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Debates
Miércoles 8 de junio de 2005 - Estrasburgo Edición DO

22. Reforzar la competitividad europea
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate del Informe Dominique Vlasto, en nombre de la Comisión de Industria, Investigación y Energía, sobre «Reforzar la competitividad europea: consecuencias de las transformaciones industriales en la política y en el papel de las PYME» [2004/2154(INI)] (A6-0148/2005)

 
  
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  Dominique Vlasto (PPE-DE), ponente. – (FR) Señor Presidente, el informe que les presento esta tarde confirma el regreso de una ambición, la de una política industrial para la Europa ampliada. Era tanto necesario como esencial. Pero hay que ir más allá. Tenemos poco tiempo en lo que respecta a política industrial y debemos ir más rápido, pasando de la ambición a la acción.

La semana pasada estuve en Shangai, en un viaje con la delegación de la ciudad de Marsella: la industria es la espina dorsal del desarrollo de China. La innovación y las nuevas tecnologías son los vectores del desarrollo de la industria y el crecimiento económico es constante. Por decirlo todo, el dinamismo de esta sociedad casi da vértigo. Por supuesto, no deseo un modelo de desarrollo al estilo chino para la Unión Europea; en cambio, quisiera que Europa se diera los medios para rivalizar con esos gigantes económicos que son los Estados Unidos, China, la India y otros.

Por consiguiente, nuestro desafío debe ser ante todo la competitividad, a través de la innovación, de la inversión en investigación, en tecnología y en conocimiento. La Comisión y el Vicepresidente Verheugen han hecho muchas propuestas en este sentido. Lo que esperamos ahora es que esas propuestas se conviertan en realidad política y, desde esta perspectiva hay que considerar este informe y su contenido.

Pensamos, en primer lugar, que una política debe fijarse unos objetivos que le den un sentido, como el desarrollo de una base industrial europea sólida, el aumento del empleo, en particular entre los jóvenes, y la emergencia de líderes industriales europeos capaces de vehicular nuestra marca de fábrica made in Europe. Pero la política industrial europea debe contemplar también todas las empresas y convertirse en un componente de pleno derecho de la estrategia de Lisboa. La Comisión insiste en un enfoque sectorial: es un motivo de satisfacción para nosotros, pues es esencial que una parte de la política industrial se aplique teniendo en cuenta las características específicas de cada sector. No obstante, una política eficaz debe tener en cuenta también la naturaleza de las empresas, pues solo el 1 % de las empresas europeas son grandes grupos, cuando hay millones de pequeñas y medianas empresas que componen el tejido industrial europeo. La Comisión debe hacer un esfuerzo real por considerar a las pequeñas empresas.

La segunda dimensión que no hay que olvidar es territorial. La industria ejerce un poder de atracción sobre las demás actividades económicas, que hace de su localización una baza para el desarrollo de muchas regiones. Los Fondos Estructurales deben apoyar el desarrollo industrial y servir de instrumento de ayuda a la reconversión de las zonas que se enfrentan a deslocalizaciones industriales. Debemos dar una respuesta específica al problema de las deslocalizaciones, evaluar los sectores expuestos, anticipar las deslocalizaciones y apoyar la reconversión de las regiones afectadas. Hay que tener en cuenta también las diferencias que existen entre los 25 países de la Unión Europea.

Por último, consideramos que toda política debe apoyarse en un método claro y eficaz, y esto es especialmente cierto, señor Verheugen, con respecto a su compromiso de legislar mejor. Esperamos un método de simplificación de la legislación que tenga en cuenta el efecto acumulativo de la legislación en cada sector. Esperamos un método de elaboración de los estudios de impacto de las propuestas legislativas que tenga en cuenta a las PYME y, sobre todo, que permita evaluar, a la luz de criterios precisos, las respuestas aportadas a las consultas de la Comisión. Añadiré que el Parlamento y el Consejo también han de aportar lo suyo y que deberían participar activamente en la tarea de legislar mejor.

