El Presidente.– De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6-0175/2005) de la señora Bozkurt, en nombre de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género, sobre el papel de las mujeres en la vida social, económica y política de Turquía (2004/2215(INI)).
Emine Bozkurt (PSE) , ponente. – (NL) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, había una mujer en la Turquía rural que estaba a punto de casarse contra su voluntad, y las organizaciones de derechos de la mujer le dijeron que, según la nueva legislación turca, podría ir a los tribunales a solicitar la declaración de nulidad de su matrimonio. Cuando dijo a sus padres lo que pretendía hacer, se dieron cuenta de que la boda no tenía sentido y la ceremonia se canceló. Es solo un ejemplo de la forma en que Turquía está avanzando en la mejora de la situación de las mujeres.
La nueva legislación turca es objeto de elogios en el informe sobre el papel de las mujeres en la vida política, económica y social de Turquía realizado por la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género. En el terreno de los derechos de la mujer, Turquía ha hecho muchos progresos en su nueva constitución, en el Derecho laboral y en el nuevo Derecho penal. Son leyes sobre el papel que ahora deben ponerse en práctica. Aunque Turquía se ha puesto a andar, debe ser perseverante. El respeto a los derechos de la mujer es una condición absoluta para ser miembro de la UE. El informe urge a la Comisión a que reserve un lugar primordial a los derechos de la mujer en la agenda de las negociaciones con Turquía.
Ayer, el Comisario Rehn explicó a esta Cámara la forma en que tendrán lugar esas negociaciones. Me complace que los derechos de las mujeres que se han incorporado sean una prioridad máxima y un asunto central en el informe anual sobre el progreso de Turquía. Además, el Gobierno turco ha comunicado que realmente se está tomando muy en serio el informe. Por ejemplo, en respuesta a anteriores debates en Turquía sobre el mismo, se ha decidido ya constituir una comisión de derechos de la mujer en el Parlamento turco, y el Gobierno se ha comprometido a construir más centros de asistencia a mujeres víctimas de la violencia.
Una gran mayoría de las organizaciones turcas de derechos de la mujer respaldan las conclusiones de mi informe. También en esta Cámara el documento ha hallado un amplio apoyo en la votación en la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género. Estoy en deuda con todos los que han colaborado en este informe. En especial, quiero agradecer al Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos su excelente cooperación en la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género.
No hace falta decir que un amplio apoyo al informe no significa una coincidencia total en todos los aspectos. Quiero destacar una serie de ellos que pueden ser relevantes para la votación de mañana. En Turquía, las mujeres participan en la vida política de forma muy limitada, y una posible solución que propone el informe es el sistema de cuotas, que puede ayudar a implicar a más mujeres en la política a corto plazo. Se han sugerido las cuotas como posible solución a un problema, pero no como algo imperativo, pues de ningún modo puede exigir la Unión Europea algo que no está generalmente aceptado entre sus propios Estados miembros.
Me uno a las organizaciones de mujeres de Turquía que piden el apoyo de sus Señorías en este terreno. Me puedo identificar con la enmienda al respecto presentada por los liberales, dado que se invita al Gobierno turco a que asuma su responsabilidad. Pido a sus Señorías que apoyen la enmienda oral que presentaré en el Pleno pasado mañana y que por lo visto respaldan los liberales.
También está el asunto del chador. En Turquía, la estricta división entre iglesia y Estado significa que está prohibido llevar prendas religiosas en las universidades y en las oficinas de la administración pública. Si las mujeres se niegan a quitarse el chador, no pueden asistir a la universidad ni trabajar en la función pública. En mi informe he repetido la petición del informe Eurlings al Gobierno turco de que garantice que todas las niñas y mujeres, independientemente de su procedencia, puedan disfrutar de su derecho a la educación. Me adhiero a la enmienda presentada por el señor Szymánski, del Grupo Unión por la Europa de las Naciones, que reclama indirectamente el levantamiento de la prohibición del chador. Y lo hago no por no ser consciente de las implicaciones negativas de esta prohibición, sino porque Europa misma aún no ha consensuado una política al respecto. Difícilmente podemos pedir a Turquía que haga algo a lo que nosotros mismos no hemos dado una solución. Además, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha decidido recientemente que Turquía, con esta prohibición, no desprecia los derechos de las mujeres; cada país está facultado para seguir su propia política sobre símbolos religiosos. Por tanto, Turquía deberá darse a sí misma una solución prudente sobre el asunto del chador. Yo ayudaré gustosa a encontrar esa solución, siempre que, por ejemplo, el problema antes pueda ser ampliamente debatido en la Comisión Parlamentaria Mixta UE-Turquía. Es un tema que debe discutirse tanto en Turquía como en Europa. Obviamente, nosotros, como Parlamento, no podemos resolver el problema solos, pero podemos contribuir al debate.
