Índice 
Debates
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Miércoles 11 de mayo de 2005 - Estrasburgo Edición DO
1. Apertura de la sesión
 2. Composición del Parlamento: véase el Acta
 3. Banco Mundial
 4. Situación en Kirguistán y en Asia Central
 5. Turno de Votaciones
 6. Productos alimenticios destinados a una alimentación especial
 7. Nombramiento de un miembro del Banco Central Europeo
 8. Producción de fécula de patata
 9. Reconocimiento de cualificaciones profesionales
 10. Simplificación de la organización común de mercado de las frutas y hortalizas
 11. Gestión del tiempo de trabajo
 12. Sesión solemne
 13. Explicaciones de voto
 14. Correcciones de voto: véase el Acta
 15. Aprobación del Acta de la sesión anterior: véase el Acta
 16. El futuro de Europa sesenta años después de la Segunda Guerra Mundial
 17. Turno de preguntas (Consejo)
 18. Ejercicio 2006
 19. Estado de previsiones del Parlamento Europeo para 2006
 20. Servicio Europeo de Acción Exterior
 21. Evaluación de la Ronda de Doha
 22. Orden del día de la próxima sesión: véase el Acta
 23. Cierre de la sesión


  

PRESIDENCIA DEL SR FRIEDRICH
Vicepresidente

 
1. Apertura de la sesión
  

(Se abre la sesión a las 9.05 horas)

 

2. Composición del Parlamento: véase el Acta

3. Banco Mundial
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate de las declaraciones del Consejo y la Comisión sobre el Banco Mundial.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, con motivo de esta declaración del Consejo sobre el Banco Mundial, puedo confirmarles en efecto que el Banco Mundial desempeña un papel muy significativo a escala global en materia de financiación del desarrollo. Por esta razón, es evidente que la gestión tanto política como administrativa del Banco Mundial reviste una gran importancia. No obstante, como representante de la Presidencia del Consejo de la Unión, no puedo, por desgracia, tomar postura en nombre del Consejo, ni informar de los trabajos efectuados por el Consejo al respecto.

En efecto, la Unión como tal –y diría que esto, también, es desafortunado– no desempeña ningún papel en la definición de la política ni en el funcionamiento del Banco Mundial. Corresponde a los Estados miembros de la Unión, que son también miembros de los órganos del Banco Mundial, definir su posición con respecto al Banco. Por esta razón, el Consejo no ha tomado ninguna posición sobre las materias en cuestión, pues no tiene competencia para hacerlo. Ningún órgano del Consejo ha debatido sobre una estrategia para el Banco Mundial ni sobre la coordinación de una posible posición común europea al respecto, ni sobre los procedimientos de toma de decisiones que existen en esta institución.

Por otra parte, puedo añadir que los Estados miembros se esfuerzan por coordinar su posición para tener más influencia en las instituciones internacionales, inclusive instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial, un ejercicio que sin embargo no implica al Consejo como institución, puesto que, repito, no existe competencia comunitaria en este terreno.

Es cierto también que el señor Wolfowitz, que ha sido propuesto para el puesto de Presidente del Banco Mundial, ha venido a Bruselas y se ha reunido con el Presidente del Consejo Ecofin, el señor Junker, y los representantes de los demás gobernadores europeos del Banco. En esa reunión, de carácter totalmente informal, se abordó con el presidente propuesto por el Gobierno norteamericano la estrategia futura del Banco Mundial en materia de financiación del desarrollo, como es costumbre.

Por tanto, no puedo sino lamentar que el Consejo no tenga competencia en esta materia. Quizás sea necesario emprender un día una reflexión sobre una mejor coordinación de los Estados miembros de la Unión Europea en el seno de las instituciones internacionales, en las que de hecho representan, por su peso colectivo, un porcentaje mayor incluso que los Estados Unidos.

 
  
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  Joaquín Almunia, miembro de la Comisión. (ES) Señor Presidente, como Comisario responsable de las relaciones con las instituciones financieras internacionales, agradezco esta invitación para compartir con sus Señorías las opiniones de la Comisión sobre las relaciones que mantiene nuestra institución con el Banco Mundial.

El Banco Mundial y la Unión Europea son los dos principales actores mundiales en la lucha contra la pobreza y en la financiación de la ayuda al desarrollo.

Este Parlamento sabe muy bien que la Unión facilita alrededor de la mitad del total de la ayuda pública a los países en vías de desarrollo, y que, además, en la mayoría de los casos, la Unión es el primer socio comercial de esos países, lo cual refleja el peso de la solidaridad en nuestra dimensión internacional.

El principal objetivo de la política comunitaria de desarrollo es reducir y, en definitiva, eliminar la pobreza. Ello supone apoyar un desarrollo económico, social y ambiental sostenible, promover la integración gradual de los países en vías de desarrollo en la economía mundial y combatir la desigualdad.

La Unión ha asumido, como saben sus Señorías, el firme compromiso de contribuir a la realización de los Objetivos del Milenio, a través de una mayor y mejor financiación de la ayuda al desarrollo, la mayor coherencia de las políticas para el desarrollo y, en particular, una mayor atención a África.

En cada uno de estos temas, la Comisión, a propuesta de mi colega Michel, ha planteado recientemente acciones específicas, que entiendo que Louis Michel ha tenido oportunidad de debatir en este Parlamento.

Quiero referirme brevemente a los dos primeros temas: los niveles financieros y la necesidad de mejorar la coherencia de las políticas de desarrollo.

En términos de financiación, la Unión anunció, en la Cumbre Monterrey, su compromiso de aumentar la ayuda oficial al desarrollo desde el nivel en el que estábamos en 2002, el 0,33 % del PIB, hasta el 0,39 % en 2006, como primer paso para el cumplimiento del objetivo del 0,7 % en 2015.

El mes pasado la Comisión propuso dos objetivos adicionales y conectados entre sí para el año 2010: un objetivo intermedio, para el conjunto de la Unión, del 0,56 % del PIB en ayuda al desarrollo, y un objetivo individual en ayuda oficial al desarrollo para cada uno de los Estados miembros, que sería un mínimo del 0,51 % para los Estados miembros que pertenecían a la Unión antes de la ampliación y del 0,17 %, en el 2010, para los nuevos Estados miembros.

Pero, por importante que sea llevar a la práctica este esfuerzo, no es suficiente. Aparte de la ayuda, las políticas de los países desarrollados influyen sobremanera en la posibilidad de que los países en vías de desarrollo alcancen los Objetivos del Milenio y, a este respecto, la Comisión subraya la importancia de la coherencia de las políticas para el desarrollo y, por primera vez, asume, en esas comunicaciones, compromisos en este sentido.

En cuanto a las relaciones con el Banco Mundial, quiero referirme a dos asuntos: la cooperación operativa entre la Comisión y el Banco, y la representación de la Unión Europea en la gobernanza del Banco Mundial.

Las relaciones entre Comisión y Banco Mundial son antiguas. Compartimos una agenda común de reducción de la pobreza y compartimos, por supuesto, los Objetivos del Milenio. El Banco Mundial trabaja en el logro de estos objetivos, a través de sus principales líneas operativas y mediante la evaluación del avance hacia esos Objetivos en el contexto del Informe Global de Supervisión.

La Comisión y el Banco colaboran estrechamente en el suministro de la ayuda, a través del Trust Fund Agreement —Acuerdo del Fondo Fiduciario— firmado en 2001 y modificado en 2003. Esta cooperación se tradujo en la participación de la Unión en varios trust funds, con una aportación total superior a 1 500 millones de euros desde el año 2000.

Entre otros ejemplos, cabe citar los fondos para la lucha contra el sida o los fondos específicos, tales como la Iniciativa multilateral para la reducción de la deuda de los países pobres más endeudados (HIPC).

Por otra parte, tanto la Comisión como el Banco se basan cada vez más en las estrategias nacionales de reducción de pobreza definidas por los propios países en vías de desarrollo.

Al lado de estos objetivos globales, la cooperación con el Banco Mundial se centra también en algunas zonas geográficas prioritarias, respecto de las cuales hacemos análisis conjuntos, mantenemos diálogos conjuntos sobre las políticas y nos esforzamos por coordinar la programación financiera para los países más próximos a las fronteras de la Unión Europea. No solo hablamos, por lo tanto, de la acción coordinada del Banco Mundial con las instituciones europeas en países que ya pertenecen a la Unión, sino, por supuesto de los países candidatos y de los países de la política de vecindad, como los Balcanes occidentales, el Norte de África y Oriente Medio, o los países que pertenecen a la Comunidad de Estados Independientes.

En lo que respecta a estos países, la cooperación de la Unión, a través de la Comisión con el Banco Mundial, persigue que las políticas aplicadas sean complementarias y contribuyan a la incorporación del acervo comunitario, y pone especial énfasis en el desarrollo institucional, el medio ambiente y sus infraestructuras, la reforma económica y el desarrollo del sector privado.

En este sentido, durante los últimos cinco años, la Comisión y, a veces, el Banco Europeo de Inversiones han firmado tres memorandums of understanding con el Banco Mundial.

Estos memorandos sirven de marco práctico para una cooperación reforzada en términos de diálogo económico y asistencia técnica y financiera. Cubren la coordinación de nuestras actividades en el ámbito cubierto por la política de vecindad de la Unión y, en los próximos meses, se va a ampliar el memorandum of understanding para los nuevos Estados miembros y países candidatos, con el fin de incluir a los Balcanes occidentales.

Por último, me quiero referir a la representación de la Unión en los órganos de gobierno del Banco Mundial.

Actualmente pertenecen al Banco 184 Estados, entre ellos los 25 Estados pertenecientes a la Unión Europea. En el Banco, el porcentaje de votos de estos Estados miembros de la Unión es del 28 %, mientras que el de los Estados Unidos es del 16 %.

Sin embargo, el 28 % no traduce en la práctica el peso real de la Unión. La parte de la Unión Europea en la financiación concesional es aún mayor que ese 28 %. En este sentido, es elocuente el ejemplo dado por el último reaprovisionamiento de la Asociación Internacional para el Desarrollo (IDA). En esta oportunidad, se ha producido un cambio espectacular en las aportaciones de los donantes, aumentado la parte europea del 48 al 60 % y reduciéndose la de los Estados Unidos hasta el 13,8 %, la más baja en la historia de la entidad.

A pesar de estas cifras de participación de la Unión, tanto en el capital del Banco como en su financiación, no estamos aprovechando plenamente ese peso por falta de una representación unificada de la Unión en los órganos rectores del Banco. Y, de este modo, a pesar de que numéricamente los Estados miembros de la Unión dominan el consejo de dirección del Banco, globalmente tienen menos influencia que los Estados Unidos.

Actualmente la Comisión participa solamente como observadora en las reuniones del Comité de Desarrollo del Banco, principal instancia de decisión de la institución. Es una situación simétrica a la que se produce en el Comité Monetario y Financiero Internacional del Fondo Monetario Internacional y que contrasta claramente con el peso de la Unión Europea en la cooperación al desarrollo respecto del peso efectivo en el Banco Mundial o en la vida del sistema monetario internacional, a través de nuestra moneda única, en el caso del Fondo Monetario Internacional.

La Comisión viene reiterando que, si la Unión quiere poner fin a la disparidad entre su influencia y sus aportaciones y pretende estar más presente en la escena internacional, es preciso que hable con una sola voz. Si es capaz de presentar una posición europea única, la Unión aumentará su visibilidad y su influencia. En este sentido, cabe observar algún pequeño avance en la coordinación de la Unión con los órganos rectores del Banco.

Por ejemplo, desde el año pasado, los directores ejecutivos procedentes de la Unión Europea en el Banco Mundial celebran reuniones anuales con diputados de este Parlamento, con la Comisión y con representantes de las organizaciones no gubernamentales.

Los directores ejecutivos de la Unión en el Banco Mundial han acordado reunirse semanalmente para intercambiar opiniones y en estas reuniones participa regularmente un funcionario de la Comisión perteneciente a nuestra Delegación en Washington.

La Comisión se esfuerza por reforzar la coordinación de los directores ejecutivos europeos en Washington, pero el objetivo último debe ser la representación unificada de la Unión en los órganos rectores del Banco Mundial. Por supuesto, antes de tomar esa decisión, será preciso examinar cuidadosamente cuáles son las implicaciones legales y presupuestarias de la misma, pero ello no debe ser óbice para no analizar seriamente cómo avanzar hacia ese objetivo.

En suma, nuestra cooperación con el Banco Mundial es antigua e intensa, especialmente en apoyo a los países en vías de desarrollo. La Comisión desea mantener y potenciar esas excelentes relaciones de trabajo y mejorar la coordinación, tanto con el Banco Mundial a nivel operativo como entre los representantes de los Estados miembros en los órganos de gobierno del Banco. De esta forma, la Unión hablaría con una sola voz y tendría en el Banco la influencia que le corresponde.

 
  
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  Anders Wijkman, en nombre del Grupo del PPE-DE.(SV) Señor Presidente, quiero dar las gracias al señor Schmit y al señor Almunia por sus contribuciones. Puede decirse mucho sobre el Banco Mundial, sobre su gobernanza y, en particular, sobre el nombramiento de sus directores. La reciente elección del señor Wolfowitz demuestra que los requisitos del puesto específico son menos importantes que los méritos políticos. Demuestra que el nombramiento de altos directivos en el sistema internacional aún deja mucho que desear.

Sin embargo, puesto que dispongo de poco tiempo, me centraré en las relaciones entre la UE y el Banco Mundial. Tanto el señor Schmit como el señor Almunia han afirmado que nuestro punto débil es que no actuamos ni hablamos con una sola voz. En el caso del Parlamento, recientemente hemos celebrado una reunión con los directores europeos del Banco Mundial, que hicieron un llamamiento conjunto a la UE para que actúe con mayor unidad en materia de desarrollo, tanto en general como cuando trabaje en el Banco Mundial. Hace aproximadamente un mes también celebramos una reunión con Jeffrey Sachs en la Comisión de Desarrollo, y preguntó por qué la UE no actúa de manera más concertada, si la cantidad de dinero que aporta en forma de ayuda es mucho mayor que la del resto del mundo. Afirmó que, de esta manera, nuestro trabajo sería más eficaz y daría mejores resultados, y también tendríamos más influencia en todas las dimensiones de este importante contexto.

El hecho es que tanto el señor Schmit como el señor Almunia han subrayado que, en este momento, falta algo. ¿Cómo vamos a tomar medidas más concertadas y unificadas en materia de política exterior si continuamos actuando de forma tan dividida en estas instituciones internacionales? También es característico que, en las conversaciones que están celebrándose sobre la composición futura del Consejo de Seguridad, no hayamos hablado de si la UE, como órgano unificado, debería tener un lugar en el Consejo de Seguridad y sobre el hecho de que lo que aún cuenta es que los Estados miembros actúan sobre una base nacional.

Solo puedo insistir, desde mi punto de vista, en que hemos de cambiar en este terreno. Tenemos que cooperar de manera más concertada y armonizar nuestros esfuerzos de forma muy distinta para que las medidas tomadas por la UE den los resultados que deseamos y para ser capaces de asumir mayores responsabilidades a escala mundial.

 
  
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  Poul Nyrup Rasmussen, en nombre del Grupo del PSE. – (DA) Señor Presidente, señor Schmit y señor Almunia, quiero dar las gracias a los dos últimos caballeros por sus intervenciones sobre el Banco Mundial. Creo que se han centrado en lo que realmente necesitamos. No cabe duda de que, cinco años después de la firma de la Declaración del Milenio en el año 2000 relativa a las necesidades básicas de los países en desarrollo hasta 2015 –yo mismo fui uno de los signatarios–, ahora tenemos que reconocer que las cosas no se han movido en la dirección correcta. Por desgracia, han ido en la dirección equivocada en casi todos los aspectos.

Tampoco cabe duda de que, durante los últimos 15 años, 54 países se han empobrecido y mil millones de personas viven ahora con menos de dos euros al día. El Banco Mundial no funciona tan bien como podría. Está llevando a cabo reformas importantes, pero aún no estamos abordando una serie de problemas. Apoyo totalmente la afirmación del señor Almunia de que Europa puede hablar al unísono, y propongo cuatro tareas que me parecen urgentes.

La primera se deriva de la necesidad real que tenemos en Europa de encontrar la manera de tomar medidas concertadas en el Banco Mundial. Si lo hacemos, tendremos un 27,98 % de los votos, comparado con el 16,39 % de los Estados Unidos. En este momento, el país europeo con mayor proporción de votos tras los Estados Unidos es Alemania, con un 4,49 %. No me refiero a un nuevo conflicto de intereses; me refiero a un mejor equilibrio en el Banco Mundial y a nuestra necesidad, como segunda tarea, de pedir una reforma de sus normas y condiciones de los préstamos y, por supuesto, de insistir en que se lleve a cabo. Tenemos que garantizar la coordinación entre el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la ayuda de las Naciones Unidas a los países en desarrollo. De esta forma, nuestros esfuerzos empujarán en la misma dirección en lugar de solaparse.

La tercera tarea se refiere a la necesidad de una reforma del Consenso de Washington. Realmente tenemos que dejar de exigir lo mismo a los países pobres que a los ricos y ayudar a construir Estados fuertes y prósperos en los países en desarrollo, para que puedan disfrutar del derecho a compartir la propiedad de la política de desarrollo. Señor Presidente, nuestra cuarta y última tarea es tomarnos en serio el informe de la OIT sobre la pobreza en el mundo, cosa que también debería hacer el Banco Mundial. «Empleos decentes para todos» es la herramienta crucial para erradicar la pobreza.

Por último, al igual que el señor Almunia y el señor Schmit, insisto en la importancia de que Europa asuma la verdadera responsabilidad que se deriva de ser la organización mundial que más ayuda presta a los países en desarrollo. Tenemos que compartir la responsabilidad de garantizar que el Banco Mundial también actúe como corresponde.

 
  
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  Johan Van Hecke, en nombre del Grupo ALDE. – (NL) Señor Presidente, cuando se creó el Banco Mundial en 1914, los siete países más ricos, que formaban el G7, producían la mayor parte de los productos en el mundo; en la actualidad apenas producen la mitad. Cuando se creó el Banco Mundial, los Estados Unidos eran el mayor prestamista de dinero; hoy son el mayor deudor. Hace sesenta años, los países en desarrollo aún eran incapaces de valerse por sí mismos; hoy no podemos seguir ignorando su influencia en las negociaciones multilaterales, por ejemplo en el contexto de la Organización Mundial del Comercio.

Todo ello indica que el Banco Mundial tiene una necesidad urgente de reformas drásticas. Mientras los países en desarrollo no puedan influir en la política y las decisiones del Banco Mundial, continuaremos pensando que se trata de un instrumento de control en manos de los ricos, en lugar de una institución internacional consagrada a la estabilidad y al desarrollo, en un espíritu de respeto mutuo y sólida cooperación.

Ahora el Banco Mundial tiene un departamento de relaciones exteriores en el que trabajan más de 300 personas, y que el propio Banco califica de uno de los más importantes para reparar su imagen, pero la cuestión es si esto no podría hacerse de otro modo, es decir, implicando a los países en desarrollo en sus operaciones de forma más eficaz, haciendo más transparente la toma de decisiones y mejorando el control del gasto. En resumen, creo que el Banco Mundial tiene la necesidad urgente de «recursos», no económicos, sino internos. En efecto, en esta organización internacional, considerada una de las mayores y con más autoridad, parece que el tiempo se haya detenido durante más de 50 años en términos de estructura, funcionamiento y mentalidad.

 
  
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  Monica Frassoni, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (IT) Señor Presidente, Señorías, estoy muy agradecida a los diputados de los demás Grupos por apoyar nuestra propuesta de debatir la cuestión del Banco Mundial, aunque era perfectamente consciente, como la mayoría de nosotros, de que el Consejo no podía decir cosas muy distintas de las que ha declarado el señor Smith esta mañana. No obstante, debemos ser conscientes de que una situación insatisfactoria puede y debe cambiarse, entre otras cosas porque creo que es un sector en el que la voluntad política puede ayudar

No tenemos que recurrir a grandes artículos del Tratado para hacer que el Consejo y la Comisión, junto con el Parlamento –y esto es absolutamente crucial–, puedan trabajar por mejorar la cuestión de la coordinación europea o al menos ponerla sobre el tapete. Una coordinación europea que no debería limitarse a la mera labor de cooperación técnica y financiera, que merece perfectamente la pena, sino concentrarse también en las políticas del Banco Mundial –precisamente en las que no podemos intervenir en modo alguno–, en los procedimientos de nombramiento y en los criterios de concesión de las ayudas financieras. Considero que en estos son los tres puntos en que la acción del Parlamento Europeo debería estar mejor enfocada: lo podemos hacer si queremos.

Pienso, señor Presidente en ejercicio del Consejo –me podrá corregir en si decide responder– que no es un problema de competencias, sino de voluntad política: si el Consejo quiere, puede actuar, al igual que la Comisión, y lo mismo vale para el Parlamento.

Por lo que respecta a los procedimientos de nombramiento sabemos muy bien que en 2000 y 2001 se adoptaron directrices para hacerlos más transparentes y aceptables. Esas directrices no se han aplicado, y esto tiene una gran significación política: una vez más, no se trata de una cuestión de procedimiento o de carácter institucional. Los Estados Unidos rechazaron al primer candidato propuesto por los europeos para la dirección del Fondo Monetario Internacional, pero los países europeos no hicieron otro tanto cuando se presentó la candidatura del señor Wolfowitz para dirigir el Banco Mundial. Habríamos podido hacerlo. Dos llamadas telefónicas fueron suficientes para convencer a un par de Primeros Ministros o Jefes de Gobierno europeos, y se pasó completamente por encima de los directores ejecutivos: creo que esto podría haberse evitado perfectamente si hubiésemos querido.

Por lo que respecta a la calidad de las políticas del Banco Mundial, no tenemos hoy ninguna garantía particular de que algunas pequeñas aperturas que había iniciado el señor Wolfersohn vayan a tener continuidad: me refiero a la gobernanza y a la cuestión de la corrupción. Creo que también en esto debemos intentar incidir. Hay una serie de proyectos extremadamente controvertidos, como la gran presa del Nam Theun en Laos o el proyecto minero en Guatemala, que despiertan una oposición generalizada, pero nuestros directores ejecutivos los han aprobado. Si este Parlamento o la opinión pública hubieran estado al corriente, probablemente habrían reaccionado de otro modo. Me gustaría oír, además de declaraciones de impotencia, algún signo claro de voluntad de actuar.

 
  
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  Luisa Morgantini, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (IT) Señor Presidente, Señorías, agradezco a la señora Frassoni que haya aclarado de forma tan directa las cuestiones que están sobre la mesa.

Pienso que el nombramiento del señor Wolfowitz para dirigir el Banco Mundial ha sacado de nuevo a la luz el déficit de democracia y transparencia que caracteriza el proceso de selección y nombramiento del Presidente de la institución financiera más importante del mundo para el desarrollo. Así lo ha puesto de manifiesto también la Comisión de Desarrollo de este Parlamento. Nos gustaría pensar que el Presidente del Banco Mundial tiene un enfoque positivo de la resolución de conflictos interculturales, así como un firme compromiso de apoyo al multilateralismo y, desde luego, una implicación personal a favor de la igualdad social y la lucha contra la pobreza.

Pero, al margen del juicio sobre la persona, conocida por ser uno de los más eficaces promotores de la doctrina de la guerra preventiva, por no mencionar la exportación de la democracia por las armas –nunca se sabe, el mismísimo San Pablo se convirtió en el camino de Damasco–, no parece que el Banco Mundial haya evolucionado mucho respecto del marco fijado en Bretton Woods, hace ahora más de sesenta años. Este es también el caso con respecto al sistema de votos y puestos, que requiere una revisión, entre otras cosas para responder a las peticiones de los países del Sur y de los movimientos que se han expresado estos años a favor de un Sur diferente y de la participación.

La Unión Europea se ha comprometido a garantizar y facilitar una mayor participación de los países en desarrollo en los procesos de toma de decisiones de la economía mundial, incluidas las instituciones financieras internacionales. No obstante, al margen de estos acuerdos y de los compromisos contraídos por la UE –en Monterrey, Barcelona y Johannesburgo–, sería correcto y coherente garantizar la gobernanza en la gestión de una institución que exige la mutua asociación como condición para acceder a las ayudas financieras.

La falta de respeto de los criterios de democracia y transparencia mina los cimientos, la legitimidad y la credibilidad de las instituciones internacionales en un mundo en que se necesitan unas instituciones internacionales fuertes y legitimadas, que promuevan la participación: basta leer el libro de Aminata Toure, que tuvo una dramática experiencia con el proceder del Banco Mundial en Malí.

La Unión Europea puede desempeñar un papel fundamental para asegurar esta legitimidad; de hecho, la Unión Europea tiene que desempeñar justamente este papel, pero para hacerlo debe hablar con una sola voz: hay que desarrollar una mayor coordinación entre los directores europeos, dado que Europa posee el 30 % de los votos del Consejo de Administración del Banco Mundial y también del Fondo Monetario Internacional.

La Unión Europea, repitámoslo, es el mayor donante del mundo, pero a menudo olvida acompañar sus donaciones de una acción política eficaz. Los diputados al Parlamento Europeo pueden desempeñar un importante papel, y en una reunión celebrada en Nueva York esto ya ha ocurrido. Se precisan respuestas claras: sin embargo, la reforma democrática de los procedimientos debe ir acompañada también de un cambio de la asimetría existente entre las economías del Norte y del Sur.

Creo que debemos generar desarrollo, pero, muy a menudo, las políticas del Banco Mundial han tenido efectos devastadores sobre las poblaciones. Me refiero, en particular, a las privatizaciones y las necesidades primarias, pues parece inútil, como ha dicho el señor Watson, que los mercados de los países en desarrollo estén llenos de mercancías que las poblaciones no pueden comprar porque no tienen ni trabajo ni dinero para hacerlo.

 
  
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  John Whittaker, en nombre del Grupo IND/DEM. – (EN) Señor Presidente, en la Unión Europea se nos da muy bien la retórica mojigata acerca de la necesidad de reducir la pobreza en los países pobres. Pero sean cuales sean las apariencias, el debate de hoy no trata de eso. Como ha dicho claramente el señor Almunia, trata de influencia.

No haré comentarios sobre la idoneidad del señor Wolfowitz para dirigir el Banco Mundial, pero la hostilidad inicial de la Unión Europea hacia él se ha suavizado. La UE necesita apoyo para que Pascal Leumi dirija la Organización Mundial del Comercio y para su candidato –¿quizás la Baronesa Amos? –dirija el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo . De ahí el comentario de Action Aid de que el apoyo de la UE al señor Wolfowitz es un remiendo, y observaciones similares por parte de otras ONG.

Aunque no quiero minimizar la importancia de la ayuda del Banco Mundial y la Unión Europea para las naciones pobres, unas condiciones comerciales justas serían mucho más valiosas para ellos que cualquier ayuda o cancelación de la deuda. El comercio, más que la limosna, permite a las naciones pobres ayudarse a sí mismas, como defendieron los indonesios después del tsunami.

Por desgracia, la UE parece despuntar en creación de pobreza para llevar a cabo sus propios planes: por ejemplo, pagando al contado a Mauritania, Angola y Mozambique por el derecho a pescar en sus aguas costeras y empobrecer a sus pescadores; o acuerdos de asociación económica por los que la Unión Europea intenta comprar la conformidad de las naciones pobres con sus políticas proteccionistas.

Sin duda la retórica proseguirá. La realidad es que lo que impulsa las acciones de la UE es el interés propio y no la filantropía, y para servir mejor a este interés la UE colocará a su propio personal en los puestos superiores.

 
  
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  Hans-Peter Martin (NI). (DE) Señor Presidente, si me lo permite, haré uso del escaso tiempo del que dispongo para formular una sugerencia.

El 18 de mayo, la Comisión centrará su atención en la Iniciativa Europea sobre Transparencia. Se han presentado infinidad de ideas, una de las cuales propone cambiar el diseño de los sitios web comunitarios. ¿Cabría la posibilidad de que el Consejo y la Comisión, y por supuesto también el Parlamento, adoptaran una medida tan práctica como la de lanzar un sitio web mejorado en el que se explique con claridad en qué consiste realmente la actividad del Banco Mundial y se expongan los avances que hemos registrado los europeos hasta la fecha en el seno de esta institución, así como la identidad de nuestros representantes en el Banco, los proyectos específicos en los que participamos y las oportunidades que se nos ofrecen para hacer escuchar nuestra voz?

¿A qué viene todo esto? Tras haber seguido el debate en pantalla, me he visto forzado a llegar a la lamentable conclusión de que casi todo lo dicho ya se había comentado hace 20 años. En mi opinión, las reformas precisas –consideradas urgentes para el Banco Mundial según la mayoría de los diputados– solo se podrán llevar a cabo si se aplican procedimientos transparentes a la hora de sacar a la luz los diferentes asuntos.

 
  
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  Othmar Karas (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, Comisario, Señorías, los comentarios realizados hasta el momento en este debate demuestran una vez más con claridad que, a pesar de que somos un contribuyente importante en términos globales, seguimos sin desempeñar un papel destacado en términos políticos. No basta con ofrecer simplemente explicaciones para justificar esta situación y expresar nuestro pesar; se nos insta a tomar medidas y, por tanto, tenemos que hacer todo lo que podamos para garantizar que así suceda sin demora, a fin de eliminar la diferencia existente entre lo que somos y lo que nos gustaría ser. De lo contrario, seremos incapaces de cumplir nuestros compromisos, tanto en la Unión Europea como fuera de ella.

Los informes del Consejo y de la Comisión son más análisis exhaustivos de nuestras deficiencias que informes sobre el Banco Mundial. Ambos documentos ponen de manifiesto claramente que el problema no tiene que ver con el Banco Mundial, sino con nosotros. Como acaba de señalar el Presidente en ejercicio del Consejo, el problema consiste en que los responsables en este caso son los Estados miembros, en lugar del Consejo, aunque sería perdonable pensar que al fin y al cabo los dos vienen a ser uno solo. En su capacidad como miembros del Consejo, los Estados miembros deben hacer todo lo que esté en sus manos para asegurar que el Consejo ponga en marcha medidas encaminadas a acabar con estas deficiencias.

Se ha comentado que sería conveniente iniciar este proceso en el futuro. No obstante, en lugar de posponerlo, debemos iniciarlo ahora, sin más dilación. La Constitución nos permite hacerlo al otorgar carácter jurídico a la Unión Europea. Hemos de aprovechar esta condición jurídica para subsanar los defectos de nuestra representación exterior.

Desde mi punto de vista, las políticas que perseguimos dentro del FMI, el Banco Mundial, la OMC, la ONU y el BEI están relacionadas entre sí. Si pretendemos cumplir las obligaciones que nos corresponden en el escenario mundial, es preciso que todos nuestros representantes en estas instituciones hablen con una sola voz y sean coordinados por una persona. La influencia creciente de la globalización en nuestras acciones indica que se requiere cada vez más la instauración de un orden global, de un orden social y económico y de un orden de principios. A menos que empecemos a establecer un orden de este tipo en la Unión Europea, seremos incapaces de desempeñar nuestra función correctamente dentro de estas organizaciones. Nos toca actuar a nosotros, no al Banco Mundial.

 
  
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  Margrietus van den Berg (PSE). (NL) Señor Presidente, anteriormente, el señor Wolfowitz solía adoptar una posición bastante unilateral y se le conocía por ser partidario de la línea dura; ahora se ha convertido en Presidente del Banco Mundial, un instituto de desarrollo multilateral. Se trata sin duda –por expresarlo en términos monetarios– de un extraordinario ejemplo de blanqueo, el cual constituye, además, un hecho vergonzoso para Europa. Como ha dicho hace un momento algún orador, existen nuevos procedimientos en los que podemos participar y, sin embargo, solo hicieron falta unas cuantas llamadas telefónicas desde los Estados Unidos para asignarle la presidencia, cuando no habíamos elegido de antemano ningún candidato conjunto, como sucedió en el caso del señor Lami para la OMC. En lo que al Banco Mundial se refiere, llegamos demasiado tarde y no estábamos unidos. Creo que ese fue nuestro error, y el informe presentado por el Consejo y la Comisión ha sido lo suficientemente honesto como para reconocerlo.

Huelga decir que esto no tiene que ver solo con la elección de un candidato conjunto, sino también con la política. Todo el mundo sabe que, en lo que respecta al consenso de Washington, las instituciones financieras internacionales multilaterales adoptan posturas y prioridades que suelen estar enfrentadas con la política a favor del desarrollo y en contra de la pobreza que los europeos quisiéramos ver aprobada en el plano internacional. No se trata forzosamente de optar siempre por una posición u otra. Lo que necesitamos es un equilibrio. Para encontrar este equilibrio y lograr que los objetivos sociales, la reducción de la pobreza y los objetivos del milenio pasen a un primer plano en el Banco Central, es preciso hablar con una sola voz y llevar a cabo acciones conjuntas. Estoy de acuerdo con el comentario realizado hace un momento: puede que la Constitución nos ofrezca más libertad de acción y, en cierto modo, nos obligue a actuar en estas instituciones como un bloque y de hablar con una sola voz.

Es bastante peculiar: proporcionamos un 60 % de los préstamos en condiciones favorables, al tiempo que contamos con un gran porcentaje de los votos, y sin embargo, a efectos prácticos, estamos ausentes. Jamás consentiríamos que sucediera algo así en el ámbito del comercio. Opino que este es el quid de la cuestión. Asimismo, necesitamos coherencia. En África, por ejemplo, el Banco Mundial ha participado en la iniciativa prioritaria sobre educación. No obstante, la Comisión no quiere tener nada que ver con este asunto, porque los documentos de estrategia nacional en ese terreno asignan los recursos a infraestructuras y carreteras en lugar del sector educativo. Por tanto, no estamos cumpliendo nuestros compromisos, mientras en esta Cámara pedimos a gritos que se lleven a cabo acciones conjuntas coherentes.

El problema se sitúa, por consiguiente, en ambos lados. ¿Podrían el Consejo y la Comisión reconsiderar si, sobre la base de la nueva Constitución, sería posible adoptar una iniciativa, al menos en términos político-económicos, en nombre del Banco Mundial? Además, en lo que respecta al modo en que cooperamos, debemos ocupar una posición más fuerte que la actual, la cual resulta verdaderamente deprimente. Ni el Consejo ni la Comisión están dispuestos a ocuparla. Después de todo, ambos han hablado de manera muy convincente y, al mismo tiempo, en un tono bastante pesimista. Avancemos hacia el futuro a un ritmo allegre.

 
  
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  Ignasi Guardans Cambó (ALDE). (ES) Señor Presidente, es evidente que el Banco Mundial es un instrumento eficaz, y puede serlo más, y no creo que el problema esté en el nuevo liderazgo. Yo no tengo especial temor a que el nuevo liderazgo del Banco Mundial pueda reconvertir las energías que hasta ahora se han destinado a otros ámbitos en aras de un mejor funcionamiento del Banco Mundial.

El problema lo tenemos nosotros, en la hipocresía del discurso europeo, en el que nos dedicamos a explicar a nuestros ciudadanos cómo quiere contar Europa en el mundo, cómo queremos contribuir a la paz del mundo. Y eso lo dicen los gobiernos a sus propios votantes y después no se esfuerzan lo más mínimo para convertir esas palabras y esas promesas en acciones reales.

La Unión Europea como tal no pinta nada en el Banco Mundial. No necesitamos para eso una nueva Constitución; es un problema de voluntad política y de coherencia. El Comisario Almunia lo ha descrito perfectamente. Hay 25 Estados miembros que no se hablan en el Banco Mundial, y eso hay que denunciarlo aquí. Es muy fácil protestar contra el nombramiento de Wolfowitz, y a lo mejor hay que hacerlo, pero debería ser mucho más fácil que todos nosotros denunciemos a nuestros gobiernos por ser incapaces de coordinarse para políticas, nombramientos y criterios de concesión de financiación.

 
  
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  Frithjof Schmidt (Verts/ALE). (DE) Señor Presidente, Señorías, el problema más urgente al que hacemos frente en relación con las políticas del Banco Mundial tiene que ver con su política de ajuste estructural. El Banco Mundial lleva décadas apoyando programas de ajuste estructural, si bien los resultados de estos han sido a menudo grotescos, como en el caso de la privatización de los servicios.

Un ejemplo acertado lo representa el suministro de agua, ya que, a pesar de que este sector ha sido privatizado y se han creado las infraestructuras apropiadas, el precio del agua ha subido con tanta rapidez que los grupos más desfavorecidos de la sociedad ya no pueden permitírsela. Otro ejemplo lo constituye la política comercial, puesto que conceder préstamos a condición de liberalizar y abrir los mercados equivale a debilitar la posición negociadora de los países en vías de desarrollo en las rondas de las OMC. Todo esto contrasta de forma marcada con los objetivos de la política de desarrollo de la Unión Europea, los cuales, por ejemplo, otorgan al suministro de agua un papel principal en la lucha contra la pobreza y refuerzan la capacidad de negociación de los países en vías de desarrollo en las rondas de la OMC. Existe, por tanto, una línea clave de ataque que hay que seguir a la hora de modificar las políticas del Banco Mundial.

La reforma que acaba de ponerse en marcha no conseguirá cambiar nada en absoluto. Lo que se denomina la nueva política de selección para los préstamos, a punto de entrar en vigor, equivale en esencia a rendirse ante 30 años de políticas del Banco Mundial; significa, en resumen, que aquellos países que han participado en los programas de ajuste estructural del Banco Mundial en los últimos años o décadas sin lograr resultados satisfactorios y sin obtener nada recibirán ahora dinero para solucionar los problemas sociales más urgentes. Los países cuya participación no haya sido apropiada percibirán una cantidad inferior. Esta distinción entre buenos participantes y malos participantes resulta muy cuestionable y, en mi opinión, la Comisión y el Consejo tienen el deber de insistir en que, al menos, se realice conforme a criterios claros, transparentes y fáciles de comprender. Asimismo, creo que es su obligación instar al Banco Mundial a que introduzca cambios trascendentales en su estrategia de reducción de la pobreza, en el marco de la reforma de la ONU y los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

 
  
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  Proinsias De Rossa (PSE).(EN) Señor Presidente, he de decir que me ha sorprendido la declaración que ha hecho hoy aquí el Consejo de que ningún organismo del Consejo ha hecho esfuerzo alguno por alcanzar una posición común en relación con nuestra postura en el Banco Mundial, o por utilizar la influencia que tenemos financieramente y en términos de votos sobre el Banco Mundial; a pesar del hecho de que recientemente los Jefes de Estado firmaron solemnemente la Constitución Europea, que declara que queremos poner fin a la pobreza en el mundo, y a pesar de que los Estados miembros han firmado los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Aún tenemos Estados que incumplen sus compromisos para alcanzar el objetivo del 0,7 % del PIB para la ayuda al desarrollo, que se plantea desde hace décadas. Mi propio Estado miembro declaró solemnemente el año pasado en la Asamblea General de las Naciones Unidas que alcanzaría el 0,7 % del PIB en el año 2010. Este año, ha anunciado que no alcanzará esta cifra, no porque no tengamos el dinero, ¡sino porque el Gobierno quiere gastarlo en ganar las próximas elecciones!

Es evidente que los Gobiernos de los Estados miembros de la Unión Europea están más interesados en el comercio que en eliminar la pobreza. Están más interesados en asegurar su posición en la Organización Mundial del Comercio que en asegurar la posición en el Banco Mundial para alcanzar los objetivos de la Unión. Quisiera pedir que esta Cámara deje de hacer declaraciones y forme una comisión ad hoc para que podamos elaborar una posición común para la Unión Europea y el Banco Mundial y luego empujar al Consejo y a la Comisión a adoptar la posición del Parlamento sobre esta cuestión.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, en primer lugar quisiera dar las gracias a sus Señorías por este debate enormemente interesante, así como por los mensajes tan útiles que han dirigido al Consejo, pero también a la Comisión. Distinguiré dos o tres cuestiones. Comenzaré por la importancia de la Unión en las instituciones financieras, y muy especialmente en el Banco Mundial. Permítanme hablar un momento en nombre de la Presidencia y no como representante del Consejo.

Es cierto que, si fuéramos accionistas de una empresa privada, gestionaríamos muy mal nuestra parte de capital en esta empresa. Pero, como saben, es algo más complicado y no estamos en esta tesitura. Estamos en otra situación, que es de índole política. No obstante, debo decir que el mensaje de que la Unión Europea debe coordinar mejor sus posiciones en estas organizaciones, y en particular en el Banco Mundial, es una necesidad absoluta, puesto que, como muchos de ustedes han dicho, estamos muy por debajo de nuestra influencia real, de nuestra influencia financiera, pero también de nuestra influencia política.

A este respecto, quiero indicar que hay en el Tratado un artículo que quizás habría que leer dos veces y en su caso aprovechar para dar curso al debate que hemos mantenido esta mañana. Hablo del artículo 99 del Tratado –que se ha recogido asimismo en el proyecto de Constitución– y que prevé que los Estados miembros puedan, sobre la base de una propuesta, coordinar mejor sus posiciones en las instituciones financieras y en las conferencias financieras internacionales. Creo, pues, que la cuestión de la representación de la Unión en los foros internacionales –y muy especialmente en los foros financieros internacionales– está planteada. No es necesario que vuelva sobre las dificultades que ello conlleva.

La segunda cuestión que han planteado y que está un poco asociada a la primera, es la reforma de las instituciones financieras internacionales, y en particular del Banco Mundial. Creo que, en este punto, el papel de la Unión Europea es capital. En efecto, deseamos –y en parte era también el objetivo de la reunión informal con el señor Wolfowitz– urgir al nuevo Presidente del Banco Mundial a que prosiga la reforma del funcionamiento del Banco Mundial, así como de sus políticas. También en este aspecto pienso que el papel de la Unión Europea puede ser más importante si habla con una sola voz. Esto nos lleva de nuevo un poco a la cuestión del peso de la Unión Europea en las instituciones internacionales. No hay duda de que, en esas instituciones, habrá que tener más en cuenta los nuevos equilibrios del mundo e integrar mejor cierto número de agentes internacionales nuevos, potencias económicas nuevas, sin olvidar a los países en desarrollo.

El último punto se refiere a la política de ayuda al desarrollo. El señor Comisario ha facilitado también información al respecto. La Unión Europea es el mayor donante de ayuda al desarrollo, aportando más del 50 % de la misma. Debo decir que hemos iniciado el examen de nuevas formas de financiación de la ayuda al desarrollo. El último Consejo Ecofin ha trabajado sobre esos modos de financiación. Todos conocen la idea que se ha avanzado de crear determinados impuestos precisamente para respetar, incluso aumentar, la tasa de ayuda al desarrollo, y puedo decirles que, en su reunión informal, que se celebrará los días 13 y 14 de mayo en Luxemburgo, el Ecofin tiene previsto volver sobre los nuevos modos de financiación de la ayuda al desarrollo, en particular para garantizar el respeto de los objetivos de la Cumbre del Milenio, que tendrá lugar en septiembre.

 
  
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  Joaquín Almunia, miembro de la Comisión. (ES) Señor Presidente, en primer lugar, quiero manifestar mi acuerdo con todas las intervenciones que se han referido a la necesidad de una coordinación más estrecha de los Estados miembros de la Unión Europea en las actividades, en la toma de decisiones y en la orientación de las políticas y de la estrategia del Banco Mundial.

La Comisión intenta, a través de los instrumentos que tiene en sus manos, influir y orientar las políticas del Banco Mundial en la línea de nuestros objetivos en política de desarrollo y en la ayuda oficial al desarrollo. Les he hablado en la intervención inicial de esos memorandums of understanding, de esos trust funds, a través de los cuales actuamos, poniendo en común recursos del Banco Mundial y recursos del presupuesto de la Unión Europea en toda una serie de actividades y de regiones del mundo, cuando vemos que esas actuaciones son conformes a los objetivos definidos por la Unión Europea y a nuestras prioridades en materia de ayuda al desarrollo y de políticas de apoyo al desarrollo de los países más pobres del mundo.

En segundo lugar, reitero lo que he dicho en mi intervención inicial y también ha sido recogido por muchas de sus Señorías: la necesidad de avanzar hacia una voz única de la Unión Europea en el Banco Mundial y en otras instituciones internacionales.

Algunos de ustedes han citado como una palanca de apoyo para avanzar hacia ese objetivo la entrada en vigor de la Constitución, y es cierto que la entrada en vigor de la Constitución, la personalidad única de la Unión y el impulso político que supone la puesta en marcha de la Constitución deben servirnos para avanzar hacia esa meta. Pero también es cierto, que, como lo acaba de recordar la Presidencia en ejercicio del Consejo, con el actual Tratado, con las actuales disposiciones vigentes, la Unión debería estar hablando con voz única en muchas instancias, entre otras, en el Banco Mundial y en el Fondo Monetario Internacional, al menos en lo que se refiere a la zona euro.

Pero hay otro elemento que nos va a ayudar, no sé si conforme a la voluntad de todos los Estados miembros, pero sí creo que conforme a la voluntad colectiva de la Unión, de esta Cámara, de la Comisión y del Consejo. Europa quiere ser un global player, como decía el señor Karas, pero hay países que van a ser actores globales y que están exigiendo reformas en los órganos de gobierno en la manera de estar representados los diferentes países y regiones del mundo en las instituciones financieras internacionales y, en particular, en el Banco Mundial. Ante esa presión la Unión Europea no puede responder de forma dividida, tiene que responder necesariamente de forma unida, avanzando hacia esta voz única.

Un comentario sobre el nombramiento del nuevo Presidente del Banco Mundial. Como saben ustedes las Comisión Europea no tiene ninguna participación en ese procedimiento, pero el señor Wolfowitz va a tomar posesión como Presidente del Banco Mundial el próximo día 1 de junio. A partir de ese momento, nos interesa que el Banco Mundial profundice en los aspectos positivos que han marcado la gestión del señor James D. Wolfensohn en los últimos diez años. Y en las dos oportunidades que he tenido, como miembro de la Comisión, de hablar personalmente con el señor Wolfowitz en estas últimas semanas, eso es lo que le he planteado: a partir del 1 de junio, la Comisión Europea y el conjunto de la Unión quieren que el Banco Mundial siga avanzando por donde ha avanzado de manera positiva en los años de gestión del señor Wolfensohn. Y debo decirles que la respuesta, hasta ahora, del señor Wolfowitz, refleja un compromiso, una afirmación de que quiere seguir profundizando en esos aspectos positivos. Espero que a partir del 1 de junio podamos comprobarlo.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

 

4. Situación en Kirguistán y en Asia Central
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate sobre las declaraciones del Consejo y la Comisión relativas a la situación en Kirguistán y en Asia Central.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, Señorías, me complace especialmente tener la ocasión de intervenir en nombre del Consejo sobre estos importantes temas relativos a esta región esencial que es Asia Central. Es una región importante para la Unión Europea desde varios puntos de vista: geopolítico y geoestratégico, así como económico.

A pesar de algunas mejoras recientes, la situación en Kirguistán sigue siendo crítica. La nueva dinámica política se estructura en torno a líneas de vasallaje personales y regionales, y los partidos políticos desempeñan un papel meramente nominal. Las elecciones presidenciales están previstas para el 10 de julio, y la segunda vuelta podría tener lugar el 25 del mismo mes. Los riesgos en materia de seguridad y la incierta situación económica podrían complicar la campaña presidencial. En efecto, la campaña electoral para las elecciones presidenciales se está convirtiendo cada vez más en una competencia entre los dos principales candidatos de la escena política del país, el señor Kúlov y el señor Akáyev.

Así, la estabilidad del país depende en gran parte de un posible acercamiento entre estos dos líderes políticos. Un acuerdo entre ellos podría incluir el compromiso de respetar el resultado de las elecciones, cosa que debería ser normal en una democracia, a condición de que el candidato perdedor pueda ocupar el puesto de Primer Ministro. No obstante, en la actualidad, los contactos informales entre los dos campos no han dado aún resultados tangibles. A este respecto, el principal mensaje de la comunidad internacional, incluidas la OSCE y la Unión Europea, durante esta campaña presidencial debería ser resaltar la importancia de celebrar elecciones libres e imparciales.

Con todo, la celebración de elecciones democráticas no garantizará automáticamente que proceso de democratización concluya con éxito. Varias cuestiones políticas seguirán candentes, en particular la reforma constitucional, las elecciones parlamentarias anticipadas, la independencia de los medios de comunicación y el desarrollo de una vida política basada en el desarrollo natural de partidos políticos.

La cuestión de la reforma constitucional se ha mencionado ya en el debate electoral. El Parlamento ha constituido un Consejo institucional encargado de definir los principios de la reforma constitucional que deberían aplicarse tras los resultados de las elecciones. No obstante, los distintos agentes políticos manifiestan posiciones totalmente opuestas en la materia. La coyuntura económica no mejora de forma significativa y el orden público sigue siendo precario. Las ocupaciones de tierras en torno a Bishkek representan un grave riesgo de desorden. Las cuestiones étnicas ocupan un lugar central en el debate político. En general, la situación de las minorías étnicas sigue siendo motivo de preocupación.

Todos los agentes internacionales más importantes, incluida Rusia, son favorables al mantenimiento de la estabilidad y la seguridad interior de Kirguistán. Los nuevos dirigentes del país han logrado mantener buenas relaciones con todos sus países vecinos, muy especialmente con Kazajstán y Uzbekistán. El trabajo de la OSCE para Kirguistán concluirá pronto y el Gobierno kirguiso debería aprobarlo en los próximos días. La Comisión Europea ha anunciado recientemente su intención de consagrar 25 millones de euros a Kirguistán en 2005.

Como saben, la situación general en Asia Central sigue siendo preocupante. Varios factores provocan una atmósfera de incertidumbre en torno a los países de la región. En primer lugar, las principales amenazas para la estabilidad regional de Asia Central residen en la ausencia de reformas económicas, la continuidad de regímenes autoritarios y la extendida presencia de fenómenos de corrupción, delincuencia organizada y tráfico de drogas. Hablamos ayer de la cuestión de las drogas en Afganistán. Ahora bien, estos países se encuentran en la ruta del tráfico de drogas.

Los derechos políticos de las poblaciones se ven erosionados en la mayoría de estos países. La cooperación regional no ha alcanzado un umbral suficiente debido a la falta de confianza y a la falta de voluntad política de los agentes estatales de la región. El empobrecimiento y la ausencia de crecimiento de los países de Asia Central han exacerbado las tensiones socioeconómicas. La proximidad geopolítica de Afganistán y determinados factores internos han hecho posible la expansión del extremismo islámico y, como acabo de señalar, han incrementado el tráfico de drogas. Los conflictos potenciales en las fronteras de los Estados de la región y entre ellos pueden verse atizados por la imbricación de minorías étnicas en el territorio de esos países.

Son muchas las cuestiones concretas que hay que plantear con respecto a la situación de algunos países de la región. Haré un rápido repaso de las mismas. En Kazajstán, las elecciones parlamentarias celebradas en septiembre de 2004 no estuvieron a la altura de los criterios internacionales normalmente aceptados. La oposición, a pesar de un apoyo creciente de la población, solamente obtuvo un escaño. El actual Presidente es proclive a pedir la celebración de elecciones presidenciales antes del final de su mandato presidencial en enero de 2006. La influencia del Gobierno sobre el proceso legislativo, la oposición, los medios de comunicación, la sociedad civil y los sistemas financieros es preocupante. La situación de los derechos humanos se está degradando.

En Uzbekistán, la oposición legal no pudo participar en las elecciones parlamentarias del 26 de diciembre de 2004. El programa de reforma del país no ha avanzado y la pobreza se ha extendido aún más. Existe un riesgo real de que en este país progrese cada vez más el fundamentalismo islámico entre la población.

En Turkmenistán, la falta de libertad de expresión y de debates democráticos, así como la imposibilidad de ejercer una oposición efectiva al Gobierno y la inexistencia de cualquier programa de reformas estructurales son importantes motivos de preocupación.

Por último, en Tayikistán la situación se caracteriza por dos problemas principales: las querellas endémicas entre provincias y una crisis económica prolongada.

A pesar de los problemas y dificultades de la región, que acabo de detallar, la Unión Europea considera que las relaciones con la región revisten una enorme importancia y está dispuesta a apoyar la transición de estos países hacia unas economías de mercado eficaces, pero también hacia unas democracias que funcionen.

El Director General adjunto de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea ha visitado recientemente cuatro repúblicas de Asia Central. El 12 de mayo, el Comité conjunto UE-Turkmenistán se reunirá en Asjabad. Al margen del Comité conjunto se celebrará una reunión ad hoc con el fin de hacer avanzar el diálogo sobre la cuestión de los derechos humanos. Una Troika de la Unión Europea se reunirá con representantes de los cinco países de la región a finales del mes de junio en Tashkent. En Bruselas, se reunirán respectivamente el Comité de cooperación con Kirguistán en junio y los Consejos de cooperación con Kazajstán y Kirguistán en julio.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. OUZKÝ
Vicepresidente

 
  
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  Albert Jan Maat (PPE-DE). (NL) Señor Presidente, antes de que tome la palabra el Comisario, creo que lo que hace falta es algo más de claridad, porque he escuchado dos fechas diferentes para las elecciones presidenciales en Kirguistán, el 10 y el 18 de junio, las cuales se han quedado anticuadas, que yo sepa. Según me consta, las elecciones presidenciales se celebrarán el 10 de julio. Antes de que comience el debate parlamentario, opino que sería conveniente, si el Consejo o la Comisión…

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  El Presidente. Señor Maat, esta no es una cuestión de observancia del Reglamento.

 
  
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  Joaquín Almunia, miembro de la Comisión. (ES) Señor Presidente, es para mí un honor estar presente en esta sesión plenaria para discutir con ustedes sobre la situación en una región de gran importancia estratégica: Asia Central y, en particular, sobre la situación en la República de Kirguistán.

Tras el derrocamiento del Presidente Akáyev, como consecuencia de las protestas masivas del pasado 24 de marzo, que fueron provocadas por la violación de criterios internacionales y de la OSCE en las elecciones parlamentarias de febrero y marzo, tanto el Alto Representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad Común, señor Solana, como la Comisaria de Relaciones Exteriores, señora Ferrero-Waldner, que se excusa de no poder estar presente en este debate, han alentado a la República de Kirguistán a buscar una vía hacia la reconciliación nacional basada en la construcción de un diálogo y un consenso que permitan profundizar en el proceso de reforma política.

La República de Kirguistán dispone de una oportunidad única para establecer una auténtica democracia pluripartidista en Asia Central y eliminar la corrupción que tanto contribuyó a la reciente crisis política. Esta oportunidad está en manos de los dirigentes políticos de ese país, que deben demostrar su fuerte compromiso con el progreso real en el ámbito de las reformas políticas. La mejor forma de conseguirlo es poner en práctica medidas que aseguren el establecimiento de una democracia pluripartidista, el respeto de los derechos humanos y la existencia de un Estado de Derecho, en consonancia con los compromisos internacionales adquiridos por Kirguistán.

Quiero subrayar que la liberalización política y la preparación y celebración de elecciones libres, justas y transparentes deben aplicarse a los próximos comicios presidenciales; de acuerdo con nuestra información se van a celebrar el 10 de julio. Estas elecciones serán observadas de cerca por la Unión y por el conjunto de la comunidad internacional. Las credenciales democráticas de la República de Kirguistán mejorarán si el gobierno interino aplica las recomendaciones recogidas en el informe final de misión de la Oficina de Derechos Humanos e Instituciones Democráticas de la OSCE, publicado en marzo de este año.

Bajo el paraguas de la OSCE, la Unión está preparando, a través de su mecanismo de reacción rápida, un conjunto de medidas de asistencia en las elecciones y las reformas legislativas en materia electoral.

La Unión anima a Kirguistán a crear un entorno en el que los medios de comunicación y los periodistas de ese país puedan ejercer plenamente sus derechos y libertades, en línea con los compromisos internacionales. Entiendo que la OSCE está en condiciones de suministrar a las autoridades asesoramiento en esta materia.

Es importante luchar de forma más efectiva contra la corrupción en todos los países de Asia Central, dado que esta ha sido identificada como una de las principales causas de los acontecimientos en Kirguistán.

Quiero ahora hablarles de la cooperación entre la Unión y el conjunto de los países de Asia Central. A finales del pasado año, la Unión lanzó una iniciativa que pretende mejorar el diálogo político con la región. A estos efectos, la Troika de Directores Regionales de la Unión se reunió con sus homólogos de Asia Central el pasado mes de diciembre en Bishkek.

Este diálogo político entre la Unión Europea y Asia Central puede, sin duda, ayudar a cambiar el futuro de las relaciones entre ambas regiones, siempre que se desarrolle de forma constructiva. La Comisión valora positivamente el interés que han mostrado los cinco países de Asia Central en este proceso.

El éxito del diálogo depende del grado de implicación de ambas partes en el mismo. En este sentido, la Unión siempre estará a favor de la liberalización económica y, por supuesto, de la democratización política en Asia Central. El proceso de diálogo podría centrarse en preocupaciones comunes a ambas regiones: la lucha contra el terrorismo, el tráfico de drogas y seres humanos, el blanqueo de dinero, la inmigración ilegal, la energía, el transporte y el aumento de la cooperación económica.

El diálogo político entre la Unión y Asia Central facilitaría la integración regional en la zona y proporcionaría orientación política a la cooperación entre las dos áreas.

La Unión está estudiando los próximos pasos que han de darse. La reunión entre la Troika de la Unión y los Ministros de Asuntos Exteriores de Asia Central que tendrá lugar a finales de junio en Tashkent será una buena ocasión para seguir discutiendo sobre el proceso de diálogo.

La Unión anima a los cinco países de Asia Central a perseverar en el proceso de liberalización política. El único camino para que un país prospere en beneficio de sus ciudadanos, para que disfrute de estabilidad y seguridad, para que fomente de forma significativa la integración regional, es lograr que el desarrollo económico vaya de la mano de la liberalización política, del Estado de Derecho y del desarrollo de una sociedad civil activa, uno de cuyos componentes esenciales es la libertad de prensa. Estoy convencido de que esa es la mejor forma de reforzar los lazos entre Asia Central y la Unión.

La Comisión espera una mejora de la cooperación entre la Unión y los países de la zona del mar Caspio, tal y como se acordó en la conferencia ministerial sobre energía y transportes que tuvo lugar en Bakú en noviembre del año pasado. Desde el punto de vista político, la energía se ha convertido en una cuestión de seguridad. A ambas regiones nos interesa cooperar para alcanzar una integración más eficiente y profunda de nuestros sistemas y de nuestros mercados energéticos.

