2. La Unión Europea e Iraq - Un marco para la acción
El Presidente. Procedemos al debate del informe del señor Dimitrakopoulos, en nombre de la Comisíón de Asuntos Exteriores, sobre la Unión Europea e Iraq: un marco para la acción [2004/2168(INI)] (A6-0198/2005).
Giorgos Dimitrakopoulos (PPE-DE),ponente. – (EL) Señor Presidente en ejercicio del Consejo, señora Comisaria, Señorías, quiero comenzar dando las gracias a mis amigos diputados de la Comisión de Asuntos Exteriores por su cooperación, lo que significa que hoy tienen ante ustedes un informe que considero integrado y que establece ciertas directrices sustanciales sobre la forma en que tienen que avanzar en el futuro las relaciones entre la Unión Europea e Iraq.
No cabe duda de que desde que concluyeron las operaciones de combate, la situación en Iraq ha sido difícil y, por desgracia, está empeorando cada día más. En consecuencia, el primer comentario que quiero hacer se refiere a la situación de seguridad, el problema más importante ahora en Iraq. Es importante no solo porque cuesta miles de vidas humanas cada día, sino también porque no podemos hacer nada más si no abordamos el problema de la seguridad.
Por supuesto, esta conclusión no es basta. Tenemos que tomar medidas muy concretas. Una es, desde luego, la restauración de las fuerzas de seguridad iraquíes y, por otra parte, la restauración del ejército iraquí, lo cual no es sencillo. Al mismo tiempo, puesto que la causa de ciertos problemas de seguridad es la presencia de fuerzas militares extranjeras, creo que un paso importante sería la sustitución de las fuerzas militares por una fuerza de paz de las Naciones Unidas. Esta es una de las propuestas básicas de mi informe. Por supuesto, no podemos conseguirlo en 48 horas; evidentemente, se trata de una decisión que exige un debate; sin duda, se trata de una decisión que tiene que estar basada en una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sin embargo, creo que es necesaria.
El tercer comentario que quiero hacer se refiere a la reconstrucción. El tejido social de Iraq se ha roto completamente después de la guerra. Por tanto, la reconstrucción no puede concebirse como un proceso de construcción meramente logístico; por supuesto, está la cuestión de la construcción, pero también está la tarea de remodelar y orientar a una sociedad y esto incluye cuestiones políticas, económicas, sociales y culturales.
No cabe duda de que el epicentro del proceso de reconstrucción general es un procedimiento que acaba de comenzar, y me refiero a la redacción de la nueva constitución. Está claro –y tiene que quedar claro para todos nosotros– que el futuro de Iraq está sobre todo en manos del pueblo iraquí, y así es como debe ser. Sin embargo, por otra parte es muy importante que la Unión Europea, con su tradición de democracia, proponga –a través del procedimiento de elaboración de la constitución– que se garantice una sociedad democrática y progresista, con conciencia social; una sociedad que refleje el pluralismo de Iraq.
Por último, y con esto termino, la presencia de la Unión Europea tanto en la reconstrucción como en toda la evolución de los acontecimientos de Iraq, que es un país con una importante historia, está prevista en este informe y es una cuestión que tenemos que apoyar.
(Aplausos)
Jack Straw,Presidente en ejercicio del Consejo. (EN) Señor Presidente, es un gran honor para mí estar hoy aquí. Es la primera vez que me dirijo a esta magna institución. Muchas gracias por darme la oportunidad de hacerlo, primero para una breve intervención sobre Iraq y después, más avanzada la mañana, para extenderme un poco más sobre África y la mundialización.
Empiezo dando las gracias a la Comisión de Asuntos Exteriores, en especial a su presidente, el señor Dimitrakopoulos, por su informe y por la presentación de esta mañana. Pido disculpas por mi pronunciación. Estudié griego antiguo en la escuela pero, por supuesto, era más escrito que oral. Ha quedado constancia de los desacuerdos existentes en la Unión Europea en cuanto a la acción militar contra el régimen de Sadam en Iraq y todos reconocemos que en ambos lados siguen manteniéndose posturas firmes. Dada la fuerza de los sentimientos, estoy especialmente agradecido a su comisión por haber mirado hacia el futuro de Iraq en vez de mirar hacia atrás y recuperar las discusiones al respecto.
Desde el fin de la acción militar, la Unión Europea ha reconocido su fuerte y unánime interés por apoyar al nuevo Iraq que está emergiendo. Creo que todos condenamos a quienes quieren determinar el futuro de Iraq mediante el extremismo y la violencia. Condenamos todos los asesinatos y secuestros pero, dada la naturaleza de este organismo, en especial condenamos el reciente secuestro del embajador egipcio en Iraq, el señor Ihab al Sherif, y los ataques a otros diplomáticos de países árabes.
Estamos decididos a ver el éxito de un Iraq pacífico, estable y democrático, que responda a las necesidades de todos sus ciudadanos. Hace tan solo un año, el Consejo Europeo apoyó la comunicación de la Comisión donde se establecían los objetivos a medio plazo para el desarrollo de la relación de la UE con Iraq. La estrategia está dando sus frutos.
El pasado noviembre, el Consejo presentó un paquete de ayudas de la Unión Europea al entonces Primer Ministro de Iraq, el doctor Alaui. Ese paquete incluía un compromiso a más largo plazo para iniciar las negociaciones sobre un acuerdo de país tercero y promover el comercio y la cooperación política de la UE con Iraq; un recordatorio de la oferta de la Comisión de poner en práctica un sistema de preferencias generalizadas, y ayuda financiera. Los expertos de la Comisión trabajaron con las Naciones Unidas y la Comisión Electoral Independiente de Iraq y contribuyeron al éxito de las primeras elecciones democráticas del país celebradas el 30 de enero de este año. También varios miembros del Parlamento Europeo observaron esas elecciones.
En febrero, el Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores acordó agregar a ese paquete de asistencia una nueva ayuda para el proceso político de Iraq, incluida la elaboración de una nueva constitución. Se aceptó un nuevo paquete de ayuda de la Comunidad de 200 millones de euros y el inicio de una Misión integrada europea de formación en materia de policía y Estado de Derecho para Iraq, con oficinas en Bagdad y Bruselas. La misión empezó ayer formando a fuerzas de policía iraquí y a funcionarios judiciales y penitenciarios y está realizando una valiosa aportación a los esfuerzos del Gobierno iraquí por reforzar su autoridad y consolidar el Estado de Derecho.
En general, hoy la Unión Europea está aportando un impresionante y amplio programa de asistencia al Gobierno y al pueblo de Iraq en su intento de construir un futuro pacífico y democrático. El mes pasado visité Bagdad junto con la Comisaria Ferrero-Waldner, el Alto Representante, Javier Solana, y el Presidente del Consejo de Asuntos Exteriores, Jean Asselborn. En mi opinión, y espero que la Comisaria Ferrero-Waldner la comparta, fue una visita muy importante, que simbolizaba el compromiso de la Unión Europea con el nuevo Iraq.
Allí la Comisaria reiteró la intención de la Comisión de abrir una oficina en Bagdad lo antes posible, con el fin de reforzar el diálogo y la asistencia técnica de la UE. En la Conferencia Internacional sobre Iraq que tuvo lugar en Bruselas hace quince días, organizada conjuntamente por los Estados Unidos y la Unión Europea, representantes de 87 países y organizaciones internacionales emitieron un firme mensaje similar de apoyo al nuevo Iraq.
Permítanme que responda de entrada a un punto absolutamente esencial. Presentaré mi primera disculpa por referirme al ponente como presidente. Si esto se considera un desaire para mi buen amigo Elmar Brok, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, también le pido disculpas a él. El señor Dimitrakopoulos ha dicho con razón que la situación de la seguridad es esencial para todo lo demás, y que la situación es grave. No se puede ocultar este hecho. También ha insinuado que cuanto antes puedan los iraquíes asumir el control de su propia seguridad, mejor. Permítanme decir, en representación de una de las que fueron las dos potencias formales ocupantes de Iraq, los Estados Unidos y el Reino Unido, y como alguien que tiene su propia responsabilidad personal sobre la guerra, que compartimos esa aspiración. Dejemos de lado las discusiones del pasado. Todos nosotros creemos que cuanto antes los iraquíes puedan asumir la responsabilidad de su propia seguridad, mejor, y antes podrán abandonar el país las fuerzas de coalición.