Como sin duda ha comprobado, señor Verheugen, nuestras expectativas son grandes. Dependen en parte del resultado de las negociaciones sobre las perspectivas financieras para muchos instrumentos de política industrial, dependen también de nuestra capacidad para utilizar los instrumentos de que ya disponemos, como la política de competencia, la educación, la asignación de las ayudas estatales o incluso la política comercial. Espero que la contribución del Parlamento ayude a afrontar este reto.

 
  
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  Günther Verheugen, Vicepresidente de la Comisión. (DE) Señor Presidente, Señorías, el informe que estamos debatiendo esta noche sigue completamente la línea de las convicciones de la Comisión y de la política que estamos ejerciendo. Por tanto, me siento excepcionalmente agradecido por el apoyo del Parlamento Europeo.

Antes que nada, necesitábamos asegurar en Europa que la política industrial en general se considera una vez más una tarea política. Debimos clarificar que en Europa no podemos arreglárnoslas sin una base industrial fuerte y eficaz y que es un error creer que podemos vivir tan solo de servicios. Esto ya se ha logrado.

Segundo, necesitamos garantizar que la industria europea mantenga su ventaja a largo plazo en una carrera cada vez más feroz y global. Esta es la idea central de la nueva estrategia de empleo y crecimiento que la Comisión ha presentado y que el Parlamento adoptó por una gran mayoría. Lo que estamos intentando hacer aquí, sobre todo, es mejorar nuestra capacidad de innovación. La industria europea puede sobrevivir en todo el mundo y generar crecimiento y empleo solo si «hecho en Europa» indica un producto de primera calidad. No podemos competir a través de menores niveles sociales, normativas medioambientales inferiores y salarios más bajos; necesitamos competir por medio de la eficacia, la calidad y el avance tecnológico.

Tercero, debemos analizar con mucho cuidado en dónde tiene problemas estructurales nuestra industria. En breve, enviaré un comunicado que contiene un análisis preciso de los sectores industriales en Europa y que explica los pasos individuales necesarios para mejorar las oportunidades de competitividad de la industria europea. Todo el mundo puede ver que las industrias química y de la automoción no tienen los mismos problemas, al igual que ocurre con la industria textil y de herramientas.

Me siento muy agradecido al ponente por hacer hincapié en el problema de la pequeña y mediana empresa, el cual considero el punto central de nuestros esfuerzos; existen 25 millones de ellas, y la economía europea prospera gracias a su flexibilidad y capacidad de innovación. Siempre deberíamos recordar que el nuevo empleo en Europa se crea exclusivamente en este sector.

Los avances en la productividad alcanzados por la industria europea significan que, en los próximos años, no se crearán nuevos empleos en la industria. Solo se produce creación de empleo en la pequeña y mediana empresa, por lo que debemos ayudarles a superar sus problemas estructurales. Esto significa el acceso a capital de riesgo, acceso a conocimientos y capacidades, innovación y un entorno de negocios mejorado, básicamente en la forma de burocracia para la pequeña y mediana empresa.

La densidad de reglamentos que hemos alcanzado en numerosos sectores de Europa simplemente supone demasiado para la pequeña y mediana empresa. Por este motivo, hago hoy un anuncio que también va dirigido al Parlamento Europeo. La Comisión toma el proyecto para «legislar mejor» muy en serio. Esto no significa solamente que mejoraremos la calidad de la legislación, sino que diremos que no con mucha más frecuencia en el futuro.

Diremos que no a las peticiones entre las filas de los Estados miembros de reglamentos que no sean necesarios y diré también que no si las peticiones de reglamentos innecesarios provienen del Parlamento Europeo –lo cual, por desgracia, sucede a menudo–, el mismo Parlamento que critica a la Comisión por regular demasiado. Van a contemplar una nueva Comisión. Diremos que no cuando exista demasiada reglamentación y veremos cómo reaccionan los ciudadanos europeos. Tengo expectativas y cuento con su ayuda.