Por último, deseo invitar a todos a votar a favor de este informe; como se puede entender, porque es mi propio informe, pero también he hecho grandes esfuerzos por lograr una buena cooperación con otros partidos, ya que creo que es fundamental que Turquía vea que esta petición de que haga un gran esfuerzo en pro de los derechos de la mujer procede de todo el Parlamento Europeo. Agradezco de antemano a sus Señorías su ayuda y su atención, y estaré atenta a sus intervenciones durante este debate.
Olli Rehn,miembro de la Comisión. (FI) Señor Presidente, Señorías, hace dos horas y media que estoy aquí y es un fastidio que, una vez más, el inicio de este debate se haya retrasado de modo injustificable, sobre todo tratándose de un asunto tan importante. Debo decir que no sorprende que la competitividad europea se tambalee de esta manera, si no somos capaces de seguir una norma tan simple como un horario. Espero que la Mesa medite sobre ello y tome alguna medida de cara al futuro.
(EN) Agradezco esta oportunidad de debatir sobre los derechos de la mujer en Turquía a partir del excelente informe de la señora Bozkurt, en un momento especialmente importante de las relaciones entre la UE y Turquía.
La semana pasada, la Comisión sometió a los Estados miembros el marco de negociación para Turquía, que es el marco más riguroso presentado jamás por la Comisión. En él se declara que la Unión espera que Turquía mantenga el proceso de reformas y garantice su decidida aplicación para respetar plenamente el Estado de Derecho y los derechos humanos en todos los aspectos de la vida y en cada rincón del país.
He dicho que en las negociaciones con Turquía el camino es al menos tan importante como el destino, pero para tener un camino con sentido es necesario tener un destino, y precisamente la perspectiva del acceso a la UE es lo que conduce a Turquía a ese propósito y da a la Unión Europea un poder de influencia verosímil sobre asuntos como los derechos de la mujer en Turquía.
Seamos francos. Ninguna otra perspectiva daría a Turquía el mismo incentivo para adoptar y aplicar los valores europeos sobre la igualdad de género como la posibilidad de llegar a ser miembro de la Unión. Este es el secreto del éxito de nuestra política de ampliación y no lo hemos de olvidar.
Quisiera felicitar a la ponente por su informe. Es un informe muy bien documentado y completo, que aborda muchos de los asuntos señalados por la Comisión en sus informes regulares. Sus recomendaciones deberían ser asumidas por todas las partes implicadas. En especial, celebro que se centre en la promoción de la participación de la mujer en la vida laboral, en el incremento de la representación femenina en cargos decisorios y en la lucha contra la violencia doméstica contra las mujeres, y especialmente en la necesidad de más refugios para las víctimas de esa violencia.
Comparto la apreciación de la ponente de los esfuerzos del Gobierno turco por introducir reformas constitucionales y legislativas, como por ejemplo en el código penal, que aborden la situación de la mujer y promuevan la igualdad entre hombres y mujeres. El nuevo código penal ha sido criticado en algunos aspectos, pero en general representa un claro avance que moderniza el sistema penal e introduce muchas mejoras para las mujeres.
Les daré algunos ejemplos muy concretos. El código penal introduce la tipificación como delito de la violación marital; la abolición de la discriminación de las mujeres no vírgenes solteras; la criminalización del acoso sexual en el trabajo; la abolición del concepto patriarcal de cabeza de familia y la igualdad de derechos para los niños nacidos fuera del matrimonio. Todo esto está previsto en el nuevo código penal. Ahora se trata de aplicarlo, aplicarlo y aplicarlo.
Por último, quisiera subrayar que los derechos de la mujer seguirán siendo una prioridad para la Comisión en el proceso de negociación de la adhesión de Turquía, y valoraremos en profundidad la situación de los derechos de la mujer en nuestro próximo informe regular, que la Comisión aprobará el próximo 9 de noviembre.
