen un incentivo para apartar algo por si viene una época de vacas flacas. Al mismo tiempo, se le está prestando una mayor atención al nivel de deuda de los Estados miembros.

Las distintas situaciones económicas de cada uno de los Estados miembros se han tenido más en cuenta que en el pasado. A este respecto, hay muchas posibilidades de trabajar en el futuro con soluciones realistas a los problemas si se excede el déficit y los criterios de deuda. La reforma del pacto debería ayudar a reconciliar las políticas económicas de los Estados miembros, y al mismo tiempo, subrayar la necesidad de una política financiera sostenible.

No obstante, tengo mis dudas sobre si estos aspectos positivos son suficientes para impulsar la zona del euro. Me temo que estas reformas no conseguirán restaurar la confianza perdida de los ciudadanos. En mi opinión, el pacto reformado tiene demasiados puntos débiles. En el futuro, el Banco Central Europeo será el único responsable de garantizar la estabilidad del euro, puesto que, a todos los efectos, el pacto ya no funcionará como segundo pilar de estabilidad.

El mayor margen para la interpretación y las circunstancias especiales no especificadas tentarán a muchos Estados miembros a acumular nuevas deudas. Puede que eso obligue pronto al Banco Central Europeo a elevar los tipos de interés y ponga en peligro lo que ya es un crecimiento débil en la zona del euro.

En mi opinión, la Comisión se ha debilitado más que fortalecido después del proceso de reforma. Dudo que sea capaz de desempeñar eficazmente sus funciones como guardiana del pacto. La aplicación sistemática del mecanismo de sanciones contemplado en el pacto en caso de violación del mismo parece hoy menos probable que nunca. Espero que consiga, a pesar de estos recelos, evitar posibles daños a la zona del euro.

La revisión de los Reglamentos nº 1466 y 1467 debe aclarar un texto que ahora es ambiguo. El Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa espera que el Parlamento Europeo se implique activamente en el proceso de modificación de esos reglamentos y de vigilancia del cumplimiento del pacto.

 
  
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  Hudghton (Verts/ALE).(EN) Señor Presidente, ayer se publicó una encuesta de opinión en Escocia que incluía una pregunta relativa al proyecto de Constitución de la UE. Escoceses a favor de suscribir la Constitución: 35 %; contrarios a suscribir la Constitución de la UE: 49 %.

Hace cinco años se habría recibido una respuesta mucho más positiva por parte de Escocia. En efecto, históricamente Escocia se ha mostrado mucho más positiva respecto al compromiso con nuestros socios europeos que otras partes del Reino Unido. Aun así, a pesar de todas las conversaciones, tras la caída de la Comisión Santer, sobre el restablecimiento del contacto con los ciudadanos, muchas de nuestras políticas y directivas todavía se consideran insensibles e inapropiadas para la vida real en nuestras comunidades, especialmente en Escocia, con el desastroso fracaso de la Política Pesquera Común. Pero pienso que la Directiva de servicios puede seguir minando la confianza del público y no creo que el Consejo o la Comisión la hayan manejado sensiblemente.

Se considera en gran medida otro ataque a servicios públicos esenciales. Ha corrido mucha tinta sobre los efectos potenciales del principio del país de origen, pero si queremos ser sensibles a la realidad, hay mucho más que eso. Por ejemplo, en el Reino Unido, el sistema jurídico y reglamentario de Escocia está totalmente separado del de Inglaterra y Gales, y así sucesivamente. Me gustaría ver un mayor reconocimiento del que tenemos hasta la fecha, no solo de las sensibilidades de cada Estado miembro, pero también de las diferencias dentro de los Estados miembros.

 
  
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  Adamou (GUE/NGL).(EL) Señor Presidente, a pesar de que el Presidente en ejercicio del Consejo se ha marchado y de que el Presidente de la Comisión está participando en una conversación, voy a decir lo que tengo que decir. Lamentablemente, Lisboa relega la política social a un segundo plano. Con los cambios propuestos en el Pacto de Estabilidad y para la propia Estrategia de Lisboa, esta no puede convertirse en una estrategia a favor de los intereses de los trabajadores. Eso es una paradoja y es absurdo que, por una parte, hablemos de crear la economía más productiva del mundo y que, por otra, queramos reducciones en los presupuestos o, en otras palabras, una cohesión menor. Solo si adoptamos una serie de medidas radicales, que incluya también otros ámbitos, podrá convertirse Lisboa en una estrategia a favor de los intereses de los trabajadores.

El Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea – Izquierda Verde Nórdica está en total desacuerdo. Solicitamos que se introduzca un verdadero Estado social en Europa cuyo objetivo sea el pleno empleo. Que se adopte una estrategia cuyo objetivo sea conseguir un alto nivel de vida sin sacrificar a nadie en aras de una mayor competitividad. Que se eliminen los llamados horarios flexibles, que descomponen el tejido social. Que se introduzca una semana de 35 horas en toda regla sin ningún tipo de reducción salarial, lo cual supondría contratar más personal. Estamos en contra de una estrategia de crecimiento unilateral que beneficia a las grandes empresas y al sector privado. Seguiremos esforzándonos por conseguir que los responsables en la Comisión Europea y en el Consejo adopten finalmente una postura que anteponga los intereses de los ciudadanos a los intereses económicos. Eso solo puede conseguirse mediante cambios radicales en el Pacto de Estabilidad y en la Estrategia de Lisboa.

 
  
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  Blokland (IND/DEM). (NL) Señor Presidente, el Consejo Europeo ha declarado que la Directiva relativa a los servicios debería dotarse de una mayor dimensión social. Después de todo, la intención no puede ser aprovecharse de los trabajadores de los Estados miembros que aplican unas condiciones de trabajo menos estrictas o competir de manera desleal con los proveedores de servicios en los Estados miembros donde se aplican unas condiciones de trabajo más estrictas. El incumplimiento de la actual legislación laboral dará lugar a situaciones no deseadas, y esta posibilidad inquieta a los ciudadanos. La Directiva permite que, de acuerdo con la legislación europea, los proveedores de servicios estén obligados a cumplir la legislación laboral aplicable en cada país. Sin embargo, eso presupone que la legislación laboral se aplique de modo efectivo; de lo contrario, se sacará provecho de las personas y la competencia será desleal. Hasta la fecha, las garantías de aplicación previstas por la Directiva propuesta no han sido insuficientes. En la propuesta, la vigilancia de la aplicación se asigna al país de origen y no al país de destino, lo cual ocasiona una situación inviable. De hecho, no puede esperarse que las autoridades polacas, por ejemplo, comprueben si los trabajadores polacos en los Países Bajos realizan su trabajo de acuerdo con las condiciones de trabajo neerlandesas. Necesitamos un enfoque distinto para establecer un sistema viable que permita vigilar las condiciones de trabajo en todos los Estados miembros. El país de origen tendrá que declarar, como mínimo, que un ciudadano suyo va a trabajar en el país de destino. De ahí se deduce que el intercambio de información es el primer paso para hacer posible la aplicación de la legislación laboral. Supongo que la Comisión incluirá este deber de informar en la Directiva.

Ocho organizaciones medioambientales han llamado la atención sobre las consecuencias de esta Directiva para la naturaleza, el medio ambiente y la salud, y han hecho bien. Parece como si el concepto de integración del Tratado de la UE, con el desarrollo sostenible como objetivo final, se hubiera pasado por alto temporalmente.

En general, el Consejo no ha explicado la dirección que quiere tomar y de qué modo puede dotarse a la Directiva de una dimensión más social y más medioambiental que, en el fondo, era el objetivo del proceso de Lisboa. Lo cierto es que era el Parlamento, en lugar del Consejo, el que tenía que dar el siguiente paso en el proceso legislativo. A pesar de ello, el Consejo incluyó la Directiva relativa a los servicios en el orden del día para acomodar los intereses específicos de algunos Estados miembros, y eso ha desestabilizado el marco institucional. Parece que, en este momento, el Consejo considera muy importante dotar de mayor protagonismo a esta dimensión social, dado el debate que rodea a la Constitución Europea en Francia, a pesar de que existen argumentos más apropiados que podrían esgrimirse en contra de esta Constitución.

 
  
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  Krasts, en nombre del Grupo UEN. (LV) Señor Presidente, al evaluar los resultados del Consejo Europeo, nos vemos lamentablemente obligados a concluir que el debate sobre la Directiva relativa a los servicios ha ocupado un lugar central en el mismo. El resultado del debate sobre la Directiva relativa a los servicios, que la anterior Comisión consideraba su legado, es un entusiasmo claramente menor ante la posibilidad de conseguir los objetivos de la Estrategia de Lisboa reescritos por la actual Comisión. La Directiva tenía por objeto aumentar la competencia en sectores abiertos a la misma, para ganar consumidores, y prestar apoyo a las pequeñas y medianas empresas, para las cuales las operaciones transfronterizas son imposibles en este momento. Con el texto propuesto, la Directiva fue rechazada por considerarse que suponía una amenaza para el modelo social de Europa. Hasta un grado sorprendente, la mayoría de las críticas se centraron en la aplicación del principio del país de origen a la prestación de servicios. Ese es el principio que rige toda la legislación del mercado interior, y el Tribunal Europeo de Justicia así lo ha respetado siempre en sus decisiones. La Comisión está perdiendo uno de los pocos instrumentos que quedan a su disposición y que es actualmente una de las piedras angulares más importantes de la fortalecida Estrategia de Lisboa. La reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento desde un punto de vista económico es comprensible, pero estaría plenamente justificada solo si la Unión Europea fuera un Estado unificado. Como dicen, al hambriento le resulta difícil comprender al que ha comido bien. Por tanto, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que se adoptó en tiempos favorables, no resulta conveniente en tiempos difíciles. En los buenos tiempos, los políticos carecen de voluntad para ahorrar por si viene una época de vacas flacas, y en los tiempos difíciles el deseo de realizar reformas estructurales se desvanece, así que no queda otra alternativa que cambiar las condiciones del pacto. La reforma del pacto reduce la disciplina fiscal de los Estados miembros y no los anima a mejorarla en los buenos tiempos. Sin embargo, las dificultades creadas por una moneda común más débil y unos tipos de interés más altos en los créditos afectarán a todos los Estados miembros, también a aquellos que tuvieron un buen comportamiento tanto en los buenos como en los malos tiempos. Las decisiones del Consejo Europeo producirán una reacción en cadena a todos los efectos. Quiero esperar que la actitud hacia la Estrategia de Lisboa sea distinta a la acogida que la Directiva relativa a los servicios ha tenido en el Consejo, que los aspectos positivos de la Estrategia de Lisboa proporcionen el impulso esperado, y que la carencia de disciplina fiscal y de reformas estructurales no ponga en peligro el modelo social europeo.

 
  
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  Vanhecke (NI). (NL) Señor Presidente, no puede negarse que el pasado Consejo Europeo estuvo dominado por un factor externo: los referendos sobre la Constitución Europea que se van a celebrar en varios países europeos. Es precisamente en el contexto de esos referendos donde debemos enmarcar la decisión de revisar la Directiva relativa a los servicios. De hecho, está por ver que la Directiva Bolkestein se revise o modifique una vez celebrados los referendos. Después de todo, es un hecho que las decisiones europeas se toman casi siempre pasando por encima de los ciudadanos y que en el pasado, en más de una ocasión, no se han tomado totalmente en serio conceptos tan anticuados como la verdad y la democracia.

Por lo que respecta a la Directiva Bolkestein, tenemos que decir que está, toda ella, plaga de ambigüedades. Incluso los especialistas en legislación europea poseen opiniones muy distintas acerca de cómo llevar a la práctica esta cuestión. Es un hecho que la definición tan general del concepto «servicio», junto con el principio del país de origen, ocasionará cambios drásticos en los poderes y las responsabilidades de los Estados – y en algunos casos de los Estados federales –. Además, la propuesta afectará inevitablemente a los poderes y responsabilidades estatales en los ámbitos de la seguridad social, la asistencia sanitaria y la educación – todos ellos ámbitos en los que, en mi modesta opinión, debería aplicarse estrictamente el principio de subsidiariedad. Según el señor Bolkestein, las reglas del país de origen se aplican únicamente a los proveedores de servicios. Para mí es todo un misterio cómo puede evitarse la distorsión de la competencia o incluso el dúmping social con esas reglas, y también me pregunto si eso es realmente beneficioso para el consumidor europeo.

Permítanme que sea especialmente escéptico respecto a los cientos de miles de nuevos empleos que se supone que esta Directiva va a crear en Europa. Como todos los demás, sigo esperando los millones de empleos que esos mismos economistas nos prometieron cuando se introdujo el euro. Quiero reiterar que no tengo ninguna fe en la promesa del Consejo de realizar pequeños cambios en la Directiva Bolkestein. No tengo fe en la repentina conversión al principio de «los míos primero» de tantos políticos de izquierdas que están ansiosos por ver el resultado de los referendos sobre la Constitución Europea. Como en el caso de Turquía, la política de la UE es a menudo una cadena de decepciones y de vergonzosas mentiras, y me temo que con la Directiva Bolkestein tenemos hoy más de lo mismo.

 
  
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  Grossetête (PPE-DE). (FR) Señor Presidente, en primer lugar quisiera felicitar al Presidente en ejercicio del Consejo por el papel que ha desempeñado en este Consejo de primavera al alcanzar el consenso necesario entre todos los Estados miembros en un período muy delicado de la historia de Europa.

Por lo que respecta al Pacto de Estabilidad y Crecimiento, creo que es importante, ya que garantiza la estabilidad necesaria de la moneda única. Pero lo que Europa necesita son criterios y no dogmas, y numerosas voces reclamaban en esta Cámara más flexibilidad. En realidad, lo que necesitamos es gobernanza económica. Este Pacto es también un pacto por el crecimiento, así que ¿por qué habría que penalizar a los países que inviertan más que otros en investigación, defensa o infraestructuras? Esto carece de sentido y está en flagrante contradicción con la Estrategia de Lisboa.

En cambio, el aumento descontrolado e injustificado de los déficit y del endeudamiento debe ser severamente penalizado y los Parlamentos nacionales han de desempeñar plenamente su función de control presupuestario de sus Gobiernos. Se trata de los mismos Gobiernos con los que debemos deliberar sobre el advenimiento de una generación de ancianos de edad muy avanzada. Tendremos cada vez más personas centenarias. No podemos sino acoger con agrado este desarrollo de los acontecimientos, pero implica una transformación de nuestro sistema social y económico.

Señor Presidente del Consejo, señor Barroso, estaremos muy atentos a las propuestas que presente al Consejo de junio sobre la estrategia de desarrollo sostenible en relación con el relanzamiento económico y social que reclama el proceso de Lisboa. El cambio climático constituye otro desafío para Europa. Por último, diré que celebro el compromiso de iniciar las obras para la construcción del Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER) en Cadarache antes de finales de 2005.

Debemos recuperar la confianza de los ciudadanos europeos, deseosos de que evitemos todo dúmping social y fiscal. Eso es lo que trataremos de hacer en el Parlamento en relación con la directiva de servicios, y me ha sorprendido oír al orador anterior expresar sus dudas sobre el papel que puede desempeñar el Parlamento a este respecto. Permítanme recordarles, Señorías, que el poder legislativo lo comparten el Parlamento Europeo y el Consejo.

En realidad, lo que falta en esta Europa es entusiasmo y confianza en sí misma. Nos corresponde a todos nosotros tranquilizar y convencer a las personas, para que nuestros conciudadanos puedan hacer suya la Constitución que es indispensable para la Europa de veinticinco Estados miembros.

 
  
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  Swoboda (PSE).(DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Presidente de la Comisión, Señorías, rara vez un documento ha recibido tan buena acogida en el Consejo –e incluso en esta Cámara–, y eso también se refleja en nuestra resolución. De hecho, veo una cierta convergencia entre las conclusiones del Consejo, las conclusiones de la Comisión y las opiniones de la mayoría de esta Cámara. La cuestión aquí es una Europa social en competencia mundial. Eso tiene que subrayarse, porque muchos ciudadanos se han llevado la impresión en los últimos años de que se trataba solo de competencia, pero no de una Europa social, o de que la Europa social se estaba perdiendo por el camino. Hoy, un orador ha expresado la opinión de que los dirigentes políticos de muchos países eran los culpables de que la Constitución se viera bajo un prisma tan negativo o crítico. No obstante, creo que eso quizás ha sucedido porque muchas personas no han podido identificarse con esta Europa, porque piensan que el aspecto social se está ignorando o dejando a un lado.

Lo que este Consejo ha conseguido con la reforma del Pacto de Estabilidad –y por esto quisiera felicitar calurosamente a la Presidencia de Luxemburgo– no es abrir la puerta a más deudas, sino considerar las situaciones individuales de algunos países y dotar al pacto de una mayor flexibilidad. Lo que se ha dicho sobre el mercado de los servicios – supuestamente a escala mundial – tiene que ver con la apertura de un mercado común, no con el dúmping social, como el señor Juncker ha dicho en su última intervención. Esa es también nuestra línea. Celebro –también respecto a lo que ha dicho la señora Grossetête , y espero que vaya más allá de la fecha del referendo en Francia– que estemos encontrando una línea común en esta cuestión para conseguir una apertura para Europa que tenga en cuenta el modelo social.

Posiblemente se ha hablado poco del Pacto por la Juventud. Es muy importante que enviemos a nuestros jóvenes la señal de que su Europa debe ser una Europa de empleo y una Europa social. El hecho de que tengamos en cuenta las cuestiones sociales no elimina la necesidad de avanzar en otra serie de reformas.

Para terminar, una cuestión que también quiero mencionar es la investigación y el desarrollo. Tenemos una nueva propuesta para un programa de investigación y desarrollo. Señor Presidente en ejercicio, espero que usted, y más importante todavía, sus sucesores, consigan invertir suficiente dinero, iniciativa y esfuerzo en este programa de investigación, porque si queremos estar a la altura de la competencia, tenemos que promover la investigación y el desarrollo.

(Aplausos)

 
  
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  Ek (ALDE).(EN) Señor Presidente, estamos muy preocupados por la tasa de crecimiento actual de la economía europea, las elevadas tasas de desempleo y todos los problemas sociales y medioambientales con los que tenemos que lidiar. Por lo tanto, me complace que hace un par de semanas el Parlamento adoptara una resolución sobre el proceso de Lisboa, y que muchas de sus sugerencias se tuvieran en cuenta en la cumbre de primavera. No obstante, sigo estando muy preocupada. Voy a ponerles algunos ejemplos en el terreno de la legislación y las políticas.

En primer lugar, respecto al Programa Reach, es muy importante que tomemos una decisión. Eso es lo que el Parlamento declaró unánimemente hace un par de semanas. La incertidumbre es muy cara.

En segundo lugar, respecto a la directiva de servicios sociales, el Parlamento está mucho más de acuerdo con la necesidad de esa directiva que el Consejo. Necesitamos una línea firme a este respecto porque la tasa de desempleo es una catástrofe para los seres humanos y para la economía.

Respecto a los ámbitos políticos, hablamos de las PYME y elaboramos documentos muy bonitos sobre ellas y sobre la importancia de reducir los trámites burocráticos. Ahora el capital riesgo es esencial para el trabajo de las PYME. Al mismo tiempo que hablamos de las PYME, del desempleo, etc., tras el informe Lamfalussy existen ahora 240 subgrupos que están trabajando en torno a la nueva legislación para los mercados financieros. Eso es justo lo contrario de reducir los trámites burocráticos y conseguir suficiente capital riesgo para las PYME.

El segundo ámbito político es la energía. Sabemos que tenemos problemas medioambientales, problemas de desempleo y problemas de desarrollo regional, y que necesitamos producir biomasa, calefacción urbana y trigeneración. Aun así, no hay cooperación entre la política agraria, la política energética y la política industrial. Esta cooperación es necesaria; es extremadamente importante.

El Parlamento y, creo, la Comisión tienen voluntad, pero el Consejo no se muestra suficientemente firme. Tienen que ser más firmes, señor Juncker.

 
  
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  Turmes (Verts/ALE).(DE) Señor Presidente, el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea no quiere una Europa que juegue a tontas y a locas con nuestras prestaciones sociales y medioambientales, que forman parte de nuestra identidad europea. Y tampoco lo quieren sus ciudadanos. Por eso, acogemos con satisfacción las claras declaraciones de la Presidencia de Luxemburgo del Consejo de la Unión Europea y su compromiso con la tríada de cuestiones económicas, medioambientales y sociales.

Las conclusiones de la cumbre de primavera son unas conclusiones buenas para Europa, ya que han puesto a la Comisión Barroso en su sitio y han demostrado el error de sus tendencias neoliberales. Pero ahora, esas declaraciones que celebramos deben respaldarse con medidas visibles, especialmente en dos sectores: en la protección medioambiental, necesitamos de una vez por todas una actuación europea para la protección climática, y eso tiene que reflejarse en las perspectivas financieras y en el Banco Europeo de Inversiones. Las inversiones en transporte público, las inversiones en la descontaminación de edificios y las inversiones en redes de calefacción a distancia reducen los daños climáticos y nuestra dependencia del petróleo. Poco se habló en la cumbre sobre el problema del petróleo y el freno que supone para el crecimiento europeo.

En política social, esto significa que necesitamos una Directiva que proteja de una vez por todas los servicios públicos. Una de las prioridades de los meses restantes de la Presidencia de Luxemburgo debería ser la puesta en marcha de esta Directiva sobre los servicios públicos, porque de lo contrario el espíritu de Bolkestein seguirá cerniéndose sobre Europa.

 
  
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  Wagenknecht (GUE/NGL).(DE) Señor Presidente, si los cimientos de una casa se pudren, no sirve de nada que arreglemos el tejado para resistir el invierno. El Pacto de Estabilidad no merece ser reformado, merece ser abolido. En particular, la nueva disposición para tener en cuenta las llamadas reformas estructurales demuestra claramente lo que el Pacto ha sido siempre. No ha sido un intento de estabilizar los precios o fortalecer las finanzas públicas; ha sido un instrumento para justificar la adopción precipitada de unos planes neoliberales de liberalización y privatización, cuya aplicación ya había aumentado los beneficios de los conglomerados europeos en un 78 % en 2004. No obstante, los que cosechan esos beneficios están muy lejos de sentirse satisfechos.

La propuesta de una Directiva relativa a los servicios es un nuevo intento de dejar definitivamente a un lado el modelo social europeo. En lugar de armonizar las normas por arriba, veremos una carrera desenfrenada de dúmping para establecer el mínimo común denominador; en lugar de bienestar cuando y donde corresponda, todos los sectores de la vida humana se verán comercializados. Esa es obviamente la visión que tienen de Europa los gabinetes de estrategia de los grupos de presión más importantes: las empresas.

Setenta mil personas se manifestaron en Bruselas en marzo contra la brutalidad del proyecto neoliberal. Están esperando a ver si la crítica del Consejo tenía solo a la vista el próximo referendo de la Constitución en Francia, o si esa crítica irá seguida de unos hechos serios.

 
  
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  Piotrowski (IND/DEM). (PL) Señor Presidente, Señorías, en su última reunión el Consejo Europeo reconoció que se ha conseguido muy poco con la Estrategia de Lisboa cuando ya se ha recorrido la mitad del camino. En realidad, ha sido un fracaso total. Quiero recordarle a la Cámara que la Unión no ha logrado el objetivo del 3 % de crecimiento económico que se propuso, y la diferencia entre el PIB por habitante en la UE y en los Estados Unidos ha aumentado, cuando se supone que iba a desaparecer. Únicamente se ha producido un ligero aumento del gasto en el ámbito fundamental de la investigación y el desarrollo, y el crecimiento del empleo en los ámbitos señalados por la Estrategia de Lisboa ha sido mucho menor de lo esperado. Todavía quedan importantes obstáculos para la libre circulación de productos y servicios en la Unión.

Una condición para ese crecimiento sostenible y equilibrado que ahora es una simple y mera ilusión sería la liberalización del mercado de los servicios. He utilizado deliberadamente la palabra «sería» porque la que la libertad de actividad económica sigue siendo teórica, a pesar de las antiguas disposiciones del Tratado en ese sentido. El proceso de liberalización ha sido acogido con una gran oposición por parte de los funcionarios y las asociaciones de comerciantes de los países de la antigua Unión. Sus oponentes argumentan que la calidad de los servicios prestados por las empresas de los nuevos países es menor, y que estos últimos están participando en el dúmping social. Al mismo tiempo, los que se oponen a la liberalización están discriminando a sus propios conciudadanos, obligándoles a pagar unos precios excesivamente elevados por los servicios que precisan.

Creo firmemente que otro catalizador fundamental para el crecimiento económico sería convertir la política de cohesión en algo más que en un simple eslogan propagandístico. Si queremos que la Estrategia de Lisboa se salve, el Consejo, la Comisión y, sobre todo, los funcionarios de la UE tienen que recordar el verdadero significado del principio de solidaridad y el modo en que de verdad funciona un mercado libre.

 
  
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  Dillen (NI). (NL) Señor Presidente, Señorías, es sorprendente cómo unas elecciones inminentes pueden hacer a veces que los políticos recapaciten, e incluso que renieguen de sus propios principios. Por ejemplo, disfruto con malicia viendo el culebrón verdaderamente triste que se está representando en Europa en respuesta a la Directiva Bolkestein. Después de todo, antes del 1 de mayo de 2004 no oímos a nadie quejarse por la liberalización de los servicios, porque los planes del comisario neerlandés simplemente coincidían con la lógica europea de que los proveedores de servicios debían poder trabajar también con libertad en la UE. No obstante, para complacer al Presidente Chirac y para evitarle una humillante derrota en el referendo del 29 de mayo, ahora se dice que la Directiva –habiendo sido aprobada, desde luego, por los socialistas señor Lamy y señor Busquin– se volverá a modificar, si es que no se reescribe de nuevo. Ahora resulta que la Directiva se deja en suspenso de momento para no dar al «no» francés ningún triunfo más.

La izquierda europea ha descubierto que el dúmping social pone en peligro los puestos de trabajo de su propia gente. Ha redescubierto también la importancia de defender los intereses nacionales y soberanos. La izquierda francesa, de nuevo leal a las tradiciones del Front Populaire anterior a la guerra, ha redescubierto el principio de «los míos primero» del que había abominado anteriormente y rechaza el principio del país de origen que establece la Directiva. Por supuesto, queda por ver si esta hipocresía será suficiente para impedir que el «no» consiga un triunfo aplastante el 29 de mayo. Al contrario de lo que pueden pensar los lumbreras de la Comisión, el electorado no es tonto. En Alemania se está creando una situación similar. El Herald Tribune de hoy informa que el Canciller socialdemócrata, ansioso como está por que se celebren las elecciones el mes que viene en Renania del Norte-Westfalia, quiere imponer medidas estrictas para evitar que la mano de obra barata procedente de Europa del Este le quite empleo a los alemanes. ¿Quién habría pensado que ese antiguo marxista internacionalista sería capaz de algo así? No podemos sino felicitarlo.

 
  
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  Thyssen (PPE-DE). (NL) Cada generación se enfrenta a sus propios desafíos. En el decenio de 1980 se nos dijo cómo mejorar nuestra competitividad, y en el decenio de 1990 se trató de reorganizar la financiación gubernamental. Ahora que nos enfrentamos a una competencia mundial cada vez más agresiva, a un mundo sujetos a continuos cambios y a una población que envejece, tenemos que estar a la altura del nuevo desafío que supone salvaguardar nuestro modelo social, que presupone el crecimiento económico en primer lugar. Mientras tanto, ahora todos somos conscientes de que no es suficiente con responder a esos retos con declaraciones y promesas incumplidas. Los ciudadanos están desilusionados; quieren ver hechos y resultados. Después de la cumbre europea, podemos decir que existe acuerdo interinstitucional y un cierto compromiso con el renacimiento de Lisboa, y esa es la razón por la que las conclusiones de la cumbre representan un nuevo inicio esperanzador y la presidencia merece que se le reconozca el mérito. Interpretémoslo de ese modo para los ciudadanos, y como ha sugerido el Presidente del Consejo, en su propio idioma. Ni que decir tiene que esperamos que las nuevas disposiciones relativas al Pacto de Estabilidad proporcionen una prueba convincente del mensaje que nos ha traído el Presidente del Consejo, y que podamos confiar en unos criterios claros y en una aplicación suficiente. Celebramos también que en las conclusiones se haya destacado la importancia de las pequeñas y medianas empresas, y esperamos que esto sea algo más que hablar de boquilla.

Respecto a la Directiva relativa a los servicios, tenemos que concluir que, aunque se ha perdido una batalla de comunicación importante, no hemos perdido la guerra. Como colegisladores, haremos todo lo que esté en nuestra mano para posibilitar la libre circulación de servicios y nos aseguraremos de que se haga de una manera consecuente con el desafío de nuestra generación: garantizar el modelo social europeo con sus tres dimensiones. Señor Presidente, el comité director de la Estrategia de Lisboa del Parlamento acordó ayer trabajar a pleno ritmo y, por nuestra parte, puedo asegurar a la Presidencia del Consejo, a la Comisión, a mis colegas diputados a esta Cámara y a los diputados a los Parlamentos nacionales que seguiremos firmemente comprometidos con el logro de los objetivos y que pueden confiar en nuestra cooperación con vistas a ese fin.

 
  
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  Rasmussen (PSE). (DA) Señor Presidente, veo que el señor Watson no está presente en la Cámara, cosa que lamento. Tengo que distanciarme claramente de las críticas del señor Watson al señor Juncker, Presidente de la Unión Europea. Por supuesto, el señor Juncker no tiene la culpa de que Francia tenga actualmente un Gobierno tan impopular que no sea capaz de convencer a los ciudadanos franceses de que voten a favor del Tratado. Lo cierto es que el propio señor Juncker, a través del Consejo Europeo celebrado en marzo de este año, ha garantizado que el resto de nosotros podamos explicarles a los ciudadanos franceses que ahora tenemos un Pacto de Estabilidad y Crecimiento diseñado con sensatez, que los equilibrios en el proceso de Lisboa han quedado retenidos y que ahora estamos en situación de dar el próximo paso, como ha dicho el señor Almunia, Comisario de Asuntos Económicos y Financieros, quien también ha dicho que, utilizando los dos instrumentos, junto con las iniciativas macroeconómicas, podemos crear más empleos y empleos nuevos en Europa.

Quiero decirle al señor Watson, al Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos y a otros, estén o no presentes en esta Cámara, que de lo que se trata aquí es de una responsabilidad compartida por ellos y por nosotros, y también por el Presidente de la Comisión, el señor Barroso, la totalidad de la Comisión, el señor Juncker y el Consejo. Tenemos que demostrar a los ciudadanos franceses que esta Unión Europea tiene una importante tarea ante sí, y es ayudar a la creación de más empleos, nuevos y mejores. Francia no puede crear más empleos, nuevos y mejores, por sí sola. Francia y los franceses necesitan un nuevo Tratado Constitucional, y esta nueva estructura europea, junto con el enfoque político adoptado ahora por el Consejo Europeo de marzo y, esperemos que también por el Consejo Europeo de junio, nos proporciona argumentos sólidos para seguir avanzando en nuestro trabajo por Europa. Europa no es el escenario de ningún espectáculo diario ni de revoluciones importantes. Es el escenario del trabajo duro, sensato y decidido, y eso es algo por lo que quiero felicitar al señor Juncker hoy.

 
  
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  Letta (ALDE).(IT) Señor Presidente, Señorías, el acuerdo sobre el Pacto de Estabilidad tiene sus aspectos positivos, pero siguen pendientes algunas preocupaciones importantes. En primer lugar, es esencial reforzar y no debilitar el papel desempeñado por la Comisión en la gestión del Pacto, tanto en lo que se refiere a la contabilidad como a las inversiones, es decir, tanto en lo que afecta a la estabilidad como al crecimiento.

En segundo lugar, debe quedar claro que el nuevo Pacto es favorable al crecimiento, al crecimiento de la economía y no al de los déficit: estos dos aspectos no deben vincurlarse entre sí, como parecen hacer algunos Gobiernos nacionales, por ejemplo el actual Gobierno italiano. Por tanto, instamos a las instituciones europeas a que trabajen para evitar renacionalizaciones peligrosas y a que adopten medidas decididas para impulsar el espíritu comunitario. De lo contrario, el propio futuro de la Unión estará en peligro si no mantenemos un enfoque comunitario a la hora de aplicar el Pacto y las demás políticas principales, en particular la vital Estrategia de Lisboa.

 
  
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  Musacchio (GUE/NGL).(IT) Señor Presidente, Señorías, el 19 de marzo se celebró en Bruselas una gran manifestación de los sindicatos y el movimiento pacifista en contra de la Directiva Bolkestein, en contra del libre comercio y de la guerra y a favor de una Europa social.

Frente a la paradójica situación en la que nos encontramos, caracterizada por una moneda fuerte, una economía débil y una sociedad en crisis, enfrentados a la crisis del marco de Maastricht y de la Estrategia de Lisboa, en nuestra opinión, esta manifestación –que agrupó a decenas de miles de trabajadores de toda Europa, y hago hincapié en lo de toda, incluidos los nuevos países del Este– lanzó un claro llamamiento a favor de un necesario cambio de rumbo. Y todo esto, a pesar de la idea que tienen algunos de una Europa de dos niveles, es decir, la del dúmping interno, la Europa de la Directiva Bolkestein. La manifestación, por el contrario, puso de manifiesto la necesidad de una armonización de los derechos, naturalmente nivelados al alza.

Lo que realmente necesitamos es una Europa que rechace la Directiva Bolkestein –la nefasta directiva sobre las horas de trabajo– y que, desde la izquierda, sea capaz de romper la jaula del libre comercio monetarista y de revitalizar –no reducir– las inversiones de calidad, los derechos, el desarrollo, el empleo y el medio ambiente: en otras palabras, que sea capaz de convertirse en una Europa social, la única posible.

Queremos intentar llevar estas aspiraciones a la práctica en esta Cámara mediante nuestras propuestas y ayudar a traer a este Parlamento la fuerza de ese sentimiento que animó las calles de Bruselas, al que este Parlamento no puede dejar sin respuesta.

 
  
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  Karas (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, señor Presidente de la Comisión, Señorías, debo decir que nos hemos vuelto extremadamente modestos al evaluar los resultados de las reuniones de los Jefes de Estado y de Gobierno. Gozaríamos de una confianza y una credibilidad mucho mayores entre los ciudadanos si las medidas tomadas por los Gobiernos de los Estados miembros fueran más consecuentes con las decisiones que se toman. En este momento, dedicamos nuestro tiempo a celebrar cumbres en las que se corrigen decisiones en lugar de cumplir y seguir adelante con lo que se ha acordado. El Presidente en ejercicio es probablemente la única persona que incluso presenta resoluciones conjuntas en estos momentos. Nosotros celebramos cualquier tipo de acuerdo, porque la alternativa es la amenaza del fracaso.

Por favor, hagan conmigo un breve análisis retrospectivo. En mi opinión, el problema que tenemos ante nosotros radica en la contradicción entre los Tratados Europeos y la acción política.

Consideremos el Pacto de Estabilidad y Crecimiento: suplicamos que se cumpla, negamos que se haya debilitado, pero las infracciones y los márgenes de interpretación son cada vez mayores. Se organizan medidas de bloqueo y la Comisión ve obstaculizada su capacidad para intervenir e imponer sanciones.

Croacia: decidimos que las negociaciones con Croacia se iniciarían el 17 de marzo, pero luego retrasamos el proceso de negociación a pesar de que se están cumpliendo las condiciones.

Perspectivas financieras: queremos un acuerdo con la Presidencia de Luxemburgo, pero no recibimos señales de que haya cambiado algo en la cuestión del 1 % respecto a la propuesta de la Comisión.

Bulgaria y Rumanía: un informe de progreso de la Comisión demuestra claramente qué condiciones no se han cumplido todavía, pero ya hay fecha para la firma de los Tratados. Se pide al Parlamento su consentimiento, pero al mismo tiempo el lunes se ignoraron los derechos del Parlamento.

Lisboa: queremos el mercado interior y, por tanto, también un mercado interior de servicios, pero algunos estamos engañando a los ciudadanos al reducir la Directiva relativa a los servicios al principio del país de origen.

Hago un llamamiento a todos nosotros, pero sobre todo a los Estados miembros: tenemos que hacernos de nuevo más responsables, tenemos que ganar confianza en las decisiones y tenemos que atenernos a las reglas que nosotros mismos hemos establecido. Necesitamos corregir menos de lo que ya existe; en cambio, necesitamos cumplir más estrictamente las decisiones tomadas por los Jefes de Estado y de Gobierno, los Tratados y las directivas.

(Aplausos)

 
  
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  Rosati (PSE). (PL) Señor Presidente, Señorías, en su última reunión, el Consejo Europeo tomó una serie de importantes decisiones que modificaban las disposiciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Quiero expresar mi apoyo a esos cambios. Es verdad que esas decisiones debilitan algunas de las disposiciones del Pacto y reducen su naturaleza restrictiva, pero eso no implica necesariamente una disciplina presupuestaria más relajada en los Estados miembros. Todos sabemos que las reglas del Pacto se han incumplido sistemáticamente durante bastante tiempo. En la actualidad existe un déficit presupuestario excesivo en un tercio de los Estados miembros. Esa es una situación muy deprimente, y se está minando la confianza en toda la Unión. La reforma del Pacto y, en particular, la mayor flexibilidad de los elementos preventivos, reforzarán sus poderes disciplinarios. Es mucho mejor tener unas reglas menos restrictivas que todos cumplan sin excepción, que unas reglas más restrictivas que se ignoren y se incumplan.

También acojo con satisfacción las decisiones del Consejo para volver a impulsar la Estrategia de Lisboa y me complace que esas decisiones tengan en cuenta los resultados del Grupo de Alto Nivel encabezado por Wim Kok. Es fundamental que pongamos en práctica las reformas contempladas en la Agenda de Lisboa a la mayor brevedad posible, si queremos conseguir un mayor crecimiento económico sostenible y más empleo y si queremos preservar el modelo social europeo. Sin embargo, hay que recordar que los principales responsables de aplicar las reformas estructurales esenciales son ahora los Estados miembros. Ahora le toca a los Gobiernos y los parlamentos de cada país demostrar valor y visión políticos. Deben ser capaces de convencer a los ciudadanos de que una aplicación rápida y efectiva de la Estrategia de Lisboa redundará en su beneficio a largo plazo. Las instituciones europeas pueden y deben apoyar a los Gobiernos de los Estados miembros en este difícil proceso. La Comisión tiene que reforzar su papel como autoridad responsable de que se pongan en práctica las decisiones del Consejo, y debe vigilar el progreso de las reformas en cada uno de los países de una manera transparente. Debe existir una cooperación continua entre el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales de los Estados miembros.

Señor Presidente, propongo la creación de un foro permanente en el que representantes del Parlamento Europeo y de los parlamentos nacionales puedan celebrar reuniones frecuentes sobre temas de interés en las que puedan debatirse los retos que plantea la aplicación de la Estrategia de Lisboa. De esa forma se promoverá un mayor sentido de la responsabilidad en la aplicación de la Estrategia de Lisboa en los parlamentos y se concienciará de su importancia para las sociedades europeas.

 
  
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  In 't Veld (ALDE). (NL) No creo que tengamos razones para sentirnos satisfechos de esta cumbre, espectáculo vergonzoso caracterizado por el regateo político, y ahora esos mismos políticos derraman lágrimas de cocodrilo por el cinismo de los ciudadanos. Lo considero otro golpe para la credibilidad de la UE.

Esta cumbre debería haber preparado la economía europea para el siglo XXI y debería haber introducido una mayor disciplina presupuestaria y un mercado libre de servicios, pero en vez de eso, nos hemos atascado con la antigua fórmula de deudas y proteccionismo. Llamar a eso política social es una vergüenza. Algunos dicen que el Pacto de Estabilidad ha sido rescatado, pero en mi opinión no ha habido más que demagogia en las vagas formulaciones, cláusulas de renuncia y trucos contables, por no mencionar el trato que ha recibido la Directiva relativa a los servicios de los líderes políticos. Los nuevos Estados miembros no sufren nuestra complacencia, pero son mucho más dinámicos y realizan reformas, y quiero ponerlos como ejemplo a seguir.

Por último, señor Presidente, espero que tras los varios referendos y elecciones, la visión a largo plazo, el valor, el sentido de la responsabilidad y el liderazgo político puedan prevalecer una vez más.

 
  
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  Montoro Romero (PPE-DE). (ES) Señor Presidente, la economía europea está atravesando una situación delicada. La reciente cumbre europea coincide con una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento económico de la Comisión Europea y, por tanto, con una revisión no solo del crecimiento, sino también de la creación de empleo.

Lo que se nos anuncia es que en la Europa del año 2005 va a aumentar la tasa de paro y vamos a tener un estancamiento económico. Y eso es negativo y a eso es a lo que hay que responder lanzando mensajes claros, mensajes de confianza para los consumidores y mensajes de confianza para los inversores. El problema de la economía europea es la falta de confianza, que procede de políticas económicas que no están siendo capaces de insuflar esa confianza.

La Agenda de Lisboa, el Pacto de estabilidad y la liberalización de los servicios son elementos clave para reforzar esa confianza. Y aquí hemos perdido una oportunidad en el mes de marzo. Hemos perdido la oportunidad de hacer una apuesta por unas finanzas públicas sanas y los ejemplos los tenemos dentro de Europa. Los países que han hecho un esfuerzo de saneamiento presupuestario son los que crecen y crean empleo en Europa. Los países que han hecho reformas estructurales contenidas en la Agenda de Lisboa son los países que ciertamente están creciendo y están creando empleo en el ámbito de la Unión Europea.

No podemos hablar de un modelo social europeo sin fijarnos en esos países y no podemos hacer un discurso de autocomplacencia cuando lo que se ha hecho ha sido una revisión del Pacto de estabilidad basada en los intereses políticos de grandes países que no están creciendo y no están creando empleo y cuando se están introduciendo dudas sobre el carácter mismo del Pacto de estabilidad y también desconfianza respecto a las reformas económicas que necesita la Unión Europea.

Esta es la oportunidad, señor Barroso, que tiene delante de sí para hacer válido su proyecto de que Europa sea el crecimiento y el empleo por el que todos apostamos.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. FRIEDRICH
Vicepresidente

 
  
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  Berès (PSE). (FR) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, es una cuestión que todavía no hemos planteado, pero creo que las condiciones en que ha tenido usted que negociar en el Eurogrupo y después en el Ecofin demuestran que puede existir un problema de coordinación de las competencias de los dos órganos. Ha mencionado usted también el 3 % y el 60 %, indicando que no han cambiado. Tiene usted razón. Le habría resultado difícil cambiarlos, porque esas dos cifras están inscritas en un protocolo adjunto a los Tratados que a su vez está recogido en un protocolo anexo a la Constitución.

Quisiera volver sobre los elementos esenciales de esta reforma. Los primeros puntos, que creo que no hemos debatido suficientemente, son los puntos que nos permiten avanzar con vistas a armonizar las bases sobre las que cada Estado miembro tendrá que elaborar su presupuesto en el futuro, las perspectivas macroeconómicas que habrá que tener en cuenta y la mejora de los instrumentos estadísticos para evaluar los resultados de un determinado Estado miembro. La idea de implicar más a los Parlamentos nacionales parece estar de moda actualmente. No obstante, creo que, tratándose de competencias que siguen siendo esencialmente de los Estados miembros, es la manera correcta de actuar y es el espíritu con el cual, el 25 de abril, mantendremos en el Parlamento Europeo un debate con los Parlamentos nacionales sobre los desafíos de la política económica en Europa y en los Estados miembros.

Cuando examino la realidad de esta reforma, encuentro decepciones. Cada Estado miembro ha venido con sus demandas y hemos asistido, como sucede a menudo, a una especie de regateo en el que cada uno se ha atribuido el mérito, sin que a fin de cuentas se creara un valor añadido europeo o la perspectiva real de una herramienta de crecimiento y empleo. Nos queda más trabajo por hacer en este sentido. Sé que comparte usted esta preocupación, es decir, que en el futuro una verdadera coordinación de las políticas económicas nos permita al fin sacar partido de todas las ventajas potenciales de la introducción del euro.

Por último –si me lo permite, señor Presidente–, en relación con las reformas estructurales y, por tanto, con las pensiones, por desgracia son las grandes beneficiarias de esta reforma, puesto que habrá que tenerlas en cuenta tanto en la fase preventiva como en la evaluación de los déficit. Recuerdo lo que nos dijo usted en la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios. No parecía compartir usted necesariamente la idea de que una reforma de las pensiones debiera guiarse por principios contables.

 
  
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  Matsakis (ALDE).(EN) Señor Presidente, la estabilidad y el crecimiento dependen de la salud de la economía. La economía de la UE sufre a diario –y a veces hablamos de millones de euros– debido al embargo impuesto por Turquía sobre el transporte marítimo de la UE. En teoría, este embargo iba en contra de Chipre, pero en la práctica afecta a toda la UE. Voy a explicar por qué con el siguiente ejemplo. Un barco de propiedad alemana con bandera francesa que transporta productos británicos para una empresa española no podrá recalar en puerto turco si se descubre que un miembro del consejo de la empresa que transporta los productos ha mantenido anteriormente relaciones de negocios con una empresa chipriota. Esto es ilegal y absurdo, y no hay excusa para que el Consejo y la Comisión toleren ni un día más semejante comportamiento agresivo por parte de un país candidato.

Quisiera plantear brevemente otra cuestión. Hace dos días, Hurriyet, un diario de gran circulación y portavoz del Gobierno turco, informó de que el Consejo y la Comisión habían estado confabulándose en lo que suena como una conspiración para aislar y desestabilizar el Gobierno chipriota a fin de obligarlo a aceptar una solución impopular de la cuestión de Chipre. Sé que este informe es absurdo, pero se abusado del mismo para los fines de la propaganda turca y ha causado inquietud entre mis electores. Les insto a que afirmen hoy aquí que eso es totalmente falso y ridículo.

 
  
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  Langen (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Presidente de la Comisión, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento ha recibido muchos elogios. No obstante, estoy convencido de que fue un nacimiento muy difícil y que el resultado lo es todo menos satisfactorio. No pretendo restar mérito a los logros del señor Juncker y del señor Barroso en lo que se refiere a reconciliar egoísmos nacionales, pero lo que se ha dado es otro paso más hacia la destrucción de la estabilidad del euro. Ahora no nos damos cuenta de ello, porque de momento las deudas de los Estados Unidos y Japón son mucho mayores. Pero tan pronto como ellos reduzcan sus deudas, la estabilidad y los tipos de cambio del euro se cuestionarán. Aún así, por supuesto, los criterios del 3% y del 60% se han mantenido. Aún así, ya nadie discute el hecho de que las resoluciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento digan que debe hacerse un esfuerzo para equilibrar el presupuesto. La primera prueba, en lo que respecta a los dos grandes Estados, Francia y Alemania, no salió bien. Si no se puede respetar un pacto en tiempos difíciles, ¿qué justificación hay para respetarlo en los buenos tiempos? No me parece que este sea un concepto realista. La diferencia entre el 0% y el 3% supone por sí sola 250 000 millones de euros en la zona del euro. Ese dinero podría haberse utilizado para ciclos económicos a corto plazo, para catástrofes naturales o para obligaciones internacionales. Cuando las cosas llegan tan lejos, no hay nada que hacer.

Por eso creo que incluso la referencia al Banco Central Europeo es insuficiente, porque aunque el Banco Central Europeo es independiente, es una filial de los bancos nacionales. El Banco Central Europeo tiene un consejo de administración, cuyos dos tercios están dominados por los gobernadores de los bancos centrales nacionales. Mientras el Banco Central Europeo no esté en posición de orientar su negocio de refinanciación dependiendo de que los bonos del Estado en la zona del euro tengan una calificación buena o mala, será incapaz de ayudar al euro a conseguir la estabilidad que necesita a largo plazo.

 
  
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  Andersson (PSE). (SV) Señor Presidente, acojo con satisfacción el resultado del Consejo Europeo de primavera. Permítame decir cuatro cosas. En primer lugar, el proceso de Lisboa es equilibrado, lo cual significa también que los pilares son interdependientes. En segundo lugar, se hace mucho hincapié en el modelo social europeo, lo cual significa no solo más empleos, sino empleos de alta calidad, sistemas de seguridad social que sean seguros y que necesiten modernizarse y la conciliación de la vida laboral y familiar. En tercer lugar, acojo con satisfacción lo que se ha dicho sobre la Directiva relativa a los servicios. Creo que esta Directiva suscita cada vez más consenso en el Consejo y, por lo que yo creo, también en la mayoría de este Parlamento. Necesitamos una Directiva relativa a los servicios, pero diferente a la de la propuesta actual. Tenemos que ser capaces de retener el modelo social europeo. Tenemos que ser capaces de imponer unos requisitos medioambientales estrictos y fortalecer los derechos del consumidor. Creo que se puede elaborar una propuesta así. En cuarto lugar, el desarrollo sostenible es una cuestión de integración. Se trata del desarrollo sostenible ecológicamente, pero también – y en el mismo grado – del desarrollo sostenible económica y socialmente.

Permítame decir, por último, que no todo es tan negativo. Es demasiado fácil ser pesimista. No hemos cumplido totalmente con el proceso de Lisboa, pero no obstante existen una serie de países que han cumplido muchos de sus requisitos. No voy a nombrar a esos países, pero una primera mirada revela que tienen un crecimiento combinado, una elevada tasa de empleo, sistemas sociales sólidos y requisitos medioambientales estrictos. Tenemos toda la razón para ser optimistas acerca del futuro.

 
  
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  Malmström (ALDE). (SV) Señor Presidente, lamentablemente tengo que decir que el Consejo Europeo ha sido una demostración única de mal liderazgo. En un momento en el que la economía europea necesita realmente una reforma, cuando el desempleo es cada vez mayor –incluso en Suecia, señor Andersson– y el euroescepticismo está extendiéndose cada vez más, ¿qué hace el Consejo? En lugar de defender a Europa y tomar las riendas públicamente, los líderes de la UE se alejan completamente de una de las cuestiones más importantes del proceso de Lisboa, la Directiva relativa a los servicios.

Temiendo el resultado de los referendos, dan oxígeno a las mentiras y mitos cultivados por las poderosas fuerzas de la izquierda en relación con esta Directiva. Se dice que no habrá fin para toda la miseria que sufrirán los consumidores y trabajadores europeos si se aprueba la Directiva relativa a los servicios. No obstante, el Consejo y la Comisión saben que esa Directiva, que no tiene nada que ver con la nueva Constitución, es extremadamente importante para el crecimiento europeo, para el empleo y para los consumidores. Naturalmente, nadie quiere que la Directiva relativa a los servicios ocasione dúmping social, pero en lugar de defender la Directiva, que ellos mismos han solicitado, ayudan a propagar multitud de ideas falsas, que no hacen más que provocar una desconfianza cada vez mayor. ¿Cómo van a creer los ciudadanos en Europa si siquiera los que trabajamos con Europa a diario nos atrevemos a hacerlo?

(Aplausos)

 
  
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  Kirkhope (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, se suponía que la cumbre de marzo iba a tratar de relanzar la Agenda de Lisboa. Lamentablemente, me temo que puede que pase a la historia como una especie de chapuza. El asalto aparente a la economía liberal por parte del Presidente francés y otros no ha sido una visión edificante. Oír que hemos calificado la liberalización de las economías de Europa de nuevo comunismo de nuestra era, si es verdad, ha sido una experiencia extraordinaria. Todo intento de minar nuestra Directiva de servicios es, lamentablemente, una clara señal de que las fuerzas antirreformistas en Europa permanecen activas.

El Presidente Barroso ha dicho recientemente que hay quienes piensan que la Comisión Europea está ahí para proteger a los antiguos «15» de los nuevos «10». No es así. Tiene toda la razón; la Directiva de servicios es un elemento fundamental de una economía fructífera y dinámica. Aquellos que pretenden minar el progreso del mercado interior no hacen ningún favor a los millones de desempleados en sus países. Al contrario, como han demostrado tan claramente los nuevos Estados miembros, las economías que se liberalizan son las que consiguen crear empleo.

El llamado modelo social europeo ha adquirido tal significado entre algunas naciones que parece casi imposible llevar a cabo una reforma apropiada. Me temo que este nuevo modelo, cualesquiera que sean los méritos que haya tenido en otros tiempos, es ahora una especie de talón de Aquiles para nuestra economía. Ha perpetuado el alto desempleo: 19 millones en el último recuento; ha fomentado las culturas antiempresariales; y todos los días que seguimos sin reformarnos, la competitividad de China, de los Estados Unidos y de la India aumenta en detrimento de nosotros.

Como he dicho al señor Barroso, creo que es muy sincero en su intento de conseguir las reformas necesarias, pero otros no lo han abandonado; los Jefes de Gobierno, incluido nuestro Primer Ministro británico, cuyas visiones a corto plazo han dificultado mucho el avance que impulsa el señor Barroso.

Hay algunas buenas conclusiones del Consejo, como las relativas al Protocolo de Kyoto y al desarrollo sostenible, pero me temo que las torpes tácticas de algunos líderes, que intentan frenar nuestra reforma económica y juegan con un Pacto de Estabilidad y Crecimiento cada vez más desacreditado, nos sirven de recordatorio oportuno a todos de que podríamos ver sacrificados nuestros intereses en aras de los intereses políticos a corto plazo si no llevamos cuidado.

 
  
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  Sacconi (PSE).(IT) Señor Presidente, Señorías, nuestros debates son a menudo repetitivos y, por eso, me gustaría empezar con una noticia que leí ayer y que me llamó profundamente la atención. Hace unos días, en Huang-Kan-Tun, en el sur de China, se produjo una revuelta popular, que lamentablemente se cobró dos muertes causadas por la brutal represión policial. Era una revuelta de toda la población de esta localidad en contra de una planta química de reciente instalación, que en poco tiempo ha contaminado gravemente el aire, el agua y el suelo.

¿Qué quiero decir con esta noticia? Quiero decir que también en estas nuevas potencias económicas emergen nuevas necesidades ambientales, ecológicas, sanitarias y sociales, fruto del crecimiento económico. Esto indica claramente nuestro papel en la futura división internacional del trabajo: diseñar y vender tecnologías que permitan a estos países crecer sin repetir nuestros errores del pasado, como la contaminación y la opresión social. A la luz de todo esto, creo que la cumbre ha tenido un resultado positivo, porque ha revigorizado verdaderamente la Estrategia de Lisboa sobre la base de la interdependencia de los tres pilares; ha revitalizado el papel de la Unión Europea en el mundo como líder en el ámbito del desarrollo sostenible; y ha impulsado un protocolo de Kyoto 2 que es muy ambicioso e importante precisamente en este contexto.

Me parece positivo, sobre todo, la reforma política de la gestión de la Estrategia de Lisboa según el principio de que cada uno debe desempeñar plenamente su propio papel: los Estados miembros, la Comunidad, las comunidades locales, la Unión Europea, etc. También el Parlamento debe hacer su parte, como se ha manifestado claramente. Lo haremos mejor, señor Presidente, si, como usted esperaba, continúa la colaboración que se está manifestando últimamente entre las instituciones en relación con la tarea que nos incumbe: elaborar una legislación avanzada. Pienso que una de las principales áreas en las que se presentará este reto será la Directiva REACH. Estoy seguro de que la deseada colaboración se producirá en los próximos meses para lograr este resultado.

 
  
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  Sterckx (ALDE). (NL) Como presidente de la Delegación de este Parlamento para las Relaciones con la República Popular China, quiero decir algo al Presidente del Consejo sobre el levantamiento del embargo de armas. Observo que, a pesar de conocer la oposición de una gran mayoría de esta Cámara a dicho levantamiento, el Consejo sigue teniendo la intención de presionar para levantar el embargo. Yo incluso me solidarizo con los chinos cuando cuestionan ese levantamiento como un gesto político y dicen que en una asociación estratégica como la nuestra no tienen cabida embargos como ese. Pero si queremos realizar un gesto político, debemos pedir otro a cambio, y eso no lo estamos consiguiendo de momento. Lejos de eso, la Ley contra la separación aprobada, en China el mes pasado, envía el mensaje equivocado. Este mismo mes, una delegación del Congreso Popular Chino explicará a esta Cámara cuál era la intención precisa que había detrás de esa ley y yo escucharé su explicación con gran atención. También creo que debemos pedir un gesto en relación con los derechos humanos individuales, porque los indicios de que se ha producido una mejora a este respecto en China recientemente son insuficientes. Así pues, señor Presidente en ejercicio del Consejo, si el Consejo quiere realizar un gesto político, le insto a exigir también algún gesto a cambio del Gobierno chino. Espero que el Consejo esté dispuesto a seguir esta línea, que goza del apoyo de la gran mayoría de esta Cámara.

 
  
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  Saryusz-Wolski (PPE-DE). (PL) Señor Presidente, el resultado de la cumbre de primavera sugiere que, lamentablemente, la Unión Europea ha dado un paso atrás. Se está haciendo cada vez más difícil alcanzar los objetivos económicos legítimos. Las reglas de juego parecen estar cambiando continuamente. La relajación de los principios que rigen el Pacto de Estabilidad y Crecimiento es muy preocupante. La introducción de algo parecido al control manual, y la aplicación de los principios del Pacto únicamente a ciertos países y no a otros que incumplen sistemáticamente sus principios, es un enfoque corto de miras. ¿Qué tipo de mensajes envía esto a los Estados miembros que decidieron emprender dolorosas reformas para conseguir una disciplina financiera y cumplir los criterios de convergencia? ¿Qué tipo de ejemplo da eso a los nuevos Estados miembros?

Lamentablemente, las declaraciones de la Estrategia de Lisboa siguen siendo papel mojado. Los Estados miembros y la Unión en su conjunto deben trascender la retórica y apoyar esas bellas declaraciones con medidas concretas y coherentes. Es imposible no estar de acuerdo con las Conclusiones de la Presidencia, a saber, que la realización del mercado único en lo que respecta a la libre circulación de servicios contribuirá al logro de los objetivos comunitarios relacionados con el crecimiento económico, el empleo y la competitividad. La Directiva relativa a los servicios es una de las mejores partes de la Estrategia de Lisboa. La adopción de unas medidas coherentes que faciliten la realización del mercado único es el mejor modo de apoyar la Estrategia de Lisboa. Todos estos objetivos se alcanzarán más deprisa y más eficazmente si la Directiva relativa a los servicios que se está debatiendo actualmente no se diluye, se debilita ni se retrasa, alejándose de su forma original. Debemos garantizar la prestación de servicios con libertad y sin restricciones en todo el territorio de la Unión. Cuando trabajemos en esta Directiva, debemos asegurarnos de que contenga el mayor sentido común y las menores restricciones posibles.