La intensificación de la cooperación entre la Unión y Asia Central depende de aspectos tanto políticos como económicos y, en este contexto, la Unión continúa estando dispuesta a ayudar a esta importante región.

 
  
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  Elmar Brok, en nombre del Grupo del PPE-DE. (DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Comisario, solemos pasar por alto esta región porque anteriormente se encontraba oculta entre las sombras de la Unión Soviética, sin poder desarrollarse de forma independiente. No obstante, la región reviste hoy día una enorme importancia estratégica debido a sus reservas de gas y petróleo, a su relevancia en términos de suministros energéticos, etc. Esta importancia estratégica se debe además al creciente interés de China en la región, al aumento del fundamentalismo musulmán y al hecho de que varios de estos países se están viendo envueltos en el tráfico de drogas.

Tenemos que afrontar el hecho de que esta erosión de la democracia, del Estado de Derecho y de los derechos humanos dificulta cada vez más las posibilidades de colaborar con la región, de cumplir los acuerdos de asociación y cooperación existentes y de firmar o ratificar nuevos acuerdos. Asimismo, hemos de tener presente que los regímenes de este tipo se están convirtiendo en islas de inestabilidad más que de estabilidad, como demuestran las elecciones en Kirguistán y los acontecimientos anteriores en Ucrania.

Cuanto más inestable sea la situación en una región de tal importancia geográfica, tanto mayor será su repercusión en nuestros intereses. Por este motivo, invito a la Cámara a que piense en adoptar una estrategia común con respecto a este asunto en lugar de dedicarse a abordar problemas individuales. Asimismo, quiero destacar lo importante que resulta prestar un apoyo verdadero al proceso democrático en estos países.

Mis próximos comentarios se dirigen al Consejo y a la Comisión. Desde mi punto de vista, a todos nos conviene alcanzar un acuerdo con los Estados Unidos, que han dejado de considerar el país como un campamento de base temporal para la intervención en Afganistán, y con Rusia, en cuya actitud hacia los acontecimientos de este tipo suelen influir viejas creencias. A los tres socios les interesa que la región se estabilice, aunque esto solo será posible si colaboramos para instaurar la democracia y el Estado de Derecho. Este objetivo se debería convertir en una nueva prioridad.

 
  
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  Jan Marinus Wiersma, en nombre del Grupo del PSE. (NL) Señor Presidente, considero que todos estamos de acuerdo en que tenemos la obligación, en vista de lo que ocurre en Kirguistán, de afrontar los hechos en relación con toda la región y de celebrar un debate sobre qué hacer con respecto a Asia Central, cuáles son los intereses de la Unión Europea y qué medidas se pueden adoptar para mejorar la situación y aumentar la estabilidad en la zona. Los acontecimientos en Kirguistán resultan, por sí mismos, memorables; hay un parecido asombroso con lo sucedido en Ucrania. No obstante, hay que recordar que está claro que lo ocurrido en Kirguistán no ha sido una revolución naranja. Tendremos que esperar para ver cómo se desarrollan los acontecimientos en ese país, en especial a la luz de las elecciones limpias y libres que en él se van a celebrar. En conexión con el tema de las elecciones, es preciso que la Unión Europea y la OSCE desempeñen un papel clave en la observación de las mismas, a fin de ofrecer a los ciudadanos de Kirguistán la seguridad futura de que la elecciones fueron limpias y de que el Gobierno en el poder es legítimo y capaz de contribuir al desarrollo del país.

Si todo esto resulta según lo planeado, creemos que la Unión Europea debería plantearse además la forma de ayudar a Kirguistán en sus nuevas circunstancias, ya que esto tendría un efecto positivo en otros países de la región. Sin entrar en un análisis minucioso de la situación en Uzbekistán y otros Estados de Asia Central, mencionaré el hecho de que en los países vecinos de Kirguistán también existen problemas graves que requieren la atención de la Unión Europea. Nuestra pregunta clave a la Comisión es, de hecho, la siguiente: contamos con una estrategia para Rusia y disponemos de la nueva Política de Vecindad para varios países, pero, ¿qué ocurre con respecto a Asia Central? ¿Qué iniciativas, encaminadas en parte a respaldar los avances en Kirguistán, cabe esperar en los próximos años? En mi opinión, no se trata solo de proteger el suministro energético, sino también de intentar estrechar lazos con estos países y de determinar la forma de «europeizar», hasta cierto punto, Asia Central, entendiendo por ello la difusión y la instauración de valores compartidos por la Unión Europea, el Consejo de Europa y la OSCE. Esperamos que la Comisión y el Consejo presenten iniciativas adicionales en este sentido.

 
  
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  Ona Juknevičienė, en nombre del Grupo ALDE. (LT) Soy la Presidenta de la delegación para las relaciones con las repúblicas de Asia Central y Mongolia, y en breve visitaremos esta región, Asia Central y, concretamente, Kirguistán. La mayoría de los diputados al Parlamento creen que las noticias difundidas por todo el mundo acerca de la revolución de los tulipanes en la República Kirguisa son ciertas. Daré mi opinión sobre este asunto, quizás desde una perspectiva un poco diferente. Creo que, en efecto, en este país se produjo un movimiento, un movimiento popular; sin embargo, calificarlo de revolución, como la que hubo en Ucrania o en Georgia, sería precipitado, a mi juicio. Por este motivo, sugiero al Parlamento que sea más prudente al elegir las palabras. ¿Por qué digo esto? Porque el papel de los ciudadanos no está del todo claro. ¿Que desea la nación y qué quieren los líderes? La diferencia se podría establecer en este sentido.

No obstante, esta región reviste una importancia especial para el Parlamento Europeo y la Unión Europea por dos razones. En primer lugar, algunos países de Asia Central, como Kazajstán, se encuentran entre los principales socios comerciales de la Unión Europea en el ámbito de los recursos energéticos. Como sabrán, los países vecinos de esta región, como China, también están muy interesados en atraerlos hacia ellos. Por lo tanto, tenemos que prestar especial atención a nuestra cooperación regular y decidida con vistas a contribuir a instaurar la democracia en estos países. Debemos aprender de los Estados Unidos de América en lo que a la participación activa en esta región se refiere. Lamento decir que el papel de la Unión Europea no resulta muy activo, ni sus programas realmente efectivos; tenemos que reconocerlo. Aunque la Comisión declara que somos uno de los principales contribuyentes financieros en esta zona, es decir, que destinamos cuantiosos fondos financieros, desde el punto de vista de su efectividad, dichos fondos no se aprovechan de forma apropiada. ¿Cuál es nuestro objetivo? ¿Qué objetivo debería perseguir la Unión Europea en todos los países de Asia Central, y en este momento, en particular, en Kirguistán? El de asegurar la democracia, la estabilidad y el orden, lo que requiere una cooperación estrecha entre estos países. Como ya he mencionado antes, la visita de la delegación se producirá del 14 al 20 de mayo, tras la cual estaremos en condiciones de informar a los diputados al Parlamento acerca de la situación real en Kirguistán y en la región. Asimismo, he de decir que el 2 de junio se celebrará una reunión con los representantes estadounidenses para abordar la cuestión de la coordinación de actividades en esta zona. Invito a todos los diputados al Parlamento a que participen.

 
  
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  Cem Özdemir, en nombre del Grupo Verts/ALE. (DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Comisario, dado que solo dispongo de un minuto para hablar, me centraré en un único aspecto de este asunto. Apoyo los comentarios realizados por los anteriores oradores, ya que comparto la idea de que resulta primordial reconocer el papel fundamental desempeñado por la OSCE en Asia Central. Aunque esto se aplica en especial a la prevención de conflictos, también es cierto en lo que respecta a la gestión de crisis y el respeto del Estado de Derecho, los derechos humanos y las normas democráticas. Asimismo, no debemos olvidar que la OSCE colabora activamente en otros terrenos, como el apoyo a la sociedad civil o la aplicación de medidas destinadas a proteger a los grupos minoritarios.

Hemos de agradecer en particular las actividades de la OSCE en esta región, sobre todo las relativas a la observación y los preparativos de las próximas elecciones, que se celebrarán en Kirguistán en junio de 2005. El objetivo de estas actividades es garantizar que el proceso electoral pueda desarrollarse de conformidad con las normas europeas e internacionales. La cuestión de la formación policial también desempeña un papel clave en este sentido, en especial en Kirguistán.

En conclusión, insto al Consejo y a la Comisión a que se aseguren de que mantenemos una estrecha cooperación con la OSCE. En concreto, convendría que aprovecháramos la experiencia obtenida en este ámbito por el señor Peterle, enviado especial de la OSCE en la región.

 
  
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  Jiří Maštálka, en nombre del Grupo GUE/NGL. (CS) Señorías, doy las gracias al Comisario por sus comentarios preliminares. Asimismo, he de decir que celebro los cambios políticos acontecidos en Kirguistán, que nos darán una oportunidad para aclarar nuestros objetivos en materia de política exterior.

A primera vista, todo parece bastante simple. Las elecciones celebradas en Kirguistán fueron amañadas y el Presidente se vio obligado a abandonar el poder por la presión de las protestas populares, siendo Bishkek la siguiente pieza en caer por el efecto dominó que ya había provocado el derrocamiento de los Gobiernos de Tiflis y Kiev. Moscú respaldó a un Presidente no democrático y fue derrotado.

Si bien, al mismo tiempo, resulta cada vez más evidente que existía una marcada dimensión social en la revolución en Kirguistán, consistente sobre todo en un levantamiento en contra del dominio de una oligarquía formada durante la privatización. De hecho, esto se ha convertido en un fenómeno común en todos los países que han emergido del socialismo, en los que hay grupos que ocupaban u ocupan el centro del poder político, gracias a sus contactos anteriores o a sus vínculos étnicos o de partido con aquellos que ostentan el poder en la actualidad. Los miembros de estos grupos hicieron acopio de fortunas inimaginables a raíz de la privatización, lo cual no solo provocó divisiones importantes en la sociedad, sino que les facilitó los medios necesarios y el deseo de participar en la vida política.

No obstante, en el levantamiento en Kirguistán confluyen una serie de aspectos adicionales que lo diferencian de otros alzamientos de este tipo. Este levantamiento se produjo en el país con el régimen más liberal de Asia Central. Cualquier oligarquía podría sacar la conclusión de que cuantas más restricciones se impongan a la libertad de una sociedad, mayores serán las posibilidades de permanecer en el poder. Por otro lado, la situación en Kirguistán se diferencia de la de Ucrania, por ejemplo, en que la «rusofobia» no tuvo nada que ver con el levantamiento kirguís.

En este sentido, pido una vez más que tratemos de garantizar que en la política comunitaria se refleje el hecho de que la Unión Europea es una institución que protege los ideales del Estado de Derecho y la justicia social. Por consiguiente, deberíamos apoyar aquellas fuerzas que desean reforzar el orden constitucional y la justicia social, tanto en Kirguistán como en el resto del mundo.

 
  
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  Johannes Blokland, en nombre del Grupo IND/DEM. (NL) Señor Presidente, en un momento como el actual, en el que se celebra la liberación de las Fuerzas Aliadas de Europa de la Alemania nazi, muchos ciudadanos europeos se enfrentarán a una mezcla de sentimientos. Después de todo, la eliminación del yugo alemán abrió el camino a décadas de opresión por parte de la Unión Soviética, soportada también por Asia Central. El mes pasado, Kirguistán se deshizo de un líder autoritario tras unas elecciones injustas. Tanto el Gobierno como los ciudadanos de este país temen que los extremistas musulmanes puedan aprovecharse de la situación de inestabilidad política. Las organizaciones terroristas islámicas, en particular, que pretenden instaurar el dominio islámico por todo el mundo, y entre las que se incluye Hizb ut-Tahrir, suponen una amenaza para la totalidad de Asia Central. Por tanto, hay que agradecer que la región, en la lucha contra el terrorismo internacional, combata esta radicalización islámica.

Lamentablemente, los regímenes autoritarios de la zona no abordan este asunto de forma apropiada, por lo que se ven obligados, entre otras cosas, a afrontar numerosos problemas en el ámbito de la libertad religiosa. Es cierto que los Gobiernos de Asia Central deberían intentar controlar los avances radicales dentro del Islam, pero exigir que las iglesias cristianas se registren en el Gobierno resulta, desde mi punto de vista, excesivo. No cabe esperar que se produzcan ataques por esta parte.

De forma regular, nos llegan informes acerca de los problemas graves, incluida la persecución, a los que hacen frente las comunidades cristianas registradas y no registradas. Permítanme que cite un solo ejemplo. En Kazajstán, Valery Pak, de la comunidad baptista no registrada de Kyzyl-Orda, ha sufrido años de amenazas y persecuciones. Esto debe acabar, ya que, no en vano, todos los países de Asia Central contemplan la libertad religiosa en sus respectivas constituciones. Insto al Consejo y la Comisión a que apoyen a estos países en su lucha contra el fundamentalismo islámico y que, al mismo tiempo, les pidan informes acerca de los problemas relacionados con la libertad de culto, el requisito relativo al registro de las iglesias y, en particular, la situación de las comunidades baptistas sin registrar, así como las injusticias cometidas contra Valery Pak y otros.

 
  
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  Anna Elżbieta Fotyga, en nombre del Grupo UEN (PL) Para empezar, felicito a la Presidencia por su excelente labor en la preparación de un detallado análisis de la situación en Asia Central, y en particular, en Kirguistán. Si me lo permiten, haré una serie de comentarios adicionales en relación con la situación en este país.

Aunque ya ha pasado un mes y medio desde el golpe en Kirguistán, la situación en la zona dista mucho de ser estable, lo que provoca gran intranquilidad en los países vecinos. Hemos observado varias señales alentadoras que indican que las cosas están volviendo a la normalidad, una de las cuales creo que es el hecho de que no se haya establecido una diarquía en el nivel parlamentario o de la jefatura de Estado. Aquí hago referencia fundamentalmente a la dimisión del Presidente Akáyev en abril. No obstante, también han ocurrido diversos sucesos que podrían causar una gran inquietud, entre los que se incluyen varios incidentes alrededor de una misteriosa muerte por motivos políticos, los cuales han suscitado cada vez más dudas acerca de la verdadera naturaleza de los cambios acaecidos. En mi opinión, el modo en el que se lleven a cabo las próximas elecciones presidenciales servirá de prueba de fuego de dichos cambios. En este punto, quiero resaltar el papel clave que ha desempeñado, está desempeñando y, sin duda, seguirá desempeñado la OSCE con respecto a Kirguistán. La supervisión de la situación en el período previo a las elecciones y durante el desarrollo de estas se debe centrar sobre todo en aquellos aspectos del proceso electoral que fueron una causa directa de las protestas en Kirguistán y que condujeron al golpe, como la exclusión de candidatos y la compra de votos. La actitud de las autoridades kirguisas hacia la convocatoria de elecciones parlamentarias anticipadas constituirá también un criterio clave.

Si me lo permiten, realizaré un comentario adicional sobre la base de mi propia experiencia en la vida pública de Polonia. Una vez que una sociedad inicia la lucha por sus derechos inalienables, esta se convierte en un proceso irreversible e inevitable, sin importar cuánto pueda llegar a durar. Por lo tanto, el apoyo facilitado por la Unión Europea a estos cambios debería tener en cuenta este hecho y tendría que concentrarse en la sociedad civil. Estoy a favor de que la Unión proporcione asistencia financiera, siempre y cuando esté supeditada al cumplimiento de los criterios relativos a los derechos humanos y al Estado de Derecho.

 
  
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  Ryszard Czarnecki (NI).   (PL) Señor Presidente, Señorías, aún conservo intensos recuerdos de la visita que realicé a Kirguistán hace unos años. Es un país de gran belleza natural en el que abunda el agua, que es un importante recurso natural en esta parte de mundo. La atención internacional volvió a centrarse de nuevo en Kirguistán cuando su líder inveterado, el Presidente Akáyev, fue derrocado. Algunas personas, entre las que se incluyen algunos de los presentes en esta Cámara, han realizado una interpretación bastante ingenua de este suceso comparándolo con los acontecidos anteriormente en Georgia y Ucrania. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Los nuevos Gobiernos georgiano y ucraniano están haciendo todo lo posible por garantizar que sus países mantengan las políticas de independencia de Moscú. En Kirguistán, no obstante, el nuevo sistema político es igual de prorruso que su antecesor, si no más. La situación en el país dista mucho de ser estable, como demuestra el reciente intento de asesinato del señor Erkinbáyev, candidato a la presidencia. Los acontecimientos actuales en Kirguistán no se pueden equiparar a un cambio radical, a pesar de que algunos observadores occidentales parecen desear que así fuera.

Es fundamental que la Unión Europea desempeñe un papel más activo en esta parte del mundo, impidiendo que los ciudadanos afectados queden a merced de los rusos y los estadounidenses. Dicho esto, no hay duda de que debemos cooperar con estos dos países en este terreno.

 
  
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  Albert Jan Maat (PPE-DE). (NL) Señor Presidente, me complace que la Comisión haya aclarado el malentendido acerca de la comunicación del Consejo en relación con la fecha de las elecciones, que se celebrarán el 10 de julio. El mérito es, por tanto, de la Comisión, por estar mejor informada. Quisiera hacerme eco de las palabras de la Presidenta de la Delegación para Asia Central, quien acaba de señalar que deberíamos tener cuidado de no comparar la situación en Kirguistán con la de Ucrania. El tiempo dirá si el tipo de revolución es el mismo o si, por el contrario, diversos líderes acabarán poniendo en marcha un proceso diferente. La situación actual en Kirguistán es bien distinta: su democracia se encuentra dividida por líneas étnicas y regionales, lo cual, en sí mismo, no empeora las cosas, ni altera el hecho de que la Unión Europea haría bien invirtiendo en Asia Central. Actualmente, las inversiones son demasiado escasas y lo sorprendente es que hasta hace poco los dos países más pobres, Mongolia –a la que hay que reconocer el mérito de carecer de problemas en materia de democracia y derechos humanos– y Kirguistán, eran los que mejor funcionaban.

Ahora que existe una revolución en curso en Kirguistán, deberíamos sacar partido de ello. Aunque me alegra que la Comisión haya asignado 25 millones, esta cantidad es una miseria. Es preciso que, a corto plazo, la Unión Europea actúe del siguiente modo. Insto al Consejo y la Comisión a que, junto con el Parlamento, inviertan en las elecciones con el envío el 10 de julio de una fuerte delegación de observación y a través del apoyo a la OSCE, a fin de garantizar el correcto desarrollo del proceso electoral. No en vano, unas elecciones sin problemas infundirán un sentimiento de confianza en la población, incluso de cara a las posteriores elecciones parlamentarias. Además, es importante que la Unión Europea destine más recursos a la enseñanza y la cooperación económica, ya que resulta disparatado que la mayor parte de las inversiones extranjeras en educación sean realizadas actualmente por grupos islámicos fundamentalistas. Hay que poner fin a esta situación. Para Europa supone un reto incrementar las inversiones en Kirguistán, en particular en los ámbitos de educación y cooperación económica. Asimismo, el país necesita que se establezcan acuerdos firmes de libre comercio.

Añadiré otro comentario crítico acerca de esta región. Quisiera que la Comisión nos explicara lo que pretende hacer en relación con el aumento de la represión en Kazajstán, incluido el cierre reciente del periódico más importante de la oposición, Republika, y el encarcelamiento de su periodista Irina Petrusheva en Rusia por orden de las autoridades de Kazajstán.

 
  
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  Bernadette Bourzai (PSE).(FR) Señor Presidente, Señorías, en las intervenciones precedentes se han dicho muchas cosas sobre las cuales no volveré. Globalmente, suscribo el tenor del proyecto de resolución común que se ha propuesto.

Sin embargo, quisiera destacar la importancia de tres puntos. En primer lugar, las dificultades económicas y sociales constituyen una importante causa desencadenante de los acontecimientos en Kirguistán. En efecto, una situación de gran precariedad y pobreza ha sido terreno abonado para el desarrollo de las manifestaciones y el derrocamiento del régimen de Askar Akáyev, que desde 1991 se había apoderado de la economía kirguisa. Prácticas inaceptables, mezcla de corrupción y nepotismo, incrementaron el descontento sordo pero legítimo de la población, que aspira a una mejora de su situación, y debemos permanecer atentos a estas aspiraciones. Así, si conviene apoyar el proceso de transición democrática en curso, hay que prestar especial atención a la sinceridad y la transparencia de las elecciones y al establecimiento de una política de diálogo y reconciliación nacional. Solo un Gobierno legítimo y estable podrá llevar a cabo las reformas necesarias para mejorar la situación de los ciudadanos kirguisos.

Después, los retos asociados al respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales constituyen otro aspecto esencial de la situación actual. La Unión Europea debe asegurarse de que el proceso de democratización se base en un auténtico pluralismo político y permita también la libre actividad y la independencia de los medios de comunicación y de las ONG. Las acciones de cooperación emprendidas por la OSCE y en el marco del programa TACIS deben apoyarse y alentarse.

Por último, me parece necesario ampliar la reflexión sobre los acontecimientos kirguisos en una perspectiva regional que abarque toda Asia Central. La democratización kirguisa podría presentarse como una esperanza, un ejemplo a seguir por otros países de Asia Central, víctimas de violaciones de los derechos humanos. Las situaciones recientes de endurecimiento de la legislación que tienen por objeto las ONG y los grupos de oposición exigen una actitud de escucha y vigilancia especial por parte de la Unión Europea ante la evolución de la situación política en la región.

 
  
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  Charles Tannock (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, Kirguistán es una pequeña república musulmana de Asia Central con una increíble belleza natural y unas ricas tradiciones nómadas. Kirguistán fue anexionada por Rusia en 1864, pero logró su independencia de la Unión Soviética en 1991. Recientemente ha sido noticia a raíz de las elecciones parlamentarias del 27 de febrero, cuando las irregularidades electorales desataron una amplia protesta, iniciada en el sur del país. El Presidente tuvo que huir, acusado de corrupción y de fraude electoral.

Ayer, en una visita de Estado a Georgia, el Presidente Bush hizo un llamamiento a favor de la libertad y la democracia en todo el mundo comunista. Kirguistán es un país pobre y montañoso con una economía predominantemente agrícola, pero realizó importantes reformas de mercado con el ex Presidente Akáyev. Akáyev se distinguió por adoptar unas políticas económicas relativamente liberales, e implantó una normativa mejorada y una reforma agraria. Kirguistán fue el primer país de la CEI que fue admitido en la OMC, y la mayoría de las empresas estatales han sido vendidas, aunque por desgracia, el amiguismo y la corrupción han estado presentes.

Es de esperar que su revolución –si se trata de una revolución– lo sitúe en el camino de la democracia, el respeto de los derechos humanos y la gobernanza. Sería un modelo para los Estados vecinos como Uzbekistán, Kazajstán y Tayikistán, que tienen sistemas autoritarios que solo se encuentran parcialmente en transición. Pero las disputas fronterizas entre Kirguistán y sus vecinos están retrasando el proceso de delimitación de fronteras, sobre todo con Tayikistán, aunque también con Uzbekistán.

Asimismo está el problema del cultivo ilegal de cannabis y opio para los mercados de la CEI y la limitada erradicación de los cultivos de narcóticos por parte del Gobierno. Kirguistán también sirve de punto de tránsito de los mercados de narcóticos del sureste asiático y los narcóticos destinados a Rusia y al resto de Europa.

Las elecciones presidenciales están programadas para julio: lo he comprobado en Internet. El Parlamento Europeo deberá enviar observadores para supervisar la transición de Kirguistán a la democracia.

(Aplausos)

 
  
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  Genowefa Grabowska (PSE).   (PL) Señor Presidente, Señorías, está claro que el Parlamento Europeo tiene sumo interés en cooperar con Kirguistán, así como con los demás países de Asia Central. Prueba de ello es el Acuerdo de Asociación y Cooperación firmado en 1995. Entre las cuestiones que más interesan al Parlamento se incluyen los derechos humanos, la democratización de la vida diaria, la protección medioambiental y la energía, cuestiones a las que habría que prestar especial atención.

Cuando en 1993 se aprobó la Constitución kirguisa, se depositaron en ella grandes esperanzas. Aunque se ha modificado en cuatro ocasiones, podría ser una base apropiada para la introducción de cambios democráticos adicionales en el país. A pesar de que, en virtud de la Constitución, el sistema judicial es oficialmente independiente y responsable de garantizar el respeto de los derechos humanos en el país, los observadores han puesto de manifiesto que no se han llevado a cabo las reformas suficientes, que la corrupción es habitual y que los jueces no reciben un salario digno. De acuerdo con estos observadores, el hecho de que el Presidente sea responsable del nombramiento de los miembros del Tribunal Constitucional, los jueces del Tribunal Supremo y los árbitros del Tribunal de Arbitraje viola los principios democráticos. Han advertido que los derechos humanos no se pueden limitar con la excusa de combatir el terrorismo.

Para invertir estas tendencias negativas, la Unión Europea puede y debe prestar la asistencia financiera que siempre ha proporcionado. Además, puede y debe facilitar el apoyo moral habitual garantizando su presencia dondequiera que se le necesite y allá donde sea preciso respaldar la democracia y restablecer el Estado de Derecho.

 
  
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  Andreas Mölzer (NI). (DE) Señor Presidente, parece que el nuevo milenio ha marcado el comienzo de una era de cambios, en particular en los Estados sucesores de la antigua Unión Soviética. Los factores externos, como la lucha por el poder y el control sobre los oleoductos, no fueron la causa principal de las «revoluciones de color» en Asia Central, a pesar de los indudables intentos encubiertos de Estados Unidos y Rusia por ejercer su influencia; en su lugar, es bastante más probable que estas revoluciones se produjeran a raíz de la modernización gradual de las antiguas repúblicas soviéticas. Los pueblos de Asia Central han crecido en medio de una frustración provocada por las viejas y rígidas estructuras, por lo que desean cambios rápidos y sin derramamiento de sangre. Por supuesto, el público también espera que estos cambios conduzcan a una mejora económica e incrementen la prosperidad.

En principio, las reformas de este tipo pueden originar cambios positivos. No obstante, parece que en Kirguistán ha surgido ahora un vacío parcial de poder, el cual conlleva el riesgo de que el clima actual dé un giro y que el país se suma en el caos y en una guerra civil. A la Unión Europea le conviene tender una mano amiga y ofrecer el asesoramiento necesario para estabilizar la situación política. Si bien, una intromisión excesiva por nuestra parte podría tener el efecto contrario, al alterar el equilibrio que se está estableciendo de forma gradual en el país. Después de todo, Kirguistán desea demostrar que es capaz de seguir adelante con las medidas de reconstrucción por sus propios medios. El hecho de que una oleada revolucionaria de este tipo pudiera extenderse en cualquier momento también debería hacernos recapacitar, ya que no sería de extrañar que esta tendencia se expandiera por otros países en condiciones similares, como Kazajstán, Tayikistán y Turkmenistán. Es preciso que la Unión Europea empiece a prepararse de inmediato para una eventualidad así. Por otro lado, estoy de acuerdo con el comentario de uno de los oradores anteriores, según el cual hay que evitar dejar esta zona exclusivamente en las manos de los Estados Unidos y Rusia.

 
  
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  Alojz Peterle, (PPE-DE). – (SL) Tras el cambio político en Kirguistán, que no es del todo comparable a los acontecimientos de Ucrania y Georgia, aún siguen vigentes las causas principales de inestabilidad en el ámbito económico y social, entre otros. Está claro que el nuevo Gobierno no podrá resolver los problemas acumulados antes de las elecciones presidenciales del 10 de julio, ni siquiera varios meses después de su celebración.

Yo he vivido la revolución en primera persona como enviado especial del Presidente en ejercicio de la OSCE, cuya labor en la zona está obteniendo, en mi opinión, resultados bastante positivos con el apoyo de la Unión Europea y Naciones Unidas. Les agradezco sus atentas palabras en conexión con el trabajo de la OSCE, cuyos esfuerzos principales se centran actualmente en un proceso electoral justo, la mejora de la seguridad y el dialogo político entre los candidatos presidenciales. Sabemos que existen diferencias notables entre el norte y el sur, y sobre esta base, aunque no solo por este motivo, podría desencadenarse la inestabilidad política antes de las presentes elecciones. Y después del 10 de julio, no hay duda de que será necesario contar con la ayuda a largo plazo de la comunidad internacional para poder aplicar reformas en las esferas política, económica y social.

Me alegra que el Comisario Almunia haya destacado hoy el aspecto estratégico, como han hecho posteriormente el señor Brok y otros oradores. Yo mismo he resaltado en diversas ocasiones la necesidad de que la Unión Europea reconsidere su relación con esta zona, la cual, a pesar de no pertenecer a la Europa más amplia, está más cerca de nosotros de lo que parece. Creo que en esta relación, como ya ha señalado el señor Brok, es preciso tener en cuenta además la dimensión transatlántica y rusa. En cualquier caso, estoy a favor de que el Parlamento dirija su atención hacia Kirguistán con un equipo sólido de observadores. Al mismo tiempo, les aseguro que el Parlamento kirguís espera con impaciencia la llegada de nuestra delegación parlamentaria.

 
  
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  Panagiotis Beglitis (PSE).(EL) Señor Presidente, el anuncio de las elecciones presidenciales del próximo mes de julio no constituye, al menos por el momento, una condición indispensable para la instauración de la estabilidad política y la democratización del país. Todos los diputados han hablado acerca de los graves problemas a los que se enfrenta Kirguistán.

No obstante, es preciso que la Unión Europea mantenga una estrecha colaboración con la OSCE para organizar y supervisar las elecciones, así como para aumentar la ayuda humanitaria y la asistencia financiera a través del programa TACIS y el sistema de preferencias generalizadas.

La región de Asia Central no debe constituir un nuevo motivo de conflicto entre las principales potencias –los Estados Unidos, Rusia y China– ávidas de asumir el control estratégico de los recursos energéticos.

En el marco de la lucha contra el terrorismo, Asia Central se ha convertido en la sede de nuevas bases militares y su militarización se está viendo peligrosamente reforzada.

A la Unión Europea le interesa ser la fuerza estabilizadora en la zona. Hay que revisar y mejorar el informe de estrategia correspondiente a estos países para el período 2002-2006, aprobado por la Unión Europea en 2002, teniendo en cuenta la nueva situación emergente. Insto a la Comisión a que empiece a preparar un nuevo informe de estrategia para la zona ahora mismo, sin esperar al año 2006.

La democratización, la cooperación regional, la lucha contra el tráfico de drogas y el creciente fanatismo religioso constituyen retos importantes a los que habrá que hacer frente en los próximos años. En este sentido, resulta fundamental contar con una participación más activa por parte de Naciones Unidas.

 
  
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  Ursula Stenzel (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, el positivo efecto dominó que se inició con el despertar democrático en Ucrania y Georgia se ha extendido ahora a un tercer país. Lo sucedido en Kirguistán constituye otro buen ejemplo de la caída del poder de la nomenklatura postsoviética, si bien esto no significa forzosamente que los acontecimientos en estos tres países sean comparables. El régimen de Akáyev se ha venido abajo sin intervención exterior, a resultas de un levantamiento popular espontáneo. Lo que ha ocurrido simplemente es que la paciencia de los ciudadanos había llegado al límite debido a cuestiones como el fraude electoral y las enormes fortunas amasadas por una familia política nepotista que trataba al país como si fuese de su propiedad particular.

El derrumbamiento de la Unión Soviética hace casi 15 años no resultó ser un desastre geográfico, tal y como el Presidente ruso, el señor Putin, pretende hacernos creer, sino una oportunidad política. La apremiante acción emprendida por la OSCE y la OIDDH, una agencia de la OSCE encabezada actualmente por un austriaco, es el único factor externo al que se puede achacar haber influido en los acontecimientos.

Parece que Putin ha aprendido de los errores cometidos en Ucrania. A esto se une la hábil actuación de la oposición kirguisa, que le avisó por adelantado del inminente derrocamiento del entonces Jefe de Gobierno. Por este motivo, Putin se abstuvo de intervenir a favor del sistema o de tomar decisiones equivocadas, como sucedió en Ucrania, a pesar de que el Presidente Akáyev buscó refugio en Moscú tras ser expulsado del poder, saliendo clandestinamente del país escondido en una alfombra. El surgimiento de democracias estables y libres de corrupción siempre será una buena noticia para Rusia.

¿Qué lecciones tendría que aprender la Unión Europea de todo esto? La primera es que debemos respaldar la democratización en esta zona y la segunda es que hay que garantizar el refuerzo de la democracia y el apoyo a la sociedad civil, en particular en Kazajstán, de forma que la asistencia financiera no caiga en las manos equivocadas. Kazajstán es más grande, más rico y bastante más importante en términos geopolíticos que Kirguistán, que, aunque pintoresco, es un país pequeño.

 
  
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  Libor Rouček (PSE). (CS) Tal y como ha quedado patente en este debate, se pueden observar dos tendencias en Kirguistán y, por supuesto, en toda Asia Central. La primera de ellas es un deterioro de la situación política y una erosión de los derechos humanos y las libertades civiles. La segunda es la importancia estratégica cada vez mayor de toda la región, lo cual se debe en gran medida a los recursos energéticos existentes en países como Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajstán.

Puesto que solo dispongo de un minuto de tiempo para hablar, me centraré brevemente en dos ámbitos en los que es preciso contar con la asistencia de la Unión Europea. No hay duda de que el primero de ellos es el apoyo a los derechos humanos, las libertades civiles, el proceso electoral en Kirguistán y la sociedad civil.

El segundo ámbito, que no ha llamado tanto la atención en esta Cámara, es el apoyo a la cooperación regional o, en otras palabras, a los Estados de Asia Central en su lucha contra el terrorismo y el tráfico de drogas, y a la cooperación en materia de energía y aprovechamiento de los recursos acuíferos, por ejemplo. Uzbekistán y Kazajstán poseen recursos energéticos, y en Kirguistán existe una cantidad importante de recursos acuíferos. Por decirlo de otro modo, me gustaría saber qué piensa la Comisión con respecto al modo en que ella y la Unión Europea podrían contribuir a la cooperación regional.

 
  
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  Jas Gawronski (PPE-DE). (IT) Señor Presidente, Señorías, puesto que también hemos de debatir la resolución que tenemos delante, y dado que creo que hasta ahora nadie lo ha hecho, quiero decir que esta resolución me parece realista y equilibrada. Celebro que sea apoyada por casi todos los Grupos políticos, lo que demuestra la unidad del Parlamento Europeo e incrementa su credibilidad.

Pero ante todo es bueno que Europa centre su atención en Kirguistán, porque la Unión Europea ha estado demasiado tiempo ausente, como ha recordado hace poco el señor Brok, y tiene una indudable responsabilidad por haber tolerado el régimen de Akáyev y otros similares en la zona. Es cierto también que cuando hace dos años la delegación del Parlamento Europeo se reunió con Askar Akáyev en Bishkek, parecía sincero y convincente al afirmar que su objetivo era un Estado más democrático y transparente. Quizás entonces le creyéramos realmente, pero este ya no es sin duda el caso.

La resolución habla de la frágil situación existente en Kirguistán, y es justo, porque a diferencia de Ucrania y Georgia, como ha recordado la señora Stenzel, el resultado final no está en absoluto seguro. En este momento, hay un peligroso vacío de poder. En la resolución se resalta también la lucha interna en el seno de la oposición que parece que actualmente tiene al poder, unida solo por la lucha contra el régimen de Akáyev, mientras que sus credenciales democráticas están manchadas por su anterior colaboración con la dictadura de este Akáyev.

Por este motivo, el punto 4 de la resolución es sumamente importante, ya que, expresando el deseo de una reforma sustancial de la Constitución, advierte del peligro de que se instale un sistema de poder semejante al anterior, solo que con distintos personajes políticos. Este peligro existe; los Estados Unidos aportan desde hace años ayuda financiera y moral a las fuerzas democráticas en Kirguistán, y debemos empezar a hacerlo también nosotros.

 
  
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  Péter Olajos (PPE-DE). (HU) Señor Presidente, los cambios experimentados en la región de los NEI en el curso del año pasado indican que los sistemas postsoviéticos se enfrentan a una crisis y que no han cumplido las expectativas existentes en términos de reforma económica, política y social. Kirguistán representa el ejemplo más obvio de ello en Asia Central. Por desgracia, no tenemos más remedio que ver cómo algunos líderes han vuelto a sacar las conclusiones equivocadas de las revoluciones de color y cómo, en lugar de intentar subsanar los errores evidenciados por los acontecimientos, han bloqueado los caminos que podrían liberar de la crisis a ellos mismos, a sus países y a sus ciudadanos.

Fue una lástima descubrir que los acontecimientos de Kirguistán empujaron al líder del vecino Kazajstán a introducir una serie de rigurosas medidas. Parece que las propuestas de resolución destinadas a enmendar el proceso electoral y la labor de los medios de comunicación van mal encaminadas, y que el proyecto de ley sobre seguridad nacional ha sido objeto de críticas públicas por parte de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Esto resulta especialmente lamentable, ya que la comunidad internacional ha reconocido con agrado el progreso registrado hasta ahora por Kazajstán en materia de reestructuración social y económica y de protección de la paz y la armonía entre las diferentes nacionalidades y confesiones. Nos sentimos inundados de esperanza al ver a Kazajstán convertido en el primer país de la región de los NEI digno de recibir la designación honorable y responsable de Presidencia. Por este motivo, quizás, resulta aún más lamentable que el periódico de la oposición, Respublica, haya sido cerrado por una falsa razón, y que el posible candidato de la oposición, Zharmakhan Tuyakbai, haya sufrido ataques físicos brutales en dos ocasiones en menos de un mes. El hecho de que la policía no haya intervenido en absoluto mientras se producían agresiones por parte de docenas de jóvenes musculosos no puede ser accidental. Solo podemos confiar en que el Jefe de Estado tenga serias intenciones de buscar y castigar a los agresores.

La democracia equivale a establecer una competencia justa entre los oponentes políticos, por lo que este tipo de ataques resultan incompatibles con ella. Hemos de declarar que una autoridad siempre es responsable de proporcionar en su país las condiciones necesarias para la igualdad de oportunidades y el uso de medios honrados en las luchas políticas.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, en primer lugar me gustaría corregir un error que he cometido en cuanto a la fecha de las elecciones en Kirguistán. El señor Maat ha dicho que las elecciones estaban previstas para el 10 de julio. Esa información fue comunicada el 6 de mayo; les ruego tengan a bien disculparme por este error.

También quiero dar las gracias a los diputados que han intervenido por los análisis tan útiles que han desarrollado, y que responden perfectamente a la importancia de esta región. El papel geopolítico y geoestratégico de la región para la Unión Europea ha sido claramente expuesto y, en efecto, requiere que la Unión esté más presente en ella. Tenemos el mayor interés en asegurar mejor la estabilidad de la región, lo que implica en primer lugar apoyar la aspiración de estos países a consolidar su independencia, que es bastante reciente. Pienso que la Unión Europea puede desempeñar un importante papel en este contexto manteniendo el equilibrio necesario entre Rusia, por un lado, y los Estados Unidos, y quizá China, por otro.

Como varios oradores han destacado, la estabilidad es tanto más esencial por tratarse de Estados que todavía son frágiles internamente y, por ello, están especialmente expuestos a las amenazas terrorista y fundamentalista. Por consiguiente, debemos colaborar con esos Estados para que evolucionen y se conviertan en democracias en las que los derechos humanos se respeten en mayor medida y en las que se consolide el régimen democrático. Eso solo será posible si ayudamos a esos Estados a promover su desarrollo económico. Se trata de países bastante diversos; la situación económica de un país como Kirguistán es muy diferente de la de un país como Kazajstán, uno de los Estados potencialmente más ricos. La Unión Europea puede desempeñar también un papel extremadamente importante a este respecto. Desde el decenio de 1990 tenemos ya un acuerdo de cooperación con esos Estados y, en el marco de esos acuerdos de cooperación, mantenemos periódicamente reuniones que versan tanto sobre la cooperación que estamos desarrollando como sobre una forma de diálogo político.

Por lo demás, el mensaje que transmite en su resolución, que celebro, es que a la Unión Europea corresponde una importante función política. Podemos desempeñar esa función en estrecha relación con la OSCE, en particular en todo lo concerniente a las cuestiones de derechos humanos y de transición democrática.

 
  
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  Joaquín Almunia, miembro de la Comisión. (ES) Señor Presidente, yo también agradezco a todas sus Señorías las aportaciones que han hecho durante el debate, a través de sus intervenciones, para compartir entre todas las instituciones de la Unión una visión lo más certera posible de cuál es la situación real, cuáles son los desafíos y cuáles las estrategias y los instrumentos con los que contamos para poder llevar a los países que configuran la región del Asia Central la libertad, la garantía de los derechos humanos y un proceso democrático. Porque ello, por supuesto, no solo será vital para las aspiraciones de los ciudadanos de esa zona; la estabilidad, la prosperidad y la democratización de los Estados que componen la región será, también, sin duda, un elemento muy importante de nuestra propia seguridad.

En primer lugar, las elecciones del 10 de julio son muy importantes. Es crucial que esas elecciones se realicen en un clima de tranquilidad, con la garantía de que se respetará la voluntad de los ciudadanos que acudan a las urnas.

Desde ese punto de vista, como he dicho en mi intervención inicial, con la que coinciden muchas de sus Señorías, la intervención de la OSCE es crucial, y la Comisión entiende que el papel que debe desempeñar para el buen desarrollo de esas elecciones debe coordinarse con la actuación protagonista de la OSCE. En todo caso —como he mencionado también en mi intervención inicial— se han utilizado los mecanismos de los que disponemos y se han asignado 1,3 millones de euros a la buena marcha de ese proceso electoral.

También sería deseable, si es que todavía no hay una decisión al respecto, que una delegación de este Parlamento acudiera a esas elecciones para actuar como observadores y garantizar, o tratar de reforzar, que el proceso de consulta popular se desarrolle con todas las garantías democráticas.

Quiero hacer también un segundo comentario sobre la necesidad de una estrategia, de un enfoque, regional. Muchas de sus Señorías lo han evocado, la Comisión lo entiende así y, desde el año 2002, existe una estrategia que fue diseñada a partir de la visita del anterior Comisario responsable de Relaciones Exteriores y adoptada a finales de 2002. Los objetivos principales son la promoción de la estabilidad y la seguridad en la zona, el desarrollo económico sostenible, dando una prioridad especial a la reducción de la pobreza y a la defensa de los derechos humanos.

Y en el desarrollo de esa estrategia, en la medida en que uno de los intereses principales de la Unión Europea en la zona, desde el punto de vista económico, se centra en los recursos energéticos, tiene una gran importancia la reunión que se celebró en noviembre del año pasado con los Ministros de Energía, y creemos que hay que seguir avanzando en esa línea. El próximo mes de junio, la Troika y los Ministros de Asuntos Exteriores de la zona van a celebrar otra importante reunión para evaluar la situación y seguir profundizando en el desarrollo de esa estrategia.

Por lo tanto, todo lo que sea avanzar en perfilar los elementos de nuestra estrategia, de un enfoque común regional para la zona, con todas sus dimensiones de democratización, de lucha contra la pobreza, de defensa, de garantía de nuestros intereses económicos, de protección de los derechos humanos, todo ello contará, por supuesto, con el apoyo de la Comisión y será bienvenido todo lo que la resolución de este Parlamento contenga al respecto.

Y, por último, en relación con un caso particular que ha evocado en su intervención el señor Maat —un caso de violación de los derechos humanos—, no tenemos en este momento un conocimiento preciso de a qué hecho se refiere. Le rogaría al señor Maat —aunque sé que no se encuentra ahora en el hemiciclo— que nos lo haga saber para que nuestros representantes en la zona puedan recabar toda la información necesaria, que pondremos a disposición de este Parlamento.

 
  
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  El Presidente. Al término de este debate he recibido seis propuestas de resolución(1), presentadas sobre la base del apartado 2 del artículo 103 del Reglamento.

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana.

(La sesión, suspendida a las 11.10, se reanuda a las 11.30 horas)

 
  
  

PRESIDENCIA DE LA SRA. ROTH-BEHRENDT
Vicepresidenta

 
  

(1) Cf. Acta


5. Turno de Votaciones
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede a la votación.

(Para los resultados y otros detalles de la votación: véase el Acta)

 

6. Productos alimenticios destinados a una alimentación especial

7. Nombramiento de un miembro del Banco Central Europeo

8. Producción de fécula de patata

9. Reconocimiento de cualificaciones profesionales
  

Antes de la votación:

 
  
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  Stefano Zappalà (PPE-DE), ponente. – (IT) Señor Presidente, Señorías, la enmienda 54, que forma parte del bloque 1, prevé la introducción en el Anexo 5 de unas tablas adicionales que debe considerarse completan la tabla 22 de la Posición Común del Consejo: ¡no la sustituyen, la completan! Es una precisión que hago porque tal como se ha puesto, no está claro, y para que conste en acta: se trata de una posición acordada.

 
  
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  El Presidente. Sus comentarios constarán en acta y se pedirá a los servicios lingüísticos que examinen con detenimiento las diferentes versiones y su contenido.

 

10. Simplificación de la organización común de mercado de las frutas y hortalizas

11. Gestión del tiempo de trabajo
  

Antes de la votación de la enmienda 49:

 
  
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  Mario Borghezio (IND/DEM). (IT) Señor Presidente, Señorías, intervengo para presentar una enmienda oral. Pido que se añada a la palabra «seguridad» dos adjetivos: «pública y privada», para extender esta justa protección también a los trabajadores de la seguridad privada, que a menudo se ven penalizados y no están suficientemente protegidos desde el punto de vista sindical.

 
  
  

(Al haberse opuesto más de 37 diputados, la enmienda oral decae.)

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. BORRELL FONTELLES
Presidente

 

12. Sesión solemne
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  El Presidente. Altezas: Es un gran honor, como Presidente del Parlamento Europeo, recibir hoy al Jefe del Estado que ejerce actualmente la Presidencia de la Unión Europea.

Sire, en nombre de mis colegas y en el mío propio, le doy la más calurosa bienvenida. Su presencia en nuestra Institución es el testimonio de su interés por la integración europea y del importante papel que desempeña su país en este proceso. Su visita tiene un nexo histórico con la que realizó su padre, el Gran Duque Jean, el 22 de noviembre de 1990, hace de eso ya ahora casi quince años.

Entonces en la Unión Europea éramos doce Estados miembros y la Unión Europea contaba 340 millones de ciudadanos. Hoy somos más del doble, 25 países y 455 millones de europeos. Estas cifras muestran cuán largo ha sido el camino que hemos recorrido, a lo largo del cual hemos conseguido reunificar un continente y compartir los mismos valores.

Su país, Luxemburgo, ha sido siempre un defensor fiel y decidido de la construcción europea, y en su Presidencia nos está demostrando una vez más que los países llamados "pequeños", pequeños por su dimensión aunque grandes por su historia, son capaces de desarrollar grandes presidencias y que aportan un "plus" de savoir faire a la integración comunitaria merced al trabajo de políticos inteligentes y permanentemente disponibles con respecto a este Parlamento.

Mirando hacia el pasado, recordemos que el nombre de su país, Luxemburgo, está asociado a momentos importantes de la historia europea, como el compromiso de Luxemburgo de 1966, con el que se consiguió que Francia se sentara, de nuevo, a la mesa comunitaria. Es un momento tremendo de la historia de Europa que lleva el nombre de su país. Y hoy, apenas cubiertas tres cuartas partes de su mandato, la Presidencia luxemburguesa exhibe ya un balance impresionante, que estoy seguro de que aumentará todavía en el tiempo que le queda por ejercer.

(Aplausos)

Sire, el Gobierno de su país ha alcanzado un acuerdo sobre el Pacto de Estabilidad al ejercer la Presidencia de la Unión, respetando sus criterios fundamentales; ha reorientado la estrategia de Lisboa y acabamos de firmar en Luxemburgo los tratados de adhesión con Rumanía y Bulgaria, aunque no le oculto que el expediente más difícil, el de las perspectivas financieras para el próximo período 2007-2013, está todavía por cerrar. Confiemos en los esfuerzos de la Presidencia luxemburguesa para cerrarlo bien.

Monseigneur, desde su proclamación como Gran Duque en octubre del año 2000, ha manifestado usted siempre una preocupación constante por todos los habitantes de su país, velando en especial por integrar adecuadamente a las distintas nacionalidades que lo componen y evitando toda forma de exclusión social, y sabemos que en esta tarea le secunda su esposa, la Gran Duquesa María Teresa, que nos honra también hoy con su presencia.

(Aplausos)

Juntos están prolongando los vínculos que unen a su Casa con su pueblo y continuando el camino que abrió su padre, conjugando tradición y modernidad. Así quizá podríamos resumir lo que Luxemburgo representa hoy: la mejor combinación de tradición y modernidad que el ser humano ha sido capaz de desarrollar.

Sire, tiene usted la palabra.

(Aplausos)

 
  
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  Henri de Luxembourg, S.A.R. Henri, el Gran Duque de Luxemburgo. – (FR) Señor Presidente, Señorías, hace quince años, en 1990, en vísperas de una Presidencia luxemburguesa, mi padre, el Gran Duque Jean, tuvo el privilegio de dirigirse a este eminente foro. Algunos de ustedes se sentaban ya entonces en los escaños del Parlamento Europeo. Es muy importante para mí felicitarles especialmente por la constancia en su dedicación al servicio de Europa.

Señor Presidente, las amistosas palabras que acaba de pronunciar hacia mi país me conmueven profundamente. Junto con la Gran Duquesa y en nombre también de todos los que nos acompañan en esta visita, le agradezco su calurosa acogida.

1990 – 2005: ¡Cuántos cambios, diría incluso cambios radicales, en este lapso de tiempo, también en la soberbia ciudad de Estrasburgo! El nuevo y espléndido edificio en el que nos encontramos, las dimensiones de las bóvedas de este hemiciclo, son una traducción concreta de las mutaciones históricas que se han registrado en nuestro continente. Debemos recordar tanto las enormes esperanzas abrigadas por unos como las grandes inquietudes sentidas por otros ante la magnitud de los desafíos a los que nos enfrentamos al final del comunismo y la reconciliación de nuestro continente. ¿No ha llegado el momento de medir el camino recorrido después, reconociendo de paso nuestros innegables éxitos?

También es cierto que en los últimos meses, con ocasión de las conmemoraciones del 60º aniversario del fin de las hostilidades, recordamos de buen grado que lo que bautizó nuestra empresa fue el deseo de hacer que la guerra entre nosotros fuera imposible en el futuro.

Al igual que usted, señor Presidente, acudí a Auschwitz, donde, con muchos Jefes de Estado y de Gobierno, lloramos en silencio recordando a los millones de víctimas inocentes desaparecidas o mutiladas en las condiciones más atroces. Quisiera destacar asimismo en este día la presencia –tan significativa– de los presidentes de los Grupos políticos de este Parlamento.

Nos ha reunido hoy un deber de memoria, y, con una vigilancia renovada, para que la historia no se repita, ese deber debe seguir inspirando nuestro compromiso al servicio de la integración europea. Sobre este telón de fondo, me satisface mucho poder compartir hoy con ustedes algunas reflexiones que, por razones evidentes, trascienden el programa de nuestra Presidencia.

Señor Presidente, mis reflexiones me llevan, en primer lugar, a recordar nuestros logros. Cualquier observador reconocerá que el camino recorrido en los últimos quince años abunda en éxitos innegables, algunos dirían incluso que espectaculares. Así, Europa parece hoy más fuerte, pues está unida en torno a valores comunes que es capaz de promover en el mundo. Juntos, hemos sabido conjurar el riesgo de que nuestra Unión degenerara en una simple zona de libre comercio. Al día siguiente de la reunificación alemana, realizada bajo el impulso del Acta Única, que a su vez vino precedida de una importante y lograda ampliación hacia el sur, creamos juntos, en medio de esa experiencia, una moneda única que es hoy objeto de respeto y admiración.

Nuestra Unión ha sido capaz de ampliarse al este. Permítanme comunicarles la emoción recientemente sentida en Luxemburgo cuando los más altos responsables búlgaros y rumanos firmaron el Acta de Adhesión de sus países. Europa ha sabido responder así a las aspiraciones legítimas de estos pueblos, que tanto sufrieron por una ideología que les negó durante cuarenta años el reconocimiento de sus derechos más elementales.

(Aplausos)

Hemos abolido nuestras fronteras interiores, abriendo a 450 millones de ciudadanos un espacio único de libertad y seguridad.

Respetando sus alianzas, los Estados miembros han intervenido de forma autónoma en la República Democrática del Congo (RDC). Nuestras tropas han tomado el relevo de la OTAN en Bosnia y Herzegovina. En Afganistán, la presencia europea es esencial para conducir la transición del país hacia una auténtica democracia.

Frente a la mundialización, nos hemos esforzado siempre por hacer de Europa un polo de excelencia con respecto a los gigantes económicos que son los Estados Unidos, Japón, China, la India y Brasil. Paralelamente, hemos sabido hacer nuestra la divisa «la unión hace la fuerza» y presentarnos ante en el mundo como una referencia creíble en términos de democracia y de solidaridad hacia los países en desarrollo. Podría mencionar por último los enormes progresos realizados en materia de seguridad alimentaria. Tras unas negociaciones largas y difíciles, la higiene de los productos alimentarios de 450 millones de consumidores se regirá por las mismas normas.

Señor Presidente, Señorías, como imaginan, podría multiplicar los ejemplos. Permítanme afirmar aquí que la participación del Parlamento Europeo en la consecución de estos logros fue decisiva en muchos aspectos. A veces con un palo, otras con una zanahoria, su Parlamento ha sabido conquistar un lugar eminente en los equilibrios institucionales de la Unión. De este modo, el Parlamento Europeo ha hecho suya la afirmación realizada en su momento por Jean Monnet, y cito: «Solo podemos elegir entre los cambios que nos veremos forzados a hacer y los que queríamos y hayamos sabido realizar».

El recordatorio de estos innegables éxitos y el homenaje así rendido a los diputados al Parlamento Europeo no me eximen de afirmar con toda lucidez que muchos de nuestros conciudadanos, y entre ellos muchos jóvenes, sienten una especie de malestar ante la construcción europea. Hay que constatar que en los nuevos Estados miembros, la frescura y el entusiasmo de formar parte de esta gran familia aún son manifiestos.

No obstante, los egoísmos tienden a sustituir el impulso que animaba a los padres de Europa. Los debates en curso en los Estados miembros a propósito de la ratificación del Tratado Constitucional resultan reveladores a este respecto. Da la impresión de que muchos de los participantes en ellos se sienten marginados con respecto a los retos del proceso de integración. Se declaran desengañados de los responsables políticos. Sin embargo, a falta de una alternativa creíble, nadie ha sido capaz hasta ahora de proponer otro modelo.

(Aplausos)

Indudablemente, la fe en esta construcción se ha debilitado. Como ha afirmado un cronista muy sagaz: «Los cimientos de la posguerra –la reconciliación, la solidaridad frente al peligro comunista, la reconstrucción– se han convertido en puros ornamentos». En esta atmósfera taciturna, nuestras estructuras democráticas dan a menudo una impresión de bloqueo e impotencia.

¿Cómo explicar estas dudas, este desarraigo, estos juicios negativos? Algunos filósofos, como el francés Marcel Gauchet, nos dicen que se debe al momento, es decir, a nuestra época, hecha de cambios de rumbo gigantescos.

Cuando el cambio es relativamente lento, como sucedió en los decenios de 1970 y 1980, la adaptación se realiza sin demasiada dificultad. En cambio, cuando produce una conmoción de los puntos de referencia tradicionales, como la que vivimos en particular con la mundialización, la cosa es muy distinta. Hay que digerir las rupturas, reinventar nuevas referencias, reconstruir instrumentos. En resumen, redefinir las perspectivas y las visiones.

Me complace recordar a este respecto una reflexión de Michel Rocard. Lo cito: «Uno de los dramas de Europa reside en el hecho de que está consagrada a la intendencia». Y de hecho, hay que reconocer con el ex Primer Ministro que causa tristeza y, por consiguiente, resulta muy poco movilizador para el espíritu de nuestros ciudadanos, en particular para los jóvenes, que la Unión sea el ámbito privilegiado del dinero, del capital, de la inversión, de las normas y de las subvenciones.

Por fuerza hay que admitir que estos aspectos son indudablemente importantes, pero tan áridos que no pueden suscitar demasiada emoción. Ahora bien, recordemos que, desde el comienzo de la construcción europea, nada habría sido posible sin la conjugación de una visión del corazón y de la competencia.

Con la emergencia de esta gran Europa, ¿no ha llegado el momento de plantearse la cuestión central que sigue siendo la misma: por qué queremos vivir juntos y compartir todo o parte de nuestro destino?

Indudablemente, la respuesta no puede darse por descontada. Son 450 millones de seres humanos, con sus propias decisiones y ambiciones, con sus debilidades y pasiones, pero sobre todo con su fuerza y sus prodigiosas cualidades, que constituyen la verdadera baza. Sin embargo, se considera que esos mismos seres humanos comparten un mismo destino histórico en un mismo territorio: nuestra Europa.

La aventura europea solo puede conjugarse en torno a pueblos y naciones, traducción de nuestra gran diversidad. Cada una de estas naciones representa un territorio con sus bellezas y sus riquezas, pero también con las cicatrices que el tiempo ha inscrito en nuestras memorias.

Teniendo en cuenta lo que debe conservarse y lo que hay que considerar obsoleto, la primera tarea de la Unión es conciliar la herencia del pasado con los desafíos del futuro. A partir de ella misma, de su forma de avanzar y construirse, debe inventar ahora su legitimidad.

Frente a potentes polos de desarrollo, ¿cómo superar los riesgos de un declive que nadie puede controlar individualmente? Pero, sobre todo, ¿cómo reunir en la solidaridad las condiciones para un nuevo auge? Planteado en estos términos, el renacimiento de Europa –con el que debemos identificar nuestra ambición colectiva– debería ser el proyecto de sociedad de las generaciones que se disponen a tomar el relevo.

Para convencer a nuestros ciudadanos, recordemos que el bienestar y la prosperidad de un pueblo no pueden contabilizarse exclusivamente en función del PIB. Velemos también por no construir una Europa beneficiosa para algunos y en la que proliferen simultáneamente situaciones de exclusión social, violencia en todas sus formas, desempleo y desinterés por la preservación del medio ambiente.

