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Debates
Miércoles 11 de mayo de 2005 - Estrasburgo Edición DO

4. Situación en Kirguistán y en Asia Central
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate sobre las declaraciones del Consejo y la Comisión relativas a la situación en Kirguistán y en Asia Central.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, Señorías, me complace especialmente tener la ocasión de intervenir en nombre del Consejo sobre estos importantes temas relativos a esta región esencial que es Asia Central. Es una región importante para la Unión Europea desde varios puntos de vista: geopolítico y geoestratégico, así como económico.

A pesar de algunas mejoras recientes, la situación en Kirguistán sigue siendo crítica. La nueva dinámica política se estructura en torno a líneas de vasallaje personales y regionales, y los partidos políticos desempeñan un papel meramente nominal. Las elecciones presidenciales están previstas para el 10 de julio, y la segunda vuelta podría tener lugar el 25 del mismo mes. Los riesgos en materia de seguridad y la incierta situación económica podrían complicar la campaña presidencial. En efecto, la campaña electoral para las elecciones presidenciales se está convirtiendo cada vez más en una competencia entre los dos principales candidatos de la escena política del país, el señor Kúlov y el señor Akáyev.

Así, la estabilidad del país depende en gran parte de un posible acercamiento entre estos dos líderes políticos. Un acuerdo entre ellos podría incluir el compromiso de respetar el resultado de las elecciones, cosa que debería ser normal en una democracia, a condición de que el candidato perdedor pueda ocupar el puesto de Primer Ministro. No obstante, en la actualidad, los contactos informales entre los dos campos no han dado aún resultados tangibles. A este respecto, el principal mensaje de la comunidad internacional, incluidas la OSCE y la Unión Europea, durante esta campaña presidencial debería ser resaltar la importancia de celebrar elecciones libres e imparciales.

Con todo, la celebración de elecciones democráticas no garantizará automáticamente que proceso de democratización concluya con éxito. Varias cuestiones políticas seguirán candentes, en particular la reforma constitucional, las elecciones parlamentarias anticipadas, la independencia de los medios de comunicación y el desarrollo de una vida política basada en el desarrollo natural de partidos políticos.

La cuestión de la reforma constitucional se ha mencionado ya en el debate electoral. El Parlamento ha constituido un Consejo institucional encargado de definir los principios de la reforma constitucional que deberían aplicarse tras los resultados de las elecciones. No obstante, los distintos agentes políticos manifiestan posiciones totalmente opuestas en la materia. La coyuntura económica no mejora de forma significativa y el orden público sigue siendo precario. Las ocupaciones de tierras en torno a Bishkek representan un grave riesgo de desorden. Las cuestiones étnicas ocupan un lugar central en el debate político. En general, la situación de las minorías étnicas sigue siendo motivo de preocupación.

Todos los agentes internacionales más importantes, incluida Rusia, son favorables al mantenimiento de la estabilidad y la seguridad interior de Kirguistán. Los nuevos dirigentes del país han logrado mantener buenas relaciones con todos sus países vecinos, muy especialmente con Kazajstán y Uzbekistán. El trabajo de la OSCE para Kirguistán concluirá pronto y el Gobierno kirguiso debería aprobarlo en los próximos días. La Comisión Europea ha anunciado recientemente su intención de consagrar 25 millones de euros a Kirguistán en 2005.

Como saben, la situación general en Asia Central sigue siendo preocupante. Varios factores provocan una atmósfera de incertidumbre en torno a los países de la región. En primer lugar, las principales amenazas para la estabilidad regional de Asia Central residen en la ausencia de reformas económicas, la continuidad de regímenes autoritarios y la extendida presencia de fenómenos de corrupción, delincuencia organizada y tráfico de drogas. Hablamos ayer de la cuestión de las drogas en Afganistán. Ahora bien, estos países se encuentran en la ruta del tráfico de drogas.

Los derechos políticos de las poblaciones se ven erosionados en la mayoría de estos países. La cooperación regional no ha alcanzado un umbral suficiente debido a la falta de confianza y a la falta de voluntad política de los agentes estatales de la región. El empobrecimiento y la ausencia de crecimiento de los países de Asia Central han exacerbado las tensiones socioeconómicas. La proximidad geopolítica de Afganistán y determinados factores internos han hecho posible la expansión del extremismo islámico y, como acabo de señalar, han incrementado el tráfico de drogas. Los conflictos potenciales en las fronteras de los Estados de la región y entre ellos pueden verse atizados por la imbricación de minorías étnicas en el territorio de esos países.

Son muchas las cuestiones concretas que hay que plantear con respecto a la situación de algunos países de la región. Haré un rápido repaso de las mismas. En Kazajstán, las elecciones parlamentarias celebradas en septiembre de 2004 no estuvieron a la altura de los criterios internacionales normalmente aceptados. La oposición, a pesar de un apoyo creciente de la población, solamente obtuvo un escaño. El actual Presidente es proclive a pedir la celebración de elecciones presidenciales antes del final de su mandato presidencial en enero de 2006. La influencia del Gobierno sobre el proceso legislativo, la oposición, los medios de comunicación, la sociedad civil y los sistemas financieros es preocupante. La situación de los derechos humanos se está degradando.

En Uzbekistán, la oposición legal no pudo participar en las elecciones parlamentarias del 26 de diciembre de 2004. El programa de reforma del país no ha avanzado y la pobreza se ha extendido aún más. Existe un riesgo real de que en este país progrese cada vez más el fundamentalismo islámico entre la población.

En Turkmenistán, la falta de libertad de expresión y de debates democráticos, así como la imposibilidad de ejercer una oposición efectiva al Gobierno y la inexistencia de cualquier programa de reformas estructurales son importantes motivos de preocupación.

Por último, en Tayikistán la situación se caracteriza por dos problemas principales: las querellas endémicas entre provincias y una crisis económica prolongada.

A pesar de los problemas y dificultades de la región, que acabo de detallar, la Unión Europea considera que las relaciones con la región revisten una enorme importancia y está dispuesta a apoyar la transición de estos países hacia unas economías de mercado eficaces, pero también hacia unas democracias que funcionen.

El Director General adjunto de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea ha visitado recientemente cuatro repúblicas de Asia Central. El 12 de mayo, el Comité conjunto UE-Turkmenistán se reunirá en Asjabad. Al margen del Comité conjunto se celebrará una reunión ad hoc con el fin de hacer avanzar el diálogo sobre la cuestión de los derechos humanos. Una Troika de la Unión Europea se reunirá con representantes de los cinco países de la región a finales del mes de junio en Tashkent. En Bruselas, se reunirán respectivamente el Comité de cooperación con Kirguistán en junio y los Consejos de cooperación con Kazajstán y Kirguistán en julio.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. OUZKÝ
Vicepresidente

 
  
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  Albert Jan Maat (PPE-DE). (NL) Señor Presidente, antes de que tome la palabra el Comisario, creo que lo que hace falta es algo más de claridad, porque he escuchado dos fechas diferentes para las elecciones presidenciales en Kirguistán, el 10 y el 18 de junio, las cuales se han quedado anticuadas, que yo sepa. Según me consta, las elecciones presidenciales se celebrarán el 10 de julio. Antes de que comience el debate parlamentario, opino que sería conveniente, si el Consejo o la Comisión…

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  El Presidente. Señor Maat, esta no es una cuestión de observancia del Reglamento.