La Unión necesita poderosos catalizadores económicos para alcanzar sus objetivos económicos. Uno de esos catalizadores fue la adhesión de diez nuevos Estados miembros en la ampliación que tuvo lugar el pasado mes de mayo. Ahora se nos exige que sigamos avanzando. Debemos servir a los intereses de las futuras generaciones y no pensar solo en los tejemanejes de la política contemporánea, las elecciones y los referendos. Los ciudadanos de los Estados miembros esperan de nosotros que cumplamos con nuestro deber. Las bellas palabras no transformarán ni harán desaparecer la realidad contemporánea, caracterizada por la falta de voluntad de cambio, para abrir mercados y también por una disciplina macroeconómica debilitada. Tenemos que encontrar el valor para enfrentarnos al futuro.

 
  
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  Van den Burg (PSE). (NL) La ventaja de hablar al final de un debate es que se puede reflexionar sobre una serie de cuestiones que se ya se han debatido, y así quiero hacerlo mencionando tres malentendidos que han dominado el debate. El primero de ellos tiene que ver con la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. No se trataba simplemente de una cuestión de regateo entre los Estados miembros que se esforzaban por cumplir las normas del Pacto; también se debatió la política económica y los objetivos económicos que el Pacto debía conseguir en el contexto de la política macroeconómica. Puede que eso no se haya explicado muy bien en los medios de comunicación, pero sin duda es algo a lo que la Presidencia de Luxemburgo prestó su atención. Espero que la Comisión, desde esta óptica más macroeconómica, sea capaz de utilizar la reforma del Pacto como instrumento para mejorar la política macroeconómica europea.

Mi segunda observación se refiere al tratamiento integrado de las directrices económicas y las directrices de empleo, así como a la política microeconómica tal como la presentó ayer la Comisión. Todo esto encaja, sin duda, en el marco de la estrategia de Lisboa, y mi grupo considera que deberíamos racionalizar estos procesos y optar por un enfoque integrado. No obstante, deberíamos asegurarnos de no crear una especie de jerarquía de procedimientos, para que no predomine ninguna formación particular del Consejo, Comisario, comisión especializada o estructura integrada en esta Cámara. No queremos un súper Comisario, un súper Consejo ni una comisión especializada que no se preocupe por nada más.

Mi tercer comentario se refiere a la Directiva relativa a los servicios. En este sentido, quiero insistir una vez más en que nuestra oposición a esta Directiva no es por el deseo de frenar la libre circulación de servicios y de mano de obra, sino por las condiciones en las que se supone que va a tener lugar dicha circulación. La Comisión no ha hecho muy bien su trabajo, y debemos darnos cuenta de que la migración de mano de obra está estrechamente vinculada a la libre circulación de servicios y que, a este respecto, debería hacerse mucho más de lo que se ha hecho hasta la fecha, aparte de esta Directiva relativa a los servicios.

 
  
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  Radwan (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, señor Presidente de la Comisión, señor Presidente en ejercicio del Consejo, ya está hecho. Hemos celebrado la cumbre, se ha reformado el Pacto de Estabilidad y Crecimiento –como dicen muchos– o abolido –como dicen otros–, y se ha lanzado un ataque sobre la Directiva relativa a los servicios. No hay más obstáculos en el camino hacia la prosperidad y la recuperación de Europa. Ahora lo conseguiremos. Ese podría ser el mensaje.

Le estoy agradecido, señor Presidente de la Comisión, por haber dicho al principio de su intervención que el debate sobre el Pacto de Estabilidad había comenzado porque el consenso que existía hasta ahora respecto al cumplimiento de las reglas se había roto y que, por lo tanto, no quedaba más remedio que hacer algo nuevo. Entonces surgió la cuestión de cómo proceder al respecto. En el entreacto, se han dicho algunas mentiras. En cualquier caso, me siento cómodo bailando al son que me marcan el Banco Central Europeo y el Bundesbank alemán al evaluar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Si tenemos también en cuenta que muchos Estados han amenazado, en relación con el futuro crecimiento, con dejar de aplicar la legislación que se aplicaba hasta la fecha, me pregunto si así es como van a ser ahora las cosas. ¿Tomaremos en el futuro decisiones de este tipo en Europa?

Con respecto a la estrategia de Lisboa, quiero decir que espero una Comisión fuerte. Soy consciente, señor Presidente de la Comisión, que a usted le resulta más difícil que a Jacques Delors hacer realidad una visión, porque Jacques Delors tenía de su lado a varios Jefes de Gobierno. En aquel entonces tenía a Miterrand y a Kohl, que apoyaban activamente el progreso europeo. Es importante que la Comisión centre sus esfuerzos en lo que Europa puede alcanzar y no en producir demasiados documentos. Para el Consejo, es importante que los Estados miembros se comprometan con lo que periódicamente acuerdan y que hagan los deberes, para que también nosotros podamos alcanzar el objetivo.

En cuanto a la Directiva relativa a los servicios, solo tengo que decir una cosa: probablemente votemos sobre Rumanía y Bulgaria esta tarde. A quienes se han opuesto a esta Directiva en el Consejo, solo quiero decirles que tenemos problemas relacionados con la libertad de los servicios en los 10 Estados, puesto que no se incluyó en los tratados de adhesión. No debemos repetir el mismo error ahora y echarle la culpa a otros; por el contrario, la libertad de los servicios debe corregirse en el concepto de Bulgaria y Rumanía de acuerdo con la voluntad de aquellos que están a favor de la misma. De lo contrario, nos enfrentaremos al mismo problema.

 
  
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  Bersani (PSE).(IT) Señor Presidente, Señorías, las decisiones de la cumbre de primavera parecen buenas, pero todos sabemos que solo serán juzgadas por los hechos. Hay algunas buenas oportunidades y también algunos riesgos en nuestras decisiones. En general, asignamos nuevas responsabilidades al órgano de toma de decisiones políticas y debemos intentar que estas responsabilidades fomenten la integración y no la disociación.

Las directivas transpuestas y los programas nacionales de reforma no deben consistir solo en generalidades, sino en opciones verdaderamente convergentes y comensurables. La flexibilidad del Pacto debe ser cada vez más transparente y debe guiarse exclusivamente por fines de crecimiento, según firmes criterios comunes. A este respecto, se ha abierto un expediente delicado que afecta a Italia, y quiero decir que instamos al Gobierno, a la Comisión, al Consejo y a Eurostat a que cada uno haga su trabajo con seriedad, transparencia y lealtad, porque el pueblo italiano tiene derecho a la claridad y la verdad en lo que respecta a sus cuentas públicas, o lo que es lo mismo, a su futuro.

Con las decisiones de la cumbre de primavera dejaremos de estar en la situación en la que nos encontrábamos hasta ahora: si no tenemos más Europa, tendremos menos. Por esto es tan importante tomar decisiones que puedan garantizar la integración y de ahí el papel de la Comisión en la coordinación de las políticas macroeconómicas, la mejora de las bases estadísticas, la participación de los Parlamentos nacionales, la verdadera integración de los instrumentos de planificación nacionales y europeos, la fortaleza del presupuesto de la Unión, las inversiones en infraestructuras e investigación, la dimensión europea, etc. Tenemos que esforzarnos mucho por lograr todo esto. De momento, en cualquier caso, quiero expresar mis más sinceras felicitaciones a la Presidencia luxemburguesa.

 
  
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  Toubon (PPE-DE). (FR) Señor Presidente, Señorías, en primer lugar quisiera felicitar al señor Juncker, Presidente en ejercicio del Consejo, al señor Barroso, Presidente de la Comisión, y a sus colegas, sin olvidar a los Jefes de Estado y de Gobierno. Gracias a ustedes, el Consejo de los días 22 y 23 de marzo ha sido, en mi opinión, decisivo para hacer avanzar a Europa. Por su contenido y por su forma, ha sido probablemente uno de los mejores que he vivido.

En efecto, este Consejo ha resuelto una serie de cuestiones que se planteaban desde hace mucho tiempo. En primer lugar, una reforma inteligente del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Pienso que en política, e incluso en política europea, necesitamos inteligencia. En segundo lugar, mejoras y nuevas orientaciones para que las iniciativas legislativas en curso sean equilibradas. Pienso en la directiva de servicios, en REACH. En tercer lugar, el medio ambiente, en un momento en que se implementa Kyoto. Por último, nuestras relaciones con China y el esfuerzo europeo en materia de investigación. A este respecto, destaco muy especialmente la decisión histórica de lanzar el ITER.

Desde este punto de vista, ojalá la Unión Europea no tenga que esperar demasiado tiempo la buena voluntad de Japón; que se negocie con los japoneses, con tal, señor Presidente, de que el 14 de julio se lance el proyecto, porque es un asunto esencial, esencial para Europa, para el futuro de la energía y para los jóvenes, es decir, para los que dentro de treinta o cincuenta años vivirán en nuestros países.

Por esta razón, señor Presidente, apoyo absolutamente la resolución común que expresa el punto de vista favorable del Parlamento sobre este Consejo sumamente importante y positivo.

 
  
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  Myller (PSE). (FI) Señor Presidente, la buena noticia de la cumbre de primavera es que se tomó la decisión de elaborar una estrategia a largo plazo para reducir la emisión de gases de efecto invernadero. También se tomó una decisión para considerar el establecimiento de objetivos vinculantes a medio y largo plazo. Es absolutamente fundamental que ahora se den los pasos necesarios con el fin de elaborar propuestas ambiciosas para después de 2012.

Lamentablemente, la historia reciente ha demostrado que a la Unión Europea le resulta mucho más fácil redactar y acordar objetivos ambiciosos que aplicarlos. Si queremos un comienzo nuevo y satisfactorio para la Estrategia de Lisboa, debemos buscar un nuevo liderazgo en la Unión Europea en todos los ámbitos políticos. Tenemos que considerar los intereses comunitarios, comprometernos con las decisiones acordadas y actuar de modo que todos los Estados miembros obtengan un valor añadido de la cooperación europea.

 
  
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  Oomen-Ruijten (PPE-DE). (NL) Señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Presidente de la Comisión, ambos han dedicado la mayor parte de sus intervenciones al proceso de Lisboa. El Presidente del Consejo lo ha hecho a grandes rasgos y con el énfasis puesto en el equilibrio y el crecimiento económico, que no pueden alcanzarse sin responsabilidad medioambiental y social. Señor Presidente del Consejo, usted ha ilustrado esta trinidad con el enfoque integrado del que también son testigo las conclusiones del Consejo. Quiero, asimismo, expresar mi gratitud por la atención que ha concedido a las PYME. Nunca he visto conclusiones del Consejo en las que aparecieran con tanta frecuencia las palabras PYME, innovación y medio ambiente. En la resolución que esta Cámara votará hoy, exigimos un nuevo dinamismo en el proceso de Lisboa, un nuevo dinamismo con un «enfoque centrado que demuestre un nuevo liderazgo».

Señor Presidente de la Comisión, ahora quiero dirigirme a usted. Este liderazgo y este dinamismo solo pueden conseguirse si usted actúa conjuntamente con los Estados miembros, las regiones y los interlocutores sociales. En su intervención de esta mañana, no me he llevado la impresión de que este mano a mano, como el Presidente del Consejo lo llama, sea tan evidente. Puede que me equivoque, pero tengo la impresión de que se está exigiendo demasiado papeleo a los Estados miembros y se está prestando menos atención a la agenda política social y no se le están dando oportunidades. Tengo también la sensación de que ese mano a mano con el Parlamento deja algo que desear respecto a las políticas de empleo integradas, un ámbito en el que me gustaría que existiera cierto grado de consulta en el futuro.

 
  
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  Hatzidakis (PPE-DE).(EL) Señor Presidente, la Presidencia de Luxemburgo es, en mi opinión, una buena presidencia que ya cuenta entre sus logros con el compromiso creativo sobre el Pacto de Estabilidad, que permite a los Estados miembros de la zona del euro avanzar basándose en las reglas de la prudencia financiera, pero con el grado necesario de flexibilidad.

Al mismo tiempo, la Presidencia de Luxemburgo ha conseguido en el Consejo Europeo de Bruselas hacer más específica la Estrategia de Lisboa, aunque realmente es una pena que no se pudiera nombrar en ese momento a los Estados miembros que no están consiguiendo promover esta estrategia.

Otra cuestión importante que tenemos ante nosotros en el marco de la Estrategia de Lisboa es la Directiva relativa a los servicios, que espero que sea objeto de un análisis racional y, sobre todo, que se libere de los malentendidos para que la niebla del horizonte que nos impide ver el fondo de esta cuestión se disipe, puesto que a veces se tiene la impresión de que estamos hablando en toda la Unión Europea de una cuestión totalmente distinta.

Por último, quiero desearle éxito en lo sucesivo a la Presidencia de Luxemburgo en una cuestión muy importante que estamos tratando, y me refiero a las perspectivas financieras, especialmente el presupuesto para la política regional de la Unión, para sus políticas de cohesión. Este tema es muy complejo e importante. Personalmente creo que todos estamos condenados a alcanzar un acuerdo antes de junio, porque de otro modo los programas de política regional serán las víctimas de cualquier desacuerdo que se produzca a escala europea.

 
  
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  Sudre (PPE-DE). (FR) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Presidente de la Comisión, Señorías, el último Consejo Europeo ha dado una nueva orientación a la economía europea en el sentido del pragmatismo, la flexibilidad y el fomento de la innovación.

Con respecto al Pacto de Estabilidad y Crecimiento, celebro que el realismo y la flexibilidad hayan prevalecido sobre el dogma y la observancia ciega de normas que se decidieron en un período de crecimiento económico mucho más sostenido que el que vivimos hoy. Las normas son necesarias, por supuesto, ya que la estabilidad de la moneda común depende de ellas, pero la reforma del Pacto es positiva en la medida en que permite conciliar el principio esencial del respeto del Estado de Derecho y la flexibilidad mínima necesaria para la gestión del dinero público de los Estados miembros. Quisiera dar las gracias al Presidente Barroso, así como al Presidente Juncker, por su clarividencia y su capacidad de persuasión en este espinoso tema.

También ha sido oportuno el pragmatismo con respecto al proyecto de directiva sobre la liberalización del mercado europeo de servicios. Al reconocer que la redacción actual de la directiva no responde plenamente a las necesidades y pedir que se realicen todos los esfuerzos por hacer que funcione plenamente el mercado interior de los servicios preservando al mismo tiempo el modelo social europeo, el Consejo no ha complacido a Francia, como han dicho demasiado a menudo los medios de comunicación. Más bien ha reconocido que el principio del país de origen planteaba problemas manifiestos de riesgo de dúmping social y fiscal, y apeló a la sabiduría del Parlamento Europeo para encontrar una solución aceptable. Este es el tipo de actitud que los ciudadanos esperan de Bruselas.

El futuro de nuestra economía está amenazado si no hacemos un esfuerzo mayor y titánico de inversión en el ámbito de la educación y la formación y en el de la investigación y desarrollo. En estos dos ámbitos estamos muy retrasados con respecto a nuestros socios norteamericanos y asiáticos. Los 25 han confirmado su voluntad de hacer de la Unión un espacio más atractivo para la inversión y la creación de empleo, a fin de promover el conocimiento y la innovación y apoyar el crecimiento. Estos objetivos ambiciosos y necesarios serán realizables a poco que nuestros Estados muestren voluntad política y aporten la financiación necesaria.

 
  
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  Posselt (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, la estrategia de ampliación del Consejo no ha sido acertada. Se discrimina a Croacia, un país de Europa Central que cumple los criterios mejor que muchos Estados miembros. A Rumanía, un país evidentemente europeo pero que no cumple los criterios, se le está metiendo prisa. Ucrania, sin duda un país europeo pero que no estará listo para la adhesión hasta dentro de varios decenios y al que nosotros tampoco estaremos dispuestos a aceptar en los próximos años, ha sido dejada de lado hasta Dios sabe cuándo; no se está preparando para ese país ninguna estrategia específica. Y en cambio, con un país claramente no europeo como es Turquía, las negociaciones de adhesión van a comenzar este año.

Debo pedir al Consejo que reconsidere esta estrategia en su totalidad, que garantice en primer lugar que se dé luz verde de inmediato a las negociaciones de adhesión con Croacia – el 21 de mayo como fecha límite – y que el grupo de trabajo generosamente creado como resultado de su intervención, señor Presidente en ejercicio, presente sin más retrasos sus conclusiones. En segundo lugar, quiero pedirles que se permita la adhesión de Rumanía y Bulgaria en la fecha tope prevista, pero que podamos esperar hasta otoño, cuando dispondremos de los correspondientes informes de progreso. En tercer lugar, quiero pedirles que una vez que Rumanía, Bulgaria y Croacia se hayan unido, concedan a la UE un gran espacio para respirar de cara a la consolidación interna que tan urgentemente necesita.

Además, quiero pedirles que impidan el inicio de las negociaciones de adhesión con Turquía, que fiscalizarán y exigirán demasiado a la UE, en otoño, y que en su lugar elaboren una estrategia de buena vecindad con Turquía, además de desarrollar un concepto para Ucrania. De lo contrario, la Revolución Naranja no habría servido de nada y eso tendría graves repercusiones para Europa.

(Aplausos)

 
  
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  Juncker, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, al término de este debate, que en gran parte ha sido muy desordenado, quisiera aclarar ciertos aspectos.

Me complace que en relación con las decisiones del Consejo Europeo sobre la Estrategia de Lisboa haya habido muy poca controversia. Esto me parece totalmente normal, coherente y lógico, ya que la resolución aprobada por el Parlamento Europeo sobre la estrategia de Lisboa –que algunos harían bien en leer– se encuentra casi íntegramente reflejada en las conclusiones del Consejo Europeo. El hecho de que se critiquen hoy algunos elementos sugiere que sus Señorías adoptan un enfoque sumamente autocrítico. ¡Es una observación mía!

Por otra parte, me parece esencial que al menos concedamos a la decisión del Consejo Europeo sobre la Estrategia de Lisboa el mérito de haber atribuido una gran responsabilidad a los Estados miembros. En enero estábamos bastante de acuerdo cuando debatimos el asunto, afirmando que corresponde a los Gobiernos nacionales hacer de la estrategia de Lisboa un éxito no solo para cada país, sino para Europa en su conjunto.

A partir de ahora, los Gobiernos nacionales deberán rendir cuentas de los programas nacionales de reforma ante sus Parlamentos nacionales, el Consejo será responsable ante el Parlamento Europeo y la Comisión desempeñará el papel que siempre le ha correspondido, es decir, la función de facilitar y tomar iniciativas, que consiste en unir a todos los Estados miembros en un espíritu propicio al logro los objetivos de la Estrategia de Lisboa, que ha sido concebida para que, en el futuro, el modelo social europeo siga siendo accesible para el mayor número posible de europeos.

Observo que en el seno de algunos Grupos que son más ecuménicos que católicos existen puntos de vista totalmente divergentes sobre los elementos esenciales de la forma que debería adoptar la acción política a escala europea. Es más fácil, señor Radwan, llegar a un compromiso en torno al Pacto de Estabilidad y Crecimiento que lograr la coherencia del Grupo al que usted pertenece. Lo he comprobado hoy al igual que ayer.

(DE) En cuanto al Pacto de Estabilidad, quiero decir que me sorprende que todas las etapas provisionales de la reforma del Pacto de Estabilidad hayan ido acompañadas de la misma retórica feroz y de comentarios sobre la misma. Cuando algunos Gobiernos sugirieron que partidas enteras de gastos debían desaparecer del Pacto de Estabilidad, las críticas sonaron exactamente como suenan ahora, ahora que no han producido efectos. Algo va mal. La parte preventiva del pacto se ha reforzado considerablemente. ¿Por qué ha sido necesario? Porque este aspecto quedaba simple y vergonzosamente ignorado en el antiguo pacto, en cuya gestación yo tuve mucho que ver. También fracasaron algunos Gobiernos en los llamados buenos tiempos cuando trataron de seguir la política correcta para reducir el déficit y la deuda. Esa situación puede dar, por supuesto, un giro favorable después de algunas futuras elecciones, aunque lo dudo mucho.

La parte correctiva del pacto ha sufrido cambios poco importantes en comparación con lo que dicen al respecto el Tratado y el Pacto de Estabilidad. Desde luego, si imaginaron que, a los efectos del Pacto, el 3,0 % significaba realmente un 3,0 %, que se iniciarían procesos contra los países con un déficit superior al 3,0 % y que se impondrían sanciones a los países que no redujeran su déficit por debajo del 3,0 % al año siguiente, entonces la reforma del Pacto de Estabilidad no estará a la altura de sus expectativas. Para ello habríamos tenido que modificar considerablemente el Tratado y, como resultado, no habríamos podido seguir utilizando el anterior Pacto de Estabilidad como guía en ámbitos importantes.

El Tratado no dice que ningún déficit superior al 3,0 % sea un déficit excesivo. Cualquiera que diga eso está interpretando mal el Tratado. Simplemente eso no se dice en el Tratado, y no puedo aceptar que actuemos como si lo dijera, y que aquellos que están tratando de encontrar su camino de vuelta para realizar una interpretación correcta del Tratado se les trate ahora como pecadores de la estabilidad. ¿Cómo puede dedicarse alguien a reclamar una responsabilidad única para la interpretación del Tratado y el Pacto de Estabilidad? He leído –incluso con cierta sorna– que el Consejo, los 25 Ministros de Economía y los 25 Jefes de Estado y de Gobierno se han doblegado a las exigencias de Alemania y Francia. Eso es totalmente ridículo, y por otra parte, ofensivo para los otros veintitrés.

(Aplausos)

La idea de que solo hace falta un grito autoritario de Berlín o una señal clara de París para conseguir que los otros veintitrés Gobiernos se sometan es una percepción muy poco europea que contradice la necesidad constante de establecer una relación de trabajo viable en Europa y encontrar soluciones de compromiso. No quiero tener que preguntarme cuánto de serias hubieran sido las críticas en escuchadas en esta Cámara si hubiéramos fracasado con Lisboa, si hubiéramos fracasado en conseguir los equilibrios que su Cámara nos recuerda o si hubiéramos fracasado totalmente con la reforma del Pacto de Estabilidad. Algunos opinan que el anterior Pacto de Estabilidad era tan bueno que no necesitaba ningún cambio. No obstante, esta opinión no es compartida por ningún Gobierno de los 25 Estados miembros. La idea de que los 25 Jefes de Estado y de Gobierno y los 25 Ministros de Economía se hayan lanzado a una carrera de déficit y deuda en espiral es totalmente absurda y quiero contradecirla con rotundidad.

(Aplausos)

Por lo demás, señor Presidente, se ha hablado mucho de la credibilidad de Europa. Creo que a veces está seriamente amenazada. No he captado por entero las palabras del señor Watson, que no sabía si se dirigía a mí o a un grupo de Estados miembros. No puedo creer que me reproche no haber sabido inducir a los diputados del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y Demócratas Europeos a que adoptaran la misma actitud sobre todas las cuestiones, porque yo no represento aquí al PPE-DE. Represento al Consejo Europeo.

A quienes han llamado la atención de todos sobre la falta de credibilidad de Europa, diré esto: quisiera dar las gracias de todo corazón a los diputados y diputadas que asisten a este debate desde las 9 de esta mañana. Los visitantes que han venido hoy al Parlamento Europeo se han sorprendido de no ver más asistentes cuando Europa debate algunas cuestiones fundamentales.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. Muchas gracias, Señor Presidente en ejercicio del Consejo. Deseo –o debería decir espero– que se haya tomado nota de las críticas.

 
  
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  Barroso, Presidente de la Comisión. (FR) Señor Presidente, intervendré muy brevemente para concluir. En lo concerniente a la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, debemos reconocer –si queremos tener un debate honesto– que los problemas no comenzaron con esta reforma, sino que existen desde hace bastante más tiempo. Desde noviembre de 2003 no había ya ningún consenso en torno al Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Lo que acabamos de hacer, lo que acaban de hacer los Estados miembros con el apoyo activo de la Presidencia y de la Comisión Europea, es una reforma creíble del Pacto.

Puedo darles todas las garantías –y me dirijo sobre todo a los que han expresado preocupaciones, que son legítimas– de que la Comisión quiere aplicar estas reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de forma objetiva y equitativa entre todos los Estados miembros. Puedo garantizar también que, con esta reforma, el papel de la Comisión no se ha visto mermado, muy al contrario. En efecto, el abanico de situaciones en que la Comisión tendrá que dar su opinión o tomar la iniciativa de una acción se ha ampliado considerablemente. Por tanto, tenemos ahora un Pacto que puede ser mucho más creíble en su aplicación que el que teníamos antes de esta reforma.

Del mismo modo, por lo que se refiere a Lisboa, existe claramente –y esto lo he comprobado en el debate de esta mañana– un consenso muy amplio en torno a un sistema en el que la gobernanza sale reforzada, en el que se distingue mejor entre las competencias de la Unión y las competencias de los Estados miembros. Los Estados miembros han aceptado la mejora de la gobernanza y, una vez más, esto refuerza la credibilidad de los objetivos de Lisboa.

Pero permítanme volver sobre un punto importante de las conclusiones del Consejo Europeo que no evoqué en mi introducción a este debate: la política de desarrollo en el contexto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El Consejo Europeo, en su última reunión, pidió a la Comisión que acelerara sus trabajos a fin de concluir las posiciones de la Unión con vistas a las importantes citas de las Naciones Unidas el próximo mes de septiembre.

Tengo el gusto de anunciarles que la Comisión adoptó ayer, aquí mismo, en Estrasburgo, un importante paquete de propuestas, que el Comisario Michel y yo mismo anunciamos ayer. Contiene nuevos objetivos intermedios, hace mayor hincapié en la calidad de la ayuda y promueve una mayor coherencia entre las políticas. En este paquete de «desarrollo» se presta especial atención al África subsahariana. Señorías, la Comisión concede alta prioridad a estas propuestas. Estamos trabajando activamente con los Estados miembros para que esta reunión sobre los Objetivos del Milenio sea un éxito y contamos mucho con su apoyo.

Si he utilizado este ejemplo, señor Presidente, ha sido también para ilustrar un punto que me parece importante, y es que trabajamos realmente sobre decisiones operativas. En el Consejo Europeo hemos fijado los objetivos y los nuevos instrumentos de la Estrategia de Lisboa renovada y acabamos de aprobar las directrices integradas, que abarcan la política macroeconómica, la política microeconómica y el empleo. Acabamos de presentarlas aquí en el Parlamento Europeo. El Consejo Europeo ha formulado una petición relativa al desarrollo y ahora presentamos propuestas concretas.

Sé muy bien que en los difíciles tiempos que corren en Europa, muy a menudo la atención se centra más en los aspectos controvertidos, en las cosas que no cuentan con la aprobación de los Estados miembros ni suscitan la unanimidad entre ellos. Pero quisiera señalar que a pesar de esas diferencias y a pesar, a veces, de nuestras divergencias, somos capaces de llegar a consensos significativos, como ha sucedido en el Consejo de primavera.

Quiero destacar, por tanto, lo que acaba de decir el Presidente del Consejo. ¿Cuál sería su reacción si no nos hubiéramos presentado aquí con unos resultados que a pesar de todo reflejan un consenso y cuál sería la señal que transmitiríamos a nuestras opiniones públicas? Por esta razón, en la fase actual, aunque comparto muchas de las inquietudes y preocupaciones que algunos de ustedes han expresado, la cuestión es saber si hacemos hincapié en los aspectos que no concitan un consenso perfecto o si, por el contrario, deberíamos hacer hincapié en lo que somos capaces de hacer juntos.

Porque eso es la cultura del compromiso que tenemos en Europa, y quiero insistir mucho en este punto. No avanzaremos en una Unión Europea de 25 si no explicamos a los ciudadanos que en Europa no se puede ganar al 100 %. Ningún Estado miembro ganará al 100 % en todas sus posiciones. Nuestra Europa es cada vez más compleja. Por tanto, corresponde a aquellos de nosotros que desempeñamos una función dirigente, y de hecho política, en el Consejo, en la Comisión o en el Parlamento Europeo, explicar a nuestros conciudadanos que hay que llegar a compromisos, que Europa significa compromiso. Europa es trabajar juntos por objetivos que son mucho más importantes que las cuestiones inmediatas o las sensibilidades nacionales.

Eso es lo que significa la responsabilidad, y la responsabilidad es lo más importante si queremos un liderazgo efectivo, y liderazgo es lo que Europa necesita en estos momentos.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. Gracias, señor Presidente en ejercicio del Consejo y señor Presidente de la Comisión. Se han recibido seis propuestas de resolución para cerrar el debate, presentadas de conformidad con el artículo 103 del Reglamento.

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar a las 12.00 horas.

(Se suspende la sesión durante unos minutos)

DECLARACIÓN POR ESCRITO

(ARTÍCULO 142 DEL REGLAMENTO)

 
  
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  Guerreiro (GUE/NGL), por escrito. – (PT) Para su consternación, el Consejo Europeo de 22 y 23 de marzo estuvo marcado por una cuestión que no estaba en el orden del día, pero que se impuso en el mismo.

Los sondeos recientes que indican una posible victoria del «no» en el referendo que se celebrará en Francia el 29 de mayo sobre la llamada «Constitución Europea», han hecho sonar las alarmas.

La Derecha y los socialdemócratas se han movilizado, hermanados, para incentivar injerencias más o menos descaradas en la campaña que se realiza en Francia.

El Parlamento se está gastando 8 millones de euros en la campaña a favor del «sí», lo cual es inaceptable.

Los Jefes de Estado y de Gobierno, y todos aquellos que creen poder influir en el resultado del referendo, hacen cola para tratar de convencer a los franceses de las «ventajas» – hipotéticas e inexistentes – de la llamada «Constitución Europea».

Las grandes empresas y los líderes de los sindicatos que están dominados por los socialdemócratas y la Derecha –con la Confederación Europea de Sindicatos a la cabeza– se esfuerzan por defender este proyecto, que daña la soberanía de los pueblos y propugna el capitalismo neoliberal y el militarismo.

La Comisión y el Parlamento están aplazando la toma de decisiones para no dar cada vez más argumentos válidos a favor del «no».

A pesar de las contradicciones, un «no» en Francia será la mejor respuesta.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. BORRELL FONTELLES
Presidente

 

3. Turno de Votaciones
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  El Presidente. El punto siguiente es el turno de votaciones.

(Para los resultados y otros detalles de la votación: véase el Acta)

 

4. Calendario de los períodos parciales de sesiones del Parlamento Europeo - 2006
  

- Antes de la votación

 
  
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  Daul (PPE-DE). (FR) Señor Presidente, en nombre de la Conferencia de Presidentes de Comisión quisiera comunicarle, antes de la votación del calendario de periodos parciales de sesiones en 2006, nuestra gran preocupación ante este proyecto de calendario.

Con este calendario, la distribución de las semanas de reunión de las comisiones y el número de jornadas de trabajo de las comisiones alcanzará en 2006 los niveles más bajos desde 1994, que fue un año no electoral. A pesar del aumento del trabajo parlamentario y del aumento del número de diputados, del número de comisiones y del número de enmiendas, todos sabemos que, desde 1994, las competencias del Parlamento en materia de codecisión han aumentado y que la secuencia de periodos parciales de sesiones en Estrasburgo y Bruselas y las semanas de circunscripción no permitirá a las comisiones parlamentarias respetar los plazos previstos en el código de multilingüismo para la adopción y la presentación de los informes para los periodos parciales de sesiones. Un ejemplo claro: para el período parcial de sesiones de los días 11 y 12 de octubre de 2006, los informes tendrán ser aprobados por las comisiones parlamentarias a más tardar en julio.

¿Queremos un Parlamento que cumple sus tareas legislativas de una forma dinámica? Con semejante calendario no parece que sea así. En cuanto al método, además, quisiera advertir simplemente a todos los diputados que en 2006 vamos a tener enormes problemas, porque hemos respetado el calendario de vacaciones de la escuela europea.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. Señor Daul, a juzgar por los aplausos, veo que su preocupación es compartida por muchos miembros del Parlamento. Me permito señalarle a usted y a todos que en este momento solamente estamos votando el calendario de las reuniones del Pleno.

Después la Conferencia de Presidentes analizará las semanas que corresponden a comisiones, grupos, etc. Ya sé que queda todo bastante predeterminado pero, en todo caso, el voto de hoy no define los períodos de reuniones de las comisiones, sino únicamente del Pleno.

- Antes de la votación de la enmienda 5

 
  
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  Goebbels (PSE).(FR) Señor Presidente, quisiera proponer una enmienda oral a la enmienda del señor Alvaro, que consiste en añadir que tampoco deberíamos seguir trabajando los martes y los miércoles. De este modo nos podrían enviar el dinero a casa.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. Señor Goebbels, la Presidencia aprecia sus comentarios irónicos, pero ha interrumpido usted el procedimiento de votación.

 
  
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  Manders (ALDE). (NL) Señor Presidente, yo había propuesto una enmienda en el calendario con suficientes firmas y antelación suficiente para rechazar la totalidad del Orden del Día y pedirle a la Mesa que presentara una nueva propuesta, porque ahora las comisiones ya no pueden funcionar, con lo cual se está debilitando el poder de esta Cámara. No soy capaz de encontrar esa enmienda en la lista.

 
  
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  El Presidente. Usted había presentado una enmienda de rechazo global, algo que no está previsto que se pueda efectuar y, por lo tanto, su enmienda no ha sido sometida a votación. Solamente se pueden votar enmiendas parciales al calendario.

 

5. Incidencia financiera de la adhesión de Rumanía y Bulgaria
  

- Antes de la votación

 
  
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  Lewandowski, Janusz (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, tengo una enmienda oral –positiva– de última hora al informe, que cuenta con el apoyo del Consejo. Afirma que aprobamos la declaración adjunta al informe tal y como se acordó en el diálogo a tres bandas de última hora celebrado hace unos minutos con el Consejo. Ahora este apartado de la declaración común debería sustituir al informe como tal. Este es un mensaje que expresa el acuerdo con el Consejo sobre las implicaciones financieras de la adhesión de Bulgaria y Rumanía.

En lo esencial dice: «aprobamos la declaración común adjunta al informe, tal y como se ha acordado hace unos minutos con el Consejo».

 
  
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  El Presidente. ¿Puede el Consejo confirmar la modificación que resulta de la enmienda que nos anuncia el señor Lewandowski?

 
  
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  Juncker, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, tras una serie de contactos que hemos podido mantener, nos ha sido posible, en colaboración con los diputados al Parlamento que han participado en este ejercicio, ponernos de acuerdo sobre los términos financieros y presupuestarios de la adhesión de Bulgaria y Rumanía. Acabamos de concluir un diálogo a tres bandas y he tenido el placer de anunciar que el acuerdo sobre este punto es completo. Quisiera felicitar muy cordialmente a todos los que han contribuido a ello.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. Para que quede claro, eso quiere decir, si lo interpreto bien, que el apartado 1 de la propuesta de resolución en vez de decir "Lamenta que el Consejo no haya estado de acuerdo" deberá decir "Celebra que el Consejo esté de acuerdo en adoptar la declaración común".

 
  
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  Poettering (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, hemos escuchado una declaración verdaderamente importante por parte del Presidente del Consejo Europeo y quiero agradecer al Presidente en ejercicio de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, y también al señor Schmit, que hayan retirado las reservas anteriores del Consejo y que hayan salvaguardado los derechos financieros y de otra índole del Parlamento Europeo. Eso es un gran éxito.

Para los que no sepan lo que ha ocurrido en las últimas horas, ayer por la tarde decidimos como grupo que solicitaríamos aplazar nuestro asentimiento a la adhesión de Bulgaria y Rumanía porque los derechos del Parlamento, o dicho de otro modo, nuestros derechos financieros, no se habían salvaguardado. Como ahora vemos que la Presidencia ha conseguido eliminar esta reserva, nuestro Grupo no solicitará el aplazamiento de la decisión; al contrario, todos sus miembros votarán según su conciencia. Le agradezco, señor Presidente en ejercicio, los esfuerzos que ha realizado en las últimas horas.

(Aplausos)

 
  
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  Cohn-Bendit (Verts/ALE).(FR) Señor Presidente, una cuestión muy simple de observancia del Reglamento. ¿Tenemos derecho a saber cuál es la decisión que se ha tomado? Habría que contarla a todo el mundo, porque nosotros no estábamos allí. Sería en efecto bastante conveniente saber qué se ha decidido.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. De momento no se ha tomado ninguna decisión porque el Parlamento no ha votado todavía.

(Risas y reacciones diversas)

Hay una propuesta de enmienda, que el Consejo ratifica, y que he formulado antes.

 
  
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  Schulz (PSE).(DE) Señor Presidente, en mi opinión lo que acaba de decir el señor Poettering es muy útil. De hecho, gracias a los tensos y, naturalmente, muy animados debates que han tenido lugar, especialmente anoche en el Grupo del PPE-DE, podemos ponernos de acuerdo sobre el modo de proceder.

El Presidente en ejercicio ha anunciado que ahora el Consejo acepta el proyecto. En interés del señor Cohn-Bendit: el primer punto del proyecto que debe votarse, tal y como está ahora, dice que el Parlamento Europeo lamenta el hecho de que la Declaración Conjunta contenida en el anexo a este proyecto de informe, según la cual las tres instituciones deben llegar a un consenso en cuanto a las repercusiones financieras de la adhesión de Bulgaria y Rumanía, no se ha cumplido. Esto ha sido sustituido ahora –y yo también lo propondría como enmienda oral– por nuestra celebración del hecho de que, tal y como ha dicho el Presidente en ejercicio, se ha alcanzado un acuerdo, porque esto significa que se han respetado todas las prerrogativas del Parlamento con respecto al Consejo y, por tanto, podemos votar a favor.

 
  
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  El Presidente. Para que todo quede completamente claro, la declaración común de la Presidencia y del Consejo que hasta ahora no se aceptaba y ahora se acepta, está incluida en el anexo al proyecto de resolución.

 
  
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  Lewandowski, Janusz (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, la intención de nuestra enmienda oral es sustituir la totalidad de la resolución por la declaración del Parlamento Europeo que afirma que el Parlamento Europeo aprueba la declaración común que se adjunta al informe tal y como se acordó en el diálogo a tres bandas celebrado el 13 de abril de 2005.

Con su permiso, voy a leer la Declaración común acordada entre la Presidencia del Consejo y la delegación negociadora del Parlamento, que es muy breve:

«1. Sin perjuicio del proyecto de Tratado por el que se establece una Constitución para Europa

Los representantes de los Gobiernos de los Estados miembros reunidos en el Consejo declaran que los importes del Título III “Disposiciones financieras” del Acta de adhesión, que se adjunta al proyecto de tratado de adhesión presentado con arreglo al procedimiento de dictamen conforme del Parlamento Europeo, se indican sin perjuicio de los derechos del Parlamento Europeo ni de los poderes y prerrogativas de la Autoridad Presupuestaria conferidos por el artículo 272 del Tratado CE y por las disposiciones pertinentes del Acuerdo interinstitucional de 6 de mayor de 1999.

El Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeo confirman que los gastos contemplados en los artículos 30-34 del Título III “Disposiciones financieras" del Acta de adhesión adjunta al proyecto de tratado de adhesión constituirán gastos no obligatorios después de 2009.»

El segundo apartado, que ha causado la mayor controversia, dice:

«2. La Comisión confirma que su propuesta de marco financiero (2007-2013) se basa en el supuesto de que Bulgaria y Rumanía se convertirán en Estados miembros el 1 de enero de 2007. El Parlamento Europeo y el Consejo toman nota de los importes indicativos para Bulgaria y Rumanía presentados por la Comisión en marzo de 2004 y examinados por el Consejo en sus conclusiones de 22 de marzo de 2004 sobre “el paquete financiero para las negociaciones de adhesión de Bulgaria y Rumanía”. La financiación de la adhesión de Bulgaria y Rumanía se garantizará sin poner en peligro los compromisos para los actuales programas plurianuales y las decisiones acerca de las próximas perspectivas financieras.

3. El Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión recuerdan la importancia del Acuerdo interinstitucional de 6 de mayo de 1999 para el funcionamiento de los procedimientos presupuestarios y que este solo puede funcionar si todas las instituciones lo cumplen en su totalidad.»

Esta es la declaración común adjunta al apartado modificado.

 
  
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  Böge (PPE-DE), ponente. – (DE) Señor Presidente, Señorías, todo esto podría haber sucedido antes.

(Aplausos)

En estas negociaciones, la delegación del Parlamento llegó hasta el límite. Me alegro de que esta vez el Consejo haya podido, en el último minuto, ajustarse a esta Declaración Conjunta, que se supone que es una declaración del Consejo y del Parlamento. En cuanto al procedimiento propiamente dicho, la señora Dührkop Dührkop y yo acordamos lo siguiente justo al término del diálogo a tres bandas: la enmienda oral propuesta por el presidente de la Comisión de Presupuestos, tal y como acaba de escuchar usted, va a sustituir a todo nuestro informe. Es el único camino plausible. Queríamos pedirle que se votara sobre la enmienda oral propuesta por el señor Lewandowski en lugar de nuestro informe. De este modo estará garantizado que el Parlamento, que el Pleno de hoy también acepte la Declaración Conjunta del Consejo y del Parlamento que garantiza los derechos presupuestarios.

(Aplausos)

 
  
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  Juncker, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, el señor Böge ha señalado con razón que habría sido mejor, más razonable, más inteligente y sabio que hubiéramos aprobado a tiempo la resolución que acaba de aprobarse. Quiero señalar que este fallo no puede atribuirse a un falta de buena voluntad por parte de la Presidencia.

(Aplausos)

Transmitiré nuestra común lamentación, de la Asamblea y de la Presidencia, a las tres capitales con las que hemos tenido que negociar hasta hace cinco minutos.

(Grandes aplausos)

 
  
  

(El Parlamento aprueba la enmienda)

 

6. Solicitud de adhesión de Bulgaria a la UE
  

- Antes de la votación

 
  
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  Stenzel (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, en cuanto al apartado 3 del artículo 5 del Reglamento en relación con el informe Van Orden, celebro el hecho de que el diálogo a tres bandas haya tenido éxito y que Bulgaria y Rumanía no se hayan convertido en rehenes de un tira y afloja entre el Consejo y el Parlamento.

Con respecto a la enmienda 5, me parece vergonzoso que el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea convierta el apoyo individual de algunos miembros de nuestro Grupo a esta enmienda 5 al informe Van Orden en una propuesta presentada en nombre del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos. En todo esto veo cierta manipulación política y quiero resaltar expresamente que mi delegación nacional ha apoyado esta propuesta a título individual. Agradezco a nuestro Grupo y a nuestro presidente que hayan respetado y admitido las diferentes posiciones con respecto a la central nuclear de Kozloduj.

 
  
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  El Presidente. La Presidencia no ha comprendido en qué consiste su cuestión de orden.

(Risas y aplausos)

 
  
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  Stenzel (PPE-DE).(DE) La intervención sobre una cuestión de orden ha estado motivada porque se ha presentado una enmienda al informe Van Orden sobre Bulgaria –sobre el cual estamos a punto de votar– en nombre del Grupo del PPE-DE cuando esta enmienda solo cuenta con el apoyo de miembros individuales de nuestro Grupo, incluida mi delegación. Quería decir esto antes de que se someta el informe a votación.

 
  
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  El Presidente. Señor Salafranca, espero que su cuestión de orden sea más inteligible.

 
  
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  Salafranca Sánchez-Neyra (PPE-DE). (ES) Yo también lo espero, señor Presidente, y creo que cuando lo exponga será fácilmente comprensible, sobre todo para una inteligencia tan ágil como la suya.

Señor Presidente, quería simplemente decir que, al hilo de la enmienda oral que acabamos de votar en el informe Böge/Dührkop, las enmiendas número 2 referidas al dictamen conforme del señor Van Orden y al del señor Moscovici, presentadas por nuestro Grupo político, ya no tienen sentido y quería anunciar antes del voto que las vamos a retirar porque son incompatibles con lo que acabamos de votar ahora.

 
  
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  Harms (Verts/ALE). – (DE) Señor Presidente, señora Stenzel, quiero plantear otra cuestión de orden, en aras de una mayor claridad. Nosotros no presentamos la propuesta de la fecha de cierre de la central nuclear de Kozloduj por error. Sé perfectamente que no todos los miembros del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos opinan lo mismo que ciertos miembros austriacos del Grupo con respecto al cumplimiento del protocolo de Kozloduj. No soy tan ingenuo. Sin embargo, no quiero que un error de procedimiento, que evidentemente se ha cometido en la Secretaría, comprometa esta importante posición.

Otra vez quiero dar las gracias a los diputados individuales por su iniciativa de apoyar esta propuesta en relación con el cierre puntual de Kozloduj.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. Para que quede claro, la enmienda en cuestión existe y está presentada por el Grupo Verts/ALE y otros diputados.

- Sobre la enmienda 9

 
  
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  Wiersma (PSE). (EN) Señor Presidente, a petición del ponente, el señor Van Orden, queremos añadir la palabra «ilegal» después de la palabra «registro» en la última línea de esta enmienda.

 
  
  

(El Parlamento admite la enmienda oral sobre la enmienda 9)

- Antes de la votación de la enmienda 7

 
  
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  Wiersma (PSE). (EN) Señor Presidente, tengo una enmienda oral referida a cuatro enmiendas. En los informes del señor Moscovici y el señor Van Orden, y también en las recomendaciones, queremos incluir una referencia al intercambio de cartas entre usted y el Presidente de la Comisión sobre la plena participación del Parlamento Europeo en el futuro proceso en los próximos 20 meses respecto a las cláusulas de salvaguardia. La enmienda original no es suficientemente precisa respecto al eventual aplazamiento. Por ello, en esos cuatro casos, propongo sustituir la enmienda por un nuevo texto que voy a leer solo una vez pero al que puede aplicarse a los otros tres casos.

El nuevo texto dice así: «…Visto el intercambio de cartas entre el Presidente del Parlamento Europeo y el Presidente de la Comisión sobre la plena participación del Parlamento Europeo en cualquier consideración sobre la aplicación de una de las cláusulas de salvaguardia del Tratado de Adhesión». Eso se aplicará a los cuatro textos.

 
  
  

(El Parlamento admite la enmienda oral sobre la enmienda 7)

- Antes de la votación de la Recomendación Van Orden (A6-0082/2005)

 
  
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  Cohn-Bendit (Verts/ALE).(FR) Señor Presidente, de conformidad con el apartado 4 del artículo 170 del Reglamento, el Grupo Verts/ALE pide el aplazamiento de la votación sobre el dictamen conforme relativo a Bulgaria. Lo explicaré de un modo muy simple. Tenemos dos situaciones diferentes: Bulgaria y Rumanía.

Por lo que se refiere a Bulgaria, consideramos que todavía hay problemas que resolver y que, como se trata de una adhesión para 2007, no nos parece útil votar hoy. El Grupo Verts/ALE en el Parlamento Europeo declara solemnemente que está a favor de la adhesión, que no quiere votar en contra, pero que, con respecto al dictamen conforme, solo puede decir sí o no, o no participar en la votación. Ahora bien, como no queremos votar no y, dada la situación del sector nuclear en Bulgaria, por ejemplo, hoy no podemos votar sí, pedimos simplemente que la votación sobre el dictamen conforme se aplace, y que antes se proceda, conforme a las modalidades del acuerdo con la Comisión, a un informe intermedio de la Comisión de Asuntos Exteriores, Derechos Humanos, Seguridad Común y Política de Defensa, para poder votar sobre el dictamen conforme a comienzos de 2006, un año antes de la adhesión.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. De acuerdo con nuestro Reglamento, después de haber escuchado las razones del proponente, puede intervenir un diputado o diputada a favor y otro en contra.

 
  
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  Watson (ALDE). (EN) Señor Presidente, quisiera solicitar que, si el Grupo Verts/ALE hace una petición similar respecto a Rumanía, el voto sobre si aplazamos se realice por votación nominal.

 
  
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  El Presidente. Apliquemos el Reglamento. El Grupo Verts/ALE sabrá lo que tiene que hacer. Son mayores de edad.

Tiene la palabra el señor Swoboda para intervenir a favor.

 
  
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  Swoboda (PSE).(DE) Señor Presidente, quiero intervenir en contra de esta propuesta en nombre de mi Grupo. Al señor Cohn-Bendit se le debe de haber pasado por alto que se trata de este mismo debate que hemos celebrado, y desde luego que en profundidad, con el Consejo y la Comisión en las últimas semanas.

Lo que hemos logrado, como demuestra la propuesta del señor Wiersma y con el consentimiento de este Parlamento, es lo siguiente: de acuerdo con las garantías de la Comisión y del Consejo –quiero mencionar a ambos y también dar las gracias al Comisario Rehn– vamos a participar plenamente en las futuras consultas y en la posible aplicación de la cláusula que permita el aplazamiento de esta adhesión.

Quiero aprovechar esta oportunidad para expresar mi más sincero agradecimiento al señor Lagendijk. Señor Cohn-Bendit, si hubiera usted hablado con él más directamente se habría usted dado cuenta de cuánto esfuerzo hemos dedicado nosotros, y el señor Brok, a esta cuestión, alcanzando así un resultado positivo. Por este motivo quiero votar en contra de esta propuesta.

 
  
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  El Presidente. Tiene la palabra el señor Nassauer para intervenir en contra.

 
  
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  Nassauer (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, Señorías, no conozco a nadie de ningún lado de esta Cámara que no esté a favor de que aprobemos la entrada de Bulgaria y Rumanía en la Unión Europea. Sin embargo, conozco a muchos diputados que, por los motivos que ha expuesto el señor Cohn-Bendit, hoy se resisten a tomar una decisión a este respecto. Por tanto, retrasar la decisión de hoy sería una propuesta sumamente razonable, ya que nos permitiría decir que, a pesar de que apoyamos la entrada de Bulgaria y Rumanía en la Unión Europea, queremos esperar al próximo informe de progreso de la Comisión antes de adoptar realmente una decisión a este respecto.

(Aplausos)

Esta sería una de las formas de abordar muchas de las preocupaciones expresadas, sin plantear dudas sobre nuestra voluntad y determinación básicas para acoger a estos países en la Unión Europea. Por tanto, comulgo totalmente con las opiniones del señor Cohn-Bendit.

(Aplausos)

 
  
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  Van Orden (PPE-DE), ponente. (EN) Señor Presidente, como ponente sobre Bulgaria, estoy profundamente en contra de cualquier aplazamiento del procedimiento de aprobación.

(Aplausos)

Hemos superado el problema interinstitucional respecto al presupuesto. Se han incorporado cláusulas de salvaguardia en el Tratado de Adhesión. No existe ninguna buena razón para que aplacemos nuestra aprobación. Creo que sería irresponsable por parte de esta Cámara cualquier aplazamiento que se produjera hoy. Solicito a la Cámara que vote a favor de nuestro consentimiento.

(Aplausos)

 
  
  

(Por votación nominal, el Parlamento rechaza la solicitud de aplazamiento de la votación de la Recomendación Van Orden (A6-0082/2005))

 

7. Solicitud de adhesión de Bulgaria a la UE
  

- Sobre la enmienda 1

 
  
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  Wiersma (PSE). (EN) Señor Presidente, propongo la misma enmienda revisada que he propuesto anteriormente al informe del señor Van Orden. Es el mismo texto que quiero incluir en la recomendación.

 
  
  

(El Parlamento admite la enmienda oral sobre la enmienda 1)

- Antes de la votación de la enmienda 3

 
  
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  Salafranca Sánchez-Neyra (PPE-DE). (ES) Señor Presidente, había entendido que había usted comprendido la moción de orden que hice anteriormente para pedir la retirada de las enmiendas 2 a este dictamen conforme y al dictamen conforme del señor Moscovici.

 
  
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  El Presidente. Señor Salafranca, de acuerdo, ha sido retirada y no cabe votarla.

 

8. Solicitud de adhesión de Rumanía a la UE
  

- Antes de la votación de la enmienda 2

 
  
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  Wiersma (PSE). (EN) Señor Presidente, este es el mismo texto que adoptamos en la recomendación y el informe Van Orden. Repetiremos el mismo texto en las dos votaciones del informe y la recomendación Moscovici.

 
  
  

(El Parlamento admite la enmienda oral sobre la enmienda 2)

 

9. Solicitud de adhesión de Rumanía a la UE
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  Cohn-Bendit (Verts/ALE).(DE) Señor Presidente, quiero pedir el aplazamiento de la votación en torno a la adhesión de Rumanía de acuerdo con el apartado 4 del artículo 170. La Asamblea acaba de votar por amplia mayoría a favor de la resolución; no obstante, en realidad, si los diputados leen esta resolución descubrirán que, aunque los avances en materia económica alcanzados por Rumanía son admirables, los avances políticos, por ejemplo en torno a la libertad de prensa y la corrupción, no permiten a nadie afirmar que Rumanía pueda entrar en la Unión Europea en las condiciones actuales, al menos si hemos de creer todo lo que se ha escrito en nuestro propio informe.

A menudo se ha dicho, y lo repetimos ahora, que estamos a favor de la adhesión y que tenemos fe en el nuevo Gobierno. Sin embargo, hemos de preguntarnos por qué deberíamos ofrecer el beneficio de la duda a un país que está experimentando estos problemas fundamentales con la democracia como la corrupción y un fallo en la protección de la libertad de prensa. Ningún país puede superar en dos días problemas de este tipo.

Por tanto lo que proponemos es …

(El Presidente interrumpe al orador)

Durante la reunión de nuestro Grupo se ha propuesto solicitar a los diputados que voten a favor o en contra durante la votación, sin permitir abstenciones, como ocurre en el procedimiento de aprobación. Quiero preguntar al Presidente si es posible abstenerse de votar en un procedimiento de aprobación, ya que antes el Reglamento del Parlamento solo permitía a los diputados votar a favor o en contra en estos casos. Asimismo, nos gustaría que la Mesa nos explicara la legislación electoral.

 
  
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  El Presidente. En este procedimiento de voto está previsto que se pueda votar a favor, en contra, abstenerse o no participar en la votación.

Para una intervención en contra de la propuesta tiene la palabra el señor Wurtz.

 
  
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  Wurtz (GUE/NGL). (FR) Señor Presidente, Señorías, en Rumanía hay algunas carencias reales en materia de derechos humanos y de lucha contra la corrupción. Las autoridades han contraído compromisos al respecto y, en mi opinión, es evidentemente necesario un control riguroso de su cumplimiento. No obstante, pienso que las justificaciones que se han dado para el aplazamiento de la votación no obedecen a ello, puesto que hemos escuchado exactamente la misma petición por lo que se refiere a Bulgaria, cuya situación es diferente.

Por esta razón, mi Grupo desea llamar la atención sobre una de las consecuencias de un posible aplazamiento. Conduciría, contrariamente a nuestra voluntad, a la cancelación in extremis de la firma del Tratado de Adhesión, que está programada para el 25 de abril. Así, en contra de nuestra voluntad, enviaríamos a la población rumana un mensaje cuyas consecuencias políticas serían extremadamente peligrosas. Por ello, una amplísima mayoría de mi Grupo no apoya la petición de aplazamiento y votará a favor del dictamen conforme.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. Para una intervención a favor de la propuesta tiene la palabra el señor Voggenhuber.

 
  
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  Voggenhuber (Verts/ALE).(DE) Señor Presidente, Señorías, hoy nos encontramos, por primera vez en la historia de la Unión Europea, votando la bienvenida a un país a la Unión Europea 20 meses antes de la fecha de adhesión prevista, un país, además, donde se cometen graves violaciones de los derechos humanos y las normas democráticas, tal y como reflejó el debate de ayer.

No hay ninguna duda de que al amparo del artículo 7 se iniciarían acciones en contra de cualquier Estado miembro de la Unión Europea que viole de tal forma las normas democráticas y los derechos humanos, y esto debe estar claro para todos hoy día. La amplia mayoría de los diputados de esta Asamblea, yo incluido, nos alegraremos de ver que Bulgaria y Rumanía entran en la Unión Europea, y estamos deseosos de que llegue el día en que puedan hacerlo. No obstante, no hay motivo por el que deba darse carta blanca a Rumanía 20 meses antes de la fecha de su adhesión, especialmente porque sería la primera vez que una cosa así ocurre en la historia de la Unión Europea, y tendría el efecto de eliminar la presión que comportan las negociaciones sobre el país en cuestión. Deberíamos adoptar medidas para impedir estas graves violaciones de la democracia y de los derechos humanos.

Francia está a punto de adoptar una decisión sobre la Constitución. No debemos transmitir el mensaje de que …

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  Nicholson of Winterbourne (ALDE). (EN) Señor Presidente, ¿sería posible que la Secretaría recordara al señor Cohn-Bendit que fue el Parlamento Europeo el que recomendó 2007 como fecha de entrada para Rumanía, y por tanto ha llegado la hora de activar dicha recomendación?

 
  
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  Moscovici (PSE), ponente. – (FR) Señor Presidente, creo que en un momento en que los franceses están debatiendo el Tratado Constitucional no hay que dar señales de escepticismo con respecto a la ampliación. La ampliación de la Unión Europea no es un imperativo. Es un proyecto. Es una voluntad común. Y por esta razón, en particular, debemos votar hoy. Creo que no está justificado un aplazamiento. Que cada cual se pronuncie conforme a sus convicciones, a favor o en contra, pero sin duda no por el aplazamiento.

Pero hay otro argumento, que es muy fuerte. He escuchado a muchos colegas decir en el curso de los debates que temían que nuestro Parlamento firmara hoy un cheque en blanco o dijera su última palabra. Precisamente se nos han dado –a través de un intercambio de cartas entre usted, señor Presidente, el Presidente del Consejo Europeo y el Presidente de la Comisión– todas las garantías de que el Parlamento participará plenamente en todas las decisiones futuras que se adopten y sabemos que existe la posibilidad de invocar la cláusula de salvaguardia. Creo, por tanto, que todos los diputados pueden votar hoy tanto con pleno conocimiento de causa como con absoluta seguridad, porque este Parlamento desempeñará plenamente su función en el procedimiento que se abre hoy y concluye el 1 de enero de 2007. Por tanto, pido, por mi parte, que se rechace este aplazamiento.

(Aplausos)

 
  
  

(Por votación nominal, el Parlamento rechaza la solicitud de aplazamiento de la votación de la Recomendación Moscovici (A6-0083/2005))

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. VIDAL-QUADRAS ROCA
Vicepresidente

 

10. Legislación social relativa a las actividades de transporte por carretera

11. Armonización social en el sector de los transportes por carretera

12. Diseño ecológico aplicable a los productos que utilizan energía
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  Rübig (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, solo quiero señalar que lo habitual es que el tiempo de votación termine a las 13.00 horas, ya que todos nosotros, como es natural, tenemos invitados y hemos de atender las relaciones públicas.