Recordemos también que la mejor curva de crecimiento tiene poco interés si no se traduce en un mejor acceso a los bienes más elementales, que son la enseñanza, la cultura, la salud, la justicia social ¡y sobre todo el trabajo!

(Aplausos)

Para definir este proyecto de sociedad, el mejor método sigue siendo el debate democrático. Este debate no puede limitarse evidentemente a este Parlamento, como, por lo demás, ustedes han manifestado con toda pertinencia en su resolución sobre el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa.

Como se indica en el Tratado, hay que promover, con la ayuda de las organizaciones civiles y de nuestras sociedades, la implicación activa de los ciudadanos en los debates sobre la ratificación. Me complace constatar que su mensaje no ha quedado en letra muerta. Al contrario, debemos reconocer que los debates son animados. Pero es cierto que las tesis defendidas y las opciones avanzadas dejan a veces un espacio desmesurado a la demagogia o incluso a la mentira.

(Aplausos)

No puedo sino desear que los diputados a esta Asamblea se comprometan directamente y que, más allá de las pertenencias políticas, surja una misma ambición: hacer de Europa el hacedor de su propia historia. No hago sino repetir lo que mi padre les dijo a este respecto en 1990: «Son ustedes los mandatarios elegidos de nuestros países. Sepan movilizar y traer consigo a todas las fuerzas creadoras».

Señor Presidente, Señorías, para poder vivir necesitamos comprendernos mejor y, para ello, debemos enriquecernos con nuestra diversidad.

El pueblo luxemburgués está «condenado» de algún modo, por su especificidad sociológica, a descubrir al otro. Esto es igualmente cierto por lo que se refiere a su prosperidad. En los innumerables desplazamientos que he efectuado durante los últimos veinticinco años y que me han llevado a visitar todos los continentes, comprendí muy rápido que el Gran Ducado como tal no podía suscitar por sí solo el interés de los inversores potenciales.

En cambio, el hecho de que mi país, ciertamente modesto por sus dimensiones, se encuentre en el centro de la Unión y sólidamente anclado en este espacio privilegiado fue a menudo decisivo en nuestras iniciativas de modernización y diversificación de nuestra economía.

Para Luxemburgo, la elección de Europa es, por ello, una elección natural. La historia nos ha demostrado que la existencia de nuestra nación aislada podría ser puesta en entredicho en cualquier momento, que habría podido desaparecer y eso, ella lo sabe. Somos muy conscientes de nuestro privilegio de Estado miembro fundador de la integración europea.

Señor Presidente, Señorías, para concluir, me complace dejar a su juicio una reflexión de Milan Kundera, que se expresó en estos términos muy poco tiempo después de la caída del comunismo: «A menudo me parece –decía– que la cultura europea conocida oculta otra cultura desconocida, la de las pequeñas naciones.[...] Se supone que los pequeños son necesariamente imitadores de los grandes. Es una ilusión. Son incluso muy diferentes.[...] La Europa de las pequeñas naciones es otra Europa, tiene otra mirada, y su pensamiento constituye a menudo el verdadero contrapeso de la Europa de los grandes».

(Aplausos)

Mi intención hoy era recordar también esta particularidad, dándoles las gracias por su atención.

(La Asamblea, en pie, aplaude a Su Alteza Real Henri, el Gran Duque de Luxemburgo)

 
  
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  El Presidente. En nombre del Parlamento Europeo, le agradezco, Sire, sus palabras, que demuestran un profundo conocimiento de nuestra construcción política, de la cual su país ha sido actor y testimonio privilegiado.

Sus palabras han sido también palabras de ánimo para el trabajo de todos los días que celebra esta Institución, y no me queda más que desearles a usted y a su esposa una feliz estancia en Estrasburgo, durante el tiempo que todavía se queden con nosotros.

(Aplausos)

(Se levanta la sesión solemne a las 12.30 horas)

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. ONESTA
Vicepresidente

 

13. Explicaciones de voto
  

Informe Berès (A6-0094/2005)

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) He votado a favor de este informe, en primer lugar porque se cumplieron todas las normas en vigor destinadas a garantizar la debida participación de los Estados miembros en este proceso y, en segundo lugar, porque el Parlamento ha realizado una evaluación favorable del candidato aprobado.

 
  
  

Informe Wojciechowski (A6-0096/2005)

 
  
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  Goudin, Lundgren y Wohlin (IND/DEM), por escrito. (SV) Nos oponemos a la Política Agrícola Común con su redacción actual y rechazamos los cambios que, por principio, revisten una importancia insignificante en el sistema actual. Exigimos una revisión exhaustiva de la política en su totalidad, de ahí la dificultad de eliminar cuestiones individuales como el asunto sometido a votación.

Opinamos que el sistema de cuotas para la fécula de patata, sobre el que se va a votar, no debe ser ampliado bajo ningún concepto. En su lugar, es preciso que la Unión Europea cancele todos los sistemas de cuotas en el sector agrícola.

 
  
  

Informe Zappalà (A6-0119/2005)

 
  
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  Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. (PT) El Parlamento ha aprobado hoy la posición común sobre la propuesta de directiva presentada por la Comisión en 2002. Ha llovido bastante desde esa fecha, lo que ha permitido introducir varios aspectos que no estaban incluidos en la propuesta original.

En la versión actual, se da cobertura a una variedad de situaciones (profesiones asalariadas y liberales, prestación temporal de servicios y las denominadas profesiones reguladas, tales como médicos, enfermeros y arquitectos), aunque desde diferentes perspectivas.

Asimismo, se incluyen una serie de enmiendas destinadas a definir el papel de las asociaciones profesionales encargadas del reconocimiento de las cualificaciones y a instaurar un único comité para este propósito. Además, las enmiendas recomiendan que las profesiones se vean representadas en el nuevo organismo y que se cree un certificado profesional individual con información sobre la carrera del portador.

 
  
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  Goudin, Lundgren y Wohlin (IND/DEM), por escrito. (SV) Apoyamos las estructuras y normas que evitan la discriminación de personas de otros países en el mercado laboral. Somos sinceros partidarios de la existencia de un mercado interior abierto y flexible en la Unión Europea. Creemos, no obstante, que cada Estado miembro debe decidir las cualificaciones profesionales que se reconocerán mutuamente. Por desgracia, la directiva no presta la debida consideración a las necesidades nacionales y las condiciones básicas. Los sistemas educativos pueden variar de un Estado miembro a otro por lo que, en la práctica, resulta complicado reconocer mutuamente todas las cualificaciones profesionales. Estamos a favor de la enmienda en la que se recomienda que no se aplique la directiva a los notarios en el ejercicio del poder público.

 
  
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  Lambsdorff, Weiler y Wuermeling (PPE-DE), por escrito. (DE) Esta directiva no ofrece, por el momento, una solución satisfactoria a un problema existente en relación con las cualificaciones profesionales alemanas. Según las enmiendas a la legislación alemana, el resultado de la directiva será que las cualificaciones de oficial (Geselle) y artesano maestro (Meister) de este país se incluirán en la misma categoría, a pesar de que a los artesanos maestros se les exige completar un difícil curso de formación adicional de varios años de duración.

No obstante, aún es posible elevar la cualificación de artesano maestro a una categoría de nivel superior mediante su inclusión en el Anexo II de la directiva. Hemos votado a favor del compromiso con la esperanza de que el Comité de reconocimiento de cualificaciones profesionales, organismo responsable de estos asuntos en virtud del artículo 58 de la directiva, acceda a esta petición antes de la fecha límite de transposición.

 
  
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  Le Pen, Marine (NI), por escrito. – (FR) El reconocimiento de las cualificaciones profesionales dentro de la Unión representaría un progreso real si no se inscribiera en una estrategia más amplia encaminada a suprimir las fronteras nacionales, que se consideran otros tantos obstáculos a la libre circulación de los bienes y las personas. El nomadismo se promueve ahora al rango de valor comunitario, al hacer de la movilidad geográfica y profesional el alfa y la omega del nuevo hombre europeo.

El sistema de reconocimiento de las cualificaciones deberá adecuarse a los cambios que podrían producirse en el mundo del trabajo o en los sistemas de enseñanza, conforme a la filosofía ultraliberal que anima a las instituciones europeas. Con este espíritu, la Comisión ha definido una política social muy particular que alienta la cualificación y la movilidad de los trabajadores sobre la base de unas condiciones mínimas de formación que se considera permiten una mayor adaptabilidad a los mercados de trabajo.

Por otra parte, organismos reglamentarios y profesionales han expresado muchas preocupaciones por el futuro de determinadas profesiones y la calidad de la formación impartida según los países, en particular en materia de salud pública.

Por último, la directiva sobre el reconocimiento de las cualificaciones profesionales es consecuencia de la directiva sobre la liberalización de los servicios. ¡Es tanto como decir que la Directiva Bolkestein está más que nunca de actualidad!

 
  
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  Lulling (PPE-DE), por escrito. – (FR) Necesitamos una directiva relativa al reconocimiento de las cualificaciones profesionales para garantizar la libertad de establecimiento y la libre prestación de servicios en el mercado único sin discriminaciones por lo que respecta al nivel de cualificaciones profesionales. Este principio no se discute. Hay que evitar mezclar esto con la famosa propuesta de directiva «Bolkenstein», cuyo objetivo es crear un verdadero mercado único de los servicios y que debatiremos aquí mismo en los próximos meses para modificarla en lo que deba ser modificada.

Por lo que se refiere a las enmiendas que se han presentado en el marco del proyecto de recomendación para la segunda lectura, comparto la preocupación de los medios artesanales de mi país, que temen una desvalorización de las cualificaciones profesionales exigidas para el establecimiento, no compatible con la estrategia de Lisboa y la importancia que esta concede a la formación. El deseo legítimo de hacer que funcione un auténtico mercado único no debe conducir jamás a una nivelación a la baja. Redunda en el interés bien entendido de las empresas y de los consumidores garantizar productos y servicios cualificados. Por esta razón, he votado a favor de las enmiendas que tienen justamente por objeto reforzar la seguridad jurídica de las personas implicadas en actividades empresariales.

 
  
  

Informe Herranz García (A6-0121/2005)

 
  
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  Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. (PT) Hemos votado a favor de este informe porque propone mejorar el funcionamiento de las organizaciones de productores mediante la introducción de un sistema de gestión de crisis, así como a través de la promoción de frutas y hortalizas y de las variedades locales de las mismas, dado que el consumo de estos productos contribuye de manera positiva a la salud pública.

Estoy de acuerdo con la ponente en que es preciso fomentar la creación de organizaciones de productores en aquellas regiones con un nivel muy bajo de asociacionismo, como sucede en Portugal. Asimismo, quiero resaltar la importancia otorgada a la protección de la seguridad jurídica de las organizaciones de productores y a la simplificación de sus procedimientos de control, con el establecimiento de criterios uniformes para la ejecución de dichos controles realizados por las distintas instancias comunitarias y nacionales sobre los programas operativos.

Además, acogemos con satisfacción «la introducción de un sistema eficaz de gestión de las crisis de mercado para impedir el desamparo del sector frente a los fuertes hundimientos de los precios». En lo que respecta a su aplicación práctica y a la «caja de seguridad» mencionada en el informe, esto se debería financiar por completo a partir de fondos comunitarios, ya que este sería el modo más justo de resolver la situación.

 
  
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  Goudin, Lundgren y Wohlin (IND/DEM), por escrito. (SV) El informe tiene como objetivo la simplificación de la organización común de mercado de las frutas y hortalizas. No obstante, en él se conservan las estructuras de política agrícola común existentes y, por consiguiente, no podemos respaldarlo.

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) Es bien sabido que la agricultura es un sector de fundamental importancia en Portugal. En este contexto, mi país debería intentar proteger un ámbito que va más allá de los intereses de una clase profesional específica; es algo que beneficia a toda la nación. Por este motivo, he votado a favor de este informe, porque considero que la propuesta cumple las expectativas de las organizaciones de productores y porque abogo por la creación de un modelo apropiado de régimen de ayuda a los productos transformados.

 
  
  

Informe Cercas (A6-0105/2005)

 
  
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  Joseph Muscat (PSE).(MT) He votado en contra de la eliminación de la posibilidad de exclusión voluntaria, de forma que un trabajador individual pueda trabajar más de ocho horas extraordinarias por semana por razones prácticas según las necesidades personales y de la industria maltesa. Sobre este punto existe un consenso entre todos los interlocutores sociales de nuestro país.

Estoy a favor de limitar el tiempo de trabajo y de establecer un equilibrio mejorado entre la jornada laboral y la familia. No obstante, deben entender que en nuestro país no existe un mercado de alquileres y que los terrenos son muy escasos y muy caros. Cada núcleo familiar, sobre todo entre la juventud, pide préstamos de miles de liras para poder disfrutar de un lugar en el que vivir. Adquieren deudas de muchos años para pagar el apartamento o la casa en la que viven, viéndose obligados a destinar a este fin enormes cantidades de dinero y una gran parte de sus ingresos, incluidas las horas extraordinarias.

Debido a las exigencias del mercado, y en contra de su voluntad, muchas de estas familias se encuentran inmersas en una situación en la que dependen en gran medida de los ingresos procedentes de las horas extraordinarias para saldar estas deudas, y no para satisfacer caprichos. Las familias más vulnerables son aquellas con un nivel de renta bajo.

Si limitamos el número de horas extraordinarias, estaremos empeorando su situación en lugar de ayudarles. ¿Y quién va a darles el dinero que necesitan? ¿La Unión Europea? El Partido Laborista ya había advertido de este problema y aquí estamos para intentar resolverlo. Me temo, no obstante, que no va a ser fácil.

 
  
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  John Attard-Montalto (PSE).(EN) Señor Presidente, quiero explicar por qué no he votado de acuerdo con la línea del partido sobre la mayoría de las enmiendas al informe Cercas. La razón es que, después de tener en cuenta las reuniones informales con los principales sindicatos de mi país, resulta que actualmente Malta no está en una condiciones económicas para poder aplicar la directiva relativa al tiempo de trabajo.

Como ha explicado mi colega que acaba de intervenir en esta Cámara, las clases sociales con menores ingresos no podrían cumplir sus compromisos si no complementaran sus ingresos mediante horas extraordinarias y otras prestaciones.

 
  
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  Carlo Fatuzzo (PPE-DE). (IT) Señor Presidente, Señorías, he preguntado a una muestra representativa de los veinte millones de jubilados que en buena parte votaron en Italia para que estuviera aquí, como diputado al Parlamento Europeo, para representarlos, cómo debía votar sobre la reducción del horario de trabajo. Esa muestra me respondió: «Hay quien quiere hacernos trabajar toda la vida, todos los años de nuestra vida de trabajo, todos los meses, todas las semanas, todos los días, todas las horas al día posibles e imaginables. Por si no bastase, quieren también que cobremos la pensión los menos años y meses posibles, el menor importe posible. Lo único que podemos esperar es, al menos, trabajar lo menos posible durante la jornada laboral». Por tanto, he votado a favor del informe Cercas y las enmiendas encaminadas a reducir el tiempo de trabajo.

 
  
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  Allister (NI), por escrito. He votado en contra del informe sobre la Directiva relativa al tiempo de trabajo porque los trabajadores individuales perderían su derecho a optar por la exclusión voluntaria de la semana laboral máxima de 48 horas. Esta propuesta es una interferencia intolerable con el derecho de elección personal y la libertad, y es característica de la mentalidad de Bruselas de querer dictar cada faceta de nuestra vida socioeconómica.

Por desgracia, se rechazó la enmienda para preservar la cláusula de exclusión voluntaria (opt-out), y por lo tanto el resto de Europa está haciendo cola para endilgarnos una Directiva sobre el tiempo de trabajo que cuenta con escaso apoyo en el Reino Unido. Es una de las insoportables cargas de ser miembro de la UE y una advertencia saludable contra el creciente control de Bruselas que la nueva Constitución nos aportará, dado el dogma socioeconómico que contiene en la Parte III.

 
  
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  Clark (IND/DEM), por escrito. Los diputados del UKIP han votado EN CONTRA de la enmienda 37 porque la Directiva relativa al tiempo de trabajo ya se aplica y seguirá aplicándose. Por ello aspiramos a mitigar sus peores aspectos. Actualmente es posible elegir la exclusión voluntaria de la semana de 48 horas, individualmente o en grupo, firmando un acuerdo con el empresario. La Comisión Europea quiere mantener las exclusiones voluntarias (opt out), el informe CERCAS las elimina.

La enmienda 37 fue catalogada de «propuesta para rechazar la propuesta de la Comisión». Al votar en contra de esta enmienda, el UKIP pretendía restaurar la posición de la Comisión, manteniendo por lo tanto los opt out.

 
  
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  De Keyser (PSE), por escrito. – (FR) En este momento en que el Tratado Constitucional exige a la izquierda luchar por el «sí», considero que las enmiendas que el informe Cercas ha sabido introducir en la directiva sobre el tiempo de trabajo constituyen una victoria, pues la presión de la derecha era muy fuerte. Pero esta victoria no puede enmascarar el retroceso social que persiste en el texto votado hoy. En particular:

1) el opt out se mantiene durante tres años;

2) la anualización del tiempo de trabajo ya no será negociada por los interlocutores sociales. Se trata de un retroceso en un tema capital, el control de la flexibilidad;

3) aunque los períodos de tiempo «improductivo» –guardias, etc.– se siguen contabilizando en el tiempo de trabajo, las excepciones permitirán calcularlos de forma específica.

El Tratado Constitucional quiere introducir más diálogo social, pero la directiva actual lo reduce. Además, esta directiva afecta a una de las conquistas fundamentales de las luchas del siglo pasado: la reducción del tiempo de trabajo y la regulación de las horas por jornada. Por esta razón, si bien celebro los esfuerzos realizados por el señor Cercas y el Grupo socialista para paliar el ultraliberalismo que marca la directiva, me he abstenido.

 
  
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  De Rossa (PSE), por escrito. (EN) Respaldo plenamente el informe CERCAS como un paso significativo hacia la semana laboral de 48 horas en los 25 Estados miembros a partir de 2010. Con ello se eliminará la actual exclusión voluntaria (opt out), y se introducirán nuevas condiciones estrictas sobre cómo los periodos de guardia pueden computarse para la semana de 48 horas. El tiempo de trabajo se calculará sobre un periodo de 4 meses, con excepciones para calcularlo sobre 12 meses sujetas a un control más estricto a través de la negociación colectiva.

Una buena regulación del tiempo de trabajo es una piedra angular de la Europa social. Reconcilia la vida profesional y la vida familiar y aborda una importante cuestión relativa a la salud y la seguridad.

Es totalmente erróneo que exista el opt out en la legislación en materia de salud y seguridad, y es importante que se le ponga fin cuanto antes. El mayor riesgo es que este opt out se extienda a todos los Estados miembros, cosa que dejaría obsoleto el reglamento sobre el tiempo de trabajo, lo cual sería un paso atrás.

La fecha de aplicación de 2010 ofrece a ambos lados de la industria suficiente tiempo para negociar nuevos acuerdos sobre la base de la semana laboral de 48 horas. La Confederación Europea de Sindicatos (CES) apoya plenamente el informe, pues considera que ofrece un buen trato a todos los trabajadores de la UE.

 
  
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  De Vits (PSE), por escrito. (NL) Me he abstenido en la votación del informe Cercas sobre la revisión de la Directiva relativa al tiempo de trabajo. El compromiso aprobado no se puede considerar un avance para la Europa social. Tendremos que tener mucho cuidado de conservar los logros sociales alcanzados.

En primer lugar, el principio rector de la directiva es la flexibilidad, y no la salud y la seguridad de los trabajadores.

En segundo lugar, aun cuando la cláusula de exclusión voluntaria, la cual permite a los Estados miembros apartarse de las disposiciones relativas al tiempo de trabajo, deje de aplicarse en el futuro (tres años), esto no evita que los Estados miembros, a petición suya, estipulen el tiempo de trabajo sobre la base de los contratos individuales y eludan las garantías sociales de los acuerdos negociados para tres años.

En tercer lugar, la posibilidad de anualizar el tiempo de trabajo a través de la legislación supone la perdición de un derecho exclusivo de consulta social.

Aunque el Parlamento describe el tiempo de alerta localizada (turno de guardia) como tiempo de trabajo, el período inactivo del tiempo de alerta localizada se puede calcular de un modo específico (a través de un convenio colectivo o un acuerdo legal), sin contemplar la inclusión de garantías para los trabajadores afectados.

Además, la división entre tiempo de alerta continuada inactivo y activo amenaza con extenderse a otros sectores.

 
  
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  Figueiredo (GUE/NGL), por escrito. (PT) Celebramos el hecho de que el Parlamento no haya aprobado un gran número de las propuestas incluidas en la posición de la Comisión acerca de la nueva Directiva relativa al tiempo de trabajo. Este es uno de los aspectos más peligrosos de los abusos sobre los derechos de los trabajadores y pone en riesgo los logros obtenidos en una lucha de más de 100 años de duración, perjudicando así a millones de trabajadores y a sus familias.

Nos alegra que se anule la cláusula de exclusión voluntaria, tres años después de la aprobación de una nueva directiva, a la cual hemos contribuido.

Sentimos mucho que se haya aceptado una clasificación del tiempo inactivo y que se haga caso omiso de las sentencias del Tribunal de Justicia. Esto permitirá que el lugar de trabajo se someta a una liberalización aún mayor y que, en consecuencia, resulte más complicado conciliar la vida laboral y familiar, y proteger la salud y la seguridad de los trabajadores. Asimismo, existe la posibilidad de anualizar las horas de trabajo. Por estos motivos, hemos votado en contra.

 
  
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  Goudin, Lundgren y Wohlin (IND/DEM), por escrito. (SV) Creemos, por cuestión de principios, que la Unión Europea no debería tomar decisiones acerca de los tiempos de trabajo en los diferentes Estados miembros. Se trata de un asunto que compete a sus respectivos Parlamentos y a las dos partes de la industria. Aunque hemos decidido apoyar aquellas enmiendas que abren el camino a un aumento de la autodeterminación nacional, votamos en contra de la resolución en su conjunto.

 
  
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  Grech (PSE), por escrito. (EN) En principio estoy de acuerdo con la mayoría de criterios y argumentos expresados en este informe. Sin embargo, en Malta, muchos trabajadores trabajan largas horas porque necesitan hacerlo, bien por cuestiones económicas, bien para cumplir otros compromisos.

En algunos ámbitos, la directiva es inflexible y tendría repercusiones negativas sobre la economía de nuestra pequeña isla y para todas las partes interesadas.

La aplicación de este informe podría mermar nuestros intentos de retener y crear puestos de trabajo sin erosionar el modelo social.

La elección de los trabajadores y la competitividad, por un lado, y la prestación efectiva de atención sanitaria pública y la seguridad por otro, son vitales para el bienestar del pueblo maltés y no es posible cambiar una por otra.

Por ello es crucial para Malta mantener el derecho del individuo a elegir el opt out.

Esta posición goza de un amplio consenso en Malta, también en los sindicatos.

Un amplio espectro de nuestra población no considera que el informe sea beneficioso para Malta. Por estas razones creo que ahora no es oportuno que vote a favor de este informe.

 
  
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  Howitt (PSE), por escrito. (EN) Mi región –el Este de Inglaterra– padece las semanas de trabajo más largas del Reino Unido, en la que una de cada diez personas en el transporte trabaja más de 60 horas semanales; el mismo número de operarios trabajan más de 56 horas semanales, de comerciantes cualificados más de 53 horas semanales; y de trabajadores de la construcción y de almacén más de 50 horas semanales. Del mismo modo en que fue correcto introducir el salario mínimo para combatir el problema de los salarios de pobreza, ahora es el momento de dedicar tiempo a las horas de trabajo excesivas, que tiranizan y explotan a los trabajadores, provocan estrés y otros problemas de salud y que perjudican la vida familiar. Por ello apoyo plenamente el fin, con las necesarias reservas, del opt out británico de las normas sobre tiempo de trabajo de la UE.

 
  
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  Lang (NI), por escrito. – (FR) El informe Cercas, aprobado, a pesar de numerosas lagunas, por los diputados al Parlamento Europeo del Front National, pide la supresión de la cláusula de opt out, que la Comisión Europea proponía mantener. Dado que esta cláusula permite a determinados Estados miembros alargar la duración legal del tiempo de trabajo semanal más allá de las 48 horas, agravaba el dúmping social europeo. En efecto, en una Europa sin fronteras, las empresas francesas sujetas a las 35 horas no podrían resistir a los competidores instalados en países europeos que aplicaran la cláusula de opt out.

No obstante, no nos hagamos ilusiones. La adopción del informe del señor Cercas es solo una etapa. Hoy, en primera lectura, el Parlamento Europeo ha hecho dar marcha atrás a la Comisión Europea porque muchos diputados al Parlamento Europeo temían la sanción de los electores franceses el 29 de mayo.

 
  
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  Lienemann (PSE), por escrito. – (FR) He votado a favor de la enmienda 37, que pide el rechazo de este proyecto de directiva por mantener los aspectos negativos de la legislación anterior, como el opt out, e iniciar la anulación del tiempo de trabajo.

No obstante, el ponente, señor Cercas, busca manifestar la intención del Parlamento Europeo de conseguir la supresión del opt out de aquí a tres años, un auténtico veneno para el futuro del Derecho social europeo. Creo necesario apoyarle en esta meta. Sin embargo, no puedo aceptar que, en contrapartida, permita el cálculo de las 48 horas como máximo sobre la base de 12 meses y autorice el cálculo y la anualización del tiempo de trabajo, tan exigida por la patronal, así como una reducción de la consideración del tiempo de guardia.

Este compromiso no es satisfactorio y no representa para nada una etapa de progreso que tendríamos derecho a esperar de la Unión Europea. Consagra incluso retrocesos.

Nos encontramos al comienzo del procedimiento legislativo y la votación a favor del informe Cercas supone únicamente mi apoyo a la iniciativa emprendida por el abandono del opt out. No obstante, al final de la etapa de codecisión, no aprobaré un texto de trabajo basado en las 48 horas.

 
  
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  Liotard (GUE/NGL), por escrito. (NL) La propuesta de la Comisión de modificar la Directiva relativa al tiempo de trabajo resulta, en la práctica, perjudicial para millones de trabajadores en Europa. La cláusula de exclusión voluntaria sigue en vigor, a pesar de que se ha demostrado que contribuye a la prolongación de las semanas laborales y que afecta a la salud de los trabajadores; convendría revocarla lo antes posible, de preferencia en el año 2008, y por tanto, apoyo el compromiso del señor Cercas en este sentido. Consideramos que la extensión del período de referencia de cuatro meses a un año, con límites máximos de 65 horas semanales, constituye un fenómeno feudal del siglo XIX. Por este motivo, es preciso mantener el período de referencia de cuatro meses. Por último, hay que respetar la sentencia del Tribunal de Justicia relativa a los turnos de guardia.

La Comisión complace de manera unilateral el deseo de las empresas de aumentar la flexibilidad. La semana laboral máxima de 48 horas tal y como nosotros la conocemos resulta, de hecho, arcaica. La duración aproximada común de la semana laboral es de 40 horas, cantidad que desean reducir aún más la gran mayoría de los trabajadores. Por este motivo, abogo por el establecimiento de un Estándar Europeo sobre los Tiempos de Trabajo, con el fin de redistribuir el trabajo y facilitar la conciliación del trabajo, la familia, la asistencia y la educación.

 
  
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  Lulling (PPE-DE), por escrito. – (FR) Considero necesario modificar la directiva de 1993 sobre la ordenación del tiempo de trabajo para responder mejor a las nuevas realidades. Pero deberá garantizar un alto nivel de protección de la salud y la seguridad de los trabajadores, dar a las empresas una mayor flexibilidad en la gestión del tiempo de trabajo y permitir una mayor compatibilidad entre vida profesional y vida familiar.

Suena como si quisiéramos resolver la cuadratura del círculo. Considero que nuestra contribución debería permitir la ampliación de los períodos de referencia. Estoy a favor de la anualización, que también puede interesar a los trabajadores y ayudará a afrontar las fluctuaciones de la demanda, en particular estacional.

Por lo que se refiere al problema del tiempo de guardia, habría podido compartir la propuesta de la Comisión, que respeta el principio de subsidiariedad y estipula que el período inactivo del tiempo de guardia no se considera tiempo de trabajo, a menos que la ley nacional o un convenio colectivo dispongan lo contrario.

Por último, considero que el mantenimiento de la cláusula de opt out es incompatible con el objetivo de la directiva.

 
  
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  Malmström (ALDE), por escrito. (SV) El tiempo de trabajo es una cuestión que corresponde a la legislación nacional y que debería quedar al margen de las normativas comunitarias. No obstante, ya existe una directiva en el nivel comunitario que regula el tiempo de trabajo, y la presente directiva se ha diseñado para actualizar la ya existente. Por consiguiente, el Partido Liberal ha votado a favor de garantizar que las normas individuales de la directiva sobre el tiempo de trabajo sean lo más constructivas posible. Hemos defendido el principio de subsidiariedad y un mercado laboral flexible en el que se proteja al mismo tiempo la salud de los trabajadores.

Por desgracia, finalmente se han aprobado numerosas normas detalladas que, desde nuestro punto de vista, podrían perjudicar a las pequeñas empresas en Europa. Por tanto, hemos votado en contra de la propuesta en su conjunto.

 
  
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  Manders (ALDE), por escrito. (NL) En relación con la aprobación de la enmienda 10, la delegación neerlandesa del Partido Popular por la Libertad y la Democracia ha considerado oportuno votar en contra de la propuesta modificada de la Comisión relativa a la organización del tiempo de trabajo. De acuerdo con la delegación del VVD, el hecho de que Europa establezca que el turno de guardia total, incluidos los tiempos de alerta localizada y los de descanso, se deba considerar como tiempo de trabajo, es un ejemplo de intromisión por parte de Bruselas que tan solo contribuirá a que se reduzca el apoyo a Europa, justo en el momento en el que más lo necesita.

 
  
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  Martin, David (PSE), por escrito. (EN) Felicito a mi colega el señor Cercas por su excelente informe.

Ha conseguido un admirable compromiso entre las necesidades de un mercado laboral flexible y la protección de los trabajadores individuales contra los daños que las largas horas de trabajo pueden provocar en su salud y su seguridad y al equilibro entre trabajo y vida.

La anualización de la semana de 48 horas permitirá a las empresas hacer frente a las fluctuaciones de temporada, los repentinos incrementos de la demanda o las situaciones de crisis.

El empleado tendrá garantizado un número razonable de horas a lo largo de todo el año.

Al acabar con la exclusión individual se protegerá a los trabajadores que con la presente directiva se enfrentan a presiones para abandonar sus derechos.

 
  
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  Andreas Mölzer (NI), por escrito. (DE) Las soluciones aplicadas con éxito en el pasado ya no bastan para resolver los problemas de aumento del desempleo e inestabilidad económica a los que hacemos frente en la actualidad.

La relación laboral «estándar» se va alejando de lo normal y la sociedad en la que vivimos resulta cada vez más flexible. Este hecho se refleja en los nuevos modelos de organización del tiempo de trabajo, tales como el empleo a tiempo parcial o las cuentas de horas laborales. Todo aquel que desee escalar posiciones en su profesión no tiene más remedio que ser flexible.

Al mismo tiempo, no obstante, nos enfrentamos al problema de la reducción de la tasa de natalidad en Europa, y considero que sería un desastroso error recurrir a la inmigración para tratar de revertir esta tendencia. El equilibrio vida laboral-familiar desempeñará un papel más importante que nunca en este sentido.

Los padres suelen esforzarse al máximo para conciliar sus obligaciones laborales y familiares. La flexibilidad en el tiempo de trabajo solo beneficiará a las empresas y las familias si se introducen los cambios necesarios para apoyar estructuras como las guarderías y si se garantizan los recursos precisos para dichos cambios. Si los padres y madres de niños se ven forzados a abandonar su puesto de trabajo, esto significará que Europa ha perdido el tren.

 
  
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  Moraes (PSE), por escrito. (EN) Hoy, el Partido Laborista Parlamentario Europeo ha votado a favor de un paquete de compromiso sobre el tiempo de trabajo propuesto por los Grupos del PSE y del PPE en el Parlamento Europeo. Ahora se presentará a los Gobiernos en el Consejo de la UE para su consideración. Está en línea con nuestro voto en 2004 y apoya el principio central de esta directiva, la salud y la seguridad de los trabajadores y el objetivo de reconciliar la vida profesional con la vida familiar e incrementar la productividad.

El Partido Laborista Parlamentario Europeo comprende las dificultades de ajuste a las que se enfrentan el Reino Unido y otros, pero estas dificultades se superan gracias a algunas disposiciones flexibles en el informe, como la ampliación del periodo de referencia de 12 meses.

Reconocemos que los periodos de guardia equivalen a tiempo de trabajo, como falló el Tribunal de Justicia Europeo en los casos SIMAP y JAEGER. Estas sentencias tienen implicaciones para los servicios sanitarios nacionales y los sistemas sanitarios de los Estados miembros, pero al permitir que los Estados miembros calculen esta parte del tiempo de trabajo, el paquete de compromiso que hemos alcanzado es suficientemente flexible.

El Partido Laborista Parlamentario Europeo espera que una votación positiva en la primera fase del proceso garantice la adopción de un informe sobre tiempo de trabajo que salvaguarde la salud y la seguridad de los trabajadores y haga realidad el equilibrio entre trabajo y vida sin renunciar al indispensable grado de flexibilidad.

 
  
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  Queiró (PPE-DE), por escrito. (PT) El hecho de que se haya producido una clara discrepancia entre la votación por mayoría en la comisión responsable de los asuntos relacionados con el trabajo y la comisión a cargo de las cuestiones de la industria resulta, en sí mismo, sintomático del desequilibrio existente en la versión sometida a votación y en varias de las enmiendas presentadas.

Personalmente, confío en un modelo que, ante todo, respeta el principio de subsidiariedad, dando a los Estados miembros el margen suficiente para adaptar las normas en materia de tiempo de trabajo a su propia situación económica. Lo más importante es la capacidad de adaptación a las necesidades específicas y a la realidad económica de cada país, en cualquier circunstancia, siempre y cuando se respeten los valores fundamentales, ya que este es uno de los principios rectores esenciales de la legislación nacional, aplicable sin duda al caso de Portugal.

En cualquier caso, el exceso de rigidez en las normativas en esta materia va en perjuicio de la economía, la industria y la industria de servicios y, por consiguiente, afecta tanto a los trabajadores como a los demandantes de empleo.

 
  
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  Sinnott (IND/DEM), por escrito. (EN) En el informe sobre el tiempo de trabajo y todos los informes relativos al trabajo, miro siempre para ver si se ha incluido a la principal mano de obra de Europa, los cuidadores domésticos. Y no se ha hecho.

Es especialmente lamentable porque un documento que trata del número de horas que trabaja una persona cada semana tiene que ver con ellos más que con cualquier otro grupo de trabajadores de la UE. Podríamos y deberíamos haber considerado cuestiones como los «periodos de guardia» en relación con los cuidadores domésticos. Es más que una oportunidad perdida. Es una discriminación y exclusión de personas que trabajan muchas, muchas horas, personas que siempre están de guardia.

Podemos decidir que examinaremos la situación de los cuidadores y que los incluiremos en nuestras recomendaciones sobre el trabajo en el futuro, y que no seguiremos discriminando a esta importante mano de obra, que ya está siendo discriminada en el ámbito salarial.

 
  
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  Konrad Szymański (UEN), por escrito.  (PL) Mi posición sobre este asunto se inspira en la creencia de que la jornada laboral semanal, un aspecto clave de la vida social y económica en los Estados miembros de la Unión Europea, no debe ser regulada en el nivel comunitario.

El tiempo de trabajo se contempla en el ámbito del derecho laboral, aprobado en cada país democrático por un Parlamento que representa a todas las partes implicadas en el proceso laboral. Esto garantiza de manera suficiente el respeto a los derechos de los trabajadores y los empresarios.

La votación de hoy supone un día negro para la prosperidad y el espíritu empresarial europeo. Gracias a los votos a favor emitidos por la Izquierda y los Liberales, en esta Cámara se ha aprobado la propuesta de reforzar la Directiva sobre el tiempo de trabajo, la cual se convertirá en una de las normas más perjudiciales de la legislación comunitaria. No en vano, no es más que una decisión por la que se transfieren al resto de países los problemas sufridos en las economías francesa y alemana, incluidos aquellos países opuestos a este tipo de medidas, como Polonia, Gran Bretaña e Irlanda. Doctores, enfermeros y algunos periodistas serán los más afectados por las restricciones en la jornada laboral semanal y la inclusión del turno de guardia en el tiempo de trabajo. El resultado final será que la competitividad de la economía europea en su conjunto se verá reducida aún más.

En esta ocasión, el Parlamento trata de justificarse por medio de referencias a la Estrategia de Lisboa, el colmo de la hipocresía.

 
  
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  Toussas (GUE/NGL), por escrito. (EL) El Grupo parlamentario del Partido Comunista de Grecia votará en contra de la directiva sobre la «ordenación del tiempo de trabajo», porque es un ataque vengativo de la UE, los Gobiernos urbanos y las grandes empresas contra los derechos de las clases trabajadoras.

El objetivo de las propuestas de la Comisión y del ponente es socavar el tiempo de trabajo introduciendo dos nuevos términos –períodos activos del tiempo de atención continuada y períodos inactivos del tiempo de atención continuada– y tiempos de trabajo más flexibles para incrementar los beneficios de las grandes empresas.

El periodo inactivo de tiempo de atención continuada no cuenta como tiempo de trabajo, a pesar de que el empleado está a disposición del patrono.

Por consiguiente, se ha abierto la caja de Pandora y la ley de empleo se ha puesto por las nubes. La definición de tiempo de trabajo y la longitud de la jornada laboral son cuestiones que durante años han sido objeto de conflicto de clases entre la clase trabajadora y las grandes empresas.

Las consecuencias para la clase trabajadora son dolorosas: más trabajo no remunerado, siempre que lo dicten las necesidades del capitalismo, socavando así los convenios colectivos, la intensificación de la esclavitud, más accidentes en el trabajo, empeoramiento de las condiciones de seguro y jubilación, reducciones drásticas del tiempo libre para actividades sociales y destrucción de la vida familiar.

El Partido Comunista de Grecia está ayudando a reconfigurar y reforzar la orientación de clase del movimiento de clase trabajadora para conseguir unos cambios radicales y satisfacer las necesidades contemporáneas de la clase trabajadora y de las clases populares.

 
  
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  Wijkman (PPE-DE), por escrito. (SV) La cuestión de regular el tiempo de trabajo es complicada. Mi principal idea en conexión con esta directiva es que las cuestiones de este tipo deberían ser tratadas en primer lugar a nivel de Estado miembro. Por ello, cuando se votó en contra de la propuesta relativa a la exclusión voluntaria –una regla, además, que no se aplica en Suecia– y se rechazó la propuesta de calcular tiempo de trabajo medio por un periodo superior a cuatro meses, consideré correcto votar contra la propuesta en conjunto.

 
  
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  El Presidente. Con esto concluyen las explicaciones de voto. La sesión se reanudará a las 15.00 horas con las declaraciones sobre el futuro de Europa sesenta años después de la Segunda Guerra Mundial.

 

14. Correcciones de voto: véase el Acta
  

(La sesión, interrumpida a las 12.40 horas, se reanuda a las 15.00 horas)

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. BORRELL FONTELLES
Presidente

 

15. Aprobación del Acta de la sesión anterior: véase el Acta

16. El futuro de Europa sesenta años después de la Segunda Guerra Mundial
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, pasamos a las declaraciones sobre el futuro de Europa sesenta años después de la II Guerra Mundial.

Como recordarán, realicé una declaración sobre el final de la II Guerra Mundial en Europa el lunes pasado, jornada que coincidió con el Día de Europa, en un mes de mayo en el que, además, se cumple el aniversario de la adhesión de diez nuevos países.

Habida cuenta de esta triple coincidencia, la Conferencia de Presidentes decidió realizar hoy un debate sobre el futuro de Europa sesenta años después de la II Guerra Mundial, algo más que una simple conmemoración, algo más que una visión retrospectiva: una visión de nuestro futuro desde el recuerdo de nuestro pasado.

Para introducirlo contamos con la presencia de los señores Juncker y Barroso...

(Aplausos)

...que han estado recientemente en Moscú asistiendo a los actos allí celebrados para conmemorar el fin de la guerra y que ahora se unen a nosotros en este debate que, como les digo —y quiero insistir en ello—, trata de proyectarse sobre nuestro futuro y no solo recordar el pasado.

Agradecemos los esfuerzos que han hecho ambos por estar aquí entre nosotros. Su presencia realza, sin duda, nuestro debate. Les daré, en primer lugar, la palabra a ellos, como es costumbre.

 
  
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  Jean-Claude Juncker, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, señor Presidente de la Comisión, Señorías, han transcurrido sesenta años desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Recordar el 8 de mayo de 1945, fecha de la capitulación del III Reich, es una profunda obligación, y quisiera felicitar al Parlamento Europeo por no haber dejado de recordar hoy el 8 de mayo de 1945.

La obligación de recordar es una profunda obligación. Creo que es profunda sobre todo para los que nacimos después de la Segunda Guerra Mundial, los hombres y mujeres de mi generación. Y cuando recordamos el 8 de mayo de 1945, la capitulación de la democracia alemana en 1933 y el terrible período que separa estas dos fechas, debemos hacerlo, nosotros, los jóvenes, al menos con respecto a la generación afectada, con gran comedimiento.

Los que, como yo, nacieron después de la Segunda Guerra Mundial, en 1954, 1955 y más tarde, deben recordar con comedimiento, porque no fueron testigos directos de la tragedia que se abatió sobre el continente europeo. No vimos, como vieron los que nos precedieron, los campos de concentración y las cárceles en que fueron asesinados, torturados y humillados los hombres hasta su envilecimiento total. No vimos, como ellos, los campos de batalla, porque no tuvimos que atravesarlos con la muerte en el alma, por no hablar de la muerte física muy a menudo. No pudimos ni debimos observar, como ellos pudieron y debieron hacerlo, los largos cortejos de presos de todas las nacionalidades que atravesaban Europa, constituyendo de hecho un solo cortejo fúnebre continental. Nosotros, los que nacimos después de la Segunda Guerra Mundial, no tuvimos que enfrentarnos a elecciones dramáticas, individuales o colectivas. No tuvimos que decir no, no tuvimos que decir sí; pudimos vivir en el sol de la posguerra, nos ahorramos todas las elecciones dramáticas.

Recordar el 8 de mayo de 1945 es un acto que alimenta la memoria colectiva. Es muy importante en un momento en que los recuerdos directos o la experiencia vivida de la guerra o la posguerra inmediata –la vivencia directa, con un montón de experiencias personales y de nobles sentimientos– se están convirtiendo en historia, con todo lo que la historia conlleva de distancia con respecto a los recuerdos y de esquemas de lectura supuestamente objetivos. Hoy, los testigos directos de esta época terrible de la historia continental están desapareciendo. Emocionantes los veteranos rusos sobre sus camiones en la Plaza Roja, emocionante ese largo cortejo de los que hicieron la guerra por ellos y por nosotros y que, hoy, ya no pueden caminar, cuando todos nosotros sabemos hacia dónde caminan. La obligación de recordar es una obligación profunda.

Recordar, para los hombres y las mujeres de mi generación, quiere decir recordar con comedimiento, pero también con pleno reconocimiento. El reconocimiento, primero, para la generación de nuestros padres y nuestros abuelos, que, al regresar de los campos de batalla, de los campos de concentración, liberados de las prisiones, tenían tantas razones para renunciar a todo, no hacer nada y llorar su suerte, pero reconstruyeron Europa e hicieron de Europa el más bello continente que haya existido. ¡Debemos estar agradecidos por el extraordinario logro de la generación de los que tuvieron que hacer la guerra y quisieron hacer la paz!

(Aplausos)

Cuando recordamos, cuando sentimos esta profunda obligación del recuerdo, también hay que decir la verdad. El 8 de mayo de 1945 fue para Europa un día de liberación.

(DE) El 8 de mayo de 1945 también fue un día de derrota. Con ello me refiero a la derrota del fascismo y del nacionalsocialismo, así como el final de una capitulación democrática frente a los terribles sucesos que habían tenido lugar desde 1933. Sin embargo, sobre todo fue el día de la liberación para Alemania.

(Aplausos)

Me gustaría decirles a los representantes electos del pueblo alemán presentes en esta Cámara que para nosotros los alemanes son mejores vecinos que nunca.

(Aplausos)

(FR) Decir la verdad, el 8 de mayo, el 9 de mayo, el 10 de mayo, es también mostrarse agradecido a los que unieron sus fuerzas y su energía a las fuerzas y la energía europeas para liberar al continente europeo. Quisiera, no con sesenta años de retraso, sino de distancia, decir cuán agradecidos debemos estar los europeos a esos jóvenes soldados norteamericanos y canadienses que, desde el otro lado del océano, vinieron a Europa para liberar Europa, ignorando hasta el número de países a cuya liberación contribuyeron. No deberíamos olvidarlo nunca.

(Aplausos)

También pienso en los soldados del Ejército Rojo. ¡Qué de pérdidas! ¡Qué número excesivo de biografías truncadas entre los rusos, que, por la libertad de Europa, dieron 27 millones de muertos! No se necesita estar prendado, aunque yo lo estoy, de un gran amor por El Estado ruso profundo y eterno para reconocer que Rusia se mostró digna de Europa.

(Aplausos)

Quisiera rendir un homenaje especial a un pueblo de Europa que supo decir no, cuando otros, demasiado a menudo, se vieron tentados por un pequeño sí. Quisiera rendir hoy homenaje al pueblo británico, que supo decir no, y sin cuya aportación nada habría sido posible.

(Aplausos)

Pero la libertad recuperada a comienzos del mes de mayo de 1945 no era igual en todas partes. Nosotros, en la parte occidental de Europa, cómodamente instalados en nuestras viejas democracias, podíamos, tras la Segunda Guerra Mundial, vivir en libertad, en una libertad recuperada cuyo precio conocíamos. Pero los que vivían en el centro de Europa y los que vivían en el este no conocieron la libertad que nosotros vivimos durante cincuenta años.

(Aplausos)

Estaban sometidos a la ley de otro. Los países bálticos, cuya llegada a Europa quisiera saludar y a los que deseo manifestar cuán orgullosos estamos de tenerles con nosotros, se incorporaron por la fuerza a un conjunto que no era el suyo. Estaban sometidos no a la pax libertatis, sino a la pax sovietica, que no era la suya. Esos pueblos, esas naciones, que fueron de desgracia en desgracia, sufrieron más que todos los demás europeos.

(Aplausos)

Los demás países de la Europa Central y Oriental no conocieron esa extraordinaria capacidad de autodeterminación que pudimos vivir en nuestra región de Europa. No eran libres. Debían evolucionar bajo el régimen de principio que les fue impuesto. Pienso, con enorme tristeza en el corazón, en todo lo malo que hoy se dice de la ampliación. Pero digo hoy, cuando la Segunda Guerra Mundial acaba por fin de terminar: ¡viva la ampliación!

(Aplausos)

Esta Europa de posguerra, que sin la guerra nunca habría podido convertirse en la Europa que es hoy; esta Europa, nacida de las cenizas de la guerra, no habría visto nunca la luz si no hubiera contado con los llamados padres fundadores de Europa –los Schuman, Bech, Adenauer, de Gasperi, y otros– que, de la consigna de posguerra «nunca más la guerra», por primera vez en la historia del continente, hicieron una esperanza, un ruego y un programa. Hay que recordar hoy con emoción, con reconocimiento, a aquellos que tuvieron la valentía de decir sí después de haber dicho no.

No habrían podido hacerlo si no se hubieran sentido transportados por los nobles y profundos sentimientos de sus pueblos. No se hace nada grande en contra de la voluntad del pueblo. Si hemos podido hacer Europa como la hemos hecho tras la Segunda Guerra Mundial, fue porque los pueblos europeos no querían revivir nunca más lo que el continente europeo había vivido como una tragedia, dos veces, en el curso del siglo XX.

Están los padres fundadores de Europa, que son conocidos; están los pueblos que evolucionaban en la sombra y compartían esos nobles sentimientos y después, están los filósofos, los pensadores, los políticos, de los que demasiado a menudo no nos acordamos: Léon Blum, que soñó Europa en una prisión francesa; el gran Spinelli, encarcelado en una isla de Italia por los fascistas italianos; otros que no tienen nombre pero a los cuales debemos mucho. Quisiera saludar a los que, olvidados o en el anonimato, hicieron posible lo que se hizo después de la Segunda Guerra Mundial.

(Aplausos)

Estaba la parte libre de Europa y la parte de Europa paralizada por ese funesto decreto de la historia, el Acuerdo de Yalta, que quería que Europa estuviera dividida para siempre en dos partes, partes que muy a menudo se miraban una a otra y entre las cuales hemos sido incapaces muy a menudo de tender puentes. La guerra fría –así de tiernamente se llamó a ese otro período trágico de la historia europea– paralizó las mejores energías de Europa; no permitió a los mejores talentos de Europa expresar todo lo bueno que tenían que expresar si se les hubiera dejado.

Personalmente, nací en diciembre de 1954, pero prefiero decir que nací en 1955. Crecí, en primer lugar, en el respeto de los logros de la generación de mi padre, si puedo permitirme esta digresión, que conoció una suerte doblemente terrible, porque los luxemburgueses nacidos entre 1920 y 1927 fueron enrolados por la fuerza en la Wehrmacht alemana y llevaban un uniforme que no era el suyo, un uniforme que servía ambiciones que no eran las suyas. Terrible suerte tener que llevar el uniforme del enemigo. La misma observación vale también para los pueblos de Alsacia y Lorena, a quienes rindo homenaje.

Crecí en la atmósfera de la guerra fría, donde el mundo, parece, era más fácil de comprender. Había los que estaban con nosotros y los que estaban en contra nuestra. No se sabía por qué se amaba a los que estaban con nosotros, pero se sabía que había que detestar a los otros. Se sabía que la amenaza estaba del otro lado y los que estaban del otro lado pensaban que la amenaza estaba del nuestro. ¡Cuántas oportunidades perdidas! ¡Cuánto tiempo perdido en Europa por esos estúpidos análisis de la posguerra inmediata!

Alegrémonos hoy de no tener que remitirnos ya a la lógica implacable de la guerra fría y de poder hacer la paz entre las dos partes de Europa.

(Aplausos)

Pienso a menudo –sin duda porque no lo soy– en los sabios de Europa, en Churchill, por ejemplo. El gran Churchill, en 1947, cuando se reunió en La Haya el primer congreso del movimiento europeo y cuando vio la luz la idea de crear el Consejo de Europa, ante la negativa de la Unión Soviética a permitir que los demás países de la Europa Central y Oriental participaran en el plan Marshall y en la construcción del Consejo de Europa, declaró con ese don profético que le era propio: «Comenzamos hoy en el oeste lo que un día terminaremos en el este». Señorías, debemos estar orgullosos de haberlo conseguido.

(Aplausos)

Recuerdo a menudo las palabras de Victor Hugo, que en 1949 escribió: «Llegará un día en Europa en que no habrá otros campos de batalla que los mercados abriéndose a las ideas. Llegará un día en que las balas y las bombas serán reemplazadas por los votos». Estemos orgullosos de haberlo conseguido hoy.

Estemos orgullosos de poder decir al Parlamento Europeo, representación elegida de los pueblos de Europa, cuyos miembros son los herederos de los que supieron decir no cuando había que decir no, los herederos de los que supieron decir sí cuando el sí era la única opción posible. Estemos agradecidos a aquellos que dijeron no cuando había que decir no y sintámonos orgullosos de todos aquellos que hoy dicen sí a la gran Europa, a la Europa que ha visto reconciliarse su historia y su geografía. Sintámonos orgullos de aquellos que no quieren que Europa se convierta en una zona de libre comercio y sintámonos orgullosos de aquellos que, como nosotros, como millones de otros, piensan que Europa es un continente complejo que merece algo más que una zona de libre comercio. Sintámonos orgullosos de la Europa que construyeron los que estaban ahí antes que nosotros y comportémonos como dignos herederos.

(La Asamblea, puesta en pie, ovaciona al orador)

 
  
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  José Manuel Barroso , (PT) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Señorías, estimados amigos, es un gran honor para mí representar a la Comisión en esta ceremonia del Parlamento que representa a los europeos. Hoy volvemos la vista atrás al pasado y miramos adelante al futuro. Estamos aquí para recordar, para reconocer y para construir.

Empecemos mirando al pasado. El mayor conflicto mundial fue la fuente de sentimientos contradictorios entre todos los supervivientes; una fuente de alivio para muchos, una fuente de vacío, sin duda, y a menudo una fuente de miedo por el futuro, miedo de que el mundo de posguerra pudiera no ser mejor –y de hecho fuera peor– que lo que había antes.

Por ello recordamos. Recordamos la escala de destrucción que azotó en especial a Europa. Apenas hubo países que salieron ilesos. Lo que algunos han calificado de «guerra civil europea» demostró la inhumanidad con la que el hombre es capaz de tratar al hombre. Los europeos a menudo se sienten orgullosos de los grandes logros de nuestra civilización y de nuestra cultura, de los grandes triunfos del espíritu europeo, pero hemos de reconocer humildemente que algunos de los peores horrores que ha perpetrado nunca la raza humana tuvieron lugar en la Europa del siglo XX.

(EN) Sin embargo, también deberíamos recordar las grandes historias de triunfo contra la adversidad, los viajes que realizaron tantos europeos en busca de una vida mejor, algunos atravesando montañas y mares para alcanzar su objetivo de una existencia feliz y pacífica. Algunos simplemente lo encontraron regresando a casa. Recordamos a quienes no tuvieron esa oportunidad, aquellos para quienes la luz de la libertad se apagó poco después de verla; aquellos que vieron una pesadilla sustituida por otra.

Reconozcamos que algo notable salió de las ruinas de Europa en 1945. Permítanme citar a uno de los visionarios de aquella época, hablando en Zurich en 1946. Dijo: «Ahora voy a decirles algo que les asombrará. El primer paso para la reconstitución de la familia europea ha de ser una asociación entre Francia y Alemania. Solo de esta manera Francia podrá recuperar el liderazgo moral y cultural de Europa. No puede haber un resurgimiento de Europa sin [...] una Alemania espiritualmente grande». Churchill tenía razón. Es fácil olvidar ahora el valor que hizo falta para pronunciar estas palabras en aquel momento. Lo que dijo fue sorprendente.

Aún más sorprendentes fueron los actos que convirtieron aquellas palabras en realidad. Deberíamos recordar la extraordinaria determinación demostrada por Robert Schuman, Jean Monnet, Konrad Adenauer, Alcide de Gasperi y otros y lo que lograron, reconstruir en lugar de retirarse en el desquite. Asimismo deberíamos recordar y reconocer la visión de futuro de los líderes transatlánticos que ayudaron a soportar la carga de la reconstrucción en lugar de dar la espalda.

Antes de entusiasmarnos demasiado, hagamos una pausa, porque lo que empezaron los padres fundadores fue notable, pero incompleto. Como dijo la Comisión en su declaración del 9 de mayo: para millones, la verdadera libertad solo llegaría con la caída del Muro de Berlín, y no con el final de la Segunda Guerra Mundial. Después de 1945 perdieron sus libertades y oportunidades tan pronto las habían recuperado. En algunos casos, perdieron el control político de sus países; en otros, perdieron su independencia. Para muchas personas en Europa, el final de la guerra significó paz y libertad; pero para algunos significó tan solo paz, pero no libertad.

No deberíamos olvidar lo que era Europa. Hace sesenta años, aquí en este continente experimentamos el holocausto. Hace unos 30 años, varios países de la Europa meridional, incluido el mío, seguían viviendo bajo dictaduras. Hasta hace cerca de 15 años, media Europa no gozaba de libertad y democracia. Por ello me cuesta comprender cómo podemos dejar de ser optimistas acerca del futuro de Europa si vemos dónde está Europa en comparación con dónde estaba hace unos años.

(Aplausos)

Sin embargo, esto, afortunadamente, no fue el final de la historia. Lo que construyeron los líderes europeos en la década de los cuarenta y cincuenta era una luz y un imán: una luz en la oscuridad para quienes no tenían perspectivas de paz, prosperidad y estabilidad que otros europeos sí tenían, y una fuerza de atracción poderosa y extraordinaria para las personas y los países que se liberaban y veían la Comunidad Europea –tal como se llamaba a la sazón– como un catalizador para la transformación de sus países.

Para mi generación, Europa fue siempre sinónimo de democracia. Con 18 años, yo y otros estábamos decididos a liberar a nuestro país de una régimen autoritario y atrasado. Por ello yo y muchas personas de mi generación admiramos especialmente los extraordinarios esfuerzos de las personas de la República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Rumanía y Bulgaria para luchar por la democracia y cómo relacionan la idea de Europa con la de democracia. Es con enorme orgullo que la Unión Europea y sus instituciones acogen a estos nuevos Estados miembros y a estas personas, así como a los de Malta y Chipre.

Así pues, esta transformación merece el reconocimiento y la conmemoración. ¿Por qué? Porque a veces parece casi olvidada. Hoy es demasiado fácil dar por sentados los sólidos cimientos de la nueva Europa en la que vivimos, una Europa de libertad y de valores compartidos.

(FR) Por esta razón, hay que decirlo: la Unión Europea no puede ser víctima de su propio éxito. La integración de una variedad tal de miembros unidos por un proyecto común es una realización verdaderamente extraordinaria. Es un desafío enorme, que superamos todos. Estoy convencido de que la realización de este formidable proyecto, que pronto afectará a 27 países y 500 millones de personas, continuará a pesar de las turbulencias que no dejarán de producirse de vez en cuando.

No obstante, esta realización avanza a veces tan sosegadamente que corremos el riesgo de olvidar lo que ha precedido. Las narraciones de los sangrientos conflictos que asolaron Europa parecen ahora confinadas a los libros de historia. Sin embargo, todavía ocupaban la primera página de los periódicos hace diez años, cuando se producían masacres en algunos países de los Balcanes.