La situación de la seguridad es mala. La mejor noticia es la intensificación de la formación y la capacitación de las fuerzas de seguridad iraquíes. Ahora hay en total 168 000 personas en las fuerzas de seguridad iraquíes. Son cada vez más las que tienen una capacidad adecuada y entran en acción. Sabemos muy bien que de conformidad con la Resolución 1546 del Consejo de Seguridad, el mandato de las fuerzas extranjeras en Iraq terminará en diciembre de este año, a menos que se renueve de alguna forma, y que, en cualquier caso, como consta en la citada Resolución, las fuerzas de coalición solo están allí por invitación del Gobierno iraquí. Cuando el Gobierno iraquí nos pida que nos vayamos, nos iremos inmediatamente.
En cuanto al tema de si podría haber una fuerza de «cascos azules» de las Naciones Unidas, en principio no veo ningún problema al respecto. La única cuestión es cómo animar a otros países a ofrecerse. Queda por ver si podremos conseguirlo. Sin embargo, en cuanto al objetivo global de ir reduciendo las fuerzas de coalición y después irse y que los iraquíes asuman el control ellos mismos, el acuerdo es total.
En resumen, durante su Presidencia el Reino Unido intentará intensificar la relación entre la UE e Iraq, incrementando lo que ya hemos conseguido. Agradezco el apoyo de la comisión respecto a este objetivo y en especial su petición de que la Comisión abra su oficina en Bagdad y que la UE envíe una misión de observación a las elecciones que se celebrarán en Iraq en diciembre.
Acojo con gran satisfacción la sugerencia de la comisión de que el Parlamento Europeo desarrolle su relación con la Asamblea Nacional de Transición de Iraq.
Espero con interés el debate de hoy.
Benita Ferrero-Waldner,miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, quiero empezar dando la bienvenida al señor Straw a la Presidencia. Felicito calurosamente al señor Dimitrakopoulos por su informe. Es un informe excelente que llega en el momento oportuno y nos permite actualizar la información sobre la intensa evolución vivida en los últimos meses. Iraq sigue siendo un reto difícil e inmenso para todos nosotros. Es realmente una «operación en curso» y todavía nos queda mucho que hacer allí.
Ha habido acontecimientos importantes, uno de los cuales ha sido la visita de la troika a Iraq el 9 de junio, porque nosotros, los 25, pudimos demostrar que estamos unidos ahora en la reconstrucción y la ayuda a Iraq. No fue fácil, porque ha habido momentos en los que no hemos estado unidos. Y también fue muy bien recibida por los propios iraquíes.
Creo, además, que fue muy importante que celebráramos la conferencia internacional de Bruselas. Muchos miembros del Gobierno iraquí estuvieron presentes y pudieron expresar sus ideas y deseos y sugerir en qué les podíamos ayudar. El deplorable secuestro del diplomático egipcio y otros secuestros recientes nos han hecho comprender en qué condiciones se vive allí.
Por lo tanto, he decidido que la Comisión también debe estar presente en Bagdad y, como ya ha mencionado el señor Straw, crearemos una delegación. Por supuesto, lo haremos con la protección de los británicos, y espero que en la medida de lo posible se pueda garantizar la seguridad. Sabemos que no es una empresa fácil, pero pienso que es importante que políticamente también mostremos nuestra bandera y ayudemos al pueblo iraquí.
La situación en dicho país sigue siendo muy difícil y estoy de acuerdo con el señor Dimitrakopoulos en que la principal prioridad de la nueva administración iraquí debe ser garantizar la seguridad militar y civil. La única forma de establecer la seguridad es abordar las causas subyacentes a los violentos ataques de algunos sectores de la población iraquí. Veo dos condiciones necesarias concretas. La primea es una constitución integradora y amplia, y la segunda es un entorno en el que la reconstrucción pueda mejorar visiblemente la vida diaria del pueblo iraquí. E incluso añadiría que, en tercer lugar, es muy importante que los países vecinos también contribuyan a crear más unidad y menos conflicto en el país.
Diré unas pocas palabras sobre la nueva constitución. Debe representar los intereses de todos los iraquíes y ha sido uno de los principales temas de nuestra conferencia sobre Iraq en Bruselas. Debe ser producto de una consulta integradora, amplia, y todos los iraquíes deben sentir que les pertenece, que puede protegerles y garantizar sus derechos. La inclusión de los suníes en la comisión principal encargada del proyecto es, pues, un inicio prometedor, pero, como todos sabemos, el proceso no será fácil. Por nuestra reciente experiencia, en Europa conocemos la infinidad de dificultades que puede plantear una constitución y, por cierto, también discutimos eso muy abiertamente con los iraquíes.
También estamos dispuestos a ofrecer experiencia técnica si nos la piden. Ya ofrecimos experiencia técnica en las últimas elecciones, sobre todo a las Naciones Unidas, y hemos dicho que ayudaremos de nuevo a los expertos de las Naciones Unidas, sobre todo con financiación, pero también aportando a algunos de nuestros propios expertos. Por supuesto, eso siempre depende de si los iraquíes quieren que les ayudemos.
Confiamos mucho en que las Naciones Unidas aconsejen a los iraquíes en materia de cumplimiento de los principios del Derecho internacional. Una vez redactada la constitución y convocadas las elecciones, en principio también tenemos intención de ofrecer a los iraquíes una misión de observación para supervisarlas, pero depende de la situación de la seguridad. Todavía no hemos tomado una decisión definitiva al respecto.
El pueblo iraquí necesita ver mejoras concretas en su vida diaria. Desde 2003, la Comisión ha desarrolado actividades en materia de salud, educación, necesidades básicas, higiene y agua, así como de creación de puestos de trabajo, porque lo más importante es que la población pueda alimentar a sus familias. De los 200 millones de euros comprometidos, pronto habremos gastado 145 millones, que se canalizarán a través del Mecanismo del Fondo Internacional para la Reconstrucción de Iraq, del Banco Mundial, a fin de satisfacer las necesidades básicas de Iraq.
La próxima conferencia de donantes en Amman brindará después la oportunidad de que los propios iraquíes asuman el mando, tomando como base la última conferencia celebrada en Bruselas, para establecer un mecanismo real de coordinación de donantes. Ya lo anunciaron en la conferencia y nos gustaría colaborar con ellos.
Además de la ayuda a la reconstrucción, la comunidad internacional también tiene que hacer más por reducir o reprogramar las deudas de Iraq. La Comisión animará a ello a los Estados miembros de la UE, porque creemos que es fundamental.
Es indispensable que en particular los países vecinos contribuyan más y más, porque realmente desempeñarán un papel importante en la búsqueda de un nuevo equilibrio en la región. Esos países necesitan la ayuda y la cooperación de sus vecinos. Los vecinos han aceptado ese compromiso en principio, pero ahora tenemos que ver si se puede poner en práctica.
Iraq es un país extraordinario con un pasado grande y turbulento. Ahora es la inspiración de una nueva era de cooperación internacional. Sabemos que el plan que hemos elaborado es muy ambicioso, pero creo que podemos cumplirlo si aguantamos hasta el final. El pueblo iraquí ha hecho gala de una gran valentía y resistencia, sobre todo al volcarse de esa manera en las elecciones, pero también en su vida diaria, sobre un fondo de violencia e intimidación. Merecen compasión, pero también solidaridad y ayuda financiera y de todo tipo. Eso es lo que tenemos que hacer por motivos morales y también políticos.
(Aplausos)
El Presidente. Puedo comunicar al Consejo y a la Comisión que el Parlamento ofrece cursos de griego moderno, en caso de necesidad, para pronunciar con más facilidad el nombre del señor Dimitrakopoulos.
Luisa Morgantini (GUE/NGL), ponente de opinión de la Comisión de Desarrollo. – (IT) Señor Presidente, Señorías, me encuentro en una posición un poco ridícula, pues soy la única persona que se abstuvo sobre la opinión emitida por la Comisión de Desarrollo. No hubo votos en contra. Declaro con franqueza que mi abstención obedeció al rechazo de dos apartados que considero importantes, a saber, la referencia a la ocupación militar y el rechazo de la guerra, con la consiguiente retirada de las tropas de ocupación, y la crítica de la soberanía y la sustracción de soberanía económica asociada a la gestión corrupta y negativa del Embajador Bremer.