Una autorregulación sana en el campo de la legislación es lo que los ciudadanos de Europa esperan de nosotros en estos momentos. Asimismo, es lo que necesita nuestra economía para que mejoren sus expectativas de crecimiento y su potencial inversor.

 
  
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  Romana Jordan Cizelj, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (SL) En comparación con las grandes empresas, las pequeñas y medianas empresas (PYME) tienen requisitos especiales para el desarrollo competitivo, por lo que necesitan recibir una atención especial cuando se formulan políticas. La política industrial no debe ser una excepción, puesto que el desarrollo industrial basado en el conocimiento no está limitado a las grandes empresas. Los mayores recursos financieros para la investigación, por ejemplo, aún no garantizan un mayor número de innovaciones. Por eso, necesitamos el espíritu empresarial que encarnan las PYME.

La pequeña y mediana empresa no es tan solo la fuerza motriz del crecimiento económico. Debemos tener presente que también representa una oportunidad para la Unión Europea en el sentido político. También lleva carga política, puesto que el rechazo al Tratado constitucional en Francia y los Países Bajos supone, entre otras cosas, una consecuencia del hecho de que los ciudadanos de Europa no sienten los efectos directos de las tareas y decisiones de las instituciones europeas.

Algo similar también ocurre con las PYME, que no cuentan con recursos propios para explotar las ventajas ofrecidas por la Unión Europea. En el informe, por tanto, al igual que el Parlamento Europeo, estamos apoyando particularmente las medidas institucionales dirigidas a fortalecer la capacidad de innovación de las PYME. Estamos a favor de que la Unión Europea dé prioridad a los procesos vinculados entre sí, como la investigación, la educación y la eliminación de obstáculos administrativos, lo cual representa una barrera especial para las pequeñas y medianas empresas en la explotación de oportunidades que ofrece la UE.

Señor Comisario, en la formulación del informe hemos colaborado con mucho entusiasmo con diputados de los nuevos Estados miembros. Somos conscientes de que la política industrial puede servir de oportunidad tanto para los viejos Estados miembros geográficamente mayores, que cumplen las condiciones de desarrollo de los pesos pesados industriales, como para los nuevos Estados miembros, que pueden representar, con sus dinámicos sectores de PYME innovadoras, la base para un elevado crecimiento económico y para aumentar la competitividad europea a largo plazo.

 
  
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  Joan Calabuig Rull, en nombre del Grupo del PSE. (ES) Señor Presidente, señor Comisario, diversas valoraciones indican que la incertidumbre, especialmente en relación con el empleo y la protección social, ha sido una razón importante para que muchos ciudadanos hayan rechazado el Tratado constitucional en Francia y en los Países Bajos.

Tras muchos años en los que las palabras "política industrial" habían desaparecido, hoy aparecen de nuevo, de lo que todos deberíamos alegrarnos porque impulsando un sector industrial sólido es como los ciudadanos podrán encontrar empleos más estables y mejor remunerados. Es así como se contribuye a incrementar la confianza en el proyecto europeo.

La Comunicación de la Comisión plantea un enfoque integrado, que incluye la simplificación y armonización de la legislación para dar solidez al mercado interior, y apuesta por la I+D y por la necesidad de favorecer su transferencia a las empresas. Pero esa armonización debería también incluir una vertiente fiscal.

El tejido industrial europeo está compuesto por sectores diversos, desde la industria aeroespacial a la textil, que necesitan respuestas específicas. Los análisis sectoriales servirán para facilitar una mayor cooperación entre la industria, la Comisión y los Estados miembros que pueda crear nuevas oportunidades.

Las pequeñas y medianas empresas constituyen el 90 % de la industria europea y requieren una especial atención respecto a su acceso a la financiación y a la transferencia de la investigación. La deslocalización es, en ocasiones, una realidad inevitable y hemos de anticiparnos a los cambios.