En nuestro continente podemos decir ¡nunca más! Es fácil decirlo, pero la historia de Europa demuestra que debemos trabajar por la paz y no darla por sentada. Esta perspectiva no es sin duda muy alegre, porque hoy en Europa hay problemas, temores. En Berlín, en el gran edificio que abrigó en otro tiempo lo que la RDA llamaba su parlamento, está inscrita la palabra Zweifel, que quiere decir: dudas. Hay dudas y temores, sobre todo entre los jóvenes. Sus temores son serios: el temor a encontrar o no encontrar empleo, el temor ante un mundo más competitivo, que a veces se percibe como un desafío. Pero se trata del temor a encontrar o no encontrar un trabajo, no del temor a encontrar o no encontrar el propio país.

Ahora, hay que encontrar un modo eficaz de remediar las dificultades, reales o percibidas como tales, asociadas a la integración de los mercados. No se trata de conflictos armados entre competidores que se convierten en adversarios o enemigos. Por ello, para hacer frente a estos temores, debemos seguir el ejemplo de las generaciones que nos han precedido; debemos demostrar la misma imaginación y la misma valentía. ¡Recordemos que la ambiciosa cooperación que hemos realizado en Europa ha sido el origen de las revoluciones pacíficas que han traído la libertad y la democracia a millones de europeos!

El ejemplo de Europa –la Europa de los Seis, de los Diez, de los Doce, de los Quince y ahora de los Veinticinco– ha sido la verdadera fuerza motriz de la democratización en la Europa del Sur, en América Latina y, después, en la Europa Central y Oriental. Recordemos que la libertad es la fuerza motriz que estimula el crecimiento, el empleo, la inversión, y que ofrece al mayor número de europeos la oportunidad de una vida mejor.

La vitalidad de la democracia y la modernidad de nuestras sociedades testimonian nuestra capacidad para reinventar nuestro continente. De su mercado interior a sus fronteras exteriores, de la promoción de la cohesión interior a la defensa del desarrollo sostenible y del medio ambiente, de la dimensión de la solidaridad a la de la justicia en las todos los rincones del mundo –porque no queremos una Europa cerrada sobre sí misma–, la Unión Europea sigue construyendo Europa. Lo hace siguiendo etapas concretas, que mejoran la vida diaria de sus ciudadanos. La ratificación de la Constitución consolidará esas realizaciones, sentará los cimientos para realizar avances aún más importantes en el futuro.

Hoy, pues, recordemos esta terrible guerra y todo lo que se derivó de ella. En nuestro trabajo centrado en el futuro, inspirémonos en la ambición visionaria y la determinación de los dirigentes y los ciudadanos que nos precedieron, ¡de la reconciliación a la cooperación y de la cooperación a la Unión Europea!

(Aplausos)

 
  
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  Hans-Gert Poettering, en nombre del Grupo del PPE-DE. (DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Presidente de la Comisión, Señorías, en 1945 –hace 60 años– Europa era un campo de batalla asolado. Una guerra brutal costó la vida de más de 55 millones de personas, millones más –muchos millones más– quedaron desprotegidos, millones se convirtieron en refugiados o fueron expulsados de sus hogares; los padres perdieron a sus hijos, las esposas a sus maridos, los niños a sus padres. A finales de marzo de 1945, mi propio padre, un soldado raso en el ejército, desapareció. Solo mucho después nos enteramos de que se encontraba entre los muertos. Nunca llegué a verlo.

En 1945, muchas de las ciudades de Europa estaban destruidas; su economía estaba en ruinas. En el mundo, bastaba con mencionar el nombre de Europa para provocar miedo y pavor. No cabe duda de dónde estuvo la responsabilidad para el estallido de la Segunda Guerra Mundial: el régimen ilícito del nacionalsocialismo en Alemania avivó sus ilusiones raciales y sus deseos de poder en un infierno de agresión contra todos los demás pueblos de Europa. El intento de exterminio de los judíos sería el peor de sus crímenes. El totalitarismo del nacionalsocialismo llevó a toda Europa a la ruina. Cuando llegó el final en 1945, los propios alemanes se encontraban entre las víctimas, en un momento en que los ganadores eran escasos.

En lugar de ganadores, había supervivientes, algunos afortunados, otros desafortunados; los primeros en Occidente, los últimos en la Europa Central y Oriental. El apoyo previsor norteamericano hizo posible que se reanudara una nueva vida en la parte occidental del continente, gozando de libertad, respeto por la dignidad humana, democracia y una economía de mercado basada en la ley. Winston Churchill, como acabamos de recordar, fue quien esbozó la visión de unos Estados Unidos de Europa –y permítanme añadir que Europa nunca podría haberse completado sin Gran Bretaña. Después de 1945, empezando por la costa atlántica, Europa resucitó; sus pueblos, agotados, pero contentos de poder empezar de nuevo en libertad, se unieron. Robert Schuman siempre será recordado y honrado por tender la mano a los alemanes e invitarles a unirse en este nuevo comienzo. Sin la magnanimidad francesa, Europa no habría sido más que una idea insustancial –y permítanme añadir que, ahora que la Unión Europea está haciendo otro nuevo comienzo con una única Constitución, la Europa del futuro también necesita más que nunca la implicación constructiva de Francia.

(Aplausos)

En 1945, los pueblos del Centro, del Este y del Sureste de Europa también se llenaron de la esperanza de un nuevo comienzo, de tener, como aquellos que pertenecían a la misma cultura europea a la que todos pertenecemos, una nueva oportunidad de vivir en libertad y en paz. Tuvieron que aprender de la amarga experiencia de que la paz sin libertad equivale solo a una liberación parcial del yugo de la injusticia totalitaria. Sus esperanzas se vieron frustradas por la toma de poder soviética. Aunque el totalitarismo nacionalsocialista fue derrotado en 1945, el totalitarismo estalinista dividió a Europa e impuso su injusto gobierno a los pueblos del Centro, Este y Sureste de Europa. Sin embargo, la esperanza no abandonó a los menos afortunados supervivientes de la Segunda Guerra Mundial –la esperanza de una Europa compartida, intelectual, moral y políticamente renovada, con la perspectiva de prosperidad para todos sus ciudadanos. A esta esperanza le dieron finalmente forma en una revolución pacífica, cuya contraseña fue Solidarność. Tendrían que pasar décadas para que se derrumbara el muro.

(Aplausos)

Habiendo sido diputado a este Parlamento desde sus primeras elecciones directas en 1979, veo nuestro debate de hoy –un debate que estamos celebrando juntos de manera solemne y con la gravedad que se merece– como un momento para alegrarse de que Europa está unida, un tiempo para alegrase también de la presencia entre nosotros de miembros de ocho países de la Europa Central, que gozan de los mismos derechos que nosotros.

(Aplausos)

Fue en 1989 cuando Europa se libró de la doble carga del totalitarismo. Lo que nos enseñó 1989 fue qué poder tienen los valores de Europa para todos nosotros y lo mucho que dependemos del ejemplo de los hombres y mujeres valientes, si queremos mantener nuestra libertad. Después de 1989, Europa pudo empezar de nuevo a respirar con ambos pulmones, por citar las palabras usadas por ese Papa inolvidable que fue Juan Pablo II.

(Aplausos)

Los pueblos de Europa Occidental habían realizado un trabajo valioso, indispensable, para preparar ese día, y lo que hicieron perdurará. La creación de la Unión Europea con unos valores comunes centrados en la dignidad humana, la unión supranacional en una comunidad libre con sus propias leyes vinculantes, fueron la respuesta coherente a la oportunidad presentada por el final de guerra. La unificación europea es un proyecto de paz y de libertad.

Todos los europeos tienen ahora la oportunidad, y el deber de seguir el camino presentado por una Europa reunificada. Ahora estamos construyendo juntos una Europa que defiende sus valores por el bien de sus ciudadanos. Ahora Europa puede dar una única respuesta a la guerra y al totalitarismo, siguiendo por el camino de la Unión Europea de pueblos y Estados, con perseverancia, convicción interna y aceptación de la diversidad que es la fuerza y el esplendor de Europa. El actual debate sobre la Constitución Europea es una gran oportunidad para que recordemos estas cuestiones fundamentales, porque, por primera vez en la historia europea, nuestros valores e ideales se consignan en una constitución.

Europa no es solamente un sistema político, sino también un espacio vital intelectual. Por esta razón, la respuesta a la terrible guerra cuyo final conmemoramos hoy con gratitud, tenía que ser moral, un «nunca más» a la falta de libertad que conlleva la guerra, un «nunca más» a la guerra que quita su libertad a los hombres. Esto resume la motivación detrás de la construcción de una nueva Europa, una Europa que repudia el totalitarismo, la arrogancia nacionalista, y la inhumanidad igualitaria, una Europa que se niega a permitir que ninguno de sus Estados domine por encima de los otros, una Europa que afirma la inconfundible dignidad de cada ser humano individual, el equilibrio de los intereses de los grupos sociales y de los pueblos, una Europa de respeto y diversidad, de cuya diversidad deriva su fuerza, una Europa de democracia y Derecho.

Se han realizado muchos progresos con respecto a la reconciliación interna, a reconciliar a las personas y los Estados de Europa entre sí. Queremos –y debemos– completar esta labor de reconciliación interna, y también queremos reconciliarnos con el pueblo ruso y con los ciudadanos de la Federación Rusa. No obstante, en el periodo de nuestra historia que acaba de empezar, Europa tendrá que buscar la reconciliación en el mundo y con el mundo a nuestro alrededor en mayor medida que antes. Las guerras de Europa se convirtieron en guerras mundiales. La unificación de Europa ha de beneficiar al mundo. Podemos agradecer a los diputados a esta Cámara –y quiero dar las gracias en especial a mi colega Elmar Brok– que han elaborado una resolución que, mañana, expresará nuestros valores.

En esta hora recordamos a todas las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, y todo el sufrimiento y destrucción. Recordamos lo ligadas que están la paz y la libertad y la necesidad de que nuestro trabajo sirva a la humanidad, también para promover el diálogo entre culturas.

Allí donde este diálogo con el mundo dé frutos, defenderemos los valores que nos mantienen en nuestro camino hacia el futuro. Así, este día de recuerdo puede darnos una nueva misión, la tarea de trabajar juntos para construir un mejor mundo, un mundo con más paz, y un mundo más libre.

(Grandes aplausos)

 
  
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  Martin Schulz, en nombre del Grupo del PSE. (DE) Señor Presidente, Señorías, cuando pensamos en el 8 de mayo de 1945, y recordamos lo que sucedió aquel día, pensamos en el periodo que le precedió y también en el periodo posterior. Es imposible para los diputados alemanes a esta Cámara recordar la fecha sin al mismo tiempo recordar su nacionalidad. El grupo en cuyo nombre hablo incluye a diputados de Alemania que representan al país que quiso esta guerra, que se preparó para esta guerra, que la desencadenó, y fue despiadado al organizarla.

Sin embargo, también hablo en nombre de diputados de Polonia, el país que fue el primero en ser invadido por el ejército alemán, así como diputados de los países –el Reino Unido y Francia– que fueron los principales Aliados, sin cuyo poder combinado Hitler no habría podido ser vencido. Junto a mí se encuentra Poul Nyrup Rasmussen, durante muchos años Primer Ministro de Dinamarca, un país que la Alemania de Hitler invadió y ocupó de la noche a la mañana, siendo mi padre uno de los soldados ocupantes.

Asimismo hablo en nombre de los diputados de países que sufrieron bajo la dictadura mucho después de que acabara la Segunda Guerra Mundial. Mi Grupo incluye a un abogado que defendió a las víctimas del régimen franquista, y a otro diputado que fue él mismo una víctima, que fue torturado en los calabozos de la policía secreta. Algunos de mis colegas de Grupo provienen de Portugal y Grecia, hombres y mujeres que –al igual que usted, señor Presidente de la Comisión– en su juventud se alegraron de ver que los dictadores eran expulsados de sus países. Mi Grupo incluye a mi amigo Józef Pinior, que será el siguiente en intervenir en nombre del Grupo, y que fue torturado durante tiempo en las cárceles comunistas por ser sindicalista y socialdemócrata.

Para mí es un privilegio poder hablar en nombre de todas estas personas, un privilegio que debo a la Unión Europea. Es algo por lo que todos podemos estar agradecidos a los hombres y mujeres que tuvieron que asumir la responsabilidad después del 8 de mayo de 1945, para trabajar en la unificación que consiguieron. Como ha dicho el Presidente en ejercicio del Consejo, aquel día, el 8 de mayo de 1945, había que sacar consecuencias y se sacaron las consecuencias correctas. La historia de la Unión Europea, la historia de Europa después del 8 de mayo de 1945 es una historia de éxito. Es la historia de la firme determinación que salió de sus ruinas, la historia de un «¡nunca más!». Este «¡nunca más!» no cayó en el olvido. Adoptó unas formas en las que hoy trabajamos, de las cuales nos beneficiamos hoy, formas que me permiten representar a los diputados de la fe judía, que hicieron posible que mi Grupo incluyera diputados musulmanes, que en mi Grupo hubiera diputados que han sufrido y otros que han aprendido de quienes sufrieron. Hicieron posible que encontráramos una base común afirmando una cosa: la lección del 8 de mayo es que, si queremos que este «¡nunca más!» sea permanente, habrá que luchar por él cada día. La lucha por nuestra democracia, por nuestra Europa, es diaria.

Recordemos hoy las causas, el periodo que precedió, marcado como estuvo por una idea. Es único en la historia de la raza humana que un Estado se defina a sí mismo y sus objetivos en términos de extermino de otros pueblos y razas. Nunca antes ni después ha habido un Estado que haya justificado su existencia diciendo que existía como Estado para poder exterminar a los judíos, los eslavos, los romaníes, los sinti y los minusválidos. Semejante cosa es única en la historia de la raza humana. Es lo extraordinario del Tercer Reich: los nazis querían que no quedara rastro de los judíos en Europa.

Hace unas semanas, estuve en Yad Vashem, el centro memorial en Jerusalén. Descendí por los pasillos y vestíbulos subterráneos en los que se representaba el destino de millones de víctimas El Director del Yad Vashem, que me guió, me dijo: «Todos los días bajo a este infierno y las veo, las fotografías, solo ellas. Es un infierno.» Luego subí los peldaños y crucé un pasillo en el nuevo museo, que tenía una fachada de cristal y allí estaba, a la luz del sol, la ciudad de Jerusalén. «Todos los días», dijo el director del Yad Vashem, «cuando salgo de ese infierno y veo esta luz, sé que no lo lograron. Estamos vivos. Lo conseguimos; los nazis no.»

Cada memoria, cada día de recuerdo, cada nombre que leemos es una victoria sobre los criminales que querían que no quedara nada. Si los recordamos, el pueblo judío permanecerá, al igual que los romaníes y los sinti, como aquellos que fueron asesinados por razones políticas, como las personas con discapacidades. Permanecen en nuestro recuerdo, y allí viven.

(Aplausos)

¡Tantas víctimas, tantos nombres! Anne Frank era un niña judía cuyo único crimen fue ser una niña judía en Amsterdam. En un día como este, recordemos a Anne Frank. Sophie Scholl era una joven estudiante alemana, cuyo único crimen fue ser una persona honrada y que fue decapitada a la edad de 18 años por distribuir panfletos denunciando al régimen nazi. También recuerdo a Krzysztof Baczynski, un joven poeta polaco, asesinado en Varsovia por un francotirador alemán. ¡Tres nombres de entre 55 millones de víctimas! Tres nombres, enumerados para representar a todas las demás víctimas. Permítanme repetir: tres nombres que evocamos y que representan a todos aquellos que deberíamos recordar.

En las últimas semanas, nos hemos preguntado a menudo el sentido de esta Unión Europea nuestra y nos lo han preguntado. Nuestras intervenciones de hoy describen para qué sirve esta Unión. Este trabajo de unificación, el seguir superando la división, seguir conteniendo al racismo, seguir excluyendo de la comunidad de demócratas a todos los antisemitas, racistas y nazis, seguir despreciando a estos criminales, seguir enumerando sus fechorías, y seguir recordándolos, esta es la base, los cimientos morales e intelectuales de la Unión Europea, la Unión construida por nuestros padres y los padres de nuestros padres.

Mientras tanto, Europa tiene un legado; la UE ya no es una novedad. Ya tiene 60 años, pues en principio nació el 8 de mayo de 1945. Justo ahora tenemos un legado que administrar si queremos entregarlo. Si cuidamos de este legado, desde la base de la obligación de recordar que el Tercer Reich representó el punto más bajo de la raza humana, desde el cual hemos sacado las conclusiones correctas al crear esta Unión, entonces, nosotros los políticos europeos permitiremos a los jóvenes, hombres y mujeres que se sientan en las tribunas de esta Cámara tener un futuro mejor de lo que fue el pasado de sus padres y abuelos.

(Aplausos prolongados)

 
  
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  Graham Watson, en nombre del Grupo ALDE. – (EN) Señor Presidente, el poeta británico John Donne escribió: «Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra firme. Si el mar se lleva un terrón, toda Europa queda mermada».

Eso fue en 1624, pero durante más de 300 años los pueblos y los Estados han seguido librando guerras por todo nuestro continente. El tribalismo y el odio constituyen el horrible legado de Europa. Por si no lo habíamos aprendido antes, la «guerra para terminar con todas las guerras» debería habernos mostrado la inutilidad y el dolor de la actividad bélica organizada. El despertar de aquella pesadilla nos condujo a la Liga de las Naciones, pero seguimos destilando el aguardiente de las armas de destrucción masiva a partir de los frutos del adelanto científico. Al terminar la Segunda Guerra Mundial en Europa, el 8 de mayo de 1945, habían perdido la vida más de 40 millones de personas.

Un cínico podría afirmar que los europeos del siglo XX eran duros de mollera. Fueron precisas dos guerras sangrientas y un continente en ruinas para enseñarnos que una Europa unida vale más que la suma de sus partes.

Ni siquiera entonces fuimos capaces todos nosotros de hacer realidad nuestras aspiraciones de paz y libertad. Aunque para la mayoría de los europeos, mayo de 1945 significó la liberación de sus países respecto de la tiranía nazi y el comienzo de un nuevo camino hacia la libertad y la reconstrucción, para quienes se encontraron ubicados en el lado equivocado del Telón de Acero, una tiranía fue sustituida rápidamente por otra. Otras dos generaciones se vieron privadas de la libertad que ahora disfrutamos. Como estudiante de la Universidad Karl Marx en Leipzig en 1976, lo pude comprobar en persona.

Nuestras perspectivas históricas son inevitablemente diferentes. Pero este ha de ser un debate sobre el futuro, no sobre el pasado. Alegrémonos de que Europa se halle unida en paz y que podamos estar sentados juntos en la misma sala de debates con un conjunto de instituciones de gobierno supranacionales comunes, que deciden sobre cuestiones de interés mutuo.

Fue el imperativo de la interdependencia lo que alumbró la Unión Europea y presenció el derrumbamiento definitivo del bloque soviético. Empezamos por el carbón y el acero, los componentes básicos de la Europa de posguerra; construimos el mercado común, el fundamento de una prosperidad inimaginable para mis padres; hicimos realidad la moneda única para 300 millones de europeos a comienzos de este nuevo siglo.

Al celebrar el 60º aniversario de una paz duradera, constatamos que Europa ha recorrido un largo camino, cubriendo etapas sucesivas para fomentar la solidaridad entre nuestros pueblos. No cabe duda de que la Unión Europea ha sido un éxito: liberté, egalité, fraternité se han convertido en parte integrante de nuestro tejido jurídico y social común. Pero no existe ninguna garantía de que siempre sea así, y ahora nos encontramos ante una línea divisoria, representada por el Tratado Constitucional. ¿Somos capaces de seguir avanzando y consolidar este período de paz, estabilidad y prosperidad sin precedentes, o se diluirá ante nuestros ojos y quedará sobreseído por una nueva rivalidad nacional y la práctica de una política de situaciones límite?

Un columnista del Financial Times nos recordaba la semana pasada lo fina que es la pátina de la civilización, lo débil que es la voz de la conciencia humana cuando se aparta del Estado de derecho y del respeto por nuestros semejantes. Ese es el desafío a que se enfrentan nuestros Estados miembros al ser requeridos para ratificar la Constitución.

Una Europa pacífica y próspera siempre ha estado basada en la premisa de que la fortaleza radica en la convergencia y en los mandatos compartidos. La cooperación ha nacido a partir del comercio hasta abarcar la política social, el empleo, la inmigración, la justicia, los servicios de policía y la política exterior. Las revoluciones en Europa Central y Oriental han sacudido de nuestros hombros el yugo de Yalta, pero nos enfrentamos a nuevos retos. El desafío, por ejemplo, de alimentar, vestir y dar una vivienda a una población mundial en crecimiento, mientras que cada vez son más las personas que se ven impulsadas hacia la emigración por la guerra o el hambre o la mera desesperación. El reto de hacer frente a un agujero en la capa de ozono, el deshielo de los casquetes polares, la elevación del nivel del mar y el cambio climático. O la amenaza del crimen organizado a nivel internacional, en el que ciertas bandas criminales son ahora más poderosas que algunos Gobiernos nacionales, arrastrando a la miseria a muchas personas por culpa del comercio de drogas y armas cortas y del tráfico de seres humanos, y colaborando estrechamente con los terroristas. Ninguno de estos desafíos puede ser afrontado por nuestros países en solitario. Para proporcionar la seguridad, la prosperidad y las oportunidades que nuestros conciudadanos esperan que aporten los Gobiernos, hemos de trabajar juntos. Y trabajar también conjuntamente con los Estados Unidos y Canadá, a cuyas gentes debemos tanto y cuyos valores compartimos de forma generalizada, no solo para afrontar con ellos los retos comunes, sino para hacerles sentirse más a gusto con una Europa nueva y más poderosa.

Europa posee la capacidad para convertirse en el faro de la esperanza, un modelo de tolerancia, diversidad y estabilidad, en un mundo en que estos atributos todavía escasean. Podemos exigir una carta de derechos, o podemos asistir a la erosión de nuestros derechos. Podemos ratificar la Constitución Europea y depositar nuestra confianza en la democracia y en un gobierno responsable, o podemos seguir dejando más poder del deseable en manos de quienes no han surgido de las urnas. Podemos tender nuestra mano de amistad a los desahuciados, o encerrarnos en un reducto ilusorio de prosperidad. Podemos dar la bienvenida a Rumanía, Bulgaria, Turquía y los Balcanes Occidentales y aceptar que Europa sea plural y diversa, o continuar tratándonos entre nosotros con hostilidad y recelo. La convergencia no solo representa un ideal, es una necesidad económica y política. Va siendo hora de superar los propios intereses nacionales y tender hacia una mayor convergencia. La cooperación constituye el camino adelante, que nos permite afrontar juntos los desafíos mundiales.

Europa tiene un papel preponderante que desempeñar en la era de la gobernanza mundial. Es una fuerza estabilizadora y un referente para otros países y pueblos. El comercio y la cooperación puede reportar a otros los frutos que nos ha aportado a nosotros, y por esa razón mi Grupo ve con agrado una mayor contacto con Rusia y la República Popular China. Pero la historia debería enseñarnos a no ser un instrumento de apoyo a los regímenes autoritarios. Los liberales y demócratas contemplan con preocupación el enfoque de algunas políticas del Consejo: batir a los Estados Unidos en una subasta a la baja de las normas sobre derechos humanos constituiría una afrenta a la dignidad por la que los europeos han luchado con tanto denuedo.

Al igual que nadie es una isla, tampoco lo es ningún país. Estamos unidos en la custodia de un mundo frágil y en la protección de sus habitantes. Hagamos que Europa sea un ejemplo de la dignidad de la diferencia y asuma el reto.

(Aplausos)

 
  
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  Daniel Marc Cohn-Bendit, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FR) Señor Presidente, nací un mes antes de 1945. Mis padres abandonaron Alemania hace 72 años. En 1933, mi padre era abogado, defendía al Socorro Rojo y tendría que haber sido detenido. Nací exactamente nueve meses después del desembarco de los aliados en Normandía. Soy un hijo de la liberación, de una invasión militar que liberó el suelo europeo y permitió a mis padres tener un hijo, un «hijo de la libertad».

Por eso, nuestra memoria, mi memoria, está pavimentada de horrores. Auschwitz, el horror, el anus mundi, que mostró lo peor de que es capaz el ser humano. Kolima, el anus mundi, que mostró lo que la ideología política más bárbara es capaz de hacer. Oradour-sur-Glane, que mostró lo que una ocupación militar puede engendrar. Katyn, que mostró que se puede liberar y destruir al mismo tiempo. Toda la élite polaca fue masacrada por el Ejército Rojo para impedir que el pueblo polaco pudiera constituirse y crear un Estado independiente. Después, continuamos cometiendo masacres incomparables y, sin embargo, igualmente mortales y crueles. Se produjeron masacres en las guerras coloniales y se produjeron en Srebrenica hace ahora diez años, día por día.

Debido a estas masacres, hombres y mujeres que no pertenecen a mi partido político, pero cuya grandeza reconozco por haber conseguido –porque lo consiguieron– construir esta Europa, ya sea De Gaulle o Adenauer, Willy Brandt o Helmut Kohl, François Mitterand, poco importa, hicieron algo extraordinario. Y nosotros, los que nacimos después de 1945, somos hijos de Europa, somos hijos del antitotalitarismo. Esta Europa se creó para evitar para siempre el resurgimiento del totalitarismo, ya sea de izquierdas o de derechas. Por retomar una canción conocida por algunos: no hay supremo salvador, ni Dios, ni César, ni tribuno, ni comunismo, ni neoliberalismo. No existe una ideología liberadora de los seres humanos. Solo existe una pequeña cosa muy frágil a la que muchos se suman y que se llama simplemente «democracia».

(DE) Queridos amigos, Señorías, siempre es fácil o difícil para un alemán hablar acerca de «la guerra, hace 60 años». Sin embargo, Alemania experimentó tanto el nacionalsocialismo con toda su barbarie, como el totalitarismo comunista. Por ello, Alemania es también un símbolo de Europa, y nuestra generación tiene una obligación: la de decir la verdad. Lo que me preocupa no es describir a la Cámara cuáles son las tareas políticas de Europa, pues podemos hacerlo día tras día. Lo que me preocupa únicamente es la seriedad con la que nos tomamos esta obligación antitotalitaria. Si realmente la cumplimos, no podemos olvidar los derechos humanos y el respeto de la dignidad humana por el bien de una Realpolitik del tipo que sea.

(Aplausos)

Hemos de hablar con los rusos, pero también hemos de hablar de Chechenia. Hemos de hablar de crímenes. Hemos de hablar con los chinos, pero hemos de hablar del modo en que se oprime a los ciudadanos chinos. No podemos limitarnos a decir «levantemos el embargo», y pasar al siguiente punto del orden del día. Démosles unas cuantas armas. Vendámosles unos cuantos Transrápidos. ¡Con una historia como la que tiene a sus espaldas Europa, sencillamente no podemos hacerlo!

(Aplausos)

Porque estamos obligados a decir la verdad, porque creemos en una Europa, es por lo que todos nosotros, al conformar y organizar la Europa del futuro, hemos de recordar lo que Europa fue en otro tiempo y lo que no hemos de permitir que suceda de nuevo.

En tiempos como estos yo –como uno de los que piensan en la historia de Europa en estos términos– estoy orgulloso de hacer campaña por una Constitución que representa la herencia de la Europa antitotalitaria. Estoy convencido de que ganaremos; esta Constitución será realidad en Europa. Es lo que creo; es nuestra obligación para el bien de nuestros hijos, que heredarán lo que nuestros padres nos entregaron.

(Aplausos)

 
  
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  Francis Wurtz, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (FR) Señor Presidente, el hermoso discurso del señor Juncker y algunos acentos de las intervenciones que le han seguido contrastan con el tenor tan decepcionante y preocupante del proyecto de resolución que se nos ha presentado en nombre de la mayoría de los Grupos con motivo del 60º aniversario de la capitulación nazi. Estoy convencido de que en la mayoría de las familias políticas representadas en esta Asamblea, hombres y mujeres experimentarán un sentimiento de malestar con este texto, al que falta poco para esbozar una revisión de la historia.

Cuando una institución como la nuestra evoca ese acontecimiento fundador de la Europa y del mundo de hoy que fue la victoria de todos los aliados –norteamericanos, británicos y soviéticos–, de la coalición antihitleriana, cada palabra cuenta. Apuesto que son muchos y muchas los que esperaban leer en esta declaración frases como: «el 8 de mayo de 1945 fue un día de liberación para Europa». Por qué no, puesto que es la verdad, es un día al que el Ejército soviético contribuyó de forma decisiva.

Sin querer en absoluto pasar por alto la opresión estalinista, muchos europeos habrían deseado sin duda oírnos decir, frente a las manifestaciones varias de los nostálgicos del III Reich, que excusar las atrocidades nazis señalando con el dedo los crímenes estalinistas es inaceptable desde un punto de vista intelectual y moral, incluso oírnos decir –con respecto a la guerra del recuerdo que enfrenta actualmente a las repúblicas bálticas y Rusia– que hay que tener presente la parte de responsabilidad de la Alemania nazi en la tragedia de los Estados bálticos.

Una precisión, Señorías: todas las formulaciones que acabo de sugerir las he tomado de hecho de un artículo publicado antes de ayer en el diario francés Le Figaro y firmado por Michael Mertes, que fue consejero del ex Canciller Helmut Kohl. ¡Se trata de su familia política, señores diputados del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos! ¡Gracias a Dios! Perdimos esta guerra, concluye, añadiendo una frase que les propongo mediten: la forma en que se enfoca el pasado nos enseña más sobre nuestras actitudes presentes que el propio pasado.

En este momento en que la Unión Europea consulta a sus ciudadanos sobre un proyecto de Constitución, ¿cómo interpretarán estos una idea de la Europa ampliada que empieza por poner en entredicho la piedra angular de la visión de Europa y del mundo surgida el 8 de mayo de 1945, es decir, que el nazismo no fue una dictadura o una tiranía más, sino la ruptura absoluta con la sociedad en su conjunto?

Por nuestra parte, estamos dispuestos a mantener un debate sin tabúes sobre los crímenes del estalinismo o sobre el pacto germano-soviético de siniestra memoria, o incluso sobre la historia de los países bálticos. Pero nada, absolutamente nada, debe permitir banalizar el nazismo, cuyo objetivo declarado –por si hiciera falta repetirlo– era exterminar a los hombres inferiores y ampliar el espacio vital de la raza superior mediante la guerra total. Por ello, teníamos derecho a esperar del Parlamento Europeo un texto sobre el 8 de mayo de 1945 de un enfoque muy diferente. Y quizás no habría sido superfluo, vean ustedes, rendir homenaje con tal ocasión a los combatientes anónimos, que sin otra ambición que la de vivir y actuar como hombres y mujeres en pie, se unieron a la resistencia poniendo en peligro sus vidas, que tantos sacrificaron por nuestra libertad. Del mismo modo, una palabra, una sola, sobre el horror de Hiroshima y Nagasaki y las decenas de miles de muertos que provocaron en un país vencido, no habría estado de más.

Verdaderamente, el Parlamento Europeo ha faltado esta vez a una cita con la Historia. Por ello, mi Grupo rechaza unánimemente apoyar esta resolución ajena a la idea que nos hacemos de la Europa de 25, 27 o 30.

Cedo las palabras finales a un dirigente europeo que hace veinte años encontró las palabras justas para hablar del 8 de mayo de 1945, y esto en el país donde era más difícil formularlas con franqueza. Quiero hablar del ex Presidente alemán, Richard von Weizsaecker. Me permito citarlo.

(DE) «Tenemos la fuerza para mirar la verdad a la cara lo mejor que podemos, sin embellecerla ni distorsionarla. [...]

Cada día algo queda más claro y hay que decirlo hoy en nombre de todos nosotros: el 8 de mayo fue el día de la liberación. Nos liberó a todos de la inhumanidad y la tiranía de los nazis.»

(Aplausos)

 
  
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  Maciej Marian Giertych, en nombre del Grupo IND/DEM (PL) Señor Presidente, Señorías, la Segunda Guerra Mundial empezó en septiembre de 1939 cuando mi país, Polonia, fue invadido y ocupado por Alemania y la Unión Soviética. Esta partición de Polonia fue un resultado del Pacto Molotov-Ribbentrop, que se había firmado una semana antes en Moscú. Polonia no fue conquistada por brigadas de combate del partido nazi o del partido comunista, sino por fuerzas armadas regulares de sus vecinos, es decir, por la Wehrmacht, la Luftwaffe y la Kriegsmarine alemanas y por el Ejército Rojo. Habría que añadir que el Partido Nacionalsocialista, con el canciller Hitler a la cabeza, gobernaba a la sazón en Alemania, habiendo llegado al poder sobre la base de una decisión democrática del electorado alemán. Stalin y el Partido Comunista gobernaban en Rusia, y habían llegado el poder gracias a la revolución

Ahora estamos celebrando el 60º aniversario de la capitulación de Alemania, que tuvo lugar el 8 de mayo de 1945 y que simboliza el final de los actos injustos cometidos por la Alemania nazi en los países ocupados. Pero no significó el final de la maldad que empezó con la invasión de la Unión Soviética de Polonia en 1939. Ganamos la guerra contra Alemania, pero perdimos la guerra contra Rusia. Esto significa que se nos impuso una potencia extranjera, un sistema económico extranjero y una ideología extranjera.

Luchamos en todos los frentes en la Segunda Guerra Mundial, y estuvimos allí cuando se dispararon los primeros y los últimos tiros. A partir de 1941, entre nuestros aliados en la guerra contra Alemania se encontraba la Unión Soviética. Reconocemos el papel desempeñado por Rusia en la derrota de la Alemania nazi y la gran pérdida de vidas que sufrió el país durante el proceso. Ahora bien, esto no cambia el hecho de que Rusia actuó como si hubiese conquistado Polonia. Es más, nuestros aliados occidentales en la lucha contra Alemania también eran aliados de la Unión Soviética, y en Yalta dieron su consentimiento a nuestra esclavitud. Nos vimos obligados a liberarnos poco a poco, primero descolectivizando la agricultura, luego liberando a la Iglesia y consiguiendo que fueran aceptadas las empresas pequeñas y privadas, y por último consiguiendo la libertad para formar sindicatos, así como la libertad de expresión y la libertad política.

La única ayuda que recibimos del resto del mundo durante este proceso vino en forma de la carrera armamentística que con el tiempo ganaron los EE UU, y, en particular, por el éxito del programa «Guerra de las Galaxias» de Reagan, que debilitó a la Unión Soviética. Gracias a la presencia de las tropas norteamericanas en Europa y la existencia de la OTAN, Europa Occidental ha podido vivir en paz durante los últimos 60 años. Ahora los países de la Europa Central y Oriental, que son miembros de la OTAN o han formado asociaciones para la paz, también están cosechando los beneficios. Cada uno de nosotros comparte un deseo de paz y de libertad, y de un futuro conformado según nuestros deseos.

Los miembros de mi generación, que vivieron la Segunda Guerra Mundial de primera mano, no estarán entre nosotros por mucho más tiempo, y hemos de asegurarnos de que las generaciones futuras recuerden la verdad sobre esta guerra. A los polacos nos preocupa que tantos medios de comunicación occidentales sigan usando frases que consideramos insultantes como «campos de concentración polacos» o incluso «cámaras de gas y crematorios polacos», que fue como el periódico británico Guardian tuvo la temeridad de referirse a ellos. Es cierto que algunas de estas fábricas de muerte estaban ubicadas en territorio polaco, pero el hecho es que eran alemanas y no polacas. No todos los alemanes son responsables de estas cosas, y reconocemos que la nación alemana se ha distanciado de su vergonzoso legado nazi, pero queremos asegurarnos de que las generaciones futuras no asociarán Polonia con los crímenes cometidos por los nazis, pues Polonia no fue responsable de ellos.

De modo similar, el pueblo ruso no es responsable de los crímenes cometidos durante la era estalinista, o dicho de otro modo, de las deportaciones, los gulags, el genocidio que se cometió en Katyn y la subyugación de la Europa Central y Oriental. Fueron los líderes comunistas del Estado soviético los responsables de estos crímenes y los propios rusos sufrieron también la esclavitud. Queremos reconciliarnos con el pueblo y el Estado ruso, pero esperamos que se distancien inequívocamente de su legado comunista. Sin embargo, los actuales líderes de Alemania y Rusia, o en otras palabras los países que iniciaron la Segunda Guerra Mundial han dado una entrevista conjunta al periódico alemán Bild en la que intentan desviar la atención de todo lo que no sean sus relaciones mutuas y las pérdidas que sufrieron.

Actualmente intentamos establecer relaciones de vecindad con Alemania y Rusia. Ya en 1961, los obispos polacos enviaron una famosa carta a los obispos alemanes, en la cual se incluía la frase: «perdonamos y pedimos perdón». Enfocamos del mismo modo nuestras actuales relaciones con Rusia, pero el perdón y la reconciliación no significan que debamos olvidar. Por ello debemos pedir que nunca más se repita algo así como un genocidio, la subyugación de una nación por otra, la agresión y la guerra.

 
  
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  Wojciech Roszkowski, en nombre del Grupo UEN(PL) Señor Presidente, las naciones individuales tuvieron experiencias muy diferentes de la Segunda Guerra Mundial, y por consiguiente el debate que estamos celebrando hoy es quizás el debate más importante que se haya celebrado en años sobre la identidad europea. Si queremos realmente unirnos para formar una única comunidad espiritual europea, hemos de esforzarnos por comprender plenamente las experiencias históricas de las naciones de Europa. Para hacerlo, hay ciertas cuestiones sobre las que deberíamos hablar con bastante franqueza.

La resolución de celebrar el 60º aniversario del final de la guerra ha sido el resultado de un compromiso difícil, y en conjunto es un retrato fiel de las consecuencias de la guerra. Sin embargo, lo que falta es una referencia al vínculo existente entre el inicio y el final de la guerra, o a los puntos de vista sobre la guerra que actualmente se pregonan en Rusia. Munich y la partición de Checoslovaquia fueron los primeros actos de agresión de Hitler, pero no puede negarse que el Pacto Molotov-Ribbentrop fue el primer grito de guerra. Polonia cayó víctima de la cooperación entre el Tercer Reich y la URSS en septiembre de 1939, y a ello le siguieron las invasiones alemanas de Noruega, Dinamarca, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Francia, Yugoslavia y Grecia, así como las invasiones soviéticas de Finlandia, Lituania, Letonia y Estonia. Stalin no se unió a los Aliados en su lucha contra Alemania por voluntad propia. De hecho, lo cierto es lo contrario, pues se negó a cooperar con Francia y Gran Bretaña. Solo aseguró la ayuda a los británicos y a los norteamericanos después del ataque de Hitler contra la Unión Soviética en junio de 1941 entablando una nueva coalición, que acabaría derrotando al Tercer Reich.

Sin embargo, aunque el Ejército Rojo fue el que sufrió lo peor de la guerra, no se efectuaron cambios en el sistema soviético. El Archipiélago Gulag siguió expandiéndose, y el número de vidas que exigió puede compararse al número de ciudadanos soviéticos que cayeron en la guerra. La cooperación entre los Tres Grandes se basó por ello en una mera apariencia de valores comunes, por lo que resultó imposible de mantener después de acabada la guerra. Justo antes de su muerte, Roosevelt admitió que los Estados Unidos no podían hacer tratos con Stalin, pues este había roto todas las promesas que había hecho. Sin embargo, esta admisión llegó demasiado tarde. Europa estaba dividida, y Europa Oriental había sido empujada a los brazos del totalitarismo estalinista. Entre los países afectados se encontraba Polonia, que fue el primero en oponer resistencia a Hitler, incluso cuando su aliado era Stalin. Las fuerzas armadas polacas constituían una cuarta parte de las fuerzas aliadas, y en términos relativos, el país sufrió la mayor pérdida de vidas durante la guerra.

Por desgracia, hoy en día Rusia se muestra reacia a reconocer el papel ambiguo que desempeñó la URSS durante la guerra. El Presidente Putin ha recuperado la interpretación estalinista de la Segunda Guerra Mundial y sus secuelas, y afirma que el Pacto Molotov-Ribbentrop fue un tratado internacional normal. Rusia ha negado oficialmente que Stalin atacara Polonia en 1939, que se cometiera genocidio en Katyn y que la URSS ocupara los Estados Bálticos. Incluso se ha dicho que la Conferencia de Yalta llevó la democracia a Polonia.

Viktor Yerofeyev, un conocido escritor ruso, escribió recientemente que Rusia es lo suficientemente inteligente como para no establecer una distinción entre el totalitarismo de Stalin y el régimen de Hitler. Si Rusia fuera en efecto inteligente, habría razones para esperar que se reconciliara con Europa. Sin embargo, todos los signos de rehabilitación de Stalin deberían servirnos de aviso.

¿Por qué es tan importante, precisamente ahora? El Presidente Putin ha dicho que la reconciliación entre Rusia y Alemania podría ser un ejemplo para Europa. Por desgracia, cualquier reconciliación que se base en una interpretación estalinista de la historia hace sonar las alarmas, y suenan especialmente alto en Varsovia, Vilnius, Riga y Tallin.

Tanto los ciudadanos polacos como los de otras naciones de Europa Central creen que será imposible lograr la paz y la reconciliación en Europa si las naciones situadas entre Alemania y Rusia se dejan al margen de la ecuación de esta manera. Lo que ha de comprender la Cámara es que en Polonia y en Europa Central nos sentimos muy apretados cuando las superpotencias de Europa Occidental y Rusia se estrechan las manos por encima de nuestras cabezas.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. MAURO
Vicepresidente

 
  
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  Philip Claeys (NI). (NL) Señor Presidente, es muy importante que en este momento conmemoremos el final de la Segunda Guerra Mundial hace 60 años. Asimismo es bueno que en esta ocasión se recalque una vez más que la libertad y la democracia no deben darse por sentadas y que hay que defenderlas activamente. Las atrocidades del nacionalsocialismo son una página negra en la historia de Europa y los oradores que me han preceido han señalado con razón que poca cosa más se puede añadir al respecto, si es que se puede añadir algo.

Sin embargo, es lamentable que la Europa Occidental dedique tan poca atención al hecho histórico de que hace 60 años se dio la señal de salida para la entrega de los ciudadanos de la Europa del Este a la ocupación soviética, a regímenes comunistas dictatoriales que igualaban a los nazis en cuanto a horror y crimen. El Ejército Rojo ya estaba en Varsovia en 1944, simplemente esperando a que los nazis sofocaran la sublevación. Hace sesenta años, en Occidente se alababa y honraba a José Stalin, un tirano que ya había matado a millones de personas y que, con el consentimiento del Occidente liberado, seguiría matando a muchos millones más, dentro y fuera de Rusia.

De hecho, ya va siendo hora de que Rusia siga a Alemania y arregle las cosas con el pasado. Oficialmente, países como Estonia, Letonia y Lituania fueron liberados por el Ejército Rojo. Vaira Vike-Freiberga, la Presidenta de Letonia, señaló que 1945 no supuso liberación alguna para los Estados Bálticos, sino todo lo contrario. Permítanme citarla: «Significó esclavitud, significó ocupación, significó sumisión y terror estalinista».

Los líderes europeos que fueron a Moscú hace unos días apenas se tomaron la molestia de plantear esta realidad, y lo que significó liberación para los europeos occidentales hace 60 años, fue otro calvario para la Europa del Este, siendo la diferencia que las nuevas dictaduras podían contar con el apoyo activo y la simpatía de tantos políticos, medios de comunicación, intelectuales y muchos otros de Europa Occidental, algunos de los cuales, de hecho, resultaron estar en la nómina de los servicios secretos soviéticos. Quizás hoy, 60 años más tarde, haya llegado el momento de considerar estas cuestiones. Quizás Europa no sea capaz de dejar en paz el pasado si no se celebra una especie de Juicio de Nuremberg del comunismo, no en un intento de abrir viejas heridas, sino con la intención de no olvidar nunca, con miras al futuro de nuestros hijos y nietos.

Me estremece que un Comisario europeo incluyera fotografías en su página web en las cuales demuestra su admiración por alguien como Fidel Castro. Me estremece que algunos intelectuales y políticos sigan negando o minimizando el surgimiento del extremismo islámico. Jean-François Revel ya habló de la tentation totalitaire, la tentación totalitaria. Si hay una lección que podemos aprender de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial es que no se debería dar otra oportunidad al totalitarismo, al margen de dónde aparezca.

 
  
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  Szájer, József (PPE-DE). (HU) «De la sangre que nuestros padres derramaron en batallas fluye la paz, a través del recuerdo y el respeto: crear orden en nuestros asuntos comunes, este es nuestro deber; y será arduo.» El gran poeta húngaro nacido hace un siglo, Attila József, nos recuerda que las naciones europeas, que se han enfrentado entre sí en muchas guerras, tienen muchas cuestiones comunes que resolver.

En su carta a Vytautas Landsbergis y a mí, el señor Frattini escribió recientemente que su historia es también nuestra historia. Cuando celebramos el final de la Guerra Mundial en Europa, no hemos de olvidar que el final de la guerra llevó algo diferente para cada una de las naciones europeas. En el caso de las naciones más afortunadas, significó el final de un largo sufrimiento e inconmensurable destrucción hace sesenta años. Inclinamos nuestras cabezas ante todos los que hicieron un sacrificio por la paz. Sin embargo, otra nefasta dictadura esperaba a la otra mitad de Europa con no menos sufrimiento y destrucción. Noche tras noche sin luz del día, ocupación tras ocupación sin independencia, dictadura inhumana tras dictadura inhumana sin libertad.

La representante eslovaca, Zita Pleštinská, está sentada aquí detrás de mí entre nosotros, y su padre húngaro, István Kányai, fue perseguido por los nazis y los fascistas, y luego sufrió nueve años en los infiernos de los campos de concentración soviéticos. El que libera al cautivo inocente de una prisión y lo encierra en otra es un celador y no un liberador. Y el prisionero no lo verá como alguien que le concedió la libertad, sino como alguien que se la quitó. Para muchas naciones europeas, su muy codiciada libertad llegó cincuenta años después del 8 de mayo de 1945. Y el último paso se tomó el 1 de mayo de 2004, señalando el final del orden mundial de Yalta. En realidad, la Segunda Guerra Mundial finalizó el 1 de mayo de 2004. Por ello, sería más apropiado celebrar el final de la guerra aquí, en la capital de la Europa reunificada en lugar que en Moscú.

Las naciones de Europa miraban a dos lados del mismo muro: el alambre de espino nos dividió en dos durante medio siglo. Soportamos lo insoportable, aguantamos el sistema establecido por el Ejército Rojo soviético, que permaneció después de la liberación, genocidio, limpieza de clase y limpieza étnica, el asesinato, la tortura, la deportación y la privación del derecho de voto de personas inocentes cometidos en nombre de la idea socialista progresiva. El sistema que impuso a las naciones de la Europa Central el comunismo soviético fue una consecuencia directa del plan del que habló Stalin el 19 de agosto de 1939 ante el Politburó, cuando dio una explicación del Pacto Molotov-Ribbentrop. Cito: «La experiencia de los últimos 20 años ha demostrado que en tiempos de paz es imposible mantener un movimiento comunista en toda Europa que sea lo suficientemente fuerte como para que un partido bolchevique tome el poder. La dictadura de tal partido solo será posible como resultado de una gran guerra.»

Nuestras naciones se sublevaron muchas veces contra semejante dictadura de los partidos bolcheviques. 1956 en Berlín, ocubre de 1956 en Hungría y Poznan, 1968 en Checoslovaquia y 1980 en Polonia. Occidente aplaudió nuestras revoluciones, simpatizó con nosotros, luego toleró que la Unión Soviética aplastara sangrientamente estas expresiones de ansia de libertad. Estimados colegas, nuestra historia es también su historia. No obstante, nosotros, las naciones liberadas de la ocupación soviética hace una década, no encontramos compasión en lo que respecta a nuestra historia reciente. Después de la guerra, la Europa Occidental se enderezó orgullosa y empezó a prosperar en paz. Aunque no era culpa nuestra, se nos dejó al margen de este proceso. Esto provoca la actual situación en que hay personas en el lado afortunado de Europa e incluso aquí en el Parlamento, que quieren generar capital para sí mismas asustando a su población con los ciudadanos baratos de los nuevos Estados miembros, con personas cuyo país cayó en una crisis económica debido a la economía socialista ineficaz que se les impuso.

Pero muchas personas en la Europa Occidental no comprenden tampoco por qué la estrella roja de cinco puntas, al igual que la esvástica, se ha convertido en el símbolo de odio y opresión. Nuestra historia es también su historia. Hace sesenta años, los poderes nazis fueron derrotados conjuntamente por naciones de Europa. La desacreditada clase política desapareció. No hay plazas que lleven el nombre de Hitler, ni estatuas levantadas para conmemorar a los asesinos nazis. Medio siglo más tarde, la Unión Soviética y el régimen comunista también se hundieron. De manera similar, el comunismo yugoslavo que siguió su propio camino sin ocupación soviética sufrió una vergonzosa derrota. Los sucesores del derrotado sistema comunista son elocuentes empresarios que exigen respeto, políticos responsables, por así decirlo. En Rusia, las estatuas de Stalin han vuelto a levantarse, y de nuevo se hace referencia a la ocupación soviética como liberación. Parece que querían oír cada vez menos sobre las atrocidades de la dictadura comunista.

Estimado Parlamento, no hemos de pensar con un doble criterio. Auschwitz, la masacre del bosque de Katyn, los nazis y la traicionera ocupación soviética de los Estados Bálticos, dictaduras injustas que descuartizaron las esferas de interés de Europa, fronteras trazadas a la fuerza y a través de pactos, deportación de naciones enteras, asesinatos, torturas, mutilación de personas, prohibición de los intercambios de población, muros que separan naciones, pisoteo de los derechos humanos y de las minorías, todas ellas son graves injusticias, sea quien sea el que las cometa.

Sesenta años después del final militar de la guerra, va siendo hora de enfrentarse a estas cuestiones. El enorme sacrificio del ejército soviético exige ser respetado y honrado. Sin embargo, el ejército ocupante no se merece nuestro respeto, pues impuso su dictadura opresora a una parte de las naciones europeas. Mientras no seamos capaces de llamar atrocidad a una atrocidad, de juzgar el asesinato como asesinato, mientras midamos un pecado con otro, la guerra seguirá bramando en nuestras cabeza y las heridas no se curarán. Jesús dice que la verdad nos hace libres. La reunificación de Europa ofrece la oportunidad de un nuevo comienzo. Los vencedores y perdedores, opresores y oprimidos, podemos construir juntos una Europa democrática basada en la virtud de la dignidad humana arraigada en la tradición cristiana, con la esperanza de un mejor futuro y unas generaciones futuras más felices. ¡Escuchemos a Attila József, escuchemos al poeta y creemos un orden en nuestros asuntos comunes!

 
  
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  Józef Pinior (PSE).   (PL) Señorías, hoy esta Asamblea conmemora el 60º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, que fue la más terrible de la historia. Costó la vida de millones de personas y supuso la aniquilación de los judíos, al tiempo que sumergió Europa en las profundidades del salvajismo, la devastación económica y la decadencia moral. Deberíamos inclinar nuestras cabezas en memoria de este tiempo y conmemorar a las víctimas de esta guerra.

Señorías, aunque hay ciertos momentos clave en nuestra memoria colectiva que nos permiten unirnos para construir una comunidad política, cada una de las naciones europeas recuerda el siglo XX a su manera. La razón es que nuestros Estados y nuestros ciudadanos experimentaron sucesos históricos y políticos diferentes. Sin embargo, hay una cosa que nos une, pues todos recordamos a las víctimas que exigió la guerra y la lucha por la libertad y la democracia. Es la memoria de estas cosas lo que ofrece una base para nuestra identidad europea común. Hoy estamos conmemorando a las víctimas del terror nazi en los países ocupados por el Tercer Reich. Asimismo honramos a las víctimas del Holocausto, o en otras palabras del genocidio cometido contra los judíos en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, un crimen que no tiene paralelo en la historia de la humanidad. Conmemoramos la victoria de las naciones aliadas sobre el Tercer Reich, y en particular el papel desempeñado por los Estados Unidos en la liberación de Europa. Estamos recordando a todos los soldados que murieron para librar al mundo del nazismo, y a los 14 millones de soldados que lucharon en el Ejército Rojo. Estamos conmemorando las pérdidas sufridas por ambos bandos en la Segunda Guerra Mundial, así como a los que cayeron víctimas de Stalin durante la guerra. La masacre de cerca de 22 000 ciudadanos polacos y prisioneros de guerra en Katyn, y en otros campos y prisiones de la Unión Soviética en la primavera de 1940, se ha convertido en un símbolo de estas últimas. Estamos homenajeando a aquellos que lucharon por la libertad, la democracia y los derechos humanos, y recordamos en especial el heroico movimiento de resistencia, que luchó contra el fascismo y la ocupación en los diversos países. Los ideales de este movimiento, y la disposición de sus miembros a sacrificarse en una guerra parcial, son ahora un verdadero legado para nosotros, así como algo de lo que podemos enorgullecernos, y un buen ejemplo para los jóvenes europeos.

Hoy quisiera conmemorar al movimiento de resistencia en el gueto de Varsovia, y a quienes pertenecieron a la Organización Militar Judía y que tomaron las armas el 19 de abril de 1943 para defender el gueto judío que habían creado en Varsovia las potencias ocupantes. Aunque en términos militares no tenían posibilidad de ganar, luchar como lo hicieron en plena guerra y en el corazón de una Europa gobernada por los nazis, su lucha tuvo de hecho un significado más profundo. Hoy en día consideramos su heroísmo como el testimonio más poderoso que se ha visto del espíritu humano y uno de los cimientos morales de la Europa que hemos construido. Para repetir los sentimientos encontrados en un manifiesto de la Organización Militar Judía, estamos luchando por su libertad y nuestra libertad, y por el honor y dignidad humanos, sociales y nacionales, tanto suyos como nuestros.

Señorías, estamos recordando que el final de la guerra no supuso liberación, independencia y democracia reales para todas las naciones de Europa. El final de la guerra significó nuevas formas de opresión y una falta de soberanía y democracia para la Europa Central y Oriental y los Estados Bálticos. También significó violaciones de los derechos humanos fundamentales bajo el status quo totalitario que impuso la Unión Soviética a esta parte de Europa, la pérdida de la independencia de Estonia, Lituania y Letonia, y su incorporación a la Unión Soviética. A lo largo del siglo XX, los Socialistas, los Socialdemócratas y la Izquierda Democrática adoptaron una postura de oposición a todas las formas de dictadura y a todos los regímenes no democráticos. Somos un movimiento político que siempre ha estado del lado de la democracia y los derechos humanos, ya sea en los Estados Bálticos, en la Europa Central y Oriental o en los países de la Europa Meridional donde, después de la Segunda Guerra Mundial, llegaron al poder dictadores, en concreto en Portugal, España y Grecia.

Señorías, hoy estoy hablando en el Parlamento Europeo de Estrasburgo en un suelo que lleva las cicatrices de guerra y la caída de Europa. Nuestros antepasados se encontraron en este suelo como soldados en bandos opuestos. Ahora nosotros nos encontramos como ciudadanos y como diputados en representación de una Europa unida. Desde la década de los años cincuenta, la integración europea y la construcción de una Comunidad Europea han sido nuestra respuesta a la guerra. Los conflictos entre las naciones de Europa se superaron en el proceso de creación de las instituciones europeas y este sigue siendo el caso hoy. La Unión Europea que tenemos hoy es el producto de tres grandes procesos democráticos, en concreto la derrota del fascismo en la guerra, la caída de las dictaduras en la Europa Meridional a finales de la década de los setenta y la victoria de la democracia en la Europa Central y Oriental y en los Estados Bálticos.

En Europa se está estableciendo un modelo de orden internacional sobre la base de la paz y la cooperación, y se está creando una comunidad de acuerdo con el principio de respeto por la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de Derecho y los derechos humanos, incluyendo los derechos de las minorías.

Los diversos pueblos que conformarán la Unión Europea, que ahora cuenta con 25 Estados miembros, tienen a sus espaldas distintas experiencias históricas. La ratificación de la Constitución para Europa significará que es posible establecer una Europa unida, cuyos objetivos son la paz, la justicia y la solidaridad en todo el mundo. Esta Europa también puede convertirse en un espacio privilegiado para la esperanza humana, por tomar prestada la frase usada en el preámbulo del Tratado Constitucional. Juntos hemos recorrido un largo camino, desde una Europa abrumada por la guerra, los regímenes totalitarios y la miseria humana, a una Europa democrática en la cual las naciones libres de la UE se unen para crear un futuro europeo.

 
  
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  Jan Jerzy Kułakowski (ALDE).   (PL) Señor Presidente, Señorías, 60 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, el futuro de Europa depende en gran medida del cumplimiento de dos condiciones básicas. La primera de ellas es que la historia de los sucesos que ocurrieron durante la Segunda Guerra Mundial pueda reconocerse de forma general y la segunda es que se establezca una visión común de la integración europea sobre la base de esta historia.

El modo en que las personas recuerdan la historia puede diferir según si el final de la guerra anunció para ellas la verdadera liberación o no. Los polacos recuerdan diversas fechas clave que sellaron el destino de la Segunda Guerra Mundial como un suceso trágico. La primera de ellas es el 1 de septiembre de 1939, cuando Hitler atacó Polonia. Esta fecha marcó el inicio de la pesadilla de la ocupación, represión y de campos de concentración, cuando las fuerzas ocupantes hicieron lo posible por aniquilar a la nación y al pueblo polacos. Sin embargo, también fue un tiempo de hechos heroicos por parte del Estado y la sociedad clandestinos. Otra fecha que recuerdan los polacos es el 17 de septiembre de 1939. Aunque por desgracia, esta fecha tiene menos resonancia en la Europa Occidental, consideramos que es a la vez preocupante y muy significativa, pues es la fecha en que la Unión Soviética atacó Polonia. Este ataque tuvo lugar después de la firma del Pacto Molotov-Ribbentrop entre Hitler y Stalin, que facilitó otra partición de Polonia. Otras fechas incluyen 1943, cuando se descubrieron los crímenes cometidos en Katyn en 1940, o dicho de otro modo, la matanza de decenas de miles de oficiales polacos y oficiales a las órdenes de Stalin, por el simple hecho de que servían al Estado polaco, y 1943 y 1944, cuando tuvieron lugar dos sublevaciones heroicas. La primera de ellas fue la Sublevación del Gueto de Varsovia, que finalizó en una sangrienta derrota, o más bien en un extermino, y la segunda fue la Sublevación de Varsovia, que las tropas soviéticas observaron desde la orilla derecha del Vístula sin emprender acción alguna. La última fecha que recuerdan los polacos es 1945, pues es cuando se celebró la Conferencia de Yalta. Esta llevó a la creación del Telón de Acero, que dividió Europa durante 44 años, cerrando mi país, Polonia, a la democracia e integración europea. Esto es todo lo que quería decir acerca de cómo recordamos la historia.