Doris Pack, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señor Presidente, Señorías, la semana pasada leí en una importante publicación mensual de Alemania un maravilloso reportaje sobre las mujeres de negocios en Turquía. Al leer el informe que hoy tratamos, nos damos cuenta de la magnitud del abismo que hay entre los sexos en Turquía.
Nuestra principal preocupación es fomentar el reconocimiento de los derechos humanos y, sobre todo, en este caso los de la mujer. La violencia contra las mujeres, incluida la doméstica, los llamados crímenes de honor, el matrimonio a la fuerza, el alto grado de analfabetismo femenino… todos son hechos alarmantes. Cientos de miles de niñas no pueden ir a la escuela, bien porque sus padres son retrógrados, bien por la ausencia de facilidades. Las mujeres kurdas están especialmente afectadas. Como ha dicho el señor Comisario, se aprueban leyes, pero todavía está por ver si se cumplen. Espero fervientemente que la Comisión insista mañana en ello.
Los crímenes de honor y los matrimonios a la fuerza, sin embargo, son problemas que afectan particularmente a las mujeres turcas que han venido a vivir entre nosotros y, por tanto, también afectan a nuestra sociedad. Los partidos políticos deben emprender medidas eficaces para corregir la infrarrepresentación de las mujeres turcas en los Parlamentos, pero obligar a Turquía a imponer cuotas y un sistema de «cremallera» en la confección de las listas electorales es, dicho suavemente, un disparate, si no intentamos primero hacer algo semejante en nuestros propios países.
Espero que la resolución que aprobemos con el apoyo de todos nosotros ayude a las asociaciones de mujeres de Turquía a hablar abiertamente con sus representantes políticos. Hacen falta cambios, pues esas infracciones legales son vulneraciones de los derechos humanos y, al margen del deseo de ser miembro de la Unión Europea, combatirlas debería ser algo necesario en sí mismo. Espero que esta idea vaya abriéndose camino poco a poco entre los políticos turcos.
Lissy Gröner, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, quisiera hacer extensiva la felicitación del Grupo Socialista a la ponente por su oportuno y acertado informe. Hemos mantenido innumerables debates tanto con la comisión de mujeres en Turquía como en esta Cámara. También ha habido conversaciones con las ONG y con la clase política y los interlocutores sociales. Fruto de todo ello ha sido un amplio debate en la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género y un informe respaldado por casi todos los Grupos.
En él queda claro que Turquía ya ha hecho mucho por cumplir el acervo de la Unión Europea. El nuevo código penal entró en vigor el 1 de junio. Ahora, por supuesto, debe hacerse efectivo, y no debe relajarse la presión ejercida, pero Turquía también necesita el tiempo necesario para hacerlo. A partir de ahora será punible la violación marital, y los crímenes de honor quedarán estigmatizados como el acto profundamente deshonroso y criminal que en efecto son.
Ahora le toca a Turquía dar el siguiente paso y nombrar a mujeres para cargos políticos. Una cuota del 4 % de mujeres en el Parlamento turco no es factible; una cuota del 1 % en las cámaras municipales es lamentablemente insignificante. Ahí es donde las mujeres turcas necesitan nuestra ayuda y, con el propósito de que esta Cámara lance un mensaje claro, las organizaciones de mujeres nos han hecho llegar una petición urgente: que las apoyemos con las cuotas, que las apoyemos con buenas prácticas, pero, sobre todo, que lo plasmemos en una resolución. Eso es lo que, a mi juicio, debemos hacer. Y también, una vez más, debemos denunciar la violencia contra las mujeres e incluirla en los debates. Las negociaciones deben comenzar el 3 de octubre, y este informe supondrá una importante contribución a las mismas.
Anneli Jäätteenmäki, en nombre del Grupo ALDE. – (FI) Señor Presidente, Señorías, nos damos mucha prisa en aconsejar a otros países de fuera de la Unión en asuntos en que nosotros mismos aún tenemos mucho por hacer. Este informe sobre los derechos de la mujer en Turquía señala que allí las mujeres constituyen solo el 4,4 % de la representación parlamentaria. Es necesario tratar el problema y debemos buscar una mejora de la situación. Sin embargo, no podemos imponer un sistema de cuotas para incrementar la participación de las mujeres en la política turca sin obligar a nuestros propios Estados miembros a cambiar su legislación en este mismo sentido. No podemos exigir a Turquía más de lo que nosotros mismos estamos dispuestos a hacer. En consecuencia, el Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa ha presentado la enmienda 3.