(Aplausos)

 

13. Contenido de azufre de los combustibles para uso marítimo

14. Comercialización y uso de tolueno y triclorobenzeno

15. Estrategia política anual de la Comisión para 2006

16. Reunión del Consejo Europeo (Bruselas, 22 y 23 de marzo de 2005)
  

- Antes de la votación

 
  
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  Swoboda (PSE).(DE) Mis disculpas, señor Presidente. He pedido la palabra sobre la base del artículo 160, ya que el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea ha pedido que la votación de una serie de enmiendas se haga mediante votación nominal. No obstante, hemos acordado que apoyaríamos el compromiso alcanzado con los otros Grupos. Por tanto, el Grupo Socialista del Parlamento Europeo votará en contra de estas enmiendas, incluso aunque estemos de acuerdo en ciertos aspectos de fondo.

 

17. Explicaciones de voto
  

- Calendario de los períodos parciales de sesiones del Parlamento Europeo - 2006

 
  
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  Duff (ALDE), por escrito. (EN) «El Grupo ALDE ha presentado una enmienda al calendario 2006 según la cual todas las sesiones plenarias terminarían el jueves al mediodía y las sesiones de Bruselas empezarían los miércoles a las 10.30 horas. La finalidad de esta enmienda es facilitar el viaje de retorno de los diputados desde Estrasburgo y suprimir las sesiones vespertinas de propina de los jueves. Desafortunadamente, las autoridades han considerado inadmisible esta enmienda.»

 
  
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  Kirkhope (PPE-DE), por escrito. (EN) Durante mucho tiempo mis colegas conservadores británicos y yo hemos apoyado los intentos de asegurar que el Parlamento Europeo solo tenga una sede oficial, que debería estar en Bruselas. Se calcula que los costes que el contribuyente paga por la sede de Estrasburgo rondan los 150 millones de libras esterlinas al año. Es un gran despilfarro de fondos públicos. Los contribuyentes británicos merecen un uso eficiente de su dinero. Nuestra propuesta de eliminar las sesiones de Estrasburgo no implica que deseemos reducir nuestras horas de trabajo, sino llevar a cabo nuestro trabajo donde es más efectivo y eficiente, a saber, en Bruselas. Los costes del apoyo a las actividades parlamentarias tanto en Estrasburgo como en Bruselas resultan ahora idefendibles, y seguiremos batallando por que el Parlamento se reúna en el futuro únicamente en Bruselas.

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) Mi voto favorable al calendario propuesto, que ajusta los períodos de las sesiones plenarias a las demandas de trabajo parlamentario de alta calidad que se espera de una institución como el Parlamento Europeo, no modifica mi opinión de que el trabajo parlamentario, y los costes asociados a él, debe racionalizarse, sobre todo aprobando que la única sede permanente sea Bruselas.

 
  
  

- Informe Böge (A6-0090/2005)

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) El proceso de adhesión de Bulgaria y Rumanía debe ir acompañado de una evaluación realista de las implicaciones financieras, como en las rondas anteriores de ampliación. De lo contrario, la ampliación se convertirá en un ejercicio de reducción de los niveles de prosperidad y desarrollo de los que disfrutan los Estados miembros de la Unión.

Una evaluación precisa no es un gesto egoísta por parte de quienes ya están en la Unión, sino el ejemplo de una institución que se comporta de forma responsable.

 
  
  

- Informe Van Orden (A6-0078/2005)

 
  
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  Fatuzzo (PPE-DE).(IT) Señor Presidente, Señorías, doy la bienvenida a los ciudadanos de Bulgaria, que con esta votación ven culminado su deseo de entrar a formar parte de la Unión Europea. Además de felicitar a los ciudadanos y a su Gobierno actual, que ha logrado este resultado, me gustaría recordar el importante compromiso contraído por los anteriores Gobiernos, en particular el Gobierno de Ivan Kostov, que empezó las negociaciones con la Unión Europea en los primeros y más difíciles días. Por último, espero que los jubilados búlgaros, junto con la generación más joven, puedan construir un mundo mejor junto a nosotros en la Unión Europea.

 
  
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  Vanhecke (NI).(NL) Señorías, al igual que mis colegas los miembros del Vlaams Belang, he votado en contra de los informes sobre la adhesión de Bulgaria y Rumanía, pero en aras de una mayor claridad, quiero decir que Bulgaria y Rumanía nos parecen países europeos cuyo legítimo lugar está en nuestra comunidad cultural europea y que, además, en cierto modo sentimos que tenemos con ellos una deuda de honor por haber sufrido durante décadas la dictadura comunista. Por tanto, estamos convencidos de que, a diferencia de Turquía, por ejemplo, pronto se dará la bienvenida tanto a Bulgaria como a Rumanía en nuestra comunidad política. Nuestra amistad con Rumanía y nuestra solidaridad hacia Rumanía y Bulgaria no deberían precipitarnos a firmar un cheque en blanco. Hemos de tener la valentía de decir, y de ahí nuestro voto, que por desgracia en muchas ámbitos, incluyendo el político y el económico, Rumanía y Bulgaria todavía no están listos para ser miembros de pleno derecho.

 
  
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  Martin, David (PSE), por escrito. (EN) Celebro el voto del Parlamento Europeo a favor de la entrada de Bulgaria en la Unión Europea, pero insisto en que las autoridades búlgaras deben avanzar en la reforma judicial, ya que cualquier titubeo propiciará que el Parlamento Europeo reconsidere su posición.

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) El proceso de adhesión de Bulgaria, que está sujeto a una evaluación individual, avanza a la velocidad prevista. El país todavía no cumple los criterios para iniciar el proceso de solicitud.

No sorprende que todavía nos falte mucho para decir que Bulgaria cumple las condiciones necesarias para ser miembro de la Unión Europea. Hay que llevar a cabo reformas, hay hábitos que cuesta tiempo adquirir y hay un proceso de adaptación que es legislativo y que debe completarse de tal forma que la Unión no pierda su carácter y que Bulgaria no se vuelva incapaz de cumplir sus nuevas obligaciones en el futuro.

Dicho esto, tal y como están las cosas, todo apunta a que las condiciones se están cumpliendo en el marco temporal establecido. Por tanto, hemos de celebrar el hecho que se haya dado este paso hacia la ampliación.

 
  
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  Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito. (PT) Dado que los avances logrados fueron insuficientes en comparación con los avances de los 15 Estados de la ampliación del 1 de mayo de 2004, el plan de Bulgaria para unirse en esa fecha a la Unión Europea fue pospuesto.

Sin embargo, ahora está claro que Bulgaria ha hecho esfuerzos significativos para cumplir los criterios comunitarios y para acercarse a la Unión en términos políticos, económicos y sociales. Quiero destacar los avances alcanzados en los ámbitos político y presupuestario, que proporcionarán estabilidad para el resto del camino de debe recorrer Bulgaria hasta alcanzar los niveles europeos, un viaje que no será ni corto ni fácil.

Sobre este telón de fondo el Consejo Europeo del 17 de diciembre de 2004 apoyó que la fecha de adhesión de Bulgaria se fije para el 1 de enero de 2007. La Comisión, que previamente había publicado informes regulares sobre los avances del proceso, adoptó una decisión similar el 22 de febrero de 2005. El Parlamento debería seguir su ejemplo.

Por supuesto, la adhesión a la Unión de un país como Bulgaria inevitablemente comportará costes, que esperemos los asumirá un compromiso cada vez más eficaz con la cohesión interna y, lo que es más importante, a través de una mayor capacidad de Bulgaria para interactuar y relacionarse con el mundo, en otras palabras, una mayor diversidad.

He votado a favor.

 
  
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  Stenzel (PPE-DE), por escrito. (DE) He votado a favor de la enmienda 5 relativa a la central nuclear Kozloduy en nombre de la delegación del Partido Popular Austriaco y no en nombre del Partido Popular Europeo.

 
  
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  Toussas (GUE/NGL), por escrito. (EL) El Partido Comunista de Grecia es contrario a la Unión Europea porque es una unión de Estados capitalistas que salvaguarda los intereses de las grandes empresas y las mejores condiciones para ella con objeto de competir con los otros centros imperialistas. Desde este punto de vista también es contrario a la adhesión de Bulgaria, cuyo objetivo es anexionarla, saquear su riqueza y su economía, explotar a los trabajadores y convertirla en un satélite de la OTAN, al servicio de su política agresiva. Conocemos las condiciones especialmente onerosas que se ha impuesto a Bulgaria para poder adherirse a la Unión Europea.

El procedimiento de preadhesión y el proceso de restauración del capitalismo ya han acarreado un empeoramiento del desempleo, salarios de hambre de 61 euros al mes, inflación, pobreza y recortes drásticos en los servicios sociales, con dolorosas consecuencias para la clase trabajadora y el ciudadano de a pie del país y, por otro lado, un aumento de los beneficios para las grandes empresas eurounificadoras.

El Partido Comunista de Grecia expresa su solidaridad con la clase trabajadora y el pueblo de Bulgaria en su lucha en contra de la política antipopular de la Unión Europea y los agentes políticos de las grandes empresas.

 
  
  

- Informe Van Orden (A6-0082/2005)

 
  
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  Guerreiro (GUE/NGL), por escrito. (PT) La derecha y los socialdemócratas del Parlamento y de otros ámbitos siguen intentando imponer el capitalismo neoliberal a los países que solicitan unirse a la Unión Europea.

El ejemplo de Bulgaria habla por sí solo. El Parlamento «elogia» las llamadas «reformas estructurales» en el marco del «mercado» y de la «competencia» capitalista, que se estima han tenido lugar en Bulgaria. Expresa su «satisfacción» con la «ampliación del sector privado» y «los avances logrados en la liberalización de industrias vitales». Aún más, «pide» la introducción de una «mayor flexibilidad en el mercado laboral» y el mantenimiento del ritmo de la privatización. ¿Por qué todas estas palabras?

Todo el proceso de adhesión ha estado caracterizado por otros requisitos que nos parecen inaceptables, por ejemplo, la discriminación relativa al movimiento de los trabajadores y un acceso equitativo a los fondos comunitarios, y la existencia de cláusulas de salvaguardia unilaterales que pueden activarse en contra de los intereses de estos países, y solo estos países.

La ampliación avanza en un marco político y financiero que no tiene en cuenta los intereses de Portugal, ni las necesidades de los países que solicitan su adhesión.

Si bien nos oponemos firmemente a la forma en que tiene lugar la ampliación, no tenemos objeción ninguna a la adhesión de nuevos Estados miembros, a condición de que esta sea la voluntad de los ciudadanos y de que se salvaguarden los intereses portugueses.

 
  
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  Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito. (PT) Parece claro que Bulgaria estará en posición de entrar en la Unión Europea el 1 de enero de 2007, de acuerdo con las decisiones adoptadas por las otras instituciones europeas. Por tanto, creo que el Parlamento debería añadir su opinión a las ya manifestadas y declararse públicamente a favor de la adhesión de este país.

Aparte de esta cuestión de principio, es evidente que existen ciertos vacíos que debemos llenar, en particular con respecto a los sistemas jurídicos y políticos, a fin de aumentar la eficacia de la lucha contra el crimen y de proporcionar una mayor transparencia y salvaguardias de procedimiento que son esenciales en el Estado de Derecho.

En esta fase preparatoria también es importante hacer hincapié en los derechos de las minorías étnicas y en la necesidad de garantizar su identidad, y proteger a los grupos más frágiles y vulnerables de la sociedad, como los niños y las personas mayores, especialmente en una sociedad cambiante.

He votado a favor, con la esperanza de que Bulgaria pueda unirse pronto a los 25 en una Europa más grande y cada vez más plural.

 
  
  

- Informe Moscovici (A6-0077/2005)

 
  
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  Ferber (PPE-DE), por escrito. (DE) Los miembros del CSU del Parlamento Europeo creen firmemente que Rumanía debería formar parte de la Unión Europea. Sin embargo, al mismo tiempo el CSU siempre ha mantenido que los países deben cumplir ciertos criterios antes de entrar en la Unión Europea. Nos oponemos a que se atenúen de cualquier forma estos criterios, y no creemos que sea actualmente posible realizar una valoración final de su cumplimiento.

Los últimos informes de progreso de la Comisión confirman que a Rumanía le queda mucho camino por recorrer antes de cumplir los criterios de adhesión, en particular con respecto a la lucha en contra de la corrupción y al establecimiento de una judicatura que trabaje al amparo del Estado de Derecho.

Otra cuestión preocupante para el CSU es la salvaguardia de los derechos del Parlamento, que están consagrados en los Tratado. En particular sus derechos presupuestarios, que, según acabamos de saber, van a respetarse.

En nuestra opinión, habría sido más apropiado demorar la decisión sobre la adhesión hasta que la Comisión hubiera presentado su próximo informe de progreso. El hecho de que todavía faltan 20 meses para la fecha de adhesión contemplada todavía justificaría más dicha demora.

Por todos estos motivos, los miembros del CSU no pueden esta vez votar a favor de la adhesión de Rumanía a la Unión Europea.

 
  
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  Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. (PT) Seguimos absteniéndonos, tal y como hicimos con ocasión de la última ampliación de la Unión Europea, excepto Chipre, cuya adhesión votamos a favor, a modo de protesta por la inaceptable ocupación turca del norte de la isla.

En principio no nos oponemos a la adhesión de nuevos Estados miembros, a condición de que esta sea la voluntad de los ciudadanos y que no mine los intereses portugueses.

El hecho es que, aunque no conocemos las opiniones del pueblo rumano, la adhesión da pie a expectativas, que siguen a las fuertes demandas e imposiciones que nos parecen inaceptables, sobre todo las reformas estructurales conducentes a las privatizaciones, que han tenido un impacto negativo en la vida de los ciudadanos.

Las nuevas demandas que varios diputados de esta Asamblea han intentado introducir nos han sorprendido por ser excesivas e inaceptables.

Sin embargo, lo cierto es que ya se han impuesto demandas, como las derogaciones con respecto a la libertad de movimiento de los trabajadores. Además, tampoco estamos de acuerdo con los escasos recursos financieros disponibles, especialmente para la agricultura.

Por último, tampoco estamos de acuerdo con las propuestas, actualmente en negociación, relativas a las nuevas perspectivas financieras, que no tienen en cuenta a los países con dificultades, como Portugal, ni las necesidades de los países que quieren entrar en la Unión Europea.

 
  
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  Isler Béguin (Verts/ALE), por escrito. – (FR) Marie Anne Isler Béguin no ha seguido las instrucciones de su Presidente de Grupo, Daniel Cohn Bendit, en el sentido de que nos pronunciáramos por el aplazamiento de la votación del Parlamento Europeo sobre la adhesión de Rumanía.

Considera que su voto no representa de ningún modo un cheque en blanco para Rumanía. Al contrario, debe alentar a este futuro Estado miembro a trabajar a marchas forzadas y acelerar las reformas, en particular en materia de lucha contra la corrupción, de defensa de los derechos civiles, de protección de las minorías étnicas y de control de las fronteras. Recuerda que será la primera vez –y ello gracias a una propuesta del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea aceptada en la Comisión de Asuntos Exteriores– que el Parlamento Europeo participará plenamente en el proceso de decisión, en particular si se activa la cláusula de salvaguardia, una cláusula que consiste en postergar la adhesión un año si uno u otro de los dos países no está preparado en 2007.

Por último, Marie Anne Isler Béguin celebra que el informe final votado en el Pleno incluya sus enmiendas, en las que:

- se pide la adopción de normas claras y avanzadas con respecto a la coexistencia para evitar la diseminación de variedades genéticamente modificadas;

- se destaca la preocupación el Parlamento Europeo por el proyecto de Rosia Montana y se reclaman evaluaciones de impacto ambiental completas.

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) La evaluación del cumplimiento por parte de un país de los criterios de adhesión a la Unión Europea ha de hacerse sobre una base individual, a pesar de que dos países entren a la vez. No obstante, esto no debe ocultar el factor más importante del proceso de adhesión, a saber, que los criterios que deben cumplirse sean realistas. Esta es la única forma en la que podemos estar seguros de que la Unión Europea, incluyendo todos sus Estados miembros, y el país candidato se benefician al máximo de la adhesión. Para ello, y he de hacer hincapié en esto, la evaluación ha de suceder en el momento justo, empleando criterios objetivos y realistas.

Así, celebro el hecho de que la adhesión pueda posponerse, si resultara necesario, y no es que desee que ocurra. Por motivos de política interna, Rumanía ha empezado su proceso de reformas más tarde de lo que hubiera deseado. El ímpetu con que se están llevando a cabo ahora las reformas nos permite esperar y creer que la adaptación puede realizarse en el marco temporal fijado por ambas partes.

 
  
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  Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito. (PT) La adhesión de Rumanía a la Unión Europea lleva incubándose desde 1995. Las negociaciones que han tenido lugar y los esfuerzos realizados por las autoridades rumanas han propiciado cambios importantes en el país en los últimos años. En este sentido, el Consejo decidió en diciembre de 2004 concluir las negociaciones con vistas a realizar la adhesión en 2007.

No obstante, quiero recordar las preocupaciones planteadas en la época del informe de la Baronesa Nicholson de Winterbourne (A5-0103/2004), hace un año más o menos. Yo hice hincapié en graves problemas, sobre todo la falta de un Estado de Derecho, altos niveles de corrupción, libertad de prensa nula y la ausencia de una judicatura independiente. Todo ello significaba que Rumanía no podía entrar en la Unión Europea con los otros nuevos Estados miembros de Europa Oriental en 2004.

Apoyo esta propuesta de resolución porque, entre las preocupaciones que plantea sobre este país hay algunas que comparto. Las puertas de la Unión Europea están abiertas a Rumanía, pero este país debe darse cuenta de que es urgentemente necesario encontrar soluciones factibles a los problemas más graves.

He votado a favor.

 
  
  

- Recomendación Moscovici (A6-0083/2005)

 
  
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  Hennis-Plasschaert (ALDE), por escrito. (NL) Hoy he votado en contra de la solicitud de Rumanía de entrar en la Unión Europea, y he de decir que lo he hecho lamentándolo mucho. Después de todo, el nuevo Gobierno está mostrando un gran compromiso político y ha dejado claro en muy poco tiempo lo que defiende. Esto es bueno. Todo lo que queda por hacer es convertir este compromiso en acciones concretas cuyos efectos puedan medirse, porque son los resultados lo que importa.

Todo parece sugerir que a Rumanía le queda mucho por hacer en los ámbitos de la corrupción, protección de minorías, competencia, ayuda estatal y medio ambiente, y, sin embargo, se ha pedido a esta Asamblea que emita un veredicto antes de los 20 meses previos a la adhesión. Esto es algo inusitado y su lógica se me escapa totalmente. En una época en que la Unión Europea disfruta de escaso apoyo y su legitimidad es frágil, es importante que las instituciones europeas se ciñan a los acuerdos que han alcanzado.

No me opongo a la adhesión de Rumanía. Rumanía es Europa y se convertirá en miembro de la Unión Europea. No obstante, lo que quiero es que la adhesión se realice sobre la base de lo que hemos acordado en el pasado.

 
  
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  Maaten (ALDE), por escrito. (NL) Debido a la falta de avances en su Gobierno socialista anterior, Rumanía sigue teniendo dificultades a la hora de prepararse para entrar en la Unión Europea en 2007. La situación en los ámbitos de la corrupción y la estabilidad administrativa y jurídica en particular es motivo de gran preocupación. Me parece totalmente posible que a su debido tiempo tendrá que haber un año de demora. Se ha colocado al Parlamento Europeo en la posición imposible de tener que pronunciar un juicio 20 meses antes de la adhesión. Sin embargo, en estos momentos podemos ver que el nuevo Gobierno está llevando a cabo las reformas necesarias según lo programado y también que la Comisión Europea, recientemente en el caso de Croacia, es estricta a la hora de evaluar a los miembros candidatos. Por tanto, estoy preparado para conceder al Gobierno de Rumanía y a la Comisión Europea el beneficio de la duda. Espero que siga avanzándose porque solo en este caso podré seguir apoyando la adhesión de Rumanía en 2007.

 
  
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  Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito. (PT) El Parlamento siempre supervisa la situación de los países que formalmente declaran su interés por formar parte de la Unión Europea, y por supuesto lo ha hecho en el caso de Rumanía.

Es preciso subrayar que Rumanía ha sido supervisada especialmente de cerca a la luz de la delicada situación del país y la consiguiente lentitud de las negociaciones sobre la adhesión.

En los últimos años Rumanía ha trabajado duro y ha adoptado medidas importantes. Se espera que puedan aplicarse más soluciones para conseguir su objetivo de convertirse en miembro de la Unión Europea. Para este fin la Comisión de Asuntos Exteriores ha redactado varios informes, incluyendo el del señor Moscovici (A6-0077/2005). El recién elegido Gobierno rumano también merece palabras y señales claras de ánimo.

Tras una serie de aplazamientos y de la incapacidad de Rumanía para ser uno de los diez países que entraron el año pasado, no tengo duda alguna de que, si cumple los criterios restantes, Rumanía, con Bulgaria, será uno de los próximos países que entre en la Unión Europea.

He votado a favor.

 
  
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  Fatuzzo (PPE-DE).(IT) Señor Presidente, Señorías, en lo que respecta al voto favorable a la entrada de Rumanía en la Unión europea, expreso mis más sinceros cumplidos y felicitaciones a los ciudadanos rumanos y su Gobierno, y quiero expresar mi complacencia por este paso importante hacia un futuro mejor. En particular, quiero hacer hincapié en lo importante que es el hecho de que todos los ciudadanos de Rumanía, tanto los jubilados como los jóvenes, deben esforzarse junto con los Gobiernos por hacer tangible el progreso en aras de su bienestar colectivo y no limitarse a hacer promesas que luego se traducen en escasos resultados, como hacen muchos Gobiernos en Europa y en el mundo.

 
  
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  Korhola (PPE-DE).(FI) Señor Presidente, he votado en contra de la recomendación de la adhesión de Rumanía, por los siguientes motivos.

En todos los informes ha quedado claro que Rumanía sigue sin cumplir básicamente las condiciones para la adhesión. Ha sido un fallo que no hayamos decidido aplazar la decisión. Dada esta situación, no tengo otra opción que votar en contra, aunque en principio apoyo la entrada de Rumanía. Sin embargo, me opongo firmemente a la liquidación de condiciones para la adhesión que el Parlamento ha acordado hoy a través de su recomendación. Observar los criterios que han sido acordados conjuntamente y una vez más transmitidos a los ciudadanos de Europa en conversaciones sobre la ampliación debería ser un gesto normal, no algo excepcional o destacable. A menos que nos ciñamos a nuestros principios acordados, acabaremos en una situación donde traicionaremos los principios de la democracia representativa y reduzcamos drásticamente nuestras posibilidades de respetar los acuerdos en el futuro.

 
  
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  Hennicot-Schoepges (PPE-DE). (FR) Señor Presidente, quisiera explicar mi voto favorable sobre Rumanía. De hecho, tengo la impresión de que algunos han tomado como rehén a todo un pueblo porque han tenido más respeto por su situación política interna, o incluso por los problemas institucionales respectivos que hemos tenido, que por apoyar los esfuerzos de Rumanía hacia la realización la democracia. Esos esfuerzos se verán facilitados con Europa, que debe desempeñar un papel muy importante.

Después, quisiera decir a los rumanos que en el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos gran número de sus diputados están de su lado y apoyan los esfuerzos por el establecimiento de una verdadera Democracia Cristiana en Rumanía. Quisiera rendir homenaje a la impulsora de la Democracia Cristiana en Rumanía, Cornelia Coposu, que fundó este partido tras la revolución. Quisiera decir que la adhesión de Rumanía supondrá para Europa un importante enriquecimiento cultural.

 
  
  

- Informes: Van Orden (A6-0078/2005) y Moscovici (A6-0077/2005)

 
  
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  Berend (PPE-DE), por escrito. (DE) Creo firmemente que Bulgaria y Rumanía deberían llegar a ser miembros de la Unión Europea. No obstante, antes de esto deben cumplir ciertos criterios, que deben mantenerse.

El Consejo se ha negado a ajustar las perspectivas financieras, a pesar de que el Acuerdo Interinstitucional así lo exige en caso de ampliación. Lo considero un abuso inaceptable de los derechos presupuestarios del Parlamento.

Los últimos informes de progreso de la Comisión confirman que ambos países tienen mucho terreno por recorrer antes de cumplir los criterios de adhesión, en particular con respecto a la lucha en contra de la corrupción y el establecimiento de una judicatura que opere al amparo del Estado de Derecho.

Adoptar ahora una decisión en torno a este asunto sería prematuro, en vista del hecho de que ambos países siguen estando muy lejos de cumplir los criterios de adhesión, así como por la interrupción del diálogo a tres bandas sobre los ajustes de las perspectivas financieras.

Habría sido más apropiado demorar la decisión en torno a la adhesión hasta que la Comisión haya presentado su próximo informe de progreso. El hecho de que todavía faltan 20 meses para la fecha de adhesión contemplada todavía justificaría más dicha demora.

Lamento no poder votar esta vez a favor de la adhesión.

 
  
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  Caspary (PPE-DE), por escrito. (DE) Reafirmo mi opinión de que Bulgaria y Rumanía deberían llegar a ser miembros de la Unión Europea. No obstante, antes de esto deben cumplir ciertos criterios, que deben mantenerse.

El Consejo se ha negado a ajustar las perspectivas financieras, a pesar de que el Acuerdo Interinstitucional así lo exige en caso de ampliación. Lo considero un abuso inaceptable de los derechos presupuestarios del Parlamento.

Los últimos informes de progreso de la Comisión confirman que ambos países tienen mucho terreno por recorrer antes de cumplir los criterios de adhesión, en particular con respecto a la lucha en contra de la corrupción y el establecimiento de una judicatura que opere al amparo del Estado de Derecho.

Por este motivo celebro especialmente los esfuerzos realizados por el nuevo Gobierno rumano, que está llevando a cabo con resolución reformas para superar las demoras causadas por su predecesor.

Adoptar ahora una decisión en torno a este asunto sería prematuro, en vista del hecho de que ambos países siguen estando muy lejos de cumplir los criterios de adhesión, así como por la interrupción del diálogo a tres bandas sobre los ajustes de las perspectivas financieras.

En mi opinión, habría sido más apropiado demorar la decisión en torno a la adhesión hasta que la Comisión haya presentado su próximo informe de progreso. El hecho de que todavía faltan 20 meses para la fecha de adhesión contemplada todavía justificaría más dicha demora.

Lamento no poder votar esta vez a favor de la adhesión.

 
  
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  Goebbels (PSE), por escrito. – (FR) No creo que la Unión Europea haya tenido nunca la vocación de ser un club exclusivo de los ricos. Estoy a favor de futuras ampliaciones. Bulgaria y Rumanía tienen a todas luces un lugar en la Unión.

Pero deploro el modo en que los Gobiernos, en particular los de Chirac, Blair, Schroeder y otros, tratan estos problemas. Discursos grandilocuentes y carteras cerradas, esa parece ser la divisa. Acabamos de conocer una ampliación sin profundización previa. Ahora, algunos Estados quieren imponernos nuevas ampliaciones con menos dinero en el presupuesto europeo.

No obstante, he votado a favor para no mezclar mis protestas con las de los adversarios de la ampliación.

 
  
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  Goudin y Lundgren (IND/DEM), por escrito. (SV) En principio apoyamos la adhesión de Bulgaria y Rumanía a la Unión Europea. Es una consecuencia natural de la ampliación a 10 Estados miembros que tuvo lugar en mayo de 2004. Una cooperación ampliada, debidamente aplicada, puede favorecer el desarrollo económico, la democracia y los derechos humanos en Europa.

Al mismo tiempo no debemos cerrar los ojos a los grandes problemas que puede comportar la ampliación si los países candidatos no están bien preparados. Los informes del señor Moscovici y del señor Van Orden confirman la magnitud de los problemas. De acuerdo con las evaluaciones benevolentes de la Comisión y del Parlamento Europeo, solo se cumplen los criterios políticos. Los criterios económicos o administrativos no se han observado del todo, pero se espera que sí se cumplan para el 1 de enero de 2007.

Una objeción importante a las resoluciones procede de la Comisión de Agricultura, según la cual los costes de la pertenencia de Bulgaria y Rumanía a la Unión Europea no han tenido en cuenta el presupuesto a largo plazo de la Unión Europea para 2007-2013. Hay que poner remedio a esto.

El proceso de negociación y de ajuste a la Unión Europea se ha mantenido durante aproximadamente ocho años, lo que significa que la pertenencia de Bulgaria y Rumanía es más o menos un hecho consumado. Al mismo tiempo, es importante dejar que siga adelante el proceso de ajuste. Sin embargo, si se considera que estos países no cumplen los requisitos, el Consejo no debe dudar en utilizar la cláusula de protección para aplazar un año la entrada a la Unión Europea.

 
  
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  Gröner (PSE), por escrito. (DE) Ninguno de los dos países candidatos ha conseguido avanzar lo previsto en la aplicación del acervo comunitario. La cuestión de los derechos de la mujer se ha descuidado en las negociaciones sobre el acceso, ya sea con respecto al mercado laboral, la participación en los procesos sociales o la violencia en contra de las mujeres. La mejora de la situación de los niños deja mucho que desear, en particular en Rumanía.

Creo que los derechos humanos y las cuestiones humanas como estas son más importantes que los problemas relacionados con el marco institucional, por ejemplo la cuestión de los derechos presupuestarios del Parlamento, a pesar de que solo se alcanzó un compromiso de última hora cuando el Parlamento aseguró que estos derechos se respetarían plenamente. Además, como ya he afirmado en varias ocasiones, no me veo capaz de votar a favor de otra ampliación hasta que la Constitución haya entrado en vigor.

Por este motivo votaré en contra de la adhesión de Rumanía y Bulgaria a la Unión Europea, en particular porque estamos a 20 meses de 2007, la fecha prevista para la adhesión.

 
  
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  Klaß (PPE-DE), por escrito. (DE) Reafirmamos nuestra opinión de que Bulgaria y Rumanía deberían llegar a ser miembros de la Unión Europea. No obstante, antes de esto deben cumplir ciertos criterios, que deben mantenerse.

Los últimos informes de progreso de la Comisión confirman que ambos países tienen mucho terreno por recorrer antes de cumplir los criterios de adhesión, en particular con respecto a la lucha en contra de la corrupción y el establecimiento de una judicatura que opere al amparo del Estado de Derecho.

Por este motivo celebramos especialmente los esfuerzos realizados por el nuevo Gobierno rumano, que está llevando a cabo con resolución reformas para superar las demoras causadas por su predecesor.

Sería prematuro adoptar una decisión sobre este asunto en este momento, en vista del hecho de que ambos países siguen estando muy lejos de cumplir los criterios de adhesión.

En nuestra opinión, habría sido más apropiado demorar la decisión sobre la adhesión hasta que la Comisión hubiera presentado su próximo informe de progreso. El hecho de que todavía faltan 20 meses para la fecha de adhesión contemplada todavía justificaría más dicha demora.

Lamentamos no poder votar esta vez a favor de la adhesión.

 
  
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  Lauk (PPE-DE), por escrito. (DE) Reafirmo mi opinión de que Bulgaria y Rumanía deberían llegar a ser miembros de la Unión Europea. No obstante, antes de esto deben cumplir ciertos criterios, que deben mantenerse.

El Consejo se ha negado a ajustar las perspectivas financieras, a pesar de que el Acuerdo Interinstitucional así lo exige en caso de ampliación. Lo considero un abuso inaceptable de los derechos presupuestarios del Parlamento.

Los últimos informes de progreso de la Comisión confirman que ambos países tienen mucho terreno por recorrer antes de cumplir los criterios de adhesión, en particular con respecto a la lucha en contra de la corrupción y el establecimiento de una judicatura que opere al amparo del Estado de Derecho.

Por este motivo celebro especialmente los esfuerzos realizados por el nuevo Gobierno rumano, que está llevando a cabo con resolución reformas para superar las demoras causadas por su predecesor.

Adoptar ahora una decisión en torno a este asunto sería prematuro, en vista del hecho de que ambos países siguen estando muy lejos de cumplir los criterios de adhesión, así como por la interrupción del diálogo a tres bandas sobre los ajustes de las perspectivas financieras.

En mi opinión, habría sido más apropiado demorar la decisión en torno a la adhesión hasta que la Comisión haya presentado su próximo informe de progreso. El hecho de que todavía faltan 20 meses para la fecha de adhesión contemplada todavía justificaría más dicha demora.

Lamento que no podamos votar esta vez a favor de la adhesión.

 
  
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  Louis (IND/DEM), por escrito. – (FR) Los representantes franceses del Grupo Independencia/ Democracia han votado en contra de los informes Van Orden y Moscovici por varias razones que obedecen a sus implicaciones para Bulgaria y Rumanía, países miembros de la Agencia Francófona Internacional e inveterados amigos de Francia. Los queremos demasiado para dejar que caigan presa de la trampa eurocrática, que promete mucho, da poco y se queda con lo esencial, la soberanía.

Por lo demás, algunos ciudadanos eminentes de esos países, que se niegan a ver su nación sobornada por las subvenciones de la UE, se resisten a la «soberanía limitada» al estilo soviético que impone la UE y piden el apoyo de nuestro voto en contra.

Fuera de la camisa de fuerza de la UE, junto con ellos será posible realizar una Gran Europa basada en la cooperación. Esta cooperación se ajustará a los intereses de cada participante, al servicio de la libertad de los ciudadanos.

Por otro lado, la entrada de Rumanía y Bulgaria establece una continuidad territorial hacia Turquía que favorece la adhesión de esta. Esto coronaría la evolución de la UE como conglomerado culturalmente dividido e impotente, si no políticamente esclavizado.

Este voto no niega pues el carácter europeo de Bulgaria y Rumanía, que siempre han sido países europeos.

 
  
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  Manders (ALDE), por escrito. (NL) Me he sentido inclinado a votar en contra de una mayor ampliación, no solo por la cuestión de si Rumanía ya está preparada para la adhesión, sino por que no creo que la Unión Europea esté preparada para otra ampliación. Esto ha quedado patente por los actuales puntos muertos en la toma de decisiones y la actitud sospechosa de varios Estados miembros “viejos” hacia Estados miembros “nuevos” en torno a asuntos como la directiva de servicios. En consecuencia, los nuevos Estados miembros tienen pocas oportunidades de beneficiarse plenamente del Mercado Interior. Una búsqueda desenfrenada de ampliación sin profundizar conducirá a una impotencia administrativa y posiblemente incluso a una implosión. Esto no beneficia a nadie, en especial no a los Estados miembros candidatos, que en los últimos años han tenido que comprometer mucho para cumplir los criterios de adhesión. Deseo fervientemente que con la aceptación del tratado constitucional la resolución administrativa y la absorción económica aumentarán de tal modo que estará justificado tanto para la Unión Europea como para los nuevos Estados miembros candidatos colaborar en torno a una mayor ampliación. Limitarse a ofertar una zanahoria jugosa para en última instancia engatusar a estos países producirá una mayor insatisfacción, y dados los objetivos de estabilidad política y prosperidad económica este no puede ser nunca el propósito.

 
  
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  Mulder (ALDE), por escrito. (NL) He votado a favor de la adhesión de Bulgaria y Rumanía con grandes recelos, porque los informes sobre corrupción en Rumanía en particular no me han garantizado la idoneidad de este país para pertenecer a la Unión Europea. La forma en que el Consejo tomó una decisión en torno a la financiación de la adhesión de estos dos países, reconociendo solo la autoridad presupuestaria del Parlamento Europeo en el último momento, también desmerece la necesidad de decidir en torno a estos países 20 meses antes. Sin embargo, para mí han sido factores decisivos las ventajas geopolíticas de la adhesión de estos países. Además, la Unión Europea ha ofrecido la perspectiva de pertenencia durante muchos años y en la legislación se han efectuado cambios fundamentales. No está claro qué reacciones negativas provocará un rechazo a la pertenencia en la Unión Europea. Los tratados de adhesión también contienen cláusulas de salvaguardia que pueden utilizarse para posponer la adhesión. Todo esto me llevado a un cauteloso «sí».

 
  
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  Niebler (PPE-DE), por escrito. (DE) Bulgaria y Rumanía son miembros de la familia europea de naciones y, por tanto, su futuro reside en la pertenencia a la Unión Europea. No obstante, antes de que puedan entrar en la Unión Europea, deben cumplir una serie de criterios establecidos.

Desde la caída del comunismo, tanto Bulgaria como Rumanía se han esforzado por introducir reformas y es preciso reconocer estos esfuerzos.

No obstante, al mismo tiempo los informes regulares de progreso han dejado claro que tanto Bulgaria como Rumanía todavía tienen mucho terreno por recorrer antes de cumplir estos criterios de adhesión, y queda mucho trabajo por hacer, en particular con respecto a las espinosas cuestiones de la lucha en contra de la corrupción y el establecimiento de una judicatura que trabaje al amparo del Estado de Derecho. El proceso de reforma debe continuar y ha de concluir antes de la adhesión. En beneficio de ambas partes habría que conceder más tiempo a los dos países candidatos para cumplir los criterios de Copenhague.

En vista de todo esto, habría resultado más apropiado demorar la decisión sobre la adhesión hasta que se haya presentado el próximo informe de progreso, en lugar de comprometernos ahora.

Por tanto, lamentándolo mucho esta vez no he podido votar a favor de la adhesión.

 
  
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  Pack (PPE-DE), por escrito. (DE) Opino que Bulgaria y Rumanía deberían llegar a ser miembros de la Unión Europea. Sin embargo, antes deben cumplir ciertos criterios. En calidad de diputados al Parlamento Europeo debemos estar seguros de que estos países cumplen estos criterios. Nuestros electores no esperan menos.

Los últimos informes de progreso de la Comisión confirman que ambos países tienen mucho terreno por recorrer antes de cumplir los criterios de adhesión, en particular con respecto a la lucha en contra de la corrupción y el establecimiento de una judicatura que opere al amparo del Estado de Derecho.

Por este motivo celebramos especialmente los esfuerzos realizados por el nuevo Gobierno rumano, que está llevando a cabo con resolución reformas para superar las demoras causadas por su predecesor.

Sería prematuro adoptar ahora una decisión en torno a este asunto, dado que ambos países están considerablemente lejos de cumplir los criterios de adhesión.

En mi opinión, habría sido más apropiado demorar la decisión en torno a la adhesión hasta que la Comisión haya presentado su próximo informe de progreso. El hecho de que todavía faltan 20 meses para la fecha de adhesión contemplada todavía justificaría más dicha demora.

Por tanto, lamentándolo mucho me veo obligada a votar en contra de la adhesión. Y no es por culpa de ningún fallo de esta Cámara.

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) Apoyamos la adhesión de Bulgaria a la Unión Europea. Portugal es muy consciente de los beneficios de su propia adhesión, y debería estar entre los Estados miembros que mejor reconocen las ventajas de la adhesión y que más la apoyan.

 
  
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  Schwab (PPE-DE), por escrito. (DE) Reafirmamos nuestra opinión de que Bulgaria y Rumanía deberían llegar a ser miembros de la Unión Europea. No obstante, antes de esto deben cumplir ciertos criterios, que deben mantenerse.

Los últimos informes de progreso de la Comisión confirman que ambos países tienen mucho terreno por recorrer antes de cumplir los criterios de adhesión, en particular con respecto a la lucha en contra de la corrupción y el establecimiento de una judicatura que opere al amparo del Estado de Derecho.

Por este motivo celebramos especialmente los esfuerzos realizados por el nuevo Gobierno rumano, que está llevando a cabo con resolución reformas para superar las demoras causadas por su predecesor.

Adoptar ahora una decisión en torno a este asunto sería prematuro, en vista del hecho de que ambos países siguen estando muy lejos de cumplir los criterios de adhesión, así como por la interrupción del diálogo a tres bandas sobre los ajustes de las perspectivas financieras.

En nuestra opinión, habría sido más apropiado demorar la decisión sobre la adhesión hasta que la Comisión hubiera presentado su próximo informe de progreso. El hecho de que todavía faltan 20 meses para la fecha de adhesión contemplada todavía justificaría más dicha demora.

Lamentamos no poder votar esta vez a favor de la adhesión.

 
  
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  Sommer (PPE-DE), por escrito. (DE) Creo que Bulgaria y Rumanía deberían llegar a ser miembros de la Unión Europea. Sin embargo, estos países antes deben cumplir ciertos criterios.

Los últimos informes de progreso de la Comisión señalan que ambos países tienen mucho terreno por recorrer antes de cumplir los criterios de adhesión, en particular con respecto a la lucha en contra de la corrupción y el establecimiento de una judicatura que opere al amparo del Estado de Derecho.

Por este motivo celebro especialmente los esfuerzos realizados por el nuevo Gobierno rumano, que está llevando a cabo con resolución reformas para solucionar los fallos de su predecesor.

Dado que ambos países están considerablemente lejos de cumplir los criterios de adhesión, y en vista del hecho de que todavía estamos a 20 meses de la fecha contemplada para la adhesión, esta vez no me veo capaz de votar a favor de la adhesión de Bulgaria y Rumanía.

 
  
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  Tannock (PPE-DE), por escrito. (EN) Yo, al igual que mis colegas conservadores británicos, apoyo la adhesión rumana y búlgara y lamento los intentos de última hora de algunos diputados de dar luz verde a estos países por motives relacionados con peleas interinstitucionales y consideraciones presupuestarias, que de todos modos ahora han quedado resueltas. Aunque el plazo de 20 meses entre nuestra autorización y la adhesión definitiva el 1 de enero de 2007 es absurdamente largo, es demasiado tarde para celebrar ahora este debate y nuestra posición en torno a esta cuestión debería haber estado clara mucho antes.

Me ha convencido el compromiso del nuevo Gobierno rumano del Presidente Basescu de considerar la corrupción una amenaza para la seguridad nacional y de que será perseguida enérgicamente. Además, está el compromiso contraído por el Comisario señor Rehn en el pleno de que nuestro Parlamento participará plenamente en la improbable decisión de activar la cláusula de salvaguardia para retrasar un año la adhesión.

No dar ahora nuestro consentimiento confundirá a los ciudadanos y a los Gobiernos de Rumanía y Bulgaria, lo que sería un grave error, y yo doy la bienvenida a ambos países en la Unión Europea.

 
  
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  Ulmer (PPE-DE), por escrito. (DE) Reafirmamos nuestra opinión de que Bulgaria y Rumanía deberían llegar a ser miembros de la Unión Europea. No obstante, antes de esto deben cumplir ciertos criterios, que deben mantenerse.

El Consejo se ha negado a ajustar las perspectivas financieras, a pesar de que el Acuerdo Interinstitucional así lo exige en caso de ampliación. Nos parece un abuso inaceptable de los derechos presupuestarios del Parlamento.

Los últimos informes de progreso de la Comisión confirman que ambos países tienen mucho terreno por recorrer antes de cumplir los criterios de adhesión, en particular con respecto a la lucha en contra de la corrupción y el establecimiento de una judicatura que opere al amparo del Estado de Derecho.

Por este motivo celebramos especialmente los esfuerzos realizados por el nuevo Gobierno rumano, que está llevando a cabo con resolución reformas para superar las demoras causadas por su predecesor.

Adoptar ahora una decisión en torno a este asunto sería prematuro, en vista del hecho de que ambos países siguen estando muy lejos de cumplir los criterios de adhesión, así como por la interrupción del diálogo a tres bandas sobre los ajustes de las perspectivas financieras.

En nuestra opinión, habría sido más apropiado demorar la decisión sobre la adhesión hasta que la Comisión hubiera presentado su próximo informe de progreso. El hecho de que todavía faltan 20 meses para la fecha de adhesión contemplada todavía justificaría más dicha demora.

Lamentamos no poder votar esta vez a favor de la adhesión.

 
  
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  Ebner (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, aunque como la mayoría de mis colegas diputados estoy a favor de que Rumanía y Bulgaria entren en la Unión Europea, y que lleguen a ser miembros de pleno derecho, creo que esto debería suceder a su debido tiempo y respetando las normas. Por este motivo me he abstenido en la votación de ambos informes, pues creo que estos países aún no han logrado cumplir los criterios establecidos. En realidad es un problema general, ya que los Estados miembros no están cumpliendo los criterios del Pacto de Estabilidad, y las condiciones que se aplican a Turquía difieren de las realmente acordadas. Croacia ha de cumplir normas mucho más rigurosas y, no obstante, ahora se quiere conceder la aprobación por adelantado a Bulgaria y Rumanía. Creo que somos imprevisibles e incoherentes, y por este motivo me he abstenido de votar.

 
  
  

- Informe Markov (A6-0073/2005)

 
  
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  Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito. (PT) En su posición común el Consejo ha hecho una serie de enmiendas a la posición del Parlamento en su primera lectura, lo que ha propiciado un claro alejamiento de la posición original de la Comisión.

Parece que se ha alcanzado el consenso con la finalidad de mejorar las condiciones laborales, eliminar los trastornos del mercado –en vista de las discrepancias existentes entre las condiciones laborales de los diferentes países– y mejorar la seguridad vial, de ahí la necesidad de controles realistas y viables durante las horas de trabajo. El Consejo ha descubierto graves problemas prácticos en la forma de aplicación general, o al menos en la medida en que a la Comisión le gustaría, de controles viales para cumplir la directiva sobre la ordenación del tiempo de trabajo.

Por tanto, la finalidad es lograr un equilibrio difícil entre, por un lado, el cumplimiento de las normas sobre condiciones laborales y los tiempos de conducción y descanso (en sus informes bienales sobre la aplicación del Reglamento (CEE) 3820/85 la Comisión ha señalado un constante aumento del número de incumplimientos) y, por el otro lado, la aprobación de mecanismos de control viables y realistas. El ponente buscaba la convergencia con la posición común del Consejo y, por ello, apoyo el informe.

 
  
  

- Informe Ries (A6-0057/2005)

 
  
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  Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. (PT) Hemos votado a favor de esta segunda lectura a pesar de algunas diferencias de opinión sobre ciertos aspectos de la nueva directiva que establece requisitos de diseño para productos que consumen energía.

En nuestra opinión, es crucial invertir en un consumo eficiente de energía y en informar a los consumidores, y al mismo tiempo garantizar que la nueva legislación no sobrecargue con costes a las pequeñas empresas.

La directiva abarca objetos de uso diario, como secadores de pelo, lavadoras y ordenadores, que son responsables del 40 % de las emisiones de dióxido de carbono que van a parar a la atmósfera. Los coches no están incluidos, puesto que ya existe una legislación específica para ellos.

El informe contiene propuestas importantes para salvaguardar a microempresas, a pequeñas y medianas empresas y al consumidor. Veremos cuál es la posición del Consejo.

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) Acojo con satisfacción el principal objetivo de la propuesta que tenemos hoy ante nosotros, a saber, asegurar la libre circulación de ciertos productos de consumo que utilizan energía para mejorar su comportamiento ambiental y contribuir a reducir su consumo energético. Las propuestas de este tipo han de ser realistas, de forma que una buena propuesta no se vuelva inviable u onerosa para la industria y para proteger este aspecto. Es crucial equilibrar las propuestas para mejorar la calidad ambiental y energética.

 
  
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  Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito. (PT) La finalidad de esta recomendación de una segunda lectura consiste es establecer requisitos de diseño de productos de consumo energético a través de toda su vida útil, con el objetivo principal de reducir el impacto negativo de dichos productos en el medio ambiente. Esta es un cuestión muy importante y, por consiguiente, el Parlamento estableció una serie de enmiendas relevantes en su primera lectura, entre ellas enmiendas sobre la valoración de la conformidad de los productos, los requisitos de ecodiseño que deben cumplirse, la instalación de un sistema de vigilancia del mercado creíble y eficaz, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas (PYME) y la información a los consumidores.

En su posición común la Comisión y el Consejo han aprobado algunas de las enmiendas presentadas por el Parlamento, lo que ha suscitado importantes preocupaciones en este ámbito.

Apoyo la propuesta de la ponente, que en mi opinión es realista y tiene posibilidades razonables de llevarse a la práctica. Por ejemplo, la aclaración de conceptos como importador y fabricante, la propuesta de que la vigilancia sea más estrecha, al mismo tiempo que se muestra interés por las PYME y se propone cierto margen para adaptar las normas a las características específicas de los Estados miembros.

He votado a favor de las nuevas enmiendas, que, en aras del equilibrio, restablecen las posiciones anteriores mantenidas por el Parlamento.

 
  
  

- Informe Hassi (A6-0056/2005)

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) El crecimiento y el desarrollo graduales del transporte marítimo ofrecen una serie de ventajas, incluyendo las ambientales. Sin embargo, también han de ir acompañados de un compromiso constante por reducir los efectos negativos sobre el medio ambiente que siempre surtirán. Por consiguiente, y teniendo en cuenta los intereses y las preocupaciones oportunamente planteadas por Portugal, creo que voy a votar a favor de esta directiva.

 
  
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  Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito. (PT) La propuesta del ponente está en consonancia con la posición original del Parlamento en su primera lectura. De acuerdo con las enmiendas presentadas por el Parlamento, las emisiones de los buques de navegación marítima se reducirían el 80 % en comparación con el año 2000, mientras que la posición del Consejo solo serviría para reducirlas el 10 %.

Entre las propuestas presentadas, quiero subrayar lo señalado por la ponente de que es importante conseguir progresos en la Organización Marítima Internacional (OMI) y el papel que la Unión Europea podría desempeñar en hacer que esto suceda. Los Estados Unidos, Canadá y México han intentado que los acuerdos de la OMI sean más estrictos, y la Unión Europea, especialmente debido a los últimos accidentes ocurridos, puede y debe adoptar medidas en esta materia.

También celebro la propuesta del ponente de promover el desarrollo de tecnología ambiental mediante la creación de un mercado para ella. Las propuestas presentadas en este ámbito aportan una solución más eficaz para proteger la salud humana y el medio ambiente.

 
  
  

- Informe Florenz (A6-0005/2005)

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) He votado lo mismo que con respecto a las enmiendas que tenemos ante nosotros porque comparto las preocupaciones, y los objetivos, reflejadas en esta propuesta de directiva dirigida a aportar suficiente armonización para desarrollar el mercado interior, a la vez que se cumplen las normas relativas a la protección de la salud pública.

 
  
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  Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito. (PT) El informe ante nosotros destaca el peligro para la salud pública de ciertas sustancias, como materias primas o materias intermedias.

Tras varios experimentos de varias clases, el tolueno y el triclorobenzeno han sido clasificados como productos químicos que constituyen un grave riesgo para la salud pública.

El objetivo de la propuesta de la Comisión, que el ponente, al hacer solo una enmienda, nos invita a apoyar, consiste en restringir el uso no solo del tolueno y del triclorobenzeno, sino también de preparaciones que los contengan.

A la Unión Europea siempre le han preocupado estas cuestiones, que son muy importantes para la vida de sus ciudadanos, en virtud del artículo 93 del Tratado de la Comunidad Europea.

Dadas las ventajas evidentes que supone aprobar la propuesta en cuanto a la protección de la salud de los ciudadanos europeos se refiere, he votado a favor.

 
  
  

- Informe Pittella (A6-0071/2005)

 
  
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  Martinez (NI), por escrito. – (FR) El presupuesto de 2006 cierra la «planificación» presupuestaria 2000-2006. Con un importe inferior a 120 000 millones de euros, sigue siendo 20 veces inferior al presupuesto de los Estados Unidos de América para una Europa que quiere dotarse de una Constitución al estilo estadounidense, sin tener los medios y ni siquiera el deseo de cambiar la vida de 450 millones de hombres y mujeres.

Encontramos en este presupuesto una letanía de temas presupuestarios mezquinos: saldos pendientes de cobro, créditos mínimos para los Balcanes, mosquiteras necesarias para los niños afectados de malaria, aplicación financiera de la reforma de la PAC, palabrería sobre el desarrollo rural sin población rural, créditos miserables para la pesca, etc.

Una estrategia presupuestaria sin originalidad, porque está al servicio de la falta de ideas. Por ejemplo, para la realización de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, las autoridades presupuestarias no se plantean una nueva tecnología de recaudación de los derechos de aduana, que, si fueran deducibles, permitirían a un país africano que exporta productos a granel beneficiarse de un derecho de giro sobre los países importadores equivalente al importe de los derechos de aduana soportados.

En 2006, como siempre, la imaginación presupuestaria no reina en Bruselas.

 
  
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  Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito. (PT) El presupuesto 2006 ha adquirido una importancia estratégica en relación con el objetivo de sostener el crecimiento dinámico en Europa, porque es la última de las perspectivas financieras actuales y, por tanto, constituye un marco estratégico en el que el Parlamento decidirá sus prioridades para 2007-2013. El año 2006 va a ser un año clave también en términos de conseguir los objetivos de restaurar el crecimiento dinámico y sostenible y de proporcionar más y mejores trabajos.

Europa afrontará grandes desafíos en 2006. Aparte de la necesidad de satisfacer las necesidades financieras de una Unión de 25, la Unión Europea debe garantizar que los ajustes institucionales y políticos que se derivan del nuevo Tratado Constitucional se aplican de la forma más eficaz posible. Por lo tanto, es preciso apoyar estos desafíos con medidas coherentes, bien coordinadas y debidamente financiadas, y el presupuesto de 2006 debe desempeñar un papel central en su cumplimiento.

Sin embargo, los desafíos fijados para 2005/2006 no se limitan a consolidar la ampliación y el nuevo Tratado. La Unión Europea también ha de adoptar decisiones sobre varios procesos de adhesión, reforzar su papel en el escenario internacional y lanzar nuevas medidas para dar nuevo vigor a la Estrategia de Lisboa. Una vez más, estos objetivos precisan los recursos necesarios para su puesta en práctica y para sostenerlos.

He votado a favor.

 
  
  

- Informe Markov (A6-0076/2005)

 
  
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  Cederschiöld, Fjellner, Hökmark e Ibrisagic (PPE-DE), por escrito. (SV) La delegación moderada ha votado en contra de las propuestas sobre legislación social relativas al transporte por carretera y sobre las mínimas condiciones para aplicar esta legislación. Ambas contienen normativas muy detalladas, que no aumentan necesariamente la seguridad vial. Además, creemos que los asuntos relacionados con la legislación social han de tratarse en los Estados miembros de forma individualizada y que no son asuntos que la Unión Europea deba aplicar por su cuenta.

 
  
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  Lienemann (PSE), por escrito. – (FR) Con ocasión del informe del señor Markov, quiero protestar contra el estado de la legislación europea, que es notoriamente insuficiente (tanto por lo que se refiere al tiempo de trabajo como a las condiciones de trabajo y de remuneración) para garantizar debidamente la seguridad vial de todos.

La Unión Europea ha elegido un método que fija límites posibles de la jornada laboral y algunas normas sociales mínimas. No obstante, ofrece la posibilidad de que algunos Estados miembros estipulen normas mejores. En realidad, este sistema provoca dúmping social, ya que la libre competencia de prestaciones conduce a penalizar a los transportistas de los países cuyo marco social es mejor. A resultas de ello, la búsqueda de competitividad presiona en el sentido de una degradación de las condiciones de trabajo y de remuneración en esos países, lo cual es inaceptable.

La Unión Europea habría debido emprender una dinámica diferente, de armonización al alza, mediante un sistema de convergencia social progresiva. Esta estrategia habría debido combinar indisociablemente el establecimiento de un nivel básico (más favorable que el elegido) y la obligación de una aproximación gradual hacia el nivel más alto. No es lo que se ha previsto y la situación que se deriva de la legislación europea no puede aceptarse.

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) He votado a favor de este informe porque, en la votación de varias enmiendas, hemos logrado una serie de soluciones que satisfacen los intereses específicos de un país periférico en relación con los grandes centros de producción y consumo, y sin socavar los requisitos de seguridad. Además, son los trabajadores quienes se benefician más de todo esto, porque proporciona flexibilidad, que les favorece.

 
  
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  Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito. (PT) Celebro la prevista aprobación definitiva de la propuesta, que deroga el Reglamento (CEE) nº 3820/85 y lo sustituye con uno nuevo, dirigido a aclarar, simplificar y actualizar el reglamento actual. El objetivo global consiste en evitar diferentes interpretaciones individuales, que en el pasado han propiciado acciones jurídicas. Además, las obligaciones de los empleados y empresarios han sido establecidas con mayor claridad, con el objetivo principal de garantizar que puedan aplicarse con más eficacia.

El ponente ha mostrado una vez más que defiende la Posición Común del Consejo y con ello ha acelerado el proceso de aprobar este importante instrumento legislativo. Entrarán en vigor importantes enmiendas relativas a períodos diarios de descanso obligatorios y al número máximo de horas de conducción. Además, se aprobará un marco jurídico que permita que los Estados miembros permita penalizar a Estados miembros considerados culpables de graves incumplimientos.

Se espera que con todo ello se cumpla el objetivo principal de mejorar la seguridad vial.

También quiero hacerme eco del deseo del ponente de impulsar un clima de competencia justa, donde se protejan los intereses de todos los implicados en el transporte vial. En cuanto a las enmiendas se refiere, he votado a favor de las propuestas equilibradas que tienen en cuenta las necesidades y los intereses particulares de los países más periféricos, como Portugal.

 
  
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  Titley (PSE), por escrito. (EN) El Partido Laborista en el Parlamento Europeo acoge con satisfacción la directiva sobre las horas de conducción. Creemos que contribuirá mucho a la seguridad vial.

Sin embargo, tenemos reservas con respecto a la enmienda 11 relativa al sector de la mensajería.

Si bien reconocemos que puede haber un problema en algunos países, nos parece que la solución propuesta es inviable y, por tanto, la directiva podría ser objeto de disputa. Por consiguiente, hemos decidido abstenernos sobre esta enmienda.

 
  
  

- Resolución: (B6-0223/2005)

 
  
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  Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. (PT) Hemos votado en contra de la resolución conjunta sobre el Consejo Europeo de primavera, porque las posiciones que mantenemos no se tuvieron en cuenta y porque las propuestas que presentamos no se aceptaron. Entre estas propuestas, quiero destacar las siguientes:

– Toma nota del acuerdo del Consejo Europeo sobre la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento; lo considera una admisión implícita del hecho de que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de 1997 ha acarreado consecuencias negativas para el empleo, la inversión pública y la convergencia real, y prolonga el desangrado de la economía europea; por tanto, considera que es esencial revocar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

- Critica duramente el hecho de que las «reformas estructurales» se tomarán en cuenta en valoraciones presupuestarias, ya que propiciarán perversos incentivos antisociales para que los Estados miembros desmantelen la seguridad social y el Estado de bienestar a fin de evitar penalizaciones en caso de exceso de déficit;

- Destaca la declaración del Consejo de que el proyecto actual de directiva sobre servicios del mercado interior no cumple totalmente los requisitos para conservar el Modelo Social Europeo, pero lamenta que el Consejo no aproveche la oportunidad de rechazar este proyecto en su totalidad.

- Considera que la lucha en contra de las desigualdades con respecto a los ingresos y la promoción de la verdadera convergencia deberían ocupar un lugar prioritario en la agenda económica y social de la Unión Europea.