Volviendo a la cuestión de una visión común de la integración europea, me gustaría recalcar un punto fundamental. Lo que recordamos son los crímenes que cometieron los sistemas, y las víctimas que causaron estos sistemas. Estos recuerdos no deben, bajo ningún concepto, dividir a naciones y pueblos. Este es el mensaje detrás de Solidaridad, el movimiento social polaco que desencadenó la liberación de Europa del Este y que este año también celebra su 25º aniversario. Este movimiento fue la fuerza impulsora detrás de la reanudación de relaciones entre las dos partes de Europa que habían sido divididas por las decisiones tomadas en Yalta. Aprovechando la ocasión quiero afirmar de forma categórica que la solidaridad ha de ser el principio que rija nuestro futuro común.

Quiero acabar haciendo un llamamiento a todos los diputados para que voten a favor de esta resolución.

 
  
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  Tatjana Ždanoka (Verts/ALE).(EN) Señor Presidente, creo que una Europa pacífica y próspera tiene que fundamentarse en el respeto de los derechos humanos. Por esa razón no puedo votar a favor de la resolución de señor Brok. Algunas de sus afirmaciones crearían un fundamento jurídico para la violación de los derechos humanos y darían pie a enormes injusticias en mi país, Letonia, así como en la vecina Estonia.

La propuesta de resolución afirma que los países de Europa Oriental estuvieron bajo ocupación soviética durante muchas décadas. En el caso de Letonia y Estonia, dicho planteamiento acarrearía consecuencias peligrosas para el más de medio millón de personas que se asentaron allí durante esos decenios. El señor Toomas Ilves, de Estonia, ha explicado recientemente en el Baltic Times lo que implicaría tal afirmación: «por tanto, la protección de las minorías en los Estados bálticos dejará de tener sentido». Además, hace dos semanas, el Parlamento letón ha aprobado continuar el examen de la declaración que solicita al Parlamento Europeo la exención de la obligación de aceptar a los ciudadanos extranjeros y a sus descendientes que fueron trasladados a Letonia durante la época de ocupación.

Mi padre fue un oficial de marina del ejército soviético y participó en la victoria sobre el ejército de Hitler y de sus aliados locales, Arājs, Cukurs y otros, responsables del exterminio de 80 000 judíos letones, incluidos los abuelos de mi padre. Es mįs, mi padre fue expulsado del ejército, cumpliendo órdenes de Stalin, por ser judķo. Nunca aceptaré que mi padre fuera un ocupante, ni jamás admitiré que mi madre, una ortodoxa rusa, que llegó a Riga procedente de San Petersburgo en 1950, pueda ser repatriada, tal como afirma el proyecto de la declaración de Letonia. La afirmación contenida en esta resolución del Parlamento Europeo animará a los legisladores letones a aceptar esta declaración en un futuro muy próximo. No quiero que los Estados bálticos se conviertan en unos segundos Balcanes. Los parlamentarios somos plenamente responsables de las palabras que decimos.

 
  
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  Giusto Catania (GUE/NGL). (IT) Señor Presidente, Señorías, el 8 de mayo de 1945 es la fecha que marca el final de la Segunda Guerra Mundial, pero también es la fecha que sanciona el fin de las dictaduras fascista y nazi en Europa. En esa fecha, Europa se liberó del espectro del autoritarismo, y esa fecha marca también el comienzo de una Europa que aspira a la paz y a la justicia social.

Europa fue liberada por la resistencia de hombres y mujeres, por la resistencia de partisanos que construyeron los cimientos institucionales y morales de esta Europa. Europa fue liberada por todos los que combatieron en Stalingrado, fue liberada por las tropas aliadas norteamericanas y canadienses y también por el ejército soviético. Esta fecha puede considerarse la piedra sobre la que se ha edificado la nueva Europa.

Por desgracia, esta página de la historia es objeto, demasiado a menudo, de saqueos y ataques revisionistas y también este debate está viciado por impulsos revisionistas concretos. Se hace un parco servicio a la conmemoración de la Liberación de Europa mezclando indistintamente el 8 de mayo de 1945 y los crímenes del estalinismo. Quisiera ser claro en este punto: por convicción política, por datos personales y por desarrollo cultural, yo y mi Grupo no tenemos ningún problema en condenar firmemente los horrores del estalinismo, pero en este debate se intenta hacer vivir de forma subrepticia las teorías de Nolte, que imponen una ecuación entre nazismo y comunismo, no solo con el estalinismo.

En honor a la verdad, los valores de la paz y la justicia social en este siglo han sido minados no solo por el estalinismo, sino también por el colonialismo, el imperialismo y el neoliberalismo: de Argelia a Vietnam, del bombardeo de Belgrado a las masacres de Sabra y Chatila, hasta los hechos del 11 de septiembre de 1973 en Santiago de Chile.

Hay que hacer justicia a la historia: la memoria del pasado es una dote esencial para afrontar el futuro y construir las perspectivas de Europa. Solo hay un modo de fortalecer a Europa: hay que desterrar la palabra guerra de nuestro vocabulario. Europa debe desempeñar un papel activo en la construcción de un mundo de paz, de Iraq a Afganistán y Palestina. Para concluir, Europa debe ser más valiente y tener más autoridad, debemos dar un vuelco al famoso dicho latino y sostener con fuerza que si vis pacem para pacem, es decir, «si quieres paz, prepara la paz». Esta debe ser la luz que nos guíe.

 
  
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  Nigel Farage (IND/DEM).(EN) Señor Presidente, a veces me pregunto cuáles son los argumentos en favor de la Unión Europea. Sin duda no pueden ser de naturaleza económica, ya que no vivimos en un mundo de enormes aranceles comerciales y, desde luego, ahora existe una economía mundial. En verdad no pueden ser de carácter democrático, ya que este Parlamento es el único órgano democrático dentro de la Unión Europea y es prácticamente inútil.

Sin embargo, si hubiera un argumento en favor de la Unión Europea capaz de hacerme modificar mi parecer, sería el de que la Unión Europea nos va a proporcionar, y a garantizar, la paz. Sin embargo, todo esto se fundamenta en una serie de supuestos falsos. No fueron los Estados nacionales democráticos los que desencadenaron la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Si echamos una mirada atrás en la historia, veremos que las democracias maduras no entablan guerras entre sí.

Es igualmente erróneo y bastante equívoco pretender que la UE ha mantenido la paz en Europa durante los últimos 50 años. ¿Qué guerra ha detenido? ¿Acaso iba Portugal a combatir contra Italia a mediados de la década de 1970? ¿Qué posible guerra podría haber frenado? Si ha habido un garante de la paz durante los últimos 50 años, sin duda ha sido la OTAN, un ejemplo de cooperación intergubernamental.

El Presidente Borrell insiste en la reunificación de Europa. A veces me pregunto de qué está hablando. Lo importante es esto: ¿va a garantizar la UE la paz? ¿Garantiza la paz una federación? No lo hizo en Yugoslavia o en la URSS, y no lo hizo en los Estados Unidos de América, que como recordarán, sufrió una de las guerras civiles más brutales y sangrientas de la historia de la Humanidad. Si seguimos vendiendo este proyecto a los pueblos de Europa a sabiendas de que es mentira, es más que probable que nos atasquemos y suscitemos resentimientos amargos y un nacionalismo extremista. Lo que tenemos que hacer es decir a los pueblos de Europa la verdad acerca de nuestros anhelos y plantearles referendos libres e imparciales; de lo contrario estamos abocados al desastre.

 
  
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  Ģirts Valdis Kristovskis (UEN). (LV) Señorías, sesenta años después de la Segunda Guerra Mundial, puedo decir convencido que la Unión Europea es el mejor modelo de cooperación entre países que se ha experimentado hasta ahora en el viejo continente. En Europa, el diálogo ha sustituido a las guerras, y sin embargo, aún no se ha logrado la reconciliación, la profunda comprensión de la verdad histórica y el entrelazamiento mutuo de los intereses de Estados y políticos.

Sí, en este momento conmemoramos juntos una de las mayores victorias de la humanidad sobre la ideología nazi. Recordamos a las víctimas del fascismo e inclinamos las cabezas en memoria de los combatientes que murieron. Sí, es satisfactorio que todo el espectro político del Parlamento Europeo haya sido capaz de unirse sobre la resolución acerca del final de la Segunda Guerra Mundial y por primera vez valore y condene simultáneamente los crímenes del régimen nazi y del régimen comunista. Señorías, nuestra declaración conjunta afirmaba inequívocamente que no puede haber reconciliación sin verdad histórica; que solo una Europa fuerte puede ofrecer soluciones sobre cómo superar el legado del pasado, en cuya base reside la injusticia y la degradación social, política y económica de 50 años de naciones que fueron mantenidas prisioneras. Por desgracia, nuestra declaración no lo decía todo. Y tampoco es aceptable lo que dijo ayer en Moscú Jean-Claude Juncker. Dijo que la resolución de estos problemas es una cuestión para las generaciones futuras. Solo los poderosos llaman las cosas por su verdadero nombre. Hace unos años en Riga, George Bush dijo, de forma bastante inequívoca: «el acuerdo de Yalta fue la consecuencia de la injusta tradición de Munich y el Pacto Molotov-Ribbentrop. Una vez más, cuando los Gobiernos poderosos negociaban, se podía prescindir de la libertad de las pequeñas naciones. Ahora bien, este intento de sacrificar la libertad por el bien de la estabilidad dejó un continente dividido e inestable.» La verdadera guerra fría en Europa que duró casi 50 años confirma lo que dijo. Todo el mundo en el Parlamento Europeo sabe que la OTAN, la unión del Atlántico Norte, se creó para promover la seguridad europea en el clima de miedo que provocaba una invasión por parte de un régimen soviético totalitario, cínico y agresivo. Esto confirma el hecho de que Occidente, después de la Segunda Guerra Mundial, no tenía confianza en un aliado como Stalin. El terrible imperio creado por Stalin era inaceptable, aunque antes se hubiese celebrado conjuntamente la victoria sobre la ideología nazi.

Señorías, cuando pensamos en el futuro de Europa, deberíamos recordar lo que acabo de decir. Han pasado sesenta años desde la Segunda Guerra Mundial, y Europa junto con sus aliados está conformando su futuro. Por desgracia, Rusia, heredera del manto de la URSS, sigue haciendo declaraciones en las que niega su influencia sobre los países del Este de Europa, y la ocupación de mi país, Letonia, y de Lituania y Estonia. Este rechazo de la verdad histórica, la deliberada defensa de los crímenes del régimen comunista es humillante. Equivale a menospreciar a las víctimas del régimen, pero está sucediendo hoy. Rusia intenta aprovechar oportunidades para manipular a la opinión pública en todo el mundo. Rusia muestra al público el problema de los no ciudadanos en Letonia y lo exagera, pero al mismo tiempo sigue violando los derechos humanos de las víctimas del régimen soviético totalitario y sus familias, negando su sufrimiento y su pérdida. Semejante actitud por parte de Rusia no fomenta la reconciliación entre Rusia y los Estados del Este de Europa y los Estados Bálticos que han recuperado su libertad. En nombre de la futura estabilidad de Europa es necesaria una verdadera condena de los crímenes del comunismo y una resolución de sus consecuencias ¡Les pido que mañana voten a favor de la resolución!

 
  
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  Jana Bobošíková (NI). (CS) Señorías, la historia de las naciones de la UE sin duda no ha sido fácil. Ha visto a estas naciones luchar entre sí, traicionarse entre sí y cometer atrocidades unas contra otras. Fueron los europeos los que tuvieron la idea de la supremacía de la raza aria, la Solución Final para otras razas y las cámaras de gas. Es más, en un principio el resto de Europa se cruzó de brazos y no hizo nada mientras todo esto sucedía.

Lamento decir que aún no se ha hecho borrón y cuenta nueva con respecto a este periodo. Sesenta años después del final de la Segunda Guerra Mundial, hay diputados a esta Cámara que se niegan a votar a favor de resoluciones que condenen el Holocausto, que insisten en comparar el sufrimiento de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial con el de sus arquitectos, y que distorsionan el pasado y no establecen una diferencia adecuada entre las causas y los efectos del conflicto más terrible de todos los tiempos.

Las recientes intervenciones de diversos representantes principales de los Estados miembros y de las instituciones europeas para celebrar el 60º aniversario del final de la guerra han revelado que se han encaprichado con la idea de que nuestra edad de oro de prosperidad y paz es un resultado directo de la historia de la Unión Europea. Por el bien de las generaciones futuras no deberíamos olvidar que esto está muy lejos de ser verdad. La paz en Europa puede atribuirse asimismo a la presencia de las tropas norteamericanas en suelo europeo, y la prosperidad puede explicarse por el crecimiento económico en Asia y en los Estados Unidos y el incremento del comercio global. En lo que respecta a la libertad, en diversos países, incluido el mío, tuvieron lugar revoluciones sin la ayuda de Bruselas.

Me preocupa que la democracia y la prosperidad que hemos logrado se vean ahora amenazadas. El potencial de Europa para actuar como un agente global se verá reducido por la incomprensible e injusta Constitución Europea, que beneficia a determinados países a costa de otros. La distancia que existe entre los políticos y el mundo real es otro factor que amenaza el futuro de Europa, puesto que los ciudadanos de los Estados miembros individuales comprenden cada vez menos el lenguaje hablado por las instituciones europeas y sus representantes. ¿Dónde acabará Europa si sus habitantes no comprenden a sus líderes? ¿Será una presa fácil del peor tipo de populismo, simplemente porque nadie puede comprenderla?

Creo firmemente que ninguna campaña mediática conseguirá aumentar la confianza del público en la idea de una Europa común. El único modo de hacerlo es aplicando medidas prácticas y fáciles de comprender que ofrezcan soluciones a problemas reales. La incapacidad de los líderes europeos para promover el crecimiento y el cobarde enfoque «euronacionalista» de las cuestiones económicas no son una respuesta adecuada a los duros hechos de la economía global.

Represento a los ciudadanos de un país que sufrió debido al Telón de Acero que cayó hace 15 años. Sin embargo, hoy vemos intentos de levantar nuevos «telones» en torno a Europa para mantener fuera a los Estados Unidos, los productos textiles chinos, la mano de obra barata y los muchos solicitantes de asilo. Aislándonos del mundo no solucionaremos los problemas a los que se enfrenta Europa.

En vista de la falta de interés público y la desaceleración económica, se evidencia que el modo en que la Unión Europea es gobernada actualmente será insostenible si Europa quiere ser competitiva.

Creo que los líderes de la UE deberían tener el valor de reconocer ante sí mismos y el público que la revitalizada Estrategia de Lisboa y la injusta Constitución Europea no son más que un callejón sin salida, y no aportarán más justicia, paz ni prosperidad. La única respuesta adecuada al actual estado de la economía global y de política global es mantener una actitud abierta, limitar nuestra interferencia en cuestiones económicas, bajar los impuestos, permitir que los Estados nacionales operen con mayor flexibilidad y coordinar las cuestiones al nivel de UE de una forma sensata, y solo cuando sea necesario.

 
  
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  El Presidente. He recibido una propuesta de resolución(1), presentada con arreglo al apartado 2 del artículo 103 del Reglamento.

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar el jueves.

Declaración escrita (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Pedro Guerreiro (GUE/NGL).(PT) Esta conmemoración del 60º aniversario de la victoria sobre el fascismo nazi ha desencadenado una repelente operación de revisionismo y distorsión histórica, de la que forma parte la inaceptable propuesta de resolución presentada por la Comisión de Asuntos Exteriores.

Lejos de ser ingenua, esta miserable falsificación de la historia pretende lograr algunos objetivos específicos.

El objetivo es eliminar la contribución clave hecha por la Unión Soviética y la gloriosa lucha de su pueblo en la destrucción de la brutal máquina de destrucción de los ejércitos y regímenes fascistas nazis, junto con el papel decisivo en la contención de la agresión imperialista durante el periodo de posguerra.

Esta propuesta de resolución intenta silenciar y difamar el glorioso y heroico papel desempeñado por los comunistas en la lucha antifascista.

Intenta maquillar el horror nazi, sus millones de muertos en campos de concentración, los millones de hombres, mujeres y niños asesinados, y la destrucción sistemática de países enteros.

Intenta silenciar el hecho de que la ascensión de Hitler al poder contó con la ayuda del capital alemán y la complicidad de los grandes intereses capitalistas, que alimentaron la esperanza, hasta el final, de que la máquina de guerra nazi destruiría al principal enemigo, la Unión Soviética.

Intenta, al igual que hace 60 años, defender lo indefendible, concretamente la agresividad y la agresión imperialista y militarista perpetrada contra la soberanía de los pueblos.

¡No lo logrará!

 
  

(1) Cf. Acta.


17. Turno de preguntas (Consejo)
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede a una serie de preguntas orales al Consejo conforme al artículo 109 del Reglamento (B6-0236/2005).

 
  
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  El Presidente. La pregunta número 1 ha sido retirada.

Pregunta nº 2 formulada por Robert Evans (H-0284/05)

Asunto: Profesores licenciados en los Estados Unidos

¿Tiene conocimiento el Consejo de que el National Labor Relations Board (NLRB) de los Estados Unidos ha privado a los profesores licenciados de las universidades privadas estadounidenses de la protección de la legislación laboral estadounidense? El derecho a organizarse en sindicatos es un derecho humano. ¿Va a presionar el Consejo a la Administración Bush para que permita que los sindicatos universitarios se organicen con objeto de proteger la calidad de los puestos de trabajo, las libertades académicas y los estándares intelectuales de las universidades de los Estados Unidos?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Señor Presidente, por lo que respecta a la situación de los docentes cualificados en los Estados Unidos, puedo responder al señor Evans que el Consejo no está informado de la situación planteada en la pregunta.

El tipo de relaciones profesionales mencionadas por su Señoría depende únicamente de la competencia de los Estados miembros. Por esta razón, aunque las cuestiones relativas a los derechos humanos constituyen una parte importante del diálogo periódico entre la Unión Europea y los Estados Unidos, la Unión no está en condiciones de debatir este tipo de relaciones profesionales con las autoridades estadounidenses.

 
  
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  Robert Evans (PSE).(EN) Gracias por la respuesta, aunque no haya sido exactamente la que esperaba. Sin duda no es un asunto que precise la actuación individual de 25 países; es una cuestión muy grave.

Nuestras relaciones con los Estados Unidos no solo versan sobre comercio y empresas que ganan dinero y, por la misma razón, este no es un asunto solamente de los Estados Unidos, ni que afecte solo a los ciudadanos norteamericanos, puesto que existe un colectivo notable de europeos impartiendo clases en estas instituciones norteamericanas. Entiendo ahora que el rector de la Universidad de Columbia en Nueva York haya impartido instrucciones acerca de cómo quiere que se trate y castigue a los profesores titulados.

Quiero decir a la Presidencia, en señal de solidaridad y en defensa del Derecho laboral internacional, que no debemos quedarnos callados en este tema y que no debemos permanecer al margen y tolerar una violación flagrante de los derechos de los trabajadores. Aunque esté ocurriendo en los Estados Unidos, también podría afectar a ciudadanos europeos. Le ruego que retome el asunto y estudie qué medidas adicionales se pueden adoptar.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Lamento no poder responder otra cosa que lo que ya he dicho, pero, a pesar de todo, tomo buena nota de los comentarios de su Señoría. Cada país debe, sin duda, y comparto absolutamente este punto de vista, respetar las leyes internacionales que rigen el trabajo. Es un punto que retengo y que se podrá abordar, como ya he dicho, en el marco de las relaciones con los Estados Unidos.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 3 formulada por Bernd Posselt (H-0294/05)

Asunto: Reglamentaciones en materia de derechos de las minorías en Macedonia y Serbia

¿Son compatibles las reglamentaciones serbias en materia de derechos de las minorías, especialmente en Voivodina, el distrito de Novi Pasar y el valle de Presevo, con los estándares europeos en la materia? ¿Qué opina el Consejo al respecto, en relación con las normas vigentes en Macedonia en virtud del Acuerdo de Ohrid?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) El Consejo sigue de cerca la situación de los derechos de las minorías en los Balcanes Occidentales. El último análisis sobre los derechos de las minorías en Serbia y Montenegro es el presentado por la Comisión en el marco de su estudio de viabilidad para la apertura de las negociaciones de un acuerdo de estabilización y asociación con Serbia y Montenegro. Por su parte, la situación de los derechos de las minorías en la Antigua República Yugoslava de Macedonia se describe en el último informe anual de la Comisión, elaborado en el marco del proceso de estabilización y asociación.

En general, la situación en materia de derechos de las minorías en la región de los Balcanes Occidentales ha mejorado en los últimos años, aunque todavía quedan progresos importantes por hacer. En vez de hacer una comparación entre las disposiciones adoptadas con respecto a las minorías en Serbia y Montenegro y en la Antigua República Yugoslava de Macedonia, el Consejo pretende seguir alentando a estos dos países, habida cuenta de su situación totalmente específica, a aplicar una política en materia de minorías completamente conforme a las normas europeas.

 
  
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  Bernd Posselt (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, dado que el Acuerdo de Ohrid impone unas condiciones muy estrictas a Macedonia en lo que respecta a la protección de las minorías, quiero pedir que evitemos aplicar un doble criterio, lo cual creo corremos el riesgo de hacer. Aquí tratamos dos ámbitos: el Sandzak de Novi Pazar y Vojvodina, donde los problemas con las minorías siguen siendo muy graves, y es sobre estos sobre los que quiero llamar su atención.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Reconozco de buen grado la importancia de llamar la atención del Consejo sobre el trato dado a las minorías en las regiones que acaba de indicar y de efectuar una especie de comparación con la protección de las minorías con arreglo al Acuerdo de Ohrid.

No obstante, creo que se trata de dos situaciones diferentes, que deben evaluarse como tales. Sin duda, la Unión no dejará de insistir enérgicamente, en el marco del desarrollo de sus relaciones con Serbia, en la protección de las minorías en las regiones que su Señoría ha mencionado.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 4 formulada por Chris Davies (H-0295/05)

Asunto: Comercio directo con Chipre del Norte

¿Qué respuesta ha dado el Consejo a la sugerencia realizada por el Comisario Rehn en la reunión de enero de la Comisión de Asuntos Exteriores de que, en un intento de superar el actual punto muerto, la Comisión estaba dispuesta a estudiar la posibilidad de añadir el artículo 308 del Tratado CE como segundo fundamento jurídico de los reglamentos en materia de asistencia y comercio?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Como ya se ha destacado en respuesta a preguntas similares, el Consejo no ha dejado de afirmar su interés en que prosigan los esfuerzos para la reunificación de Chipre, y su deseo es que todos los chipriotas pueden encontrarse juntos pronto, como ciudadanos chipriotas y europeos de una isla reunida en el seno de la Unión Europea.

En esta perspectiva, la Unión Europea ha examinado medidas susceptibles de poner fin al aislamiento de la comunidad chipriota turca y facilitar la reunificación de Chipre alentando el desarrollo económico de la comunidad chipriota turca. Se han tomado ya algunas medidas a este fin, como el denominado Reglamento de la «línea verde», adoptado en 2004 y recientemente modificado para ampliar su ámbito de aplicación e incrementar su eficacia.

También se ha realizado un importante trabajo en torno a otras medidas, en concreto las propuestas de la Comisión relativas, por una parte, al instrumento de apoyo financiero dirigido a promover el desarrollo económico de la comunidad chipriota turca y, por otra, los intercambios con las zonas en que el Gobierno de la República de Chipre no ejerce un control efectivo. La adopción de estas dos propuestas no ha sido posible aún, pues todavía hay dificultades que superar, en particular por lo que se refiere a los intercambios directos.

Su Señoría se refiere más concretamente a esta última propuesta. La hipótesis avanzada por el Comisario Rehn en la reunión de enero de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento, sobre la posible modificación del fundamento jurídico de esta propuesta, no ha sido presentada al Consejo a día de hoy. En efecto, corresponde a la Comisión modificar en este sentido su propuesta, si así lo desea. En esta fase, la Presidencia no puede prejuzgar obviamente las posibles decisiones del Consejo al respecto.

No obstante, debo señalar que hay dictámenes jurídicos que no confirman el enfoque de la Comisión en cuanto al fundamento jurídico inicialmente elegido por ella. El Consejo puede, a través de la Presidencia, garantizar una vez más a su Señoría que proseguirá sus esfuerzos por favorecer la integración económica de la isla y la mejora de las relaciones entre las dos comunidades chipriotas y con la Unión Europea.

 
  
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  Sarah Ludford (ALDE), en sustitución del autor. – (EN) Agradezco al Presidente en ejercicio del Consejo esa respuesta. Me parece que cada uno está echando la culpa a los demás. Ha transcurrido más de un año desde que el Consejo prometió poner fin al aislamiento de los turcochipriotas a raíz de su voto por mayoría de dos tercios a favor del Plan Annan de las Naciones Unidas en pro de una solución política. Hay que preguntarse qué confianza se puede tener en las promesas de la UE cuando este es un ejemplo de incumplimiento. Como ha señalado el Ministro, el comercio directo y la ayuda a la economía del norte contribuirán a una solución política. A nadie beneficia que los turcochipriotas se encuentren tan retrasados respecto de los grecochipriotas en cuanto a ingresos y desarrollo económico.

¿Cuándo se va aplicar una presión seria para cumplir realmente esa promesa formulada hace un año? Entretanto, los turcochipriotas continúan asilados, perdiendo la confianza en las promesas de la UE. He de admitir que les comprendo. ¿Cuándo podemos esperar que se aprueben estos dos Reglamentos?

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. DOS SANTOS
Vicepresidente

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Puedo decirle simplemente, señora Ludford, que su pregunta llega en el momento oportuno, puesto que dentro de hora y media, yo mismo, como representante de la Presidencia, y el Comisario Rehn, visitaremos Chipre para intentar debatir los problemas que acaba de mencionar. Creo que la intención de la Presidencia es lograr precisamente, lo antes posible, la resolución de estos problemas y responder así a los compromisos políticos contraídos por el Consejo el pasado mes de abril.

 
  
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  El Presidente. Dado que el autor no está presente, la pregunta nº 5 decae.

Pregunta nº 6 formulada por Gay Mitchell (H-0299/05)

Asunto: Cumplimiento de los compromisos de ayuda de los Estados miembros de la UE

Recientemente se ha publicado un informe conjunto de Oxfam, ActionAid y la European Debt and Development Coalition (coalición europea para la cancelación de la deuda y el desarrollo) en el que se evalúa la actuación de los Estados miembros de la UE en el ámbito del desarrollo. En la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 1970, los países ricos del mundo acordaron conceder el 0,7 % de su RNB como ayuda al exterior, a más tardar en 1980. Veinticinco años después de esta fecha límite, sólo cinco países han alcanzado este objetivo; cuatro de ellos son Estados miembros de la UE. Muchos otros países han roto sus compromisos relativos a la erradicación de la pobreza. Por ejemplo, Irlanda ha suspendido sus planes de alcanzar el objetivo del 0,7 % en 2007.

Puesto que la Presidencia luxemburguesa ha señalado que uno de los principales objetivos de su programa será la lucha contra la pobreza, ¿utilizará su influencia para renovar las promesas de ayuda de los Estados miembros? ¿Cómo piensa garantizar el cumplimiento de los objetivos de ayuda al desarrollo que se ha fijado la UE?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Las propuestas de la Comisión, que identifican las medidas que deben adoptarse para acelerar la realización de los Objetivos del Milenio, están siendo debatidas por un grupo de trabajo del Consejo desde el 14 de abril de 2005. La Presidencia luxemburguesa tiene intención de hacer todo lo necesario para que el Consejo pueda definir, en sus reuniones de los días 23 y 24 de mayo próximos, los elementos básicos de sus compromisos renovados, que en lo esencial tienen por objeto, en primer lugar, fijar nuevos objetivos intermedios de incremento de los presupuestos de ayuda pública de aquí a 2010, individuales y para la Unión en su conjunto, con vistas a llegar a un esfuerzo global del 0,7 % del PIB en 2015; en segundo lugar, acelerar las reformas para mejorar la calidad de la ayuda; en tercer lugar, reconsiderar el modo en que la Unión Europea, a través de su propio modelo de desarrollo sostenible, con sus políticas internas y externas, puede influir en las condiciones del desarrollo. Esto exige políticas coherentes para promover el desarrollo, que constituye un elemento fundamental de nuestro enfoque en materia de cooperación y desarrollo. En cuarto lugar, hacer que África se beneficie de forma prioritaria de las nuevas orientaciones y aprovechar las nuevas oportunidades de una cooperación entre los dos continentes

La Unión Europea es plenamente consciente de la importancia y la urgencia de la tarea. En este contexto, el Consejo Europeo, en su reunión de los días 22 y 23 de marzo, pidió a la Comisión y al Consejo que acelerasen sus trabajos, en particular en lo que se refiere a los distintos componentes del capítulo de «desarrollo» a fin de ultimar las posiciones sobre los distintos temas y hacer posible que la Unión Europea desempeñe un papel activo en los futuros debates con vistas a la cumbre de las Naciones Unidas del mes de septiembre de 2005. Ya anuncié esta mañana que el Consejo Ecofin, tras haber deliberado, en su última reunión, sobre los nuevos modos de financiación posibles, va a volver sobre esta cuestión en la reunión informal que celebrará este fin de semana.

 
  
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  Gay Mitchell (PPE-DE).(EN) Quiero señalar al Presidente en ejercicio del Consejo que este objetivo del 0,7 % se acordó hace 35 años y que hasta la fecha solo cinco Estados, cuatro de ellos de la UE –cuatro de un total de 25 Estados miembros de la UE– han cumplido este objetivo del 0,7 %. Para 2025, en este planeta habrá 2 000 millones más de habitantes, el 90 % de ellos nacidos en el Tercer Mundo. ¿Qué tipo de mundo vamos a legar a la próxima generación? Acabamos de hablar de la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué estamos construyendo para nuestros hijos y nuestros nietos? ¿Qué pasos en firme va a dar el Consejo para procurar que los Estados miembros cumplan sus obligaciones?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Pienso en efecto que existe una nueva voluntad de orientarse clara y decididamente hacia el objetivo del 0,7 %. Comparto evidentemente lo que acaba de decir su Señoría: hace demasiado tiempo. En efecto, se habla de este objetivo desde hace más de 30 años. Ahora es el momento de ponerlo en práctica y es cierto que los plazos que se han fijado siguen siendo quizás excesivamente largos.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 7 formulada por David Martin (H-0302/05)

Asunto: Mordechai Vanunu

Durante el turno de preguntas del 23 de febrero de 2005, pregunté al Consejo si recordaría a los israelíes que Mordechai Vanunu fue trasladado ilegalmente de Europa: de hecho, secuestrado para ser juzgado en Israel por delitos supuestamente cometidos 20 años antes, trabajando con la ridícula hipótesis de que aún guardaba secretos que podían ser perjudiciales para Israel. En esta ocasión, pedí al Consejo que instara al Gobierno israelí a poner fin a su persecución de esta persona, permitiéndole abandonar Israel, y si así lo deseaba, vivir en la Unión Europea.

No obstante, parece que el Gobierno israelí sigue persiguiendo al señor Vanunu ¿Qué medidas piensa adoptar el Consejo?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Desde mi intervención ante el Parlamento el pasado mes de febrero, el Gobierno israelí decidió, muy a pesar nuestro, prolongar 12 meses más las restricciones impuestas a la liberación de Mordechai Vanunu el año pasado. Además, se está celebrando un juicio en el que se acusa al señor Vanunu de haber infringido esas restricciones y a resultas del mismo puede ser condenado a una nueva pena de prisión. Parece que este asunto es extremadamente sensible para las autoridades israelíes, que parecen querer proteger, de este modo, la seguridad del Estado israelí. Al tomar la decisión de prorrogar las restricciones impuestas al señor Vanunu, el Gobierno israelí afirmó que este todavía tenía información que divulgar.

Dicho esto, cerca de 20 años después de los hechos, es legítimo también reconocer a un individuo que ha pasado 18 años en prisión sus derechos fundamentales, como la facultad de vivir con dignidad, libre y en paz. Continuaremos por tanto el diálogo con las autoridades israelíes, en particular sobre este asunto de respeto de los derechos humanos, en el marco del diálogo político que mantenemos con ellas, y en el marco de la aplicación de la política de vecindad, a la que el Gobierno de Israel se ha comprometido a cooperar, sobre las cuestiones de seguridad y no proliferación de las armas de destrucción masiva y, más concretamente, sobre el respeto de los derechos humanos.

 
  
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  David Martin (PSE).(EN) Doy las gracias al Presidente en ejercicio del Consejo por su respuesta, que ha sido todo lo útil que podía serlo en las presentes circunstancias. Sin embargo, tengo claro que Israel ha pasado de proteger la seguridad del Estado a perseguir a este hombre. Espero que el Consejo continúe realmente presionando a Israel para que lo libere. Mordejai Vanunu ha sido elegido rector de la Universidad de Glasgow en mi país, y nos gustaría mucho que pudiera acudir a la universidad y tomar posesión de su cargo. Por consiguiente, espero que el Consejo mantenga la presión.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) El Consejo ha tomado nota de lo que plantea su Señoría y hará lo que acabo de decir.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 8 formulada por Panagiotis Beglitis (H-0306/05)

Asunto: Violación de los derechos fundamentales de los griegos en Georgia

Actualmente se están cometiendo en Georgia graves delitos contra la población griega, con ataques en la región de Tsalka, cuna de la población puramente griega. Según algunas organizaciones de ciudadanos de esta etnia, algunas familias griegas han sido asesinadas, mientras que otras han sido expulsadas de sus pueblos. Esta población también se enfrenta con problemas en el caso de sus propiedades. Se ha informado de que en los últimos siete años unos 7 000 "invasores" han ocupado sus casas y sus tierras, negándose a devolverlas a sus propietarios legítimos.

¿Está informado el Consejo de estos hechos? ¿Qué medidas piensa tomar para proteger los derechos fundamentales de los griegos de Georgia? ¿Tienen la Presidencia y el Sr. Solana la intención de llevar a cabo una acción ante el Gobierno de Tiflis a este respecto? ¿Está el Sr. Solana dispuesto a presentar, en colaboración con la OSCE, el Consejo de Europa y la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, un informe sobre la situación de los derechos humanos de los griegos en Georgia?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) En primer lugar, el Consejo quiere agradecer a su Señoría la información que le ha facilitado sobre la violación de los derechos fundamentales de la población griega de Georgia. En el diálogo político que la Unión Europea mantiene con Georgia, el Consejo ha expresado en muchas ocasiones su preocupación por la necesidad de mejorar la protección de los derechos humanos en este país socio. El Consejo seguirá aprovechando todas las oportunidades que se le ofrezcan de comunicar su preocupación por los derechos humanos en Georgia, en particular en el marco de su cooperación con la OSCE, el Consejo de Europa y la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

El Secretario General y el Alto Representante para la PESC nombró el 17 de enero de 2005 a Michael Matthiessen su representante personal para los derechos humanos. El representante especial de la Unión Europea para el Cáucaso Meridional, señor Talvitie, ayuda asimismo a Georgia a llevar a cabo reformas políticas y económicas, en particular en lo que se refiere al Estado de Derecho, democratización, derechos humanos, gobernanza, desarrollo y reducción de la pobreza.

El Consejo, en sus conclusiones del 25 de abril, resaltó la importancia de estos objetivos y renovó su compromiso de desarrollar, en el marco de sus relaciones, y en particular de la política europea de vecindad, estos distintos elementos. Con motivo de la redacción y la negociación del plan de acción relativo a la política europea de vecindad entre la Unión Europea y Georgia, la Unión Europea insistirá en la necesidad de mejorar la protección de los derechos humanos en este país. El Consejo tiene, pues, la intención de seguir muy de cerca la evolución de la situación de la comunidad griega y de plantear la cuestión a las autoridades de Georgia siempre que proceda hacerlo.

Quizás también el Parlamento Europeo desee abordar esta cuestión en la próxima reunión del comité de Cooperación parlamentaria Unión Europea-Georgia, que, según la información de que dispongo, tendrá lugar los días 13 y 14 de junio de 2005.

 
  
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  Panagiotis Beglitis (PSE).(EL) Señor Presidente, quiero dar las gracias al Presidente en ejercicio del Consejo por su respuesta. Estoy totalmente de acuerdo con el conjunto de principios que nos ha expuesto.

Sin embargo, el problema no lo constituye solo el conjunto de principios: radica en lo que, desde un punto de vista práctico, podemos hacer en la Unión Europea para proteger los derechos humanos y de las minorías en Georgia y en todo el mundo. ¿Con qué palancas y mecanismos de control contamos, en cuanto Unión Europea, para convencer o presionar a las autoridades georgianas para que respeten los derechos de la minoría griega?

Digo esto porque tengo ante mí el informe del representante especial –según se ha referido usted a él– de la Unión Europea para los derechos humanos en Georgia, con fecha del 12 de abril, que describe la situación de los derechos humanos, y he de manifestar que expone unas condiciones muy poco agradables para los griegos en Georgia.

¿Qué estamos haciendo? ¿De qué herramientas disponemos dentro del contexto de nuestras relaciones con Georgia? Creo que eso es lo importante hoy.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Georgia ha vivido un período de grandes trastornos, pero se ha comprometido ahora en la vía de la democratización. Por otra parte, busca el acercamiento a la Unión Europea. Creo que ese acercamiento a la Unión Europea, en particular en el marco de la política europea de vecindad, debería permitir también presionar a las autoridades de Georgia para que respeten no solo los derechos humanos en general, sino también y sobre todo los derechos de las minorías. Creo, por consiguiente, que en el marco de las relaciones entre la Unión Europea y Georgia, esta cuestión debe ocupar un lugar importante. Por lo demás, porque Georgia quiere acercarse a Europa y concretamente a la Unión Europea, podremos defender mejor los derechos de las minorías griegas a los que su Señoría ha hecho referencia.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 9 formulada por Claude Moraes (H-0309/05):

Asunto: Decenio de la Inclusión Romaní - 2005-2015

El 2 de febrero de 2005, ocho Jefes de Estado y de Gobierno declararon inaugurado en Sofía el "Decenio de la Inclusión Romaní 2005-2015". Se comprometieron, asimismo, a trabajar para eliminar la discriminación y cerrar las brechas inaceptables entre la minoría romaní y el resto de la sociedad.

¿Cómo piensa contribuir el Consejo a la consecución de los objetivos de esta acción? ¿Está dispuesto el Consejo a informar regularmente acerca de los avances en la integración de la minoría romaní en la sociedad europea?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) El Consejo acoge con agrado el compromiso contraído por varios Jefes de Estado y de Gobierno el 2 de febrero de 2005 en Sofía de eliminar toda forma de discriminación de la minoría romaní de aquí a 2015. No necesito recordar los debates que acabamos de mantener sobre el final de la Segunda Guerra Mundial y los sufrimientos padecidos por las poblaciones romaníes. Este compromiso representa una iniciativa fundamental, dado que, desde el 1 de mayo de 2004, las comunidades romaníes se han convertido en la minoría étnica más importante de la Unión Europea. Debido a la especificidad de su situación, su integración constituye un desafío de gran magnitud en materia de protección de los derechos fundamentales y de inclusión social.

Como sin duda sabe su Señoría, la Unión Europea ha abordado en muchas ocasiones, en las negociaciones de adhesión de los nuevos Estados miembros, así como con Bulgaria y Rumanía, la situación de la minoría romaní como un aspecto que requiere la atención política de los Gobiernos de esos Estados, en particular a la luz de los criterios políticos de Copenhague relativos más concretamente a la necesidad de garantizar el respeto y la protección de las minorías.

A la hora de afrontar el desafío de la integración de las comunidades romaníes, la responsabilidad principal corresponde a las autoridades nacionales, así como a las autoridades regionales y locales con el mayor número de habitantes romaníes. Los agentes de la sociedad civil, así como los propios romaníes, tienen asimismo un papel crucial que desempeñar. A su vez, los Estados miembros pueden aplicar a escala comunitaria distintos programas políticos e instrumentos pertinentes en materia de no discriminación, igualdad de trato e inserción social. En particular, pueden recurrir a la Directiva 2000/43 relativa a la aplicación del principio de igualdad de trato entre las personas, sin distinción de raza ni de origen étnico. En efecto, esta directiva abarca un amplio abanico de aspectos en los que puede producirse la discriminación de los romaníes: empleo, formación, educación, protección social, acceso a los bienes y servicios y acceso a la vivienda.

Por último, los Fondos Estructurales y, en particular, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional y el Fondo Social Europeo, pueden financiar cierto número de iniciativas a favor de la comunidad romaní. Así sucede en concreto con la iniciativa comunitaria Equal, que está financiada por el Fondo Social Europeo y desarrolla nuevos enfoques para luchar contra la discriminación y las desigualdades que en el mercado de trabajo afectan específicamente a la comunidad romaní.

 
  
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  Claude Moraes (PSE).(EN) Gracias por la respuesta. En ella ha reflejado usted la gravedad del desafío a que nos enfrentamos, ya que la comunidad romaní constituye en la actualidad la mayor minoría homogénea dentro de la Unión Europea ampliada.

¿Somos conscientes de la ausencia de actividad por parte de los Estados miembros, por ejemplo, la falta de aplicación de la Directiva sobre la igualdad de trato y del artículo 13 de la Directiva sobre igualdad racial, respecto de lo cual la Comisión está adoptando medidas para su cumplimiento? ¿Somos conscientes de que los Estados miembros van terriblemente retrasados en la puesta en práctica del Derecho vigente que protegería a la comunidad romaní, concretamente en materia de empleo? Se trata de un asunto grave. ¿Puede quedar recogida la problemática romaní, dada la magnitud de la misma, en las declaraciones finales por parte de la Presidencia luxemburguesa, a fin de garantizar que la próxima Presidencia del Reino Unido se tome este tema con la misma seriedad?

 
  
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  David Martin (PSE).(EN) Quiero insistir ante el Presidente en ejercicio del Consejo respecto de la consideración final apuntada por mi colega. Constituiría una señal muy positiva el hecho de que este asunto se discutiera entre los Jefes de Estado y de Gobierno, y que el comunicado final contuviera una referencia al mismo. Los romaníes piensan que son un cuerpo despreciado dentro de esta Unión Europea. Esto sería para ellos una señal positiva y tal vez podría servir de ejemplo, alentando a los Estados miembros a emprender las acciones pertinentes.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) En primer lugar diré que el Derecho comunitario debe ser íntegramente aplicado por todos los Estados miembros. Creo que es un deber que tienen todos los Estados a partir del momento en que se convierten en miembros de la Unión Europea.

Me gustaría añadir que el programa de acción comunitario contra la discriminación está destinado a promover medidas encaminadas a combatir la discriminación basada en el origen racial o étnico. Uno de los ámbitos prioritarios identificados en el programa de trabajo para 2004 contemplaba específicamente la integración de la minoría romaní en el mercado de trabajo. Todos los Estados miembros en cuyo territorio residan minorías romaníes deberán incluirlas en sus programas de acción nacionales en materia de mercado de trabajo. Pienso que se trata de utilizar los instrumentos comunitarios que ya he citado anteriormente para alentar e inducir a los Estados miembros a tratar de este modo la integración social de las minorías romaníes.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 10 formulada por Esko Seppänen (H-0311/05):

Asunto: Paquete nuclear

La Comisión ha presentado nuevas propuestas de directiva sobre la seguridad de las centrales nucleares y sobre el emplazamiento definitivo de los residuos nucleares. Bajo la actual Presidencia en ejercicio del Consejo no se ha producido ningún avance notable en el examen de la cuestión por parte del Consejo. ¿Cuál es la posición del país que ejerce la Presidencia acerca del motivo por el que no se han realizado progresos? ¿Cuándo cabe esperar que se avance en el asunto?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Como ya indicó el Consejo en su respuesta a la pregunta nº 1778 formulada por el señor Rübig, el proceso de examen de las propuestas de la Comisión indujo al Consejo a adoptar el pasado 28 de junio unas conclusiones sobre la seguridad nuclear y la seguridad de gestión de los combustibles irradiados y los residuos radiactivos.

En dichas conclusiones se reafirma la decisión de la Comunidad y de sus Estados miembros de mantener un elevado nivel de seguridad. Al mismo tiempo, se trata de facilitar –cito esas conclusiones– la elección de uno o varios instrumentos, en el marco del Tratado Euratom, que puedan contribuir más eficazmente a garantizar la seguridad nuclear, así como una gestión segura del combustible irradiado y los residuos radiactivos, sin excluir ningún instrumento y de acuerdo con los principios relativos a la mejora de la legislación.

En aplicación de estas conclusiones, en el segundo semestre de 2004 se elaboró un plan de acción que se articula en torno a tres capítulos: la seguridad de las instalaciones nucleares; la seguridad de gestión del combustible irradiado y de los residuos radiactivos; y la financiación del desmantelamiento de las instalaciones nucleares y de la gestión segura del combustible irradiado y los residuos radiactivos.

En este marco, la Presidencia luxemburguesa ha elaborado un programa de trabajo que detalla las tareas que hay que desarrollar y constituido los tres grupos de expertos encargados de los distintos capítulos del plan de acción. Sobre la base de este programa y habida cuenta del calendario de las distintas autoridades internacionales cuyos trabajos influyen en las tareas que hay que llevar a cabo, se prevé la presentación de un informe global para finales de 2006.

Puedo asegurarles que Luxemburgo concede una enorme importancia a este tema. Sin embargo, hay que constatar que existen minorías de bloqueo que no nos permiten avanzar en esta vía con más rapidez.

 
  
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  Jonas Sjöstedt (GUE/NGL), autor suplente. (SV) Señor Presidente, quiero dar las gracias al Consejo por su respuesta a la pregunta del señor Seppänen. Tengo dos preguntas complementarias. La primera se refiere a si el Consejo cree que el almacenamiento definitivo de los residuos nucleares constituye un tema de interés común hasta el punto de que la UE deba procurar alcanzar una solución común para los diferentes Estados miembros, por ejemplo, en cuanto a cómo y dónde deben ser depositados definitivamente sus residuos. Mi segunda pregunta hace referencia al Tratado Euratom. Uno de los puntos de debate referentes a las negociaciones sobre la nueva Constitución versaba, desde luego, sobre si debía mantenerse vigente el Tratado Euratom, tal como permite la Constitución. ¿Cree el Consejo que hubiera resultado más difícil poner en práctica una política supranacional en este ámbito, caso de que no hubiera existido el Tratado Euratom como fundamento jurídico?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Comencemos por el Tratado Euratom. Ha habido, al margen de la Convención, iniciativas para pedir concretamente una reforma del Tratado Euratom. Creo, en efecto, que sería hora de proceder a una reforma en profundidad de este Tratado. Pero sabemos que es una empresa extremadamente difícil, dado que no todos los Estados miembros comparten el mismo enfoque sobre el desarrollo del sector nuclear. Algunos piensan sencillamente que no hay que desarrollar el sector nuclear. Un poco por esta razón nos hemos quedado en una situación de bloqueo.

En cuanto a la cuestión de los depósitos, ya les he dicho que estaban en curso concertaciones entre expertos para encontrar un modo mejor de asegurar el depósito de los residuos nucleares. Puedo garantizarles que, en el contexto de los trabajos realizados actualmente, la Presidencia hará todo lo que esté en su mano por adelantar esta cuestión, teniendo presente la seguridad y la máxima protección del medio ambiente, pero también de las personas.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 11 formulada por Rodi Kratsa-Tsagaropoulou (H-0312/05)

Asunto: Suspensión de la entrada en vigor del nuevo Código Penal en Turquía

Recientemente, el Primer Ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció que su Gobierno había decidido suspender la entrada en vigor del nuevo Código Penal revisado del país, prevista normalmente para el mes en curso.

Dado que la revisión y la aplicación del Código Penal constituían una exigencia básica de las instituciones comunitarias con miras a la adaptación de Turquía al acervo comunitario, ¿cómo valora el Consejo esta suspensión? ¿Ha sido informado oficialmente por el Gobierno turco sobre los motivos de dicha suspensión así como sobre la fecha definitiva de entrada en vigor del nuevo Código Penal? En caso afirmativo, ¿qué respuesta ha dado al Gobierno turco? ¿Cree que la falta de aplicación del Código Penal tendría repercusiones en cuanto al inicio de las negociaciones con el país candidato el 3 de octubre de 2005?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) El Código Penal es uno de los seis textos legislativos específicos mencionados en la recomendación de la Comisión de octubre de 2004 que, según las conclusiones del Consejo Europeo de los días 16 y 17 de diciembre de 2004, deben entrar en vigor antes de la apertura de las negociaciones de adhesión.

La Unión está al tanto de la decisión tomada por el Gobierno turco de aplazar la fecha de entrada en vigor de dicho Código. Las autoridades turcas han indicado que la entrada en vigor del nuevo Código Penal está prevista ahora para el 1 de junio de 2005 en lugar del 1 de abril de 2005. Turquía ha declarado su intención de aprovechar la ocasión para modificar el texto, en particular para mejorar las disposiciones relativas a la libertad de expresión y la libertad de prensa.

En la reciente reunión del Consejo de asociación con Turquía, la Unión Europea hizo referencia a este importante tema y alentó a Turquía a revisar sus disposiciones para responder a las preocupaciones de la Unión en este terreno y actuar de conformidad con a los principios y criterios de Copenhague.

 
  
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  Rodi Κratsa-Τsagaropoulou (PPE-DE).(EL) Señor Presidente, quisiera preguntarle, de forma más específica, si está controlando la evolución de la reforma del Código Penal, la dirección en que está avanzando y el calendario de su aplicación. ¿Qué exigencias concretas ha planteado usted? ¿Ha fijado un calendario? ¿Se convertirá en un tema importante para usted antes del 3 de octubre, cuando analice los criterios y obligaciones de Turquía?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Creo realmente que la Comisión y el Consejo siguen con toda atención la evolución de esta cuestión crucial e importante. Tal como están las cosas, no tengo ninguna razón para dudar de la firme intención de las autoridades turcas de adoptar y aplicar un Código Penal revisado por las razones que les he indicado. Por ello, creo que no hay motivo para poner en duda las decisiones adoptadas por el Consejo Europeo.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 12 formulada por Dimitrios Papadimoulis (H-0317/05)

Asunto: Pena de muerte

Dada la posible condena a muerte de Sadam Husein y la posición categórica de la Unión Europea a favor de la abolición o no aplicación de la pena de muerte, así como del derecho a un juicio justo, y considerando que el Presidente de Iraq ha declarado que firmar la condena de Sadam Husein iría en contra de sus convicciones en materia de derechos humanos, de los cuales es defensor, y de sus principios a favor de la abolición de la pena de muerte, ¿puede indicar el Consejo cómo piensa actuar para afirmar claramente una vez más la oposición de la Unión Europea frente a cualquier caso de pena de muerte?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) La posición de la Unión Europea a favor de la abolición de la pena de muerte es bien conocida; es activamente defendida por la Unión Europea en sus relaciones con terceros países, así como en el ámbito multilateral, conforme a la posición de la Unión Europea con respecto a la pena de muerte.

En julio de 2004, el Consejo reaccionó al restablecimiento de la pena de muerte en Iraq planteando en varias ocasiones esta cuestión a las autoridades iraquíes, y seguirá haciéndolo en el futuro.

 
  
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  Adamos Adamou (GUE/NGL), autor suplente. – (EL) Muchas gracias, señor Ministro, por su respuesta a la pregunta del señor Papadimoulis. No tengo ningún comentario que añadir.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 13 formulada por Doris Pack (H-0319/05):

Asunto: Garantía de la posibilidad de participar en elecciones y de la igualdad de oportunidades para los partidos de la minoría nacional húngara en Rumanía

Las condiciones para la participación en las elecciones de los partidos de las minorías étnicas en Rumanía están definidas legalmente: afiliación de como mínimo un 15% de la minoría étnica; más de 300 firmas en 15 de las regiones de Rumanía. El Congreso del Consejo Europeo de 16 de julio de 2004 constató que estas exigencias "no se aplicaron a ninguno de los partidos existentes". La Comisión Venice del Consejo de Europa constató el 6 de diciembre de 2004 que "las condiciones para las minorías étnicas nacionales, para la presentación de sus candidatos a las elecciones, son prohibitivas", por lo que es imposible satisfacerlas (dictamen de la Comisión nº 300/2004). La Comisión Europea constató en su informe sobre este país que el registro de los partidos de las minorías étnicas nacionales para las elecciones se ve considerablemente dificultado por obstáculos administrativos.

¿De qué otras informaciones dispone el Consejo por lo que se refiere a esta situación en Rumanía? ¿Qué medidas ha adoptado para poner remedio a esta situación? ¿Qué medidas tiene la intención de adoptar, con vistas a la próxima adhesión de Rumanía, para modificar esta situación y hacer posible que las minorías étnicas nacionales de Rumanía dispongan de un derecho de representación democrática acorde a los estándares europeos?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Al igual que la Comisión y el Parlamento, el Consejo ha resaltado, a lo largo de todo el proceso de ampliación, la especial importancia que reviste la protección de las minorías, así como la igualdad de oportunidades en la representación política de dichas minorías.

Más concretamente, en la última reunión del Consejo de Asociación UE-Rumanía, antes por tanto de la firma del Tratado de Adhesión, la Unión señaló que el pluralismo político es un principio esencial de toda democracia y que está íntimamente ligado al respeto de los criterios políticos de Copenhague. Instó encarecidamente a Rumanía a que modificara todas las disposiciones legislativas restrictivas que afectan a los partidos políticos y a la organización de las elecciones locales y que en el pasado han impedido a determinados partidos participar en los comicios.

El Consejo es muy consciente de los problemas a que se enfrentan algunos partidos políticos nuevos, que representan a minorías étnicas de Rumanía, para registrarse con vistas a las elecciones. La evolución de estas cuestiones seguirá supervisándose a la luz de los criterios políticos de Copenhague en el marco del ejercicio de seguimiento reforzado de los preparativos de Rumanía para la adhesión.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 14 formulada por Diana Wallis (H-0322/05):

Asunto: Ratificación del Convenio de La Haya del 19.10.1996 relativo a la competencia, la ley aplicable, el reconocimiento, la ejecución y la cooperación en materia de responsabilidad parental y de medidas de protección de los niños

Los Estados miembros adoptaron dos instrumentos internacionales fundamentales para la protección de los niños y sus familias. Uno es el Reglamento (CE) 1347/2000(1) del Consejo relativo a la competencia, el reconocimiento y la ejecución de resoluciones judiciales en materia matrimonial y de responsabilidad parental sobre los hijos comunes. El segundo es el Convenio de La Haya de 1996 que aborda cuestiones relativas a la responsabilidad parental en las relaciones entre los Estados de la UE y terceros países. Por tratarse de instrumentos complementarios, se pretendía que ambos entrasen en vigor más o menos al mismo tiempo.

Los Estados miembros debían depositar sus instrumentos de ratificación antes del 1 de enero de 2005. ¿Puede confirmar el Consejo si el proceso está siendo bloqueado por el Reino Unido y España en lo que se refiere a la aplicación del Convenio a Gibraltar? ¿Puede explicar la Presidencia las medidas que piensa adoptar para solucionar este problema, a fin de ofrecer un marco jurídico a los casos de sustracción de menores entre la UE y terceros países?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) El Consejo desea recordar a su Señoría que considera que el Convenio relativo a la competencia, la ley aplicable, el reconocimiento, la ejecución y la cooperación en materia de responsabilidad parental y de medidas de protección de los niños, celebrado en La Haya el 19 de octubre de 1996, representa una valiosa contribución a la protección de los niños a escala internacional y que es deseable, por tanto, que esas disposiciones se apliquen en el plazo más breve posible. En este sentido, el Consejo tomó, el 19 de diciembre de 2002, la decisión de pedir a los Estados miembros que firmasen este Convenio en interés de la Comunidad.

En cuanto a la ratificación del Convenio, el Consejo desea informar a su Señoría de que existe un acuerdo general en cuanto a la conveniencia de ratificar dicho Convenio, pero que subsiste un último problema en lo que concierne a Gibraltar. El Consejo espera que los dos Estados miembros realicen todos los esfuerzos necesarios para encontrar una solución a este punto, de forma que el Convenio pueda ser ratificado por los Estados miembros en interés de la Comunidad a ser posible antes de finales de 2005.

 
  
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  Diana Wallis (ALDE).(EN) Doy las gracias al Presidente, pero creo que es algo que debería haber quedado ratificado en marzo. Las cartas enviadas por la Conferencia de La Haya han quedado sin respuesta, lo cual transmite un mensaje deprimente a los padres y demás personas que quisieran aprovechar esta Convención, tanto en la Comunidad como en terceros países. Es igualmente un mensaje desafortunado para el mundo exterior. Espero que su aseveración de que va a entrar en vigor antes de finales de año resulte acertada.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 15 formulada por Ryszard Czarnecki (H-0323/05)

Asunto: Presupuesto para el periodo 2004-2007

En el caso de que no se alcance ningún compromiso sobre el presupuesto para el periodo 2004-2007 durante la Presidencia luxemburguesa, ¿existe el peligro de que esta cuestión se prolongue hasta principios de 2006? ¿Hay posibilidades de que la Presidencia británica no esté dispuesta a adoptar una posición final en la materia?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) En respuesta a esta pregunta y a las sugerencias que se han hecho, no puedo sino repetir que la Presidencia luxemburguesa sigue firmemente decidida a celebrar un acuerdo político sobre las perspectivas financieras en junio de 2005. Lo mismo piensa también la gran mayoría de diputados a este Parlamento. Por tanto, no se ha previsto ningún otro escenario y la Presidencia actual no duda de que, independientemente del resultado, las futuras Presidencias asumirán con seriedad las responsabilidades que les incumban.