 
  
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  Joaquín Almunia, miembro de la Comisión. (ES) Señor Presidente, es para mí un honor estar presente en esta sesión plenaria para discutir con ustedes sobre la situación en una región de gran importancia estratégica: Asia Central y, en particular, sobre la situación en la República de Kirguistán.

Tras el derrocamiento del Presidente Akáyev, como consecuencia de las protestas masivas del pasado 24 de marzo, que fueron provocadas por la violación de criterios internacionales y de la OSCE en las elecciones parlamentarias de febrero y marzo, tanto el Alto Representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad Común, señor Solana, como la Comisaria de Relaciones Exteriores, señora Ferrero-Waldner, que se excusa de no poder estar presente en este debate, han alentado a la República de Kirguistán a buscar una vía hacia la reconciliación nacional basada en la construcción de un diálogo y un consenso que permitan profundizar en el proceso de reforma política.

La República de Kirguistán dispone de una oportunidad única para establecer una auténtica democracia pluripartidista en Asia Central y eliminar la corrupción que tanto contribuyó a la reciente crisis política. Esta oportunidad está en manos de los dirigentes políticos de ese país, que deben demostrar su fuerte compromiso con el progreso real en el ámbito de las reformas políticas. La mejor forma de conseguirlo es poner en práctica medidas que aseguren el establecimiento de una democracia pluripartidista, el respeto de los derechos humanos y la existencia de un Estado de Derecho, en consonancia con los compromisos internacionales adquiridos por Kirguistán.

Quiero subrayar que la liberalización política y la preparación y celebración de elecciones libres, justas y transparentes deben aplicarse a los próximos comicios presidenciales; de acuerdo con nuestra información se van a celebrar el 10 de julio. Estas elecciones serán observadas de cerca por la Unión y por el conjunto de la comunidad internacional. Las credenciales democráticas de la República de Kirguistán mejorarán si el gobierno interino aplica las recomendaciones recogidas en el informe final de misión de la Oficina de Derechos Humanos e Instituciones Democráticas de la OSCE, publicado en marzo de este año.

Bajo el paraguas de la OSCE, la Unión está preparando, a través de su mecanismo de reacción rápida, un conjunto de medidas de asistencia en las elecciones y las reformas legislativas en materia electoral.

La Unión anima a Kirguistán a crear un entorno en el que los medios de comunicación y los periodistas de ese país puedan ejercer plenamente sus derechos y libertades, en línea con los compromisos internacionales. Entiendo que la OSCE está en condiciones de suministrar a las autoridades asesoramiento en esta materia.

Es importante luchar de forma más efectiva contra la corrupción en todos los países de Asia Central, dado que esta ha sido identificada como una de las principales causas de los acontecimientos en Kirguistán.

Quiero ahora hablarles de la cooperación entre la Unión y el conjunto de los países de Asia Central. A finales del pasado año, la Unión lanzó una iniciativa que pretende mejorar el diálogo político con la región. A estos efectos, la Troika de Directores Regionales de la Unión se reunió con sus homólogos de Asia Central el pasado mes de diciembre en Bishkek.

Este diálogo político entre la Unión Europea y Asia Central puede, sin duda, ayudar a cambiar el futuro de las relaciones entre ambas regiones, siempre que se desarrolle de forma constructiva. La Comisión valora positivamente el interés que han mostrado los cinco países de Asia Central en este proceso.

El éxito del diálogo depende del grado de implicación de ambas partes en el mismo. En este sentido, la Unión siempre estará a favor de la liberalización económica y, por supuesto, de la democratización política en Asia Central. El proceso de diálogo podría centrarse en preocupaciones comunes a ambas regiones: la lucha contra el terrorismo, el tráfico de drogas y seres humanos, el blanqueo de dinero, la inmigración ilegal, la energía, el transporte y el aumento de la cooperación económica.

El diálogo político entre la Unión y Asia Central facilitaría la integración regional en la zona y proporcionaría orientación política a la cooperación entre las dos áreas.

La Unión está estudiando los próximos pasos que han de darse. La reunión entre la Troika de la Unión y los Ministros de Asuntos Exteriores de Asia Central que tendrá lugar a finales de junio en Tashkent será una buena ocasión para seguir discutiendo sobre el proceso de diálogo.

La Unión anima a los cinco países de Asia Central a perseverar en el proceso de liberalización política. El único camino para que un país prospere en beneficio de sus ciudadanos, para que disfrute de estabilidad y seguridad, para que fomente de forma significativa la integración regional, es lograr que el desarrollo económico vaya de la mano de la liberalización política, del Estado de Derecho y del desarrollo de una sociedad civil activa, uno de cuyos componentes esenciales es la libertad de prensa. Estoy convencido de que esa es la mejor forma de reforzar los lazos entre Asia Central y la Unión.

La Comisión espera una mejora de la cooperación entre la Unión y los países de la zona del mar Caspio, tal y como se acordó en la conferencia ministerial sobre energía y transportes que tuvo lugar en Bakú en noviembre del año pasado. Desde el punto de vista político, la energía se ha convertido en una cuestión de seguridad. A ambas regiones nos interesa cooperar para alcanzar una integración más eficiente y profunda de nuestros sistemas y de nuestros mercados energéticos.

La intensificación de la cooperación entre la Unión y Asia Central depende de aspectos tanto políticos como económicos y, en este contexto, la Unión continúa estando dispuesta a ayudar a esta importante región.

 
  
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  Elmar Brok, en nombre del Grupo del PPE-DE. (DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Comisario, solemos pasar por alto esta región porque anteriormente se encontraba oculta entre las sombras de la Unión Soviética, sin poder desarrollarse de forma independiente. No obstante, la región reviste hoy día una enorme importancia estratégica debido a sus reservas de gas y petróleo, a su relevancia en términos de suministros energéticos, etc. Esta importancia estratégica se debe además al creciente interés de China en la región, al aumento del fundamentalismo musulmán y al hecho de que varios de estos países se están viendo envueltos en el tráfico de drogas.

Tenemos que afrontar el hecho de que esta erosión de la democracia, del Estado de Derecho y de los derechos humanos dificulta cada vez más las posibilidades de colaborar con la región, de cumplir los acuerdos de asociación y cooperación existentes y de firmar o ratificar nuevos acuerdos. Asimismo, hemos de tener presente que los regímenes de este tipo se están convirtiendo en islas de inestabilidad más que de estabilidad, como demuestran las elecciones en Kirguistán y los acontecimientos anteriores en Ucrania.

Cuanto más inestable sea la situación en una región de tal importancia geográfica, tanto mayor será su repercusión en nuestros intereses. Por este motivo, invito a la Cámara a que piense en adoptar una estrategia común con respecto a este asunto en lugar de dedicarse a abordar problemas individuales. Asimismo, quiero destacar lo importante que resulta prestar un apoyo verdadero al proceso democrático en estos países.