 
  
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  Gollnisch (NI), por escrito. – (FR) El Consejo Europeo del pasado marzo ha sido la ocasión de una nueva demostración de hipocresía por parte de los dirigentes de la Unión Europea, angustiados ante la idea de una victoria del «no» en el referendo francés.

A pesar de los tranquilizadores discursos, la directiva Bolkestein no ha sido ni revisada ni retirada. Continúa su proceso legislativo normal, con una única concesión: el Consejo de Ministros intentará encontrar un consenso. Nos quieren hacer creer que es una gran victoria diplomática cuando no se trata ni más ni menos que de la aplicación de un método que data ya de 40 años, el «compromiso de Luxemburgo».

La reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, corsé presupuestario perjudicial, es también una ilusión óptica. La negociación de la Constitución europea habría podido ser la ocasión de reformar en profundidad los criterios de Maastricht, que apenas tienen sentido económico, y de exigir al Banco Central Europeo que apoye de forma prioritaria el empleo y el crecimiento. No se ha hecho nada. En su lugar, tenemos esos mezquinos retoques de acabado mientras el Pacto sigue teniendo el efecto de amplificar e incluso de provocar las dificultades económicas y sociales en nuestros países.

Estas maniobras son absurdas. No engañarán a los que, cada vez en mayor número, rechazan la evolución de la Europa de Bruselas.

 
  
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  Kirkhope (PPE-DE), por escrito. (EN) Mis colegas conservadores británicos en el Parlamento Europeo y yo nos hemos abstenido en esta votación porque estamos muy decepcionados con el resultado del Consejo Europeo de los días 22 y 23 de marzo. Apoyamos el compromiso del Presidente de la Comisión de impulsar una reforma económica profunda en Europa, pero creemos que en el Consejo Europeo de marzo los Jefes de Estado y de Gobierno han hecho un flaco favor a sus esfuerzos. El intento de diluir la Directiva de Servicios por motivos políticos de cortas miras ha minado los planes de reforma e inhibe los intentos de mejorar la competitividad de Europa. Los cambios introducidos en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento demuestran que los factores políticos tienen más peso que las consideraciones económicas, lo que resta cada vez más credibilidad al Pacto.

Celebramos algunos aspectos de las conclusiones de la Presidencia, incluido el compromiso a favor del desarrollo sostenible y el Protocolo de Kyoto, así como la firmeza de la propuesta en contra del levantamiento del embargo de armas impuesto a China. También acogemos con satisfacción el mayor sentido de la urgencia en la preparación ante una posible pandemia de gripe.

 
  
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  Lang (NI), por escrito. – (FR) Contrariamente a lo que han afirmado en Francia los partidarios de la Constitución Europea, el señor Chirac no obtuvo el 23 de marzo en Bruselas la retirada de la Directiva Bolkestein. La directiva no será retirada, declara en su acta oficial el Consejo Europeo, precisando incluso que debe mantenerse en la agenda europea, puesto que la estrategia de crecimiento, empleo y competitividad exige que abramos el mercado de los servicios.

Pero esta mentira no es la primera de los hipócritas del bando del sí. El propio señor Bolkestein lo ha recordado: hasta este año, ni el señor Chirac ni el señor Raffarin habían manifestado la más mínima reserva sobre su directiva, aprobada por los comisarios franceses, el socialista Pascal Lamy y el chiraquiano Michel Barnier. El señor Bolkestein, con razón, no hizo otra cosa que ejecutar una decisión adoptada en 2000 en la cumbre de Lisboa, en la que Francia estaba representada por el señor Chirac y el señor Jospin.

Pero esta directiva es solo un avance de lo que nos espera si se aprueba la Constitución Europea. Los artículos 144, 145 y 148 del texto son claros. ¿Les ha gustado la directiva Bolkestein? Les encantará la Constitución Europea.

El 29 de mayo, votando no, los franceses defenderán sus puestos de trabajo y sus derechos sociales.

 
  
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  Lulling (PPE-DE), por escrito. – (FR) He votado a favor de la resolución sobre los resultados del Consejo Europeo, pero por lo que se refiere al Pacto de Estabilidad y Crecimiento, quiero precisar lo siguiente: lamento que los debates sobre la reforma del Pacto se fueran a menudo a meros ejercicios de autojustificación y no discusiones objetivas.

He destacado que esta actitud ha tenido efectos psicológicos devastadores. No solo ha salido perjudicado el principio de igualdad de trato entre los Estados miembros, sino que también se ha menoscabado el fundamento de una Comunidad regida por el Derecho.

La desconfianza que rodea la reforma es consecuencia de este comportamiento. La reafirmación del carácter intangible de normas decididas en común habría sido más útil que las declaraciones triunfantes y pesadas de los Jefes de Estado al término del Consejo Europeo. Hemos de preguntar si todo el mundo es verdaderamente consciente de que está en juego la gestión de un bien común, la moneda única.

Quisiera recordarles lo que dije el pasado otoño: prefiero un Pacto reformado a un Pacto moribundo porque es más respetado. Siguiendo con estos términos alegóricos, constataré que hoy el Pacto va mejor, pero que es un convaleciente muy débil que no soportará nuevas experiencias traumáticas.

 
  
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  Mann, Thomas (PPE-DE), por escrito. (DE) He votado a favor de la resolución sobre al cumbre del Consejo de marzo. Dado que el crecimiento se sitúa actualmente en un pobre 1,7 % y el empleo en un 63 % en lugar del 70 %, urgían nuevas prioridades para el proceso de Lisboa.

Las PYME, que generan el 80 % de los trabajos y el 70 % de los aprendizajes, serán las que probablemente se beneficien más del nuevo enfoque que se ha dado al crecimiento y al empleo. Las acusaciones de neoliberalismo son erróneas, ya que el objetivo es crear más y mejores trabajos, no introducir niveles más bajos, y reforzar el modelo social europeo por medio de inversiones en capital humano, una protección social moderna y una mayor implicación de los interlocutores sociales.

El Pacto Europeo por la Juventud, con sus objetivos de integración a largo plazo en el mercado laboral, una mejor educación general y profesional y una mayor movilidad de los jóvenes, es especialmente importante a este respecto. La campaña por un Envejecimiento Activo es muy importante para la gente mayor, ya que la experiencia, las destrezas y la productividad que han conseguido estos trabajadores merecen un mayor reconocimiento. Es preciso adoptar medidas para que puedan permanecer empleados durante más tiempo y para puedan aprovechar las oportunidades de educación y formación, y es necesario mejorar la integración social de nuestros ciudadanos mayores. Cuento con que se propongan soluciones específicas que aporten respuestas al Libro Verde de la Comisión sobre la situación demográfica en la Unión Europea.

 
  
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  Pafilis (GUE/NGL), por escrito. – (EL) La reforma del Pacto de Estabilidad y la revisión intermedia de la Estrategia de Lisboa son dos fustas que se utilizarán de forma más intensa en contra de la gente, especialmente los jóvenes.

Se está preparando un nuevo asalto contra las bases. El Pacto de Estabilidad reformado no revisa los objetivos de la política antipopular en contra de los trabajadores. Por el contrario, del brazo de la Estrategia de Lisboa se está dando un mayor impulso a las grandes empresas y se están satisfaciendo las demandas del eje franco-alemán.

Las decisiones sobre sistemas de pensiones más pobres, la abolición de acuerdos colectivos, la generalización de trabajo a tiempo parcial y temporal, la liberalización de los horarios de trabajo, la reducción de la ayuda estatal, la reducción de subvenciones, la liberalización total del mercado con una mayor privatización, los cortes drásticos de las contribuciones de la seguridad social de los empresarios y la generalización del seguro privado son un hecho, cuyas repercusiones directas son los recortes de los salarios y de las pensiones y más pobreza y desempleo.

En particular, el Pacto Europeo por la Juventud y la promoción de formación y aprendizaje durante toda la vida significa un analfabetismo para toda la vida y flexibilidad al servicio de las grandes empresas.

La salida para los ciudadanos y los jóvenes es la resistencia y la desobediencia a las decisiones antipopulares del Consejo Europeo.

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) Aunque he votado a favor de esta resolución, he de decir que me han decepcionado un poco las conclusiones del Consejo Europeo celebrado el 22 y del 23 de marzo de 2005.

Tanto la revisión de la Estrategia de Lisboa como la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento carecen de ambición. Las finanzas públicas precisan una mayor racionalización y las inversiones han de ser más eficaces; lo que no necesitan es aumentar la deuda.

Sin embargo, también es cierto que la Estrategia de Lisboa precisaba una revisión, para que sea más realista y esté más orientada a la consecución de una verdadera competitividad. Los puestos de trabajo no se crean por decreto, sino por medio de una economía saludable, y no puede decirse que la Unión haya hecho nada intencionadamente en ese sentido.

 
  
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  Ribeiro e Castro (PPE-DE), por escrito. (PT) A primera vista parece que el Consejo Europeo de Bruselas se asociará inextricablemente a la revisión de los criterios del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que ha sido enmendado a raíz de numerosos casos de incumplimiento. Aunque estas enmiendas no tienen nada que ver con la excesiva rigidez que caracterizaba a la versión anterior, también es esencial que eviten cualquier vaguedad, porque de lo contrario pueden afectar negativamente a la credibilidad del euro en el ámbito internacional y a la estabilidad de las finanzas públicas de los Estados miembros.

Otro aspecto importante que ha captado la atención del Consejo ha sido el relanzamiento de la Estrategia de Lisboa, en vista de la falta de éxito en esta fase intermedia. Creo que la Estrategia ha sido víctima de su propia ambición y del vago, casi bombástico, carácter de algunos de los objetivos que se fijaron, sin estar sujetos a un horario debidamente establecido y viable. Se precisa una mayor dosis de realismo, para combinarlo con la ambición.

A pesar de algunas reservas relacionadas con partes de la directiva de Servicios, en particular el anuncio y la defensa exagerada del llamado principio de país de origen, creo que contiene algunos aspectos altamente positivos que deberíamos adoptar y poner en práctica en el ámbito europeo.

He votado a favor de la propuesta de resolución propuesta por el Grupo del Partido Popular Europeo (Democráta-Cristianos) y Demócratas Europeos, pues me parece que identifica y critica claramente los efectos más significativos de las propuestas del Consejo.

 
  
  

(La sesión, suspendida a las 14.00, se reanuda a las 15.05 horas)

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. OUZKÝ
Vicepresidente

 

18. Aprobación del Acta de la sesión anterior: véase el Acta

19. Estado de integración regional en los Balcanes occidentales
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día se procede al debate sobre las declaraciones del Consejo y la Comisión relativas al estado de integración regional en los Balcanes occidentales.

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, Señorías, el Consejo no deja de prestar gran atención a las relaciones entre los Balcanes occidentales y la Unión Europea, que además sigue abogando con firmeza por la estabilización y la asociación de esta región vecina. Desde el punto de vista de la estrategia europea de seguridad, esta región es altamente prioritaria para la Unión Europea, como testimonian, entre otras cosas, además de los aspectos civiles, una presencia policial y militar de la Unión Europea en los Balcanes occidentales.

El futuro de esta región se halla en la Unión Europea. La cumbre de Salónica del 21 de junio de 2003 destacó claramente la vocación europea de los Balcanes occidentales. Si el compromiso de la Unión a favor de los Balcanes occidentales no dejar lugar a equívocos, corresponde a los países de la región hacer buen uso de él. Los países en cuestión deben demostrar, mediante políticas y actos concretos, su voluntad y su capacidad de convertirse, llegado el momento, en candidatos a la adhesión a la Unión Europea, con vistas a unirse a ella algún día. La Unión seguirá apoyándolos activamente en sus esfuerzos de reforma política e institucional. Ello exige sin duda cierta perseverancia y un compromiso decidido por ambas partes, ya que todavía quedan notables desafíos que superar.

Sin embargo, pueden ser superados y dominados, ya que ello redunda en interés de los pueblos de los Balcanes occidentales, que sin duda han vivido tiempos infelices, hacer frente a estos desafíos. Redunda también en interés de la Unión Europea allanarles el camino hacia Europa, ya que nuestro objetivo primordial debe ser la paz y la estabilidad del continente europeo.

El proceso de estabilización y asociación sigue siendo el marco general del camino europeo de los países de los Balcanes occidentales hacia una futura adhesión. Este proceso tiene por objeto ayudar a los países de la región a implantar de forma duradera la paz, la democracia, la estabilidad, la prosperidad y el respeto de los derechos de las minorías. Estos objetivos son los mismos que los del proyecto europeo, que ha sabido reconciliar a naciones enemigas tras la más terrible de las guerras, permitiéndoles construir un futuro común. Es importante señalar que este mismo ideal, esta misma visión, se ha visto enriquecida por la experiencia de la última ampliación. Esta mañana acabamos de tomar una decisión muy importante, es decir, el Parlamento acaba de tomar una decisión muy importante sobre esta cuestión, en este caso en relación con Bulgaria y Rumanía.


Cada año, el Consejo procede a un examen tanto de los progresos realizados por los países del proceso de estabilización y asociación como de los problemas no resueltos, sobre la base de los informes anuales de la Comisión. Este examen es un ejercicio importante, que nos recuerda que los Balcanes occidentales están haciendo progresos en el camino hacia la Unión Europea. Tal como se acordó en la cumbre de Salónica, la Unión concluyó por vez primera en 2004 acuerdos de cooperación europeos con los países de la región. Estos fueron presentados por la Comisión al mismo tiempo que los informes sobre las cooperaciones y el proceso de estabilización y asociación. Estas cooperaciones, que se inspiran en las cooperaciones para la adhesión de los países candidatos, sirven de planes de trabajo individualizados, adaptados a las situaciones específicas de cada país. Indican las acciones concretas que deben emprenderse de forma prioritaria. La Comisión y el Consejo siguen los progresos de la aplicación de estas cooperaciones.


Por tanto, el enfoque de la Unión con respecto a los Balcanes está ya muy individualizado y basado en el principio de los méritos propios de cada país. Todos los participantes en la cumbre de Salónica aceptaron el hecho de que la rapidez de los avances de los países de la región hacia una futura adhesión dependerá del ritmo con que implanten las reformas necesarias y cumplan los criterios de Copenhague y del proceso de estabilización y asociación. Los que obtengan mejores resultados avanzarán más rápido. En la actualidad, solo dos países tienen un acuerdo de estabilización y asociación con la Unión Europea, a saber, Croacia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Croacia es el primer país de la región que se ha convertido en país candidato.

El proceso es, pues, general, pero sigue el enfoque de «cada país según sus propios méritos». La perspectiva de la adhesión, que es la única garantía de que el desarrollo de estos países sea una realidad para todos, se aplica de acuerdo con este enfoque.

Con ocasión de la última revisión del proceso de estabilización y asociación por parte del Consejo en mayo de 2004, el Consejo acogió con satisfacción los progresos realizados en la región. Pudo constatar una estabilización duradera de la situación en materia de seguridad. Pero a pesar de los éxitos registrados en los últimos años, no cabe excluir definitivamente, por desgracia, la posibilidad situaciones descontroladas, actos violentos o la puesta en tela de juicio de los valores fundamentales en los que se basa la construcción europea. Por esta razón, debemos mantenernos especialmente atentos y vigilantes ante la posible evolución de los acontecimientos.
La paz y la estabilidad no pueden considerarse garantizadas en la región. El legado de un oscuro pasado, en el que hizo estragos un nacionalismo destructor, no ha desaparecido por completo.

Para esta región, 2005 será un año en el que se presentarán oportunidades importantes. Así, el Consejo seguirá de cerca la aplicación continua del acuerdo marco de Ohrid en la Antigua República Yugoslava de Macedonia, que ha solicitado a la Unión Europea convertirse en país candidato. La evolución política en Albania, en particular en la perspectiva de las elecciones legislativas que tendrán lugar este verano, merece toda nuestra atención.

Por lo que se refiere a Serbia y Montenegro por un lado, y Bosnia y Herzegovina por otro, el Consejo debería emitir su opinión en el curso de este primer semestre del año, entre otras cosas sobre la conveniencia de negociar un acuerdo de estabilización y asociación. Continúan las negociaciones en torno a un acuerdo de este tipo con Albania y el Consejo deberá ocuparse más adelante, este mismo año, sobre la base del dictamen de la Comisión, de la solicitud de adhesión de la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Con respecto a Kosovo, la revisión de mediados de 2005 ofrecerá una primera oportunidad de evaluar los progresos realizados en materia de respeto efectivo de las normas dictadas por las Naciones Unidas. Del resultado positivo de esta evaluación dependerá el avance hacia un proceso encaminado a determinar, mediante el diálogo y la cooperación entre todas las partes, el futuro estatuto de Kosovo. Finalmente, por lo que se refiere a Croacia, la conferencia intergubernamental sobre las negociaciones de adhesión se convocará de común acuerdo una vez que el Consejo haya confirmado –y espero que sea pronto–que Croacia coopera plenamente con el Tribunal de La Haya.

Esta cooperación sin reservas con el Tribunal es una exigencia ineludible para todos los países de los Balcanes occidentales. Hay que decir que en los últimos tiempos se han hecho progresos reales, pero es preciso que haya nuevos avances.

Las iniciativas de la Unión Europea para promover la integración regional de los Balcanes occidentales, en particular en lo que se refiere a la infraestructura, la educación, el retorno de los refugiados, la lucha contra la delincuencia y los intercambios culturales, son realmente esenciales en este terreno.


La cooperación regional, al favorecer la integración económica de la región, es un instrumento importante para promover la reconciliación, favorecer las reformas y, sobre todo, mejorar la situación económica y social en la región. En algunas zonas de los Balcanes occidentales existe un desempleo endémico, que ha alcanzado niveles sin precedentes y se debe en gran medida a la falta de inversiones privadas. Este es uno de los principales factores no solo de inestabilidad social, sino también de inestabilidad política. Por consiguiente, el Consejo concede especial importancia a la promoción de la cooperación regional, que es un elemento clave de la cooperación por la estabilización y asociación. En su revisión de este proceso, en mayo de 2004, el Consejo expresó su satisfacción por las significativas mejoras observadas en materia de cooperación regional, en particular en los ámbitos de las infraestructuras, el comercio y la energía.

La Comisión lleva a cabo, en el marco del programa CARDS, proyectos de asistencia en los ámbitos mencionados en la pregunta y, particularmente en el caso de Croacia, a través de los instrumentos de preadhesión, que son especialmente importantes a este respecto. Así, el objetivo del reglamento CARDS es, entre otras cosas, ejecutar proyectos de reconstrucción, suministrar ayuda para el retorno de los refugiados y para la estabilización de la región, pero también alentar la cooperación regional. Actualmente, el Consejo está debatiendo el nuevo instrumento financiero de ayuda de preadhesión propuesto por la Comisión. A partir de 2007, este debería ser el marco de la asistencia de la Unión Europea a los países candidatos y candidatos potenciales, que incluyen a los Balcanes occidentales.

 
  
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  Rehn, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, agradezco al Parlamento y al ponente, el señor Samuelsen, la resolución sobre los Balcanes occidentales, una resolución que mira al futuro, y el compromiso del Parlamento y de su Comisión de Asuntos Exteriores con la región. Actualmente, la mayoría de los países de los Balcanes occidentales están logrando avances palpables en sus relaciones con la Unión Europea. Sin embargo, todavía hay muchas cuestiones por abordar y los avances han de consolidarse y reforzarse.

Los años 2005 y 2006 serán cruciales para los Balcanes occidentales en relación con la Unión Europea. Nos encontramos en un momento realmente decisivo. Tenemos que superar ciertas cuestiones a corto plazo para poder centrarnos en el desarrollo económico y social a largo plazo. Las cuestiones inmediatas más cruciales se refieren a la conclusión de la labor del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia y a la solución del futuro estatuto de Kosovo.

Como ex diputado al Parlamento Europeo siempre he estado orgulloso del gran historial de esta Asamblea en materia de defensa del respeto de los derechos humanos y de las obligaciones internacionales asociadas, así como del apoyo al sistema multilateral basado en las Naciones Unidas. Por este motivo, celebro en particular los puntos de vista del Parlamento expresados en los apartados del 37 y 46, donde se subraya la plena cooperación con el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, el Tribunal de La Haya. Este apoyo a los derechos humanos, al Estado de Derecho y el multilateralismo basado en las Naciones Unidas han motivado que la Unión Europea considere la cooperación con el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia una condición para sus relaciones con los países de la región. Este otoño, probablemente en noviembre, la Comisión presentará el paquete de ampliación e informará con más detalle sobre los avances logrados por los países de la región.

Permítanme ahora aprovechar la oportunidad para esbozar nuestra posición actual con respecto a estos países. Si nos fijamos en Albania, comparto la preocupación expresada en la resolución del Parlamento sobre el clima político, en particular en el contexto de las elecciones parlamentarias de este verano. Hace poco he escrito al Primer Ministro Nano para hacer hincapié en que la Comisión solo podrá proponer la conclusión de las negociaciones sobre el Acuerdo de Estabilización y Asociación si este verano las elecciones parlamentarias se celebran de acuerdo con las normas internacionales. También hay que cosechar éxitos tangibles en la lucha contra la corrupción y el crimen organizado.

Bosnia y Herzegovina aborda activamente las prioridades que fijamos en el informe de viabilidad a finales de 2003. Una vez el país logre avances significativos en todos los ámbitos prioritarios, podremos recomendar el inicio de negociaciones en torno al Acuerdo de Estabilización y Adhesión. Espero poder hacerlo el próximo mes.

En cuanto a la cooperación con el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, se ha avanzado notablemente, y esta tendencia ha de reforzarse para llegar a la plena cooperación. Para el inicio de las negociaciones sobre el Acuerdo de Estabilización y Asociación la reforma de la policía es una condición especialmente importante para Bosnia y Herzegovina.

El Alto Representante y la Unión han ayudado mucho a impulsar la estabilidad y la reforma en Bosnia y Herzegovina. Sin embargo, creo que el país está listo para asumir más responsabilidad sobre su propio futuro. Si Bosnia y Herzegovina cuenta con autoridades democráticamente responsables, preveo el cierre gradual y paulatino de la Oficina del Alto Representante. A medida que nos aproximamos al décimo aniversario de los Acuerdos de Paz de Dayton, realmente ya va siendo hora de pasar de la era de Dayton a la era de Bruselas.

Me ha decepcionado que Croacia no haya sido capaz de garantizar la plena cooperación con el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia a mediados de marzo. Como ustedes saben, en diciembre el Consejo Europeo decidió que las negociaciones sobre la adhesión solo podrían iniciarse el 17 de marzo si existía una plena cooperación con el Tribunal de La Haya.

Esto se refiere a la voluntad y la capacidad de las estructuras estatales de Croacia para respetar el Estado de Derecho y las obligaciones internacionales. Ahora Croacia debe demostrar que coopera plenamente con el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia. Que quede claro: el futuro de Croacia está en la Unión Europea. Mediante la aprobación del marco de negociación la Unión Europea ha hecho lo necesario para iniciar las negociaciones. La Unión Europea está lista cuando Croacia esté lista.

Permítanme volver a la Antigua República Yugoslava de Macedonia. En febrero, el Presidente Barroso y yo nos reunimos con el Primer Ministro Bučkovski, cuando nos entregó las respuestas del país al cuestionario de la Comisión. Mis servicios están actualmente analizando las 13 000 páginas –45 kilos– de respuestas.

Esperamos que el Gobierno logre más avances en su agenda de reformas, para consolidar el Estado de Derecho y aplicar el Acuerdo Marco de Ohrid. Me preocupan los informes de la OSCE sobre la repetición de las irregularidades en las últimas elecciones municipales. Las autoridades deben responder ahora con decisión y garantizar que las futuras elecciones puedan celebrarse de conformidad con las normas internacionales. En función de la evolución política, de los avances de las reformas jurídicas, políticas y económicas y de la calidad técnica de las respuestas, nuestro objetivo es aprobar la opinión para finales de este año.

Ayer la Comisión adoptó una decisión positiva sobre el Estudio de Viabilidad para Serbia y Montenegro. Ahora consideramos que el país está suficientemente preparado para negociar un Acuerdo de Estabilización y Asociación con la Unión Europea.

Tenemos que dar a cada país el mismo trato en cada una de las fases; hemos de utilizar la misma vara de medir en la misma fase para cada país. Negociar un Acuerdo de Estabilización y Asociación es muy distinto a negociar la adhesión a la Unión. Plantearemos más exigencias a medida que Serbia y Montenegro avancen en el proceso.

Para alcanzar esta fase, Serbia y Montenegro tienen que hacer esfuerzos especiales. Me complace el acuerdo celebrado la semana pasada sobre la Constitución, que garantiza la legitimidad del Parlamento de la Unión de Estados. Me complace que por fin el país haya avanzado notablemente en la cooperación con el Tribunal de La Haya. Hasta la fecha una docena de personas acusadas de crímenes de guerra han tomado el avión a La Haya. Convendría redoblar los esfuerzos hasta que ninguno de los demás acusados siga en libertad. Las negociaciones sobre la adhesión no pueden ni siquiera plantearse hasta que el país coopere plenamente con el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia. Ahora que se aproxima el décimo aniversario de Srebrenica, que es en julio, hay que llevar ante la justicia a Radovan Karadzić y a Ratko Mladić.

Este es el inicio de la vía europea para Serbia y Montenegro. El país ha conseguido mucho en los últimos años. Ha llegado la hora de avanzar, de compensar los progresos significativos y de mostrar a los ciudadanos de Serbia y Montenegro que el cumplimiento de las obligaciones internacionales cruciales les acerca a la Unión Europea.

Kosovo ocupará un lugar destacado en los próximos meses, y a mediados de 2005 se examinarán las normas, a lo que probablemente sigan los debates sobre el futuro estatuto de Kosovo.

En estos momentos nos centramos en ayudar a las autoridades de Kosovo a avanzar en la aplicación de las normas de las Naciones Unidas, especialmente el Estado de Derecho y los derechos de las minorías. Una vez decidido el estatuto, seguiremos apoyando los avances de Kosovo hacia su integración en Europa.

La Comisión tiene previsto presentar la próxima semana una Comunicación sobre «Un futuro europeo para Kosovo». Emitirá una señal clara a los líderes y los ciudadanos de Kosovo de que la Unión Europea está plenamente comprometida con su futuro europeo. También esperamos que los líderes kosovares demuestren una actitud constructiva, lo que incluye reunirse con los líderes serbios que les han tendido una mano.

Belgrado también ha de trabajar constructivamente para resolver la cuestión. En el Estudio de Viabilidad de Serbia y Montenegro hemos dejado claro a Belgrado que las aspiraciones comunitarias del país están vinculadas a una resolución satisfactoria del estatuto de Kosovo.

Para resumir, aunque existen dificultades y escollos en el camino de los Balcanes occidentales a Europa, actualmente la mayoría de los países avanzan de forma constante. Los países que luchan por reformar economías anticuadas y construir sociedades modernas basadas en el respeto de los derechos humanos y el Estado de Derecho tienen que ocuparse, al mismo tiempo, del legado de la guerra.

En este contexto quiero subrayar la importancia de la cooperación regional. Unas buenas relaciones de vecindad y la cooperación económica regional son la verdadera esencia de la Unión Europea. Son el catalizador de la estabilidad, la reconociliación y la normalización de las relaciones políticas.

Este es un desafío principal para los países de la región y la Unión Europea. Es una demanda exagerada, pero estoy segura de que vamos por el buen camino. Cuanto menos necesitemos centrarnos en la estabilidad y la seguridad, tanto más podremos canalizar nuestros recursos al desarrollo económico y social, como se subraya con acierto en el informe Samuelsen.

 
  
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  Pack, en nombre del Grupo del PPE-DE.(DE) Señor Presidente, Señorías, la política exterior de la Unión Europea debería centrarse en el sudeste de Europa, y la Unión Europea tendría que adoptar medidas coherentes para llevar a término lo iniciado a mediados de la década de 1990. Sin embargo, hasta la fecha estas medidas han sido muy escasas. El objetivo de este informe era permitirnos ejercer cierta presión sobre el Consejo y la Comisión, y hoy hemos descubierto que esta línea de acción ha tenido éxito, al menos en esta fase del juego. Me ha complacido gratamente oír al Comisario decir hace unos momentos que la Comisión, a largo plazo, tiene previsto presentar una comunicación sobre Kosovo, y el señor Schmit también ha dicho que el Consejo intentaría garantizar que este mayor interés existente por esta región se refuerce con acciones.

Sin embargo, al mismo tiempo debemos preguntarnos qué medidas van a adoptar los propios países. Los dos oradores anteriores ya han aludido a la necesidad de que Albania garantice a largo plazo que las próximas elecciones se celebren como es debido y que los resultados no se manipulen de ninguna forma. El Gobierno albanés también debe asumir de una vez por todas la gobernanza en serio, luchando contra la corrupción y aplicando la legislación. Todos sabemos que Macedonia debe presionar en relación con el proceso Aarhus para que sus albaneses, que constituyen el 25 % del conjunto de la población, se encuentren en igualdad de condiciones que otros ciudadanos. Hasta que no ocurra esto, será imposible que Macedonia actúe como fuerza estabilizadora en la región.

La Comisión y el Consejo han tenido que presionar durante cierto tiempo a los políticos locales de Bosnia y Herzegovina para modificar el Acuerdo de Dayton y así establecer una comunidad que funcione. El país nunca podrá entrar en la Unión Europea en su estado actual. Todavía hay muy poca cooperación con el Tribunal de La Haya y aún no han regresado suficientes refugiados a la Republika Srpska.

Volviendo sobre Serbia, Montenegro y Kosovo, la confederación entre Serbia y Montenegro está muy lejos de ser sólida, y es preciso adoptar una decisión pronto sobre si debería seguir existiendo o disolverse. Belgrado y Pristina han de colaborar bajo los auspicios de las Naciones Unidas y la Unión Europea para encontrar lo antes posible una solución a la cuestión de Kosovo, y no hay motivo para no encontrarla, dado que todos los países afectados desean entrar en la Unión Europea. Espero que Croacia pueda convencer a la misión de seguimiento de que está cooperando al máximo.

Todos los países mencionados afrontan grandes problemas con respecto a sus sistemas judiciales y la lucha en contra de la corrupción, y además carecen de capacidad administrativa. Hemos de aprobar medidas para ayudarles a este respecto, y de hecho deberíamos ayudar a todos estos países de forma más comprometida y coherente. Tendríamos que permitirles acceder a instrumentos de preadhesión, para que puedan desarrollar economías nacionales que funcionen y democracias que funcionen. Todos nos beneficiaríamos de esto, especialmente los jóvenes de los países en cuestión.

 
  
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  Swoboda, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Comisaria, Señorías, hoy una mayoría aplastante ha votado a favor de la entrada de Bulgaria y Rumanía en la Unión Europea. No cabe duda alguna de que sufrimos algo parecido a una fatiga de ampliación, tanto entre los diputados a esta Cámara, incluso algunos de los que han votado a favor, como entre el público. Últimamente ha sido una tarea muy exigente debatir las rondas siguientes de la ampliación, pero el Consejo, la Comisión y el Parlamento han de trabajar juntos para explicar al público que es la única forma de estabilizar esta región. Asimismo, hemos de dejar claro que los fenómenos negativos en estos países propician un mayor riesgo de que surjan varios problemas como la delincuencia transfronteriza, la corrupción o nuevos brotes de conflictos étnicos, y que este riesgo solo puede eliminarse si los países tienen una clara perspectiva de la integración europea. Estoy muy agradecido a la Presidencia y a la Comisión por haber hecho hoy hincapié en esta cuestión.

Ahora debemos centrar nuestra atención firmemente en esta región, en particular en vista de las decisiones que hoy hemos adoptado, y agradezco al Consejo que haya dado con una solución dirigida a ayudar a Croacia. Esta solución incluye un seguimiento riguroso de los pasos adoptados por el país con vistas a entregar a Gotovina al Tribunal de La Haya, y espero que ambas partes empiecen sin demora a aplicarla, ya que ello nos permitiría iniciar próximamente negociaciones con Croacia. Croacia ha hecho grandes progresos con los anteriores Gobiernos, y existe una gran posibilidad de que el Gobierno actual sirva de baliza o fuerza motriz, dependiendo de qué analogía se prefiera, para el resto de la región. Por tanto, todo acuerdo que alcancemos con Croacia no debería considerarse un ataque en contra Serbia u otro país, ya que pretendería beneficiar al conjunto de la región.

Por supuesto, estoy seguro de que a todos nos complacería que Serbia, Montenegro y Kosovo entraran juntos y en perfecta armonía para formar un país. Sin embargo, en vista de todo lo ocurrido, sobre todo en cuanto a Kosovo se refiere, esto es bastante improbable. Por lo tanto, opino que es preciso encontrar la forma en que estos países, o en cualquier caso Kosovo, puedan encontrar la independencia al mismo tiempo que mantener sus vínculos históricos y étnicos existentes. Independientemente de si se toma la Comunidad de Estados Independientes como modelo o si se establece otra forma de cooperación, quiero pedir al Consejo y a la Comisión que sean todo lo imaginativos que puedan cuando desempeñen esta tarea, ya que es esencial que lleguemos a una solución seria al problema de Serbia y Montenegro, y al de Kosovo, antes de finales de 2006. Puedo asegurarles que esta Asamblea les apoyará si presentan buenas propuestas.

 
  
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  Samuelsen, en nombre del Grupo ALDE. (DA) Señor Presidente, es cierto que en esta región siguen existiendo numerosos problemas, un hecho que han resaltado los oradores del Consejo y la Comisión y a quienes agradezco sus comentarios. Pero también es cierto que esta región ofrece muy buenas perspectivas, incluida su integración en la Europa actual.

Citaré un ejemplo basado en Dinamarca. La última ampliación abrió los ojos a un gran número de daneses, que empezaron a ver a Europa no solo como un club económico reservado a los ricos, sino como un club político basado en un conjunto de valores comunes con capacidad para convertirse en una fuerza motriz del desarrollo de las democracias y la seguridad. Recientemente hemos podido observar cómo uno de los partidos daneses que desempeña un papel crucial en el debate de la Unión Europea, el Partido Socialista Popular, ha pasado de ser euroescéptico a ser eurófilo. Además, ese cambio de postura se ha producido claramente a la vista de los acontecimientos relacionados con la ampliación.

El siguiente desafío importante lo plantea la región que hoy nos ocupa. Como hemos comprobado hace poco, es evidente que siguen existiendo problemas en Albania, Macedonia, Bosnia y Herzegovina, Serbia y Montenegro, Kosovo y Croacia que han obligado a posponer las negociaciones de adhesión. Sin embargo, es importante insistir en las perspectivas que tienen esos países en términos de Europa, porque son precisamente esas perspectivas las que pueden aportar la fuerza motriz que necesitan. Además, es muy necesario que el resto de Europa demuestre que ese es un ámbito fundamental para la cooperación europea.

Nos estamos adentrando en un año muy interesante. Será el año en el que lograremos encontrar –con suerte, lo antes posible– una solución positiva para Croacia. No hay duda de que será también el año en el que estaremos más cerca de resolver el problema que rodea al nombre de la Antigua República Yugoslava de Macedonia o de Macedonia, y cabe esperar que sea también el año en el que estaremos más cerca de resolver la cuestión del futuro estatuto de Kosovo.

Aprovecho esta ocasión para agradecerles su cooperación en relación con esta Resolución y su elaboración. Se ha convertido en un mecanismo útil que contribuirá a mantener no solo la presión y el impulso que forman ahora parte de los avances, sino también el compromiso que debe demostrar la Unión Europea si quiere encontrar una solución a los problemas de la región. Solo así podremos iniciar en serio el proceso, con el apoyo de todas las partes implicadas y la sensación de que ese proceso nos llevará a alguna parte.

 
  
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  Lagendijk, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (NL) Varios oradores que han intervenido en este debate, al igual que una serie de informes y declaraciones de la Comisión y el Consejo, insisten en que los países de los Balcanes occidentales son futuros miembros de la Unión Europea, aunque en el clima social actual eso sea más fácil de decir que de conseguir. Se ha dicho en el debate de esta mañana sobre Rumanía, y el señor Swoboda lo ha repetido en su intervención, que la ampliación produce ya un cierto hastío. Mucho me temo que ese hastío acabará afectando en particular a nuestra política respecto a los Balcanes. Sigo convencido de que – por muy impopular que resulte y recalco esta idea aquí una vez más – la Unión Europea necesita una estrategia para los Balcanes. Ayer, la Comisión Internacional para los Balcanes, entre cuyos miembros se encuentran numerosos expertos y personalidades interesantes, presentó un informe sobre I quote from that report. los Balcanes occidentales en el que se dice que, aunque la guerra haya terminado, el olor de la violencia sigue flotando en el aire. Al viajar por cualquier país de los Balcanes, esa es la situación actual, lo que significa que la Unión Europea simplemente no puede pensar que de momento esos países no nos convienen y que es mejor olvidarnos de ellos. En esta nueva estrategia, en esta estrategia para los Balcanes aspirantes a la adhesión, hay dos factores importantes.

En primer lugar –lo repetiré, aunque sea evidente–, el desarrollo social y económico actual de la región es desastroso y constituye la causa principal de inestabilidad. Con unas cifras de desempleo tan elevadas, es prácticamente imposible que los jóvenes puedan labrarse un futuro al acabar los estudios. Eso provoca un aumento de la criminalidad, la inseguridad y la inestabilidad y se crea una situación que deja mucho que desear. Si algo tiene de bueno la Unión Europea, es su afán por estrechar los lazos económicos entre esos países y entre ellos y la Unión Europea.

Un segundo elemento que hay que tener presente es el cumplimiento de las condiciones básicas en lo que respecta a los derechos humanos y los derechos de las minorías. Aunque como portavoces de los Balcanes teníamos posturas diferentes sobre esto en relación con Croacia, en mi opinión ha quedado demostrado que el hecho de que Consejo estableciera como requisito la cooperación con el Tribunal de La Haya para iniciar negociaciones ha influido de forma positiva tanto en Bosnia y Herzegovina como en Serbia. Celebro que el Consejo se mantuviera firme en este requisito de cooperación con el Tribunal, y le felicito por ello.

Pasaré ahora a hablar sobre un asunto que nos preocupa a todos: Kosovo. Acabo de visitar esa región y estoy convencido de que el documento sobre los estándares y lo sucedido hasta ahora seguirá su curso. Tengo plena certeza de que se acabará celebrando un debate en torno al estatuto. Un debate en el que Europa debe tomar la iniciativa, lo quiera o no, por que tenemos el control de la situación. Tenemos la recompensa para Serbia y Kosovo en nuestras manos. El debate sobre la independencia de Kosovo tiene que celebrarse bajo toda una serie de condiciones que ya resultan evidentes: no a la separación, no a la cooperación con Albania o Macedonia y respeto a la minoría serbia.

Mantenerse al margen sin hacer nada, y actuar como si a Europa le resultara demasiado difícil abordar el problema de los Balcanes por el momento, es un planteamiento inadmisible. La pasividad conducirá a una situación intolerable y peligrosa de la que debemos librarnos a nosotros mismos y a los países balcánicos.

 
  
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  Meijer, en nombre del Grupo GUE/NGL. (NL) En el decenio de 1990 pensamos que podríamos resolver los problemas de la antigua Yugoslavia con el establecimiento de protectorados, el envío de administradores externos y de soldados a la región y el regreso obligatorio de los refugiados a zonas donde había ya una mayoría étnica diferente. Ese modelo estadounidense conduce al estancamiento y obliga a las personas a adoptar actitudes inmaduras, dispuestas a esperar hasta que esos extranjeros entrometidos se marchen. La alternativa a este estancamiento es la búsqueda de una solución pacífica y democrática que emane de los propios ciudadanos, para lo cual hay que tomarse en serio el modo en que los ciudadanos de Kosovo, Montenegro, las diferentes entidades que conviven en Bosnia o las dos grandes zonas lingüísticas de Macedonia, por ejemplo, ven su futuro y cómo quieren llamarse. Los Estados y los grupos de población enfrentados en el decenio de 1990 siguen rechazando el dominio de sus vecinos, pero sí quieren cooperar con la apertura de fronteras. A esto puede contribuir el rápido inicio de las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, empezando con Croacia y Macedonia. Es preciso que ahora Europa se dedique a buscar, sin prejuicios, soluciones reales conjuntamente con todos los implicados.

 
  
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  Belder, en nombre del Grupo IND/DEM. (NL) Señor Presidente, Bosnia y Herzegovina es un bomba de relojería a punto de estallar, según han reconocido claramente fuentes de EUFOR, la misión militar de la Unión Europea en ese país. Casi diez años después de Dayton, el conflicto étnico entre las antiguas partes enfrentadas sigue librándose con la misma furia en el escenario político. La imagen que la delegación ad hoc de este Parlamento obtuvo la semana pasada de la situación actual en Bosnia y Herzegovina, en Sarajevo y Mostar, no fue en absoluto una imagen reconfortante, pero sin duda fue totalmente realista. Eso pone de manifiesto una vez más la utilidad de la misión EUFOR en la región.

Aunque cabría esperar una contribución conciliadora de las comunidades religiosas en Bosnia y Herzegovina, ocurre todo lo contrario, según informes de los representantes del Consejo, la Comisión y EUFOR. Insto al Consejo y la Comisión a que sigan recordando a las autoridades eclesiásticas y al Reis al-Ulema la gran responsabilidad que tienen en esto. El arresto reciente de unos ciudadanos bosnios en Chechenia no augura nada bueno y constituye un ejemplo del peligro del extremismo religioso sobre el que fuentes de EUFOR han estado llamando nuestra atención.

Una parte de la visita de la delegación ad hoc a Sarajevo consistió en la inspección de campos de minas. Consejo y Comisión, solo la limpieza de esos campos de muerte puede hacer posible la transición a una existencia pacífica. Les pido, pues, que inviertan por esta vía más en el futuro de Bosnia y Herzegovina.

 
  
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  Aylward, en nombre del Grupo UEN.(EN) Señor Presidente, todos sabemos muy bien que los últimos años han sido muy tristes para la región de los Balcanes y para las numerosas personas que han perdido a sus familias y a sus seres queridos a causa de las guerras que ha habido allí. En la fase final de esta guerra se produjo el ataque de la OTAN sobre Kosovo y la caída del régimen.

Yo apoyo decididamente las políticas de la Unión Europea, que se han aplicado para ayudar a reconstruir las economías de la región de los Balcanes occidentales. La Unión Europea tiene razón en gran parte cuando trata a los Balcanes como una región única. Políticamente esta es una cuestión muy sensible con respecto a la futura relación entre la Unión Europea y los Balcanes occidentales. Por supuesto, la Unión Europea es actualmente el donante singular más importante de ayuda económica a la región de los Balcanes. El dinero se utiliza para mejorar las infraestructuras básicas en el ámbito del transporte, el medio ambiente, la energía y las telecomunicaciones.

La ayuda de la Unión Europea también se destina a mejorar la eficacia de las instituciones públicas, centrándose en particular en la judicatura, las fuerzas policiales y la administración pública. Sin embargo, esto no significa que la Unión Europea no critique algunos acontecimientos políticos en la región de los Balcanes. La Unión Europea sigue reclamando la entrega de los sospechosos de crímenes de guerra al tribunal internacional de La Haya. No obstante, recientemente se han producido numerosos acontecimientos positivos en la región de los Balcanes. Doy la bienvenida a la decisión del Gobierno estadounidense de retirar sus tropas de Bosnia y de entregar el control del mantenimiento de la paz a las fuerzas de la Unión Europea.

Es evidente que existe una amplia estabilidad política en la región. Sabemos que debemos vigilar muy de cerca los desarrollos políticos en esa región y defiendo el llamado proceso de estabilización y asociación.

Estoy a favor de que esos países se conviertan en miembros de la Unión Europea si cumplen los criterios de Copenhague en cuanto al respeto del Estado de Derecho y la promoción de los derechos humanos. La Unión Europea como entidad política conoce y cumplirá sus obligaciones a este respecto.

 
  
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  Papastamkos (PPE-DE).(EL) Señor Presidente, los Balcanes occidentales han sido siempre un terreno para poner a prueba la eficacia de las acciones exteriores de la Unión Europea.

Hasta la fecha, la política comunitaria se ha caracterizado por su carácter fragmentario, la adopción de medidas aisladas, la falta de coordinación y el caso omiso del potencial de desarrollo de la zona. En mi opinión, los desafíos que plantea la formulación de una política europea más productiva en relación con los Balcanes occidentales son los siguientes:

En primer lugar, adoptar medidas capaces de fortalecer la confianza, la cohesión social y la seguridad.

En segundo lugar, vincular las ayudas europeas y las perspectivas europeas de los Balcanes a una serie de estrictos requisitos en materia de reforma política, administrativa y judicial.

En tercer lugar, elaborar un plan estratégico avanzado y cohesivo para el desarrollo de los Balcanes, que tenga como objetivo intermedio un crecimiento sostenible e integrado y, como objetivo último, la convergencia con la Unión Europea. En dicho plan se articularán las prioridades de cada país, se buscarán ámbitos de cooperación y beneficio mutuo, se establecerán prioridades y líneas de actuación, se definirán y cuantificarán requisitos en los sectores básicos y se asignarán los recursos necesarios para su ejecución.

En cuarto lugar, apoyar la integración económica regional, prestando especial atención a las infraestructuras transfronterizas y a las redes transeuropeas.

En quinto lugar, impulsar la política de cooperación regional mediante el establecimiento de un diálogo político estructurado, de acuerdo con el precedente establecido por la Conferencia Europea sobre los Países de Europa Central y Oriental antes de su adhesión.

Por último, la enmienda del señor Samuelsen, así como otras enmiendas similares sobre la denominación de la Antigua República Yugoslava de Macedonia, me parecen inaceptables por las razones expuestas en la declaración conjunta del grupo parlamentario Nueva Democracia, de la cual se ha hecho llegar una copia a todos los diputados al Parlamento Europeo. Creo que, a modo de pequeña muestra de responsabilidad política e institucional, convendría que todos los diputados al Parlamento Europeo y los miembros de las demás instituciones de la Unión Europea utilizaran los nombres oficiales, los nombres de Naciones Unidas, tal como ha hecho el Comisario Rehn.

 
  
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  Beglitis (PSE).(EL) Señor Presidente, la iniciativa del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, en virtud de la cual se proponen una serie de enmiendas relacionadas con la denominación de la Antigua República Yugoslava de Macedonia y se solicita que la Unión Europea reconozca al país por su nombre constitucional, me lleva a manifestar de entrada mi postura en este asunto.

Quiero declarar con absoluta rotundidad que esa iniciativa está en conflicto directo con las resoluciones aprobadas por Naciones Unidas y con las decisiones adoptadas por la Unión Europea y sus instituciones, incluido el Parlamento Europeo. Esa iniciativa pasa por alto todo concepto de solidaridad con un Estado miembro de la Unión Europea, con Grecia, una de las partes implicadas en el proceso de negociación que se ha emprendido en el marco de las Naciones Unidas para buscar una solución digna y mutuamente aceptable, un compromiso lógico y respetable. A pesar de que todos nosotros, también mi grupo, hemos denunciado la acción unilateral de los Estados Unidos en relación con el reconocimiento de la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional, ahora vienen ellos a confirmar y aceptar la decisión unilateral de ese país de reconocer a la Antigua República Yugoslava de Macedonia por su nombre constitucional. Esa postura plantea un verdadero problema, en un momento en el que tendríamos que estar debatiendo la formulación de una estrategia comunitaria integrada y común para hacer frente a las principales amenazas y desafíos que plantea la reaparición de la inestabilidad y los enfrentamientos en la región de los Balcanes occidentales. Esa sería, sin duda alguna, una aportación importante a la defensa de los intereses europeos y a la mejora de las perspectivas comunitarias de los países de la región. El conflicto y la guerra de los Balcanes deberían hacernos a todos más prudentes, responsables y realistas.

Grecia ha sabido aprender las lecciones de la historia reciente del conflicto de los Balcanes y se ha convertido en un factor de estabilidad con sus iniciativas de paz y cooperación. Es el país europeo que más inversiones ha realizado en la Antigua República Yugoslava de Macedonia, con lo que ha contribuido a crear más de 20 000 puestos de trabajo. Ha demostrado que posee un verdadero sentido de la responsabilidad, un enorme realismo y una voluntad de compromiso en el seno de las Naciones Unidas para resolver el problema del nombre y encontrar un compromiso lógico que no atente contra la dignidad de ninguno de los dos países. Por este motivo, insto a mis honorables colegas del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea y al ponente, señor Samuelsen, a retirar sus enmiendas, al menos por ahora. Asimismo, ruego al Presidente en ejercicio del Consejo y al miembro de la Comisión que adopten una postura al respecto.

 
  
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  Drčar Murko (ALDE). (SL) Gracias, señor Presidente. Hablaré acerca de la Antigua República Yugoslava de Macedonia desde el punto de vista geoestratégico del proceso de extensión de la Unión Europea hacia el sudoeste. La posición geográfica de este país en la inestable región balcánica resulta extremadamente importante para la Unión, en especial teniendo en cuenta que aún no se ha completado el estatuto constitucional del vecino Kosovo, que está siendo testigo de una delicada reforma constitucional basada en el acuerdo marco de Ohrid.

Ese acuerdo marco es un documento constitucional basado en el principio de la diversidad cultural. En él, el grupo nacional mayoritario de macedonios eslavos expresa su deseo de compartir el poder a todos los niveles, tanto nacional como local, con el grupo nacional minoritario de macedonios albanos. Por lo tanto, la importancia del acuerdo para la estabilidad de la situación tiene que medirse aplicando los criterios de un punto de inflexión social.

La reforma de las relaciones sociales básicas está avanzando en paralelo a la reforma económica. Para garantizar su continuidad, el país necesita que existan perspectivas claras de unas relaciones más estrechas con la Unión Europea, al tiempo que requiere nuestra ayuda para consolidar su nueva identidad. La pregunta formulada por el ponente Samuelsen de si no es hora ya de que la Unión Europea considere la posibilidad de reconocer a ese país por su nombre constitucional, la República de Macedonia, guarda relación con esto. Gracias.

 
  
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  Kusstatscher (Verts/ALE). (DE) Señor Presidente, no hay duda de que todas las naciones y grupos étnicos de los Balcanes, que tienen sus esperanzas puestas en la Unión Europea tras una larga historia de sufrimiento, son europeos. No obstante, si se analiza más de cerca la situación, se puede apreciar, por desgracia, que en muchos de estos Estados balcánicos sigue funcionando el «amiguismo». Las reformas prometidas existen únicamente sobre el papel, siendo los principales culpables de ello los antiguos miembros de la nomenklatura. Apenas se emprenden iniciativas importantes para combatir la corrupción y las grandes diferencias entre ricos y pobres no paran de acrecentarse. El índice de analfabetismo sigue aumentando en algunas zonas y la situación de las minorías, en particular de los romaníes, deja mucho que desear. Las elecciones se manipulan recurriendo a los sobornos e incluso, en ocasiones, a la violencia.

Es preciso que todas las instituciones comunitarias examinen con más detenimiento la realidad y que no permitan que los que practican el «amiguismo» les engañen. Creo que tenemos que tomarnos el tiempo que sea necesario para estudiar la situación en mayor profundidad antes de aprobar la adhesión de esos países a la Unión Europea.

 
  
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  Posselt (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, en contra de lo que se declara en estos documentos, Croacia no pertenece a los Balcanes occidentales. Es un país de Europa Central y el único, aparte de Suiza y Liechtenstein, que todavía no pertenece a la Unión Europea. Considerando que cumple todos los criterios de la adhesión, debemos iniciar de inmediato negociaciones con él.

Sin embargo, en la zona de los Balcanes queda todavía mucho trabajo por hacer. En Bosnia y Herzegovina hay que emprender una reforma constitucional que la convierta en una federación poderosa constituida por tres naciones con igualdad de derechos, y hay que poner fin a la dictadura de Lord Ashdown. Antes de que acabe el año, se debe entregar a Kosovo un plan de trabajo claro para la independencia, aunque sujeto a una serie de condiciones. Cualquier otro planteamiento sería totalmente ajeno a la realidad.

Serbia y Montenegro deben permitir que se vigile muy de cerca el respeto a los derechos humanos. En este sentido, me preocupa que la decisión tomada esta semana por la Comisión se haya basado en demasiados malentendidos.

En lo que respecta a Macedonia, hay que encontrar una solución definitiva al problema del nombre y, a pesar del enorme respeto que siento por los diputados griegos, les rogaría que abandonaran su estrechez de miras en este asunto. En Alemania, Franconia forma parte de Baviera, y también tenemos a Frankfurt, pese a lo cual nadie se atrevería jamás a sugerir que Francia debe llamarse República de París, ya que de lo contrario podría reclamar territorios a Frankfurt o Franconia. Pero nos encontramos en el siglo XXI, un siglo en el que ya no hay cabida para ese tipo de tonterías.

Tenemos que dejar claros los límites de la Unión Europea. El señor Langen pertenece a las filas de aquellos que andan siempre repitiendo que la Unión Europea se vera sobrepasada si permite la adhesión de Turquía, pese a que el sudeste de Europa es a todas luces europeo. Hemos de centrar nuestras energías en el proceso de estabilización del sudeste de Europa y Croacia, un país de Europa Central con tantas razones para ser considerado parte de los Balcanes como la preciosa ciudad bohemia de Kaden an der Eger, o como Munich o Altenkirchen en Siegerland. Croacia pertenece a Europa Central y debe integrarse en Europa. Su adhesión, además, contribuiría a estabilizar la región vecina de los Balcanes.

 
  
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  Pahor, Borut (PSE). (SL) Gracias, señor Presidente. Retomaré la cuestión donde la ha dejado mi estimado colega, señor Posselt.

Estoy de acuerdo con los numerosos informes derivados de la Resolución, la cual, por tanto, contará con mi apoyo. No obstante, creo que en ella no se hace hincapié en el hecho fundamental de que la instauración de la paz no significa necesariamente que se vayan a solucionar los importantes y complejos problemas de coexistencia que afrontan los pueblos de esa región. Sería una gran equivocación pensar que en la región ya existen Estados democráticos plenamente constituidos y que, a partir de ahora, se desarrollará un rápido proceso de modernización e integración en la Unión Europea.

En mi opinión, convendría que la Unión Europea asumiera un mayor grado de responsabilidad e iniciativa con el fin de garantizar el establecimiento pacífico, mediante acuerdo, del estatuto fundamental de algunos Estados de la región, sin recurrir a la fuerza y, lo que es más importante, con carácter permanente.

Por ejemplo, el Acuerdo no reformado de Dayton constituye un obstáculo para el desarrollo de Bosnia y Herzegovina, el estatuto de Kosovo no se ha negociado aún, la mayoría de los serbios y montenegrinos desean vivir en países independientes, etc. Considero que se trata de problemas importantes que merecen una respuesta más seria de la que podemos ofrecer en este momento.

 
  
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  Prodi (ALDE).(IT) Señor Presidente, Señorías, a la hora de hablar de los Balcanes, no podemos pensar en lograr un acuerdo estable si no es en la Unión Europea. No obstante, la integración europea solo puede lograrse con un gran impulso popular. Asimismo, en los Balcanes dicha integración solo puede ser el resultado de un verdadero proceso político de reconciliación, junto con el proceso penal en el Tribunal de La Haya, que es verdaderamente importante pero que por sí mismo no puede garantizar que todo el mundo sepa quién hizo qué en la guerra de principios de la década de los 90.

El escenario que hoy estamos tratando puede representar la restauración de la situación en la que estalló la violencia y en la que se pueden enfrentar ahora víctimas y verdugos. Estos profundos enfrentamientos son la única forma de pasar página para que nadie la pueda reabrir.

Se trata de un paso necesario en la construcción de una democracia, porque esta implica el respeto y la confianza mutuos. La Unión necesita una gran firmeza orientada al futuro y no debe permanecer atrapada en el pasado.

 
  
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  Ibrisagic (PPE-DE). (SV) Señor Presidente, Señorías, en dos minutos no da tiempo para decir gran cosa, sobre todo en un asunto de tanta envergadura como es el de los Balcanes occidentales. Trataré, por tanto, de referirme a una serie de aspectos comunes a todos los países de la región y a nuestra actitud hacia ellos.

Los Balcanes occidentales constituyen una zona afectada no solo por la guerra y la destrucción, sino también por 50 años de comunismo. Quienes han vivido una guerra saben lo fácil que es empezarla y lo difícil que resulta ponerle fin. Aquellos que han vivido bajo el comunismo son conscientes además de la gran cantidad de tiempo que conlleva la instauración de la democracia. En todos estos países de los que hoy hablamos existe una especie de división: en Croacia, entre las fuerzas democráticas y no democráticas; en Bosnia, entre la Federación y la República Srpska, y en Serbia y Montenegro, entre los albanokosovares y los serbios. A la hora de iniciar conversaciones con estos países y de imponerles diferentes requisitos, debemos tener presente esa división y tratar de ayudar a las fuerzas democráticas que existen en los Balcanes occidentales, las cuales no son siempre tan poderosas o tan auténticas como creemos. Cuando hablamos, por ejemplo, de los procesados por crímenes de guerra en la República Srpska o en Serbia que hacen cola para venir a La Haya, pocos saben en este Parlamento que esas personas y sus familias reciben por ello de las autoridades una gran cantidad de dinero. Cuando hablamos acerca de la participación voluntaria de Macedonia en las negociaciones relativas a su cambio de denominación, pocos en este Parlamento saben que esa es solo una cara de la verdad, ya que en las negociaciones participan representantes griegos, pero no representantes macedonios para que puedan manifestar su opinión sobre dicha cuestión.

Asimismo, quiero recordar también que todas las decisiones de este Parlamento son interpretadas y analizadas minuciosamente tanto por las fuerzas negativas como positivas de la región. Por tanto, debemos extremar la prudencia a la hora de enviar señales a los ciudadanos de estos países, ya sea en relación con las demandas de regreso de los refugiados a Kosovo, el cambio de nombre de Macedonia o la futura pertenencia de Croacia a la Unión Europea. Hagamos lo que hagamos, tenemos que apoyar a los que luchan por un desarrollo pacífico y democrático, e imponer sanciones a quienes lo obstaculizan.

 
  
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  Howitt (PSE).(EN) Señor Presidente, hace poco he estado en Bosnia y Herzegovina y he visto los comienzos de EUFOR, la misión de mantenimiento de la paz de la Unión Europea.

Aún quedan amargas enemistades entre grupos bosnios, croatas y serbios del país. A pesar de que hay hasta 10 000 personas implicadas en los crímenes de guerra, solo se han formulado 34 acusaciones públicas. El camino a Bruselas no puede recorrerse si no se respetan las normas de justicia de la Unión Europea. Por este motivo, el Parlamento Europeo tiene razón hoy cuando insiste en la plena cooperación con el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia por parte de Bosnia y Herzegovina, Croacia y Serbia.