 
  
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  Ryszard Czarnecki (NI).   (PL) Señor Presidente, quiero dar las gracias al representante del Consejo por habernos informado de que la Presidencia está dispuesta a lograr un acuerdo. Lo considero muy alentador. Sin embargo, estoy bastante preocupado por los últimos informes que nos han llegado acerca de este compromiso, ya que sus condiciones resultarían enormemente desfavorables para los nuevos Estados miembros, como Polonia, y tal vez más que nada para la República Checa y Hungría. A mi juicio, resulta absolutamente vital que se logre un compromiso durante la Presidencia luxemburguesa, o dicho de otra forma, en el primer semestre de este año. Espero en bien de la Presidencia, y de hecho en el de todos nosotros, que se alcance dicho compromiso, pero considero que es esencial que cuente con el beneplácito público en nuestros países.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) La Presidencia luxemburguesa cuenta con el apoyo firme y decidido de su Parlamento para llegar a un acuerdo. Por otra parte, espero que, con la buena voluntad de todos los Gobiernos, podamos conseguirlo.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 16 formulada por Lidia Joanna Geringer de Oedenberg (H-0327/05)

Asunto: Agrupación europea de cooperación transfronteriza (AECT)

En relación con el actual debate sobre los principios en que se basa el funcionamiento, la financiación y el control de la Agrupación europea de cooperación transfronteriza (AECT), instrumento totalmente nuevo, ¿cuál es la posición inicial del Consejo y cómo se están desarrollando los debates sobre la posible creación de dicho instrumento y las perspectivas de su futuro desarrollo?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) La agrupación europea de cooperación transfronteriza es objeto de la propuesta de reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo presentada por la Comisión el 14 de julio de 2004. Esta propuesta de reglamento está en curso de examen por uno de los grupos de trabajo del Consejo, que se encarga en particular de las acciones estructurales. A raíz de los debates mantenidos por este grupo desde el verano pasado, la Presidencia presentó el 19 de abril un texto de compromiso, accesible al público, que sirve de base para los trabajos del grupo encargado de las acciones estructurales. Por consiguiente, es imposible decir en esta fase cuál será la posición del Consejo cuando se cierre este debate. Evidentemente, como se trata de un reglamento que deberá aprobarse con arreglo al procedimiento de codecisión, el Parlamento es parte en el procedimiento.

 
  
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  Lidia Joanna Geringer de Oedenberg (PSE).   (PL) Muchas gracias, señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo. Conozco, por supuesto, esta propuesta de Reglamento, pero hay una serie de preguntas que quiero plantear al Consejo para recabar su opinión. El párrafo tercero del artículo 159 del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea prevé la adopción de acciones específicas al margen de los fondos con el fin de alcanzar los objetivos económicos y de cohesión social recogidos en el Tratado. En consecuencia, quisiera preguntar qué tipo de medidas son estas, al margen de qué fondos se adoptan y si existe algún plan para crear nuevos fondos para tal finalidad. Además, sobre todo en la exposición de motivos de la propuesta de Reglamento se hace referencia a la cooperación transnacional, interregional y transfronteriza. En los artículos posteriores solo se menciona la cooperación transfronteriza. Me gustaría saber si eso implica que se va a restringir dicha cooperación, o si van a seguir estando disponibles las oportunidades de cooperación que han existido hasta la fecha bajo INTERREG IIIA.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) En efecto, se refiere usted al tercer subapartado del artículo 159 del Tratado, que prevé que puedan adoptarse acciones específicas al margen de los fondos contemplados en el primer subapartado de dicho artículo para realizar el objetivo de cohesión económica y social previsto en el Tratado. Puede tratarse de acciones de cooperación transfronteriza o de otras acciones estructurales.

No puedo proporcionarle más información, puesto que el grupo de trabajo tiene la tarea específica de definir las demás acciones estructurales que pueden ser objeto de las medidas previstas en el tercer subapartado del artículo 159.

 
  
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  El Presidente. Dado que no está presente el autor, la pregunta nº 17 decae.

Pregunta nº 18 formulada por Johan Van Hecke (H-0332/05)

Asunto: Apoyo al proceso electoral en Burundi

La Unión Europea celebra en una declaración la buena marcha del referéndum sobre una nueva constitución en Burundi, pero alienta al mismo tiempo a Burundi a que plasme cuanto antes en los acuerdos de paz algunas medidas pendientes del proceso electoral.

¿Qué iniciativas concretas han tomado ya el Consejo y los Estados miembros para apoyar el proceso electoral en Burundi y para contribuir a garantizar, también después de las elecciones, la estabilidad duradera del país?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) La Unión Europea sigue con atención el proceso de paz en Burundi y lo apoya. En este contexto, celebra el correcto desarrollo del referendo sobre la nueva Constitución organizado en Burundi el 28 de febrero de este año. La adopción de la Constitución representa una etapa esencial para el restablecimiento de la paz y la estabilidad en Burundi y en el conjunto de las regiones de los grandes lagos.

Durante las negociaciones de cara a un alto el fuego y el período de transición de tres años, la Unión se mantuvo en estrecho contacto con todas las partes en Burundi, tanto mediante la presencia del señor Ajello, representante especial de la Unión Europea, como a través de cierto número de visitas de las sucesivas Presidencias de la Unión Europea. Nuestro apoyo se expresó en numerosas declaraciones y gestiones efectuadas no solo en Burundi, sino también en los países limítrofes y en Sudáfrica. Por lo demás, fue esta última la que tomó la iniciativa de las negociaciones para un alto el fuego, en primer lugar bajo la égida del Presidente Mandela y después del señor Zuma, Vicepresidente.

La Unión Europea participó en la financiación del despliegue de tropas africanas en Burundi, cuyo relevo tomó después la Unión Africana, y prestó ayuda a la actual misión de las Naciones Unidas en dicho país. La Unión Europea ha prometido 4,4 millones de euros para la organización de las elecciones y presiona, en cooperación con la iniciativa regional, para que se fije un calendario electoral antes de la expiración del período de transición recientemente prolongado hasta el 26 de agosto.

La contribución de la Unión Europea a las elecciones representa una tercera parte del presupuesto global previsto para estas y preparamos una misión de observación que estará presente en Burundi durante las elecciones legislativas que deben celebrarse el 4 de julio. El programa indicativo nacional, que se firmó en agosto de 2003 en el marco del 9º FED, concede 172 millones de euros a Burundi, en particular en los ámbitos del desarrollo rural, la asistencia presupuestaria y la buena gestión de los asuntos públicos, ámbitos que, si se benefician de una ayuda, deberían contribuir a mantener una estabilidad duradera en el país tras las elecciones.

 
  
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  Johan Van Hecke (ALDE).(FR) Señor Presidente, simplemente quisiera dar las gracias al señor Ministro por su respuesta, que es muy clara.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 19 formulada por Hans-Peter Martin (H-0334/05)

Asunto: Nuevo Estatuto de los diputados

Actualmente se está desarrollando un nuevo intento para establecer un Estatuto de los diputados europeos. A ese respecto, no se trata sólo de determinar un sistema general adecuado de remuneraciones sino también de la transparencia y de la supresión de los numerosos privilegios hasta ahora existentes para los parlamentarios de la UE. Entre ellos se cuentan unas dietas diarias exageradas, un importe global por gastos de secretaría sin necesidad de justificar los costes reales, unos reembolsos muy generosos de los gastos de enfermedad con cargo al presupuesto del Parlamento, así como un seguro de vida gratuito.

¿De qué forma proyecta el Consejo influir sobre el Parlamento Europeo en lo que respecta a la transparencia y a la restricción de tales privilegios?

¿Está dispuesto el Consejo a hacer público, en su totalidad y en la forma tomada como base para las negociaciones, el documento de base presentado el 26 de abril de 2005 sobre el Estatuto de los diputados?

¿Cómo piensa el Consejo impedir que se vuelvan a introducir nuevos privilegios por la puerta trasera, por ejemplo, en virtud de decisiones de los Cuestores del Parlamento Europeo, y qué posibilidades tiene el Consejo de instar a una utilización económica y eficaz por parte del Parlamento Europeo de los recursos presupuestarios destinados al Parlamento Europeo o de imponerla?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) La cuestión del Estatuto de los diputados, planteada en la pregunta de su Señoría, y en particular, de los principios que deben aplicarse para el reembolso de los gastos de los miembros del Parlamento Europeo, es objeto actualmente de negociaciones y conversaciones entre el Parlamento Europeo y el Consejo. Por el momento, no puedo decir nada más, dado que esas conversaciones no han concluido todavía, de forma que sería prematuro hacer comentarios más detallados al respecto.

 
  
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  Hans-Peter Martin (NI). (DE) Señor Presidente, estoy planteando preguntas muy concretas; por favor, respóndalas.

¿Qué objeción existe para publicar el documento de posición? Al fin y al cabo, estoy inquiriendo acerca de las posiciones, y usted no hace sino referirse a la introducción de mi pregunta. Me veo obligado a decirle al Consejo que, así, el turno de preguntas carece de todo sentido. ¿Qué le pasa al documento de posición de 26 de abril de 2005? ¿Por qué no podemos verlo? Tiene una importancia ciertamente fundamental para nosotros. Volvería a leer las preguntas que le he planteado, si no fuera por el hecho de que mis 30 segundos se han agotado. Por favor, dénos una respuesta.

 
  
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  Piia-Noora Kauppi (PPE-DE).(EN) Se nos ha dicho que el Coreper ha debatido hoy este asunto y que será tratado por los Servicios Jurídicos del Consejo y del Parlamento, y que luego será aprobado en la reunión del Consejo del 23 de mayo. ¿Nos puede garantizar que una vez que se adopte dicha decisión final del Consejo, tengamos acceso a la documentación completa antes de que el Parlamento haya de tomar su decisión definitiva? ¿Puede prometernos que recibiremos toda la información al respecto, y puede confirmarnos el calendario?

 
  
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  Anna Hedh (PSE). (SV) Señor Presidente, quiero decir que estoy de acuerdo con el señor Martin en cuanto a que existen muchos privilegios de los que podríamos prescindir los diputados al Parlamento Europeo. Por lo que se refiere a las dietas de desplazamiento, me gustaría contar en cualquier caso con el parecer del Consejo. Puedo afirmar que los diputados socialistas reembolsamos todo excepto los gastos reales de desplazamiento. En mi caso, eso ha ascendido a 6 300 euros en un semestre. Podríamos aprovechar ese dinero para hacer muchas más cosas en la UE.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. En primer lugar, debo corregir lo que ha dicho su Señoría, puesto que hoy no se ha reunido el Coreper; por consiguiente, el Coreper no ha podido discutir ninguna propuesta relativa al Estatuto.

Puedo confirmar simplemente que está desarrollándose un debate sobre ciertos aspectos del Estatuto, basado esencialmente en las propuestas presentadas por el Parlamento al Consejo hace unos dos años. Les recuerdo que, después de todo, corresponde al Parlamento Europeo adoptar el Estatuto, previa aprobación del Consejo, en efecto. Añadiré que el Consejo tiene especial interés, al menos tanto como el Parlamento, en que dicho Estatuto se adopte. Tan pronto haya un acuerdo, pienso que el Estatuto podrá entrar en vigor, si el Parlamento lo desea.

Por lo que se refiere a todas estas cuestiones de hecho, son decisiones que debe tomar, en el marco del Reglamento, el propio Parlamento, y puedo asegurarle también, señor Martin, que el Consejo insiste mucho en la importancia de la transparencia en materia de gastos. No es usted el único, el Consejo insiste tanto como usted en este punto.

 
  
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  El Presidente.

Pregunta nº 20 formulada por Paulo Casaca (H-0340/05):

Asunto: Utilización de una norma de carácter general para un fin específico

Una de las dos empresas de refinado de azúcar en Portugal – con el apoyo de la Comisión – ha interpuesto una medida cautelar contra la azucarera de Azores con el objetivo de prohibir las expediciones de azúcar de Azores, alegando que las expediciones tradicionales de esta empresa debían calcularse según el promedio de tres años en que no se realizaron, 1989, 1990 y 1991.

La justicia portuguesa planteó una cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia Europeo, que llevó a cabo las oportunas aclaraciones (C-0282/00), lo que condujo a que la justicia portuguesa rechazara el proceso apoyado por la Comisión, decisión que se haya actualmente recurrida.

La Comisión, que no se ha conformado con la decisión, está intentando por todos los medios cambiar el signo de la misma. Uno de los medios a los que ha recurrido consiste en modificar las condiciones establecidas por el Reglamento (CEE) nº 1600/1992(2), sobre cuya base el Tribunal no ha dado hasta ahora razón a la Comisión, de manera que las expediciones tradicionales de Azores pasen a calcularse sobre la base de la media de las expediciones de los años 1989, 1990 y 1991, lo que equivale a prohibirlas.

La modificación propuesta por la Comisión (COM(2004)0687 final) en el artículo 4 del Reglamento supone una modificación de una norma de carácter general que tiene como único objetivo eliminar la competencia de la azucarera de Azores.

¿No considera el Consejo ilegítimo modificar normas de carácter general con objetivos específicos? ¿No considera el Consejo que la utilización del poder de iniciativa para ganar en la legislación lo que perdió ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo corresponde a un abuso de poder?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) El tema planteado en esta pregunta es objeto de la propuesta de reglamento del Consejo relativa a las medidas específicas en el ámbito de la agricultura a favor de las regiones ultraperiféricas de la Unión, presentada por la Comisión el 24 de octubre de 2004. Esta propuesta de reglamento ha sido debatida de forma general por uno de los grupos de trabajo del Consejo. La Presidencia luxemburguesa va a convocar de inmediato una nueva reunión de este grupo a fin de acelerar los trabajos con vistas a un acuerdo en el Consejo tan pronto como disponga del dictamen del Parlamento Europeo sobre dicha propuesta de reglamento. Por lo que se refiere al modo en que la Comisión Europea ejerce su derecho de iniciativa consagrado en los Tratados, no corresponde al Consejo pronunciarse.

 
  
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  Paulo Casaca (PSE).(PT) Señor Presidente, en primer lugar deseo felicitarle y expresarle mis mejores deseos en esta la primera vez que hago uso de la palabra desde que usted se halla en el ejercicio de su cargo.

Permítame asimismo dar las gracias a la Presidencia del Consejo por abordar un asunto que no entraña menor importancia por el hecho de atañer a una minoría periférica de la UE. Quiero preguntarle, señor Presidente, si la Presidencia luxemburguesa prevé seguir dedicando, de aquí hasta la decisión final, el mismo cuidado y atención que ha venido dispensando hasta ahora a este tema y, con ello, si se va mantener este grado de compromiso.

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) Le doy las gracias por desearnos éxito.

Puedo asegurarle que la Presidencia luxemburguesa concede gran importancia a los problemas de las regiones ultraperiféricas y, en este caso, a los problemas de la agricultura en las regiones ultraperiféricas. Esperamos poder llevar a buen término este expediente, como usted desea.

 
  
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  El Presidente. La pregunta nº 21 ha sido retirada. Dado que no están presentes los autores, las preguntas nº 22 y 23 decaen.

Pregunta nº 24 formulada por Seán Ó Neachtain (H-0347/05)

Asunto: Palestina

Según el Consejo, asistir a la Autoridad Palestina en la tarea fundamental de asumir sus responsabilidades legislativas y ejecutivas y de mejorar sus fuerzas de policía y su capacidad para hacer cumplir la ley es y será una de las prioridades de la Unión Europea.

En este contexto, la Unión Europea ha creado la Oficina de coordinación para la asistencia a la policía palestina en Ramala.

¿Puede el Presidente en ejercicio explicar cuál será la misión exacta de esta "oficina" y qué recursos financieros se le asignarán para que pueda realizar adecuadamente sus funciones?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) La Oficina de coordinación de la Unión Europea para la asistencia a la policía palestina presta apoyo al representante especial de la Unión Europea para el proceso de paz en Oriente Próximo. Su función es coordinar la ayuda aportada por los Estados miembros de la Unión Europea y, en su caso, la aportada por los donantes internacionales a la policía civil palestina. Trabaja en cooperación con la Autoridad Palestina. Así, ofrece consejos prácticos tanto a la policía civil palestina como a las personas responsables de los asuntos policiales en el seno de la Autoridad Palestina. Desde el punto de vista estratégico, actúa como enlace con las demás partes interesadas y supervisa la transformación de la policía. La unidad consta de cuatro consejeros principales de la Unión en materia de policía y de un jefe de oficina local. Está en curso la contratación de dos consejeros más.

Sobre la base de un memorando de entendimiento entre el representante especial de la Unión, Marc Otte, y el Departamento de desarrollo internacional del Gobierno del Reino Unido, los costes de establecimiento y funcionamiento para el primer año han sido financiados por el Reino Unido por un importe de 390 000 euros. El Reino Unido ha abonado un importe adicional de 220 000 euros para un régimen de ayuda a pequeñas inversiones, administrado por la Oficina de coordinación de la Unión.

Por la naturaleza de su función, la Oficina de coordinación de la Unión identifica, propone y ayuda a gestionar cierto número de proyectos de asistencia bilateral específica, algunos de los cuales se han lanzado ya. Esos proyectos tienen por objeto, en particular, renovar el centro de formación de la policía de Jericó, impartir formación y suministrar equipos para el mantenimiento del orden público, y realizar una auditoría de las infraestructuras y los equipos de comunicación.

Estos proyectos, financiados y aplicados por los Estados miembros de la Unión Europea y otros donantes, constituyen la parte esencial de la importante suma de ayudas financieras, materiales y técnicas aportadas a la policía civil palestina. El mecanismo adecuado e indispensable para su ejecución corre a cargo de la Oficina de coordinación de la Unión Europea, del mismo modo que su marco estratégico.

Los salarios y costes de alojamiento de los asesores policiales principales son asumidos por los Estados miembros que los envían y deben considerarse contribuciones adicionales en especie. La Unidad de Policía, situada en Bruselas, aporta también apoyo administrativo.

El formato inicialmente elegido para la creación de la Oficina de coordinación de la Unión Europea presenta la ventaja de ser ligero y flexible desde el punto de vista administrativo, lo que permite a la Unión responder con rapidez y eficacia en un marco adecuado a las necesidades de la policía civil palestina, que se identifican conforme a la orientación política marcada por el Consejo y recordada en la pregunta.

 
  
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  Seán Ó Neachtain (UEN).(EN) Quiero dar las gracias al Presidente en ejercicio del Consejo por su respuesta tan exhaustiva. Esta labor resulta muy alentadora. ¿Puede decirnos si va a continuar, con mayor responsabilidad colectiva, en el futuro? Este tipo de cooperación resulta esencial en estos momentos.

 
  
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  Paul Rübig (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, mi pregunta se refiere a la Oficina de coordinación en Ramala, donde uno de los principales problemas es el desempleo. ¿Cree que sería posible que esta Oficina de coordinación coordinara también las actividades económicas que afectan a Europa y al Estado palestino?

 
  
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  Nicolas Schmit, Presidente en ejercicio del Consejo. (FR) En primer lugar, por lo que se refiere a las cuestiones de seguridad, puedo decir simplemente que habida cuenta de la evolución que parece perfilarse ahora y de las elecciones que han tenido lugar en los territorios palestinos, la Unión Europea deberá comprometerse de forma más duradera a ayudar a implantar todos los dispositivos de seguridad necesarios para la prosecución del proceso de paz, y alcanzar así al objetivo de la creación de un Estado palestino.

Por lo que se refiere a la cooperación económica, habrá que estudiar en qué medida la Unión Europea, a través de la importante ayuda económica que concede a los territorios palestinos, contribuye a impulsar la Oficina en cuestión.

Como saben, el señor Wolfensohn será el representante del Banco Mundial en los territorios palestinos para coordinar las acciones en materia de ayuda económica: hemos hablado de ello esta mañana. Habrá que trabajar en estrecha colaboración con la oficina del señor Wolfensohn y estudiar si la Oficina europea constituye el marco adecuado para que esta cooperación se materialice y sea lo más eficaz posible.

 
  
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  El Presidente. Al haberse agotado el tiempo asignado al turno de preguntas, las preguntas nº 25 a 28 serán contestadas por escrito(3).

El turno de preguntas queda cerrado.

 
  
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  Brian Crowley (UEN).(EN) En una cuestión de observancia del Reglamento, pido disculpas al Presidente en ejercicio del Consejo y a usted, señor Presidente, por no hallarme presente llegado el turno de mi pregunta. Estaba en otra reunión en el Edificio Winston Churchill y para cuando he vuelto, la pregunta había decaído.

 
  
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  El Presidente. Queda registrado, señor Crowley. En cualquier caso, reitero lo que acabo de decir: considero cerrado el turno de preguntas.

(La sesión, suspendida a las 18.20, se reanuda a las 21.05 horas)

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. McMILLAN-SCOTT
Vicepresidente

 
  

(1) DO L 160 de 30.6.2000, p. 19
(2) DO L 173 de 27.6.1992, p. 1
(3) Cf. Anexo «Turno de preguntas»


18. Ejercicio 2006
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede a la presentación por la Comisión del anteproyecto del presupuesto general para el ejercicio 2006.

 
  
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  Dalia Grybauskaitė, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, la Comisión desea presentar el anteproyecto de presupuesto que hemos aprobado el 27 de abril. Es el último presupuesto de las actuales perspectivas financieras. En este proyecto nos hemos centrado en los principales objetivos políticos acordados por la Comisión y el Parlamento, referentes a los cuatro grandes ámbitos políticos: relanzamiento de la Agenda de Lisboa, seguridad y solidaridad, ampliación y relaciones exteriores. Voy a comentar estos cuatro ámbitos políticos.

La prioridad central de este presupuesto es el relanzamiento de la Agenda de Lisboa, que busca reforzar el crecimiento económico y crear puestos de trabajo. El presupuesto europeo contribuye a este objetivo con tres conjuntos de políticas: políticas internas, desarrollo agrícola y políticas estructurales.

Por lo que respecta a las políticas internas, se ha previsto un aumento del 2 %. Como contribución directa a los objetivos de Lisboa, la investigación y el desarrollo van a registrar un incremento del 4,7 %.

La Política Agrícola Común también muestra un solapamiento claro con los objetivos de la Estrategia de Lisboa. 2006 será el primer año en el que los fondos procedentes de ingresos directos van a ser transferidos al gasto en desarrollo rural, que se va a elevar hasta el 13,6 %.

Los Fondos Estructurales europeos, en conjunto, experimentarán un incremento del 5 % y alcanzarán los 44 600 millones de euros. Su función primordial consiste en fomentar el potencial de crecimiento de las regiones retrasadas y aumentar las oportunidades de empleo. En conjunto, todas estas acciones contribuyen a los objetivos de la Estrategia de Lisboa y representan al menos un tercio del presupuesto.

Volviendo a los demás objetivos principales del presupuesto, la solidaridad y la seguridad, la propuesta de la Comisión prevé medidas para mejorar la seguridad social y medioambiental, garantizar los derechos fundamentales y promover la participación ciudadana activa, especialmente la de los jóvenes. La lucha contra el terrorismo, la mejora de la seguridad alimentaria y del transporte, y la seguridad de suministro energético se encuentran igualmente entre las medidas prioritarias, para las que el anteproyecto de presupuesto propone un aumento del 5 %.

Para terminar con las políticas internas, quiero señalar que la propuesta de la Comisión deja suficiente margen para que las autoridades presupuestarias, y en concreto el Parlamento, aumenten el presupuesto para aquellos programas que considere necesarios. Pero tales incrementos tendrán que debatirse con el Consejo. La Comisión está dispuesta, desde luego, a ayudar y apoyar esta iniciativa.

La siguiente prioridad consiste en culminar la ampliación con éxito. La progresiva incorporación de los nuevos Estados miembros también está reflejada en todas las rúbricas internas, con un aumento especialmente marcado en las políticas estructurales, hasta el 30 %, y las de desarrollo rural, hasta el 9 %. En el aspecto administrativo, esta incorporación también está reflejada en la solicitud de 700 nuevos puestos de trabajo.

Para los países candidatos, la Comisión propone presupuestar únicamente las cantidades que ya han sido aprobadas para las respectivas estrategias previas a la adhesión. A fin de soportar dichas estrategias previas a la adhesión, la Comisión también solicita 100 nuevos puestos de trabajo de personal externo.

En el ámbito de las relaciones exteriores, no resulta posible acomodar bajo el techo prefijado las nuevas prioridades del 2006 y garantizar, al mismo tiempo, la continuidad de los programas de cooperación en curso. Por esta razón, la Comisión propone recurrir al instrumento de flexibilidad para la mayor parte de la ayuda a la reconstrucción en Asia. Nos gustaría subrayar que, por quinta vez en siete años, no va a ser suficiente el techo fijado en Berlín.

Voy a referirme ahora a las cifras globales del presupuesto de 2006. La propuesta de la Comisión menciona la cantidad de 112 600 millones de euros en pagos y 121 300 millones de euros en compromisos. Los incrementos respectivos son el 6 % y el 4 %. Eso representa el 1,02 % de la RNB de la Unión Europea en pagos y el 1,09 % de la RNB de la Unión Europea en compromisos.

Teniendo presentes las negociaciones en curso sobre las futuras perspectivas financieras, quiero señalar que la Comisión pide lo que resulta necesario y suficiente en estos momentos para financiar las políticas de la Unión en 2006. Recuérdese que hoy estamos hablando del presupuesto anual. Este anteproyecto de presupuesto para 2006, que representa ya el 1,02 % de la RNB de la UE en cuanto a pagos, no contempla las necesidades de la futura ampliación con Bulgaria y Rumanía, ni la integración completa de los nuevos Estados miembros, concretamente en relación a las políticas agrícola y de cohesión que ya han sido aprobadas, ni por supuesto recoge la mayor inversión en crecimiento y puestos de trabajo, tal como exige el relanzamiento de la Agenda de Lisboa.

Estoy segura de que este va a ser un año importante para todos nosotros, y puedo asegurarles que la Comisión va a hacer un esfuerzo para ayudar a las autoridades presupuestarias con el fin de alcanzar un buen acuerdo sobre el presupuesto de 2006 para la Unión y sus ciudadanos.

 
  
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  Giovanni Pittella (PSE), ponente. – (IT) Señor Presidente, Señorías, mi esperanza es que la comparación que seguirá a la presentación de esta tarde permita obtener por fin un resultado favorable. Deseo que este sea un año positivo, pero a decir verdad, los primeros signos solo son parcialmente alentadores.

Reconozco de buen grado la labor de la señora Grybauskaité, cuyo proyecto de presupuesto contiene respuestas positivas a algunas cuestiones en las que tiene gran empeño el Parlamento y que figuran en sus directrices. Me refiero a la modulación de los gastos agrícolas a favor del desarrollo rural, al incremento de la rúbrica 2 para la política regional y al aumento de los gastos para los jóvenes y la cultura y de los gastos para las agencias.

No puedo decir lo mismo de la rúbrica 4 con respecto a las acciones exteriores y las intervenciones destinadas a las PYME. La señora Grybauskaité nos ha dicho que las intervenciones que tienen por objeto la estrategia de Lisboa abarcan más de un tercio del proyecto de presupuesto. Lo comprobaremos partida por partida, pero tras un primer examen me parece que los importes son insuficientes. No obstante, aunque esta evaluación fuese incorrecta, sin duda la referencia al acuerdo sobre el desarrollo sostenible alcanzado con ocasión del Consejo Europeo de Gotemburgo es insatisfactoria: no puede haber crecimiento competitivo sin crecimiento sostenible.

Además, la propuesta relativa a las acciones exteriores resulta decepcionante. Sin duda se trata de una vieja llaga, de una dolorosa herida que se abre con cada procedimiento presupuestario; sin embargo, un enfoque más valiente habría colocado al Consejo ante su responsabilidad y obtenido el pleno apoyo del Parlamento.

En general, habríamos esperado un mayor impulso, pero en cualquier caso nuestra actitud será constructiva. No queremos hacer la lista de gastos, sino defender las prerrogativas del Parlamento y de la Unión Europea.

 
  
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  Janusz Lewandowski (PPE-DE), Presidente de la Comisión de Presupuestos. – (PL) Señor Presidente, señor Comisario, puede parecer que los numerosos diputados que se hallan ausentes consideran la presentación de hoy un procedimiento rutinario. No lo es en ningún caso para mí ni para la señora Comisaria, que incluso me entiende si hablo en polaco.

¿Qué tiene de especial el ejercicio 2006? En primer lugar, es el último año de las actuales perspectivas financieras. Eso significa que han surgido tareas nuevas y costosas que no figuraban en nuestros planes anteriores, y en consecuencia, la financiación va a estar muy justa, sobre todo en las rúbricas tercera y cuarta. Tendremos inevitablemente que alcanzar acuerdos complementarios con la Presidencia, que para esas fechas será británica.

En segundo lugar, 2006 es un período de transición hacia las nuevas perspectivas financieras. Como tal, nos plantea un problema en cuanto al nivel de pagos, que es unos 7 000 millones euros más bajo que el límite máximo de pagos como porcentaje de la RNB, fijado en las perspectivas financieras, e inferior al nivel del 1,03 % de 2005. Deberíamos analizar detenidamente hasta qué punto va a cubrir nuestras necesidades reales en 2006.

Aunque algunas características del presupuesto de 2006 resultan conocidas de años anteriores, existen algunas prioridades nuevas. Entre ellas se encuentra un intento de revitalizar la estrategia de Lisboa por medio de una nueva inyección de fondos. Según la señora Comisaria, la financiación de esta Estrategia aumentará un 8 %, lo que se traducirá en recortes en otros ámbitos de gasto encuadrados en la rúbrica 3. Quiero añadir que una mayor financiación no puede constituir un sustitutivo de las auténticas reformas que constituyen la esencia de la Estrategia de Lisboa. Otra prioridad nueva comprende una serie de desafíos a los que nos enfrentamos en el terreno de la política exterior. Implican, sobre todo, la reconstrucción de los países asolados por la catástrofe del tsunami, y la dotación de apoyo por parte de la UE para el nacimiento de la democracia y la sociedad civil que está teniendo lugar más allá de nuestra frontera oriental. No existe ninguna duda de que esta prioridad va a obligar a recurrir al instrumento de flexibilidad. Otra de las prioridades que ha sido añadida por nuestro ponente es la juventud, y esa será la característica diferenciadora de la estrategia presupuestaria del Parlamento Europeo para 2006.

Ya he reseñado los sólidos vínculos que existen entre las negociaciones sobre el presupuesto anual y las relativas a las perspectivas financieras plurianuales. Es bastante evidente que resultará más sencillo para nosotros negociar el presupuesto de 2006 bajo la Presidencia británica, y que estas negociaciones se celebrarán en un clima más amistoso en caso de que la Presidencia luxemburguesa logre concluir las negociaciones sobre las perspectivas financieras plurianuales. No tengo ni idea de si se trata de una meta realista, pero creo que debería ser algo que compartiéramos todos.

 
  
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  El Presidente. Entiendo que el documento del anteproyecto del presupuesto se encuentra en la secretaría de la comisión, pero que a lo largo de la semana habrá más copias.

El debate queda cerrado.

 

19. Estado de previsiones del Parlamento Europeo para 2006
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6-0106/2005) del señor Dombrovskis, en nombre de la Comisión de Presupuestos, sobre el estado de previsiones de ingresos y gastos del Parlamento Europeo para el ejercicio 2006 (2005/2012(BUD)).

 
  
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  Valdis Dombrovskis (PPE-DE), ponente. (LV) Señora Comisaria, Señorías, se han propuesto las siguientes prioridades en las previsiones de ingresos y gastos en el presupuesto del Parlamento Europeo para el ejercicio 2006.

Primero, la conclusión satisfactoria de la ronda 2004 de ampliación de la UE, mediante la integración plena de los representantes de los nuevos Estados miembros de la UE en las instituciones de la misma, así como los preparativos para la ronda 2007 de la ampliación de la UE, cuando se produzca la adhesión de Rumanía y Bulgaria. La situación actual es preocupante: a pesar de haber transcurrido ya más de un año desde la ampliación de la UE, muchos puestos de trabajo reservados para los nuevos Estados miembros aún permanecen vacantes. Se prevé que a finales de 2005 solamente esté ocupado el 78 % de los puestos permanentes asignados a los nuevos Estados miembros. La Secretaria General del Parlamento Europeo tendrá que elaborar en consecuencia un informe sobre el retraso y formular propuestas para remediar la situación. Uno de los problemas a destacar en este contexto es el exceso de burocracia y la lentitud de los procesos para reclutar personal.

La segunda prioridad es la utilización eficaz y muy precisa de los recursos presupuestarios del Parlamento Europeo. Esta prioridad abarca temas como: dedicar el gasto institucional de la UE a tareas de carácter fundamental; apoyar las solicitudes de nuevos puestos de trabajo permanentes con cargo al presupuesto únicamente después de haber evaluado la posibilidad de redistribuir los recursos y el personal dentro del marco del presupuesto existente; apoyar nuevas iniciativas solo después de haber analizado su impacto sobre el presupuesto y la cooperación interinstitucional con vistas a la utilización económica y eficaz de los recursos presupuestarios.

Desde luego, el asunto de los más de 200 millones de euros que se gastan por añadidura para dotar al Parlamento Europeo de una sede en Estrasburgo sigue sobre la mesa. El principal problema radica en el mantenimiento en paralelo de dos edificios para el Parlamento Europeo, en Bruselas y Estrasburgo. Hay que señalar que este asunto compete al Consejo Europeo.

La tercera prioridad consiste en mejorar la terminología presupuestaria de la UE, haciéndola más completa y transparente a fin de mostrar con mayor claridad a los contribuyentes cómo se utilizan sus recursos. El proyecto de terminología que se ha propuesto precisa de mejoras, de manera que pueda ajustarse mejor a estos criterios.

A la hora de hablar del presupuesto del Parlamento Europeo, quiero subrayar que se va a fijar un límite máximo para el gasto presupuestario total, en virtud de una evaluación minuciosa de necesidades justificadas. La consecución de un límite máximo del 20 % del gasto administrativo total no constituye un fin en sí mismo. La propuesta por parte del Secretario General del Parlamento Europeo fija un presupuesto para el Parlamento Europeo en 2006 de 1 341,6 millones de euros. Acogemos con satisfacción el apoyo por parte de la Comisión de Presupuestos a la propuesta del ponente en el sentido de reducir este importe en 20 millones de euros. La experiencia de años anteriores, en los que se han reasignado grandes cantidades de recursos no utilizados y parte del dinero ni siquiera ha llegado a emplearse, demuestra que tenemos la oportunidad de gastar de forma más prudente el dinero de los contribuyentes europeos. El límite máximo definitivo de gastos para el presupuesto del Parlamento Europeo quedará fijado durante la primera lectura. Me gustaría resaltar como aspectos importantes de la labor del Parlamento Europeo durante 2006, en primer lugar, una mejor explicación de las tareas del Parlamento Europeo a los ciudadanos de la UE, haciendo especial hincapié, a este respecto, en el papel de las oficinas de información del Parlamento Europeo en los Estados miembros de la UE y, en segundo lugar, los preparativos por parte del Parlamento Europeo para desempeñar una función más amplia en el ámbito legislativo, tal como dispone el Tratado Constitutivo de la UE.

Por último, quiero subrayar que 2006 es el último año de las perspectivas financieras vigentes. A este respecto, la cuestión de la cantidad de créditos para pagos procedentes del presupuesto conjunto de la UE para 2006 tiene especial vigencia. Es importante que la cantidad total de los créditos de compromisos y pagos corresponda a los compromisos contraídos por la UE, incluidos los asociados a la ampliación de la UE.

Quiero hacer un llamamiento al Consejo de la UE para que reconsidere la actitud que ha adoptado en conexión con el presupuesto de la UE para 2006, bloqueando artificialmente la cantidad de créditos para pagos. Si pretendemos que se perciba a la UE como un socio fiable, es importante que la UE cumpla sus compromisos, incluidos aquellos que ha contraído en relación con la ampliación de la UE. Es importante que en estas perspectivas financieras, los compromisos previstos queden debidamente reflejados en el presupuesto de 2006.

 
  
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  Markus Ferber, en nombre del Grupo del PPE-DE. (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, señor Secretario General, señorías, permítanme comenzar dando las gracias más sinceras a nuestro ponente, el señor Dombrovskis, por haber asumido –y seguir afrontando– la ingrata tarea de ocuparse del presupuesto de la Cámara, por lo que se ha hecho acreedor de algo más que el elogio y la satisfacción por parte de los compañeros diputados, y a la que está dedicado con notable pasión. Así pues, antes de nada, el agradecimiento más cordial por hacerlo de parte del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos.

Solo quiero plantear un único asunto, algo que entraña gran importancia para mí. ¿Cuánto dinero necesita el Parlamento Europeo? En los pasillos de la Cámara se rumorea, al tiempo que se tiene por una verdad incontrovertible, la cifra del «20 % de los gastos administrativos». Solo en este año, en 2005, señor Secretario General, habrá un excedente de unos 50 millones de euros, simplemente porque nos tenemos que atener a esta cifra mágica del 20 %, aunque no tengamos en qué gastarla.

En 2006 tendremos más de lo mismo. Incluso ahora, en su anteproyecto de presupuesto, tal como ha sido aprobado por la Mesa, se hace referencia a 90 millones de euros de fondos no utilizados. Realmente me pregunto qué hacen ahí. ¿De verdad tenemos que extraer dinero del bolsillo de los ciudadanos europeos y permitir que se agregue a un presupuesto sobredimensionado, sabiendo de sobra que no va a poder ser utilizado? A mi juicio, eso plantea a las claras el interrogante de si este es el camino correcto a seguir a la larga.

Lo que recomiendo es que, dado que hay un dinero que no necesitamos y que –por lo que vemos– no vamos a necesitar el año que viene, ni siquiera lo incluyamos en el presupuesto.

Me hubiera gustado mucho que hoy estuviera presente el señor Onesta, que ha presentado enmiendas a este respecto, para que asumiera la responsabilidad derivada de las propuestas que ha planteado. Pero una de las razones por las cuales estos fondos no van a ser utilizados –ni tampoco invertidos para otros fines– es que sabemos perfectamente que vamos a precisar estas cantidades si se aprueba el Estatuto. Yo pediría de corazón que elaboremos un presupuesto austero para esta Cámara.

 
  
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  Louis Grech, en nombre del Grupo del PSE. – (EN) Señor Presidente, permítame antes de nada expresar mi agradecimiento al ponente por su informe. En términos generales, estamos de acuerdo con el planteamiento general de su argumentación. Naturalmente coincidimos con su parecer de que hay que trabajar más para mejorar la racionalización, la responsabilidad y el rigor disciplinario del presupuesto.

Un aspecto que parece problemático es el de la contratación de personal. Supongo que será acertado suponer que las solicitudes de personal estaban basadas en necesidades justificadas y realistas. En consecuencia, resulta muy difícil entender o justificar las demoras en el proceso de selección y contratación con respecto a la ampliación. Hay que hacer algo para corregir la situación y abordar este apremiante asunto. Pero dicho esto, no estoy de acuerdo en contemplar como opción o alternativa válida una solución interina y provisional de contratar personal temporal. Aunque puedo entender las razones que avalan este argumento, temo que este tipo de compromiso, caso de que sea aceptado, pueda conducir a una práctica improcedente, que podría incidir en ocasiones sobre nuestros presupuestos futuros.

Además, el ponente ha sometido a nuestra consideración una reducción del margen de la reserva para imprevistos. En principio estamos de acuerdo en que los créditos deben referirse a actividades específicas y que debemos evitar la cancelación de créditos al final del ejercicio.

Sin embargo, hemos de tener en cuenta los desafíos que hemos de afrontar en un futuro próximo y las incertidumbres que siguen siendo patentes, referentes entre otras cosas a los servicios multilingües, las inversiones inmobiliarias, el Estatuto de los diputados, así como la aprobación del Estatuto de los asistentes de los diputados, que cuenta con nuestro pleno respaldo y apoyo.

A la vista de todo ello, parece juicioso respaldar la enmienda que propone que la decisión final sobre este punto sea adoptada en algún momento posterior. De hecho, pienso que el ponente ha acertado al retrasar la decisión final acerca del pacto de caballeros relativo al nivel del 20 % de la rúbrica 5. Estoy de acuerdo en que este referente no está vinculado a una ley irrefutable y absoluta y no debemos dudar en cuestionar y revisar este acuerdo, caso de que estemos convencidos de que es necesario hacerlo. Sin embargo, no creo que sea el caso y sería imprudente suprimir estas directrices ahora.

Por irónico que parezca, si se utiliza de manera eficaz, la estabilidad de la directriz del 20 % podría introducir un rigor y una eficiencia presupuestarias notables. Naturalmente apoyamos la argumentación en el sentido de que para lograr la eficiencia presupuestaria, hemos de analizar con ojo crítico todas las formas de gasto, realizar un uso más eficaz de los recursos y evitar el despilfarro y la duplicidad de funciones.

Deberíamos seguir atendiendo a nuestros servicios y actividades centrales, lo cual me lleva a otro punto importante. Por el momento, aunque exista una cierta justificación, no hemos notado el pleno impacto del ejercicio de «nuevas bazas para la Institución». Me parece que hasta la fecha solo se han alcanzado unos pocos objetivos. Dado que se dispone de las estructuras necesarias, cabría esperar con ciertos visos de realismo que en el próximo ejercicio presupuestario se alcancen la mayoría de los objetivos y se implante una reforma para eliminar tanto los cuellos de botella manifiestos como los ocultos.

En otro orden de cosas, acogemos con sumo agrado la mejora propuesta del servicio de visitantes. Sobre la base de mi brevísima y limitada experiencia en el Parlamento Europeo, pienso que los programas constituyen una herramienta práctica y directa para mejorar la percepción de la UE. Además, poseen un efecto multiplicador que no se debería subestimar.

También me agrada mucho la propuesta de mejorar la estrategia de comunicación e información. A lo largo de los años no hemos solucionado satisfactoriamente este asunto. Ya sea real o imaginaria, sabemos que existe una barrera entre la UE y sus ciudadanos. Se puede y se debe hacer más en esta importante faceta. Si de verdad queremos que nuestros ciudadanos sientan que el Parlamento Europeo es su parlamento y que representa sus aspiraciones, entonces hay que poner en práctica con prontitud una estrategia eficaz de información y comunicación. Esa debe ser una de nuestras prioridades principales. Si no lo conseguimos, habremos fracasado en un objetivo clave muy real y básico.

Por último, felicito de nuevo al señor Dombrovskis, no solo por su informe sino porque, como diputado nuevo procedente de un país nuevo, nos ha brindado un ejemplo demostrativo de que este proceso de integración puede ser productivo y eficaz.

 
  
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  Kyösti Tapio Virrankoski, en nombre del Grupo ALDE. (FI) Señor Presidente, en primer lugar quiero dar las gracias y felicitar al ponente, el señor Dombrovskis, por su excelente informe. El presupuesto del Parlamento Europeo es un presupuesto administrativo complejo que exige un conocimiento profundo de los métodos y procedimientos de trabajo del Parlamento Europeo. El ponente ha hecho un buen trabajo, lo cual se refleja, por ejemplo, en el reducido número de enmiendas. Le deseo asimismo mucho éxito en el futuro.

El presupuesto del Parlamento Europeo se sigue caracterizando por las deficiencias originadas por la ampliación. Aun cuando los nuevos Estados miembros llevan ya con nosotros más de un año, un número apreciable de los puestos de trabajo creados para ellos continúan vacantes. Los departamentos administrativos del Parlamento Europeo estiman incluso que para finales de año posiblemente solo esté ocupado algo menos del 80 %. La situación resulta especialmente problemática en el sector lingüístico. Dado que para que el Parlamento Europeo funcione de forma democrática resultan necesarios el plurilingüismo y unos buenos servicios de idiomas, habrá que prestarle la debida atención al funcionamiento fluido y eficaz del servicio lingüístico.

El ponente centra acertadamente la atención en la presentación del presupuesto. Requiere un desarrollo constante. Lo mismo que el presupuesto de la Comisión, el del Parlamento Europeo necesita ser elaborado con un enfoque basado en actividades que clarifique y evalúe la responsabilidad personal. El grado de eficiencia alcanzado debería desprenderse claramente de la presentación. En el futuro también tendremos que establecer diversos indicadores a fin de proporcionar una base para el análisis de las acciones emprendidas.

Resulta especialmente importante prestar atención al grado de eficacia con que funciona el propio Parlamento Europeo. La reforma de “Nuevas bazas para la Institución (“Raising the Game”) es especialmente importante para todos los diputados al Parlamento Europeo. Tienen que adoptar decisiones en temas que resultan más complicados que nunca. Por tal razón, va a ser necesario proporcionar mayor apoyo a la actividad legislativa.

El presupuesto del Parlamento Europeo se ha mantenido tradicionalmente en el entorno del 20 % del gasto administrativo. Dado que ha resultado posible mantener el rigor en los gastos parlamentarios, sobre todo a resultas de una buena política inmobiliaria, parece existir un buen margen de maniobra en la actualidad: alrededor de 90 millones de euros. Como existe un excedente del año pasado, ahora resulta posible predecir lo que van a ser las necesidades reales. En consecuencia, la decisión final acerca de la reserva para imprevistos debe posponerse hasta el otoño. No será necesario aumentar el presupuesto del Parlamento Europeo a menos que existan verdaderas razones para hacerlo. El límite del 20 % no es un objetivo al que debamos tender, sino un techo que nos imponemos a nosotros mismos. El informe con que contamos constituye una base válida para las labores de seguimiento.

 
  
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  Sergej Kozlík (NI). (SK) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, la encuesta de opinión más reciente que analiza la actitud de los ciudadanos de Eslovaquia respecto de la Unión Europea ha arrojado una respuesta clara. Un año después de la adhesión a la UE, el 83 % de la población de Eslovaquia tiene una opinión positiva de dicho acontecimiento, y el Parlamento eslovaco ha ratificado hoy el proyecto de Tratado Constitucional para Europa. Por otra parte, los ciudadanos de Eslovaquia se están volviendo enormemente sensibles a los problemas asociados con las restricciones al ejercicio del mandato de los diputados al Parlamento Europeo, sobre todo el de los diputados que representan a los nuevos Estados miembros. Estas restricciones se deben a los procesos administrativos tan interminables dentro del Parlamento Europeo en cuanto a proporcionar un apoyo lingüístico, unas facilidades adecuadas de traducción y una disponibilidad de servicios de traducción en las comisiones parlamentarias y los grupos políticos.

El anteproyecto del presupuesto del Parlamento Europeo presentado por el señor Dombrovskis –y aprovecho esta ocasión para darle las gracias por su estupendo trabajo– ofrece la respuesta adecuada a esta situación. Solo cabe lamentar que la redacción original del proyecto de resolución, que calificaba de inaceptables los retrasos en la contratación de nuevo personal, haya sido sustituida en la versión actual por un término más suave, “deplorables”. Un soporte lingüístico insuficiente socava el principio de la igualdad de oportunidades y limita el ejercicio del mandato de los diputados al Parlamento Europeo, sobre todo el de los procedentes de los nuevos Estados miembros. Esto implica en esencia una discriminación, que es contraria al espíritu de una Europa unida, una Europa a la que nos adherimos en calidad de nuevos miembros, y resulta totalmente inaceptable.

Sería sin duda deplorable e inadecuado que las tasas de aprobación en cuanto a una Europa unida disminuyeran en los nuevos Estados miembros como consecuencia de un fallo en la administración del Parlamento Europeo, más que por culpa de restricciones presupuestarias.

 
  
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  Laima Liucija Andrikienė (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, voy a centrarme en tres asuntos: El nivel global del presupuesto del Parlamento, la política de personal y la política informativa.

En lo que se refiere al nivel global del presupuesto del Parlamento, la propuesta del Secretario General establece el nivel del presupuesto del Parlamento en el 20 % de la rúbrica 5, lo que supone 1 340 millones de euros. Respaldo firmemente la propuesta del ponente de reducir los créditos de la reserva de contingencia en 30 millones de euros y de introducir en la reserva de edificios un total de 10 millones de euros. El informe subraya además que el nivel del presupuesto del Parlamento debe fijarse sobre la base de necesidades justificadas y nos recuerda que es preciso evitar los créditos de conciliación.

Hay que mejorar la política de personal del Parlamento Europeo. Esto pasa por agilizar los procedimientos de contratación, a fin de ocupar las 750 plazas vacantes en la administración del Parlamento Europeo, así como para crear un sistema de ascensos basado realmente en los méritos.

El informe también destaca la preocupación existente por el cambio acelerado de personal auxiliar a contratado y solicita información detallada sobre el mismo. Propongo que el Parlamento Europeo invite al Secretario General a que examine las maneras de mitigar los efectos de la abolición del estatuto de los agentes auxiliares existentes de los Grupos políticos, que esperan que concluyan los procedimientos de contratación. Debemos pedir al Secretario General que presente a la Mesa una propuesta destinada a modificar las normas internas de contratación adoptadas por la misma el 3 de mayo de 2004, a fin de permitir que los Grupos políticos se beneficien de las mismas disposiciones de contratación que las que se aplican a la administración del Parlamento.

Por último, no hay que olvidar la política informativa. El ponente apoya la mejora del servicio de visitas y el fortalecimiento del papel de las oficinas externas. Hace hincapié en que, a fin de llegar a los ciudadanos, la política de comunicación de los Estados miembros debe tener en cuenta las diferencias nacionales.

Por último, me gustaría agradecer al señor Dombrovskis su excelente informe.

 
  
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  Hans-Peter Martin (NI). (DE) Señor Presidente, este informe constituye un escándalo por partida doble, por cuanto refleja de forma amarga la opinión de la mayoría en esta Cámara, y saca a la luz las trampas con que funciona esta Cámara. Este informe se elaboró originalmente en términos muy generales, pero por la vía de las enmiendas orales, se han incorporado al mismo decisiones para mantener, del excedente esperado del Parlamento Europeo –que alcanzará los 90 millones de euros en 2006–, simplemente como reservas 60 millones de euros –aunque, como bien sabemos, les puede ocurrir cualquier cosa durante la ejecución del presupuesto– y destinar otros 10 millones de euros a inmuebles, si bien diferentes personas, incluido el Secretario General, que se halla hoy presente, siempre han manifestado que realmente no los necesitamos para este fin.

En lugar de limitarnos a devolver este dinero a los contribuyentes europeos, en vez de hacer algo en favor de la reputación de esta Cámara y demostrar que, sí, hemos recibido el mensaje y podemos arreglarnos con menos dinero, se ha agregado de manera fraudulenta al presupuesto por la vía de las enmiendas, y es preciso constatar que tales enmiendas eran orales. ¿Por qué tildo su agregación de fraudulenta? Lo hago porque, en calidad de miembro de pleno derecho de la comisión en cuestión y con derecho a voto, me opuse a ellas y mis objeciones fueron simplemente pasadas por alto; hasta la fecha no ha habido ninguna respuesta a las objeciones que he planteado a la Mesa y al Presidente de esta Cámara. Según una carta sin fecha, todo aquello no se hizo con esa intención. Es un asunto discutible.

Pretendo agotar todos los medios legales a mi disposición. Ni esta resolución ni este informe han sido elaborados de una manera lícita, ni deben someterse a la votación de mañana. Por el bien de los contribuyentes europeos, solicito a los escasos aquí presentes que voten contra este informe y, sobre todo, contra estas partes concretas del mismo. Habrá propuestas firmadas a este respecto.

 
  
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  El Presidente. ¿Podría confirmar si ha recibido la carta del Presidente del Parlamento en respuesta a las quejas que usted presentó? En caso contrario, enviaré a un ujier con una copia de la misma.

 
  
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  Hans-Peter Martin (NI). (DE) Señor Presidente, a mediodía de hoy he recibido, por fax, una carta sin fecha en inglés, que supongo que es a lo que usted se está refiriendo. Permítame agregar que otros diputados han recibido, en el plazo de tres días, respuestas de enorme extensión, pero a pesar de las repetidas advertencias, este asunto se ha venido posponiendo. Quiero añadir asimismo que ya he respondido a esta carta, mostrando mi rechazo en firme. La forma en que se ha despachado este asunto la considero irregular e ilícita.

 
  
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  Hynek Fajmon (PPE-DE).(CS) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, el presupuesto del Parlamento Europeo para 2006 debería reflejar una serie de prioridades clave recogidas en el informe Dombrovskis.

Como diputado de un Estado miembro nuevo, quiero alertar a esta Cámara acerca de varios problemas prácticos, que están relacionados directamente con el hecho de que determinados aspectos de la forma de funcionamiento del Parlamento Europeo aún no se han modificado a raíz de la ampliación del año pasado. Mi preocupación principal radica en que a las lenguas oficiales todavía no se les ha conferido igual consideración, aun cuando ha transcurrido un año desde la ampliación, y que en muchas reuniones de comisiones y delegaciones no se dispone de interpretación a las lenguas de todos los asistentes. Existen asimismo retrasos notables a la hora de distribuir documentos en las lenguas oficiales de los diputados.

Estos problemas son consecuencia directa del lento desarrollo en cuanto a la contratación de funcionarios procedentes de los nuevos Estados miembros para la administración del Parlamento Europeo, y no son solo los servicios de interpretación y traducción los que se han visto afectados. El número de personas procedentes de los nuevos Estados miembros que trabajan en el Parlamento Europeo continúa siendo muy bajo, y todavía nos encontramos muy lejos de dotar todos los puestos de trabajo para los que se ha reservado financiación en el presupuesto.

No existe justificación alguna para estos retrasos, que en verdad son bastante notables. Según el informe Dombrovskis, es probable que para finales de este año solo esté ocupado el 78 % de los puestos de trabajo que ya están creados. A mi juicio, hay que tomar medidas urgentes para corregir esta situación, y para garantizar que los ciudadanos de los nuevos Estados miembros estén representados en pie de igualdad dentro de la administración del Parlamento Europeo.

Encuentro también intolerable que los indicadores del Parlamento Europeo dentro de los edificios del mismo todavía no exhiban la totalidad de las lenguas de la UE. Fui alertado de ello por el primero grupo de visitantes que vino de la República Checa en noviembre de 2004, y a pesar de los recordatorios que he enviado al cuestor, todavía no se ha hecho nada al respecto.

Sin embargo, los servicios que se ofrecen a los visitantes del Parlamento Europeo funcionan con relativa fluidez. Ya he invitado a dos grupos de ciudadanos a Estrasburgo, y sus reacciones me inducen a creer que tales visitas tienen enorme importancia. No obstante, podríamos mejorar aún más la forma de comunicarnos con el público. Lamento decir que no hay disponible ningún material publicitario en checo o en ninguna otra lengua de los nuevos Estados miembros, y no existen ejemplares de la Constitución Europea para los visitantes procedentes de los nuevos Estados miembros. Creo que hay que hacer algo a este respecto en plazo breve.

 
  
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  Zbigniew Krzysztof Kuźmiuk (PPE-DE).   (PL) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, hago uso de la palabra para hablar del estado de previsiones del presupuesto del Parlamento Europeo para 2006 y el informe Dombrovskis sobre dichas previsiones. El anteproyecto del presupuesto de la UE para 2006 ha sido presentado hace poco a la Cámara, por lo que voy a comenzar con tres comentarios acerca de dicho proyecto.

En primer lugar, como representante de Polonia, que es un Estado miembro nuevo, estoy alarmado por el nivel extremadamente bajo de pagos previsto en este presupuesto, a saber, el 1,02 % de la RNB de la UE. Es preciso señalar en este contexto que según las perspectivas financieras actuales, el límite máximo de pagos para 2006 es el 1,08 % de la RNB, o en otras palabras, 7 000 millones de euros más en términos absolutos.

La segunda apreciación que quiero formular es que ha sido la Comisión Europea quien ha propuesto este límite máximo para los pagos, aun cuando no hace mucho esta misma institución defendía un promedio de pagos anuales del 1,14 % de la RNB para las perspectivas financieras 2007-2013. A mi juicio, no va a constituir una tarea fácil explicar a los ciudadanos de la UE cómo se puede financiar la totalidad de los gastos de la UE con un total de 112 000 millones de euros, cuando se prevé que los pagos alcancen los 130 000 millones de euros en 2007.

En tercer lugar, encuentro incomprensible que este presupuesto prevea un aumento significativo, o más exactamente un aumento del 6,2 %, del gasto en administración, mientras que el gasto en acciones externas ha disminuido el 2 %, y el gasto para la estrategia de preadhesión ha decrecido incluso un 4 % en relación a 2005.

Al hilo de mi comentario anterior, quiero llegar al tema de los gastos presupuestarios del Parlamento Europeo en 2006. Se espera que alcancen el 20 % del gasto total en administración, o en otras palabras, 1 342 millones de euros. Esta cifra representa un aumento del 5,5 % en relación con 2005. Debe señalarse que la razón principal para este aumento de la financiación es la de garantizar la disponibilidad de fondos para completar la ampliación de la UE para acoger a 10 nuevos Estados miembros, y para permitir realizar los preparativos y dedicar los fondos necesarios para la adhesión de Bulgaria y Rumanía en enero de 2007. Quiero aprovechar esta ocasión para apuntar que solamente el 78 % de los puestos de trabajos relacionados con la ampliación, para los que se realizaron las pertinentes previsiones en los presupuestos de 2004 y 2005, estarán ocupados a finales de 2005, lo cual resulta enormemente alarmante.

En conclusión, quiero felicitar al señor Dombrovskis por haber elaborado un informe exhaustivo sobre el gasto del Parlamento Europeo en 2006. No solo contempla los temas propios de la ampliación, sino también los relativos a la calidad y la eficacia de la labor del Parlamento Europeo, en concreto los trabajos realizados por los diputados sobre documentos confeccionados en sus propias lenguas. Detalla también los problemas con que nos encontramos a la hora de acercar a los ciudadanos el Parlamento Europeo y los frutos de su labor.

 
  
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  Paul Rübig (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, quiero dar las gracias de forma especial al Señor Dombrovskis y al resto de personas que han participado en este informe. Ningún otro parlamento en el mundo –por lo menos así lo creo– ahorra al contribuyente decenas de millones en un año. Semejante ahorro de dinero es verdaderamente digno de encomio. Como es sabido, estamos presionando en favor de la aprobación del Estatuto, que si bien exonerará a los presupuestos nacionales de una carga significativa, supondrá un gasto adicional para el Parlamento Europeo. Si añadimos el coste medio de un funcionario, entonces esta medida precautoria –junto con lo que nos va a asignar el Estatuto– resulta especialmente digna de atención y encomio.

En el futuro tendremos la obligación de explicar esta Europa nuestra mucho mejor de lo que se ha hecho hasta ahora. Tenemos que dar mucho más a conocer a la población lo que hace el Parlamento Europeo. Una de las principales críticas formuladas durante las elecciones fue que a la gente apenas le llega nada acerca de las actividades políticas de esta Cámara. Quiero hacer un llamamiento a quienes corresponde tal responsabilidad para que pongan bastante más énfasis en la política de información de lo que solían hacer hasta ahora.