Mis próximos comentarios se dirigen al Consejo y a la Comisión. Desde mi punto de vista, a todos nos conviene alcanzar un acuerdo con los Estados Unidos, que han dejado de considerar el país como un campamento de base temporal para la intervención en Afganistán, y con Rusia, en cuya actitud hacia los acontecimientos de este tipo suelen influir viejas creencias. A los tres socios les interesa que la región se estabilice, aunque esto solo será posible si colaboramos para instaurar la democracia y el Estado de Derecho. Este objetivo se debería convertir en una nueva prioridad.

 
  
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  Jan Marinus Wiersma, en nombre del Grupo del PSE. (NL) Señor Presidente, considero que todos estamos de acuerdo en que tenemos la obligación, en vista de lo que ocurre en Kirguistán, de afrontar los hechos en relación con toda la región y de celebrar un debate sobre qué hacer con respecto a Asia Central, cuáles son los intereses de la Unión Europea y qué medidas se pueden adoptar para mejorar la situación y aumentar la estabilidad en la zona. Los acontecimientos en Kirguistán resultan, por sí mismos, memorables; hay un parecido asombroso con lo sucedido en Ucrania. No obstante, hay que recordar que está claro que lo ocurrido en Kirguistán no ha sido una revolución naranja. Tendremos que esperar para ver cómo se desarrollan los acontecimientos en ese país, en especial a la luz de las elecciones limpias y libres que en él se van a celebrar. En conexión con el tema de las elecciones, es preciso que la Unión Europea y la OSCE desempeñen un papel clave en la observación de las mismas, a fin de ofrecer a los ciudadanos de Kirguistán la seguridad futura de que la elecciones fueron limpias y de que el Gobierno en el poder es legítimo y capaz de contribuir al desarrollo del país.

Si todo esto resulta según lo planeado, creemos que la Unión Europea debería plantearse además la forma de ayudar a Kirguistán en sus nuevas circunstancias, ya que esto tendría un efecto positivo en otros países de la región. Sin entrar en un análisis minucioso de la situación en Uzbekistán y otros Estados de Asia Central, mencionaré el hecho de que en los países vecinos de Kirguistán también existen problemas graves que requieren la atención de la Unión Europea. Nuestra pregunta clave a la Comisión es, de hecho, la siguiente: contamos con una estrategia para Rusia y disponemos de la nueva Política de Vecindad para varios países, pero, ¿qué ocurre con respecto a Asia Central? ¿Qué iniciativas, encaminadas en parte a respaldar los avances en Kirguistán, cabe esperar en los próximos años? En mi opinión, no se trata solo de proteger el suministro energético, sino también de intentar estrechar lazos con estos países y de determinar la forma de «europeizar», hasta cierto punto, Asia Central, entendiendo por ello la difusión y la instauración de valores compartidos por la Unión Europea, el Consejo de Europa y la OSCE. Esperamos que la Comisión y el Consejo presenten iniciativas adicionales en este sentido.

 
  
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  Ona Juknevičienė, en nombre del Grupo ALDE. (LT) Soy la Presidenta de la delegación para las relaciones con las repúblicas de Asia Central y Mongolia, y en breve visitaremos esta región, Asia Central y, concretamente, Kirguistán. La mayoría de los diputados al Parlamento creen que las noticias difundidas por todo el mundo acerca de la revolución de los tulipanes en la República Kirguisa son ciertas. Daré mi opinión sobre este asunto, quizás desde una perspectiva un poco diferente. Creo que, en efecto, en este país se produjo un movimiento, un movimiento popular; sin embargo, calificarlo de revolución, como la que hubo en Ucrania o en Georgia, sería precipitado, a mi juicio. Por este motivo, sugiero al Parlamento que sea más prudente al elegir las palabras. ¿Por qué digo esto? Porque el papel de los ciudadanos no está del todo claro. ¿Que desea la nación y qué quieren los líderes? La diferencia se podría establecer en este sentido.

No obstante, esta región reviste una importancia especial para el Parlamento Europeo y la Unión Europea por dos razones. En primer lugar, algunos países de Asia Central, como Kazajstán, se encuentran entre los principales socios comerciales de la Unión Europea en el ámbito de los recursos energéticos. Como sabrán, los países vecinos de esta región, como China, también están muy interesados en atraerlos hacia ellos. Por lo tanto, tenemos que prestar especial atención a nuestra cooperación regular y decidida con vistas a contribuir a instaurar la democracia en estos países. Debemos aprender de los Estados Unidos de América en lo que a la participación activa en esta región se refiere. Lamento decir que el papel de la Unión Europea no resulta muy activo, ni sus programas realmente efectivos; tenemos que reconocerlo. Aunque la Comisión declara que somos uno de los principales contribuyentes financieros en esta zona, es decir, que destinamos cuantiosos fondos financieros, desde el punto de vista de su efectividad, dichos fondos no se aprovechan de forma apropiada. ¿Cuál es nuestro objetivo? ¿Qué objetivo debería perseguir la Unión Europea en todos los países de Asia Central, y en este momento, en particular, en Kirguistán? El de asegurar la democracia, la estabilidad y el orden, lo que requiere una cooperación estrecha entre estos países. Como ya he mencionado antes, la visita de la delegación se producirá del 14 al 20 de mayo, tras la cual estaremos en condiciones de informar a los diputados al Parlamento acerca de la situación real en Kirguistán y en la región. Asimismo, he de decir que el 2 de junio se celebrará una reunión con los representantes estadounidenses para abordar la cuestión de la coordinación de actividades en esta zona. Invito a todos los diputados al Parlamento a que participen.

 
  
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  Cem Özdemir, en nombre del Grupo Verts/ALE. (DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Comisario, dado que solo dispongo de un minuto para hablar, me centraré en un único aspecto de este asunto. Apoyo los comentarios realizados por los anteriores oradores, ya que comparto la idea de que resulta primordial reconocer el papel fundamental desempeñado por la OSCE en Asia Central. Aunque esto se aplica en especial a la prevención de conflictos, también es cierto en lo que respecta a la gestión de crisis y el respeto del Estado de Derecho, los derechos humanos y las normas democráticas. Asimismo, no debemos olvidar que la OSCE colabora activamente en otros terrenos, como el apoyo a la sociedad civil o la aplicación de medidas destinadas a proteger a los grupos minoritarios.

Hemos de agradecer en particular las actividades de la OSCE en esta región, sobre todo las relativas a la observación y los preparativos de las próximas elecciones, que se celebrarán en Kirguistán en junio de 2005. El objetivo de estas actividades es garantizar que el proceso electoral pueda desarrollarse de conformidad con las normas europeas e internacionales. La cuestión de la formación policial también desempeña un papel clave en este sentido, en especial en Kirguistán.

En conclusión, insto al Consejo y a la Comisión a que se aseguren de que mantenemos una estrecha cooperación con la OSCE. En concreto, convendría que aprovecháramos la experiencia obtenida en este ámbito por el señor Peterle, enviado especial de la OSCE en la región.

 
  
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  Jiří Maštálka, en nombre del Grupo GUE/NGL. (CS) Señorías, doy las gracias al Comisario por sus comentarios preliminares. Asimismo, he de decir que celebro los cambios políticos acontecidos en Kirguistán, que nos darán una oportunidad para aclarar nuestros objetivos en materia de política exterior.