Señor Straw, el presente es fruto del pasado. Así lo atestiguan los muertos que hay cada día y el asesinato del señor Calipari, el agente secreto.
Ayer tuvimos como invitados a representantes de la sociedad civil iraquí, que hoy están presentes en la tribuna y a los que saludo con todo respeto. Se trata de personas que viven todos los días en la inseguridad, pero que no renuncian a su empeño de luchar por un Iraq libre de la ocupación militar, de terrorismo o de resistencia armada. Viven en Faluya, Basora y Bagdad, creen en la justicia y en la participación popular y fueron víctimas de la dictadura de Sadam Husein.
Ayer comprendí lo importante que es dar poder a estas personas. Como se afirma en nuestra opinión, es necesario que el proceso de reconstrucción prevea su participación y el apoyo económico a sus proyectos.
Nuestra opinión hace hincapié además en la promoción de acciones de desarrollo a favor de las mujeres, que deben adquirir derechos y no perderlos, y de los niños traumatizados por la dictadura, por el embargo y por la guerra, así como de acciones encaminadas a ayudar al país a liberarse de las minas y las bombas racimo y a asignar el control y los proyectos de reconstrucción del país de nuevo a las autoridades iraquíes.
Nuestra opinión pide asimismo la participación de las Naciones Unidas. Sobre todo, pide el respeto de los derechos humanos, trágica y vergonzosamente vulnerados, y la continuidad, del compromiso de la Unión Europea con la presencia en el territorio iraquí, como han reclamado también el Consejo y la Comisión en esta Cámara.
Por último, dado que se ha acabado el tiempo de que disponía, pido que la anulación de la deuda, que la Comisaria Waldner considera necesaria, no se considere sustitutiva de las ayudas.
Daniel Caspary (PPE-DE), ponente de opinión de la Comisión de Comercio Internacional. – (DE) Señor Presidente, Señorías, después de muchos años de opresión y privación de libertad, y a pesar de las dificultades actuales, los iraquíes tienen ahora la oportunidad de un futuro libre y en paz. Tenemos que hacer todo lo posible por aprovechar esta oportunidad.
¿Qué significa esto en términos de política comercial?
En primer lugar, mi comisión acoge con satisfacción la estrategia propuesta por la Comisión para la participación en Iraq, que hace un llamamiento a todas las partes para que ayuden a transformar el país en una economía de mercado diversificada.
En segundo lugar, la adhesión de Iraq a la OMC es un paso esencial para integrar el país en la economía mundial, si bien aún es preciso crear las estructuras económicas y administrativas para ello.
En tercer lugar, las Naciones Unidas tienen que desempeñar un papel destacado y de coordinación en la reconstrucción.
En cuarto lugar, Iraq posee muchos recursos naturales, en particular sus reservas de petróleo. Nos interesa no poco que se reanude el comercio de petróleo y gas natural; puesto que esto ayudará a asegurar en gran medida nuestro abastecimiento de energía, es importante para ambas partes que abordemos también la cuestión de la legislación en el sector energético y que se establezcan las condiciones necesarias para poder invertir. Sin embargo, hay que decir que la reconstrucción sostenible es inconcebible si los beneficios no se reinvierten en Iraq.
En quinto lugar, respecto de la ayuda económica internacional o la cancelación de la deuda, tiene que haber una cooperación estrecha entre los socios implicados.
También tiene que haber una cooperación estrecha –y este es el sexto punto que quiero plantear– entre Iraq y sus vecinos, de la que depende el desarrollo de un clima de inversión favorable en toda la región.
Quiero concluir dando las gracias a los miembros de la comisión competente para el fondo, la Comisión de Asuntos Exteriores, por aprobar nuestra opinión prácticamente sin reservas.
La oportunidad de cambio en Iraq no estará ahí para siempre. ¡Hagamos un buen uso de ella en beneficio de los ciudadanos!
José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra, en nombre del Grupo del PPE-DE. –(ES) Señor Presidente, quisiera en primer lugar felicitar al señor Dimitrakopoulos por el excelente trabajo realizado en una materia dura, compleja y difícil como es la relativa a Iraq, tal como podemos ver por los acontecimientos que recientemente se han producido: el asesinato de más de 40 personas este fin de semana, el secuestro del jefe de la misión diplomática de Egipto en la calle, a plena luz del día, el estancamiento de la producción del petróleo y el espectacular recrudecimiento de la violencia que se ha producido en el curso del último año.
Sin embargo, señor Presidente, en mi opinión, la tarea de rehabilitación, reconstrucción, democratización y pacificación de Iraq no es una tarea que deba corresponder a los más implicados —y miro al Ministro Straw, que está hoy con nosotros, al que damos también la bienvenida—, sino que es una tarea que debe corresponder al conjunto de la comunidad democrática internacional.
Y la Unión Europea tiene que apoyar de forma muy decidida las tareas que tiene pendientes Iraq en estos momentos: una Constitución en la que habrá que ponderar con prudencia y con tino el factor nacionalista y el factor religioso, la celebración de nuevas elecciones, la constitución de un nuevo Gobierno y el proceso a Sadam Husein. Y todo ello, señor Presidente, dando cabida y una mayor participación en las estructuras de poder a la comunidad suní.
Si tuviese que poner el acento en un aspecto del informe del señor Dimitrakopoulos, lo pondría en la apuesta de futuro que este informe presenta, porque no se puede construir el futuro solamente narrando y evocando el pretérito. Si no tenemos ante nuestros ojos el horizonte de nuestras ambiciones y de nuestros proyectos para este país, ni podremos construir el futuro, ni podremos, siquiera, comprender el pasado.
Por eso es muy importante, señor Presidente, que la Unión Europea apueste claramente en favor de la paz, de la comprensión, de la concordia y de la reconciliación en ese país, como ha manifestado la Comisaria Ferrero-Waldner y como nos ha dicho también el Presidente en ejercicio del Consejo de Ministros de la Unión Europea. Pero creo, señor Presidente, que tendremos que intentar entre todos transformar las discordias del pasado en las armonías del presente, como nos sugiere el ponente, señor Dimitrakopoulos.
Véronique De Keyser, en nombre del Grupo del PSE. – (FR) Señor Presidente, me han dicho que hay que pasar página. La paso. No hablaré de las fosas comunes de Faluya. No hablaré de las decenas de víctimas diarias. No daré cifras. No hablaré del gueto en que están encerrados los extranjeros. No hablaré de los periodistas secuestrados ni de mis amigos iraquíes asesinados. No hablaré de ese Iraq caótico y libre que a menudo parece un infierno. No hablaré de la tremenda corrupción ni de la malversación de las riquezas petroleras. Y, sobre todo, no diré que, de principio a fin, esta guerra ha sido un trágico error. Paso página.
Pero no me pidan que diga que todos esos iraquíes que resisten se han vuelto terroristas. Hay terroristas, sí, por desgracia, pero también hay una insurrección popular. No me pidan que cierre los ojos ante la lamentable gestión del conflicto cuando el propio Bush es atacado por ello en su propio partido. No me pidan que calle que el dinero de la Unión Europea está ahí, sin gastar, en el fondo fiduciario del Banco Mundial del señor Wolfowitz, pese a que el Parlamento Europeo, en su resolución de septiembre de 2003, reclamara que todas sus donaciones fueran gestionadas por las Naciones Unidas. Ha sido usted un excelente ponente, señor Dimitrakopoulos, pero no me pida que haga esfuerzo más y olvide nuestras enmiendas 11, 12 y 13. Esa es nuestra línea roja.
¿Por qué? Simplemente porque los iraquíes nos miran y nos leen, y esperan de Europa esperanza, pero también verdad. Señora Comisaria, ha pronunciado usted palabras muy bien escogidas y llenas de compasión, y la apoyamos. Queremos reconstruir Iraq, pero con los iraquíes, para los iraquíes y solamente para ellos.
Cecilia Malmström, en nombre del Grupo ALDE. – (SV) Señor Presidente, señora Comisaria, señor Ministro de Asuntos Exteriores, en nombre del Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa, quiero darle la bienvenida y desearle buena suerte en su trabajo.