Actualmente, Europa invierte 25 veces más dinero y 50 veces más tropas per cápita en Kosovo que en Afganistán. A la Unión Europea le beneficia económica y políticamente integrar a los Balcanes occidentales, y este es su destino histórico.

La perspectiva de la ampliación de la Unión Europea ha ayudado a los países de Europa Oriental a transformarse. Tenemos que abrigar esperanzas y trabajar para garantizar que ocurra lo mismo con los países del sudeste de Europa, para que también puedan unirse a nosotros en este Parlamento y en nuestra Unión.

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) En primer lugar, me gustaría felicitar al Parlamento por haber tomado la iniciativa de celebrar este debate. En efecto, como el Comisario y yo mismo hemos destacado, la situación en los Balcanes occidentales reviste un interés capital para la Unión. Observo que de hecho no tenemos una alternativa importante a la perspectiva europea.

La perspectiva europea es el único instrumento de que disponemos para convencer a estos países de que cambien, hagan reformas, encuentren la vía de Europa –lo que quiere decir, en primer lugar, la vía a los valores europeos–, encuentren el camino de la reconciliación. No es absurdo decir a estos países que encuentren el camino de la reconciliación, pues nosotros mismos dimos ejemplo de esa reconciliación hace sesenta años.

Creo, por tanto, que la llamada «fatiga de ampliación» es un hecho y que los ciudadanos ponen en tela de juicio estos constantes movimientos hacia la ampliación, hacia nuevas adhesiones. Pero hay que explicarles que redunda en interés de cada uno de nosotros alcanzar la paz, la estabilidad y el desarrollo económico en esta región.

Alguien ha citado las tasas sin precedentes de desempleo endémico en Kosovo y en Bosnia. Nos enfrentamos a una situación que a primera vista parece imposible de resolver. ¿Por qué hay desempleo? Hay desempleo porque no hay desarrollo económico. No hay desarrollo económico porque no hay inversión privada y no hay inversión privada porque no hay confianza ni seguridad: nadie quiere invertir en regiones cuyo futuro y desarrollo son inciertos.

Tenemos pues una misión fundamental: consolidar la seguridad, aportar seguridad, convencer a estas poblaciones de que su futuro está en la seguridad, en la reconciliación, en el respeto de los derechos de las minorías. Creo que así podremos desencadenar una dinámica positiva, que es en primer lugar una dinámica económica. En efecto, mientras no haya despegue económico en la región, no habrá realmente una paz estable. Es una misión importante para la Unión Europea. Doy las gracias una vez más al Parlamento por haber afirmado y recordado que es urgente actuar en esta región a través de todas las vías que se han mencionado y descrito.

Por último, admito que hay un riesgo de extremismo. Aquí en Europa tenemos un posible foco de extremismo radical, en particular de extremismo islamista. A este respecto también, hemos de prevenir, y la única manera de asegurar la prevención es el diálogo: hay que demostrar que esta parte de Europa pertenece a Europa, que comparte los valores europeos, incluso si comprende a personas de fe musulmana. Creo, pues, que damos hoy es una señal importante, y hemos de seguir dando esta señal durante los próximos años.

 
  
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  Rehn, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, quiero unirme al Ministro Schmit y felicitar al Parlamento por haber tomado la iniciativa de celebrar este debate. Es muy importante que en estos momentos cruciales celebren ustedes este debate para ayudar a que los Balcanes occidentales sigan estando en la Agenda de la Unión Europea y de la comunidad internacional, que tienen muchas otras cuestiones que abordar. Por tanto, es importante que hablemos de los Balcanes occidentales e intentemos mejorar nuestras políticas en esa región.

Una de las cuestiones planteadas por varios oradores en este debate ha sido la fatiga de la ampliación y creo que este es un gran desafío. Hemos de convencer a los ciudadanos de la Unión Europea de que emprendan con nosotros el camino de la ampliación. Por tanto, nuestros próximos pasos han de ser graduales y gestionarse cuidadosa y prudentemente. También es importante subrayar que la ampliación es en sí misma una política de seguridad. Las reformas jurídicas y políticas, así como el desarrollo económico estimulado por la perspectiva de la Unión Europea, reducirán la inestabilidad y el conflicto, por ejemplo en los Balcanes occidentales. Necesitamos mantener un diálogo y explicar esta cuestión a nuestros ciudadanos para garantizar que los miedos injustificados no secuestren el futuro de los Balcanes occidentales.

Intentaré responder a dos cuestiones que se han planteado concretamente aquí; la primera se refiere al nombre de la Antigua República Yugoslava de Macedonia y la segunda cuestión guarda relación con la complejidad constitucional de Serbia y Montenegro. En cuanto a la cuestión del nombre, la Comisión apoya los esfuerzos de las Naciones Unidas por alcanzar una solución de mutuo acuerdo entre Grecia y la
Antigua República Yugoslava de Macedonia.

Esperamos que las últimas propuestas del facilitador de las Naciones Unidas, el señor Nimetz, contribuyan a este objetivo. Una solución de esta cuestión bilateral contribuiría claramente a la estabilidad regional en los Balcanes occidentales en un momento delicado.

En cuanto a Serbia y Montenegro, la Comisión ha elaborado deliberadamente un enfoque de doble vía para responder a la compleja estructura de la Unión Estatal de Serbia y Montenegro. Esto permite a ambas repúblicas y a la Unión de Estados avanzar en sus correspondientes ámbitos de competencia. La Unión de Estados es principalmente responsable de asuntos de política exterior y de seguridad, mientras que las repúblicas son responsables de la mayoría de los aspectos de la política económica y de las relaciones comerciales. Gracias a este enfoque de doble vía, hace poco hemos podido firmar el acuerdo comercial bilateral de textiles con Serbia, que es importante para la inversión y el empleo en esa república.

Este otoño informaremos sobre los avances de Serbia y Montenegro a través de este enfoque en el informe anual de la Comisión sobre el proceso de estabilización y asociación. El marco constitucional debe respetarse, pero al mismo tiempo no debe dificultar los avances del país en su camino hacia Europa, si cumple otras condiciones para la preadhesión y después quizá la adhesión.

Por último, uno de los mayores desafíos que afrontamos a la hora de afinar nuestras políticas relacionadas con los Balcanes occidentales y a la hora de acercar los países a la Unión Europea, es la debilidad de los Estados en esta región. Son en su mayoría Estados débiles. Si el Estado no puede garantizar la satisfacción de las necesidades diarias básicas de su población, sin duda no puede alcanzar los niveles europeos. Es así de sencillo.

Por tanto, debemos encontrar mejores formas de construir instituciones en la región, por ejemplo el enfoque de la creación de Estados miembros que defiende con razón el informe de la Comisión Internacional sobre los Balcanes, publicado ayer.

Quiero dar las gracias al ponente, el señor Samuelsen, a la Comisión de Asuntos Exteriores y al Parlamento, y espero con interés colaborar con ustedes en pro de la estabilidad, el progreso y la prosperidad en los Balcanes occidentales.

 
  
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  El Presidente. Para concluir este debate, he recibido una propuesta de Resolución, presentada de conformidad con el artículo 103 del Reglamento.

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a las 12.00 horas.

 

20. Política exterior / Seguridad
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate conjunto de los siguientes informes:

- A6-0062/2005 del señor Brok, en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores, sobre el informe anual del Consejo al Parlamento Europeo sobre los principales aspectos y las opciones fundamentales de la PESC, incluidas sus implicaciones financieras para el presupuesto general de las Comunidades Europeas – 2003 [8412/2004 – 2004/2172(INI)]

- A6-0072/2005 del señor Kuhne, en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores, sobre la aplicación de la Estrategia Europea de Seguridad [2004/2167(INI)].

 
  
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  Brok (PPE-DE), ponente. (DE) Señor Presidente, Comisaria, señor Presidente en ejercicio del Consejo, el objetivo de nuestro informe anual es presentar una propuesta relativa a las modificaciones o mejoras que se podrían aplicar a la cooperación entre el Consejo y el Parlamento, o entre la Comisión y el Parlamento. Esta cuestión reviste especial importancia teniendo en cuenta que nos encontramos en el primer año de una nueva legislatura.

Sabemos perfectamente que la responsabilidad principal de la política exterior, de seguridad y de defensa recae en el ejecutivo. El papel del Parlamento en este sentido se limita en gran medida a una función de control, si bien sus competencias presupuestarias le permiten ejercer cierta influencia. Particularmente respecto a esto último, sería conveniente que la Comisión y, sobre todo, el Consejo evitaran en el futuro presentar hechos consumados al Parlamento y dejaran que este participara antes en el procedimiento. No se puede informar al Parlamento a posteriori, sino que se le debe hacer partícipe de la planificación y la formulación de estrategias para garantizar que sus deseos sean tenidos debidamente en cuenta. Eso facilitaría las cosas a todas las partes implicadas, puesto que habríamos encontrado un planteamiento que nos permitiría hacer grandes avances.

El Parlamento Europeo considera importante que se sigan respetando las mismas prioridades que hasta ahora en materia de política exterior. Según un viejo dicho, la guerra representa el fracaso de la política, y es cierto que a la guerra debería recurrirse siempre como último recurso. Por ese motivo, creemos que es fundamental reforzar el aspecto preventivo de nuestra política exterior y aumentar considerablemente nuestras capacidades de prevención y gestión de crisis. Esa es la línea seguida por la Unión Europea en su conjunto, ya que el proyecto de Constitución establece claramente la prevención como objetivo. Debemos dejar muy clara nuestra postura sobre este asunto, no solo para ganarnos el apoyo de los ciudadanos, sino también para adoptar posiciones estratégicas.

Lo cual nos lleva a hacer una serie de consideraciones de marcado carácter práctico sobre cuáles deberían ser nuestras prioridades. La respuesta tiene que ser el conflicto de Oriente Próximo, a raíz del cual mantenemos una cooperación más estrecha con los estadounidenses, los rusos y Naciones Unidas dentro del «Cuarteto». Esa cooperación tiene como finalidad no solo prestar apoyo a los palestinos e israelíes y contribuir al proceso de paz, sino también adquirir un mayor control de las actividades encubiertas de terrorismo en el más amplio sentido, que de hecho es nuestra segunda prioridad principal.

Las disposiciones solidarias del Tratado Constitucional relativas a la asistencia mutua revisten también una gran importancia a este respecto. Debemos preguntarnos de qué forma puede la Unión Europea utilizar una serie de nuevos mecanismos para hacer frente a las amenazas para la seguridad interior y exterior y cómo podemos seguir avanzando en este ámbito. Tenemos que asegurarnos de que se otorgue prioridad a los asuntos relacionados con la no proliferación de armas atómicas, por ejemplo en Irán y Corea del Norte, si es que pretendemos obtener alguna credibilidad en lo que a este problema se refiere.

Pero tenemos también que asegurarnos de que se dé mayor cabida a este instrumento en la política de vecindad de la Unión Europea, que después de todo constituye un concepto de seguridad en sí mismo, puesto que establece vínculos entre países para conseguir que no se vuelvan a estallar conflictos bélicos entre ellos. Además, ha llegado la hora de que dejemos atrás el modelo tradicional de política de vecindad adoptado en los últimos años.

La capacidad de actuación de la Unión Europea depende también de sus fronteras, motivo por el que hemos de cerciorarnos de que a los países vecinos, aquellos que deseamos tener de nuestro lado y que son importantes para nosotros, y a los que queremos ayudar en su proceso de desarrollo y democratización, se les ofrezca una alternativa a la plena adhesión, ya se le denomine Espacio Económico Europeo Plus o de cualquier otra forma.

Debemos encontrar un punto así de partida multilateral para dar a países como Ucrania una respuesta inmediata, y no dentro de 15 o 20 años, cuando nos preguntan cómo pueden mejorar. Esperemos que el Consejo y la Comisión sean más imaginativos en esta cuestión y no tengan que recurrir a métodos políticos ya conocidos, como han hecho con frecuencia en el pasado. En realidad, la señora Comisaria está adoptando un nuevo enfoque al tratar de buscar ese punto de partida.

Quiero referirme a dos últimas cuestiones. Me complace que la gran mayoría de los diputados se haya manifestado a favor de mantener el embargo de armas sobre China hasta que en ese país mejore la situación de los derechos humanos y se dejen de aprobar leyes que legitiman la guerra. Debemos alcanzar un acuerdo sobre esta cuestión antes de que se pongan en peligro las relaciones transatlánticas.

(Aplausos)

Los enfoques multilaterales, como los adoptados en nuestras relaciones con los Estados Unidos, deben complementarse con una asociación que tenga unos objetivos claros y definidos y se oriente a la creación de un mercado transatlántico para el año 2015. Quiero dejar claro a los diputados que han presentado enmiendas que apoyo las propuestas de algunos grupos para que la Unión Europea se convierta en miembro del Consejo de Seguridad, y digo esto especialmente como ciudadano alemán.

(Aplausos)

 
  
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  Kuhne (PSE) , ponente. (DE) Señor Presidente, quiero empezar considerando dos escenarios diferentes. Cuando debatimos esta cuestión en la comisión, el señor Ilves preguntó qué sucedería si se produjera otro atentado terrorista de la magnitud del de Madrid en algún Estado miembro de la Unión Europea y si, tras dicho atentado, saliese a la luz que los servicios de seguridad de otro Estado miembro tenían conocimiento de que se estaba preparando el atentado, pero no habían podido informar a las autoridades del país en cuestión. Con toda probabilidad, eso acabaría provocando una verdadera crisis de legitimidad en la Unión Europea.

Pasaré ahora a mi segundo ejemplo. La Unión Europea ha asumido el mando de las tropas de la OTAN en Bosnia y Herzegovina. Esta es la primera vez que la Unión Europea ha tenido la oportunidad de demostrar que es capaz de dirigir la política de seguridad en esa región y de adquirir experiencia práctica en este tipo de cuestiones. Por conversaciones con ciudadanos de mi circunscripción, sé que mucha gente opina que la Unión Europea se libraría de muchos males, por así decirlo, si se inmiscuyera lo menos posible en los asuntos de los demás.

Este tipo de actitud puede terminar siendo un funesto error, ya que la Unión Europea necesita realmente una estrategia de seguridad. Por ese motivo, la gran mayoría de los miembros de la comisión acogieron con satisfacción el documento elaborado por Javier Solana durante su mandato y sobre el cual hemos seguido trabajando en la comisión. Asimismo, celebramos el apoyo que dicho documento ha recibido de los Gobiernos de los Estados miembros.

No obstante, hay una serie de cuestiones que merecen una especial atención, puesto que revelan la naturaleza exclusiva de la Estrategia Europea de Seguridad. La primera de ellas es la necesidad de entender los problemas de seguridad y sus numerosas y diferentes posibles causas, entre ellas la violación de los derechos humanos, la pobreza y la enfermedad, en un contexto general, en lugar de reducir la Estrategia a sus aspectos militares. La Estrategia de Seguridad es, ante todo, un concepto político y, como tal, trasciende las consideraciones militares.

La segunda cuestión es la necesidad de un compromiso con el Derecho internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas.

La tercera cuestión tiene que ver con la necesidad de reforzar el orden internacional mediante estructuras multilaterales eficaces y proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos en la Unión Europea, adoptando al mismo tiempo todas las medidas necesarias para luchar contra las amenazas terroristas.

En vista de estos factores, no debemos avergonzarnos de decir que la Unión Europea desea realmente adquirir capacidades y estructuras decisorias militares. La mayor ventaja de la Estrategia de Seguridad es que nos permite adaptar la combinación de capacidades de gestión de crisis civiles y militares a cada situación específica.

Este enfoque ha contado con la oposición de dos bandos totalmente enfrentados en la comisión; por un lado, algunos de sus miembros consideran imposible concebir la Unión Europea más que como una delegación de la OTAN, mientras que otros miembros condenan la militarización en forma de nuevas capacidades y modelos de organización. Aunque ambos bandos representan polos opuestos, tienen en común el hecho de que utilizan sus argumentos para oponerse y hacer campaña en contra de la Constitución Europea.

A pesar de esa oposición, se alcanzó un amplio consenso en la comisión a favor de la Estrategia de Seguridad, que contempla la creación de una serie de instrumentos, como un centro de análisis, una célula de planificación civil y militar y la creación de grupos de combate o la Agencia de Defensa. Esos instrumentos no son alternativas a la OTAN y, de hecho, la mayoría de los Estados miembros de la Unión Europea pertenecen también a esta organización. Por el contrario, ofrecen a la Unión Europea nuevas posibilidades con las que no contaba en el pasado. Solo de este modo podrá llegar a ser un socio en igualdad de condiciones para los países del otro lado del Atlántico, como los Estados Unidos.

No obstante, todavía queda mucho por hacer. Por ejemplo, seguimos sin tener un plan coherente de cómo deben organizar las fuerzas de gestión de crisis civiles. Carecemos todavía de capacidades de transporte aéreo permanentes, de tropas desplegables con disponibilidad permanente y de recursos suficientes de reconocimiento y comunicaciones. La finalidad de este informe es conseguir que el Parlamento Europeo –considerando también lo que el señor Bork ha dicho en su primera intervención– pueda influir en el futuro desarrollo y en la aplicación práctica de la Estrategia Europea de Seguridad en el marco del diálogo con el Consejo.

(Aplausos)

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, en primer lugar quisiera dar las gracias y también felicitar al Parlamento, en particular a los dos ponentes, por el trabajo que han realizado, por el enfoque ambicioso pero también realista que han desarrollado en estos dos informes.

En alguna parte citan ustedes dos cifras, 60 % y 70 % de apoyo de la opinión pública al desarrollo de una política exterior y de seguridad común. Es probablemente uno de los elementos que gozan del más alto grado de apoyo entre la opinión pública. Son ustedes los representantes de los ciudadanos europeos, y eso quiere decir que solo se puede desarrollar esta política junto con los ciudadanos, lo que quiere decir también con el apoyo de ustedes, en el diálogo, como acaba de decir el ponente señor Kuhne.

El Consejo Europeo adoptó la Estrategia Europea de Seguridad el 11 de diciembre de 2003. Evidentemente, los quince meses transcurridos no nos permiten hacer un balance completo y exhaustivo de su aplicación, pero son suficientes para evaluar al menos el impacto que la estrategia ha tenido ya y debatir el camino a seguir para su aplicación futura.

El año 2004 fue crucial para el desarrollo político de la Unión, cuyas ambiciones y responsabilidades en el mundo han ido en aumento. Los ciudadanos de la Unión, al igual que sus socios internacionales, han reclamado una presencia más importante de Europa en la escena internacional. La Unión ha respondido a este llamamiento intentando practicar una política exterior más activa, más coherente y más eficaz, en particular sobre la base de los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

La Unión Europea es un actor mundial que se apoya en logros políticos, económicos y de otro tipo. El hecho de que el «modelo europeo», del que hablamos mucho en el contexto de la Constitución Europea, sea muy valorado en el mundo es un motivo de satisfacción pero también debe ser, para nosotros, los europeos, una potente fuerza motriz para hacer más cosas.

La Estrategia Europea de Seguridad traza de algún modo las líneas maestras del desarrollo cotidiano de nuestra Política Exterior y de Seguridad Común. Fija los desafíos y amenazas a los que debemos hacer frente, del mismo modo que los instrumentos que hemos de aplicar para atajar los problemas.

Se ha mencionado la lucha contra el terrorismo. Es sin duda uno de los problemas cruciales. Hemos establecido una serie de mecanismos, una cooperación más intensa entre Europol y Eurojust. La lucha contra el terrorismo demuestra claramente que el concepto de seguridad no comprende solo una dimensión de política exterior, una dimensión militar, sino que va mucho más allá. Hay también una dimensión de desarrollo, una dimensión de defensa y de promoción de los derechos humanos. Hay también, por supuesto, una dimensión de solución de los grandes conflictos, en particular el conflicto de Oriente Próximo, sin olvidar la presencia en las regiones de que hemos hablado anteriormente, en particular Bosnia y Herzegovina u otras zonas de los Balcanes occidentales.

Habida cuenta de las principales amenazas identificadas en dicha estrategia, el Consejo Europeo adoptó, en diciembre de 2003, una estrategia europea contra la proliferación de las armas de destrucción masiva, que constituye una medida complementaria. Este es otro ámbito en el que Europa ha demostrado que sabe actuar, en especial con relación a Irán. Creo que hemos sentado una base importante para intentar encontrar soluciones políticas a cuestiones extremadamente delicadas, al mismo tiempo que enormemente peligrosas, para la paz internacional.

La Estrategia Europea de Seguridad se basa en la idea de que la mayoría de los problemas solo pueden encontrar solución en un contexto multilateral. En este punto también coincidimos con los dos ponentes. La Unión Europea tiene una clara necesidad de perseguir sus objetivos en este contexto multilateral, en cooperación con todos los actores, en particular las Naciones Unidas. Por consiguiente, redunda en interés de la Unión Europea que las Naciones Unidas, el sistema multilateral, se refuerce. Debemos apoyar los esfuerzos del Secretario General encaminados a modernizar el sistema de las Naciones Unidas, a hacerlo más eficaz. La reforma de las Naciones Unidas constituye un aspecto muy importante de la política de seguridad de la Unión Europea y un aspecto muy importante de su política exterior. Felicito al señor Brok por lo que ha dicho a este respecto, especialmente en relación con un aspecto concreto.

Mencionaré brevemente la importancia de la cooperación trasatlántica, pues hace tan solo unas semanas celebramos un debate aquí, en el Parlamento, sobre esta cuestión. La cooperación también se ha relanzado, en particular desde la visita del Presidente Bush a Bruselas, y debemos asegurar que este relanzamiento tenga continuidad. Tenemos muchos intereses en común, y diría incluso un enorme número de intereses. Tenemos un enorme número de ocasiones para cooperar más, pero en pie de igualdad. Podemos encontrar con los norteamericanos soluciones a los grandes problemas, en particular, como ya se ha dicho, a un problema prioritario: el conflicto en Oriente Próximo.

La Unión Europea dedica asimismo muchos esfuerzos a desarrollar su cooperación económica, política y cultural, no solo con sus principales socios tradicionales como los Estados Unidos o Canadá, sino también con socios como Rusia y Japón. Creo que la cooperación con Rusia, aun cuando haya problemas, es una cooperación importante para la Unión Europea, para la estabilidad y la paz en nuestro continente. Dicho esto, he de señalar también que hay actores nuevos en la escena mundial: China, la India, Brasil y Sudáfrica. Hay también actores regionales como la Unión Africana, con la que hemos mantenido hace algunos días un diálogo con miras a reforzar, como ha indicado la Comisión, nuestra política hacia África, con el objetivo de promover la paz y el desarrollo –pues las dos cosas están estrechamente unidas– en este continente especialmente cercano a la Unión Europea.

La estrategia sirve también para promover nuestras relaciones con otros vecinos del Este y del Sur. Acabamos de mantener un debate sobre los Balcanes. La cooperación euromediterránea y la política europea de vecindad tienen una importancia capital para promover la estabilidad en los países afectados, pero también para nuestros intereses, tanto económicos como políticos. Recuerdo perfectamente lo que se ha dicho. No basta con cerrar los ojos para evitar que se contagien los problemas. Los problemas de estos países se convierten muy pronto en nuestros problemas, bien a través de la migración descontrolada, ilegal, bien a través del terrorismo o de la amenaza de terrorismo.

La importancia de los derechos humanos desde la perspectiva de la seguridad ocupa también un lugar central en las soluciones que hay que aportar a los conflictos, y el último informe del Secretario General de las Naciones Unidas destaca muy especialmente este aspecto. No hay desarrollo ni paz sin respeto de los derechos humanos. Con este espíritu, el Alto Representante ha nombrado recientemente a un representante personal para los derechos humanos, con el objetivo de mejorar la coherencia y la eficacia de nuestra política en este terreno en el marco de la PESC.

Por lo que se refiere al aspecto más militar, la estrategia sugiere que la Unión Europea necesita ser más operativa en los distintos ámbitos en que tiene un papel que desempeñar. Debemos aportar soluciones a los conflictos. Debemos actuar y debemos desempeñar un papel más activo en el mantenimiento y en el restablecimiento de la paz. Debemos garantizar una mayor coherencia entre los aspectos civiles y militares. Debemos tener un enfoque centrado, ante todo, en la prevención de conflictos. En este contexto, es importante que 7 000 soldados europeos estén desplegados hoy bajo la bandera de la Unión Europea con la misión de salvaguardar la paz, de favorecer la continuación de las reformas, la prosecución de la reconciliación. Hemos hablado, en particular, del tema de los Balcanes. La Unión Europea ha asumido también importantes operaciones en otros lugares, por ejemplo en el Cáucaso meridional, en África y en Afganistán.

Se han hecho progresos significativos en materia de capacidades militares. Se ha creado el primero de los trece grupos tácticos en el marco de la Fuerza Europea de Despliegue Rápido. La Unión Europea ha creado también la Agencia Europea de Defensa para racionalizar los costes de las compras en materia de defensa y para aumentar la calidad y la cantidad de las capacidades militares de que pueden disponer los Estados europeos. La cooperación entre círculos civiles y militares se ha llevado al más alto nivel operativo, en particular mediante la creación de una célula civil-militar. Todas estas medidas deberían permitir a la Unión aumentar sus capacidades de gestión de crisis, a fin de poder atajar con éxito las complejas crisis de seguridad del siglo XXI. Se ha destacado especialmente la cooperación con la OTAN. Creo que hay que pensar en un desarrollo de las disposiciones de «Berlín plus» en un espíritu de cooperación y no con un espíritu de sumisión. Creo que a este respecto también el papel de la Unión Europea es muy importante.

Así, la política exterior y de seguridad europea ha reforzado su coherencia y sus capacidades operativas, pero no podemos permitirnos cejar en nuestros esfuerzos. Necesitamos un respaldo institucional, compromisos claros, en particular en lo que se refiere a la solidaridad frente a las amenazas potenciales, a una mayor visibilidad de la Unión Europea en el escenario internacional. A este respecto, pienso que la futura Constitución, una vez más, generará progresos importantes para el desarrollo de la PESC y de nuestra política de seguridad exterior. La creación de un Ministro de Asuntos Exteriores de la Unión es una innovación fundamental que confiere mayor coherencia a las relaciones exteriores de la Unión. El hecho de que presida el Consejo de Relaciones Exteriores permite esa coherencia que todos queremos asegurar y nos garantiza también una mayor visibilidad al mismo tiempo que una mayor continuidad.

Otro aspecto importante que me gustaría simplemente mencionar –y sé que es una cuestión que importa mucho al señor Brok, entre otros– es la creación del Servicio Europeo de Acción Exterior, cuyos pormenores prácticos todavía están en debate.

La Presidencia luxemburguesa está muy atenta a los progresos realizados en la creación de este Servicio Europeo de Acción Exterior, así como a los puntos de vista del Parlamento Europeo al respecto. No queremos que el establecimiento de este servicio desmonte subrepticiamente determinados mecanismos de la Comunidad dando preferencia a mecanismos intergubernamentales.

Este servicio se ha concebido para marcar un progreso importante en la conducción y la aplicación de la política exterior de la Unión, en particular en forma de mayor eficacia, mayor coherencia, mayor presencia de la Unión Europea y mejor empleo de todos los recursos disponibles. Queremos que se respeten las normas institucionales y las respectivas competencias. Hay que implicar más a las diplomacias nacionales. De algún modo hay que europeizarlas más, sin llegar por ello a una especie de renacionalización o intergubernamentalización de lo que hoy funciona conforme a normas comunitarias. Esto es a grandes rasgos lo que defendemos con la creación de este servicio.

Una última palabra sobre la cuestión de la información. Creo que la Presidencia actual, como las Presidencias anteriores, quiere mantener un intercambio de puntos de vista con el Parlamento Europeo sobre las grandes opciones y las fechas importantes en materia de política exterior. Queremos ese diálogo, es importante, como he dicho al comienzo de esta intervención. Puedo comprometerme, en nombre de esta Presidencia, a continuar los esfuerzos en este sentido y a mantener los contactos y reuniones que deseen ustedes para llegar precisamente a este tipo de Política Exterior y de Seguridad Común coherente que cuente con el apoyo efectivo de todas las personas implicadas y todas las instituciones de la Unión.

(Aplausos)

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. MAURO
Vicepresidente

 
  
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  Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (DE) Señor Presidente, Señorías, ponentes, para empezar quiero manifestarles mi más sincero agradecimiento por sus importantes e imparciales informes, la mayoría de los cuales destacan por su extrema claridad.

Pasaré a mencionar tres aspectos específicos que potencian el papel de Europa en el escenario mundial. Uno de ellos es el multilateralismo eficaz. Desde mi punto de vista, se trata sin duda de la respuesta acertada a uno lazos internacionales cada vez más estrechos. Este año 2005 será decisivo para reformar y fortalecer el multilateralismo, el Derecho internacional y, en particular, las Naciones Unidas. La cumbre de la ONU prevista para septiembre utilizará el último informe de su Secretario General, Kofi Annan, como base para tomar decisiones fundamentales en este ámbito.

Me parece esencial que Europa haga una contribución al debate sobre la reforma, ya que en ese terreno le corresponde un papel destacado que tiene que representar. Por ese motivo, la Comisión está preparando actualmente propuestas detalladas acerca de las cuestiones a las que he hecho referencia. Como sabrán ustedes, estoy presionando para que se acepte a la Unión Europea como miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Aunque tendríamos que debatir los detalles de cómo se haría eso, lo importante es que la Unión Europea debe asumir el papel que le corresponde en las grandes instituciones internacionales.

Como acaba de decir el señor Schmit, el multilateralismo solo puede ser eficaz si se basa en una asociación transatlántica sólida. Solo se podrán encontrar soluciones efectivas a los problemas internacionales si Estados Unidos y Europa siguen una misma línea. La visita del Presidente Bush a Bruselas ha demostrado claramente que Estados Unidos tiene plena conciencia del papel cada vez mayor y más importante de la Unión Europea.

Por ese motivo, es preciso que nuestras estructuras comunes sean capaces de hacer frente a un programa de trabajo más amplio, conservando al mismo tiempo su flexibilidad. La Comisión está estudiando la necesidad de que nuestras instituciones modifiquen la Nueva Agenda Transatlántica y hasta qué punto. El resultado de las deliberaciones será nuestra aportación a la cumbre de la Unión Europea y Estados Unidos que tendrá lugar en junio. En este sentido, creo esencial –al igual que otros diputados y grupos en esta Cámara– que mantengamos unas relaciones más estrechas con el Congreso de ese país.

El informe refleja debidamente el hecho de que la política exterior de Europa se basa en un concepto general de seguridad. Considero que la seguridad en Europa no depende solo de las operaciones militares o la existencia de una política de defensa; hoy día, sobre todo, tiene que ver con la prevención de conflictos, con la gestión de crisis civiles y con las políticas comunes en materia de comercio, economía, energía, justicia, salud y medio ambiente.

En la Estrategia de Seguridad Europea ya se tienen en cuenta estas complejas amenazas potenciales. La Comisión está contribuyendo de forma importante, en especial en los aspectos prácticos, a estrechar nuestras relaciones con terceros países, y más recientemente, destacan en este sentido las comunicaciones que ha publicado sobre temas como la mejora de la protección civil y la lucha contra el terrorismo, sino también sobre la reforma de la política de desarrollo, una importante cuestión sobre la que presentamos ayer en la Comisión varias comunicaciones importantes.

Creo que el concepto más amplio de seguridad tiene, en definitiva, que centrarse en la seguridad de los ciudadanos, una preocupación constante en mi trabajo. Tras los riesgos de seguridad estructurales, suelen encontrarse ofensas contra la libertad y la dignidad de las personas. En resumen, las acciones contempladas por la Estrategia de Seguridad en relación con cuestiones como la no proliferación de armas de destrucción masiva o la defensa contra el terrorismo, y la forma de enfrentarnos a Estados en descomposición y a conflictos regionales, solo podrán ser eficaces si se integran en una política más general de prevención y resolución de conflictos. Un ejemplo de ello es Afganistán, y esperamos que Iraq se convierta algún día en un ejemplo de cómo una estrategia de este tipo puede dar sus frutos.

Aquí es donde el excepcional conjunto de instrumentos de la Unión Europea se considera una ventaja comparativa, pero si queremos trabajar de forma eficaz, tendremos que hacer un buen uso de todos ellos, civiles, militares y sectoriales. Tenemos que elaborar planes a largo plazo para las regiones en crisis, dirigiendo y desplegando como un todo integral nuestros instrumentos comunitarios – no solo la ayuda exterior, sino también la perspectiva de estrechar las relaciones con la UE. Está también la asistencia que prestamos para evitar la proliferación nuclear; por ejemplo, la enorme cantidad de ayuda concedida por la Unión Europea para la seguridad y la no proliferación nuclear desde principios del decenio de 1990, por no hablar de nuestro compromiso con la lucha contra el terrorismo, la proliferación de armas ligeras y minas terrestres, y el tráfico de drogas.

Antes he mencionado otro instrumento fundamental para la aplicación de la Estrategia Europea de Seguridad. Me refiero, claro está, a nuestra política de desarrollo. También en este terreno estamos tratando de avanzar, en especial teniendo en cuenta los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas, ya que también en este terreno –como he dicho antes– los europeos debemos marcar la pauta.

Permítanme llamar su atención ahora sobre las próximas propuestas de la Comisión para la reforma de la protección civil y la gestión de crisis europeas, que presentaremos la semana que viene en una comunicación al Consejo y a esta Cámara, cuyos detalles tendrán la oportunidad de debatir. Asimismo, aprovecho esta ocasión para agradecer al Parlamento su apoyo al Programa de Investigación Europeo sobre Seguridad, una iniciativa en la que la Comisión está trabajando en estrecha colaboración con la Agencia Europea de Defensa.

Asimismo, quiero destacar que considero importante la propuesta del Parlamento relativa a la celebración de un debate periódico sobre la Estrategia de Seguridad en el que también participarían los parlamentos de los Estados miembros. Hacemos bien en recordar que la democracia y el Estado de derecho son los valores esenciales sobre los que se sustenta Europa y, por tanto, los elementos integrales de nuestra política exterior.

Pero la Unión Europea solo puede ser fuerte en la escena internacional si sus acciones son realmente coherentes y, por consiguiente, si quiere hacer frente a los nuevos retos, necesitará algo más que la política exterior y de seguridad común en el sentido estricto del término. Esta política es uno más de los diferentes instrumentos de la Unión Europea en materia de política exterior y sirve como complemento de otras políticas. El éxito de este amplio enfoque queda demostrado, en mi opinión, por el concepto de la Política Europea de Vecindad, que ilustra una de mis prioridades especiales: la exportación de la seguridad, la estabilidad y la prosperidad a nuestros vecinos, y la creación de unas condiciones que faciliten las reformas estructurales, todo lo cual lleva implícito una clara dimensión de política de seguridad. La Política Europea de Vecindad es análoga a nuestra política europea de desarrollo por el hecho de tratarse de una política de seguridad inteligente y larga de miras en el contexto regional.

Ya se ha dado un primer paso de cara a su aplicación. Esta política se está utilizando para estrechar las relaciones con nuestros Estados asociados, en particular a través de planes detallados de acción conjunta que les ofrecen perspectivas claras de acercamiento a Europa. El apoyo directo del Parlamento a la Política de Vecindad ha sido muy importante para mí, y lo sigue siendo. Así pues, espero con interés el informe del señor Laschet.

La Política Europea de Vecindad se podría describir –y así lo haré– como nuestra política de seguridad a escala regional. Contribuye a fomentar la estabilidad y la reforma en regiones de gran importancia geopolítica a través de su asociación a largo plazo con Europa y la puesta en marcha de actividades conjuntas en ámbitos concretos, como la cooperación en la lucha contra el terrorismo, convirtiéndose así en un instrumento fundamental para la aplicación de la Estrategia Europea de Seguridad. Ya se han elaborado planes de acción detallados y ambiciosos para siete países socios –Ucrania es uno de ellos– y se están preparando cinco más.

Una de las últimas cosas que quiero decir es que los informes hacen también un gran hincapié en la necesidad de emprender reformas institucionales. Nuestro nuevo Tratado Constitucional aportará a esta cuestión algunos cambios fundamentales y positivos que cuentan con el apoyo de la Comisión. Por tanto, me interesan mucho sus propuestas pormenorizadas y las tendré en cuenta. Llevamos un tiempo preparando la aplicación del Tratado, de manera que este pueda entrar en vigor tan pronto como se ratifique, como esperamos que ocurra. Eso se hará, sobre todo, mediante la creación de un Servicio Exterior Conjunto, en torno al cual el Consejo y la Comisión están celebrando debates de gran calado. Estas reformas son sumamente importantes. Es indispensable que se establezca una colaboración más eficaz entre las instituciones comunitarias.

El informe del señor Kuhne hace bien en destacar la necesidad evidente de dotar a la Unión Europea, como actor en la escena internacional, de los recursos financieros que necesita. Por ese motivo, yo también confío en que podamos llegar pronto a un acuerdo relativo a la propuesta de la Comisión sobre la reforma de nuestros instrumentos de ayuda exterior. Pero, al mismo tiempo, es obvio que la reforma institucional y la mejora de la situación financiera no pueden reemplazar la voluntad política que necesitamos. Es preciso que Europa se considere más a sí misma como protagonista en la escena mundial. Como foro para un debate amplio, transparente y democrático, el Parlamento Europeo desempeña un papel crucial en la articulación de esta voluntad política.

(Aplausos)

 
  
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  Lambrinidis (PSE), ponente de opinión de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior. – (EL) Señor Presidente, como ponente de opinión de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior en relación con el informe Kuhne, aprovecharé esta oportunidad para dar al señor Kuhne mi más sincera enhorabuena por haber superado un proceso tan extremadamente complicado para alcanzar un compromiso entre las diferentes opiniones y plasmarlo en un informe tan sólido y extraordinario.

Quiero hacer cuatro comentarios. La política de seguridad, en su forma actual, no se centra en los medios militares, sino en todos los demás medios que la Unión Europea puede utilizar para promover la lucha contra cualquier amenaza para la seguridad en Europa. Una de ellas es el terrorismo, pero no es la única. Tenemos que ser muy prudentes cuando formulemos nuestra estrategia en este ámbito, para no centrar toda nuestra atención en el peligro más inminente y olvidarnos de otros muchos. En este marco, es muy importante que, cuando actuemos en el exterior, lo hagamos siempre respetando los derechos humanos. La Unión Europea no puede tolerar que se produzcan fenómenos como el de Guantánamo. Hago hincapié en esto porque, a pesar de que hace unos años Estados Unidos no podía imaginar que llegaría a tolerar ese tipo de cosas, somos testigos de lo que está sucediendo ahora. Preferiría prevenir desde ahora esos problemas, en lugar de tener que resolverlos más adelante, cuando no estemos preparados para ello.

Mi segundo comentario es que, como europeos, debemos defender la democracia. Ambos ponentes y la Comisión han dicho, con razón, que en Europa se defiende la democracia de un modo muy diferente a como lo hacen otras grandes potencias del mundo. Sigamos en esta línea, con el apoyo constante de Naciones Unidas. No podemos actuar fuera de su marco.

Mi tercer comentario es que el Parlamento tiene que ser informado y debatir en él las cuestiones de política exterior. No se le puede seguir ignorando en cuestiones relacionadas con los derechos fundamentales, como, por ejemplo, el famoso registro de nombres de pasajeros aéreos, datos que se facilitan a Estados Unidos con el supuesto propósito de luchar contra el terrorismo. El Parlamento ha iniciado un proceso legal en contra de la Comisión por esta cuestión y confío en que ganará el caso.

Mi cuarto y último comentario tiene que ver con el conocido Centro de Análisis de la Unión Europea (SITCEN), un importante servicio. Mi comisión no sabe con exactitud cómo funciona, cuáles son sus límites de actuación ni cómo obtiene información, pero este Parlamento considera que la información y la obtención de información y de datos personales, ya sea por el SITCEN o por cualquier otro organismo, son cuestiones igualmente delicadas. En este mismo momento se está debatiendo en mi comisión el principio de disponibilidad e intercambio de información, aunque todavía no se ha tomado ninguna decisión. Doy las gracias al señor Kuhne y le felicito por la importancia que otorga en su informe a la cooperación entre nuestras comisiones. La necesidad de luchar contra el terrorismo no justifica el uso de cualquier medio. Debemos tomar buena nota de ello en esta Cámara y en este Parlamento.

 
  
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  Von Wogau, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señor Presidente, Señorías, para empezar quiero expresar mi más sincero agradecimiento al señor Kuhne por su extenso informe. Creo que es importantísimo que las cuatro principales familias políticas representadas en esta Cámara –los Verdes, los Socialdemócratas, los Liberales y el grupo al que yo pertenezco– apoyen la posición del Parlamento en relación con esta Estrategia de Seguridad, consiguiendo con ello un apoyo inaudito hace 10 años.

En el informe se analiza la Estrategia de Seguridad concebida por Javier Solana, cuya opinión sobre las amenazas comparte esta Cámara. Las tres amenazas más importantes son, sin lugar a dudas, el terrorismo, las armas de destrucción masiva y los conflictos entre nuestros vecinos que afectan directamente a la Unión Europea y a sus ciudadanos al provocar avalanchas de refugiados. No obstante, desde mi punto de vista y el de otros muchos, en este análisis se echa en falta el concepto de seguridad interior, que suele estar en el centro de cualquier política de defensa. Si comparamos la atención prestada a la seguridad interior en los Estados Unidos con la que recibe aquí en la Unión Europea, creo que existe un déficit que habría que subsanar.

Asimismo, creo que es preciso ampliar las conclusiones sobre las acciones que debemos emprender. Puesto que las conclusiones del informe no pueden ponerse en práctica, considero fundamental que se elabore de inmediato un Libro Blanco sobre la política de seguridad y defensa en el que se especifiquen con claridad contenidos y plazos, al menos con más claridad que hasta la fecha.

Es importante que la fuerza de intervención para casos de crisis, de marcado carácter virtual cuando se creó en 1999, se haya convertido ahora en una realidad activa: en Macedonia, en el Congo y actualmente en Bosnia y Herzegovina. Cuando visité ese país con la subcomisión de defensa por primera vez, un general británico que lucía en su manga el emblema europeo con sus estrellas, se me presentó como un soldado europeo. En ese momento me di cuenta de que había ocurrido un hecho de trascendencia histórica; señor Schmit, usted puede hacer referencia solo de pasada a las «tropas europeas» o las «fuerzas de la Unión Europea», pero no hay duda de que se trata de un hecho de trascendencia histórica.

En Macedonia se está demostrando la eficacia de la estrategia global consistente en recurrir a algo más que a la simple intervención militar para afrontar las crisis; la fuerza de la Unión Europea radica en la dimensión civil del mantenimiento de la paz, un ámbito en el que nuestra actuación destaca por encima de la de Estados Unidos. Se trata de un concepto positivo. Por otro lado – como hemos podido comprobar con la repentina aparición de disturbios en Kosovo –, es muy importante que tengamos presente la idea de que nuestras tropas deben conservar su capacidad para intervenir y actuar de forma enérgica cuando así sea necesario para proteger a los grupos minoritarios. Estas son dos de las tareas que tienen que acometer nuestras tropas en la zona, ambas igualmente importantes y difíciles.

Una de las lecciones que aprendimos en nuestra visita a Bosnia y Herzegovina es que las tropas de combate que se están creando actualmente, algunas de las cuales serán capaces en breve –esperemos– de realizar intervenciones y despliegues de corta duración, necesitan disponer del mejor equipamiento posible. Las misiones que deben llevar a cabo en la región son misiones de paz. Sin embargo, tanto si se trata de misiones de paz como de operaciones de combate, la gran diversidad en el equipamiento de nuestras tropas será una importante desventaja. Exigimos que se equipe de la manera más uniforme posible a los denominados grupos de combate europeos que se están creando actualmente, que sean los primeros en recibir sin retrasos el más moderno equipamiento y que esta cuestión reciba prioridad. Asimismo, según se nos informó durante nuestra visita, se necesitan helicópteros para garantizar la seguridad en zonas extensas, así como más vehículos a prueba de minas. Nos explicaron que Bosnia y Herzegovina no quedarán limpias de minas hasta el año 2010, dada la excesiva lentitud de las tareas de limpieza de mismas. Por tanto, tenemos que considerar esta cuestión como otra prioridad financiera más en nuestro trabajo.

 
  
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  Wiersma, en nombre del Grupo del PSE. (NL) Estamos hoy debatiendo el informe sobre la actuación exterior de la Unión Europea en el año 2003. Celebro en particular que el ponente, señor Brok, haya insistido en que la participación del Parlamento no debe limitarse a un debate a posteriori. Por lo tanto, me tomaré la libertad de considerar, en particular, algunos asuntos incluidos en la agenda del año pasado y de lanzar una mirada al futuro. La elaboración de la Estrategia Europea de Seguridad, que también se debatirá aquí, jugará un papel importante en este sentido. El informe Kuhne – mis felicitaciones a su ponente – realiza una excelente evaluación de las consecuencias concretas que ha tenido esta estrategia hasta la fecha. Ruego a la Comisión, al Consejo y, por supuesto, al Alto Representante, que se tomen muy en serio estas recomendaciones. Hay dos puntos que quiero destacar.

En primer lugar está la dimensión militar. Europa solo podrá tener un papel protagonista si nos mostramos dispuestos y capaces de emprender acciones militares cuando así sea necesario. La prevención de la escalada de conflictos hasta el punto de requerir una intervención militar tiene y sigue teniendo la máxima importancia, pero en lo que se refiere al uso real de medios militares, se debe seguir haciendo hincapié en la interacción con otros mecanismos: la intervención humanitaria, la protección del orden jurídico, la estructura institucional, la democratización y el desarrollo económico. En la primera misión militar europea importante, la misión Althea en Bosnia y Herzegovina, se está adquiriendo una gran experiencia con este tipo de combinación de capacidades civiles y militares. En particular, aparte del aspecto material, el desarrollo del grupo de defensa europeo también tiene un aspecto político. La Unión Europea tiene que crear un marco político que nos permita recurrir a medios militares cuando así se considere necesario.

El segundo punto tiene que ver con las relaciones entre la seguridad interior y exterior, una cuestión que salta a un primer plano sobre todo en la lucha contra el terrorismo. La conexión entre ellas es insuficiente en la política comunitaria actual. El Consejo ha hecho bien en solicitar al Alto Representante propuestas en este sentido y yo le insto a que haga partícipe al Parlamento en dicha tarea. La cuestión se aborda tanto en el informe Brok como en el informe Kuhne. Por desgracia, la aplicación de la política exterior y de seguridad común no es siempre tan común como yo quisiera. No obstante, mi evaluación de los últimos años no es demasiado negativa. La Unión Europea ha jugado un papel fundamental en la revolución de Ucrania. La rápida reacción de la Presidencia, la excelente coordinación entre el Parlamento y el Consejo y la actuación del Alto Representante y de los Jefes de Estado de Polonia y Lituania, han contribuido de manera importante al resultado positivo de esa crisis política.

Los esfuerzos de Francia, Alemania y el Reino Unido dentro de la Unión Europea para afrontar el conflicto que plantea el programa nuclear iraní constituyen, en mi opinión, un buen ejemplo de cómo se pueden abordar los problemas desde una perspectiva europea. Aunque el resultado es incierto, la vía diplomática, el modelo utilizado en este proceso, es muy importante desde nuestro punto de vista. Los principios básicos de la política exterior y de seguridad común europea, el multilateralismo, la intervención preventiva, un planteamiento amplio que otorgue prioridad a la democracia y al desarrollo económico y social, la resolución de conflictos y la oposición contra la proliferación de armas de destrucción masiva, cuentan con todo nuestro apoyo. No obstante, nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de la colectividad, ya que Europa solo podrá adquirir todo su peso político si actúa de forma colectiva.

 
  
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  Lambsdorff, en nombre del Grupo ALDE. (DE) Señor Presidente, Señorías, felicito al señor Kuhne por su informe realmente excepcional. Asimismo, quiero darle las gracias por su constante y franca cooperación, gracias a la cual se ha conseguido el apoyo generalizado de los principales grupos de esta Cámara.

La Estrategia Europea de Seguridad es el programa de la política exterior comunitaria para los próximos años y décadas, un programa en el que se incluyen muchas preguntas y acertadas respuestas. Puede que una política exterior y de seguridad común digna de llamarse así sea un objetivo europeo, pero todavía no es una realidad europea. En este informe se explica que el Parlamento apoya los esfuerzos del Consejo y la Comisión para acabar con las actitudes egoístas que siguen manteniendo los Estados nación en este ámbito.

Un aspecto importante del informe es la afirmación de que los conceptos tradicionales de seguridad han dejado de tener sentido. ¿Qué entendemos por seguridad interior o exterior? ¿Qué tipo de crisis pueden prevenirse eficazmente por medios civiles? ¿En qué fase de un conflicto que no hemos podido evitar nos vemos obligados a recurrir a medios militares, dejando a un lado los medios civiles utilizados hasta entonces? ¿En qué momento, tras la resolución de un conflicto, podemos considerar nuestra retirada sin poner con ello en peligro la seguridad de los ciudadanos y qué instrumentos necesitamos para ello?

Estas son preguntas que nosotros, los europeos, tenemos que responder; este informe las responde, siempre que puede, insistiendo en la gran importancia de la cooperación civil y militar. Por eso cuenta con nuestro apoyo y por eso votaremos a su favor.

Tras deliberar sobre todas estas cuestiones, los miembros del Grupo liberal tenemos claro que los principios de la Carta de las Naciones Unidas siguen siendo el punto de referencia primordial. Por eso es absurdo que los comunistas hagan declaraciones acerca de la supuesta militarización de la Unión Europea. Pero teniendo, como tienen, tanta experiencia de intervención militar, seguramente saben de lo que están hablando.

Este informe constituye un paso intermedio; en él se explica que, a principios del tercer milenio, no solo debemos crear los instrumentos de nuestra política exterior, sino también las ideas sobre las que se fundamenta dicha política. Precisamente por ese motivo me complace que la Comisión de Asuntos Exteriores y la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior hayan recibido el mandato de trabajar conjuntamente para garantizar y, cuando sea necesario, mejorar la protección de los derechos de los ciudadanos en este momento de lucha contra el terrorismo. Si queremos defender nuestros valores, tenemos también que tratarlos con respeto. He de añadir que creo que este debate se debería estar celebrando en Bruselas, no en Estrasburgo.

 
  
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  Beer, en nombre del Grupo Verts/ALE. (DE) Señor Presidente, Señorías, en nombre del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, al que pertenezco, quiero decir que acojo con satisfacción estos dos informes y, sobre todo, quiero expresar mi agradecimiento por la constructiva cooperación. Hay un aspecto de la Posición Común del Consejo que quiero destacar.

El informe del señor Brok hace gran hincapié en la exigencia de cooperación activa con el Parlamento. No nos basta con ser informados, y mucho menos a posteriori. Digo esto antes de que se celebre el debate sobre la Constitución. La Estrategia Europea de Seguridad no es una cuestión de estadísticas. A medida que las amenazas cambien, nosotros tendremos que averiguar, una y otra vez, cuáles son nuestros puntos débiles –como los que existen actualmente en el sector civil– o dónde debemos cambiar de dirección. Pero solo si ustedes trabajan conjuntamente con el Parlamento, conseguiremos convencer a los ciudadanos de la credibilidad de la política de seguridad comunitaria y explicarles los aspectos positivos que en ella reforzará la Constitución. Y eso es algo que no conseguirán con la oposición del Parlamento.

Puedo asegurarles que hay señales inequívocas de que vamos por buen camino, tales como el intento por parte de tres Estados europeos de colaborar con Irán para encontrar una solución pacífica al problema de la proliferación y el intento de reforzar el tratado sobre la no proliferación de armas nucleares, ya que nuestra política multilateral depende de este tipo de iniciativas.

La segunda de esas señales – a la que ya se ha hecho referencia antes – es que se está aplicando el Derecho internacional. Los diputados que en esta Cámara se oponen a la Constitución sobre la base de una supuesta militarización ignoran el hecho de que incorpora la Carta de Derechos Fundamentales, la cual pasará de este modo a formar parte de la política exterior y de seguridad europea; asimismo, niegan todos los avances conseguidos hasta la fecha, devolviéndonos a Niza, devolviéndonos al fenómeno de renacionalización que estamos viendo actualmente en Alemania, un país convencido de que obtendrá su propio asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, o que será capaz, por sí solo, de levantar el embargo sobre China. Eso no constituye una política de seguridad europea común, sino una vuelta al tipo de política que solemos criticar, en lugar de apoyar, en nuestras propuestas de resolución.

Los europeos estamos avanzando en nuevas direcciones al asumir responsabilidades civiles y militares. El momento decisivo llegará dentro de poco en Kosovo. Podremos hacer uso de estos instrumentos, los cuales contribuirán en última instancia a reconciliar hasta cierto punto a las sociedades y a estabilizar a Europa, siempre y cuando, junto con nuestras sociedades y la ciudadanía europea, sigamos persiguiendo el mismo objetivo pacífico y multilateral con la ayuda de la cooperación transatlántica, un objetivo que los ciudadanos esperan de nosotros. Ustedes, los representantes del Consejo, tendrán que prestar atención a lo que se diga en esta Cámara; si no cuentan con su apoyo, tampoco tendrán el respaldo de los ciudadanos de Europa.

 
  
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  Agnoletto, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (IT) Señor Presidente, Señorías, encuentro extremadamente peligroso y preocupante el informe Kuhne, porque no reconoce la primacía de las Naciones Unidas y del Derecho internacional en la política europea de seguridad y defensa. El informe sitúa a las Naciones Unidas en el mismo nivel que la OTAN y otras organizaciones e instituciones, despeja el camino para la aprobación de la teoría de la intervención militar preventiva, que vulnera el Derecho internacional, y asimila la intervención militar a la acción humanitaria, relegando de forma implícita la ayuda humanitaria al desarrollo a un papel funcional, subordinado a la política militar y de seguridad. Asimismo, afirma que la OTAN y la Unión Europea son complementarias, pasando por alto el papel subalterno de la Unión Europea dentro de la OTAN y la necesidad de fomentar una política exterior europea independiente y no agresiva.

Por último, no menciona que la aplicación del Derecho internacional y de las resoluciones de las Naciones Unidas y el fin de las ocupaciones militares son las únicas condiciones para una paz justa y duradera en Oriente Próximo. El apoyo de la UE a la no proliferación debería incluir un llamamiento a Israel para que suscriba el Tratado de no proliferación de armas nucleares.

 
  
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  Batten, en nombre del Grupo IND/DEM. – (EN) Señor Presidente, este informe demuestra claramente a dónde se dirige la Unión Europea. Reclama que se pongan en marcha las políticas comunes de defensa y seguridad exterior previstas en la Constitución Europea sin esperar a que se resuelva la cuestión inoportuna e impredecible de su ratificación por parte de los Estados miembros.

El informe incluye la postura reveladora de que la lucha contra el terrorismo difumina la tradicional distinción entre política exterior e interior. Este es otro ejemplo de cómo se utilizará cualquier argumento para promover la integración europea en todas y cada una de las esferas políticas.

La amenaza del terrorismo hace que las fronteras nacionales y los intereses nacionales resulten tanto más vitales, y no menos. Este informe constituye otro paso adelante en el intento de la Unión Europea de avanzar en sus ambiciones de política exterior y militares para erigirse al final en rival de los Estados Unidos en el plano mundial. Mientras tanto, la intención del Consejo Europeo de levantar el embargo sobre la venta de armas a China, que el señor Brok critica con razón y que se debe a las necesidades del sector armamentístico de Francia, arroja luz sobre la palabrería en torno a una política exterior ética.

Por supuesto, el Consejo ignorará la oposición del Parlamento a levantar el embargo de armas a China, demostrando una vez más la irrelevancia de este Parlamento.

Gran Bretaña debería recuperar el control de su política exterior y de seguridad y defensa. La única forma de hacerlo radica en la política del Partido por la Independencia del Reino Unido de abandonar incondicionalmente la Unión Europea.

 
  
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  Kristovskis, en nombre del Grupo UEN. (LV) Señor Presidente, Señorías, en nombre propio y del Grupo de la Unión por la Europa de las Naciones, quiero expresar nuestro reconocimiento al honorable señor Kuhne por su excelente informe sobre la Estrategia Europea de Seguridad. En dicho informe se amplía el concepto de seguridad en línea con la situación actual, se ofrece una opinión razonable sobre los acontecimientos actuales en el ámbito de la seguridad europea y se ponen de relieve las deficiencias que existen. Comentaré solo un aspecto. Creo que, en su informe, el señor Kuhne ha demostrado y justificado perfectamente al Parlamento Europeo la necesidad de promover la participación en la aplicación de la Estrategia Europea de Seguridad. El logro de este objetivo constituye una tarea relativamente compleja para los diputados al Parlamento Europeo y, por supuesto, también para las instituciones comunitarias. No obstante, tenemos que admitir que en el Parlamento Europeo no contamos con la necesaria seguridad informativa ni con el apoyo de especialistas como para poder debatir en profundidad y con una base sólida las actividades de la Dirección General pertinente de la Comisión ni las del Consejo en lo que respecta a la aplicación de la Estrategia Europea de Seguridad, por no mencionar la posibilidad de más o menos entender las medidas adoptadas por los Gobiernos nacionales, con sus acciones mutuamente recíprocas, para la transposición de las medidas de seguridad y defensa.

Señorías, tenemos que reconocer que se trata de un problema grave. De hecho, hay varios problemas relacionados con este ámbito de la seguridad común en la Unión Europea, entre cuyas causas se encuentran deficiencias de naturaleza económica, así como el escaso desarrollo de capacidades militares, la falta de seguridad informativa y carencias de otro tipo. En estos últimos meses, durante los cuales he sido diputado al Parlamento Europeo por primera vez, he tenido la oportunidad de entender poco a poco cómo se formula la política de seguridad en Europa y quiénes son los actores más importantes. Por lo tanto, me parece que tengo plena razón al afirmar que la calidad del informe es suficientemente elevada. Puesto que el 70% de los ciudadanos de la Unión Europea apoyan la necesidad de una única política de defensa europea, hemos de reconocer que la vigilancia de la aplicación de la Estrategia Europea de Seguridad debe convertirse en un prioridad para ampliar el alcance de las actividades del Parlamento Europeo. Las amenazas del siglo XXI –el terrorismo internacional, la proliferación ilegal de armas de destrucción masiva, los conflictos regionales y el fundamentalismo islámico– nos imponen a todos la obligación de saber cuáles son nuestros desafíos mundiales, en cuya prevención el Parlamento Europeo tiene que desempeñar un papel activo.