A primera vista, todo parece bastante simple. Las elecciones celebradas en Kirguistán fueron amañadas y el Presidente se vio obligado a abandonar el poder por la presión de las protestas populares, siendo Bishkek la siguiente pieza en caer por el efecto dominó que ya había provocado el derrocamiento de los Gobiernos de Tiflis y Kiev. Moscú respaldó a un Presidente no democrático y fue derrotado.

Si bien, al mismo tiempo, resulta cada vez más evidente que existía una marcada dimensión social en la revolución en Kirguistán, consistente sobre todo en un levantamiento en contra del dominio de una oligarquía formada durante la privatización. De hecho, esto se ha convertido en un fenómeno común en todos los países que han emergido del socialismo, en los que hay grupos que ocupaban u ocupan el centro del poder político, gracias a sus contactos anteriores o a sus vínculos étnicos o de partido con aquellos que ostentan el poder en la actualidad. Los miembros de estos grupos hicieron acopio de fortunas inimaginables a raíz de la privatización, lo cual no solo provocó divisiones importantes en la sociedad, sino que les facilitó los medios necesarios y el deseo de participar en la vida política.

No obstante, en el levantamiento en Kirguistán confluyen una serie de aspectos adicionales que lo diferencian de otros alzamientos de este tipo. Este levantamiento se produjo en el país con el régimen más liberal de Asia Central. Cualquier oligarquía podría sacar la conclusión de que cuantas más restricciones se impongan a la libertad de una sociedad, mayores serán las posibilidades de permanecer en el poder. Por otro lado, la situación en Kirguistán se diferencia de la de Ucrania, por ejemplo, en que la «rusofobia» no tuvo nada que ver con el levantamiento kirguís.

En este sentido, pido una vez más que tratemos de garantizar que en la política comunitaria se refleje el hecho de que la Unión Europea es una institución que protege los ideales del Estado de Derecho y la justicia social. Por consiguiente, deberíamos apoyar aquellas fuerzas que desean reforzar el orden constitucional y la justicia social, tanto en Kirguistán como en el resto del mundo.

 
  
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  Johannes Blokland, en nombre del Grupo IND/DEM. (NL) Señor Presidente, en un momento como el actual, en el que se celebra la liberación de las Fuerzas Aliadas de Europa de la Alemania nazi, muchos ciudadanos europeos se enfrentarán a una mezcla de sentimientos. Después de todo, la eliminación del yugo alemán abrió el camino a décadas de opresión por parte de la Unión Soviética, soportada también por Asia Central. El mes pasado, Kirguistán se deshizo de un líder autoritario tras unas elecciones injustas. Tanto el Gobierno como los ciudadanos de este país temen que los extremistas musulmanes puedan aprovecharse de la situación de inestabilidad política. Las organizaciones terroristas islámicas, en particular, que pretenden instaurar el dominio islámico por todo el mundo, y entre las que se incluye Hizb ut-Tahrir, suponen una amenaza para la totalidad de Asia Central. Por tanto, hay que agradecer que la región, en la lucha contra el terrorismo internacional, combata esta radicalización islámica.

Lamentablemente, los regímenes autoritarios de la zona no abordan este asunto de forma apropiada, por lo que se ven obligados, entre otras cosas, a afrontar numerosos problemas en el ámbito de la libertad religiosa. Es cierto que los Gobiernos de Asia Central deberían intentar controlar los avances radicales dentro del Islam, pero exigir que las iglesias cristianas se registren en el Gobierno resulta, desde mi punto de vista, excesivo. No cabe esperar que se produzcan ataques por esta parte.

De forma regular, nos llegan informes acerca de los problemas graves, incluida la persecución, a los que hacen frente las comunidades cristianas registradas y no registradas. Permítanme que cite un solo ejemplo. En Kazajstán, Valery Pak, de la comunidad baptista no registrada de Kyzyl-Orda, ha sufrido años de amenazas y persecuciones. Esto debe acabar, ya que, no en vano, todos los países de Asia Central contemplan la libertad religiosa en sus respectivas constituciones. Insto al Consejo y la Comisión a que apoyen a estos países en su lucha contra el fundamentalismo islámico y que, al mismo tiempo, les pidan informes acerca de los problemas relacionados con la libertad de culto, el requisito relativo al registro de las iglesias y, en particular, la situación de las comunidades baptistas sin registrar, así como las injusticias cometidas contra Valery Pak y otros.

 
  
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  Anna Elżbieta Fotyga, en nombre del Grupo UEN (PL) Para empezar, felicito a la Presidencia por su excelente labor en la preparación de un detallado análisis de la situación en Asia Central, y en particular, en Kirguistán. Si me lo permiten, haré una serie de comentarios adicionales en relación con la situación en este país.

Aunque ya ha pasado un mes y medio desde el golpe en Kirguistán, la situación en la zona dista mucho de ser estable, lo que provoca gran intranquilidad en los países vecinos. Hemos observado varias señales alentadoras que indican que las cosas están volviendo a la normalidad, una de las cuales creo que es el hecho de que no se haya establecido una diarquía en el nivel parlamentario o de la jefatura de Estado. Aquí hago referencia fundamentalmente a la dimisión del Presidente Akáyev en abril. No obstante, también han ocurrido diversos sucesos que podrían causar una gran inquietud, entre los que se incluyen varios incidentes alrededor de una misteriosa muerte por motivos políticos, los cuales han suscitado cada vez más dudas acerca de la verdadera naturaleza de los cambios acaecidos. En mi opinión, el modo en el que se lleven a cabo las próximas elecciones presidenciales servirá de prueba de fuego de dichos cambios. En este punto, quiero resaltar el papel clave que ha desempeñado, está desempeñando y, sin duda, seguirá desempeñado la OSCE con respecto a Kirguistán. La supervisión de la situación en el período previo a las elecciones y durante el desarrollo de estas se debe centrar sobre todo en aquellos aspectos del proceso electoral que fueron una causa directa de las protestas en Kirguistán y que condujeron al golpe, como la exclusión de candidatos y la compra de votos. La actitud de las autoridades kirguisas hacia la convocatoria de elecciones parlamentarias anticipadas constituirá también un criterio clave.

Si me lo permiten, realizaré un comentario adicional sobre la base de mi propia experiencia en la vida pública de Polonia. Una vez que una sociedad inicia la lucha por sus derechos inalienables, esta se convierte en un proceso irreversible e inevitable, sin importar cuánto pueda llegar a durar. Por lo tanto, el apoyo facilitado por la Unión Europea a estos cambios debería tener en cuenta este hecho y tendría que concentrarse en la sociedad civil. Estoy a favor de que la Unión proporcione asistencia financiera, siempre y cuando esté supeditada al cumplimiento de los criterios relativos a los derechos humanos y al Estado de Derecho.

 
  
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  Ryszard Czarnecki (NI).   (PL) Señor Presidente, Señorías, aún conservo intensos recuerdos de la visita que realicé a Kirguistán hace unos años. Es un país de gran belleza natural en el que abunda el agua, que es un importante recurso natural en esta parte de mundo. La atención internacional volvió a centrarse de nuevo en Kirguistán cuando su líder inveterado, el Presidente Akáyev, fue derrocado. Algunas personas, entre las que se incluyen algunos de los presentes en esta Cámara, han realizado una interpretación bastante ingenua de este suceso comparándolo con los acontecidos anteriormente en Georgia y Ucrania. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Los nuevos Gobiernos georgiano y ucraniano están haciendo todo lo posible por garantizar que sus países mantengan las políticas de independencia de Moscú. En Kirguistán, no obstante, el nuevo sistema político es igual de prorruso que su antecesor, si no más. La situación en el país dista mucho de ser estable, como demuestra el reciente intento de asesinato del señor Erkinbáyev, candidato a la presidencia. Los acontecimientos actuales en Kirguistán no se pueden equiparar a un cambio radical, a pesar de que algunos observadores occidentales parecen desear que así fuera.