No pasa un solo día sin que se informe de nuevos atentados en Iraq. Por desgracia, los atentados suicidas, actos de terrorismo, secuestros y otras atrocidades cometidas contra civiles iraquíes y extranjeros, periodistas y soldados, son habituales. La mayoría de nosotros lo vemos por televisión, pero los iraquíes están viviendo en medio de esta situación. La tarea prioritaria de toda la comunidad mundial es apoyar a las autoridades iraquíes para que acaben con la violencia, reconstruyan el país e introduzcan democracia, paz y estabilidad. Europa tiene la gran responsabilidad de apoyar este proceso con su presencia y con dinero, comercio y todas las formas de ayuda posible, por ejemplo con formación de la policía y formación para la organización de elecciones.
Esta Cámara ha sido testigo de duras polémicas en torno a la invasión estadounidense, pero ahora tenemos que mirar al futuro. En nombre de mi Grupo, quiero felicitar al ponente, el señor Dimitrakopoulos, por su labor en torno al informe y por intentar ser tan constructivo y orientado al futuro. No debemos atrincherarnos. No debemos quejarnos todo el rato de lo que ha pasado. Quiero hacer un llamamiento a todos los Grupos para que intenten mirar al futuro.
La retirada de todas las tropas ahora sería un desastre para los iraquíes. Hace falta más gente en Iraq, y apoyamos sinceramente el llamamiento a intentar formar una fuerza dirigida por las Naciones Unidas con presencia europea, si eso es posible.
El pueblo iraquí es valiente y paciente. Lo ha demostrado durante las elecciones y lo demuestra cada día. Con su constitución, el Gobierno iraquí tiene metas ambiciosas. Apoyamos, por supuesto, la labor de creación de instituciones democráticas, una firme protección de las mujeres y las minorías y el apoyo a una sociedad basada en el Estado de Derecho. Asimismo, hacemos un llamamiento a Iraq para que con el tiempo suprima la pena de muerte.
Si es necesario, la UE puede aportar conocimientos expertos en temas constitucionales. El camino hacia la democracia y la seguridad es difícil y largo. El éxito convertiría a Iraq en un fantástico modelo para toda la región, pero esto exigirá más ayuda de Europa y del Parlamento Europeo, incluidos los contactos con los diputados al Parlamento iraquí.
Joost Lagendijk,en nombre del Grupo Verts/ALE. – (NL) Señor Presidente, Señorías, comenzaré felicitando al ponente por los aspectos positivos de su informe, por ejemplo la sustitución de las tropas estadounidenses y británicas por tropas de seguridad de las Naciones Unidas, medida que con el tiempo mejorará en alto grado la situación de seguridad. Creo que el ponente tiene razón, e insto al señor Straw a que se comprometa más en este sentido, no solo diciendo a esta Cámara que está de acuerdo, sino también, entre otras cosas, adoptando una posición más firme en el Consejo de Seguridad.
Otro aspecto positivo es la necesidad de reconciliación nacional y de castigar todos los crímenes. Me complace que en su informe el ponente se refiera a una serie de acontecimientos positivos en Iraq, incluidas las elecciones de enero de 2005. Dicho esto, el informe tiene dos importantes deficiencias que quiero mencionar.
La primera es el deterioro de la situación de seguridad. Si bien esta situación mejorará con la sustitución de las tropas, en este momento el ritmo con el que se hacen las cosas es sencillamente demasiado lento y el rumbo no está nada claro. Estoy plenamente convencido de que no habrá una mejora fundamental de la situación de seguridad sin una transferencia de poderes más rápida y radical.
En segundo lugar, solo tengo que volver sobre la cuestión de la ambigüedad en torno al comienzo de la guerra, en particular en los primeros considerandos. Al igual que el ponente, creo que tanto la Unión Europea como esta Cámara tendrán que centrarse en el futuro y en la cooperación futura entre la Unión Europea e Iraq, pero ni siquiera en esta Cámara puede haber una acción eficaz y concertada sin una evaluación objetiva del pasado. Por esta razón, mi Grupo ha presentado una serie de enmiendas que ponen de relieve esta cuestión y abordan, entre otras cosas, la falta de legitimización por parte de las Naciones Unidas. La gran mayoría de mi Grupo no votará a favor del informe a menos que se aprueben esas enmiendas.
Si no aprendemos de los errores del pasado corremos el riesgo de repetirlos, y tenemos que evitarlo por todos los medios.
Francis Wurtz, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (FR) Señor Presidente, señora Comisaria, señor Presidente en ejercicio del Consejo, el informe que se nos presenta sobre el compromiso de la Unión Europea en Iraq estima, en su apartado 1, y cito, que hay que «romper con el pasado y mirar hacia el futuro». En otras palabras, mutis sobre la guerra, sus responsables y sus consecuencias. Este modo de proceder me parece éticamente irresponsable, políticamente sospechoso y estratégicamente ilusorio.
Es éticamente irresponsable. ¿Con qué derecho podríamos decidir enterrar los indecibles sufrimientos que esta guerra ha impuesto ya al pueblo iraquí, los 100 000 muertos inocentes, las destrucciones, la inseguridad absoluta, las penurias y la humillación de la ocupación? Recordemos una vez más que esta guerra se emprendió en contra de la voluntad de la comunidad internacional y sobre la base de una doble mentira: la existencia en Iraq de armas de destrucción masiva y la presencia de Al Qaeda en el país antes de 2003. No podemos seguir considerando desdeñable la legítima cólera de muchos estadounidenses, británicos y otros en contra de sus dirigentes, a los que no perdonan que los hayan engañado arrastrándolos a esta sangrienta e infausta aventura.
Ocultar los orígenes del fracaso de hoy sería además políticamente sospechoso. Los dirigentes actuales de la Comisión y del Consejo son precisamente los que se encontraron entre los más fervientes defensores del Presidente estadounidense. Imaginemos que, por azares del calendario, la reciente cumbre trasatlántica hubiera debido retrasarse dos semanas. Habríamos tenido una pasmosa foto de la reunión: el señor Bush, el señor Blair y el señor Barroso, prácticamente una repetición de la Cumbre de las Azores de 2003. ¿Y no tendrían que decirnos nada de la evaluación de las consecuencias para Europa de sus decisiones de entonces ni sobre las lecciones que sacan hoy? Sería demasiado fácil, señor Straw, saludar el nuevo espíritu para liquidar de paso un pasivo tan pesado. Lejos de haber erradicado el terrorismo, esta guerra ha transformado Iraq, por retomar el análisis de la propia CIA –y cito– en un laboratorio terrorista donde los yihadistas se ejercitan en el combate callejero, y ello durante quizás doce años más aún, según el señor Rumsfeld. ¡Nos deben ustedes algunas explicaciones!
Por último, me parece ilusorio creer en el éxito duradero de una solución política en Iraq eludiendo una condena de esta guerra. Ni Europa, ni la ONU tienen la autoridad para aportar tropas de apoyo a los ocupantes en dificultad. Es el momento de enviar a esta región maltratada señales positivas y enérgicas, como la decisión de proscribir en el futuro cualquier recurso a la guerra para resolver los problemas del mundo, o también la aplicación efectiva de los incumplidos compromisos del Cuarteto a favor de los derechos fundamentales del pueblo palestino, o incluso una ayuda sustancial a la emergencia de una sociedad civil –y saludo a los representantes de la sociedad civil que mi Grupo acogió ayer– y de una autoridad, plenamente libre y soberana, en Iraq. Se nos dice, señor Presidente, que Europa necesita dedicarse con urgencia a un gran proyecto, y este es uno.
Bastiaan Belder, en nombre del Grupo IND/DEM. – (NL) Señor Presidente, entre los elementos que frenan la reconstrucción de Iraq están los continuos atentados suicidas. Las instituciones europeas pueden contribuir de forma sustancial a mantener bajo control este yihadismo casi exclusivamente árabe. ¿Cómo? Dando un claro aviso al vecino más próximo de Iraq, Siria, porque hasta la fecha este país ha actuado como el perfecto trampolín de los terroristas islámicos de Mesopotamia. Quiero decir tanto al Consejo como a la Comisión que, en estas circunstancias, no podemos compartir la idea de un acuerdo de asociación con Damasco. Además, quiero que el Consejo nos diga hasta qué punto están siendo reclutados yihadistas de Al Qaeda del interior de la Unión Europea, y hasta qué punto las mezquitas ubicadas en Europa financian el terrorismo contra Iraq.