Con esa finalidad, habrá que desarrollar un diálogo que incluya a la administración y a los agentes sociales y económicos y que tenga en cuenta los instrumentos de investigación e innovación disponibles. Y para acompañar las reestructuraciones será imprescindible, desde luego, un fondo de ajuste.

Quiero terminar felicitando a la Comisión, porque ha propuesto los instrumentos adecuados para reforzar la competitividad europea y lo ha hecho en el marco de la Estrategia de Lisboa. Pero si queremos que los ciudadanos perciban las políticas de la Unión como un instrumento para avanzar y no como una amenaza, deberemos mantener el equilibrio entre los tres pilares de esa estrategia, es decir, el económico, el social y el medioambiental.

 
  
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  Marcin Libicki, en nombre del Grupo UEN (PL) Señor Presidente, he disfrutado mucho escuchando las declaraciones de la señora Vlasto y del señor Comisario Verheugen. No puedo hacer comentarios sobre las manifestaciones realizadas hoy en esta Cámara, puesto que me siento obligado a comentar lo que se ha escrito en el informe. Por desgracia, tengo que afirmar que no hace nada por defender la competitividad sana, que representa la piedra angular de una economía libre. En su lugar, está plagado de ideología intervencionista.

El párrafo 1 dice lo siguiente: «[El Parlamento Europeo] manifiesta su satisfacción por la decisión de la Comisión de considerar la política industrial como una de las prioridades de la agenda europea». Le pediría a la Cámara que recuerde que no existen prioridades en una economía libre. Las necesidades de la sociedad dictan lo que es necesario en tal economía y el libre mercado nos indica cuáles son dichas necesidades. Debatir prioridades para la economía sería ignorar la economía en su globalidad.

Citando el párrafo 2: «[El Parlamento Europeo] apoya la promoción de una política industrial voluntarista». Con todos mis respetos, si es necesario decir que cualquier aspecto de la economía debe ser voluntarista, o proactivo, debo afirmar que hemos tomado una dirección totalmente equivocada. Después de todo, esto implica que ya consideramos la libertad como una característica no-esencial de la economía pero, a pesar de ello, una economía libre es la base para el éxito.

El párrafo 5 indica, cito textualmente: «el diálogo social debería contribuir a identificar los sectores con mejores resultados». Le recuerdo a la Cámara que no es tarea del diálogo social decidir si algo funciona bien o si los negocios en marcha se adhieren con demasiada diligencia a los principios saludables del libre mercado.

En el párrafo 6 se expresa: «[El Parlamento Europeo] manifiesta su deseo de que se aliente a las mujeres a formarse para carreras industriales». Señorías, se trata de una grosera deformación de los ideales feministas. No tiene sentido alentar a las mujeres a formarse para carreras industriales, puesto que encontrarán trabajo en los sectores que ellas deseen. No encuentro ningún motivo por el que la mujer deba trabajar con martillos neumáticos.

El párrafo 12 dice lo siguiente: «la política industrial de la UE debería conducir a un desarrollo equilibrado, manteniendo la cohesión social». Le recuerdo a la Cámara que se trata del camino equivocado si deseamos alcanzar la competitividad y el éxito. Hace ciento treinta años, el entonces Primer Ministro británico afirmó que la labor de los economistas era evitar que el Gobierno dañara la economía. Por aquel entonces era Gran Bretaña el país que con mayor rapidez se desarrollaba en el mundo.

Aunque no albergo muchas esperanzas de que la Comisión Europea siga mi consejo, le apelo a que tenga en cuenta mis comentarios, por lo menos.

 
  
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  Leopold Józef Rutowicz (NI).   (PL) Señor Presidente, Señorías, hago hincapié en el hecho de que las palabras «mejorar la competitividad europea» se han repetido hasta la saciedad durante muchos años. Es hora de aclarar que alcanzar una economía global es un objetivo extremadamente desafiante, aunque no absolutamente esencial. Esto nos lleva a determinadas conclusiones. La más importante es que se deben elaborar plazos y planes de implementación detallados y exactos para todos los asuntos planteados y todas las medidas tomadas.