Es fundamental que la Unión Europea desempeñe un papel más activo en esta parte del mundo, impidiendo que los ciudadanos afectados queden a merced de los rusos y los estadounidenses. Dicho esto, no hay duda de que debemos cooperar con estos dos países en este terreno.

 
  
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  Albert Jan Maat (PPE-DE). (NL) Señor Presidente, me complace que la Comisión haya aclarado el malentendido acerca de la comunicación del Consejo en relación con la fecha de las elecciones, que se celebrarán el 10 de julio. El mérito es, por tanto, de la Comisión, por estar mejor informada. Quisiera hacerme eco de las palabras de la Presidenta de la Delegación para Asia Central, quien acaba de señalar que deberíamos tener cuidado de no comparar la situación en Kirguistán con la de Ucrania. El tiempo dirá si el tipo de revolución es el mismo o si, por el contrario, diversos líderes acabarán poniendo en marcha un proceso diferente. La situación actual en Kirguistán es bien distinta: su democracia se encuentra dividida por líneas étnicas y regionales, lo cual, en sí mismo, no empeora las cosas, ni altera el hecho de que la Unión Europea haría bien invirtiendo en Asia Central. Actualmente, las inversiones son demasiado escasas y lo sorprendente es que hasta hace poco los dos países más pobres, Mongolia –a la que hay que reconocer el mérito de carecer de problemas en materia de democracia y derechos humanos– y Kirguistán, eran los que mejor funcionaban.

Ahora que existe una revolución en curso en Kirguistán, deberíamos sacar partido de ello. Aunque me alegra que la Comisión haya asignado 25 millones, esta cantidad es una miseria. Es preciso que, a corto plazo, la Unión Europea actúe del siguiente modo. Insto al Consejo y la Comisión a que, junto con el Parlamento, inviertan en las elecciones con el envío el 10 de julio de una fuerte delegación de observación y a través del apoyo a la OSCE, a fin de garantizar el correcto desarrollo del proceso electoral. No en vano, unas elecciones sin problemas infundirán un sentimiento de confianza en la población, incluso de cara a las posteriores elecciones parlamentarias. Además, es importante que la Unión Europea destine más recursos a la enseñanza y la cooperación económica, ya que resulta disparatado que la mayor parte de las inversiones extranjeras en educación sean realizadas actualmente por grupos islámicos fundamentalistas. Hay que poner fin a esta situación. Para Europa supone un reto incrementar las inversiones en Kirguistán, en particular en los ámbitos de educación y cooperación económica. Asimismo, el país necesita que se establezcan acuerdos firmes de libre comercio.

Añadiré otro comentario crítico acerca de esta región. Quisiera que la Comisión nos explicara lo que pretende hacer en relación con el aumento de la represión en Kazajstán, incluido el cierre reciente del periódico más importante de la oposición, Republika, y el encarcelamiento de su periodista Irina Petrusheva en Rusia por orden de las autoridades de Kazajstán.

 
  
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  Bernadette Bourzai (PSE).(FR) Señor Presidente, Señorías, en las intervenciones precedentes se han dicho muchas cosas sobre las cuales no volveré. Globalmente, suscribo el tenor del proyecto de resolución común que se ha propuesto.

Sin embargo, quisiera destacar la importancia de tres puntos. En primer lugar, las dificultades económicas y sociales constituyen una importante causa desencadenante de los acontecimientos en Kirguistán. En efecto, una situación de gran precariedad y pobreza ha sido terreno abonado para el desarrollo de las manifestaciones y el derrocamiento del régimen de Askar Akáyev, que desde 1991 se había apoderado de la economía kirguisa. Prácticas inaceptables, mezcla de corrupción y nepotismo, incrementaron el descontento sordo pero legítimo de la población, que aspira a una mejora de su situación, y debemos permanecer atentos a estas aspiraciones. Así, si conviene apoyar el proceso de transición democrática en curso, hay que prestar especial atención a la sinceridad y la transparencia de las elecciones y al establecimiento de una política de diálogo y reconciliación nacional. Solo un Gobierno legítimo y estable podrá llevar a cabo las reformas necesarias para mejorar la situación de los ciudadanos kirguisos.

Después, los retos asociados al respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales constituyen otro aspecto esencial de la situación actual. La Unión Europea debe asegurarse de que el proceso de democratización se base en un auténtico pluralismo político y permita también la libre actividad y la independencia de los medios de comunicación y de las ONG. Las acciones de cooperación emprendidas por la OSCE y en el marco del programa TACIS deben apoyarse y alentarse.

Por último, me parece necesario ampliar la reflexión sobre los acontecimientos kirguisos en una perspectiva regional que abarque toda Asia Central. La democratización kirguisa podría presentarse como una esperanza, un ejemplo a seguir por otros países de Asia Central, víctimas de violaciones de los derechos humanos. Las situaciones recientes de endurecimiento de la legislación que tienen por objeto las ONG y los grupos de oposición exigen una actitud de escucha y vigilancia especial por parte de la Unión Europea ante la evolución de la situación política en la región.

 
  
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  Charles Tannock (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, Kirguistán es una pequeña república musulmana de Asia Central con una increíble belleza natural y unas ricas tradiciones nómadas. Kirguistán fue anexionada por Rusia en 1864, pero logró su independencia de la Unión Soviética en 1991. Recientemente ha sido noticia a raíz de las elecciones parlamentarias del 27 de febrero, cuando las irregularidades electorales desataron una amplia protesta, iniciada en el sur del país. El Presidente tuvo que huir, acusado de corrupción y de fraude electoral.

Ayer, en una visita de Estado a Georgia, el Presidente Bush hizo un llamamiento a favor de la libertad y la democracia en todo el mundo comunista. Kirguistán es un país pobre y montañoso con una economía predominantemente agrícola, pero realizó importantes reformas de mercado con el ex Presidente Akáyev. Akáyev se distinguió por adoptar unas políticas económicas relativamente liberales, e implantó una normativa mejorada y una reforma agraria. Kirguistán fue el primer país de la CEI que fue admitido en la OMC, y la mayoría de las empresas estatales han sido vendidas, aunque por desgracia, el amiguismo y la corrupción han estado presentes.

Es de esperar que su revolución –si se trata de una revolución– lo sitúe en el camino de la democracia, el respeto de los derechos humanos y la gobernanza. Sería un modelo para los Estados vecinos como Uzbekistán, Kazajstán y Tayikistán, que tienen sistemas autoritarios que solo se encuentran parcialmente en transición. Pero las disputas fronterizas entre Kirguistán y sus vecinos están retrasando el proceso de delimitación de fronteras, sobre todo con Tayikistán, aunque también con Uzbekistán.