 
  
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  Claeys (NI). – (NL) Señor Presidente, la Política Exterior y de Seguridad Común abarca numerosos aspectos de primer y segundo orden, por lo que resulta imposible hacer una exposición exhaustiva en el corto espacio de tiempo del que dispongo. No obstante, comentaré dos cuestiones.

En primer lugar, he de decir que falta un punto en la lista de prioridades: el apoyo a los ciudadanos europeos o de origen europeo que habitan en otras partes del mundo. Me refiero sobre todo al sur de África, no solo a Sudáfrica, sino también a Zimbabue. Ya es hora de que la Unión Europea empiece a tomar medidas enérgicas para poner fin a los ataques que sufren las granjas y las expropiaciones sistemáticas de explotaciones agrícolas gestionadas por europeos. Una actuación de ese tipo acabaría beneficiando en realidad a toda la población de la zona. Me refiero, por ejemplo, a Zimbabue, un país que se conocía como el granero de África y que se encuentra en la actualidad asolado por el hambre, principalmente como consecuencia de la mala administración del dictador Mugabe.

Otro problema que merece más atención es el desarme nuclear. El informe hace hincapié en el cumplimiento del tratado de no proliferación, pero pasa por alto el enorme riesgo para la seguridad que representan las centrales nucleares escasamente vigiladas o en estado de semiabandono que hay en los antiguos Estados soviéticos y en otros países, y el mal uso que pueden hacer de ellas organizaciones terroristas como Al Qaeda. Es preciso que la Unión Europea se reúna urgentemente con los países y las organizaciones internacionales implicados, y que garantice la asignación de los recursos necesarios para desactivar esa bomba de relojería.

 
  
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  Klich (PPE-DE). (PL) Señor Presidente, esta Cámara tiene plena convicción de que el año pasado se registraron avances significativos en relación con la Política Europea de Seguridad y Defensa, y que se pudo superar el punto muerto al que se había llegado tras el conflicto iraquí. Celebramos la creación de la Agencia Europea de Defensa y creemos que jugará un papel importante en lo que se refiere al suministro de nuevo equipamiento. Asimismo, celebramos la inclusión en el Tratado Constitucional de las disposiciones que contemplan un futuro para la Política Europea de Seguridad y Defensa, sobre todo para la cooperación estructural, esto es, la cláusula de solidaridad. Otro avance de gran importancia ha sido el anuncio por parte de la Comisión del Programa de Investigación Europeo sobre Seguridad que se pondrá en marcha con un presupuesto mínimo de 1 000 millones de euros a partir de 2007. Por último, el acontecimiento más destacado del año pasado fue la transferencia del mando de la misión de estabilización en Bosnia, que hasta ahora asumía la OTAN. Se trata en realidad de la primera operación militar importante de la Unión Europea.

En este contexto, creemos también firmemente que las cuatro preguntas planteadas hace unos seis años, cuando se presentó por primera vez en Colonia el concepto de una Política Europea de Seguridad y Defensa, siguen siendo válidas. En primer lugar, ¿qué medidas se requieren para garantizar que nuestras capacidades de defensa se correspondan con nuestras aspiraciones y retos, los retos que se han consagrados ahora en la Política Europea de Seguridad? En segundo lugar, ¿cómo se puede garantizar la cohesión de la Política Europea de Seguridad y Defensa? En tercer lugar, ¿cómo se puede desarrollar esa política sin debilitar los compromisos contraídos en materia de defensa por la mayoría de los Estados miembros que pertenecen también a la OTAN? En cuarto lugar, ¿cómo se puede garantizar una buena administración de los recursos financieros tanto a escala nacional como comunitaria?

Estas preguntas van dirigidas sobre todo a la Comisión y al Consejo, puesto que esas instituciones y el Parlamento tendrán que trabajar juntos para encontrar las respuestas adecuadas. De lo contrario, la Política Europea de Seguridad y Defensa se quedará en papel mojado y resultará totalmente ineficaz.

 
  
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  D'Alema (PSE).(IT) Señor Presidente, Señorías, deseo sumarme a las expresiones de agradecimiento de muchos diputados a los ponentes por dos informes importantes que presentan una visión general exhaustiva de la política exterior, de seguridad y defensa de Europa y los avances logrados, y en los que se proponen orientaciones muy convincentes para una presencia eficaz de Europa como actor global en el escenario mundial.

El Tratado Constitucional puede fortalecer el papel de Europa con innovaciones que garantizarán una integración y cooperación más fuertes, y justo ahora creo que es importante impulsar –como dicen– la colaboración entre el Parlamento, la Comisión y el Consejo.

El objetivo central de Europa es fomentar el multilateralismo eficaz, que significa garantizar la seguridad y también la expansión de la democracia, los derechos humanos y las oportunidades de desarrollo y crecimiento. En pocas palabras, significa controlar la globalización, dando prioridad a los métodos políticos, civiles y económicos, pero sin descartar los métodos militares como último recurso, y por consiguiente dejar abierta la opción de utilizar la fuerza en circunstancias legítimas.

Para tener legitimidad, sin embargo, es necesario restaurar la autoridad del sistema de las Naciones Unidas, tal como señala muy convenientemente el informe Brok. Esta autoridad se ha visto convulsionada en parte por la teoría y la práctica de la guerra preventiva y unilateral. Europa no tiene más opción que condenar esta teoría y esta práctica, y creo que la reanudación de la cooperación entre Europa y los Estados Unidos no puede prescindir de esta cuestión de principio.

En este contexto, creo que es muy importante la exigencia planteada por muchos diputados –al igual que la Comisaria Ferrero-Waldner– de que Europa ocupe un asiento en las Naciones Unidas, ya que representaría un salto cualitativo en la relación entre la Unión Europea y las Naciones Unidas.

Me gustaría hacer hincapié en una prioridad en este escenario, que es el conflicto israelo-palestino y la crisis en Oriente Próximo. Con razón hemos señalado las nuevas oportunidades y esperanzas. Deseo añadir, sin embargo, una nota de preocupación: el propio encuentro entre George W. Bush y Ariel Sharon ha puesto de manifiesto un profundo desacuerdo sobre la política israelí de expansión de los asentamientos, que en la práctica significa la anexión de Jerusalén Este y de parte de Cisjordania. Si esta política sale adelante, se desvanecerán todas las esperanzas de alcanzar la paz. Si hasta el Gobierno de los Estados Unidos está haciendo oír sus críticas, Europa también debe hacerlo, de forma contundente y clara, para evitar que se tomen decisiones que pongan en peligro cualquier esperanza de paz y de distensión.

 
  
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  Neyts-Uyttebroeck, Annemie (ALDE). – (NL) En primer lugar, felicito al señor Brok por su extraordinario informe, que proporciona una visión coherente, progresista y realista de la política exterior y de seguridad común.

Con demasiada frecuencia nos olvidamos de lo reciente que es, en realidad, esta política. Recuerdo muy bien que hace 20 años las palabras seguridad, política exterior y, en particular, política de defensa, ni siquiera podían aparecer en los textos comunitarios o en los programas de los partidos políticos europeos. Hace 10 años existía una política exterior y de seguridad común en estado embrionario, que se presentó con gran cautela en forma de un pilar independiente casi intergubernamental. Hoy día tenemos nuestra propia visión y estrategia, todavía en proceso de elaboración, es cierto, pero de una originalidad innegable. Esa originalidad radica sobre todo en nuestro deseo de asumir la responsabilidad tanto de los aspectos civiles, como de los diplomáticos y militares de esa política. Quiero destacar que el Tratado Constitucional contiene una serie de exigencias de especial importancia en este ámbito, una de las principales razones por las que ese documento merece ser ratificado.

En este informe anual se reclama la participación más activa del Parlamento Europeo y de los parlamentos nacionales en la preparación y aplicación de la política exterior y de seguridad común, en lugar de limitar su contribución a la celebración de debates a posteriori. El intercambio de opiniones que mantendremos durante un período de tres meses con el Alto Representante y con la Comisaria responsable de las Relaciones Exteriores y de la Política Europea de Vecindad, en el cual podrán participar los representantes de los parlamentos nacionales, es una excelente oportunidad para hacerlo y es uno de los aspectos de las propuestas que nos complace apoyar.

 
  
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  Pflüger (GUE/NGL). (DE) Señor Presidente, para no ser excesivamente repetitivos, pasaré a exponer una posición diferente. En la Estrategia Europea de Seguridad se dice que la primera línea de defensa frente a las nuevas amenazas se desplegará generalmente en el exterior. El informe Kuhne no discrepa en modo alguno de esa afirmación.

La Estrategia Europea de Seguridad pretende ser vinculante para todos los Estados miembros de la Unión Europea. Está concebida para orientar cada vez más la política militar comunitaria hacia la planificación de guerras preventivas. En el informe Kuhne se solicita un rearme aún mayor para garantizar que la Unión, basándose en las capacidades de la OTAN, pueda realizar intervenciones militares en todo el planeta. De acuerdo con lo que hemos escuchado, la Unión Europea pretende convertirse en protagonista de la escena mundial, sobre todo en el plano militar.

Precisamente por este motivo, mi grupo ha presentado una opinión minoritaria. Por un lado, se afirma que no hay concentración militar en la Unión Europea; por otro, como hemos podido escuchar, se hace todo lo posible para favorecer el rearme e incluso se elaboran planes para que la UE libre batallas regionales que le permitan garantizarse el suministro de materias primas. El Tratado Constitucional de la UE, que espero que Francia eche por tierra, su Estrategia de Seguridad y el «Libro sobre Defensa Europea» representan a una Europa caracterizada por el rearme y la perspectiva de futuras guerras.

Analicen seriamente estas críticas. Los tiempos de la polémica ya se acabaron. Como podrán comprobar en Francia, solo sirven para equivocarnos.

 
  
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  Coûteaux (IND/DEM).(FR) Señor Presidente, un minuto y treinta segundos es mucho más de lo que necesito, dado que los vastos temas que se tratan en este informe maleta suponen la existencia de un Ministro de Asuntos Exteriores, de un servicio diplomático y de una política exterior común. Ahora bien, en lo que respecta a la política exterior común no tenemos más que el más vago de los vagos esbozos, dado que fue decretada en 1992 en el Título V del Tratado de Maastricht. Por otra parte, no hay y no puede haber una política común por la buena razón de que no hay acuerdo sobre los principios, las tradiciones y los intereses y, por tanto, las políticas de nuestras distintas naciones, empezando además por la cuestión vital de las relaciones con los Estados Unidos de América.

En cuanto a esa condición mínima, la creación de un instrumento diplomático común, presupone la adopción de la Constitución Europea. Lamento tener que decirle –aunque para la mayoría de las personas no es un secreto– que es muy probable que ese proyecto no vea nunca la luz del día y que todos sus andamiajes, construidos sobre la completa ausencia de legitimidad popular, se vendrán abajo por sí mismos.

Por tanto, podría quedarme ahí y no agotar mi tiempo de palabra ni sus nervios, pero no quisiera impedirles soñar, ya que sus sueños interesan mucho a los defensores de la soberanía que dan la batalla hoy en Francia y en otros lugares. Cuando, en nuestras reuniones, anunciamos a los franceses que en Washington hay un personaje que se hace dar la pomposa denominación de Embajador de la Unión Europea ante los Estados Unidos, se divierten mucho. Cuando anunciamos a los franceses que, con la citada Constitución, habrá un supuesto Ministro de Asuntos Exteriores y que el titular del cargo será, como por azar, un ex Secretario General de la OTAN, pues bien, los franceses todavía se divierten más o se intrigan o se escandalizan.

Pase lo que pase, pues, Señorías, sigan ustedes, eurófilos y eurómanos de toda clase, suministrándonos argumentos tan divertidos.

 
  
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  Czarnecki, Ryszard (NI). (PL) Señor Presidente, probablemente la política exterior y de seguridad común no es una política virtual, como sostienen algunos escépticos, pero sí es cierto que tiene mejor aspecto sobre el papel que en la práctica. Si, como los autores del proyecto de resolución, examinamos las encuestas de opinión pública en busca de la voluntad de aplicar esa política, su futuro parece verdaderamente incierto. Si el 60% de los ciudadanos de la Unión que apoyan la política exterior común se reduce en el futuro a un 45%, y el 70% de los que apoyan la política de defensa común se reduce a, pongamos, un 47%, ¿deberíamos abandonar enseguida ese concepto? Debemos evitar la dependencia en las encuestas de opinión pública. La Cámara está dividida en cuanto al grado de apoyo a la idea de una política de seguridad común y una política exterior común. Debemos aceptar este hecho. Sin embargo, estamos de acuerdo en varios temas. El primero es que el terrorismo islámico es una amenaza real. El segundo es que la acción militar no puede ser el primer recurso cuando se trata de abordar determinados problemas. El tercero es que debemos seguir con mucha atención las actividades conjuntas de la EUFOR en Bosnia y Herzegovina. Cierto, la Unión había llevado a cabo antes la misión Concordia en Macedonia, pero era de una importancia relativamente menor, al igual que las actividades policiales que hemos llevado a cabo, por ejemplo, en Bosnia y Herzegovina o, más recientemente, en África.

Finalmente, podemos hablar con unanimidad cuando se trata de insistir en que el Consejo cumpla el artículo 21 del Tratado de la Unión Europea relativo a la consulta sobre las principales acciones de política exterior para el próximo año. No se trata de que el Consejo se digne a proporcionar información. Es que está obligado a hacerlo.

 
  
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  Zieleniec (PPE-DE). (CS) Como principal protagonista internacional, la Unión Europea asume una responsabilidad a escala mundial. Por lo tanto, me gustaría resaltar que el éxito de la política exterior de la UE depende de su colaboración con los Estados Unidos. A pesar de las diferencias que existen entre nosotros, de todos los actores mundiales, los Estados Unidos son los más próximos a Europa, y no son únicamente los valores comunes los que nos unen. La cooperación es un resultado natural de nuestro interés común por conseguir la estabilidad en el mundo, consolidar el Estado de Derecho y la democracia y garantizar que los mercados mundiales funcionen de forma adecuada y siga siendo posible disponer de los recursos de materias primas en todo el mundo.

La Alianza del Atlántico Norte sigue siendo una garantía fundamental de la seguridad europea y estadounidense, pero las dificultades con que nos encontramos en la actualidad no tienen que ver solo con la seguridad, ni mucho menos. Por lo tanto, llegados a este punto, me gustaría pedir a la Comisión y al Consejo que presenten un plan de acción para una cooperación estratégica entre la Unión Europea y los Estados Unidos que sitúe en un marco institucional nuestro diálogo sobre una amplia gama de cuestiones mundiales. La cooperación resolvería temas que van desde el funcionamiento de los servicios financieros hasta la estabilización del orden internacional, así como la agricultura mundial, la lucha contra el sida, la disponibilidad de agua, el cambio climático del planeta y la no proliferación de armas de destrucción masiva. Uno de sus objetivos sería la creación de un espacio de libre comercio Unión Europea-Estados Unidos, que podría actuar como fuerza motora de la economía mundial.

El Presidente Bush nos dijo en febrero que los ciudadanos de los Estados Unidos son conscientes de la necesidad de tener un socio fuerte al otro lado del Atlántico. Por lo tanto, creo que la Unión Europea debería aprovechar esta oportunidad de consolidar una operación que podría ser clave para la estabilidad y el orden mundial.

 
  
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  Gomes (PSE).(PT) La estrategia europea de seguridad nos obliga a considerar el papel de la Unión en la gobernanza mundial, y los informes del señor Kuhne y el señor Brok constituyen una excelente aportación para abordar este reto. Si queremos que sean eficaces y coherentes, las políticas exteriores de seguridad y defensa de Europa deben dirigirse a los ciudadanos, promover los derechos humanos, el derecho internacional y humanitario y el multilateralismo en las relaciones internacionales. En otras palabras, deben basarse en el concepto de seguridad humana, como resalta el informe Kuhne, en línea con el informe de Barcelona sobre la Doctrina de Seguridad Humana.

La importancia de este ámbito es aún mayor si tenemos en cuenta que la proliferación de armas de destrucción masiva y la lucha contra el terrorismo deben seguir siendo una de las principales prioridades en términos de seguridad. Debemos incorporar esas preocupaciones en todos los aspectos de las relaciones exteriores, en concreto en la nueva política de vecindad, y en este contexto la Unión debe tener un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como se ha dicho antes.

La UE también debe luchar para reforzar los tratados de desarme y no proliferación nuclear y reforzar los controles de las exportaciones de material nuclear y armas en general. La Unión debe asegurar también que su plan de acción para combatir el terrorismo esté estrechamente coordinado con sus políticas exteriores de defensa y de seguridad, como parte de la estrategia global integrada para combatir el terrorismo anunciada recientemente por Kofi Annan.

También hay que cumplir los compromisos para el desarrollo presentados por los Gobiernos europeos en la Declaración del Milenio. La pobreza y la injusticia son terrenos fértiles para el terrorismo. Si queremos conseguir una política de defensa y de seguridad que comporte una mayor independencia estratégica para Europa, más capacidad y más integración de los recursos de defensa, así como un auténtico mercado interior, la Agencia Europea de Defensa debe proporcionarnos, para nuestros debates, información sobre las políticas de contratación pública, desarrollo e investigación de maquinaria. Ahora está en manos de los Gobiernos de los Estados miembros crear la base para que esta nueva agencia pueda funcionar. Las próximas perspectivas financieras deben demostrar que nuestros Gobiernos están comprometidos con el éxito de la seguridad europea, que depende en gran manera de los recursos que le asignemos en la Unión.

Quiero terminar explicando que la semana pasada en Sarajevo, junto con el señor Von Wogan y otros diputados de esta Cámara, fui testigo de cómo el orgulloso general británico a cargo de la EUFOR repartía honores nacionales. No pude evitar pensar que, si hace 15 años hubiera habido una política exterior y una política de defensa y seguridad europea, Europa podría haber evitado la guerra de la antigua Yugoslavia o podría haberla detenido mucho antes. La importante labor de la misión Althea en Bosnia y Herzegovina es una prueba de que, con los recursos apropiados, Europa puede y debe asumir más responsabilidades en la seguridad europea y mundial.

 
  
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  Pafilis (GUE/NGL).(EL) Señor Presidente, los dos informes que hoy debatimos aquí reflejan claramente la identidad y el carácter imperialista agresivo de la Unión Europea. Confirman la estrategia conjunta de la Unión Europea con los Estados Unidos de América contra pueblos y países que, aparte de todo lo demás, se basará en la doctrina despiadada de la guerra preventiva, que se menciona en los informes y a la que claramente se hace referencia en el Tratado Constitucional. Califican de prioridad inmediata una mejor preparación de la Unión Europea para nuevas intervenciones estratégicas, junto con la OTAN y los Estados Unidos de América o independientemente.

En nombre de la seguridad de la Unión Europea, se están fotografiando países y zonas donde se tiene previsto intervenir, empezando por los Balcanes, el Cáucaso y Oriente Próximo y ampliándose hasta casi todo el planeta, con el pretexto de consolidar el orden internacional.

La filosofía en que se basan la política de defensa y exterior común y la estrategia europea de seguridad es la versión europea de la doctrina imperialista de los Estados Unidos de América para la protección de los intereses de los Estados Unidos, en nombre de la cual se han llevado a cabo cientos de intervenciones y se ha diseminado muerte y destrucción en todos los rincones del planeta.

Creemos que los pueblos están despertando. Resistirán y no permitirán la aplicación de esta política. Finalmente, nos planteamos la siguiente pregunta: ¿quién amenaza a quién? La Unión Europea tiene fuerzas en una gran cantidad de países. Participa en una red interminable de bases, ha participado en tres guerras y, además…

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  Mölzer (NI). (DE) Señor Presidente, Señora Comisaria, aunque sea muy crítico con algunos aspectos del Tratado Constitucional de Europa, me parece que es importante reforzar la política exterior y de seguridad común. Si queremos que Europa se asiente como potencia para la paz mundial, necesitará hablar al mundo exterior con una sola voz, y poseer la capacidad necesaria para abrirse camino en temas de política militar y de seguridad.

Aunque creo que hay que repudiar enérgicamente toda tendencia hacia el desarrollo de un Estado europeo centralizado, pienso que es correcto que exista un solo ministro de asuntos exteriores de la UE con amplios poderes y responsabilidades, y una posición sólida dentro de la UE. Eso me lleva a acoger con satisfacción la creación de un Servicio Europeo de Acción Exterior.

Pero es inaceptable que dicho servicio de acción exterior de la Unión Europea deba estar dominado y mantenido solo por los Estados miembros de la UE más grandes. Los Estados miembros más pequeños, y Austria entre ellos, deben poder participar también en la creación de la política europea de asuntos exteriores, y el Parlamento Europeo debe tener los mismos derechos que el Consejo a la hora de decidir cómo debe ser esa política.

Si los Estados miembros más pequeños deben contribuir de la misma forma que los grandes a la política europea de defensa común y al funcionamiento de una fuerza única europea de reacción rápida, también deben tener el mismo derecho a ser consultados.

 
  
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  Jarzembowski (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, Señor Presidente en ejercicio del Consejo, Señora Comisaria, hay dos declaraciones del Parlamento en ese informe que me gustaría recuperar, y tienen que ver con la situación de la política exterior y de seguridad en el Lejano Oriente. Yo creo que la República Popular China, al aprobar su ley antisecesionista, ha situado a la región en una posición mucho más precaria. Deberíamos repudiar enérgicamente esa ley antisecesionista; al promulgar dicha ley, la República Popular China está intentando, sin justificación, legitimar sus amenazas militares contra Taiwan y adquirir el derecho a atacarles. Es una violación del Derecho internacional, y es completamente inaceptable. Los 23 millones de ciudadanos de Taiwan tienen el derecho inalienable de tomar sus propias decisiones democráticas sobre su futuro: sobre si quieren reunificarse con el continente o si quieren seguir siendo independientes y un Estado soberano.

Todos deberíamos exigir a la República Popular China que dejara de enviar mensajes amenazadores y en cambio iniciara un diálogo directo con Taiwan sobre la base del reconocimiento mutuo para conseguir una distensión entre los dos países y asegurar la paz en el Lejano Oriente. Y me dirijo a los representantes del Consejo cuando digo que, si queremos que esto ocurra, no hay que levantar el embargo de armas a China. El Consejo Europeo tenía razón al imponerlo en 1989, y podemos ver que la postura en relación con los derechos humanos y los derechos de las minorías realmente ha mejorado, aunque todavía deja mucho que desear. Esta Cámara ha observado en muchas ocasiones que la situación en China en relación con los derechos civiles fundamentales, culturales, religiosos y políticos ni siquiera llega a los mínimos internacionales que la propia China reconoce.

Espero que el Presidente en ejercicio tome nota de ello. En especial en estos momentos, y en vista de las continuas infracciones que China comete contra los derechos humanos, levantar el embargo de armas sería enviar un mensaje totalmente equivocado y parecería como una recompensa por la ley antisecesionista.

 
  
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  Siwiec (PSE). (PL) Señor Presidente, hemos recibido un documento que describe la política europea en el ámbito de la seguridad, que es la política más difícil de abordar para cualquier país u organización internacional. Este documento constituirá una base o un punto de referencia cuando se trate de decidir la mejor forma de consolidar las políticas de los Estados miembros y asegurar que la política exterior sea más efectiva. Haríamos bien en recordar que la forma más costosa de tener una política de asuntos exteriores es no tener ninguna. La Unión no está aprovechando las oportunidades que se le abren en muchos ámbitos, precisamente por su falta de políticas. Permítanme mencionar otro hecho que salta a la vista, y ahora me dirijo en concreto a quienes durante algún tiempo en esta Cámara han pontificado la militarización. La capacidad en defensa es una condición sine qua non para una politica eficaz. La capacidad militar es esencial. También haríamos bien en recordar que los principios redactados sobre la salvaguarda de nuestra seguridad, en el sentido más amplio, pueden constituir un punto de partida excelente para el diálogo con nuestro socio estadounidense, y una base para la creación de un nuevo tipo de relación transatlántica. Por un lado, estarían los Estados Unidos, en algún lugar confuso entre el liderato y la hegemonía, y, por otro lado la Unión Europea, que está empezando a desarrollar su papel en este ámbito particular. Necesitaremos paciencia y creatividad para este proceso, pero también se requerirá experiencia. En este sentido, creo que el informe del señor Kuhne representa un buen compromiso para todas las instituciones europeas, y les será útil para considerar la seguridad europea. Además, es significativo que el informe del señor Kuhne se debata al mismo tiempo que el informe anual sobre la política exterior de la Unión Europea. Representa una buena aportación y una feliz contribución por parte del Parlamento, que ayudará a asegurar que por fin podamos hablar de una política europea real y no virtual.

 
  
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  Van Orden (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, si opina usted que la Unión Europea debería convertirse en una especie de Estado europeo integrado, entonces es lógico y necesario que tenga su moneda, su sistema policial y judicial, su representación diplomática, su ejército y presupuesto de defensa y todo lo que conlleva la categoría de Estado en el marco jurídico de una constitución.

Los dos informes que tenemos hoy ante nosotros se inspiran precisamente en este impulso. He de decir que los conservadores británicos tienen una visión bastante diferente. Básicamente nos oponemos a una mayor integración política europea. En efecto, nosotros intentaríamos desbrozar y repatriar muchas de las excesivas competencias que ha acumulado Bruselas. Por tanto, a nadie le sorprenderá que nos opongamos a la idea misma de una constitución europea, así como a su contenido detallado.

Los informes se centran especialmente en la política de seguridad y defensa. Pretenden reforzar las credenciales militares de la Unión Europea distorsionando la naturaleza y el papel de la OTAN y, además, marginar a esta organización mientras se duplican con despilfarro sus estructuras, intentando desplazar a las naciones en su papel de agentes en la relación de seguridad transatlántica, al mismo tiempo que reclaman la propiedad de sus capacidades y se suscriben ideas equivocadas de diseño social de nuestros ejércitos.

No creo que los países europeos tengan intereses de seguridad estratégicos que deban separarse de los de sus aliados transatlánticos y de otros. A veces es posible que los europeos tengan una responsabilidad principal en la aportación de fuerzas militares en sus propia región. Esto es precisamente lo que ha ocurrido en los últimos diez años o más en la antigua Yugoslavia, donde insinuar que la operación militar de EUFOR en Bosnia es muy diferente a lo que había allí antes es un simple juego de manos. De los 7 000 soldados de la SFOR de la OTAN, más de 6 000 eran europeos. Por tanto, no es honesto pretender que la Unión Europea esté contribuyendo a una mejora de la seguridad cuando la mayoría de sus Estados miembros están reduciendo, en lugar de aumentar, su gasto en defensa y la propia Unión Europea se limita a copiar los sistemas de planificación, toma de decisiones y mando y control de la excelente organización que es la OTAN.

 
  
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  Rouček (PSE). (CS) Señorías, desde el final de la Guerra Fría han aparecido nuevas amenazas para la seguridad. Son el terrorismo internacional, la proliferación de armas de destrucción masiva, el crimen organizado y toda una gama de conflictos regionales. Se está haciendo evidente que ningún país, no importa cuán grande sea, está en posición de resolver esas amenazas a la seguridad por sí solo, y por este motivo la política exsterior, de seguridad y de defensa común de la UE debería ampliarse y reforzarse. Y así lo creen no solo una mayoría de los miembros de esta Cámara, y no solo los representantes del Consejo y de la Comisión, sino también, y sobre todo, los ciudadanos europeos. Es algo que ya se ha dicho en esta Cámara.

Otra cosa que se está haciendo evidente es que no podemos superar ninguna de esas amenazas solo con medios militares; necesitamos utilizar una combinación de medios militares y medios civiles. Los dos informes presentados hoy y ambos ponentes ofrecen respuestas claras y detalladas a la pregunta de cómo podemos conseguirlo. El éxito y el futuro desarrollo de la política exterior, de seguridad y de defensa común depende de que se cumplan dos condiciones: que se ratifique la Constitución Europea y se reserve la financiación adecuada. No se puede tener más seguridad europea a cambio de menos dinero.

 
  
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  Kauppi (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, voy a centrarme en dos cuestiones cruciales. Deseo empezar con unas pocas palabras sobre el Servicio Europeo de Acción Exterior. Es sumamente importante que el servicio dependa de la Comisión. Hemos de evitar todos los intentos de aguar el nuevo servicio haciéndolo depender principalmente en el Consejo. Bajo ningún concepto hay que permitir que el servicio se convierta en una agencia intergubernamental incontrolable que empieza a vivir por su cuenta.

Solo estableciendo un grado máximo responsabilidad ante el Parlamento podemos estar seguros de que se conseguirán los nobles objetivos que tiene Europa para el resto del mundo. Combatir la pobreza, apoyar la democracia y defender los derechos humanos son cuestiones en las que podemos, y debemos, cooperar basándonos en valores comunes. Un servicio intergubernamental correría el riesgo de caer presa de numerosos intereses sectoriales y estratégicos y nuestros valores y objetivos comunes se perderían en la mezcolanza.

En segundo lugar, tenemos que adoptar un enfoque ambicioso y realista de la política exterior europea en el marco de la nueva Constitución, si la tenemos y cuando la tengamos. La Constitución lleva adelante la política exterior y de seguridad europea en muchos aspectos cruciales y tenemos que asegurarnos de que se cumplan estos compromisos. A pesar de que los cambios contemplados en las cláusulas de la Constitución en materia de solidaridad mutua, así como de una mayor capacidad de reacción rápida, son reflexiones en curso más que innovaciones, tenemos que garantizar que se interpretan de forma ambiciosa, concreta y vinculante cuando se pongan en práctica.

Asimismo, es menester acoger con agrado y consolidar la inclusión de garantías mutuas de seguridad en la Constitución. La oposición de algunos Estados miembros puede contrarrestarse con unos pocos y argumentos sencillos. La OTAN es, y seguirá siendo, la columna vertebral de la defensa europea, no hay duda al respecto. Nosotros proponemos garantías europeas simplemente para complementar las disposiciones de la OTAN con una dimensión europea muy necesaria. También apoyan y consolidan décadas de cooperación política y de seguridad europea, que ha existido fuera del ámbito de la Unión Europea. No constituyen una reescritura radical de las ambiciones exteriores y de seguridad de Europa: se limitan a establecer que Europa debe ser al fin suficientemente madura para combinar su fuerza económica con alguna voz y compromiso políticos.

 
  
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  Pinior (PSE). (PL) Señorías, en los últimos tiempos la Unión Europea se ha convertido cada vez más en una fuerza motora para la creación de un nuevo orden internacional. Así ha sido sobre todo desde la ampliación del año pasado. El éxito de la integración europea significa que el sistema político europeo está siendo cada vez más atractivo para los ciudadanos de los países de fuera de la Unión. Determinados analistas estadounidenses hablan ahora del denominado soft power europeo y del sueño europeo que se está haciendo realidad ante nuestros propios ojos.

El terrorismo, la diseminación de armas de destrucción masiva, los conflictos regionales, la caída de las naciones y el crimen organizado, todo eso exige una dimensión global en las acciones exteriores de la Unión. Además, exige una mayor responsabilidad democrática en esas acciones. Con este fin, deberíamos seguir la letra y el espíritu del Tratado Constitucional en cuanto a los temas que tengan relación con la política exterior y de seguridad común. El futuro Servicio Europeo de Acción Exterior debe tener un papel esencial en este ámbito, y ser de utilidad para los ministros de asuntos exteriores de la Unión Europea. Tan pronto como entre en vigor el Tratado Constitucional, será esencial hacer todo lo posible para otorgar un significado real a la cláusula de solidaridad en relación con los temas de defensa que se estipulan en el Tratado.

 
  
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  Landsbergis (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, el informe del señor Brok contiene muchas ideas nuevas, visionarias y alentadoras. Quiero añadir algunas observaciones sobre los problemas del nuevo terrorismo no estatal. En primer lugar, ¿que más podríamos recomendar que no recomiende ya el señor Brok?

La lucha contra el llamado terrorismo reclama una clara descripción del terrorismo político. Su propósito es lograr objetivos políticos concretos, ¿y cuáles son estos objetivos? Es preciso distinguir entre el nuevo terrorismo político no estatal, que supuestamente no reside en ningún Estado preciso, y el tradicional terrorismo de Estado, que se encuentra principalmente allí donde la democracia falla. Este tipo de terrorismo político tiende a provocar respuestas vengativas en ciertos grupos y organizaciones, como ocurre ahora con la guerra terrorista –o aterrorizadora– rusa en Chechenia.

La comunidad democrática no puede afrontar con éxito ningún concepto abstracto de terrorismo como tal, ya que solo se apoyaría en la ideología o el fanatismo. No, los verdaderos enemigos que hay que combatir son las organizaciones terroristas y los Estados que utilizan estos métodos y apoyan a dichas organizaciones. Se han hecho dos nuevos esfuerzos por encontrar escondites en Afganistán e Iraq. Actualmente son los únicos lugares donde las organizaciones terroristas parecen estar a la defensiva. En el terreno de la defensa, esto cumpliría con creces el deseo europeo de competir con los Estados Unidos.

Por último, existe una especie de beneficio diabólico que puede obtenerse de este fenómeno de terror no estatal, ya que las democracias quizá ahora sean más conscientes de cuáles son sus valores que están peligro. Al crear los conceptos y las estructuras de la política europea de seguridad y defensa hemos de centrarnos cada vez más en esta cuestión: ¿en aras de qué Europa y a favor de qué Europa estamos trabajando? ¿Seguro que no en aras de una Europa consumista y suicida que está perdiendo su identidad y su sentido de valores, a pesar que habla mucho de ello? Eso es defender lo indefendible.

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, creo que este debate ha demostrado, una vez más, la contribución enormemente valiosa de su Parlamento a las grandes orientaciones, las grandes concepciones, de la Política Exterior y de Seguridad Común. Ha demostrado también que este diálogo, tan deseado por el Parlamento, existe de forma muy concreta, y comprendo que el Parlamento pida ese contacto, ese diálogo con el Consejo y con la Comisión. El debate ha demostrado que este diálogo no solo existe a toro pasado, para hablar del pasado, sino que existe también para hablar del presente y de las políticas futuras.

Pienso por lo demás –como alguien ha dicho– que no debemos llevar a cabo una política exterior en contra de los deseos del Parlamento. Desde que tengo el placer de representar a la Presidencia, nunca he tenido la impresión de que el Consejo realizara una política contraria a los deseos del Parlamento. Más bien he tenido la impresión de que la política era realizada conjuntamente, y los debates de hoy, pero también los de reuniones pasadas, sobre Oriente Próximo, sobre el Líbano, sobre los Balcanes hace algunas horas, demuestran que el Parlamento no solo participa en el análisis de nuestra política, sino también en la concepción y en las orientaciones futuras de esa política.

No puedo sino observar un amplio consenso sobre las grandes orientaciones de esta política en todas sus facetas, sobre la idea que Europa debe tener de la seguridad, sobre el hecho de que esa seguridad no es únicamente una seguridad en términos políticos y militares, sino una seguridad global que comprende aspectos como el medio ambiente o los derechos humanos. Soy especialmente sensible también a lo que se ha dicho sobre el valor de los símbolos y lo que va mucho más allá de los símbolos, es decir, el hecho de que el encuentro con militares que llevan las estrellas europeas en sus hombreras les haga sentir un escalofrío y muestre efectivamente que Europa está en marcha, que la unificación de Europa está en marcha, que estamos superando un nuevo hito, en particular a través de nuestra política de seguridad y defensa.

Quisiera hacer una única y última observación con respecto a China. En la reunión de la Comisión de Asuntos Exteriores, señor Jarzembowski, he tomado una posición, y veo que progresivamente la posición que he tomado se confirma. Creo que hay que mirar las realidades que tenemos enfrente: hay que desarrollar una relación con China, porque es un país que está adquiriendo importancia. Hay que entablar con China un diálogo general que abarque todos los aspectos.

Muchas gracias por sus aportaciones, creo que ha sido un debate rico, un debate útil y un debate que demuestra que el diálogo entre las distintas instituciones de la Unión funciona.

 
  
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  Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, al igual que mi colega, creo que ha sido un debate interesante y completo porque ha demostrado que con las banderas de la PESC y la PESD se han abordado muchas cuestiones específicas. Muchos de estos temas aparecerán de nuevo en otros futuros debates. Claro que no hemos olvidado los derechos humanos. Muchos de ustedes han hablado de los derechos humanos y creo que ya son inherentes a toda nuestra política. Es muy importante que nos convirtamos en un protagonista en el escenario mundial con una Carta Europea de los Derechos Humanos y, esperemos que muy pronto, una Constitución.

Hay un tema que no se ha mencionado en este debate, pero que quisiera mencionar porque es muy importante para la seguridad y el desarrollo. Es la cuestión de género, que tan bien se promueve en Europa, incluso en el marco de nuestras políticas de desarrollo y vecindad. Forma parte de la política global que queremos.

También quiero expresar mi acuerdo con el comentario de que la Unión Europea necesita trabajar con sus socios para evitar que lleguen a manos de los terroristas elementos nucleares y otros materiales delicados. Es un objetivo importante en nuestro plan de acción de trabajo conjunto.

También estoy de acuerdo con el señor Von Wogau y otras personas que han dicho que existe un vínculo muy importante entre la seguridad interior y la seguridad exterior. Es un elemento esencial para conseguir una estrecha cooperación entre las diversas direcciones generales de la Comisión y la Dirección General de Relaciones Exteriores.

Finalmente, ha habido una pregunta concreta sobre el desminado. No es solo un problema de Bosnia. Es un problema en todo el mundo y, por lo tanto, nos complace que la Conferencia de Examen de la Convención de Ottawa, que prohibía las minas terrestres antipersonas, se celebrara en Kenia, donde hemos visto que este tema, promocionado por la Unión Europea, ha salido con mucha fuerza. Quedan muchas cosas más por hacer, pero tenemos una base sólida y extensa. Trabajemos juntos sobre esta base.

 
  
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  El Presidente. – El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a las 12.00 horas.

 

21. Turno de preguntas (Consejo)
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  El Presidente.(IT) De conformidad con el orden del día se procede a las preguntas al Consejo (B6-0163/2005).

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 1 formulada por Esko Seppänen (H-0165/05)

Asunto: Estatuto de los diputados al PE

Es sabido que la Presidencia de la UE está elaborando el Estatuto de los diputados al Parlamento Europeo. ¿En qué fase se encuentran los preparativos? ¿Podemos albergar esperanzas de que dicho Estatuto se aplicará a los diputados del Parlamento actual?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) En respuesta a su pregunta, señor Seppänen, me gustaría recordarle que el procedimiento para la adopción del Estatuto de los diputados al Parlamento Europeo se fija en el apartado 5 del artículo 190 del Tratado CE y en el apartado 5 del artículo 108 del Tratado Euratom. Según esas cláusulas, el Parlamento Europeo establecerá el estatuto y las condiciones generales de ejercicio de las funciones de sus diputados, previo dictamen de la Comisión y con la aprobación del Consejo por mayoría cualificada.

La Presidencia del Consejo tiene intención de llevar a buen término, si es posible en este semestre, las negociaciones sobre el Estatuto de los diputados al Parlamento Europeo, incluidas las relativas a su entrada en vigor. Puedo asegurarles que se mantienen contactos de forma permanente para llegar a esta conclusión.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. McMILLAN-SCOTT
Vicepresidente

 
  
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  Seppänen (GUE/NGL). (FI) Señor Ministro, algunos Estados miembros del Consejo no han aceptado la propuesta de compromiso que se debatió la última vez en el Parlamento y en el Consejo. ¿Tiene intención de proponer de nuevo el mismo tipo de paquete o tiene sus propias propuestas de modificación para ese paquete, y cuáles serían esas posibles enmiendas?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Como recordarán, durante la Presidencia irlandesa estuvimos muy cerca de un compromiso. Por desgracia, fracasamos en el último escollo; se trataba de un compromiso que había sido negociado entre el Consejo, y en particular por la Presidencia irlandesa, por un lado, y el Parlamento, por el otro.

Me parece que muchos elementos de ese compromiso siguen siendo válidos y creo, por tanto, que es una buena base de partida. No obstante, por razones evidentes, hay que definir qué ajustes son necesarios. Estamos trabajando en ello. Puedo garantizarles que trabajamos, en el Consejo y también con el Parlamento, en soluciones aceptables: aceptables, espero, para todos los Estados miembros si es posible, o al menos para una mayoría cualificada de ellos.

 
  
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  Martin, David (PSE).(EN) Me pregunto si el Presidente en ejercicio del Consejo ha tenido la oportunidad de estudiar la votación que se celebró ayer en el Parlamento Europeo sobre la aprobación de la gestión presupuestaria. Si es así ¿estará de acuerdo conmigo en que la falta de voluntad, o de capacidad, del Parlamento para reformar su propia casa demuestra la urgencia de la necesidad del Estatuto y en que la única forma de mejorar la reputación de esta institución pasa por el establecimiento de un Estatuto de los diputados?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Ustedes son los únicos que pueden juzgar la organización y el funcionamiento interno del Parlamento. Les dejo toda la responsabilidad sobre ello. Puedo asegurarles que la Presidencia está decidida a encontrar una solución con el Parlamento y con el Consejo. Este es el compromiso que hemos contraído y espero que lo logremos.

 
  
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  Doyle (PPE-DE). (EN) Quiero preguntar al Presidente en ejercicio si acepta que el Estatuto de los diputados y el paquete de dietas de este Parlamento se traten conjuntamente, como se acordó en noviembre o diciembre de hace más de un año, justo antes de la Presidencia irlandesa. El Estatuto de los diputados es urgente porque nos permitiría resolver todo el debate en torno a las dietas.

La votación de ayer sobre la aprobación de la gestión presupuestaria demostró que quienes son políticamente honestos y aceptan el acuerdo celebrado hace dieciocho meses, lo defendieron a pesar de la presión de los medios de comunicación y otros para hacer lo contrario. Necesitamos la reforma; necesitamos la reforma de todo el paquete: el Estatuto de los diputados y las dietas.

¿Puede garantizarnos que durante esta Presidencia nos propondrán un Estatuto de los diputados? ¿Puede garantizarnos que aquellos colegas en el Consejo que la última vez abandonaron el barco, cuando nosotros creíamos que había un compromiso de la Presidencia irlandesa, permanecerán a bordo esta vez? ¿Ha negociado usted con esos países o tiene alguna garantía de los mismos?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Toda solución debe ser global: una especie de paquete, como usted lo ha llamado. Por supuesto, no puedo garantizarles en esta fase que se nos una todo el mundo. Probablemente recordarán las razones esenciales que hicieron fracasar el paquete que se había negociado. Eran razones un poco particulares. Esperamos que, esta vez, se pueda encontrar una solución, que todo el mundo pueda apoyar esa solución y que nadie se deje impresionar por ciertos artículos de prensa que no especificaré.

 
  
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  El Presidente. Según el Reglamento tenemos un límite de tiempo. A cada pregunta le siguen dos preguntas complementarias. Es la primera vez que ocupo la Presidencia en un Turno de preguntas y, debido a la importancia del tema, es la única vez que incumpliré el Reglamento.

 
  
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  Mitchell (PPE-DE). (EN) Quiero unirme a los demás diputados e instar a la Presidencia a acelerar el tema del Estatuto.

Me asombró la hipocresía de los diputados que ayer se opusieron a la aprobación de la gestión presupuestaria, dado que ellos mismos habían cobrado gastos de aquellas cuentas a las que ahora dicen que se oponen. En toda mi vida no había visto tanta hipocresía, y fue muy desagradable. Quiero instar a la Presidencia a presentar este Estatuto para que ese tema se regularice de una vez por todas tanto en lo que se refiere a nuestra remuneración como a los gastos que conlleva nuestro trabajo.

No hay ninguna posibilidad de que los hipócritas que ayer armaron aquí un escándalo devuelvan el dinero para reparar lo que dicen que está mal en las cuentas que ayer se negaron a aprobar. Es una conducta absolutamente vergonzosa.

 
  
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  El Presidente. Creo que la Presidencia ya ha contestado a esto.

 
  
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  Rübig (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, si ahora entra en vigor el Estatuto, las instituciones europeas deberán ser realmente conscientes de que todo el mundo cobre independientemente de su país de origen. Así pues, ¿los diputados de todos los países cobrarán igual en el futuro? ¿Habrá una diferencia considerable respecto a los salarios de los funcionarios, o se está haciendo un esfuerzo para conseguir un equilibrio?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Por lo que se refiere al primer punto de su pregunta, creo que si existe un principio clave de la Unión Europea es el principio de no discriminación. Creo que hay que aplicarlo también en este caso.

(DE) La segunda parte de su pregunta tenía que ver con el equilibrio, y es quizás un tema muy subjetivo. Aunque no puedo darle una respuesta clara a esa pregunta, creo que nuestras negociaciones avanzan tomando como base un paquete equilibrado.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 2 formulada por Robert Evans (H-0167/05)

Asunto: Energía eólica, del oleaje y de las mareas

Teniendo en cuenta las presiones ejercidas sobre los gobiernos para que reduzcan las emisiones de CO2, como se exige en el Protocolo de Kyoto, ¿no sería lo lógico promover el desarrollo de fuentes de energía mucho más renovables? ¿Qué se hace para fomentar el uso de la energía del viento, del oleaje y de las mareas? ¿Se ven entorpecidas las nuevas iniciativas por el poder de los grupos de interés de la industria del petróleo?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Permítanme responder al señor Robert Evans. El 10 de marzo de 2005, anticipándose a la reunión anual de primavera del Consejo Europeo, el Consejo, en el contexto del medio ambiente, adoptó una contribución a las deliberaciones sobre la revisión intermedia de la Estrategia de Lisboa. En términos generales, el Consejo destacó la necesidad de emprender acciones desde 2005, en particular para hacer frente al cambio climático y promover innovaciones ecológicas, además del uso eficiente de la energía y de los recursos.

En particular, pedía al Consejo Europeo de primavera que preconizara métodos de consumo y de producción sostenibles, a los que contribuyen las innovaciones ecoeficientes, con vistas a disociar el crecimiento económico del uso de los recursos y de la degradación del medio ambiente. Además, le proponía que solicitara a la Comisión la elaboración en 2005 de una iniciativa europea a favor de la eficiencia energética, así como un Libro Verde que incluyera una lista de medidas significativas.

En esencia, el Consejo recomendó, en primer lugar, la aplicación, con carácter de urgencia y en su totalidad, de un plan de acción a favor de las tecnologías ecológicas –ETAP– a fin de asegurar la perspectiva de un mercado equitativo y competitivo a las innovaciones ecológicas. En segundo lugar, preconizó la promoción enérgica de innovaciones y tecnologías ecológicas en todos los sectores de la economía, en particular en los de la energía y los transportes. Por último, recomendó medidas de atenuación destinadas a reducir los riesgos y los costes a largo plazo del cambio climático y que condujeran a la implantación de una economía que emita bajos niveles de carbono, en particular intensificando la difusión y el desarrollo de tecnologías de energía renovable de alto rendimiento y nuevos combustibles.

 
  
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  Evans, Robert (PSE).(EN) Quiero dar las gracias al Presidente en ejercicio por esa respuesta, que ha sido también muy saludable. Quisiera llamar su atención sobre el último punto, donde me refiero al poder de la industria petrolera, que en mi opinión no tiene la menor consideración para con los Gobiernos y ahoga las nuevas iniciativas en este terreno.

Me pregunto si está de acuerdo conmigo, ya sea personalmente o en su calidad de Presidente en ejercicio, en que si se hubieran realizado inversiones similares en fuentes de energía alternativa, financiadas por la industria petrolera, habríamos realizado el importante progreso que ahora está realizando el Consejo. ¿Cree que deberíamos presionar a las empresas petroleras para reducir nuestra dependencia de la decreciente oferta mundial de combustibles fósiles?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Creo que la situación actual del mercado petrolero, y en particular el nivel del precio del petróleo, incitará a muchos interesados a invertir en energías alternativas y energías renovables. Se producirá ahí un equilibrio. En efecto, sabemos que el precio del petróleo es resultado de determinados hechos económicos en ciertas partes del mundo y también de determinadas tendencias de la especulación financiera. Esto hará más atractivas las energías renovables y, a través de estos mecanismos, quizás se llegue a ejercer una presión sobre las compañías petroleras y a tomar iniciativas que favorezcan las fuentes de energía del futuro.

 
  
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  Caspary (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, yo también creo que la única forma de resolver el efecto invernadero es no solo con el uso de las energías renovables sino también con medidas de ahorro de energía y energía nuclear pero, si el autor pregunta qué hay que hacer para promover la generación de electricidad a partir de energía eólica, de ondas o mareomotriz, y si esas nuevas iniciativas se están viendo perjudicadas por el lobby del petróleo, yo le preguntaría qué iniciativas se están poniendo en marcha en el sector de la energía nuclear, y si esas iniciativas experimentan la interferencia del lobby de la energía renovable.

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Creo que se trata de una cuestión que se plantea a cada país a escala nacional. Cada país debe elegir los métodos de producción de energía con los que considere que tiene más afinidad. Me parece que su Señoría ha expresado una afinidad por una fuente de energía en particular. Comprendo su posición; no la comparto necesariamente. El Consejo, creo, deja a cada Estado miembro que tome las opciones que prefiere.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 3 formulada por Marie Panayotopoulos-Cassiotou (H-0169/05)

Asunto: Envejecimiento de la población europea y revisión de los sistemas de jubilación anticipada

Las tendencias demográficas y el envejecimiento de la población de la Unión Europea exigen, según consenso general, que los trabajadores mayores de 55 años continúen en la vida profesional activa.

¿Está el Consejo claramente informado de la política vigente en cada Estado miembro en cuanto a la jubilación anticipada?

¿Qué medidas se propone tomar el Consejo para que se dificulte la jubilación anticipada de los trabajadores mayores de 55 años y se aproveche el valor añadido de su experiencia, sin que disminuyan las posibilidades de jóvenes y desempleados de encontrar un puesto de trabajo?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Desde hace años, las directrices para el empleo tienen por objeto promover el envejecimiento activo, a fin de aumentar la edad media de jubilación efectiva, y en particular la directriz específica nº 5 de las directrices de 2003, prorrogadas sin cambios en 2004. Además, el Consejo Europeo de Estocolmo fijó un ambicioso objetivo consistente en alcanzar una tasa de empleo de las personas de 55 a 64 años del 50 %, mientras que el Consejo Europeo de Barcelona estableció un ambicioso objetivo complementario, a saber, la elevación en cinco años, de aquí a 2010, de la edad media de jubilación, que es actualmente de 61 años, según las estimaciones de Eurostat.

El Consejo considera que el mantenimiento en activo de los trabajadores de más edad representa un desafío importante, como se desprende de los mensajes clave que adoptó recientemente a la atención del Consejo Europeo de primavera. En esos mensajes indica que convendría conceder prioridad a esta cuestión en las reformas encaminadas a garantizar la adecuación social y la viabilidad de los regímenes de pensiones en el futuro en función de la situación de cada país. En efecto, el aumento de la longevidad exigirá una nueva postergación de la edad de abandono del mercado de trabajo, lo que supone el desmantelamiento progresivo de las medidas de incitación a la jubilación anticipada.

 
  
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  Panayotopoulos-Cassiotou (PPE-DE).(EL) Señor Presidente, en el marco de la libertad de los ciudadanos europeos y la abolición de la discriminación por edad y de otros tipos, y con la perspectiva de aprovechar la experiencia acumulada de los trabajadores en edad de prejubilación, ¿se tomarán algunas medidas para unas bases políticas europeas conjuntas, de modo que los jóvenes puedan beneficiarse también de la experiencia de las personas que se jubilan, sin que ello les impida ocupar los puestos de trabajo que les corresponden?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) En efecto, creo que el mantenimiento en activo de las personas de edad avanzada no debe entrar en contradicción con el empleo de los jóvenes. El Consejo Europeo, al decidir relanzar y revitalizar la estrategia de Lisboa, tomó una iniciativa con respecto a los jóvenes, para ofrecerles más perspectivas de empleo. Creo que ambas cosas pueden ir de la mano, a condición de que se apliquen quizás otros modos de gestionar el empleo. Pero la gestión del empleo se produce, en primer lugar, en las empresas, y estas deberían tomar conciencia de lo que usted ha dicho, es decir, que la experiencia, y por tanto también la edad, tienen su precio y su valor.

 
  
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  Bushill-Matthews (PPE-DE).(EN) Me complace que este punto figure en el orden del día y que algunos colegas de la tribuna sigan la cuestión del envejecimiento activo con tanto interés. Es un tema que nos afecta a muchos de nosotros.

¿Podría confirmar la política de envejecimiento activo de las instituciones europeas y sobre todo que ya no hay ningún tipo de discriminación por edad en las políticas de contratación que usted y sus colegas siguen como contratantes? Usted mismo ha mencionado el papel de contratantes, y las propias instituciones de la UE son contratantes. He planteado esta pregunta al Comisario Kinnock, pero nunca he conseguido obtener una respuesta directa. Me pregunto si usted podría dármela.

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Si he comprendido bien su pregunta, en las instituciones no existe ninguna política de discriminación de las personas que han alcanzado una determinada edad. Por lo demás, recuerdo que el año pasado la Comisión presentó un informe al Consejo de primavera que se centraba en la idea del envejecimiento activo. Pienso que corresponde a las instituciones promover esta idea. No creo que exista ninguna verdadera política de discriminación en las instituciones. Hay en ellas personas de todas las edades, por supuesto con la edad de jubilación como límite, pero ese es otro debate.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 4 formulada por Mairead McGuinness (H-0172/05)

Asunto: Instituciones para el cuidado de la infancia en Rumanía

Teniendo en cuenta la probable firma del tratado de Adhesión con Rumanía en abril, ¿podría indicar el Consejo si se han hecho progresos en la situación de los derechos humanos en Rumanía, sobre todo en lo que respecta a las condiciones de los niños y jóvenes que viven en orfanatos y otras instituciones estatales? ¿Tiene la certeza de que se han hecho los progresos suficientes en este sector para que sea posible la firma del tratado de Adhesión?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) El Consejo Europeo de diciembre de 2004 observó con satisfacción que los progresos realizados por Rumanía en la aplicación del acervo comunitario y de los compromisos contraídos habían permitido cerrar formalmente todos los capítulos pendientes de las negociaciones de adhesión. Hoy sus Señorías han decidido, creo, aprobar el dictamen conforme para la adhesión de Rumanía.

Tomando nota de las evaluaciones y recomendaciones presentadas por la Comisión, el Consejo Europeo estimó que Rumanía estaba en condiciones de asumir, en el momento previsto para su adhesión, todas las obligaciones derivadas de la misma. Al mismo tiempo, el Consejo Europeo indicó claramente que la Unión continuaría siguiendo con atención –y creo que esto se ha declarado ampliamente esta mañana– los preparativos llevados a cabo por Rumanía, así como los resultados obtenidos.

El Consejo garantiza por tanto a su Señoría que, como en el pasado, la cuestión de los niños será observada con lupa. Por lo demás, destaca que, en su informe de 2004 sobre los progresos realizados por Rumanía en la vía hacia la adhesión, la Comisión constata progresos constantes en la reorganización de la protección de la infancia, gracias en particular al cierre de grandes instituciones anticuadas y a la implantación de fórmulas alternativas.

Por su parte, la Unión ha apoyado financieramente los esfuerzos de Rumanía por mejorar la calidad de las organizaciones públicas de cuidado de los niños. Aunque todavía quedan cosas por hacer y perfeccionar, cabe estimar que, en conjunto, las condiciones de vida de los niños en las instituciones públicas rumanas han mejorado netamente y que las autoridades rumanas prosiguen sus esfuerzos por llevar plenamente a cabo la reforma del sistema de protección de la infancia, como todas las instituciones, por supuesto, y en particular el Consejo y la Comisión, les han pedido.

 
  
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  McGuinness (PPE-DE). (EN) Señor Presidente en ejercicio, mi pregunta se refería también a los adultos jóvenes y, quizás, tendría que haber añadido «con discapacidad», porque hay algunos problemas al respecto.

¿Podría informarme sobre el estado de la presentación del proyecto piloto nacional para la reforma de las instituciones de la ANPH (Autoridad Nacional para las Personas con Discapacidad), específicamente en relación con Negru Voda, y cuándo se podrá presentar este proyecto piloto a escala nacional?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Creo que esta pregunta debe dirigirse en primer lugar a la Comisión y lamento informarle de que no puedo facilitarle más detalles. Esta pregunta debe formularse a la Comisión.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 5 formulada por Philip Bushill-Matthews (H-0174/05)

Asunto: Privación del derecho a votar en el referéndum sobre el Tratado Constitucional para votantes expatriados

¿Es consciente la Comisión de que muchos ciudadanos británicos, que al jubilarse decidieron irse a vivir a otros Estados miembros de la UE, actualmente no pueden votar en los referendos nacionales sobre la propuesta de Constitución Europea? De conformidad con la legislación británica actual, si salieron del Reino Unido hace más de 15 años ya no tienen derecho a votar allí, aunque tampoco se les otorga automáticamente el derecho a votar en sus nuevos países de residencia. Puesto que la concesión de dicho derecho es competencia exclusiva de cada Estado miembro, ¿no debería haber alguna coordinación entre los Estados miembros para que esta gente se haga escuchar? ¿No es totalmente cierto que no se le debería negar a ningún ciudadano europeo el derecho a votar sobre un asunto tan importante? ¿Sabe el Consejo cuántos ciudadanos se encuentran en dicha situación y podría proponer algunos medios para que los Estados miembros trabajen juntos para solucionar dicho problema?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) El Consejo recuerda a su Señoría que la organización de los procedimientos electorales, como las normas relativas a la cualificación del elector, se rigen por la legislación nacional de cada Estado miembro. Si bien considera importante que el derecho de voto pueda ejercerse lo más plenamente posible en el territorio de la Unión, no le corresponde pronunciarse sobre las cuestiones planteadas por su Señoría.

 
  
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  Bushill-Matthews (PPE-DE). (EN) No solo quisiera formular una pregunta complementaria, sino que además quiero volver a plantear la pregunta original, porque me he dado cuenta de que el señor Ministro ha esquivado la pregunta anterior, igual que esta, lo que no me parece muy apropiado. Acepto que es una cuestión de los Estados miembros. Mi pregunta es si el Consejo, fomentando el uso de las mejores prácticas, puede utilizar su influencia para que podamos aprender mejor unos de otros.

Me ha llamado la atención, concretamente, el caso de los expatriados británicos en España que me han dicho que, aunque solían poder votar en su país de origen del Reino Unido siempre que hubieran estado inscritos en los 20 años anteriores, nuestro Gobierno actual se lo ha puesto aún más difícil reduciendo ese plazo a quince años. ¿Sabe de algún Estado miembro que esté dificultando aún más el voto de sus expatriados y no le gustaría animar a sus colegas a que lo facilitaran? Por favor responda y no pronuncie palabras que no dicen nada.

 
  
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  El Presidente. Me dirijo al Ministro. Creo que el señor Bushill-Matthews se ha enterado de algo, pero ¡ambos somos conservadores!