Si bien el informe del señor Dimitrakopoulos no explica muy bien la devastadora influencia árabe en el proceso de reconstrucción general de Iraq, acojo con satisfacción su petición inequívoca a la Comisión de que todos los proyectos de la UE en Iraq se justifiquen meticulosamente. En efecto, los contribuyentes de los Estados miembros de la UE tienen derecho a disponer de esta información. Sin embargo, el señor Dimitrakopoulos aborda un segundo obstáculo a la reconstrucción de Iraq, el de la corrupción generalizada del aparato administrativo de ese país. De nuevo, la Unión Europea puede contribuir de forma sustancial a mejorar las perspectivas de Mesopotamia. La corrupción y la seguridad están íntimamente relacionadas. En palabras del político kurdo Mohammed Toufik, «solo la transparencia puede sacarnos de este atolladero», y tiene razón. Esto representa una nueva batería de tareas de ayuda para la Unión Europea en Iraq.
Quiero añadir que siento un gran respeto por las tropas estadounidenses, británicas e internacionales, y les deseo mucha firmeza en sus intentos de conseguir una mejor…
(El Presidente interrumpe al orador)
PRESIDENCIA SR. McMILLAN-SCOTT Vicepresidente
Ryszard Czarnecki (NI).–(PL) Señor Presidente, durante la época comunista, en Polonia circulaba un chiste sobre una agencia de viajes que supuestamente usaba el siguiente lema publicitario: «Visite la Unión Soviética antes de que la Unión Soviética le visite a usted». Una versión actualizada de este chiste podía ser: «Ocupémonos de Iraq antes de que los terroristas iraquíes se ocupen de nosotros».
El Representante Especial de la UE en Afganistán ha dicho recientemente que nuestra presencia política y una implicación financiera sustancial en el país eran necesarias porque la UE había cometido el error de no tomarse ningún interés por Afganistán entre 1990 y 2001. Tenemos que evitar cometer el mismo error con Iraq, y no podemos dejar el país en manos de los estadounidenses. En mi opinión, tanto los defensores como los detractores de la intervención estadounidense en Iraq –y yo me incluyo entre estos últimos– pueden y deben estar de acuerdo en que la UE tiene que actuar como fuerza estabilizadora en Iraq y en la región circundante.
La UE cometió el grave error de no enviar observadores a las elecciones de enero de 2005 en Iraq. Quien está ausente siempre lleva las de perder, y no puede influir en los acontecimientos en el sentido que le gustaría que evolucionaran.
Quiero terminar dando las gracias al señor Straw por nuestra reunión del jueves pasado en Londres y decirle que la Comisión de Asuntos Exteriores aún tiene el mismo presidente, a saber, Elmar Brok.
Elmar Brok (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Señorías, hace quince días nuestra comisión daba la bienvenida a una delegación del Parlamento provisional de Iraq, encabezada por su presidente y su vicepresidente y que incluía a todas las facciones: chiítas, suníes y kurdos. Me sorprendió agradablemente que los representantes de estas comunidades mostraran interés por encontrar una solución que incluyera la reconciliación y uniera a los grupos religiosos y étnicos, así como la forma en que entablaron debates serios con este fin. El presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales también estaba presente. Creo que la paz a largo plazo en este país depende de un equilibrio de poder en forma de una especie de estructura federal, garantizada por una constitución tanto para los buenos tiempos como para los malos. Así podremos llegar a una manera de hacer las cosas que dé a todos la sensación de que tanto sus intereses como su identidad religiosa y étnica están asegurados, y esto también influirá en el ámbito cultural.
El éxito de la empresa depende en gran parte de esto, porque en estos Estados, antaño sometidos al poder colonial, a menudo el poder estaba en manos de un pequeño grupo. En Iraq fueron los suníes, lo que en mi opinión es una de las principales razones subyacentes de este terrorismo, y como usted ha dicho, señora Comisara, tenemos que conseguir expresarlo claramente, porque de lo contrario los ciudadanos no tendrán claras las ventajas que les aportará. Tienen que entender que los terroristas están intentado impedir la democracia y la división de poderes; que no quieren estabilidad, porque la estabilidad traerá inversiones que mejorarán las condiciones del país. Con estos medios intentan recuperar sus antiguas posiciones de poder, o cortar de raíz la democracia por razones puramente ideológicas.
En su momento yo me opuse a la guerra, pero ahora esto no importa. Lo que importa es que, juntos, ganemos la paz y establezcamos la democracia. Tenemos que salvar la distancia que durante mucho tiempo nos ha separado mediante un enfoque multilateral, permitir que este país consiga estabilidad y democracia, con las consiguientes ventajas –incluso para nosotros– en toda la región.
Lilli Gruber (PSE).–(IT) Señor Presidente, Señorías, este informe podía y debía ser más valiente, porque estamos hablando de cuestiones de vida o muerte y del futuro estratégico de la Unión.
Sin duda el texto ha mejorado, pero en demasiados aspectos se ha apartado de la realidad sobre el terreno. Esta guerra ya está perdida, y ha sido de gran ayuda para los terroristas yihadistas, en vez de debilitarlos. Si Bush fuese sabio, anunciaría una retirada completa, sin mantener bases estratégicas, y lo haría siguiendo un calendario preciso.
Como siempre en los conflictos asimétricos, no existe una solución militar, sino solo una solución política. El nuevo Gobierno iraquí lo está demostrando. En efecto, no está tratando con los terroristas, sino con la resistencia, incluyéndola en el proceso de reconstrucción. Por eso, señor Dimitrakopoulos, es importante inscribir la palabra «resistencia» en el informe, porque hoy en Iraq hay tanto insurrectos que se oponen a la ocupación y terroristas, y sus objetivos son distintos.
Además, era igualmente importante recordar que la guerra contra Iraq fue buscada a sangre fría por Bush y deliberadamente apoyada con un tejido de mentiras. En efecto, Iraq no poseía armas de destrucción masiva, ni tenía vínculos con Al Qaeda. Una vez realizada la invasión, existía el deber moral de reconstruir al menos materialmente Iraq, pero la arrogancia, la incompetencia, la corrupción y la ineptitud políticas y militares lo impidieron. Así, incluso pasando por alto la vergüenza de Abu Ghraib, han perdido sin haberse ganado los corazones y las mentes de los iraquíes.
Por tanto, me dirijo también a los representantes del Consejo y de la Comisión: es el momento de abandonar la debilidad de las divisiones pasadas, apostando aún más por una política común para escapar de la impotencia que persigue a las coaliciones minoritarias.
Europa solo vale la pena si pensamos, decidimos y trabajamos juntos. De lo contrario, no será más que una simpática colección de bonsais que quedarán aplastados por el primer elefante que pase.
Lapo Pistelli (ALDE).–(IT) Señor Presidente, Señorías, con respecto a la guerra en Iraq, Europa ha vivido uno de los momentos de mayor división de opiniones, por lo que el informe Dimitrakopoulos consigue medio milagro al buscar un equilibrio posible. No obstante, todavía hay muchas carencias.
La situación real sobre el terreno confirma por desgracia todas las dudas expresadas por quienes se declararon contrarios a la intervención militar. Esperábamos un giro con la caída y captura de Sadam Husein y después esperamos que dicho giro llegase tras las elecciones del pasado mes de enero y con la efectiva capacidad del Gobierno Alaui para estabilizar el país. En realidad, sabemos que las cosas marchan de un modo diferente. Si se consideran las víctimas civiles de los atentados suicidas, los actos de violencia no censados de iraquíes contra iraquíes y el aumento de los ataques semanales a las tropas de ocupación, Iraq es el mayor campo de adiestramiento terrorista del planeta.
Sin embargo, ahora no debemos mirar al pasado, sino centrarnos en el futuro, por lo que hemos dado nuestra aprobación al Gobierno Alaui, nos hemos comprometido a participar en la reconstrucción y hemos apoyado las recientes resoluciones. A este respecto, nos hemos fijado tres objetivos, a saber: el compromiso preventivo –como lo llama la doctrina Solana– con los países de la zona que nos pueden echar una mano, no solo a no exportar terroristas, sino también a ayudar a Iraq a salir del túnel, el adiestramiento de las fuerzas de seguridad, que son indispensables para programar la marcha de las tropas de ocupación y, por último, el acuerdo constitucional.