Asimismo está el problema del cultivo ilegal de cannabis y opio para los mercados de la CEI y la limitada erradicación de los cultivos de narcóticos por parte del Gobierno. Kirguistán también sirve de punto de tránsito de los mercados de narcóticos del sureste asiático y los narcóticos destinados a Rusia y al resto de Europa.

Las elecciones presidenciales están programadas para julio: lo he comprobado en Internet. El Parlamento Europeo deberá enviar observadores para supervisar la transición de Kirguistán a la democracia.

(Aplausos)

 
  
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  Genowefa Grabowska (PSE).   (PL) Señor Presidente, Señorías, está claro que el Parlamento Europeo tiene sumo interés en cooperar con Kirguistán, así como con los demás países de Asia Central. Prueba de ello es el Acuerdo de Asociación y Cooperación firmado en 1995. Entre las cuestiones que más interesan al Parlamento se incluyen los derechos humanos, la democratización de la vida diaria, la protección medioambiental y la energía, cuestiones a las que habría que prestar especial atención.

Cuando en 1993 se aprobó la Constitución kirguisa, se depositaron en ella grandes esperanzas. Aunque se ha modificado en cuatro ocasiones, podría ser una base apropiada para la introducción de cambios democráticos adicionales en el país. A pesar de que, en virtud de la Constitución, el sistema judicial es oficialmente independiente y responsable de garantizar el respeto de los derechos humanos en el país, los observadores han puesto de manifiesto que no se han llevado a cabo las reformas suficientes, que la corrupción es habitual y que los jueces no reciben un salario digno. De acuerdo con estos observadores, el hecho de que el Presidente sea responsable del nombramiento de los miembros del Tribunal Constitucional, los jueces del Tribunal Supremo y los árbitros del Tribunal de Arbitraje viola los principios democráticos. Han advertido que los derechos humanos no se pueden limitar con la excusa de combatir el terrorismo.

Para invertir estas tendencias negativas, la Unión Europea puede y debe prestar la asistencia financiera que siempre ha proporcionado. Además, puede y debe facilitar el apoyo moral habitual garantizando su presencia dondequiera que se le necesite y allá donde sea preciso respaldar la democracia y restablecer el Estado de Derecho.

 
  
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  Andreas Mölzer (NI). (DE) Señor Presidente, parece que el nuevo milenio ha marcado el comienzo de una era de cambios, en particular en los Estados sucesores de la antigua Unión Soviética. Los factores externos, como la lucha por el poder y el control sobre los oleoductos, no fueron la causa principal de las «revoluciones de color» en Asia Central, a pesar de los indudables intentos encubiertos de Estados Unidos y Rusia por ejercer su influencia; en su lugar, es bastante más probable que estas revoluciones se produjeran a raíz de la modernización gradual de las antiguas repúblicas soviéticas. Los pueblos de Asia Central han crecido en medio de una frustración provocada por las viejas y rígidas estructuras, por lo que desean cambios rápidos y sin derramamiento de sangre. Por supuesto, el público también espera que estos cambios conduzcan a una mejora económica e incrementen la prosperidad.

En principio, las reformas de este tipo pueden originar cambios positivos. No obstante, parece que en Kirguistán ha surgido ahora un vacío parcial de poder, el cual conlleva el riesgo de que el clima actual dé un giro y que el país se suma en el caos y en una guerra civil. A la Unión Europea le conviene tender una mano amiga y ofrecer el asesoramiento necesario para estabilizar la situación política. Si bien, una intromisión excesiva por nuestra parte podría tener el efecto contrario, al alterar el equilibrio que se está estableciendo de forma gradual en el país. Después de todo, Kirguistán desea demostrar que es capaz de seguir adelante con las medidas de reconstrucción por sus propios medios. El hecho de que una oleada revolucionaria de este tipo pudiera extenderse en cualquier momento también debería hacernos recapacitar, ya que no sería de extrañar que esta tendencia se expandiera por otros países en condiciones similares, como Kazajstán, Tayikistán y Turkmenistán. Es preciso que la Unión Europea empiece a prepararse de inmediato para una eventualidad así. Por otro lado, estoy de acuerdo con el comentario de uno de los oradores anteriores, según el cual hay que evitar dejar esta zona exclusivamente en las manos de los Estados Unidos y Rusia.

 
  
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  Alojz Peterle, (PPE-DE). – (SL) Tras el cambio político en Kirguistán, que no es del todo comparable a los acontecimientos de Ucrania y Georgia, aún siguen vigentes las causas principales de inestabilidad en el ámbito económico y social, entre otros. Está claro que el nuevo Gobierno no podrá resolver los problemas acumulados antes de las elecciones presidenciales del 10 de julio, ni siquiera varios meses después de su celebración.

Yo he vivido la revolución en primera persona como enviado especial del Presidente en ejercicio de la OSCE, cuya labor en la zona está obteniendo, en mi opinión, resultados bastante positivos con el apoyo de la Unión Europea y Naciones Unidas. Les agradezco sus atentas palabras en conexión con el trabajo de la OSCE, cuyos esfuerzos principales se centran actualmente en un proceso electoral justo, la mejora de la seguridad y el dialogo político entre los candidatos presidenciales. Sabemos que existen diferencias notables entre el norte y el sur, y sobre esta base, aunque no solo por este motivo, podría desencadenarse la inestabilidad política antes de las presentes elecciones. Y después del 10 de julio, no hay duda de que será necesario contar con la ayuda a largo plazo de la comunidad internacional para poder aplicar reformas en las esferas política, económica y social.

Me alegra que el Comisario Almunia haya destacado hoy el aspecto estratégico, como han hecho posteriormente el señor Brok y otros oradores. Yo mismo he resaltado en diversas ocasiones la necesidad de que la Unión Europea reconsidere su relación con esta zona, la cual, a pesar de no pertenecer a la Europa más amplia, está más cerca de nosotros de lo que parece. Creo que en esta relación, como ya ha señalado el señor Brok, es preciso tener en cuenta además la dimensión transatlántica y rusa. En cualquier caso, estoy a favor de que el Parlamento dirija su atención hacia Kirguistán con un equipo sólido de observadores. Al mismo tiempo, les aseguro que el Parlamento kirguís espera con impaciencia la llegada de nuestra delegación parlamentaria.

 
  
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  Panagiotis Beglitis (PSE).(EL) Señor Presidente, el anuncio de las elecciones presidenciales del próximo mes de julio no constituye, al menos por el momento, una condición indispensable para la instauración de la estabilidad política y la democratización del país. Todos los diputados han hablado acerca de los graves problemas a los que se enfrenta Kirguistán.

No obstante, es preciso que la Unión Europea mantenga una estrecha colaboración con la OSCE para organizar y supervisar las elecciones, así como para aumentar la ayuda humanitaria y la asistencia financiera a través del programa TACIS y el sistema de preferencias generalizadas.

La región de Asia Central no debe constituir un nuevo motivo de conflicto entre las principales potencias –los Estados Unidos, Rusia y China– ávidas de asumir el control estratégico de los recursos energéticos.

En el marco de la lucha contra el terrorismo, Asia Central se ha convertido en la sede de nuevas bases militares y su militarización se está viendo peligrosamente reforzada.