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Francamente, creo que la Constitución ha definido las competencias de la Unión en mayor grado. Este ámbito se sitúa realmente fuera de las competencias de la Unión. Corresponde a cada Estado miembro –no puedo sino repetir lo que ya he dicho– definir su legislación electoral, aún cuando podamos desear que esa legislación sea lo más amplia, lo más eficaz y lo mejor organizada posible, pero sigue siendo competencia de cada Estado miembro.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 6 formulada por Bernd Posselt (H-0177/05)

Asunto: Cristianos en Turquía

¿Qué medidas ha tomado el Presidente del Consejo para ayudar a las iglesias y comunidades religiosas cristianas de Turquía a obtener finalmente un estatuto jurídico, que supondría un paso importante de cara a la libertad religiosa?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) En respuesta a preguntas sobre este tema, el Consejo ya ha tenido, y yo mismo, en nombre del Consejo, he tenido a menudo la oportunidad de destacar que si la Constitución de la República de Turquía garantiza la libertad religiosa, todavía deben establecerse las condiciones para el funcionamiento de las comunidades religiosas no musulmanas, de conformidad con las prácticas vigentes en los Estados miembros de la Unión Europea.

En su informe periódico de 2004, la Comisión Europea comunica algunos progresos de Turquía en este terreno, pero reconoce asimismo importantes lagunas que hay que colmar, en particular en lo concerniente a la personalidad jurídica y los derechos de propiedad de las comunidades no musulmanas, además de la formación del clero. En este contexto, el gabinete del Primer Ministro de la República de Turquía todavía está examinando una importante legislación sobre los derechos fundamentales. Se ha pedido a la Comisión que aporte sus comentarios sobre esta legislación, que se encuentra actualmente en curso de revisión.

El Consejo Europeo de los días 16 y 17 de diciembre de 2004 decidió que Turquía cumplía suficientemente los criterios políticos de Copenhague para abrir las negociaciones de adhesión con este país. Al mismo tiempo, el Consejo Europeo indicó claramente que la Comisión deberá continuar supervisando de cerca la plena y efectiva aplicación del proceso de reforma política. La Comisión debe ocuparse de todos los temas que son motivo de preocupación que enumeró en su informe periódico y en su recomendación, incluida evidentemente la libertad religiosa, e informar regularmente al Consejo.

Por tanto, el Consejo puede asegurar a su Señoría que seguirá de cerca los progresos realizados por Turquía en la materia, en particular sobre la base de una cooperación para la adhesión que enuncie las prioridades del proceso de reforma; a este respecto, la Comisión comunicará al Consejo este otoño una propuesta de texto revisada. Puedo asegurarle asimismo que, como en el pasado, la Unión no dejará de plantear las cuestiones pendientes en los distintos foros de diálogo político y en los órganos instituidos por el Acuerdo de Asociación.

 
  
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  Posselt (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, dado que este será uno de los temas más importantes y apasionantes de este año, me gustaría preguntar a la Presidencia del Consejo si no sería razonable que el Consejo informara a los ciudadanos y a esta Cámara, a determinados intervalos, sobre cómo progresan realmente las negociaciones, dado que son más bien los Estados miembros y no la Comisión quienes las llevan a cabo.

Nos gustaría recibir información regularmente en cuanto al progreso conseguido sobre el importante tema de la propiedad de la Iglesia y la libertad para practicar de forma activa una religión.

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Creo, señor Posselt, que se anticipa usted un poco, puesto que todavía no hemos iniciado las negociaciones con Turquía. Por así decirlo estamos, y en particular la Comisión, en diálogo con Turquía a fin de asegurar que prosigan los procesos de reforma a los que se ha comprometido. Puedo asegurarle que llegado el momento después del 3 de octubre, si entablamos negociaciones con Turquía, el Parlamento será informado, desde luego, del progreso de dichas negociaciones.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 7 formulada por Gunnar Hökmark (H-0185/05)

Asunto: Lista de la Unión Europea de organizaciones terroristas

Pese a que Hezbolá es una organización que ha reivindicado toda una serie de atentados terroristas, la Unión Europea ha decidido no incluirla en su lista de organizaciones terroristas. Se aduce que la situación en la región es demasiado delicada.

En realidad, la situación actual es tan delicada, que la actitud de indiferencia de la Unión Europea hacia Hezbolá es aún más peligrosa. Hezbolá es financiada por Irán y sus actos son apoyados por Siria, por lo que constituye una amenaza, no sólo para el proceso de paz entre Israel y la Autoridad Palestina que acaba de reanudarse, sino también para las ansias de independencia libanesas.

Es indudable que Hezbolá es una organización terrorista. Para todas las fuerzas que trabajan por la paz y la libertad en Oriente Próximo es importante que la Unión Europea señale claramente su oposición al terrorismo de Hezbolá financiado por Irán.

¿Cuándo prevé el Consejo considerar a Hezbolá como la organización terrorista que es sin lugar a dudas?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) La cuestión de la inscripción del movimiento chiíta Hezbolá en la lista de organizaciones terroristas ha sido examinada en repetidas ocasiones por los órganos del Consejo, y aún sigue abierta.

Su Señoría no ignora que una decisión en este sentido debe cumplir las condiciones previstas en la Posición Común 931/2001 y que requiere la unanimidad.

Por otra parte, en sus conclusiones des 16 de marzo de 2005, el Consejo reafirmó su apoyo a un Líbano soberano, independiente y democrático y reiteró su petición de una aplicación íntegra e inmediata de la Resolución nº 1559 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que reclama en particular el desarme de las milicias presentes en el territorio libanés. El Consejo Europeo reunido en Bruselas los días 22 y 23 de marzo de 2005 ha ratificó este enfoque.

 
  
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  Hökmark (PPE-DE). (SV) Señor Presidente, me gustaría dar las gracias a la Presidencia por su respuesta a mi pregunta. Sin embargo no era realmente una respuesta a la pregunta que he planteado, que no se refería al desarme de determinadas organizaciones en el Líbano sino a la garantía de que el proceso de paz de Oriente Próximo pueda continuar en condiciones estables. Sabemos que el terrorismo es la amenaza más grave para que esto ocurra. Sabemos que, a través de Hezbolá, Irán financia y apoya el terrorismo y tiene la intención clara, declarada expresamente en varias ocasiones, de tomar medidas para aniquilar a Israel. Si no se deja claro ante Irán que es inaceptable apoyar actos de terrorismo, y si Hezbolá no se declara como organización terrorista, la pregunta que debe plantearse es: ¿bajo qué punto de vista Hezbolá no es, en realidad, una organización terrorista? ¿de qué forma, además, puede quedar claro para Irán que no es permisible apoyar el terrorismo?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Pienso que su pregunta va más allá del tema bastante más concreto de Hezbolá. Se han mantenido debates sobre el mejor enfoque a adoptar en este caso concreto y existen varias opciones. Evidentemente, la mayor amenaza para el proceso de paz es el terrorismo.

Todavía hay que saber cómo luchar mejor contra esta plaga y, hasta ahora, no puedo sino confirmar lo que acabo de decir: el enfoque que se ha elegido en esta fase no es, de momento, incluir a la organización a la que su Señoría ha hecho referencia, es decir, Hezbolá, en la lista. Esto no quiere decir que no consideremos peligrosas las actividades de este grupo, pero es el enfoque que hemos elegido y tampoco ha sido criticado por algunos de nuestros socios más importantes.

 
  
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  Martin, David (PSE).(EN) Quiero expresar mi apoyo al enfoque del Consejo respecto a Hezbolá. Tiene una cierta lógica. Si nos oponemos al terrorismo, y todos nos oponemos y todos sabemos que Hezbolá tiene vínculos con el terrorismo, entonces debemos proscribir a Hezbolá. Sin embargo, sería un planteamiento a muy corto plazo, porque no habrá una resolución permanente del conflicto de Oriente Próximo sin la participación activa de Hezbolá. Por lo tanto, aunque el Consejo tiene razón de seguir estudiando el tema de la proscripción de esa organización, a corto plazo el diálogo sería mucho mejor.

 
  
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  Allister (NI).(EN) Dada la vinculación financiera entre Irán y Hezbolá, ¿ese planteamiento tan cauteloso del Consejo respecto a Irán, como demuestra la débil postura que adopta frente a sus ambiciones nucleares, funciona también con este tema? ¿Vemos el mismo planteamiento cauteloso respecto a Hezbolá debido a la conexión iraní?

Creo que Hezbolá es una de las organizaciones terroristas más perniciosas y viciosas que actúan hoy en nuestro peligroso mundo, y debería ser tratada en consecuencia. Si la experiencia vivida en la parte del mundo de donde procedo puede enseñarnos algo, es que con el terrorismo no funcionan los cumplidos. Lo que ha ocurrido con el IRA lo demuestra más allá de toda duda.

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) No creo que se trate en este caso de si adoptar o no un enfoque suave. Por lo demás, usted ha situado esta cuestión en un contexto más amplio. En efecto, también es preciso, y lo hacemos, dialogar con Irán sobre su actitud y su apoyo a actividades terroristas, así como sobre su actitud hacia una solución pacífica del problema de Oriente Próximo. Lo hemos hecho y lo estamos haciendo asimismo con el enfoque de conjunto por el que hemos optado y que estamos aplicando con este país, en particular en el contexto de la no proliferación.

Por lo que respecta a Hezbolá, para responder a la intervención del señor Martin, creo que es un grupo complejo. En efecto, esta organización comprende varias facetas, incluida el ala parlamentaria, pues está representada en el Parlamento libanés. Por esta razón, he insistido en mi respuesta en esta faceta libanesa, que no podemos excluir o separar del contexto más concreto del terrorismo contra Israel.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 8 formulada por David Martin (H-0186/05)

Asunto: Negociaciones de adhesión de Croacia

¿Cómo valora el Consejo el estado actual de las negociaciones para la adhesión de Croacia a la UE?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) El Consejo Europeo de junio de 2000 estableció que todos los países de los Balcanes occidentales eran candidatos potenciales a la adhesión a la Unión Europea.

Después, en junio de 2003, el Consejo Europeo reafirmó que estaba resuelto a apoyar plena y eficazmente la perspectiva europea de los países de los Balcanes occidentales, que formarán parte de la Unión Europea tan pronto respondan a los criterios establecidos. Corresponde, pues, esencialmente a los países afectados –creo que el debate que hemos mantenido sobre los Balcanes occidentales lo ha demostrado suficientemente– determinar el ritmo de su acercamiento a la Unión alineándose con el acervo y respondiendo a los criterios establecidos por el Consejo Europeo de Copenhague.

El 16 de marzo de 2005, el Consejo reafirmó el compromiso de la Unión Europea a favor de la adhesión de Croacia y adoptó el marco para las negociaciones con dicho país. Recordó asimismo la importancia de una plena cooperación de todos los países de los Balcanes occidentales con el TPIY. Se trata de una exigencia esencial para la continuación de su acercamiento a la Unión Europea y creo que en el debate anterior he vuelto a insistir en ello.

A este respecto, previa deliberación en el Consejo y a falta de un acuerdo común, la apertura de las negociaciones de adhesión con Croacia se ha aplazado. La conferencia intergubernamental bilateral se convocará, de común acuerdo, tan pronto el Consejo haya comprobado que Croacia coopera plenamente con el TPIY y, como saben, para que el Consejo pueda tomar esta decisión con pleno conocimiento de causa se ha creado un grupo presidido por la Presidencia, pero en el que participan las dos Presidencias siguientes, así como la Comisión y el Alto Representante. El 26 de abril tendrá lugar una primera reunión con el Gobierno croata para discutir precisamente este aspecto de la cooperación con el Tribunal de La Haya.

 
  
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  Martin, David (PSE).(EN) Su respuesta ha sido muy útil, pero si el general fugitivo está fuera de Croacia, ¿qué pruebas podrán presentar las autoridades croatas para demostrar que están cooperando con la Corte Penal Internacional? Parece que están en un aprieto. Si ha abandonado el territorio croata, no podrán capturarlo. Y si no pueden capturarlo ¿cómo podrán demostrar su voluntad de cumplir con la Corte Penal Internacional?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Martin, creo que he tenido ya ocasión de responder claramente a esta pregunta. Nunca se ha dicho que la condición para la apertura de las negociaciones con Croacia fuera la detención del general Gotovina y su traslado a La Haya. Esto nunca se ha considerado una condición. La condición es la cooperación de Croacia con el Tribunal de La Haya, lo que significa una cooperación que incluya la entrega de toda la información conducente a su detención. En efecto, si el general se encuentra en alguna parte, no sé dónde, no se puede obligar a los croatas a detenerlo si no se halla en su país.

Creo, pues, que no hay que confundir esta condición con la más general, que es la plena cooperación con el tribunal, es decir, el suministro de toda la información conducente a la detención del general Gotovina. Si dicha detención no puede practicarse porque la información no basta para hacerlo, eso no quiere decir que la adhesión de Croacia quede permanentemente bloqueada. Sería injusto para ese país.

 
  
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  El Presidente. Por tratarse de asuntos semejantes, las preguntas siguientes recibirán una respuesta conjunta.

Pregunta nº 9 formulada por Enrique Barón Crespo (H-0188/05)

Asunto: Investigación sobre el asesinato del periodista José Couso, ciudadano europeo en Iraq

El 8 de abril de 2003, como consecuencia de los ataques de las fuerzas estadounidenses, José Couso, ciudadano español y europeo que trabajaba como cámara para el canal de televisión Tele 5, Taras Protsyuk (de la agencia de noticias Reuters) y Tareq Ayoub (Al Yazira) murieron mientras realizaban su trabajo de reporteros de noticias.

Hasta ahora, las autoridades de Estados Unidos no han puesto en marcha ninguna investigación ni procedimientos judiciales. Sin embargo, las mismas autoridades han aceptado abrir una investigación, con participación italiana, en relación con el ataque injustificado llevado a cabo por las mismas fuerzas cuando el viernes, 4 de marzo de 2005, se liberó a la ciudadana italiana y europea Giuliana Sgrena.

¿Qué medidas deben tomarse para asegurar que se lleva a cabo una investigación con garantías suficientes para aclarar quién carga con la responsabilidad penal y quién se responsabiliza de pagar la indemnización en relación con el asesinato del ciudadano europeo José Couso y de sus colegas periodistas, quienes murieron mientras cumplían con su cometido de informar al público?

Pregunta nº 10 formulada por Willy Meyer Pleite (H-0191/05)

Asunto: Investigación sobre el asesinato del periodista José Couso en Iraq

El pasado 8 de abril de 2003, en el ejercicio de su labor informativa, fallecían como consecuencia de un ataque perpetrado por las fuerzas estadounidenses contra el hotel Palestina en Bagdad, José Couso, ciudadano español (cámara de la cadena española Tele 5), Taras Prosyuk (Agencia Reuters) y Tarek Ayoub (cadena de televisión Al Yazira).

Hasta el día de hoy, las autoridades de los EE.UU. han mantenido el más absoluto silencio en torno a este dramático asesinato, sin haber realizado ninguna investigación ni proceso judicial.

Sin embargo, las mismas autoridades han decidido iniciar una investigación conjuntamente con el Gobierno italiano, sobre el ataque injustificado realizado por las mismas fuerzas armadas estadounidenses, el 4 de marzo de 2005, con motivo de la liberación de la periodista italiana Giuliana Sgrena, causando la muerte de Nicola Capilari.

¿Qué medidas puede adoptar la UE para lograr que se abra una investigación, con las suficientes garantías de imparcialidad, con el objeto de depurar todas las responsabilidades derivadas del asesinato del que han sido víctimas José Couso y sus compañeros fallecidos en el cumplimiento de su deber de información?

Pregunta nº 11 formulada por David Hammerstein Mintz (H-0205/05)

Asunto: Investigación sobre el asesinato del periodista José Couso, ciudadano europeo, en Iraq

El 8 de abril de 2003, como consecuencia de los ataques por las fuerzas estadounidenses fallecieron, mientras ejercían su labor informativa, José Couso, ciudadano español y europeo (cámara de la cadena Tele 5), Taras Protsyuk (agencia Reuters) y Tareq Ayoub (cadena Al Yazira).

A este respecto, aún no se ha realizado investigación o proceso judicial alguno por parte de las autoridades estadounidenses.

Sin embargo, con motivo del injustificado ataque a cargo de las mismas fuerzas, el pasado 4 de marzo, durante la liberación de la periodista italiana Giuliana Sgrena, y que acabó con la vida de Nicola Calipari (jefe del Sismi), EE.UU. sí ha decidido abrir una investigación, que contará con participación italiana.

Por todo ello, ¿cuáles deben ser las medidas a adoptar con objeto de asegurar una investigación que permita establecer adecuadamente tanto las responsabilidades penales como indemnizatorias en relación al asesinato del periodista José Couso y sus compañeros cuando ejercían su labor informativa?

Pregunta nº 12 formulada por Josu Ortuondo Larrea (H-0216/05)

Asunto: Investigación del asesinato del periodista José Couso en Irak

El 4 de marzo de 2005, con motivo de la liberación de la periodista italiana Giuliana Sgrena, el ejército de los Estados Unidos mató al ciudadano italiano Nicola Calipari.

Ante la presión de la ciudadanía italiana, el Gobierno italiano y los Estados Unidos han decidido investigar conjuntamente para tratar de aclarar este triste suceso. Por contra, el caso de José Couso, cámara español de Tele 5; de Taras Prosyuk, cámara ucraniano de la Agencia Reuters, y de Tarek Ayub, cámara de la cadena de televisión Al Yazira, que fallecieron como consecuencia de un ataque perpetrado por las fuerzas estadounidenses contra el Hotel Palestina en Bagdad, no ha sido objeto de ninguna investigación ni proceso judicial del que tengamos conocimiento hasta el momento.

Dado que José Couso era un ciudadano europeo, ¿qué medidas pueden adoptarse por parte de la Unión Europea de cara a una investigación conjunta con las autoridades estadounidenses, a fin de esclarecer los hechos y, en su caso, depurar las posibles responsabilidades?

Pregunta nº 13 formulada por Ignasi Guardans Cambó (H-0219/05)

Asunto: Investigación del asesinato en Iraq de José Couso

El 8 de abril de 2003, blindados norteamericanos dispararon contra el piso 14 del Hotel Palestina, en Bagdad, donde se encontraban varios periodistas que transmitían los diferentes sucesos. José Couso, periodista español, no sobrevivió a esa agresión. En las mismas circunstancias fallecieron otros 2 periodistas, Taras Protsyuk y Tareq Ayoub.

Dos años más tarde, las autoridades de los EE.UU. no han llevado a cabo ninguna investigación fiable e independiente para aclarar los sucesos y las causas de tales muertes absurdas.

¿Qué piensa hacer el Consejo para exigir una investigación y esclarecer las razones del ataque estadounidense al Hotel Palestina del 8 de abril de 2003?

Pregunta nº 14 formulada por Jean-Marie Cavada (H-0240/05)

Asunto: Investigación sobre la muerte del periodista José Couso

El 8 de abril de 2003, dos cámaras, el español José Couso, de la cadena de televisión Telecinco, y el ucraniano Taras Protsyuk, de la agencia Reuters, murieron en Bagdad a causa de los disparos del ejército estadounidense contra el hotel Palestine, en el que se alojaban varios centenares de periodistas no incorporados. Ese mismo 8 de abril de 2003, el periodista jordano Tarek Ayoub, de la cadena Al-Jazira, murió también durante un bombardeo aéreo del ejército estadounidense. La organización Reporteros sin Fronteras considera insuficiente el informe presentado por las autoridades estadounidenses sobre las circunstancias en que se produjeron estos dramas. El informe no identifica a los responsables y oculta la falta de comunicación entre los militares que dispararon contra el hotel Palestine y sus superiores jerárquicos en cuanto a la presencia de periodistas en el interior del hotel.

¿Qué medidas podría adoptar la Unión Europea para que se lleve a cabo una investigación independiente de las circunstancias de la muerte de José Couso que permita identificar y juzgar a los culpables e indemnizar a la familia de la víctima?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) El Consejo ha condenado en muchas ocasiones la masacre de civiles, incluidos los periodistas, y cada vez que han tenido lugar incidentes ha insistido en la necesidad de que las autoridades competentes lleven a cabo investigaciones a fondo. El Consejo es consciente de que muchos incidentes todavía no se han aclarado y no siempre han sido objeto de investigaciones suficientes. Seguirá planteando la cuestión de esos incidentes y reclamando investigaciones dentro del plazo deseado.

Por lo que se refiere al incidente concreto a que se refieren las preguntas, la investigación efectuada por las autoridades de los Estados Unidos concluyó que no hubo culpabilidad por parte de las fuerzas de los Estados Unidos. No obstante, la familia de la víctima ha entablado una acción ante la justicia contra los soldados estadounidenses implicados. En estas condiciones, el Consejo no considera apropiado hacer comentarios sobre este asunto.

 
  
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  Meyer Pleite (GUE/NGL). (ES) Señor Presidente, señor Ministro, su respuesta es muy decepcionante porque estamos intentando, o se ha intentado, vender al conjunto de la ciudadanía europea que, a partir del Tratado por el que se instituye una Constitución, todo lo que significa la seguridad común va a requerir una política unitaria del conjunto de los Estados miembros.

Hace cinco días se cumplió el segundo aniversario de la muerte de este periodista y lo que se está pidiendo a la Unión Europea es que no solamente se utilice la vía judicial, a la que ya han recurrido las familias, sino que políticamente se exija al Gobierno estadounidense una investigación imparcial. Todo el mundo sabe que el lugar donde murió este periodista, el hotel Palestina, era un objetivo no militar que debía protegerse y en el que estaba toda la prensa internacional acreditada y, por lo tanto, no es de recibo la respuesta de las autoridades estadounidenses y sí sería deseable, por parte de la Presidencia en ejercicio del Consejo, una petición enérgica y clara al Gobierno estadounidense para que se abra una investigación imparcial.

Por lo tanto, lamento esa respuesta y espero que se considere para que se siga planteando con mayor firmeza la necesidad de esa investigación.

 
  
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  Guardans Cambó (ALDE).(FR) Señor Ministro, estoy un tanto decepcionado con su respuesta. Equivale a decir que, como la familia ha reaccionado y ha presentado una querella, defendiendo los intereses de un hermano, de un primo, es decir, de alguien a quien querían, el Consejo no tiene nada que decir. Esto significa, si entiendo bien la respuesta que acaba de dar en esta Cámara, que el Consejo solo habría reaccionado si la familia hubiera permanecido inactiva, lo cual es una respuesta totalmente incomprensible, por no decir intolerable.

Tiene usted dos opciones. O bien tiene la valentía, en nombre del Consejo, de decir que se considera totalmente satisfecho con la investigación realizada por las autoridades de los Estados Unidos, y está usted en su derecho, pero en ese caso, tenga el coraje de decir que la investigación de las autoridades estadounidenses, que concluyó que no había pasado nada, satisface plenamente al Consejo. Tenga la valentía de decir eso en público, en este foro. O bien dice que no está satisfecho y que va a exigir más explicaciones. Pero la pasividad nunca es una respuesta, y no contribuye a acercar a la gente ni a su Gobierno ni a sus instituciones.

 
  
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  Cavada (ALDE).(FR) Señor Presidente en ejercicio del Consejo, permítame primero informarle públicamente de nuestra satisfacción por las gestiones emprendidas por el Presidente del Parlamento Europeo y uno de los Vicepresidentes del Parlamento, el señor Vidal-Quadras Roca, en concreto, a favor de la liberación de la periodista francesa, la señora Aubenas y de su colega, el señor Al Saadi, retenidos como rehenes desde hace cien días exactamente.

Ello me brinda la oportunidad de recordar que, en Iraq, cierto número de periodistas y otros empleados de prensa han sido víctimas de secuestros, cosa que no es corriente en una guerra, y ha habido ya varias docenas de secuestros. Insisto asimismo, basándome tanto en mi experiencia como en mis nuevas funciones, en que el Consejo presente una petición de investigación conjunta, antes de que los ciudadanos, como sucedió en Italia con el caso del señor Calibari, tomen la calle para exigirlo. Esto es tanto moral como técnicamente factible.

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) En primer lugar me gustaría dar las gracias al señor Cavada por haber recordado que hace cien días la señora Aubenas fue secuestrada junto con la persona que la acompañaba. Creo que puedo expresar, en nombre del Consejo y en todo caso de la Presidencia, toda nuestra solidaridad con la señora Aubenas y con todos los rehenes en Iraq, porque hay otros. También un grupo de tres periodistas rumanos ha sido secuestrado. Es el momento de expresarles toda nuestra solidaridad y nuestra voluntad de hacerlo todo para que sean liberados lo antes posible.

Comprendo también, en cierto modo, la decepción que se ha expresado, pero no puedo ir más allá: ahora que se ha entablado una acción ante la justicia y las familias han emprendido acciones legales, yo no puedo, hoy por hoy, ir más lejos y expresar una opinión política sobre este asunto. Créanme, continuamos siguiendo muy de cerca todos estos asuntos e incidentes, algunos de los cuales han sido especialmente trágicos.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 15 formulada por Manuel Medina Ortega (H-0193/05)

Asunto: Relaciones de la Unión Europea con la Comunidad Andina

¿Cómo contempla el Consejo las relaciones futuras de la Unión Europea con la Comunidad Andina de Naciones y qué iniciativas considera cabe adoptar para que la Unión Europea pueda contribuir al reforzamiento de dicha Comunidad?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) La importancia que otorga la Unión Europea a las relaciones con la Comunidad Andina y a los progresos de su integración quedó claramente reflejada en la cumbre de Guadalajara entre la Unión Europea y los países de América Latina y el Caribe en mayo de 2004. En aquella ocasión, los Jefes de Estado o de Gobierno acogieron con satisfacción la decisión de las partes de abrir ya el proceso conducente a Acuerdos de Asociación, incluida una zona de libre comercio. Esta perspectiva deberá dar un nuevo impulso al refuerzo del proceso de integración regional.

Mientras tanto se ha iniciado la fase de evaluación previa conjunta –que implicará evaluaciones de índole técnica– y la reunión ministerial conjunta prevista para finales de mayo en Luxemburgo brindará una nueva ocasión para examinar más en detalle este tema tan esencial para nuestras relaciones futuras. La Unión Europea celebra la voluntad reiterada de los representantes políticos andinos de continuar por esta vía, así como el creciente acercamiento entre Mercosur y la Comunidad Andina.

Por lo que se refiere a la lucha contra las drogas, la Unión Europea acoge con agrado las reuniones de alto nivel mantenidas con especialistas en los países andinos con respecto a las drogas y sus precursores; la próxima reunión tendrá lugar este primer semestre en Lima. Las dos partes mantendrán sus esfuerzos por combatir este azote mediante un enfoque de cooperación y corresponsabilidad.

En materia de política comercial, la Unión Europea concede a los países andinos un lugar privilegiado en el SPG+ propuesto. Con ánimo de fundamentar unas relaciones políticas sostenibles en los intereses y la participación de la población, el Consejo destaca por último la importante contribución que supone la reunión con representantes de la sociedad civil de los países andinos, que tuvo lugar el 3 de marzo en Bruselas.

 
  
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  Medina Ortega (PSE). (ES) Señor Presidente, agradezco las explicaciones que me ha dado el señor Presidente en ejercicio del Consejo y simplemente quería hacer una breve pregunta complementaria.

En relación con la marcha de las negociaciones con estos países, como al mismo tiempo se habla de la creación de un sistema latinoamericano más amplio, sobre todo a través de la unión entre la Comunidad Andina y Mercosur, quería saber si las negociaciones con Mercosur y la Comunidad Andina tienen alguna relación, son negociaciones en paralelo o se están vinculando de alguna forma.

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Si le he entendido bien, señor Medina Ortega, se trata de un proceso entre países latinoamericanos, es decir, entre los países de Mercosur y los de la Comunidad Andina. Creo que la Unión Europea tiene en efecto el propósito de alentar todas las formas de integración regional, cuanto más amplias, mejor. Pienso que es un enfoque que no podemos sino favorecer. Y si esos países consiguen mejorar todavía más su cooperación, o incluso su integración, creo que esto deberá tenerse en cuenta también en las relaciones que mantienen con la Unión Europea.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 16 formulada por Bill Newton Dunn (H-0195/05)

Asunto: Actividades de los servicios secretos

En respuesta a mi pregunta H-0139/05 del turno de preguntas del 9 de marzo, el Consejo de Ministros confirmó a la Cámara que sabe que hay coordinación entre las actividades de los servicios secretos de los Estados miembros en nuestra lucha contra la delincuencia organizada, pero dijo que no tenía conocimiento de los detalles.

Si esta aparente contradicción resultara ser cierta, ¿acaso llega al Consejo la información sobre coordinación entre servicios secretos como una simple nota anónima que dice: "nos estamos coordinando pero no les damos ningún detalle"? ¿Está el Consejo satisfecho sin saber nada de las actividades que están desarrollando conjuntamente nuestros servicios secretos? ¿Quién tiene, en el caso de que alguien lo tenga, un control ministerial general sobre las actividades coordinadas de estos servicios que, cabe esperar, se desarrollan de manera útil en nombre de los ciudadanos europeos?

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) El Consejo ya ha tenido ocasión de decir a su Señoría, en el periodo parcial de sesiones de marzo, que la Secretaría del Consejo no ha sido informada de las actividades realizadas por los servicios secretos de los Estados miembros en el marco de la lucha contra la delincuencia organizada. Ninguna disposición legal de la Unión obliga a los Estados miembros a comunicar esa información al Consejo. Como el Consejo ya explicó a su Señoría en el Turno de Preguntas del mes de marzo, eso no significa que los servicios secretos nacionales de los Estados miembros no mantengan contactos en este ámbito concreto.

 
  
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  Newton Dunn (ALDE).(EN) Como todos los que estamos en esta Cámara –o como todos los que en teoría deberíamos estar en esta Cámara en estos momentos–, usted representa a los ciudadanos. En el Parlamento no queremos conocer los secretos operativos. Claro que no, porque sería muy perjudicial. Pero en nombre de los ciudadanos a los que usted representa y a quienes nosotros representamos, queremos saber si hay un político electo que se encargue de coordinar las actividades que los servicios secretos llevan a cabo conjuntamente. ¿Hay alguien que controle lo que hacen? ¿Si dice que el Consejo no lo hace, quién lo hace? ¿Quién es electo? ¿Quién coordina y supervisa este trabajo? Es muy alarmante si dice que nadie lo hace.

 
  
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  Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Creo que el control de los servicios secretos incumbe en primer lugar a los Estados miembros y que son los Estados miembros los que deben velar por que las actividades de dichos servicios se desarrollen dentro de los límites del Estado de Derecho y conforme a sus leyes.

 
  
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  El Presidente. Al haberse agotado el tiempo asignado al Turno de preguntas, las preguntas nº 17 a 41 se contestarán por escrito.(1)

Con esto concluye el Turno de preguntas.

(La sesión, suspendida a las 19.00, se reanuda a las 21.00 horas.)

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. DOS SANTOS
Vicepresidente

 
  

(1) Cf. Anexo «Turno de preguntas».


22. Despidos en el grupo Alstom
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  El Presidente. Señorías, es la primera sesión en la que ocupo la presidencia, y quiero aprovechar esta oportunidad para dar las gracias a los diputados a esta Cámara por la confianza que han depositado en mí.

De conformidad con el orden del día se procede a la pregunta oral formulada a la Comisión por el señor Wurtz en nombre del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria/Izquierda Verde Nórdica, el señor Désir en nombre del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo y la señora Flautre en nombre del Grupo de los Verdes, Alianza Libre Europea sobre los despidos en Alstom.

 
  
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  Henin (GUE/NGL), autor suplente. – (FR) Señor Presidente, el asunto Alstom Power Boiler nos coloca a todos entre la espada y la pared con respecto a nuestro compromiso de crear una Europa del pleno empleo, con una fuerte industria de alta tecnología, una Europa preocupada por el medio ambiente, una Europa emancipada del dominio tecnológico y financiero de los Estados Unidos.

¿De qué se trata? De una empresa filial del grupo Alstom, cuyos recursos creativos, de investigación y productivos se hallan en Europa –250 trabajadores en Francia, en Vélizy; 300 trabajadores en Alemania, en Stuttgart, y una serie de centros en la República Checa, Portugal y Polonia–, pero cuya sede central se encuentra en los Estados Unidos, en Connecticut. Esta empresa está especializada en la fabricación de calderas para la generación de vapor y electricidad. Es líder mundial en la producción de carbón limpio y está desarrollando nuevas tecnologías de captura de CO2. Con la aplicación del Protocolo de Kyoto y la necesidad de diversificar las fuentes de energía, es evidente que estas tecnologías tienen un potencial enorme. Ahora bien, por razones que no están claras, la dirección de Alstom ha decidido transferir la tecnología europea a los Estados Unidos y reducir a un quinto la plantilla de Vélizy y a la mitad la de Stuttgart, con el objetivo probable de cerrar finalmente los principales centros europeos. El pretexto para esta absorción de los conocimientos tecnológicos europeos es un seudoestudio realizado –cómo no– por los estadounidenses que anuncia que se prevé la reducción de un tercio del mercado en los próximos cuatro años.

Siguiendo el ejemplo de los trabajadores de Power Boiler, no podemos tomarnos en serio ese estudio, máxime conociendo la enorme demanda en este terreno que aparece en todo el mundo. Pero como dicen en mi país, si quieres matar al perro, acúsalo de tener rabia. La falta de una verdadera estrategia industrial a largo plazo y la búsqueda frenética de beneficios inmediatos, esas han sido las principales características del grupo Alstom desde su privatización. La Comisión, como por lo demás el Gobierno francés, tienen que asumir también una parte de la responsabilidad.

Felizmente, los trabajadores de los centros europeos afectados, apoyados por sus sindicatos, no han tirado la toalla. En particular, los trabajadores de Vélizy han presentado un plan alternativo que se basa en la salida de la empresa del grupo Alstom por un precio de venta simbólico del orden de un euro y la creación de una sociedad anónima europea que agrupe los centros de Vélizy y de Stuttgart y mantenga los establecimientos de Chequia, Polonia y Portugal. Este plan se apoya en la participación voluntaria de los trabajadores. Tiene la ventaja de ajustarse a las exigencias formuladas el 7 de julio de 2004 por la Comisión Europea a Alstom con respecto a la cesión de activos, con el objetivo preservar y desarrollar el empleo y el potencial tecnológico europeo frente a los Estados Unidos. Esta cooperación entre trabajadores europeos se sitúa a la vanguardia de la aplicación del Derecho europeo, ya que supondrá la creación de una sociedad anónima europea. Pero tenemos que actuar rápidamente, dado que la propiedad intelectual de la empresa está a punto de ser transferida a los Estados Unidos y Suiza y la dirección general de Alstom trata de sumir a la empresa en dificultades financieras.

Si nos preocupa el desarrollo de la industria y del empleo, Señorías, tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano por apoyar esta iniciativa. Es cierto que la Directiva sobre la sociedad anónima europea y el reglamento sobre la participación de los trabajadores en la gestión de las sociedades no se han transpuesto aún al Derecho francés, pero siempre es posible mirar hacia delante. Es una cuestión de voluntad política, y espero que la Comisión muestre esa voluntad. Así pues, no decepcionemos a estos trabajadores que ven su puesto de trabajo amenazado pero se sienten orgullosos de sus logros técnicos sin parangón y están siempre dispuestos a innovar.

 
  
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  Désir (PSE), autor. – (FR) Señor Presidente, me alegro de verle presidir su primera sesión, tanto más cuanto que su llegada a este cargo está asociada a una excelente noticia para mi Grupo y para los socialistas europeos: la victoria de los socialistas en Portugal.

Señor Presidente, señor Comisario, al igual que mi colega, el señor Henin, soy uno de los autores de esta pregunta a la Comisión. En efecto, hace algunas semanas recibimos aquí mismo a una delegación de trabajadores del grupo Alstom, integrada por representantes sindicales alemanes y franceses de los dos centros de esta filial especializada en calderas. Esos trabajadores se ven afectados hoy por el anuncio efectuado por su dirección, el 16 de febrero de 2005, del cierre o, en todo caso, de un recorte muy importante del empleo y de las actividades, tanto en Stuttgart como en Vélizy: en Stuttgart se suprimirán 150 puestos de trabajo de un total de 350 y en 150 puestos de un total de 200. Esto significa que, al final, estos dos centros quedarán probablemente condenados.

Hace unos meses, el 7 de julio de 2004, la Comisión Europea aprobó la ayuda concedida por Francia a Alstom sujeta a estrictas condiciones de desinversión, con el objetivo no solo de restablecer un marco competitivo sano, sino también de preservar el futuro a largo plazo de la industria Alstom y sus diversas filiales. La filial Alstom Power Boiler es una sociedad especializada, como ya se ha mencionado, en la construcción de calderas para centrales eléctricas. Es líder tecnológico europeo, pero también mundial, en varios ámbitos y, en particular, en el de la combustión difícil y limpia y en la captura de CO2.

Desde el punto de vista de las prioridades de la Unión Europea que se derivan de la Estrategia de Lisboa, que hemos debatido recientemente y que servirán para asegurar que Europa desarrolle sus competencias y su tecnología y se convierta en la economía más competitiva del mundo, desde el punto de vista también de nuestros objetivos en materia de desarrollo sostenible y energía limpia, esta sociedad es una herramienta estratégica y, evidentemente, muchos puestos de trabajo dependen de ella.

Eso fue lo que justificó el consentimiento dado por la Comisión, en julio de 2004, a una ayuda importante: 3 000 millones de euros concedidos por el Estado francés al grupo Alstom para ayudarle en su reestructuración. En su decisión final, la Comisión declaró que con respecto a los sectores de generación eléctrica y transportes, el plan de reestructuración era suficiente para garantizar la recuperación industrial. Consideró que las reducciones de plantilla previstas eran proporcionales al exceso de capacidad existente en estas industrias, y que las estimaciones del coste de las reestructuraciones y de los ahorros resultantes de las mismas parecían realistas.

Pero hoy la dirección del grupo va más allá de los recortes de empleo anunciados entonces y va más allá de las desinversiones a las que se había comprometido. Por consiguiente, creo que la Comisión Europea no puede desentenderse de las decisiones que acaba de tomar la dirección del grupo Alstom. En efecto, si la Comisión es siempre muy escrupulosa con el respeto de las normas de la competencia cuando se han concedido ayudas, debe ser igual de escrupulosa con las consecuencias para el empleo. Después de todo, salvo que yo lo haya entendido mal, señor Comisario, me parece que la justificación última de las ayudas que se conceden para la reestructuración de una empresa es el mantenimiento de la actividad, en particular y a fin de cuentas porque permite mantener el empleo, porque comporta un montón de ventajas, ingresos fiscales, etc., pero sobre todo porque permite mantener el empleo.

La Comisión no puede ser hemipléjica, no puede, después de conceder ayudas, comprobar solo los efectos sobre la competencia y el respeto de la competencia. Debe velar también por que esas ayudas contribuyan realmente al mantenimiento de la actividad y del empleo en todos los centros, en la medida en que, cuando aprobó esas ayudas en julio de 2004, decidió que las supresiones de empleo previstas eran suficientes, y por consiguiente no está justificado ir más allá. Contamos hoy por tanto con la Comisión para velar por el mantenimiento del empleo y para que los dos centros en cuestión no sean cerrados.

 
  
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  Lipietz (Verts/ALE), autor suplente. – (FR) Señor Presidente, sustituyo a mi colega, la señora Flautre, con la que sigo este asunto desde hace cinco años. Creo que la intervención del señor Désir plantea el verdadero problema. Hace años dije al ex Comisario Monti que llegaría un día en que el principal trabajo de la Dirección General de la Competencia no sería tanto negar las ayudas como comprobar que se hubieran empleado bien.

¿Qué autoriza a un país a conceder una ayuda estatal en contradicción aparente con el artículo 87 del Tratado? Es el hecho de que Europa considere que redunda en su interés, porque si se rechazara esa ayuda se suprimirían puestos de trabajo irreemplazables. Desaparecería una fuente de conocimientos tecnológicos, de trabajo al servicio de los objetivos de la Unión, de sus ciudadanos y de sus consumidores.

En su gran sabiduría, la Dirección de la Competencia y la Comisión concedieron esta ayuda a Alstom hace un año. No se trataba de ceder a las presiones del Gobierno francés. Se trataba de juzgar el hecho de que, en la situación en que Alstom proponía continuar, valía la pena que un Estado le concediera su ayuda. Era bueno para Europa en su conjunto. Pues bien, si este juicio era bueno hace un año, sigue siendo bueno hoy. Ahora bien, Alstom está demostrando que, al pedir esa ayuda estatal, no buscaba en absoluto mantener la oferta de tecnologías limpias en Europa, no buscaba contribuir al objetivo del pleno empleo en Europa. Buscaba simplemente captar una ayuda estatal conforme al principio de privatización de los beneficios y socialización de las pérdidas. Esto no lo puede aceptar ni la derecha ni la izquierda en Europa.

Creo que tenemos aquí un ejemplo clave sobre el cual la Comisión debe basar su política. Si la lista bastante extensa de autorizaciones para conceder ayudas estatales –hay una docena de casos en el artículo 87, que se mantiene también en la Constitución– forma realmente la base, por así decirlo, de la política industrial de Europa, ha llegado el momento de demostrarlo. La Comisión debe decir si la ayuda que ha concedido hace un año servía simplemente para sacar de apuros a los accionistas del grupo Alstom o si servía realmente a los intereses de los ciudadanos de Europa, a su futuro y, en particular, al cumplimiento del Protocolo de Kyoto.

 
  
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  Verheugen, Vicepresidente de la Comisión. (DE) Señor Presidente, yo también quiero empezar felicitándole por su cargo y deseándole éxito en su mandato.

El tema puede –y de hecho debe– considerarse desde dos puntos de vista; primero en términos de política industrial y después en relación con el seguimiento de la ayuda estatal. Dado que soy el responsable de la política industrial, me siento muy seguro de mí mismo cuando digo que va en beneficio político de Europa no solo mantener sino también ampliar las tecnologías innovadoras, las empresas modernas y los puestos de trabajo modernos en Europa. Es de máxima importancia para la Unión Europea conservar en Europa una sólida base industrial, sin la cual no podremos mantener nuestra competitividad en el mercado mundial. Y con esto en mente, en calidad de Comisario con responsabilidad para la industria en Europa, les digo que estoy muy preocupado por el hecho de que Alstom pueda completar la reestructuración que ha empezado y seguir existiendo como empresa sana, con éxito y beneficios. Hasta aquí en el aspecto de la política industrial.

Pero hoy no hablamos de política industrial. Estamos hablando del control de la ayuda estatal. Y, de hecho, en realidad el Estado francés no habría concedido la ayuda si la Comisión no hubiera aprobado el plan de reestructuración de Alstom. La Comisión lo hizo e impuso condiciones tanto para el plan como para la ayuda. Sus Señorías tienen razón cuando dicen que es responsabilidad de la Comisión asegurar que se cumplan esas condiciones y que la ayuda se utilice para los fines por los que fue aprobada, y estamos comprobando si realmente ha ocurrido así. En concreto, la Comisión dijo en su momento que la aprobación de la ayuda estaba condicionada a que se abandonaran determinadas áreas comerciales y que se llevara a cabo una reestructuración operativa.

La pregunta que hay que responder esta noche es si el actual plan de reestructuración complementario va en contra de la decisión de la Comisión o no. Si este plan de reestructuración no incumple las condiciones, entonces es la dirección de la empresa, y no la Comisión, quien debe asumir la responsabilidad de su aplicación; Alstom no está gestionada por la Comisión, sino por su propia dirección. Aunque los departamentos responsables me han informado de que hasta el momento la Comisión no ha recibido ningún indicio de que se hayan incumplido las condiciones impuestas al conceder la ayuda, por supuesto puedo asegurarles que seguiremos observando de cerca la situación y prestaremos mucha atención para que se cumplan las condiciones al pie de la letra.

Por principio, la Comisión se compromete a buscar, en colaboración, soluciones para tener en cuenta todas las consideraciónes económicas, sociales y ambientales. En su último comunicado, «Reestructuración y empleo», se preveía explícitamente la movilización de todas las fuerzas sociales para acompañar mejor la reestructuración, con el fin de conseguir un desarrollo sostenible de la competencia y el empleo.

En concreto, la Comisión propone la organización de un seguimiento regional y sectorial reforzado, con fondos especiales para apoyar la aplicación de la estrategia. Conservar y mejorar la capacidad de innovación, investigación y desarrollo de Europa tiene también una importancia estratégica. Hace tan solo unos días, la Comisión presentó un programa marco de investigación e innovación.

Sé perfectamente que nuestras opciones son muy limitadas precisamente en lo que se refiere a pérdida de puestos de trabajo, y comparto sus sentimientos en este sentido, pero la Comisión debe seguir estrictamente la ley tal como es. Les he dado mi promesa de que seguiremos examinando este caso con gran atención y tomaremos medidas si resulta que no se han cumplido las condiciones inherentes a esa ayuda.

 
  
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  Bachelot-Narquin, en nombre del Grupo del PPE-DE.(FR) Señor Comisario, Señorías, la situación del grupo Alstom ha suscitado desde hace muchos meses una gran preocupación. Lo que está en juego es el futuro de los 25 000 trabajadores de Alstom en Francia. Hemos tenido que batallar con firmeza y nuestro Gobierno se ha puesto decididamente del lado de los trabajadores de Alstom. Fue nuestro Ministro de Hacienda, el señor Sarkozy, quien negoció con el Comisario de entonces, el señor Monti, para que pudiéramos conceder la ayuda que salvó a Alstom. Se trataba, por supuesto, de salvar el futuro de los trabajadores, pero también de preservar una joya de la industria europea de la energía y el transporte.

Esta noche hablamos de Vélizy y de Stuttgart, pero también de Brno en la República Checa y de Setúbal en Portugal, así como de numerosos subcontratistas en toda Europa. Hoy, el anuncio de la supresión de 350 puestos de trabajo, 200 de ellos en Vélizy, en Alstom Power Boiler, ha incrementado todavía más la preocupación de los trabajadores. Es cierto que el debilitamiento del mercado de las calderas es patente, pero no hasta el punto de justificar semejante reducción de plantilla.

No se trata, desde luego, de que la Comisión determine la gestión empresarial ni de que gestione, en nombre de los Gobiernos, la asistencia social ante cualquier despido. Vale la pena señalar que Alstom Power Boiler es líder en el campo de la producción de carbón limpio y desarrolla tecnologías de captura de dióxido de carbono. No se trata, pues, de una empresa condenada por la osificación y la obsolescencia. Aceptar su migración al otro lado del Atlántico o, peor aún, su desaparición, es mirar al futuro por un retrovisor.

Los trabajadores –a quienes hemos de felicitar por ello– han elaborado un plan basado en el concepto de «crear el campeón europeo de la combustión limpia». Han elaborado, con la ayuda expertos, un plan de futuro que contempla todos los aspectos: estructura jurídica de la nueva sociedad, aspectos tecnológicos, aspectos comerciales, aspectos sociales. Hemos de celebrar esta iniciativa, que representa el rechazo del hundimiento. La han dado a conocer a los socios europeos: a los Comisarios responsables del empleo, de la industria, del comercio, de la competencia y del medio ambiente, que esperan las conclusiones de sus Señorías.

Señor Comisario, hoy tiene que anticipar usted la revolución cultural y social que ha puesto en marcha el proyecto de Tratado Constitucional. En el futuro, con el Tratado Constitucional, los derechos sociales prevalecerán sobre la perfección del mercado interior, que se llevaba la palma en los Tratados anteriores. El diálogo social se institucionalizará, pero sobre todo tendremos que formular una política industrial que favorezca los centros de competencia y preserve la economía social de mercado que se nos propone como modelo social en el artículo 3 del Tratado Constitucional.

La pregunta que se le formula hoy, señor Comisario, es la siguiente: ¿Cómo ve usted la filosofía del Tratado Constitucional? No sea el funcionario de la vieja Europa, sino que en lugar de ello establezca la nueva Europa, la que ha pretende establecer el Tratado Constitucional. Tiene usted una buena oportunidad para hacerlo, preservando el futuro de Alstom Power Boiler.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a las 12.00 horas.

 

23. Dumping fiscal y medioambiental
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día se procede al debate conjunto de las siguientes preguntas orales a la Comisión sobre dúmping fiscal y medioambiental, formuladas por el señor Ford en nombre del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, por la señora Mann en nombre del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, y por el señor Watson en nombre del Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa (B6-0172/2005).

- por el señor Jonckheer, en nombre del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea (B6-0229/2005).

 
  
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  Ford (PSE), author. – (EN) Señor Presidente, como la Comisión sabrá, en la fábrica de celofán de Bridgwater, en mi circunscripción del Reino Unido, hay casi 300 puestos de trabajo que están en riesgo. Esta planta ha sido absorbida por una sociedad denominada Innovia, que en la actualidad tiene factorías en Kansas, Carlisle y Bridgwater. Lo que se propone amenaza con arrancar el corazón del pueblo de Bridgwater; según los proveedores de la empresa, en la zona hay casi mil puestos de trabajo en peligro.

Esta noche tenemos una petición casi sin precedentes de todos los partidos de la región y del Reino Unido –Laborista, Conservador y Demócrata Liberal–, que están unidos en su respuesta a esta sorprendente decisión de Innovia y piden ayuda y asistencia a la Comisión.

¿Qué ha movido a la empresa a tomar esa decisión? La planta de Kansas no ha generado nunca beneficios en toda su historia; la planta de Bridgwater no ha tenido pérdidas en toda su historia. Pero hay una propuesta de cerrar Bridgwater. ¿Por qué? Porque el Estado de Kansas está dirigido por una mayoría demócrata que, a pesar de la oposición de los republicanos del Congreso y del Senado estatales, ha ofrecido algunas cosas a Innovia. La primera es un soborno de 2 millones de dólares para trasladar los puestos de trabajo de la Unión Europea a los Estados Unidos. La segunda es una exención fiscal de cinco años, lo que significa que durante los próximos cinco años todos los impuestos pagados por el personal se devolverán a la empresa. Y, lo que es más interesante, ha ofrecido una suspensión de las normas medioambientales, lo que permitirá producir celofán más barato y reexportarlo a la Unión Europea.

Me gustaría preguntar a la Comisión si esos sobornos financieros están permitidos por las normas de la OMC. Si no es así, ¿planteará el tema al Gobierno estadounidense? ¿Qué hará cuando Innovia produzca celofán en Kansas y hunda los precios en el mercado europeo? ¿Cómo resolverá el problema la Comisión? Además, aunque acepto que en estos momentos la OMC no prohíbe el dúmping medioambiental, y aunque reconozco que cada país puede tener una normativa medioambiental distinta de la nuestra, nos oponemos a la suspensión de dichas normas distintas, cosa que probablemente veremos cada vez más a causa del Acuerdo de Kyoto.

A escala europea, comparativamente, eso es una bagatela. Pero es muy importante para la región. También es muy importante por el precedente que sienta de cara al futuro, porque si los Estados Unidos, sus empresas y sus Gobiernos estatales pueden conseguir esto en una ocasión, no habrá absolutamente ningún motivo para que no vuelvan hacerlo una y otra vez. Por lo tanto, es una cuestión de principios importante que la Comisión debe tomarse en serio, y espero que se tomen medidas.

 
  
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  Jonckheer (Verts/ALE), autor. – (FR) Señor Presidente, señor Vicepresidente de la Comisión, mi Grupo ha decidido sumarse a esta pregunta oral para completarla. La pregunta formulada por el señor Ford se refiere, en particular, a la compatibilidad con las normas de la OMC. Por mi parte, quisiera volver sobre una cuestión que concierne a la Unión Europea y a la situación dentro de las fronteras de la Unión.

En la legislatura anterior, el Consejo Ecofin identificó en la Unión Europea unas sesenta medidas fiscales nacionales que se considera comportan una competencia perjudicial en el sentido que se le da en los trabajos realizados en el seno de la OCDE. Las disposiciones del denominado Código de Conducta Primarolo –por el nombre del funcionario que presidió ese grupo de trabajo– contemplaban tanto las denominadas cláusulas de standstill como las cláusulas de roll back, es decir, el desmantelamiento progresivo de las disposiciones nacionales identificadas de común acuerdo en el Consejo Ecofin.

Observo que ya no se habla mucho, ni en el Parlamento ni en los medios de comunicación, de la situación de ese proceso de desmantelamiento y desearía saber cuál es la opinión de la Comisión al respecto. Sé muy bien que la cuestión compete esencialmente a los Estados miembros y que hay acuerdo entre los Estados miembros en el seno del Consejo Ecofin. Dicho esto, la política de competencia es competencia exclusiva de la Unión y la Comisión tiene una misión muy importante en este ámbito. Desde este punto de vista, pues, considero que debería desempeñar un papel de seguimiento y estímulo, o al menos de advertencia e información, por lo que se refiere a la verificación de los compromisos contraídos en el Consejo Ecofin.

Completaré esta pregunta diciéndole –y usted lo sabe tan bien como yo– que estamos muy lejos de la armonización del impuesto de sociedades y de la base imponible en la Unión, que fueron objeto de debates en la Comisión Prodi sobre la base de los trabajos elaborados por dicha Comisión a propósito de un tipo común mínimo de imposición de las sociedades en la Unión. Se trata de un avance que mi Grupo considera deseable.

Por tanto, las decisiones tomadas en el Consejo Ecofin constituyen para nosotros un mínimo absoluto, y me gustaría mucho que la Comisión pudiera expresarse sobre este proceso esta noche y en los próximos meses. En efecto, creo que los problemas que encontramos en una serie de países con el proyecto de Constitución Europea no ayudan, por desgracia, y que existe un temor legítimo a que la competencia perjudicial continúe y se acentúe en la Unión Europea. Por esta razón, en mi opinión, una misión política extremadamente importante sería velar por que, al menos, se respetaran los compromisos contraídos en el Consejo Ecofin y la Comisión desempeñara un papel, al igual que el Parlamento, en el desarrollo de este proceso.

 
  
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  Watson (ALDE), autor. – (EN) Señor Presidente, tomo la palabra en nombre de mi Grupo para sumarme a la preocupación ya expresada por otros oradores en torno a esta terrible situación con respecto a una innovadora y, francamente, bastante notable empresa de la circunscripción a la que el señor Ford y yo representamos.

Innovia Films es una empresa rentable, que ha desarrollado un proceso descubierto en el Reino Unido en 1898. Sospecho que si ese proceso se hubiera descubierto en Escandinavia en 1998, se habría considerado la mejor tecnología disponible, los envases de plástico habrían sido prohibidos y se habría utilizado el celofán en su lugar. Por desgracia para el celofán, lo descubrieron bastante antes. No obstante, acojo con satisfacción el apoyo que prestan todos los partidos a la campaña para el reconocimiento de los problemas causados por la política de los estadounidenses y para hacer frente a esta cuestión.

Esta mañana hemos debatido el resultado de la reunión del Consejo Europeo celebrada para revisar la Agenda de Lisboa. En la resolución aprobada por el Parlamento con el apoyo de todos los partidos, acordamos que tiene que haber algo así como una política industrial. Si hay política industrial, entonces tenemos que analizar cómo podemos apoyar a empresas como esta. Cuando escribí al Comisario Piebalgs en nombre de la empresa hace algún tiempo, para ver qué tipo de ayuda había disponible para esa empresa, respondió que hay programas que apoyan los sistemas nuevos e innovadores, pero que este caso no cumplía los requisitos para esta ayuda. Me pregunto si no deberíamos analizar de nuevo nuestra política industrial.

La carta del Comisario Mandelson a Mel Dando, uno de los directivos sindicales implicados, analiza los problemas que hemos encontrado con la política en la fábrica de Kansas, con respecto a la declaración de una tregua tributaria y la suspensión de reglamentos medioambientales. El señor Mandelson señala que las medidas, en forma de exenciones fiscales, parecen ser ayudas pero no entran en la categoría prohibida. A continuación afirma que no hay ninguna disposición en los acuerdos de la OMC que aluda al dúmping medioambiental y que, por lo tanto, estas medidas parecen no incumplir las normas vigentes de la OMC.

Mi pregunta a la Comisión sería la siguiente: si no hay disposiciones en los acuerdos de la OMC que aludan al dúmping medioambiental, ¿por qué no? ¿Qué está haciendo la Comisión para garantizar que contemos con disposiciones relativas al dúmping medioambiental? Este incidente, que afecta, tal como ha dicho el señor Ford, quizás no a un enorme número de puestos de trabajo desde la perspectiva europea, pero sí a un número de puestos muy importante desde la perspectiva de una pequeña ciudad industrial como Bridgwater, puede repetirse en toda la Unión Europea si descubrimos que la política de diferentes Estados de los Estados Unidos de América en este ámbito trataba de robarnos puestos de trabajo de este modo.

Esta es la cara fea del capitalismo. Nos encontramos ante la absorción de una empresa por parte de un grupo dedicado a la liquidación de activos y al reembolso de la mayor cantidad de dinero posible a los inversores, sin tener en cuenta la salud general de nuestra sociedad y de nuestras industrias. Es el típico caso en el que la Comisión debería tomar medidas. Espero que el Comisario Verheugen, el Comisario que está aquí esta tarde, y el Comisario Mandelson planteen esta cuestión a los estadounidenses y comprueben qué podemos hacer para salvar la fábrica de Bridgwater y para salvar, potencialmente, otros muchos cientos de miles de puestos de trabajo de toda la Unión Europea que podrían verse afectados por este tipo de acontecimientos.

 
  
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  Parish (PPE-DE), autor.(EN) Señor Presidente, acojo con satisfacción la oportunidad de debatir sobre el dúmping fiscal y medioambiental con respecto a British Cellophane en Bridgwater. British Cellophane cuenta con un largo y honroso historial de más de 50 años. Asimismo tiene enormes antecedentes de poderío y fuerza industrial en Bridgwater. Bridgwater es también una de las principales ciudades industriales del West Country.

Con el paso del tiempo, la plantilla de British Cellophane se ha reducido, pero siempre ha tenido un excelente nivel de productividad, una excelente relación con su personal y ha prestado un excelente apoyo a la ciudad en todos los aspectos.

El celofán es un producto importantísimo en todo el mundo. British Cellophane produce unas 60 000 toneladas al año. El producto se fabrica en plantas altamente productivas, motivadas y rentables. En los últimos años, la empresa ha experimentado grandes cambios: ha sido adquirida por Candell Investments y me gustaría hablar de tres de sus cinco fábricas.

Dos de ellas se hallan en Gran Bretaña y otra en los Estados Unidos. Las dos plantas británicas son fábricas productivas y motivadas, una en el norte y otra en Bridgwater. Quiero hacer más hincapié en la tercera fábrica, ubicada en Kansas.