Esta es realmente la última oportunidad de cambiar la situación. O somos capaces de mantener unido el país con el acuerdo constitucional o estallará una guerra civil inexorable. Los signos de tensión presentes también en el Kurdistán nos hacen pensar que esta es realmente la última oportunidad que tiene Europa de mejorar la situación en los próximos meses.
Vittorio Agnoletto (GUE/NGL).–(IT) Señor Presidente, Señorías, señor Dimitrakopoulos, el camino del infierno está sembrado de buenas intenciones. Quiero decir que si no se saldan las cuentas con el pasado, el pasado volverá antes o después para darnos caza y presentarnos una cuenta muy cara y dramática.
Si hoy no condenamos la guerra, no es posible entender lo que sucede en este momento en Iraq. La guerra y el terrorismo siguen alimentándose mutuamente. Antes de la guerra, en Iraq no había terrorismo. Hay que tener la valentía de decir que los ejércitos de ocupación son un factor que genera inseguridad y no seguridad. Hay que tener la valentía de decir que los Estados Unidos y sus aliados fueron a Iraq porque en Iraq hay petróleo y porque querían apoderarse de él, no para difundir la democracia.
Ayer nos reunimos con los representantes de la sociedad civil, de las organizaciones de derechos humanos, de los sindicatos y de las mujeres, que nos explicaron que su sociedad es activa y quiere ser protagonista de su futuro. Europa debe atender también a esto y no solo a la relación con un Gobierno elegido en unas elecciones celebradas bajo la ocupación militar extranjera.
Georgios Karatzaferis (IND/DEM).– (EL) Señor Presidente, la verdad ¿nos atemoriza o nos avergüenza? ¿Nos da miedo o nos da vergüenza, Giorgos? La verdad es que tenemos un ejército de ocupación y una invasión irresponsable de los estadounidenses, los británicos y los españoles. Esta es la verdad.
Durante la ocupación que sufrimos y que usted sufrió en 1940 también hubo ejecuciones y secuestros. Eso es lo que hicimos frente a los vencedores y eso es lo que los iraquíes están haciendo hoy, y con razón.
Las fuerzas de ocupación tienen que irse. Tienen que dejar que este país encuentre su camino. Tienen que pagar una indemnización por el daño que han hecho. Tienen que dejarles el petróleo, y con petróleo a 60 dólares el barril ellos encontrarán su camino.
Mientras haya un ejército de ocupación también habrá crímenes. Tienen que entenderlo. Esta es la verdad. Nosotros lo hemos vivido. Cuando Stalin interfirió en los asuntos internos de Grecia entre 1944 y 1949, nos matamos entre nosotros durante muchos años. El ejército de ocupación tiene que irse. Esto es lo que hay que hacer.
Digamos la verdad. No debemos tener vergüenza. No podemos venir aquí y legislar desde la seguridad de Estrasburgo y Bruselas. Vayamos a Basora y digamos lo que tenemos que decir. Vayamos a Bagdad y digamos lo que tenemos que decir. Ahí están las personas, ahí está la verdad, ahí está el problema. ¡Viva la democracia! ¡Viva la libertad! ¡Viva la autodeterminación!
Andreas Mölzer (NI).– (DE) Señor Presidente, todo el mundo sabe que los Estados Unidos se sirvieron de la supuesta presencia de armas de destrucción masiva como pretexto para entrar en Iraq y que actualmente están imponiendo su concepto de democracia al pueblo iraquí. No solo se subestimó la duración de esta intervención, sino también sus costes y efectos secundarios. Iraq es ahora un lugar sin ley, que ofrece a los extremistas la oportunidad ideal de agruparse y acumular experiencia de combate. La invasión estadounidense ha convertido al país en un campo de instrucción de terroristas de todo el mundo, que ahora solo tienen que esperar la oportunidad de poner en práctica sus nuevas habilidades en nuestros países.
Incluso ahora, por tanto, todos tenemos que pagar el precio de los errores de los Estados Unidos, ya sea en forma de aumento de la actividad terrorista, ya de engrosamiento continuo de las filas de los grupos extremistas islámicos. La idea de que Europa pague aún más por esta aberración de los Estados Unidos, mediante el envío de tropas, es totalmente inaceptable. Dado que Iraq solo conocerá la paz y la solución de sus problemas si ambas vienen de dentro, tenemos que apoyar más bien el restablecimiento de la educación, la reconstrucción de la economía y la lucha contra la corrupción desenfrenada. Europa puede hacer todas estas cosas, que darán sus frutos.
Anna Ibrisagic (PPE-DE).– (SV) Señor Presidente, quiero comenzar felicitando al señor Dimitrakopoulos por el enorme esfuerzo que ha dedicado a esta complicada pero muy importante cuestión.
Después de muchos años bajo el régimen de Sadam Husein, el pueblo iraquí tiene ahora la oportunidad de construir su país de forma libre y democrática. Las elecciones parlamentarias, que se han celebrado bajo una fuerte presión de las fuerzas que no están interesadas ni en la democracia ni en elecciones libres, han sido el primer paso en el proceso de democratización. También era una oportunidad para que la política triunfara sobre el terrorismo y la violencia, pero esto no ha ocurrido.
A pesar de que se ha formado un Gobierno de transición y se ha comenzado a elaborar una nueva constitución, la situación de seguridad en Iraq no se ha estabilizado como debiera. Al contrario, la situación es tal que, durante mucho tiempo todavía habrá que continuar esforzándose y se necesitará una presencia internacional fuerte.
Por supuesto, cuanto antes garantice Iraq la seguridad en el país, tanto mejor. Sobre la base de lo que hemos aprendido en otros conflictos vecinos, por ejemplo las guerras de los Balcanes, que he vivido personalmente, no podemos esperar resultados rápidos. La construcción de la paz y la democracia requiere tiempo, y lo requeriría incluso si todas las fuerzas del país estuvieran a favor de estos objetivos. requieren aún más tiempo, porque hay una variedad de grupos que se oponen al proceso de democratización. Sin embargo, necesitamos tiempo y paciencia, porque si no demostramos apoyo suficiente a los esfuerzos de democratización política de Iraq o retiramos demasiado pronto las fuerzas internacionales, pondremos en peligro la paz no solo en Iraq, sino también en toda la región, y no nos lo podemos permitir. Por lo tanto, nuestra única alternativa es continuar apoyando a Iraq, tanto políticamente como a través de una fuerte presencia internacional durante todo el tiempo que sea necesario.
La Comisaria Ferrero-Waldner ha señalado con razón que ahora Europa está unida en sus esfuerzos por reconstruir Iraq. En mi opinión, la unificación es precisamente lo que permitirá estabilizar la situación en Iraq y superar los problemas que tenemos allí en la actualidad.
Marek Maciej Siwiec (PSE).–(PL) Señor Presidente, tenemos ante nosotros un difícil compromiso, fruto de muchas semanas de debate. Quiero hacer un llamamiento a los agitadores de la Cámara, para quienes el tiempo se detuvo hace dos años y que aún utilizan el lenguaje de aquella época, a que estudien este compromiso y se pregunten si los iraquíes ganarán más con este compromiso o con su agitación.
Todo aquel que no diferencie entre los criminales anónimos y asesinos de civiles y las fuerzas de coalición, constituidas por soldados que arriesgan sus vidas en Iraq, es sencillamente un mentiroso, y protesto contra tales mentiras.
Quiero hacer dos sugerencias al Consejo y la Comisión. En primer lugar, hay que presionar más a los vecinos de Iraq. Otros oradores ya han hecho referencia a Siria, y los recientes acontecimientos tanto allí como en Irán han demostrado que estos países tienen que responsabilizarse de lo que está ocurriendo dentro de sus fronteras. La comunidad internacional tiene que presionarles, y ellos tienen que asumir parte de la responsabilidad de lo que está ocurriendo en Iraq. Estos países no pueden aplicar políticas en secreto y, al mismo tiempo, enviar señales engañosas. En segundo lugar, tenemos que reforzar nuestro diálogo con los dirigentes políticos de Iraq. A pesar de que existen divisiones étnicas y religiosas enraizadas en el seno del Parlamento provisional, tenemos que hablar con esas personas. Los que no luchan son nuestros socios.