Dados los limitados fondos disponibles, resulta importante establecer en qué objetivos y prioridades hay que centrarse. Por ejemplo, el desarrollo de la pequeña y mediana empresa en la economía global, mientras a la vez se salvaguarda la protección medioambiental y la seguridad laboral. Se debe dar especial prioridad a las medidas de formación y a los programas científicos y de investigación en el sector de nuevas tecnologías y nuevas generaciones de productos y servicios, así como a la productividad, ahorros potenciales y acceso a la investigación para la pequeña y mediana empresa.

 
  
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  Ján Hudacký (PPE-DE).(SK) En primer lugar quisiera dar las gracias al ponente por su excelente trabajo en este informe tan equilibrado. La Estrategia de Lisboa identifica claramente la necesidad de mejorar la competitividad de la industria europea como una prioridad para la Unión Europea. Le recuerdo al comisario, sin embargo, que debemos también considerar los siguientes aspectos para alcanzar estos objetivos.

En primer lugar, se deben eliminar la administración y burocracia innecesarias dentro de la Unión Europea. Las instituciones europeas deben reducir y simplificar la legislación que rige el funcionamiento de negocios en el sector industrial, especialmente la pequeña y mediana empresa. La legislación nacional debe desempeñar la función clave, mientras que la política industrial de la Unión Europea se debe limitar únicamente a la armonización y coordinación necesarias.

En segundo lugar, se debe destacar el apoyo y el fomento de la pequeña y mediana empresa en el sector industrial. El sector de las PYME ha proporcionado claras pruebas de su flexibilidad, lo que constituye el requisito previo fundamental para lograr un grado de competitividad necesario y sostenible, tanto en Europa como en el mercado global. Por este motivo, no puedo estar del todo de acuerdo con la política de apoyar a los «campeones nacionales». Este enfoque de apoyar la creación de una pequeña cantidad de grandes empresas dominantes utilizaría evidentemente una suma significativa del presupuesto de la UE y probablemente infringiría los principios de competencia sana, sin garantías de un impacto positivo en la competitividad de tales empresas.

En tercer lugar, la pequeña y mediana empresa del sector industrial necesita nuevos incentivos para su desarrollo tecnológico, investigación e innovación. No obstante, los programas planificados, como el Séptimo Programa Marco, el Programa Marco para la competitividad e innovación, etc., deben ser mucho más accesibles para las pequeñas y medianas empresas de lo que han sido hasta ahora. Asimismo, se deben asignar más fondos estructurales a las regiones menos desarrolladas y los nuevos Estados miembros, a fin de permitirles generar infraestructuras técnicas apropiadas con vistas a mejorar la base industrial de dichas regiones.

 
  
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  Adam Gierek (PSE).   (PL) Señor Presidente, señor Comisario, el informe Vlasto contiene deliberaciones maduras y equilibradas que marcan una nueva fase en este debate sobre la política industrial de Europa, actualmente en crisis. A la vez, los ciudadanos están expresando miedos y frustraciones irracionales, como, por ejemplo, en los referendos en Francia y los Países Bajos.

La externalización se ha convertido en un hecho. Incluso si se dan aparentes justificaciones económicas a este fenómeno, no se puede negar que es perjudicial para la sociedad. Siempre que debatimos el tema de la externalización, sin embargo, debemos recordar que este término abarca una variedad de prácticas, incluyendo la externalización dentro de la UE, que aporta ventajas en lo que respecta a la sinergia positiva, y la externalización fuera de la UE, que únicamente trae desventajas.

Lo que la UE necesita es un mercado homogéneo en productos y servicios que sea altamente competitivo en términos globales y enormemente innovador. Existen dos tipos de mecanismos para mejorar la competitividad. Los primeros son simples mecanismos que limitan los beneficios del denominado modelo social europeo, mientras que los segundos son mecanismos complejos basados en el capital intelectual y social que sirven como base para la innovación organizativa, tecnológica, técnica y de mercado.