Quisiera apelar a nuestros socios turcos. ¡Que animen a las mujeres a participar más en política, que sean más valientes que los responsables de muchos de los actuales Estados de la Unión! Por ejemplo, la proporción de mujeres en el Parlamento nacional de Francia es aproximadamente del 12 %, y en Italia es todavía menor. No he oído aún a los jefes de ninguno de esos Estados de la Unión Europea expresar su preocupación por la situación y la escasa participación de las mujeres en sus países. Bastaría con que allí se tomaran medidas. No debemos disimular nuestros propios problemas y apuntar con el dedo acusador contra Turquía. Debemos afrontar el problema del bajo número de mujeres en la vida política, tanto en Turquía como en la Unión y, desde luego, en las selecciones que hace la propia Unión.
Por último, deseo dar las gracias a la ponente, que ha hecho un excelente trabajo. Al mismo tiempo, quiero dar las gracias al Comisario Rehn, que ha planteado meritoriamente el asunto de los derechos de la mujer en estas negociaciones para la adhesión.
Hiltrud Breyer,en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, yo también, en nombre del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, quisiera agradecer sinceramente a la ponente este informe. Espero que mañana se emita un claro mensaje, y no solo desde esta Cámara. Me gustaría que la Comisión otorgara un papel más relevante a la política de igualdad, que, a mi juicio, hasta ahora ha quedado algo oscurecida.
Debemos dejar bien claro que no nos conformaremos con un progreso que exista solo sobre el papel, sino que exigiremos el respeto efectivo de los derechos de las mujeres.
Estoy contenta con que hayamos fijado una cuota. Deberíamos ir más allá y considerar la misma exigencia para la Unión Europea. Es una auténtica prueba de nuestra bancarrota política que las mujeres representen solo el 4 % de nuestros diputados nacionales y el 1 % de los concejales municipales. Es necesario y urgente atacar este problema, y nada salvo las cuotas lo resolverá.
Dado que fue hace tanto como el 8 de marzo cuando esta Cámara aprobó una resolución que expresaba nuestra oposición al matrimonio forzoso, vuelvo a pedir el apoyo de sus Señorías a nuestra enmienda sobre el registro inmediato de los neonatos, que evitaría la legitimación de facto de los matrimonios forzados mediante la argucia de declarar mayores de edad a muchachas menores.
Feleknas Uca, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (DE) Señor Presidente, en el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica respaldamos el informe de la señora Bozkurt, y mañana votaremos a favor. Es un informe que pone de manifiesto que aún queda mucho por hacer, tanto en lo social como en lo económico y lo político, a pesar de las mejoras de la situación de las mujeres en Turquía, de las que son buena muestra la legislación sobre crímenes de honor y violación marital. El Grupo GUE/NGL considera importante que se halle una solución política a la situación de la Turquía sudoriental y a que la situación desfavorable de las regiones kurdas forme parte del pasado. Nos importa que las mujeres del atrasado mundo rural tengan más oportunidades de trabajo y de educación, y que se fomenten proyectos dirigidos a tal fin. Por eso, una de mis contribuciones al informe es la cláusula que exhorta al Gobierno turco a que coopere con los alcaldes de esas regiones en la concepción y la promoción de programas destinados a la igualdad de oportunidades y de derechos para las mujeres que allí viven. Una mejora de la situación de las mujeres en Turquía supondrá un gran paso delante de cara a las negociaciones sobre la adhesión de ese país.
Georgios Karatzaferis, en nombre del Grupo IND/DEM. – (EL) Señor Presidente, hablo como autor del libro titulado Mujeres hoy, que se ha convertido en un éxito de ventas en mi país y que dedico a mis honorables amigas. Si ellas quieren a las mujeres de Turquía y sienten verdadera solidaridad con las mujeres, no deben votar a favor del informe.
¿Cuáles son las circunstancias reales? Se describen en un artículo publicado hace algunos años: una niña de catorce años fue violada por su tío, ella se lo dijo a la familia, se reunió el consejo familiar y mataron a la niña. Los asesinos están libres. Esa es la realidad. Esa es la situación.
No podemos escribir informes desde Bruselas. Podremos escribir informes si vamos a Diyarbakir y vemos cómo viven las mujeres. En condiciones medievales. Hay grandes prejuicios contra las mujeres. El sistema de educación turco los alimenta. La estructura patriarcal de la familia ordena la violación y el maltrato a las mujeres.