Por último, la sugerencia de enviar tropas de mantenimiento de la paz al país es una idea espléndida pero inocente. ¿Qué ejército sería capaz de desplegarse con cascos azules y proteger a los iraquíes? Se trata de una tarea para un ejército iraquí bien armado y preparado, porque son los únicos capaces de proteger a su propio pueblo.
Gerard Batten (IND/DEM).– Señor Presidente, los informes que se presentan en este Parlamento casi nunca contienen bromas, pero hay un cierto toque de humor en este, aunque no sea intencionado. En el apartado 43 se sugiere que la Unión Europea «ofrece sus conocimientos y ayuda en relación con la elaboración de la Constitución iraquí». Los iraquíes pueden pensar que la experiencia de la Unión Europea en este campo deja mucho que desear. Su último intento acabó con una constitución opaca y confusa, que llegaba a casi 500 páginas. Por otro lado, los Estados Unidos de América tienen una constitución clara y concisa que ocupa muy pocas páginas de papel, y que durante los últimos 200 años tan solo ha necesitado 27 enmiendas. Si los iraquíes necesitan alguna ayuda, quizás prefieran pedir a los estadounidenses que les echen una mano. Si la UE llega a implicarse, podría incluso ofrecerse para organizar el referendo constitucional para los iraquíes, lo que podría comportar todo tipo de problemas indeseables.
Bogusław Sonik (PPE-DE).–(PL) Señor Presidente, Iraq es la línea de frente en la guerra contra los terroristas. Estos terroristas han dejado claro que su objetivo es obligar a las potencias extranjeras a retirarse de Iraq y después aplastar los comienzos de la democracia en el país. El mundo no puede permitir que consigan sus objetivos o lleven a cabo sus planes, y los Estados miembros de la UE no pueden permitirse que esto ocurra.
La guerra contra el terror es un reto global al que el mundo se vio enfrentado a comienzos del siglo XXI. Se trata de una guerra que tenemos que ganar, porque nuestro enemigo no entiende el significado de palabras como tratado, acuerdo, compromiso, diálogo o paz. El objetivo del terrorismo moderno es destruir la civilización en la que vivimos. Su objetivo actual son los Estados Unidos, pero dentro de unos meses será Europa. Por lo tanto, la UE tiene que tomar decisiones conjuntas que sean valientes y prácticas, y una ayuda de 200 millones de euros ya no es suficiente.
La UE tiene que empezar a responder a los problemas básicos que experimenta la población iraquí. Estos incluyen la falta de agua, a la que no tienen acceso dos millones de iraquíes, la falta de alimentos –según el último informe de las Naciones Unidas, uno de cada cuatro niños pasa hambre–, la falta de trabajo, con un índice de desempleo del 70 %, la falta de seguridad y el miedo a los ataques terroristas. La destrucción de oleoductos y otras instalaciones petroleras por parte de los saboteadores han generado pérdidas para Iraq por valor de 11 000 millones de dólares durante los últimos dos años. Estas cuestiones tienen que incluirse en la lista de la UE de ámbitos prioritarios de ayuda a Iraq.
No podemos permitir que nuestro esfuerzo más destacado por la reconstrucción de Iraq se limite al anuncio de la apertura de una representación de la Comisión en Bagdad, o al envío de una misión de observación a las elecciones de diciembre. Los iraquíes están esperando con impaciencia una ayuda concreta. Tenemos que acelerar nuestra implicación en Iraq, y esta implicación tiene que organizarse mejor. Necesitamos una visión que sea digna de una comunidad que abarca 25 Estados miembros.
El coste del fracaso sería muy alto. Una derrota de las fuerzas democráticas reforzaría la posición de los terroristas, y esto provocaría una reacción en cadena en forma de una nueva ola de terrorismo, no solo en Iraq, sino en todo el mundo. La paz en Iraq será la clave del desarrollo de las relaciones transatlánticas y de la paz en la región en su conjunto. Hay que presionar a Siria e Irán para que garanticen que no seguirán prestando apoyo a los terroristas.
Monika Beňová (PSE).– (SK) Durante algún tiempo hemos estado escuchando que no deberíamos referirnos al pasado y que no hay necesidad de hablar de las razones de la invasión de Iraq por parte de los Estados Unidos y de su coalición ad hoc y sus aliados. Lo siento, pero discrepo profundamente de esta opinión, porque la coalición ad hoc creada y dirigida por los estadounidenses invadió un Estado soberano sin mandato internacional o jurídicamente aceptable.
Señorías, señor Straw, la historia nos ha demostrado en numerosas ocasiones que la humanidad podría haber evitado muchos de sus errores si hubiera analizado con cuidado sus errores y fracasos morales. Por desgracia, parece que no somos capaces de aprender de nuestros propios errores.
Señor Dimitrakopoulos, no solo soy capaz de pronunciar su apellido, sino que le respeto como colega de la Comisión de Asuntos Exteriores. Sin embargo, no puedo apoyar su resolución a pesar de que soy consciente del empeña que ha puesto en ella, y estoy de acuerdo con la señora De Keyser en que sin la aprobación de nuestras propuestas de enmienda esta resolución no tendrá ninguna autoridad.
Simon Coveney (PPE-DE).–(EN) Señor Presidente, en primer lugar quiero rendir homenaje al señor Dimitrakopoulos, un nombre con el que me he familiarizado en los últimos meses. Ha puesto muchísimas ganas en la elaboración de este informe, buscando el compromiso de todas las partes para hacer un informe que creo que representa las opiniones y las aspiraciones de la amplia mayoría de este Parlamento. No es tarea fácil tratándose de Iraq.
Uno de los aspectos positivos de este informe es el tema recurrente de la necesidad de que todos miremos adelante; que nos concentremos en lo que se puede conseguir mientras Iraq avanza hacia el futuro y no nos refiramos constantemente a los errores cometidos y las decisiones tomadas en el pasado. El ponente no ha permitido que se apropiaran de este informe quienes querían reanudar el debate de la guerra de Iraq y las legalidades que rodearon esa decisión, o la falta de ellas. Es un debate válido, pero no aporta nada positivo a este informe en estos momentos. En cambio, el informe se centra en lo que será y debería ser el papel de la UE en el futuro, en la ayuda a las nuevas autoridades de Iraq. Se abordan muchos temas; y quiero referirme a tres de ellos.
Primero, en relación con el apoyo político, me ha complacido escuchar al señor Brok cuando se refería a la visita de los representantes de la Asamblea Nacional de Transición a este Parlamento hace poco, y fue un acontecimiento bien acogido. Pidieron asistencia, apoyo y ayuda para la redacción de la nueva constitución de Iraq, que es algo que creo que deberíamos hacer incondicionalmente y con entusiasmo. Principalmente, debemos asegurarnos de que todos los grupos participen plenamente en la redacción de esa constitución.
Segundo, en relación con la seguridad, no deberíamos olvidar que, mientras hablamos, hay ciudadanos europeos en Iraq que intentan proporcionar seguridad en circunstancias difíciles. Debemos mirar hacia delante para ver lo que la UE puede hacer colectivamente. Con este fin, me complace que podamos llegar a ver una delegación de la UE en Bagdad en un futuro próximo. También me complace la Misión integrada en materia de policía y Estado de Derecho, que mejorará considerablemente la situación de la seguridad en Iraq, así como la petición de una nueva Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre Iraq, que se perfila con detalle en el informe. Es una nueva petición magnífica.
Para terminar, no deberíamos olvidar nuestros principios sobre los derechos humanos, a pesar de las dificultades y las circunstancias extremas que siguen dándose en Iraq, sobre todo en relación con la pena de muerte.
Richard Howitt (PSE).–(EN) Señor Presidente, agradezco la insistencia del ponente y de la enmienda 12, del Grupo del PSE, en apoyar el positivo compromiso de la UE respecto a la reconstrucción social, económica y política de Iraq, el éxito de las elecciones de enero, la duplicación de los socios internacionales para Iraq, según están representados en la Conferencia de Bruselas, y nuestra condena unánime a todo tipo de violencia, secuestros y violaciones de los derechos humanos en Iraq.
El Partido Laborista en el Parlamento Europeo no puede apoyar aquellas enmiendas que pretenden retomar las divisiones del pasado. En ese contexto, observo que la enmienda 3, del Grupo Verts/ALE, pretende eliminar el compromiso de ese Parlamento para luchar contra el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva. Todo el mundo debería votar en contra de esa enmienda.