Europa debería seguir los ejemplos de Japón y de la Europa de finales de los 60 mediante la reubicación, o en otras palabras, la devolución de las actividades modernas de producción y el capital al mercado europeo común. Tal reubicación se necesita urgentemente a fin de proteger la propiedad intelectual, ayudar a Europa a recuperar su liderazgo en cuanto a conocimientos especializados, crear empleo y mejorar la competitividad del capital europeo.

Todos estos puntos son posibles, aunque dependen de que Europa escape de su estancamiento y aporte crecimiento del PIB de al menos algunos puntos porcentuales. Existen algunos instrumentos que estimularían, sin lugar a dudas, la reubicación. En contra de la visión de aquellos para quienes el proverbial fontanero y albañil polaco solo significa temor y frustración, estos incluyen la completa liberalización de los servicios comerciales, como abogan los socialistas polacos. También incluyen el establecimiento de grupos industriales alrededor de los centros de innovación y la introducción del principio de que todas las adquisiciones del Gobierno deben ser «hechas en Europa». Sobre este último punto, la UE debería elaborar una directiva.

 
  
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  Małgorzata Handzlik (PPE-DE).   (PL) Señor Presidente, Señorías, quiero dar las gracias a la señora Vlasto por este informe. Tiene cierta importancia para mí, dado que yo misma dirigí un negocio en el sector de la pequeña y mediana empresa durante muchos años. La experiencia que adquirí en él hace que pueda adoptar un enfoque práctico de la competitividad europea y el sector de las PYME.

En mi opinión, la economía europea tiene una necesidad urgente de una verdadera competencia y de conseguir que los ciudadanos europeos estén mejor informados sobre cuestiones económicas. La primera de estas tareas se contemplaba en la Estrategia de Lisboa como parte de los objetivos prioritarios de la Unión Europea, que pretendían, entre otras cosas, eliminar las diferencias económicas entre los antiguos y los nuevos Estados miembros. Las empresas de los nuevos Estados miembros, y en particular los sectores de las PYME en esos países, que son flexibles y capaces de adaptarse a unas condiciones cambiantes, ofrecen un gran potencial de desarrollo económico en Europa. No obstante, tienen que darse una serie de condiciones para poder explotar ese potencial. Algunas de ellas son eliminar los obstáculos que existen en el mercado interior, que rondan actualmente los 90, crear un entorno más favorable para la creación de nuevas PYME y vincular los salarios a la eficiencia y productividad laboral.

Creo que los niveles de empleo ascenderán si conseguimos crear un clima propicio para el desarrollo del sector de las PYME y si simplificamos los reglamentos existentes y aprobamos otros nuevos. La liberalización del mercado de servicios servirá también como catalizador para el desarrollo económico de Europa y representa asimismo una fuente de nuevos puestos de trabajo. Por otra parte, considero necesario mejorar el conocimientos que los ciudadanos tienen de las cuestiones económicas. Estos dejarán de temer al cambio y considerarán que el cambio es necesario para mejorar la calidad de vida solo cuando puedan entender los mecanismos económicos que afectan a sus vidas.

El desarrollo de una economía basada en el conocimiento es el único medio para mejorar la competitividad de la economía europea. Eso significa invertir en investigación, desarrollo e innovación empresarial, puesto que el desarrollo de las PYME solo se conseguirá como consecuencia de esta inversión. Por lo tanto, se precisan unos sistemas de educación y formación que reflejen las necesidades del mercado de trabajo y un concepto de aprendizaje permanente que gane aceptación entre los ciudadanos.

Este informe puede ser un factor clave para el desarrollo de la economía europea y de una auténtica competencia libre. Por lo tanto, votaré a favor del mismo y sugiero que se reconozca al sector de las PYME como el motor que impulsa la economía.