Si queremos, por fin, mostrar respeto por las mujeres de cualquier parte del mundo, no podemos votar a favor de este informe. El señor Erdogan, Primer Ministro de Turquía, ha discriminado a las mujeres durante años. En el país que tuvo una Primera Ministra, hoy la mujer del Primer Ministro va con velo. Esa es la regresión de las mujeres en Turquía.
Koenraad Dillen (NI). – (NL) Señor Presidente, Señorías, la poligamia, los matrimonios forzosos, el analfabetismo, los crímenes de honor, la violencia doméstica, la discriminación política, etcétera: este informe sobre el papel de la mujer en Turquía es, en cuanto a contenido, razonablemente exhaustivo y fundamentado, pero cualquiera que siga la situación política de aquel país de cerca debe ser consciente de que el Estado candidato a miembro de la UE, el llamado «modelo de Estado seglar» en palabras del señor Michel, «va por muy mal camino en términos de derechos humanos», especialmente en lo referido a la mujer en una sociedad islámica.
No obstante, es provechoso que la ponente, algunos meses antes del inicio oficial de las negociaciones de adhesión, nos invite a repasar de nuevo algunos hechos. Para los que no hayan aprendido nada de la forma en que la policía turca apalea a pacíficas manifestantes, este informe llega en el momento justo. De hecho, si hubiera que presentar aquí informes sobre el papel de las minorías religiosas, la ocupación de Chipre, los derechos de los armenios y las restricciones a la libertad de expresión y de reunión en Turquía, tampoco serían recibidos con muchos elogios. Al menos una vez a la semana, fuentes independientes informan de graves deficiencias en lo que con tanta ceremonia llamamos derechos humanos. La situación en Turquía no ha mejorado absolutamente en ningún aspecto y, a propósito, este informe está todo él en contradicción con las optimistas voces que oímos el año pasado del Comisario Verheugen y del señor Prodi, cuando la Comisión, de forma totalmente contraria a la realidad, nos hizo creer que ya solo quedaban pequeños problemas de derechos humanos en Turquía para que pudiéramos darle la luz verde.
En definitiva, la cuestión es, desde luego, si tendremos el coraje político de sacar la única conclusión obvia y decirle con franqueza a Ankara que la sociedad turca es demasiado diferente a nosotros en cuanto a valores como para admitir a Turquía en la Unión Europea en la fecha prevista; sin duda, es la única lección razonable que podemos extraer de este informe.
Edit Bauer (PPE-DE). – (HU) No es justo que en Turquía la situación de las mujeres sea la medida del desarrollo democrático. Turquía ha hecho grandes progresos a este respecto, y eso es cierto aunque, como sabemos, existen lagunas jurídicas. Nadie cuestiona el hecho de que las reformas constitucionales y el nuevo código penal son un gran paso adelante, no solo en cuanto a los derechos de la mujer, sino para los derechos humanos universales. Sin embargo, la práctica muestra que la aplicación de la ley en la verificación de esos derechos es lenta e incoherente. El problema no es solo que siempre es más difícil cambiar las tradiciones y costumbres que la ley. El informe exhorta al Gobierno turco a ser más constante en sus esfuerzos por cambiar la situación.
Es algo positivo que la constitución asigne al Gobierno la responsabilidad de la creación de igualdad de oportunidades, pero aparentemente no subyace una estrategia con la que el Gobierno pretenda lograr ese objetivo. Es también positivo que los hombres legalmente solo puedan mantener relaciones maritales monogámicas, pero en la práctica los imanes siguen celebrando matrimonios con segundas y terceras esposas. Es positivo que en torno al 40 % de los profesores universitarios sean mujeres, pero eso no altera el hecho de que casi la cuarta parte de las mujeres sean analfabetas. En aquello en que el Gobierno pone más de su parte, los resultados son patentes. Hace pocas semanas, en el marco de una campaña del Gobierno, en un solo día fueron registrados oficialmente más de veinte mil niños que antes no lo estaban. El propósito del informe presentado, junto con las enmiendas formuladas, es asegurar que el progreso logrado ayude en la práctica a cerrar el enorme abismo que existe entre los derechos humanos de jure y su situación de facto.