Los legisladores del Estado de Kansas han dedicado una enorme cantidad de dinero a mantener la fábrica allí. Estamos hablando de millones de dólares, no de unos cuantos cientos de miles. Votaron públicamente asignar fondos públicos a la fábrica y también le han concedido una tregua medioambiental de cinco años, para socavar aún más las perspectivas de British Cellophane. Pero esto no es todo. La fábrica es improductiva y no genera beneficios. ¿Por qué habría uno de asignar fondos a una fábrica que no genera beneficios y que no es productiva, ya esté en China, en Australia o en los Estados Unidos?

Trescientos puestos de trabajo de una fábrica rentable y altamente productiva del Reino Unido están amenazados por culpa de una fábrica que no cumple las normas de la OMC. Cada año British Cellophane aporta unos 20 millones de libras esterlinas a la economía en forma de salarios, bienes directos e indirectos. Estamos hablando de una fábrica altamente productiva y rentable. Ha hecho todo lo posible por cambiar y supera de lejos el rendimiento de los estadounidenses. Produce más productos y de mejor calidad. La fábrica ha hecho todo lo posible por continuar siendo rentable. No deberíamos permitir que se sacrifique simplemente porque una fábrica estadounidense puede conseguir algo que nosotros no podemos.

Las ayudas suponen un comercio desleal, implican un dúmping desleal y el uso de la competencia desleal contra fábricas rentables. No deberíamos permitir que esto ocurra. Si este es un mundo de libre comercio, hay que pedir a la Organización Mundial del Comercio que examine esta cuestión. Ruego a la Comisión que se encargue de ello urgentemente. Esta petición cuenta con el apoyo de todos los partidos. Creo que la OMC debería intervenir. Insto a la Comisión a tomar cartas en el asunto.

 
  
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  Verheugen, Vicepresidente de la Comisión. (EN) Señor Presidente, permítame comenzar tratando el caso concreto en cuestión. La Comisión está al tanto de los planes de cierre y del posible traslado de la fábrica de Innovia Films de Bridgwater y hemos pedido a los servicios que examinen si las medidas adoptadas por el Estado de Kansas constituyen una violación de las normas de la OMC. También analizaremos, en cooperación con los Estados miembros implicados, si hay algún otro remedio disponible con arreglo al Derecho internacional en esta situación.

Quiero añadir que mi propia opinión política con respecto a este caso coincide totalmente con la expresada por sus Señorías en el debate. Si las normas estadounidenses en materia de ayudas estatales son aplicables en Kansas, sin duda se trata de una práctica que no está permitida aquí. Sin embargo, por suerte o por desgracia, el Estado de Kansas no forma parte de la Unión Europea.

En particular esto implica analizar las posibilidades que ofrece el procedimiento de denuncia en el contexto de las directrices de la OCDE para empresas multinacionales, que establecen que las empresas de la OCDE deberían abstenerse de solicitar o aceptar exenciones no contempladas en el marco legal o regulador con respecto a cuestiones de salud, seguridad, laborales, fiscales, de incentivos financieros o de otro tipo. No obstante, cabe señalar que estas directrices y las recomendaciones que puedan derivarse del procedimiento de denuncia no son legalmente vinculantes.

Con respecto a la OMC, la Comisión está evaluando la compatibilidad de las medidas adoptadas en Kansas con el acuerdo de la OMC relativo a subsidios y medidas compensatorias. Estas normas, aunque en principio permiten a los miembros de la OMC decidir acerca de su propio régimen fiscal, prohíben las exenciones fiscales cuando promueven directamente las exportaciones. Ese es el caso que tenemos que examinar: si las medidas de Kansas promueven directamente las exportaciones. Si es así, son contrarias a las normas de la OMC.

Quiero añadir algunas observaciones generales acerca del papel de la OMC en el ámbito de la política medioambiental. En primer lugar, permítanme señalar que los miembros de la OMC han reconocido explícitamente la importancia de trabajar por un desarrollo sostenible y de que el comercio internacional y las políticas medioambientales se favorezcan mutuamente. La Unión Europea desempeña un papel particularmente activo a este respecto, pero todavía quedan cosas por hacer. Los miembros de la OMC pueden elegir libremente su propia política medioambiental a escala nacional, regional y, en el caso de acuerdos medioambientales multilaterales, a escala mundial. Esto también implica que cualquier acción contra incumplimientos ilegales de la legislación regional, nacional o internacional vigente en materia medioambiental deberá emprenderse en esos niveles.

La respuesta apropiada al «dúmping medioambiental» a escala mundial es, por lo tanto, mejorar la gobernanza medioambiental mediante instrumentos legalmente vinculantes, tales como acuerdos medioambientales multilaterales, y la Comisión se muestra muy activa en ese terreno.

Con respecto a la otra pregunta planteada, acerca de la dañina competencia fiscal en la Unión Europea, todos los Estados miembros están comprometidos con el código de conducta sobre la fiscalidad de las empresas. El código pretende combatir medidas fiscales específicas que afecten o puedan afectar a la ubicación de la empresa dentro de la Comunidad. Casi todas las medidas fiscales perjudiciales identificadas tras un proceso de revisión por homólogos han sido o van a ser suprimidas. En términos más generales, la política fiscal de la Comisión pretende promover los principios del código en dirección a terceros países, con el fin de combatir la competencia fiscal perjudicial en el ámbito geográfico lo más amplio posible. En este sentido, la Comisión ya ha incluido una referencia a los principios del código en varios acuerdos internacionales con terceros países y pretende incluir esta referencia en acuerdos futuros. Asimismo, la Comisión respalda los esfuerzos de la OCDE por eliminar las prácticas fiscales perjudiciales.

 
  
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  Mann, Erika, en nombre del Grupo del PSE. (DE) Señor Presidente, Comisario, Señorías, me gustaría continuar con lo que han dicho los cuatro diputados que ya han intervenido, dirigiéndole otra pregunta sobre el tema del debate. Fue en 1992 cuando nos unimos a los Estados Unidos en la adopción de la Nueva Agenda Transatlántica, que establece diversos diálogos, algunos de los cuales funcionan bien, y otros menos bien. Sabemos que el diálogo empresarial funciona bien, al igual que el diálogo de los consumidores, pero hace años que observamos que existen graves problemas en el diálogo con el que se pretende agrupar a los empleados – conocido como diálogo laboral. Y existen varias razones para ello; en cierto modo, tiene que ver con las diferencias entre las tradiciones de América y las de Europa.

Está previsto que en verano se celebre la próxima cumbre y, con carácter de urgencia, quiero pedirle que, cuando deba prepararse, lo haga de nuevo con el Consejo y, como Comisión, considere lo que puede hacer para apoyar ese diálogo. Aunque es algo que debería dejarse en manos de los sindicatos, he aprendido por experiencia que será necesario revisar lo que las diversas instituciones europeas podemos hacer para mantener el diálogo o, quizás, resucitarlo.

Había pensado que este ejemplo sería adecuado para que usted pudiera referirse a él en un intento de recuperar ese diálogo. Además, le recomiendo que plantee el problema en el contexto del diálogo empresarial y hable con las propias empresas para ver si sería posible llegar a un acuerdo, de modo que se puedan poner en práctica las orientaciones de la OCDE que usted ha mencionado, en vez de que varios Estados las dejen aparte – como es el caso de Kansas, aunque otros pueden haber hecho lo mismo.

Considero que es enormemente importante, porque es cierto que, en el contexto mundial y dado que la competencia a escala internacional no es precisamente más simple, sino más difícil, los Estados que operan en el marco de la OCDE deberían jugar de acuerdo con las normas. Quizás podría explicarnos cuál es su postura al respecto y si puede incluirlo como elemento de debate o no.

Si me permite abordar el segundo punto que usted ha mencionado, que la Comisión y el Consejo –y yo añadiría, también este Parlamento– han estado presionando durante muchos años para que el debate en la OMC sea más intensivo, y para que incluya las normas laborales, medioambientales y sociales, permítame decir que me parece correcto y adecuado, aunque sé que será muy difícil, volver a hablar de ese tema durante la ronda actual, y puedo asegurarle que esta Cámara volverá a mencionarlo en la resolución.

 
  
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  Krahmer, en nombre del Grupo ALDE. (DE) Señor Presidente, me gustaría hablar de la pregunta de los Verdes y, dejando de lado las ofensas potencialmente punibles contra la OMC, me gustaría plantear a su autor un par de preguntas.

Señor Juncker, su pregunta expresa el temor a que la eliminación de las barreras al comercio puedan comportar un dúmping fiscal. También hace referencia a las subvenciones que deterioran el sistema de comercio multilateral. ¿No cree que existe una relación entre los impuestos elevados y unas subvenciones elevadas? ¿Supone usted que en un mundo sin aranceles – que son obstáculos para el comercio – y la competencia que provocan, caerían invariable e inevitablemente las normas sociales y medioambientales? Como siempre coloca a la competencia en la misma categoría de palabras que «peligro» y «dúmping», ¿tiene miedo de ella?

¿Qué es lo que realmente aporta prosperidad y puestos de trabajo – el intercambio de productos y servicios en mercados abiertos sin barreras para el comercio, o los mercados más fragmentados con grandes obstáculos para el comercio? ¿Opina usted, como yo, que solo una economía nacional competitiva está en posición de cumplir unos criterios medioambientales elevados? Si es así ¿no deberíamos abandonar, entonces, de una vez por todas, la constante pretensión de que unos impuestos reducidos y unos mercados abiertos equivalen a unos criterios medioambientales y sociales bajos? También me gustaría saber qué opina el Comisario al respecto.

 
  
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  Portas, en nombre del Grupo GUE/NGL. (PT) Buenas noches, señor Presidente, es un placer tener un compatriota en la presidencia en la sesión de esta noche. En el caso que tenemos ante nosotros, una fábrica británica de celofán se ha visto tentada a deslocalizar la producción en el Estado de Kansas, solamente porque ese Estado ha derogado la legislación fiscal y medioambiental.

Por desgracia, no es una excepción de la norma porque la propia norma anima a tomar tales medidas. Este caso, al igual que el caso Alstom que hemos discutido antes, ilustra claramente un problema muy conocido, es decir el de las deslocalizaciones por motivos de competencia antisocial o antiambiental. Podría ponerle ejemplos de casos similares que ocurren en Portugal.

En efecto, anteayer vinieron a Estrasburgo trabajadores de Yasaki Saltano, una empresa que tiene dos fábricas en Portugal y 10 en Europa. Esta multinacional japonesa ha llegado a tener 7 500 empleados en Portugal, pero hoy la cifra llega tan solo a la mitad. Precisamente ayer el consejo de administración lanzó la amenaza de que si no recibe más apoyo del Gobierno, en agosto va a despedir 500 trabajadores más. Hay que aclarar que esta empresa recibió terrenos e infraestructura gratis, que durante años ha recibido fondos de la Comunidad, que el nivel de enfermedades por motivos laborales, como la artritis, entre sus empleados es anormalmente elevado, y que ese es precisamente el argumento que utiliza el consejo de administración para no despedir a nadie sino persuadir a los enfermos para que cesen.

Señor Presidente, esta mentira tiene que llegar a su fin en algún momento. Es triste ver la impotencia de la Comisión en estos casos, lo que demuestra que ya ha abandonado. Un día los Estados Unidos y la UE piden el fin del proteccionismo en la Organización Mundial del Comercio, y al día siguiente lo reinstauran o bien crean unos beneficios comparables basados en criterios desleales. El fin del proteccionismo debe ir acompañado de niveles más elevados de derechos sociales y de unos controles medioambientales más estrictos. Es la alternativa al orden neoliberal en el que ya no habrá más Kansas sobre los que quejarse.

 
  
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  Lundgren (IND/DEM). (SV) Señor Presidente, observo con satisfacción que esta noche hemos debatido temas que realmente debían debatirse y decidirse en esta Cámara. Por desgracia, la mayoría de las veces los diputados se dedican a debatir y tomar decisiones que, según los principios de subsidiariedad, no competen a esta Cámara. Pero en este caso, el asunto está claro.

La UE tiene una política de comercio común. Por lo tanto, el Parlamento tiene fuertes razones para controlar el cumplimiento de las normas que rigen el libre comercio mundial. Este sistema es la forma más importante de aumentar la prosperidad tanto de los países pobres como de los ricos, pero el sistema presupone que ningún país y ningún bloque comercial caerá en el proteccionismo, que a menudo adopta la forma de derechos aduaneros y otras barreras comerciales. También puede adoptar la forma de subvenciones o normas especiales para determinadas formas de producción, pensadas para atraer o retener actividades que de otro modo no podrían hacer frente a la competencia internacional.

Estos temas están regulados por la OMC. Estoy de acuerdo con los demás oradores de esta Cámara que han pedido que la Comisión tome medidas lo antes posible contra los países y los Estados miembros de la UE que incumplen la normativa de la OMC. Sin embargo, es importante que seamos conscientes de la diferencia fundamental que existe entre los instrumentos permitidos y los prohibidos, o entre la política a favor de la producción y el dúmping. No está prohibido elegir un nivel fiscal generalmente bajo para promover el crecimiento. Lo que está prohibido es favorecer a determinadas compañías o sectores con ventajas fiscales. Es lo que se llama dúmping fiscal. También está permitido que un país tenga unas ambiciones relativamente bajas en cuanto a política medioambiental durante una fase en que el país es pobre y tiene que dar prioridad al crecimiento. Es lo que hicieron los países ricos de hoy cuando eran pobres. Lo que está prohibido es permitir exenciones especiales a los requisitos ambientales actuales para favorece a unas determinadas compañías o sectores. Es lo que se conoce como dúmping ambiental.

Propongo que en su análisis y en las medidas que tome, la Comisión distinga claramente entre normas legítimas para promover el crecimiento y la prosperidad, y métodos ilegítimos de dúmping.

 
  
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  Ford (PSE), author. – (EN) Señor Presidente, en vista del hecho de que el Comisario Verheugen ha afirmado que la Comisión está investigando si las ayudas promueven directamente las exportaciones, cosa que sería ilegal, me gustaría pedirle que escriba, en nombre de la Comisión, a la empresa para pedirle que aplace su decisión sobre el cierre de la fábrica, que está previsto para dentro de 15 días, hasta que se haya dilucidado esa cuestión.

 
  
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  Verheugen, Vicepresidente de la Comisión. (EN) Transmitiré esta cuestión a mi colega, el señor Mandelson, que se encarga del expediente.

Quiero decir a la señora Mann que tomo nota de sus recomendaciones y que las acepto plenamente. Me aseguraré de que esa cuestión se debata en las mesas redondas comerciales entre Europa y los Estados Unidos, así como en otros foros.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a las 12.00 horas.

 

24. Discriminación en perjuicio de trabajadores y empresas de los nuevos Estados miembros en el mercado interior de la UE
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día se procede a la pregunta oral a la Comisión sobre la discriminación contra los trabajadores y las empresas de los nuevos Estados miembros en el mercado interior de la UE, formulada por el señor Protasiewicz y otros, en nombre del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata- Cristianos) y de los Demócratas Europeos (B6-0173/2005).

 
  
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  Protasiewicz (PPE-DE). (PL) Señor Presidente, Comisario, faltan menos de tres semanas para que haga un año de la ampliación de la Unión Europea. Para millones de ciudadanos de Europa Central, la ampliación significó la realización de su sueño sobre una Europa común gobernada por unos principios justos y con las mismas oportunidades para todos.

Cuando se preparaban para la ampliación, los nuevos países abrieron sus mercados, y permitieron la entrada de empresas, productos, servicios y trabajadores occidentales. A menudo todo eso ocurrió en un ambiente de debate interno acalorado y a pesar de las fuertes protestas de muchos grupos, sobre todo los que representaban a los trabajadores. Porque temían perder sus puestos de trabajo y argumentaban que los mercados nacionales debían protegerse de una competencia occidental injusta. Sin embargo, nosotros creíamos que por encima de todo la pertenencia a la Unión Europea significaba formar parte de un mercado común donde se garantizara la libertad de llevar a cabo actividades económicas en cualquier lugar del territorio de la Unión. Al mismo tiempo, estábamos convencidos de que los tratados europeos establecían unas normas justas para todos los actores, independientemente de su país de origen. Desafortunadamente, durante los últimos 11 meses ha habido numerosos ejemplos de discriminación contra empresarios de los nuevos países que querían ejercer una actividad económica en alguno de los países de la denominada antigua Unión y también contra sus empleados.

Los casos más flagrantes de discriminación están teniendo lugar en los Países Bajos, Austria e Italia. Los sistemas legales de dichos países permiten a las compañías y a los trabajadores ser tratados de forma distinta según si vienen de los denominados antiguos quince o de los nuevos diez. Un ejemplo concreto es la necesidad impuesta a estos últimos de solicitar permisos para expatriar trabajadores incluso antes de empezar la actividad económica. Es un procedimiento muy largo que puede durar hasta seis semanas en Austria, y se impone solo a las empresas y los trabajadores de los nuevos países. Las entidades económicas de los antiguos Quince no tienen la obligación de presentar solicitudes de este tipo. Solo tienen que informar a las correspondientes autoridades y entregar una única hoja informativa y una lista de los trabajadores expatriados. Pueden empezar a prestar sus servicios inmediatamente sin ningún retraso innecesario. Si las autoridades quieren efectuar comprobaciones, pueden hacerlo cuando el trabajo ya está en marcha, sin interferir en la actividad económica de la empresa. Es un ejemplo claro de discriminación consentida por la ley nacional, que comporta una violación de las condiciones necesarias para la competencia justa en el mercado común de la Unión.

También en algunos otros países, aunque no hay unas disposiciones discriminatorias formales, la administración y los funcionarios se comportan de tal forma que, en la práctica, es imposible que las empresas de los nuevos Estados miembros ejerzan su actividad libremente.

Tengo conmigo unas cuantas quejas de empresarios que han recibido un trato especialmente desafortunado, a pesar de haber cumplido todos los requisitos formales. El tipo de tratamiento de que han sido objeto tanto los propietarios de las empresas como sus trabajadores en el curso de su actividad incluye llevar marcas en las manos, haber sido esposados, ser perseguidos por perros e incluso ser arrestados sin motivo que lo justificara. Lamento tener que decir que Alemania y Francia son países donde este tipo de tratamiento se impone muy a menudo.

Por lo tanto, me gustaría preguntar al Comisario qué medidas tiene previsto tomar la Comisión para asegurar el cumplimiento de las disposiciones del Tratado en relación con la igualdad de trato para empresas y ciudadanos. ¿Ha llevado ya a cabo la Comisión una auditoría de las disposiciones de los Estados miembros de cara a asegurar la igualdad de condiciones para las entidades económicas de los nuevos Estados miembros? Si es así, ¿cuál ha sido el resultado? Si no, ¿cuándo se llevará a cabo esa auditoría de las disposiciones legales y prácticas para evitar la discriminación?

También me gustaría llamar su atención hacia una opinión compartida por una gran mayoría de mis colegas diputados. Creemos que, a menos que la Comisión se implique activamente en la lucha contra la discriminación de las empresas y los trabajadores de los nuevos Estados miembros, no conseguiremos los objetivos económicos de la Estrategia de Lisboa.

En resumen, quiero decir que confío en que la Comisión Europea sea consciente de esta situación. La presencia del Comisario Verheugen hoy en esta Cámara en calidad de Vicepresidente de la Comisión me da motivos para esperar que ese sea el caso.

 
  
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  Verheugen, Vicepresidente de la Comisión. (DE) Señor Presidente, si hay alguien en esta Cámara que conoce cuáles son los problemas de los nuevos Estados miembros, ese soy yo, porque durante años he sido responsable de la ampliación, de modo que no tienen que explicarme nada al respecto.

Volviendo al caso que ha mencionado su Señoría, la Comisión ha recibido quejas en relación con un Estado miembro en concreto, que ha sido acusado de incumplir la ley comunitaria al exigir permisos de trabajo a los trabajadores de los nuevos Estados miembros que son enviados a dicho Estado miembro. Por lo tanto, la Comisión ha tomado las medidas necesarias contra este Estado miembro, ha intentado iniciar un procedimiento por infracción contra el mismo, y se asegurará de que se corrija la situación.

La Comisión no sabe nada de otras quejas. En concreto, no ha habido quejas relacionadas con la libertad de establecimiento, como usted ha mencionado, que, por cierto, no se implantó hace poco, el 1 de mayo de 2004, sino más bien hace mucho tiempo, a mediados de los años noventa. Si conoce casos de discriminación en relación con la libertad de establecimiento, la Comisión le agradecería que le comunicara dicha información. Las únicas quejas oficiales recibidas por la Comisión tienen que ver con la libertad de establecimiento en un solo Estado miembro, y ya se han tomado las medidas necesarias para resolverlo.

 
  
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  Handzlik, en nombre del Grupo del PPE-DE. (PL) Señor Presidente, Señorías, el principio de la igualdad de trato para las entidades de los diversos Estado miembros es una de las piedras angulares de la Unión Europea. Hoy discutimos unos casos de discriminación contra empresarios y trabajadores de los nuevos Estados miembros en los mercados de la vieja Europa. Quiero preguntar si es correcto que la administración francesa pregunte a los empresarios polacos que quieren prestar servicios en Francia en qué aspecto creen que son mejores y por lo tanto pueden justificar que se les permita operar en Francia. He llevado a cabo una amplia investigación, y he descubierto que en la mayoría de los casos los empresarios de las PYME de los nuevos Estados miembros pocas veces se quejan a las correspondientes autoridades por la discriminación que soportan. Los recursos de que disponen esos empresarios son limitados, y toman la decisión consciente de no comprometerse en procedimientos jurídicos largos y costosos. Simplemente, temen una mayor persecución por parte de los países anfitriones, dado que el empresario medio se encuentra en una posición muy débil cuando debe luchar contra todo el aparato del Estado.

Una de las tareas que nos han confiado nuestros electores es defender a las víctimas de la discriminación. Por lo tanto, somos guardianes de los principios fundamentales de la Unión, y haríamos bien en preguntarnos en qué condiciones podría llegar a encontrarse Europa si no combatimos antes la discriminación. Hay dos temas de crucial importancia para el futuro de la Unión. Uno es la Estrategia de Lisboa, y el otro es el proyecto de la directiva de servicios. Todos comprendemos que la discriminación paraliza el mercado interior y le impide funcionar correctamente, lo que a su vez no nos permite cumplir los objetivos de la Estrategia de Lisboa. Por lo tanto, nos conviene asegurar que el mercado interior se convierta realmente en una entidad económica única sin discriminación. Y no podremos conseguirlo si se erigen numerosas barreras nacionales.

En resumen, quiero dejar claro que los casos de discriminación en el mercado interior debatidos hoy en esta Cámara son obstáculos lamentables para nuestros esfuerzos conjuntos de integración. Si permitimos que estos obstáculos sigan ahí, todos sufriremos las consecuencias.

 
  
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  De Rossa, en nombre del Grupo del PSE. – (EN) Señor Presidente, necesitaría dos horas para detallar los problemas a que se enfrentan los trabajadores emigrantes para entrar y trabajar en Irlanda. Tenemos fama de ser uno de los países más generosos a la hora de permitir el acceso desde los diez nuevos Estados miembros. Eso es cierto. Hay muchos buenos empresarios en Irlanda que tratan bien a sus trabajadores. Lamentablemente hay empresarios irlandeses que tratan terriblemente mal a los trabajadores de los diez nuevos países. Tenemos casos de trabajadores a los que se les pide que trabajen 12 horas al día, siete días a la semana, por un euro la hora. Tenemos situaciones, de las que la Embajada de Polonia tiene constancia, en que delante de ella se forman colas de personas que acuden llorando porque han sido despedidas de modo fulminante por empresarios que saben que hay una cola de trabajadores polacos esperando ocupar sus puestos de trabajo.

El caso concreto que quiero plantear esta tarde se refiere a un hecho real, no en un Estado miembro, sino en un país candidato: una empresa turca que contrata trabajadores turcos en Irlanda y que se dedica a estafar sistemáticamente a sus empleados. Ha transferido fondos que pertenecen a esos trabajadores a un banco neerlandés, cuya cuenta controla. Se sospecha que esta empresa es la propietaria de dicho banco.

Quiero que el señor Comisario investigue ese caso. Quiero que la Comisión se ponga en contacto con las autoridades irlandesas para descubrir por qué ha tenido que ser un diputado al Parlamento el que revele los hechos, a pesar de que tenemos un departamento responsable de la investigación de atentados contra el Derecho laboral. Tenemos 21 inspectores que abarcan todo el país, un número lamentablemente pequeño. Necesitamos al menos 100.

También me gustaría que la Comisión investigase si Gama –la empresa a la que me refiero– está implicada en el blanqueo de dinero y si saca ilegalmente dinero que pertenece a los trabajadores fuera de Irlanda, a un banco de los Países Bajos que, según se dice, también le pertenece.

Quiero que se investigue esto. No basta con que nos demos mutuamente golpecitos en la espalda y digamos que estamos haciendo cosas estupendas, creando competencia, garantizando que las personas tengan trabajo, cuando esas mismas personas están siendo explotadas de forma lamentable. No es suficiente. La Comisión debe asumir su responsabilidad de garantizar el cumplimiento de la legislación europea.

 
  
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  Grabowski en nombre del Grupo IND/DEM.(PL) Señor Presidente, Comisario, Señorías, en el caso de los países económicamente más atrasados, como España, Portugal, Grecia e Irlanda, que se adhirieron a la Unión más tarde, la Unión adoptó una política coherente para fomentar el desarrollo de las empresas y la competitividad. Una parte de esta política implicó facilitar el acceso al mercado de la Unión, lo que a su vez provocó un aumento de la balanza comercial en los países en cuestión. Ese fue uno de los factores clave del rápido aumento de puestos de trabajo, ingresos fiscales para los países, inversión y, como resultado, un rápido desarrollo económico. Un acceso más fácil a los mercados comunitarios permitió a los países atrasados reducir significativamente las diferencias entre ellos y los países más desarrollados. Y yo digo, Señorías: ¿los antiguos países comunistas que aspiran a la Unión Europea, han disfrutado de las mismas oportunidades? La respuesta es no. En vez de demostrar un espíritu de solidaridad y ofrecer ayuda, la Unión ha explotado su propia fuerza y su gran ventaja. También se ha aprovechado de la sumisión y la corrupción de los dirigentes y ha retrasado la adhesión para conseguir nuevas concesiones. El ejemplo más claro de esta política fue la balanza comercial negativa entre Polonia y la Unión Europea, que superó los 10.000 millones de euros anuales. Los nuevos puestos de trabajo y los beneficios se crearon en la Unión, no en Polonia, pero fue Polonia quien tuvo que sufrir un aumento del desempleo y la pobreza. ¿Qué ha significado para las empresas polacas la apertura de su mercado a las empresas de la Unión? ¿Qué ha supuesto para ellas la adhesión a la Unión? En primer lugar, ha significado la competencia desleal de las empresas que gozan de ventajas tecnológicas y de capital. En segundo lugar, ha significado que las empresas, los bancos y las instituciones financieras polacas hayan sido compradas por empresas de la Unión a cambio de una miseria. A menudo las empresas extranjeras no han pagado impuestos ni han invertido en Polonia. Y aún peor, han transferido sus beneficios fuera del país. En tercer lugar, ha significado que los polacos han tenido que hacer grandes sacrificios para modernizar sus empresas y asumir unos costes considerables para cumplir los requisitos, las normas y los reglamentos de la Unión. En cuarto lugar, ha significado aceptar unos procedimientos administrativos y burocráticos pesados y caros, y consentir además la implantación de unos sistemas fiscales que han hecho que las empresas polacas sean menos competitivas y tengan más costes laborales. El IVA es un ejemplo. En quinto lugar, ha significado aceptar cuotas, límites y restricciones en la producción impuestas por la Unión en sectores relativamente competitivos y modernos como el de la construcción naval, o en sectores que elaboran productos de gran calidad, como el de la alimentación.

Ha pasado casi un año desde que Polonia se adhirió a la Unión, y resulta que a pesar de todas las restricciones y dificultades que ha encontrado en su camino, las empresas polacas han conseguido ser competitivas, exportar y trabajar mejor. Y lo mismo ha ocurrido con las personas. La reacción de los Gobiernos y las administraciones locales de los Estados miembros ha sido recurrir a otras medidas para limitar el acceso de las empresas polacas a los mercados de la Unión. Ejemplos de esas medidas son las normas sobre la prestación de servicios, que es el sector del mercado responsable del 70 % del PNB bruto, a la vez que ha creado casi un 100 % de nuevos puestos de trabajo. Las restricciones impuestas a las empresas polacas y a los trabajadores que emplean en el sector de la construcción son otro buen ejemplo. Y para empeorar las cosas, esas disposiciones restrictivas las aplican unos funcionarios locales excesivamente celosos. Podríamos escribir un libro sobre la persecución que han soportado las empresas polacas. No se realiza un seguimiento de las quejas presentadas ante las autoridades locales. No es de extrañar que nos digan que esos mismos funcionarios celosos nunca se interesan por aquellos casos en los que los trabajadores polacos cobran menos de lo que debieran cobrar o son contratados ilegalmente, o cuando realizan trabajos poco atractivos. La pregunta que surge de todo ello es ¿qué es la Unión Europea y a qué aspira?

¿Todos aquellos lemas sobre la solidaridad, eliminar las diferencias, acelerar el desarrollo y el mercado común, no eran más que aire?

Polonia y los demás antiguos Estados comunistas no pueden dar nada más a la Unión Europea. Han dado todo lo que podían dar. Por este motivo los empresarios polacos van a defender su país y nosotros, los diputados polacos de este Parlamento, vamos a trabajar con ellos codo con codo. Pedimos un cambio y decisiones firmes para eliminar los casos de discriminación y sus causas. Nuestras demandas son razonables. Lo único que queremos es igualdad de oportunidades y juego limpio para todos. Lucharemos hasta que ganemos nuestro caso, ¡aunque ello signifique la caída de la Unión Europea!

 
  
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  Szymański en nombre del Grupo UEN. (PL) Señor Presidente, Comisario, me gustaría empezar dando las gracias al señor Protasiewicz por abordar este tema. El señor Protasiewicz representa a la misma circunscripción que yo y, de hecho, hay aquí cuatro oradores de la Baja Silesia, lo que la convierte en una especie de abanderada de la causa. Realmente tiene valor, y me satisface.

La ampliación no solo comportó muchos beneficios económicos para los nuevos Estados miembros, sino también unos enormes beneficios económicos para la Unión en conjunto, sobre todo en cuanto a posibles beneficios. Y así fue porque los nuevos países ofrecían unos impuestos algo más bajos y una mano de obra algo más barata, a la vez que se creaba el marco legal para realizar actividades económicas gracias a la integración. Esos países ofrecen pues oportunidades para la Unión Europea, no amenazas, como han insinuado algunos oradores. Por este motivo nos alarma esta situación en la que los empresarios polacos, checos y húngaros deben afrontar obstáculos situados deliberadamente en su camino por las administraciones para perjudicar su actividad económica en el territorio de la antigua Unión. Lamentablemente, los diez países se ven afectados. Cerrar el mercado común a esos empresarios implica actuar en detrimento de los nuevos países. También en detrimento de la integración, porque deteriora el nivel de confianza de los ciudadanos de Europa en el proceso de integración. Pero, lo que es más importante, va en detrimento del bienestar de Europa. Todos tenemos en mente el conflicto por los impuestos y la política social. No apoyaremos el punto de vista socialista de que la competencia entre sistemas sociales o fiscales equivale al dúmping y perjudica al bienestar de los europeos. O bien adoptamos un planteamiento pluralista respecto a la fiscalidad y la política social en Europa, o bien perderemos terreno respecto a socios comerciales situados más lejos que los nuevos países. Me refiero a China e India.

Podemos decidir mantener alejados a los empresarios polacos y de otros países, pero hay que recordar que ello hará que Europa se sumerja aún más en el lodo del estancamiento económico. En vez de presentar ideas vagas para la armonización de los diversos aspectos de la legislación económica y fiscal, la Comisión Europea debería centrarse en la finalización de la tarea básica que está pendiente desde hace 50 años, es decir lograr el mercado común.

 
  
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  Belohorská (NI). (SL) El telón de acero cayó hace quince años, y los ciudadanos de la Europa del Este esperaban sinceramente convertirse en miembros de pleno derecho, sobre todo después de haber satisfecho determinados criterios económicos.

¿Cuál es la realidad de hoy? El señor Verheugen, junto con muchos otros diputados, ha hablado aquí compasivamente de los problemas ocasionados por los despidos de Alstom, y ha mencionado el destino de 250 empleados. Apreciado señor Verheuguen, usted más que nadie debería saber que en Eslovaquia no son cientos, sino miles, los empleados que se han quedado sin trabajo debido a las reformas que hemos llevado a cabo para poder ser miembros de la Unión Europea. Para conseguir este objetivo, los eslovacos hicieron grandes sacrificios. Creo que nadie lo lamenta y todos nos alegramos cuando hace un año nos convertimos en miembros de pleno derecho. Al menos entonces lo veíamos así.

¿Cuál es la realidad de hoy? Creo firmemente que eran los antiguos quince miembros, y no nosotros, quienes no estaban preparados para la ampliación. La libre circulación de productos en dirección hacia el Este se ha hecho realidad: hoy nuestras tiendas son tan bonitas como las suyas, y esto está bien; los eslovacos ya no necesitamos ir a Occidente para comprar productos exclusivos.

¿Pero cómo están las cosas en cuanto a la libre circulación de personas? Aunque la discriminación basada en la nacionalidad está prohibida, habría que dar preferencia y ofrecer empleo a los trabajadores de los nuevos Estados miembros frente a los trabajadores de terceros países. A excepción de tres países, todos los demás han impuesto disposiciones transitorias que van de 2 a 7 años, con opción a reconsiderar el tema después y, en consecuencia, esos períodos incluso se podrían ampliar. Eso aumenta aún más la incertidumbre de los empleados. Sabemos perfectamente que, si están en Occidente, nuestros ciudadanos – miembros muy cualificados de la generación más joven, educados y multilingües – ganan salarios más altos, pero en condiciones sociales humanamente indignas. Eso es lo que le pido: por favor, preste también atención a eso.

 
  
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  Kohlíček, en nombre del Grupo GUE/NGL. (CS) Señor Presidente, Señorías, todos sabemos que tanto los trabajadores como las empresas de los nuevos Estados miembros son víctimas de la discriminación. Esta discriminación empieza con la forma como actúan las empresas de los antiguos Estados miembros y otros países desarrollados, como si nunca hubieran oído hablar de la legislación laboral cuando trabajan en países de Europa Central. Algunos supermercados checos, por ejemplo, son conocidos por las condiciones laborales medievales de sus cajeras, y normalmente la gente recibe el despido durante el período de prueba de tres meses. Hay muchos otros casos de abusos de este tipo, y vale la pena mencionar la prohibición de los sindicatos que, por supuesto, no es oficial y no está escrita en ninguna parte.

Las cadenas de tiendas comerciales también adoptan actitudes típicamente coloniales hacia sus proveedores, y ya se han criticado en varias ocasiones los largos períodos de pago, los gastos por publicidad, los honorarios de estantería y los precios extremadamente bajos que imponen. Estas prácticas son comunes en los países de la Europa Central y del Este, y también es normal que se asigne poco espacio a los productos de los proveedores locales, que se les exijan depósitos monetarios antes de empezar a suministrar los productos, y que tengan que suministrar productos a cualquier hora del día, siete días a la semana.

Por lo tanto quedan muchos problemas por resolver en relación con las condiciones de trabajo en los nuevos Estados miembros. Pero al mismo tiempo los trabajadores de los nuevos Estados miembros encuentran extremadamente difícil que se les reconozcan sus cualificaciones cuando llegan a los antiguos Estados miembros, a pesar de que hay acuerdos internacionales sobre este tema. Las enfermeras cualificadas de la República Checa y de Eslovaquia suelen trabajar como enfermeras en prácticas en los antiguos Estados miembros, y cobran en consecuencia, aunque estén más que cualificadas para estos trabajos. De la misma forma, es raro que nuestros obreros cualificados hayan pasado alguna prueba reconocida por el Estado, y esto significa que están clasificados como trabajadores no cualificados en cuanto a sus salarios, independientemente del trabajo que hagan. Así ocurre en el sector de la construcción.

El reconocimiento de las cualificaciones universitarias también es un problema importante y la legislación actual deja mucho que desear al respecto. Por ejemplo, las tres leyes vigentes en la República Checa sobre este tema están lejos de ser perfectas. Ya es hora de que se haga algo sobre este estado de cosas y, por lo tanto, pido a la Comisión Europea y al señor Verheugen que presenten una propuesta sobre las medidas legislativas adecuadas. Gracias por su atención.

 
  
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  Brejc, Mihael (PPE-DE). (SL) Gracias. En esta Cámara el Presidente Barroso ha resaltado la importancia de la Estrategia de Lisboa y la urgente necesidad de establecer la libre circulación de servicios, una de las últimas características principales del mercado interior de la Unión Europea. Por una parte, pues, existe un deseo claro de eliminar barreras para conseguir el mejor funcionamiento posible del mercado interior, mientras que, por otra parte, nosotros, los nuevos Estados miembros, hemos observado que nuestras empresas no suelen tener una igualdad de oportunidades. Por ejemplo, hay restricciones para la empresa corporativa en el mercado interior en el área de la producción y la instalación de maquinaria y equipos, en el área de las construcciones de metal, la construcción de obra, la decoración, el procesado de piedra natural, etc.

Comisario, usted ha dicho que conoce las dificultades de los nuevos Estados miembros. Pero hoy no hablamos de esas dificultades, sino más bien de las dificultades de los antiguos Estados miembros. Ha dicho que la Comisión tomará medidas contra las infracciones. Por supuesto nos gustará saber cuándo va a ocurrir eso, y cuáles serán los resultados de esas medidas. El alcance de la conducta discriminatoria es evidentemente muy amplio, mientras que la eficacia de quienes deberían asegurar la adhesión al acervo comunitario es pobre.

Tengo la sensación, Comisario, de que los nuevos Estados miembros de la Unión Europea estaban mucho más preparados para la adhesión a la UE y para su ampliación que las instituciones europeas. Me gustará oír su opinión al respecto.

 
  
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  Golik (PSE).   (PL) Señor Presidente, quiero empezar felicitándole con afecto por su elección y por su primera aparición como vicepresidente. Comisario, el resultado del debate de hoy no podría haber llegado en mejor momento para los muchos empresarios y ciudadanos que creen que todo el mundo tiene los mismos derechos en la UE ampliada, y que quieren vender su activo más valioso, es decir su propia mano de obra en los antiguos Estados miembros. Sin embargo, hay muchas personas que ya no quieren trabajar en la Unión Europea. Estas personas ya lo han intentado, pero han sido discriminadas, y han tenido que enfrentarse con Gobiernos y autoridades locales que infringen la ley. Esas infracciones adoptan la forma de controles excesivamente entusiastas, a menudo con perros y policías, o arrestos durante los que se les marcan las manos y les esposan. Es una violación de sus derechos personales. Esas empresas y personas nunca van a querer volver a trabajar o prestar sus servicios en los antiguos Estados miembros. ¿Es así como tiene que ser el mercado de los servicios y la mano de obra en la Europa unida? Como representantes de nuestros electores, tenemos el deber de defender sus derechos en la UE. No he escuchado ni un solo caso de personas que hayan sido tratadas de esta forma en Polonia, aunque hay miles de empresas extranjeras trabajando en ese país, y una gran parte de la industria y la mayoría de los bancos están controlados por capital extranjero. Las organizaciones polacas, los empresarios, los ministros y las embajadas reciben regularmente información sobre casos en los que las empresas y los ciudadanos polacos que prestan servicios como subcontratistas en empresas europeas han sido objeto de discriminación. El caso de la empresa Apola, con sede en Poznan, es un ejemplo importante de dicha discriminación, y uno de los muchos que han llegado a mi conocimiento. Los empleados y los representantes de la compañía fueron intimidados, arrestados y perseguidos por la policía francesa y las autoridades de la región de Gard. En muchos casos, esta conducta se deriva del hecho de que los funcionarios son humanos, o más bien inhumanos, y no conocen suficientemente bien las normas. No guardamos ningún rencor general contra los países o los Gobiernos en este sentido, pero el tema debería debatirse en esta Cámara, y por este motivo el debate de hoy debe ir acompañado de una resolución en la que se condenen esas violaciones de la ley. Finalmente, quiero resaltar un caso más de discriminación basada en la nacionalidad. Se refiere a los nuevos requisitos impuestos por la Comisión Europea, que solo se aplican a las enfermeras y comadronas polacas. Resulta que ahora tienen que haber trabajado como mínimo cinco de siete años para obtener un certificado que confirme su cualificación, sin el cual no pueden trabajar como enfermeras o comadronas en la UE. Los ciudadanos de los demás 24 Estados miembros solo tienen que haber trabajado tres de cinco años. Además de privar a esas enfermeras y comadronas de la oportunidad de trabajar y de sus derechos adquiridos, esos requisitos, que están consagrados en la legislación europea, son un insulto para su dignidad profesional. Durante varias semanas he estado esperando una respuesta de la Comisión sobre este tema, y varios cientos de miles de enfermeras y comadronas esperan una respuesta a la petición que presentaron al Parlamento Europeo.

 
  
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  Libicki (UEN).   (PL) Señor Presidente, Señorías, la economía de la UE se encuentra en una mala situación; la economía francesa y alemana son las más afectadas, y parece ser que más o menos todo el mundo tiene la culpa de este estado de cosas. Los Estados Unidos tienen la culpa por el tipo de cambio del dólar excesivamente bajo, el Lejano Oriente por utilizar esclavos como mano de obra, y los nuevos Estados miembros por intentar una política económica competitiva y realmente sana. Incluso se han inventado nuevas palabras que son ejemplos clásicos de la jerga orwelliana. Para reiterar el comentario del seńor Szymanski, por ejemplo, se utiliza la palabra dúmping con todas sus connotaciones negativas en vez de hablar tan solo de competencia económica sana.

Aunque el proyecto de Directiva Bolkestein tenía muchos méritos, todos los defensores de lo que se conoce como «economía social» se sintieron agraviados cuando se presentó. Tan solo hicieron falta unos murmullos enojados procedentes de París y Berlín para que este excelente proyecto de directiva fuera rechazado. Por supuesto, hay otros planteamientos posibles, y uno de ellos es la discriminación. De hecho es mucho más evidente, como han observado los anteriores oradores, que han presentado una larga lista de personas y empresas que la han sufrido.

El Comisario Verheugen es muy admirado en Polonia, y eso es algo que quiero resaltar, pero me deja atónito con su afirmación de que tan solo ha recibido una queja referente a un país. En mi calidad de Presidente de la Comisión de Peticiones, he redactado una larga lista de casos de discriminación, y la he presentado al Comisario Verheugen, a la Presidencia neerlandesa y al Comisario Bolkestein. Considero lamentable que los comisarios sean incapaces de intercambiar dicha información entre ellos. Si el Comisario Verrheugen, que es extremadamente popular en Polonia, como ya he dicho, dice que no sabe nada del tema, entonces ya no sé qué decir. Si no tiene lugar ningún intercambio de información dentro de la Comisión ¿a quién tenemos que presentar esta información?

La Estrategia de Lisboa y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento pretendían convertir la economía de la UE en la economía líder mundial, pero no lo han conseguido. Ahora escuchamos declaraciones enigmáticas donde se dice que el objetivo es simplemente convertir la economía de la UE en una de las principales economías mundiales, aunque existe una diferencia fundamental entre los dos objetivos. Esta Cámara ha escuchado muchas quejas sobre el cierre de la planta de celofán de Bridgwater en el Reino Unido, cuya producción se está trasladando a Kansas. Esta es la opción que tenemos, Señorías: o bien permiten a las empresas trasladar su producción a Polonia, a la República Checa o a Eslovaquia, o bien se trasladarán a Kansas o al Lejano Oriente.

La solidaridad interna y la competencia externa tenían que ser los cimientos sobre los que se iba a construir Europa. No se ha conseguido ni la una ni la otra, y lo considero lamentable. Como dice un refrán de los indios americanos, si descubres que tu montura es una yegua vieja en vez de un mustang, debes desmontar inmediatamente.

Les insto a que dejen de montar una yegua vieja en forma de economía social ineficiente de la Unión Europea, con Francia y Alemania indicando el camino con ineficiencia.

 
  
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  Czarnecki, Ryszard (NI).   (PL) Señor Presidente, Señorías, en la actualidad existen dos Europas, una UE antigua y de clase alta, y una UE nueva de clase baja. La primera es desconsiderada, corta de miras y da muy poco valor a la competitividad. En otras palabras, está cortando la rama en la que se asienta. La segunda podría haber recibido una invitación oficial para cenar en la mesa de la UE, pero en realidad está siendo discriminada. Si su objetivo es enfrentar a esas dos Europas, una contra otra, deben seguir el curso de acción que han iniciado. Siento curiosidad por ver el resultado de los referendos constitucionales en la República Checa y Polonia. No tiene nada que ver, les oigo decir. Oficialmente no, pero ¿cómo pretenden persuadir a los ciudadanos de los nuevos Estados miembros de la UE de que no tiene nada que ver? Están pidiendo a los parientes más jóvenes de la UE que apoyen la Constitución para una Europa unida, y a la vez les advierten de que se mantengan alejados del mercado de la UE unida. Es una actitud muy corta de miras, y aquellos países, Gobiernos, sociedades y empresas que la subscriben están fomentando el euroescepticismo en Europa. En vez de eliminar las antiguas divisiones, están creando otras nuevas. Ni siquiera podemos consolarnos con la idea de que son unos países o unos sectores determinados los que se comportan con egoísmo, porque es la misma estupidez a que estamos acostumbrados, con todas sus desastrosas consecuencias tanto en términos políticos como económicos. Es un curso de acción muy poco prudente, entre otras cosas, para los consumidores de los antiguos Estados miembros de la UE.

Señorías, ya es hora de que sentemos la cabeza.

 
  
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  Fjellner (PPE-DE). (SV) Señor Presidente, como hemos escuchado hoy en esta Cámara, hay bastantes ejemplos de que aún es más fácil que un martillo cruce el Báltico, pongamos por caso, que un carpintero lo acompañe y clave el clavo. Por lo tanto, me complace el proyecto de Directiva sobre servicios gracias a la cual pronto podremos hablar de cuatro libertades –libertad de circulación de productos, de servicios, de personas y también de capitales, y no, como ahora, de solo tres. Con el Tratado actual, varias de las cosas que, por ejemplo, ocurren en mi propio país, Suecia, como la discriminación expresa y aprobada por el Estado contra personas de los nuevos Estados miembros, son completamente inaceptables.

Permítanme que les ponga un ejemplo muy breve pero por desgracia estremecedor y lejos de ser el único, sobre la forma como los sindicatos y las autoridades a la vez niegan el acceso de los nuevos Estados miembros de la UE al mercado interior. El caso sueco empezó con una autoridad local que tenía que construir una escuela y, dado que cumplieron las normas europeas del concurso público, se contrató a una empresa de construcción letona (LP-Bygg). Pronto acudió el sindicato de los trabajadores de la construcción, y bloqueó el acceso a la obra, interrumpiendo el trabajo, llevando pancartas y gritando «Iros a casa, iros a casa». Según ellos, el motivo era que la empresa letona era responsable de firmar un convenio colectivo específicamente sueco y que el letón no era válido, a pesar de que pagaba mejor que el sueco. Se había tomado la decisión: los letones tenían que irse. La empresa recurrió a las autoridades, y el Tribunal del Mercado Laboral, donde el sindicato tiene su sede, obviamente adoptó una postura favorable al sindicato. Nuestro Ministro de Empleo – y hasta hace poco dirigente del movimiento sindical – también adoptó una postura favorable al sindicato. Y en momentos como ese me avergüenzo de ser sueco.

Hace exactamente una semana, la empresa letona se vio obligada a presentar una solicitud de quiebra. Como consecuencia, ahora tenemos niños sin escuela, contribuyentes con impuestos adicionales y letones sin empleo. Todo ello para que el cártel del mercado laboral sueco pueda seguir funcionando. Reforzado por sus éxitos ahora el sindicato, con el apoyo del Gobierno, lleva a cabo una campaña por todo el país exigiendo que todas las personas que «no tengan aspecto de sueco normal lleven tarjetas de identificación claras».

Es inaceptable y me pregunto qué tiene intención de hacer la Comisión para detener la ola de racismo y proteccionismo que está invadiendo Europa.

(Aplausos)

 
  
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  Geringer de Oedenberg (PSE).   (PL) Señorías, en muchas ocasiones anteriores se ha hecho referencia en esta Cámara a los problemas relacionados con la discriminación de trabajadores y empresas de los nuevos Estados miembros en el mercado interior de la UE. Yo misma llamé la atención de la Cámara sobre el tema hace siete meses, pero lamento decir que nada ha cambiado desde entonces. Por este motivo hemos escuchado a tantos diputados de los nuevos Estados miembros hablar hoy de nuevo de flagrantes violaciones de la legislación de la UE en este sentido. Además de los denominados períodos transitorios que se impusieron a los 10 nuevos Estados miembros, los antiguos Estados miembros imponen cada vez más obstáculos legales y administrativos en nuestro camino. Estas prácticas limitan la libertad de establecimiento y la libertad de prestar servicios, y a ambas tiene derecho cualquier entidad que esté legalmente registrada en la Unión Europea y ambas se enmarcan en el Tratado. Existen pruebas de muchísimos casos de disposiciones discriminatorias, contrarias a la legislación de la UE, incluidas en la legislación nacional de los antiguos Estados miembros. La ferviente oposición expresada por países como Francia, Bélgica y Alemania durante los debates sobre la liberalización de los servicios, como se detalla en la Directiva Bolkestein, es una prueba más de los intentos de discriminar a las empresas de los nuevos Estados miembros. Me parece asombroso que unos países que aceptaron la ampliación de la Unión Europea y la integración con los países de la Europa del Este y Central, sabiendo que el objetivo de esta integración era crear una unidad socioeconómica única y poderosa, ahora se opongan a los esfuerzos por conseguir este objetivo. Ese no es el tipo de UE a favor del cual votamos en los referendos celebrados antes de la ampliación de este año. Por lo tanto, pido a la Comisión Europea que tome medidas y dé a conocer su opinión sobre el tema, y también que haga lo necesario para detener esas prácticas discriminatorias contra los nuevos Estados miembros.

 
  
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  Verheugen, Vicepresidente de la Comisión. (DE) Señor Presidente, Señorías, permítanme reiterar que la Comisión ha recibido quejas oficiales solo en relación con un único Estado miembro. La Comisión no puede tomar medidas basándose en rumores procedentes de aquí o de allí; si hay que actuar, hay que presentar quejas formales. Todos los diputados de esta Cámara conocen estas normas.

Y a aquellos diputados que hoy han hablado de cientos de casos de discriminación, lo único que puedo decirles es que deberían aconsejar a quienes creen que han sido discriminados que presenten una queja formal. La Comisión hará un seguimiento de todos los casos concretos, como es su obligación.

Y sinceramente les pido que no lancen acusaciones contra mí por el hecho de que la Comisión no haya tenido en cuenta ninguna otra queja aparte de la que se ha presentado contra ese único Estado miembro. Les pido que no duden de la veracidad de lo que les digo. Si les digo que hemos recibido quejas dirigidas a un único país, es porque esa es la verdad. Comprueben, pues, que quienes crean que han sido discriminados acudan a los canales adecuados, y entonces se tomarán medidas. La Comisión ya ha tomado las medidas necesarias para con este Estado miembro contra el que se ha presentado una queja. No he dicho que haríamos algo; ya lo hemos hecho, y el resultado final es que los problemas en cuestión se están resolviendo.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a las 12.00 horas.

 

25. Reutilización, reciclado y valorización de los vehículos de motor
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día se procede al debate sobre el informe presentado por el señor Krahmer en nombre de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria sobre una propuesta de directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a la homologación de tipo de los vehículos de motor en lo que concierne a su aptitud para la reutilización, el reciclado y la valorización y por la que se modifica la Directiva 70/156/CEE (COM(2004)0162 – C5-0126/2004 – 2004/0053(COD)) (A6-0004/2005)

 
  
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  Verheugen, Vicepresidente de la Comisión. (DE) Señor Presidente, Señorías, la Comisión agradece al señor Krahmer su informe y el poco habitual y considerable compromiso personal para con la primera lectura de la directiva sobre reciclado.

Quiero empezar recordando que el proyecto de directiva se basa en las disposiciones de la directiva sobre vehículos al final de su vida útil que esta Cámara y el Consejo adoptaron en septiembre de 2000 y que contiene objetivos muy ambiciosos que la industria del reciclado y la reutilización deben cumplir para 2015. Si queremos asegurar que se cumplan esos objetivos, los fabricantes de coches también tendrán que cooperar, por lo que les pedimos que construyan coches cuyos componentes sean más fáciles de reciclar y reutilizar, ya desde el mismo momento en que salen de la línea de producción.

Muchas de las enmiendas propuestas son importantes en términos de política. La más importante tiene que ver con la prohibición del uso de metales pesados. El informe incluye una cláusula en la que se obliga a comprobar que el fabricante no haya utilizado ninguno de los metales pesados prohibidos por la directiva sobre vehículos al final de su vida útil. Es una iniciativa que la Comisión agradece, porque hace posible aplicar sistemática y uniformemente las disposiciones de la directiva sobre vehículos al final de su vida útil, en vez de dejar que los Estados miembros aprueben leyes nacionales que podrían diferir unas de otras. Así eliminamos las interferencias con un funcionamiento sin conflictos del mercado interior.

Aunque las fechas para las que la directiva tenía que estar en práctica, un elemento clave de la misma, presentaban muchas dificultades, también resultó ser un tema que al final se pudo resolver. Ahora se propone que la directiva se aplique en dos fases, y la Comisión no solo apoya esta propuesta sino también las simplificaciones administrativas que la Cámara ha propuesto; quizás todo ello se podría resumir diciendo que la Comisión apoya sin reservas las enmiendas presentadas por el Parlamento y espera que este texto se adopte sin demora.

 
  
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  Krahmer (ALDE), ponente. (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, ante todo quisiera agradecer a los colegas de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria y a los ponentes en la sombra, en particular, la buena y constructiva cooperación que hemos mantenido. Cada año salen unos quince millones de vehículos de motor de las líneas de producción de la Unión Europea y el sector automovilístico es uno de los más importantes de Europa, crea puestos de trabajo, fomenta la innovación y es fundamental desde el punto de vista de nuestra competitividad. Sin embargo, los automóviles también generan desechos y este es el aspecto que se debate esta noche. En Europa se desguazan diez millones de vehículos anuales. El hecho de que sus partes se puedan reutilizar y reciclar en considerable medida contribuye a que no formen altas pilas de chatarra como ocurría en otro tiempo y no afeen tanto el paisaje.

El objetivo de la directiva sobre la homologación del tipo de los vehículos de motor es establecer disposiciones que permitan que los automóviles y vehículos comerciales ligeros se fabriquen de manera que cumplan las cuotas mínimas en materia de reutilización, reciclado y revalorización establecidas en la Directiva relativa a los vehículos al final de su vida útil. Dicha Directiva impuso unos objetivos obligatorios a los fabricantes. A partir de 2006, un 85 % de la masa de un vehículo como mínimo –y un 95 % como mínimo a partir de 2015– debe ser recuperable y apta para ser reutilizada o reciclada. Son metas muy ambiciosas –sobre todo la del 95 % a partir de 2015–, ya que supondrían que los vehículos del futuro apenas generarían desechos.

Que esta meta se alcance no dependerá solo de que los fabricantes utilicen determinados materiales, sino también y principalmente del ulterior desarrollo de la tecnología de reciclado y de cómo se defina la aptitud para el reciclado. En cualquier caso, es indiscutible que la aptitud para el reciclado de los automóviles y la posibilidad de evitar la generación de desechos son objetivos importantes para las políticas medioambientales europeas. Aun así, resulta asombroso que los automóviles contribuyan solo en un 1% al total de residuos generados en la Unión. La Unión Europea ha realizado una tarea particularmente destacable en lo que respecta a la minimización de los desechos, no solo los procedentes de los embalajes, chatarra electrónica y pilas, sino también en el caso de los vehículos usados.

Permítanme que me concentre en los aspectos fundamentales. Aunque la Comisión presentó una propuesta de directiva muy respetable, el Parlamento se vio en la necesidad de introducir una serie de mejoras. Tras la votación en comisión y un diálogo a tres bandas que culminó con éxito, hemos alcanzado un compromiso con respecto a un paquete de medidas que cuenta con el respaldo de los tres grupos principales de la Asamblea. En mi calidad de ponente debutante, lo considero un gran logro.

Las enmiendas comunes, que se votarán mañana, tienen como finalidad principal mejorar la aplicación de la directiva, sin poner en entredicho la consecución de los objetivos en materia de reciclado, tan importantes desde el punto de vista de la política medioambiental. Se trata de que la homologación del tipo resulte factible desde la perspectiva de las autoridades competentes de los Estados miembros y de los fabricantes, y que comporte los mínimos costes posibles. Las enmiendas también toman en consideración aspectos importantes de las mejores prácticas en materia de homologación de tipos. En mi calidad de ponente, desde el primer momento me preocupó especialmente mantener la distinción entre la evaluación de los nuevos tipos y de los nuevos modelos. Los nuevos modelos se definen como automóviles que ya se comercializan en la Unión –actualmente existen unos 600–, mientras que los nuevos tipos son automóviles que saldrán al mercado en el futuro, alrededor de un centenar cada año.

El propósito es dar prioridad a la evaluación de los nuevos tipos. Ni las autoridades ni los fabricantes podrían cumplir lo previsto en la propuesta originaria de la Comisión, esto es, evaluar todos los modelos existentes en la Unión en un plazo de 36 meses a partir de la entrada en vigor de la directiva. Se debe otorgar prioridad a la evaluación de los nuevos tipos con el fin de garantizar que todos los que se comercialicen en el futuro en la Unión cumplan los objetivos obligatorios establecidos en la Directiva relativa a los vehículos al final de su vida útil. En el Parlamento –y con el Consejo– hemos acordado establecer un período de 54 meses, equivalente a la media aritmética entre la propuesta inicial de la Comisión y los 72 meses que por mi parte había propuesto inicialmente y que corresponden al ciclo de vida medio de un automóvil.

La definición de «vehículo de referencia» es otro aspecto que merece la pena mencionar. Constituye una buena práctica y permite evitar malentendidos si la autoridad competente y el fabricante seleccionan de mutuo acuerdo el tipo en cuestión. Se designa como «vehículo de referencia» el que resulte más problemático desde el punto de vista de su reutilización, reciclado y valorización. En cuanto a la prohibición de los metales pesados, me alegra poder anunciar que hemos conseguido llegar al acuerdo de que dicha prohibición se