 
  
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  Pier Antonio Panzeri (PSE).(IT) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, lo que estamos debatiendo cobra especial importancia sobre todo en una fase como la actual, en que buena parte de Europa se encuentra en una situación de dificultad económica y social. Estas dificultades están minando la capacidad competitiva de la Unión Europea y ponen de manifiesto una brecha de productividad respecto de los Estados Unidos y Japón, bajos niveles de inversión en investigación y desarrollo, bajos niveles de innovación, especialmente en la alta tecnología, y deslocalización de las actividades de investigación. Hay que hacer frente a todo esto. Varias veces hemos dicho que hay que hacerlo relanzando la Estrategia de Lisboa, pero dicha estrategia seguirá siendo evanescente si no invertimos seriamente y con fuerza en política industrial.

Debo decir, señor Comisario, que el programa marco sobre innovación y competitividad está aún por debajo de las expectativas. Parece una suma de lo que ya existe, cuando necesitamos novedades significativas. Esta tarde hemos oído que presentará usted una nueva comunicación: esperamos que contenga las novedades reclamadas. Hay que tomar decisiones en materia de política económica general, de conclusión del mercado interior y de las políticas de reforma de la administración pública, del sistema fiscal y de las infraestructuras. Aparte de esto, no obstante, es necesario trabajar en un plan de gobernanza, para que todos los niveles institucionales existentes puedan interactuar de forma cooperativa. Debemos ser conscientes de que hay que invertir en políticas sectoriales y en políticas horizontales para favorecer a las pequeñas y medianas empresas, que constituyen una parte relevante de la Unión Europea.

Por último, hay que construir y ampliar los denominados circuitos virtuosos: universidad, distritos industriales, laboratorios de investigación. Me refiero a «incubadoras» de innovación decisivas para la política industrial. En resumen, hay que cambiar de marcha –y lo antes posible– si queremos que la Unión Europea se convierta en ese espacio más competitivo y dinámico que desde hace tiempo nos marcamos como objetivo.

 
  
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  Werner Langen (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, la ponente, señora Vlasto, consiguió un consenso muy amplio en la Comisión de Industria, Investigación y Energía. A pesar de haber iluminado cada esquina, este informe – como tantas cosas que aprobamos aquí – carece de la chispa necesaria para encender una nueva política industrial. Quiero decir que estoy totalmente de acuerdo con el señor Libicki: el marco reglamentario, este informe, muy a mi pesar, no podrá tener el efecto que realmente debería tener.

El señor Verheugen ha dicho que, como parte del proyecto de mejora de la actividad legislativa, en el futuro la Comisión dirá «no» con mayor frecuencia, sobre todo al Parlamento Europeo y a los Estados miembros. Pero se ha olvidado de mencionar a la propia Comisión. Podría empezar por ahí, estudiando las propuestas que no se han puesto en práctica en quince años, introduciendo competitividad en la protección del consumidor y en la protección medioambiental dentro de la propia Comisión. Ese sería un buen punto de partida y, en mi opinión, todas las medidas europeas, como el Presidente de la Comisión sugirió en cierta ocasión, deberían superar tres pruebas: la prueba de los costes, la prueba de la competitividad y la prueba de la subsidiariedad. En este punto estoy de acuerdo con el señor Hudacký, quien ha dicho que no se deben regular ámbitos cuya jurisdicción corresponda a los Estados nacionales.

La cuestión que tenemos ante nosotros es cómo decide Europa entre competir o imponerse límites a sí misma. ¿Actúa la mayor presión competitiva como un programa de puesta a punto para la economía de Europa, o la vieja Europa se ha quedado económicamente fuera de juego desde hace tiempo? Los desafíos son enormes. En mi opinión, el núcleo de Europa está demasiado lleno para la competencia internacional y, por lo tanto, está optando por imponerse límites a sí misma y quedarse fuera del terreno de juego. Por ahí es por donde debemos empezar. Europa se encuentra sometida a presiones competitivas desde arriba y desde abajo. Por una parte, somos demasiado caros, pero por otra, no somos lo suficientemente productivos como para permitirnos unos costes elevados. Esa situación solo mejorará con las nuevas economías nacionales entrantes. Los nuevos Estados miembros nos aportan esa competencia. Ese es el gran regalo de la ampliación: más competencia y, por tanto, una política industrial adecuada. Eso es lo que necesitamos urgentemente, en lugar de más programas europeos nuevos que no nos llevan a ninguna parte y que terminan por entorpecer el marco reglamentario.