Zita Gurmai (PSE). – (EN) Señor Presidente, ha sido una tarea realmente larga y difícil reunir toda la información y los datos para la elaboración de un informe tan detallado acerca de la situación de las mujeres turcas en términos reales. Hemos considerado incontables problemas, muchos de los cuales se manifiestan en todos los aspectos de la vida en Turquía, en relación con los derechos de la mujer y la igualdad de género. Aunque el país ha comenzado a cumplir los objetivos desde el punto de vista legal, queda pendiente la transposición real de los principios a la vida cotidiana. Turquía, que ha solicitado integrarse como miembro de la UE y se considera a sí misma un potencial candidato, deber respetar los derechos fundamentales y el acervo comunitario en el terreno de los derechos humanos y de la igualdad de género.
El Gobierno turco ha demostrado su firme compromiso con los principios y valores europeos al promulgar una nueva ley penal para la protección de los derechos de la mujer. Yo le felicito por ello. No debemos olvidar que hemos propuesto designar 2006 como el año europeo de acción para combatir la violencia contra las mujeres. Turquía debería unirse a nosotros en esto, tanto en los principios como en términos reales, con medidas concretas y visibles no solo contra la violencia, sino también a favor de la consecución de la igualdad de género en otros terrenos.
Pero una fuerte voluntad política de llevar a cabo políticas de igualdad de género no es el único medio para llegar al objetivo. Hace falta además superar otros muchos obstáculos, como las tradiciones, estructuras sociales patriarcales, aspectos religiosos, hábitos, valores educativos, laborales y familiares, pautas y estereotipos que dificultan el progreso. Es un gran reto, dado que esas estructuras se han desarrollado a lo largo de siglos y no es fácil introducir reformas de repente, pero si Turquía pretende acercarse y unirse a Europa, también debe respetar los valores europeos.
Creemos firmemente que el Gobierno turco emprenderá las medidas precisas para poner en práctica nuestras recomendaciones. Es nuestro interés común supervisar los avances logrados para obtener un cuadro real de la situación.
Cem Özdemir (Verts/ALE). – (DE) Señor Presidente, deseo agradecer de todo corazón a la señora Bozkurt el excelente informe que ha realizado. El tema de la igualdad de derechos para las mujeres en Turquía me preocupa no solo en lo que respecta a la aspiración turca de ser miembro de la Unión Europea, sino como problema en sí mismo.
Como pedagogo y trabajador social de la enseñanza, no quiero omitir algo positivo: cuando el diario turco Milliyet lance una campaña bajo el lema «Mándame a la escuela, papá», será una causa a la que nos podremos adherir nosotros mismos. Hay que verla en el contexto de la pretendida incorporación a la UE, y lo mismo cabe decir, por ejemplo, de la toma de postura del grupo mediático turco Dogan en contra de la violencia familiar, una cosa más que podemos acoger con satisfacción.
Creo que Turquía también debe llegar en los próximos años a un nuevo consenso social sobre el tema del chador. No se debe impedir a las madres que asistan a las celebraciones de sus hijos en el campus universitario por llevar el pañuelo, como sucede en la ciudad turca oriental de Erzurum. Yo abogo por un rotundo no a la obligatoriedad de llevar el chador, pero también quiero decir no a ese secularismo mal entendido que prohíbe a las madres visitar a sus hijos en la escuela.
Jan Tadeusz Masiel (NI). – (PL) Señor Presidente, el informe que hoy estamos debatiendo nos dice que Turquía no está lista para unirse a la Unión Europea y participar en un sistema de valores de origen cristiano, y que no desea estar lista para ello. Propongo que las negociaciones de adhesión, que deberían abrirse en el plazo de tres meses, no se inicien, aunque solo sea por el hecho de que los derechos de las mujeres no se respetan en Turquía. Es una sola de las muchas razones, de las cuales las más importantes son diferencias culturales.
Propongo que solo se inicien las negociaciones cuando Turquía sea parecida a Europa, lo cual no parece que vaya a suceder nunca. No tenemos derecho a exigir a Turquía que abandone su propia civilización y su propio sistema de valores, ni su religión, pues la religión está en la raíz de toda civilización.
¿Se discrimina realmente a las mujeres en Turquía? ¿Están más discriminadas ahora que en el pasado? Quizá Turquía simplemente tenga diferentes pautas y modelos culturales que no se pueden trasladar al modelo de comportamiento europeo. Puede incluso suceder que el incremento de la violencia contra las mujeres sea una expresión del miedo y la aversión de la sociedad tradicional turca hacia la integración europea.