 
  
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  Janusz Lewandowski (PPE-DE), Presidente de la Comisión de Presupuestos. – (EN) Señor Presidente, respondo a las reservas del señor Martin acerca de los aspectos jurídicos, no sobre el fondo.

El conjunto de enmiendas orales que ha mencionado se remitió a sus miembros el día anterior a las votaciones en la Comisión de Presupuestos y no hubo reservas con respecto a esas enmiendas. Después de votar a favor de varias, el señor Martin comenzó a plantear reservas, aunque sin aclarar en qué artículos del Reglamento se basaban las mismas. Por tanto, seguí adelante con las votaciones, con el apoyo unánime de la Comisión de Presupuestos. Esta es mi aclaración.

(Aplausos)

 
  
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  Hans-Peter Martin (NI). (DE) Señor Presidente, quiero formular una declaración en virtud del artículo 145. Lo dicho por el señor Lewandowski es bastante inexacto. La práctica en esta Cámara, tanto en el Pleno como en las comisiones, consiste en que si se plantea una objeción a una enmienda oral en la debida proporción respecto del quórum –lo que se traduce en la objeción de una persona en una comisión, o 37 diputados puestos en pie en la Cámara–, la enmienda no se puede someter a votación. Quiero señalar al Presidente de la Comisión de Presupuestos que esta práctica, y esta norma, no depende del instante en que se presenta dicha enmienda oral. Todos sabemos que la enmienda por escrito, por lo general, entra en mucho más detalle.

Esto que he descrito lo hemos presenciado por última vez el pasado lunes en la Comisión de Control Presupuestario, cuyo presidente –perteneciente asimismo a un nuevo Estado miembro– insistió en preguntar si había alguna objeción a una enmienda oral, y todo el mundo tenía claro que no se habría producido la votación caso de que se hubiera formulado alguna objeción.

Lo que se está produciendo aquí es un intento por eludir la responsabilidad, al negarse a admitir que se ha hecho algo de una forma que no debería haber sido posible. Insisto en que, desde el punto de vista del contenido –se me ha concedido este turno de palabra, tengo derecho al mismo en virtud del Reglamento del Parlamento Europeo– me he acogido al artículo 150, que de forma precisa ...

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  El Presidente. La Comisaria para el siguiente debate no ha llegado. De lo contrario, yo no habría permitido este cambio.

El Presidente ha escrito una carta al señor Martin en la que establece que las objeciones planteadas por él no trataban de problemas lingüísticos, sino del fondo de cada enmienda. Por ello, el Presidente considera que la decisión del presidente de la comisión de proceder con las votaciones era conforme al Reglamento y a las prácticas al uso.

Puesto que el señor Martin ha indicado que tiene intenciones de plantear este punto otra vez mañana, sugiero que siga dicho procedimiento. No quiero seguir con ello ahora.

También quiero agregar, señor Martin, que espero no haberle oído acusar al presidente de la comisión de falsear lo que ha sucedido. Debe usted poner mucho cuidado en lo que dice. La interpretación que he oído sugería que usted estaba insinuando que el presidente mentía. No debe decir usted eso.

El Secretario General ha escuchado con gran atención las intervenciones de todos los diputados. Se lo agradezco enormemente.

Con esto concluye el debate.

La votación tendrá lugar mañana a mediodía.

 

20. Servicio Europeo de Acción Exterior
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate de la pregunta oral a la Comisión presentada por el señor Leinen, en nombre de la Comisión de Asuntos Constitucionales, sobre aspectos institucionales del Servicio Europeo de Acción Exterior (B6-0233/05).

 
  
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  Bastiaan Belder, en nombre del Grupo IND/DEM. (NL) Señor Presidente, creo que los diputados a esta Cámara tenemos la obligación de enterarnos de la hora exacta de comienzo de los debates, y no existe excusa alguna para las ausencias. Contamos con medios suficientes para averiguar cuándo podemos asistir a un debate aquí. Además, con toda sinceridad he de decir que, puesto que la Comisión solo responde en contadas ocasiones a mis preguntas concretas, no me interesa en absoluto la posición de la Comisión. Queda dicho.

Me produce sorpresa y alborozo el tono nervioso de la pregunta que ha formulado el Presidente de la comisión, el señor Leinen. Revela el temor de un conspicuo defensor de la Constitución a que una de las innovaciones más sorprendentes de esta Constitución, a saber, la institución de un Ministro de Asuntos Exteriores europeo, se convierta en el caballo de Troya intergubernamental. Parece ser que este Ministro y su maquinaria administrativa, el Servicio Europeo de Acción Exterior, están sembrando también la duda en las mentes de quienes están a favor del mismo, pero ya es demasiado tarde para eso. En el periódico Die Welt del viernes 6 de mayo, Henry Kissinger apuntaba claramente que la implantación de un número de teléfono no va a subsanar la falta de política exterior común. De hecho, les recomiendo a todos ustedes que lean ese artículo. A la postre, lo que importa es el contenido de lo que se vaya a decir cuando suene el teléfono.

Una vez más, la Unión Europea está cometiendo el error clásico de paliar la ausencia de acuerdo político con medidas puramente institucionales. Un análisis sincero de dichas medidas institucionales revela que la creación, tan alabada como desafortunada, del doble sombrero está interfiriendo el equilibrio entre las instituciones europeas. La aparición de un Ministro de Asuntos Exteriores europeo transgrede la máxima fundamental de que las diferentes instituciones operan independientemente unas de otras. De hecho, el apartado 7 del artículo I-26 estipula que los miembros de la Comisión no aceptarán instrucciones de ningún Gobierno, institución, órgano u organismo. Parece que esta disposición no rige para el futuro Vicepresidente de la Comisión. Desafío a todos los defensores de esta nueva función a que rebatan esto.

Este Ministro, lo mismo que el Servicio Europeo de Acción Exterior, va a constituir una fuente constante de tensión entre las instituciones, y ni siquiera he mencionado la financiación de los funcionarios contratados en dicho Servicio, ni las relaciones con las diplomacias nacionales, a las que hemos dedicado otra estupenda audiencia, que se cerró con multitud de interrogantes. Los malabarismos del señor Leinen, sin embargo, no son nada comparados con las facultades atléticas para la acrobacia que tendrá que exhibir el futuro ministro y jefe del servicio exterior.

Como ferviente enemigo de este Tratado Constitucional, espero que sea rechazado en Francia, al igual que lo será en mi país. Caso de que no ocurra, será necesario que sigamos encargándonos de vigilar de cerca esta peligrosa aventura llamada Unión Europea.

 
  
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  Jo Leinen (PSE), ponente. (DE) Señor Presidente, acabo de llegar de un acto público en Lorena sobre la Constitución Europea, en el que la mayoría de los asistentes estaban a favor de contar con un Ministro de Asuntos Exteriores europeo, que tenga a su cargo un Servicio de Acción Exterior. Confío en que los ciudadanos de toda Europa compartan este planteamiento. El eurobarómetro, por ejemplo, refleja continuamente el deseo popular de que Europa se dirija al mundo con una sola voz. Es por esa razón por la que se ha incluido tal previsión en la Constitución Europea.

Un Ministro de Asuntos Exteriores servirá para dar un rostro a los valores europeos y defender los intereses europeos en el mundo. Para desempeñar tales funciones necesita, por supuesto, el Servicio de Acción Exterior de que hemos hablado. Su doble papel hace bastante compleja su creación, para la que hemos de encontrar una solución. Creo que debemos hacerlo dentro del espíritu de la Constitución, pero ¿cuál es el espíritu de la Constitución? El de que el antiguo segundo pilar, con su planteamiento más bien intergubernamental, quede integrado dentro del modelo comunitario. Toda la finalidad de los debates en la Convención y la Conferencia Intergubernamental consistió en integrar lo que era el segundo pilar para que la Unión Europea adquiriese personalidad jurídica y procurara actuar, tanto interna como externamente, como una sola entidad.

El artículo 296 de la Constitución afirma que el servicio exterior se establecerá mediante decisión del Consejo, previa consulta con el Parlamento Europeo y previa aprobación de la Comisión. Ese es el aspecto que estamos abordando hoy. La Comisión participa hasta cierto punto en la creación del servicio exterior. En esta Cámara nos preocupaba que el Consejo había avanzado demasiado en su tarea, que había comenzado ya con el vallado y tenía planes concretos en mente, mientras que la Comisión se mostraba demasiado remisa y había adoptado un enfoque demasiado reservado frente al tema. Por esa razón hemos planteado hoy la pregunta de cómo pretende asegurarse la Comisión de que se siga desarrollando el método comunitario y se mantenga en el ámbito de las relaciones exteriores, de cómo –en términos administrativos y financieros– va a organizarse el servicio, y de cómo va a controlar el Parlamento lo que hace la Comisión.

Deberíamos utilizar todos los medios disponibles para evitar que florezca una tercera burocracia en paralelo con la administración de la Comisión y la del Consejo; eso sería lo peor que podría ocurrir. Se plantea entonces, desde luego, la cuestión de si el servicio exterior forma parte del Consejo o de la Comisión, y en este punto es donde debemos tener en cuenta la existencia, incluso ahora, en muchos países de delegaciones que podrían convertirse en embajadas de la UE. Creo que sería justo y acertado convertir este servicio –en lo referente a su organización y presupuesto– en parte de la Comisión, más que del Consejo.

No obstante, quedaría garantizado el papel a desempeñar por el Consejo, ya que parece bastante evidente que el servicio existiría para llevar a la práctica las decisiones adoptadas por el Consejo como entidad política. Ejemplos de este tipo de dualidad existen en muchos países, incluida Alemania, donde, a ciertos niveles administrativos, algunos organismos están al servicio tanto de las autoridades locales como del Estado. Lejos de ser algo inaudito, también podría funcionar en este caso.

Tenemos que decidir igualmente lo que debe hacer y abstenerse de hacer el Servicio de Acción Exterior. No creo que tenga sentido crear un órgano gigantesco con responsabilidad en cada una de las carteras, desde la de Comercio del Comisario Mandelson hasta la de Política de Desarrollo del Comisario Michel. Tienen que estar repartidas entre un servicio exterior tradicional, cuya responsabilidad corresponde al Ministro de Asuntos Exteriores, y otros Directores Generales y Comisarios con sus propios cometidos. El hecho de que el Ministro de Asuntos Exteriores sea a la vez Vicepresidente de la Comisión permitirá, desde luego, concentrar el poder y las responsabilidades en un par de personas, consiguiéndose la coherencia en este entorno.

Esperamos con verdadera impaciencia lo que tenga que decirnos la Comisión, con la esperanza de que lo que se haya hecho respecto a este importante tema sea fiel al espíritu de la Constitución y lo ponga de manifiesto.

 
  
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  Margot Wallström , Vicepresidenta de la Comisión. (EN) Señor Presidente, las nuevas disposiciones en el terreno de las relaciones internacionales que contempla el Tratado Constitucional suponen para la Unión Europea una oportunidad de fortalecer la eficacia y coherencia de su acción exterior. Es este un buen motivo por el que espero que sea ratificado el Tratado Constitucional.

En concreto, necesitamos aunar todo lo posible los dos pilares de la acción exterior de la Unión: las relaciones exteriores de la Comunidad y la Política Exterior y de Seguridad Común. De este modo, aumentará nuestra influencia, se fortalecerá nuestra voz y podremos impulsar nuestros valores e intereses europeos en todo el mundo. Por esta razón, la Comisión apoya la creación del doble cargo de Ministro de Asuntos Exteriores de la Unión. De hecho, fue la Comisión quien propuso esta idea a la Convención. Se trata de una mejora lógica y necesaria de la estructura creada en los Tratados de Maastricht y Ámsterdam.

El futuro ministro, además de aportar su experiencia como Alto Representante, será a la vez Vicepresidente de la Comisión. Como miembro del colegio, tendrá acceso a las competencias comunitarias y a las herramientas del método comunitario, que resultarán esenciales para el desempeño de sus tareas. Por tanto, estamos totalmente a favor de la creación de un Servicio Europeo de Acción Exterior efectivo que permita que el Ministro/Vicepresidente desempeñe su labor correctamente respetando plenamente los procedimientos comunitarios.

La Constitución confirma las importantes responsabilidades de la Comisión en asuntos exteriores, incluida su función en la representación exterior de la Unión y en la ejecución del presupuesto. Mejora su función de coordinación y coherencia en las diferentes áreas de la política exterior, y esta será la responsabilidad especial del Ministro/Vicepresidente.

Con arreglo a la Constitución y al Tratado vigente, la Comisión ejecutará el presupuesto bajo la fiscalización del Parlamento. Deberán respetarse los derechos del Parlamento, tanto como autoridad presupuestaria para el presupuesto operativo y administrativo como en su función en la programación plurianual.

El Presidente Barroso y el Alto Representante Solana han acordado colaborar estrechamente. Como ustedes saben, la futura propuesta para el establecimiento de los servicios será formulada por él en su calidad de Ministro y el Consejo decidirá después de consultar al Parlamento y obtener el consentimiento de la Comisión.

La Comisión, incluido el Ministro/Vicepresidente, intentará conservar y estimular el método comunitario, el cual ha demostrado que funciona y que puede lograr buenos resultados en las relaciones exteriores. De forma más general, la Comisión permanecerá activa y vigilante para salvaguardar el equilibrio institucional.

Los Estados miembros han comenzado a debatir los aspectos relativos al establecimiento del Servicio Europeo de Acción Exterior y empiezan a comprender la complejidad de las cuestiones implicadas. En las capitales prosigue el proceso de reflexión y comprensión, particularmente sobre el estatuto del futuro servicio. Hay una aceptación general de que debería ser de naturaleza sui generis, pero existen ideas divergentes sobre lo que esto podría significar en la práctica.

Comentaré brevemente la cuestión del estatuto administrativo del nuevo servicio en relación con la Comisión y el Consejo, que es un punto clave en el proyecto de resolución de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Las diversas cuestiones afectadas todavía están en debate, por lo que es demasiado pronto para dar una respuesta definitiva. Deberán cumplirse los distintos requisitos impuestos por la Constitución, por ejemplo en lo que respecta a la inclusión de funcionarios de la Comisión, del Consejo y de los servicios diplomáticos nacionales. Debería mantenerse la responsabilidad de la Comisión en la ejecución del presupuesto y en lo que respecta a las políticas de la Comunidad. Al mismo tiempo, convendría evitar la duplicación. Las sinergias y la eficacia deben guiar los preparativos; el principio rector debe ser una acción exterior más fuerte y coherente.

El siguiente paso será un informe de situación conjunto que presentarán el Alto Representante y la Comisión al Consejo Europeo en junio. En este contexto, los puntos de vista del Parlamento son importantes, por lo que me complace participar en su debate de hoy.

Para concluir, reitero que en la Comisión compartimos el objetivo de los parlamentarios de salvaguardar y mejorar el método comunitario y el papel de la Comisión y el Parlamento en este proceso. Al mismo tiempo, creo que compartimos con ustedes el objetivo de crear nuevas estructuras y que podemos contribuir a mejorar la eficacia, la coherencia y la influencia de las políticas y acciones de la Unión en el mundo.

Por supuesto, aún existen incertidumbres en varios aspectos: el Parlamento, la Comisión, la Secretaría del Consejo y Estados miembros, todos tienen sus dudas. Sin embargo, opinamos que las oportunidades para la Unión y sus instituciones podrán, al final, superar estas inquietudes. Debemos aprovechar esta oportunidad para avanzar hacia una política exterior europea más fuerte y más eficaz.

 
  
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  El Presidente. Señora Comisaria, hemos empezado el debate sin usted. Quizás en su respuesta al final del mismo, podría mencionar el hecho de que ha llegado tarde y explicar el motivo. Puesto que es usted responsable de las relaciones con el Parlamento Europeo, esto sería conveniente.

 
  
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  Íñigo Méndez de Vigo, en nombre del Grupo del PPE-DE. (ES) Señor Presidente, hemos tenido que aguantar al señor Belder contándonos lo que opinaba o, mejor dicho, lo que no opinaba sobre el Servicio Exterior. Ese es el masoquismo de este Parlamento, del cual, usted, señor Presidente, es muy responsable. Pero, en fin, dicho esto, a mí me parece que este es un tema capital y, por eso, celebro que la Comisión de Asuntos Constitucionales haya tomado esta iniciativa.

Cuando en la Convención discutimos esta cuestión, se suscitó una enorme controversia y mi amigo y colega Elmar Brok fue uno de los que más empujó en esta dirección. Si a mí me preguntan cuál es una de las novedades más llamativas de la Constitución Europea, no dudo en afirmar que el Ministro de Asuntos Exteriores.

En mi opinión, la figura del Ministro de Asuntos Exteriores, doble sombrero, es decir, nombrado por el Consejo Europeo pero Vicepresidente de la Comisión Europea, al final ha salido adelante porque, para los más intergubernamentalistas, esta es una manera de quedarse con el dinero y el personal de la Comisión y, para los más comunitaristas, esta es una manera de tener algo que decir en la política exterior de la Unión.

Por tanto, es muy importante cómo estructuremos el instrumento capital de este Ministro: el Servicio Exterior. Y, señora Vicepresidenta, usted, en términos futbolísticos, ha estado "reservona". ¿Qué quiere decir "reservona"? Que no nos ha contado usted nada. Nos ha dicho, en el documento preparado por sus servicios, que están negociando y que vamos a ver qué pasa. Pues yo quiero decirle que para mi Grupo, el Partido Popular Europeo, este es un tema muy importante y que, sabiendo que la política exterior es cosa de gobiernos y no de pueblos, cosa de príncipes y no de pueblos, según un viejo axioma, nosotros queremos, en este Parlamento, tener un control sobre la política exterior de la Unión. Por eso, el emplazamiento del Servicio Exterior es una cuestión capital.

Por tanto, nosotros examinaremos con mucha atención la ubicación de dicho Servicio y, sin duda, mis amigos y compañeros de Grupo van a poder decirle con toda claridad en sus intervenciones dónde queremos que esté situado.

 
  
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  Margrietus van den Berg, en nombre del Grupo del PSE. (NL) Señor Presidente, voy a plantear el tema desde el punto de vista de la cooperación para el desarrollo. Consideramos que la creación del Servicio Europeo de Acción Exterior, que se deriva de la Constitución Europea, reviste una enorme importancia. Contemplamos la fundación de este servicio como un avance importante hacia una Europa que se manifieste con una sola voz y que desempeñe un papel más eficaz y coherente en el mundo.

Quiero centrarme en el significado de la política de cooperación para el desarrollo como una de las principales piedras angulares sobre la que se fundamenta la política de relaciones exteriores de la UE. Aquí hay dos conceptos fundamentales: la independencia y la coordinación.

En cuanto a la independencia, la cooperación para el desarrollo es un entorno independiente dentro de la amplia variedad de relaciones exteriores. Esta posición va a quedar reforzada en la nueva Constitución Europea, ya que la cooperación para el desarrollo y la ayuda humanitaria constituirán objetivos independientes, con su propio fundamento jurídico. Dado que estos ámbitos de la política se cubren a nivel comunitario, la Comisión y el Parlamento tienen un papel importante a desempeñar en los mismos. Resulta de enorme importancia que esta responsabilidad siga recayendo en ambas instituciones.

Pero al mismo tiempo debe mejorar la coordinación entre los diferentes componentes de la política exterior. Estamos a favor de integrar este servicio dentro de los cometidos de la Comisión, siempre que el Consejo establezca cómo se pormenorizan las competencias intergubernamentales. Para una política coherente resulta necesaria la coordinación entre los distintos componentes, cosa que aparece como requisito explícito en la Constitución. De hecho, ya estaba presente en el Tratado de Maastricht. Una política coherente tiene que garantizar que la consecución de los objetivos principales de la política de desarrollo (los Objetivos de Desarrollo del Milenio) no se vea obstaculizada por otra rama de la política exterior, como la comercial o la de defensa. Además deberemos evitar la duplicación, por cuanto constituye una pérdida de tiempo y de dinero. Por consiguiente debemos unificar las fuerzas, también sobre el terreno.

Por último, quiero añadir que la financiación de este servicio no debería correr a cargo de los presupuestos de política exterior existentes o a costa de la consecución de los Objetivos del Milenio.

El Servicio Europeo de Acción Exterior representa un importante concepto nuevo dentro de la política exterior europea, que hemos de conformar cuidadosamente respetando lo dispuesto por la Constitución y los derechos del Parlamento Europeo. Es de suma importancia que el modelo comunitario sea respetado en este entorno y que la Comisión sea capaz de preservar su papel de ejecutor de la política.

 
  
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  Andrew Duff, en nombre del Grupo ALDE. – (EN) Señor Presidente, la creación del Servicio Europeo de Acción Exterior es sumamente importante, pero también resulta muy delicado hacerlo con acierto. De tener éxito, habremos logrado la integración funcional sobre el terreno en países terceros, cuya mayor eficacia no solo proyectará mejor los intereses de la Unión en todo el planeta, sino que también se filtrará a las esferas de análisis y planificación en Bruselas.

El Ministro de Asuntos Exteriores necesita un servicio de primera calidad que le provea de los recursos y la información que necesita, así como para seleccionar y formar un servicio diplomático que sea propiamente europeo.

Acojo con agrado la prudente afirmación de la Comisaria, aunque es bastante evidente que un acuerdo en el Consejo queda lejos, especialmente entre los intereses de los Estados miembros más pequeños y los más grandes, aparte del hecho de que todavía quedan por resolver algunos de los problemas principales.

Sin lugar a dudas, la Comisión debe buscar la confianza de los Ministros de Asuntos Exteriores de los Estados miembros, pero también necesita conservar las prerrogativas especiales y la experiencia que ha adquirido durante décadas en todo el espectro político, desde el desarrollo hasta el medio ambiente, incluido, por supuesto, el comercio.

Es evidente que el Parlamento se siente intranquilo ante la perspectiva de que el Presidente de la Comisión pueda verse degradado al puesto de Ministro del Interior de la Unión, dejando toda la dimensión exterior al Ministro de Asuntos Exteriores/Vicepresidente. Ello mutilaría a la Comisión y perjudicaría en gran medida a todos los afectados.

 
  
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  Irena Belohorská (NI). (SK) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías. La pregunta del diputado señor Leinen fue planteada cuando los Estados miembros se disponían a ratificar el Tratado Constitucional. Me complace que mi país, Eslovaquia, haya ratificado hoy este Tratado Constitucional, tanto más por cuanto he participado en su elaboración.

De acuerdo con este Tratado Constitucional, el Parlamento Europeo debería prepararse para desempeñar un nuevo papel más relevante. Hasta ahora, el Parlamento Europeo apenas ha tenido una influencia mínima en el ámbito de la política exterior, que ejercía en su mayor parte a través de los poderes decisorios en relación con el presupuesto. Deberíamos percatarnos de que el Parlamento Europeo es la única institución europea elegida por sufragio directo de los ciudadanos. Por tanto, deberíamos subsanar el déficit democrático y asegurar que el Parlamento Europeo esté implicado directamente en el proceso de toma de decisiones en relación con la política exterior. El Parlamento Europeo no debería ser meramente un organismo de consulta. La configuración de la posición de la Unión Europea en política extranjera no debería dejarse exclusivamente en manos de los diplomáticos. La Comisión y el Consejo deben cooperar con la Comisión de Asuntos Exteriores y con las demás comisiones cuando sea necesario.

 
  
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  Elmar Brok (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, el Servicio Europeo de Acción Exterior es una empresa de amplio alcance en términos administrativos, y probablemente el asunto estructural más importante que se deriva de la Constitución, al menos por lo que respecta al formato de las futuras actividades ejecutivas de la Unión Europea.

Creo de verdad que debemos conseguir que sea un éxito, ya que va a ser decisivo a la hora de definir cómo va a desempeñar Europa su papel en el mundo, y creo asimismo que sería erróneo abordar el tema con una actitud defensiva, afirmando que el Ministro de Asuntos Exteriores tiene que hacer lo que hace ahora el Consejo, y haciendo luego un apaño y dejando las funciones de desarrollo y de comercio en la Comisión como hasta ahora.

La función del Ministro de Asuntos Exteriores, con independencia de quién tiene qué responsabilidades, consiste en poner en claro el contenido de la acción exterior en su conjunto, que se ha de traducir en una tendencia natural a que todo confluya bajo su tutela. Por consiguiente, un planteamiento a la defensiva por parte de la Comisión no contribuirá a hacer avanzar el asunto. Por el contrario, tiene que ser activo; en lugar de permitir que se adopten decisiones en cualquier otro lugar y que la totalidad de los entornos temáticos, a excepción de algunos concretos, se hallen fuera de sus competencias, tiene que presionar para que todas y cada una de las decisiones se tomen dentro de la Comisión. Ese será el punto clave.

El señor Dehaene, que va a intervenir en breve, ha estado al frente del grupo de trabajo sobre este tema en la Convención, por lo que conoce lo que se proponía la Convención; lo que quería era desarrollar el método comunitario.

Agradeciéndole de todo corazón, señora Comisaria, que haya manifestado que comparte el deseo del Parlamento por desarrollar el método comunitario, ¿significa esto que contaremos con un único Servicio Europeo de Acción Exterior que, desde el punto de vista de la organización, la administración y el presupuesto, dependerá de la Comisión? Se trata de una pregunta clara y sencilla, a la que no se ha dado respuesta. Por tanto, le pedimos que lo haga, tal vez cuando volvamos sobre el asunto.

Estamos dispuestos a apoyar a la Comisión, y fueron los diputados al Parlamento Europeo quienes propugnaron la reglamentación de que esto solo pueda hacerse con el consentimiento de la Comisión, aceptado por la Convención y la Conferencia Intergubernamental. Espero que la Comisión tenga el valor suficiente para aprovechar la ocasión y llegar a esta decisión por sí sola. No se puede adoptar ninguna decisión con su oposición y espero que vaya más allá del método comunitario general aprobando la posición de la declaración presentada por el señor Leinen, según la cual el Servicio de Acción Exterior estará ligado, en términos administrativos, organizativos y presupuestarios, a la Comisión, al tiempo que pondrá fielmente en práctica las decisiones del Consejo en aquellos asuntos en los que este tenga competencias.

Creo que la dinámica propia del desarrollo administrativo dicta que es la única forma de progresar que va en beneficio tanto de sus intereses como de los nuestros. Tal vez podría ser más clara en sus respuestas y entonces hasta yo podría comprenderlas.

 
  
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  Panagiotis Beglitis (PSE).(EL) Señor Presidente, todos coincidimos en que el Tratado Constitucional introduce innovaciones institucionales importantes por lo que respecta a las relaciones exteriores. Hemos hablado de la creación de la posición de Ministro de Asuntos Exteriores y el establecimiento del Servicio Europeo de Acción Exterior. No sería ninguna exageración afirmar que, con estas nuevas instituciones, se está generando en la Unión Europea el embrión institucional del futuro Ministro de Asuntos Exteriores común europeo.

Soy una de las personas que cree que el Tratado Constitucional podría dar pasos más decididos en el sentido de desarrollar estas políticas, ampliando la mayoría cualificada y fortaleciendo aún más la jurisdicción del Parlamento Europeo en el campo de la política exterior común. En cualquier caso, sin embargo, en las circunstancias actuales y teniendo en cuenta las correlaciones, tenemos un compromiso positivo y apremiante, que es la razón por la que apoyo el voto a favor del Tratado Constitucional.

Por lo que respecta a la nueva institución del Servicio Europeo de Acción Exterior, tenemos que empezar a hacer los preparativos para que comience a funcionar cuanto antes, de manera que estemos listos tan pronto –eso confío– como se produzca la entrada en vigor el Tratado Constitucional en noviembre. Hay muy poco tiempo, si se piensa que hay que resolver importantes aspectos de carácter institucional y organizativo. De ahí que la iniciativa del señor Leinen fuera la iniciativa adecuada en el momento oportuno.

Sin embargo, he de señalar que hay que encontrar las mejores soluciones posibles a fin de reforzar la eficacia, coherencia, cohesión y visibilidad de la acción exterior.

Uno de los asuntos básicos es el fortalecimiento del papel de asesoramiento y control y la mayor implicación por parte del Parlamento Europeo, tanto ahora, en la fase de preparación, como una vez que el Servicio Europeo esté creado y en funcionamiento. Por eso propongo que pidamos al Presidente de la Comisión y al Señor Solana que presenten al Parlamento Europeo un informe conjunto de progreso, antes de hacerlo al Consejo Europeo en junio, y que prometan consultar al Parlamento Europeo en todas las subsiguientes etapas.

 
  
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  Mirosław Mariusz Piotrowski (IND/DEM).   (PL) Tengo grandes dudas y reservas respecto a la creación de un Servicio Europeo de Acción Exterior y quiero llamar la atención de esta Cámara sobre tres de ellas que considero cruciales.

La primera se refiere a la cuestión de si la legislación comunitaria proporciona un fundamento legítimo para el Servicio Europeo de Acción Exterior. Es cierto que se han citado los artículos pertinentes del Tratado de la Unión Europea, así como otras partes de la legislación, pero el principal punto de referencia para la creación de ese servicio es el proyecto de Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. De ese proyecto de Tratado se deriva que la creación de un Servicio Diplomático de la Unión Europea es consecuencia directa de la adopción de una Política Exterior y de Seguridad Común y del nombramiento de un Ministro de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, como ya han mencionado otros oradores. No obstante, cabe señalar que el proyecto de Tratado Constitucional todavía no ha sido aprobado y, lo que es más, que existen razones de peso para pensar que será rechazado por los ciudadanos de los Estados miembros. Por lo tanto, la cuestión es si no debemos reconocer que cualquier debate sobre un Servicio Europeo de Acción Exterior es todavía prematuro. Sugiero también que se trata de un ejemplo más de la arrogante actitud de la Unión Europea hacia los ciudadanos de los Estados soberanos de Europa. Dado que las instituciones de la Unión Europea parecen creer que tienen derecho a actuar con antelación, quiero preguntar si la Comisión tiene un plan B por si el Tratado Constitucional es rechazado.

En segundo lugar, los Gobiernos de los Estados miembros contrajeron un compromiso al firmar el proyecto de Tratado Constitucional en noviembre de 2004 y ese compromiso tiene unas consecuencias cuestionables. Los Estados miembros se han comprometido a abstenerse de –y cito textualmente– «cualquier acción que pudiera impedir la entrada en vigor de la Constitución.» ¿Significa esto automáticamente que los Estados miembros deben realizar una propaganda absurda a favor de la aprobación de este Tratado? ¿No excluye eso la divulgación de información fiable y objetiva acerca del contenido de la Constitución y los efectos que puede tener en las vidas de las naciones de Europa?

Finalmente, mi tercera preocupación se refiere a la estructura prevista del Servicio Europeo de Acción Exterior, dado que este último puede conllevar la creación de un nuevo ejército de funcionarios, con competencias poco claras o incluso solamente parciales. Ni siquiera podemos estar seguros de que esa estructura no implique que las mismas cuestiones sean abordadas por las Direcciones Generales, el Servicio Europeo de Acción Exterior y los demás organismos de la Comisión. El resultado final de eso será la expansión de la maquinaria burocrática de la Unión Europea, aún cuando esta última ya carece de transparencia y no supone más que una carga innecesaria para los contribuyentes de los Estados miembros.

¿Qué efectos financieros se esperan de la creación del Servicio Europeo de Acción Exterior? ¿Cómo se distribuirán esos costes y quién soportará la mayor carga? Asimismo, quiero preguntar cuántos funcionarios trabajan actualmente en los servicios de la Comisión responsables de la política exterior de la Unión Europea y cuántos funcionarios se espera que trabajen en el futuro Servicio Europeo de Acción Exterior.

 
  
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  James Hugh Allister (NI).(EN) Señor Presidente, respondiendo en este debate invito a la Comisaria a que se centre en dos puntos. Uno se deriva de lo que ha dicho el orador anterior.

Puesto que el Servicio Europeo de Acción Exterior solo puede tener estatuto legal y legitimidad si se aprueba la Constitución, está claro que la Comisión y el Consejo, en su esfuerzo por establecer la estructura, la plantilla y el marco de dicho servicio, está dando sin duda por supuesto el resultado del proceso de ratificación. A este respecto, ¿puede la Comisión decirnos cuánto ha calculado que se gastará en estas iniciativas apriorísticas y premonitorias que está llevando a cabo? ¿Cuánto nos ha costado esta empresa especulativa hasta el momento y cuánto nos costará probablemente en los próximos 18 meses?

En segundo lugar, ¿podría la Comisión explicar al gran público su visión de cómo se conducirán los asuntos exteriores de los Estados miembros, una vez establecido el Servicio Europeo de Acción Exterior? En concreto, ¿es correcto concluir que entonces los asuntos exteriores nacionales solo se podrán dirigir en concordancia con la política exterior común y que solo podrán actuar de forma subordinada a este servicio?

 
  
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  Alexander Stubb (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, le felicito por mostrarse tan entusiasmado, aunque tengo la sospecha de que, en estos momentos, preferiría usted estar comiendo espárragos con el resto de la Cámara.

Quiero plantear tres cuestiones generales. En primer lugar, considero que probablemente esta sea la cuestión institucional más importante a la que nos enfrentaremos en los próximos cuatro o cinco años. Se trata realmente del poder ejecutivo: se trata de quién dirigirá la política exterior, la Comisión o el Consejo. Me complace que los Estados miembros hayan impulsado esta cuestión. Me alegra que hayan proporcionado cinco microfichas para el Grupo Antici, que se hayan tratado en las reuniones del Coreper y que la Comisión se haya confesado con los Estados miembros. Sobre todo, me alegro de que, en el Parlamento Europeo, hayamos sacado a la luz el debate y la discusión.

La segunda cuestión que deseo plantear es que considero que un servicio de relaciones exteriores para todos nosotros únicamente nos aportará ventajas. De muchas maneras, todo este asunto solo tiene ganadores. Se trata de proveernos de mejores servicios consulares, mejores informes y, en general, de una mejor Política Exterior y de Seguridad Común. Porque como todos sabemos, sin una administración pública que funcione a escala europea, no puede funcionar.

La tercera cuestión que deseo plantear, repitiendo lo que ya han dicho el señor Méndez de Vigo y el señor Brok, es que existen dos asuntos clave que observamos desde este lado. El primero es que, incluso si el sistema es sui generis, es muy importante que dos cosas queden en manos de la Comisión: Una es el presupuesto y la segunda es la administración general.

Para terminar, diré a la Comisión que espero que se mantengan firmes hasta el final, puesto que debemos evitar la contrapartida de que asuntos como el comercio y el desarrollo se transfieran al lado intergubernamental y del Consejo. No hay que subestimar la capacidad de la Secretaría del Consejo de fastidiar los planes a la Comisión; lo hará si tiene la oportunidad.

(Aplausos)

 
  
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  Jean-Luc Dehaene (PPE-DE). (NL) Señor Presidente, señora Comisaria, en primer lugar, como ya ha señalado el señor Brok, quiero dar testimonio, como presidente del grupo de trabajo de relaciones exteriores de la Convención, cuya principal preocupación es evitar la posible adopción de una doble política exterior, derivada tanto del Consejo como de la Comisión. En el lado positivo, el grupo de trabajo quería conseguir una mayor coherencia y continuidad política, además de posibilitar el uso de todos los recursos de la Unión Europea para las acciones de política exterior común.

A pesar de que la mayoría de los miembros de la Convención opinó que eso se conseguiría mejor a través del método comunitario, fuimos lo suficientemente prudentes como para darnos cuenta de que eso no era posible de momento. Por eso se llegó a este compromiso entre los que estaban a favor de mejorar la situación actual y los que estaban a favor de la comunitarización.

El Ministro de Asuntos Exteriores sería el Presidente del Consejo de Ministros, quien determinaría su programa de trabajo y, como su portavoz, garantizaría la coherencia y continuidad política. Como Vicepresidente de la Comisión, forjaría además un vínculo con la política comunitaria. Asimismo, con la aprobación de la Comisión, podría utilizar fondos comunitarios para respaldar su política. Según la posición del grupo de trabajo, lo ideal sería que consultase a la Comisión acerca de sus iniciativas y obtuviese su apoyo, desde el mismo comienzo.

Incluso habíamos propuesto que, en el caso de una iniciativa común del Ministro de Asuntos Exteriores y la Comisión, el Consejo decidiera por mayoría. La mayoría pensamos que ese era un paso demasiado grande, pero quiero decir, sin embargo, que el éxito del Ministro de Asuntos Exteriores y su posible influencia dependerían en gran medida de cómo se llevase con la Comisión y de cómo trabajase con ella.

Desde el principio, el grupo de trabajo fue consciente de que el apoyo logístico del Ministro de Asuntos Exteriores era crucial. Siempre hemos sido partidarios de sustituir las delegaciones por una representación exterior unificada, en forma de embajadas de la Unión Europea. En Bruselas también, el Ministro debe tener a su disposición un servicio estratégico, compuesto de momento por funcionarios tanto de la Comisión como del Consejo y por diplomáticos enviados por los Estados miembros.

Aunque este servicio tendría que trabajar tanto para el Consejo de Ministros como para la Comisión, el grupo de trabajo consideró que, en términos de dinámica, era mejor que fuera competencia de la Comisión, aunque tuviese que estar al leal servicio del Ministro de Asuntos Exteriores y del Consejo de Ministros.

Me parece que la creación de una nueva administración autónoma está mucho más lejos de lo que queríamos. Queríamos eliminar los pilares, pero se está creando un súper pilar, en forma del nuevo servicio. De igual modo, la descomunitarización de los servicios de la Comisión también parece ser un paso en la dirección equivocada. La Comisión debe defender a ultranza su posición y encontrar un lugar para esta administración de asuntos exteriores en sus servicios. Por lo tanto, la Comisión no debe olvidar que tiene que estar de acuerdo y que es ella quien tiene la última palabra. En el informe Brok, esta Cámara se pronunciará claramente a favor de esas soluciones y apoyará por completo a la Comisión, pero le corresponde a esta última encabezar las negociaciones.

 
  
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  Charles Tannock (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, en mi partido nacional tenemos serias reservas sobre todo este asunto de una diplomacia comunitaria común. No puedo negar que el enorme peso que ahora ejerce la Comisión con sus actividades de ayuda y su monopolio en materia de comercio exterior comporte también una gran dimensión política y económica internacional suplementaria. Además, dado el desarrollo concomitante de la PESC y la PECSD, aunque ostensiblemente intergubernamental, se ha producido un aumento del perfil internacional de la UE como actor en la escena mundial.

No obstante, viniendo de un país grande, el Reino Unido, con una política exterior orgullosa e independiente, me opongo a las propuestas del proyecto de Constitución, que establece por primera vez la personalidad jurídica de la UE y crea el puesto de Ministro de Asuntos Exteriores, dirigido por el nuevo Presidente del Consejo con mandato de cinco años. Todo esto se ha concebido para crear una Política Exterior y de Seguridad Común más coercitiva y vinculante, amenazando la plena independencia política del Reino Unido en el campo de los asuntos exteriores. Es evidente que en la UE de los 25 hay ahora más países pequeños, como la patria del señor Stubb, Finlandia, que se enfrentan a la perspectiva de una Presidencia semestral de la UE si no llega a aprobarse la Constitución. Para ellos, resulta atractivo contemplar las economías de escala que pueden derivarse de un servicio diplomático comunitario, con la integración de su personal nacional en las delegaciones comunitarias. También se obtendrá un ahorro económico con el establecimiento de auténticas embajadas de la UE, en el improbable caso de que la Constitución se apruebe, las cuales podrán sustituir en parte a las misiones bilaterales de pequeños países, si es preciso.

No obstante, simpatizo con una formación diplomática mejor y más completa del personal de la Dirección General de Relaciones Exteriores destacado al extranjero en las delegaciones de la Comisión. Apoyo un examen más formal del Parlamento Europeo en forma de comparecencias de los jefes de misión de las delegaciones ante la Comisión de Asuntos Exteriores, a instancias de este Parlamento. Asimismo, los diputados al Parlamento Europeo deben disfrutar de una ayuda más formalizada cuando estén en misión, cosa que, a decir verdad, hacemos normalmente.

No obstante, albergo serias preocupaciones sobre el otorgamiento a la UE de más símbolos de estatalidad, como es el caso del Servicio Europeo de Acción Exterior, si ello reduce la capacidad de mi país de conducir su propia política exterior y de seguridad independiente cuando vaya en nuestro interés nacional.

 
  
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  Maria da Assunção Esteves (PPE-DE).(PT) El aspecto más complejo, polémico y fascinante del desafío de dotar a Europa de una Constitución es posiblemente el de la acción exterior. A través de la acción exterior, Europa propaga por todo el mundo un nuevo estilo de gobernanza, caracterizado por unos valores democráticos compartidos activamente y el respecto de los derechos humanos.

Por eso, el Servicio Europeo de Acción Exterior no solo significa una racionalización administrativa y financiera, y una voluntad de organización. El Servicio demuestra ahora que la política exterior de la Unión Europea es un proyecto de vida en común, un modelo de consenso sobre los amplios horizontes para la humanidad que Europa desea para sí y para sus relaciones con el mundo.

Todo esto exige una acción transversal y concertada de sus instituciones y una base democrática para las decisiones tomadas en materia de política exterior. La nueva Constitución demuestra que la política exterior común se decide ahora sobre una base que no es exclusivamente intergubernamental, sino transversal para implicar a las instituciones europeas que procesan las decisiones políticas. Por consiguiente, la intervención de la Comisión desencadena automáticamente en la misma un nexo de conexión con el Parlamento.

Una Europa coherente, dotada de una visión estratégica claramente definida y basada en el multilateralismo y en un nuevo orden de Derecho internacional, exige sinergia en las relaciones entre sus instituciones y un consenso interno permanente. Este es el camino a seguir por el nuevo Servicio Europeo de Acción Exterior, con respecto al cual se plantean las siguientes preguntas: ¿Cuál es su configuración orgánica? ¿Cómo va a gestionar su marcado carácter multidisciplinario? ¿Cómo va a establecer sus cadenas de autoridad? ¿Cómo va a evitar que surjan tensiones entre el Consejo y la Comisión, por no mencionar la tendencia al feudalismo en las relaciones entre ambos? Por último, ¿cómo va a definir la cadena de responsabilidad, incluida la cadena de responsabilidad democrática?

 
  
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  Margot Wallström , Vicepresidenta de la Comisión. (EN) Señor Presidente, agradezco su presencia a los pocos que normalmente están aquí en la sesión de noche del Parlamento Europeo. Algunas veces resulta difícil seguir el horario del Parlamento Europeo. Tenía la impresión de que esto comenzaría a las 22.00 horas. Por este motivo, he llegado aquí diez minutos antes –por fortuna, junto con el señor Leinen– y les agradezco que me hayan invitado a este debate.

He seguido con gran interés las intervenciones de los diputados en este debate, puesto que el Servicio Europeo de Acción Exterior es un asunto que levanta pasiones. Toca asuntos institucionales y constitucionales de importancia fundamental; la creación de un Ministro de Asuntos Exteriores de la Unión, que será a la vez uno de los Vicepresidentes de la Comisión, supone una innovación clave en la arquitectura institucional de esta Unión Europea. Acerca los dos pilares en el terreno de los asuntos exteriores: el método comunitario y el método intergubernamental. Este Ministro de doble cargo tendrá tareas de distinto tipo. De ahí que la creación de este servicio suponga un reto tan importante y complicado.

Voy a comentar brevemente algunos puntos que se han mencionado. Al señor Van den Berg le diré que la política de desarrollo es y seguirá siendo un componente clave de las políticas de la Unión Europea, además de un activo significativo para Europa en el mundo y en el contexto de la Constitución. La política de desarrollo no está subordinada a otras políticas. Mantiene su condición especial en el marco del método comunitario, aunque todas las políticas necesitan integrarse mejor en un plan de política exterior coherente. Ello fortalecerá, y no debilitará, la eficacia de la política de desarrollo de la Unión.

Puedo asegurar al señor Duff que la Comisión no se verá mermada por la Constitución en lo que respecta a las competencias de la Comunidad. El Ministro y sus servicios estarán obligados por los procedimientos de la Comisión y los principios de colegialidad, bajo la dirección del Presidente de la Comisión.

Estoy totalmente de acuerdo con el señor Brok de que no debemos estar a la defensiva. Para la Comisión, las nuevas disposiciones de la Constitución comportan más oportunidades que riesgos. Es también importante destacar que no se puede decidir nada en contra de la Comisión en este terreno.

Al señor Allister y otros les diría que no estamos prejuzgando la ratificación de la Constitución. Sencillamente, estamos preparando la decisión, que solo se puede tomar después de que la Constitución haya sido ratificada y entrada en vigor, y una vez que el Parlamento haya manifestado su opinión.

En cuanto a las implicaciones en el presupuesto y el personal, no se han elaborado planes, presupuestos o cálculos, puesto que no estamos en la fase de planificación detallada. El Parlamento, como autoridad presupuestaria, decidirá sobre estas cifras más adelante.

Opino que estos son los asuntos principales abordados y puedo asegurarles que se tendrán en cuenta los puntos de vista del Parlamento, a medida que esta propuesta se desarrolle en los próximos meses. En concreto, la resolución que aprobó la Comisión de Asuntos Constitucionales el martes –que tengo entendido que se presentará al Pleno dentro de dos semanas– es una aportación que hay que tener en cuenta, no solo por parte de la Comisión, sino también de los Estados miembros y el Consejo.

Esperamos que prosiga el trabajo técnico en la segunda mitad de este año, de modo que se puedan tomar decisiones de principio en el curso del año que viene, cuando se haya completado la ratificación de la Constitución. Se consultará formalmente al Parlamento acerca de la propuesta sobre el Ministro cuando sea oportuno, por lo que al debate de esta noche le seguirán otros en los que el Parlamento pueda ampliar sus puntos de vista a la luz de los avances de los que la Cámara será informada.

Para concluir, reitero que en la Comisión somos conscientes de la preocupación de los diputados por salvaguardar y mejorar el método comunitario y el papel de la Comisión y el Parlamento en este proceso. Sé que es algo que preocupa al señor Brok. Compartimos con ustedes el objetivo de crear nuevas estructuras que puedan contribuir a mejorar la eficacia, la coherencia y la influencia de las políticas y acciones de la Unión en el mundo.

 
  
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  El Presidente. Comprobaremos la información que recibió, señora Comisaria. Para mí, una mujer atractiva siempre puede llegar tarde.

A excepción de un diputado que ha intervenido antes de que usted llegase, todos los diputados que han participado en el debate están aún presentes. Esto no es lo habitual.

 
  
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  Elmar Brok (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, quiero dar las gracias a la Comisaria Wallström por haber dicho que no se puede decidir nada en contra de la Comisión. Eso es lo que se establece en el proyecto de Constitución. Le doy las gracias por haberlo aclarado una vez más.

No estamos debatiendo si se pueden tener en cuenta las posiciones del Parlamento, sino el hecho de que hemos preguntado cuál es la posición de la Comisión en la negociación; es decir, si es partidaria de que este servicio se incorpore o no a ella. Nos interesa mucho saber lo que piensa al respecto.

Tampoco se está debatiendo en absoluto la participación del Parlamento; por el contrario, hoy estamos aquí para ayudar a la Comisión a evitar una situación en la que existiría un mecanismo del mercado interior y un Ministro de Asuntos Exteriores que sería una figura poderosa por derecho propio; por el contrario, queremos que sea la Comisión la que, en términos administrativos, represente a la Unión Europea en el mundo.

Señor Presidente, quizás podría facilitarme el documento que nos proporcione un fundamento jurídico para justificar que el Parlamento tenga que empujar a la Comisión en la dirección correcta.

 
  
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  Margot Wallström , Vicepresidenta de la Comisión. (EN) Señor Presidente, tan solo deseo indicar que es importante comprender que todavía no hemos llegado a la fase de negociación. Aún nos encontramos en la fase de preparación, en la que examinamos todos los datos técnicos. Sería desafortunado quedarnos atrapados ahora en posiciones negociadoras. Antes hay que llevar a cabo demasiadas tareas técnicas y preparatorias. Como he mencionado anteriormente, mantendremos al Parlamento informado de nuestros avances.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar en Bruselas el jueves 26 de mayo.

 

21. Evaluación de la Ronda de Doha
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe de Javier Moreno Sánchez, en nombre de la Comisión de Comercio Internacional, sobre la evaluación de la ronda de Doha tras el acuerdo de la OMC del 1 de agosto de 2004 (2004/2138(INI)) (A6-0095/2005).

 
  
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  Javier Moreno Sánchez (PSE), ponente. (ES) Señor Presidente, Señorías, señor Comisario, quisiera empezar mi intervención agradeciendo su colaboración a todos aquellos que con sus aportaciones han contribuido a enriquecer este informe que votaremos mañana. En este informe queda plasmado el equilibrio entre, por una parte, el pleno apoyo de este Parlamento a la defensa de los intereses de la Unión en las negociaciones en curso y, por otra, su ambición de lograr que se concluya con éxito esta ronda para el desarrollo, lo que implica la plena integración y participación de los países en desarrollo (PVD) en la economía mundial.

Con este informe, esta Cámara pretende enviar un decidido mensaje político de apoyo al avance de las negociaciones, en las que la Comisión está desempeñando un papel esencial, reiterando nuestro compromiso con la OMC y su sistema multilateral de comercio que, sin duda, constituye el mejor mecanismo para promover un comercio justo, solidario y en beneficio de todos. Este mensaje llega en unas fechas muy oportunas, dado que el programa de Doha se haya en una encrucijada, en un momento clave de su marcha en el que no se debe retroceder.

Tras el fracaso de la Conferencia Ministerial de Cancún, el acuerdo del 1 de agosto de 2004 tiene una importancia política indudable, pues ha permitido encarrilar las negociaciones, reconociendo además la necesidad de integrar plenamente a los PVD en la economía global. Ahora bien, se trata solo de una hoja de ruta. El éxito de las negociaciones depende de la firme voluntad política de todas las partes de alcanzar un acuerdo de fondo en Hong Kong.

Se debe llegar a esta cita con una propuesta ambiciosa y equilibrada en los distintos ámbitos que cubre el acuerdo: desarrollo, agricultura, productos industriales (NAMA), servicio y facilitación del comercio, y ello sin olvidar la necesidad de situar el desarrollo en el frontispicio de las negociaciones, más allá de que la agricultura sea el indudable motor de las mismas. En pro de este objetivo se deben alcanzar compromisos concretos y detallados con fechas y plazos mediante un proceso de negociación transparente, eficaz e incluyente, en el que participen plenamente todos los países miembros de la OMC.

En el ámbito del desarrollo, debemos llevar a las negociaciones los problemas vinculados a la pobreza, la desnutrición y el hambre en el mundo, a fin de reducirlos a la mitad para el año 2015, tal como prevé la Declaración del Milenio, a través de una relación más estrecha entre la OMC y las demás organizaciones internacionales.

También sería útil que la Comisión formulara propuestas para desarrollar mecanismos de integración comercial para los PVD que compensen las pérdidas que les puede generar la liberalización del comercio.

El avance en los ámbitos de la asistencia técnica y la creación de capacidad y el fomento del comercio Sur-Sur son también de particular relevancia a la hora de garantizar a los PVD su integración en la economía mundial y el impulso de su capacidad de exportación.

En agricultura, los miembros de la OMC deben proseguir sus trabajos de manera equilibrada en los tres pilares —subvenciones a la exportación, ayudas internas y acceso al mercado— para, así, lograr modalidades detalladas de negociación para Hong Kong y un desarme paralelo por parte de todos los miembros de la OMC.

En lo que respecta al acceso a los mercados para los productos no agrícolas, los NAMA, debe abrirse la puerta a la flexibilidad y a la aplicación de la reciprocidad no plena por parte de los PVD, aplicándoles el principio de trato especial y diferenciado.

En servicios, en este mes de mayo deberían presentarse unas ofertas revisadas de calidad y, en lo que se refiere a los servicios relativos a las necesidades básicas de los ciudadanos, creo que no cabe exigir su liberalización por parte de los PVD.

Señorías, señor Comisario, el éxito de la Ronda, la legitimidad y la credibilidad de la OMC pasan también, sin duda, por que la sociedad civil se sienta partícipe de los beneficios que proporciona el comercio internacional.

En un proceso que desde Seattle ha pasado a tener un gran interés social, parece necesario resaltar el papel que los parlamentos democráticos deben desempeñar como expresión del sentir ciudadano ante los foros internacionales como la OMC y, en el caso de este Parlamento, como órgano de control democrático de la política comercial de la Unión y futuro colegislador en esta materia, una vez que entre en vigor la Constitución Europea. Argumento adicional, si me permiten un breve inciso en la actualidad candente, a la larga lista de avances que supone esta Constitución y que justifican el sí europeo a la misma, tanto en Francia como en los demás países.

Señorías, señor Comisario, como decía el poeta español Antonio Machado, "caminante no hay camino, se hace camino al andar". Y es que estamos a medio camino entre Ginebra y Hong Kong; entre la nostalgia de lo que se va dejando y la ansiedad de llegar. Debemos llegar a Hong Kong con una propuesta ambiciosa y equilibrada en la que la sociedad civil y todos los países miembros de la OMC se sientan partícipes y satisfechos del resultado.

 
  
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  Peter Mandelson , miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, comenzaré dando la enhorabuena al señor Moreno Sánchez por su excelente informe, el cual dice mucho no solo de su autor, sino también de toda la Cámara. Me complace este debate, puesto que considero que el Parlamento es el socio fundamental de la Comisión en la realización de nuestras políticas comerciales, es decir, en concreto, la postura ante la Ronda de Doha, que es nuestra prioridad principal.

El señor Moreno Sánchez ha destacado la necesidad de realizar avances en todos los asuntos de esta agenda tan amplia, con un claro énfasis –que apoyo firmemente– en los objetivos de reducción de la pobreza y desarrollo sostenible. Son puntos centrales en la carta fundacional de esta Ronda, y siguen siendo tan importantes como lo eran cuando se articularon por primera vez.

Desde que asumí el cargo, me he esforzado todo lo posible por impulsar la ADD y por mantenerla en buen camino. Deseo que Doha ponga el comercio al servicio del desarrollo. Es lo que creo y es lo que defiendo; constituye la parte central de la política que propugno.

Sin embargo, Europa no puede hacerlo por sí sola. Como afirmé en Ginebra en mi primer día como Comisario de Comercio, la UE no puede ser el único banquero de la OMC. El verano pasado, Europa tuvo el valor de poner las subvenciones a la exportación agrícola en la mesa de negociaciones. Ahora los demás deben mostrar las cartas. Concretamente, esta Ronda debe mejorar el acceso al mercado e incrementar las oportunidades de negocio para todos, no solo para los países en desarrollo –espero y deseo que ellos sean los más beneficiados en esta Ronda–, sino también para nuestra propia industria y nuestros proveedores de servicios en Europa. De este modo podremos fortalecer Europa en la economía del conocimiento, para la prosperidad y el beneficio de todos.

El acceso al mercado de productos industriales –NAMA– y los servicios constituyen también asuntos clave en la Ronda. Sin avances en estas cuestiones no puede haber conclusión de la Ronda. Para ello, deseo asegurarme de que los países en desarrollo más avanzados se comprometan más intensamente en cuestiones no agrícolas. Hasta aquí han impulsado con fuerza por su posición en materia de agricultura, como tienen todo el derecho de hacer y como esperaba que hicieran. Sin embargo, han mostrado poca voluntad de aceptar la necesidad de un movimiento real por su parte en el NAMA y los servicios, incluso cuando el análisis objetivo apunta que redundaría en su propio interés económico. Esto tiene que cambiar. Todos debemos mostrar la voluntad de adaptarnos, cambiar y ajustarnos a los intereses de otros. Por eso hemos tomado nuestra iniciativa en materia de agricultura.

Los demás principales países industrializados deben seguir ahora nuestro ejemplo para tomar más la iniciativa en cuanto a los servicios y para impulsar sus propias reformas agrícolas, para ponerse a la altura de lo que hemos planteado en Europa.

La semana pasada hubo en París varias reuniones informales de Ministros de Comercio de la OMC. Manifesté mi gran preocupación acerca del lento avance de las negociaciones actuales. Hice un llamamiento a todos los asistentes para que se dejaran de secretismos y pusieran las cartas sobre la mesa. Con esto me refiero a todos nosotros, no solo a los demás. Todos necesitamos hacerlo, no solamente Europa.

Asimismo, expliqué nuestra idea de hasta dónde debe llegar una ronda ambiciosa. Exige un avance paralelo en los tres pilares de las negociaciones agrícolas –no solo en subvenciones a la exportación–, incluidas las cuotas y aranceles que restringen el acceso al mercado. Debe haber esfuerzos visibles por parte de todos los países industrializados –no solo la UE– para reformar sus políticas agrarias; y una reducción sustancial y real –no solo sobre el papel– de los aranceles industriales de todos los países en condiciones de hacerlo, incluidos los países en desarrollo avanzados, respetando siempre las circunstancias especiales de los más débiles. Deben presentarse ofertas sobre servicios que proporcionen auténticas oportunidades nuevas de negocio, a la vez que es preciso fortalecer sustancialmente la normativa de la OMC en lo que respecta a la facilitación del comercio, medidas contra el dúmping o las denominaciones geográficas.

Además reiteré mi llamamiento a que se realicen más esfuerzos para abordar las preocupaciones específicas de los países en desarrollo y, en especial –aunque no exclusivamente– los pobres y vulnerables, a través de un tratamiento especial y diferencial en la Ronda y de un aumento de la ayuda al comercio por parte de los más ricos del mundo. Tiene usted razón cuando identifica la creación de capacidades –el apoyo fundamental que debemos otorgar– para permitir que el comercio facilite este ajuste, de forma que los países en desarrollo, en concreto los más débiles, puedan participar de verdad en las oportunidades comerciales que estamos proponiendo a través de esta Ronda.

Hemos avanzado en París. Hemos llegado a un acuerdo sobre el asunto tan vital a la vez que sumamente técnico de la conversión de derechos concretos –tantos euros por una fanega de tal, tantos euros por un kilo de cual– a sus equivalentes porcentuales ad valorem. Mientras que aún queda por debatir –esto será más adelante– el tema principal, es decir, en cuánto y sobre qué base se reducirán estos equivalentes arancelarios, ahora tenemos una base en la que podemos avanzar en agricultura y, gracias a ello, en todos los demás aspectos de la ADD. A este respecto, reconozco y felicito la labor de la señora Fischer Boel. La agricultura es un tema peliagudo y respeto la manera en que lo trata.