 
  
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  John Attard-Montalto (PSE).(EN) Señor Presidente, creo en tres cosas: la economía europea, la industria europea y la capacidad de la industria europea para ser competitiva.

Pero por desgracia, a menudo aplaudimos el concepto de competitividad, al tiempo que apoyamos iniciativas que merman esa misma competitividad. Por ejemplo, el Comisario ha indicado acertadamente que a veces tendemos a legislar en exceso y eso incrementa la burocracia y los costes de producción. A veces no somos conscientes de que estamos minando la competitividad con nuestras propias ideas y medidas legislativas. Recientemente hemos rebajado el límite en la Directiva sobre la ordenación del tiempo de trabajo. Evidentemente, eso es contradictorio con la competitividad.

A veces hablamos de inversiones en innovación tecnológica y dependemos de la asociación entre el sector público y el privado. Esa es la forma en que se expone el razonamiento. Europa no constituye un modelo ideal para la asociación entre el sector público y el privado. Intentamos restringir la investigación sobre la base de vagas consideraciones morales.

Por último, a la vez que se alienta una mayor inversión en innovación e investigación, existe una tendencia contraria a las patentes. Tenemos que ser conscientes de que hemos de seleccionar nuestras prioridades.

(Aplausos)

 
  
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  Othmar Karas (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, en primer lugar quiero expresar mi satisfacción por este nuevo reconocimiento en la política sobre competencia y en el debate sobre política industrial de la importancia de las pequeñas y medianas empresas para el empleo y la competitividad de la Unión Europea. Ese reconocimiento en el debate de hoy demuestra además que cualquier intento de contraponer la política industrial a la política de las PYME es equivocado, perjudicial y opuesto a la realidad. Necesitamos buques insignia industriales si queremos ser competitivos en el mundo, y necesitamos grupos de PYME y buques insignia para que las PYME puedan obtener impulso competitivo de la competitividad de la industria.

A pesar de que estoy de acuerdo con ustedes cuando dicen «no» a una mayor regulación, debemos decir también «no» a la tendencia hacia una mayor nacionalización, «no» a la tendencia contraria a la eficiencia, «no» a la tendencia hacia el pesimismo, «no» al populismo, «no» a la modificación de la legislación, «no» a la tendencia contraria al industrialismo y «sí» a una mayor eficiencia, «sí» al mercado interior, «sí» a las cuatro libertades que ha mencionado Werner Langen. La ampliación refuerza el mercado interior. El mercado interior refuerza la competitividad. Eso significa también decir sí a la Directiva de los servicios. Pero significa también un compromiso más sólido con la política fiscal. Es decir, un compromiso más sólido en las perspectivas financieras con la investigación, la educación, el crecimiento y el empleo y las nuevas empresas.

Para mí, eso significa naturalmente que debemos fomentar lo mejor, para poder resistir lo peor. Es necesario eliminar la mediocridad de Europa. El nuevo tipo de nacionalización en mente debe ser eliminado de nuestra política. El reparto de culpas entre Estado y Europa debe finalizar, para que esa competitividad, esa innovación, esa investigación y esa voluntad puedan conseguir más a través de la eficiencia. A este respecto, confío en que el debate de hoy y los anuncios realizados vayan seguidos de hechos, porque esa es la única forma de conseguir un nuevo dinamismo en la Unión Europea.

 
  
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  El Presidente. Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar mañana a las 12.00 horas.

 
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