El pueblo turco no podrá respetar a los europeos, que hemos crecido en un espíritu diferente y con un sistema de valores distinto, si no respetan a sus propias mujeres ni a sus minorías nacionales.
Katerina Bazeli (PSE). – (EL) Señor Presidente, uno de los aspectos fundamentales por los que se juzgará el progreso de Turquía en su acercamiento a Europa en los próximos años es la mejora en la protección de los derechos humanos. En este marco reviste una gran importancia la mejoría en la situación de la mujer en todos los ámbitos de la vida, sobre todo si tenemos en cuenta que la igualdad de género y el respeto de los derechos humanos, y principalmente los de las mujeres, forman parte hoy en día del acervo comunitario. La Unión Europea debe estar al lado de Turquía en sus esfuerzos por adaptarse.
Pero hay que señalar algunos asuntos, tal como destaca el informe de la señora Bozkurt.
En primer lugar, que el departamento gubernamental responsable de los derechos de la mujer debe desarrollar una política integrada con financiación suficiente.
El grave problema de la violencia contra las mujeres, bien en forma de crímenes de honor, bien de violencia doméstica, debe ser erradicado y abordado en todas las políticas del Gobierno. La participación de las mujeres en la vida política de Turquía es mínima, y es preciso fomentarla mediante cuotas o mediante una mayor participación de las mujeres en los partidos políticos y en el Gobierno mismo.
Por último, deseo expresar mi apoyo al informe de la señora Bozkurt, en que realmente ha intentado formular propuestas factibles y concretas para ayudar al proceso previo a la incorporación de ese país a la Unión Europea.
Olli Rehn,miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, doy las gracias a sus Señorías por sus comentarios, que transmiten algunos mensajes muy importantes que habrá que tener en cuenta. Solo contestaré a dos o tres comentarios formulados por la mayoría de los oradores.
En primer lugar, como ha dicho la ponente, la señora Pack, y otros muchos, la aplicación es el verdadero meollo de la cuestión, así como un cambio de mentalidad. Los cambios legislativos son importantes, y su aplicación es esencial, pero al menos igual de importante es cambiar la mentalidad y la forma de pensar. Por eso apoyamos y seguiremos apoyando medidas de concienciación que pugnen por cambiar la mentalidad y la forma de pensar en cuanto a la aplicación práctica de los derechos de la mujer y a la actitud de las fuerzas de seguridad, por ejemplo, en términos de derechos humanos en general.
Tal es también el objetivo del diálogo social que hemos iniciado la semana pasada y que acompañará las negociaciones y avanzará paralelamente a ellas. Pretendemos crear asociaciones duraderas, por ejemplo entre organizaciones de mujeres de la Unión Europea y Turquía, para fomentar el entendimiento mutuo y fortalecer la sociedad civil turca, que es uno de sus puntos débiles. Eso mejorará realmente la participación de la mujer y los valores europeos de igualdad de género y derechos de la mujer.
En cuanto a las cuotas mencionadas por la señora Jäätteenmäki y la ponente, la Comisión está de acuerdo con esta en que no podemos pedir a Turquía más de lo que nosotros mismos podemos dar. El hecho es que algunos Estados miembros tienen cuotas y otros no. Quiero recordar que el Estado miembro que mejor conozco tuvo durante algún tiempo cuotas para aumentar la participación pública de la mujer en la toma de decisiones. Recuerdo que como joven parlamentario, en 1991, junto con la señora Jäätteenmäki, afrontamos una votación sobre las cuotas basada en la igualdad de género. Una vez tuve un encuentro con otros parlamentarios menores de 35 años y me di cuenta de que estaba en minoría del 12,5 % porque las otras siete de esa edad eran mujeres, y efectivamente voté a favor de las cuotas para asegurar la representación igual de ambos sexos en el futuro.
El 3 de octubre comenzaremos una larga y sin duda difícil travesía. Es importante darse cuenta de que es precisamente la perspectiva de la adhesión lo que incentiva a Turquía para fomentar los derechos de la mujer. También supone un fuerte espaldarazo para las activistas y ciudadanas preocupadas que desean trabajar por esos importantes valores europeos.
Puedo asegurarles que la Comisión realizará un control objetivo y estricto en el curso de estas negociaciones de adhesión. Es una muy buena idea repetir este ejercicio cada año y así supervisar el progreso logrado en materia de derechos de la mujer en Turquía.
El Presidente. El debate queda cerrado.
La votación tendrá lugar el miércoles a las 12.00 horas.