Finalmente, existe un vínculo entre este debate y el próximo sobre el desarrollo. Veinte años con Sadam Husein han dejado a cinco millones de iraquíes en la pobreza crónica, el aumento más rápido de mortalidad infantil de cualquier país del mundo, un acceso a agua segura para menos de la mitad de la población en las zonas rurales, y un 60 % de habitantes totalmente dependientes de la donación de alimentos. Hoy el Parlamento Europeo reafirma su compromiso respecto al derecho al desarrollo del pueblo iraquí, así como su derecho a la paz.
Benita Ferrero-Waldner,miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, la fase de posguerra de Iraq puede compararse en cierta medida con el período de después de la Segunda Guerra Mundial, aunque sea en otra escala. Sin embargo, tenemos que superar todas nuestras diferencias y disputas pasadas y mirar hacia el futuro. Es la única solución. No podemos ocuparnos solo de hablar de la situación, debemos pasar a la acción, debemos pasar página. Por este motivo, la Comisión, en los últimos dos años, con su ayuda a la reconstrucción, ha querido promover la reconciliación en Iraq y en la comunidad internacional.
Como han indicado el señor Brok y la señora Morgantini, también debemos asegurar que la rehabilitación y la reconstrucción de Iraq produzcan beneficios para todos los iraquíes. Debe ser un planteamiento inclusivo. Por supuesto, debemos mirar hacia la constitución. Tiene que ser una constitución que otorgue la titularidad del proceso a los iraquíes, que realmente proteja la integridad territorial de Iraq, pero que a la vez estudie las posibilidades federales. Es la única forma de asegurar un equilibrio correcto entre los diversos elementos étnicos. También debe mirar al futuro, crear una sociedad moderna en la que las mujeres y las comunidades religiosas desempeñen el papel que les corresponde. Por lo tanto, la constitución reviste la máxima importancia.
También es muy importante crear las instituciones del nuevo Iraq. Se ha hablado mucho de la energía y el comercio. Creo que, para recuperar la posibilidad de que los iraquíes evolucionen por sí solos, hay que crear capacidad en los Ministerios de Comercio y de Energía.
Hemos apoyado las elecciones y apoyaremos las siguientes si la situación de la seguridad lo permite. También es muy importante asegurar un nuevo desarrollo de la policía y el poder judicial iraquíes. La misión «Eujustlex» que empezó el 1 de julio será de gran importancia y esperamos que constituya una aportación significativa. Eso implica la formación de 770 policías y miembros del poder judicial. También debemos redirigir los servicios sociales, como la educación, la sanidad y la higiene. La gente debe poder vivir su propia vida. En estos momentos, solo tienen electricidad unas horas al día, en un clima donde las temperaturas llegan a los 50 grados centígrados.
Sabemos lo difícil que es. Las condiciones sobre el terreno son excesivamente difíciles. También somos conscientes de que algunos proyectos se han retrasado debido a la difícil situación. Por lo tanto seguimos negociando con el Banco Mundial, las Naciones Unidas y los propios iraquíes. Es evidente que la principal responsabilidad reside en ellos, pero debemos darles toda nuestra ayuda.
Estoy de acuerdo en que es muy importante que la comunidad internacional anime a los vecinos de Iraq a adoptar el mismo enfoque, de cara a la reconciliación y la unidad del país. Este es el claro mensaje que expresamos en la conferencia internacional.
Apoyamos las propuestas de la OMC en relación con Iraq. Los acuerdos de comercio y cooperación podrían ser el paso siguiente, sujeto a las negociaciones con los iraquíes. Existe la oportunidad de prorrogar – de otra forma – la situación actual en la que les proporcionamos ayuda, pero debe hacerse de forma mucho más ordenada.
Me siento muy agradecida por el apoyo del Parlamento Europeo. Felicito al señor Dimitrakopoulos por el excelente trabajo que ha hecho. Ya lo ven, puedo aprender, y lo haré mejor la próxima vez.
Jack Straw,Presidente en ejercicio del Consejo. (EN) Señor Presidente, a través de usted quiero dar las gracias a todos los diputados al Parlamento Europeo por ese constructivo debate que ha sido muy interesante también para mí. Por supuesto, es correcto en un sentido decir que no se puede discutir el futuro sin comprender el pasado, y el pasado se puede analizar de diversas maneras. Resulta que yo pienso que la guerra estuvo justificada en su momento. Sigo pensándolo. Respeto a quienes no opinan igual.
Lo que quiero decir, sin embargo, es que podemos discutir –y seguiremos discutiendo durante mucho tiempo– sobre la legitimidad de la acción militar, pero por favor no discutamos ahora sobre la legitimidad de un Gobierno iraquí que ha sido elegido democráticamente. Algunos oradores han puesto en tela de juicio la legitimidad del Gobierno actual. Con todos los respetos, están equivocados. Las elecciones se celebraron el 30 de enero bajo mandato de las Naciones Unidas, con una intensa fiscalización internacional. Fueron unas elecciones justas: votaron 8,6 millones de iraquíes, y el resultado fue una asamblea representativa que ahora tiene instrucciones de las Naciones Unidas de presentar en agosto un proyecto de constitución que sea ratificada en referendo en octubre, para que pueda haber nuevas elecciones que permitan crear un Gobierno nacional más permanente en diciembre. Sugiero que es responsabilidad de toda la comunidad internacional, en apoyo de ese mandato unánime de las Naciones Unidas, asegurar que este proceso funcione y que funcione con eficacia. Estoy profundamente agradecido a la Comisión y al Parlamento por el apoyo que están dando a este proceso.
Sí, la situación en Iraq hoy es grave. Sí, han muerto demasiadas personas, pero quisiera recordar a quienes la describen simplemente como un tipo de resistencia legítima que una abrumadora mayoría de las víctimas de este terrorismo no son de las fuerzas de coalición, son iraquíes de a pie. También quiero recordar a sus Señorías que en muchas zonas de Iraq, no todas, existe un nivel bastante alto de normalidad. Ha habido muy pocos incidentes. ¿Por qué? Porque el terrorismo ha sido derrotado. Cuando no hay normalidad, es a causa del terrorismo. No soy ingenuo. Acepto que, donde existe este nivel de terrorismo, tiene que haber un proceso político para intentar convencer a la gente, así como una respuesta inmediata de seguridad. Es motivo de lamentación que la mayoría de los suníes decidieran no participar en las elecciones de enero.
Lo que ha ocurrido desde entonces, y la Comisaria Ferrero-Waldner y yo nos hemos reunido con representantes de la comunidad suní y hemos hablado del tema con miembros de las comunidades shií y kurda, es un esfuerzo del Gobierno iraquí para atraer a los suníes. Ha sido difícil, pero hace tan solo dos días la Asamblea Nacional decidió confirmar la representación de 15 suníes en la comisión constitucional. Esto tiene gran importancia, es un primer paso para tender la mano a la comunidad suní. También hay que tomar otras medidas, para que al final Iraq represente a todas las comunidades.
La otra cosa que quería decir es que cualquier análisis de opinión en Iraq sugiere que, a pesar de la violencia actual, la mayoría de los iraquíes prefieren lo que ha ocurrido y lo que está ocurriendo hoy a lo que ocurría antes. Y sí, también había terrorismo antes de la guerra: era terrorismo de Estado que mataba a cientos de miles de iraquíes de a pie. Y no, no han muerto cientos de miles desde la guerra, sino solo algunos miles. Son demasiados, pero al menos ahora los iraquíes pueden vislumbrar un futuro democrático y pacífico en el que pueden controlar su destino, cosa que nunca pudieron hacer con Sadam.
En Europa, como en todas partes, se ha discutido sobre esta situación en Iraq. Teniendo en cuenta eso, acogemos con gran satisfacción el constructivo planteamiento adoptado por el señor Dimitrakopoulos y su comisión. Les estoy muy agradecido por ello. Dada la amplia gama de opiniones, sé que ha sido una tarea ardua conseguir un consenso y una acción para el futuro. Queda muy ilustrado con el debate de hoy. Estoy agradecido al señor Dimitrakopoulos y también a la Comisión.
Por nuestra parte, en la Presidencia, haremos todo lo que podamos en los próximos seis meses para apoyar activamente el trabajo de la Unión Europea, y aceptaremos nuestras propias responsabilidades en Iraq como parte de la Coalición.