También podemos esperar que se produzcan avances en relación con los aranceles industriales en los próximos meses. Muchos miembros reafirman también su intención de presentar mejores ofertas en materia de servicios para finales de este mes. Esperamos que se intensifiquen las conversaciones entre los agentes clave de aquí a la minicumbre ministerial en China, que se celebrará los días 12 y 13 de julio. Antes del receso estival, debemos apreciar una primera aproximación de cómo sería un posible paquete de Hong Kong. Si existe la posibilidad de que se produzca un resultado ambicioso en Hong Kong a finales de este año y, por tanto, una Ronda ambiciosa, esta primera aproximación, que espero que podamos ver en julio, debería, como mínimo y en primer lugar, crear espacios de creciente convergencia entre los miembros de la OMC tema a tema. También debe clarificar nuestro grado de ambición compartido acerca de los asuntos clave de acceso al mercado –agricultura, NAMA y servicios– y, por último, identificar las áreas problemáticas clave en las se deberá llegar a un acuerdo, a fin de garantizar el éxito en Hong Kong y entonces finalizar la Ronda.

Me complace que se hayan incluido estas ideas en el resumen de la Presidencia sobre la minicumbre ministerial de París. Pueden tener la certeza de que la Comisión seguirá trabajando hacia Hong Kong con este espíritu tan ambicioso.

La Comisión está plenamente de acuerdo con gran parte del informe, aunque deseo señalar dos puntos concretos. En lo que respecta a la mención especial de la flexibilidad para los países en desarrollo en el apartado 6 del informe, la Comisión está de acuerdo con la idea central de lo que se plantea. Estamos dispuestos a garantizar flexibilidad a los países en desarrollo mediante un trato especial y diferencial, tanto a los PMD como a los demás países débiles y vulnerables. Sin embargo, solo podemos hacerlo si tenemos en cuenta el nivel de desarrollo, lo que significa diferenciar entre países en desarrollo tema a tema. No podemos aceptar simplemente una «talla única».

El segundo punto guarda relación con la sugerencia de una «caja de desarrollo» en las negociaciones sobre agricultura, que se menciona en el apartado 9. La Comisión puede aceptar que el marco pueda y deba proteger los intereses de la UE. No obstante, resulta demasiado optimista afirmar que la UE podrá enfrentarse con comodidad a estas reducciones de las ayudas nacionales que distorsionan el comercio. En lo que respecta al acceso al mercado, el informe asume que el trato tan positivo otorgado a los productos sensibles permitirá que la UE proteja sus organizaciones de mercado. Sin lugar a dudas, es esto lo que espera la UE, aunque aún quedan por hacer concesiones complicadas sobre algunos productos, incluso en el mejor de los casos.

Permítanme concluir aquí. Escucharé lo que los diputados a esta Cámara tengan que decir y responderé al final, si tengo la oportunidad de hacerlo. Una vez más, doy las gracias al señor Moreno Sánchez por su informe y a esta Cámara por ofrecerme la oportunidad de debatir este asunto tan importante.

 
  
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  Maria Martens (PPE-DE), ponente de opinión de la Comisión de Desarrollo. (NL) Las negociaciones de la Ronda de Desarrollo de Doha tienen por objeto impulsar las economías de los países en desarrollo y concederles un verdadero lugar en la economía mundial. Lo que se pretende con ellas es una distribución más justa en el mundo.

Para combatir la pobreza mundial, acordamos los denominados Objetivos de Desarrollo del Milenio. Unas buenas condiciones comerciales para los países en desarrollo pueden hacer una importante contribución y eso es lo que debemos perseguir en Hong Kong. Hay una serie de cuestiones que quiero plantear, algunas de las cuales ya ha mencionado la señora Comisaria.

En nuestra política comercial, debemos ser capaces de establecer más de una distinción entre los diferentes países en desarrollo. Las discrepancias son demasiado grandes para establecer un marco uniforme. Hay economías sólidas y débiles, grandes y pequeñas. Hay países con muchas posibilidades de producción y crecimiento, y otros con pocas. Debemos ser capaces de personalizar más nuestra política. Esa es la razón por la que uno de los puntos fundamentales del orden del día en Hong Kong debe ser el tratamiento especial y diferenciado de los países en desarrollo.

Se ha hablado mucho sobre las consecuencias que los acuerdos de Hong Kong tendrán para las concesiones comerciales hechas a los países en desarrollo, quienes temen que se vean perjudicadas. Quiero pedirle a la señora Comisaria que informe a esta Cámara después de las negociaciones de si realmente se han visto perjudicadas.

En tercer lugar, parece que los países en desarrollo son todavía prácticamente incapaces de obtener ningún beneficio real de las oportunidades que se les ofrecen, por lo que me gustaría destacar la importancia de la adquisición de capacidades y de la asistencia técnica. Tenemos que trabajar duro en esos aspectos para reforzar la capacidad comercial y de exportación de los países. Es también importante, cuando los países dependen de uno o dos productos de exportación, tratar de fomentar la diversificación.

Ahora quiero pasar al tema de las subvenciones a la exportación, que ya ha mencionado la señora Comisaria, y cuyos efectos adversos en los mercados locales son perfectamente conocidos. Debemos trabajar en un marco temporal para eliminar de forma progresiva estas subvenciones con carácter urgente. Es lamentable que no se haya estipulado una fecha límite en el texto.

Por último, la Unión Europea tiene una importante tarea en Hong Kong. Todos sabemos cómo fueron las negociaciones en Cancún. Eso no debe repetirse. Para terminar, quiero dar las gracias al ponente por su excelente informe y su buena cooperación.

 
  
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  Joseph Daul (PPE-DE), ponente de opinión de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural. – (FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, el debate de hoy reviste una importancia especial, pues nos encontramos en una fase de aceleración de las negociaciones de Ginebra. Ha dicho usted que en la reunión ministerial de la semana pasada en París se había hecho avances. Por mi parte, señor Comisario, quisiera hacer cuatro observaciones.

En primer lugar, estoy muy preocupado por la actitud adoptada por muchos países, que no se comprometen realmente en esta negociación. Prueba de ello es la ausencia total de avances reales en los expedientes no agrícolas. Las conversaciones sobre el acceso al mercado de los productos industriales y los servicios están estancadas, así como las relativas a las normas. No podemos aceptar una negociación tan desequilibrada, en la que la agricultura pague por todos los demás sectores, cuando la Unión Europea ha realizado ya enormes esfuerzos en este sector.

En segundo lugar, el éxito del ciclo de negociaciones requiere una verdadera asunción de responsabilidades en las negociaciones por parte de los países emergentes, como Brasil, la India y China. Esos países también deben abrir sus mercados a los demás países en desarrollo, porque el auténtico motor del desarrollo residirá, en los próximos años, en el aumento de los intercambios entre los países del sur.

En tercer lugar, la reciente decisión del órgano de apelación sobre el azúcar está ahí para recordarnos que en las negociaciones no existe la buena fe. Por tanto, es fundamental valorar cada punto de la negociación a la vista del derecho de la OMC, para evitar que, dentro de unos años, el compromiso que hayamos aceptado resulte anulado por una decisión de los jueces de la OMC y penalice probablemente también, señor Comisario, a los países pobres. Debemos volver a discutir esta cuestión.

En cuarto lugar, por último, y es el punto más importante en el que quisiera insistirle, señor Comisario: los negociadores que toman decisiones hoy asumen una gran responsabilidad sobre el futuro de millones de hombres y mujeres. Es fácil concluir una negociación, pero los problemas quizás no salgan a la luz hasta un futuro más lejano, cuando ya no esté usted al mando. Confío en usted. Pero, sobre todo también, no deje a sus sucesores la tarea de resolver las dificultades. Antes de firmar y decir sí, reflexionemos juntos dos veces para transmitir a sus sucesores un expediente aceptable.

 
  
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  Georgios Papastamkos, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (EL) Señor Presidente, el desafío de la Conferencia de Hong Kong establece los límites de la credibilidad, la aceptación operativa y el dinamismo de la OMC.

En mi opinión, hay cinco razones estructurales que dificultan las negociaciones de la Ronda de Doha.

En primer lugar, la incapacidad de los principales socios comerciales para resignarse a ceder independencia política y financiera interior.

En segundo lugar, la dificultad para tomar decisiones, debido al enorme aumento del número de miembros de la OMC y su creciente heterogeneidad.

En tercer lugar, la falta de equilibrio en la liberalización del comercio entre sistemas comerciales avanzados. En términos comparativos, la Unión ha hecho las mayores concesiones, consiguiendo que el mercado europeo sea el mercado más abierto del mundo.

En cuarto lugar, la falta de voluntad por parte de otros actores internacionales también para asumir un papel negociador principal.

En quinto lugar, la postura defensiva de los países en desarrollo frente a los nuevos temas de negociación.

La ampliación y el refuerzo del marco regulador multilateral de la OMC, que constituye la estrategia de la Unión Europea, se ven limitados por el principio de la especialización de las organizaciones internacionales. Dicho principio establece también los límites del futuro progreso de la OMC, tanto en la organización mundial de la política social, como en la organización mundial de las cuestiones medioambientales.

Por consiguiente, considero necesario establecer una nueva arquitectura mundial de tipo «paraguas» que integre los siguientes pilares:

- la OMC, que promueva de forma satisfactoria la distribución eficiente de los recursos;

- una organización económica internacional que garantice la estabilidad económica internacional;

- una organización de desarrollo internacional para la redistribución internacional de recursos que promueva el desarrollo de los países pobres;

- una organización medioambiental internacional para la protección y mejora de los recursos naturales y del medio ambiente mundial.

Los términos de la economía mundializada dictan una nueva regulación general del sistema económico mundial basada en una economía de mercado social y ecológica, una regulación que fomente la distribución de recursos, la estabilidad, la solidaridad internacional y la protección del medio ambiente y el consumidor.

 
  
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  Erika Mann, en nombre del Grupo del PSE. (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, quiero comentar un par de cuestiones que hay que tener en cuenta a la hora de analizar este informe, que es, después de todo, el primero presentado por la comisión este año. Posteriormente, en el segundo semestre del año, elaboraremos un segundo informe, para seguir, observar y comentar las deliberaciones y negociaciones de la Comisión Europea.

Por lo que respecta tanto a la comisión como a mi Grupo, la cuestión planteada es qué se puede hacer, en primer lugar, para asegurarnos de realizar una contribución verdaderamente útil que ayude a conseguir un resultado positivo en Hong Kong – aunque no se llegue a ninguna conclusión final, sería bueno conseguir en cualquier caso un resultado positivo –, de manera que las negociaciones puedan después continuar con una base sólida; en segundo lugar, para asegurarnos también de que la gran anuncio que hacemos con ese nombre de la «ronda de desarrollo» se vea justificado en la realidad; y, en tercer lugar, para garantizar la defensa de los intereses de la Unión Europea.

Por supuesto, se trata de una empresa muy compleja, si tenemos en cuenta que el resultado de Cancún no fue precisamente muy bueno, que hemos tenido un comienzo muy difícil y que las negociaciones parecen actualmente bastante inestables. También está el problema de los países con economías emergentes, que están luchando para que se les permita asumir un papel principal y global en el mundo. Eso lo demuestra perfectamente el ejemplo de China –sobre el que mantendremos un debate mañana– pero también el de Brasil y, por supuesto, el de la India. Todo esto se suma a una situación muy difícil y compleja.

Hay otro aspecto que debemos tener en cuenta. Le pediría, señor Comisario, que reflexione sobre la relación que van a mantener a lo largo de este año el Parlamento Europeo, la Comisión de Comercio Internacional y usted mismo. Si el nuevo Tratado ya estuviese vigente, el Parlamento tendría mucho más poder y una mayor maquinaria directa de consulta. Nuestros mecanismos son muy buenos y están muy consolidados, pero su naturaleza es algo informal.

Pero al mismo tiempo es cierto que los ciudadanos quieren que nos impliquemos de forma más directa, con más competencias y más derechos en un proceso que abarca las negociaciones en el sector agrícola y de servicios. Se trata de ámbitos muy delicados, cuyo debate puede ser muy acalorado y con respecto a los que no hay posiciones establecidas y claras, ni en nuestro Grupo, ni en esta Cámara ni entre la ciudadanía.

¿Cómo podemos garantizar entonces que, en el transcurso de este año, podamos organizar este proceso crítico, que implica a la Comisión Europea, a la comisión parlamentaria competente y al Parlamento Europeo, de tal manera que el resultado sea una próspera cooperación en todo lo que ya hemos establecido y que incluya los ámbitos críticos que he mencionado?

Si realmente tiene que introducir cambios en las negociaciones o en sus planes –y puede estar seguro, señor Comisario, de que tendrá que hacer frente a ese tipo de cosas–, ¿cómo podremos garantizar entonces una cooperación tan estrecha que seamos realmente capaces de asumir la responsabilidad que nos confían los ciudadanos?

 
  
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  Johan Van Hecke, en nombre del Grupo ALDE. (NL) Señor Presidente, en primer lugar quiero felicitar al ponente por su informe, que, en mi opinión, contiene una excelente descripción general de la situación actual de las negociaciones tras el acuerdo marco de Ginebra de la OMC y a punto de celebrarse la conferencia de Hong Kong. Indudablemente, el éxito de la Ronda de Doha es crucial para una mayor liberalización del comercio mundial. De hecho, tras el fracaso de Cancún, la credibilidad del sistema comercial multilateral está en peligro. A pesar de que el éxito de Hong Kong es fundamental para un mayor crecimiento económico, será también una dura prueba para la legitimidad de la OMC. Comparto la opinión del Comisario Mandelson de que la Ronda de Doha debe centrarse principalmente con el desarrollo. El comercio y el desarrollo deben ir de la mano y una mayor implicación de los países en desarrollo en el marco de un comercio mundial justo es un componente esencial en la lucha contra el hambre y la pobreza en el mundo.

Es esperanzador que la semana pasada se alcanzase un compromiso en torno a los gravámenes a la importación sobre los productos agrícolas y que, de este modo, se evitase un fracaso inminente de la Ronda de Doha. La traducción de gravámenes lineales a la importación en aranceles comunes porcentuales, basados en el valor de los productos, es un paso prudente, aunque importante, en dirección a un acuerdo general sobre el comercio de productos agrícolas.

No obstante, mi Grupo sigue convencido de que todas las subvenciones a la exportación en el ámbito de la agricultura deben terminar por suprimirse, ya que resulta inaceptable que la actual política agrícola de la Unión Europea le suponga para una familia media europea unos 100 euros adicionales mientras dificulta que los países en desarrollo escapen de las garras de la pobreza. El Banco Mundial ha calculado recientemente que el éxito de esta ronda comercial puede suponer un incremento de la renta mundial de unos 385 000 millones de euros al año. Si África pudiese aumentar su cuota del comercio mundial del 2% a no más del 3%, su renta anual aumentaría en 70 000 millones de dólares estadounidenses. Eso es mucho más de lo que recibe ahora en concepto de ayuda al desarrollo. Por ese motivo, no podemos permitirnos otro fracaso.

 
  
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  Caroline Lucas, en nombre del Grupo Verts/ALE.(EN) Señor Presidente, quiero dar las gracias al señor Moreno Sánchez por la labor que ha desarrollado, pero creo que no se sorprenderá si le digo que, desafortunadamente, nuestro Grupo no puede apoyar su informe en su versión actual. Si bien presenta algunos pasajes positivos que ponen de relieve los objetivos de desarrollo sostenible y erradicación de la pobreza, estos se ven por desgracia socavados por la orientación general del informe, en el cual se aprueba sin críticas el libre comercio sin regulación alguna como principal medio para alcanzar estas metas.

Sigue suponiendo que mayor comercio equivale automáticamente a mayor crecimiento, lo que equivale automáticamente a una mayor reducción de la pobreza; sin embargo, la realidad sobre el terreno es muy distinta y, como deja claro el último informe del PNUD sobre los países menos desarrollados, la mayor integración de algunos de los países más pobres del mundo en el sistema comercial internacional generalmente no ha reducido la pobreza de los sectores más pobres de la población.

Otra hipótesis que sustenta el informe es que si los críticos de la OMC comprendiéramos mejor esta institución, nos enamoraríamos, como por arte de magia, de ella o, como señala el propio informe, «la OMC debe proporcionar información y explicaciones adecuadas a la sociedad civil [...] para evitar que el proceso de globalización y la función que desempeña la OMC se malinterpreten y se distorsionen en gran medida». Francamente, esto es un sinsentido inútil y condescendiente. Cada vez son más los sectores de la sociedad civil que saben lo que pretende realmente la OMC, y que saben exactamente lo dañino que puede ser el proceso de globalización económica. Lo que necesitamos no es un ejercicio cosmético de relaciones públicas, sino una reforma fundamental y profunda de las instituciones y normas del comercio mundial, de modo que su verdadero objetivo central sea la sostenibilidad y la equidad.

Pasando ahora a los detalles, nuestro Grupo ha vuelto a presentar su enmienda original sobre los precios de los productos. La caída de los precios de los productos es uno de los principales motivos por los que los países más pobres no reciben un mejor trato en el comercio mundial. En 43 países en desarrollo, un solo producto representa más del 20 % de los ingresos totales procedentes de la exportación. Si los precios de los diez productos agrícolas más importantes que exportan los países en desarrollo hubiesen subido al mismo ritmo que la inflación desde 1980, dichos países exportadores habrían ingresado 112 000 millones de dólares más en 2002, lo que representa el doble de la ayuda oficial al desarrollo. Me parece francamente increíble que la Comisión de Comercio Internacional, que presume de estar a favor de que el comercio sirva para erradicar la pobreza, haya podido rechazar una enmienda que pedía medidas para estabilizar los precios de los productos. Espero que el Pleno nos apoye en la votación de mañana.

Asimismo hemos presentado una enmienda sobre el mandato de la Comisión. Resulta difícil imaginar qué justificación puede tener la Comisión para trabajar sobre la base de un mandato concedido hace seis años y que, por consiguiente, ya no refleja los importantes cambios que han tenido lugar desde entonces. Quizás el señor Mandelson pueda decirnos cuál es esa justificación, ya que, desde una óptica institucional, no podemos pretender que no ha pasado nada, cuando dos de las tres últimas reuniones ministeriales han acabado en un bloqueo. No podemos ignorar la resistencia que ponen muchos países del Sur a la concesión de nuevas competencias a la OMC.

Ahora que la nueva Comisión ha entrado en funciones y que se acerca un nueva Reunión Ministerial de la OMC, debemos indicar a la comunidad internacional que Europa tiene en cuenta estos cambios y es capaz de aprender de los errores que cometió en Seattle y Cancún.

 
  
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  Vittorio Emanuele Agnoletto, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (IT) Señor Presidente, Señorías, me he quedado realmente estupefacto al oír en esta Cámara que la OMC es el instrumento para mejorar y promover un comercio equitativo e integrador. ¿Cómo se puede afirmar semejante idea?

Basta ver cuáles han sido los resultados concretos de las rondas de negociaciones que se han mantenido y que se están manteniendo. ¿Cómo se puede hablar de reciprocidad entre un gigante y un enano, entre David y Goliat? ¿Cómo se puede esperar que los países en desarrollo salgan victoriosos de esta ronda si no cambiamos nuestras políticas?

¿Por qué no se analizan los resultados? ¿Por qué no se dice que las subvenciones a 25 000 cultivadores de algodón de los Estados Unidos han condenado al hambre a millones de personas en África central? ¿Por qué no se dice que los ADPIC (aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio) han privado y siguen privando de medicamentos contra el sida a 30 millones de personas –la inmensa mayoría en África– y que la imposición de los ADPIC a la India ha reducido a la mitad las personas del Tercer Mundo que pueden acceder a los medicamentos contra el sida?

¿Por qué no se habla del desastre ocasionado por las subvenciones a la agricultura intensiva pagadas por Europa y por los Estados Unidos? Un desastre que en la Cumbre de Cancún coaligó a Brasil, la India y los países del Sur del mundo contra Europa y los Estados Unidos.

Y después, ¿cómo nos estamos preparando para la nueva cumbre de la OMC que se celebrará en Hong Kong? La impresión es que se conseguirá liberalizar los servicios sociales y sanitarios en nombre de un liberalismo que puede acabar sencillamente por hacer que estos servicios sean de pago –controlados por las grandes multinacionales– en los países del sur, impidiendo a gran parte de la población acceder a ellos.

¿Por qué no hablamos, entonces, de los acuerdos de cooperación económica? Hemos debatido sobre ellos y hemos visto sus dramáticos resultados en la Asamblea Parlamentaria Paritaria ACP-UE reunida en Bamako. Con la petición de una liberalización completa del comercio con el sur –en África, en particular– y la supresión de los aranceles de estos países, esos acuerdos han contribuido a destruirlos en el plano económico, al no permitirles elegir de forma autónoma sus estrategias para un desarrollo diferente.

Considero que debemos luchar por una reducción del papel de la Organización Mundial del Comercio. Debemos luchar por hacer que toda una serie de productos pasen a ser gestionados por otras agencias, por ejemplo las agencias de las Naciones Unidas, empezando por los productos agrícolas y farmacéuticos. Por estos motivos, nuestro Grupo expresa una opinión muy negativa sobre el informe presentado a esta Cámara.

 
  
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  Seán Ó Neachtain , en nombre del Grupo UEN.(EN) Señor Presidente, a pesar del fracaso de la Conferencia de Cancún celebrada en septiembre de 2003, el Programa de Doha sigue determinando las negociaciones comerciales multilaterales en el marco de la OMC. El acuerdo al que llegó en agosto de 2004 el Consejo General de la OMC ha logrado que se reanuden estas negociaciones, lo cual me complace.

Permítame decir desde el principio que yo también acojo favorablemente este informe y felicito al ponente por su labor. Me complace en particular que la propuesta presentada en nombre de la Comisión de Comercio Internacional sea una mejora considerable respecto al documento original, sobre todo en lo referente a la integración de los países en vías de desarrollo en el sistema comercial mundial, a la importancia que debe concederse a la liberalización de determinados servicios no esenciales y, como elemento destacado, a las soluciones propuestas para reducir los subsidios agrícolas.

Las enmiendas de transacción adoptadas en comisión han mejorado, en mi opinión, el texto. Este informe constituye un análisis equitativo que tiene debidamente en cuenta las expectativas e intereses europeos en el marco de lo que sin duda será una difícil ronda de negociaciones.

En el marco de las conversaciones de la OMC me preocupa la agricultura y, sobre todo, el futuro de las pequeñas explotaciones familiares de mi país, que constituyen, hay que decirlo, la espina dorsal de la sociedad irlandesa. No se puede cambiar el modelo agrícola europeo o el acuerdo de Luxemburgo sobre la reforma de la PAC. Por lo que respecta a los agricultores europeos, estos han aprobado una reforma que consideran inamovible y que estará vigente hasta 2013. Han aceptado una reforma que constituye un paso más para adaptar la PAC a las normas de la OMC. Han aceptado un acuerdo que implica un enorme trastorno en el sector. Nuestros agricultores necesitan políticas estables a fin de poder planificar el futuro de sus explotaciones y el sustento de sus familias. No es posible dar marcha atrás y desdecirse de esos compromisos. Tengo que decir, señor Comisario, que lo que usted acaba de declarar me parece alentador y creo que usted defenderá con todo rigor nuestros intereses.

Por último, creo que todos estamos de acuerdo en que la OMC es el foro más adecuado para proteger los derechos de todos los Estados, pobres y ricos, desarrollados o en vías de desarrollo. Asimismo creo que el multilateralismo es el camino a seguir y me complace que la Comisión haya mantenido esta postura. Espero con interés los resultados de la Conferencia de Hong Kong en diciembre de este año.

 
  
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  Daniel Caspary (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, Señorías, es absolutamente vital que avancemos en esta ronda de negociaciones, centrada en la reforma y la liberalización. Los cálculos del Banco Mundial, que el señor Van Hecke acaba de mencionar, indican que una conclusión con éxito de la Ronda de Doha podría aumentar la renta mundial hasta en 500 000 millones de euros al año. Por lo tanto, el éxito de Doha significa lucha contra la pobreza, significa ayuda al desarrollo a gran escala y efectiva, y, por tanto, una oportunidad de prosperidad y justicia social para todo el mundo. Es una oportunidad que debemos aprovechar, por el bien de los pueblos de Europa y de los pueblos de todo el mundo.

Quiero retomar la cuestión de la participación pública, que la señora Mann y la señora Lucas acaban de mencionar. Todavía tenemos un vívido recuerdo de las imágenes de la «batalla de Seattle». Cada vez más personas consideran que todo lo que se resume bajo el término «globalización» representa una amenaza más que una oportunidad; en Europa, generaciones enteras están completando su educación sin que se les haya enseñado lo que sustenta la economía de mercado social y el comercio mundial, dejándolas a merced de la desinformación y las campañas engañosas. Vemos como nuestros medios de comunicación informan casi exclusivamente sobre el traslado de la producción, en lugar de sobre la creación de nuevos puestos de trabajo o la creciente prosperidad, cosas ambas que le debemos al comercio mundial. Vemos que eso hace a las personas cada vez más inseguras y que grupos radicales como «Attac», entre otros, utilizan los fondos que reciben de la Comunidad para trabajar en contra de los intereses de esta última, desinformando y atemorizando a la gente.

Así pues, quiero pedir a la Comisión –a través de usted, Comisario Mandelson– que idee un sistema por el cual, en paralelo con las negociaciones, se pueda lanzar una campaña proactiva que consiga ganar a los ciudadanos para la causa de un comercio mundial y justo, que permita que los pueblos de Europa y de todo el mundo se convenzan de las ventajas del comercio mundial y nos acompañen en nuestro trayecto por este camino correcto y necesario.

(Aplausos)

 
  
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  Kader Arif (PSE).(FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, desde su creación, la OMC ha sido fuertemente criticada. Hoy, aprovechando el décimo aniversario de esta Organización, podríamos hacer balance y hacernos la siguiente pregunta: ¿necesitamos la OMC?

En el contexto de la incesante expansión de la mundialización, debemos reconocer sin duda que necesitamos una organización multilateral. Pero a esta otra pregunta: «¿necesitamos esta organización con su modo actual de funcionamiento?», mi respuesta sería mucho más cautelosa. En efecto, en la actualidad, el mundo no siempre consigue repartir su riqueza de forma equilibrada. El comercio tiene un gran papel que desempeñar en el establecimiento de este equilibrio, pero hasta ahora sus normas han permanecido en gran medida sordas a las demandas y necesidades de gran parte del planeta. Ante esta constatación, me sucede a veces que espero ingenuamente que la Conferencia de Hong Kong, que se celebrará a finales de año, permita invertir este estado de cosas y, sobre todo, responder por fin a las esperanzas suscitadas por el lanzamiento del Programa de Doha para el Desarrollo.

El mes pasado, del 10 al 16 de abril, en todos los lugares del mundo, cientos de ONG y de asociaciones dejaron oír su voz por un comercio más justo. Comparto su opinión cuando nos dicen que un comercio basado únicamente en el principio simplista del laisser-faire despreocupado no comportará un mejor reparto de la riqueza, sino al contrario.

Reorientar el comercio internacional para darle una verdadera dimensión de justicia social y económica debe ser nuestra prioridad. Si de verdad queremos ayudar a los países pobres a sacar provecho de la mundialización, tenemos que repensar en su conjunto las normas del comercio mundial en un sentido más equitativo, asociando comercio y desarrollo sostenible en nuestra reflexión. En mi opinión, los miembros de la OMC deberían inscribir estos principios entre sus objetivos, pero sobre todo sacar consecuencias de las prácticas y las normas dictadas para poder adaptar después las políticas aplicadas en un sentido más justo y equitativo.

Espero asimismo una OMC transparente, una organización creíble y legítima, cuyas decisiones puedan ser aplicadas por sus miembros y la sociedad civil. Como diputado europeo elegido por los ciudadanos europeos, no puedo sino constatar, y sobre todo lamentar, la actual falta de información de que soy víctima para poder ejercer adecuadamente mi función de control democrático. Pero aún más deplorable es que nosotros, los diputados europeos, no tengamos voz en lo que se refiere al mandato de negociación de la Comisión. Sin embargo, lo mismo cabe decir de nuestro futuro.

Cuando me preocupo por las consecuencias y repercusiones de la directiva sobre los servicios para los servicios públicos europeos, me indigno ante las repercusiones de una liberalización de los servicios a escala mundial que pueda amenazar servicios, a menudo públicos, que cubren necesidades fundamentales de los ciudadanos en los países que más los necesitan. Si es comúnmente admitido que los servicios asociados a la salud, la educación, los sectores cultural y audiovisual son objeto de una excepción en la negociación, no hay que olvidar por ello los que tienen que ver con necesidades fundamentales, como el agua y la energía, pues no podemos exigir a los países en desarrollo una liberalización de estos servicios que conduzca a su desmantelamiento.

Quiero recordar que en el año 2000 nos comprometimos en Nueva York con ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio. Esos Objetivos de Desarrollo no pueden desconectarse del Programa de Doha para el Desarrollo ni de las negociaciones en curso. No podemos hacer un día promesas que nos apresuremos a olvidar al día siguiente. El caso de Filipinas es un ejemplo entre otros de los efectos nefastos de la liberalización de los servicios de distribución de agua. En efecto, a raíz de la liberalización de este servicio en 1997, el precio del agua no solo aumentó un 600 %, sino que la propia calidad del agua descendió tanto que hoy provoca enfermedades.

Temo mucho que no consigamos, de aquí a 2015, reducir a la mitad el porcentaje de población que no tiene acceso al agua de forma duradera. Y si no tenemos acceso al agua, no podemos vivir.

 
  
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  Friedrich-Wilhelm Graefe zu Baringdorf (Verts/ALE). (DE) Señor Presidente, esta noche ya hemos oído hablar mucho de comercio justo y de comercio con espíritu solidario. El ponente quiere que nos beneficie a todos y el señor Caspary ha calculado para nuestro beneficio que 500 000 millones de euros harán que todos seamos ricos y felices. Incluso me da la impresión de que el Comisario Mandelson cree que el abandono de la producción agrícola por parte de nuestros propios países conllevaría una mayor prosperidad en los países del mundo en desarrollo.

No comparto su idealismo. El comercio no alimenta a los hambrientos ni enriquece a los pobres, y los que sacan dinero de él son principalmente los grupos de intereses que exigen el libre comercio por el deseo de beneficiarse del mismo a costa de los demás. Al señor Caspary, que habla de forma tan despreocupada sobre el «comercio libre y justo», le digo que el comercio libre y el comercio justo pueden ser mutuamente contradictorios y exclusivos. Debemos examinar más detenidamente si eso es así y eso es lo que me gustaría hacer.

El Comisario Mandelson ha hablado acerca de la necesidad de eliminar el acceso restringido al mercado, particularmente para los productos alimenticios. Quiero decirle que la Unión Europea es la mayor importadora de productos alimenticios del mundo, por lo que no se trata del acceso al mercado, sino de las condiciones en que los productos llegan a nuestro mercado. Si la Unión Europea permite a los países menos desarrollados el libre acceso a nuestro mercado, eso no les enriquecerá automáticamente; por el contrario, se deben considerar las condiciones aplicables al libre acceso al mercado en ese caso. Si consiguen vender sus productos a nuestros niveles de precios, entonces podrán desarrollar sus economías nacionales, pero si las multinacionales compran a estos países que se encuentran por debajo del umbral de la pobreza, será su ruina. Introducirán sus productos en nuestros mercados a unos precios que destruirán nuestra agricultura.

El señor Comisario ha hablado de la necesidad de un cambio proactivo hacia la prestación de servicios, pero no podemos cortarnos el pelo los unos a los otros; también tenemos que producir algo. En el sector agrícola, necesitamos servicios a través de la producción. El mantenimiento de paisajes culturales presta un gran servicio a la sociedad europea, un servicio por el que los agricultores deben ser pagados sujetos a los términos y las condiciones que obtienen aquí.

En el mercado mundial, profesores, banqueros e incluso Comisarios alcanzan un precio inferior que los productos agrícolas y esa es la razón por la que tenemos que hablar sobre términos y condiciones, es decir acerca de su ajuste y de conseguir que sean justos. No es una cuestión sencilla. Es fácil definir la palabra «libre» en términos cuantitativos, pero hacerlo en términos cualitativos es más difícil.

A pesar de que la supresión de las subvenciones a la exportación en uno de nuestros principales sectores de importación era lo adecuado, estaríamos locos si abandonásemos nuestra propia producción y dejásemos que el mundo viniese a nosotros. Necesitamos una forma especial de protección exterior, de modo que las condiciones a las que nuestra producción y nuestros propios agricultores están sujetos se repliquen fuera de la UE, y tenemos que establecer las condiciones, los precios y los niveles, de forma que esos países puedan desarrollar sus economías, en lugar de verse obligados a permanecer por debajo del umbral de la pobreza, sin que nuestros propios agricultores resulten perjudicados.

Comisario Mandelson, espero que pronto podamos discutir estas cuestiones con usted con mayor detenimiento y profundidad en la Comisión de Agricultura.

 
  
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  Helmuth Markov (GUE/NGL).(DE) Señor Presidente, señor Comisario, la Comisión demostró ser incapaz de cumplir la misión que se le encomendó en 1999, no solo en las negociaciones en Seattle, sino también en las de Cancún. Creo que sucedió lo correcto; debería haber provocado que se encomendase a la Comisión una misión distinta, que no se concentrase en una mayor desregulación y la apertura de mercados, sino en la organización de un verdadero comercio justo entre los distintos países del mundo, que están desarrollados en diferentes grados.

Comercio justo significa la introducción de un sistema en el que todos los implicados puedan ver que tienen una oportunidad real de desarrollo y que son capaces de aprovechar esta oportunidad. Para algunos países, eso podría significar la proteción de sus mercados hasta el momento en el que la economía regional haya adquirido la fuerza necesaria para soportar la competencia extranjera. En otras regiones, esto podría significar la apertura de un mercado, para ofrecer oportunidades de exportación a otros proveedores. En lugar de ejercer todavía más presión para conseguir la apertura de los mercados, esto significaría reducir la presión, que se ha convertido en una característica permanente. Acuerdos como el GATS y el NAMA pueden robar a los países en desarrollo la oportunidad de crear su propio sector industrial y de servicios, y, al mismo tiempo, desarrollar elevados estándares medioambientales y sociales.

Sin embargo, es el actual debate sobre importaciones textiles el que nos muestra la otra cara de la moneda, lo que la apertura de mercados significa para los países industrializados. Cuando hablamos de la agenda de desarrollo de Doha, el propio término indica que el desarrollo ha de estar en la agenda, y no debe limitarse a la apertura de mercados. Cuestiones como la atención sanitaria preventiva, la educación, la protección social y los métodos de producción ecológica son una parte inseparable del mismo.

Eso es más importante para nosotros que las cuestiones de Singapur, aunque parece que su número se ha reducido de cuatro a dos. Lo que nos importa es que deberían crearse sistemas comerciales para posibilitar que los precios del café, del cacao, del textil, de los plátanos, del algodón, del azúcar y muchísimos otros productos se mantengan estables. Creo que el planteamiento correcto no es más competencia, sino más cooperación.

Es necesario eliminar las ayudas a la exportación para las empresas agrícolas a gran escala. No debe hacerse ningún intento de desregular servicios públicos, en particular el suministro de agua. Junto con la OMC, las instituciones pertinentes de las Naciones Unidas –la UNCTAD o la OIT, por ejemplo– deben adquirir un mayor peso por lo que respecta a las cuestiones de desarrollo. La Unión Europea debe comenzar a dar una respuesta diferente a la que ha dado hasta ahora a las peticiones de los países en desarrollo para la aplicación del «Modo 4»

Exigir a los países en desarrollo que deberían abrir sus mercados a las mercancías, servicios y capitales, al mismo tiempo que la Unión Europea rechaza el acceso de trabajadores poco cualificados a sus mercados laborales, en los que se supone que hay libertad de circulación, no tiene nada que ver con la igualdad de derechos. Si uno quiere comercio mundial, primero tiene que garantizar un desarrollo equilibrado, porque si no lo que promoverá con el comercio no será el progreso, sino el aumento de disparidades entre pobres y ricos.

Lo que realmente quiero decir al señor Caspary es que los que consideran a «Attac» un grupo radical no han captado la idea de que la democracia vive gracias a la presencia de diferentes opiniones.

 
  
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  Paul Rübig (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, Señorías, deberíamos estar también preguntándonos de qué manera la Ronda de Doha y Hong Kong pueden ayudarnos a conseguir los objetivos de Lisboa. Nuestra principal preocupación tiene que ver con el crecimiento y el empleo, y sabemos que los sindicatos, las asociaciones de pensionistas y los niños necesitan más dinero en sus bolsillos. El crecimiento es esencial para nuestra sociedad y prefiero no pensar en la clase de debate que tendríamos en esta Cámara si dijésemos que queremos conseguir lo opuesto a Lisboa. Dado que estamos de acuerdo con respecto a la importancia de los objetivos de Lisboa, es también muy importante que la ronda de la OMC esté bien preparada. A pesar de que existe la necesidad de una mejor organización dentro de la OMC, también debemos asegurarnos de llegar a Hong Kong con un sólido compromiso mínimo en los bolsillos, cosa que no hicimos la última vez, en Cancún. Si nuestros expertos de Ginebra no consiguen elaborar un compromiso mínimo, nos arriesgaremos de nuevo a no conseguir resultados creíbles.

Lo fundamental para la agenda de desarrollo es que la prosperidad exige esfuerzo; solo se puede repartir una vez. Si uno quiere gozar de ella a largo plazo, tiene que esforzarse por conseguirla por sí mismo. Aquí es donde las pequeñas y medianas empresas necesitan acceso a los mercados. Se necesitan préstamos para el establecimiento de empresas, formación e infraestructura. Tenemos que pensar cómo podemos conseguir, en esta ronda, que la prosperidad de estos países aumente: no redistribuyendo la riqueza, sino ayudando a los pueblos a ayudarse a sí mismos mediante las estructuras tradicionales de empresas familiares, a las que estos países están acostumbrados. Tenemos que permitir que los países más pobres del mundo tengan acceso no solo a los mercados locales y regionales, sino también a los mercados globales, y para eso necesitamos la dimensión parlamentaria. Lo que necesitamos, señor Comisario, no es más poder, sino simplemente que se presenten las mejores ideas. En esta Cámara queremos ayudarle a conseguir esto y mantener un diálogo con usted, para que podamos conseguir juntos lo mejor para Europa.

 
  
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  Katerina Batzeli (PSE).(EL) Señor Presidente, señor Comisario, todos acogemos con satisfacción el resultado positivo del acuerdo de agosto de 2004, que fue, en gran medida, resultado de iniciativas comunitarias. Esperamos que el resultado final perpetúe este esfuerzo y esta iniciativa comunitaria.

La agricultura terminó siendo el capítulo más importante de las negociaciones, a pesar del hecho de que habíamos insistido desde el principio en una atención equilibrada sobre todos los aspectos de la Ronda, con resultados justos para todos los sectores e interlocutores.

Sin embargo, el acuerdo final no debería cuestionar ningún aspecto de la reciente reforma de la Política Agrícola Común y debería salvaguardar compromisos equivalentes para todos los socios comerciales.

La cuestión del acceso al mercado de productos agrícolas y, lo que es más importante, los aspectos técnicos del método para el cálculo de equivalentes ad valorem resultó ser el punto fundamental de las negociaciones. Los compromisos técnicos deberían ser tales que la sostenibilidad de los productos comunitarios estuviese salvaguardada.

La protección de los indicadores agrícolas y la incorporación de aspectos no comerciales no solo debería ser un objetivo, sino también constituir una condición indispensable para el acuerdo final. Estos elementos también determinan el papel multidimensional de la agricultura europea.

El algodón se planteo como cuestión importante para fomentar las negociaciones con países menos desarrollados. Esperamos que los nuevos compromisos con respecto a este producto también incluyan a otros socios comerciales. El informe de Javier Moreno Sánchez consiguió salvaguardar el equilibrio en la cuestión de sus propuestas para las negociaciones de la OMC.

Señor Comisario, me gustaría sugerir que siga el «principio poético» del ponente. Mantiene que el acuerdo provisional constituye un paso por un camino que todavía no está construido: es el acto de caminar el que lo va creando. Sin embargo, los objetivos ya están ahí y el potencial de exenciones no puede ser ilimitado.

 
  
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  Antolín Sánchez Presedo (PSE). (ES) Señor Presidente, Señorías, señor Comisario, felicito a Moreno Sánchez por su excelente informe, que demuestra visión y capacidad para identificar objetivos comunes, en un dossier tan amplio y complejo como las negociaciones de Doha.

En esta Ronda, denominada "del desarrollo" desde sus inicios, en 2001, se trata de fortalecer los principios básicos del marco comercial multilateral, dando una respuesta apropiada a los problemas de los países en desarrollo.

El éxito de las negociaciones debe permitirles convertir el comercio en parte integrante de sus políticas nacionales de desarrollo y, para ello, debemos tener la flexibilidad suficiente para abordar la precaria situación de los países menos avanzados, reconocer el nuevo papel de los países emergentes y afrontar el especial impacto de los procesos de liberalización en los países vulnerables.

El ponente, consciente de esta problemática, contempla acertadamente la necesidad de proporcionar asistencia técnica específica y de creación de capacidad a los países en desarrollo; la posibilidad de introducir un compartimento de desarrollo, para los países menos avanzados, en las negociaciones sobre agricultura; el impulso del comercio Sur-Sur y la necesidad de que los países emergentes continúen abriendo sus mercados a los países menos avanzados; y reconoce como columna vertebral el principio de trato especial y diferenciado, que implica la no reciprocidad en las rondas comerciales y debe permitir adaptarse al perfil de cada país en desarrollo.

Su aplicación debe posibilitar que el Fondo Monetario Internacional, entre otras organizaciones, desarrolle el mecanismo de integración comercial destinado a compensar las pérdidas que les pueda ocasionar la liberalización comercial.

Como ponente del informe sobre el Sistema de Preferencias Generalizadas, valoro muy positivamente el apoyo del ponente a mi propuesta de que se preste atención a la erosión de las preferencias arancelarias que pueda ocasionar la Ronda, reproduciendo la petición a la Comisión de que elabore un informe especial en el que examine su impacto y contemple las medidas que deben adoptarse.

El informe de Moreno Sánchez es una magnífica aportación para disipar reticencias y avanzar en una Ronda que satisfaga las aspiraciones de progreso de todos sus miembros.

 
  
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  Saïd El Khadraoui (PSE). (NL) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, en primer lugar me gustaría dar las gracias al ponente por su buen trabajo y su excelente informe, y me gustaría subrayar tres cuestiones que considero importantes.

En primer lugar, la transparencia, que otros diputados ya han mencionado. Está claro que el tema de las negociaciones, y presuponiendo que las negociaciones lleguen a buen fin, las decisiones reales tomadas tendrán un considerable efecto sobre un gran número de personas. Por eso es esencial que un Parlamento elegido democráticamente como el nuestro se mantenga constantemente informado en detalle acerca de las negociaciones e implicado en las mismas. La Constitución nos ofrecerá una mayor competencia en este sentido, pero le rogaría, señor Comisario, que en los próximos meses y años haga más de lo que está estrictamente obligado a hacer por implicar a esta Cámara y, por extensión, a la sociedad civil en esta cuestión.

En segundo lugar, el comercio mundial también debe ser justo. Debería beneficiar a todos, pero especialmente a los países en desarrollo. Uno de los principales objetivos debe ser erradicar la pobreza, con una política comercial nueva y ajustada. Para ese fin, debemos asegurarnos en primer lugar de que esos países reciban el apoyo técnico necesario durante las negociaciones, con el fin de continuar desarrollando su competencia en la negociación, y también para trabajar en el aumento de capacidad. Asimismo, el resultado de las negociaciones debe ser lo que yo denominaría «respetuoso con los países en desarrollo». Eso exigirá cierto coraje político y también concesiones por nuestra parte. Permítanme tomar como ejemplo la eliminación gradual de nuestras ayudas a la exportación, para la que debería establecerse, en mi opinión, un marco temporal claro.

Mi tercer y último comentario se refiere a la liberalización del comercio de servicios, que es importante y crea grandes oportunidades, pero debemos definir claramente el área. Después de todo, hay servicios que idealmente no deberían ser gestionados por el libre mercado, concretamente los servicios de interés general. Estos deberían permanecer fuera de las negociaciones y, en mi opinión, no abarcan solamente la educación y asistencia sanitaria, sino también, por ejemplo, el agua, la fuente de toda vida, como alguien ha dicho anteriormente. Lamentablemente ahora hay ejemplos, en algunos países en desarrollo, de privatización del abastecimiento de agua, que ha tenido efectos muy perniciosos. Por lo tanto, espero, señor Comisario, que comparta esta opinión.

 
  
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  Peter Mandelson , miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, antes que nada quiero suscribir lo expresado por el último orador. Sé de qué está hablando cuando se refiere al agua y otros servicios públicos de interés general. Nada de lo que se haga en esta ronda y, sin duda, ninguna de las políticas que lleva a cabo la Comisión, quebrantará o pondrá en peligro esos intereses y necesidades fundamentales de la vida. Sus Señorías pueden estar seguras de ello.

Si me lo permiten, me gustaría abordar algo que ha dicho el Señor Rübig cuando hablaba de que es necesario que la ronda termine en un compromiso mínimo sólido, pues tiene razón. Parece como si esperase una ronda que termine sin ambiciones. Pero eso no es lo que quería decir. Alcanzar un compromiso mínimo sólido es lo más difícil de conseguir. Desde aquí, desde este debate, ese final parece muy lejano. Pero se acerca. Y lo digo por dos motivos. En primer lugar, la autoridad negociadora y el mandato de los Estados Unidos no mantendrán indefinidamente en vida esta ronda. Eso no debemos olvidarlo. En segundo lugar, existe lo que se llama fatiga negociadora. Empiezo a observar algunos indicios de fatiga, cierta impaciencia, un deseo de llegar al final para seguir adelante. Y creo que la impaciencia es sana. Espero que lo sea y espero que la fatiga que comenzamos a observar en las negociaciones alentarán a los participantes a mostrar un poco más sus intenciones, para llevar a cabo la partida final en esta ronda, para ver de qué forma, cuando todas las piezas encajen, podemos hacer que la ronda termine realmente en ventajas para todos, pero sobre todo y en especial, para aquellos miembros de la OMC que más necesitan que esta ronda termine en un éxito ambicioso.

En relación con las algunas de las intervenciones, como por ejemplo, las de la señora Lucas y la del señor Graefe zu Baringdorf, respeto profundamente los motivos de sus observaciones, pero estoy profundamente en desacuerdo con sus Señorías cuando rechazan las premisas y principios fundamentales del sistema de comercio internacional. Espero que me perdonen si les recuerdo las enormes ventajas que los países más ricos y acomodados han obtenido de ese sistema de comercio internacional. Y ahora que nos ha ido tan bien, ahora que los países desarrollados se encuentran en una posición tan ventajosa y ahora que gozamos de bonanza en Europa tras décadas de libre comercio, me parece que lo que pretende el planeamiento de sus Señorías es quitar la escalera para que no suba el resto del mundo. Y estoy en contra de ello. Me parece que es más bien un planteamiento derrotista. Desde luego, el comercio no es una especie de varita mágica. Desde luego, no es la respuesta a las necesidades y exigencias en materia de desarrollo de todos los países pobres y vulnerables. Pero también tenemos que reconocer que ningún país ha alcanzado la prosperidad o mejorado aislándose del resto del mundo. Y eso es lo que proponen sus Señorías.

Estoy de acuerdo en que el acceso a los mercados no basta por sí mismo. Es necesario ayudar a los países pobres a producir bienes con un valor añadido cada vez mayor, permitirles comerciar ventajosamente en la economía mundial. La simple apertura de nuestros mercados no es un fin en sí mismo. Lo crucial es permitir que la gente produzca y suministre a estos mercados, y a eso se referían las observaciones de la señora Martens al comienzo de este debate. Estoy totalmente de acuerdo con ella cuando señala que la erosión de las preferencias constituye un problema para muchos países en desarrollo que dependen de un único producto básico. Para nosotros los europeos es un gran reto prestar una ayuda y una asistencia eficaces a los países que dependen en gran medida de un único producto.

Cuando hablamos de la reforma del sector del azúcar, mencionada antes en este debate, sabemos que tenemos la responsabilidad no solo de gestionar y llevar a cabo esa reforma en interés de las personas a que representamos o de las personas que representan ustedes en este Parlamento y cuyos intereses yo también tengo en cuenta, sino que tenemos que asegurar asimismo la ayuda para el ajuste y la reestructuración que prestamos a los países más pobres y menos desarrollados, para los cuales el azúcar es absolutamente crucial, no solo para su economía, sino para su tejido social. Esos productos son vitales para los países, y conocemos las obligaciones y responsabilidades que tenemos ante ellos.

No cabe duda de que la agricultura es el tema más complejo y difícil de las negociaciones de esta ronda. Estoy de acuerdo con el señor Daul en que en esta ronda no podemos poder todo el peso en la agricultura. Creo que en mis observaciones introductorias lo he dejado claro y acepto su opinión de que la agricultura no debe pagar la factura de todos los demás sectores. Quiero asegurarme de que tengamos en cuenta el largo plazo en esta ronda, incluso después de que yo haya dejado de ser Comisario. No espero que esto suceda pronto, pero algún día otros tomarán el relevo y su Señoría tiene toda la razón. Las medidas que adoptemos ahora y las negociaciones que celebremos en esta ronda deben garantizar un futuro sostenible para la agricultura europea. No debemos arriesgar ese futuro, no podemos ponerlo en peligro y nada de lo que haga yo o la Comisión en esta ronda provocará ese riesgo. Esto implica igualmente que es necesario gestionar los ajustes y emprender las reformas y los cambios; por supuesto, es nuestro deber. Estoy seguro de una cosa: no podemos abandonar la agricultura sin más al libre mercado. No podemos hacerlo por razones de seguridad alimentaria, pero tampoco por la importancia y el peso que concedemos al mantenimiento de las comunidades rurales, que son una característica y un componente indispensable de nuestra manera de vivir, de nuestra civilización europea.

Cuando hablamos de la agricultura y de los intereses de las personas que viven en comunidades rurales, de sus intereses en esta ronda, para mí esto pone de manifiesto la importancia que tiene explicar y justificar –creo que su Señoría ha utilizado el término «publicitar» constantemente lo que estamos haciendo en esta ronda. Lo que debemos hacer es publicitar en sentido literal. Tenemos que publicitar las enormes ventajas potenciales y tener en cuenta que están a nuestro alcance si esta ronda termina con un éxito ambicioso. Debemos publicitar las razones de nuestras negociaciones, que son complejas y difíciles de comprender para el ciudadano común, y Dios sabe que en ocasiones también son difíciles de comprender para mí, que soy el Comisario responsable del comercio. No hay que dar por supuesto que lo que hagamos en esta ronda podrá debatirse y decidirse a puerta cerrada, y luego comunicarse a un público agradecido al término de las negociaciones, como si ese fuese el principio y el final de la intervención de la sociedad civil.

Y lo digo no solo porque soy muy consciente de las susceptibilidades, temores y ansiedades que provocan estas negociaciones –el comercio es sin duda un tema sumamente político–, sino porque también destaca la importancia de los parlamentarios: las diputadas y diputados a este Parlamento, pero no solo a este Parlamento, sino igualmente a todos los Parlamentos nacionales. Por dos razones, en primer lugar, porque a través de su labor y su examen, los Parlamentos ejercen presión sobre las personas como yo para que expliquen y justifiquen los que estamos haciendo. Creo que esto es sumamente importante. Y en segundo lugar, porque lo que sus Señorías hacen es representar a la sociedad civil de un modo representativo y auténtico, de un modo al que no son siempre fieles las organizaciones no gubernamentales. Cuando sus Señorías ofrecen esa fiscalización y ofrecen esa representatividad, lo que hacen es conferir legitimidad a este proceso. Una legitimidad que no tendría si este proceso se desarrollara en secreto y sin transparencia en sus trabajos, sin responsabilidad por lo que hacemos y decimos durante estas negociaciones. Por ello coincido con aquellos diputados que han hecho hincapié en el papel que deben desempeñar el Parlamento y los parlamentarios. Es cierto que si tuviéramos una Constitución se formalizaría el papel y el acceso de los diputados a esta Cámara a este proceso. Sin embargo, a falta de una Constitución por el momento, todavía mantenemos una muy buena relación y podemos lograr cosas en lo que realizamos de modo informal que, con el tiempo, espero y preveo que puedan consolidarse igualmente de modo formal.

En lo referente a temas como los servicios –el agua y otros servicios públicos–, que provocan una gran ansiedad entre el público en general, ya que el público, es decir, los ciudadanos, deben poder ver que en este foro democrático, en este Parlamento, se airean y se representan correctamente sus ansiedades y preocupaciones. Por ello agradezco a aquellas de sus Señorías que han planteado esta noche el tema de los servicios de una forma tan constructiva. Espero que esto venga a satisfacer a aquellos que han hecho hincapié, con toda razón, en el papel que debe desempeñar la sociedad civil en todo esto. Y también se refiere, y lo acepto plenamente, al papel y la actuación de la propia OMC en el futuro, como ha señalado el señor Papastamkos en su intervención.

A quienes atacan a la OMC con mayor virulencia les diré lo siguiente: no conozco una institución internacional, una mejor forma de gobierno mundial hoy en nuestro planeta que se equipare a la democracia de la OMC, ya que cada Miembro de la OMC, grande o pequeño, poderoso o débil, tiene el mismo número de votos, un solo voto. Y adopta decisiones y dicta resoluciones en contra de los más poderosos de este mundo. Es la única institución internacional, el único órgano de gobernanza mundial que conozco que puede impugnar y cuestionar la soberanía o a los Estados Unidos y salirse con la suya. Es la única organización que conozco que puede hacer cumplir sus decisiones, arbitrar entre países, por poderosos que sean dentro de la comunidad internacional. Me parece que esto es algo que debemos celebrar y aplaudir y, en mi opinión, algo sobre lo que podemos construir en lugar de condenar.

Lamento no haber respondido a todas las preguntas que se me han formulado. No obstante, quiero recalcar lo siguiente en mi conclusión: realmente es necesario que el desarrollo ocupe un lugar destacado en esta negociación, pues es muy importante para la Declaración de Doha y los valores en que esta se basa. Estoy totalmente de acuerdo con aquellos que, como han hecho algunos esta noche, consideran que la capacidad para comerciar resulta crucial. Pues implica superar obstáculos en los puertos y facilitar el comercio. Por eso esta parte de nuestras negociaciones son, en mi opinión, tan importantes. Se trata de poder llevar mercancías al mercado y de cumplir sus normas, y por eso es tan importante la ayuda al comercio. Sí, nuestras normas sanitarias, esas normas que protegen la salud y la seguridad de los ciudadanos y consumidores europeos, son muy importantes y debemos defenderlas, pues nuestros ciudadanos –las personas que ustedes representan– esperan que lo hagamos. Pero al mismo tiempo tenemos que comprender que muchos países en vías de desarrollo consideran que esas normas parecen obstáculos. Para el mundo exterior, estas estrictas normas sanitarias y de protección de los consumidores aparecen como una forma de proteccionismo. No lo son, pero nos imponen una gran obligación, a saber, no solo mantener la integridad de nuestras normas, sino ayudar y prestar asistencia a los países más pobres para permitirles cumplir esas normas, cumplir esos requisitos, en lugar de darles la espalda y, al hacerlo, despreciar sus productos y lo que ofrecen a nuestros mercados.

Permítanme terminar sobre esta cuestión. Estoy de acuerdo en que la Política Agrícola Común resulta algo problemática, que es una gran necesidad, una fuente de vida y de sustento, y es muy importante para el mantenimiento de nuestras comunidades rurales de muchas maneras. Pero, ¿cuáles son los problemas que plantea la Política Agrícola Común? La PAC no es la responsable de la pobreza mundial de nuestra época. Europa ofrece el mayor número de mercados abiertos del mundo. La tendencia que manifiestan algunos de convertir la Política Agrícola Común en una especie de encarnación del demonio para los países en desarrollo es errónea y está fuera de lugar. Sin duda es necesario reformarla, y solo quiero señalar al señor Ó Neachtain, en relación con las explotaciones familiares, que yo también quiero proteger a los pequeños agricultores, pero no olvidemos, en el marco de nuestro debate sobre el futuro de la Política Agrícola Común –y creo que tengo razón en esto– que un 75 % de los pagos de la PAC van a parar a agricultores con rentas superiores a la media. De modo que cuando hablamos de proteger a los pequeños agricultores y de proteger las rentas y el sustento de las personas menos favorecidas a que ustedes representan en el Parlamento, debemos recordar que también ellos necesitan la reforma de la Política Agrícola Común. Sí, debemos conservar el modelo agrícola europeo, pero no conservar la PAC en galantina para siempre. Esta debe y puede funcionar mejor de lo que hace para las personas que más la necesitan.

En conclusión, si podemos llegar a un amplio acuerdo en Doha, en Hong Kong y después, será un gran logro para el mundo, pues nos permitirá poner fin a una ronda que se ha prolongado durante el mandato, no ya de una ni de dos, sino de tres Comisiones. Se trata de una enorme recompensa, de una gran recompensa que está a nuestro alcance. Por ello considero que, por agotadora y enojosa que resulte esta ronda, no debemos darnos por vencidos y no lo haremos. Podemos lograr mucho para los más necesitados y para los que más se lo merecen en nuestro mundo, así como para muchos millones de nuestros conciudadanos. Hay mucho un juego, mucho por lo que apostar, y vamos a proceder sobre esta base hasta el éxito final.

(Aplausos)

 
  
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  Friedrich-Wilhelm Graefe zu Baringdorf (Verts/ALE).(DE) Señor Presidente, me gustaría hacer una breve declaración. El Comisario Mandelson me malinterpreta al suponer que no quiero hacer frente a la pobreza que existe en el mundo. El caso es que mi Grupo y yo estamos planteándonos cómo podemos conseguir que las personas que viven en la pobreza participen de nuestra prosperidad. También tenemos algunas ideas claras sobre cómo actuar al respecto. Espero que el Comisario Mandelson se una a nosotros para celebrar un debate más profundo y así poder interpretar mejor nuestros pensamientos.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana.

 

22. Orden del día de la próxima sesión: véase el Acta

23. Cierre de la sesión
  

(Se levanta la sesión a las 00.10 horas)

 
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