A la Unión Europea le interesa ser la fuerza estabilizadora en la zona. Hay que revisar y mejorar el informe de estrategia correspondiente a estos países para el período 2002-2006, aprobado por la Unión Europea en 2002, teniendo en cuenta la nueva situación emergente. Insto a la Comisión a que empiece a preparar un nuevo informe de estrategia para la zona ahora mismo, sin esperar al año 2006.

La democratización, la cooperación regional, la lucha contra el tráfico de drogas y el creciente fanatismo religioso constituyen retos importantes a los que habrá que hacer frente en los próximos años. En este sentido, resulta fundamental contar con una participación más activa por parte de Naciones Unidas.

 
  
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  Ursula Stenzel (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, el positivo efecto dominó que se inició con el despertar democrático en Ucrania y Georgia se ha extendido ahora a un tercer país. Lo sucedido en Kirguistán constituye otro buen ejemplo de la caída del poder de la nomenklatura postsoviética, si bien esto no significa forzosamente que los acontecimientos en estos tres países sean comparables. El régimen de Akáyev se ha venido abajo sin intervención exterior, a resultas de un levantamiento popular espontáneo. Lo que ha ocurrido simplemente es que la paciencia de los ciudadanos había llegado al límite debido a cuestiones como el fraude electoral y las enormes fortunas amasadas por una familia política nepotista que trataba al país como si fuese de su propiedad particular.

El derrumbamiento de la Unión Soviética hace casi 15 años no resultó ser un desastre geográfico, tal y como el Presidente ruso, el señor Putin, pretende hacernos creer, sino una oportunidad política. La apremiante acción emprendida por la OSCE y la OIDDH, una agencia de la OSCE encabezada actualmente por un austriaco, es el único factor externo al que se puede achacar haber influido en los acontecimientos.

Parece que Putin ha aprendido de los errores cometidos en Ucrania. A esto se une la hábil actuación de la oposición kirguisa, que le avisó por adelantado del inminente derrocamiento del entonces Jefe de Gobierno. Por este motivo, Putin se abstuvo de intervenir a favor del sistema o de tomar decisiones equivocadas, como sucedió en Ucrania, a pesar de que el Presidente Akáyev buscó refugio en Moscú tras ser expulsado del poder, saliendo clandestinamente del país escondido en una alfombra. El surgimiento de democracias estables y libres de corrupción siempre será una buena noticia para Rusia.

¿Qué lecciones tendría que aprender la Unión Europea de todo esto? La primera es que debemos respaldar la democratización en esta zona y la segunda es que hay que garantizar el refuerzo de la democracia y el apoyo a la sociedad civil, en particular en Kazajstán, de forma que la asistencia financiera no caiga en las manos equivocadas. Kazajstán es más grande, más rico y bastante más importante en términos geopolíticos que Kirguistán, que, aunque pintoresco, es un país pequeño.

 
  
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  Libor Rouček (PSE). (CS) Tal y como ha quedado patente en este debate, se pueden observar dos tendencias en Kirguistán y, por supuesto, en toda Asia Central. La primera de ellas es un deterioro de la situación política y una erosión de los derechos humanos y las libertades civiles. La segunda es la importancia estratégica cada vez mayor de toda la región, lo cual se debe en gran medida a los recursos energéticos existentes en países como Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajstán.

Puesto que solo dispongo de un minuto de tiempo para hablar, me centraré brevemente en dos ámbitos en los que es preciso contar con la asistencia de la Unión Europea. No hay duda de que el primero de ellos es el apoyo a los derechos humanos, las libertades civiles, el proceso electoral en Kirguistán y la sociedad civil.

El segundo ámbito, que no ha llamado tanto la atención en esta Cámara, es el apoyo a la cooperación regional o, en otras palabras, a los Estados de Asia Central en su lucha contra el terrorismo y el tráfico de drogas, y a la cooperación en materia de energía y aprovechamiento de los recursos acuíferos, por ejemplo. Uzbekistán y Kazajstán poseen recursos energéticos, y en Kirguistán existe una cantidad importante de recursos acuíferos. Por decirlo de otro modo, me gustaría saber qué piensa la Comisión con respecto al modo en que ella y la Unión Europea podrían contribuir a la cooperación regional.

 
  
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  Jas Gawronski (PPE-DE). (IT) Señor Presidente, Señorías, puesto que también hemos de debatir la resolución que tenemos delante, y dado que creo que hasta ahora nadie lo ha hecho, quiero decir que esta resolución me parece realista y equilibrada. Celebro que sea apoyada por casi todos los Grupos políticos, lo que demuestra la unidad del Parlamento Europeo e incrementa su credibilidad.

Pero ante todo es bueno que Europa centre su atención en Kirguistán, porque la Unión Europea ha estado demasiado tiempo ausente, como ha recordado hace poco el señor Brok, y tiene una indudable responsabilidad por haber tolerado el régimen de Akáyev y otros similares en la zona. Es cierto también que cuando hace dos años la delegación del Parlamento Europeo se reunió con Askar Akáyev en Bishkek, parecía sincero y convincente al afirmar que su objetivo era un Estado más democrático y transparente. Quizás entonces le creyéramos realmente, pero este ya no es sin duda el caso.

La resolución habla de la frágil situación existente en Kirguistán, y es justo, porque a diferencia de Ucrania y Georgia, como ha recordado la señora Stenzel, el resultado final no está en absoluto seguro. En este momento, hay un peligroso vacío de poder. En la resolución se resalta también la lucha interna en el seno de la oposición que parece que actualmente tiene al poder, unida solo por la lucha contra el régimen de Akáyev, mientras que sus credenciales democráticas están manchadas por su anterior colaboración con la dictadura de este Akáyev.

Por este motivo, el punto 4 de la resolución es sumamente importante, ya que, expresando el deseo de una reforma sustancial de la Constitución, advierte del peligro de que se instale un sistema de poder semejante al anterior, solo que con distintos personajes políticos. Este peligro existe; los Estados Unidos aportan desde hace años ayuda financiera y moral a las fuerzas democráticas en Kirguistán, y debemos empezar a hacerlo también nosotros.

 
  
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  Péter Olajos (PPE-DE). (HU) Señor Presidente, los cambios experimentados en la región de los NEI en el curso del año pasado indican que los sistemas postsoviéticos se enfrentan a una crisis y que no han cumplido las expectativas existentes en términos de reforma económica, política y social. Kirguistán representa el ejemplo más obvio de ello en Asia Central. Por desgracia, no tenemos más remedio que ver cómo algunos líderes han vuelto a sacar las conclusiones equivocadas de las revoluciones de color y cómo, en lugar de intentar subsanar los errores evidenciados por los acontecimientos, han bloqueado los caminos que podrían liberar de la crisis a ellos mismos, a sus países y a sus ciudadanos.

Fue una lástima descubrir que los acontecimientos de Kirguistán empujaron al líder del vecino Kazajstán a introducir una serie de rigurosas medidas. Parece que las propuestas de resolución destinadas a enmendar el proceso electoral y la labor de los medios de comunicación van mal encaminadas, y que el proyecto de ley sobre seguridad nacional ha sido objeto de críticas públicas por parte de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Esto resulta especialmente lamentable, ya que la comunidad internacional ha reconocido con agrado el progreso registrado hasta ahora por Kazajstán en materia de reestructuración social y económica y de protección de la paz y la armonía entre las diferentes nacionalidades y confesiones. Nos sentimos inundados de esperanza al ver a Kazajstán convertido en el primer país de la región de los NEI digno de recibir la designación honorable y responsable de Presidencia. Por este motivo, quizás, resulta aún más lamentable que el periódico de la oposición, Respublica, haya sido cerrado por una falsa razón, y que el posible candidato de la oposición, Zharmakhan Tuyakbai, haya sufrido ataques físicos brutales en dos ocasiones en menos de un mes. El hecho de que la policía no haya intervenido en absoluto mientras se producían agresiones por parte de docenas de jóvenes musculosos no puede ser accidental. Solo podemos confiar en que el Jefe de Estado tenga serias intenciones de buscar y castigar a los agresores.

La democracia equivale a establecer una competencia justa entre los oponentes políticos, por lo que este tipo de ataques resultan incompatibles con ella. Hemos de declarar que una autoridad siempre es responsable de proporcionar en su país las condiciones necesarias para la igualdad de oportunidades y el uso de medios honrados en las luchas políticas.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, en primer lugar me gustaría corregir un error que he cometido en cuanto a la fecha de las elecciones en Kirguistán. El señor Maat ha dicho que las elecciones estaban previstas para el 10 de julio. Esa información fue comunicada el 6 de mayo; les ruego tengan a bien disculparme por este error.

También quiero dar las gracias a los diputados que han intervenido por los análisis tan útiles que han desarrollado, y que responden perfectamente a la importancia de esta región. El papel geopolítico y geoestratégico de la región para la Unión Europea ha sido claramente expuesto y, en efecto, requiere que la Unión esté más presente en ella. Tenemos el mayor interés en asegurar mejor la estabilidad de la región, lo que implica en primer lugar apoyar la aspiración de estos países a consolidar su independencia, que es bastante reciente. Pienso que la Unión Europea puede desempeñar un importante papel en este contexto manteniendo el equilibrio necesario entre Rusia, por un lado, y los Estados Unidos, y quizá China, por otro.

Como varios oradores han destacado, la estabilidad es tanto más esencial por tratarse de Estados que todavía son frágiles internamente y, por ello, están especialmente expuestos a las amenazas terrorista y fundamentalista. Por consiguiente, debemos colaborar con esos Estados para que evolucionen y se conviertan en democracias en las que los derechos humanos se respeten en mayor medida y en las que se consolide el régimen democrático. Eso solo será posible si ayudamos a esos Estados a promover su desarrollo económico. Se trata de países bastante diversos; la situación económica de un país como Kirguistán es muy diferente de la de un país como Kazajstán, uno de los Estados potencialmente más ricos. La Unión Europea puede desempeñar también un papel extremadamente importante a este respecto. Desde el decenio de 1990 tenemos ya un acuerdo de cooperación con esos Estados y, en el marco de esos acuerdos de cooperación, mantenemos periódicamente reuniones que versan tanto sobre la cooperación que estamos desarrollando como sobre una forma de diálogo político.

Por lo demás, el mensaje que transmite en su resolución, que celebro, es que a la Unión Europea corresponde una importante función política. Podemos desempeñar esa función en estrecha relación con la OSCE, en particular en todo lo concerniente a las cuestiones de derechos humanos y de transición democrática.

 
  
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  Joaquín Almunia, miembro de la Comisión. (ES) Señor Presidente, yo también agradezco a todas sus Señorías las aportaciones que han hecho durante el debate, a través de sus intervenciones, para compartir entre todas las instituciones de la Unión una visión lo más certera posible de cuál es la situación real, cuáles son los desafíos y cuáles las estrategias y los instrumentos con los que contamos para poder llevar a los países que configuran la región del Asia Central la libertad, la garantía de los derechos humanos y un proceso democrático. Porque ello, por supuesto, no solo será vital para las aspiraciones de los ciudadanos de esa zona; la estabilidad, la prosperidad y la democratización de los Estados que componen la región será, también, sin duda, un elemento muy importante de nuestra propia seguridad.

En primer lugar, las elecciones del 10 de julio son muy importantes. Es crucial que esas elecciones se realicen en un clima de tranquilidad, con la garantía de que se respetará la voluntad de los ciudadanos que acudan a las urnas.

Desde ese punto de vista, como he dicho en mi intervención inicial, con la que coinciden muchas de sus Señorías, la intervención de la OSCE es crucial, y la Comisión entiende que el papel que debe desempeñar para el buen desarrollo de esas elecciones debe coordinarse con la actuación protagonista de la OSCE. En todo caso —como he mencionado también en mi intervención inicial— se han utilizado los mecanismos de los que disponemos y se han asignado 1,3 millones de euros a la buena marcha de ese proceso electoral.

También sería deseable, si es que todavía no hay una decisión al respecto, que una delegación de este Parlamento acudiera a esas elecciones para actuar como observadores y garantizar, o tratar de reforzar, que el proceso de consulta popular se desarrolle con todas las garantías democráticas.

Quiero hacer también un segundo comentario sobre la necesidad de una estrategia, de un enfoque, regional. Muchas de sus Señorías lo han evocado, la Comisión lo entiende así y, desde el año 2002, existe una estrategia que fue diseñada a partir de la visita del anterior Comisario responsable de Relaciones Exteriores y adoptada a finales de 2002. Los objetivos principales son la promoción de la estabilidad y la seguridad en la zona, el desarrollo económico sostenible, dando una prioridad especial a la reducción de la pobreza y a la defensa de los derechos humanos.

Y en el desarrollo de esa estrategia, en la medida en que uno de los intereses principales de la Unión Europea en la zona, desde el punto de vista económico, se centra en los recursos energéticos, tiene una gran importancia la reunión que se celebró en noviembre del año pasado con los Ministros de Energía, y creemos que hay que seguir avanzando en esa línea. El próximo mes de junio, la Troika y los Ministros de Asuntos Exteriores de la zona van a celebrar otra importante reunión para evaluar la situación y seguir profundizando en el desarrollo de esa estrategia.

Por lo tanto, todo lo que sea avanzar en perfilar los elementos de nuestra estrategia, de un enfoque común regional para la zona, con todas sus dimensiones de democratización, de lucha contra la pobreza, de defensa, de garantía de nuestros intereses económicos, de protección de los derechos humanos, todo ello contará, por supuesto, con el apoyo de la Comisión y será bienvenido todo lo que la resolución de este Parlamento contenga al respecto.

Y, por último, en relación con un caso particular que ha evocado en su intervención el señor Maat —un caso de violación de los derechos humanos—, no tenemos en este momento un conocimiento preciso de a qué hecho se refiere. Le rogaría al señor Maat —aunque sé que no se encuentra ahora en el hemiciclo— que nos lo haga saber para que nuestros representantes en la zona puedan recabar toda la información necesaria, que pondremos a disposición de este Parlamento.

 
  
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  El Presidente. Al término de este debate he recibido seis propuestas de resolución(1), presentadas sobre la base del apartado 2 del artículo 103 del Reglamento.

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana.

(La sesión, suspendida a las 11.10, se reanuda a las 11.30 horas)

 
  
  

PRESIDENCIA DE LA SRA. ROTH-BEHRENDT
Vicepresidenta

 
  

(1) Cf. Acta

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